Protozoarios
Resumen: Los Protozoos son organismos eucariotas, esencialmente unicelulares, de pequeñas
dimensiones ―entre 10 y 50 micrómetros, normalmente, La mayoría de los
protozoos pueden ser vistos con un microscopio, ― que se encuentran ampliamente
distribuidos en todos los medios naturales. Se han descrito más de 70.000 especies de Protozoos,
de los cuales la mitad son fósiles y unas 15.000 son parásitas, distribuidos en los diversos
peldaños de la cadena alimentaria: herbívoros, descomponedores, depredadores e
incluso parásitos.
Se estima que los protozoos tengan sobre la tierra unos 1630 millones de años, desde
el período Mesoproterozoico. Su origen evolutivo coincide con el de la primera célula
eucariota, es decir, con núcleo definido, y la inauguración de toda una categoría de seres
vivientes a partir de entonces: los eucariontes.
Etimología del término Protozoos
El nombre “protozoo” proviene del griego protos (“primero”) y zoo (“animal”),
y fue acuñado por George Goldfuss en 1818, para denominar lo que suponía eran
los animales primigenios. Este tipo de seres vivientes ya había sido observado por
Leeuwenhoek en 1674, empleando microscopios de fabricación propia.
MORFOLOGÍA
Un Protozoo es esencialmente una célula única, y, como tal, es autónoma, realizando todas
aquellas funciones que en los organismos pluricelulares (Metazoos) son realizadas por aparatos o
sistemas diferentes constituidos por células diferenciadas.
El cuerpo de un Protozoo está formado esencialmente por el protoplasma, diferenciado en
citoplasma y núcleo o núcleos. Las diversas funciones son realizadas por o con la ayuda de
diferentes orgánulos. Así, la locomoción es realizada con la ayuda de pseudópodos, cilios o
flagelos, la digestión mediante la formación de vacuolas digestivas, la excreción y osmorregulación
con el auxilio de vacuolas contráctiles, etc.
El cuerpo del Protozoo está limitado por la película, que en el caso más sencillo (amebas) está
restringida al plasmalema o membrana unitaria, pero en otros puede poseer elementos fibrilares
de refuerzo. Muchos Protozoos forman, en determinados momentos de su ciclo vital o como
respuesta a determinadas condiciones ambientales, quistes o esporas resistentes. La formación de
quistes es particularmente común entre los Protozoos de vida libre que se encuentran en aguas
temporales que se secan o en otras condiciones difíciles y entre los parásitos que deben sobrevivir
para pasar a nuevos hospedadores.
Todos los Protozoos poseen, al menos, un núcleo; en muchas especies puede haber varios e
incluso muchos núcleos. El denominado núcleo vesicular se caracteriza por la presencia, en el
nucleoplasma, de una masa más o menos central llamada nucléolo (que desaparece durante la
mitosis) o endosoma –o cariosoma, término preferido por los Protozoólogos‐ (que no desaparece
durante la mitosis); este tipo de núcleo se encuentra principalmente en los Sarcomastigóforos y
Apicomplejos. El núcleo compacto, por el contrario, presenta numerosos grumos de cromatina
repartidos por el nucleoplasma y es característico de los Cilióforos (macronúcleo). Los Cilióforos
poseen dos tipos de núcleos, que coexisten en un mismo individuo y que tienen funciones
diferentes; uno de ellos, el llamado micronúcleo, es relativamente pequeño y controla la
reproducción del organismo, el otro, más voluminoso, es el macronúcleo y regula las funciones
vegetativas.
MOVIMIENTO
El movimiento de los Protozoos se debe a estructuras u orgánulos que bien pueden ser
transitorias, como los pseudópodos (en Amebas), o permanentes, como los flagelos (en
Flagelados) y cilios (en Cilióforos). Algunos Protozoos (Esporozoos) se desplazan por deslizamiento.
NUTRICIÓN
El ingreso de material alimentario en el cuerpo del Protozoo está en relación con la capacidad de
síntesis del organismo. En la toma de alimento intervienen orgánulos y estructuras que también
están al servicio del movimiento. La nutrición puede ser holofítica, y en este caso los carbohidratos
son sintetizados por los cloroplastos de la célula. La nutrición holozoica es típica de muchos
Protozoos parásitos, que se nutren al ingerir organismos enteros o partículas de ellos mediante
procesos de fagocitosis y/o pinocitosis. En algunos grupos de Protozoos (Cilióforos y algunos
Flagelados) existen diferenciaciones plasmáticas para la adquisición de alimento, situadas en un
lugar determinado del cuerpo celular que reciben el nombre de citostoma o boca celular. En la
nutrición saprozoica los alimentos son ingresados por permeabilidad; este proceso implica un
papel activo de la película o membrana, que lleva a cabo un intercambio selectivo de sustancias
disueltas (moléculas e iones).
Tan pronto llega el alimento al citoplasma del Protozoo, queda encerrado en una vacuola digestiva
donde se inicia la digestión enzimática; los restos no digeridos en la vacuola digestiva son
expulsados al exterior mediante el vaciado de la vacuola (exocitosis). En algunos Protozoos
(Amebas y otros), la expulsión de los residuos puede realizarse por cualquier parte de la superficie
celular, pero en otros (muchos Cilióforos) el lugar de expulsión es determinado y se denomina
citopigio (ano celular).
Cuando hay abundante suministro de alimento, muchos Protozoos almacenan en su citoplasma
sustancias de reserva que pueden ser utilizadas en momentos de escasez; el alimento almacenado
se manifiesta, principalmente, como glucógeno.
EXCRECIÓN
La excreción en los Protozoos puede realizarse directamente a través de la pared celular mediante
la ayuda de vacuolas contráctiles. Las vacuolas contráctiles juegan un papel importante al
mantener el equilibrio osmótico mediante la expulsión del exceso de agua en el citoplasma hacia el
exterior; se encuentran típicamente en los Protozoos dulceacuícolas y faltan en la mayoría de los
Protozoos marinos y en los parásitos.
REPRODUCCIÓN
La reproducción de los Protozoos puede ser sexual o asexual y en algunas especies alternan los dos
tipos en sus ciclos biológicos. Los Protozoos se multiplican primordialmente por un proceso de
reproducción asexual. La fisión o escisión binaria es la forma de reproducción asexual más
extendida. A partir de una célula (célula madre) se forman dos células hijas; primero se dividen el
núcleo y varios orgánulos y después el citoplasma. El plano de división es transversal en los
Cilióforos y longitudinal en el resto de los Protozoos. En la fisión múltiple o esquizogonia (también
llamada merogonia) el núcleo de la célula madre se divide varias veces y cada núcleo se rodea
posteriormente de una porción de citoplasma, dando lugar a las células hijas.
La gemación es otro tipo de reproducción asexual que se realiza en algunos Protozoos; el proceso
es una simple mitosis con desigual división celular. La endodiogenia es una forma de multiplicación
asexual (gemación interna), propia de ciertos Esporozoos, por la que se forman dos células hijas
dentro de la célula madre; cuando son varias las células hijas formadas, el proceso se conoce como
endopoligenia.
La reproducción sexual puede realizarse de varios modos. Cuando dos células se unen e
intercambian material nuclear, el proceso es conocido como conjugación (propio de Cilióforos). En
aquellos Protozoos que forman gametos, la reproducción sexual se realiza por la fusión de aquellos
(singamia). En muchos casos el gameto masculino es similar, en apariencia, al gameto femenino,
conociéndose ambos como isogametos. En otras circunstancias los gametos son diferentes
(anisogametos), llamándose macrogameto (femenino) al de mayor tamaño y microgameto al más
pequeño (masculino).
Hábitat de los protozoos
Los protozoarios requieren de medios húmedos o directamente acuáticos para
subsistir, y ello se puede dar en dos condiciones:
Protozoos de vida libre. Aquellos que habitan en aguas estancadas o
residuales, en ríos o en otros espacios naturales y por lo general son
inofensivos para el hombre, excepto en condiciones muy puntuales.
Protozoos patógenos. Aquellos que deben infectar o penetrar en los
cuerpos de seres más complejos para cumplir su ciclo de vida, y que
hacen su hábitat en, por ejemplo, en los intestinos del hombre, en su
sangre, etc. En algunos casos pueden ser también comensales, no sólo
parásitos.
Metabolismo de los protozoos
Los protozoos también respiran, excepto algunos pocos capaces
de quimiosíntesis o fotosíntesis (por lo general se les considera cromistas). De
hecho, su respiración es aerobia (requiere de oxígeno) y son particularmente
sensibles a la carencia de este elemento.
CLASIFICACIÓN
Las clasificaciones más actualizadas consideran a los Protozoos como un conjunto de troncos o
filos incluidos en el Reino Protista Haeckel, 1866. La clasificación, esencialmente práctica, que
seguimos aquí está basada en la propuesta por el Comité de Sistemática y Evolución de la Sociedad
de Protozoólogos (Levine y col. 1980).
En la figura 1 se incluyen aquellos grupos cuyos representantes son interesantes desde el punto de
vista biosanitario.
Filo Sarcomastigophora
El filo Sarcomastigophora (Sarcomastigóforos) está formado por Protozoos que se caracterizan,
según los grupos, por poseer flagelos, pseudópodos o ambos tipos de orgánulos.
El subfilo Mastigophora (Mastigóforos), también conocido como Flagelados, contiene aquellos
Protozoos cuyos trofozoítos poseen uno o más flagelos (Fig. 1).
El subfilo Opalinata (Opalinas) incluye Protozoos caracterizados por tener la superficie del cuerpo
enteramente cubierta por flagelos cortos (similares a cilios) dispuestos en hileras oblicuas
Subfilo Sarcodina (Sarcodinos) está formado por individuos cuyos trofozoítos emiten pseudópodos
(Fig. 2)
Filo Apicomplexa
El filo Apicomplexa (Apicomplejos) está constituido por organismos caracterizados por poseer, en
alguno de sus estadios, un conjunto de estructuras u orgánulos, denominado “complejo apical”,
cuya función es la de facilitar la entrada del parásito en su hospedador (Fig. 3). Además, los
Apicomplejos carecen de flagelos, pseudópodos o cilios (a excepción de los gametos masculinos,
que son flagelados).
Filo Ciliophora El filo Ciliophora (Cilióforos o Ciliados) está formado por organismos cuya
característica más notable es la de poseer cilios en su superficie corporal, al menos en algún
estadio de su ciclo vital (Fig. 4). Además, tienen dos tipos de núcleos: el macronúcleo, relacionado
con las funciones vegetativas del individuo, y el micronúcleo, involucrado en los procesos
reproductores.
Enfermedades causadas por protozoos
Algunos protozoarios son dañinos para el hombre y se han adaptado a las
condiciones de su cuerpo, pudiendo así parasitarlo y causarle enfermedades, tales
como:
Malaria. También conocida como paludismo, la causa un grupo de
protozoos parásitos del género plasmodium, y se reconoce por las altas
fiebres, escalofríos, sudoración, dolor de cabeza, pudiendo llegar
también a náuseas, tos, heces sanguinolentas, dolores musculares,
ictericia, y agravándose con shock, daños renales o hepáticos y la
muerte.
Amibiasis. Una infección intestinal común, por la presencia de amibas
patógenas en el intestino o el tracto digestivo, las cuales “tapizan” la
pared intestinal dificultando la absorción de los nutrientes y ocasionando
diarreas y otros daños.
Toxoplasmosis. Causado por el toxoplasma, un protozoo que se
trasmite al hombre en contacto con gatos y otros tipos de felinos
infectados, o en contacto con heces animales o humanas infectadas.
Sus síntomas se disfrazan de gripe, aunque también puede inflamar los
ganglios linfáticos, el bazo, el hígado y quistes en los tejidos.
Ejemplos de protozoos
Algunos protozoarios comunes son: la amiba (ameba), el paramecio, la euglena,
el blepharisma, el parásito intestinal Giardia o el famoso plasmodium de la malaria.
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