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‘Traduecisn de
ENZO TRAVERSO
‘Lata FOLCA
LA HISTORIA COMO
CAMPO DE BATALLA
Interpretar las violencias del siglo xx
FONDO DE CULTURA ECONOMICA
Poko - VexezuetaPrimer dcn em anes, 2031
Pore eon chest 2012
Te Msjovia come campo d batalla: Intapretr 1 ioe
leachate sigh mts a ed = Buenos Ares: Fondo de
(Calta Boonies, 2012
Sop edlalsm.= (Historie)
Traducdo por Las Flea
ISBN 978 50-557.0354
tcfanentgnchin Fistric,Flc, Laur tod TE Tao
co sar?
isin maria
Amado de apa: Juan Pablo Ferns,
‘Nimgcncs de ops telore Tota dol ide a Pa,
Meee ral. en Bucs roma, Buenos Aes, La Mote, 297.
‘Tine orginal: Liar comme cham de atl, err
Evviieare die sl
ISBN dee etn ginal: 9782707145608
(©2011 Bdions La Dewoaverte, Paris,
1 radcene ha eid pars ia apo
{SA Conta Nacional del Cibo de Praca
© 2012, Foxoo a Crime costar oe AGERE SA,
i Savator S605 CLAISBOE Bucs fe, Argent
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Sin storiacin expeesade ee
turers ri acris~ Panea «ARE
Heth el depot gue mares ne 11733
{NDICE
IntroduceiOn, Escribir la historia en el cambio
de siglo. -
Nota sobre las fuentes
1. Fin de siglo. Bt siglo sx de Eric Hobsbawm.
Una tetraogia.
Burocentrismo,
Comunisme,
Barbarie....
Larga duraci6n
1. Revolucion. 17891917, desuds 198.
Sobre Pranois ry A
Matriz del totalitarismo.
Firtas
Mito histo
ML. Fascismos. Sobre George L. Mosse,
Zeov Stemhell y Emilio Gentile
Constelaciones historiadoras.
(Cultura fascista
Weologia .
Revolucion 0 contrarrevolucidn?
Uso pitblico de Ia historia
IV. Nazismo, Ux debate enire Martin Broscat
Saul Friedlander.
Una correspondencia
Historizacion
Aporizs..
a
32
35
2
59
or
a
a
85
101
105
105
109
123
129
140
145
M48
150
156INTRODUCCION
Escvibir la historia en el cambio de siglo
|Wogicardelsiviosacs.sjos de inscribirse en la continuidad
de una temporalidad lineal, AMleaoURTMNEAD, un yxome
‘unt, queseemrseanaeepocseparabriunnteys. Los acon-
tecimientos de este ao crucial no se asientan en ninguna
teleologia histérica, pero dibajen una constelacién cuyas
premisas pueden descubritse a posteriari. Si bien I inten-
Cion ideol6gica de quienes se apresuraron en proclamar el
“fin de la historia” no tardé en ser dewunciada,! el senti
miento de uma cesura histérica se impuso ensegnida en to-
ddos los observadores, en especial en quienes habjan vivido
In Segunda Guerra Mundial. Emekpianeshistoriogréico,
-Hobsbawm fue el primero en constata: un eatnbio de siglo
Entre otvos motvos, lite desweHistoriael sialon (1954)
sedebe al hecho de que, con esta obraplageéyponenen pals-
‘bras una percepcion ampliamente compart,
Reinhart Koselleck calificé de Sattetcet (una {emul
aque podria traductrse por “época bisagra’ o “era de transi-
cign") el periodo que va de la crisis del Antiguo Régimen a la
Restauracién, A lo largo de este perido, el sistema dinis-
| véara eposaimente lonep Fania, La hte dsp det i de
istora, arclons, ites, 199% Peay Andere, “The Enis of Histon
fn Zane of Engen, Lone, ero, 1992 pp 279-36 [rad ap Lo
fines de istona Barcelona, Assysma, 1996)
“Fe Mobb, Age des extines Piste dc coun sel 1944
196119941 Bec, Compl, 2003 ade Hoa del sil. ad
‘Sedu ac Jor Aiaue y Care Castel Barcelo, Cee, 1995 red
a Buenos Sie, 198),
n2 LA WISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
tico europeo fue cuestionado por una nueva forma de legit:
iided y de soberanta fundada en Tas ideas de pueblo y n=-
ida, mientras que una sociedad de érlenes fue reemplazada
por una sociedad de individuos, Las palabras cambiaron de
sentido ¥
-se cristaliz6 una nueva debinicion de ja bisiora
‘omericoletivosingular, que eglobaba ala ver um ‘som
plejo de acontecimientos” yun relato (una ciencla bistrica).)
Seguramente el concepto de Satelit nos ayude a aprehen-
der las transformaciones del mundo contemporéneo. Sal-
vvando las distancias, a
‘pmesnso.amnmmcnananesi:
{guos parametros fieron reemplazados. Dicho de otro modo,
‘aarexdosobdlicamente pomleeaardel
tanscurso de este cuarto de siglo, palabras como “revol
‘én 6 "comunisino” hm adquirido una significacién dife-
renteen el seno de la cultura, las mentalidades y el immagina-
tio colectivo: en lugar de designar una aspiracién o una
accion emancipadara, evocan de aliora en adelante un ni
Al contrario, FalaGRRSeamB=saTereATO”,
verso totalitari
+ veae Reins Rosle “Essa en Oto Bruns Warns Conte
‘yReahantRoseleck es, cezhtihe GrundBegrif strech exon
seal Shcconate Spec n Destachtnd, Satgrt, Kles-Cott wo
Tei Veam a propose Gabel Mook “On the Naion of Hore
{at pjeomtnaiy: Rebar Keslledes Construction ofthe Sale
eaetheton othe Miso of Cncopes vo. Lm. 2 2008, 145188
‘Sobre el supimienta de una noses conception dsl sori, wease Res
BenSKonelete "Le concept share en UEspeines de store aris
FEGSES Geuees Brees en Sciences Sociale, Gallimard y Sel 1997,
weiss
(84 amino ines ON
‘ciongdleregoismowde valores aceptables inicamente si los
Seotiene un efhas ascéticointramandaro el espfrta del ca
pattie ge animal la buresiapeovestane del siglo xB
talzada por Weber), sino ls fundamentos “naturales” de
Ins sociedades Mbwales posoiliario. EMSS)
-na colonizado los medios de comunicacién, hasta penetrar
‘enushuniverse dea investiga (conf a exuipos “comm
petos) : (cays resultades ya no
Seiden segun eraser de los debates que suscitan, sino se
sin aclasifcacin -oning-establecida sobre shave deci
fers puramente cuantitatves ~"indicadores de estado"
dena agencia de evalua). Ex los dos pols temporal
deste Saree -me anticipo aga alas conchusiones de est
trabafo-, nos encontramos con la utopia y la memoria, la
proveedion en el fraroy ln mirada vuelta hacia el pasedo,
Por un lado, un “horizonte de expectatvas’ hacia el que se
orienta tanto les pensemientos com ls actividades; pore
tito, una pestura resighada yescepicadervada dl “campo
de experiencia” dal igo pasado
Los afios ochenta han sido el vector de este viraje. En el
mundo occidental, la revolucion conservadors de Reagan y
‘Thatcher abrié ol camino. ESTEE, la transformacion se
hizo al sombea del miterandismo gue, rs haber desper
tad grandes esperanzas, dio a hur una década maveada por
tl conforminme politico y el descubrimiento dels vitudes
del capitalismo, En Talia, el fn de los ats de plomoyla de
rota de las hues obreras en Fat, en el ototo ce 1950,
{qearon ls condiciones para una restaaracin social y pol
“ végo Relat Kose, “Champ despsienc’ et horizon dante
dm eatiyories toque’ on Le Fucur past Copbution& esa
lowe det sips hiworges, Pats, Ecole des Houten Ete em Scenes
‘Sckls 1990, pp. 307-529 [ad exp Futuro asad Parana sien
{lor pon tera, tad de Norden Si Batcelons, Pa, 1995]“ LA MHSTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
tica que fue lacuna del beshusconismo, mientras que en Es-
panel fracaso de) golpe de Tejero puso fn a una turbutenta
fransicién hacia la democracia bartiendo, junto con el fran-
jquismo, la esperanza socialista de aquellos que Io habian
combstido. niChinayelogiza-modernizadon imiciado,por
‘Deng. aoping tras Ia elirminacion de a “banda de Tos cairo”
aa impulsar al pats al centro de x economia internacional
nuevo tipo de desao a orden mess Bm Amen Lats
- gres sobre la base de un modeio econémieo initoducido por
lagitadlarasimiitanes. Con el dereumbe del socialisino rea]
y el desmembramiento del imperio sovitico, en 1989-1990,
Todas estas piezas cowspusieron un MLevo mosasco.
‘Los debates sobre las guerras, las revolucione, lo fs-
yiimas miaeasssivenmnnennielaisiea as ciencas sociales alo largo de estas
Ttiuinas décadas esbozam el peti derunanueva-aproxims
‘@owalemundowontemporénes que supera empliamente las
fronteras de la investigacion historia, Sustenstonessrest-
ehistoriayla
suas higae
zes de produccsn no se limitan a ia universidad, sino que
Conciernen a los medios de comnicacién, en su sentciomss
famplio. El anttotaitarismo liberal, un humanitarismo con-
Sensual y a naturalizacin del orden daminante constituyen,
las coordenadas generales de este comienzo del siglo XX
‘as politicas y “epistemicas” ee
“qaupresente. Gran cantidad de obras historicas nos dicen
‘mucho més de su ép0ca, ab char luz sobre st imaginario y
sus reptesentaciones, que del pasado cuyos misterios que-
INTRODUCCION 18
fan descubrin. En su Libra de los pasajes, Wale BEATA
bbservaba que “lesineontecimientesiquesrodeanial stots
‘senaci6n, como un texto escrito con tinta invisibie™* Su ob=
servacién vale tambign para nuestro tiempo.
El punto de inflexi6n de'1989 ha modificado la‘manera
de pensar y-de escribir la historia del sigio xx. Entre las
‘wansformacionesigeneradas, mo gustaria recordar aqut sl
menos tres gue me parccen esenciales: lauedenadhistadi
“GeeRORA, Estrictamente ligados, casi de manera indisocia-
ble, estos tres momentos estncturan los diferentes eapitii-
los de este libro, proporcionandole ~eso espero- una eohe-
rencin de conjunto,
‘En primer lugar, la desaparicién de la bipolaridad ba fa-
vorecido el nacimiento de uns historia global, Bn hagae de las
agrosimacones anes, quereducn continents ners
1 "esferas de influencia” desprovistas de una historia proy
Gemonagynis sorta por algunos adepon dela isto.
‘ora alguns ce pene ghesamastamode fens coro
de @bjetonderinvestigacinshistéries, hasta convertirse en
ona suerte ae eiquets de moda, una palabra degradada,
nemo usada como sindaimo de“historia™ Los signs qe
nunciaban este punto de inflexién aparecieron, nue
mente, a Jo laxgo de los afios ochenta ~con la publicacisn de
iewx de mémoive en Francia y de Zajor en Estados Unidos,
cel Historikersireit en Alemania, el éxito internacional de un
‘miter como Prima Levi-® pero fue sobre todo durante fa
década siguiente que la memoria se transform en un nuevo
paradigena historiogratieo, No serfa diel establecer un pa-
talelo entre las parabolas de la memoria coleetiva y las Ie
neas de orientacién de las clencias sociales. En Francia, las
investigaciones sobre el pasado colonial, el régimen de Wi
chy, la Shoah o la historia dela inmigracion siguieran, mis
"+ Yano Dan Dies, Zens. Goenvarsen ad Gish,
‘Manish Futicon, 3010, 9p 15'y 152 Eres Senos
fesse ore ei tans, want tarblen Ere Hobsbath enily
toy i ow Baus, en On Histo, Londres Wektefld & Nicolson
TOOT pp 20627 Cora exp Seah, a dor Bern Do
tela ie, barctna, Cite 96a Carlos orceadel Arey, “ast:
"a roi Del lane’ a'denidad en Bena Hernandez Sandonica
4 Alia Langa es), Sobre do Hotrs actus. Bre policy eure, Ma
2h ba, 2005 pp. 15236
1 Rowe Nowe) Lat Lows de mis, Ripe, a
Galland 1966 Yost M Yershaa Zt Hstore fee mote
ote [1982], Pos, La Deter, 1988 [adept histor la
Pe memora ul, al de haa Carta y ala Visco Rela
bio Sropesy Pandacen Edson Coben, 2008, BtoB
Die Dluenention der Konrovese am ae Enger de mena
etc Tndaech, rich Pes, 98 Pino Ca Les ee
fs oro Recaps Ss) Pr, Glia 198 vad aps ass
{Etsahodan tad de lar Goin Bede, Belo, eh 188)2» TANISTORIA COMO CAMPO DE BATATLA
como, “abajo de memoria de sociedad be he
ERE pcs cates durante a eapa de were’ Cos
westingacnay ssc), sos se nerementaron ena
reeled ames (on ae setenta ochents) bart le
Saari conic dea vets cua a obsesen
Sea mow lean su pio (a parte dels fos m0-
Poly ge poia ace mista cotta eno qu =
a —rhr—s—s—sOeOSOS
Fagen el fascip en Kalin, Bee Sento, aegis
Sata nen en dstacar que = bendememonn-u»
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poe taaconde loo wei de peso la reforsuacon
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anions tir ce iestench 0-0
(Biiientge" alum captle dl presente bo
tre ne eperenis noo sepe acini hit
ree fa ynemoricrgendrdne chest cambio dei
Srralio como unealancs coo a Pues to Pe
——S—S
reine cra dead, lose pesnia ome
iene nel dot dea en. Para eens
Sei ensear los stovindoresnecstan conepos.
2a upretaclnes empe ptipn dura confooact
Seuss Boe eee herent poe ua dimersion
Senvident que Sera work nega sconienose dts
{hl tombe de nceni, Resonecergu os debates storo-
spe pane ala historia lca no sgn defender
EINES dees desc el sentido adicional del roo,
¥ampoea a poomederise ingenun ge concen he
rEiatcnno wns fabian testa) Podeos ds de
a —Ur—s—™sNO_OOO_OCO
ve Sanqs Revel, "Le fades ds meals en Ui prone ert
once xcs store seca, Par, Galaade, 2006,» 375
mRonuccion 7
fuera” (rmiideas) como constantes universales¢ inva
bes de pensamtento," pero no iriamos muy lejos adop:
tando una history withou ideas. Algonos execn escamoteat
cl problema recurriendo a un estilo nasrativo pretendida:
mente neutro; otros, elaborando una sociologiahistérica
‘eve disielse el pensamiento en ls condiciones sociales de
su produecién, La socialogta historia ha captado bien ka
“atria eclesistica” de la historia de las ideas tradicional,
cam sus exegesis de un corpus de textos clasicos ubicados
fuera del uempo,! pero las vansformaciones que afectan la
hisoviogratfa no se redicen a las metamorfosis del “campo
cditoral,universtario © mediatico en o) interior de cual
cevolucionan sus actores
En este libro queria sacar provecho de los conocimien
tos dela historia de los concepts (Berifigeschiclae) sobre
todo, de cierta indiaciones metodoligias de Reinhart Ko:
selleck, un autor citado eon frecuencia en ot ranseurso de e-
tas paginas. Situada en el cruce de a historia de las ideas, la
semantic histérica yl scieogia del eonociiento, la histo
Fla de los conceples me paroce aetsalmenteindlpensble para
aque los historiadores tomen conciencia de las hetramieotas
con las que trabajan si como para deconstrui as palabras @
tuavs de las cuales se hace la ists, y us actores Ia cone
ben yrepresentan. Hay que saber de dnde vienen los concep-
tos que usamos y por qu usamos és yno oles. tabi
hy ue saber deseiftar el lenguaje dels actores de a historia
distancia que separa a historiador de um texto
eral, de un acaateelmiento 0 de una épocamaisigniiea-
‘No hay dua de que la comprensin histsrica de un texto
necesita de I exploracion de ls lazos que lo vinculan con un
contexto social, politica y semntico, en el que el texto en
‘cuestion apuntaba a responder preguntas a veces muy dife-
rentes de las que podemos hacerle hoy. Sin embargo, sigo es-
tando convencido de que la caracterstica propia de los cls-
ccs consiste precisamente en “trascender” su tiempo puesto
due, en eada époea, son objeto de usos y se eargan de signi
Caciones diferentes provistas por los leeiores, quienes ls libe-
ran asf de su intencion original. No reeuso el antacronism9
fecundo que conclucia a Gramsci, durante los aos treinta, a
releer a Maguiavelo en tiempo presente, como un contempo-
rrinco de la Revolucion Rusa y dal fascismo,# pero soy cons-
ciente de la necesidad de distinguir el «so de los clisieos,
siempre “anacrénico”, desu interpretacién histérica. Por eso,
Imantengo ciertas reservas funclamentales tespecto de la es
‘cusla de Cambridge, cuya contextualizacién de las ideas pol
ficas me parece que atvibuye una importancia desmedida a
los mareos linguisticos de una época. Los argumentes eser
‘midos por Skinner contra la historia de las ideas tradicional
scribe con razén Ellen Meiksins-Wood- desembocan final-
mente en “otro tipo de historia textual, otra historia de las
21 oxen Jaume, “El pensamiona enact, Par lt iol de
Ign len nr ie hi coven, mm 33
2 Vésse Margatet Lelie, "Ta Defense of Apachronis" en Poli St
is, xn in 170, pp ABBANT Sb sa aes, vase tambien
‘Mele Lotnun “Boge de Fanaehrniame en’ ene Ge hai,
‘isn 27,1983, pp. 2398,M LLAIIISTORIA COMO CAMPO DE HATALLA
ideas, ciertamente mas sofisticada y mas comprensiva que las
anteriores, pero en el fondo igualmente limitada a textos
dosencarnados" 2
"El métod de Lovejoy ha encontrado mvs recientemente
tun defensor entusiasta en Zeev Sterhell. Este lo considera
“un instrumento sin igual" al que opone los “extavtos pos-
smodernos” de un Skinner, capable a sus ojos, de rechazar el
universalismo en nombre del partcularismo y de caer la vez
en el antihumanismo y en el eativismo histérieo* Ahora
bien, es precisamente por su critica al universalismo abs-
tracto subyacente a los grandes relatos histéricostradiciona-
les (tanto marsistas como liberales) que el finguistic tara,
con su sealivismo y st feconocimiento de la rutiplicded
de temas de una historia ya no concebida en términos teleo-
saloos, ha dado sus resultados mis ructferes. Podemos sa
catle provecho sin adherir necesariamente a una forma de
“pantextuatismo” radical. tahistortrtelectvabpancicpade
dlahistoriadelassociedades: creo que esta constatacin al
cana para estabecer clorta distancia eritica tanto respecto
de una historia platonica das ideas (Sternbell) como de un
‘studio de las ideologias como paras construcciones texttia-
les asimilables a protocolos lingisticos historieamente de-
terminados (Skinner), El resultado de estos enfognes sera
siempre, cle una manera u ott limitado. Por eso es que, i
bien me apoyo en sus conocimientos, guardo cierta distan-
cia critica respecto de la escucla de Cambridge. Los debates
historiogricos de los que me ocupo en este libro son anali-
zados en tna doble perspectiva: por un lado, los estudio
2 Elen Meine Wood, Ctcens 1 Lands. A Sot Mistry of Weston
oll Thou from Arnght 0 the Mile Agse, Londres, Vers, 2005,
DB eed emp: De eiudadaos ase fends Pion sca de pes
Ire poten dee fe oped a Ed Mei, od, de Fetan Melt
‘rt, Bareslons, Paid, 2011)
*gaee Steehel, 1s Ant ures. Du wer se @ a guane foie
Pte, Fayard 2008 2
como una etapa de la historiografia en su evolucién, ta-
tando de mostrar les elementos de contin y de iptira
que los caracterizan en rlacion con una tradicion anterior
por otto lado los inscribo en ls transformaciones ince
tales y politias de este cambio de siglo
{os trabajos reunidas en este volumen tratan de jus
tarse a ciertas “reglas” que he encontrado formuladas muy
Claramnenteen Amo 7. Mayer en una contibacioneseit en
respuesta asus erties Aqut trataré de nterpretarae mi
‘manera, adaplandolas a mis exigencias. No estoy seguro de
{qe 6) aceptase esta presentacion, pero poco importa, En
este libromagmiemyexponenstsmindoysinoreimo, i bien
reconozco mi deuda hacia él. damprimernenegiwesse dc la
-contextualizacion, q\ic consiste siempre en situar un acontc-
Smbsenteinelectal y lings, en un pasaje mental que
leson propios. (egepINWslISOMEIOH, es deci, a histor-
cidad de larmeatidadhiquemosineddes, la necesidad de abardar
Jos hechos las ideas desde una perspectiva dincrénica que
capte sus transformaciones en In durncin, Este método de
puesta en historia dfiere tanto del *historismo” cisico
{Nicbubr, Ranke y Droysen) como del historicismo posit
‘ist, hoy més expand de lo que uno erecta ode To que
“qeervian admits mistnos que lo practican.* easton
Somisma a través de wna reconstruceida rigarosa de los he:
cchos. Benjamin ya nos advierte sobre Ins trampas de una,
Amma. Mayer “Responses, m4, 201
pp. 5889 90.
"Parana poe de is diferentes formas de hstresmo, ase
primsra paste de Goong Gas, Hoppin the Tenth ont.
Fro Sete Objecty the Paso Chloe. dletown, Wes
[cyan ineiy Pass, 129, Lin efeenen ile mater se Sendo
Mtoe! Cowy Paysage bene Intdaction de eclogite de
[ecometsance, Pats Aah, 385.Fs [LAHISTORIA COMO CA2#PO DE RATALLA
ceseritura de la historia coneebida como fa narracién de unt
‘empo lineal, "homogéneo y vaeio", que entra en empatta
con les vencedores y desemboca irremediablemente en una
visidin apologstica dl pasado. Defiendo un historicismo ext
co, que ratifica con fuerza cl anclaje ultimo de la historia
cen su zécalo factual, a pesar de la multiplicidad de sus te-
thas y representaciones textwales, La tereera regla es Is del
comparatismo. Comparar los acontecimientos, ls épocas,
Jos contexts, las ideas es una operaciin indispensable para
twatar de comprenderlos. Este enfoque se vincula eon el ob-
jeto mismo de la presente investigacién: Ins violencias de
‘una época globalizada, las grandes corzientes historiogri-
‘as, ol exilio, las transferencias cultarales de un pals 0110,
de im comtinente a ovo, La cuaria regla es Ia de la eoncep-
‘talizecién: para apeehender lo real, hay que eapturarlo por
‘medio de conceptos ~"tipos ideales”, si se quicze- sin por
ello dejar de escribir la historia en un modo narrativo; dicho
de otra manera, sin olvidar jamds que la historia real no
coincide con sus representaciones abstractas. Hacereoexis-
“tir lainteligencia de los concep‘os con cl gusto porel relat
gue siendo et mayor desalio de cualquier escritura de la
| Historia, y esto vale también para la historia de las ideas.
Estas “reglas’ no son “leyes" de producciin del conoci-
iento histérico, sino parametros itiles en el ejercicio de
una profesién, como un método adquirido e interiorizado
mais que como un esquema a apliear. Designan o forman una
“operacion’ -escribir la historia~ que sigue profuundamente
anclada en el presente. Siempre es desde el presente que uno
se esmera en reconstruit; pensar interpretar el pasado. Y Ia
cseritura de la historia -esto vale todavia ms para la histo
ia polities participa, aungue también sufie las nesteiccio
pes, de lo que Tagen Habermas llama st “uso pablico".?
2 agen Habermas, ‘De usage public de Thiet", en Baits pl
‘igues, Pris, Foran, 1990, p. 267-260 (iad esp a constelacin
i
;
nrRopucciox n
Finalmente, al presentar este libro, me parece necest-
rio evocar Ja influencia sublerrénea pero ommipreseate de
Walter Benjamin, En sus escritas he hallado no tanto una
respuesta 4 mis cuestionamientos, sino ms bien una ayuda
a sui formulacién, lo que constituye la premisa indispensa-
be de cualquier investigacion fructifera, Benjamin, pues,
como interlocutor para una interrogacién sobre los presu-
puestos y el sentido de la historia, mas que como modelo
que ofrece herramientas susceptibles de una apticacion in.
rmediata™
lanl MarspDunkdeimo Weber, Braudel o Bourdieu, No
hadejadorunimétady sino una reflexion profunda spinels
resortes y las contradicciones de un enfoque intelectual
‘que, al trtar de pensar a historia, se obstina en no disociar
el pasado del presente, Al iempo lineal del historielsmo po-
sitvista, Benjamin oponemnareonespeionsdelpassclomn
ada por a:discontinuidad v situada bajo ol signo-de la
‘aldsitofe, Estableciendo una relacién enfatica con los
vencodorespabbhistoricismarhasidoy asus ojos; “el mds
otentemareético” dal'sigioneR. Por lo tanto, hay que dar
‘welea Ta perspeectiva y reconsteuir el pasado desde el
punto de vista de los veneidos. Esto implica reemplazar
Ia relacign mecénica entre pasado y presente postulada
por el historicismo ~que vuelve a considerar el pasado
como una experiencia definitivamente archivada- por
tuna relacién dialéetica en Ia que “el Otrora (Gewesene)
encuentra el Ahora (Jetzt) en un relémpago para formar
tuna constelaci6n’ * De este enctentro, que no es temporal
osnacionat Bray pltizos, tad. de Ree Fabra Mbt, Dail Gamer
‘Steins y Lai eres in, Barcelona, Pads, 2000)
2 Vea lassuteracones de Ate Farge, “Walter Benjamin ot
Asrangoment des babtade Lntorenre, en uber anthropos
ater ena, Pe, capt ile, opt. 79 o
os Paso Wir, Eractot dl Meno, Sebvkaop, ob 1, 1985, p.575os [LA MISTORIA COMO CAMPO DE BATALLA
sino “igurativo”(ildich) y que se condensa en una ime
gen, smsgeuma vison dla historia com un proceso abiero
{nel que un pasado inscabado puede, eh certs momen
tos, ser reactivado, hacer esallar el continu de una hie
toria puramente cronolgicay, por su iupeida repentina
inmiscuttse en el presen, Entonces, es posible que de “la
jmagen de los ancestros sometidos”saque su fuerza una
promesa de iberacin inscrpta en Tos combates dl tempo
actual, pues Benjaminccrce que layhistoriamovesis6lownay
(@SSReAMSH igualmente “tialformaldelrememoracion”
‘Eingedenken). Seqims!, escribintatsnarsa ieTeD-
recuerdo se perpettia como "una promesa de redencion 1
Satisfechn, Esta aproximacion no reemplazs un metodo de
anilsis, pero orienta y define el objetivo de In investiga
Cién, en ls antipodas dela coneepeisn actualmente dom
haote de la Bistonia como “enperticia” (en cl espacio Pi
blico, os investigadores que la practican serian, por lo.
tanto, iislectuales enticos més que “especficon"). En el
plano episternolgieo, ln riquera ce esta perspectiva ha sido
Aestacada por Reinhart Kosllec. Qaandeslosnistaiado-
res adoptan el punto de vista de los vencedores -esctibe
dando como ejemplos 2 Guizoty Droysen (aun sus ob-
servaciones bien podrian aplicarse a Furet)<@aeniSigmpre
cava esquema providencal fandado en na interpretarton
apologttica del pasado, En cambio, lag IStSRRZorequES
tnsenbenen el campo de los Yenetdos vuchen-a examina
eb pasado con-una-miradamas aguda y eticn, A corto
DPlavo firma. "puede que la histori est hecha por los
ale enjana, is, capt doe, op cit 489 (p59).
Larelerensia la agendelorancestroseseaaados sc oncoentaenst
leis decimonegunda "Sur Te concept disor, en Wale Benjamin
tres Par Calms, 200, p48 ad ap "Sobre el concep de
Instr, en Obs, ad. de Aledo rotors Mato, 1.2, Madea, Abed
2008 pp. 303:318.
peTRODUCCION »
vencedores pero, a largo plazo, las gananelas hstoricas de
conocimiento proviencn de les vencidos'
“Esta concepelon de lahistoriasumina a posta meh
‘atgepsicalin,
sdadnes“miltantes",nss all de cules sea sus ni€todos ©
Jas tradiciones histoviografcas a las que pertenecen, No se-
via diffi! captar sus huellas en los eseritos de Edward P
Thompson, Ranajit Guhs, Adolfo Gilly 0 de muchas ofzos
historindores de eases subalterns, sobre todo de aquellos
«que trabajan con fuentes orales.” Cuando lei por primcts
+l tesis sobre el coneepio de historia de Benjamin, ie
zecordaron tn pasaje sobrecogedor de Tsaac Deutscher de.
dicado al Trlsks historia de la Revolucion Rusa “La 1o-
volilin es, para él, ese momento, breve pera cargado de
sentido, en el que os hunildesy los oprimicos tienen pot
fin algo que deci y, asus ojos, ese momento compensa si
los de opresin. Vuelve a él con una nostalgia que otorga a
su reconstruceién un relieve atensoy relulgen".?
‘Ahora bien, como Max Horkhlmer le escriba a Benjae
rnin en 1937, considerarel pasado como una experiencia nae
cabada, no clausurada definitivamente,reenvis, quisrase @
no, a la idea de un Suicto Final, orlo tanto, la teologta.
Horkhcimer proseguia distinguicndo ent los aspectos po-
sitivos del pasado -las alegrias y la felicidad, forzosamente
effoerasy vlitles-y sus aspects negativos “la injusticn,
2 Relabat Kosck, “Mutation de experince et chnagemeat de
thoes em Espen de sae op cep. 239
tor ct alunos als, wane Doruliy Thon fed) The fe
seni EP Thonpron, Nuc York, Te Nee Press, 20; Rnait Guba y
Gayatri Chaleawort Spa (ade) else Suet States, Nace York
(stor Uavemy Pees, 988 Adela Gilly, La Reelin sian 1910
1820, Parts Silepse, 1995 [ed ig Larva ited, Mc,
Et Gaba, 1971.
SVtee Deuce Zn, Pat, 8, oS, 1980 pp 319 220d
sp Ty, Meo, Er, 1986sa [LX ISTORIA COMO-CAMPO DE BATALLA
terror, los suftimientos"~ que adquieren, en cambio, un
caracter “ieparable", En sus comentarios, Benjamin es-
taba obligado a compartir dicha constatacién, admitiendo
Js conttadiccién inherent de su enfoque: st ke rememora-
ign “prohibe eoncebir la historia de manera fundamental-
mente ateolégica”, tampoco se arrogaba “el derecho de tra
tarde eseribir con concepios inmediatamente teoligicos"
Se sabe que para Benjamin la teologta significa el me-
sianismo judi, Pero el citado intereambio se presta tam-
bigs a una lectura més "secula:”, que reenvta a la parte de
‘vlopta difuadida por (odo movimiento revalucionario y por
todo pensamiento eritico orientado hacia la transformacién
del mundo, Afecta, en fin, a un conjunto heterogéneo de
dlisposiciones mentales y de estados de Snimo -de la melan-
colia al duelo, de Ia esperanza al desencantamiento- que la
historia nos ha legado y que acosan cn el presente nuestra
relacion con el pasado, En este sentido, el intercambio en-
tre Horkheimer y Benjamin evoca ciertas tensiones que
atraviesan la historiografia contemporénea: tensiones entre
historia y memoria, entre la toma de distancia propia del
enfogue histérico y la subjetividad, hecha de inqutetudes y
reviviscencias, de recuerdos y de representaciones colecti-
‘vas que habitan en los actores de la historia, El siglo x, sin
‘embargo, no slo ha rovelada las ilusiones del histaicismo &
itusirado el naufiagio de la ides de Progreso; también ha re-
gistrado el eclipse de las utopias inscripias en las experienctas
revollcionatias. A semejanza del Angel de la tosis novena de
Benjamin, Auschwitz nos impone mirar la historia como un
ccampo de ruinas, mientras que el gulag nos prohibe cual-
agulerilasién o ingenuidad con respecto a ls interrupelones
‘mesisnicas del ticmpo histérico. Dan Diner no se equivoca
cuando observa que la natracidn del siglo Xx se construye
% water erin, avi, capt die op. it,» 489 ($8)
ismmopuccion a”
actusalmente en tomo a un telos negativo: “La conciencia de
Ja 6poca estéforjada por una memoria mareada con el sello
de los catactismos del siglo”. Para quicnes no han elegido
«ldesencantamiento resignado o la reconeiliacién con el or
dden dominante, cl malestar es inevitable. Probablemente la
historiografia critica se encuentre hoy bajo el signo de tal
malestar. Hay que tratar de volverlo hertfer,
2 Dan Dns Dae June ersten, op. pT[Nota SORRE LAS FUENTES
Al comienzo, est libro fue concebido como una seleccion
{de articulos relacionados porn mismo objeto de investiga-
cidn: Ios debates historiogrificos en torno a las violencias
del mundo contempor’neo, con el telin de fondo de las i
tetpretaciones globales del sielo xx como edad de las gue-
ras, los totalitarismos y los genocidios. Estos textos tienen
origenes diferentes que se reconacen en Ia estructura de la
bra. Cuando volvi a tabajaros, sin embargo, me di cuenta
{de que todos partian de una mista intermogacién y que, sin
saberlo, los habia escrito como partes de un todo. Su recla-
boracién, a veces considerable, ha buscado poner en evi-
dencia cl hilo conductor que los atraviesa de una punta a la
otra, Inevitablemente, este libro entra en resonancia con
otros, escrtos a lo largo de los 15 wlkimas atfos, de los que
retoma y desarrolla ~o mantiene come trasfondo- clertas
Ideas.
El capitulo primero eslé dedicado a Hobsbawm, un in-
telectual que ha atravesado el siglo xy que sigue siendo su
principal historiador. Fue publicado, en una version redu-
ida, en La Revue Internationate des Livres et des Idées (Ru,
niin, 10, 2009) y en la revista espatiola Pasajes (nim, 31,
2009-2010). El segundo capitulo incorpora una eritiea de
‘The Furies, de Arno Mayer, publicado en francés (Contre
‘enmps, mim. 5, 2002) y en inglés (Historical Materialism, vol
16, nim, 4, 2008), asi como una critica de Francois Furet
aparecida en inglés en una seleecién divigida por Mike Hay-
pes y Jim Wolfreys (History and Revolution. Refting Revi-
sionisin, Londres, Verso, 2007). El tercer capitulo, dedicado
Ja historiogratia del fascismo de los timos 25 afos, se
publicé primero en espanol (Ayer: Revista de historia com=
empordnea, niim. 60, 2005), después en inglés (Constelte-
tions, vol. 15, mim. 3, 2008) yen francés (eas, nim. 3, 2008)
capitulo cuarto se ocupa de la controversia de la histor-
pics
erRonuecton 3s
zacion del nazismo a partir de Ia obra ce Saul Friedlinder y
desu comesponddencia con Martin Broseat, Fue escrito orig
nnalmente para una obra colectiva dirigida por Christian De-
lacroix, Frangols Dosse y Patrick Garcia (Hisioricités, Paris,
{La Découverte, 2009). El quinto capitulo aborda la compe
racidn de los genocidlios, cuyo paradigma de ahora en mas
se ha yuelto la Shoah. Recupera, en wna versi6n amplia
mente revisada, mi contribucién a una obra colectiva que
dirigi en Ttslia con Marina Cattaruzza, Maveello Flores y
Simon Levis Sullam (Storia della Shoah. La erisi dell Europa,
lo sterminio degl ebret e la memoria del xx secola, 2 vols., Tu
in, uteT, 2005-2006), Al reducir bastante Is versin italiana,
incorpora tambien an ensayo sobre Ia comparacin entre
rnazisino y casticismo escrito para Pasajes (mim. 23, 2007),
retomado luego por la aru (néim. 4, 2008). La contritucién
de Michel Foucault y Giorgio Agamben para el andlisis de
Jas violencias contemporaneas esti en el centro del capitulo
sexto, que se basa en un artculo publicado en italiano en le
revista Contemporanea. Rivista df storia dll’Ostacento e del
Novecento (ncn, 3, 2009). El séprimo capitulo el menos di-
rectamente historiogrifico del libro- analiza la relacion en
tre exilio y violencia interrogandose tanto sabre el exilio jue
io come sobre el Aildntico negro, ala luz del concepta de
“teorfaviajera”claborado por Pdward Said, Integra mi con-
loibucién a un volumen en homenaje a Miguel Abensous, di-
rigido por Anne Kupier y Etienne Tassin (Critigue de la poli-
que, Autour de Miguel Abensour, Sens & Tonka, 2006), ast
‘como ti eptlogo ala edicién italiana del gran libro de C. £.
R. James sobre Moby Dick (Marinai, rinmegatieveietti. La
storia di Herman Melle e il mondo iv cut viviano, Verona,
Ombre corte, 2003). El vltimo capitulo trata de relacionar
Ja memoria y la historia del siglo xx. Desarrolla temas ya
expuestos en un article publicado en la revista Raisons po
liriques (asim. 36, 2009) y en comunicaciones para distintos
congresos en Espatia, Italia, Alemania, Argentina y Austria,u LA MISTOREA COMO CAMPO DE BATALLA
centre 2008 y 2010. Para este libro he vuelto a trabajar por
ompleo todos estos series. Agradezso Hig: Jallon
ique acogié el proyecto de transformar estos textos en wn lr
bro, ya Remy Toulouse, que me permitis llevarlo a cabo,
1. FIN DE SIGLO
El sigh xxde Eric Hobsbawm
Exic J Hossnawat es sin duda, hoy, el historiador mas leo
en el mundo, Esta notoriedad se debe sobre todo al éxito
planetavio de Historia det siglo xx (1994), su historia del
‘corto’ siglo20.! Desde luego que ya ocupaba un lugar pro-
‘agénico en la historiografia internacional, pero la apavi
cidn de esta obra le permitis conguistar un piiblico mucho
rms grande. Cualquier nucva interpretacidn del mundo
contemporsineo no podré escapara sina confrontacidn con
‘su perspectiva, que se ha vuelto canénica. Esta constata-
cidn revela una paradoja el siglo xx culming en wn clima de
restauracién intelectual y politica, despedido por un estré-
pito medilico que anuneiaba el triunfo definitive de la so-
ciedadl de mereado y del liberalism; Hobsbawm, en eam:
bio, no esconde sus simpatiaé por el camunismo, el gran
perdedor de la Guerra Fria, ni su adhesién a una concep-
‘id de la historia de inspiracién marxista, Sa bro funcio-
nna como contrapunto al consenso liberal en torno a tna vi
sion del capitaisnio como orvlen natural del mundo.? Esto
"Eric Hobsbawm, feces etd iste scour ne side 1944
199 (1934, tnseas, Complexe, 2003 (tr ap" so del pow a.
4eJun Fat Jr raul Cars Call, Basson, Celica 19 re
‘en Buenos hice 1393,
2 La recpein dl libro de Hobabevr cindy tr ado, on el
ssaolo dl basno ea Inlatsr,ve leul abstr od i.
‘ancora hater ido uo desu iaprsdores desde as pina dare
visa Alain Tony Sobre las coaadiciones plea de bsbaw
se Pony Andee, "The Vanghshed Let Eee Hnbabyan" cy Spee
frum From Rigi to Left he History of dss, Lakes, Verso, 2008 P.
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