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Evolución de la poesía en España (1939-1970)

La poesía en España desde 1939 hasta los años 70 pasó por varias etapas. En los años 40 hubo poesía testimonial que reflejaba el desarraigo (poetas como Aleixandre y Otero) o se aferraba a las raíces (Rosales y Vivanco). En los 50 surgió la poesía social que denunciaba injusticias. En los 60 apareció una poesía más introspectiva y elaborada sobre temas como el paso del tiempo (Gil de Biedma, González y Valente).
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Evolución de la poesía en España (1939-1970)

La poesía en España desde 1939 hasta los años 70 pasó por varias etapas. En los años 40 hubo poesía testimonial que reflejaba el desarraigo (poetas como Aleixandre y Otero) o se aferraba a las raíces (Rosales y Vivanco). En los 50 surgió la poesía social que denunciaba injusticias. En los 60 apareció una poesía más introspectiva y elaborada sobre temas como el paso del tiempo (Gil de Biedma, González y Valente).
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La poesía desde 1939 a los años 70

ESQUEMA

 Años 40: Poesía testimonial.


- Introducción.
- Poesía desarraigada.
- Poesía arraigada.
- Grupo Cántico y Postismo.
 Años 50: Poesía social.
 Años 60: Poesía del conocimiento.

AÑOS 40: POESÍA TESTIMONIAL

Introducción

El desarrollo de la poesía durante los años de la dictadura franquista seguirá


una línea paralela a la de la novela y del teatro. Tras la Guerra Civil, la expansión y el
crecimiento de la literatura española quedó truncada con exilio de gran parte de los
intelectuales afines a la República; el asesinato o la muerte de escritores como
Federico García Lorca, Miguel de Unamuno y Antonio Machado; y el encarcelamiento
de otros como Miguel Hernández.

Dada esta situación, las nuevas generaciones poéticas apenas tuvieron modelos
a los que seguir y la mayoría permaneció en un exilio interior, es decir, teniendo que
esquivar la férrea censura sin poder expresarse libremente ni pudiendo recibir
influencias extranjeras. En general, los poetas se organizaron en torno a revistas y
desarrollaron un fuerte carácter individualista.

Poesía desarraigada

Fue una de las dos tendencias que surgieron en la época. Se organizó en torno a
la revista Espadaña y era un tipo de poesía existencialista que se mostraba en
desacuerdo con la realidad vigente, más apegada al mundo y sus problemas, y
expresaba la angustia a través de temas como ausencia de Dios (imagen de un Dios
culpable), la soledad o la muerte, además del hambre, la represión o la injusticia.
Empleaban principalmente el verso libre, rompiendo con la lírica clásica que se
desarrollaba en la lírica arraigada, que a continuación veremos. Destacan dos
poemarios publicados en 1944; Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso
de Vicente Aleixandre. Otros autores de este existencialismo comprometido fueron
Blas de Otero, con Ángel fieramente humano (1949), Carlos Bousoño, con Hacia otra
luz (1950) o José Hierro, con Alegría (1947).
Poesía arraigada

Se organizó en torno a dos revistas, Garcilaso y Escorial, y era un tipo de poesía


de evasión, alejada de la realidad del momento al proponer una visión positiva del
mundo. Se trataba de una poesía formalista de corte clásico, con Garcilaso de la Vega
como modelo y versaba sobre temas religiosos, paisajísticos o amorosos, además de
incluir la proclamación de las glorias pasadas de España. El poeta busca sus raíces en
Dios, la tierra y su familia. La mayoría de estos autores evolucionaron hacia posturas
más personales y complejas. Destacaron Luis Rosales, con La casa encendida (1949),
Luis Felipe Vivanco, con Continuación de la vida (1949), Dionisio Ridruejo, con Elegías
(1948), y José García Nieto, con Sonetos por mi hija (1943).

Tendencias minoritarias: Grupo Cántico y El postismo

La poesía del Grupo Cántico, de Córdoba, era culturalista y barroca, exquisita de


temas amorosos y religiosos. Estaban organizados en torno a la revista Cántico. Se
consideraban herederos del Modernismo y de la Generación del 27. Su cabeza más
destacada e impulsor fue Pablo García Baena, del que destacamos su obra Antiguo
muchacho de 1950.

En cuanto al Postismo, liderado por Carlos Edmundo de Ory, tenemos que se


trata de una tendencia vanguardista, surrealista, que se basaba en el uso de la
metáfora, la reivindicación de la libertad creativa y el sentido lúdico del arte.

AÑOS 50: LA POESÍA SOCIAL

Surge a mediados del los años 50, paralela a la novela, y evolucionando desde
la poesía existencial anterior, una poesía social, objetiva, que gira alrededor del
hombre y se denuncian las injusticias sociales, abandonando el individualismo. Los
poetas de esta tendencia deciden convertirse en testigos de la vida cotidiana,
escribiendo con un lenguaje sencillo, porque entienden la poesía como una forma de
comunicación dirigida a la inmensa mayoría para hacer una llamada a la paz y a la
solidaridad, en definitiva para cambiar el mundo (proyecto inviable del que surgirá la
decepción posterior). Su tema más importante es España y, junto a él, la injusticia
social, la alienación, la explotación laboral y el anhelo por un mundo mejor y más libre.
Siguen a autores como Antonio Machado o Miguel Hernández. Los autores más
importantes son: Gabriel Celaya, con Cantos íberos; José Hierro, con Cuanto sé de mí,
Blas de Otero, con Pido la paz y la palabra; y Vicente Aleixandre, con Historia del
corazón.

AÑOS 60: LA POESÍA DEL CONOCIMIENTO

Durante los años 60 la poesía social entra en decadencia y surge una


generación de poetas que vivieron la Guerra Civil como niños o adolescentes, con la
Generación del medio siglo o del 50. Estos poetas abordaron una renovación del
lenguaje, procurando una mayor elaboración retórica y expresividad poética.
Abandonaron así el prosaísmo en que había caído la poesía social y usan un estilo más
depurado, recurriendo a un lenguaje culto, técnicas vanguardistas como las metáforas
surrealistas, y la técnica conversacional, en la que el poeta se dirige a un interlocutor.
Se trata de una poesía más autobiográfica, que se acercará a temáticas más intimistas,
como el paso del tiempo, la visión de la infancia y la adolescencia como un paraíso
perdido, el amor, el erotismo o la amistad, incluso abordarán asuntos sociales y
políticos, pero desde una visión escéptica e irónica.

En definitiva, se trata de una poesía que sirve para conocerse a sí mismo y al


mundo. Son poetas que han asumido que no pueden cambiar la realidad social, por lo
que se centran en lo cotidiano y en sus crisis personales. Dentro de estos autores
destacan Jaime Gil de Biedma, con Compañeros de viaje de 1959, Ángel González, con
Grado elemental de 1962; y José Ángel Valente, con La memoria y los signos de 1966.

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