Libro Caries Dental 7
Libro Caries Dental 7
introducción
Tan antigua como el ser humano, la caries es una de las enfermedades cuyos índices
la ubican entre las de más alta frecuencia; al punto de haberse constituido en el
más grave y constante problema para los programas de salud oral en el mundo. A inicios
del siglo XXI, su manejo se sustenta -antes que en las destrezas restauradoras del
detrimento que ocasiona- en el rigor diagnóstico y, éste a su vez, en su etiología.
1.1. CONCEPTO
Hasta las últimas décadas del siglo XX, por extensión, también se
Caries es la de-
denominaba caries a las lesiones que producen el deterioro de las
nominación ex-
estructuras dentarias, lo cual en la actualidad representa un anacronismo clusiva para la en-
que se presta a confundir la enfermedad caries con sus secuelas: las fermedad, mien-
lesiones cariosas. Éste es un concepto fundamental para instaurar un tras que lesión
diagnóstico preciso y, por ende, un tratamiento etiopatogénico y no cariosa corres-
paliativo; vale decir que sea dirigido a los factores etiológicos, más que a ponde al detri-
las secuelas producidas. mento que pro-
duce en los dien-
tes.
1.2. ETIOLOGÍA DE LA CARIES DENTAL
1.2.1.1. Endógenas
Sostienen que la caries es provocada por agentes provenientes del interior de los
dientes.
a. Vermicular
En una de las tablillas de la Biblioteca Real de Babilonia (que corresponde al
florecimiento de la civilización Asiria, que tuvo lugar en Mesopotamia entre los años
5000 y 3000 a.C.), aparece registrada por primera vez una teoría acerca del origen
de la caries dental, la cual responsabiliza a los “gusanos dentales” de la descompo-
sición de los dientes (NIKIFORUK, 1985). (Fig. 1.2.).
b. Quimioparasitaria.
En 1890, el estadounidense Willoughby D. MILLER publicó su libro ”Los
microorganismos de la boca humana”, en el que afirmaba que las bacterias orales
producen ácidos al fermentar los carbohidratos de la dieta (específicamente el azú-
car) y que tales ácidos (particularmente el láctico) disuelven el esmalte, ocasionan-
do su deterioro.
Miller, considerado el precursor de la microbiología dental, discípulo de Robert
Koch, asimismo sostuvo que la evolución del proceso carioso tenía lugar en dos
etapas: la primera ocasionaba la descalcificación o reblandecimiento de los tejidos
dentales, por la participación de bacterias capaces de producir ácidos; y la segun-
da producía la disolución de las estructuras descalcificadas, por la intervención de
microorganismos que degradan o digieren la sustancia orgánica (NIKIFORUK, 1985).
c. Proteolítica
GOTTLIEB, en 1944, sugirió que la matriz orgánica que recubre las superficies de
los cristales de apatita del esmalte, a modo de red, era atacada antes que la porción
mineral del esmalte. Sostenía que los microorganismos hidrolizan las proteínas,
dejando a la sustancia inorgánica desprovista de la estructura mecánica proteica
que la soporta, lo que ocasiona el desmoronamiento de los tejidos dentales.
Sin embargo, esta teoría no puede explicar que la incidencia de lesiones cariosas
no se incrementa en determinados sectores de tejidos dentarios que tienen alto con-
tenido orgánico. Además, parece ser que las enzimas proteolíticas producidas por
los microorganismos tienen más protagonismo en la enfermedad periodontal que en
la caries. Pero el argumento más categórico es que, valiéndose de enzimas proteo-
líticas, ha sido imposible reproducir la instauración de lesiones cariosas in vitro
(HÖRSTED-BINDSLEV y MJÖR, 1988).
d. Proteólisis-Quelación
SCHATZ y MARTIN, en 1955, partiendo de la teoría Proteolítica, pro-
pusieron que luego del proceso de proteólisis ocurría una quelación. La concepción
Sostenían que los microorganismos causantes de la caries dental quimioparasitaria,
empiezan el proceso degradando enzimáticamente a las proteínas base etiológica
(proteólisis), derivando en sustancias que disuelven la porción mine- primordial de la
caries, fue pro-
ral del esmalte mediante un proceso denominado quelación, el cual
puesta en 1890
se desarrolla por acción de moléculas orgánicas en forma de anillo,
por WD Miller.
denominadas quelantes; las que al unirse a un ión, por medio de Sin embargo. só-
enlaces covalentes, forman una sal soluble. lo a mediados de
los ‘60 alcanzó
Empero, JENKINS y DAWES, en 1964, refutaron esta teoría al intentar
consenso.
reproducir infructuosamente la caries dental in vitro , con agentes
19
Sobre la base de la triada ecológica formulada por Gordon, para la elaboración del
modelo causal en Epidemiología (FREITAS, 2001), en 1960, Paul KEYES estableció que la
etiología de la caries dental obedecía a un esquema compuesto por tres agentes (Hués-
ped, Microorganismos y Dieta) que deben interactuar entre sí. Dicha relación fue resumi-
da en una gráfica que trascendió el siglo XX, con la denominación de la triada de Keyes
(THYLSTRUP y FEJERSKOV, 1994). (Fig. 1.3.).
Keyes, 1960.
Genética
(DIENTE - SALIVA)
HUÉSPED Flujo Anatomía
Tampón Posición
CUADRO 1.1.
20
Así se encumbró el concepto que sostiene que el proceso de caries se La caries dental,
fundamenta en las características de los llamados factores básicos, pri- principalmente,
marios o principales: dieta, huésped y microorganismos (Cuadro 1.1.), es producto de la
cuya interacción se considera indispensable para vencer los mecanismos interacción de los
de defensa del esmalte y consecuentemente para que se provoque la en- factores prima-
fermedad, ya que de otro modo será imposible que ésta se produzca. rios: dieta, hués-
ped y microor-
ganismos, duran-
Sin embargo, NEWBRUN en 1978, ante la evidencia proporcionada por
te un determina-
nuevos estudios al respecto, y con el afán de hacer más preciso el modelo do lapso.
de Keyes, añadió el factor tiempo como un cuarto factor etiológico, reque-
rido para producir caries. (Fig. 1.4.). Asimismo, basándose en la impor-
tancia de la edad en la etiología de la caries, documentada por MILES en 1981, URIBE-
ECHEVARRÍA y PRIOTTO propusieron en 1990, la llamada gráfica pentafactorial. (Fig. 1.5.).
HUÉSPED HU
TA ÉS
PE
(DIENTE - SALIVA) DIE D
S
CARIES
ISMO
DIETA CARIES MICRORGANISMOS
TIEMPO
GAN
OOR
MICR
EDAD
TIEMPO
FIGURA 1.4. Modelo de Keyes FIGURA 1.5. Gráfica
modificado o Esquema Tetrafactorial Pentafactorial. (URIBE-
de NEWBRUN, 1978. ECHEVARRÍA Y PRIOTTO, 1990)
21
FACTORES ETIOLÓGICOS
FACTORES SECUNDARIOS
MODULADORES El panorama es pues bastante más
complicado de lo que a primera vista
TIEMPO Interacción de los factores
primarios
aparenta, ya que en realidad la generación
de la enfermedad es el resultado de una
EDAD Niños, adolescentes, adultos, interacción compleja entre varios factores
ancianos
etiológicos, que pueden ser divididos en dos
SALUD GENERAL Impedimentos físicos grupos: primarios y moduladores. Así se
Consumo de medicamentos configuró el Esquema Etiológico Multifac-
Enfermedades varias
torial de la caries. (Fig. 1.6.).
GRADO DE Primario, secundario, superior
INSTRUCCIÓN Por consiguiente, más allá de su valiosa
NIVEL Bajo, medio, alto utilidad didáctica y de su profusa difusión,
SOCIOECONÓMICO que -además de simplificar la comprensión
EXPERIENCIA PASADA Presencia de restauraciones y de la etiología de la caries- facilita la
DE CARIES extracciones comunicación; desde hace una década se
ha puesto en entredicho la vigencia del es-
GRUPO Grupos de alto y bajo riesgo
EPIDEMIOLÓGICO quema de Keyes como modelo explicativo
de la caries dental. En realidad, esto se debe
VARIABLES DE Hábitos, usos y costumbres a que dicho esquema, resulta muy simplista
COMPORTAMIENTO
para comprender adecuadamente la etiolo-
FLUORUROS Remineralizadores y gía, y particularmente para concebir a la
antibacterianos
caries dental como un genuino proceso,
CUADRO 1.2. puesto que no considera las etapas inter-
medias subsiguientes al inicio del proceso
carioso, ni el comportamiento de la enfer-
medad a largo plazo, como tampoco permi-
te entender que la caries dental es un proceso esen-
cialmente dinámico (Sección 2.1.).
pH
Ante tal vacío, se desarrollaron análisis más com-
Fluoruros Fluoruros
Dieta Dieta plejos de la enfermedad, los cuales permitieron esta-
Microorganismos Microorganismos blecer un modelo de historia natural de la caries den-
tal, orientado a racionalizar los diferentes métodos de
pH
prevención y control (FREITAS, 2001). En tal perspectiva,
ERIKSEN y BJERTNESS, en 1991, sugirieron adoptar un mo-
delo socio-ecológico en el que se incluyen no sólo las
variables de comportamiento de los individuos, sino
también características sociales y psicológicas. Por ello,
FIGURA 1.6. Esquema de la
multifactorialidad etiológica de la caries BJERTNESS y col., en 1992 propusieron una alternativa
(Adaptado de BAELUM y FEJERSKOV, 2001). construida a partir de un abordaje holístico, estructu-
rado en torno a la suma de los factores tradicionales
asociados a los factores psico-sociales. En esta estructura, la enfermedad es concebida
como un proceso contínuo y la mayoría de los individuos se sitúan entre los extremos de
salud y enfermedad. (Fig. 1.7.). Si bien es cierto que aún no se ha comprobado
fehacientemente el potencial explicativo y predictivo de este nuevo modelo, es claro que
el esquema de Keyes se ha visto superado y necesita ser sustituido. Sea cual fuere el
modelo futuro que se adopte, deberá basarse en la interacción multifactorial de un proceso
eminentemente dinámico.
22
23
Tal contexto es común a ámbitos de lo más diverso, tales como: implantes médicos,
medio bucal, acueductos, desagües, oleoductos y cascos de barcos, entre otros; y su
estudio es propio de la denominada ingeniería de los biofilms (THE CENTER FOR BIOFILM
ENGINEERING, 2007).
de los biofilms, las especies celulares formen asociaciones microbianas inusuales, como
las que se observan en el biofilm dental (Figs. 1.8a, a 1.8d.).
FIGURAS 1.8. Fotomicrografías MEB del biofilm dental a. En el interior de una fisura a 40X. b. A 110X. c. A 600X,
comienzan a distinguirse los detalles de las asociaciones bacterianas. d. A 5000X, se aprecian asociaciones entre
elementos fibrilares y cocoides, denominados mazorcas de maíz (corn-cobs). Gentileza del Prof. Gustavo Parodi Estellano
(con autorización de Actas Odontológicas, http://www.ucu.edu.uy/Publicaciones/odontologia/principal.htm).
La formación del biofilm dental viene a ser pues el resultado de una serie de complejos
procesos, que tienen lugar en la cavidad bucal del huésped, los mismos que involucran
una variedad de componentes bacterianos. Tales procesos se pueden sintetizar en:
a. Formación de película adquirida
Depósito de proteínas provenientes de la saliva y del fluido crevicular, que se
establece sobre la superficie del diente debido a un fenómeno de adsorción. La
película varía entre 0,1µm y 3 µm y presenta un alto contenido de grupos carboxilo y
sulfatos, lo que incrementa la carga negativa del esmalte (MARSH y NYVAD, 2003).
25
1.3.1.2. Dieta
El aporte de la dieta a la instauración y desarrollo de la caries constituye un aspecto
de capital importancia, puesto que los nutrientes indispensables para el metabolismo
de los microorganismos provienen de los alimentos. Entre ellos, los carbohidratos
fermentables son considerados como los principales responsables de su aparición y
desarrollo (HARRIS, 1963; MOYNIHAN y col., 2003). Más específicamente la sacarosa, que es el
carbohidrato fermentable con mayor potencial cariogénico y además actúa como el
sustrato que permite producir polisacáridos extracelulares (fructano y glucano) y
polisácaridos insolubles de la matriz (mutano). Además, la sacarosa favorece tanto la
colonización de los microorganismos orales como la adhesividad de la placa, lo cual le
permite fijarse mejor sobre el diente (AXELSSON, 2000).
a. Saliva
La participación de la saliva en el proceso carioso ha sido corroborada mediante
estudios diversos, en los cuales -al disminuir el flujo salival- se observó un incre-
mento sustancial de los niveles de lesiones de caries. Entre ellos, los realizados en pa-
cientes con xerostomía, es decir, niveles de secreción salival disminuidos (BAHN 1972)
y el experimento de supresión de saliva en animales, mediante extirpación quirúrgi-
ca de sus glándulas (DREIZEN y col., 1977).
La cantidad de saliva que secretan las glándulas salivales está regida por los
grandes centros cerebrales. Como resultado de tal control central, la salivación no
estimulada -es decir, la que se secreta sin la presencia de estímulos externos- nor-
28
Por otro lado, la saliva cumple un rol contrapuesto; es decir protector, a través de
las acciones siguientes:
El rol protector de
• La dilución y lavado de los azúcares de la dieta diaria. En la cavi- la saliva se revela
dad oral siempre se halla un volumen de saliva residual después de cada vez con una
la deglución, de alrededor de 0,8 ml. Cuando se disuelve una peque- importancia cre-
ña cantidad de sacarosa en este pequeño volumen salival, se pro- ciente. Sus benefi-
cios se consideran
mueve un gran aumento en la concentración de sacarosa. Al aumen-
como coadyuvan-
tar la cantidad de sacarosa en la boca, se excederá el nivel de sa-
tes en la preven-
turación del azúcar y la capacidad de la saliva para disolverla. El sabor ción de la caries
del azúcar estimulará una mayor producción de flujo salival, hasta dental.
alcanzar una cantidad máxima de 1,1 ml, volumen que le provoca
deglutirla al sujeto, eliminando así cierta cantidad de la sacarosa
presente en la cavidad oral. La sacarosa se diluye progresivamente a medida que
ingresa en la boca, y el proceso se repite nuevamente. Después de cierto tiempo,
las concentraciones de sacarosa llegan a niveles tan bajos que las glándulas salivales
no alcanzan un grado suficiente de estímulo, dando como resultado una dilución
más lenta (NAUNTOFTE y col., 2003).
Además de diluir los azúcares, la saliva también tiene la capacidad de diluir rápi-
damente la concentración de los microorganismos y de los ácidos producidos du-
rante el metabolismo del biofilm dental. Sin embargo, los agentes protectores -tales
como el flúor y la clorhexidina- se disuelven más lentamente, lo cual resulta de gran
beneficio clínico (THYLSTRUP y FEJERESKOV, 1994). Dicha capacidad de dilución está
regida por muchas variables, pero las más importantes son: la cantidad de flujo
salival y el volumen de saliva en la boca antes y después de deglutir (NAUNTOFTE y
col., 2003) (Capítulo 5).
b. Diente
Los dientes presentan tres particularidades fuertemente relacionadas a favorecer
el desarrollo de lesiones cariosas. Estas son:
• Proclividad. Ciertos dientes presentan una mayor incidencia de caries, asimis-
mo algunas superficies dentarias son más propensas que otras, incluso respecto al
mismo diente. Por otro lado, existen sujetos que -disponiendo de sustratos y
microorganismos cariogénicos- no llegan a presentar lesiones de caries. A su vez la
posibilidad de acumulación de biofilm dental está relacionada con factores tales
como: alineación de dientes, anatomía de la superficie, textura superficial y otros
factores de naturaleza hereditaria (BROWN y col., 1991). Por otra parte, el esmalte pue-
de sufrir anomalías en su constitución, tales como amelogénesis imperfecta,
hipoplasia adamantina, fluorosis y dentinogénesis imperfecta, que favorecen su
propensión a desarrollar lesiones cariosas (Capítulo 4). Asimismo. la disposición
irregular de la materia orgánica propicia la acción de causas desencadenantes de
la caries dental (HIGASHIDA, 2000; SHULER, 2001).
30
c. Inmunización
El sistema inmu-
Existen indicios de que el sistema inmunitario es capaz de actuar
nitario reacciona
contra la microflora cariogénica, produciendo respuesta humoral
frente a las bac-
mediante anticuerpos del tipo Inmunoglobulina A salival (LEHNER, 1983), terias cariogéni-
Inmunoglobulina G sérica (CHIA y col., 2000), y respuesta celular (CHIA y cas con respues-
col., 2001), mediante linfocitos T. Como en otros ámbitos, las diferen- ta humoral (Ig A
cias en la respuesta inmune a los microorganismos dependen tanto e Ig G) y celular
del antígeno como del huésped (CHIA y col., 2000). Se ignora aún el rol
estricto que puedan jugar tales respuestas; sin embargo, por ejemplo
se sabe que el S. sobrinus posee un mecanismo mediante el cual suprime dicha
respuesta inmunológica (VEIGA-MALTA y col., 2004) y que la Inmunoglobulina G podría
inhibir el metabolismo del S. mutans (BROWN y col., 1991) e incluso es probable que
tengan el potencial de elevar el pH (SHULER, 2001). No obstante, aún no se ha logrado
sacar provecho de estos hallazgos. Así, la búsqueda de una vacuna continúa
infructuosa, ya que la existencia de un vasto rango de bacterias cariogénicas implica
abarcar todos esos microorganismos. Ello no significa que se haya agotado el
progreso en inmunología ligado a la caries dental, más bien que el cambio
-característica esencial de la ciencia- mantendrá siempre abierta la posibilidad
de reproducir una respuesta amplificada que induzca la producción de una alta
cantidad de anticuerpos salivales inhibitorios de los mecanismos que regulan la
acumulación bacteriana. (RUSSELL y col., 2004).
d. Genética
La asociación de la genética con la resistencia o la susceptibilidad
a la caries, partió de la existencia de individuos que muestran una La caries está
asociada a diver-
menor tendencia a desarrollar lesiones cariosas con respecto a otros
sas interacciones
en igualdad de condiciones. Así surgió el interés por estudiar árboles gen-medioam-
genealógicos (KLEIN, 1946) o gemelos (CONRY y col., 1993; BRETZ y col., 2005) biente.
en búsqueda de responsabilidades genéticas en la susceptibilidad a
la caries, lo que ha llevado a estimar –entre otras apreciaciones- que
la contribución genética a la caries es de aproximadamente 40% (CONRY y col., 1993).
31
Por otro lado, las otras variables en este grupo no son tan contundentes para asegu-
rar el desarrollo de caries dental y más bien se comportan como factores de predicción.
Así, el grado de instrucción de los individuos constituye un indicador de caries dental,
habiéndose encontrado una relación directa entre grado de instrucción y nivel de salud
bucal (PALMQVIST y col., 1991). Sin embargo, el nivel socioeconómico no necesariamente
promueve la aparición de la enfermedad, ya que depende de las características de un
grupo social determinado. En los países desarrollados, que poseen una óptima estructu-
ra económica y de servicios, el nivel socioeconómico es inversamente proporcional a la
prevalencia de la enfermedad. No obstante, en los países subdesarrollados -cuya es-
tructura económica y de servicios es limitada o prácticamente inexistente- esta relación
se invierte (FREITAS, 2001). Esto se explica por las posibles restricciones para acceder a
determinados alimentos, sean éstos cariogénicos o no cariogénicos, dependiendo de
las realidades particulares de cada país o sociedad (SHEIHAM, 1984; BRATTHAL y col., 2001).
Empero, la diferencia fundamental radica en que los individuos pertenecientes a los ni-
veles socioeconómicos más altos tienen más acceso: a la información, a la prevención y
al tratamiento restaurador, respecto a los de niveles socioeconómicos desfavorecidos
(NAVARRO y CÔRTES, 1995). En forma similar se considera la experiencia pasada de caries,
cuya participación más bien es relativa, ya que si un paciente hubiese sufrido lesiones
cariosas, no necesariamente podría afirmarse que su alto riesgo de caries, dado en el
pasado, perdure en el tiempo (BRATTHAL y col., 2001). Además, dicha relación entre expe-
riencia pasada de caries dental y aparición de nuevas lesiones -en los pacientes adul-
tos- se observa principalmente en las lesiones radiculares (LOCKER y col., 1989). Por su
parte, la pertenencia a determinado grupo epidemiológico tampoco es decisiva para
aseverar que se producirá la enfermedad, puesto que solamente permitirá ubicar al indi-
viduo en grupos que presentan alto o bajo riesgo (HIGASHIDA, 2000).
En resumen
La caries dental es una enfermedad multifactorial, que consiste en un proceso diná-
mico de desmineralización-remineralización (des-re) que involucra la interacción entre el
calcio y fósforo, las estructuras dentales y la saliva (placa fluida) en función de ácidos
producidos por la fermentación de los carbohidratos, por acción de los microorganismos
orales. Se ha recorrido un largo camino para llegar a este concepto, el cual -no obstante-
continúa evolucionando.
Los factores etiológicos de la caries dental se pueden reunir en dos grupos: primarios
(microorganismos, dieta y huésped) y moduladores (tiempo, edad, salud general, grado
33
Agradecimiento
Al Prof. Gustavo Parodi Estellano (Uruguay) por su importante contribución en lo referente al Biofilm dental .
34
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36
La caries es una enfermedad infecciosa que compromete los tejidos duros del diente,
produciendo su deterioro progresivo. Se inicia en la periferie (esmalte o cemento radicular)
y avanza en sentido centrípeto hacia la dentina, siguiendo un esquema inherente a la
naturaleza de cada uno de los mencionados tejidos; vale decir, que se muestra ostensi-
blemente distinto según afecte al esmalte, la dentina o al cemento. La explicación radica
en su diferente origen embriológico, composición, estructura histológica, fisiología, y
demás características individuales; que determinan la peculiaridad de las alteraciones
morfológicas derivadas de la enfermedad. De allí la pertinencia de abordarlas por separado.
El progreso de
2.1. LESIÓN EN ESMALTE la lesión cariosa
depende de la
El esmalte es el tejido del cuerpo humano más altamente mineraliza- naturaleza del
do, cuya composición alcanza 96% de material inorgánico, 1% de orgánico tejido afectado:
y 3% de agua (TEN CATE, 1992; URIBE-ECHEVARRÍA y col.,2003). (Fig. 2.1.). La esmalte, denti-
na o cemento.
porción inorgánica está constituida por cristales de hidroxiapatita,
Ca10(PO4)6(OH)2, los cuales determinan una composición molecular y una
estructura espacial que le per miten efectuar
importantes reacciones fisicoquímicas con el medio
salival (TEN CATE, 1992).
37
afectado por una lesión cariosa, e inversamente disminuye el tamaño y el número de los
cristales; vale decir, que aumenta la porosidad del esmalte (CONSOLARO, 1996).
PÉRDIDA DE
POROSIDAD MINERALES
Esmalte sano 0,1 % _____ Zona
Zona superficial 5,0 % 5,0 % superficial
Cuerpo de la lesión 25,0 % 18 - 50 % Zona
translúcida
Zona oscura 2-4% 5-8%
Zona translúcida 1,0 % 1 - 1,5 %
39
FIGURA 2.4. Superficie de una lesión cariosa adamantina FIGURA 2.5. Esmalte superficial desmineralizado. Nótese
no cavitada, que muestra una superficie rugosa. MEB biofilm dental y residuos bacterianos. MEB 3,500X.
500X.
tración de flúor en la superficie externa del esmalte (THYLSTRUP Y FEJERSKOV, 1986). Además
se observan pequeños túneles que atraviesan esta zona, a través de los cuales se
desplazan los productos bacterianos hacia las zonas más profundas del esmalte, dando
lugar a la zona correspondiente al cuerpo de la lesión, que es más oscura.
40
FIGURA 2.6. Corte lateral de una lesión cariosa adamantina FIGURA 2.7. Extensa área desmineralizada de la lesión
no cavitada. Obsérvese las modificaciones de la estructura (flechas). MEB 750X.
del esmalte con espacios interprismáticos amplios. MEB
350X.
41
2.9.a. 2.10a.
2.10b.
2.9.b.
FIGURA 2.9.
a: Corte histológico y
b: esquema de la
propagación de la
lesión cariosa de FIGURA 2.10. a: Corte histológico y b: esquema
esmalte en superfi- de la propagación de la lesión cariosa de esmalte
cies lisas. en zonas de fosas y fisuras.
42
FIGURA 2.11. Distribución porcentual en peso de FIGURA 2.12. Unión am elo-dentinaria. A la derecha
la com posición de la dentina. se observan los túbulos dentinarios y a la izquierda
los prim as adam antinos. Corte por desgaste 100X.
La reacción del complejo dentino-pulpar, frente a las agresiones que sufre, se mani-
fiesta mediante mecanismos diferentes (Cuadro 2.1.) y es determinada por tres grupos
de factores (Cuadro 2.2.).
FIGURA 2.14. Lesión cariosa que atraviesa el esmalte FIGURA 2.15. Lesión aún no cavitada que muestra el de-
e involucra la dentina. Corte por desgaste. (HE 60X). terioro del esmalte, a la derecha, y a la izquierda la dentina
coloreada por acción de los ácidos bacterianos (HE 200X).
44
leculares que recién hoy la biología y la bioquímica están develando (LARMAS, 2001, 2003).
Entre estos hallazgos se encuentran el proceso de degradación de las fibras colágenas,
elementos altamente resistentes a la acción de los ácidos débiles provenientes del
metabolismo de la sacarosa. Su destrucción solo es posible mediante la acción de
colagenasas y/o gelatinasas que antes se consideraban de origen bacteriano. Hoy se
sabe que la degradación del colágeno de la dentina cariada se debe a la acción de
enzimas propias del huésped, que se encuentran latentes en la matriz calcificada y/o en
la saliva. Tales enzimas pertenecen a la familia de las matriz-metaloproteinasas (MMP) e
incluyen la MMP-8, MMP-2 y MMP-9 y lo interesante es que se activan con la caída de pH
por debajo del punto crítico de 5.5, ejerciendo su máxima acción durante su posterior
ascenso (TJÄDERJANE y col. 1998).
Ello no descarta las diferencias que muestran ambos tejidos frente a la enfermedad;
de un lado, por su alta mineralización el proceso es más dinámico en el esmalte y asimismo
más lento en su evolución (en la dentina avanza dos veces más rápido que en el esmalte);
pero por otra parte, la capacidad de reaccionar de manera vital ante la agresión es
propia sólo del complejo dentino pulpar, dada su naturaleza celular. Por ende, la reacción
que la enfermedad produce en la dentina, guarda relación con la magnitud del avance
de la lesión. Así, básicamente veremos situaciones diferentes según la lesión haya
alcanzado a formar una cavidad o no, y de acuerdo a la profundidad lograda.
45
FIGURA 2.16.
a: dentina terciaria
b: dentina normal
c: dentina esclerótica o zona translúcida
d. cuerpo de lesión
FIGURA 2.17. (A) Corte lateral de una lesión dentinaria superficial, mostrando las alteraciones que produce.
(B) Vista panorámica de todas las zonas que se observan en la dentina de una lesión cavitada. (C) Zonas:
necrótica, de desmineralización avanzada y de invasión bacteriana. (D) Esclerosis de los túbulos dentinarios.
(E) Dentina terciaria dentro de la cámara pulpar, nótese la alta densidad y el escaso contenido de túbulos
dentinarios. HE.
46
FIGURA 2.18. (A) Cambios histopatológicos causados en la dentina por la lesión cariosa. (B) Superficie
dentinaria cariada, que se muestra degradada y con los túbulos dentinarios expuestos. MEB 3500X. (C)
Túbulos dentinarios normales de una zona inalterada, nótese el diámetro de estos. MEB 2000X. (D) Formación
de dentina intratubular, disminuyendo u ocluyendo la luz de los túbulos. MEB 2000X. (E) Depósito de
cristales esferoidales de calcio dentro de los túbulos, produciendo su esclerosis. MEB 5000X.
a. Dentina terciaria, estrato dentinario contíguo a la pulpa, que se deposita por la reac-
ción del complejo dentino pulpar frente a una noxa de la caries.
b. Dentina normal, la que se encuentra intermedia entre el frente de avance de la lesión
y la dentina terciaria.
c. Dentina esclerótica o zona translúcida, es la zona más profunda de la lesión
propiamente dicha. Se caracteriza por presentar esclerosis de los
túbulos dentinarios, lo cual le otorga apariencia translúcida.
d. Cuerpo de la lesión, corresponde a la zona más desmineralizada y La zona escleró-
tica se localiza
desorganizada.
en el espesor
dentinario mien-
2.2.1.2. Lesión cavitada tras que la tercia-
Cuando el esmalte llega a presentar cavidad, las bacterias invaden ria en la cámara
pulpar.
la dentina en forma generalizada, siendo la progresión de la lesión mucho
47
más rápida. (Figs. 2.17 y 2.18.). La lesión de caries en dentina, descrita desde la superficie
externa hacia la profundidad puede ser histológicamente dividida en:
FIGURA 2.19.
a: Corte histológico.
b: Representación
esquemática de la
propagación de la
lesión en dentina.
2.19a. 2.19b.
BD C D O
FIGURA 2.21.
a: Imagen clínica.
b: Esquema de una lesión cariosa en
cemento.
BD: biofilm dental
C: cemento
D: dentina
O: odontoblasto
(Adaptado de Cárie Dentaria Consolaro, 1996).
2.21a. 2.21b.
49
2.22b.
2.22a.
FIGURA 2.22a.
a: Imagen clínica. b: Representación esquemática de una CARS (lesión secundaria o recidivante).
50
En resumen
Tradicionalmente era suficiente que el odontólogo estuviera familiarizado con las ca-
racterísticas de las lesiones cariosas que podía observar a simple vista. No obstante el
concepto que existen aún antes de ser clínicamente evidentes, ha tornado fundamental
la necesidad de que esté premunido, además, de los detalles que caracterizan a las
lesiones en sus estadios incipientes, en términos absolutos para el conocimiento de su
evolución y manejo por parte del clínico.
Agradecimientos
Al Prof. Gustavo Parodi (Ururguay) por su valioso aporte con respecto al proceso bioquímico de degradación
dentinaria de la lesión cariosa. Asimismo, a la Profa. Sandra Kalil Bussadori y colaboradores (Brasil), por lo
concerniente a la descripción histológica de la lesión de caries en dentina. Al Prof Carlos Alberto de Souza
Costa (Brasil) por su gentil asesoría en cuanto a la respuesta dentino pulpar frente a la injuria.
51
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52
* Alison CHÁVEZ ALAYO, Profesora Auxiliar de la Sección Académica de Operatoria Dental y Materiales Dentales.
Departamento Académico de Clínica Estomatógica. Universidad.Peruana Cayetano Heredia
69
Para detectar las lesiones cariosas, se puede recurrir a los siguientes métodos:
inspección visual, inspección táctil, transiluminación, resistencia eléctrica, fluorescencia
láser y reflexión lumínica.
70
FIGURA 4.3., 4.4a. y 4.4b. Lesión dudosa en 13. Separación mediante aros elástico de ortodoncia. Lesión accesible a la
vista
71
pero tiene la desventaja de requerir una segunda visita para realizar la observación clínica
visual tras un lapso de uno a cinco días, durante el cual debe permanecer en posición la
banda entre los dientes. (Fig. 4.4a.). También puede ser útil tomar una impresión de esta
zona con silicona fluida, en la cual podría quedar registrada la cavitación o irregularidad
del esmalte cariado. Obviamente este método no es útil en el estadio de mancha blanca
(RIMMER y PITTS, 1990).
72
(Cuadro 4.2.). Ello no excluye toda otra zona localizada enteramente en la raíz, aunque con
menor frecuencia. (LYNCH y BEIGHTON, 1994; ICDAS COORDINATING COMITEE, 2005). Para su
identificación, usualmente se estima que es suficiente valerse de los métodos visual y táctil;
sin embargo, recientemente se ha puesto en entredicho el aludido criterio, ante la insuficiente
evidencia que valide dichos sistemas (BADER y SHUGARS, 2001).
Lesiones de caries
SIGNOS
SUPERFICIE Mancha Blanca Pigmentación Cavitación
Cuadro 4.2. Características de las lesiones de caries según la superficie donde se encuentran.
Una lesión activa en esta área puede presentarse con cavitación o sin ella y en am-
bos casos puede exhibir una apariencia oscura, desteñida y una superficie reblandeci-
da a la exploración táctil con explorador (Sección 4.3) (BARRANCOS MOONEY Y BARRANCOS,
2006). Sin embargo, ante la posibilidad de que la punta afilada de una sonda exploradora
-aún con muy ligera presión- podría crear defectos en la superficie que impedirían la
remineralización completa de la lesión (WARREN y col, 2003); se recomienda emplear una
sonda periodontal o exploradora de punta redondeada IPC (WHO, 1997). (Fig. 10.1.)
74
Las unidades de transiluminación cuentan con una fibra óptica que transmite un del-
gado haz de luz blanca brillante, la misma que se desvía produciendo sombras al incidir
en las áreas de contacto proximal de las piezas dentarias, debido a la alteración de la es-
tructura dentaria que ocurre como consecuencia de la desmineralización (DAVIES y col., 2001).
75
b. c.
FIGURA 4.9b. y c.
DIFOTI (Tomado de
www.difoti.com).
El sistema más conocido para medir la resistencia eléctrica fue desarrollado por
Swada y col. basándose en trabajos anteriores que demostraron que el diente cariado
posee menos resistencia eléctrica que uno sano. El instrumento, que se comercializa
como Caries Meter - L - Onuki Dental.- (Fig. 4.10) emplea ondas de 400 Hz y posee dos
electrodos, uno de los cuales se coloca sobre la fosa, fisura o lesión de caries y el otro
sobre el carrillo del paciente. Consta además, de un sistema indicador de las distintas
situaciones clínicas registrables a través de luces de cuatro colores: verde, indica lesión
ausente; amarillo, sugiere la observación y el control de la lesión o la aplicación de un
sellador; anaranjado, requiere de la restauración del diente, debido a que la lesión se
extiende a la dentina y la luz roja indica que la pulpa dental debe ser extirpada, pues la
lesión ya la habrá alcanzado (URIBE-ECHEVARRÍA, 1990).
Los aparatos fabricados basándose en este principio nunca alcanzaron una difusión
profusa debido a su principal inconveniente: la necesidad de secar el diente y luego
humedecerlo con solución salina para facilitar la conductividad. Sin embargo, al constatar
que sus valores de sensibilidad -y ocasionalmente también los de especificidad, son
mayores- a los de la inspección visual y las radiografías bite-wing, en los primeros años
del siglo XXI se ha renovado el interés en en este tipo de sistema (TAM y McCOMB, 2001,
BRUNTON, 2002).
4.1.5.1. DIAGNOdent®
Es un instrumento que permite detectar lesiones cariosas aún en los estadios
incipientes valiéndose de un haz láser de una longitud de onda de 655nm,
que llega a la pieza dental a través de un paquete de fibra óptica cuyo
extremo se ubica en la superficie del diente. Un segundo paquete de Los instrumentos
fibra óptica capta el rayo de luz fluorescente que ha sido reflejado por la basados en láser
superficie dental . En la medida que aumenta la magnitud de la lesión, la cuantifican la flu-
fluoresencia se acrecienta (SHI Y COL.,2001a, 2001b) y la unidad central le orescencia de los
metabolitos bac-
asigna un valor numérico que es directamente proporcional a los cambios
terianos, propios
causados por desmineralización (www.KaVo DIAGNOdent.com). Esto se advierte
de las zonas ca-
mediante un aviso sonoro, que indica la presencia o ausencia de lesión y riadas, la misma
además por un visor digital, que muestra cuantitativamente el progreso que se eleva a
del deterioro. Un valor numérico entre 5 y 25, indica lesión incipiente en medida que au-
esmalte, valores mayores a este rango, corresponden a lesiones en den- menta el dete-
tina superficial. Las lesiones en dentina profunda, arrojan valores supe- rioro.
riores a 35 (TAM y McCOMB, 2001).
El equipo cuenta con dos puntas intercambiables: una cónica para las fosas, fisuras
y superficies proximales y otra plana para las zonas vestibulares y linguales (www. KaVo
DIAGNOdent.com). (Figs.4.11a. y 4.11b).
77
El método consiste en irradiar el diente con un láser de argón azul y verde, a fin de
producir imágenes que -al ser captadas por un filtro para luz amarilla- lucen en un monitor
como manchas oscuras en las áreas desmineralizadas (TRANÆUS y col., 2001).
Los reportes sugieren que mediante este instrumento no es factible diferenciar entre
caries, hipoplasia y cierta variación en la anatomía dentaria ni tampoco si la lesión se
circunscribe al esmalte o ya se extendió a dentina (TAM y McCOMB, 2001). El QLF presenta
una sensibilidad de 79% y una especificidad de 75% (TRANÆUS y col., 2001); sin embargo,
resulta útil para evaluar en tiempo real.
78
FIGURA 4.12a. Reflexión lumínica. FIGURA 4.12b. neks mini D-Carie® (Neks, Tech.)
En los primeros años del siglo XXI, la literatura registra reportes acerca del potencial
de diversos métodos de diagnóstico. Entre ellos se cuenta el Ultrasonido, tecnología
aplicada en la medicina desde hace muchos años, que en 2003 dio lugar al primer diseño
para uso odontológico, denominado Detector ultrasónico de caries. Los primeros reportes
indican un elevado potencial de efectividad, cuya constatación probablemente permitirá
consolidar, en un futuro cercano, un método particularmente valioso para la detección
de lesiones cariosas incipientes (MATALON y col., 2003).
Por otro lado, las múltiples y favorables evaluaciones que están concitando los
sistemas que se valen de imágenes infrarrojas (BÜLHER y col., 2005) y asimismo de la
tomografía óptica coherente (OCT por sus siglas en inglés) (FRIED y col., 2002; JONES y col.,
2004), hacen presumir que no está lejano el momento en que se comercialicen equipos
basados en estas tecnologías innovadoras.
79
80
81
Cuadro 4.4. Diagnóstico diferencial entre formas leves de fluorosis dental (cuestionable, muy leve y leve)
y opacidades adamantinas no asociadas al Flúor (Adaptado de RUSSELL, 1961).
82
retenedores protésicos mal adaptados. Pero también puede ser producida por algunos
hábitos ocupacionales, por ejemplo los carpinteros que sostienen los clavos entre sus
dientes y las costureras los alfileres (DOS SANTOS y OLIVEIRA, 2004). Sus características se
describen en el Cuadro 4.5. (Figs. 4.18. y 8.35.).
Los pacientes expuestos a ácidos extrínsecos sufren mayor daño en las superficies
vestibulares de los incisivos superiores, mientras que los ácidos intrínsecos producen
más destrucción en las superficies linguales. El adelgazamiento del esmalte deja traslu-
cir progresivamente la dentina, pudiendo llegar a exponerla; por ello, los dientes afecta-
dos suelen presentar un aspecto amarillento antiestético (BARRON y col,
2003). (Cuadro 4.5.) (Fig 4.19.).
4.2.5.3. Abfracción
Es la pérdida patológica de la estructura dentaria a nivel de la
UCA (unión cemento adamantina), causada por fuerzas biomecánicas
resultantes de fuerzas oclusales deflectivas, capaces de generar ten-
siones que se concentran en la región cervical, dando como resultado
una flexión y fatiga del esmalte y dentina de la región y consecuente-
mente su desprendimiento (DOS SANTOS y OLIVEIRA, 2004). FIGURA 4.20. Lesiones por
abfracción.
CUADRO 4.5. Características clínicas de erosión, abrasión, abfracción y lesión cariosa radicular.
83
84
del aspecto previo de la lesión. Las lesiones detenidas o inactivas, presentan una
probabilidad muy baja de progresar o de regresionar; es decir, mostrar el efecto del
tratamiento (ICDAS COORDINATING COMITEE, 2005).
En resumen
La conclusión del proceso diagnóstico constituye la base para optar por una pres-
cripción que se corresponda con las secuelas acarreadas por la enfermedad y con los
agentes etiológicos que la han producido. Para ello, tan indispensable como identificar
las lesiones en su totalidad y detalle, resulta capital determinar si las lesiones detectadas
se encuentran activas o pasivas.
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Agradecimientos
Al Prof. Wilson Delgado del Perú, por haber facilitado gentilmente el íntegro de la información para las secciones
4.2.1.y 4.2.2. y la Figura 4.16. De igual modo a los Profs. Roberto Espinosa y Roberto Valencia, de México,
por haber cedido amablemente las figuras 4.4., 4.13 a., 4.13b., 4.15., 4.17a. y 4.17b.
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