Administración Extraordinaria de Bienes Conyugales
Administración Extraordinaria de Bienes Conyugales
Concepto: es aquella que corresponde al curador del marido, o al curador de los bienes del
marido, como uno de los efectos de la curaduría.
Observaciones:
1. Se nombra curador al marido en caso de que éste sea incapaz.
2. Se nombra curador de los bienes del marido en caso de ausencia de éste.
3. El curador puede ser la mujer o un tercero.
4. Como consecuencia de lo anterior, no es correcto señalar que la administración
extraordinaria es aquella que corresponde a la mujer.
1) LA MUJER COMO CURADORA DEL MARIDO O COMO CURADORA DE LOS BIENES DEL
MARIDO:
Para que a ella le corresponda la administración extraordinaria, debe ser nombrada curadora del
marido o curadora de los bienes del marido.
a. Que el marido esté ausente. Es decir, que se encuentre fuera del territorio de la
república. Para estos efectos, se debe oficiar a Policía Internacional (Interpol).
b. Que se ignore su paradero.
c. Que se haya cortado toda comunicación con el marido.
d. Que el marido no haya dejado mandatario general.
Por regla general, la mujer cuenta con amplias facultades tanto para la administración de bienes
sociales, como para la de sus bienes propios y la de los bienes propios del marido.
Excepciones:
1. Necesidad de autorización judicial con conocimiento de causa, para enajenar o gravar
voluntariamente, o prometer enajenar o gravar los bienes raíces sociales.
a. Sanción en caso de infracción: Nulidad relativa.
b. Titulares de la acción: El marido, sus herederos y cesionarios.
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c. Plazo para intentar la acción:4 años contados desde que cesa el hecho que motivó
la curaduría. En ningún caso podrá pedirse la declaración de nulidad transcurridos
10 años desde la fecha del acto o contrato.
2. Necesita autorización judicial para disponer entre vivos a título gratuito, de los bienes
sociales, salvo que se trate de donaciones de poca monta.
3. Necesita autorización judicial para dar en arrendamiento o ceder la tenencia de los bienes
raíces por más de 5 años (si es bien inmueble urbano) o de 8 años (si es bien inmueble
rústico), incluyendo las prórrogas que hubiere podrido pactar la mujer.
● La sanción en caso de omisión de estos 2 requisitos es que el exceso es inoponible
al marido.
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Facultades del tercero:
Se aplican las reglas generales en materia de Curaduría. Es decir:
1. Si es curador del marido, tiene las facultades de un curador general.
2. Si es curador de los bienes del marido, tiene las facultades de un curador de bienes.
Responsabilidad:
El tercero responde hasta de la culpa leve inclusive.
Rendición de cuentas:
La mujer y el tercero tienen la obligación de rendir cuentas, no así el marido, cuando administran
los bienes sociales.
Término de la Administración Extraordinaria:
Concluye cuando cesa el impedimento que afectaba al marido, pero, para estos efectos, se
requiere de decreto judicial.
El Art. 1764 enuncia las causas de disolución de la sociedad conyugal, a partir del cual el Prof.
Ramos Pazos señala que estas causales son:
Son aquellas en que la sociedad conyugal se disuelve como un efecto de la terminación del
matrimonio. Aquí encontramos:
1. Muerte natural de uno de los cónyuges
2. Sentencia de nulidad del matrimonio.
3. Sentencia de divorcio.
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Son aquellas en que la sociedad termina, no obstante continuar el matrimonio. En consecuencia,
el matrimonio subsiste, pero bajo otro régimen patrimonial. Aquí, encontramos:
1) Decreto de posesión provisoria o posesión definitiva en materia de muerte presunta.
Recordemos que la sola declaración de la muerte presunta no es suficiente para poner
término al matrimonio, sino que, además, se requiere el transcurso de los plazos legales.
2) Sentencia de separación judicial personal.
3) Sentencia de separación judicial de bienes.
4) Pacto de separación total de bienes.
5) Pacto de participación en los gananciales.
Sabemos que existen ciertos contratos prohibidos entre los cónyuges; como la compraventa, la
permutación, la promesa de compraventa o la promesa de permutación. Algunas de las causales
de disolución de la sociedad conyugal terminan con estas restricciones, pudiendo los cónyuges
celebrar tales contratos; por ejemplo: sentencia de separación judicial personal, sentencia de
nulidad, sentencia de divorcio, etc.
2. Cesa el derecho legal de goce sobre los bienes propios de los cónyuges.
En consecuencia, los frutos de los bienes propios ingresan al haber propio del respectivo cónyuge.
3. Se forma una comunidad; ya sea entre los cónyuges o ex-cónyuges, entre uno de ellos y
los herederos del otro, o entre los herederos de ambos.
Recordemos que durante la vigencia de la sociedad conyugal esta comunidad no existe, respecto
de terceros el marido es dueño de los bienes sociales, y el Art. 1752 agrega que la mujer no tiene
ningún derecho sobre los bienes sociales durante la vigencia de la sociedad conyugal
4. Se fija definitivamente el activo y el pasivo de la sociedad conyugal que existió entre los
cónyuges.
Según Ramos Pazos, el pasivo se integra por todos los bienes que están en poder de los cónyuges
al momento de la disolución de la sociedad conyugal, esto es consecuencia de la presunción
establecida en el Art. 1739. Todo lo que se adquiera con posterioridad ingresa al patrimonio
propio del respectivo cónyuge, aunque según el Art. 1739 se entienda que esos bienes se
compraron con dinero social, y por esa razón el cónyuge adeuda a la sociedad la respectiva
recompensa.
Lo mismo cabe señalar tratándose del pasivo: se presumen sociales las deudas existentes al
momento de la disolución, y las que se contraigan con posterioridad deberán ser satisfechas por el
respectivo cónyuge.
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En consecuencia, la mujer comienza a administrar sus bienes propios, y, en relación con los bienes
sociales, como se forma una comunidad, se aplican las reglas generales establecidas para el
cuasicontrato de comunidad.
De conformidad con las reglas generales, en materia de partición, los comuneros pueden pactar
indivisión hasta por un plazo de 5 años, sin perjuicio de poder pactar nuevamente indivisión.
7) Por regla general, una vez disuelta la sociedad conyugal procede su liquidación.
a. El Prof. Eduardo Court señala el caso en que la mujer renuncia a los gananciales,
porque en ese caso no se forma la comunidad. Sin embargo, en rigor, de todas
formas debe hacerse la liquidación, solo que esta comprende menos etapas; por
ejemplo, no es necesario dividir el activo común, pero de todas formas es
necesario que los cónyuges saquen sus bienes propios y que se liquiden las
recompensas.
b. Solo hay un caso en que, en rigor, no habrá liquidación, ello ocurre cuando la
sociedad conyugal termina por la muerte de uno de los cónyuges y el otro es su
heredero único y universal.
Concepto: Según el Prof. Court, es un acto jurídico unilateral por el cual la mujer, antes del
matrimonio, o la mujer o sus herederos una vez disuelta la sociedad conyugal, manifiestan su
voluntad de no llevar parte alguna de los gananciales.
Características:
1. Es un acto jurídico unilateral: Solo requiere de la voluntad de una parte. Podrá ser
subjetivamente simple si es la mujer la que renuncia, o podrá ser subjetivamente complejo
si son los herederos conjuntamente los que renuncian.
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2. Es total: La renuncia se refiere a todos los gananciales. Sin embargo, si corresponde a los
herederos de la mujer renunciar, cada uno puede pronunciarse respecto de su propia
cuota, en consecuencia, puede ocurrir que algunos herederos acepten y otros rehúyan. En
este sentido, señala el Prof. Court que si la renuncia corresponde a los herederos, es
divisible.
3. Es expresa: Debe formularse en términos explícitos y directos. Sin embargo, Ramos Pazos
reconoce la existencia de renuncias tácitas, ello ocurre cuando la mujer ejecuta cualquier
acto que supone inequívocamente su intención de renunciar; por ejemplo, si ejecuta un
acto que implica conservar su patrimonio reservado.
Observaciones:
a. La renuncia que hace la mujer antes del matrimonio necesariamente debe ser
expresa, porque esa renuncia debe hacerse en las capitulaciones
prematrimoniales, las cuales deben otorgarse por escritura pública.
b. Tratándose de la renuncia que tiene lugar una vez disuelta la sociedad conyugal la
ley no ha exigido solemnidad alguna. En consecuencia, es un acto jurídico
consensual. Con todo, cabe tener presente que se aplican las limitaciones a la
prueba testimonial, por tanto, cobra interés que conste por escrito. En la práctica,
conviene hacerla por escritura pública cuando existan bienes raíces sociales, pues
será necesario practicar la anotación correspondiente en el registro conservador.
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1. Si es menor de edad, requiere autorización judicial.
2. Si adolece de otra incapacidad, basta con la autorización de su
curador.
b. Mujer o sus herederos que renuncian una vez disuelta la sociedad conyugal: Hay
que subdistinguir:
6. Es irrevocable: No puede dejarse sin efecto por la sola voluntad del renunciante, pero ello
no significa que no pueda quedar sin efecto, ya que el Art. 1782 señala que es susceptible
de nulidad en caso de dolo o de error acerca del verdadero estado de los negocios
sociales. En este caso, la acción rescisoria prescribe en el plazo de 4 años contados desde
la disolución de la sociedad conyugal.
El Art. 1782 no lo menciona, sin embargo, los Profs. Court y Ramos Pazos señalan que cabe
aplicar las reglas generales en materia de vicios de la voluntad en los actos jurídicos. En
consecuencia, si la fuerza cumple con los requisitos legales la voluntad estará viciada y
podrá alegarse la nulidad relativa de conformidad con las reglas generales.
OBSERVACIONES:
1. La renuncia a los gananciales no implica que no se deban pagar las indemnizaciones o
recompensas que se adeuden a los cónyuges.
2. No obstante la renuncia los cónyuges tienen derecho a retirar sus bienes propios.
3. No obstante la renuncia a los gananciales que la mujer pueda haber hecho en las
capitulaciones prematrimoniales, de todas formas los frutos de sus bienes propios
ingresan al haber absoluto de la sociedad conyugal, ya que están destinados a solventar
los gastos del matrimonio y las cargas de familia, pero con la obligación de conservar y
restituir esos bienes.
BENEFICIOS DE LA RENUNCIA:
1. La mujer no va a ser responsable del pago de las deudas sociales. Sin embargo, el mismo
efecto se logra con el beneficio de emolumento, en cuya virtud la mujer limita su
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responsabilidad, toda vez que solo responde de las deudas sociales hasta el valor de los
bienes que se haya adjudicado a título de gananciales. Si esto es así, cabe preguntarse
¿cuál es la ventaja de la renuncia?
La ventaja se encuentra en que el beneficio de emolumento debe ser probado.Es decir, la
mujer tiene que acreditar que se le está cobrando una suma superior a lo que recibe a
título de gananciales y esta prueba necesariamente debe hacerse con instrumentos
auténticos. En consecuencia, si no se cuenta con esos instrumentos y hay certeza que las
deudas sociales son superiores a los bienes sociales, a la mujer le conviene renunciar a los
gananciales.
2. Si la mujer tenía patrimonio reservado, lo conserva, porque si no renuncia, ese patrimonio
se colaciona con el haber social.
3. Lo mismo ocurre con los frutos de sus patrimonios especiales.
Preguntamos esto, porque hay disposiciones que hablan de la renuncia sin especificar que se
refieren a la mujer, mientras que también hay disposiciones que específicamente se refieren a la
renuncia que hace la mujer.
Opiniones:
1. Algunos autores, como el Prof. Troncoso, señalan que el marido no puede renunciar
porque el Código reglamente exclusivamente la renuncia que hace la mujer o sus
herederos, pero nada dice respecto del marido, de lo que se concluye que él no podría
renunciar.
2. Otros autores, como el Prof. Ramos Pazos, entienden que nada obsta a que el marido
pueda renunciar, ya que esa renuncia cumpliría con los requisitos exigidos por el Art. 12.
A mayor abundamiento, se trataría de una liberalidad que se hace a la mujer, y que según
el Art. 1138 se miraría como una donación revocable. Sin embargo, cabe tener presente
que la renuncia que haga el marido no produce el mismo efecto liberatorio que produce
respecto de la mujer, ya que el Art. 1778 hace responsable al marido de todas las deudas
sociales, sin perjuicio de su acción de reembolso en contra de la mujer para el reintegro de
la mitad que corresponde a ella soportar.
No hay que confundir disolución con liquidación. La disolución solo es el término de la sociedad
conyugal, mientras que la liquidación es el procedimiento destinado a poner término a la
comunidad que se forja una vez disuelta la sociedad conyugal.
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Concepto: Es el conjunto de operaciones que tienen por objeto que los cónyuges retiren sus
bienes propios para que se paguen las recompensas e indemnizaciones y se divida el activo y el
pasivo de la disuelta sociedad conyugal.
2. Si la mujer o sus herederos renuncian a los gananciales. Pero, en rigor, es una excepción
parcial, toda vez que se reducen los trámites que constituyen la liquidación; por ejemplo:
la mujer no se adjudicará bienes a título de gananciales ni responderá en parte alguna de
las deudas sociales pero, de todas formas, debe retirar sus bienes propios y deben
liquidarse las recompensas.
REGLAMENTACIÓN:
1. Título X del Libro III. Art. 1317 a 1353, que son las reglas generales en materia de partición
de bienes, y que son aplicables en virtud del Art. 1776.
2. Artículos 645 a 666, Título IX, Libro III CPC.
1. Por regla general solo puede procederse a la liquidación una vez disuelta la sociedad
conyugal, salvo el caso del pacto de separación total de bienes o de participación en los
gananciales.
2. La ley no ha señalado en plazo para proceder a la liquidación. En consecuencia, aplicando
las reglas generales de conformidad con el Art. 1317, la liquidación puede hacerse
siempre.
1. Los propios comuneros. Para ello, debe cumplirse con los siguientes requisitos:
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ii. Que concurran todos los copartícipes.
iii. Que exista unanimidad.
iv. Si entre los copartícipes hay personas incapaces, el nombramiento debe
ser aprobado por la justicia.
D. El juez de familia. El Art. 31 LMC señala que puede hacerlo en juicio de separación
judicial personal si así se solicita y se rinde prueba necesaria al menos.
1) FACCIÓN DE INVENTARIO:
1. ¿Qué se inventaría?
El Prof. Court señala que el inventario debe comprender todos los bienes que se
encontraban en poder de los cónyuges al momento de la disolución de la sociedad
conyugal. En consecuencia, comprende los bienes sociales, los bienes propios, los bienes
reservados y especiales de la mujer y los frutos de esos patrimonios especiales.
3. Clases de inventario:
El inventario puede ser simple o solemne.
a. Inventario simple o privado: es aquel que no está sujeto a ningún tipo de
solemnidad.
b. Inventario solemne: es el que se confecciona por un ministro de fe previo decreto
judicial y de conformidad con las reglas legales.
Observación:
Si entre los copartícipes hay personas incapaces, solo puede procederse a la confección de
inventario solemne.
IMPORTANCIA DEL INVENTARIO SOLEMNE
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1. Tiene valor probatorio de instrumento público, mientras que el inventario simple tiene el
valor probatorio de un instrumento privado.
2. El crédito preferente de la mujer solo puede probarse por instrumento público. En
consecuencia, es útil el inventario solemne.
3. El beneficio de emolumento solo puede probarse por instrumento público; por ejemplo,
con el inventario solemne.
Problema:
¿Qué ocurre si se omite algún bien en el inventario?
Hay que distinguir:
2. Si la omisión es voluntaria, el Art. 1768 señala que el cónyuge o sus herederos perderán su
porción en la cosa y deberán restituirla doblada.
Requisitos que exige el Art. 1768:
b. Distracción: se da cuando uno de los copartícipes toma la cosa para sí, o sea, la
sustrae, con el propósito de no compartirla con los demás copartícipes.
c. Debe tratarse de un bien social, incluyendo los bienes reservados cuando la mujer
no ha renunciado a los gananciales.
d. Conducta dolosa, es decir, con la intención positiva de causar daño a otro de los
copartícipes a un tercero. El dolo deberá probarse.
2) TASACIÓN DE BIENES
1. ¿Quién hace la tasación?
a. Por regla general la hace un perito.
b. Excepcionalmente la pueden hacer los copartícipes si se cumple con los siguientes
requisitos:
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i. Que concurran todos a hacer la tasación.
ii. Que exista unanimidad entre ellos.
iii. Que se esté frente a alguno de los siguientes casos:
iv. Que se trate de bienes muebles.
v. Que haya antecedentes que justifiquen la tasación.
vi. Que solo se trate de fijar el mínimo para la subasta con admisión de
postores extraños.
2. Tasación solemne: Debe hacerse cuando entre los partícipes haya incapaces. En caso que
se omita la tasación solemne, la persona a quien se impute esa omisión será responsable
de todos los perjuicios que se causen.
Sobre la base del inventario se tiene el acervo común de bienes., es decir, la masa en que se
encuentran reunidos estos bienes, y que comprende no solo los bienes sociales sino que además
los bienes propios de cada cónyuge. En este patrimonio no es posible hacer la división de los
gananciales entre los cónyuges, toda vez que es necesario efectuar las deducciones y
acumulaciones derivadas de las recompensas y debe deducirse el pasivo común.
También conforman está patrimonio los bienes del patrimonio reservado de la mujer y los frutos y
adquisiciones de sus patrimonios especiales si es que no ha habido renuncia a los gananciales.
Para pasar del acervo común al acervo líquido, es necesario hacer las siguientes operaciones:
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2) Liquidación de las recompensas.
4. Si los bienes sociales no son suficientes para pagar las recompensas que se
adeuden a la mujer, el pago se hará con bienes propios del marido elegidos de
común acuerdo. A falta de acuerdo, los elegirá el juez.
3) Deducción del pasivo común. Se pagan las deudas que son sociales en cuanto a la
obligación y en cuanto a la contribución. Las deudas personales en cuanto a la
contribución se liquidan a propósito de la liquidación de las recompensas.
Con todo, el Prof. Eduardo Court plantea que la deducción del pasivo común no es una
etapa obligatoria. Los cónyuges pueden optar entre deducirlo para solo distribuirse el
activo, o bien, no deducirlo y distribuirse el activo y el pasivo.
Observaciones:
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1) No se imputan a la mitad de gananciales del cónyuge sobreviviente las asignaciones
testamentarias que le haya hecho el difunto, a menos que éste así lo haya ordenado, pero
en tal caso el cónyuge sobreviviente podrá repudiarlas si prefiere atenerse al resultado de
la partición.
2) El marido es responsable del total de las deudas sociales sin perjuicio de su acción de
reembolso por la mitad de esas deudas en contra de la mujer.
3) Si uno de los cónyuges por efecto de una hipoteca o prenda constituida sobre una especie
perteneciente a la sociedad conyugal y que se le adjudica paga una deuda social, tendrá
derecho a que el otro cónyuge le reembolse la mitad de esa deuda, y si pagó una deuda
del otro cónyuge, tendrá acción de reembolso por el reintegro del total.
4) Los herederos de cada cónyuge gozan de los mismos derechos y están sujetos a las mismas
acciones que el cónyuge que representan.
5) Los bienes que se adquieren en virtud de este procedimiento, cuando se trata de bienes
sociales, se adquieren a título de adjudicación.
6) Si la sociedad conyugal tiene una deuda respecto de uno de los cónyuges y la paga con una
especie perteneciente a la sociedad, hay una dación en pago.
Beneficio de Emolumento
Concepto: es la facultad que tiene la mujer o sus herederos para limitar su responsabilidad en el
pago de las deudas sociales, hasta concurrencia del valor de los bienes que adquiere a título de
gananciales.
Terminología:
Emolumento significa “provecho”, y se habla de beneficio de emolumento porque la mujer
responde hasta el provecho que obtuvo de la liquidación de la sociedad conyugal.
Requisito:
Debe probarse con instrumentos públicos o auténticos, como el inventario solemne, el laudo y
ordenada del juez partidor, etc.
Titular:
Es la mujer y sus herederos.
1. A los acreedores sociales que están cobrando a la mujer una suma mayor a la que
corresponde al valor de los bienes que adquiere por gananciales.
2. Al marido, cuando ejerce su acción de reembolso, para el reintegro de la mitad de las
deudas sociales y cobra a la mujer una suma mayor de la que corresponde al valor de los
bienes adquiridos a título de gananciales.
Fundamento:
Se encuentra en la administración de los bienes sociales que corresponde al marido, y en la cual la
mujer no tiene mayor injerencia.
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SEPARACIÓN DE BIENES
Hay que precisar que en términos generales la separación de bienes se puede clasificar:
Casos:
1° SEPARACIÓN LEGAL: BIENES RESERVADOS DE LA MUJER CASADA, ART. 150 CCCH
2° SEPARACIÓN LEGAL: ART. 166 CCCH.
3° SEPARACIÓN CONVENCIONAL. ART. 167 Y 1720 CCCH.
Concepto: el patrimonio reservado es el conjunto de bienes que la mujer obtiene con los frutos de
su trabajo separado del marido, y con los bienes que con ellos adquiere, todos los cuales se
presumen pertenecerle exclusivamente durante la SC, sin perjuicio de incorporarse al activo de
ésta si la mujer no renuncia a los gananciales.
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- Y frutos de las adquisiciones el trabajo
Características:
a) Es un patrimonio.
b) Desde el punto de vista del tipo de régimen es complementario. Es separación parcial, pero
legal. Es legal porque cuando se cumplen todos los requisitos para que se forme el patrimonio
reservado, la ley determina el efecto cuál es la formación de este patrimonio reservado.
c) Son normas de orden público, por lo que no pueden ser dispuestas por las partes.
Requisitos:
a) Tiene que tratarse de mujer casada bajo régimen de SC.
b) Art. 1750 inc. 1°: “La mujer podrá dedicarse libremente” dice el CC al ejercicio de un empleo,
profesión, oficio o industria”. Sea cual sea la denominación del trabajo que ella desempeñe. Así
puede ser contrato de trabajo, trabajadora independiente, empresaria, etc.
c) Art. 1750 inc. 2°: Que lo ejerza separada del marido, es decir, no bajo una relación de
subordinación ni dependencia, ni de colaboración. Cuestión de hecho. Para Alessandri, supone que
no haya colaboración y ayuda directa, personal y privada entre ellos.
Activo:
A) Todo lo que la mujer obtenga como retribución a su trabajo, sueldo, honorarios,
indemnizaciones, participaciones, beneficios comerciales, desahucios, honorarios,
indemnizaciones por accidentes de trabajo, pensiones de jubilación, etc.
B) Los bienes que adquiera con el producto de su trabajo: muebles o inmuebles, corporales e
incorporales. Incluidas las subrogaciones reales que operen (por ejemplo, el seguro en caso
de incendio de un inmueble del PR, la indemnización por expropiación de un inmueble del
PR, etc.).
Pasivo:
i.- Deudas que se pueden hacer efectivas en estos bienes (patrimonio reservado):
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a) Las provenientes de actos y contratos que se celebre por la mujer dentro de este patrimonio
reservado. EJ: si contrata la reparación de un bien que forma parte del patrimonio reservado.
150 inc. 5º.
b) Deudas, de conformidad al art. 137 inc. 1° (aunque la mujer actúe fuera de su patrimonio
reservado, pero no está facultada para obligar al patrimonio social)
EJ: comparece sin mandato del marido. Los patrimonios que obliga con los del 150, 166 167.
c) Caso en que hay SC administrada por el marido, y él se niega a llevar actos beneficiosos para la
mujer respecto de un bien de ella. Así ella puede pedir autorización judicial para celebrar el
acto. Así obliga su patrimonio. Art. 138 bis inc. 2°.
d) Art. 150 inc. 6°, obligaciones contraídas por el marido, cuando se pruebe que el contrato
celebrado cedió en utilidad de la mujer o de la familia común.
e) Mujer administra extraordinariamente la SC, y ella otorga una caución respecto de una deuda
de terceros. En ese caso solo obliga su patrimonio propio y los del 150, 166 y 167.
¿Y las obligaciones personales de la mujer? Antes de la ley 18.802 contemplaba que el patrimonio
reservado respondía por las deudas contraídas por las deudas antes del matrimonio o deudas por
un delito cometido por ella.
Ahí había un inciso para ello. ¿Hoy responde el patrimonio reservado respecto de edad deudas?
a) No porque el Art. 137 sólo se refiere a actos y contratos, y no se refiere a deudas de antes
del matrimonio, ni delitos. Así, ramos Pazos que considera que el espíritu de la
modificación fue claramente favorecer a la mujer.
b) Rodríguez Grez señala, en cambio, que sería posible recurrir al patrimonio reservado,
porque son deudas de la mujer y este art. Tiene suficiente amplitud para que los
acreedores se puedan dirigir en contra del patrimonio reservado.
ii.- Casos en que responden otros patrimonios por deudas provenientes de ese patrimonio:
1° Inc. 5° art. 150, 166 y 167. (La 18.802, conectó los pasivos de estos tres patrimonios).
Después de la 18.802 lo que pasó fue se conectaron los pasivos de estos 3 patrimonios, así si la
mujer tiene distintos patrimonios, el acreedor puede dirigirse indistintamente respecto de cada
uno de ellos.
2° Bienes del marido: Art. 161 inc. 2°, si accedió como fiador o de otro modo (conjunta o
solidariamente) a obligaciones contraídas por la mujer; o cuando el marido ha obtenido un
beneficio de las obligaciones contraídas por la mujer, comprendiendo el de la familia común, en la
parte en que de derecho haya él debido proveer a las necesidades de ésta, en este último caso, los
bienes del marido responden a prorrata del beneficio.
Administración
La mujer administra con amplias facultades, salvo la menor de 18 años, para gravar y enajenar
bienes raíces. Incluso cuando sea menor de edad, si ella es menor de edad ella también lo
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administra, la únicalimitante es que para enajenar y gravar bienes raíces requiere autorización
judicial. ¿Por qué? Porque si le aplicáramos separación total de bienes, donde se le debería dar un
curador de bienes. En cambio en SC ella administra y no se requiere curador.
La razón es que el art. 150 es coherente con la regla en materia de menores adultos sujetos a
patria potestad, pero que ejercen industria, profesión o empleo, porque aun cuando está
sometido a patria potestad se le forma peculio profesional o industrial.
1.- Las facultades de la mujer: (existencia del patrimonio reservado y que se actuó dentro del
mismo). La regla general es que se pueden probar por cualquier medio probatorio, incluso testigos
(patentes profesionales, contrato de trabajo, títulos profesionales, aunque por sí solo es
insuficiente ha dicho la jurisprudencia, etc.)
Se consagra una presunción de derecho (“quedan a cubierto de toda reclamación”) que opera a
favor de los terceros que celebran contratos con la mujer: inc. 4° del 150.
Sólo sirve para probar las facultades de la mujer pero no el dominio de los bienes.
● Que la mujer acredite por escrito mediante instrumentos públicos o privados que ejerce o ha
ejercido una industria o empleo separada del marido. Que se pruebe materialmente. Puede
ser un decreto de nombramiento si es funcionaria pública, un certificado emitido por su
empleador, etc.
● Requisito formal, que el acto que celebra la mujer conste por escrito y que en él se haga
referencia a los instrumentos en que se demuestre que la mujer ejerce o ha ejercido una
industria o empleo separada del marido. ¿Qué se entiende por hacer referencia?
Así terceros pueden hacer valer sus créditos en contra del patrimonio reservado.
2.- El dominio de los bienes: Es decir, que el bien forma parte del patrimonio reservado.
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Por cualquier medio de prueba, menos la confesión, por art. 1739 inc. 2°.
- A la mujer le interesa probar ante el marido, si por ejemplo renuncia a los gananciales y quiere
quedarse con el bien.
- Respecto de terceros, por ejemplo si éste pretende hacer efectiva una deuda social en un bien
reservado.
En un fallo mencionado por Ramos Pazos, se consideró que en caso de una mujer casada en SC y
separada por largo tiempo, que adquirió un inmueble sin indicar que lo hacía dentro de su PR, y se
permitió que la mujer pudiera acreditar posteriormente con diversas pruebas que el bien era del
PR.
Los bienes reservados se colacionan con los gananciales como si formaren un solo todo.
Art. 1150. Ello trae como consecuencia respecto de los acreedores del patrimonio reservado, así el
CC en el inc. final del art. 150 establece una suerte de beneficio de emolumento a favor del marido
o sus herederos. Así, el marido o sus herederos sólo responden de las deudas del patrimonio
reservado hasta la mitad del valor de los bienes que reciba por concepto de este patrimonio
reservado.
En esta materia existe un vacío en la ley, pues puede ocurrir que el marido tenga más del 50% de
los gananciales, la pregunta es ¿responde el marido siempre hasta la concurrencia del valor de la
mitad de esos bienes? Rodríguez Grez considera que es obvio que si lleva el marido más de la
mitad de los gananciales, y por lo mismo, aprovechará más de del 50% de los bienes reservados,
deberá responder hasta el valor de la parte que corresponde de dichos bienes. El inciso final del
art. 150 reglamenta la situación más frecuente, pero ello no implica desconocer situaciones
excepcionales. El sentido último del beneficio de inventario revela que se trata de aplicar la
utilidad obtenida a la responsabilidad correlativa.
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b) Si la mujer o sus herederos rechazan los gananciales.
Debemos indicar que la condición precisa es que no sean administradas las cosas donadas,
heredadas o legadas, por el marido.
Características:
1.- Opera en la sociedad conyugal.
2.- Se funda en una liberalidad condicional.
3.- Es una separación parcial.
4.- Por regla general, este régimen anexo no compromete el patrimonio del marido ni es social.
Su activo son las cosas donadas heredadas o legadas, y los frutos y adquisiciones y frutos de esas
adquisiciones. También tiene un pasivo.
Efectos:
a) Los bienes son administrados por la mujer como separada de su marido, y por remisión del
art. 166 a los arts. 159, 160, 161, 162 y 163, se aplica lo que sigue:
● La mujer administra igual que la separada judicialmente, es decir, sin injerencia del marido. CC
le da plena y absoluta liberad de administración a la mujer capaz.
● Si la mujer es incapaz, se le debe designar curador, art. 163. (distinto al caso del art.150). De
acuerdo al 164 que lo aplicamos a la separación parcial legal, si la mujer es menor de edad se
le debe designar un curador, administrando ella dicho patrimonio.
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b) Disuelta la sociedad conyugal. Art. 166.
Los acreedores de la mujer que contrató en este patrimonio se pueden dirigir sobre todos los
bienes de la mujer (propios, adjudicados como gananciales, etc.).
¿Los acreedores del marido, pueden perseguir este patrimonio? Por regla general no, salvo que se
pruebe que el contrato celebrado con el marido cedió en utilidad de la mujer, o de la familia
común.
¿Se pueden dirigir contra los del art. 150 y 167? Ello porque respecto de las deudas del 150, se
interconectan los pasivos de los 3 patrimonios satélites. La ley nada dice, sin embargo, se entiende
que igualmente se pueden perseguir porque: el art. 150 conecta los pasivos de los tres
patrimonios satélites. Sin embargo esto es discutible.
● Si se acepta los gananciales, los frutos y adquisiciones de este patrimonio se colacionan a los
bienes de la SC.
Una posibilidad para que se forme es que ciertos bienes de la mujer sean administrados
separadamente por ella. Art. 167.
- Que la mujer disponga libremente de una suma de dinero o de una pensión periódica (en este
caso, existe una verdadera obligación para la SC pues se debe pagar a la mujer). Ello por
capitulación matrimonial.
Se forma una separación parcial pero convencional que coexiste y complementa al régimen de
SC. Art. 1720.
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Destino de estos bienes
Aplicamos el art. 166 por remisión normativa del 167 y 1720, la reglas es que respecto de los
bienes eran de la mujer, por ende siguen siendo de ella o de sus herederos, y respecto de los
frutos y adquisiciones el destino dependerá de si la mujer o sus herederos aceptan o renuncian a
los gananciales.
- Si acepta se colacionan.
- Si se renuncia se mantiene el patrimonio incólume y los herederos no tendrán derecho alguno
respecto de los gananciales.
En virtud de capitulación matrimonial podrían establecer los esposos que la totalidad de bienes de
la mujer sean administrador por la mujer y por tanto se forme este patrimonio del 167. La
respuesta es no. Lo que no quita que en la práctica podrían individualizarse todos los bienes de la
mujer.
¿Podría por capitulaciones matrimoniales señalarse que todos los bienes de la mujer serán
administrados por ella? PRG señala que no, pues el art. 167 se refiere a “una parte de sus bienes”,
sin perjuicio de lo cual ello no obsta a que individualizándose todos los bienes, en el hecho ella
quede administrando todos los bienes que tenga, lo cual sería válido.
Características:
ii) Ambos cónyuges administran con plena y absoluta liberad cada uno de sus patrimonios . No hay
mayores limitaciones y en esto hay una diferencia importante entre el estado de separación total
de bienes a esa suerte de separación total de bienes en la participación en los gananciales, ya que
ahí durante la vigencia del régimen ambos están como separados de bienes y cada uno administra
su propio patrimonio, pero como cuando se disuelve se genera un crédito a favor de uno de ellos
hay ciertas limitaciones a la administración.
La única limitación va a ser el art. 160, es decir que ambos cónyuges deben contribuir a la
mantención de la familia en común.
Cuando hablamos de SC no hay problema con el 160 porque ello forma parte del rubro del pasivo
absoluto de la SC.
iii) La única posibilidad que existe para que un cónyuge tenga injerencia en los bienes del otro, es
el caso del 162 es que se confiera la administración del matrimonio a través de un contrato de
mandato.
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II.- Desde el punto de vista de la fuente
(1) Art. 135: personas que contraen matrimonio en país extranjero y que se miran en Chile como
separados totalmente de bienes. La ley establece este efecto.
Pero ¿a qué matrimonio se refiere? La norma no distingue, podríamos estar en presencia de dos
chilenos, mixto o dos extranjeros.
La duda surge con el art. 15 El art. 135 inc. 2° causó debate en relación con el art. 15 del CC, que
habla de la eficacia de la ley en el espacio, y estatuto personal.
El cuestionamiento que uno podría pensar que de acuerdo a la teoría de los estatutos el estatuto
personal sigue al nacional donde quiera que se encuentre, y por ende si uno se casa en otro país
debería entenderse que se está casado en régimen de Sociedad Conyugal. Así por mucho que se
casaran los chilenos en el extranjero deberían hacerlo bajo sociedad conyugal según el art. 15
Sin embargo el art. 135 dice que el régimen es el de separación total de bienes.
El artículo 135 se introdujo en el año 1989, por ende se entiende que se aplicará éste.
En la práctica en general, para quienes contratan matrimonio en país extranjero lo normal es que
se exija que se inscriba en Chile y que conste en el certificado de matrimonio si están separados de
bienes o el pacto de sustitución de régimen matrimonial.
Para que estos cónyuges inscriban el matrimonio en Chile, no es necesario que estén domiciliados
en Chile. Antes se tenía como requisito. Hoy no.
1.- Antes del matrimonio por Capitulación matrimonial: art. 1716. Las capitulaciones
matrimoniales se otorgarán por escritura pública, y sólo valdrán entre las partes y respecto de
terceros desde el día de la celebración del matrimonio, y siempre que se subinscriban al margen
de la respectiva inscripción matrimonial al tiempo de efectuarse aquél o dentro de los treinta días
siguientes. Sin este requisito no tendrá valor alguno.
2.- Al momento del matrimonio: en ese caso la formalidad es menor, se pacta y ello constara en la
inscripción matrimonial. Esa inscripción matrimonial es menor formal, porque se realiza ya dentro
de un acto muy formal que es el matrimonio.
3.- Durante la vigencia del matrimonio: a través de una capitulación matrimonial propiamente tal.
Art. 1723.
Características:
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1. Separación total convencional que a diferencia de las otras convenciones matrimoniales, ésta
sólo puede celebrarse por los cónyuges mayores de edad.
2. Pacto solemne, cuya solemnidad está dada por la escritura pública más la subinscripción al
margen de la inscripción matrimonial en el plazo de 30 días desde la fecha de la escritura. Esta su
inscripción también constituye solemnidad por ende es solemne, porque sin ella no hay efecto ni
respecto de las partes, ni de terceros.
2. Producida esta separación, es un pacto irrevocable que no puede dejarse sin efecto. Hay que
tener cuidado porque las normas de la LMC pueden dejar sin efecto este pacto, sino que cuando lo
que han pactado sea régimen de participación en los gananciales, porque según el 1723 este pacto
se puede dejar sin efecto si los cónyuges estaban casados en régimen de SC.
Se puede dejar sin efecto cuando se decreta separación judicial del matrimonio, ya que ahí pasan a
estar separados de bienes.
3. A su turno el 1723 permite que en virtud de esta misma escritura donde se pacta separación
total de bienes, se liquide la SC o si estaban en participación en los gananciales en esa misma
escritura se determine el crédito de participación en los gananciales. La particularidad es que se
hace de común acuerdo.
Si los cónyuges estaban casados en SC y acuerdan sustituirlo por el de separación total de bienes,
lo más probable es que ellos en esa escritura pública liquiden la SC porque por algo lo hacen de
común acuerdo. Lo más probable es que la liquiden ahí mismo.
Si los cónyuges pactan la separación total de bienes sustituyendo el régimen que tenían, por
ejemplo la SC por el de separación total de bienes, si no liquidan la SC en la misma escritura será
necesario que se lleven todas las etapas de liquidación de la SC porque no la hicieron de común
acuerdo en la escritura.
4. Dice el art. 1723 que esta convención matrimonial, el pacto que en ella conste, no perjudicará
en caso alguno los derechos válidamente adquiridos por terceros respecto del marido o la mujer.
Es importante ello porque el pacto se separación total de bienes no puede perjudicar a los
derechos de terceros porque en la práctica se utiliza el 1723 en muchas oportunidades para
defraudar intereses de terceros acreedores. Ello implicará, que la liquidación de la SC le adjudicará
la mayor cantidad de bienes posibles a la mujer.
Por eso el Art. 1723 dice que no perjudicará a los terceros, pero la norma no dice cómo estos
terceros podrán cautelar sus derechos.
Hay 4 opiniones:
i) Alessandri: lo que quiso decir la norma es que los acreedores están en la misma situación que si
la SC se hubiere disuelto de otra forma.
ii) Somarriva: dice que lo que deberíamos entender es que los acreedores podrían proceder de los
bienes que se le adjudicaron a la mujer de igual manera de los bienes que se adjudican al marido.
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Así este pacto sería inoponible a los acreedores que se les perjudique. Será una inoponibilidad de
fondo por fraude a derechos de terceros.
iii) Domínguez Águila: inoponibilidad de fono, pero con el derecho que haya acción que se haga
valer inoponibilidad de fondo, por ejemplo la acción pauliana o revocatoria.
a) se impugne el pacto derechamente por la vía del 2468, es decir acción pauliana o
revocatoria, por donde hay que probar fraude pauliano.
b) que se reconozca a los acreedores una acción en contra de la mujer por las deudas
sociales.
c) que los acreedores sociales ejerzan acción en contra del marido pero que se soliciten
que se embarguen bienes adjudicados a la mujer
d) que se ejerza acción en contra de la mujer y se ejecuten bienes en contra de ella.
La jurisprudencia ha atacado el pacto mediante la acción pauliana, aplicando así las reglas del
2468. Cuidado con esto porque hay plazos para ello.
Alcances:
- Antes de la ley 18.802 nadie evadía mucho respecto de la posibilidad que tenía la mujer
separación judicial de bienes. Pero después de la 18.802 hay autores a los que no les gustó
mantener esta figura porque la mujer cada vez tiene mayor posibilidad de administración.
- No confundir la separación judicial del matrimonio con la separación judicial de bienes. La
primera es irregularidad matrimonial, otra cosa es que genere separación total legal de bienes.
Además, hay varias causales de la separación judicial de bienes que son coincidentes con la causal
genérica de la separación judicial total del matrimonio donde la mujer deberá elegir.
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1.- La que se encuentra contenida en el inc. final del art 155 que es una casal objeto de
modificaciones por la 18882 y por la actual LMC, la particularidad de esta causal es que el marido
tiene la posibilidad de enervar la demanda de separación judicial e bienes ofreciendo una caución
suficiente.
Si estamos hablando de una caos de cuestionamiento de administración del marido, y el CC califica
esta administración que implica una administración errónea o descuidada en ese caso al mujer
está facultada para pedir la separación judicial de bienes pero con la particularidad que el marido
puede enervar esto ofreciendo una caución suficiente.
2.- La ultima causal no está contemplada en el art. 155 que de hecho ni siquiera está contemplada
en el CC, sino que está en la ley de familia y pensiones alimenticias art 19, en ese art 19 se
contempla el caso de que si al alimentante se le han decretado dos apremios de aquellos
señalados en la misma ley (apremios de los art 14 y 16), entonces si se ha decretado al marido
alimentante dos apremios y producto del no pago de las pensiones también existe la posibilidad
que el juez decrete separación judicial de bienes.
Concepto
Artículo 1715 CC: Se conocen con el nombre de capitulaciones matrimoniales las convenciones de
carácter patrimonial que celebren los esposos antes de contraer matrimonio o en el acto de su
celebración (en este último caso debiéramos hablar de contrayentes)
En las capitulaciones matrimoniales que se celebren en el acto del matrimonio, sólo podrá
pactarse separación total de bienes o régimen de participación en los gananciales.
a) Antes del matrimonio: las capitulaciones celebradas antes del matrimonio, se miran como
contrato dependiente.
De acuerdo al art. 1721 CC, hay que distinguir: si los esposos son plenamente capaces y si se trata
de menores de edad, puesto que en este último caso deben celebrarlas contando con la
autorización de las personas llamadas a otorgar el ascenso, pudiendo indicar todas las
estipulaciones de que sería capaz si fuese mayor, menos las que tengan por objeto renunciar los
gananciales, o enajenar bienes raíces, o gravarlos con hipotecas, censos o servidumbres, porque
para este tipo de estipulaciones siempre se requerirá que la justicia autorice al menor.
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El que se halla bajo curaduría por otra causa que la menor edad, necesitará de la autorización de
su curador para las capitulaciones matrimoniales.
Se requiere otorgarlas por escritura pública, la cual debe subinscribirse al margen de la inscripción
del matrimonio. Tal subinscripción deberá hacerse al momento de celebrarse el matrimonio o
dentro de los 30 días siguientes al de su celebración. En caso de que se omita la subinscripción, o
no se haga en la forma y tiempo debidos, las capitulaciones carecerán de valor tanto respecto de
las partes como de terceros.
En el caso de capitulaciones matrimoniales que se celebren en el acto del matrimonio, en los que
solo puede pactarse separación total de bienes o régimen de partición en los gananciales, bastara
que dichos pactos consten en dicha inscripción. Sin este requisito no tendrán valor alguno.
2) Se podrá estipular que la mujer dispondrá libremente de una determinada suma de dinero, o de
una determinada pensión periódica. Para conocer los efectos de este pacto ahí que recurrir al
art.167 (art.1720 inc. 2 CC).
3) Los esposos podrán pactar el régimen de partición en los gananciales (art. 1792-1 inc. 1 CC)
4) Eximir de la sociedad conyugal cualquiera parte de sus especies muebles (art. 1725 n °4 inc. 2
CC)
7) Los esposos pueden acordar cualesquiera otros pactos lícitos, por ej. hacerse determinadas
concesiones recíprocas como que la sociedad conyugal se haga cargo del pago de ciertas deudas
personales de alguno de los futuros cónyuges.
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8) La destinación de valores propios de uno de los cónyuges para comprar cosas, durante el
matrimonio, que no ingresarán al haber social, sino que al patrimonio propio del cónyuge (art.
1727 N° 2 CC).
El art. 1717 CC señala que no contendrán estipulaciones contrarias a las buenas costumbres ni a
las leyes, como tampoco serán en detrimento de los derechos y obligaciones que las leyes señalan
a cada cónyuge respecto del otro o de sus descendientes comunes.
Ejemplos que puedan estar prohibidas:
1.- No se puede, pues este tipo de cláusulas atentan contra el orden público, por lo que serían
nulas. Cabe recordar que el matrimonio apunta a ser una situación estable.
De acuerdo al artículo 1715 del CC: “Son convenciones de carácter patrimonial que celebran los
esposos antes de contraer matrimonio”. Son convenciones pecuniarias relacionadas con el
régimen de bienes del futuro matrimonio. Tienen por objeto modificar el régimen de bienes
establecidos por la ley. El CC las llama convenciones, pues si bien se trata de actos jurídicos
bilaterales no siempre se trata de contratos, puesto que tendrán este carácter sólo cuando creen
obligaciones.
En caso de la contravención del art. 1717, sí, pudiendo ser nulidad absoluta cuando contenga
estipulación prohibida por las leyes.
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- Caso de error, fuerza, dolo: vicios de la voluntad.
Extensión de la nulidad:
- Total: cuando no conste por escritura pública.
- Parcial: cuando sea una cláusula que contenga algo prohibido por la ley, contrario a las
buenas costumbres, las leyes
El art. 1715 define a las capitulaciones matrimoniales como las convenciones de carácter
patrimonial que celebren los esposos antes de contraer matrimonio o en el acto de su celebración.
Art. 1716 inc. 1º CC: Las capitulaciones matrimoniales se otorgarán por escritura pública, y sólo
valdrán entre las partes y respecto de terceros desde el día de la celebración del matrimonio, y
siempre que se subinscriban al margen de la respectiva inscripción matrimonial al tiempo de
efectuarse aquél o dentro de los treinta días siguientes. Pero en los casos a que se refiere el inciso
segundo del artículo anterior, bastará que esos pactos consten en dicha inscripción. Sin este
requisito no tendrán valor alguno.
Art. 1720 CC. En las capitulaciones matrimoniales se podrá estipular la separación total o parcial
de bienes. En el primer caso se seguirán las reglas dadas en los artículos 158, inciso 2., 159, 160,
161, 162 y 163 de este Código; y en el segundo se estará a lo dispuesto en el artículo 167.
También se podrá estipular que la mujer dispondrá libremente de una determinada suma de
dinero, o de una determinada pensión periódica, y este pacto surtirá los efectos que señala el
artículo 167.
Art. 167 CC. Si en las capitulaciones matrimoniales se hubiere estipulado que la mujer administre
separadamente alguna parte de sus bienes, se aplicarán a esta separación parcial las reglas del Art.
precedente.
Art. 1792 – 1 inc. 1º CC. En las capitulaciones matrimoniales que celebren en conformidad con el
párrafo primero del Título XXII del Libro Cuarto del Código Civil, los esposos podrán pactar el
régimen de participación en los gananciales.
Art. 1725 Nº 4 inc. 2º CC. El haber de la sociedad conyugal se compone: De las cosas fungibles y
especies muebles que cualquiera de los cónyuges aportare al matrimonio, o durante él adquiriere;
quedando obligada la sociedad a pagar la correspondiente recompensa.
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Pero podrán los cónyuges eximir de la comunión cualquiera parte de sus especies muebles,
designándolas en las capitulaciones matrimoniales;
Art. 1719 inc. 1º CC. La mujer, no obstante la sociedad conyugal, podrá renunciar su derecho a los
gananciales que resulten de la administración del marido, con tal que haga esta renuncia antes del
matrimonio o después de la disolución de la sociedad.
Art. 1.727 Nº 2 CC. No obstante lo dispuesto en el artículo 1725 no entrará a componer el haber
social: 2. Las cosas compradas con valores propios de uno de los cónyuges, destinados a ello en las
capitulaciones matrimoniales o en una donación por causa de matrimonio;
Son aquellos bienes corporales o incorporales, de propiedad de uno o de ambos cónyuges, que en
ciertas circunstancias, pueden ser considerados esenciales para la adecuada subsistencia de la
familia, restringiéndose los derechos que sobre ellos corresponden a su titular, sea por una
resolución judicial, sea por un acto unilateral de uno de los cónyuges.
Constituyen una excepción a las reglas generales en materia de regímenes patrimoniales sobre
todo en caso del régimen de separación total de bienes, donde cobra real importancia. Aquí el
marido puede disponer libremente de los inmuebles (a diferencia de la sociedad conyugal, donde
requiere autorización o consentimiento de la mujer), por lo tanto aquí es importante que el bien
sea declarado familiar, y enseguida acontece algo similar con el régimen de participación en los
gananciales porque durante la vigencia del régimen hay un sistema de separación de bienes entre
el marido y la mujer y por consiguiente el marido o la mujer según quien sea dueño del bien que
constituye la residencia principal de la familia puede sin contar con la autorización del otro
cónyuge enajenar o gravar esos bienes. Por consiguiente como hay libertad para hacerlo es
importante que ese bien sea declarado familiar.
Fundamento de la institución de los bienes familiares: medida de protección para la familia
matrimonial.
Conforme al Art. 141 inc. 1º CC, El inmueble de propiedad de cualquiera de los cónyuges que sirva
de residencia principal de la familia, y los muebles que la guarnecen, podrán ser declarados bienes
familiares y se regirán por las normas de este párrafo, cualquiera sea el régimen de bienes del
matrimonio.
Para hacer cualquiera de estos actos jurídicos, debe concurrir la voluntad de ambos cónyuges. Es
una verdadera limitación a la facultad de disposición del cónyuge propietario.
¿Se justifica la institución en un régimen de participación en los gananciales? Sí, porque cada
cónyuge administra su patrimonio como si fueran separados totalmente de bienes
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¿Se justica la institución en un régimen de sociedad conyugal? Es, a lo menos discutible en ciertos
casos, como:
Se comenta que antes se entendía que por el sólo hecho de la terminación del matrimonio se
desafectaba el bien familiar. La Corte Suprema señalaba que no se podía pedir desafectación,
porque la razón de la afectación es que el bien sea la residencia principal de la familia, por lo que
terminando el matrimonio, ya no había familia, por tanto, no había residencia principal de la
misma. El problema que siempre se presenta es que en nuestra legislación no tenemos definición
de la familia.
El profesor Troncoso criticaba esta sentencia en el artículo “El divorcio como causal de
desafectación de un bien declarado familiar”.
Las normas sobre bienes familiares constituyen un conjunto de normas de orden público, porque
tienden a la protección de la familia. Así el art 149 (debiera ser absoluta, por estar comprometido
el orden público) prescribe que es nula cualquiera estipulación que contravenga las disposiciones
de este párrafo, norma que concuerda con lo prescrito en el art 1717 del CC, a propósito de las
capitulaciones matrimoniales. En consecuencia, cualquier pacto contrario a los preceptos que
regulan los bienes familiares, adolece de nulidad absoluta por objeto ilícito art, 10, 1466 y 1682 del
CC.
Los bienes familiares tienen cabida cualquiera sea el régimen matrimonial a que se encuentre
sometido el matrimonio. Lo declara así en forma expresa, la parte final del inc. 1º del art. 141 del
CC. Por lo demás, si nada se hubiere dicho, de todas formas así resultaría por formar parte de este
nuevo párrafo- De los bienes familiares- del Título IV del Libro Primero del CC, “Obligaciones y
derechos entre los cónyuges”.
Lo que se viene explicando demuestra que constituyen una verdadera carga impuesta por la ley en
razón del matrimonio. De ello deriva que sus normas sean de orden público, por lo que la voluntad
de los cónyuges no las pueda derogar, alterar o modificar, idea que está recogida en el art 149: “es
nula cualquiera estipulación que contravenga las disposiciones de este párrafo”.
Si bien pueden darse en cualquier régimen matrimonial, es útil consignar que su establecimiento
vino a ser una consecuencia de la incorporación a nuestro ordenamiento positivo del régimen de
participación en los gananciales. En efecto, uno de los inconvenientes que la doctrina ha hecho
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valer en contra de ese régimen es que durante su vigencia opera como separación de bienes, no
dando origen a un patrimonio familiar. Con el objeto de paliar esta desventaja en el proyecto se
introduce con presidencia del régimen de bienes que entre los cónyuges rija la institución de los
bienes familiares.
De acuerdo a los arts. 141 y 146 CC, la declaración de bien familiar puede recaer:
d) Que se trate de un solo bien raíz, que es aquél donde el grupo familiar tenga su residencia
principal.
3º Derechos o acciones que los cónyuges tengan en sociedades propietarias de un inmueble que
sean la residencia principal de la familia.
Se encuentra indicado en el art. 146 inc. 1º CC. Los requisitos que deben cumplirse a este
respecto son:
Afectación del inmueble que es residencia principal de la familia, como bien familiar.
El inmueble debe ser de propiedad de cualquiera de los cónyuges y servir de residencia principal
de la familia. Es decir, para que el bien raíz sea declarado bien familiar se deben reunir las
siguientes condiciones:
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De acuerdo al profesor Court, la ley tomó el concepto de inmueble en el sentido de inmueble por
adherencia. Sin embargo, Elorriaga indica que el concepto de vivienda familiar del art. 41 debe
comprenderse en sentido amplio, como “todo espacio delimitado por techo y paredes susceptible
de brindar alojamiento a un grupo de personas, siempre y cuando tengan este preciso destino”. La
exigencia de ser inmueble, excluye la posibilidad de declarar familiar un bien mueble que
eventualmente pudiera servir de residencia a la familia, como algún tipo de nave (Art. 828 CCom),
casas rodantes, etc.
El profesor Ramos Pazos estima que debe tratarse inmueble por naturaleza, por lo que si la familia
vive en una vivienda construida en sitio ajeno, no cabe la declaración de bien familiar. Esta
posición se funda en los arts. 141 y 145 CC, los cuales establecen la necesidad de practicar
anotaciones al “margen de la inscripción respectiva”, lo que sólo es posible de cumplir tratándose
de inmuebles por naturaleza.
La ley habla de que procede la constitución de bien familia: necesariamente tenemos que estar
frente a un juicio, dándose el caso que pueda ser provisoria o definitiva.
La sola interposición de la demanda transforma el bien en bien familiar. Si se trata de inmueble,
hay que inscribir en el registro de gravámenes. El juez debería actuar de oficio, ordenando
inscripción
Se cita a primera audiencia (preparatoria): el demandado se podría allanar, por lo que el juez
resolverá de inmediato y podrá declarar el inmueble como bien familiar.
Si hay oposición o el juez estima que faltan antecedentes, se procede a la audiencia de juicio: se
discutirá si el inmueble es o no la residencia principal de la familia, y tratándose de los muebles,
discutir si éstos guarnecen el inmueble principal.
- ¿Puede ser más de un bien? No, porque la ley habla de residencia principal de la familia.
- ¿Matrimonio separado y un hijo vive con un cónyuge, y el otro vive con el otro cónyuge?
Ambas, porque ambos grupos familiares son familia, por tanto, cabría la declaración. Pero hay que
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tener presente que la norma habla de “residencia principal”, en singular. La finalidad de la
institución es la protección de la familia.
La prioridad para determinar a quién le corresponde el cuidado personal de los hijos, es a los
padres. Si ponderamos los derechos que están en conflicto, si decimos que hay que sacar al menor
del cuidado de la madre no basta la declaración de bien familiar. Al ser una situación tan
excepcional, debiera señalarse si constituye causal de afectación del bien superior del menor.
Afectación de los muebles que guarnecen el inmueble que es residencia principal de la familia,
como bien familiar.
¿cómo se afectan los derechos o acciones que los cónyuges tengan en sociedades propietarias
de un inmueble que sea la residencia principal de la familia, como bien familiar?
Recordamos que para que un bien sea declarado familiar existen dos mecanismos: la afectación
por declaración judicial y por una declaración unilateral solemne, siendo esta última la que nos
interesa.
La afectación por declaración unilateral solemne, respecto de los bienes que involucra, esta sólo
incluye a los derechos o acciones que los cónyuges tengan en sociedades propietarias de un
inmueble que sea residencia principal de la familia.
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El procedimiento lo establece el artículo 146 inc. 3, el cual prescribe "la afectación de derechos se
hará por declaración de cualquiera de los cónyuges contenida en escritura pública".
Sin embargo, se necesita distinguir el tipo de sociedad de que se trata para la validez de la
afectación. De este modo:
Tratándose de un bien raíz y/o los muebles que lo guarnecen, hay una limitación de celebración de
ciertos actos: No puede voluntariamente enajenar, gravar, ni prometer enajenar o gravar.
Para realizar esos actos necesita de la concurrencia de la voluntad del cónyuge no propietario.
Puede hacerlo personalmente o a través de mandatario; en el primer caso, interviniendo en la
celebración del acto o por escritura pública, dependiendo del bien que se vende sea mueble o
inmueble.
Que la autorización sea específica significa: individualizar el acto, el bien, habrá que señalar que es
bien familiar, los elementos esenciales de ese acto (el precio o a lo menos un margen dentro del
cual se pueda celebrar ese acto).
A este respecto, debemos tener presente las formas de autorización de la mujer al marido que
contempla el art. 1749 inc. 7, para la gestión de los bienes sociales en el régimen de la sociedad
conyugal.
Art. 1749 inc. 7: “La autorización de la mujer debe ser específica y otorgada por escrito, o por
escritura pública si el acto exigiere esta solemnidad, o interviniendo expresa o directamente de
cualquier otro modo en el mismo. Podrá prestarse en todo caso por medio de mandato judicial
que conste por escrito o por escritura pública según el caso”.
En efecto, según el art. 142 inc. 2, el cónyuge no propietario puede prestar su voluntad
interviniendo “expresa y directamente de cualquier modo en el mismo”.
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gananciales, si uno de los cónyuges pretende otorgar cauciones personales a obligaciones a
terceros.
Se ha establecido que en los casos en que no exista autorización de parte del cónyuge la justicia
puede suplir dicha autorización, estos casos son
Sanción que procede si se enajena un bien familiar sin cumplir los requisitos que exige la ley.
¿Qué pasa con la venta de cosa ajena? Si aplicamos las reglas generales, éstas son las de
inoponibilidad de fondo, por falta de concurrencia de la voluntad del cónyuge no propietario. Pero
el legislador señaló que la sanción era la nulidad relativa, por lo que hay regla especial en este
tema.
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porque la regla en materia de nulidad, está contenida en el código, cuando analizamos la nulidad
relativa, cuyo plazo es de cuatro años contados de la celebración del acto o contrato.
¿Cómo argumentar que hay regla especial? ¿Por qué contarse cuadrienio desde que la fecha del
cónyuge no propietario tomó conocimiento de ese acto o contrato, y no desde la celebración?
a) Régimen de participación, en el art. 1792-4 se indica que el cuadrienio debe contarse desde el
día en que el cónyuge que alega la nulidad tomó conocimiento del acto. Esta solución es
conveniente siempre que se aplique la limitación de los 10 años del inc. final.
Dispone el artículo 148 en si inciso 1, que “los cónyuges reconvenidos gozarán dl beneficio de
excusión. En consecuencia cualquiera de ellos podrá exigir que antes de proceder en contra de los
bienes familiares, se persiga el crédito en otros bienes del deudor.”
Hernán Corral señala que no se trata propiamente del beneficio de excusión contemplado en la
fianza, porque en el caso de los bienes familiares, los bienes excutidos son siempre de propiedad
del deudor principal. En la fianza en cambio, los bienes excutidos pertenecen al fiador. Se trataría
más bien, a juicio del autor mencionado, de una especie de restricción del derecho de prenda en
general de los acreedores de un cónyuge que a la vez es propietario de un bien familiar, por la cual
esos acreedores pueden ser obligados a ejecutar primero sus créditos en los bienes que no tengan
la calidad de familiares, y sólo a falta de éstos o si son insuficientes, podrán perseguir los bienes
familiares.
De ahí que más bien se habla de beneficio de excusión de carácter real, porque no se busca que se
persiga otro patrimonio, sino que otros bienes del cónyuge propietario. NO así en la fianza.
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Desafectación de los Bienes Familiares
1. Pueden hacerlo los bienes familiares los propios cónyuges de común acuerdo, sin
necesidad de intervención judicial. No obstante que el art 141 inc.2 exige declaración judicial del
bien familiar, el art 145 inc.1 permite desafectarlos por mero acuerdo de los cónyuges.
Si la desafectación es de un inmueble, la voluntad de los cónyuges debe constar en escritura
pública sub inscrita al margen de la inscripción respectiva (art 145 inc.1).
La ley no ha mencionado los requisitos necesarios para la desafectación de bienes muebles ni para
los derechos o acciones en sociedades propietarias; Rosso estima que debe hacerse de alguna
forma que permita dejar constancia de la voluntad de los cónyuges, y que en tal sentido sería al
menos a través de una simple escritura privada; por otro lado Claudia Schmidt estima que debe
seguirse la regla establecida en el art 145 inc.1.
2. El cónyuge propietario puede pedir al juez la desafectación de un bien familiar (art 145
inc.2). La petición solo puede fundarse en que el bien raíz no está actualmente destinado a servir
de residencia principal de la familia o que los bienes muebles no guarnecen el hogar.
b) Por resolución judicial: el cónyuge propietario puede pedir al juez la desafectación del bien
familiar, esta petición debe fundarse necesariamente en que el inmueble no es ya la residencia
principal de la familia o en que los bienes muebles no guarnecen el hogar.
Esta materia es de competencia de los Juzgados de familia, y el juez debe citar a los interesados a
la audiencia preparatoria, si no hay oposición resolverá en dicha audiencia, en tanto que si la hay o
si el juez considera que faltan antecedentes para resolver, citará a la audiencia de juicio.
c) Por resolución judicial cuando el matrimonio ha sido declarado nulo o ha terminado por la
muerte de alguno de los cónyuges: en este caso, el contrayente del matrimonio declarado nulo o
los causahabientes del fallecido deberán formular la petición correspondiente fundados en que el
bien no cumple con los fines que indica el art 141.
Es decir, por la sola disolución o extinción del matrimonio no se produce la desafectación del bien
familiar, sino que ella debe ser declarada judicialmente a petición del interesado, y ello siempre
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que el inmueble no siga siendo la residencia principal de la familia o los bienes muebles no
guarnecen el hogar, si no se dan estas condiciones, no procede la desafectación.
La Ley 19.585 modificó el encabezado del art. 147, donde se permitía al juez constituir derechos
de usufructo, uso o habitación sobre los bienes familiares a favor del cónyuge no propietario,
durante el matrimonio o disuelto éste. La modificación consistió en que la constitución de tales
derechos reales, en adelante, sólo puede ser ordenada por el juez durante el matrimonio. Lo que
lógicamente deja desprotegido a la familia una vez que se haya disuelto el matrimonio y hasta la
partición de los bienes hereditarios.
Al profesor Court le parece que no podría constituirse estos derechos en este periodo intermedio,
puesto que la regla del art. 1337 Nº 10 (caso de terminación de matrimonio por muerte real o
presunta del cónyuge propietario, el sobreviviente tiene los derechos que le establece esta nueva
regla) está concebida para ser aplicada en la partición, y además porque estos derechos no
pueden constituirse por la mera petición del sobreviviente, sino que es necesario que se cumpla la
condición, que es que el valor total de los bienes exceda la cuota hereditaria del cónyuge, lo cual
sólo se determinará cuando la partición de los bienes se efectúe.
El art. 9 de la Ley 14.908 aclara que si el cónyuge alimentario tiene derecho a solicitar, para sí o
para sus hijos menores, la constitución de un usufructo, uso o habitación en conformidad a esta
disposición, no podrá pedir la que establece el art. 147 CC respecto de los mismos bienes.
No hay definición de familia, pero hoy se entiende por familia no sólo la matrimonial.
Situación del concubinato: El día en que termine dicha relación, se puede expulsar sin más trámite
a uno de los concubinos del hogar común. Como a institución de los bienes familiares no aplica al
concubinato, el cuestionamiento surge porque los fundamentos de esta institución está en la
protección a la familia y el concubinato muchas veces da origen a una familia.
A nivel internacional: No hay concepto unívoco de familia, por lo que no hay razones para preferir
la familia matrimonial respecto de las otras familias. Sólo se señala que el matrimonio se habla de
estabilidad.
Según el profesor Ramos Pazos, durante la discusión del proyecto que dio lugar a la Ley N° 19.335,
se objetó:
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a.- También se dijo que al limitarse la facultad de disponer de un bien propio, se vulneraba el
derecho de propiedad consagrado en el art. 19, N° 24, y se atentaba en contra del principio de no
entrabar la circulación de los bienes. El Senado tuvo a la vista un informe del profesor Carlos Peña,
quien señala que para que ello constituya una razón de inconstitucionalidad sería necesario que
equivaliera a una privación de dominio, o a una limitación del mismo por justificaciones distintas a
las autorizadas por el inc. 2° del número 24 del art. 19 de la Constitución”, agregando que "nuestro
ordenamiento jurídico contiene diversas instituciones relativas a la propiedad, que se fundan en el
interés mediato o inmediato de la familia, cuya naturaleza es igual a la que el proyecto denomina
bienes familiares: el derecho de alimentos, que puede pagarse mediante derechos reales
limitativos del dominio (art. 11 de la Ley N° 14,908); el usufructo legal del marido y el padre de
familia (art. 810, en relación con los arts. 243 y 1753 del Código Civil), etc."
Se dejó en claro que "desde el punto de vista del cónyuge no propietario, su voluntad es
puramente declarativa, y además no es un acto de autotutela, sino que de tutela de los intereses
familiares. El derecho a intervenir en la administración del bien es, para este cónyuge, un derecho
personal de base legal concedido en interés de la familia, que sólo le permite asentir o disentir
fundadamente, enfrente a las decisiones dispositivas del propietario"
b.- Se criticó también la posible lesión al derecho de prenda general de los terceros,
concluyéndose que la declaración de bien familiar no afectaba a los acreedores anteriores y,
respecto de los posteriores, la posibilidad de excusión es una circunstancia que conocerán o
podrán saber mediante el sistema registral y en tutela de sus propios intereses.
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