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Trabajo Práctico Sobre Eutanasia

Este documento presenta un trabajo práctico sobre eutanasia realizado por un grupo de estudiantes de un colegio secundario. Explica brevemente los tipos de eutanasia, como la voluntaria e involuntaria, y la diferencia entre eutanasia y cuidados paliativos. También resume dos casos históricos en Argentina sobre el derecho a morir con dignidad: el caso de Ángel Parodi en 1995 y el caso de Camila Sánchez en 2009.

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Trabajo Práctico Sobre Eutanasia

Este documento presenta un trabajo práctico sobre eutanasia realizado por un grupo de estudiantes de un colegio secundario. Explica brevemente los tipos de eutanasia, como la voluntaria e involuntaria, y la diferencia entre eutanasia y cuidados paliativos. También resume dos casos históricos en Argentina sobre el derecho a morir con dignidad: el caso de Ángel Parodi en 1995 y el caso de Camila Sánchez en 2009.

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TRABAJO PRACTICO SOBRE EUTANASIA.

Integrantes:
Bacigaluppi, Milagros;
Cacedevant, Juliana;
Falcón, Francisco;
Prato, Miranda;
Vega, Alma.

Curso: 6ºh

Colegio: Mariano Moreno

Fecha de entrega: 11/10/2022

Profesor: Eduardo Mendez.

Materia: Filosofía.

Nota: ……………………………
La eutanasia implica la intervención directa de un médico para acelerar la muerte
del paciente, también se le dice “suicidio asistido”, el cual se denomina como la
acción que toma el propio enfermo de poner fin a su vida.
Es llevada a cabo mediante una sedación terminal, que alivia el dolor en los
momentos finales del paciente.

Eutanasia, suicidio asistido, sedación terminal o cuidados paliativos, son algunos de


los términos sobre la muerte digna.
El término proviene del griego “eu” (que significa bueno) y “thanatos” (muerte). Por
lo que etimológicamente significa 'buena muerte', pero desde un punto de vista
científico o médico, es mucho más.
Este proceso siempre es un equipo médico el que administra los fármacos a la
persona que desea morir.

La eutanasia se divide en distintos tipos, algunos de ellos son:

Suicidio asistido
En el suicidio asistido, en lugar de un médico, es la propia persona que desea morir
la que pone fin a su vida mediante la ingesta de un fármaco letal, con todos los
riesgos que eso conlleva.

Sedación paliativa
Es la administración de fármacos para reducir la conciencia y aliviar el dolor de un
paciente con una enfermedad terminal.

Eutanasia directa o indirecta


La eutanasia directa tiene como objetivo provocar la muerte. Al mismo tiempo
podemos encontrar o definidir la eutanasia activa (si se administran sustancias
letales que causan la muerte, es decir a través de una acción) o pasiva, también
llamada adistanasia (si no se administran o se dejan de administrar tratamientos
que mantienen con vida a la persona, es decir, por omisión).
La eutanasia indirecta tiene el objetivo de aliviar el sufrimiento de un enfermo. En
este caso, por ejemplo, hay tratamientos paliativos que se utilizan como analgésico,
que también provocan de una manera indirecta el acortamiento de la vida.

Eutanasia voluntaria o involuntaria


La eutanasia voluntaria se produce cuando una persona con uso de sus
capacidades pide o ha pedido en el pasado que sea ayudado para morir.
La eutanasia involuntaria se puede dar, por un lado, cuando una persona no está
en posesión de sus capacidades físicas o psíquicas para pedir la eutanasia pero
ésta voluntad fue expresada con anterioridad.
Por otro lado, también se puede dar cuando una persona no posee estas
capacidades pero se realiza el procedimiento de igual manera.
Eutanasia eugénica o piadosa
La eutanasia eugénica o la eugenesia, es aquella que su finalidad es la muerte de
una persona por motivos sociales y/o raciales. Se trata de provocar la muerte en
personas por causas eminentemente sociales.
La eutanasia piadosa tiene por finalidad evitar dolor y sufrimiento a una persona
enferma.

Con respecto a este tema hay distintas posturas, las cuales van desde lo político,
moral hasta lo religioso.
Con respecto a lo político, cada país tiene su propia legislación en torno a este
asunto. Se suele hablar de derecho a morir con dignidad y a evitar mayores
sufrimientos como principales argumentos para defender la eutanasia. Por otro lado,
se suele hablar de derecho a la vida en posturas en contra de la eutanasia así como
motivos de religion.

Luego de nuestra investigación notamos que habían muchas preguntas que en


general se repetían en todos los portales informativos, entonces decidimos
desarrollar a continuación una sección de “preguntas frecuentes”.

PREGUNTAS FRECUENTES.

¿Cuál es la diferencia con la “muerte digna” y los “cuidados paliativos”?


La diferencia entre estos dos conceptos es que la muerte digna es un derecho
basado en la protección de la dignidad de todos los seres humanos y los derechos
que nacen de ella, mientras que los cuidados paliativos son los medios destinados
para garantizar el efectivo goce de dicho derecho, al encontrarse reconocidos
expresamente en el contexto del derecho humano a la salud.

¿Es lo mismo “muerte digna” y “eutanasia”?


Cuando hablamos de muerte digna nos referimos a un derecho amparado por la
Ley 26.742 de Derecho al Paciente, como asimismo por el artículo 59 del código
civil, el cual se puede definir como un "permitir morir", dejando decidir al paciente
terminal (siempre que ningún tratamiento médico mejore su situación) o a sus
familiares, en caso de que el mismo no pueda expresar su voluntad. Por otro lado, la
Eutanasia es definida por La Organización Mundial de la Salud (OMS) como
“aquella acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente".
La llamada Muerte Digna, más concretamente establece lo referido a retirar el
soporte que mantiene con vida a un enfermo terminal con su consentimiento o el de
su familia transmitiendo su voluntad, mientras que la eutanasia es hacer que la
persona muera por omisión o acción con o sin su consentimiento.
¿Cómo se solicita la eutanasia en nuestro país?

Para realizar este procedimiento, la persona completa dos solicitudes, de manera


voluntaria y por escrito presta el consentimiento y luego el médico responsable
remite el caso para que sea evaluado por una "Comisión Médica de Asistencia y
Evaluación" que dictamina si se cumplen los requisitos y condiciones de la ley para
aplicar la eutanasia.

Por otro lado, en nuestro país, la Ley de Derechos del Paciente, aprobada en 2009 y
modificada en 2012, permite a toda persona decidir sobre el tratamiento que recibe
o decidir no recibir un tratamiento determinado. Se conceptualiza como el derecho
de pacientes con enfermedades terminales a rechazar procedimientos quirúrgicos,
de reanimación artificial o el retiro de medidas de soporte vital cuando sean
extraordinarias o desproporcionadas en relación con la perspectiva de mejoría, o
produzcan un sufrimiento desmedido. Incluso, permite rechazar hidratación o
alimentación por vía artificial. Y "ante la imposibilidad del paciente de manifestar la
voluntad", dice la ley, los familiares pueden tomar decisiones "sobre la abstención y
retiro del soporte vital" transmitiendo la voluntad del paciente.

Es frecuente que familiares directos soliciten la suspensión de soporte vital, en


particular de la hidratación y nutrición asistidas, en pacientes con estado vegetativo
o de mínima conciencia permanente, y que recurren a la justicia en caso de
desacuerdo.

Si bien algunos médicos consideran ético suspender el soporte vital, una cierta
proporción de médicos considera que, en el estado vegetativo, o más aún, en
mínima conciencia, efectivamente se experimenta hambre, sed y dolor.

La Argentina cuenta con recomendaciones de dos sociedades científicas, pero no


con criterios reglamentados. Pero tanto la Ley 26.742 como el Código Civil y
Comercial consienten la suspensión del soporte vital en el estado vegetativo o de
mínima conciencia, si se acompaña de medidas de alivio de los síntomas clínicos
que puedan significar sufrimiento, siempre y cuando se respete la voluntad del
paciente o que sean sus familiares quien puedan transmitir las directivas del
paciente.

Historia de la Eutanasia en la Argentina


Angel Parodi

En Argentina, uno de los primeros casos que iniciaron el debate sobre cuándo poder
decidir morir, fue el caso de Angel Parodi, en el año 1995.

Angel Parodi era un hombre de 65 años que padecía de diabetes, debido a esto ya
anteriormente le habían amputado una pierna, y él se negaba completamente a que
le amputaran la otra, que estaba completamente con necrosis, sabiendo lo riesgoso
que era, poniendo en juego su vida

La justicia, luego de hacerle peritajes psiquiatricos y psicologicos para tomar


decisiones, determinó que tenía total derecho a rechazar el tratamiento,
lamentablemente, tres días más tarde, Angel Parodi, falleció

Camila Sanchez

En 2009 fue cuando realmente se dio a conocer el termino de “suicidio asistido”


debido al caso de la pequeña Camila Sanchez

Camila era una bebe que prácticamente nació sin signos vitales debido a la mala
praxis de los médicos, quienes rompieron su bolsa al nacer, desprendiéndose del
cordón de su madre. Ella realmente estaba muerta, pero los médicos la reanimaron
durante 20 minutos hasta que su corazón volvió a latir. Para que se sepa, una
neurona puede estar solamente entre 5 y 10 minutos sin recibir oxígeno, por lo que
todo ese tiempo que pasaron reanimandola, le ocasionaron graves daños en su
cerebro. Ella nunca habló, vio, escuchó, camino, sintió, ella nunca tuvo conciencia
alguna. Lo único que la mantenía viva era una máquina.

Los deseos de sus padres eran desconectarla para así ponerle fin a ese sufrimiento,
pero las leyes de Argentina no lo permitían. Luego de un año 3 comites de bioetica
determinaron que el estado vegetativo de Camila era completamente irreversible. Ya
teniendo pocas esperanzas, su madre, Selva Herbón, se comunicó con jueces y
legisladores, pero por dos años más, no escucharon su pedido. Sin embargo, en
2011, otro caso llegó en compañía con el de Camila Sanchez

Melina Gonzales

Cuando Melina tenía 3 años comenzó una lucha contra una enfermedad
degenerativa del sistema nervioso, posteriormente, a los 17 años un tumor maligno
apareció en su columna, quedando tetrapléjica, pasando por muchas cirugías que
para nada quitaban el dolor que ella sentía.

Melina ya no quería tener que llevar a cabo ningún procedimiento que alargue la
agonía que sentía diariamente. Decía que así como hay dignidad para vivir, ella
quería su dignidad para morir. El Comité de Bioética del hospital pediátrico había
argumentado que el cuadro de la adolescente no era terminal como para justificar
dormirla hasta que perdiera la conciencia.

Melina estaba en constante agonía, tenía dificultades para respirar, no tenía fuerzas
para nada, aunque según los médicos, ella no se encontraba en estado terminal.

Una semana antes de su muerte ella habló para el diario comentando: .... “No es
digno estar así: tengo paralizado casi todo el cuerpo y lo poco que siento me duele.
No puedo sostener ni una taza y tengo que estar acostada. Me ahogo, no puedo
respirar. No es vida, no quiero seguir así. Y ellos no me entienden, piensan que
siempre se puede salir adelante. Pero yo no doy más, no puedo”

Posterior a su muerte, su madre, Susana Bustamante siguió luchando en nombre de


su hija por la ley de “muerte digna”

Tanto el caso de Melina como el de Camila, impulsaron la ley de “Muerte digna” que
se aprobó en la cámara de diputados en noviembre de 2011, aunque el 9 de mayo
de 2012 se aprobó en el Senado. Permitiendo a los pacientes de enfermedades
terminales determinar si seguir o no con vida

Finalmente el 7 de Junio de ese mismo año, Camila Sanchez, luego de tanta lucha,
fue desconectada

El debate surgió por todo esto planteado, sobre “morir dignamente”. Lo que entro en
este debate fue la filosófica pregunta de “qué es vida y que no”

Una parte decia que la eutanasia era una forma de evitar el sufrimiento fisico y
moral a determinadas personas, sobre que la dignidad humana debia permanecer
hasta el final natural de la vida. Ellos defendían el “dejar morir dignamente”, el “no
prolongar la vida artificialmente con técnicas desproporcionadas” para así liberar del
dolor tanto físico como moral a la persona. También, defiende el derecho a la vida
digna, dando a entender que “vida digna” es una “vida sana”

La contraparte, decia que la eutanasia se pedia por miedo al sufrimiento, por el dolor
mal atendido, por soledad y dolor psicologico, que todo eso se puede tratar con la
medicina actual.

Otros decian que al estar legalizada la eutanasia todo el dinero se invertira en ella,
en cambio no lo hara en muchos campos como el de los cuidados paliativos. En el
momento de estar ilegalizada la sociedad está obligada a invertir en estos campos,
haciendo avanzar en la ciencia y en la medicina.
Posición de las distintas religiones frente a la eutanasia

La Iglesia Católica Romana, la Luterana y la Episcopal han emitido declaraciones


formales opuestas a la eutanasia y al suicidio asistido. Los grupos de fe Evangélica
y Fundamentalista se cree que están también en desacuerdo con estas prácticas.
La Asociación Unitaria – Universalista, un grupo liberal, emitió una declaración en
1.988 a favor de la eutanasia y, si hay condiciones adecuadas, del suicidio asistido.
Declaraciones similares han sido hechas por la Iglesia Unida de Cristo y la Iglesia
Metodista. Las otras Iglesias parecen divididas en este punto. La mayoría de
cuerpos religiosos no se oponen a la eutanasia pasiva que no es más que dejar que
la muerte se produzca de una manera natural sin aplazarla ni
acelerarla.

Visión Católica de la Eutanasia


La vivencia religiosa del cristianismo concibe la vida como un don y una bendición
que ha recibido de Dios y de la que no puede disponer.
Esta vivencia se plasmará en la afirmación de que Dios es el único dueño de la vida
humana y el hombre es su mero administrador. La teología católica medieval
defenderá la inviolabilidad de la vida humana basándose en tres argumentos: es
apropiación de un derecho que corresponde a Dios, es falta de amor a uno mismo y
es una indebida dejación de las responsabilidades sociales.
La doctrina de la Iglesia sostiene que la eutanasia aunque se quisiera llevar a cabo
por motivos de piedad ante los sufrientes es siempre un atentado al valor y respeto
a la vida, aunque se hiciera con buena intención.

Vision de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días


La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días declara que “La vida es
un don preciado de Dios. La eutanasia consiste en terminar de forma deliberada con
la vida de una persona que padece una enfermedad o dolencia incurable. Una
persona que participa en una eutanasia, incluso si ayuda a alguien a morir por
suicidio, viola los mandamientos de Dios y tal vez la ley local”. Dicen que “El hecho
de suspender las medidas extremas de soporte vital que mantienen viva a una
persona al final de sus días no se considera eutanasia”.
En cuanto a la prolongación de la vida, “cuando la muerte sea inevitanle, debe
contemplarse como una bendicion y una parte significativa de la existencia eterna.
Los miembros no deben sentirse obligados a prolongar la vida valiéndose de medios
extremos. Es mejor, que esa decision la tomen la persona, si resulta posible, o los
familiares”.

La medicina ante la Eutanasia


Un discurso que ha estado presente en el ámbito de la Medicina: "los médicos
tienen una larga tradición de dejar morir a ciertos pacientes graves de edad
avanzada que se encuentran en estado terminal y sin esperanzas de cura". No debe
interpretarse como que los médicos han practicado a lo largo de la historia la
eutanasia activa; más bien a lo que históricamente se ha entendido como el
desahucio.

La eutanasia, tal y como la plantean los defensores de su legalización, afecta de


Ileno al mundo de la Medicina, puesto que las propuestas de sus patrocinadores
siempre hacen intervenir al médico o al personal sanitario. Pero la cuestión de la
eutanasia no es, propiamente hablando, un problema médico, o no tendría que
serlo.

La eutanasia merece la misma calificación ética si la práctica un médico o una


enfermera en el técnico ambiente de un hospital que si la práctica, por otro medio
cualquiera, un familiar o un amigo de la víctima. En ambos casos se trata de un
hombre que da muerte a otro.
La eutanasia no es una forma de Medicina, sino una forma de homicidio; y si la
practica un médico, éste estará negando la Medicina.
Porque la razón de ser de la Medicina es la curación del enfermo en cualquier fase
de su dolencia, la mitigación de sus dolores, y la ayuda a sobrellevar el trance
supremo de la muerte cuando la curación no es posible.
La eutanasia, por el contrario, no sólo es la renuncia a esa razón de ser, sino que
consiste en la deliberada decisión de praticar justamente lo opuesto a la Medicina,
ya que es dar muerte a otro, aunque sea en virtud de una presunta compasión.

¿En qué circunstancias entra en consideración la eutanasia?


Lo habitual es que se la considere ante un paciente con una enfermedad terminal,
uno con demencia avanzada o en estado de inconsciencia irreversible, y ante otros
estados particulares. No seguramente en un paciente crítico (el paciente que puede
beneficiarse de los cuidados intensivos, que es un paciente grave pero con
posibilidades de recuperación).
El paciente con enfermedad terminal: es un paciente cuya enfermedad lo conducirá
a la muerte en un plazo no mayor de seis meses.
El que tiene una demencia avanzada: es también un paciente terminal, con la
particularidad de que su capacidad comunicativa está muy alterada, su
autoconciencia y su conciencia del mundo también, y habitualmente tiene
dificultades para alimentarse (no puede tragar, no tiene hambre ni sed), para
movilizarse, para evacuar sus emuntorios.
El que está en un estado de inconsciencia irreversible: suele tratarse de un estado
vegetativo permanente, de causa traumática o degenerativa-metabólica (isquemia,
intoxicación), incluida la progresión de la demencia esbozada en el parágrafo
anterior, aunque puede haber otros cuadros.
¿Cuáles son las alternativas para el equipo de salud?
Ante estas situaciones del final de la vida, aparte de la eutanasia se pueden
distinguir otras tres conductas que comúnmente se toman en la práctica: seguir con
la terapéutica que se venía practicando; el abandono del paciente, y los CCPP.

Por último, hablamos un poco de cómo es la situación de la eutanasia en la


Argentina, de cuando el paciente mismo desea “dejar de sufrir de una vez por
todas”. Ese es el caso de Alfonso Oliva, quien dio nombre a una ley que muy pronto
va a ser tratada en nuestro país.

Alfonso Oliva, una persona común y corriente, a sus treinta y tres años de edad
comenzó a tener algunos síntomas anormales: insólitas pérdidas de equilibrio,
tropiezos y caídas; cambio en el tono de voz, y por último una serie de constantes
calambres, principalmente en su mano derecha. Al visitar al medico varias veces, se
le fue diagnosticado ELA (Escleorosis Lateral Amiotrófica), enfermedad que también
padecieron personas como Stephen Hawking y, un caso más conocido
recientemente en el país, el de Esteban Bullrich.

Luego de un año de tratamiento con medicación, a Alfonso se le hacía imposible


caminar. Tres años despues solo podía mover sus ojos. Por medio de una pantalla,
Alfonso se comunicaba al mirar una letra y pestañar para formar frases. De esa
manera, le comunicó a sus familiares que no quería seguir vivo. Sin embargo, lo que
pedía era ilegal. “No quería nada más que le alargara la vida” dijo. En 2019, cuando
recién había cumplido sus treinta y siete años, Alfonso murió.

A raíz de su caso, médicos y diputados comenzaron a redactar un proyecto de ley:


La Ley Alfonso. Una ley que busca permitir la eutanasia y el suicidio asistido. La ley,
consta de algunos requisitos. En primer lugar, es requisito la voluntad expresa del
paciente, solicitada en forma clara y sostenida; el paciente debe estar padeciendo
un sufrimiento físico y psíquico extremo y un dolor irreversible. Luego de ser
analizado el caso, el proyecto contempla la “objeción de conciencia”, es decir, un
médico puede elegir no llevar a cabo la eutanasia, pero de ser así, debe buscar a
otro médico que sí esté a favor y en condiciones de llevarla a cabo y garantizar que
lo haga.

La eutanasia desde el punto de vista Juridico


Definicion juridica de la eutanasia : Acción u omisión que por su naturaleza o
en su intención, procura muerte a fin de evitar todo dolor.

Desde los años sesenta, con la creación de la asociación para la muerte digna en
Estados Unidos, la cuestión de la eutanasia cambió en cuanto a su consideración.
Desde la clásica defensa de la muerte humanitaria, de las personas que sufrían
condiciones de vida supuestamente indignas, se pasó a la exaltación de un
supuesto derecho a que se mate a quien lo solicite, si se encuentra en condiciones
subjetivas y objetivas de indignidad. Se defiende así un supuesto control sobre la
propia vida, precisamente de las personas que se encuentran en condiciones menos
autónomas.

Se ha insistido reiteradamente en que el derecho a la vida, y el derecho a no sufrir


tratos inhumanos o degradantes, no conllevan un derecho a ser matado a petición
propia. En este debate sobre la eutanasia, como en las ocasiones en las que se han
rechazado proposiciones de ley sobre su legalización, el argumento mayoritario ha
sido que en la eutanasia se produce un proceso de que, una persona mata a otra, lo
que explica la intervención del Estado en proteger la vida humana en su momento
más frágil. El supuesto derecho a la muerte el cual posee una máscara, en nombre
de una autonomía del paciente es la realidad jurídica de la eutanasia. Por lo tanto,
se puede decir que no es lo mismo morirse, o dejar morir, que matar o ayudar a otro
a matarse. Mientras que morirse es un hecho, dejar morir implica una conducta
éticamente relevante, ya que unas veces procederá abstenerse de intervenir, o
suspender el tratamiento iniciado, en los casos de enfermedades incurables.

Por otra parte, dejar morir, pidiéndolo o no el paciente, puede ser un acto inmoral y
hasta criminal de dejación de los deberes de asistencia hacia el enfermo. Podría
haber una omisión de la conducta éticamente debida hacia la persona enferma,
cuando existiendo una mínima expectativa terapéutica, el facultativo dejase de
aplicar el tratamiento o suspendiese las medidas de soporte vital indicadas por
causar la muerte de alguien, ya sea de forma activa o pasiva, implica una acción
transitiva que busca matar, lo que siempre es inmoral por ser contrario a la ley
natural y a los más elementales principios de la ética.

De esta forma, se puede decir que sin perjuicio en la eutanasia como el suicidio
asistido la finalidad pueda ser compasiva, esta intención buena no hace bueno el
medio empleado, y sólo puede modular o rebajar la responsabilidad, moral y
jurídica, derivada de una acción que significa “matar”, es decir, terminar con la vida
de una persona así como con las peculiaridades personales de cada paciente
apelando al respeto a la libertad o a la autonomía del paciente.
Desde un punto de vista jurídico, la eutanasia legalizada otorga el poder, al personal
médico o de salud, de poner fin directamente a la vida de personas en condiciones
especialmente dependientes. En este sentido es una clara manipulacion ideologica
ya que se le da el poder de elegir vivir o no a alguien que se considera en una
condición indigna.

En la eutanasia se produce un grave conflicto individual de la persona que


sufre una enfermedad incurable y con graves padecimientos que quiere morir
y la asistencia de un tercero que por móviles de piedad que con su
intervención propicia la anticipación de la muerte.

Como bien es sabido, el suicidio o la tentativa para el suicidio no son punibles


pero, por el contrario, sobre la base del respeto y protección que merece la
vida humana, no es lícito inducir al suicidio o cooperar de forma necesaria
causando incluso la muerte de quien se quiere suicidar. No obstante, en vista
de que este tipo de comportamientos suelen tener razones humanitarias y en
consideración al consentimiento de la víctima, se castiga de forma mucho
más benigna esta conducta que el homicidio común.

En el artículo 143 del Código Penal el bien jurídico protegido es la vida


independientemente de que la víctima sea quien libremente disponga de su
vida o preste su consentimiento para que otro lo haga.

Conclusión

Despues de la investigacion realizada hemos llegado a la conclusion de que


si bien desde el punto de visita etico la eutanasia se asemeja a algo negativo
ya que conlleva dolor, sufrimiento, muerte, suicidio o homicidio, esto tambien
puede verse como la liberacion hacia desgracia de presentar una condicion
fatal. De acuerdo a una perspectiva política, la eutanasia deberia permitirse
como derecho a una muerte digna. Teniendo en cuenta la ética, la eutanasia
no es una forma de Medicina, sino una forma de homicidio; ya que es dar
muerte a otro, aunque sea en virtud de una presunta compasión. La
eutanasia deberia usarse como último método para enfermedades terminales,
demencia avanzada entre otros casos con consentimienmto del paciente
consciente de forma escrita o verbal, de la familia si la enfermedad es muy
avanzada como para que el paciente tenga capacidad de elección sobre si
mismo.

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