CIUDADANOS:
MAGISTRADOS DE LA CORTE DE APELACIONES DEL CIRCUITO JUDICIAL
PENAL DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ANZOÁTEGUI-
BARCELONA
Su Despacho.-
Nosotros: ERICK RANIERY ORTIZ CACERES, LAIDY ESTEFANIA RIAÑO
MONTAÑEZ y YESENIA HAYDEE CHACON LABRADOR, venezolanos, mayores
de edad, titulares de las cédulas de identidad números V-16.422.573, V-
18.959.073 y V-14.268.229, respectivamente, abogados en ejercicio, inscritos en
el Inpreabogado bajo los números 143.735, 303.937 y 201.600, en su orden, con
domicilio procesal en la avenida Fuerzas Armadas, centro comercial Neverí Plaza,
Local N° 144, planta baja, Bufete “MILAGROS JURÍDICOS”, Barcelona, Estado
Anzoátegui, Números de Contacto: 0416-502-9623, 0416-570-1316 y 0416-074-
0369, actuando en nuestro carácter de apoderados judiciales de la ciudadana:
MARIA GONZALEZ, venezolana, mayor de edad, estado civil divorciada,
profesión: oficios del hogar, nacida en fecha 31/12/1980, de 41 años de edad,
titular de la cedula de identidad Nº. V.- 11.108.828, residenciada en el Sector
Centro, Avenida Fuerzas Armadas, entre calles 14 y 15, casa Nro. 15-98,
Barcelona, Estado Anzoátegui, numero de contacto: 0412-1234567, según consta
en poder especial, pero amplio y suficiente en cuanto a derecho se refiere,
debidamente autenticado por ante la oficina de la Notaria Pública Primera de
Barcelona, Estado Anzoátegui, inmerso bajo el Nº. 32, Tomo II, Folios 145 y 146
de los libros de autenticaciones llevados por esa Notaria y que anexamos en copia
certificada marcada con la letra “A”, de conformidad con lo dispuesto en el Artículo
2, 3, 26, 27, 49, y 257, de la Constitución Bolivariana de Venezuela, en relación
con los Articulo 1, 2 y 4, de la Ley Orgánica de Amparo sobre derechos y
garantías constitucionales, acudimos ante su honorable Majestad, a los fines de
interponer AMPARO CONSTITUCIONAL POR VIOLACIÓN A LA TUTELA
JUDICIAL EFECTIVA, DEBIDO PROCESO, DERECHO A RECURRIR DE LA
SENTENCIA Y AL DERECHO DE OBTENER UNA OPORTUNA Y EXPEDITA
ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, de conformidad con lo previsto en el artículo 49
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en los Artículos 1, 2
y 4, de la Ley Orgánica de Amparo Sobre Derechos y Garantías Constitucionales,
lo cual lo hacemos en los siguientes términos:
CAPITULO I
DE LOS HECHOS Y DEMÁS CIRCUNSTANCIAS QUE MOTIVAN EL EJERCICIO
DE LA PRESENTE ACCIÓN DE AMPARO
Honorables Jueces de la Corte de Apelaciones, es el caso que fue desarrollado un
juicio oral y reservado en la causa penal Nro. BP01-S-2017-006655, por ante el
Juzgado Primero de primera instancia de violencia contra la mujer con funciones
de Juicio de esta Circunscripción Judicial Penal, a cargo para la época por la
ciudadana jueza: YADELSY SENAIDA GODOY HERNANDEZ, donde fueron
garantizados los principios legales y constitucionales al debido proceso, oralidad,
inmediación, concentración, contradictorio, publicidad, entre otros, siendo
aperturado el debate en fecha 14/02/2020, fijándose la continuidad de las distintas
audiencias, donde fueron evacuadas las pruebas promovidas por la
representación de la Fiscalía 24 en su escrito acusatorio y por la defensa hasta
que fue cerrado el debate del respectivo juicio en fecha 03 de marzo de 2020,
fecha en la cual se culminó mediante la lectura del dispositivo del fallo, donde la
Jueza unipersonal declaró culpable al ciudadano: GUSTAVO CORREA,
ampliamente identificado en el presente expediente, fue condenado a un año y
cuatro meses de prisión, por la comisión de los delitos de VIOLENCIA
PSICOLOGICA, AMENAZA Y ACOSO U HOSTIGAMIENTO, previstos y
sancionados en los artículos 39, 41 y 40 de la Ley Orgánica sobre los derechos de
las mujeres a una vida libre de violencia, siendo absuelto por el delito de
VIOLENCIA PATRIMONIAL Y ECONOMICA, previsto y sancionado en el primer
aparte del articulo 50 ejusdem, acordándose además, diferir la publicación in
extenso dentro del lapso legal correspondiente, previsto en el artículo 107 de la
referida Ley especial, observando quienes aquí suscriben, que la publicación del
íntegro del fallo no ha sido emitida por la Jueza Aquó hasta la presente fecha,
viéndose menoscabado los derechos Constitucionales al debido proceso, al
derecho a recurrir de la sentencia y al derecho de obtener una oportuna y expedita
administración de justicia, de conformidad con lo previsto en el artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y artículo 365 del Código
Orgánico Procesal Penal.
Aunado a ello, el Juzgado Primero de primera instancia de violencia contra la
mujer con funciones de Juicio, presidido por la ciudadana Jueza: YADELSY
SENAIDA GODOY HERNANDEZ, omitió la obligación procesal de levantar el
registro de cada una de las distintas audiencias orales y reservadas, tal y como lo
prevén los artículos 153 y 357 del Código Orgánico Procesal Penal, violentándose
de manera reiterada el principio constitucional del debido proceso, previsto en el
artículo 49 de la norma suprema, tal y como se aprecia en la certificación por
secretaría expedida en fecha 17 de marzo del año 2021 y que anexo en copias
certificadas marcada con la letra “B”, donde el secretario del Tribunal Abg.: JOSE
GREGORIO GONZALEZ SANCHEZ, entre otras cosas certifica lo que a
continuación procedemos a transcribir:
“…siendo el caso que el referido juicio fue llevado por el Sistema Juris 2000 y para
la fecha no se contaba con impresora en el referido circuito motivo por el cual no
se realizó impresión de las actas correspondientes quedando insertas en el
sistema Juris 2000, sistema este que se cayó en fecha 27 de febrero del 2020 y
hasta la presente no ha sido restablecido…”.
Del corolario anterior, consideramos que la dirección del proceso proferida por la
Jueza primera de violencia contra la mujer con funciones de Juicio, constituye una
Grotesca y Flagrante Violación por Omisión de los Derechos y Garantías
Constitucionales de nuestra apoderada: MARIA GONZALEZ, en su condición de
víctima agraviada, como son el Debido Proceso, establecido en el artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, ya que uno de los
componentes principales de este Derecho es la Celeridad Procesal e igualmente
mientras no opere la publicación integra de la sentencia se le cercena el Derecho
que tiene nuestra representada de recurrir del Fallo si lo considera procedente,
toda vez, que el ciudadano: GUSTAVO CORREA, fue absuelto del delito de
VIOLENCIA PATRIMONIAL Y ECONOMICA, previsto y sancionado en el primer
aparte del artículo 50 de la Ley Orgánica sobre los derechos de las mujeres a una
vida libre de violencia, delito este que fue debidamente calificado provisoriamente
por la vindicta publica en su escrito acusatorio, debidamente admitido por el
Tribunal de violencia contra la mujer con funciones de Control, Audiencias y
Medidas de esta Circunscripción Judicial, a pesar que existen y fueron evacuadas
cada una de las pruebas que permiten demostrar la comisión del referido delito y
pues hasta tanto no sea publicada el íntegro del fallo, no nace el derecho de
nuestra apoderada para recurrir de la sentencia definitiva, tal y como lo regula el
artículo 107 de la Ley especial.
Por todas las razones anteriormente expuestas y en virtud de la flagrante violación
de un derecho constitucional de nuestra representada, como lo son los ut supra
nombrados, es por lo que ocurro por ante esta Honorable Corte de Apelaciones,
para interponer de conformidad con lo establecido en el Artículo 4ºde la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, el cual
consagra lo siguiente: “Igualmente procede la acción de amparo cuando un
Tribunal de la República actuando fuera de su competencia dicte una resolución o
sentencia u ordene un acto que lesione un Derecho Constitucional.
En estos casos la acción de Amparo debe interponerse por ante un Tribunal
superior al que emitió el pronunciamiento, quien decidirá en forma breve sumaria y
efectiva”.
A este respecto, la Sala Constitucional de nuestro más alto Tribunal de Justicia en
decisión Nro. 67, de fecha 09 de marzo de 2000, estableció:
“...Al respecto, observa este máximo Tribunal que, la acción de amparo
constitucional prevista en el artículo 4º de la Ley Orgánica de Amparo Sobre
Derechos y Garantías Constitucionales, no está dirigida solamente a las
sentencias o fallos judiciales, sino que la misma puede referirse a cualquier
decisión o acto que realice el Juez que, en criterio del accionante, lesione sus
derechos constitucionales. Así, corresponde al accionante determinar qué acto
dictado por el Juez, es el que, en su criterio, lesionó sus derechos
constitucionales…”.
Del mismo modo, la misma Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,
en decisión Nro. 983, de fecha 02.05.2003 estableció:
“…En primer término, conviene precisar que el artículo 4 de la Ley Orgánica de
Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales prevé el denominado
amparo contra decisiones judiciales, al disponer lo siguiente:
“Igualmente procede la acción de amparo cuando un Tribunal de la República,
actuando fuera de su competencia, dicte una resolución o sentencia u ordene un
acto que lesione un derecho constitucional (...)”.
Asimismo, debe reiterarse el criterio sostenido por esta Sala en cuanto a la
posibilidad de ejercer un amparo constitucional ante las omisiones judiciales, con
base en la citada disposición; ello quedó establecido, entre otras, en la siguiente
sentencia:
“(…) la Sala estima necesario añadir que si bien se menciona en la norma el
amparo contra ‘una resolución, sentencia o acto’ del tribunal, debe entenderse
comprendida además en la misma disposición, la posibilidad de accionar en
amparo contra un tribunal por su falta de pronunciamiento (...) Por tanto en el caso
de autos, dada la materia u objeto de la acción de amparo incoada, debe tomarse
en consideración la hipótesis que se contempla en el artículo 2 de la referida Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales en
concordancia con el artículo 4 eiusdem” (Sentencia n° 84 de esta Sala, de fecha 9
de marzo de 2000, caso: Wilson Emanuel Scope Pierre).
Asimismo, esta Sala ha afirmado lo siguiente:
“Las omisiones judiciales lesivas a derechos o garantías constitucionales, que
vienen a actuar como una vía de hecho, y que pertenecen al ámbito del artículo 4
de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales,
como ya lo ha asentado esta Sala a pesar del silencio de la norma sobre ellas, son
objeto inmediato de la acción de amparo, ya que la situación jurídica se convierte
en sujeto de una lesión indefinida, mientras no se cumple la actuación.
Todo retardo injustificado de un acto procesal que ha debido tener lugar, que
lesiona a una parte en su situación jurídica, amenazando la irreparabilidad de la
misma, es atacable por la vía de amparo (...)” (Sent. n° 848 de esta Sala, del 28 de
julio de 2000, caso: Luis Alberto Baca)...”.
Toda vez, que de las normas antes mencionadas y los criterios jurisprudenciales
antes transcritos, se puede apreciar la omisión por parte del tribunal aquó, en
primer lugar al no haber publicado el íntegro del fallo y en segundo lugar, al no
haber levantado el acta correspondiente de cada una de las audiencias del debate
oral y reservado, generándose un agravio en contra de nuestra apoderada, quien
funge como víctima en el referido proceso, en tanto que al ser absuelto el
ciudadano: GUSTAVO CORREA, del delito de violencia patrimonial y económica,
le fueron lesionados sus derechos por cuanto el agresor con sus acciones,
disminuyó el patrimonio adquirido durante la relación conyugal, resultando
imprescindible la publicación del íntegro del fallo para recurrir de la misma en la
oportunidad de ley.
En consecuencia de esta situación, lo que se pide como efecto de un amparo
puede no ser vinculante para el tribunal que conoce de la acción, ya que el
proceso de amparo no se rige netamente por el principio dispositivo, porque si
bien es cierto que el Juez Constitucional no puede comenzar de oficio un proceso
de amparo ni puede modificar el tema decidendum, no es menos cierto que como
protector de la Constitución y de su aplicación en todos los ámbitos de la vida del
país, tal como se desprende de los artículos 3 y 334 de la vigente Constitución,
existe el interés constitucional de que quienes pidan la intervención del poder
judicial en el orden constitucional reciban efectivamente los beneficios
constitucionales, sin desviaciones o minimizaciones causadas por carencias o
errores en el objeto de las peticiones, como tampoco sin extralimitaciones
provenientes del objeto de sus pretensiones, ya que de ser así el Juez
Constitucional estaría obrando contra el Estado de derecho y justicia que
establece el artículo 2 de la Constitución vigente.
A su vez, este principio, se enlaza con el postulado contenido en el artículo 3 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual garantiza el
cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en la
Constitución, donde el juez del amparo lo importante son los hechos que
constituyen las violaciones de derechos y garantías constitucionales, antes que
los pedimentos que realice el querellante; toda vez, que los derechos y garantías
constitucionales no involucran directamente nulidades, ni indemnizaciones, sino
que otorgan situaciones jurídicas esenciales al ser humano: individual o como ente
social, por lo que no resulta vinculante para el Juez Constitucional lo que pida el
quejoso, sino la situación fáctica ocurrida en contravención a los derechos y
garantías constitucionales y los efectos que ella produce, que el actor trata que
cesen y dejen de perjudicarlo. Esta siempre fue la idea de la Ley Orgánica de
Amparo Sobre Derechos y Garantías Constitucionales, que la jurisprudencia a
veces no entendió, ya que entre los requisitos para intentar el amparo, el artículo
18 de la citada ley orgánica, no exige la determinación exacta del objeto de la
pretensión, como si lo hace el ordinal 4° del artículo 340 del Código Procedimiento
Civil para el juicio ordinario civil. Lo que exige el ordinal 4° del citado artículo 18
es que se exprese el derecho o garantía constitucional violado o amenazado de
violación; lo que se persigue, es que se restablezca la situación jurídica infringida
o la que más se parezca a ella, la cual puede ser señalada por el querellante, pero
que en realidad queda a criterio del tribunal determinarla.
De allí que el pedimento del querellante no vincula necesariamente al Juez del
Amparo, para quien lo importante es amparar el goce y ejercicio de los derechos y
garantías constitucionales. El proceso de amparo no es, como se dijo, de
naturaleza netamente dispositiva, y el Juez del amparo es un tutor de la
constitucionalidad, que para amparar a quienes se le infringen sus derechos y
garantías, no puede estar atado por las equivocaciones de los agraviados al
calificar el derecho o garantía violado, o la norma aplicable; en tanto que el Juez
del amparo por aplicación del principio iura novit curia puede cambiar la
calificación jurídica de los hechos que hizo el accionante, y restaurar la situación
jurídica que se alega fue lesionada partiendo de premisas jurídicas diferentes a las
señaladas en el amparo. Esto significa que ante peticiones de nulidades, el Juez
del amparo, que es un Juez que produce cosas juzgadas formales, puede acudir a
otra figura jurídica para restaurar la situación violada.
En este orden de ideas, la acción de amparo contra violaciones de Derechos y
Garantías Procesales, está definida como aquella acción única que tienen las
partes dentro del proceso, para proteger entre otros, el derecho al Debido Proceso
y la Tutela Judicial efectiva, siendo que la misma puede ser accionada cuando el
órgano jurisdiccional que corresponda, retarde u omita el cumplimiento de su
deber fundamental de dar respuesta oportuna y acorde con las solicitudes y
controversia ante él planteadas, ello a los efectos de restituir la situación jurídica
infringida, mediante la declaratoria de la omisión y el consecuente mandato de
pronunciamiento sobre lo planteado o requerido y que en la oportunidad
correspondiente no fue resuelto. No existe en el ordenamiento jurídico venezolano,
medios ordinarios idóneos o capaces de restablecer la situación jurídica y reparar
así la lesión sufrida ocasionada a mi patrocinado, y por las demás omisiones
señaladas, las cuales trastocan gravemente los derechos constitucionales citados.
En este sentido, el doctrinario Rafael Chavero, en su obra “El Nuevo Régimen del
Amparo Constitucional en Venezuela”, 2001, apunta: …el remedio procesal del
amparo contra decisiones judiciales podrá utilizarse para combatir esos retardos u
omisiones judiciales injustificadas, que impidan el cumplimiento de uno de los fines
vitales de nuestro Estado de Derecho y la Justicia, como es la resolución de
controversias sin dilaciones indebidas.- Violación al Derecho a la seguridad
jurídica, En este sentido tenemos que: la seguridad jurídica es un estado de
garantías que otorga el ordenamiento jurídico, a fin de que los ciudadanos nos
desarrollemos dentro de una justa sociedad libre, social de derechos y de justicia,
una sociedad libre, implica que el ciudadano conoce que derechos y deberes
tiene, y que los órganos del poder público se instrumentalizan en función de
garantizar esos derechos y exigir el cumplimiento de deberes. Entonces, el
derecho a la seguridad jurídica implica que el ciudadano tenga certeza de sus
derechos y deberes; que se tenga certeza de que los órganos del poder público
van a actuar conforme al ordenamiento jurídico, es por ello, que la seguridad
jurídica implica una regla de equilibrio de armonía entre los reales y efectivos
poderes y competencias que tienen los órganos del poder público, y los derechos
de los ciudadanos de vivir en una sociedad que proporcione paz y tranquilidad, y
que la noción de orden público deje de ser una retórica hueca. De allí que resulte
procedente la presente acción de Amparo Constitucional por violación a la tutela
judicial efectiva, y violación al debido proceso, a fin de que la Corte de
Apelaciones como tutora de los derechos y garantías constitucionales.
CAPITULO II
IDENTIFICACION DE LA AGRAVIANTE
La agraviante en el presente caso es la Abogada: YADELSY SENAIDA GODOY
HERNANDEZ, Jueza Primera de Primera Instancia de violencia contra la mujer
con funciones de juicio de esta Circunscripción Judicial Penal del Estado
Anzoátegui, al subvertir el debido proceso, la tutela judicial efectiva, derecho a
recurrir de la sentencia y al derecho de obtener una oportuna y expedita
administración de justicia, sobre los pedimentos antes señalados.
LA AGRAVIANTE PUEDE SER CITADA EN LA SEDE DEL MISMO TRIBUNAL,
DONDE SE DESEMPEÑA COMO JUEZ.
CAPITULO III
PETITORIO
Con fuerza de lo antes expuesto, y en atención a la verdad y a las reglas de
imparcialidad, igualdad, y celeridad procedimental que debe orientar la actuación
judicial y seguro como estoy, del derecho que nos asiste, solicito de su digna y
competente autoridad, ciudadanos Magistrados lo siguiente:
PRIMERO: Solicitamos que la presente acción de amparo sea admitida, y
tramitada conforme a derecho, donde se revisen los derechos constitucionales
violentados, así como cualquier otro derecho de rango constitucional, que no haya
sido advertido o denunciado, de conformidad con la sentencia del máximo tribunal
de la República en Sala Constitucional, en sentencia de fecha 9 de noviembre del
2001, con ponencia del Magistrado PEDRO RONDON HAAZ. (Jurisprudencia del
Tribunal Supremo de Justicia. Oscar Pierre Tapia Noviembre 2001. Tomo 11,
página 67.), Por cuanto no existen en nuestro derecho jurídico venezolano,
medios ordinarios idóneos, capaces de restablecer la situación jurídica de nuestra
representada, infringida en el acto denunciada como violatorios de derechos
constitucionales.
SEGUNDO: Que al declararse con lugar la acción de amparo, se REALICE LA
RESOLUCION MOTIVADA DE LA SENTENCIA DEFINITIVA que constituye el acto
lesivo.
TERCERO: Pedimos que en la presente acción priven efectivamente la violación
de los derechos constitucionales violentados sobre los aspectos formales, por ser
un procedimiento en el que está interesado el orden público, haciendo abstracción
de los errores u omisiones meramente formales, en que hubiera incurrido el
accionante, es así como en sentencia de la sala constitucional de fecha 01 de
febrero del 2000, en el caso José Amando Mejía Betancourt, José Sánchez Villa
Vicencio, José Luis Lobon López y José Luis Lobon Azcona estableció que: “ El
estado venezolano es, conforme a la vigente constitución un Estado de Derecho y
de Justicia, lo que se patentiza en que las formas quedan a las cuestiones de
fondo, y no al revés” ( artículo 257 de la vigente constitución).
Finalmente, informo a la corte que se tenga como domicilio procesal de la parte
accionante la siguiente dirección: avenida Fuerzas Armadas, centro comercial
Neverí Plaza, Local N° 144, planta baja, Bufete “MILAGROS JURÍDICOS”,
Barcelona, Estado Anzoátegui.
Sin hacer más referencia, es justicia que solicito en el Estado Anzoátegui, a la
fecha de su presentación.
ERICK R. ORTIZ C. LAIDY E. RIAÑO MONTAÑEZ
YESENIA HAYDEE CHACON LABRADOR
NOTA: Acción de amparo realizado por los Maestrantes:
ERICK RANIERY ORTIZ CACERES, C.I. V-16.422.573.
LAIDY ESTEFANIA RIAÑO MONTAÑEZ, C.I. V-18.959.073.
YESENIA HAYDEE CHACON LABRADOR, C.I. V-14.268.229.
YADELSY SENAIDA GODOY HERNANDEZ, C.I. V-14.776.865 y
JOSE GREGORIO GONZALEZ SANCHEZ, C.I. V-15.438.867.
FELIZ DIA MUY AGRADECIDOS CON SU COMPROMISO Y SU
CONOCIMIENTO IMPARTIDO.