0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas19 páginas

5 - Mancusi, M. y Faccio, C. - El Concepto de Cultura

ESPERO LES SIRVA

Cargado por

Lara Barrera
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas19 páginas

5 - Mancusi, M. y Faccio, C. - El Concepto de Cultura

ESPERO LES SIRVA

Cargado por

Lara Barrera
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
i Antropologfa social Aportes y reflexiones desde América Latina MARIANA I. MANCUSI CLAUDIO A. FACCIO MARIANA L MANCUSI Licenciada y profesora en Ciencias Antropol6gicas en la Universidad de Buenos Aires, + Becaria, en los EE,UU,, de In Fundacién Universidad Rio de Ia Plata + Ha realizado investigaciones sobre campesinos y religiosidad popular ten Santiago del Estero y Jujuy. - Se ha especializado en Educacién de Adultos, participando como entropéloga, enel Plan Nacional de AlfabetizaciGn. CLAUDIO A. FACCIO = Lioeaciado en Ciencias Antropoligicas en la Universidad de Buenos Aires. + Ha realizado Investigaciones sobre problemdtica urbana y educacién. FE + Se ha espectalizado en Bducacién de Adultos, paticipando como antrop6logo enel Plan Nacional de Aifabetizacisn (1986-1988). Actualmente es profesor secundario y universitai. Unidad 2 El concepto de cultura. Su construccién histérica © Corns todo concepts uilizado por una disciplina cientifica, el concepto de cultura se ha ido construyendo histéricamente. Presentamos a su consideraci6n en esta unidad didéctica un esbozo de ese proceso de es- tructuracién-desestructuracién. El concepto de cultura es un aporte de la antropologia para dar cuenta de lo especificamente humano, Cada escuela antropol6gica va a construir y manejar un concepto de cultura, Segin Kroeber y Kluckhohn, hasta 1750 no aparece el concepto de cultura en el sentido de un conjunto de atributos y productos extrasomat cos y transmisibles por mecanismos distintos a los de la herencia biol6g; ca. En latin, el término “cultura” se relacionaba con agricultura, cultivo, mejoramiento, El término “civilizacién” se relacionaba con lo politico y urbano. Sin embargo, ambos conceptos se usan en el siglo XVIII de ma- nera muy ambigua: a veces como sindnimos, otras restringiendo el uso de civilizacién para las culturas alfabetas o mas complejas: se hablaba de ci- yilizacién maya, pero de cultura mapuche, En el marco del pensamiento iluminista se configurardn los dos usos éel concepto de cultura que tienen vigencia ain en nuestros dias y que Stocking denomina alternativa humanista y antropolégica del concepto de cultura Huma Aniropolégica Einoeéntica Relatvista Singular (la cultura) rural (las culturas) Perfectible (existen grados ‘Todos ios hombres tienen de cultura) crltura por igual 142 Antropologta y cultura 1, La alternativa humanista En la alternativa humanista del concepto de cultura esta implicita Ia idea de que hay grados de cultura que es posible escalar, si bien la perfec. ci6ni esté ligada a los pueblos europeos. Bl concepto es absoluto y singu- lar: “la cultura” de la humanidad en su conjunto, La alternativa antropoié. ” gica, en cambio, se centra en el relativismo, es decir, la validez de los valores y castumbres de todos los pueblos. Por otro lado connota la plura. ! idad de cultaras como respuestas a las necesidades del hombre en todos los émbitos. 5 ‘Como vemos, la cultura con sentido humanista es entendida como = educacién, refinamiento, informacién vasta, es decir, como un conjunto <4. de conocimientos y aptitudes intelectuales y-estéticas que se adquieren ine dividualmente, Este es el modo como se concibe vulgarmente la cultura, Se es “una persona culta” si se conoce mucha literatura, mtisica 0 historia; <4 El origén de esta concepcién esté en Ja filosofia idealista alemana que adscribe al mundo de la cultura, los valores, las creaciones espirituales, el perfeccionamiento moral, intelectual y estético. Opuesto a esto, la civili- zacién es vista como el avance material, los bieries y actividades necesa- rios para la supervivencia y el progreso. Segtin Garcfa Canclini, el concepto idealista de cultura merece obje- ciones. Ei concepto idealista de cultura merece por fo menos dos objeciones: 4) Al oponerio al concepto de civilizacién no se ha hecho mas que ofte- cer una versién maquillada de un viejo divorcio: entre lo material y lo espiri- tual, cl cuerpo y el alma, el trabajo y Ia conciencia. La separacién de cultura y civilizacion reproduce en el campo tedtico Ia divisién de la sociedad en clases: de un lado, la actividad —material— de apropiacién y transforma- cidn de la naturaleza; del otro, la traduccién simbélica —ideal— de esas - operaciones concretas. De esta escisién surge una metodologta duatista que ve los hechos culturales como si se tratara de fenémenos puros del esprit y que es incapaz de entender su conexién orgénica, necesaria, con la base mar terial. La dificultad para captar Ia génesis material del sentido tiene su raft cn una organizacién social dividida y, més particularmente, en la manera abstracta en que Jas clases dominantes y los intelectuales que elaboran su. ideologfa participan en In transformacién material de la realidad. Este pros « blema, nacido con Ia separacidn entre trabajo manual ¢ intelectual, se agud za.en él capitalismo porque su mayor complejidad aumenta la divisién técni- @ ca de los trabajos y dificulta una comprensién global de la totalidad, porque El concepto de cultura. Su construccién histérica 143 su desatrollo hizo posible una mayor autonomia de la produceién cultural (y de cada campo: cientifico, artstico). b) Tanto el uso del concepto de cultura en las humanidades clisicas ‘como en el lenguaje comtin presupone que|la cultura abarca los conocimien- tos intelectuales y estéticos consagrados por las clases dominantes en las so- ciedades europeas, Pero la parcialidad de esta delimitacion no es tematizada, casi nunca se ve como problema originario, Solo aparece en un segundo mo- ‘mento: cémo pueden los sectores sociales que no poseen la cultura o los pat- ses dependientes acceder a ella. Asi se naturaliza la divisién entre las clases sociales y entre las sociedades, se oculta el origen histérico de esas divisio- nes y que un sector haya otorgado tniversalidad a su particular produccién cultural; al mismo tiempo, se descalifica y excluye —como ajena a Ja cultu- ra— la produccién simbélica de los pafses no occidentales y de las clases su- balternas de Occidente. Esta concepcién idealista y etnocéntrica ha servido para justificar la dominacién imperialista de la metr6polis y la imposicién de modelos eapitalistas de organizacién social, el sometimiento de las clases trabajadoras y de las comunidades indfgenas. (Garcta Cauclini, 1984: 9-10) Actividades 1. Tomando en cuenta la concepcién humanista de cultura, reflexione sobre qué se necesita segiin su comunidad para ser culto, 2. Analice qué concepcién de Ia cultura eneierran estas frases: a) “Llevar la cultura a los barrios”. ) “Viva la cultura: Aprenda francés” 2. El concepto antropolégico de cultura La altemativa humanista del concepto dé cultura realiza, como vimos, tuna reduccién del concepto usado para explicar las actividades “nobles” del espirita, segin son entendidas por los hombres occidentales, blancos, de origen europeo. Frente a esto, la alternativa antropoldgica aparece opo- niendo el concepto de cultura al de naturaleza. Se incluyen en la defini- ign codas las actividades materiales e ideales de todos los hombres. iCémo se llegé a este concepto? Sin dudas, fue preciso superar mile- nios de etnocentrismo. Recordemos todo lo comentado al respecto en el Médulo 1, 144 Antropologia y cultura Veamos cémo fue empleado el concepto de cultura en el lenguaje de las ciencias humanas y qué aspectos reunia para hacer de él un conceptp valioso. : ‘La nocién de cultura fue uno de los resultados intelectuales de la ex- pansion occidental sobre el resto del mundo que se inici6 con exploracio. nes y derivé en relaciones imperiales. Frente a esta realidad, y ante la ne- cesidad de explicar la diversidad de modalidades de vida humana, el concepto de cultura, desarrollado por la naciente ciencia antropolégica, fue un medio importante para tratar de descubrir el orden en la variedad. El concépto reunfa tres aspectos: 1. Universalidad: Todos los hombres tienen cultura. La cultura apare- ce como un atributo humano. 2. Orgamizacién: Toda cultura posee coherencia y estructura. Esta co- herencia se da en las pautas universales a todos los modos de vida (por ejemplo, las normas que rigen el matrimonio en todas las culturas) o en los modelos correspondientes a una época o lugar especifico (por ejem- plo, las formas particulares de monogamia o poligamia). 3. Reconocimiento de la capacidad creadora del hombre: Cada cultura es un producto colectivo fruto del esfuerzo humane. Como sefiala Valentine: Ei concepto de cultura vuelve inteligibles mdttiples pautas, presentiinds- las como sistemas colectivos creados y recreados de continuo por seres que viven una existencia colectiva organizada. De manera que cada modo de’. | vida se ve, por una parte, como una contribucién humana singular, merece- dora de respeto en virtud de su existoncia misma, vélida en términos de la experiencia de quienes Ia producen y la comparten; mientras que cada con- junto de modos de vida, a despecho de su singularidad, se tomna inteligible a lIn-vez.como elemento de la clase total de los fenémenos denominados culturas. (Watentine, Che, 1970: 13-14) 3. La cultura, nivel emergente Una de las ideas bésicas ligadas al concepto de cultura y de sociedad es que ambos son considerados como “entidades superpsiquicas”, con le yes propias que estén mas alla de la naturaleza psicobioldgica de los indi- Viduos. Elconcepto de cultura. Su construecién histérica 14s El hecho de que los fenémenos culturales sean irreductibles a los fené- menos que estudia la biologia nos permite hablar de.un nivel emergent. TTanto autores idealistas como realistas han sintetizado esta caracteristica de la cultura desde ambos puntos de vista. Asf Kroeber, desde un enfoque jdealista, acufié el termino “superorgénico” para sefialar que la esfera de lacultura esté totalmente diferenciada de lo biolégico y también de lo psi- colégico. ‘Tomemos un nfo francés nacido en Francia de patires franceses, descen- dientes ellos durante vatias generaciones de antepasados de lengua francesa. Inediatamente después de nacer, confiemos el niio a una nodkriza muda, con instrucciones de no dejar a nadie que toque ni ven su carga mientras via: Ja por Ia ruta més directa al interior de China. Alf deja al niffo en manos de ‘una pareja china, que lo adopia legalmente y lo trata Como a su propio hijo. Supongamos ahora que transcurren tres, diez o treintaafios. ,Hlace falta dis- cutir lo que el francés adulto 0 tadavfa en crecimiento hablar? Ni ana pala- bra de francés, sino chino, sin rastro de acento y con fluidez china y nada més. (Kroeber, 1917, en: Lischet, 1987: 257) Para Kroeber la cultura solo es producida por seres organizados en so- ciedad; la integraci6n psicolégica de los individuos también es una condi- ci6n, pero no es la esencia para que exista un nivel distinto: el plano de la cultura, Leslie White, desde un enfoque materialista, plantearé también el ca- rdcter especffico de los fenémenos culturales en el sentido de que son fe- némenos extrapsiquicos y materiales: La cultura es una vasta corriente de herramienias, utensilios, creencias, que de manera constante actéan entre sf creando nuevas combinaciones ¥ sintesis. Nuevos elementos son sumados continuamente a la comriente; otros ‘cacn en desuso y desaparecen... La cultura hace al hombre lo que es y al mismo tiempo se hace a sf misma... Las cultures deben ser explicadas en tér- minos de cultura... (White, L, 1949, en: Lischeai, 1987: 258) 146 Antropologiay cultura 4. El concepto de cultura en el evolucionismo Recordemos, como vimos en el Médulo I, que la teoria evolucionista " ‘surge en el marco de la Inglaterra victoriana. En 1871, Tylor publica su bro Ciencia de la cultura, donde aparece por primera vez. definida la cul. » tara como: La.cultura 0 civilizacién, en sentido etnogréfico amplio, es aquel todo complejo que incluye ef conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el de~ recho, las costumbres y cualesquiera otros hébitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro dela sociedad. (Iylor, 1871, en: Khan, 1, 1975: 29) Si bien esta definicién ha sido Ta primera dada por el fundador de las ciencias antropoldgicas, su formolacién apunta més a un contenido huma- nista que antropoldgico, como veremos. Como ya sefialamos cuando desarrollamos los principales postulados de Ja teorfa evolucionista, cuando estos autores hablaban de cultura se re- ferfan a “la” cultura de la humanidad, no a culturas particulares y distin- ° tas. La definicién de Tylor es descriptiva, enumerativa. Cuando habla de cultura esté hablando de cierto tipo de fenémenos, que son empiricos, ob- servables. Por otra parte sefiala: Los distintos grados deben considerarse etapas de desarrollo'o evoluciéni, siendo cada una el resultado de la historia anterior y colaborando cori su aportaci6n a la conformacién de ta historia del futuro. (yor, E, 1871, en: Kalen, 1975: 29) Si bien se recoge 1a idea de pluralidad de formas de vida a las que se Maman cultura 9 civilizaciones, se mencionan los grados de cultura y la’ referencia es la cultura de la sociedad occidental que se halla en la ctispi- de de la evolucién, El eje de esta definicién pasa por la oposicién entre navuraleza y cultura, y se hace hincapié en que esta noci6n de cultura est asociada a la acumulaci6n progresiva de manifestaciones de la creatividad huraana que habfan permitido a la especie acabar el proceso evolutivo. Porque para los evolucionistas el hombre habfa acabado su evoluciéa ‘cuando comenz6 la cultura El concepto de cultura. Su construccién histérica 447 5. El concepto funcionalista de cultura Bronislaw Malinowski (1884-1942) es el méximo representante de la escuela funcionalista briténica, y es el creador de la técnica por excelencia del trabajo de campo antropoldgico: la observacidn con participacién. En 1922 publica su primer monografia importante: Los argonautas del Paci- ‘fico Occidental, obra clisica de la antropologia funcionalista, En este tra- ‘bajo Malinowski se aboca al estudio del comercio kula, que consiste en el {ntercambio de objetos ceremoniales que circulan en las islas de la costa oriental de Nueva Guinea. i Para Malinowski Ja cultura es wn sistema complejo en parte material y'en parte conductual, pero también espiritual, cuyo fin es facilitar la superviven- cia del hombre en un medio host, el medio natural. Es, a partir de la caltura, que el hombre intenta crear un segundo medio més favorable. Tanto Ta definicién del evolucionismo como Ia del funcionalismo re- fuerzan el carécter extrasomatico de la cultyra. Malinowski se va a intere- sar por ia funcin que cumple Ia cultura; es decir, Ja cultura como res- puesta adaptativa al medio ambiente, como el elemento que completa al hombre (ser biolégico mds ser social y cultural). En Ia teorfa de Malinowski la cultura se relaciona con la satisfaccién de necesidades psicobiologicas individuales que son siete: nutricién, re- produccién, cuidados corporales, seguridad, relajacién, movimiento y cre- cimiento. Para cada una de estas necesidades bésicas todos los sistemas socioculturales han encontrado una respuesta cultural. Estas respuestas culturales determinan a su vez necesidades derivadas que son més de na- turaleze cultural que biolégica; la necesidad de nutricién, por ejemplo, se satisface mediante el empleo de técnicas para conseguir alimentos y se corresponde con la necesidad derivada de instruir a los miembros del gra- po en el uso y aplicacién de esas técnicas. Como se ve, las necesidades derivadas solo aparecen en el hombre. Estas necesidades para Malinowski se dividen en cuatro imperativos culturales, cada uno de los cuales en- cuentra su respuesta en una de las grandes divisiones o aspectos de la cul- ‘ura: economia, control social, organizaci6n politica, educacién, Estas ne~ cesidades son tan importantes como las bisicas y biolégicas. Por otra parte, para los funcionalistas, nada que pertdnezca a un sistema cultural y que perdure es una invencién caprichosa o arbitraria. Todo elemento cui- tural cimple una funcién porque para que se|incorpore a un sistema cultu- ral debe satisfacer una necesidad. 148, Antropologta y cultura La unidad de andlisis de un sistema sociocultural son las instituciones, porque es en ellas y a través de ellas donde se satisfacen las necesidades. Toda teoria de 1a cultura debfa partir de las necesidades orgénicas del hombre y relacionarse con otras mas complejas de indole espiritual, eco- némnica y social. Le proponemos Ja Jectura de Malinowski para clarificar estos concep- tos. 5.1. La cultura como creacién humana para sobrevivir en un medio hostil EL hombre varfa en dos aspectos: en forma fisica y en herencia social, o cultura, La ciencia de la antropologia fisica, que utiliza un complejo aparcto de definiciones, descripciones, terminologias y métodos algo més exactos que el sentido comin y la observacién no disciplinada, ha logrado catalogar las distintas ramas de la especie humana segtin su estructura corporal y sus caracteristicas fisiolégicas. Pero el hombre también varia en un aspecto ‘completamente distinto. Un nifio negro de pura raza, transportado a Francia y-criado allt, diferiré profundamente de lo que hubiera sido de educarse ena jungla de su tierra natal, Hubiera recibido una herencia social distinta: una lengua distina, distintos habitos, ideas y creencias; hubiera'sido incoporado a una organizacién social y a un marco cultural distintos. Esta herencia so- cial es el concepto clave de {a antropologfa cultural, la otra rama del estudio comparativo del hombie. Normalmente se la denomina cultura en la moder ra antropologia y en Ias ciencias sociales. La palabra “cultura” se utiliza veces como sinénimo de civilizaci6n, pero es mejor utilizar los dos términos distinguiéndolos, reservando “civilizacién” para un aspecto especial de las culturas més avanzadas. La cultura incluye los artefactos, bienes, procedi- ientos técnicos, ideas, habitos y valores heredados, La organizacién social no puede comprenderse verdaderamente excepto como una parte de la cultu- 1; y todas las Ifneas especiales de investigacién relativas a las actividades ‘humanas, los agrupamientos humanos y las ideas y creencias humanas se: fertilizan unas a otras en el estudio comparativo de la cultura. El hombre, con objeto de vivir, altera continuamente lo que le rodea. En todos los puntos de contacto con el mundo exterior crea un medio ambiente secundario, artificial, Hace casas o construye refugios; prepararé sus alimen- tos de forma més o menos elaborada, procuréndoselos por medio de armas ¥ hetramientas; hace caminos y utiliza medios de transporte, Si el hombre ti vera que confiar exclusivamente en su equipamiento anatémico, pronto se- ra destruido o perecerfa de hambre o a la intemperie. La defensa, la alimen- El concepto de cultura, Su construccién histériea 149 tacién, et desplazamicnto en el espacio, todas las necesidades fisiolégices y espirituales se satisfacen indirectamente por medio de artefaotes, incluso en Jas formas més primitivas de vida humana. EI hombre de la naturaleza, el ‘Natiirmensch, no existe. Estos pertrechos materiales del hombre —sus artefactos, sus edificios, sus embareaciones, sus instrumentos y armas, la parafernalia litirgica de su magia y su religién— constituyen todos y cada uno los aspectos més eviden- tes y tangibles de la cultura, Determinan su nivel y constituyen su eficaci EI equipamiento material de a cultura no es, no obstante, una fuerza en sf mismo, Es necesario el conocimiento para fabricar, manejar y utilizar los ar- fefactos, 1os instrumentos, las armas y las otras construcciones, y esta esen- cialmente relacionado con la disciplina mental y moral de la que 1a religién y las reglas éticas constituyen la ditima fuente. El manejo y la posesién de ios bienes implica también Ia apreciacién de su valor. La manipulaci6n de Jas herramientas y el consumo de los bienes también requiere cooperacién El funcionamienio normal y el disfrute normal de sus resultados se basa siempre on un determinado tipo de organizacién social. De este modo, 1a cultura material requiere un complemento menos simple, menos fécil de ca~ talogar o analizar, que consiste en la masa de conocimientos intelectuales, en al sistoma valores morales, espirituales y econémicos, en la organizacién so- cial y en el lenguaje. Por otro lado, ta cultura material es una aparato indis- ppensable para el moldeamiento o condicionamiento de cada generacién de seres humanos. El medio ambiente secundario, los pertrechos de la cultura material, constituye tn laboratorio en et que se forman los reflejos, los im pulsos y las tendencias emocionales del organismo. Las manos, los brazos, las piemas y los ojos se ajustan, mediante el uso de las herramicntas, a las habilidades técnicas necesarias en una cultura. Los procesos nerviosos se modifican pata que produzcan todo el abanico de conceptos intelectuales, sentimientos y tipos emocionales que forman el cuerpo de ia eiencia, la reli- gin y las normas morales prevalecientes en una comunidad. Como impor- tante contrapartida a este proceso mental, se producen modificaciones en la laringe y en Ja lengua que fijan algunos de los conceptos y valores cruciales medianie la asociacién con sonidos coneretos. Los artefactos y las costum- bres son igualmente indispensables y mutuamente se producen y se determi El Ienguaje suele ser considerado como algo distinto tanto de las pose- siones materiales del hombre como de sus costumbres. Esta concepeién sue- Te emparsjarse con una teorfa en la que el significado se considera un conte- nido misterioso de 1a palabra, que puede transmitirse mediante actuaciéa linglifstica de un entendimiento a otro. Pero el significado de una palabra no std mistetiosamente contenido en ella, sino que més bien es el efecto activo 150 Antropologia y cultura el sonido pronunciado dentro del contexto de Ia situacién. La pronuncia- cidn de un sonido es tn acto significativo indispensable en todas las formas de accicn humana concertada, Es un tipo de comportamiento estricamente comparable a manejar una herramienta, esgrimir un arma, celebrar wn ritual fo cerrar un trato. La utilizacin de las palabras en todas estas formas de acti- vvidad humana es un correlato indispensable del comportamiento manual y corporal. El significado de las palabras consiste en To que logran mediante Ia accién concertada, la manipalacién indirecta del medio ambiente a través de la accion directa sobre otros organismos. La lengua, por tanto, e8 un habito corporal y es comparable a cualquier otro tipo de costumbres. Bl aprendizaje del lenguaje consiste en ef desarrollo de un sistema de reflejos condiciona- dos, La lengua es 1a produceién de sonidos articulados, que se desarrolla en {a infancia a partir de las expresiones infantiles inarticuladas que constituyen Ja principal dotacién del nifio para relacionarse con el medio ambiente. Cone forme el individuo crece, su aumento en el conocimiento lingifstico come paralelo a su desarrollo general. Un creciente conocimiento de los procedi- mientos técnicos va ligando al aprendizaje de los términos técnicos; el desa- rrotlo de la ciudadanfa tribal y de ta responsabilidad social va acompafiado de ta adquisicién de un Vocabulario sociolégico y de un habla educada, de Gtdenes y de frascologia legal; Ia creciente experiencia de los valores religio- ‘sos y morales se asocia al desarrollo de las formulas éticas y rituales. El completo conccimiento del lenguaje es el inevitable comelato del completo logto de un estatus tribal y cultural. El lenguaje, pues, forma parte integral de la cultura; no es, sin embargo, un sistema de herramientas, sino més bien un cuerpo de costumbres orales. f La organizacién social suele ser considerada por los sociSlogos como terior a la cultura, pero 1a organizacién de los grupos sociales es una combi- nacién compleja de equipamiento material y costumbres corporales que no pueden divorciarse de su substrato material ni del psicol6gico. La organiza- cidn social es Ia manera estandarizada de comportarse los grupos. Pero un ‘grupo social siempre conste de personas. El nifio, adherido a sus padres para la satisfaccién de todas sus necesidades, crece dentro del refugio de la casa, Ja chozs o a tienda paterna. El fuego doméstico es el centro a cuyo alrede- dor se satisfacen las distintas necesidades de calor, comodidad, alimento y compas. Mas adelante, en todas las sociedades humanas, se asocia la vida comunal con el asentamiento local, ciudad, aldea, 0 conglomerado; se locali- za dentro de Ifmites precisos y se asocia con las actividades puilicas y priva- das de naturaleza econsmiea, politica y religiosa. Por tanto, en toda activi dad organizada, los seres humanos estén ligados entre sf por su conexién con xn determinado sector del medio ambiente, por su asociacién con un refugio comin y pot el hecho de que Hevan a cabo ciertas tareas en comin. El carc- Elconcepto de cultura. Su construccién histérica 151 ter concertado de su comportamiento es el fesultado de regias sociales, es decir, de costumbres, bien sancionadas por medidas explicitas o que funcie. nan ée forma en apariencia automation, Las teglas sancionadas —leyes, con, tumbres y maneras— pertenecen a la categorfa de los hdbitos corporiles ad- quitidos. La esencia de tos valotes morales, por fos que el hombre se ve condicido aun comportamiento conereto mediante 1a compulsidn interior, ha sido adscrta en el pensamicnto religioso y metafisico a la coneiencia, le vyoluntad de Dios o un imperativo categérico inmato; mientras que algunos sociblogos han explicado que se debe a un spremo set moral: la sociedad 0 el alma colectiva. La motivacién moral, cuando se considera empiricamente, consiste en una disposicién del sistema nervioso y de todo el organisino « seguir, dentro de circunstancias Gadas, una Ifhea de comportamiento dictada Por una restriccin interior que no se debe a impulsos innatos ni tampoco a los beneficios o ventajas evidentes. La restriccién interior es el resultado del gradual enttenamiento del organismo es un conjunto conereto de condicio- ‘es culturales. Los impulsos, deseos e ideas estin, dentro de cada sociedad, soldados a sistemas espcctficos, denominados en psicologia “sentimientos”” Tales sentimientos determinan las actitudes de un hombre hacia los miem. bros de su grupo, sobre todo hacia unos pacientes mas préximos; hacia los ‘objetos materiales que le rodean; hacia el pat en que habita: hacia la comu, nided en que trabaja; hacia las reaidades de su Weltanschauung (cosmovi- sion) magica, religiosa o metafisica, Los valores o sentimientos fijados sue. ten condicionar et comportemiento humano hasta el punto de que un hombre prefiera Ia muerte'a la renuncia o el compromiso, el dolor al placer, Ia abs. tencién a In satisfaccia del deseo, La formacisn de los sentimicntos y, por tanto, de los valores, se basa siempre en el aparato cultural de fa sociedad, Los sentimientos se forman a lo largo de un gran espacio de tiempo y me. dante un entrenamiento o condicionamiento gradual del organismo. Se ba. san en formas de organizacién, muchas veods de amplitud mundial, tales como Ja iglesia cristana, fa comunidad del Isism, el impetio, la bandera, to- dos ellos sfmbolos o reelamos detrés de los cuales hay, no obstante, ealidades culturales vivas y-vastas | El entendimiento de Ia cultura hay que encontrar en su proceso de prodic- cién por ls sucesivas generaciones y en Ia forma en gue, en cada nueva genera: cin, produce el organismo adecuadamente moldeado. Los conceptos metas os de un espitita de grupo, una conciencia o aparato senserial colectivo, so deben a una aparente antinomia de la realidad sociol6gica: la naturaleza psical6. gica de Ia cultura humana, por una parte y por otra el hecho de la cultura trans- ciende al individuo. Una soluciGn falaz a esta antinomia es lateorfa de que las ‘entes humanas se combinan o integran y forman un ser supraindividuel y, sin embargo, esencialmente espiritual. La teoria de Durkheim de la coaceign moral 152 Antropologiay cultura mediante Ia influencia directa del ser social, las teorfas basadas en un incons. cionte colectivo y el arquetipo de ia cultura, conceptos tales como Ia con- ciencia del grupo o la ineviabil turaleza psicolégica y, sin embargo, supraindividual de la realidad social introduciendo atajos te6ricos metaisicos. Sin embargo, la naturaleza psicol6gica de la realidad social se debe al hecho de que su iltimo medio es siempre el sistema nervioso o a mente in- © dividual. Los elementos colectivos se deben a la iguatdad de las reacciones que se producen dentro de os pequefios grupos que actéan como unidades, de organizacién social mediante el proceso de condicionamiento y a través del medio de Ia cultura material mediante Ia cual se produce el condiciona- rmiento. Los pequefios grupos actilan como unidades porque, debido a su si- militud mental, se integran en esquemas mis amplios de organizecién social mediante los principios de la distribucién territorial, la cooperacién y la divi- sin en estratos de cultura material. De este modo, la realidad de 1o suprain- dividual consiste en In masa de cultora material, que permanece fuera de cualquier individuo y, sin embargo, le influye de manera fisiol6gica nommal. ‘Nada misterioso hay, pues, en el hecho de que fa cultura sea al mismo tiem- po psicolégica y colectiva ‘La cultura es una realidad sui géneris y debe ser estudiada como tal, Las istintas sociologtas que tratan el tema de la cultura mediante similes orgéni- ‘cos 0 por la semejanza con una mente colectiva no son pertinentes. La caltu- aes una unidad bien organizada que se divide en dos aspectos fundamenta- Jes: una masa de artefactos y un sistema de costumbres, pero obviamente también tiene otres subdivisiones o unidades. El andlisis de la cultura en sus elementos componentes, la relacién de estos elementos enire ellos y su rela cidn con las necesidades del organismo humano, con el medio ambiente y con los fines humanos universalmente reconocidos que sirven constituyen importantes problemas de la antropologta. (Malinowski, B, 1931, en: Kahn, 1975: 85-89) 5.2, La cultura se relaciona con la satisfaccién de necesidades psicobiolégicas del hombre El hombre, como cualquier otro animal, debe alimentarse y reproducirse ‘para continuar existiendo individual y racialmente. También debe tener refu- gios permanentes contra los peligros procedentes del medio ambiente fsico, de los animales y de los otros seres humanos. Debe conseguirse todo un abi nico de necesarias comodidades corporales: refugio, calor, lecho seco y me- dios do limpieza, La satisfaccién eficaz de estas necesidades corporales pri- marias impone o dicta a cada cultura cierto némero de sspoctos | idad de la imnitacin colectiva, explican la na. | Elconcepto de cultura. Su construccién histérica 153 fandamentales: instituciones para la nutricién, o la intendencia; instituciones para el emparejamiento y la teproducci6n, y organizaciones para la defensa y la comodidad. Las necesidades orgdnicas del hombre constituyen los im- perativos bésicos que conducen al desarrollo de la cultura, en la medida en que obligan a toda comunidad a evar a cabo cierto niimero de actividades organizadas, La religién o 1a magia, el mantenimiento de Ia ley o los siste~ ‘mas de conocimiento y la mitologia se presentan con tan constante regulaci- dad en todas las culturas que puede concluirse que también son el resultado de profundas necesidades o imperativos. El modo cultural de satisfacer estas nocesidades biol6gicas del organismo humano cres nuevas condiciones y, de este modo, impuso nuevos imperatives culturales. Con insignificantes ex- cepeiones, el deseo de comida no lleva al hombre un contacto directo con la naturateza ni Ie fuerza a consumir los frutos tal como erecen en la selva, En todas las culturas, por simples que sean, el alimento bésico se prepara y guisa y come segun reglas estrictas dentro de un grupo determinado, y ob- servando maneras, derechos y tabies. Generalmente se cbtiene por procedi- ientos més 0 menos complicados, que se llevan a cabo colectivaments, como en el caso de Ja agricultura, el intercambio © slgtin otto sistema de cooperacién social y distribucién comunitaria, En todos los casos el hombre depende de aparatos o armas attificialmente producidos: los intrumentos agricola, las embarcaciones y los aparejos de pesca, Igualmente depende de la cooperacién organizada y de los valores econdmicos y morales. De este modo, a partir de Ia satisfaccién de las necesidades fisiolSgicas, nacen imperativos derivados. Puesto que esencialmente son medios para un fin, pueden ser denominados imperativos instrumentales de la cultura. Son tan indispensables para la intendencia humana, para la satisfacci6n de sus necesidades nutritivas, como la materia prima del alimento y los procedi- mientos de su ingestiGn. Pues el hombre est moldeado de tal forma que si se viera privado de su organizacién econémica y de sus instrumentos perece- rfa con la misma seguridad que si se le retirara la sustancia de sus alimentos. Desde el punto de vista biol6gico, la continuidad de la raza puede lograr- se de forma muy simple; bastarfa con que la gente copulara, produjera dos en ocasiones mas hijos por pareja, para asegurar que sobrevivirfan dos indi- vviduos por cada dos que murioran, Si sold la biologia controlara la procres- cién humana, la gente se emparejarfa segtn leyes fisiol6gicas, que son las rmismas para todas las especies: producirfa descendencia segiin el curso natu- ral del embarazo y el alumbramiento y la especie animal hombre tendria una \ipica vida familiar, fisiolégicamente determinada. Lai familia humana, la unidad biol6gica, presentaria entonces la misma constitucién a todo lo anche de Ia humanidad. También quedarfa fuera del campo de ia ciencia de Ia cul- tura, como han postulado muchos sociélogos, singularmente Durkheim. 154 Antropologta y cultura Pero en lugar de esto, el emparejamiento, es decir, el sistema de hacer la cor- te, el amor y la seleceién de consortes esta tradicionalmente determinado en todas las sociedades humanas por un cuerpo de costumbres culturales que prevalecen en ceda comunidad, Existen reglas que prohben el matrimonio de determminadas personas y que hacen descable, si no obligatorio, que otras se casen; existen reglas de castidad y regias de libertinaje; hay elementos es- trictamente culturales que se mezclan con el impuiso natural y producen tn atractivo ideal que oscila de una sociedad y una cultura a otra. En lugar de la uuniformidad biolégicamente determinada, existe una enorme variedad de costumbres sexuales y dispositivos para hacer la corte que regulan el empa- rejamiento, Dentro de cualquier cultura humana, el matrimonio no es de ni guna forma una simple unign sexual o cohabitacién de dos personas. Inva- riablemente cs un contrato legel que determina el modo en que el marido y la esposa deben vivir juntos y las condiciones econdmicas de su unién, asi como la cooperacién en la propiedad, las mutuas contribuciones y las contri- buciones de los respectivos parientes de cada consorte. Invariablemente es una ceremonia pilblica, un asunto de interés social, que implica a grandes gtupos de personas, asf como a los actores principales. Su disolucién tam- bign estd sometida a regias tradicionales fijas. Tampoco la paternidad es una simple relaci6n bioldgica. La concepcién s objeto de un rico folclore tradicional en todas las comunidades umanas y tiene su aspecto legal en las reglas que discriminan los hijos concebidos en el matrimonio y de los que nacen fuera de é1, El embarazo esté envuelto en una atmésfera de reglas y valores morales. Por regla general, la madre que espera se ve obligada a llevar un modo de vida especial, rodeada de tabies, todos los cuales tiene que observer a cuenta del bienestar del nifio, Existe, pues, una maternidad anticipada, culturalmente establecida, que precede al hecho biolégico. El alumbramiento es también un acontecimiento profunda- mente modificado por los concomitantes rituales, legeles, mAgicos y religio- sos, en los que se moldean las emociones de Ja madre, su relaciones con el hijo y las relaciones de ambos con el grupo social de acuerdo con una pauta tradicional concreta, Tampoco el padre es pesivo o indiferente al alumbra- miento. (Malinoviski, B., 1931, en: Kahn, 1975: 9697) 5.3. La unidad de anilisis de los sistemas socioculturales son las instituciones. Concepto de funcién (.) La cultura consta de la masa de bienes e instrumentos, asi como de las costumbres y de los hébitos corporales 0 mentales que funcionan directa © indirectamente para satisfacer las necesidades humanas. Todos los elemen- El concepto de cultura. Su constryccién histérica 155 tos de Ia culture, si esta concepcién es cierta, deben estar Funcionando, ser activos, eficaces, El cardcter esencialmente dindmico de los elementos culta- rales y de sus relaciones sugiere que Ia tarea més importante de la antropolo- g(a consiste en el estudio de fa funcién de ta cultura. La anttopologta funcio- nal se interesa fundamentalmente por Ia funcién de las instituciones, las costumbres, las herramientas y las ideas. Sostiene que el proceso cultural estd sometido a leyes y que las leyes se encuentran en la funcién de los ver- daderos elementos de la cultura. El tratamiento de los rasgos culturales por atomizaci6n 0 aislamiento se considera estéril, porque la significacién de la cultura consiste en la relaci6n entre sus elementos, y no se admite Ia existencia de complejos culturales fortutos o accidentales, Para formula cierto ndmero de principios fundamentales puede tomarse un ejemplo de Ja cultura material. El attefacto mas simple, generalmente uusado en las culturas més simples, un palo liso, burdamente cortado, de unos seis o siete pies de longitud, de tal forma que puede utilizarse para excavar raices en el cultivo del suelo, para empujar una embarcacién o para caminar, constituye un elemento 0 rasgo de cultura ideal, pues tienen una forma fija y sencilla, aparentemente es una unidad autosuficiente y tiene gran importan- cia en todas las cultures, Definit la identidad cultural del palo por su forina, por la descripcién de su material, su longitud, su peso, su color, o cualquier otra de sus caracteristicas fisicas —describirid de hecho segiin el criterio uf timo de la forma que utilizan los difusionistas'— serfa una forma de proceder metédicamente equivocada. Bl palo de cavar se maneja de una manera deter- minada: se utiliza en el huerto o en la selva para propésitos especiales; se obtiene y se abandona de forma algo descuidada —pues un ejemplar suele tener muy poco valor econémico—. Pero el palo de cavar reluce ampliamen- te en el esquema econémico de cualquier comunidad en que se utiliza, asi como en el folclore, la mitologia y las costumibres. Un palo de idéntica for- ‘ma puede utilizarse en la misma cultura como palo para empujar una embar- ceacién, bastén para andar 0 arma rudimentaria, Pero en cada uno de esos usos espectfices, el palo se incrusta en un contexto cultural distinto; es decir, se somete a distintos usos, se envuelve en distintas ideas, recibe un valor cultural distinto y por regia general se designa con nombres distintos. En cada caso forma parte integrante de un sistema distinto de actividades hurna- nas estandarizadas. En resumen, cumple distintas funciones. Lo pertinente para el estudioso de Ia cultura es la diversidad de fanciones y no la identidad de forma. El palo sélo existe como parte de la cultura en la medida en que se utiliza en las actividades humanas, en la medida en que sirve a necesidades humanas; y por tanto, el palo de cavar, el basién de andar, el palo para em- Pujar una embarcacin, aunque puedan ser idénticos en su naturaleza fisica, ‘constituyen cada uno de ellos un elemento distinto de cultura. Pues tanto el 156 Antropologta y cultura ‘is simple como el més complejo de los artefactos se define por su funci6 por el papel que juega dentro de un sistema de actividades humans; se defi- ne por las ideas conectadas con él y por los valores que lo envuelven. Esta conclusién tiene importancia por et hecho de que el sistema de acti vidades a que se refieren los objetos materiales no son fortuitos sino orgari- zados, bien determinados, encontrindose sistemas comparables @ todo Io ler- go del mundo de Ia diversidad cultural. Bl contexto cultural del palo de caver, el sistema de actividades agricolas, siempre presenta las siguientes partes componentes: tina potcién del territorio se deja a un lado pata el uso del grupo humano segin las roglas de tenencia de la tierra, Existe un cuerpo de ‘us0s tradicionales que regula la forma en que se cultiva este terrtorio. Las regiss | téenicas, los usos ceremoniales y rituales determinan en cada cultura qué plantas se cultivan; cSmo se despeja la tierra, so prepara y fertiliza el suelo: cdmo, cuin- do y quién celebra los actos magicos y las ceremonias religiosas; Smo, por tii- imo, se recolectan, distribuyen, almacenan y consumen los frutos. Igualmente, el sgrupo de personas que es propietario del teritorio, Ia siembra y el producto, y que trabaja en comtin, goza del resultado de sus trabajos y lo consume, siempre! esté bion definido. Estas son las caracteristicas de la instituciOn de 1a agriculture tal como universalmente se encuentra dondequiera que el medio ambiente es favora- ble al cultivo del susto y el nivel de 1a cultura lo suficientemente alto como para permitirlo. La identidad fundamental de este sistema onganizado de ac- tividades se-debe fundamentalmente al hecho de que surge para la satisfac- | ign de una profunda necesidad humans: la provisin regular de alimento | bisico de naturaleza vegetal. La satisfaccién de esta necesidad mediante la agricultura, que asegura la posibilidad de control, regularidad de produccién y abundancia relativa, es tan superior a cualquier otra actividad suministae | dora de comida que se vio obligada a difandirse 0 desarrollarse dondequicra | que las circunstancias eran favorables y el nivel de la cultura lo suficiente- mente alto, La uniformidad fundamental de la agricultura institucionalizada se debe, sin embargo, a otro motivo: al principio de las posibilidades timitadas, ex- puesto por primera vez por Goldenweiser. Dada una necesidad culturel con- | cereta, los medios para su satisfaceién son pequefios en niimero y, por tanto, l dispositivo cultural que nace en respuesta a la necesidad esté comprendido {entro de estrechos mites. Dada la necesidad humana de proteccisn, armas | rudimentarias y herramientas para explorar en Ia ascuridad, el material ms adecuado es la madera; la tinica forma adecuada es In larga y fina, y que ademds resulta féciimente accesible. Sin embargo, es posible una sociolozf o teorfa cultural sobre el bastén de caminar, pues e bastén exhibe una diver. sidad de usos, ideas y misteriosas asociaciones, y en sus desarrollos oma El concepto de cultura. Su construccién histérica 187 mentales, rituales y simbdlicos se convierte en parte importante de una insti tucién tal como la magia, la jefatura y la realeza, Las verdaderas unidades componentes de las culturas tienen un con- siderable grado de permanencia, universalidad e independencia, son tos sis- temas organizados de actividades humanas Ilamados “instituciones”. Cada institucién se centra altededor de una necesidad fundamental, une permanen- temente a un grupo de personas en una tatea cooperativa y tiene su cuerpo especial de doctrina y su técnica artesanal. Las instituciones no estin corre- lacionadas de forma simple y directa con sus funciones: una necesidad no re- cibe satisfaccién en una institucién, sino que las instituciones presentan una pronuncieda amalgama de funciones y tienen carécter sintético, El principio local o territorial y la relacién mediante la procreacién acttian como los fac- tores integradores més importantes. Cada institucién se basa en un sustrato de material de medio ambiente compartido y de aparato cultural Solo es posible defini la identidad cultural por cualquiera de los artefac- tos situdndola dentro del contexto cultural de una institucién, mostrando cémo funciona culturalmente (..) (Malinowski, B., 1931, ent Kahn, 1975: »1-93) 5.4, La cultura como lo que completa al hombre La cultura, pues, es esencialmente una realidad instrumental que ha apa- recido para satisfacer las necesidades del hombre que sobrepasan la adapta- cién al medio ambiente. La cultura capacita al hombre con ina ampliacién adicional de su aparato anatdmico, con una coraza protectora de defenss y seguridades, con movilidad y velocidad a través de los medios en que el ‘equipo corporal directo le hubiera defraudado por completo, La cultura, la ‘oreacién acumulativa del hombre, amplia el campo de la eficacia individual y del poder de la accién y proporciona una profundidad de pensamiento y. luna amplitud de visi6n con las que no puede sofiar ninguna especie animal La fuente de todo esto consiste en el carfoter acurnulativo de los Jogros inci- viduales y en el poder de participar en et trabajo comin. De esto modo, la cultura transforma a los individucs en grupos organizados ¥ proporeiona a estos una continuidad casi infinita. Evidentemente, el hombre ‘no ¢s un animal gregario, en el sentido de que sus acciones concertadas se deban ala dotacién fisiolégica ¢ innata y so transporte en pautas comunes a toda la es- pecie. La organizacién y todo el comportamiento concertado, los resultados de Ja continuidad tradicional, asumen formas distintas en cada cultura, La cultura ‘modifica profundamente la dotacién humana innata y, al hacerlo, no s6lo aporta bendiciones, sino que tambicn impone obligaciones y exigencias que someren ‘muchisimas libertades personales al-bien comin. El individuo tiene que so- 158 Antropologlay cultura meterse al orden y In ley; tiene que aprender y obedecer a la tradici6n; tiene = que mover Ia lengua y ajustar Ia Taringe a una diversidad de sonidos y adap. tar el sistema nervioso a una diversidad de habitos. Trabaja y produce obje. tos que los otfos consumintin, mientras que, a su vez, siempre depende del twabajo ajeno. Por ditimo, su capacidad de acumular experiencias y dejaras_ due prevean el futuro abre nuevas perspectivas y erea vactos que se satisfa. | cen en los sistemas de conocimiento, de arte y de creencias magicas y rel ‘giosas. Aunque una cultura nace fundamentalmente de la satisfacci6n de las necesidades bioldgicas, su misma nataraleza hace del hombre algo esencial +) mente distinto de un simple organismo animal. Bl hombre no satisface nin- 4 gua de sus necesidades como un simple animal. El hombre tiene sus deseos como criatura que hace utensilios y utiliza utensils, como miembro comul- gante y razonante de un grupo, como guardin de la continuidad de una tra dicién, como unidad trabajadora dentro de un cuerpo cooperativo de indivi- duos, como quien esté acosado por el pasado o enamorado de él, como a © quien los acontecimientos por venir le Henan de esperanzas y de ansiedades, © y finalmente como a quien la divisi6n del trabajo le ha proporcionado ocio y ‘oportunidades de gozar del color, de Ia forma y de ta misica (Malinowski, B., 1931, en: Khan Jy 1975: 126-127) Durante mucho tiempo el funcionalismo fue la corriente dominante en la investigacién antropolégica. Pensemos en la importancia, para nuestra disciplina del trabajo de campo, de estar operando en una pequefia unidad de andlisis (aldea, tribu, comunidad, villa de emergencia) conviviendo con Ia gente: No hay sustituto para la convivencia real con un grupo de personas, par- ticipando en su vida diatia, déndose cuenta de sus valores a través del con- tacto personal y la empatia y observando de cerca sus reacciones emociona- les, El papel dé los informantes debe limitarse a lo que no es posible obtener por la observacién directa, (Kardiner, A., en: Lischetti, M, 1987: 89) i L6gico Gran parte de la originalidad que caracteriza al trabajo antropol6gi proviene de Ia calidad de la informacién obtenida mediante la técnica de observacién con participacién. Como sefiala Malinowski (1973: 23-24): i c las De hecho, en mi primer perfodo de investigacién en la costa sur (en islas Trobiand en el Pacifico) no logré ningtn progreso hasta que estave solo cn la zona; y en todo caso lo que descubri es dénde reside el secreto del tr El concepto de cultura, Su construccién histérica 159 bajo de campo efectivo. :Cual es, pues, la magia del etnégrafo que le permi- te captar ol espititu de los indfgenas, ef auténtico cuadro de la vida wibal? Como de costumare, solo obtendremos resultados satistactorios si aplicamos paciente y sistemdticamente cierto nimero de reglas de sentido comin y los Principios cientficos demostrados, nunca mediante el descubrimiento de ningtin atajo que conduzca a los resultados deseados sin esfuerzos ni proble- mas. Los principios metodolégicos pueden agruparse bajo tres epigrafes Principales, ante todo el estudioso debe albergar propésitos estricamente cientificos y cohocer las normas y los ctiteribs de la emografia moderna, En segundo lugar, debe colocarse en buenas condiciones para su trabajo, es de- cir, lo mds importante de todo, no vivir con otros blancds, sino entre los in. digenas. Por ditimo, tiene que utilizar cierto nero de métados precisos en orden a recoger, manejar y establecer sus pruebas, Los principios del funcionslismo, el hecho de que deben ser investiga- dos todos los rasgos de las culturas y que hay que buscar las formas en que las estructuras y las instituciones de una sociedad se interrelacionan para formar un sistema, son bésicos para una ciencia antropolégica tesri- camente orientada. Este principio metodol6gieo ha servido a los funciona- listas para elaborar una teorfa sobre los procesos culturales y sobre cémo funcionan las sociedades. | El funcionalismo como una perspectiva hist6rica parte de una analogia con lo orgénico. Los sistemas culturales son|presentados como si fueran “organismos” cuyas partes, ademas de estar rélacionadas, contribuyen a la conservacién, equilibrio y supervivencia, Los funcionalistas se manejan con estas suposiciones implicitas: 1, La unidad funcional de una sociedad: Es decir, que todo esté re- Iacionado funcionalmente con algo. 2. Funcionalismo universal: Todos los elementos culturales cum- plen'una funcién, 3. Indispensabilidad: Cada elemento cultural cumple una funcién que ningtin otro puede cumplir. Estos postulados pueden ser rechazados coh bases empiricas: las cultu- Fas no estan completamente integradas, 1a misma funcién puede ser real zada por gran cantidad de elementos culturales y muchos de ellos pueden ser funcionalmente neutrales 0 aun disfuncionales. Estos son problemas para una investigacién y no deberfan ser bases'a priori. 160 Antropologia y cultura ‘La concepcién funcionalista enfatiza la cohesién y el equilibrio, es ung andlisis ahistérico; las culturas que se éstudian van a cambiar lenta y gra.’ dualmente, Hay un andlisis estatico y sincrénico. En estos estudios sineré. *’ nicos no hay lugar para las explicaciones causales; para dar explicaciones causales hace falta la historia, Los funcionalistas explican el cémo pero no el porqué. 6. El concepto de cultura en el particularismo histérico El antropélogo de origen alemén Franz Boas fue Ja figura principal de Ja escuela particularista histérica desarrollada en EE,UU. entre 1915 y 1935. Su influencia y la de sus disefpulos fue indiscutible en la antropelo- gia norteamericana de este siglo Boas fue uno de los principales eriticos de la transferencia del modelo diolégico, debido al pensamiento evolucionista, para explicar el furiciona. miento de Jo social. Asf la “cultura” singular de los evolucionistas se con- virtis en las “‘culturas” en plural. Cott esto se afianz6 el concepto antropo- Idgico de cultura y se sentaron las bases del relativismo cultural. 1 ‘Al rechazar el evolucionismo, Boas defendié una visién histérica de la - | cultura, Segiin su visién, todas las culturas estén constituidas por comple- jos de rasgos, productos de condiciones ambientales, factores psicolégi-. cos y relaciones hist6ricas. Boas y sus discipulos realizaron estudios sobre. Ja distribucién espacial de mitos, cuentos populares, recopilaciones reali zadas en sus idiomas originales, Esta necesidad de investigaciones hiswri- | cas particulares se apoyaba en la afirmacién de que cada cultura tiene una historia tnica; en una etapa mAs avanzada de estas investigaciones po- | drian hacerse estudios comparativos que dieran cuenta de Ja diferencia y semejanza de los sistemas socioculturales. Cuando esta escuela analiza la cultura insiste fandamentalmente en los valores mas que en las relaciones sociales concretas; se omite por completo el papel que desempefian los factores econémicos en el desarrollo ce la historia. Dada la importancia que para esta escuela antropolégica tienen los fac- | tores psicolégices, se explica la regularidad de los fendmenos culturales ¢ partir de Ja estructura de la mente humana. Es por eso gue la antropologia ” como ciencia estudiarfa la relacién entre Ta psique individual y las formas de cultura. Boas afirmaba que “habfa que comprender la vida mental de wn pue- blo tal como se refleja en su cultura”. Esto abris un vasto campo de inves gaciones a partir de los antropSlogos norteamericanos que estudiaron Ia rele: Elconcepto de cultura. Su construccién histérica 161 ciGn entre cultura y personalidad. Pensemos en la amplia difusién de ‘ n lia i 1 trabajos de Ruth Benedict, Margaret Mead, Linton, Kardiner, eteétera, (..) Debe recordarse que la metodologia histérica de Boas y la escuela de pensamiento que él fund y dirigié tuvieron un impacto en la concepeién moderna de cultura en muchas formas importantes. En primer lugar, l "boa. sianismo” desvié la perspectiva antropol6gica del modelo colectivo y global de los evclucionistas a un interés por la individualidad o la diversidad de las calturas, Ademés, el enfoque de Boas sobre las caractersticas y los elemen. tos culturales condujo a un tipo de visi6n no funcional y fragimentada de la cultura, Ia cual ha sido referda algunas veces en forma desacreditadora, como la vision de “remiendos y parches” de la cultura, Como Stocking no recuerda, en el andlisis final existe una dualidad esencial en el pensamiento de Boas sobre la cultura: “La continua dualidad en el pensammiento de Boas Sobre Ia cultura (..) es evidente en las observaciohes que hizo de las mitolo- sas tribales en 1898. Las mitologfas de varias trib, tal como las encontra. ‘os actualmente, no son crecimientos orgénicos, sino que han evolucionado sradualmente y obtenid su forma actual por et acrecentamiento del material excermo”. Pero aungue frecuentemente adoptaban materiales ya elaborados estos eran “adaptados y cambiados de acuerdo con el genio de la gente que Jo tomabe prestado”. Por un lado, la cultura era simplemente una edicin 20. ciental de elementos individaales; por cl otro —a pesar del desconocimien- to de Boas del crecimiento orginieo—, era, cl mismo tiempo, una totalidad spiritual integrada que, de algin modo, condicionab le forma de sus ele- smentos, Este dtimo interés en culturas completas y sus significados psivol6- sicos de “genios" de “pueblos” iba a tener importantes implicaciones pare el desarrollo del concepto antropolégico de cultura, Cuando alrededor de 1930 Ja antropologte americana se orients alos problemas de los patrones de con junto culturales y de la interelacin entre cultura y personalidad, puede de- cirse que fue simplemente el tomar ia otta hebra de esta dualided Por oto Indo, no es difcil ver por qué el énfasishistérico particularsta dé la escuela de Boas y su visién fragmentada de Ia cultura (la “otra hebra™ 4e la dualidad en su concepein de la eultora) condujo a sus edeptos mis ri- gurosos a lo que pusde referirse metaféricamente como un callején sin sali- da te6rico, Porque la visién boasiana de la historia lo conduce a uno a ver cada cultura como el producto de cireunstancias y de procesos mis 0 menos Uinicos; y es imposible llegar a generalizar sobre lo tnico, sobre la casualie dad y sobre lo accidental. (Manners, R.y Kaplan, D, 1979: 128-129) 162 Antropologia y cultura 7. El estructuralismo francés: Lévi-Strauss Para ¢] estructuralismo, la cultura es un sistema de reglas de signos compartidos por todos los integrantes de ta misma, Esta posicién teérc esta basada en la lingiiistica hablar del estructuralismo francés, y hablar del estructuralismo francés es ise al esquema teGrico de Lévi-Strauss, - f Para poder comprender mejor la racionalidad que esta detras de las espe culaciones tesricas de Lévi-Strauss, es necesario tener presente la perspecti ya y la metodologfa de la lingiistica estructural. Cualquier lenguaje es un sistema simb6lico construido arbitrariamente, Considerado como un sistenia = de sonidos, las unidades constitutivas de un lenguaje son los fonemas: clases de sonidos significantes definibles, no en base a las propiedades comunes 4. la clase, sino en base a los rasgos por los cuales las clases contrastan entre Los fonemas por sf solos no tienen significado; lo que es més, los fonemay utilizados por una lengua en particular son completamente arbittatios. Solos cuando los fonemas se combinan para formar unidades mayores (morfemas = palabras, frases, oraciones, etcétera, de acuerdo a reglas morfolégicas y gris raticales que varian de una lengua a otra), es cuando aparece el significadg y, junto a este, Ja comunicacién, x La mayor parte de los hablantes nativos de una lengua son totalmente ig conseientes de las replas fonolgicas y gramaticales que subyacen a los pi tones manifiestos del habla; sin embargo, son capaces de utilizar su lengut je como un instrumento de comunicacién en una forma efieaz y eficiente, De ‘este modo se argumenta que si estas reglas existen fuera de la mente del lis 27 gilista, deber ser de naturaleza subconsciente. : El trabajo del linglista consiste en formullar y hacer explicito todo lo q Jenguaje otros han buseado los principios universeles que subyacen a toda Jas lenguas. Es de esta ultima posicién de la que Lévi-Strauss parece hab tomado su inspiraci6n, Para él, la cultura es esencialmente un sistema sit bélico o una configuracicn de sisiemas simbolicos. Para entender una se El concepto de cultura, Su construccién historia 163 de sfmbolos culturales en particular, se los debe ver, en primer lugar, en relae ci6n al sistema del que estos son parte. | ‘Cuando Lévi-Strauss habla de fenémens culturales como fendmenos de naturaleza simb6lica, no esté hablando de los referentes empiricos o del sig- nificado de los sfmbolos, sino més bien se refiere a los patrones formales, a Jn forma en la que los elementos simbélicos se relacionan entte sf para inte- grar un sistema. En una publicacién semanal de hace ya algin tiempo titula- da “Structural Analysis in Linguistics and in Anthropology", Lévi-Strauss cexpresa este punto de vista acerca de los sistemas de parentesco. Pero lo que confiere al parentesco su cérdcter de hecho social no es lo que debe conservar de la naturaleza: es el movimiento esencial por ef cual el parentesco se separa de esta. Un sistema de parentesco no consiste en lazos objetivos de filiacién o de consanguineidad dados entre los individuos; exis- te solamente en la conciencia de los hombres; es un sistema arbitrario de representaciones y no el desarrollo esponténeo de una sitacién de hecho (..) Bl rasgo primordial del parentesco humano consiste en requerir, como condicién de existencia, la telacién entre lo que Radeliffe-Brown llama “fa- rilias elementales”. No son, entonces, las familias términos aislados, lo ver- daderamente “elemental”, sino la relaciGn entre estos términos. Debido a su carécter de sistemas de sfmbolos, los sistemas de parentesco ofrecen al an- tropélogo un terreno privilegiado en el cual sus esfuerzos pueden casi alean- zat (insistimos sobre este “casi”) los de Ia ciencia social més desarrollada, es decir, la lingtfstica, Pero la condici6n de este acereamiento del que puede esperarse un mejor conocimiento del hombre consiste en no olvidar nunca que, tanto en el estudio sociolégico como en el lingiiistico, nos hallamos en pleno simbolismo. Ahora bien, si es legftimo, y en cierto sentido inevitable, recurvir ala interpretaci6n naturalista para tratar de comprender Ia emergen- cia del pensamiento simbético, una vex dadg éste, la explicacién debe cam- biar de naturaleza tan radicalmente como el/ nuevo fenémeno aparecido di- fiere de aquellos que lo han precedido y preparado. A partir de este ‘momento, toda concesién al naturalismo comprometeria Jos inmensos pro: _gtesos ya cumplidos en el dominio lingiiistico y los que comienzan a i nuarse tambign en la sociologia familiar, y condenaria a esta a un empirismo in inspiracién ni fecundidad. ‘Como otro ejemplo tomamos et mito. Pata la mayoria de los entropélo- 40s del siglo XIX, la mitologta era una especie de pseudohistoria 0 de pseu- dociencia euyo propésito principal era explicar los hechos del mundo natural y del cultural. Sin embargo, desde Malinowski, la mayoria de los antropslo- 80s tendieron a considerar los mitos en términos de sus funciones sociales, es decir, como una “carta” para sancionar convenios socioculturales. Pero Lévi-Strauss no esté muy interesado en el contexto social del mito, ni tam- 164 Antropologia y cultura poco lo ve como un medio para explicar el mundo, sino, més bien, enfatizg su significancia intelectual, El anilisis del mito, de acuerdo con Lévi-Strauss, debe ser semejante al del lenguaje; los elementos del mito, al igual que los del lenguaje, no tienen «= significado por sf misios, pero lo adquieren al ser combinados en una ci tuctura, Los mitos contienen una especie de mensaje codificado, y la labor del analista consiste eh descifrar el eddigo y tevelar el mensaje. La estructura del mito, segin Lévi-Strauss, es dialéetica; es decir, s¢ plantean ciertas oposiciones 0 contradicctones —hombre: mujer, endoge- mia; exogamia, vejez: juventud, tierra: cielo, eteétera— que estén, de algtn ‘modo, mediadas o resueltas. (Bl proceso tiene una gran semejanza con la ta. sis, a antitesis y la sintesis de Hegel.) El mito, visto en términos de sus fun" ciones, sirve para representar ciertas contradicciones de la vida y para rescl- vorlas. Para Leach, el mito ilustra la dialéctica, El concepto de Ia vida incluye al concepto de la muerte; un ser vivo es algo que no esté muerto. Pero Ia religién pretende separar a estos dos con- ceptos intrinsecamente interdependientes de tal forma que tenemos mitos- que narran el origen de la muerte 0 que la representan como “el camino ala. vida eterna”. Lévi-Strauss ha afgumentado que cuando estamos considerando los aspectos universilistas de la mitologia primitiva, repetidamente encon- traremos que el mensaje oculto se refiere a la reproduceién de contradiccio- nes desagradabies de este tipo. El mito, por supuesto, tiene un contenido narrative, pero este, de acuerdo - con Lévi-Strauss y sus disefpulos, noes el significado principal del mito, porque trasciende a Jo narrative, Lo que es significante es el pattén pura- ‘mente formal y las relaciones légicas entre sus elementos. ‘Consideradas en una escala global, las variaciones aparentes en los mitos son vistas como transformaciones légicas de una serie de relaciones estruc- turales constantes. El descubrimiento de este centro estructural bésico subya- cente es el principal interés de Lévi-Strauss en el andlisis del mito. Por dlti- ‘mo, este centro estructural nos revelard la estructura del pensamiento |humano mismo y la l6gica binaria en la que este descansa, En este sentido, Leach traza una analogfa entre J2 estructura del mito y la estructura de Ia” miisica y del drama: lo que escuchamos es un tono, una melodia; pero la ex: periencia de la mtsica no es solamente una coleccién de tonos. A lo que 108 ponde una persona sensibilizada a la musica es a la estructura de esta comé ‘una totalidad, a la complejidad del contrapunto, y a la relacién entre un tems yy sus variaciones. De igual forma, en el drama, lo que distingue a una obra" ‘emocionante e impresionante de una trivialidad no es una cualidad de la his~# toria, sino una cualidad de la estructura intemna.a la que podamos responées, El concepto de cultura. Su construccién histérica 165 aun cuando no la reconozcamos conscientemente. La tesis de Lé es que la estructura interna del mito es algo muy semejante (..) (Manners, P. y Kaplan, D., 1979: 284-288) Strauss Para Lévi-Strauss 1a antropologia es el estudio cientifico de los pro- dactos culturales generados por las operaciones del intelecto. El significa- do real de la cultura son esas operaciones mentales o estructuras. El estu- did que demanda la biisqueda de las estructuras I6gicas subyacentes a los fendmenos culturales es sincrénico. Para Lévi-Strauss, el estudio de Io diacrénico, qué da cuenta de los cambios, es objeto de Ia historia; mien- tras que las estructuras estéin a cargo de la antropologia. La mente trabaja inconscientemente fuera de su repertorio limitado de formas cuando produce una vasta y visible serie de costumbres diferentes, Pero si queremas “comprender” cémo trabaja ia mente, solo podemos hacer- o mediante el estudio de los sistemas que crea: sistemas de parentesco, de mites, de creencias totémicas o de los aspectos mas prosaicos y marginales de una cultura, tales como los peinados, los tatuajes, la cocina. ‘La meta de la investigacién estructural es, entonces, el explicar el mundo dé las experiencias y captar la racionalidad bésica subyacente a este mundo de fendmenos; y esto se logra descifrando los mensajes con frecuencia crip- ticos y codificados que surgen como los productos finales de Ja transforma- cin, Esta “racionalidad” —los principios estructurales explicativos bési- cos— consiste en categorias y relaciones ldgices construidas por la tendencia de la mente humana a percibir al universo en términos de una “conciencia de forma” o, de acuerdo con los términos de Lévi-Strauss, en términos de disctiminaciones y oposiciones binarias como, por ejemplo, alto ¥y bajo, masculino y femenino, izquierda y derecha, bien y mal, guerra y paz, caliente y frfo, eteéters, De este modo, los modelos formales, de acuerdo con Lévi-Strauss, pue- den “explicar” los fenémenos culturales, porque, en el fondo, los sistemas cculturales son sistemas formales. Entonces, mediante una inversiGn dal pro- .ceso usual, Lévi-Strauss se convierte en el iiltimo légico de la cultura; por ‘que si el I6gico comienza con’una serie de-axiomas basicos y deriva formal- ‘monte proposiciones validas a partir de estos axiomas aplicéndoles una serie de reglas de transformacién definidas con precisi6n, Lévi-Strauss comienze ‘con fenémenos culturales derivados y trabaja con ellos hasta llegar a los axiomas culturales bésicos. Entonces resulta que estos exiomas bésicos (“re- laciones binarias”) subyacen a todos los aspectos de uria cultura, y que, al mismo tiempo, pueden encontrarse en la bese de fodas las culturas. 166 Antropologia y cultura Bs asf como los axiomas bésicos postulados reflejan y testifican el fun. cionamiento universal de la mente humana; y la teoria de Lévi-Strauss, en cierto sentido, ha sido una reafitmacién de que toda la humanidad tiene una unidad psiquica fundamental. (Marmer, R. y Kaplan, D., 1979: 292-293) 8. El materialismo dialéctico: la antropologia marxista Frente a las teorias de la cultura que ponen el acento en los aspectos simbélicos de la misma, como el estructuralismo de Lévi-Strauss, las teo- rfas que se basan en el materialismo dialéctico se interesan por los aspec- tos materiales de la cultura, Como sabemos, él materialismo dialéctico se basa en los trabajos de Carlos Marx y de Federico Engels. Bl punto de partida de estos autores es la critica a la sociedad capitalista del siglo XIX que negaba la'libertad y deshumanizaba al hombre. Marx intenta hacer una reconstrucci6n histéri- cay en-eso hay un paralelismo corel evolucionismo. ‘Varios a sefialar algunas de las caracteristicas del pensamiento mar- xista que sera retomado por la antropologia, El marxismo es principalmente una teorfa de la sociedad. Para él todo sistema sociocultural se compone de: [La base econémica. 2. La estructura u organizacién social 3. La conciencia social 0 ideologia. En el modelo funcionalista, estos aspectos se interrelacionan y no hay jerarquizecién entre ellos, Para la concepeién marxista existe una jerar- quia entre los elementos que interactian, siendo la base econémica donde hay que buscar el origen de los otros aspectos de la vida social. Este prin- cipio es vilido tanto para las sociedades capitalistas como precapitalistas, donde las relaciones de parentesco 0 politico-religiosas muchas veces di- simulan Jas relaciones de producci6n. La relacién entre la base material (estructura) y la organizaci6n social ideologta (superestructura) es dia- léctica. No existe una correspondencia mecénica sino que lo econémico, lo Social y lo ideol6gico tienen su especificidad y relativa autonomia. Marx acentu6 el valor del anélisis hist6rico en términos de proceso; crefa que @ partir del estudio de Ios pueblos primitivos se podian profun- El concept de cultura. Su construceién histérica 167 dizar otros posibles desarrollos humanos y a la vez ver las deformaciones producidas por el capitalismo. ! Los antropélogos marxistas consideran que esta teorfa ofrece un con- junto de hipStesis y métodos de trabajo que, silbien fueron creados para el andlisis de las condiciones de evolucién de un solo modo de produccisn, el capitalista-burgués, tienen valor general. Debemos sefialar que Marx nunca desarrollé una teoria de la cultura; - tampoco establecié si la cultura puede ser reduicida a la ideologia o cudiles son sus relaciones en caso contrario, Para hablar de una teorfa marxista de la cultura ser necesario esperar las contribuciones realizadas pot los autores marxistas de este siglo. Gramsci fue el primer marxista que traté la cuestiGn cultural en forma au- - ténoma sin reducirla a la economfa ni a la politica. Ya nos referiremos mds ampliamente a esto cuando analicemos las erisis del concepto de cul- tura. Partiendo de la crftica a las teorfas que definen la cultura a partir de oponerla a naturaleza, vamos a considerar Ia definicién propuesta por Gatefa Canclini. Para este autor argentino, que|trabaja en México, “la cul- tura es un proceso de produccién de fenémenos que contribuyen, mediante la representacién o reelaboracién simbélica dé las estructuras materiales, areproducir o transformar el sistema social” (1981: 23). Segtin Garcfa Canclini, los conceptos de cultura de las distintas escue- las presentan inconvenientes que obligan a desecharlos. Por un lado, igua- Jan a todas las culturas, pero no dan elementos para pensar sus desigual- dades y, por otro lado, retinen bajo el mismo término todas las instancias } de una formacién social: organizacién sovial, éconémica, précticas artisti- cas o estructuras mentales, sin jerarquizar el peso de cada una. El eje de esta definicién pasa por la diferenciacién entre cultura y so- ciedad. Algunas escuelas norteamericanas, como la de cultura y persona- lida, definieron también la cultura utilizando|este eje. Sin embargo, va- mos a establecer las diferencias. Linton utiliza la palabra cultura para el campo de las creencias, los valores e ideas, dejando fuera de él la tecnolo- - gfe, economia, etcétera. En esta definicién apatecfa una distincién entre lo ideal (cultura) y 1o material (sociedad). Para Garcfa Canclini, en cambio, _ los procesos ideales de representacién y reelabpracién simbélica son refe~ ridos a las estructuras materiales. Afirmamos que la cultura constituye un nivel especffico del sistema so- cial y a 1a vez que no puede ser estudiado aisladamente. No solo porque esté 168 Aniropologia y cultura determinada por lo social, entendido como algo exterior, sino porque ex presente en todo hecho socioecon6mico. Cualquier préctica es simultinee. mente econémica y simbélica. No hay fenémeno econémico o social que no incluya una dimensién cultural que no lo representemos atribuyéndole un | significado. Comprar un vestido 0 viajar al trabajo, por ejemplo, dos préct- ‘eas socioeconémicas habituales, estén cargadas de sentido simbélico: el ves. = tido 0 el medio de transporte —aparte de su valor de uso, cubrirnos, trasla ‘damos— significan nuestra pertenencia @ una clase social segtin Ia tela del vestido o si usamos un camién o un coche, de qué marca, etoétera. El color yi disefio de Ia ropa 0 del coche comunican algo de nuestra insercién social, o.; del lugar al que aspiramos, de lo que queremos decir a ottos al usatlos. Ala inversa, cualquier hecho cultural —asistir a un concierto, preparer una con, ferencia— lleva siempre un nivel socioeconémico implicito, me pagarén por Ja conferencia, al ir al concierto compro un boleto para financiar la produc: ” cid del espectéculo y ademas ese hecho me relaciona con las personas con Jas que trabajo de'un modo distinto que si digo que fui a una sesién de Fock” oa ver danzas indfgenas. (Garcta Canctini, N, 1981325) ‘Como vemos, en Ia realidad, economfa y cultura marchan solidarias,. La distincién entre estructura y superestructura fue interpretada como tna: divisién entre ambas; sin embargo, pueden ser distinguidas como instan- cias tedrico-metodolégicas de un momento de anéli aparecen como una totalidad indisoluble. Tanto el estudio de sociedades arcaicas como capitalistas ha demostrad que lo econémico ¥y 1a cultura configuran una totalidad indisoluble. Cual quier proceso de produccién material inchiye desde su nacimiento ingredien- tes ideales activos, necesarios para el desarrollo de Ia infraestructura. El pen- samiento no es un reflejo pasivo, a posteriori, de las fuerzas productives. et ‘en elas, desde el comienzo, una condicién intema de su aparicin. Para que existan un.tractor 0 tina computadora, hechos materiales que han originado cambios importantes en el desarrollo de las fuerzas producti-is vas y las relaciones de produccién, ha sido preciso que el tractor y Ia compu-i tadora, antes de tomar forma material, fueran concebidos por ingenieros; lo cual no significa que hayan brotado exclusivamente de construcciones inte lectuales, que lo ideal genere lo material, porque a su vez fue necesario un, cierto desarrollo de la base material, de las fuerzas sociales, para que ests maquinas llegaran a ser pensadas. Del mismo modo, no pueden cambistse 4 las relaciones de parentesco 0 de produccin sin que se definan simultines-/ | El concepto de cultura. Su construccién histérica 169 monte reglas nuevas de filiacién, de alianza y de propiedad que no son representaciones a posteriori de los cambios, sino componentes del proceso ‘que deben apatecer desde el comienao. Esta parte ideal presente en todo pro- ‘eeso material no es apenas un contenido de fa conciencia; existe al propio tiempo on Ias relaciones sociales, que son por eso tambien relaciones de sige nificaci6n: el sentido esté inmerso en el desenvolvimiento de la materia. Las investigaciones antropoldgicas —como afirma Godelier— ya no autorizan las teorias que redujeron al pensamiento a ser um reflejo pasivo, diferido, de la realidad material; el pensamiento, ademés de reflefa: en cierto sentido las rrelaciones sociales, las interpreta activamente, No s6lo interpreta {a re- alidad, sino que organiza todas las précticas sociales sobre asta realidad, ‘por lo tanto contribuye a la produccién de nuevas realidades sociales. (Garcla Canclini, N., 1981: 26-27) Decir que la cultura se.produce significa para una concepcién materia- lista que la cultura no es expresién, creaciém o representaci6n, sino un proceso social de produccién. Cada produecién cultural supone una orga- nizacién material espeoffica. Interpretar los productos culturales, por tan- to, conlleva necesariamente analizar las instituciones y las condiciones sociales que hacen posible su existencia, Para el conocimiento como pro- duccién estén las universidades, para los libros, las editoriales, para las obras plsticas, los muscos y galerias, etcétera. Estudiar la cultura como produccién supone también el anélisis no solo del acto de producir sino del proceso, es decir, la produccidn, la re- cepcién y la circulacién Es otra manera de decir que el anilisis de una cultura no puede centrarse en Ios objetos o bienes culturales, debe ocuparse del proceso de produccién y circutaciGn social de los objetos y de los significados que diferentes recep- tores les atribuyen. Una danza de moros y cristianos no es la misma danza boailada dentro de una comunidad indigena por ellos y para ellos o en un tea- tro urbano para un piblico ajeno a esta tradicién, aunque sus estructuras for- males sean idénticas. Vedmoslo atin més claro en otro ejemplo. ,Qué ocurre ccon las vasijas fabricadas por comunidades indfgenas de acuerdo con las re- las de produccién manual y cl predominio del valor de uso de una econo- ‘mia de autosubsistencia, luego vendidas en un mercado capitalista urbano y Finalmente compradas por turistas extranjeros por su valor estético y para ecorar su departamento? ;Podemos seguir hablando de artesanias? Las po- éimicas acerca de esta pregunta suelen quedar encedadas en la continuidsd ‘material del objeto, que sigue siendo el mismo mientras no lo percibitnos 170 Antropologia y cultura junto con las diversas condiciones sociales que alteran su significado. En Ccuanto registramos estas condiciones reconocemos que, si bien materialmen- te se trata del mismo objeto, social y culturalmente pasa por tres etapas: en la primera, prevalece el valor de uso para la comunidad que lo fabrica y jue- ga un cierto papel el valor cultural que st disefio e iconografia tienen para ellos; en la segunda, predomina el valor de cambio det mercado capitalista; en Ja tercera, el valor cultural (estético) del turista, que lo inscribe en su sis- tema simbélico, diferente —y a veces enfteniado— al del indigena, (Garela Canclini, N,, 1981: 32-33) La definicién de Garcfa Canclini hace hincapié también en que la cul- tura es instrumento para la reproduccién social. Aclaremos este concepto. Para que los sistemas sociales subsistan, los hombres deben proveer lo ne- cesario; pero no basta s6lo producir, deben también reproducir y reformu- Jar las condiciones de produccién. Toda formaci6n social debe reproducir las fuerzas productivas: mediante el salario que les permite a los obreros mantener a sus hijos, asegurindose asf la continuidad de la fuerza de tra- bajo. Pero ese obrero debe ser competente y, si quiere seguir participando en un proceso productivo que cambia, el sistema deberd asegurarle tam- bign la reproduceién y renovacién de la calificacién en el trabajo. Pode- mos ver aqui més claramente la conexién entre los aparatos productivos y Jos culturales. También, ademas de reproducir la fuerza material y 1a cali- ficacién, la reproducci6n de las relaciones de produccién exige que se re- produzcan la adaptacién y la participacién en el sistema social. No sélo se espera que el trabajador haga su trabajo, sino que también todos los otros aspectos de su vida familiar, de recreacién, etcétera, se adecuen a los de la sociedad. Veamos ahora cémo Garefa Canclini analiza cudl es el pape! de Ja cultura en Ja lucha por la hegemonia. La cultura como escenario de Ia Jucha por Ia hegemonia Mediante Ia reproduccidn de la adaptacién la clase dominante. busca consttuir y renovar el consenso de Ins masas a la politica que favorece sus privilegios econdmicos. Una politica hegemonica integral requiere: 2) la propiedad de Jos medios de produccisn y la capacidad de apropiarse de la plusvalia; »b) el control de los mecanismos necesarios para la reproduccién material y simbélica de la fuerza de trabajo y de Ins relaciones de produccién (salario, ‘escuela, medios de comunicacién y otras instituciones capaces de calificar a los trabajadores y suscitar su consenso); Elconcepto de cultura, Su constiuccion historica 17 «) el conttot de los mecanismos coercitivos (ejército, policfa y demas aparatos represivos) con los cuales asegurar Ia propiedad de los medios de produceién y Ia continuidad en la epropiacin de la plusvalfa cuando el con- senso se debilits o se pierde, ‘La propiedad de los medios de producciéin y la capaciad de apoderarse del excedente es la base de toda hegemonfa. Sin embargo, en ninguna socie- dad Ia hegemonfa de una clase puede sostenerse tinicamente mediante el po- det econdmico. En el otro extremo de la competencia econémica encontra- ‘mos los mecanismos tepresivos que, mediante la vigilancia, la intimidacién el castigo, garantizan —como iitimo recurso— el sometimiento de las cla- ses subaltetnas, Poro se trata de un tltimo recurso. No hay clase hegemdnica que pueda asegurar durante largo tiempo su poder econdmico s6lo con el po- der represivo. Entre ambos cumple un papel élave el poder cultural: a) impone las normas culturales ideoldgi¢as que adaptan a los miembros de Ia sociedad a una estructura econémica y politica arbitraria (Ia llamamos arbitraria en el sentido de que no hay razones biolégicas, sociales 0 espiti- tuales, derivadas de una supuesta naturaleca humana 0 naturaleza dle las co- ‘sas, que vuelvan necesaria a una estructura social determinada; ») legitima Ja estructura dominant, la hace percibir como la forma natu- ral de organizacién social y encubre por tanto su arbitrariedad; ©) oculta tambien la violencia que implica toda adaptacién del individuo a una estructura en cuys.construccién no intervino y hace sentir la imposicién de esa estructura como la socializaci6n o adecuacién necesaria de cada uno para vi- vir on sociedad (y no en nia sociedad predeterminada). De este modo, el poder cultural, al mismo tiempo que reproduce la arbi- tratiedad sociocultural, cuyo poder deriva de la fuerza econémica de la clase dominante, inculea como necesaria y natural esa acbitrariedad, oculta ese po- der econdiico, favorece su eervicio y perpetuacién. La cficacia de esta imposici6n-disitmulacign de In arbitrariedad sociocul- tural se basa, en parte, en el poder global de ia clase dominante y en la posi- bilidad de implementarlo a través del Estado, sistema de aparatos que repre- senta parcialmente y simula representar plonamente, no a una clase, sino al conjunto de la sociedad, Tambien porque el Estado extiende cada vez més su organizacién y control a toda la vida social: Ip econémico, lo politico, lo cul- tural, le existencia cotidiana. Peto esia effcacia se apoya, al mismo tiempo, fn Ia necesidad de todo individuo de ser socializedo, adaptarse a algtin tipo de estructura social que le permita desartollarse personalmente y hallar segue ridad afectiva, Por eso, el descubrimiento de la arbitrariedad y relatividad de la organizacién social en que tno est inserto, y de los habitos que “adquiris en ella, es siempre una percepcién tardia” (Garcia Canclini, N., 1981: 35-36) 172 Antropologia y cultura La cultura, como vemos, aparece como un instrumento clave para la | reproduccién de la sociedad; para lograrlo, ella misma debe reproducirse, Pierre Bourdieu formul6 un método te6rico a partir de sus estudios sobre los sistemas de ensefianza y habla del capital cultural, es decir, de los bie~ ‘i nes culturales acumulados en la historia de cada sociedad. Tal capital es transmitido a través de aparatos culturales y genera hdbitos y préctices culturales. Es importante hacer notar que coexisten y entran én conflicto en una formacién social distintos capitales culturales, como también se da que un mismo capital cultural es apropiado por distintos grupos sociales, Las teorins lberales de la educacién Ia conciben como el conjunto de les mecanismos institucionales a través de los cuales se asegura la transmisicn de la cultura heredada de una generacién a otra. El postulado técito de estes teorfas es que las diferentes acciones pedagégicas que se ejereen en una for macién social colaboran armoniosamente para reproducir un capital cultura que se imagina como propiedad comiin de toda la sociedad. Sin embargo, objeta Bourdien, los bienes cultursles acumulados en ta historia de cada so. ciedad no pertenecen realmente « todos (aunque formalmente sean ofrecidos todos), sino a aquellos que cuentan con los medios para apropiérselos: Esa apropiacién puede ser cumplida por quienes han recibido, a través de. los aparatos culturales, los c6digos ¢ instrumentes necesarios para valorar ese capital cultural e incorporarlo a sus vidas Los aparatos culturales son lis instituciones que administran, transmiten y renuevan el capital cultural. En el capitalismo, son principalmente la fami- lia y la escuela, pero también los medios de comunicacin, Tas formas de ot ganizacién del espacio y el tiempo, todas las instituciones y extructuras ma- terinles a través de as cuales circula el sentido, En las sociedades precapitalistas estas funciones suelen estar mezcladas con otras de indole econdmiea y social; casi nunca existen instituciones separadss para el dest rrollo cultural, sino que se efectian’en el mismo proceso de produccidn oa través de mbites que lo incluyen, ademés de tener otra fancién central; los sistemas de parentesco, de cargos, mayordomfes, etcétera Pero Ia accién de los aparatos culturales debe interiorizarse en los miem- bros de la sociedad, la organizacién objetiva de la cultura necesita conforma cada subjetividad. Esta interiorizacién de las estructuras significantes genera hbitos, o sea, sistemas de disposiciones, esquemas bisicos de percepciéa, comprensin y accién, Finalmente, de los habitos surgen précticas, en la medida en que los suje- tos que los interiorizaron se hallan situados dentro de la estructura de clases — en posiciones propicias para que dichos habitos se actualicen, Existe una co: 1) respondencia, pot fo tanto, entre las posibilidades de apropiacién del capil = El concepto de cultura, Su construccién histérica 173 econémico y del capital cultural. Condiciones socioeconémicas equiparables dan acceso niveles educacionales ¢ instituciones.culturales parecidos, y en ellos se-adquieren habitos, estilos de pensamiento y sensibilidad que a su vez ‘engendran précticas culturales distintivas. Conocer las estructuras socioeco- ‘nGmieas que generan los estereotipos culturales de una clase o un grupo étni- 60 no permite prever, por cietto, Jas conductas de cada miembro, pero sf la orientacién general del comportamiento de la clase o la etnia ala due os in- dividuos pertenecen, ¢] marco dentro del cual se moveriin sus variaciones. (Garcta Canclint, N,, 1981: 38-39) Autoevaluacién 1. gPor qué decimos que el concepto de cultura es un concepto que se construye? 2. .Qué erfticas formula Garcfa Canclini a las definiciones antropolé- gicas que oponen naturaleza a cultura? 3. Ejemplifique por qué todo fenémeno social y econémico tiene una dimensién cultural y viceversa. 4. A partir de una produccién cultural sefiale cual es su valor de uso, de cambio y estético. 5. Analice el papel del poder cultural en Ja reproduccién del sistema social. 6. Segiin Bourdieu, gomo se reproduce Ja cultura? {Qué es el capital cultural? Bibliogratia Garefa Canclini, N. (1981), Cultura y sociedad. Una introduccién, Cua- demos de Informacién y divulgacién para maestros bilingiies, Ditec- cidn General de Educacién Indigena. México. Garefa Canelini, N. (1984), Las culturas populares en el capitalismo, Ed. ‘Nueva Imagen, México. Harris, M. (1979) EI desarrollo de la teoria antropolégica, Siglo XXI, xico. Harris, M. (1982), Introduccién a la antropologia general, Ed, Alianza. Madrid _ Kerskovits, M, (1974), El hombre y sus obras, CE, México. Khan, J.S. (1975), E! concepto de cultura, Textos findamentales, Anagra- ma, Barcelona. Malinowski, B. (1973), Los argonautas del Pacifica Occidental, Peninsu- Ja, Barcelona. 174 Antropologia y cultura Manners, R. y Kaplan, D. (1979), Introduccién critica a las teorias a légicas, Nueva Imagen, México. : HEE : oodmpo, B., “Principales teorfas antropolégicas”, en: Lischetti (1987) ‘Antropologia, Budeba, Buenos Aires. ae oS Neufeld, M.R., “El concepto de cultura en antropologia”, en: Lischetti 3" $ (1987), Antropologia, Eudeba, Buenos Aires. Valentine, Ch. (1970), La cultura de la pobreza, Amorrortu. Unidad 3 La crisis del concepto de cultura Nio cote aude de que el concepto de cultura sigue teniendo mucha importancia para la antropologia actual: Si revisamos su uso més que las definiciones propuestas por los autores contempordneos llama la atencién que aparezca casi siempre adjetivado. Asf, siguiendo a Lombardi Satriani, antrop6logo italiano, muchos hablan de culfuras subalternas frente a cul. turas hegeménicas; numerosas obras tratan la problemética de la cultura popular, Ya cultura crioita w oprimida, Todos estos usos reflejan, y por lo tanto reconocen, el enfrentamiento entre clases antagénicas. En ei caso, pues, de las sociedades complejas ya no podemos hablar de una sociedad identificada por una cultura (cultura mapuche-sociedad mapuche), la tarea de la antropologia no serd ver cémo funciona ese todo arménico (recordar la concepcién clésica de la antropo- ogfa funcionalista 0 del particularismo hist6rico), sino analizar el enfren- tamiento y el conflicto entre la cultura hegeménica, que aparece como “Ia” cultura, y las populares o subalternas, que la complementan o se con- traponen. 1. Cultura y subcultura, La cultura de la pobreza En el Médulo T planteamos cémo, a paitir de 1a descolonizacién del mundo, el objeto de la antropologfa, es decir, Jos pueblos colonizados, se va transformando y hasta desapareciendo, Recordemos el planteo’ de Lévi-Strauss sobre el futuro de nuestra ciencia frente a esas transforma- ciones de su objeto de estudio. En su libro La antropologia de la pobreza (1959), Oscar Lewis sefiala cudl es la tarea de los antropélogos en el mun- do modero: Este libro ha surgido de la conviecidn de que los antropdlogos tienen una funeién nueva en el mundo moderno: servis como estudiantes y relatores de

También podría gustarte