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Este documento analiza el tratamiento jurídico que la legislación ecuatoriana otorga a los mensajes de datos, la firma electrónica y los certificados de firma electrónica. El objetivo es determinar si estas figuras jurídicas brindan seguridad a las relaciones telemáticas y si el marco legal es adecuado. Se concluye que la ley reconoce la validez y eficacia de estas herramientas, permitiendo que los negocios y contratos electrónicos sean válidos. Sin embargo, se requiere continuar mejor
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08001

Este documento analiza el tratamiento jurídico que la legislación ecuatoriana otorga a los mensajes de datos, la firma electrónica y los certificados de firma electrónica. El objetivo es determinar si estas figuras jurídicas brindan seguridad a las relaciones telemáticas y si el marco legal es adecuado. Se concluye que la ley reconoce la validez y eficacia de estas herramientas, permitiendo que los negocios y contratos electrónicos sean válidos. Sin embargo, se requiere continuar mejor
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UNIVERSIDAD DEL AZUAY.

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS.

ESCUELA DE DERECHO.

LOS MENSAJES DE DATOS, LA FIRMA ELECTRÓNICA Y LOS CERTIFICADOS

DE FIRMA ELECTRÓNICA DENTRO DEL ORDENAMIENTO JURÍDICO

ECUATORIANO.

TRABAJO DE GRADUACIÓN PREVIO A LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE

ABOGADO DE LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL

ECUADOR.

AUTOR: JAIME LUCERO DÍAZ.

DIRECTOR: DR. ANTONIO MARTÍNEZ BORRERO.

CUENCA – ECUADOR

2010
Dedicatoria.

Dedico este trabajo


a toda mi familia por
apoyarme incondicionalmente
en todos los ámbitos de mi vida.

ii
.
Agradecimientos.

Al doctor Antonio Martínez Borrero, por dedicar su valioso tiempo y aportar con sus
ilustrados conocimientos, a la elaboración de este trabajo de grado.

A mis padres y mi familia, por haber confiado siempre en mí.

A la Universidad del Azuay y sus profesores, por haber inculcado en mí sólidas bases
teóricas y morales para afrontar los problemas sociales.

A mis compañeros, por hacer más ameno el aprendizaje dentro de las aulas.

iii
Índice de Contenidos.

Dedicatoria.................................................................................................................. ii
Agradecimientos........................................................................................................ iii
Índice de contenidos.................................................................................................. iv
Índice de ilustraciones................................................................................................ vi
Resumen.................................................................................................................... vii
Abstract.................................................................................................................... viii
Introducción................................................................................................................ 1

CAPÍTULO 1.
LOS MENSAJES DE DATOS…........................................................................... 03
1.1 Introducción............................................................................................ 03
1.2 Definición................................................................................................ 03
1.3 Valor y eficacia....................................................................................... 06
1.4 Información escrita, e información original............................................ 14
1.5 Documentos desmaterializados............................................................... 18
1.6 Conservación de los mensajes de datos........................................................ 20
1.7 Protección de datos....................................................................................... 23
1.8 Procedencia e identidad de un mensaje de datos, excepciones................... 25
1.9 Envío y recepción de los mensajes de datos................................................ 26
1.10 Conclusiones......................................................................................... 27

CAPÍTULO 2.
LA FIRMA ELECTRÓNICA................................................................................ 30
2.1 Introducción............................................................................................ 30
2.2 Definición................................................................................................ 30
2.3 Encriptación de datos.............................................................................. 33
2.4 Garantías de la Firma Electrónica........................................................... 37
2.5 Partes que intervienen............................................................................. 39
2.6 Valor y eficacia....................................................................................... 39
2.7 Requisitos de la firma electrónica........................................................... 41
2.8 Obligaciones del titular de la firma electrónica...................................... 45
2.9 Duración y extinción de la firma electrónica.......................................... 47

iv
2.10 Adquisición y manejo de la firma electrónica dentro del Ecuador....... 48
2.11 Conclusiones......................................................................................... 51

CAPÍTULO 3.
CERTIFICADOS DE FIRMAS ELECTRÓNICAS……………………………. 53
3.1 Introducción............................................................................................. 53
3.2 Definición................................................................................................. 53
3.3 Utilidad..................................................................................................... 55
3.4 Requisitos................................................................................................. 57
3.5 Duración y extinción................................................................................ 59
3.6 Suspensión y revocatoria.......................................................................... 61
3.7 Reconocimiento internacional.................................................................. 64
3.8 Conclusiones............................................................................................ 66

Conclusiones............................................................................................................. 68
Bibliografía. ............................................................................................................. 72

v
Índice de Ilustraciones y Cuadros.

1. Ilustración 1 (Dispositivo Token).......................................................................... 50


2. Ilustración 2 (Certificado de firma electrónica).................................................... 51

vi
RESUMEN.

La informática ha incursionado en todos los ámbitos de nuestras vidas. Como


consecuencia de este fenómeno, el uso de medios de comunicación, como el
internet, se han generalizado con el pasar del tiempo. El internet sin lugar a dudas
otorga varias ventajas a sus usuarios, pero al mismo tiempo es un instrumento del
que se valen muchas personas para atentar contra una gran variedad de derechos
como son: la propiedad, la honra, la libertad de pensamiento, etc. Por este motivo
nuestro ordenamiento jurídico reconoce y regula a los mensajes de datos, a la firma
electrónica y a los certificados de firma electrónica, otorgando a cada una de estas
figuras validez jurídica y eficacia probatoria, con el fin de brindar seguridad a
aquellas personas que intervienen en el intercambio de información por la vía
telemática. En este trabajo analizaremos el tratamiento jurídico que nuestra
legislación brinda a cada una de las figuras que acabamos de mencionar, para de esta
forma saber si realmente éstas solventan el problema de la inseguridad en las
relaciones telemáticas, y además establecer si el marco legal es el adecuado.

vii
viii
INTRODUCCIÓN.

El incesante desarrollo de las nuevas tecnologías ha sido un factor determinante para


la evolución de las relaciones telemáticas, esto es, aquellas relaciones que se
verifican a distancia, entre dos o más personas, mediante el uso de las nuevas
tecnologías. En la actualidad este tipo de relaciones proliferan, en especial si
tomamos en consideración que el Internet, como medio de comunicación, es una
herramienta cada día más accesible al público.

El internet brinda varias ventajas a sus usuarios, como por ejemplo, permitir que se
concreten negocios con personas que pueden encontrase al otro lado del mundo,
permite también el intercambio de información mediante servicios como el correo
electrónico, brinda a las empresas la posibilidad de promocionar sus productos, etc.

No obstante lo anotado, es preciso señalar que el internet no solo brinda ventajas a


sus usuarios, pues muchas personas, valiéndose de la novedad y del creciente número
de usuarios de este medio de comunicación, lo utilizan para vulnerar los derechos de
las demás personas, mediante mensajes o publicaciones que atentan a la honra por
ejemplo, o cometiendo estafas mediante contratos que no brindan seguridad alguna.

Como sabemos el derecho no puede permanecer indiferente respecto de los nuevos


problemas que se presentan dentro de la sociedad, pues es su deber regular todas
aquellas nuevas situaciones que aparecen con el devenir de los años, es por ese
motivo que en el Ecuador se encuentra vigente la Ley de Comercio Electrónico,
Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos desde el año 2002.

La Ley de Comercio Electrónico reconoce y regula a los mensajes de datos, a las


firmas electrónicas y a los certificados de firma electrónica, con el fin de brindar a
las personas herramientas con las que puedan participar dentro del ámbito de las
relaciones telemáticas sin ningún riesgo, y además otorgar medios de prueba
eficaces, con los que las personas puedan justificar la veracidad de la información
que haya sido generada o que esté siendo almacenada por un medio electrónico, y
que lesione sus derechos.

1
En definitiva, podemos manifestar que el fin que persigue la Ley de Comercio
Electrónico al regular a los mensajes de datos, a la firma electrónica y los
certificados de firma electrónica es brindar seguridad a las personas que intercambian
datos mediante los modernos sistemas de información, entre ellos el internet. Pues
como lo manifestaba Luis Recasens Siches, la seguridad es la motivación radical de
lo jurídico.

El objetivo que perseguimos con este trabajo, es determinar si es que estas figuras
establecidas por la ley, desempeñan eficientemente su función, que como ya lo
manifestamos, consiste en brindar seguridad a las personas que intervienen en el
intercambio de información, mediante la vía telemática. Además analizaremos la
normativa legal ecuatoriana, para verificar si es eficaz en el tratamiento de estas
figuras.

2
CAPÍTULO 1.

LOS MENSAJES DE DATOS.

1.1 Introducción

Tradicionalmente la información ha sido archivada en el papel, pero con el tiempo


esta forma de guardar la información ha ido perdiendo vigencia. Pues la rapidez de
acceso a la información, el ahorro de dinero, el ahorro de espacio físico e incluso
razones ecológicas, han determinado que la información se archive, cada vez con
mayor frecuencia, en los denominados medios electrónicos. Cuando la información
es procesada o archivada en un medio electrónico, la ley califica a esta información
como mensaje de datos, siempre que esta figura se enmarque dentro del concepto de
mensaje de datos establecido por la ley.

En este capítulo, luego de analizar el concepto de mensaje de datos, nos referiremos


al valor legal y a la eficacia que tienen los mensajes de datos dentro del
ordenamiento jurídico ecuatoriano, así como al valor que tiene aquella información
que originariamente constara en el papel pero fue trasladada a un
la definición que da nuestra Ley de Comercio Electrónico, en cuanto a la medio
electrónico. Analizaremos además, la forma en que podemos dejar sin efecto, con la
sola presencia de un mensaje de datos, aquella exigencia legal en virtud de la cual
debemos presentar cierta información por escrito, o debemos justificar un
determinado hecho presentando el documento original.

El análisis de estos temas nos permitirá, al final de este capítulo, establecer si es que
es beneficioso que la información conste como mensaje de datos, además podremos
determinar si la normativa legal es eficaz al regular a los mensajes de datos.

1.2 Definición.

Para analizar el concepto de mensaje de datos debemos recurrir a la Ley de


Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos que rige en nuestro

3
país desde el año 2002; y al respecto la antes mencionada ley dentro de la
disposición general novena, que contiene un glosario de términos, manifiesta lo
siguiente al definir a los mensajes de datos:

“Es toda información creada, generada, procesada, enviada, recibida,


comunicada o archivada por medios electrónicos, que puede ser intercambiada
por cualquier medio. Serán considerados como mensajes de datos, sin que esta
enumeración limite su definición, los siguientes: documentos electrónicos,
registros electrónicos, correo electrónico, servicios web, telegrama, télex, fax e
intercambio electrónico de datos.”

La ley 527 de 1999 de la República de Colombia, la cual se encarga de definir y


reglamentar el uso de los mensajes de datos, entre otros temas relacionados con el
comercio electrónico, también contiene, en su artículo dos un conjunto de
definiciones, dentro de las cuales se halla una referente a los mensajes de datos:

“Mensaje de datos.- La información generada, enviada, recibida, almacenada


o comunicada por medios electrónicos, ópticos o similares, como pudieran
ser, entre otros, el Intercambio Electrónico de Datos (EDI), Internet, el correo
electrónico, el telegrama, el télex o el telefax.”

Las definiciones sobre mensaje de datos, que traen estas dos legislaciones poseen un
contenido es similar, pues ambas manifiestan que el mensaje de datos es toda
información, en esto debemos hacer hincapié pues el mensaje de datos es
esencialmente información, que se haya generado, procesado, recibido, enviado o
archivado en un determinado medio electrónico. Aquí cabe referirnos, aunque sea a
breves rasgos, a lo que debemos entender por medio electrónico, para este efecto
vamos a citar el concepto de medio electrónico que da la Ley Sobre el Uso de
Medios Electrónicos y Firma Electrónica para el Estado de Guanajuato y sus
Municipios en el numeral décimo segundo de su artículo tres: “Medios electrónicos:
Los dispositivos tecnológicos para transmitir o almacenar datos e información, a
través de computadoras, líneas telefónicas, enlaces dedicados, microondas, o de
cualquier otra tecnología.”

4
Estos medios se diferencian de los medios impresos básicamente en su soporte; pues
mientras los medios impresos tienen como soporte al papel, los medios electrónicos
tienen como soporte a los sistemas de información creados por las nuevas
tecnologías. También es pertinente comentar el hecho de que la ley al manifestar que
el mensaje de datos es “toda información”, admite la posibilidad de que la simple
información contenida en un medio electrónico pueda considerarse mensaje de datos,
así esta información no esté destinada a ser comunicada.

Siguiendo con las definiciones, tenemos que la ley 527 de 1999 de la República de
Colombia además de los medios electrónicos agrega “o medios ópticos o similares”;
respecto de estos medios ópticos podemos acotar que son dispositivos que sirven
para almacenar datos o información como por ejemplo el CD-ROM.

Finalmente Nuestra ley de Comercio Electrónico añade que esta información debe
tener la posibilidad de ser intercambiada por cualquier medio.

A continuación, creo oportuno definir algunas de las figuras que constituyen


mensajes de datos según nuestra legislación.

Patricia Herrmann define al documento electrónico como “un soporte electrónico


donde se encuentra una declaración de voluntad del autor, sin importar si lo ha
firmado digitalmente o no.” (Herrmann, 2007, P. 80)

Esta misma autora al referirse a los registros electrónicos manifiesta que éstos
constituyen “una pequeña unidad de almacenamiento destinada a contener cierto
tipo de datos que puede estar en la propia memoria central o en unidades de
memoria de acceso rápido.” (Herrmann, 2007, P. 80)

Como podemos apreciar este tipo de mensajes de datos entrañan una gran
importancia, pues al contener una manifestación de voluntad, en el caso de los
documentos electrónicos, y al almacenar ciertos tipos de datos, como lo hacen los
registros electrónicos; bien pudieran servirnos como medios de prueba dentro de un
juicio, por estas razones más adelante nos referiremos al valor y a la eficacia de los
mensajes de datos.

5
Respecto del correo electrónico podemos decir que es aquel servicio que permite el
envío y recepción de mensajes entre personas que se hayan conectadas a una red
electrónica.

En cuanto al intercambio electrónico de datos cuyas siglas en inglés son EDI


(Electronic Data Interchange), vamos a tomar el concepto de Santiago Marimón
quien define a esta figura como “La transferencia de datos estructurados, mediante
mensajes estándar, de una aplicación informática a otra, por medios electrónicos,
con el mínimo de intervención humana”. (Marimón, 1999, P. 219) Para este autor el
Intercambio Electrónico de Datos no se trata de cualquier transferencia de datos sino
que únicamente podríamos referirnos a esta figura cuando estamos frente a datos
que sean estructurados, con el fin de ser trasmitidos electrónicamente, en mensajes
de formato estandarizado, además, que salgan de una determinada aplicación
informática para ingresar a otra, y por último, que todo este proceso se efectúe con
una escasa o sin intervención humana. (Marimón, 1999, P. 219)

Con relación al fax Patricia Herrmann manifiesta lo siguiente: “El método y aparato
de transmisión – recepción de documentos, mediante la red telefónica conmutada,
que se basa en la conversión a impulsos de las imágenes leídas por el emisor,
impulsos que son traducidos en puntos –formando imágenes- en el receptor. ”
(Herrmann, 2007, P. 80)

1.3 Valor y eficacia de los mensajes de datos.

Para hablar acerca del valor y de la eficacia que poseen los mensajes de datos dentro
del ordenamiento jurídico ecuatoriano, debemos acudir necesariamente a la Ley de
Comercio electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos; pues este cuerpo
legal en su artículo segundo reconoce a los mensajes de datos el mismo valor jurídico
que los documentos escritos: “Los mensajes de datos tendrán igual valor jurídico que
los documentos escritos.”

6
Esto quiere decir que todas aquellas figuras a las que nuestra ley califica como
mensaje de datos, tienen la misma valoración y los mismos efectos legales que
tienen, dentro de nuestro ordenamiento jurídico, los documentos escritos.

Este principio que recoge la Ley de Comercio Electrónico, nace inspirado en el


artículo cinco de la Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas (CNUDMI)
para el Derecho Mercantil Internacional sobre Comercio Electrónico, que establece
el principio de no discriminación a los mensajes de datos y que manifiesta lo
siguiente: “No se negarán efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria a la
información por la sola razón de que esté en forma de mensaje de datos.”

Uno de los puntos en donde indudablemente adquiere trascendental importancia


esta disposición es en la prueba; además si tomamos en consideración que el artículo
cuarenta y cinco de la Ley de Comercio Electrónico establece que los contratos
también pueden instrumentarse mediante mensajes de datos; y que no por el hecho de
haberse formado mediante uno o varios mensajes de datos debe disminuírsele validez o
fuerza obligatoria.

Ahora bien, nuestro ordenamiento jurídico reconoce varios tipos de prueba, con las
que una persona que figure dentro de un proceso judicial como parte, puede
justificar que lo que ella afirma ha sucedido, y ha sucedido de la manera que ella lo
relata. Uno de estos tipos de prueba es la instrumental o documental, y es
precisamente dentro de este grupo donde se encuentran los documentos escritos.

La prueba instrumental o documental puede consistir en instrumentos públicos e


instrumentos privados, a continuación vamos a citar el concepto que trae nuestro
Código de Procedimiento Civil respecto de instrumento público y de instrumento
privado: “Art. 168. Instrumento público o auténtico es el autorizado con las
solemnidades legales por el competente empleado. Si fuere otorgado ante notario e
incorporado en un protocolo o registro público, se llamará escritura pública.”
Respecto del instrumento privado el mismo código manifiesta lo siguiente en su
artículo ciento noventa y cinco: “Instrumento privado es el escrito hecho por
personas particulares, sin intervención de notario ni de otra persona
legalmente autorizada, o por personas públicas en actos que no son de su oficio.”

7
Estas dos figuras, el instrumento público y el privado, constituyen, dentro de nuestro
ordenamiento jurídico, la denominada prueba documental o instrumental. Nuestra
Ley de Comercio Electrónico al establecer que los mensajes de datos gozan del
mismo valor jurídico que los documentos escritos, permite incluirlos dentro de esta
clasificación.

Ahora, como es obvio no todos los documentos escritos gozan de la misma eficacia
probatoria, por lo que en primer lugar habrá que distinguir si el mensaje de datos
constituye un instrumento público, o si dicho mensaje mejor debería ser considerado
instrumento privado, pues de esto dependerá la fuerza y la eficacia probatoria del
mensaje de datos. La razón por la que planteamos esta distinción es porque nuestra
Ley de Comercio Electrónico en su artículo cincuenta y uno admite la posibilidad de
que un mensaje de datos pueda constituir instrumento público: “Se reconoce la
validez jurídica de los mensajes de datos otorgados, conferidos, autorizados o expedidos
por y ante autoridad competente y firmados electrónicamente.”

Alexander Díaz García citado por Patricia Herrmann en su obra Comercio Electrónico
define al instrumento público electrónico como “un mensaje de datos en soporte
electrónico, en donde se registra la voluntad humana. Es otorgado por una autoridad
competente, así puede ser el llamado notario virtual o a quien la ley de las facultades
para hacerlo” (Herrmann, 2007, P.71)

Estos instrumentos públicos electrónicos tienen necesariamente que observar los


requisitos y solemnidades que la ley y demás normas exijan para cada caso.

Entonces para que un mensaje de datos, que haya sido otorgado por o ante el
funcionario competente, pueda constituir instrumento público, es necesario que haya
sido otorgado con apego a lo que la ley establezca para cada caso; además el
mensaje de datos deberá, según lo dispuesto en el antes aludido artículo, estar
firmado electrónicamente.

Como ya indicamos, el hecho de que la ley otorgue a los mensajes de datos el mismo
valor que tienen los documentos escritos, permite que estos puedan ser clasificados

8
dentro de la prueba instrumental en uno de sus dos grupos: instrumentos públicos e
instrumentos privados; así la eficacia probatoria del mensaje de datos dependerá del
grupo al que el mensaje de datos ingrese.

Por lo anotado en el párrafo anterior, creo que es pertinente analizar, aunque sea a
breves rasgos, la fuerza probatoria tanto de los instrumentos públicos como de los
instrumentos privados.

En primer lugar vamos a referirnos a los documentos o instrumentos públicos, es


decir aquellos que son otorgados de conformidad con las solemnidades legales y
ante el competente empleado, y que cuando se otorgan ante un notario y son
incorporados a un registro público toman el nombre de escritura pública. Este tipo
de documentos hacen plena fe únicamente en cuanto al hecho de haberse otorgado y
a su fecha, es decir, hacen fe incluso contra terceros en cuanto a estos dos aspectos.
Pero en cuanto a la veracidad del contenido del instrumento, éste hace fe únicamente
respecto de sus otorgantes y de las personas a quienes se les haya transferido a título
singular o a título universal las obligaciones o descargos contenidos en el
instrumento. Considero importante anotar que no se puede utilizar ningún otro
medio de prueba para justificar la ejecución de un determinado acto o la celebración
de un contrato, cuando la ley exija que esto se lo haga mediante un instrumento
público; pues si es que se evade esta exigencia la ley mirará simplemente como si
nunca se hubiera celebrado el contrato o ejecutado el acto.

Ahora nos compete referirnos al instrumento privado, es decir aquel documento


escrito, que haya sido elaborado por personas particulares, sin que haya intervenido
en su elaboración ninguna persona pública, o que haya sido elaborado por personas
públicas en actos que no son de su oficio. El Código de Procedimiento Civil al
referirse a los instrumentos privados enumera, en su artículo ciento noventa y siete a
los siguientes documentos que constituyen instrumentos privados: los vales simples y
las cartas, las partidas de entrada y las de gastos diarios, los libros administrativos y
los de caja, las cuentas extrajudiciales, los inventarios, tasaciones, presupuestos
extrajudiciales y asientos privados y, los documentos a los que se refiere el artículo
ciento noventa y seis y el artículo ciento noventa y ocho del Código de
Procedimiento Civil.

9
En cuanto a los documentos mencionados en el artículo ciento noventa y seis del
Código de Procedimiento Civil, debemos manifestar que estos se refieren a todos
aquellos actos y contratos que pueden otorgarse en escritura privada, por no exigir la
ley que se otorguen mediante escritura pública.

Los documentos indicados en el artículo ciento noventa y ocho se refieren a aquellos


instrumentos en que una persona se obliga a dar, hacer o no hacer una cosa, o acepta
haber recibido una cosa o estar satisfecha con el cumplimiento de una determinada
obligación. Además debemos anotar que estos instrumentos pueden gozar de la
misma eficacia probatoria de la que gozan los instrumentos públicos en los
siguientes casos: cuando el autor del documento reconoce su autoría ante cualquier
juez de lo civil o mediante escritura pública; cuando el autor del instrumento se
niega a reconocerlo a pesar de que existe orden judicial; cuando por haber muerto el
autor del instrumento, por haber negado su autoría sobre el instrumento, o por
hallarse fuera de la república, comparecen dos testigos ante el juez de lo civil y
declaran haber visto a esta persona otorgar el instrumento; finalmente, el
instrumento privado goza de la misma fe probatoria que el instrumento público
cuando la parte contra quien se presenta el instrumento no alega la falsedad del
mismo, ni objeta su legitimidad, dentro de los tres días contados desde que se le citó
y notificó la presentación del instrumento, aunque no lo haya reconocido
expresamente o se halla probado con testigos.

Otro tema que, sin duda, merece ser tratado es el de la incorporación por remisión de
la que habla nuestra Ley de Comercio Electrónico en su artículo tercero; este punto
es importante porque se refiere a toda aquella información que no está contenida de
una forma directa en el mensaje de datos principal; pero sin embargo, al existir una
especie de vinculo o anexo dentro del mensaje de datos principal, permite que dicha
información pueda ser revisada por medio de un enlace electrónico; nuestra ley
además exige que esta información sea conocida y aceptada de una forma expresa
por las partes:

“Art. 3.- Incorporación por remisión.- Se reconoce validez jurídica a la


información no contenida directamente en un mensaje de datos, siempre que

10
figure en el mismo, en forma de remisión o de anexo accesible mediante un
enlace electrónico directo y su contenido sea conocido y aceptado
expresamente por las partes.”

El artículo cinco de la Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el


Derecho Mercantil Internacional sobre Comercio Electrónico, en su inciso segundo,
contiene un principio de no discriminación respecto de la información que conste a
manera de remisión en un mensaje de datos:

“No se negarán efectos jurídicos, validez ni fuerza obligatoria a la


información por la sola razón de que no esté contenida en el mensaje de datos
que se supone ha de dar lugar a este efecto jurídico, sino que figure
simplemente en el mensaje de datos en forma de remisión.”

Como un ejemplo de la incorporación por remisión a la que nos hemos referido,


podemos citar el caso de una transacción en la que una persona, a la cual llamaremos
A, mediante un correo electrónico invita a otra persona, quien será B, a celebrar un
contrato, ofreciéndole la entrega de un determinado producto, siempre que B pague
una determinada suma de dinero, cabe recalcar que esta oferta consta en un correo
electrónico. Sin embargo, en el correo electrónico existe un hipervínculo1, el cual
permite acceder a la información en la que se detallan todas las características de dicho
producto, es decir esta información, no aparece en el correo electrónico, sino que B
debe ingresar a dicha información mediante el hipervínculo que se encuentra en el
correo electrónico principal.

En nuestra legislación según el artículo tres de la Ley de Comercio Electrónico que ya


lo citamos, la información que contiene los detalles del objeto que A ofrece a B, y a la
que se accede por medio del hipervínculo, goza de validez jurídica, pues a pesar de que
no se encuentre directamente en el mensaje de datos principal, es decir en el correo
electrónico, nuestra ley da la posibilidad de que ésta goce de validez jurídica,
cumpliendo con ciertos requisitos que la misma Ley de Comercio Electrónico
determina en su artículo tres.

1
Hipervínculo: enlace que se encuentra en una determinada página web o un archivo, que tiene como
función permitir el acceso a otra página web u otro archivo.

11
Corresponde ahora analizar los requisitos a los que nos hemos referido, y podemos
establecer como un primer requisito el hecho de que la información conste en forma de
remisión en el mensaje de datos, mediante un enlace electrónico directo; en el caso del
ejemplo que hemos citado en líneas anteriores se estaría cumpliendo con este requisito,
pues existe la información que consta en forma de remisión y a la cual se accede por
medio del hipervínculo que se encuentra en el correo electrónico.

El segundo requisito que debe cumplirse, para que la información por remisión pueda
tener validez jurídica, es que ésta sea conocida y aceptada por las partes; pero la
aceptación que hacen las partes de la información por remisión, no se trata de una
simple aceptación, sino que debe ser manifestada de una forma inequívoca y mediante
otro mensaje de datos en el que se confirme la aceptación de dicha información. Este
requisito además está recogido en el segundo inciso del artículo uno del Reglamento
General a la Ley de Comercio Electrónico, Firmas Electrónicas y Mensajes de Datos
que a continuación lo cito textualmente:

“La aceptación que hacen las partes del contenido por remisión deberá ser
expresada a través de un mensaje de datos que determine inequívocamente
tal aceptación. En el caso del contenido incorporado por remisión a través de
un enlace electrónico, no podrá ser dinámico ni variable y por tanto la
aceptación expresa de las partes se refiere exclusivamente al contenido
accesible a través del enlace electrónico al momento de recepción del
mensaje de datos.”

Creo que con esta disposición no queda duda respecto de lo que ya había
manifestado; pues la información por remisión debe ser conocida por las partes y
debe ser aceptada expresamente, mediante otro mensaje de datos, de esta forma se
está manifestando inequívocamente la intención de las partes de aceptar la
información por remisión.

Cuando el artículo uno del Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico expresa


que el contenido que se haya incorporado por remisión no puede ser ni dinámico ni
variable, lo que está buscando es brindar seguridad a la partes, de modo que si se da

12
la aceptación de un determinado contenido, que conste a manera de remisión en un
mensaje de datos, lo que se esté aceptando sea ése contenido, y no ningún otro que
posteriormente pudiera aparecer.

Para clarificar este punto, vamos a acudir nuevamente al ejemplo al que nos
referimos en líneas anteriores , en el que A ofrece un producto a B mediante un
correo electrónico, el mismo que posee un hipervínculo a través del cual se puede
acceder a otro documento que contiene las características del producto,
constituyéndose este contenido, en la información por remisión; información que
solo tendría valor si B acepta celebrar el contrato con A, y ambos conocen y aceptan
la información por remisión, mediante la forma prevista en la ley, es decir B envía
un mensaje de datos para aceptar expresamente el contenido por remisión que A le
envía en su correo electrónico; y siendo exclusivamente éste el contenido que
tendría valor, es decir el que constaba en el momento en que B envió el mensaje de
datos para aceptarlo.

Es preciso anotar que, en virtud del reglamento a la Ley de Comercio Electrónico,


cuando una persona efectúe operaciones, o en fin tenga algún tipo de relación con
los consumidores por medio de un mensaje de datos, esta persona tiene la
responsabilidad de asegurar que los anexos o remitidos que consten en su mensaje
de datos, tengan la suficiente disponibilidad, para que el consumidor, cuando lo crea
pertinente, pueda acceder a ellos mediante un medio aceptable; además todo anexo o
remitido que se refiera o que involucre derechos, garantías u obligaciones de los
consumidores debe observar y respetar lo que dispone la Ley Orgánica de Defensa al
Consumidor. Tratándose de otro tipo de relaciones, las partes pueden acordar la
forma en la que se accederá a la información por remisión.

Otro punto de importancia que vale la pena resaltar es el que se refiere a las
modificaciones que pudieran presentarse en la información por remisión. Para estos
casos el Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico, establece que de darse
alguna modificación en el anexo o remitido esta debe ser comunicada al receptor del
mensaje de datos; pero no basta con el simple comunicado que el emisor haga al
receptor, sino que debe notificarse mediante otro mensaje de datos, o por escrito;
además el emisor debe resaltar los aspectos que hayan sido modificados en el anexo

13
o remitido, para que el destinatario pueda apreciar sin dificultades las
modificaciones efectuadas.

Si es que la notificación se da mediante un mensaje de datos, debe incorporarse en el


mismo un enlace que permita al destinatario acceder al contenido original del anexo
o remitido; este enlace debe estar ubicado en un lugar visible para que el destinatario
pueda acceder a su contenido.

Ahora, si es que se modifica un anexo o remitido de un mensaje de datos que tenga


que ver con algún tipo de relación en la que esté involucrado un consumidor, y el
emisor procede, conforme corresponde, a comunicar al consumidor de la
modificación que ha sufrido el anexo o remitido, no por este hecho quiere decir que
el consumidor está aceptando el nuevo contenido del anexo; pues para que la
aceptación por parte del consumidor se perfeccione es preciso que sea expresa, y el
Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico faculta al consumidor a comunicar su
aceptación tanto por medios electrónicos como físicos.

Por último debemos señalar que cuando la ley exija que cierta información esté
incorporada directamente en el mensaje de datos, ésta no puede constar como anexo o
remitido en el mensaje de datos. Un ejemplo de esta situación lo podemos encontrar en
la Ley Orgánica de Defensa al Consumidor, la misma que en el inciso primero de su
artículo cuarenta y uno expone lo siguiente:

“Art. 41.- El contrato de adhesión.- El contrato de adhesión deberá estar


redactado con caracteres legibles, no menores a un tamaño de fuente de diez
puntos, de acuerdo a las normas informáticas internacionales, en términos
claros y comprensibles y no podrá contener remisiones a textos o
documentos que, no siendo de conocimiento público, no se faciliten al
consumidor previamente a la celebración del contrato.”

1.4 Información escrita, e información original.

Este es un tema realmente interesante que nos presenta la Ley de Comercio


Electrónico, y se refiere a todos aquellos casos en que la ley requiere o exige que

14
cierto tipo de información conste por escrito. Para estos casos, la Ley de Comercio
Electrónico ha previsto la posibilidad de que dicha exigencia quede cumplida con un
mensaje de datos, siempre y cuando la información que esté incorporada en el
mensaje de datos pueda ser accesible para su posterior consulta.

Entonces cuando la ley exija que determinada información conste por escrito, pero
dispongamos de un mensaje de datos en el cual esté incorporada dicha información,
no será necesario el documento escrito, siendo éste reemplazado por el mensaje de
datos en virtud de la ley. Un ejemplo de esta situación lo podemos encontrar en la
Ley Modelo de la Comisión de las Naciones Unidas (CDUDMI) para el Derecho
Mercantil Internacional sobre Arbitraje Comercial Internacional, que en su artículo
siete se refiere a los acuerdos de arbitraje, definiéndolos de la siguiente manera:

“El acuerdo de arbitraje es un acuerdo por el que las partes deciden someter a
arbitraje todas las controversias o ciertas controversias que hayan surgido o
puedan surgir entre ellas respecto de una determinada relación jurídica,
contractual o no contractual.”

Según este mismo artículo, el acuerdo, para someter una controversia a arbitraje,
debe constar por escrito, pero el inciso cuarto de éste mismo artículo manifiesta lo
siguiente:

“El requisito de que un acuerdo de arbitraje conste por escrito se cumplirá con
una comunicación electrónica si la información en ella consignada es
accesible para su ulterior consulta. Por “comunicación electrónica” se
entenderá toda comunicación que las partes hagan por medio de mensajes de
datos.”

Ahora, si bien un mensaje de datos puede cumplir aquella exigencia de la ley, en


virtud de la cual determinada información debe constar por escrito, surge una
necesidad, esta es, averiguar cuando la información que se encuentra comprendida
en un mensaje de datos es considerada accesible para su posterior consulta, pues
solo cuando esta información es accesible para su posterior consulta, el mensaje de

15
datos puede suplir al documento escrito, así la ley exija que sea el documento físico
el que contenga determinada información.

El Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico establece en su artículo dos que


para que un mensaje de datos, sus anexos o sus remitidos puedan considerarse como
accesibles para su posterior consulta, deben brindar la posibilidad de recuperar en
forma íntegra la información que éstos poseen, en cualquier momento, y mediante
los métodos que hayan sido previstos para tal efecto; estos métodos o
procedimientos deben estar detallados y proporcionados en forma independiente al
mensaje de datos, para que mediante su uso pueda garantizarse la posterior consulta
del contenido de los mensajes de datos, anexos o remitidos.

En definitiva podemos decir que cuando la ley exija que cierta información conste
por escrito, esta exigencia podrá cumplirse con un mensaje de datos; pero siempre y
cuando la información contenida en el mensaje de datos sea susceptible de posterior
consulta.

Según lo que hemos anotado, para que un mensaje de datos sea considerado
accesible para su posterior consulta, éste debe cumplir con los siguientes requisitos:
en primer lugar la información que el mensaje de datos posee debe tener la
posibilidad de ser almacenada en un lenguaje electrónico/informático que tanto las
partes que intercambian información, a través de los mensajes de datos, como sus
correspondientes sistemas informáticos tengan la posibilidad de entenderla; en
segundo lugar debe existir la posibilidad de que el contenido del mensaje de datos
sea recuperado en forma íntegra y en cualquier momento; y por último debe
proporcionarse, independientemente al mensaje de datos, los métodos o
procedimientos con los que se podrá acceder a la información que el mensaje de
datos posee.

Todo lo dicho se refiere a los documentos escritos. Ahora nos compete referirnos a
la situación de los documentos originales, y al respecto vamos a manifestar que
cuando la ley requiera o exija que un documento deba ser presentado en su forma
original, ésta exigencia quedará cumplida con el mensaje de datos, siempre que se

16
pueda comprobar que el mensaje de datos que se generó por primera vez no ha
sufrido modificación alguna desde entonces.

La Ley de Comercio Electrónico en el artículo siete, inciso segundo establece las


circunstancias en que el mensaje de datos se considera íntegro: “Se considera que un
mensaje de datos permanece integro, si se mantiene completo e inalterable su
contenido, salvo algún cambio de forma, propio del proceso de comunicación, archivo
o presentación.”

Para complementar la disposición antes transcrita el Reglamento a la Ley de


Comercio Electrónico establece lo siguiente en su artículo seis:

“Integridad de un mensaje de datos.- La consideración de integridad de un


mensaje de datos, establecida en el inciso segundo del artículo 7 de la Ley
67, se cumple si dicho mensaje de datos está firmado electrónicamente. El
encabezado o la información adicional en un mensaje de datos que contenga
exclusivamente información técnica relativa al envío o recepción del mensaje
de datos, y que no altere en forma alguna su contenido, no constituye parte
sustancial de la información.

Para efectos del presente artículo, se considerará que la información


consignada en un mensaje de datos es íntegra, si ésta ha permanecido
completa e inalterada, salvo la adición de algún cambio que sea inherente al
proceso de comunicación, archivo o presentación.”

Por todo lo anotado concluimos en que cuando la ley exija que determinada
información sea presentada en su forma original, esta exigencia puede ser obviada
con la presencia de un mensaje de datos, mensaje de datos que debe cumplir con una
condición para que pueda suplir la exigencia del documento original; esta condición
se refiere a que exista la posibilidad de comprobar que el mensaje de datos que se
generó por primera vez permanece integro, y que por consiguiente no ha sido objeto
de ninguna modificación. Entonces para poder sustituir al documento físico original
por el mensaje de datos, debemos demostrar la integridad de éste último; nuestra ley
considera que un mensaje de datos permanece íntegro cuando su contenido se

17
mantiene completo e inalterable desde la fecha en que el mensaje de datos fue
creado, con la única salvedad de aquellos cambios que pudiera sufrir el mensaje de
datos en cuanto a su forma, y que sean propios del proceso de comunicación.

Estas disposiciones de la Ley de Comercio Electrónico adoptan la política


establecida por la Guía para la Incorporación al Derecho Interno de la Ley Modelo
de la CNUDMI sobre Comercio Electrónico, política que aspira reducir el uso de la
información plasmada en papeles. Pues esta guía en su literal “e”, que se refiere al
criterio del “equivalente funcional”, manifiesta que aquellos requisitos legales que
exigen el uso o la presentación de documentos en forma escrita o en su forma
original, son los causantes de que los medios de comunicación modernos no puedan
progresar. Este criterio de equivalencia funcional, que se aplica para los mensajes de
datos, pretende que todas las funciones que desempeña el documento escrito, sean
desempeñadas por el mensaje de datos, es por ello que se han dictado estas normas,
que buscan eliminar aquella forma tradicional de presentar la información en el
papel.

1.5 Documentos desmaterializados.

Antes de iniciar con este tema, voy a recurrir al glosario de términos que se
encuentra en la disposición general novena de la Ley de Comercio Electrónico, con
el único fin de tener una idea clara sobre lo que constituye la desmaterialización de
los documentos: “Desmaterialización electrónica de documentos: Es la transformación
de la información contenida en documentos físicos a mensajes de datos.”

Ahora que tenemos claro lo que es la desmaterialización voy a permitirme citar


textualmente lo que establece el inciso tercero del artículo siete, de la Ley de
Comercio Electrónico: “Por acuerdo de las partes y cumpliendo con todas las
obligaciones previstas en esta ley, se podrán desmaterializar los documentos que por
ley deban ser instrumentados físicamente.”

Esta disposición otorga la facultad a las partes de acordar la desmaterialización de


los documentos físicos, es decir convertir estos documentos físicos en mensajes de

18
datos, trasladando la información contenida en el papel a un soporte electrónico; a
pesar de que la ley exija que cierta información conste por escrito.

Los documentos desmaterializados son conocidos también como documentos


electrónicos derivados, debido a que la información que se halla contenida en los
mismos, originariamente estuvo plasmada en papel.

Pero no es suficiente el acuerdo entre las partes para que un documento sea
correctamente desmaterializado, pues si nos acogemos a lo que establece la Ley de
Comercio Electrónico en el inciso cuarto de su artículo siete, tenemos que es
necesario cumplir con dos requisitos para que la desmaterialización sea eficaz. En
primer lugar los documentos desmaterializados deben poseer las firmas electrónicas
respectivas, y además el documento desmaterializado debe ser conservado de
conformidad con lo que establece la ley.

Con relación al primer requisito, como habíamos manifestado ya, el documento


desmaterializado debe contar con las firmas electrónicas de las partes, firmas que
deben estar acompañadas de su respectivo certificado, el mismo que debe ser
emitido por una de las entidades de certificación que se encuentre acreditada por el
Consejo Nacional de Telecomunicaciones. Del estudio de las firmas electrónicas nos
ocuparemos en el segundo capítulo de este trabajo, y de los certificados de firma
electrónica en el tercer capítulo. En cuanto a las entidades de certificación el artículo
veinte y nueve de la Ley de Comercio Electrónico las define como:

“Las empresas unipersonales o personas jurídicas que emiten certificados de


firma electrónica y pueden prestar otros servicios relacionados con la firma
electrónica, autorizadas por el Consejo Nacional de Telecomunicaciones, según
lo dispuesto en esta ley y el reglamento que deberá expedir el Presidente de la
República.”

El artículo siete de la Ley de Comercio Electrónico exige, como segundo requisito,


que el documento desmaterializado sea conservado de conformidad con lo que
establece el artículo ocho del mismo cuerpo legal; nos referiremos a la
conservación de los documentos desmaterializados más adelante.

19
El reglamento a la Ley de Comercio Electrónico también tiene normas bastante
claras que se refieren a la desmaterialización de los documentos, así en su artículo
cuatro este reglamento manifiesta que tanto los mensajes de datos como los
documentos desmaterializados deben ser, cuando la ley así lo exija o dependiendo de
cada caso, certificados ante un notario, o ante la autoridad competente, o por la
persona autorizada por la firma electrónica.

Este mismo artículo declara, en cuanto al valor que tienen los documentos
desmaterializados dentro de nuestro ordenamiento jurídico, que éstos se
considerarán copia idéntica del documento físico del cual nacieron, así manifiesta
que los documentos desmaterializados surten los mismos efectos que las copias
impresas certificadas por autoridad competente; pero deben contener la indicación
de ser documentos desmaterializados.

Como ya manifestamos la ley autoriza a las partes a pactar la desmaterialización de


un documento físico, pero este acuerdo entre las partes debe constar en un
documento físico o electrónico, con sus correspondientes firmas y con la admisión
de que el documento desmaterializado es idéntico al original; adicionalmente cuando
la ley lo exija o exista acuerdo entre las partes, debe existir una certificación
electrónica por parte de un notario o autoridad competente, estos certificarán al
documento con su respectiva firma electrónica.

1.6 Conservación de los mensajes de datos.

Como habíamos manifestado ya en líneas anteriores, para que un documento físico sea
correctamente desmaterializado existen ciertos requisitos que deben ser
inexorablemente observados.

Uno de los requisitos a los que nos referimos en el párrafo anterior se encuentra
establecido en el artículo siete de la Ley de Comercio Electrónico, que establece que el
documento desmaterializado sea conservado de conformidad con lo que establece el
artículo ocho del mismo cuerpo legal.

20
El artículo ocho de la Ley de Comercio Electrónico establece que toda información que
sea regulada por este cuerpo legal puede ser sometida a conservación; conservación
que se verifica con el archivo del mensaje de datos. Ahora, si bien la ley manifiesta que
con el archivo del mensaje de datos se está cumpliendo con la conservación del mismo,
y por ende, la desmaterialización del documento físico sería eficaz, por respetar esta
exigencia legal; el mismo artículo ocho de la Ley de Comercio Electrónico se encarga
de establecer como condiciones para el archivo del mensaje de datos las siguientes:

“a. Que la información que contenga sea accesible para su posterior consulta.”

Este primer requisito, que se refiere a que la información contenida en el mensaje de


datos sea accesible para su posterior consulta, ya lo analizamos cuando tratamos el
tema de los documentos escritos y de los documentos originales, por lo que nos
limitaremos a anotar de una forma muy sintética que para que un mensaje de datos
pueda ser considerado accesible para su posterior consulta éste debe, en primer
lugar, estar almacenado en un sistema electrónico/informático que tanto las partes
como sus sistemas informáticos tengan la posibilidad de entenderlos, además debe
brindar la posibilidad de recuperar en forma íntegra su contenido, en cualquier
momento, y finalmente debe proveerse en forma independiente al mensaje de datos
los métodos o procedimientos con los que se podrá recuperar la información.

“b. Que sea conservado con el formato en el que se haya generado, enviado o recibido,
o con algún formato que sea demostrable que reproduce con exactitud la información
generada, enviada o recibida.”

En cuanto a este segundo requisito, que exige que el mensaje de datos sea
conservado en el formato en el que se haya generado, o cualquier otro formato,
siempre y cuando este nuevo formato brinde la posibilidad de demostrar que su
contenido es idéntico al del mensaje de datos original, podemos manifestar que tiene
por única finalidad brindar a las partes seguridad jurídica, pues si la ley facultara a
las personas para que conserven sus mensajes de datos en cualquier formato, aunque
éste formato no permitiera verificar su contenido, la ley estaría generando una gran
incertidumbre en las partes involucradas, al no estar seguras del contenido exacto del
mensaje de datos que se está conservando. Por lo que considero que es prudente la

21
posición que adopta la ley al exigir que el mensaje de datos se conserve en el mismo
formato o en uno distinto pero que permita establecer que su contenido es idéntico al
del mensaje de datos originario.

“c. Que se conserve todo dato que permita determinar el origen, el destino del mensaje,
la fecha y hora en que fue creado, generado, procesado, enviado, recibido y archivado.”

Este tercer requisito que exige que se conserve todo dato concerniente tanto al
origen como al destino del mensaje de datos, así como fecha y hora en que fue
creado, enviado y archivado, es de gran importancia; pues como ya dijimos, los
mensajes de datos gozan de la misma eficacia probatoria que los documentos
escritos, siempre que cumplan con los requisitos ya analizados, y si por ejemplo
utilizáramos en un juicio un mensaje de datos para justificar una determinada
situación, jugarían un papel crucial los datos referentes al origen y destino del
mensaje de datos así como la fecha y hora de su creación, envío o archivo.

“d. Que se garantice su integridad por el tiempo que se establezca en el reglamento a


esta ley.”

Como último requisito la ley exige que se garantice la integridad del mensaje de
datos por el tiempo que el Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico haya
establecido; respecto de esta exigencia creo conveniente recordar el inciso segundo
del artículo siete de la Ley de Comercio Electrónico que manifiesta lo siguiente: “Se
considera que un mensaje de datos permanece integro, si se mantiene completo e
inalterable su contenido, salvo algún cambio de forma, propio del proceso de
comunicación, archivo o presentación.”

El Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico en su artículo seis también se


refiere a la integridad de los mensajes de datos, y en su inciso segundo manifiesta lo
siguiente: “Para efectos del presente artículo, se considerará que la información
consignada en un mensaje de datos es íntegra, si ésta ha permanecido completa e
inalterada, salvo la adición de algún cambio que sea inherente al proceso de
comunicación, archivo o presentación.”

22
De lo anotado se desprende que en cuanto a la integridad de los mensajes de datos
nuestra ley es bastante clara, pero si recordamos el último requisito de la
conservación de los mensajes de datos, tenemos que se debe garantizar su
integridad por el tiempo que establezca el Reglamento a la Ley de Comercio
Electrónico, y el reglamento expone lo siguiente: “En los procesos de conservación
de los mensajes de datos, se debe garantizar la integridad de los mismos al menos
por el mismo tiempo que las leyes y reglamentos exijan su almacenamiento.”

El artículo ocho de la Ley de Comercio Electrónico en su inciso final otorga la


facultad a cualquier persona para que pueda conservar un mensaje de datos mediante
los servicios de un tercero; estos servicios que brindan terceras personas se
denominan Registros Electrónicos de Datos. El Reglamento a la Ley de Comercio
Electrónico, en su artículo nueve, establece las actividades que pueden realizar los
Registros Electrónicos de Datos:

“a. Conservación, almacenamiento y custodia de la información en formato


electrónico con las debidas seguridades;
b. Preservación de la integridad de la información conservada;
c. Administración del acceso a la información y la reproducción de la misma
cuando se requiera;
d. Respaldo y recuperación de información; y,
e. Otros servicios relacionados con la conservación de los mensajes de
datos.”

1.7 Protección de datos.

Del Peso Navarro (2003) señala que la información siempre ha sido un bien valioso,
pero hoy en día no solo que es un bien valioso, sino que es un bien absolutamente
necesario; por lo que ha llegado a manifestarse que actualmente vivimos en una
sociedad de la información.

En la actualidad las empresas si desean ingresar a los distintos mercados, deben


previamente obtener la debida información respecto de aquellos; y dentro de esta
información han cobrado especial importancia los datos de carácter personal. De esta

23
forma se han creado numerosas redes sociales, en las cuales se incluyen precisamente
estos datos de carácter personal, como una forma de captación de clientes, pues con
estos datos se puede, por ejemplo, enviar publicidad personificada, resultando ser ésta
más eficaz e incluso más económica. Esto ha originado a su vez una mayor circulación
de correspondencia tanto postal como electrónica, generándose un gran volumen de
esta última.

Es por esta razón que nuestra Ley de Comercio Electrónico establece que cuando se
requiera elaborar, transferir o utilizar bases de datos que procedan de la transferencia
o utilización de mensajes de datos, debe existir el consentimiento del titular de los
mismos, y será él quien seleccione la información que será compartida con terceros,
de esta forma aquella información que no seleccione simplemente no podrá ser
compartida.

Nuestra Ley de Comercio Electrónico se preocupa de que los derechos de las


personas no se vean vulnerados por el uso de los mensajes de datos, pues en su
artículo nueve declara que en la recopilación y uso de datos personales se deben
respetar los derechos de intimidad, confidencialidad y privacidad.

La Ley de Comercio Electrónico, en su glosario de términos contenido en la


disposición general novena, al referirse a los datos personales indica que son
“Aquellos datos o información de carácter personal o íntimo, que son materia de
protección en virtud de esta ley”

Estos datos únicamente pueden ser utilizados previa autorización de la persona a


quien pertenecen, o por orden de autoridad competente. Por esto es importante que
la ley establezca que tipo de datos ha de ser considerado como personal, y de esta
forma evitar que para la utilización de cualquier tipo de datos, aunque no tenga el
carácter de personal, deba contarse con el permiso de su titular.

Ahora bien, como sabemos toda regla general tiene su excepción, y en el inciso
tercero del artículo nueve de la Ley de Comercio Electrónico está la excepción a esta
regla:

24
“No será preciso el consentimiento para recopilar datos personales de fuentes
accesibles al público, cuando se recojan para el ejercicio de las funciones
propias de la administración pública, en el ámbito de su competencia, y cuando
se refieran a personas vinculadas por una relación de negocios, laboral,
administrativa o contractual y sean necesarios para el mantenimiento de las
relaciones o para el cumplimiento del contrato.”

Éste mismo artículo, en su inciso final, establece que el consentimiento que presta
una persona para que se utilicen sus datos, puede ser revocado en cualquier
momento por la persona titular de los mismos, pero en todo caso esta revocatoria no
puede tener efecto retroactivo.

1.8 Procedencia e Identidad de un Mensaje de Datos, Excepciones.

Para determinar la procedencia e identidad de un mensaje de datos, nuestra Ley de


Comercio Electrónico ha establecido una presunción legal. Pues el artículo diez de la
Ley de Comercio Electrónico, presume, a no ser que exista prueba en contrario, que un
mensaje de datos proviene de aquella persona que ha enviado el mensaje de datos;
además autoriza al destinatario del mensaje de datos para que actúe de conformidad
con el contenido del mismo, siempre que de la verificación exista concordancia entre la
dirección ip y la firma electrónica del emisor. Esta regla tiene excepciones, y a
continuación las vamos a enunciar.

La primera excepción se presenta en los casos en que se da aviso que un mensaje de


datos no proviene de quien consta como emisor; en estos casos el comunicado debe
realizase antes de que el destinatario actúe de conformidad al contenido del mensaje de
datos. Si es que no se logra dar aviso de esta situación, y el destinatario ya actúa
conforme al contenido del mensaje de datos, la persona que conste como emisor debe
justificar que el mensaje se envió sin su autorización o el mismo fue alterado.

La otra excepción se refiere al hecho de que el receptor o destinatario de un mensaje de


datos no hubiere realizado de una manera diligente la verificación referente a la
coincidencia entre la identidad del autor del mensaje de datos y su firma electrónica, o
simplemente no le dio importancia a su resultado.

25
Ya que hablamos acerca de la verificación de la coincidencia entre la identidad del
emisor de un mensaje de datos y su firma electrónica, considero de utilidad recurrir
al Reglamento de la Ley de Comercio Electrónico que manifiesta en su artículo siete
que para la verificación de la concordancia entre la identidad y la firma electrónica
del emisor de un mensaje de datos, se tendrá en cuenta la vigencia y los datos que
contenga el certificado de firma electrónica que respalde a su firma.

Otro aspecto importante que se haya contenido en esta norma es aquel que se refiere
al aviso que debe hacerse respecto de un posible riesgo que pueda tener un mensaje
de datos, la firma electrónica o su certificado de firma electrónica por parte del
titular de los mismos al destinatario. Este aviso puede realizarse a través de
cualquier medio, y debe tener la posibilidad de prevenir al destinatario, para que
tome las medidas necesarias con el fin de evitar que sus intereses se vean
menoscabados.

Entonces, si actuamos de conformidad con el Reglamento a la Ley de Comercio


Electrónico, la verificación, que debemos hacer respecto de la concordancia entre la
identidad del emisor del mensaje de datos y su firma electrónica, debemos efectuarla
comprobando la vigencia y los datos del certificado de firma electrónica que respalde la
firma del emisor. Tratándose de otro tipo de firma o sistema de identificación se
verificará esta concordancia con los correspondientes registros que se requieran
dependiendo del caso.

1.9 Envío y Recepción de los Mensajes de Datos.

Respecto del envío y de la recepción del mensaje de datos, nuestra Ley de Comercio
Electrónico manifiesta en su artículo once que de no existir pacto en contrario, se
presumirá que el tiempo y lugar de emisión y recepción de un mensaje de datos son
los siguientes:

“a) Momento de emisión del mensaje de datos.- Cuando el mensaje de datos


ingrese a un sistema de información o red electrónica que no esté bajo control

26
del emisor o de la persona que envió el mensaje en nombre de éste o del
dispositivo electrónico autorizado para el efecto.”

Esto quiere decir que el momento en que la ley presume se emitió el mensaje de datos
es cuando éste ingresa al sistema de un tercero.

“b) Momento de recepción del mensaje de datos.- Cuando el mensaje de datos


ingrese al sistema de información o red electrónica señalado por el destinatario.
Si el destinatario designa otro sistema de información o red electrónica, el
momento de recepción se presumirá aquel en que se produzca la recuperación
del mensaje de datos. De no haberse señalado un lugar preciso de recepción, se
entenderá que ésta ocurre cuando el mensaje de datos ingresa a un sistema de
información o red electrónica del destinatario, independientemente de haberse
recuperado o no el mensaje de datos.”

Según este literal el momento de la recepción se produce cuando el mensaje de datos


ingresa a la red electrónica o sistema señalado por el destinatario, si el destinatario ha
señalado otra red o sistema la recepción se efectúa en el momento en que el destinatario
recupera el mensaje de datos, y por fin si el destinatario no ha señalado una red o
sistema preciso la recepción se efectúa cuando el mensaje de datos entra en la red del
destinatario, independientemente de que haya recuperado o no el mensaje de datos.

“c) Lugares de envío y recepción.- Los acordados por las partes, sus domicilios
legales o los que consten en el certificado de firma electrónica, del emisor y del
destinatario. Si no se los pudiere establecer por estos medios, se tendrán por
tales, el lugar de trabajo, o donde desarrollen el giro principal de sus actividades
o la actividad relacionada con el mensaje de datos.”

1.10 Conclusiones.

Una vez que hemos concluido el análisis de todos los aspectos referentes a los
mensajes de datos, podemos determinar si es que existe o no algún beneficio en el
hecho de que la información conste como un mensaje de datos.

27
Gracias a los principios de no discriminación y de equivalencia funcional, que se hayan
recogidos por nuestro ordenamiento jurídico, el mensaje de datos puede producir los
mismos efectos jurídicos que producen los documentos escritos. Por lo que no existe
diferencia alguna entre los mensajes de datos y los documentos escritos, en lo que se
refiere a los efectos jurídicos que estos producen. Lo único que diferencia a un mensaje
de datos de un documento escrito es su soporte, siendo el papel el soporte de los
documentos escritos; y los medios electrónicos el soporte de los mensajes de datos.

Entonces, partiendo del hecho de que los mensajes de datos producen los mismos
efectos jurídicos que los documentos escritos, puedo decir que existen ciertos
beneficios cuando la información consta en un mensaje de datos; pues en primer lugar
el mensaje de datos tiene el mismo valor legal que tienen los documentos escritos
dentro de nuestro ordenamiento jurídico, y no por el hecho de constar en un medio
electrónico puede negársele validez. Además el soporte de la información de un
mensaje de datos, es decir los medios electrónicos, brinda a las personas ciertos
beneficios como son la rapidez con la que se puede acceder a esta información, el
ahorro de espacio físico, existe una menor probabilidad de que esta información se
pierda o se destruya, se puede mantener esta información de una manera más ordenada
que si constara en papel, e incluso existen beneficios ecológicos al guardar la
información como un mensaje de datos, pues de esta forma se evita un desperdicio de
papel; por estas razones los países están adoptando políticas en virtud de las cuales se
pretende reemplazar el papel por los mensajes de datos.

En cuanto al marco legal vigente respecto de los mensajes de datos creo que es muy
conveniente tener en cuenta la definición que respecto de los mensaje de datos da
nuestra Ley de Comercio Electrónico, pues como manifestamos, éste cuerpo legal se
refiere de una manera taxativa a las figuras que constituyen mensajes de datos; con lo
que se descarta la posibilidad de que modernas formas que pudieran aparecer en el
futuro, sean calificadas como mensajes de datos. Con esta disposición se obliga al
legislador a realizar un eficaz seguimiento respecto de aquellas figuras que pudieran
aparecer en el futuro y que deberían ser consideradas mensajes de datos, para que en
base a este seguimiento puedan ser contempladas dentro de la normativa legal, y así
evitar vacíos legales; o simplemente debería cambiarse la forma en que se redacta el
artículo tres de la Ley de Comercio Electrónico, que contiene el concepto de mensaje

28
de datos, de manera que se permita que estas nuevas figuras puedan ser calificadas
como mensajes de datos.

29
CAPÍTULO 2.

LA FIRMA ELECTRÓNICA.

2.1 Introducción.

Las principales causas por las que varios de los negocios que se llevan a cabo
mediante la vía telemática no se llegan a concretar, se refieren a la incertidumbre
que existe en las partes respecto de la identidad de la contraparte, o la falta de
garantías que existe en cuanto a la obligatoriedad de los ofrecimientos que efectúan
las partes.

Para solventar estos inconvenientes la Ley de Comercio Electrónico reconoce y


regula a la firma electrónica, como una figura que produce los mismos efectos que
produce la firma ológrafa en los documentos escritos, pero dentro del ámbito de las
relaciones telemáticas.

En este capítulo analizaremos los efectos de la firma electrónica, así como los
requisitos que ésta debe reunir para que produzca estos efectos, estudiaremos las
garantías que brinda la firma electrónica, el funcionamiento de la firma electrónica,
para que luego de analizar estos aspectos podamos establecer si efectivamente la
firma electrónica, brinda seguridad a las partes que intervienen en los contratos que
se celebran mediante la vía telemática. Determinaremos además si es que la
normativa legal que regula a la firma electrónica es adecuada.

2.2 Definición.

Para empezar este capítulo, creo conveniente referirme a un tema que considero de
importancia, y que se refiere a los tipos de relaciones que tienen las personas dentro
del ámbito comercial. Hocsman (2005) manifiesta que las relaciones entre las
personas pueden ser de dos tipos: físicas y telemáticas. Siguiendo a este autor
podemos decir que las relaciones telemáticas son aquellas que se desarrollan a la
distancia y a través de las nuevas tecnologías, como por ejemplo el Internet. En

30
cambio las relaciones físicas constituyen todas aquellas operaciones que se
desarrollan con la presencia de las partes que intervienen en tales operaciones.

Es indudable, que el desarrollo tecnológico ha traído como consecuencia un


incremento incesante de las relaciones telemáticas, y gracias al desarrollo de estas
relaciones hoy en día es posible que se concreten varios negocios a través del
Internet, esto es lo que se conoce como contratación electrónica. A continuación
diferenciaremos al contrato electrónico del contrato informático; Yánez (1999),
expone que el contrato electrónico es aquel acuerdo de voluntades que se lo efectúa
por medio de elementos electrónicos, mientras que el contrato informático es aquel
acuerdo de voluntades en el cual el objeto de la negociación recae sobre bienes que
tengan que ver con la informática, como por ejemplo un computador, software,
periféricos, etc.

Las contrataciones electrónicas nos permiten efectuar transacciones con empresas o


individuos que se encuentren en cualquier lugar del planeta, esto es, sin lugar a
dudas, una gran ventaja; pero sin embargo éste tipo de contratos implican grandes
riesgos, riesgos que se relacionan precisamente con la distancia existente entre las
partes, pues nadie les garantiza que los ofrecimientos efectuados por la contraparte
serán cumplidos, además el hecho de no saber a ciencia cierta con quien están
negociando impide que exista seguridad en las contrataciones electrónicas.

El derecho debe brindar las herramientas necesarias para garantizar la seguridad


dentro de los contratos electrónicos, es por esta razón que nace la figura de la firma
electrónica.

Antes de definir a la firma electrónica vamos a empezar por definir a la firma


ológrafa o manuscrita; Patricia Herrmann Fernández define a la firma como
“Cualquier método o símbolo que expresa la intención de vincularse el autor del
mismo o autenticar un documento.” (Herrmann, 2007, P.109)

Para Herrmann (2007) existen varias técnicas que se usan para firmar un documento,
como la firma ológrafa, o la firma manual que está plasmada en un sello o

31
digitalizada, o la clave de una tarjeta de crédito; pero lo que diferencia a estas
técnicas es que cada una de ellas brinda diferentes seguridades.

Guillermo Cabanellas de Torres define a la firma de la siguiente manera: “Nombre y


Apellido, o título que se pone al pie de un escrito, para acreditar que procede de
quien lo suscribe, para autorizar lo allí manifestado, para obligarse a lo declarado.”
(Cabanellas, 1998, P. 169)

De conformidad con los conceptos que hemos citado, podemos concluir en que la
firma es aquel método en virtud del cual las personas escriben su nombre en un
documento con la finalidad de indicar que el mismo es de su autoría y hacerse cargo
de las obligaciones contenidas en el documento suscrito.

Ahora, si nos fijamos con detenimiento en los conceptos citados; podemos apreciar
que la firma cumple con ciertas funciones como por ejemplo, dar autenticidad a un
documento, aprobar su contenido, obligarse a lo declarado en el documento, o para
indicar que el documento procede de quien lo firma. Estas funciones, que cumple la
firma ológrafa, se tornan necesarias dentro del comercio electrónico, pues como
hemos manifestado ya, la actual evolución de las transacciones telemáticas, exigen
del Estado figuras que garanticen que estas transacciones van a ser seguras. Para
garantizar la seguridad dentro de estas operaciones, nuestra Ley de Comercio
Electrónico regula a la firma electrónica, esta es una figura que cumple con las
funciones de la firma ológrafa pero dentro de las operaciones que se efectúen
electrónicamente.

Cabe decir que no se puede aspirar a una seguridad absoluta, pues esta no se da ni
en las transacciones ordinarias, pero, a pesar de ello, la firma electrónica reduce
considerablemente la inseguridad en las relaciones telemáticas, pues pensemos cuan
grave sería que una persona no pueda quedar obligada a lo que se compromete
dentro de un contrato electrónico, simplemente no habría forma de hacer que la
misma cumpla con lo que ofrece; la firma electrónica busca precisamente que este
tipo de situaciones no se den en la práctica.

32
Según Hocsman (2005) para que la firma electrónica pueda cumplir con las
funciones a las que ya nos hemos referido, ésta debe reunir dos características
básicas: en primer lugar la firma debe brindar la posibilidad de identificar de una
manera inequívoca a quien suscribió el documento, haciendo sea difícil el intento de
reproducción o copiado de la firma por parte de otra persona; y en segundo lugar
debe identificar el contenido del documento firmado, haciendo imposible que se
pueda alterar el contenido del mismo, sin que se pueda verificar que se ha producido
tal alteración.

A continuación vamos a tomar el concepto de firma electrónica que nos trae la Ley
de Comercio Electrónico en su artículo trece:

“Firma electrónica.- Son los datos en forma electrónica consignados en un


mensaje de datos, adjuntados o lógicamente asociados al mismo, y que puedan
ser utilizados para identificar al titular de la firma en relación con el mensaje de
datos, e indicar que el titular de la firma aprueba y reconoce la información
contenida en el mensaje de datos.”

La Comunidad Europea mediante la directiva 1999/93/CE del Parlamento Europeo y


del Consejo define a la firma electrónica de la siguiente manera: “Los datos en
forma electrónica anexos a otros datos electrónicos o asociados de manera lógica
con ellos, utilizados como medio de autenticación.”

El concepto de firma electrónica que brinda nuestra Ley de Comercio Electrónico es


un concepto amplio, y me parece que es prudente la postura que tiene nuestra
legislación, pues de esta forma se admite la posibilidad de que nuevas modalidades
con las que se pueda firmar un documento electrónicamente puedan entrar dentro de
esta definición; pues como sabemos la tecnología avanza incesantemente, y siempre
habrá innovaciones dentro del campo de las relaciones telemáticas.

2.3 Encriptación de datos.

Para poder entender cómo funciona una firma electrónica, considero que es de vital
importancia referirnos a una ciencia que guarda íntima relación con el tema, ésta es

33
la criptografía. Aunque nos parezca un poco raro, la criptografía es una técnica que
ya se había venido utilizando hace aproximadamente cuatro milenios, pues en
Egipto se utilizaban jeroglíficos en las tumbas de los reyes que fallecían, en la India
el gobierno utilizaba claves para comunicarse con una red de espías que se hallaban
en todo su territorio, en Mesopotamia también se utilizó la criptografía mediante la
escritura cuneiforme. En la Grecia antigua también existió la criptografía y una
prueba de ello es el “método de Polibio”, en la “La Ilíada” cuando uno de sus
personajes es enviado ante un rey con una tabla secreta en la que se manifestaba que
este debía matarlo; en Roma Julio Cesar para enviar mensajes secretos corría dos
letras de su lugar en el alfabeto, Justiniano utilizaba como clave el rapado en las
cabezas.

Etimológicamente la palabra criptografía viene de las voces griegas Krypto


“secreto”, y grapho “escritura”, por lo que podemos concluir en que la criptografía
es el arte de la escritura secreta.

Juan Carlos Galende Díaz define a la criptografía como “El arte de escribir en un
lenguaje convenido mediante el uso de claves o cifras.” (Galende, 1995, P.15) El
doctor Heriberto Hocsman en su obra, “Los Negocios en el Internet” define a la
criptografía como “La ciencia de usar la matemática para encriptar y desencriptar
información, de manera tal que solo el destinatario pueda leerla.” (Hocsman, 2005,
P.363) En definitiva podemos decir que la criptografía es la ciencia que utiliza las
matemáticas para transformar los mensajes legibles en ilegibles; esto con la finalidad
de que terceras personas no puedan acceder a esta información, garantizando al
destinatario que el mensaje que ha recibido no haya sido alterado.

Esta ciencia se encarga también de recuperar la información original, es decir


transformar la información ilegible (encriptada) en legible (desencriptada), a esta
parte de la criptografía se la conoce como criptoanálisis. Toda esta serie de
procedimientos se realizan con el único fin de mantener la confidencialidad en el
intercambio de la información, para que esta no pueda ser manipulada.

Existen dos tipos de criptografía: una simétrica y otra asimétrica, esta última es la
más usada y es la que ha permitido el desarrollo de la firma electrónica. Respecto de

34
la encriptación simétrica podemos decir que es aquella en la que tanto el emisor
como el receptor hacen uso de una misma clave, que le sirve al emisor para encriptar
el mensaje y al receptor para desencriptar el mismo. En cambio la encriptación
asimétrica es aquella en la que a una misma persona le corresponden dos tipos de
claves, una pública y otra privada; la clave privada es conocida solo por su
propietario, mientras que la clave pública es divulgada para que sea conocida por
todos. En este tipo de encriptación, como ya lo mencionamos, tanto el emisor como
el receptor tienen un par de claves; y al proceso de firmado lo vamos a resumir de la
siguiente forma: el emisor envía su mensaje encriptándolo mediante la clave pública
del receptor y emite su firma usando su clave privada, de esta forma el receptor
podrá abrir el mensaje mediante la clave pública del emisor, y podrá desencriptar el
mensaje usando su clave privada. Por lo que hemos anotado se evidencia que la
coexistencia de las claves pública y privada tiene por finalidad hacer que la una sirva
para encriptar el mensaje y la otra para desencriptar el mismo.

Una vez que ha concluido este proceso surge un problema: ¿Cómo sabe el
destinatario si el mensaje que ha recibido no ha sido alterado? Para solventar este
problema se ha desarrollado una técnica denominada Hashing. Para el doctor
Heriberto Hocsman un hash es “un número que se obtiene haciendo una operación
matemática sobre todos los datos del mensaje, de tal manera que si el mensaje
variara aunque sea en un bit, el hash sería totalmente diferente”. (Hocsman, 2005,
P.365) Esta es una función que permite al emisor obtener un resumen o extracto del
mensaje de datos al aplicarla; de esta forma, cuando el destinatario reciba el
mensaje, va a tener la posibilidad de verificar si el mensaje que ha recibido ha sido
alterado o no; esto lo hará comparando el resumen que adjuntó el emisor a su
mensaje, con el resumen que obtenga el destinatario al aplicar la función hash al
mensaje que ha recibido; si es que los resúmenes son iguales el destinatario sabrá
que el mensaje no ha sido alterado; pero si los resúmenes no coinciden sabrá que el
mensaje ha sido alterado antes de que llegue a su poder.

Vale la pena anotar que cuando un mensaje ha sido alterado, aunque sea solo una
coma la que se haya suprimido o aumentado, el resumen que obtenga el destinatario
será totalmente distinto del original, lo que hace a esta función muy confiable al
momento de verificar la integridad del mensaje de datos.

35
Para concluir con este tema debemos recordar que nos hemos referido al
funcionamiento de la firma electrónica en base a la criptografía, que como ya lo
habíamos mencionado, es la ciencia que permitió el desarrollo de la firma
electrónica, especialmente la criptografía asimétrica, que hoy en día es la técnica
más usada en todo el mundo para firmar los mensajes de datos. No obstante lo dicho,
debemos hacer hincapié en el hecho de que la definición que trae nuestra legislación
es una definición amplia, y por ende si es que en un futuro apareciera una técnica
con la que también se puedan firmar electrónicamente los mensajes de datos, y esta
encasilla dentro de la definición que trae nuestra Ley de Comercio Electrónico, no
habría ningún problema para que esta técnica pueda ser usada.

Distinto es el caso del Estado de Utah, que en virtud de la Ley de Firma Digital del
Estado de Utah del 1 de mayo de 1995, se concibió el concepto de firma electrónica
bajo las características específicas de la criptografía asimétrica, definiendo de la
siguiente forma a la firma electrónica: “La transformación de un mensaje usando un
sistema de criptografía asincrónica tal que una persona, teniendo el mensaje inicial y
la clave pública del firmante, puede determinar con precisión si la transformación ha
sido creada usando la clave privada que corresponde a la clave pública, y si el
mensaje ha sido alterado desde que se ha hecho la transformación.” Como vemos en
este caso la definición es una definición rígida, lo cual para mi punto de vista es un
error, pues como ya habíamos apuntado, el incesante desarrollo tecnológico, permite
el desarrollo de diversas técnicas o la implementación de nuevas tecnologías que
puedan aplicarse para brindar mayor seguridad en el desarrollo de las relaciones
telemáticas.

Para concluir debemos manifestar que no debemos confundir a la firma electrónica


con otras técnicas que existen para firmar dentro del marco de las relaciones
telemáticas, como por ejemplo el escaneo de la firma manuscrita, o un código
secreto utilizado para identificar a una persona, o el escaneo de la huella digital por
medio de instrumentos digitales; debemos tener claro que nuestra ley no se refiere a
ninguna de estas técnicas, pues como bien dice la Ley de Comercio Electrónico, la
firma electrónica no es más que, un bloque de caracteres asociado o lógicamente

36
adjuntado a un mensaje de datos, y que sirven para identificar al autor del mismo, y
para expresar la aquiescencia del autor del mensaje con el contenido del mismo.

2.3 Garantías de la Firma Electrónica.

Como habíamos anotado en líneas anteriores el desarrollo de las relaciones


telemáticas genera muchas ventajas para quienes optan por esta vía, pero este tipo de
relaciones exigen cierta seguridad, como por ejemplo, el saber si cierto mensaje de
datos proviene de una determinada persona, o el saber si esta persona aprueba el
contenido del mensaje, para resolver este tipo de inconvenientes, que podrían
suscitarse en las relaciones telemáticas, se utiliza la firma electrónica. Entonces, la
firma electrónica es un método que permite establecer la autoría de un mensaje de
datos, además de la aprobación del contenido del mensaje por parte del autor, otra de
sus garantías es la integridad del mensaje, como también el dotar de autenticad al
mismo. La firma electrónica está regida por algunos principios que consolidan las
garantías que hemos anotado, estos principios son:

- Principio de analogía: este principio exige que a la firma electrónica se le


apliquen los mismos conceptos que se le aplican a la firma ológrafa, es decir
a la manuscrita, y está recogido en nuestra legislación en el artículo catorce
de la Ley de Comercio Electrónico: “La firma electrónica tendrá igual validez
y se le reconocerán los mismos efectos jurídicos que a una firma manuscrita en
relación con los datos consignados en documentos escritos, y será admitida
como prueba enjuicio.”
- Principio de Integridad: como habíamos visto ya, a la firma electrónica se le
aplican ciertas técnicas que permiten establecer si un determinado mensaje
ha sido alterado o no, como por ejemplo, la denominada técnica Hashing,
que brinda la posibilidad de constatar, aunque el mensaje original haya
variado solo en un bit, si ha existido alguna modificación al mensaje que el
emisor envió. Por esto es que una de las garantías de la firma electrónica es
precisamente la integridad del mensaje firmado. Además existe dentro de
nuestro ordenamiento jurídico una presunción, en virtud de la cual la ley
considera que un mensaje de datos permanece íntegro desde que se emitió.
Esta presunción la podemos encontrar en el artículo cincuenta y tres de la

37
Ley de Comercio Electrónico: “Cuando se presentare como prueba una firma
electrónica certificada por una entidad de certificación de información
acreditada, se presumirá que ésta reúne los requisitos determinados en la ley, y
que por consiguiente, los datos de la firma electrónica no han sido alterados
desde su emisión y que la firma electrónica pertenece al signatario.”
- Principio de Autenticidad: en virtud de este principio, se atribuye la autoría
de un determinado mensaje de datos, cuando éste se encuentre con una firma
electrónica, a quien sea titular de la firma electrónica. Como ya sabemos una
de las funciones que la firma electrónica está llamada a cumplir es
precisamente identificar al autor de un mensaje de datos, por lo que
podemos manifestar que esta función se relaciona estrechamente con el
principio de autenticidad.
- Principio de no repudio: este principio se complementa con el anterior, ya
que es su consecuencia lógica, pues si con la firma electrónica se está
garantizando que un determinado mensaje de datos pertenece a la persona
que lo ha firmado, no sería correcto que al titular de la firma electrónica se le
conceda la facultad de negar la autoría del mensaje; por eso, este principio
establece que una persona que haya emitido una firma electrónica en un
mensaje de datos, no puede negar su autoría respecto del mismo,
consecuentemente, quedará forzado a cumplir con las obligaciones que
puedan surgir del mencionado mensaje de datos. Vale la pena hacer mención
nuevamente al artículo cincuenta y tres de la Ley de Comercio Electrónico,
en el cual existe también una presunción respecto de la titularidad de la firma
electrónica, pues según este artículo se presume que la firma electrónica
pertenece a su signatario; y en virtud de este principio el signatario de la
firma electrónica no puede negar que el mensaje de datos que tiene su firma
le pertenece, por lo que debe hacerse cargo de las obligaciones contenidas en
el mensaje.

Para concluir, podemos citar como garantías de la firma electrónica las


siguientes:

- Igual valor jurídico que la firma ológrafa.


- Identifica al autor de un mensaje.

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- El titular de una firma electrónica no puede negar la autoría de un mensaje
que contenga su firma electrónica.
- Garantiza la integridad del mensaje.
- Aprobación del contenido del mensaje.
- Confidencialidad entre emisor y receptor del mensaje.

2.4 Partes que intervienen.

Dentro del proceso de la firma electrónica intervienen las siguientes partes:

- Emisor o Signatario: es la persona natural o jurídica, que emite un mensaje


de datos, con su firma electrónica. En la disposición general novena de la
Ley de Comercio Electrónico, que contiene un glosario de términos,
podemos encontrar una definición de signatario: “Signatario: Es la persona
que posee los datos de creación de la firma electrónica, quien, o en cuyo
nombre, y con la debida autorización se consigna una firma electrónica.”
- Receptor o Destinatario: es la persona natural o jurídica a quien está dirigido
el mensaje de datos, que contiene la firma electrónica del emisor.

Dentro de este proceso también podríamos considerar como parte al tercero de


confianza, es decir, a la autoridad de certificación, que son aquellas entidades que
emiten los certificados de firma electrónica, otorgando las claves públicas y las
claves privadas, a las personas titulares de una firma electrónica, cabe resaltar, sin
embargo, que quien determina la clave privada es el titular de la firma mas no la
entidad de certificación, pues como habíamos manifestado en líneas anteriores, la
clave privada es solamente conocida por el titular de la firma electrónica, ni la
autoridad de certificación puede conocer esta clave.

2.5 Valor y eficacia.

Para hablar acerca del valor y de la eficacia de la firma electrónica es preciso citar el
artículo catorce de la Ley de Comercio Electrónico: “Efectos de la firma electrónica.-
La firma electrónica tendrá igual validez y se le reconocerán los mismos efectos

39
jurídicos que a una firma manuscrita en relación con los datos consignados en
documentos escritos, y será admitida como prueba en juicio.”

Este es un artículo de gran importancia que recoge nuestra legislación, pues en él se


plasma el principio de analogía y no discriminación de las firmas electrónicas;
principio que exige que las mismas reglas que se aplican para la firma ológrafa sean
aplicadas para la firma electrónica, es decir, la firma electrónica debe surtir los
mismos efectos que surte la firma ológrafa, además este principio declara, que no se
pueden negar los efectos jurídicos que derivan de la firma electrónica, por el solo
hecho de que esta se halle en un formato electrónico.

Recordando el concepto de firma ológrafa podemos manifestar que ésta constituye


aquel método o símbolo que utiliza una persona para identificarse como el autor de
un determinado documento y hacerse cargo de las obligaciones contenidas en el
documento suscrito. Con este concepto podemos recordar las funciones que cumple
una firma que son las de identificar al autor de un documento, aprobar el contenido
del documento, obligar al autor del documento a cumplir con lo que declara en el
mismo, dar autenticidad al documento. Todos estos efectos que surte la firma
manuscrita, debe también producir la firma electrónica, en virtud del principio de
analogía y no discriminación que está recogido en el artículo catorce de nuestra Ley
de Comercio Electrónico.

Esta es la eficacia de la firma electrónica; pues cuando emitimos una firma


electrónica es exactamente igual que si estuviéramos firmando un documento por
escrito, y los efectos tienen que ser los mismos. Vale la pena comentar que el
artículo catorce de la Ley de Comercio Electrónico, establece que la firma
electrónica tiene el mismo valor jurídico que la firma manuscrita, pero el artículo se
refiere al valor que tiene la firma manuscrita cuando esta se halla vinculada a un
determinado documento, pues sería ilógico pensar que una firma aislada pueda tener
algún valor jurídico, por consiguiente es útil aclarar que la firma electrónica tiene el
mismo valor que la firma manuscrita que se halle vinculada a un determinado
documento. Además agrega el artículo que podrá ser utilizada como medio de
prueba dentro de un juicio.

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2.6 Requisitos de la firma electrónica.

Como habíamos manifestado ya, el concepto de firma electrónica que se encuentra en


el artículo trece de la Ley de Comercio Electrónico es un concepto amplio, y que por
ende, admite la posibilidad de que nuevas técnicas o métodos que puedan ser
desarrollados en el futuro, puedan ser consideradas firmas electrónicas. Pero a pesar de
ello nuestra ley exige que la firma electrónica reúna ciertos requisitos para que esa
técnica pueda ser considerada firma electrónica. Estos requisitos se encuentran
especificados en el artículo quince de la Ley de Comercio Electrónico:

“Requisitos de la firma electrónica.- Para su validez, la firma electrónica reunirá


los siguientes requisitos, sin perjuicio de los que puedan establecerse por
acuerdo entre las partes:

a) Ser individual y estar vinculada exclusivamente a su titular;


b) Que permita verificar inequívocamente la autoría e identidad del signatario,
mediante dispositivos técnicos de comprobación establecidos por esta ley y sus
reglamentos;
c) Que su método de creación y verificación sea confiable, seguro e inalterable
para el propósito para el cual el mensaje fue generado o comunicado;
d) Que al momento de creación de la firma electrónica, los datos con los que se
creare se hallen bajo control exclusivo del signatario, y,
e) Que la firma sea controlada por la persona a quien pertenece.”

Estos son los requisitos que deben cumplirse inexorablemente para que una
determinada técnica o método pueda constituir una firma electrónica. Pero, sin
embargo, aquí juega un papel fundamental el artículo cincuenta y tres de la Ley de
Comercio Electrónico que se encuentra en el capítulo cuarto del antes mencionado
cuerpo legal, y que se refiere a la prueba; pues este artículo declara que cuando se
presentare como prueba una firma electrónica, y ésta se hallare certificada, por una
de las entidades de certificación de información acreditadas por el organismo
competente, que en nuestro caso es el CONATEL, se presume que la firma
electrónica reúne todos los requisitos exigidos por la ley.

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Cuando una firma electrónica es presentada dentro de un juicio como prueba, el
artículo cincuenta y tres de la Ley de Comercio Electrónico presume que ésta reúne
todos los requisitos exigidos en el artículo quince del mismo cuerpo legal. Sin
embargo, debemos preguntarnos si la presunción contenida en el artículo cincuenta y
tres constituye una presunción legal o constituye una presunción de derecho. Para
resolver este problema vamos a acudir al artículo treinta y dos del Código Civil:

“Art. 32.- Se llama presunción la consecuencia que se deduce de ciertos


antecedentes o circunstancias conocidas.
Si estos antecedentes o circunstancias que dan motivo o la presunción son
determinados por la ley, la presunción se llama legal.

Se permitirá probar la no existencia del hecho que legalmente se presume,


aunque sean ciertos los antecedentes o circunstancias de que lo infiere la ley;
a menos que la ley misma rechace expresamente esta prueba, supuestos los
antecedentes o circunstancias.

Si una cosa, según la expresión de la ley, se presume de derecho, se entiende


que es inadmisible la prueba contraria, supuestos los antecedentes o
circunstancias.”

Como vemos entre la presunción de derecho y la presunción legal existe una gran
diferencia, pues mientras la presunción legal admite prueba en contrario, la
presunción de derecho no lo hace; resulta por tanto de trascendental importancia
determinar si la presunción contenida en el artículo cincuenta y tres de la Ley de
Comercio Electrónico, constituye una presunción de derecho o una presunción legal.
Siendo así, vamos a recurrir al tenor literal del mismo artículo treinta y dos del
Código Civil que en su cuarto inciso manifiesta que si una cosa “según la expresión
de la ley, se presume de derecho” no es admisible prueba en contrario. Según este
inciso para que exista una presunción de derecho, la ley debe manifestar
expresamente que una determinada situación constituye presunción de derecho,
impidiendo de esta forma que se pueda probar lo contrario.

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Además el inciso tercero del artículo treinta y dos del Código Civil permite probar
la no existencia de un hecho que legalmente se presume, a no ser que la misma ley
rechace expresamente esta posibilidad; en este caso no existe ninguna disposición
que imposibilite probar que una determinada técnica no reúne los requisitos que
debe cumplir para ser considerada firma electrónica.

Con los antecedentes que hemos señalado podemos llegar a la conclusión de que la
presunción contenida en el artículo cincuenta y tres de la Ley de Comercio
Electrónico, constituye una presunción legal, pues esta disposición no establece que
esta presunción constituya una presunción de derecho, además existe la posibilidad
de probar el no cumplimiento de los requisitos establecidos por la ley por parte de
una firma electrónica, ya que no existe una prohibición expresa de la ley.

Si esta presunción constituyera una presunción de derecho, estaríamos frente a un


grave problema; pues se podría presentar cualquier firma electrónica, por más que
esta no cumpla con los requisitos establecidos en el artículo quince de la Ley de
Comercio Electrónico, como prueba dentro de un juicio, y por ser la presunción del
artículo cincuenta y tres de la Ley de Comercio Electrónico, una presunción de
derecho, nos veríamos en la imposibilidad de probar que esta firma no reúne los
requisitos que la misma ley exige.

Refiriéndonos ya a los requisitos exigidos por la ley para que pueda existir una firma
electrónica, el primer requisito, que creo que es bastante claro, se refiere a que la
firma electrónica puede tener solo un titular, pues sería ilógico pensar que varias
personas pudiesen utilizar una misma firma electrónica; además se estaría causando
un perjuicio al destinatario, quien no sabría a ciencia cierta con quien se está
comunicando.

El segundo requisito que establece nuestra ley se haya vinculado íntimamente con
una de las funciones que cumple la firma, esta es la de identificar plenamente la
autoría e identidad del signatario, este requisito establece que debe haber la
posibilidad de identificar al signatario por uno de los mecanismos de comprobación
establecidos por la ley o su reglamento, este mecanismo son los llamados
certificados de firma electrónica, a los que ya nos referiremos más adelante.

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El tercer requisito exige que el método de creación y comprobación de la firma
electrónica sea seguro, confiable e inalterable; se cumple con este requisito, por
ejemplo, con el sistema de criptografía asimétrica o de claves públicas, con la
aplicación de la técnica del hashing, para la verificación de la integridad del
mensaje, pues como ya apuntamos, con este sistema basta que el mensaje haya sido
alterado en una coma, para que el resumen que sirve para verificar la integridad del
documento sea totalmente distinto del original, además el uso de las claves privadas
que son únicamente conocidas por el titular, hace que la creación de la firma
electrónica sea segura.

Como cuarto requisito tenemos que, al momento en que se crea una firma
electrónica, los datos que sirven para la creación de la misma deben estar bajo el
control del signatario; de conformidad con este requisito, una firma electrónica
tendrá valor solo si el signatario es quien controla los datos que sirven para la
emisión de la misma; es necesario entonces saber que son los datos que sirven para la
creación de una firma electrónica, y para tal efecto vamos a acudir a la Ley de
Comercio Electrónico que en su disposición general novena define a los datos de
creación de la firma electrónica de la siguiente manera: “Son los elementos
confidenciales básicos y necesarios para la creación de una firma electrónica.” Como
un ejemplo de los datos que sirven para la creación de una firma electrónica tenemos
la clave privada, pues según nuestra ley, y creo que es lógico, si es que al momento
de la emisión de una determinada firma electrónica existen dos o más personas que
conozcan la clave privada del signatario, y se emite una firma electrónica, la misma
carecería de valor.

Finalmente, la ley exige que la firma electrónica esté controlada por la persona a
quien pertenece; este es un requisito que se vincula con el anterior, ya que estos dos
últimos requisitos procuran brindar seguridad a los destinatarios, pues pensemos en
la posibilidad de que la firma electrónica esté siendo controlada por otra persona que
no sea el titular de la misma, sin duda sería un peligro para quien sea destinatario de
un mensaje que se envíe con la firma electrónica que se encuentra bajo el control de
esta otra persona, ya que el destinatario creerá que este mensaje efectivamente fue
enviado por el titular de la firma electrónica, cuando en realidad es otra persona.

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Concluimos en que para que una firma electrónica pueda gozar de plena validez, es
necesario que concurran todos estos requisitos, caso contrario la firma electrónica no
tendrá ningún valor, y no podrá surtir ningún efecto.

2.7 Obligaciones del titular de la firma electrónica.

El artículo diecisiete de la Ley de Comercio Electrónico se refiere a las obligaciones


que tiene el titular de la firma electrónica en sus siete literales, y a continuación
vamos a referirnos a cada una de estas obligaciones:

“a) Cumplir con las obligaciones derivadas del uso de la firma electrónica”

Esta es una de las obligaciones que se vincula directamente con el principio de no


repudio de la firma electrónica, principio que establece que el titular de una firma
electrónica no puede negar la autoría de un documento que contenga su firma
electrónica; y como consecuencia debe cumplir con los compromisos que se deriven
del documento firmado por él. Ésta es también una de las garantías que tiene el uso de
la firma electrónica, pues si no hubiera la posibilidad de que el signatario cumpla con lo
ofrecido en un documento que tenga su firma electrónica, ésta no tuviera ninguna razón
de ser.

“b) Actuar con la debida diligencia y tomar las medidas de seguridad necesarias, para
mantener la firma electrónica bajo su estricto control y evitar toda utilización no
autorizada”

Esta obligación tiene su justificación, pues si la ley exige como requisito para la validez
de la firma electrónica que los datos que sirven para la creación de la misma estén bajo
el control de su titular; y que sea el titular de la firma electrónica quien la controle; la
ley no puede dejar de exigir al titular de la firma que tome todas las medidas necesarias
para que la firma electrónica permanezca bajo su control, y de esta forma evitar el uso
indebido de la misma, porque de no hacerlo estaría arriesgándose a que su firma
electrónica carezca de valor.

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“c) Notificar por cualquier medio a las personas vinculadas, cuando exista el riesgo de
que su firma sea controlada por terceros no autorizados y utilizada indebidamente”

Esta obligación surge en el momento en el que el titular de la firma electrónica, por no


cumplir eficazmente con la obligación contenida en el literal b, ha provocado que
terceras personas tengan el control de su firma electrónica y como consecuencia existe
el riesgo de que se produzca un uso indebido de tal firma. En este caso la ley exige al
titular de la firma electrónica que notifique por cualquier medio a todas las personas
que pudieran verse afectadas por esta situación, evitando así que se cause perjuicio a
éstas por el mal uso de su firma electrónica.

“d) Verificar la exactitud de sus declaraciones”

La ley obliga al titular de la firma electrónica a verificar la exactitud de sus


declaraciones, porque respecto de las firmas electrónicas rige el principio de no
repudio, y además el literal a del artículo diecisiete de la Ley de Comercio Electrónico
le exige que cumpla con las obligaciones que se deriven de las declaraciones que haya
hecho en un documento que se encuentre con su firma electrónica. Por estas razones el
signatario debe ser consciente de que los compromisos que adquiera en un documento
con su firma electrónica deben ser fatalmente cumplidos, por lo que debe asegurarse de
que sus declaraciones sean exactas.

“e) Responder por las obligaciones derivadas del uso no autorizado de su firma, cuando
no hubiere obrado con la debida diligencia para impedir su utilización, salvo que el
destinatario conociere de la inseguridad de la firma electrónica o no hubiere actuado
con la debida diligencia”

El literal b del artículo diecisiete de La Ley de Comercio Electrónico, exige al titular de


la firma electrónica que actúe diligentemente, y que tome las medidas de seguridad
necesarias para que terceras personas no tengan control sobre su firma electrónica, y de
esta manera evitar el uso indebido de su firma. Pero si es que el titular de la firma
electrónica no ha cumplido con esta obligación, el literal e de este mismo artículo le
obliga a cumplir con las obligaciones que se hayan generado por el uso no autorizado
de su firma electrónica. Es decir, el titular de la firma también es responsable de las

46
obligaciones contraídas incluso por personas no autorizadas para usar su firma
electrónica, si es que éste no ha tenido el debido cuidado para evitar que ello suceda;
salvo que haya comunicado previamente al destinatario sobre este riesgo o que el
destinatario no haya actuado con la debida diligencia.

“f) Notificar a la entidad de certificación de información los riesgos sobre su firma y


solicitar oportunamente la cancelación de los certificados”

Cuando el titular de una firma electrónica a permitido que terceras personas tengan el
control de su firma electrónica, existiendo por tanto el riesgo de que éstas firmen sin su
autorización, el titular de la firma electrónica tiene la obligación de notificar a la
entidad de certificación de información que le proporcionó el certificado de firma
electrónica, para que esta entidad proceda a cancelar este certificado.

Finalmente el artículo diecisiete señala en su literal g que el titular de la firma


electrónica debe cumplir con las demás obligaciones que se encuentren señaladas en la
ley y sus reglamentos.

2.8 Duración y extinción de la firma electrónica.

En cuanto a la duración de la firma electrónica, el artículo dieciocho de la Ley de


Comercio electrónico es muy claro al manifestar que la firma electrónica tiene una
duración indefinida. Y el artículo diecinueve del mismo cuerpo legal se encarga de
establecer las causales por las que una firma electrónica se extingue:

“a) Voluntad de su titular;

b) Fallecimiento o incapacidad de su titular;

c) Disolución o liquidación de la persona jurídica, titular de la firma; y,

d) Por causa judicialmente declarada.”

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Es de importancia anotar que a pesar de que se extinga una firma electrónica por una
de estas causales, las obligaciones que derivaron de su uso no se extinguen.

2.9 Adquisición y manejo de la firma electrónica dentro del Ecuador.

Para concluir este capítulo, he creído conveniente, referirme al manejo de las firmas
electrónicas dentro de nuestro país. Para ello vamos a empezar por señalar cuáles
son los organismos encargados de la promoción y regulación de las firmas
electrónicas.

En primer lugar tenemos al Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (COMEXI)


que constituye dentro de nuestro país el ente promotor del uso de las firmas
electrónicas, pues así lo establece el artículo treinta y seis de la Ley de Comercio
Electrónico.

Por otra parte, el Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) es el ente


encargado de la regulación, autorización y registro de las entidades de certificación
de información. Las entidades de certificación son los únicos organismos que
pueden otorgar a una persona una firma electrónica, así como el certificado de firma
electrónica respectivo. En definitiva podemos decir que las entidades de
certificación son los organismos que tienen la facultad de desarrollar todas las
actividades que se vinculen al uso de las firmas electrónicas.

En nuestro país contamos únicamente con una entidad de certificación acreditada


por el CONATEL, ésta es el Banco Central del Ecuador. Esta entidad, que obtuvo su
acreditación por parte del CONATEL mediante resolución número 481-20-2008, el
ocho de octubre de 2008, es la única entidad dentro del Ecuador que tiene la facultad
para emitir firmas electrónicas y su correspondiente certificado.

Para que la entidad de certificación de información del Banco Central del Ecuador
pueda emitir un certificado de firma electrónica, es necesario en primer lugar dirigir
una solicitud a dicha entidad, esta solicitud no es la misma para todos los casos, pues
debe tenerse en cuenta si el solicitante es una persona natural, una persona jurídica
de derecho privado, o un funcionario público, ya que el formulario es distinto para

48
cada caso. El formulario para la solicitud de emisión del certificado de firma
electrónica se lo puede descargar de la siguiente página web:
[Link].

Una vez que ha llenado la solicitud, la persona interesada en obtener una firma
electrónica y su correspondiente certificado de firma electrónica, debe dirigirse a las
oficinas de la entidad de certificación de información del Banco Central del
Ecuador, ubicadas en Quito, Guayaquil y Cuenca; para que ahí se proceda a firmar el
contrato de prestación de servicios.

En cuanto a los valores económicos que tiene que cubrir el solicitante tenemos los
siguientes: 43.00 U.S.D. por concepto de emisión del certificado de la firma
electrónica, 26.00 U.S.D. correspondientes al dispositivo token, lo que da un total de
69.00 U.S.D. que con el pago del I.V.A. (Impuesto al valor agregado) suma 77.28
U.S.D.

El certificado de firma electrónica tiene un tiempo de vigencia de dos años, al


culminar el segundo año de vigencia del certificado de firma electrónica se lo puede
renovar por dos años más; para ello, el titular de la firma electrónica deberá cancelar
la cantidad de 22.00 U.S.D.

Así es como se ve un certificado de firma electrónica:

49
Ilustración 1.

El dispositivo token, que debe ser adquirido por la persona que desea obtener una
firma electrónica, es necesario para poder firmar documentos, ya que este
dispositivo es el que contiene el certificado de firma electrónica, el mismo que será
enviado junto con el mensaje de datos al destinatario. Para que pueda emitirse una
firma mediante este dispositivo debe instalarse el driver del dispositivo token en el
ordenador que será utilizado por el titular de la firma electrónica para firmar sus
documentos. Este driver lo podemos descargar de la página web del Banco Central
del Ecuador: [Link], ingresando a la opción entidad de certificación, y
escogiendo la opción ocho: “driver del dispositivo portable seguro – Token”. Ya con
el driver instalado el titular de la firma podrá hacer uso de la misma.

50
Ilustración 2.

Finalmente, para poder firmar un documento, archivo o incluso imagen, existe una
aplicación que se encuentra disponible en forma gratuita en la siguiente dirección:
[Link] Esta aplicación nos permitirá firmar cualquier
archivo.

El proceso de firmado mediante esta aplicación es muy sencillo: en primer lugar


debemos ingresar a la página web antes indicada es decir:
[Link] Luego damos un clic en la opción firma
digital de documentos, a continuación escogemos el archivo que deseamos firmar,
finalmente cuando ya hayamos seleccionado el archivo que deseamos firmar, damos
un clic en el botón firmar archivo, debiendo ingresar la contraseña del dispositivo
token para que este archivo finalmente sea firmado. Este es todo el proceso que se
debe seguir para emitir una firma electrónica, y obviamente para que podamos
realizar esta operación debe estar insertado el dispositivo token en el ordenador.

2.10 Conclusiones.

Una vez que hemos concluido este capítulo, podemos determinar si la firma
electrónica efectivamente brinda seguridad a las personas que intervienen en las
relaciones telemáticas, celebrando contratos mediante el internet por ejemplo.

En primer lugar debemos tener en cuenta que la firma electrónica cumple las mismas
funciones que cumple la firma ológrafa, por lo que debemos señalar que en cuanto a
los efectos no existe diferencia alguna entre la firma electrónica y la firma ológrafa.
Debemos resaltar además uno de los principios que rigen a la firma electrónica como
es el principio de no repudio, principio en virtud del cual, la persona que haya
emitido una firma electrónica en un determinado documento, se encuentra, por ese

51
solo hecho, en la imposibilidad de negar su autoría respecto de dicho documento, y
por ende debe hacerse cargo de las declaraciones que haya efectuado en dicho
documento.

Por estos motivos me atrevo a decir que la firma electrónica brinda seguridad a las
partes que intervienen en negocios que se celebran mediante la vía telemática. Pues
la incertidumbre en cuanto a la identidad de una persona que celebra un contrato
mediante el internet por ejemplo, desaparece con la presencia de la firma electrónica,
ya que la misma está constituida por un bloque de caracteres que permiten
identificar al firmante. Y en cuanto a la obligatoriedad de las declaraciones que se
realicen en un determinado documento, si éste posee una firma electrónica, el
cumplimiento de las declaraciones será de obligatorio cumplimiento para el
firmante, además éste no podrá alegar que no es el autor de dicho documento en
virtud del principio de no repudio.

En cuanto a la normativa legal aplicable a la firma electrónica, tenemos que hacer


mención al artículo trece de la Ley de Comercio Electrónico que define a la firma
electrónica; esta definición a diferencia de la definición de los mensajes de datos, es
una definición en sentido amplio, que permite que cualquier técnica que cumpla con
las exigencias legales y se enmarque dentro del concepto legal, pueda ser
considerada como firma electrónica. Considero que es prudente la posición adoptada
por nuestra legislación, pues no existe una técnica exclusiva con la que se pueda
firmar los mensajes de datos, al contrario existen varias técnicas que han sido
acogidas por las legislaciones del mundo; por lo que aceptar solo una de ellas sería
un error y se estaría provocando inseguridad en las negociaciones.

52
CAPITULO III

CERTIFICADOS DE FIRMA ELECTRÓNICA.

3.1 Introducción.

Una vez que hemos concluido el tema de las firmas electrónicas, no podemos dejar
de tratar aquel que se refiere a los certificados de firma electrónica.

Pues si decíamos que la firma electrónica está constituida por un bloque o conjunto
de caracteres, adjuntados o lógicamente asociados a un determinado documento, y
que tienen por finalidad identificar a la persona que haya firmado electrónicamente
el documento; tenemos que la firma electrónica necesita de los certificados de firma
electrónica para que mediante ellos las personas puedan identificar plenamente al
firmante.

Mediante los certificados de firma electrónica una entidad de certificación da fe de la


veracidad de los datos que constan en el certificado, para que de esta forma las
personas que se comunican telemáticamente con el titular del certificado de firma
electrónica tengan plena certeza respecto de su identidad.

En este capítulo definiremos a los certificados de firma electrónica, para luego poder
referirnos a la utilidad de los mismos, a los requisitos que estos deben cumplir para
poder tener valor legal, además analizaremos las causales por las que los certificados
de firma electrónica se extinguen, son suspendidos y son revocados

Finalmente nos referiremos al reconocimiento internacional de los certificados de


firma electrónica.

3.2 Definición.

Creo que es pertinente, en primer lugar recurrir a las siguientes definiciones que
respecto de los certificados de firma electrónica, han sido elaborados por diversos
autores:

53
El español Guillermo Díaz al definir a los certificados de firma electrónica
manifiesta que son “dispositivos que posibilitan el almacenamiento de diversos
datos relativos al propietario de los mismos (datos personales, claves, etc.) y
permiten identificarlo en la red, garantizando tanto la emisión de los datos, como su
recepción, la integridad de la información transmitida, la confidencialidad y lo más
importante, el no repudio de la transacción.” (Díaz, 2008, P. 9)

Por su parte el también español Francisco Javier García Mas define a los certificados
de firma electrónica como: “Todo mensaje de datos u otro registro que confirme el
vínculo entre un firmante y los datos de creación de la firma electrónica.” (García,
2004, P. 32)

García (2004) manifiesta que la función que cumple el certificado de firma


electrónica es constatar que la clave pública del firmante le pertenece; y es el tercero
de confianza, es decir, las entidades de certificación de información, sobre quien
descansa la fiabilidad de todo el sistema de la firma electrónica.

Patricia Herrmann Fernández al referirse a los certificados de firma electrónica expone


que: “El certificado de una firma electrónica es un registro electrónico que atestigua que
una clave pública pertenece a determinada persona natural o persona jurídica. Por
medio del certificado de firma electrónica podemos verificar que una clave pública
pertenece a determinada persona. Uno de los fines del certificado de firma electrónica
es evitar que alguien utilice una clave falsa intentando hacerse pasar por otro
individuo.” (Herrmann, 2007, P.124)

Nuestra Ley de Comercio Electrónico también posee una definición respecto de los
certificados de firma electrónica en su artículo veinte, y a continuación la cito
textualmente: “Es el mensaje de datos que certifica la vinculación de una firma
electrónica con una persona determinada, a través de un proceso de comprobación que
confirma su identidad.”

Los conceptos que hemos citado nos permiten deducir ciertas características básicas
que reúnen los certificados de firma electrónica. Así podemos indicar que los
certificados de firma electrónica son, como bien lo menciona nuestra Ley de

54
comercio electrónico, mensajes de datos. Estos mensajes de datos cumplen una
misión específica: garantizar a la sociedad que una firma electrónica pertenece a
determinada persona, y que por consiguiente la respectiva clave pública pertenece
efectivamente al firmante, pues de este hecho da fe una entidad de certificación
mediante los certificados de firma electrónica. Así lo manifiesta Alfredo Reyes
Krafft cuando expone que “la misión fundamental de los certificados es permitir la
comprobación de que la clave pública de un usuario, cuyo conocimiento es
imprescindible para autenticar su firma electrónica, pertenece realmente a ese
usuario, ya que así lo hace constar en el certificado una autoridad que da fe de
aquello.” (Reyes, 2002, P.271)

En fin podemos decir que los certificados de firma electrónica tienen como finalidad
brindar seguridad a las partes que intervienen en el intercambio de información
mediante el uso de los mensajes de datos, permitiendo establecer fehacientemente la
identidad de la contraparte, e impidiendo que ésta pueda usar una clave falsa.

Los certificados de firma electrónica son otorgados a las personas por las entidades
de certificación de información. En el caso de nuestro país como ya lo habíamos
manifestado, por ser el Banco Central la única entidad de certificación acreditada por
el Consejo Nacional de Telecomunicaciones, es quien tiene la facultad de emitir los
certificados de firma electrónica dentro de nuestro territorio patrio.

Las entidades de certificación tienen la facultad de otorgar y suspender los


certificados de firma electrónica a las personas, además son las responsables de la
autenticidad de estos certificados. Reyes (2002) indica que una de las características
fundamentales que debe tener una entidad de certificación es que ésta debe gozar de
una gran confianza por parte de la comunidad.

Los certificados de firma electrónica reúnen información personal del titular de la


firma electrónica. Obviamente entre estos datos se encuentra la clave pública del
firmante. Con estos datos el receptor o destinatario de un mensaje de datos que se
encuentre firmado electrónicamente, podrá verificar plenamente la identidad del
firmante, y de esta forma el certificado de firma electrónica estaría cumpliendo con
su objetivo.

55
3.3 Utilidad.

Como bien lo manifiesta Díaz (2008) los certificados de una firma electrónica
constituyen una “identidad digital.” Al constituir una identidad digital el certificado
de firma electrónica posee ciertas utilidades, las mismas que a continuación las
enunciaremos:

- El certificado de firma electrónica sirve para identificar al titular de una firma


electrónica, cuando éste ha firmado electrónicamente un mensaje de datos.
Con el certificado de firma electrónica el receptor de un mensaje de datos,
que puede ser desde el receptor de un simple e-mail hasta el de un mensaje de
gran importancia mediante el cual se pretenda concretar un negocio, puede
establecer a plenitud la identidad del autor de dicho mensaje de datos; y no
solo permite identificar al autor del mensaje de datos, que además es el titular
de la firma electrónica que consta en dicho mensaje, sino que los certificados
de firma electrónica garantizan que se cumpla uno de los principios más
importantes que regulan a la firma electrónica, esto es, el principio de no
repudio. Este principio garantiza que aquella persona que ha emitido una
firma electrónica en un mensaje de datos, no podrá negar su autoría respecto
del mismo; y precisamente mediante el certificado de firma electrónica, es
que este principio puede hacerse efectivo; pues el certificado de firma
electrónica posee datos que permiten identificar al titular de la firma, por lo
que una vez que se conozca la identidad del firmante, este tendrá que aceptar
inevitablemente que es el autor del mensaje de datos, y en consecuencia
deberá hacerse cargo de las declaraciones que haya realizado en dicho
mensaje.
- Cuando nos referíamos al tema de la criptografía asimétrica veíamos que esta
se basaba en la coexistencia de un par de claves, una pública y otra privada,
cabe recalcar que estas dos claves le correspondían a la misma persona.
Como ya lo manifestamos en su momento, la clave pública es aquella que
está destinada a ser divulgada, con el fin de que el público en general tenga
conocimiento de la misma; mientras que la clave privada únicamente es
conocida por el titular de la firma electrónica. Los certificados de firma

56
electrónica representan una forma eficaz de hacer que la sociedad conozca la
clave pública del titular de una firma electrónica.
- Los certificados de firma electrónica pueden servir también de identificación
ante un acceso restringido. Hasta el momento la forma tradicional de ingresar
a un espacio restringido se verifica digitando el username y el password, es
decir digitando el nombre de usuario y la contraseña, como por ejemplo
cuando deseamos ingresar a nuestra cuenta de correo electrónico. Pero en la
actualidad, debido a los riesgos que representa esta forma tradicional de
ingresar a sitios restringidos, se está desarrollando otra forma de
identificación, en virtud de la cual se permitirá el acceso a estos sitios
mediante la verificación de los datos contenidos en un certificado digital.
- Los certificados de firma digital son utilizados también para firmar software.
De esta manera se está garantizando a la persona natural o jurídica que va a
utilizar el software que éste es el original y que no ha sido modificado,
además de indicar quien es el creador del software; razones por las que es
muy escasa la posibilidad de que dicho software posea algún tipo de virus, ya
que de existir dicho virus, sería el propio creador del software quien se
responsabilice por los daños que pudiera provocar aquel virus, pues el
software ya fue firmado por él, y no puede negar su autoría en virtud del
principio de no repudio.
- Uno de los principales motivos por los que las relaciones telemáticas no
logran aún un desarrollo total, es el hecho de que las personas tienen temor a
la inseguridad que este tipo de relaciones pudieran entrañar. Es por eso que
los certificados de firma electrónica buscan brindar seguridad a las partes que
intervienen en este tipo de relaciones. Pues el temor de las partes muchas de
las veces se debe al hecho de no saber exactamente con quien están
comunicándose, pero si las partes deciden firmar electrónicamente sus
mensajes de datos, y adjuntan el respectivo certificado de firma electrónica,
ya no existirá más esa incertidumbre respecto de la identidad de la
contraparte.

3.4 Requisitos.

57
Los certificados de firma electrónica deben cumplir con ciertos requisitos para poder
ser válidos, estos requisitos los establece la Ley de Comercio Electrónico en su
artículo veinte y dos, que a continuación lo cito textualmente:

“Art. 22. Requisitos del certificado de firma electrónica.- El Certificado de


firma electrónica para ser considerado válido contendrá los siguientes
requisitos:

a) Identificación de la entidad de certificación de información;


b) Domicilio legal de la entidad de certificación de información;
c) Los datos del titular del certificado que permitan su ubicación e
identificación;
d) El método de verificación de la firma del titular del certificado;
e) Las fechas de emisión y expiración del certificado;
f) El número único de serie que identifica el certificado;
g) La firma electrónica de la entidad de certificación de información;
h) Las limitaciones o restricciones para los usos del certificado; e,
i) Los demás señalados en esta ley y los reglamentos. ”

Como podemos apreciar en esta disposición, los dos primeros requisitos que debe
cumplir un certificado de firma electrónica para poder ser válido se refieren a las
entidades de certificación; pues como ya dijimos, sobre estas entidades recae toda la
fiabilidad que la sociedad pueda tener respecto del proceso de firma electrónica, ya
que estas entidades dan fe del hecho de que una clave pública corresponde a
determinada persona, y además que los datos que aparecen en el certificado de firma
electrónica efectivamente corresponden al firmante, por lo que en base a esta
garantía, las personas pueden confiar en que no están siendo engañadas por la
contraparte. Es por esto que este artículo exige además en su literal “g” que los
certificados de firma electrónica cuenten con la firma electrónica de la entidad de
certificación de información, para brindar aún más confianza.

Para que un certificado de firma electrónica tenga validez, la Ley de comercio


electrónico exige además que éste contenga los datos que permitan identificar y
ubicar al firmante. Pues si decimos que el certificado de firma electrónica es un

58
mensaje de datos que permite verificar el vínculo existente entre el firmante y su
firma electrónica, es obvio que el certificado deberá contener los datos que permitan
determinar la identidad del firmante; más aún si tenemos en cuenta que el principio
de no repudio rige a la firma electrónica, principio en virtud del cual el titular de una
determinada firma electrónica no puede negar su vinculación con la firma
electrónica; por lo que será necesario identificar plenamente al titular de dicha firma
para poder ubicarlo y que así se haga cargo de las obligaciones adquiridas mediante
el mensaje que contiene su firma. Por estas razones resulta del todo lógico que la ley
exija que estos datos consten en el certificado.

Otro de los datos que la Ley de Comercio Electrónico exige que conste en el
certificado de firma electrónica se refiere a la fecha de emisión y de expiración del
certificado de firma electrónica. Esta es una exigencia que vale la pena tenerla en
cuenta; pues como ya lo veremos más adelante, el Reglamento a la Ley de comercio
electrónico establece un plazo dentro del cual el certificado de firma electrónica tiene
validez, fuera de ese plazo el certificado de firma electrónica no tiene ningún valor,
por lo que debe ser renovado ante la entidad de certificación de información que
emitió este certificado. Por lo anotado es que concluimos en que los datos referentes
tanto a la fecha de emisión como a la fecha de expiración del certificado de firma
electrónica, son de vital importancia dentro del desarrollo de las relaciones
telemáticas, en las cuales el derecho busca brindar seguridad, la cual no existiría si es
que se usara certificados expirados en las distintas transacciones.

3.5 Duración y extinción.

El Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico establece en su artículo once la


duración que tiene un certificado de firma electrónica, al manifestar que ésta
dependerá de lo que hayan acordado contractualmente el titular de la firma
electrónica con la entidad de certificación de información, que como sabemos son los
entes que se hayan facultados para otorgar los certificados de firma electrónica a los
titulares de las firmas electrónicas.

La regla que acabamos de anotar en el párrafo anterior podríamos considerarla como


una regla general, pues bien puede darse el caso de que no exista ningún acuerdo

59
entre el titular de la firma electrónica y la entidad de certificación de información, y
para este caso el mismo Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico se encarga de
establecer que el certificado de firma electrónica tendrá una duración de dos años.

Pero la duración del certificado de firma electrónica puede extenderse aún más de los
dos años que señala el Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico. Esto sucede
cuando el titular de la firma electrónica desempeña una función pública o privada
que deba durar más de dos años.

En cuanto a la extinción de los certificados de firma electrónica, la Ley de Comercio


Electrónico establece las siguientes causales: en primer lugar la solicitud por parte
del titular del certificado, la segunda causa por la que los certificados de firma
electrónica se extinguen se refiere a la extinción de la firma electrónica, y como
última causal tenemos la expiración del plazo de validez del certificado de firma
electrónica.

Creo pertinente referirme a las tres causales que establece le Ley de Comercio
Electrónico para la extinción de los certificados de firma electrónica. En cuanto a la
primera causal, es decir por voluntad del titular del certificado, creo que no hay
mucho que comentar, pues esta causal faculta al titular de un certificado de firma
electrónica para acudir a la entidad de certificación de información a expresar su
voluntad de extinguir el certificado proveído por esta entidad. Puede darse este caso
por ejemplo cuando la clave privada del titular de la firma electrónica ha sido
divulgada, y para que no se dé un uso indebido a su certificado de firma electrónica
decide extinguirlo.

La segunda causal para la extinción de un certificado de firma electrónica se presenta


cuando se produce una de las causas por las que se extingue la firma electrónica.
Como ya lo habíamos revisado en el segundo capítulo de este trabajo, las causales
para la extinción de una firma electrónica son: la voluntad del titular de la firma
electrónica, la muerte o incapacidad del titular de la firma electrónica, la disolución o
liquidación de la persona jurídica titular de la firma electrónica, y finalmente por una
causa judicialmente declarada. Si se extingue una firma electrónica debe extinguirse
como consecuencia lógica su certificado, por eso es que la ley contempla la extinción

60
de la firma electrónica como causal para la extinción del certificado de firma
electrónica, pues como habíamos mencionado ya, el certificado de una firma
electrónica tiene como finalidad confirmar el vínculo que existe entre una
determinada firma electrónica y su titular, pero si no existe firma electrónica, el
certificado no tiene razón de ser.

La tercera y última causal para la extinción de un certificado de firma electrónica se


refiere a la duración que tiene el certificado de firma electrónica. Como ya habíamos
anotado, el certificado durará el tiempo que hayan acordado contractualmente la
entidad de certificación de información y el titular de la firma electrónica, en caso de
no existir acuerdo el certificado tendrá una validez de dos años, los mismos que se
pueden prolongar, en atención al cargo que desempeñe el titular del certificado,
vencidos estos plazos el certificado de firma electrónica se extingue.

Debemos anotar que las obligaciones que hayan nacido como consecuencia del uso
del certificado de la firma electrónica deben ser cumplidas sin perjuicio de la
extinción del certificado de la firma electrónica. Además es preciso anotar que la
extinción del certificado de firma electrónica se perfecciona en el momento en que se
comunica de este hecho a la entidad de certificación de información. En el caso de la
muerte del titular de la firma electrónica, la extinción del certificado de firma
electrónica se perfecciona en el momento mismo de la muerte.

La Ley de comercio electrónico en su artículo veinte y cuatro manifiesta que en caso


de secuestro o desaparición del titular de un certificado de firma electrónica, la
extinción del mismo se verifica en el momento en que se efectúe la respectiva
denuncia ante las autoridades competentes. A pesar de que este mismo artículo
establece en sus tres literales las causales de extinción de los certificados de firma
electrónica, dentro de los cuales no se contempla ni el caso del secuestro ni la
desaparición del titular del certificado, debemos entender que estas dos posibilidades
también constituyen causas para la extinción de un certificado de firma electrónica,
pues considero que lo que existe es un error en la redacción del artículo veinte y
cuatro, pues debió agregarse un cuarto literal en el que se hagan constar al secuestro
o desaparición del titular del certificado como causa de extinción del certificado.

61
3.6 Suspensión y revocatoria.

Nos compete ahora referirnos a la suspensión de los certificados de firma electrónica;


para ello es preciso hacer una diferenciación entre la suspensión y la extinción de los
certificados de firma electrónica, pues existen diferencias substanciales entre estas
dos figuras, ya que la extinción supone que el certificado de firma electrónica ya no
podrá ser utilizado por quien era su titular, es decir la extinción del certificado de
firma electrónica implica el cese definitivo de las funciones que el certificado de
firma electrónica está llamado a brindar; mientras que la suspensión implica un cese
temporal de las funciones que cumple el certificado de firma electrónica.

Una vez que hemos efectuado la respectiva diferenciación entre la suspensión y la


extinción de los certificados de firma electrónica, creo pertinente citar las causales
por las que los certificados de firma electrónica son suspendidos: en primer lugar
tenemos que los certificados de firma electrónica pueden ser suspendidos por
disposición del Consejo Nacional de Telecomunicaciones, la segunda causal por la
que se suspenden los certificados de firma electrónica se verifica cuando la entidad
de certificación de información logra comprobar que existe falsedad en los datos que
han sido consignados por parte del titular del certificado de firma electrónica;
finalmente, se suspenden los certificados de firma electrónica cuando existe
incumplimiento del contrato celebrado entre la entidad de certificación de
información y el titular del certificado de firma electrónica.

La suspensión del certificado de firma electrónica dispuesta por la entidad de


certificación de información debe ser notificada inmediatamente tanto al titular del
certificado de firma electrónica como a la entidad de control, es decir al Consejo
Nacional de Telecomunicaciones, además deben estar claramente explicadas las
causas por las que se procedió a suspender el certificado de firma electrónica.

Cuando las causas por las que se procedió a suspender el certificado de firma
electrónica se desvanecen, o cuando existe resolución por parte del Consejo Nacional
de Telecomunicaciones; la entidad de certificación de información debe levantar la
suspensión del certificado de firma electrónica y además debe habilitarlo de forma
inmediata.

62
Una vez que nos hemos referido al tema de la suspensión de los certificados de firma
electrónica, nos corresponde referirnos a la revocatoria de los mismos. A diferencia
de la extinción y de la suspensión de los certificados de firma electrónica, la
revocatoria se produce por hechos que tienen que ver única y exclusivamente con la
entidad de certificación de información, por lo que el organismo competente para
declarar la revocatoria de los certificados de firma electrónica es el Consejo Nacional
de Telecomunicaciones. Existen dos causales por las que el Consejo Nacional De
Telecomunicaciones puede revocar un certificado de firma electrónica.

La primera causal se refiere al cese de las actividades de la entidad de certificación


de información. Es de importancia anotar, respecto de esta causal, que únicamente se
puede revocar el certificado de firma electrónica cuando no exista otra entidad de
certificación de información que asuma los certificados que fueron otorgados por la
entidad que está cesando en sus actividades. Para que se produzca la cesión de los
certificados a otra entidad de certificación de información se debe contar con el
consentimiento expreso del titular del certificado. La entidad de certificación de
información que esta cesando en sus actividades debe notificar este particular a sus
usuarios con por lo menos noventa días de anticipación.

La otra causal por la que se revocan los certificados de firma electrónica es la quiebra
técnica judicialmente declarada de la entidad de certificación de información.

Cuando un certificado de firma electrónica es revocado o suspendido o se extingue,


este hecho debe ser comunicado de forma inmediata al que fuera titular del
certificado de firma electrónica. Esta notificación debe hacerse a la dirección
electrónica y a la dirección física que haya señalado el titular del certificado, al
celebrar el contrato de prestación de servicios con la entidad de certificación de
información.

Tanto la suspensión como la revocatoria de los certificados de firma electrónica,


surten efectos desde el momento de su comunicación, esto con relación al titular del
certificado, y con relación a terceros, surten efectos desde el momento de la
publicación de la revocatoria o de la suspensión del certificado de firma electrónica.
En cuanto a la publicación de la suspensión o revocatoria del certificado de firma

63
electrónica tenemos que anotar que el Reglamento a la Ley de Comercio Electrónico
faculta para que se publique por cualquiera de los siguientes medios:

“a) Siempre en la página electrónica determinada por el CONATEL en la que


se reporta la situación y la validez de los certificados, así como en la página
WEB de la entidad certificadora; y,
b) Mediante un aviso al acceder al certificado de firma electrónica desde el
hipervínculo de verificación, sea que éste forme parte de la firma electrónica,
que conste en un directorio electrónico o por cualquier procedimiento por el
cual se consulta los datos del certificado de firma electrónica.

Opcionalmente, en caso de que la entidad certificadora o la entidad de


registro relacionada crean conveniente, se podrá hacer la publicación en uno
de los medios de comunicación pública”

Es preciso anotar que ni la revocatoria ni la suspensión del certificado de firma


electrónica eximen de responsabilidad al titular del certificado de firma electrónica
respecto de las obligaciones contraídas como consecuencia del uso del certificado de
firma electrónica; por ende estas obligaciones deben ser cumplidas.

La entidad de certificación de información es responsable por los perjuicios que


ocasionaren tanto la ausencia como el retardo de comunicación o de publicación
respecto de la suspensión o revocatoria de los certificados de firma electrónica.

3.7 Reconocimiento internacional.

Nos incumbe ahora tratar el tema del reconocimiento internacional de los certificados
de firma electrónica; para ello es de indiscutible importancia recurrir tanto a la Ley
de Comercio electrónico como a su reglamento, además nos referiremos a las
disposiciones que contiene la Ley Modelo de la Comisión de la Naciones Unidas
para el Derecho Mercantil Internacional sobre firmas electrónicas. Estos cuerpos
legales contienen las normas que regulan la aplicación de los certificados de firma
electrónica en territorio extranjero.

64
En primer lugar, nos vamos a referir al artículo dieciséis del Reglamento a la Ley de
Comercio Electrónico. Esta disposición manifiesta que los certificados de firma
electrónica otorgados fuera del territorio ecuatoriano tendrán valor legal en el
Ecuador, siempre que hayan sido revalidados ante el Consejo Nacional de
Telecomunicaciones; este organismo tiene el deber de verificar tanto el grado de
fiabilidad del certificado de firma electrónica como la solvencia técnica de la entidad
que lo otorgó.

De igual manera la Ley de Comercio Electrónico en su artículo veinte y ocho


manifiesta que los certificados de firma electrónica emitidos por entidades de
certificación extranjeras tendrán el mismo valor legal que tienen los certificados de
firma electrónica otorgados por entidades de certificación ecuatorianas, siempre que
estos certificados cumplan con los requisitos que establece la Ley de Comercio
Electrónico, y tengan además un grado de fiabilidad equivalente a los certificados de
firma electrónica emitidos en el Ecuador.

Según lo que hemos manifestado, podemos decir que es posible que aquellos
certificados de firma electrónica, que no han sido otorgados en el Ecuador, pueden
tener el mismo valor legal y surtir los mismos efectos jurídicos, que los certificados
de firma electrónica otorgados por entidades de certificación de información
ecuatorianas.

Ahora bien, nos hemos referido ya a los certificados de firma electrónica otorgados
en el extranjero, que como dijimos tienen valor en el Ecuador si cumplen los
requisitos legales, y son revalidados ante el Consejo Nacional de
Telecomunicaciones. Pero surge una interrogante: ¿Qué sucede con los certificados
de firma electrónica otorgados en el Ecuador, pueden tener valor legal fuera de
nuestro territorio patrio?

Dando respuesta a la interrogante antes planteada, podemos manifestar que los


certificados de firma electrónica otorgados por entidades de certificación
ecuatorianas si tienen valor fuera del Ecuador; pues la Ley Modelo de la CNUDMI
sobre Firmas Electrónicas, en su artículo doce, manifiesta que en el momento de
determinar los efectos jurídicos de un certificado de firma electrónica, no se debe

65
tener en cuenta ni el lugar en donde el certificado fue otorgado, ni el lugar en donde
se encuentre establecida la entidad de certificación que otorgó el certificado de firma
electrónica.

Para concluir vamos a decir que el lugar en donde se otorgó el certificado de firma
electrónica no constituye un obstáculo para que el certificado pueda surtir los efectos
que está llamado a surtir. Así lo establece el inciso segundo de la Ley Modelo de la
CNUDMI sobre Firmas Electrónicas al establecer que “Todo certificado expedido
fuera [del Estado promulgante] producirá los mismos efectos jurídicos en [el Estado
promulgante] que todo certificado expedido en [el Estado promulgante ] si presenta
un grado de fiabilidad sustancialmente equivalente.”

3.8 Conclusiones.

Como ya manifestamos dentro de este capítulo, los certificados de firma electrónica


son mensajes de datos que contienen la información que permite establecer la identidad
de la persona que haya firmado el mensaje de datos al cual está asociado el certificado
de firma electrónica. Estos certificados de firma electrónica son indispensables en el
proceso de firma electrónica, pues si la firma electrónica permite establecer la
identidad de la persona que la emite, esta necesita de un mecanismo en el cual consten
los datos que permitan identificar a dicha persona, éste objetivo se cumple a través de
los certificados de firma electrónica, y para que no quepa la menor duda respecto de la
identidad del firmante, las denominadas entidades de certificación de información se
encargan de dar fe respecto de la veracidad de los datos que identifican al titular de la
firma electrónica.

Como manifestamos en este capítulo, las entidades de certificación de información son


los entes que tienen la facultad de otorgar a los titulares de las firmas electrónicas su
respectivo certificado. En el caso del Ecuador solo existe una entidad de certificación
de información, el Banco Central del Ecuador. Con esto se evidencia la falta de
promoción respecto del proceso de firma electrónica dentro de nuestro país.

Considero que los certificados de firma electrónica hacen aún más fiable a todo el
proceso de firma electrónica, ya que a través de ellos las personas podemos establecer a

66
plenitud la identidad de la persona que ha firmado un mensaje de datos; además
debemos tener en cuenta que los datos consignados en el certificado de firma
electrónica están respaldados por una entidad de información, que da fe de la veracidad
de los datos que aparecen en el certificado, y además de que estos datos pertenecen al
firmante.

Por todo esto concluyo en que gracias a los certificados de firma electrónica, la firma
electrónica puede cumplir con los objetivos que está llamada a cumplir, es decir
identificar a las personas dentro de las operaciones telemáticas, y por consiguiente
brindar la seguridad a la que tanto se aspira en estas operaciones.

67
Conclusiones.

La Ley modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el derecho mercantil


internacional (CNUDMI) sobre comercio electrónico, se basa en el criterio del
“equivalente funcional”; este criterio busca que todas aquellas funciones y objetivos
que desempeña la información cuando está plasmada en el papel, sean satisfechos y
desarrollados por las técnicas del comercio electrónico, es decir, este criterio
pretende que la información constante en un soporte electrónico cumpla las mismas
funciones que cumple la información cuando está plasmada en un papel.

En nuestro país, al momento de redactar las disposiciones de la Ley de Comercio


Electrónico, se tuvo muy en cuenta el criterio del “equivalente funcional”
establecido por la La Ley modelo de la Comisión de las Naciones Unidas para el
derecho mercantil internacional (CNUDMI) sobre comercio electrónico.

Así por ejemplo, la Ley de Comercio Electrónico permite que los mensajes de datos
reemplacen a los documentos escritos y a los documentos originales, cuando la ley
exija su presentación. De igual manera, en virtud del criterio del “equivalente
funcional”, la Ley de Comercio Electrónico reconoce que la firma electrónica surte
los mismos efectos que surte la firma ológrafa en un documento escrito.

Este criterio procura eliminar todo obstáculo que pueda limitar el desarrollo de las
relaciones telemáticas, permitiendo que los mensajes de datos y la firma electrónica,
produzcan los mismos efectos que producen los documentos escritos y la firma
escrita u ológrafa.

Como manifestamos en este trabajo, existen ciertos principios que se aplican a los
mensajes de datos y a la firma electrónica, principios que buscan que estas dos
figuras cumplan eficazmente con sus objetivos, los mismos que se concretan en
brindar seguridad a las personas que intervienen en el intercambio de información
mediante la vía telemática, además constituir medios de prueba eficaces para
justificar la veracidad de la información, que haya sido generada o que esté siendo
almacenada por un medio electrónico.

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Uno de estos principios es el de no discriminación, que se aplica tanto para los
mensajes de datos como para la firma electrónica; y establece que no se puede negar
efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria a la información por el solo hecho de
encontrarse en un mensaje de datos o a la firma por constar en un formato
electrónico.

Por lo anotado en los párrafos anteriores, y por todos los aspectos que hemos
analizado en este trabajo, respecto de los mensajes de datos, de la firma electrónica,
y de los certificados de firma electrónica, hemos llegado a la conclusión de que estas
herramientas, que nos brinda el Estado mediante la Ley de Comercio Electrónico,
definitivamente ayudan a solventar en gran medida el problema de la inseguridad
que se presenta en el intercambio de información mediante la vía telemática. Pues el
hecho de que la Ley de Comercio Electrónico reconozca a los mensajes de datos
igual valor jurídico y probatorio que el de los documentos escritos, es un gran
avance; debido a que se puede utilizar a los mensajes de datos dentro de un juicio
para justificar un determinado hecho, existiendo incluso la posibilidad de que
existan mensajes de datos, que cumpliendo con ciertos requisitos legales, gocen del
mismo valor del que gozan los instrumentos públicos.

La firma electrónica permite además que su titular sea identificado por el resto de las
personas que participan en las relaciones telemáticas, eliminando así la incertidumbre
que pudiera existir respecto de su identidad. Para otorgar aún más seguridad al
proceso de firma electrónica, ésta es gobernada por principios como el de
autenticidad y el de no repudio, principios que garantizan que la persona que haya
emitido una firma electrónica en un determinado documento, cumplirá con las
obligaciones que hayan nacido como consecuencia de las declaraciones contenidas
en dicho documento.

Y para permitir que el proceso de firma electrónica cumpla con su función, es decir
que el titular de la firma electrónica pueda ser plenamente identificado, tenemos que
la Ley de Comercio Electrónico regula a los certificados de firma electrónica,
otorgando la facultad de dar fe, a las entidades de certificación de información, de
que los datos contenidos en su certificado pertenecen efectivamente al titular del
certificado.

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Todas estas figuras hacen que el intercambio de información que se realiza mediante
los modernos sistemas de información, como por ejemplo el internet, sea cada vez
más seguro. No vamos a aventurarnos a decir que estas herramientas brindan una
seguridad absoluta en las relaciones telemáticas, pues la seguridad absoluta no existe
ni en las relaciones físicas, es decir aquellas operaciones o transacciones que se
efectúan necesariamente con la presencia física de las personas que intervienen en
ellas; pero si reducen de una manera substancial la inseguridad que suele presentarse
en las relaciones telemáticas.

En cuanto a la normativa legal que regula a los mensajes de datos, a la firma


electrónica, y a los certificados de firma electrónica en nuestro país, me atrevo a
decir que en términos generales es correcta; pues regula de una forma ordenada todos
los aspectos referentes a estas tres figuras; y además al reconocer los principios
planteados por la Ley modelo de la CNUDMI sobre comercio electrónico, la ley
garantiza que estas tres figuras brindarán seguridad a las personas en el intercambio
de datos por medio de los nuevos sistemas de información.

Sin embargo, existe un problema en cuanto al reconocimiento internacional de los


certificados de firma electrónica, pues a pesar de que existe una ley modelo dictada
por la Comisión de las Naciones Unidas para el derecho mercantil internacional
sobre comercio electrónico, los criterios de los países, respecto del reconocimiento
internacional de los certificados de firma electrónica, no se encuentran unificados,
tornando problemático el reconocimiento internacional de los certificados de firma
electrónica.

Es por esta razón que no podemos manifestar que estas figuras concedan a las
personas una seguridad absoluta en sus transacciones u operaciones telemáticas; pero
sin embargo debemos tener presente que la ley permite a las personas acordar el uso
de determinados tipos de firma electrónica o certificados, siendo válido y suficiente
en derecho este acuerdo. Entonces, como podemos apreciar, la ley otorga
posibilidades a las personas con las que la inseguridad que pudiera presentarse puede
desaparecer; pero para que esto suceda debe haber un excelente trabajo de promoción
respecto de estas posibilidades que nos otorga la ley.

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Todo esto nos lleva a manifestar que el Estado debe preocuparse de realizar un
trabajo de promoción eficaz respecto de la firma electrónica, de los certificados de
firma electrónica y de los mensajes de datos, así como de sus aspectos más
relevantes, haciendo énfasis en las utilidades y beneficios que estas figuras brindan,
así como las posibilidades que nos otorga la ley para disminuir la inseguridad en las
relaciones telemáticas.

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