DIPLOMA SEMIPRESENCIAL EN RESONANCIA MAGNÉTICA
VERSIÓN 4 (2013-2014)
Módulo 1
GUÍA DEL ESTUDIANTE
Duración del Módulo: Desde el 5 al 31 de Agosto
ACTIVIDAD 1
Actividad 1:
PRINCIPIOS FISICOS DE RESONANCIA MAGNÉTICA
Inicio: 5 de Agosto Término: 30 de Agosto
Lea y estudie el material de consulta obligatoria de cada
Actividades a realizar
Tema.
Introducción al espín nuclear, Prof. Daniel Castro A.
Magnetismo, electromagnetismo, superconducción y
propiedades magnéticas, Prof. Cristián Garrido I.
Campo magnético, Gradientes y Campo de RF, Prof.
Cristián Garrido I.
Temas
Equilibrio magnético, Excitación y Relajación nuclear,
Prof. Cristián Garrido I.
Potenciación de la Imagen, Prof. Cristián Garrido I.
Secuencias de Pulso Clásicas en RM Prof. Cristián Garrido
I.
Tema 1: Introducción al espín nuclear
Profesor Participante: Acad. TM, MSc Daniel Castro Acuña
Inicio: 5 de Agosto Término: 7 de Agosto
Después de revisar tema, el alumno será capaz de describir las
características básicas del momento magnético del electrón y
Aprendizajes esperados
del spin nuclear así como los fenómenos de apantallamiento
magnético y su relación con el desplazamiento químico
1. ¿Cuáles son las características del momento angular y
dipolar magnético de una partícula?
2. ¿Qué es el momento magnético orbital del electrón?
3. ¿Cuáles son las principales características del momento
magnético orbital del electrón?
Al final de este módulo, 4. ¿Cómo se evidenció el spin del electrón?
usted estará en 5. ¿Cuáles son las características del spin nuclear?
condiciones de resolver 6. ¿Qué es el apantallamiento nuclear?
las siguientes preguntas 7. ¿Cómo influye el apantallamiento magnético en los
spines?
8. ¿Qué es el desplazamiento químico (Chemical Shift)?
9. ¿Cuál es la aplicación principal del desplazamiento
químico?
• Consulte el texto “Introducción al espín nuclear”
• El [Link] MSc. Daniel Castro los espera en el Foro:
Actividades a realizar
“Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
formato E-Learning
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°1: 10 de agosto, 2013
Temario:
• Concepto de Espín Electrónico
Actividad presencial
• Concepto de Espin Nuclear
• Electromagnetismo y Propiedades Magnéticas de la
MateriaEquilibrio Magnético, Excitación y Relajación
Nuclear (I)
E-Learning: 5 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 7 horas aproximadamente
Materiales de consulta • Texto: “Introducción al espín nuclear”
obligatoria
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al final
Tipo de Evaluación
del módulo 1.
Tema 2: Magnetismo, Electromagnetismo, Superconducción y Propiedades
Magnéticas
Profesor Participante: Acad. TM. Cristián Garrido Inostroza
Inicio: 8 de Agosto Término: 9 de Agosto
Después de revisar el tema, el alumno será capaz de describir
los fenómenos físicos que se manifiestan y caracterizan al
magnetismo, al electromagnetismo y la superconducción, así
Aprendizajes esperados
como su relación con las propiedades magnéticas de la materia.
Deberá además identificar como estos aspectos físicos se
relacionan con el fenómeno de Resonancia Magnética
1. ¿A qué se debe el fenómeno de magnetismo?
2. ¿Qué características tienen los campos magnéticos?
3. ¿Qué es la permeabilidad magnética y qué permite
caracterizar?
4. ¿Puede describir las características y propiedades de los
Al final de este módulo, materiales ferro, para y diamagnéticos?
usted estará en 5. ¿Qué es la susceptibilidad magnética y cómo influye en
condiciones de resolver el entorno magnético de los spines?
las siguientes preguntas 6. ¿Qué es y cómo se produce el electromagnetismo?
7. ¿Qué es un superconductor? ¿Cómo se produce la
superconducción y cómo se puede utilizar?
8. ¿Qué es la inducción electromagnética y como se
relaciona con el fenómeno de RM?
• Consulte el texto “Magnetismo, superconducción y
propiedades magnéticas”
Actividades a realizar en • El [Link]. Cristián Garrido los espera en el Foro:
formato E-Learning “Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°1: 10 de agosto, 2013
Temario:
• Concepto de Espín Electrónico
Actividad presencial
• Concepto de Espin Nuclear
• Electromagnetismo y Propiedades Magnéticas de la
Materia
Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear (I)
E-Learning: 5 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 7 horas aproximadamente
Materiales de consulta Texto: “Magnetismo, electromagnetismo,
obligatoria superconducción y propiedades magnéticas”
Materiales
Texto: “Lectura complementaria: Superconducción”
complementarios
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al final
Tipo de Evaluación
del módulo 1.
Tema 3: Campo magnético principal, Gradientes magnéticos y Campo de
radiofrecuencias
Profesor Participante: Acad. TM. Cristián Garrido Inostroza
Inicio: 12 de Agosto Término: 14 de Agosto
Después de revisar el tema, el alumno será capaz de describir
los fenómenos físicos que se relacionan con algunos
componentes del hardware de un resonador. Deberá además
Aprendizajes esperados
identificar como estos aspectos físicos se relacionan con el
fenómeno de Resonancia Magnética y su participación en los
procesos de Equilibrio térmico, Excitación y Relajación Nuclear
1. ¿Qué características debe tener un magneto para
utilizarse como campo magnético principal?
2. ¿Qué características tienen las principales familias de
magnetos?
3. ¿Cuál es la participación del campo magnético principal
en el fenómeno de la RM?
4. ¿Qué son los gradientes y los gradientes magnéticos?
5. ¿Cuáles son las características de los gradientes
magnéticos?
6. ¿Cómo actúan los gradientes magnéticos?
Al final de este módulo,
7. ¿Cómo interfiere una gradiente bipolar en la conducción
usted estará en
nerviosa?
condiciones de resolver
8. ¿Cuáles son los parámetros físicos que caracterizan a los
las siguientes
gradientes magnéticos?
preguntas
9. ¿Cuál es el rol que tienen los gradientes magnéticos en el
fenómeno de la RM?
10. ¿Qué es el concepto de fase y frecuencia, y cómo influye
en ambos atributos el campo magnético principal y los
gradientes magnéticos?
11. ¿Qué es el campo de radiofrecuencias y como se describe
a través de parámetros físicos?
12. ¿Cuál es el rol que cumple el campo de RF en el
fenómeno de la RM?
• Consulte el texto “Campo magnético, Gradientes y
Campo de Radiofrecuencias”
Actividades a realizar • El [Link]. Cristián Garrido los espera en el Foro:
en formato E-Learning “Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°2: 24 de agosto, 2013
Temario:
• Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear (II)
Actividad presencial
• Potenciación de la Imagen
• Secuencias de Pulso (I)
• Secuencias de Pulso (II)
• Mesa Redonda Módulo 1
E-Learning: 6 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 8 horas aproximadamente
Materiales de consulta Texto: “Campo magnético, Gradientes y Campo de
obligatoria Radiofrecuencias”
Materiales Texto: “Lectura complementaria: Gili: Propiedades
complementarios Magnéticas y Gradientes”
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al final
Tipo de Evaluación
del módulo 1.
Tema 4: Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear
Profesor Participante: [Link]. Cristián Garrido Inostroza.
Inicio: 15 de Agosto Término: 18 de Agosto
Después de revisar el tema, el alumno será capaz de
describir los fenómenos físicos que se gobiernan los procesos
de Equilibrio de Boltzmann, Excitación nuclear mediante
Aprendizajes esperados pulsos de RF y Relajación nuclear. Deberá además identificar
como estos aspectos físicos se relacionan con el fenómeno de
Resonancia Magnética y su importancia para la utilización
clínica de la técnica
1. ¿Qué es el equilibrio magnético dentro y fuera del
magneto y qué lo provoca?
2. ¿Qué es la interacción dipolo-dipolo y cómo se
relaciona con la fase de los spines?
3. ¿Qué parámetros intervienen en la Ecuación de
Larmor y se relacionan con la fase y frecuencia de los
spines?
4. ¿Qué es la magnetización longitudinal y transversal y
cuáles son sus características?
5. ¿Qué es la Frecuencia central del vóxel?
6. ¿De qué depende la distribución normal de
frecuencias?
7. ¿Qué es el concepto físico de resonancia?
8. ¿Qué es la excitación nuclear y cómo se produce?
Al final de este módulo, 9. ¿Qué factores intervienen en la excitación nuclear?
usted estará en 10. ¿Cómo se manifiesta la excitación en el eje
condiciones de resolver longitudinal y en el plano transversal de un vóxel?
las siguientes preguntas 11. ¿Qué es el vector suma?
12. ¿Qué produce y como son las características de los
pulsos de saturación, de inversión y flip?
13. ¿Cómo se adquiere y cuáles son las características del
plano tomográfico?
14. ¿Cómo se produce y cuáles son las características del
proceso de relajación nuclear?
15. ¿Cómo se produce y de que dependen la relajación
longitudinal y transversal?
16. ¿Cómo influye el medio bioquímico remoto y local en
la relajación T1, T2 y T2*?
17. ¿Cómo caracterizaría los diferentes entornos
bioquímicos presentes en los tejidos de acuerdo a sus
características de relajación?
• Consulte el texto “Equilibrio magnético, Excitación y
Relajación nuclear”
Actividades a realizar • El [Link]. Cristián Garrido los espera en el Foro:
formato E-Learning “Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°2: 24 de agosto,
2013
Temario:
• Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear
Actividad presencial
(II)
• Potenciación de la Imagen
• Secuencias de Pulso (I)
• Secuencias de Pulso (II)
Mesa Redonda Módulo 1
E-Learning: 4 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 8 horas aproximadamente
Materiales de consulta Texto: “Equilibrio magnético, Excitación y Relajación
obligatoria nuclear”
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al
Tipo de Evaluación
final del módulo 1.
Tema 5: Potenciación de la Imagen
Profesor Participante: Acad. TM. Cristián Garrido
Inicio: 19 de Agosto Término: 23 de Agosto
Después de revisar tema, el alumno será capaz de
comprender el mecanismo físico mediante el cual se realiza
Aprendizajes esperados la potenciación de la imagen en RM, con especial énfasis en
la información bioquímica implícita en la imagen potenciada
en los diversos contrastes de imagen disponibles
1. ¿Cuál es el concepto de Potenciación?
2. ¿Qué son los conceptos TR y TE?
3. ¿Cómo se relaciona el fenómeno de la pérdida de la
fase con un pulso de 180º?
4. ¿Cómo se relaciona la recepción del eco, con el
concepto de intensidad de señal?
Al final de este módulo, 5. ¿Cuál es la función del TR?
usted estará en 6. ¿Cuál es la función del TE?
condiciones de resolver 7. ¿Cómo se relacionan TR y TE en las potenciaciones
las siguientes preguntas T1, T2 y DP?
8. ¿Reconoce algunas propiedades de la imagen que se
relacionen con los componentes bioquímicos de los
diversos tejidos?
9. ¿Cuál es la aplicación principal del desplazamiento
químico?
• Consulte el texto “Potenciación de la Imagen”
• El [Link]. Cristián Garrido los espera en el Foro:
Actividades a realizar
“Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
formato E-Learning
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°2: 24 de agosto,
2013
Temario:
• Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear
Actividad presencial
(II)
• Potenciación de la Imagen
• Secuencias de Pulso (I)
• Secuencias de Pulso (II)
• Mesa Redonda Módulo 1
E-Learning: 8 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 8 horas aproximadamente
Materiales de consulta • Texto: “Potenciación de la Imagen”
obligatoria
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al
Tipo de Evaluación
final del módulo 1.
Tema 6: Secuencias de pulso clásicas en RM
Profesor Participante: Acad. TM. Cristián Garrido Inostroza
Inicio: 26 de Agosto Término: 30 de Agosto
Después de revisar el tema, el alumno será capaz de
describir y conocer las principales secuencias de pulso
Aprendizajes esperados utilizadas para la adquisición de imágenes en RM,
asociándolas a la potenciación y sus ventajas y debilidades al
aplicarlas en distintas regiones anatómicas
1. ¿Puede describir la secuencia SE y TSE?
2. ¿Puede describir la técnica Inversión-Recuperación?
3. ¿Puede caracterizar las secuencias FLAIR y STIR?
4. ¿Conoce las ventajas y desventajas de las técnicas
Al final de este módulo, basadas en el eco de espín?
usted estará en 5. ¿Conoce la función de un pulso de gradiente bilobular
condiciones de resolver asimétrico Gx, y su relación con la fase de los espines
las siguientes preguntas en relajación?
6. ¿Puede describir la secuencia Eco gradiente clásica?
7. ¿Conoce las ventajas y desventajas de la secuencia
Eco gradiente clásica”
• Consulte el texto “Secuencias de pulso clásicas en
RM”
Actividades a realizar • El [Link]. Cristián Garrido los espera en el Foro:
formato E-Learning “Módulo 1”, para resolver sus dudas y recibir sus
comentarios.
• Asistencia a sesión presencial n°2: 24 de agosto,
2013
Temario:
• Equilibrio Magnético, Excitación y Relajación Nuclear
Actividad presencial
(II)
• Potenciación de la Imagen
• Secuencias de Pulso (I)
• Secuencias de Pulso (II)
• Mesa Redonda Módulo 1
E-Learning: 6 horas aproximadamente
Tiempo estimado de
realización
Presencial: 8 horas aproximadamente
Materiales de consulta • Texto: “Secuencias de pulso clásicas en RM”
obligatoria
Formativa, mediante una autoevaluación presentada al
Tipo de Evaluación
final del módulo 1.
Actividad 2: Participe en el Foro del Módulo 1
PRINCIPIOS FISICOS DE RESONANCIA MAGNÉTICA
Inicio: 5 de Agosto Término: 30 de Agosto
Ingrese al foro de los diversos temas de este módulo y
Actividades a realizar construya su propio aprendizaje mediante la interacción con
sus compañeros y docentes.
Introducción al espín nuclear, Prof. Daniel Castro A.
Magnetismo, electromagnetismo, superconducción y
propiedades magnéticas, Prof. Cristián Garrido I.
Campo magnético, Gradientes y Campo de RF, Prof.
Cristián Garrido I.
Temas
Equilibrio magnético, Excitación y Relajación nuclear,
Prof. Cristián Garrido I.
Potenciación de la Imagen, Prof. Cristián Garrido I.
Secuencias de Pulso Clásicas en RM Prof. Cristián Garrido
I.
Recuerde que el foro es una herramienta de interacción
Consideraciones pública, por lo tanto sus comentarios serán visualizados por
sus compañeros, docentes y MEDICHI.
Actividad 3: Guía de Actividades Módulo 1
Inicio: 19 de Agosto Término: 23 de Agosto
Ingrese a la herramienta Tareas, allí encontrará la Guía de
Actividades del Módulo 1. Descargue el archivo adjunto y
resuelva las actividades y preguntas planteadas. Guarde el
archivo en su computador y luego envíelo adjunto a través
de este mismo espacio hasta las 23:59hrs. del día 23 de
Actividades a realizar
agosto.
Es importante la realización de ésta actividad, ya que será
discutidas en la mesa redonda a realizarse en la sesión
presencial del día 24 de agosto de 2013
Tiempo estimado de
2 horas aproximadamente.
realización
Actividad 4: Autoevaluación del Módulo 1
Inicio: 26 de Agosto Término: 30 de Agosto
Ingrese a la Autoevaluación del Módulo 1 y resuelva las
Actividades a realizar
preguntas.
Tiempo estimado de
1 hora aproximadamente.
realización
Formativa, por lo tanto no lleva nota. La realización este tipo
Tipo de Evaluación
de evaluaciones es importante para su aprendizaje.
Actividad 5: Evaluación Sumativa del Módulo 1
Inicio: 30 de Agosto Término: 1 de Septiembre
Ingrese a la Evaluación del Módulo 1 y resuelva
Actividades a realizar las preguntas de selección múltiple dispuesta en
la herramienta Pruebas.
Tiempo estimado de realización 2 horas.
Sumativa, por lo tanto lleva nota, la que tiene
Tipo de Evaluación una ponderación dentro de la nota final del
curso.
Actividad 6: Conteste la ENCUESTA DE EVALUACIÓN
Término: 1 de Septiembre
Al finalizar el Módulo 1 ingrese al
icono Encuestas y realice la Encuesta de
Evaluación a los docentes y Equipo Medichi.
Recuerde que esta actividad es obligatoria (no
lleva nota), y es de gran utilidad para mejorar
Actividades a realizar nuestro servicio.
La no realización de esta encuesta impedirá la
visualización del Módulo 2, retrasando sus
contenidos y su aprendizaje, y además
condicionará la visualización de la nota de la
Evaluación sumativa del Módulo 1
Tiempo estimado de realización 1 hora.
Autor: T.M Daniel Castro Acuña, MSc.
Temas:
1. Introducción.
2. Momentos angular y dipolar magnético de una partícula.
3. El momento magnético orbital del electrón.
4. El experimento de Stern-Gerlach y el espín del electrón.
5. Características del espín nuclear.
6. Apantallamiento Nuclear.
7. Desplazamiento Químico (Chemical Shift).
8. Bibliografía.
1. Introducción.
La técnica de Resonancia Magnética (RM) se basa, a diferencia de las
clásicas modalidades de examen de la radiología que utilizan radiaciones
ionizantes, en el estudio de los cambios que producen en la materia la
aplicación de campos magnéticos tanto fijos como variables en el tiempo.
Estos campos son capaces de modificar el estado de una propiedad intrínseca
de las partículas atómicas conocida como ESPIN (traducido del término inglés
spin). Para la obtención de imágenes a través de esta modalidad de examen
en particular, el elegido es el núcleo de hidrógeno. El espín le permite al
núcleo reaccionar frente a la presencia de campos magnéticos externos,
cuyos cambios pueden ser medidos y cuantificados para generar una imagen
o, incluso, determinar la presencia de metabolitos.
El concepto de espín nació durante el desarrollo de la mecánica cuántica
en la primera mitad del siglo XX. Se define como una propiedad intrínseca de
las partículas subatómicas, así como lo es su carga o su masa. Fue postulado
para el electrón por primera vez en 1925 por Samuel Goudsmit y George
Uhlenbeck. Su idea colaboró en encontrar respuestas a problemas y nuevos
postulados de la física de ese entonces, como el denominado experimento de
Stern y Gerlach, entre otros.
Actualmente sabemos que tanto electrones, como protones y
neutrones, poseen espín, así como también el núcleo atómico. Incluso
subpartículas más pequeñas como los quarks poseen esta propiedad. Aunque
el término espín proviene del concepto de los objetos girando entorno a un
eje, se utiliza, sin embargo, para definir un fenómeno cuántico, que no tiene
una contraparte en la mecánica clásica.
Durante la revisión de este apunte iremos acercándonos al concepto de
espín nuclear, comenzando por los descubrimientos y conceptos asociados
inicialmente al electrón.
2. Momentos angular y dipolar magnético de una partícula.
El científico italiano Galileo Galilei postuló en el siglo XVI que “la
naturaleza de un objeto no es detenerse, sino estar en movimiento; más
bien, es la naturaleza de un objeto continuar en su estado original de
movimiento”. ¿Será posible cuantificar el movimiento de los objetos?
El concepto MOMENTO, traducido del inglés momentum, da respuesta a
esta pregunta. Éste se define como la cantidad de movimiento de un objeto
de una determinada masa que se desplaza con cierta velocidad.
Si, por ejemplo, el movimiento de un objeto es en línea recta,
hablaremos de MOMENTO LINEAL, comúnmente denominado por la letra p y
medido en Kg*m/s. El momento es una cantidad vectorial, por lo que posee
las propiedades de todo vector, a saber: módulo, dirección y sentido. En el
caso del momento lineal, la dirección y sentido del vector coinciden con el
desplazamiento del objeto como muestra la figura 1, y su módulo depende de
la masa (Kg) del objeto y la velocidad (metro/segundo) con que se desplace.
Figura 1: Momento lineal de un objeto de masa m y velocidad v. Observe que la dirección y
sentido del vector momento lineal (p) coinciden con el desplazamiento del objeto.
Por ejemplo, una pelota de tenis de unos 60 gramos (0,06 Kg)
impulsada por un tenista a una velocidad de 100 Km/hora (27,78 m/s)
adquiere un momento lineal aproximado de 1,67 Kg*m/s.
Si el objeto no se mueve en línea recta, sino que gira en entorno a un
eje, podemos definir su cantidad de movimiento a través del llamado
MOMENTO ANGULAR, comúnmente denominado por la letra L y medido en
Kg*m2/s. Al igual que el momento lineal, el momento angular es una cantidad
vectorial. Su magnitud es proporcional a la masa del objeto, a su velocidad
(v) tangencial a su trayectoria circular, y al radio (r) de la circunferencia que
describe. Sin embargo, a diferencia del momento lineal, el momento angular
tiene una dirección perpendicular al plano de giro del objeto, y su sentido
depende del sentido de giro del objeto, el cual sigue la conocida Ley de la
Mano Derecha. Si el objeto gira en contra de las manecillas del reloj, por
ejemplo, el vector de momento angular apunta hacia arriba como indica la
figura 2. La expresión del momento angular de un objeto es la siguiente:
! = ! ∗ ! ∗ !
Figura 2: Se representa un objeto de masa mi girando en torno a un eje a una distancia r del
origen con una velocidad vi. Observe que la dirección del vector momento angular L es
perpendicular al plano de giro del objeto. w representa la velocidad angular del objeto.
Para un objeto determinado que circunscribe una órbita específica, a
medida que aumenta su velocidad el momento angular de éste se incrementa
proporcionalmente.
Si el objeto en movimiento posee carga eléctrica se produce un
fenómeno interesante. En 1820 el físico danés Hans Christian Oersted
observó accidentalmente que al hacer circular una corriente eléctrica por un
alambre conductor, la aguja imantada de una brújula se movía,
redireccionándose para formar un ángulo recto con el alambre. Este fue la
primera experiencia en la que se tuvo noción de una posible relación entre
electricidad y magnetismo. Posteriormente, en 1831, André-Marie Ampère
estableció una ley que relaciona el campo magnético generado por una
corriente estacionaria a través de un conductor.
En el caso que el conductor tenga una disposición circular, también
conocida como espira, al hacer circular una corriente eléctrica por él se
genera un campo magnético B que es perpendicular al plano que contiene a
la espira de corriente, cuyo sentido depende también de la Ley de la Mano
Derecha (figura 3). La generación de este campo magnético transforma a la
espira en un imán o dipolo magnético (posee un polo norte y un polo sur),
donde las líneas de campo se dirigen de sur a norte en el centro de la espira
siguiendo el sentido del vector de campo magnético. La fuerza con que este
pequeño imán puede interactuar con otros campos magnéticos se cuantifica a
través del denominado MOMENTO DIPOLAR MAGNÉTICO (m). Este momento
también es un vector, y su magnitud, para el caso de la espira, es
proporcional a la intensidad de corriente que circule a través de ella y al área
que ésta describe.
Figura 3: Se observa la dirección y sentido del campo magnético generado por la corriente
que circula a través de una espira. Note que estos parámetros dependen de la dirección de
circulación de la corriente I.
Esta situación puede llevarse a un caso más simple, en el que una sola
partícula cargada gira entorno a un centro. Al igual que la espira conductora,
la partícula generará un campo magnético perpendicular al plano que describe
su trayectoria, adquiriendo las propiedades de un pequeño imán (dipolo
magnético).
Podemos afirmar hasta el minuto, que esta partícula tendría un
momento angular debido a su desplazamiento circunferencial, y asociado un
momento magnético (por analogía al caso de la espira conductora). ¿Cómo
podemos relacionar ambos momentos? Si conocemos la carga y la masa de la
partícula, la relación entre los módulos de su momento angular L y su
momento magnético m (expresado en Joules/Tesla) se establece como se
describe a continuación:
!
!= ∗!
2!
Donde q es la carga del objeto en Coulomb, y m su masa en Kg. Como
podemos inferir, tanto la carga y la masa son propiedades de una partícula,
por lo que la expresión q/2m es un valor constante. Podemos decir, entonces,
que para una partícula cargada girando en torno a un eje, a medida que
aumente su momento angular, su momento dipolar magnético se
incrementará proporcionalmente.
3. El momento magnético orbital del electrón.
Un ejemplo de esta situación la constituyen los electrones que giran
entorno al núcleo atómico, describiendo una “órbita” entorno a él. Debido a
que el electrón posee carga eléctrica, su desplazamiento genera un pequeño
momento dipolar magnético. Su módulo depende del momento angular que
posee el electrón orbitando al núcleo, y su dirección es perpendicular al plano
de esa órbita. Sin embargo, debido a la carga eléctrica negativa del electrón
(-e) el sentido del momento magnético es contrario al sentido de su momento
angular como indica la figura 4.
Figura 4: Momentos angular y magnético de un electrón orbitando en torno a un núcleo
atómico. Debido a la carga eléctrica del electrón ambos momentos poseen sentidos
opuestos.
Tanto la carga del electrón (e) como su masa (me) son conocidas, pero
¿podremos saber la magnitud del momento angular del electrón orbitando el
núcleo? En 1921, el físico danés Niels Bohr postuló, en el contexto de su
modelo para el átomo de hidrógeno, que el valor del momento angular orbital
para el electrón no podía tomar cualquier valor, sino que debía estar
cuantizado y tomar valores específicos de acuerdo a lo siguiente:
! =!∗ℎ
Donde L es el módulo del momento angular orbital del electrón, n es un
número entero que puede ser 1, 2, 3, etc, y h (llamada hache barra) es la
constante de Plank dividida en 2π. El valor n es el llamado actualmente
número cuántico principal, y determina el nivel energético u órbita de un
electrón en torno al núcleo.
Si consideramos la expresión que relaciona los momentos angular y
magnético, e incorporamos el postulado de Bohr para L, podemos obtener
que el momento magnético m para el electrón del átomo de hidrógeno en el
primer nivel energético n=1 (orbita más cercana al núcleo) es de 9,274eE-24
J/T , valor conocido como MAGNETÓN DE BOHR mB, considerado como la
unidad fundamental para momentos magnéticos electrónicos. Por lo tanto,
cualquier electrón en otro orbital debiese tener valores múltiplos de este mB.
Los científicos de la época se preguntaban cómo era posible que el
electrón solo pudiese tomar ciertos valores de energía y de momento angular
(y por ende de momento magnético). En 1923 el físico francés Louis Víctor de
Broglie consiguió demostrar el postulado de Bohr para el momento angular
del electrón, considerándolo como partícula con comportamiento ondulatorio
(onda de materia). Esta idea fue el comienzo de una serie de avances
importantísimos en la concepción del modelo atómico que posee connotados
próceres de la física como Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger. En 1927,
Clinton Davisson y Lester Germer probaron experimentalmente en Nueva
York que el electrón efectivamente poseía comportamiento ondulatorio,
corroborando la teoría de de Broglie.
Como resultado de este nuevo modelo atómico, aparecen nuevos
números cuánticos, el número orbital o azimutal (l) y el número magnético
(ml). Estos nuevos números colaboran en el establecimiento de los valores del
módulo de momento angular para el electrón en distintos orbitales y la
estimación de la componente en el eje z del vector de momento angular
respectivamente. Ambos números cuánticos solo pueden tomar ciertos
valores, los que son dependientes de la órbita en la que se encuentre un
determinado electrón, el que puede adquirir distintas orientaciones en el
espacio determinadas por estos números (figura 5). En efecto, el número de
orientaciones posibles (N) de un electrón en una determinada órbita depende
del número cuántico orbital de la siguiente forma:
! =2∗!+1
Por ejemplo, la órbita que posee un número cuántico principal n=2, por
correspondencia posee valores de número cuántico orbital l igual a 0 y 1. Para
el suborbital con l=0, las orientaciones posibles se restringen a solo 1
(1=2*0+1), mientras que para el suborbital l=1, las orientaciones posibles
son 3 (3=2*1+1). Esto es de vital importancia ya que determina el número
de electrones que puede ubicarse en cada nivel energético.
Figura 5: Orientaciones posibles del vector momento angular para un electrón en el
suborbital l=2. El número total de orientaciones es 5.
Cuando un átomo posee más de un electrón, los momentos magnéticos
generados por sus momentos angulares orbitales interactúan entre sí. Estos
tienden a aparearse de tal forma que cada par de electrones se dispone de tal
forma que el producto final de la interacción de sus momentos magnéticos es
0, es decir, se anulan. En átomos con todos sus electrones apareados, el
momento magnético orbital resultante es 0. Sin embargo, cuando hay
orbitales con electrones despareados, el momento magnético orbital en ese
caso es distinto de 0. Existe un grupo de átomos, conocidos como
HIDROGENOIDES (parecidos al hidrógeno), y que poseen la característica de
tener solo un electrón desapareado en su última capa, la más alejada del
núcleo, comúnmente conocida como orbital de valencia. Ejemplo de este caso
es el átomo de Plata, que posee 47 electrones, y solamente uno de ellos está
desapareado en su orbital de valencia (figura 6). En estos átomos, el
momento dipolar magnético de la nube electrónica es dominado por ese único
electrón desapareado. Se desprecia por el momento el campo magnético
generado en el núcleo, el que se explicará más adelante.
Figura 6: Átomo de plata con un electrón desapareado en su última orbita (de valencia). El
momento magnético de este átomo está dominado por este electrón desapareado.
4. El experimento de Stern-Gerlach y el espín del electrón.
Si sometemos este átomo hidrogenoide (Ej. Átomo de Plata) a la
influencia de un campo magnético externo, el momento dipolar magnético del
electrón desapareado en el orbital de valencia interactuará con éste,
experimentando atracción o repulsión magnética de acuerdo a su orientación
con respecto a los polos del campo magnético externo (recordar que polos
magnéticos opuestos se atraen y polos iguales se repelen).
En 1921, los físicos alemanes Otto Stern y Walter Gerlach condujeron
un experimento basado en esta idea. Su experimento consistía en disparar
átomos de Plata hacia una placa de vidrio, donde estos impactan dejando una
marca oscura. Stern y Gerlach probaron este haz de átomos de plata bajo la
influencia de un campo magnético externo inhomogéneo, con el cual
esperaban desviar en distintas trayectorias los átomos de plata que
atravesaran este campo, dominados por la interacción del momento dipolar
magnético del electrón desapareado en el orbital de valencia, como muestra
la figura 7.
Figura 7: Los átomos de Plata, representados en la figura por los pequeños imanes, se
suponía serian desviados al pasar por el campo magnético inhomogéneo de acuerdo a su
atracción o repulsión con sus polos, generando un abanico de desviaciones.
El resultado esperado por ellos al aplicar el campo magnético externo
era obtener un “abanico” continuo de puntos de impacto de átomos de plata
en la placa de vidrio en función de la interacción del campo externo y el
momento dipolar magnético del electrón de valencia, como muestra la figura
8 (predicción clásica).
Figura 8: Predicción clásica del experimento de Stern-Gerlach. Los átomos de plata serían
desviados en el campo magnético inhomogéneo debido a su influencia sobre el momento
magnético del electrón de valencia, entregando un abanico de opciones de impacto en la
placa de vidrio receptora.
Sin embargo, el resultado del experimento dejó perplejos a sus
realizadores, ya que solo hubo impacto de átomos de plata en 2 puntos bien
diferenciables de la placa de vidrio, con lo cual se daba por demostrado el
postulado de Bohr de la cuantización del momento angular. A pesar de ello,
no pudieron dar una explicación correcta del porqué solo 2 puntos fueron
observados.
Figura 9: Comparación entre la predicción clásica y el resultado real del experimento. Este
resultado se tomó como la confirmación de que el momento angular del electrón se encuentra
cuantizado, es decir, solo puede tomar ciertos valores permitidos, discretos.
Este resultado no tuvo explicación hasta 1925, cuando dos estudiantes
egresados de la universidad de Leiden en Holanda, Samuel Goudsmit y
George Uhlenbeck postularon una idea basados en el espectro de emisión del
hidrógeno y los postulados de Pauli. Su teoría consistía en que el fenómeno
observado en el experimento de Stern-Gerlach se debía a un nuevo momento
dipolar magnético del electrón, que tendría su origen en el movimiento de
giro del electrón sobre su propio eje, cuyo momento angular bautizaron con el
nombre de ESPIN.
En 1927, Thomas E. Phipps y John B. Taylor despejaron cualquier duda
de si los resultados de Stern y Gerlach eran válidos para el átomo de
hidrógeno, realizando una experimentación muy similar utilizando un haz de
átomos de ese elemento. Los resultados fueron consistentes.
En concordancia con las teorías de Pauli y su principio de exclusión,
Goudsmit y Uhlenbeck propusieron un cuarto número cuántico, el número
cuántico de espín (S), el cual describiría este momento angular de espín. Por
lo tanto, siguiendo con la teoría de Pauli, ningún electrón en un átomo puede
tener los cuatro números cuánticos iguales a otro electrón en el mismo
átomo. Goudsmit y Uhlenbeck supusieron que este momento angular de espín
debía tener propiedades iguales al momento angular orbital, es decir, era
posible conocer su módulo y su componente en el eje Z. Así mismo, el
número de orientaciones posibles debiese seguir la misma lógica
anteriormente revisada. En particular, el experimento de Stern y Gerlach
proporcionó la evidencia de que solo podían existir 2 orientaciones de S y, por
lo tanto, a través de ello podía obtenerse el valor de este nuevo número
cuántico.
! =2∗!+1
2=2∗!+1
2−1=2∗!
1=2∗!
1
=!
2
Como el resultado del experimento fue de 2 orientaciones posibles, el
número de espín puede tomar valores de +1/2 y -1/2 (+ y – son designados
arbitrariamente). A estas orientaciones se les denominó ESPIN UP y ESPIN
DOWN, respectivamente.
Figura 10: Orientaciones posibles del momento angular de espín para el electrón. Estas
orientaciones son denominadas ESPIN UP (hacia arriba) y ESPIN DOWN (hacia abajo).
Estas dos orientaciones reaccionan de manera distinta y opuesta ante la
influencia de un campo magnético externo. Mientras el estado UP tiende a
alinearse con el campo externo, el estado DOWN toma una disposición
antiparalela en oposición a las líneas de campo externas. Esto trae consigo
dos estados energéticos, siendo el de mayor energía el estado Down ya que
involucra un cierto trabajo mantenerse en oposición al campo externo. Mayor
profundidad a este punto se dará más adelante aplicado al protón de
hidrógeno.
Bajo la influencia de un campo magnético externo B, este momento
magnético sufre una fuerza de torque ejercida por él. El momento dipolar
magnético del electrón es un vector dinámico asociado a su momento
angular. Por este motivo, la fuerza de torque que se aplica el campo externo,
y que tiene una dirección perpendicular al plano descrito entre los vectores B
y m, este último adopta un movimiento alrededor de las líneas de campo,
conocido como MOVIMIENTO DE PRECESIÓN, que se asemeja al movimiento
de un trompo girando bajo la influencia de la fuerza de gravedad.
Figura 11: Similar a la situación de un trompo girando bajo la influencia de la fuerza de
gravedad, el momento dipolar magnético del electrón precesa entorno a las líneas de fuerza
del campo magnético aplicado
El movimiento del vector m puede cuantificarse a través de la llamada
LEY DE LARMOR, que nos indica que la frecuencia del vector de momento
magnético alrededor de la líneas de campo externo es proporcional a la
intensidad del campo magnético, y dependiente del tipo de partícula que esté
bajo esta influencia.
!
!! = ∗!
2!
El término ϖL es conocido como la frecuencia de precesión de Larmor y
se expresa en radiaciones por segundo (rad/s). Debido a que la carga y la
masa son propiedades intrínsecas de una partícula, la expresión q/2m se
designa como una constante de proporcionalidad conocida como CONSTANTE
GIROMAGNÉTICA (g), la cual es específica para cada partícula.
Existe una expresión de la Ley de Larmor que permite expresar la
frecuencia de precesión en términos de ciclos por segundo (1/s) o Hertz (Hz)
como sigue:
!
!! = ∗!
2!
5. Características del espín nuclear.
La teoría del espín para el electrón de Goudsmit y Uhlenbeck introdujo
un nuevo concepto, el giro de la partícula sobre su propio eje. Sin embargo,
los científicos de la época aún se mostraban escépticos al respecto,
principalmente debido a que el electrón debía girar tan rápido para ello, que
los puntos de su ecuador excederían la velocidad de la luz, situación que la
teoría de la relatividad predice como imposible.
En 1928, Paul Adrien Maurice Dirac, ingeniero eléctrico y matemático
Inglés, logró incorporar la teoría de la relatividad especial de Einstein a la
descripción matemática de la mecánica de un átomo de hidrógeno y ser
congruente con la mecánica cuántica del momento. Su famosa ecuación de
Dirac para el electrón logró incorporar dentro de sus soluciones el espín del
electrón de manera natural, cosa que no era posible en los modelos atómicos
anteriores. Debido a su trabajo, compartió junto a Erwin Schrödinger el
premio nobel de física en 1933.
Debido al trabajo de Dirac, el espín se consideró como una propiedad
intrínseca de las partículas subatómicas, como lo son la carga y la masa, sin
tener una equivalencia con la mecánica clásica, y por lo tanto dejando de lado
el concepto de giro de la partícula sobre su propio eje. Sin embargo, esta
propiedad mantuvo el nombre de espín utilizado en la actualidad.
La generalización de Dirac implica que no solo el electrón tiene un
momento angular de espín, sino que también otras partículas subatómicas
como el protón y el neutrón. Además, en un núcleo constituido por un
determinado número de protones y neutrones, existe un momento angular de
espín neto dado por la interacción de los momentos de espín individuales de
protones y neutrones. Esto trae consigo la posibilidad de un momento nuclear
magnético con valor distinto de cero. A este momento de espín nuclear se le
asignó un número, de forma análoga a lo que vimos anteriormente, el
NÚMERO CUÁNTICO DE ESPÍN NUCLEAR (I) que, a diferencia del electrón,
puede tomar valores fraccionarios, enteros e incluso 0.
Este número cuántico permite entonces determinar el módulo del
momento de espín nuclear (SN) y su componente en el eje Z. Por
correspondencia con lo anterior, existe una relación entre este momento de
espín nuclear y su momento magnético asociado. Para el protón se estima de
la siguiente manera:
!
!= ∗!
2!
!
!! = ∗!
2!! !
!! = 5,05! !!" !/!
Donde mp es la masa del protón en Kg y e su carga eléctrica en
Coulomb, igual a la del electrón, pero con signo positivo. Este valor se conoce
como MAGNETÓN NUCLEAR (mN), y se considera como la unidad elemental de
valores de momento de espín a nivel nuclear. Al compararse con el valor del
magnetón de Bohr se observa que es varias unidades de magnitud inferior, lo
que se debe a que la masa del protón es aproximadamente unas 1800 veces
superior a la masa del electrón.
El neutrón, eléctricamente neutro y de masa similar a la del protón,
posee también un momento magnético, lo que da un indicio de una
composición eléctrica interior. En la siguiente tabla se resumen las
propiedades de ambos nucleones.
Espín Momento magnético
Partícula
Nuclear en unidades de µN
Protón ½ 2.7928456
Neutrón ½ -1.9130418
Al igual que el electrón, el número cuántico de espín es ½ tanto para
protones como para neutrones. Sin embargo los valores de momento
magnético para protones y neutrones libres no coinciden exactamente con lo
estimado previamente, sin hasta el momento tener evidencia clara de porqué
puede suceder esto.
Cuando un núcleo está constituido por una cierta cantidad de protones y
neutrones, su momento de espín neto depende de esta composición,
pudiendo adoptar valores fraccionarios, enteros e incluso cero. En la siguiente
tabla se da una pauta de cómo la combinación de nucleones determina el
valor de espín nuclear.
Nº Nº Espín
Ejemplos
protones neutrones nuclear
12 16
Par Par 0 C, O
17
Par Impar Fraccionario O
1 23
H, Na,
Impar Par Fraccionario 31
P
2
Impar Impar Entero H
Esto es de máxima relevancia a la hora de establecer si un núcleo es
sensible o no al fenómeno de resonancia magnética. Núcleos con espín
nuclear igual a O no son susceptibles a la influencia de campos magnéticos
externos y, por lo tanto, no son sensibles a la técnica de resonancia
magnética. En general, se dice que los núcleos con espín nuclear mayor a ½
son susceptibles a resonancia magnética. Sin embargo, técnicamente no es
factible observarlos todos.
El número de orientaciones posibles del vector de momento de espín
depende directamente del número cuántico I, al igual que para el electrón, a
través de la expresión N=2*I+1. Cuando un núcleo posee muchas
orientaciones posibles, su señal es más difícil de codificar ya que pueden
existir varios estados intermedios que pueden coexistir al momento de la
aplicación de un campo magnético externo. En la técnica de resonancia
magnética se espera que el núcleo en observación tenga el menor número
posible de estados frente a la acción del campo magnético externo, en este
caso 2. Núcleos con espín nuclear ½ calzan perfecto con esta condición.
El núcleo de hidrógeno es el elegido en la gran mayoría de los estudios
de RM, ya que cumple con la condición de ser susceptible a la influencia de
campos magnéticos externos, posee solo 2 estados posibles (UP y DOWN) y
además posee una gran abundancia en el cuerpo humano, alcanzando un
63% aproximadamente de abundancia biológica.
¿Cómo se comporta el hidrógeno bajo la influencia de un campo
magnético externo? Al igual que vimos en el caso del electrón, el núcleo de
hidrógeno (con un único protón en su núcleo) posee 2 estados posibles ante
la influencia de un campo magnético externo, UP y DOWN. El estado UP
involucra que el momento magnético nuclear se alinea a favor de las líneas de
campo de B y, por lo tanto, representa un estado de menor energía. El estado
DOWN, en cambio, se opone al campo externo, y, por lo tanto, es un estado
de mayor energía. La diferencia de energía (DE expresado en Joules) entre
estos 2 estados depende directamente de la intensidad de campo externo, y
puede estimarse a través de la expresión:
∆! = ! ∗ ℎ ∗ !
Tanto g como h barra son constantes, por lo que la relación solo queda
supeditada a la magnitud de B.
De manera equivalente a lo que sucede en el caso del electrón, la
fuerza de torque ejercida por el campo B sobre el vector de momento
magnético nuclear, genera un movimiento de precesión de éste alrededor de
las líneas de campo. La frecuencia de esta precesión se comporta de acuerdo
a la Ley de Larmor.
!! = ! ∗ !
!
!! = ∗!
2!
Cada núcleo susceptible posee una frecuencia de precesión distinta bajo
la influencia del mismo campo magnético externo, lo que está determinado
por el valor de su constante giromagnética específica. A continuación se
entregan valores de constante giromagnética (g) y frecuencia de precesión
(fL) en MegaHertz a 1,5 T para distintos núcleos sensibles en RM.
fL a 1,5 T
Elemento g (MHz/T)
(MHz)
1
H 42,6 63,9
13
C 10,7 16,1
14
N 3,1 4,6
19
F 40,1 60,1
23
Na 11,3 16,9
31
P 17,2 25,9
39
K 2,0 3,0
6. Apantallamiento Nuclear.
Después de lo avanzado cabe preguntarse, ¿influye de alguna manera el
momento dipolar magnético del electrón sobre el del núcleo atómico? La
respuesta es sí, y desde el punto de interés de este curso, la manifestación es
conocida como APANTALLAMIENTO MAGNÉTICO.
Figura 12: Los electrones alrededor de un núcleo son capaces de generar un campo
magnético que se opone a la aplicación de un campo magnético externo (en este caso
denominado Ho).
Aunque la frecuencia de RM de un núcleo en una molécula está
determinado principalmente por el valor de su constante giromagnética y la
intensidad de campo magnético, hay una ligera -pero valiosa- dependencia de
esta frecuencia con la distribución electrónica local.
Al momento de aplicar un campo magnético sobre una muestra de
átomos susceptibles, tanto el núcleo como su nube electrónica reaccionarán
ante el estímulo. Esto se traduce en que el campo magnético generado por la
nube electrónica se opone a la aplicación del campo magnético externo. El
resultado de este hecho se manifiesta en que el campo magnético
efectivamente percibido por el núcleo es más débil que el campo externo
aplicado, efecto conocido como APANTALLAMIENTO. A este campo magnético
generado por el entorno del núcleo le llamaremos Bbioq (campo magnético del
entorno bioquímico), al cual también colaboran nubes electrónicas presentes
en otros átomos del entorno del núcleo en observación.
Si consideramos todos los campos magnéticos a los que se ve
sometido un núcleo, podemos mencionar el campo magnético externo B0, el
campo magnético aportado por las gradientes BGRA (el cual será discutido
posteriormente en el curso) y el campo debido al entorno electrónico Bbioq. El
campo magnético efectivo Bef que percibe finalmente un determinado núcleo
será entonces:
!!" = !! + !!"# + !!"#$
Los campos B0 y BGRA pueden agruparse en lo que llamaremos
campo magnético externo (Bext). Bbioq es proporcional al campo externo
aplicado, y se relaciona con él a través de la denominada CONSTANTE DE
APANTALLAMIENTO (s), que refleja la influencia de este campo local sobre la
percepción del campo magnético externo de un determinado núcleo. Por lo
tanto, el Bbioq en función de la constante de apantallamiento se puede
expresar como:
!!"#$ = −! ∗ !!"#
El signo menos refleja la oposición del campo local al campo
magnético externo. A su vez se observa que su magnitud depende de la
intensidad del campo externo aplicado. Resumiendo, el campo magnético
efectivo que percibe un determinado núcleo puede expresarse como sigue:
!!" = !!"# ∗ 1 − !
Si Bbioq fuese 0, el núcleo susceptible percibiría el campo externo
aplicado completamente, debido a la ausencia de constante de
apantallamiento. Sin embargo, a medida que se manifiesta un Bbioq, su
constante de apantallamiento reduce la percepción del núcleo susceptible de
la intensidad del Bext aplicado.
7. Desplazamiento Químico (Chemical Shift).
El apantallamiento nuclear dispersa, en un intervalo espectral
estrecho, la frecuencia de los núcleos de un mismo elemento químico en
“entornos” electrónicos diferentes en una misma molécula. Este efecto recibe
el nombre de DESPLAZAMIENTO QUÍMICO.
Si recordamos la Ley de Larmor, la frecuencia de precesión
depende de manera directa del campo magnético al que es sometido un
núcleo. Si existen variaciones, por pequeñas que puedan ser, en el campo
que perciben núcleos del mismo elemento ubicados en distintas posiciones de
una molécula, y por ende con distintos entornos electrónicos, su frecuencia de
precesión en respuesta a ese campo externo presenta diferencias. Por lo
tanto, la frecuencia de precesión incluyendo el efecto del entorno bioquímico
queda expresada de la siguiente manera:
!! = ! ∗ !!"# ∗ 1 − !
Expresado en radianes/segundo. La expresión para ciclos por
segundo o Hertz es la siguiente:
!
!! = ∗ !!"# ∗ 1 − !
2!
Dado que las constantes de apantallamiento son números muy
pequeños, la práctica común es expresar el desplazamiento químico como
una magnitud relativa, definida en términos de la diferencia en frecuencia de
resonancia entre el núcleo de interés y un núcleo de referencia, expresada en
partes por millón (ppm), también denominadas para este caso UNIDADES
DELTA (d):
!!"#$%&' − !!"#"!"$%&'
! = 10! ∗
!!"#"!"$%&'
Donde fmuestra representa la frecuencia de precesión de la muestra
de interés, y freferencia la del núcleo utilizado como referencia, ambas
expresadas en Hertz.
La señal de referencia se obtiene añadiendo a la muestra una
pequeña cantidad de una sustancia empleada para tal fin. Para RM de 1H y
13
C la referencia usada con mayor frecuencia es Tetrametilsilano o TMS
(figura 13). Esta es una molécula inerte, que no se encuentra en los tejidos
biológicos, soluble en la mayoría de los disolventes orgánicos, y da una
resonancia fuerte y simple de sus 12 protones idénticamente apantallados.
Además, tanto los núcleos de 1H como de 13C están en esta molécula
fuertemente apantallados, así que sus resonancias caen en la región terminal
de baja frecuencia, por lo que la mayoría de los desplazamientos químicos
con respecto a ella son positivos (figura 14).
Figura 13: Molécula de Tetrametilsilano. Posee sus 12 átomos de Hidrógeno fuertemente
apantallados y de manera homogénea.
Figura 14: Gráfico de apantallamiento que muestra la posición en el origen (valor 0) del
peak de lectura para la molécula de TMS
El gráfico de la figura 14 representa la ubicación de los núcleos de
hidrógeno (en ppm) con distintos grados de apantallamiento magnético. En el
0 se ubica la sustancia de referencia (TMS) y hacia su izquierda se van
ubicando los núcleos que presentan un menor apantallamiento y, por ende,
una mayor frecuencia de precesión (expresada en Hz en el gráfico) debido a
que se ve incrementada su percepción del campo magnético externo. El área
bajo la curva representa la cantidad de núcleos que presentan ese rango de
desplazamiento químico. En la siguiente figura se resumen los cambios de
apantallamiento que poseen los núcleos de una muestra según su ubicación
con respecto al TMS.
Figura 15: Cambios de apantallamiento de acuerdo al desplazamiento químico de un núcleo
de hidrógeno con respecto a la referencia TMS.
Una característica importante de los desplazamientos químicos
estimados mediante unidades delta es que la diferencia entre 2 núcleos de
hidrógeno con distintos entornos bioquímicos no varía al modificarse la
intensidad de campo magnético externo. Al ser una escala relativa basada en
una frecuencia de precesión de referencia, el desplazamiento químico
expresado en ppm se mantiene constante al utilizar distintos campos
magnéticos externos. No ocurre de igual manera cuando cuantificamos los
desplazamiento químicos en frecuencia de precesión absoluta. Para una
determinada diferencia de unidades delta entre dos núcleos, la diferencia de
precesión entre ellos depende de la magnitud de la frecuencia de precesión
central (f0), es decir, la frecuencia de precesión ante el campo magnético
externo sin el efecto del apantallamiento. Debido a que f0 depende
directamente de la magnitud de Bext (de acuerdo a la ecuación de Larmor), el
desplazamiento químico expresado en términos de la frecuencia de precesión
absoluta entre dos núcleos es proporcional a su intensidad de campo. Esta
diferencia se puede estimar a través de la siguiente expresión:
∆! = ! ∗ !!
Donde ∆f es el desplazamiento químico entre 2 núcleos expresado
en términos de frecuencia de precesión en Herts, δ es el desplazamiento
químico expresado en ppm y f0 es la frecuencia central de precesión (MHz) a
un determinado campo magnético externo.
Si, por ejemplo, se establece un desplazamiento químico entre
tejido graso y agua en 3,5 ppm (δ), y se trabaja en un magneto de 1,5 T con
una frecuencia de precesión central de 63,9 MHz, el desplazamiento químico
expresado en términos de frecuencia de precesión será de 224 Hz
aproximadamente.
El desplazamiento químico es la base para la técnica de
ESPECTROSCOPIA POR RM, en el que se puede determinar la presencia y
concentración de metabolitos, más frecuentemente a nivel cerebral (figuras
16 y 17). Sin embargo, también puede producir efectos no deseados en la
imagen como el denominado ARTEFACTO DE DESPLAZAMIENTO QUIMICO que
será tratado más adelante en el desarrollo de este curso.
Figura 16: Tabla de valores de desplazamiento químico para núcleos de hidrógeno en
metabolitos observables en espectroscopia cerebral.
Figura 17: Representación gráfica en un espectro de distintos metabolitos observables en
espectroscopia cerebral. Se muestra el cambio de una situación metabólica estable (A) y un
cuadro de acidemia encefalopática propiónica. Observe que los desplazamientos químicos
están expresados en ppm, reflejando el grado de apantallamiento de los núcleos de
hidrógeno presentes en cada uno de los metabolitos señalados. Glx, glutamina +
glutamato; Ins, mio-inositol; Cre, Creatina; NAA, N-acetilaspartato; Lac, ácido láctico.
Lo revisado en este apunte sobre el origen del espín nuclear
servirá de base para los siguientes contenidos a desarrollarse en el curso,
tales como la revisión de las propiedades magnéticas de la materia y los
tópicos referidos a los procesos de equilibrio magnético, excitación y
relajación nuclear
8. Bibliografía.
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propionic acidaemia: metabolic changes in the basal ganglia during
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Magnetismo, Electromagnetismo, superconducción
y propiedades magnéticas
Introducción
Antes que nada, y para entrar en materia, los campos magnéticos son solo un
componente (o requisito) importante, pero no el único para que se manifieste el
fenómeno de Resonancia Magnética. De hecho, la presencia de un campo
magnético potente es motivo de preocupación, a veces sobreestimado, por las
implicancias en la bioseguridad que tiene el trabajo en un entorno dominado por
estas grandes magnitudes físicas. Sin embargo, para la manifestación de este
fenómeno deben presentarse varios requisitos, los cuales son:
1. Núcleos atómicos susceptibles que, según lo ya lo visto en el abordaje
cuántico, corresponden a aquellos con número másico impar; es decir, que
la suma de protones más neutrones sea un número impar ya que en esos
casos el núcleo presentará la propiedad de resonancia. El más conocido de
ellos es el Hidrógeno y se utiliza en la aplicación clínica de la RM debido a
dos razones:
• De acuerdo a la fórmula vista sobre los estados (u orientaciones)
posibles que puede alcanzar un núcleo atómico, determinada por
la expresión 2s+1, en el hidrógeno, al reemplazar el valor del
número cuántico de spin que tiene valor 1/2, tenemos que:
2s + 1 = 2*(1/2)+1 = 2/2 + 1 = 1+1 = 2
Por lo tanto el núcleo de hidrógeno tiene sólo dos orientaciones
posibles, conocidas como Up o Down (+1/2 y -1/2
respectivamente), lo que permite que trabajar con él sea más
sencillo, ya que hay que discriminar entre dos estados, lo que
definitivamente es más fácil que discriminar, como en el caso del
sodio (que tiene un número de spin de 3/2) entre 4 estados
energéticos (+3/2, +1/2, -1/2 y -3/2).
• El 63% de las cadenas orgánicas está compuesto por hidrógeno,
convirtiéndolo en el núcleo más abundante y óptimo para la
utilización clínica de la RM. Sin embargo, no olvidemos que
también se puede hacer resonancia a elementos como el Sodio o
el Fósforo, pero eso ya determina otras implicancias físicas y
técnicas.
2. Radiofrecuencias, también conocidas como campo B1 o campo de
Radiofrecuencias, que son las que producirán la excitación nuclear –que se
verá más adelante – puesto que las ondas Rf, que son enviadas en forma
de “pulsos de Rf”, aportan la diferencia de energía para llevar los espines
desde un estado menos energético (Up) a uno de mayor energía (Down).
Una vez enviadas las ondas Rf se cortan los pulsos y los protones vuelven a
su estado de equilibrio inicial mediante el proceso denominado relajación
nuclear. Del proceso de relajación se desprenden los tiempos de relajación
conocidos como tiempos o constantes T1 y T2, así como otros parámetros
que serán usados para adquirir las imágenes.
3. Campos Magnéticos potentes (Campo magnético principal o Campo B0)
que representan la “razón” que produce la alineación de los spines en los
estado Up y Down, así como también establece la “referencia” respecto a la
cual se van a alinear los espines. Este campo, por convención, se conoce
como Campo B0 y corresponde al campo estático, al imán o magneto. Sin
embargo, para adquirir las imágenes en RM no sirve sólo que el campo sea
homogéneo, sino que requiere ser manipulado de modo que se establezcan
“zonas” de campo magnético más potentes y que en el sentido opuesto a
esta zona se genere “otra zona” con una potencia de campo magnético
menor. Este efecto se logra mediante la generación de gradientes
magnéticos a través de bobinas de gradientes, las cuales provocan
diferencias lineales de la potencia del campo magnético, en una dirección
entre sus extremos, lo que permite determinar la intensidad del campo
magnético en cada punto de esta variación lineal y, en consecuencia,
permite conocer y manipular la frecuencia de precesión de los spines
ubicados en cada punto del gradiente establecido. El nuevo campo
establecido por los gradientes se llama, por convención, Gn, donde “n” será
x, y o z, dependiendo del eje del espacio cartesiano en el que se genere el
gradiente.
¿Resonancia Nuclear Magnética o Resonancia Magnética?
Ambos términos son correctos, son equivalentes y aceptados. La
denominación “nuclear” es más utilizada en la aplicación del fenómeno en
química analítica, mientras que en la utilización en imagenología se tiende a no
utilizar la palabra nuclear, ya que da la impresión de que la técnica puede estar
asociada a la utilización de radiaciones ionizantes y energía nuclear, lo que
sabemos no es correcto. Los estadounidenses han simplificado esta muy latina
“vicisitud” acuñando el término MRI (Magnetic Resonance Imaging) cuando la
técnica se utiliza con fines clínico-imagenológicos.
Si es resonancia nuclear magnética o resonancia magnética a secas, es preferible
enfocarse en la palabra que se repite en ambas denominaciones, la palabra
“magnética”, lo que hace imprescindible tocar algunos temas relacionados con el
magnetismo.
Toda la materia interactúa con los campos magnéticos externos. Para
nosotros resulta muy familiar la interacción, por ejemplo, de un alfiler con un
imán pequeño, y la interacción existente cuando acercamos dos imanes entre sí.
La interacción principal, y más instintiva es la de atracción, en el primer ejemplo,
y la de atracción y repulsión en el segundo; que depende de la forma en que se
acerquen los imanes. Cuando acercamos polos similares, tendremos la
manifestación de la interacción en forma de repulsión, y si acercamos polos
opuestos la interacción se manifestará en forma de atracción…esto lo sabemos
desde los tiempos del colegio. Sin embargo, existen otras condiciones en la que
la interacción no es visible. Si acercamos una rana a un imán nunca veremos ni
atracción ni repulsión, pero esto no significa que esta rana no interactúe con el
campo magnético externo a la que fue expuesta (esta es la forma correcta de
decir “acercar un imán a la rana”). La interacción fue tan débil que no es
observable, pero de que interactuó…interactuó. Entonces existen diversos niveles
de interacción de la materia con un campo magnético externo aplicado. Dentro
de las interacciones magnéticas posibles existe un fenómeno denominado
“susceptibilidad magnética”, que a muchos de ustedes ya familiarizados con la
técnica les parecerá se “podría relacionar” con un artefacto o con una
potenciación. Ahora, la susceptibilidad no es sólo un “manchón negro” que se
puede apreciar en las imágenes potenciadas en T2*, sino que es una forma de
interacción magnética relacionada directamente con la permeabilidad magnética
que, finalmente, es la que determina las propiedades magnéticas a la materia, o
la forma en que la materia va a interactuar con un campo magnético externo.
El magnetismo y la electricidad están íntimamente relacionados, de hecho
el fenómeno que nos interesa, para entender los magnetos que se usan en RM es
el electromagnetismo. Este fenómeno, del cual ya conocemos algunos conceptos,
se fundamenta en el hecho de que una corriente eléctrica (que básicamente son
cargas en movimiento en un conductor) es capaz de producir un campo
magnético, y de modo inverso, un campo magnético en movimiento con respecto
a un conductor es capaz de producir una corriente eléctrica en el conductor. Esta
es la base del funcionamiento de los dínamos y generadores, y en este caso el
fenómeno se denomina “inducción electromagnética”. En RM el fenómeno de
electromagnetismo y una variante de este, la superconducción, son el
fundamento de la generación de campos magnéticos potentes que se utilizan
como campo magnético principal (B0), como ya lo enunciamos, encargado de
orientar los spines en Up y Down. Actualmente para la producción de imanes de
alto campo (sobre 1.5 Teslas) la tecnología superconductora es la más eficiente,
por lo que es la utilizada en este caso. Los fenómenos de inducción
electromagnética en RM se observan en la recepción de señal en la antena. En el
fondo, el vector de magnetización que gira con determinada frecuencia induce
una corriente en la antena, la cual es la señal que se utiliza para poder construir
posteriormente la imagen, por lo tanto la imagen se adquiere mediante una señal
de inducción, de ahí su nombre – caída libre de la inducción, o FID (Free
Induction Decay)- ya nos explayaremos en este tema. Por el momento nos
vamos a enfocar en el magnetismo.
Magnetismo
Es un fenómeno físico que se manifiesta con el efecto de atracción y
repulsión. A lo mejor todas las personas se han preguntado alguna vez ¿Qué
hace que un imán sea un imán?, ¿Qué hace que un alfiler se pegue a un imán,
pero una rana o un pedazo de pan no?, ¿Por qué si un clip se pega a un imán,
este clip después queda “imantado”? ¿Por qué ciertos metales se comportan
como imanes, pero otros no? La respuesta está en las nubes de electrones que
rodean al núcleo atómico. La disposición de la nube y otros atributos de los
electrones van a determinar el comportamiento magnético de la materia, debido
a que existe una disposición ordenada de los electrones en sus orbitales (con una
determinada configuración electrónica y orientación electrónica), sumado al
hecho de que los electrones tienen un cierto comportamiento magnético, dado
por su momento dipolar magnético (MDM); que es una condición tan intrínseca al
electrón (denominada spin electrónico, determinada por el número cuántico de
spin) como lo es su carga y su masa, aunque la versión simplificada diga que
este momento magnético es producto de que el electrón es una carga en
movimiento, por lo que genera un campo magnético. Por lo tanto, el
comportamiento magnético de la materia depende de su composición electrónica,
y será esta composición la que determine que la materia tenga propiedades
magnéticas, no las tenga, o que se manifieste en algún grado intermedio.
La configuración electrónica determinará que las moléculas que forman
parte de la materia “herede” ciertas propiedades magnéticas, que vienen de la
configuración electrónica de los átomos que constituyen las moléculas. Por esta
razón, las moléculas también serán pequeños MDMs Para explicar las
consecuencias de este hecho nos vamos a basar en la figura 1.
Figura 1: MDMs Aleatorios y MDMs ordenados
De acuerdo a esta figura, cada flechita es un MDM, y se representa así
porque es una magnitud vectorial (con módulo o intensidad, dirección y sentido).
Cada vector (en adelante MDM) es exactamente igual en módulo, ya que todas
las moléculas de una misma clase de “materia” son iguales. En la figura superior
vemos que los MDMs están desordenados, es decir su disposición es aleatoria, lo
que puede estar dado porque las redes electrónicas de las moléculas están
desordenadas (lo que está determinado por la conformación molecular). En este
caso, si vemos el conjunto aleatorio de MDMs y hacemos una suma vectorial de
los vectores tendremos resultado de 0, es decir los MDMs se cancelan entre si y
no se manifestará un “dominio magnético neto”. Un dominio magnético se define
como una región del espacio en la que los vectores magnéticos comparten la
misma orientación y sentido. El cuerpo (materia) formado por estos MDMs no se
comportará como un imán, ya que los imanes, de la forma en que los
conocemos, para ser imanes deben tener un MDM neto (o sea deben constituir
un dominio magnético). En la figura de abajo la situación reflejada es la de una
red electrónica ordenada en las moléculas, por lo que los MDMs se encuentran
ordenados, en este caso en la misma dirección y sentido. Esto permite establecer
la presencia de un dominio, ya que la suma vectorial de los MDMs es distinta de
0. Existen cuerpos que naturalmente presentan esta disposición de sus MDMs,
por lo que intrínsecamente se comportan como imanes (ej: la magnetita), y otros
cuerpos tienen MDMs relativamente ordenados, que ante la presencia de un
campo magnético externo se orientan en forma ordenada, por lo que se pegan al
imán y una vez que se retira el campo magnético externo persisten por un
tiempo ordenados (o sea permanecen imantados) hasta que se desordenan y
pierden su propiedad de “imán inducido”. Esta situación es la que se observa en
un clip, un clavo o un alfiler.
En la figura 2 vemos que un cuerpo puede estar constituido por muchos
dominios magnéticos, lo que se denomina “Polidominio”, y cuando estos dominios
también se pueden alinear. Cuando un polidominio alinea todos y cada uno de
sus dominios magnéticos en la misma dirección y sentido, este cuerpo en su
totalidad pasa a denominarse “Monodominio”
Figura 2: Polidominio y Monodominio
A la izquierda se ve un material con 4 dominios diferentes. Como ya se
dijo, un dominio se define como una zona donde todos los MDMs están
orientados en la misma dirección y sentido. En el ejemplo, al hacer la suma
vectorial de los dominios se obtiene un MDM neto igual a 0. A la derecha
observamos una muestra con los 4 dominios orientados en la misma dirección y
sentido, es decir, con un solo gran dominio – monodominio - cuya componente
de MDM es mayor a 0 y orientada en la misma dirección y sentido de cada uno
de los 4 dominios que lo forman.
Otra idea que es interesante de conocer, o de recordar, es la de la
existencia y disposición de las líneas de fuerza de un imán (de un campo
magnético), las que se muestran en la figura 3:
A.
B.
Figura 3: Líneas de fuerza de un imán
En la figura 3A vemos un imán en forma de barra puesto sobre una
superficie que contiene virutas de hierro. Esto permite visualizar las “líneas de
fuerza del campo magnético”, las que son producidas por el denominado “flujo
magnético”. En la figura 3B vemos una representación gráfica de estas líneas de
fuerza, donde podemos apreciar que el flujo magnético se dirige desde el polo
norte hacia el polo sur. Las trayectorias descritas por el flujo magnético es lo que
denominamos líneas de fuerza del campo magnético. De este modo se puede
visualizar claramente que la dirección de este flujo magnético desde el polo norte
al sur explica que los polos distintos se atraen, por coincidencia del flujo entre los
polos; y que los polos iguales se repelen, ya que los flujos en este caso van en
sentido contrario. Gráficamente también se puede explicar el concepto de
potencia o intensidad de campo magnético, ya que podemos decir que cuando
hay muchas líneas, y éstas están muy cerca unas de otras, este campo
magnético será más intenso, o más potente que un campo que tiene menos
líneas y están más separadas entre sí. Este atributo también se puede
cuantificar, y las unidades son el Gauss (sistema cgs) y el Tesla (sistema mks).
Mientas mayor es el valor de intensidad en Gauss o en Teslas, mayor es la
potencia del campo magnético. Por otro lado, la equidistancia entre las líneas de
fuerza nos dará cuenta de otro atributo de los campos magnéticos: la
homogeneidad del campo. Cuando las líneas son equidistantes diremos que el
campo magnético es homogéneo, o sea que en cualquier parte del campo
magnético, la intensidad será la misma. A la inversa, cuando las líneas no se
distribuyen a intervalos regulares podemos decir que este campo es
inhomogéneo. Al igual que la intensidad de campo magnético, ese atributo
también se puede cuantificar, lo que se hace a través de un parámetro
adimensional de “partes por millón” (ppm). Cuando un campo tiene muchos ppm
diremos que este campo es inhomogéneo, y a la inversa, cuando el valor en ppm
es muy bajo debemos saber que este campo es muy homogéneo. Estos
parámetros inciden en la resolución y en la calidad de la imagen que se puede
obtener mediante RM, por lo que es importante evaluarlos al momento de
comprar un resonador.
Con estos conceptos introducidos ya estamos en condiciones de hablar de
las propiedades magnéticas de la materia. Para esto es necesario definir el
concepto de permeabilidad magnética.
La permeabilidad magnética es la capacidad de una sustancia o medio para
atraer o dejar pasar a través de sí las líneas de fuerza de un campo magnético
externo a la cual es sometida. Debido a esto, cuando un cuerpo es sometido a un
campo magnético externo, si sus dominios se alinean con las líneas de fuerza del
campo externo diremos que este cuerpo se imantó y por esto mismo va a atraer
hacia su centro las líneas de fuerza, lo que se aprecia como que el cuerpo “se
pegó al imán”. En este caso diremos que este cuerpo tiene un comportamiento
ferromagnético. De modo inverso, existen otros cuerpos que al ser expuestos a
un campo magnético externo van a expulsar hacia afuera las líneas de fuerza,
por lo que macroscópicamente veremos que este cuerpo repelió el imán, o no
interactuó con él, o sea, hubo repulsión, o el imán le fue indiferente (no se pegó
al imán). Estos cuerpos entonces tienen un comportamiento diamagnético.
Permeabilidad Magnética
La permeabilidad magnética, simbolizada con la letra griega m, es una
magnitud física cuya utilidad radica en que permite comparar y predecir el
comportamiento magnético de los materiales entre sí.
Mientras mayor es el valor de la permeabilidad magnética, mayor será su
interacción ferromagnética
Como se enunció anteriormente, La permeabilidad magnética es la
capacidad de una sustancia o medio para atraer o dejar pasar a través de sí las
líneas de fuerza de un campo magnético externo a la cual es sometida. Cuando
un material se acerca a un campo magnético externo, este material siempre va a
interactuar con las líneas de fuerza del imán al cual se acerca, y lo hará de dos
formas:
1) Atraerá las líneas de campo magnético externo hacia su interior
(Ferromagnéticos y paramagnéticos)
2) Expulsará las líneas de campo magnético hacia afuera
(diamagnéticos)
Existen 2 formas de evaluar la permeabilidad magnética de un material.
Una es la denominada permeabilidad magnética absoluta (m) y la otra es
la permeabilidad magnética relativa (mr). La permeabilidad magnética
relativa es la que permite clasificar y comparar los materiales entre sí. Por
otro lado un valor importante es el de la permeabilidad magnética del vacío
(m0).
La permeabilidad magnética absoluta y relativa está relacionada a través
de la siguiente fórmula:
m = mr * m0
Al despejar la fórmula, obtenemos lo siguiente:
mr = m / m0
En estas condiciones, el valor de m0 se hace importante, ya que si mr de
un material toma un valor de 1, este material se comportará igual al vacío.
Por otro lado si toma un valor muy superior a 1, este material tendrá un
comportamiento ferromagnético, y si es inferior a uno, su permeabilidad
será menor incluso que la del vacío y su comportamiento será
diamagnético. Por otro lado, si toma un valor levemente superior a 1, su
comportamiento será paramagnético.
El comportamiento magnético de la materia, dada por la susceptibilidad
magnética, está resumido en la figura 4.
Figura 4: Propiedades magnéticas de la materia
1.- Los ferromagnéticos tienen una permeabilidad relativa con valor muy superior
a 1. Incluso, pueden presentar magnetismo por sí mismos (por ejemplo la
magnetita). Sin embargo, los ferromagnéticos clásicos se caracterizan por
pegarse a un imán, pues atraen las líneas del campo hacia su interior. Los más
conocidos son el Hierro y el Níquel.
2.- Los paramagnéticos también son no magnéticos aunque su comportamiento
varía dependiendo de la temperatura a la que se expongan y de la potencia del
campo magnético externo aplicado. Se comportan en forma similar al vacío,
tienen un valor de permeabilidad relativa levemente superior a 1 y corresponden
a la mayoría de los elementos existentes en la naturaleza, siendo muy poco
apreciable su interacción frente a un campo magnético externo. No se sabe cómo
reaccionarían estos materiales sometidos a grandes campos, aunque en teoría
estos materiales tienen la posibilidad de hacerse cada vez más ferromagnéticos si
es que el campo al que son expuestos es infinitamente potente.
3.- Los diamagnéticos tienen una permeabilidad relativa inferior a 1. Los
organismos biológicos son considerados diamagnéticos y lo que sucede con estos
materiales es que las líneas de campo son expulsados hacia el exterior del
material, puesto que no permite que las líneas entren a este material. No es una
acción de repulsión, sino que no interactúan con el campo de una manera que
podamos visualizarla macroscópicamente.
En la figura 5 podemos ver un gráfico que muestra estas relaciones, según lo
descrito anteriormente:
Figura 5: Relación entre distintos materiales según su permeabilidad magnética
En el gráfico se puede observar la comparación entre las permeabilidades
relativas de distintos tipos de materiales., incluyendo la del vacío Se ve que la de
los elementos ferromagnéticos es muy superior a la del resto. Además, se
observa que la permeabilidad de los diamagnéticos se parece bastante al vacío, y
la de los paramagnéticos es levemente mayor.
Cuando un material paramagnético se somete a potencias de campo
magnético mayores (eje B), su curva adquiere mayor pendiente y se acerca un
poco a la de los ferromagnéticos. Es decir, a medida que aumenta el flujo
magnético externo, aumentan sus probabilidades de interactuar con un imán
externo y se parece más a los ferromagnéticos, ya que empieza a concentrar en
su interior las líneas del campo magnético externo aplicado y por eso en su
interior aumenta el valor de campo magnético inducido (lo que se llama
inductancia magnética, que se simboliza con la letra H)
Ferromagnetismo
En los ferromagnéticos que presentan magnetismo espontáneo, todos los
MDM de una muestra están ordenados en la misma dirección y sentido, por lo
que se establece un monodominio. En la naturaleza no existen los
monodominios perfectos, ya que todo material presenta impurezas, pero los
dominios presentes pueden transformarse en monodominios cuando un campo
magnético actúa sobre un material ferromagnético. En el caso del ejemplo de una
aguja, que se pega a un imán, y permanece imantada por un tiempo al retirarse
de éste, sus dominios que estaban parcialmente orientados se orientan debido a
la acción del campo magnético externo, por lo que se pega al imán. Si el tiempo
en que actúa el imán es largo, o si el imán es muy potente, la aguja presentará
un reordenamiento de todos sus dominios en la misma dirección y sentido, lo que
constituirá un monodominio, y este monodominio permanecerá por un tiempo
una vez retirado el imán, lo que se llama remanencia. Por este motivo la aguja
queda imantada hasta que sus dominios se orientan a la condición inicial,
perdiéndose esta “imantación inducida” (Figura 6)
Figura 6: Establecimiento de un monodominio en un ferromagnético
Los materiales ferromagnéticos entonces, por alinear sus dominios ante un
campo magnético externo, en la misma dirección y sentido que éste, se
reordenaran en un monodominio, atrayendo hacia su interior las líneas del campo
externo, por lo que se alinearán con él, lo que macroscópicamente se ve como
que “se pegan al imán”. Los materiales más ferromagnéticos, y por lo tanto los
más peligrosos en la RM son el Hierro, Níquel y Cobalto. La forma en cómo
concentran en su interior las líneas del campo magnético externo se observa en
la Figura 7:
Figura 7: Interacción de un ferromagnético con
las líneas de campo magnético externo
Paramagnetismo
Los materiales paramagnéticos son parecidos en su interacción a los
ferromagnéticos, sin embargo esta es muy débil como para poder apreciarla
macroscópicamente (alineación respecto a un campo magnético externo). Este
fenómeno está condicionado por la Fórmula de Curie (Figura 8)
Figura 8: Paramagnetismo y Fórmula de Curie
Según la fórmula de Curie, la magnetización M en el interior del material
dependerá de una constante específica para cada material C, y también
dependerá en forma directamente proporcional a la intensidad B del campo
magnético externo, y en forma inversamente proporcional a la temperatura T del
sistema. Por lo tanto si el campo magnético externo es más intenso, en el
material paramagnético se producirá un mayor reordenamiento de los dominios
magnéticos, por lo que concentrarán más las líneas de campo en el interior del
material, haciéndose “más ferromagnético”. Por otra parte, al aumentar la
temperatura del sistema el material concentrará menos líneas lo que lo hará
“menos ferromagnético”. Por lo tanto, si el campo magnético externo B se hace
infinitamente potente, y la temperatura baja a temperaturas cercanas al cero
absoluto (0o K), este material se hará francamente ferromagnético, Por este
motivo, el paramagnetismo es un tipo de ferromagnetismo “regulable” que
depende de factores intrínsecos (constante de Curie) y extrínsecos (Intensidad
del campo magnético externo y Temperatura).
Según la Figura 9, en un paramagnético que no está sometido a un campo
magnético externo (imagen superior izquierda), los dominios están más bien
desordenados, pero con una leve tendencia al orden. Al someterse a un campo
magnético externo cada vez más potente se irán ordenando en forma progresiva,
“haciéndose cada vez más ferromagnéticos”.
Figura 9: Paramagnetismo y Campos magnéticos externos
Entonces en un paramagnético también se concentrarán las líneas del
campo magnético externo igual que en un ferromagnético, pero será en una
forma más débil, y dependiente de los factores intrínsecos y extrínsecos
anteriormente comentados. Un material paramagnético clásico es el Gadolinio
(Gd), y acá está la explicación de su mayor eficiencia como medio de contraste a
campos magnéticos más intensos. En la Figura 10 se ve la forma de interacción,
que es muy parecida a como interactúan los ferromagnéticos.
Figura 10: Interacción de un paramagnético con
las líneas de campo magnético externo
Diamagnetismo
En los materiales diamagnéticos las líneas de campo magnético externo no
son concentradas en su interior, sino que son expulsadas hacia el exterior del
material, lo que explica que no se alinean con respecto a este campo (“no se
pegan al imán”. Recordemos que sus valores de permeabilidad magnética
relativa son inferiores incluso que la del vacío. Este fenómeno es prácticamente
independiente de la temperatura del sistema. La interacción se observa
gráficamente en la Figura 11.
Figura 11: Interacción de un diamagnético con
las líneas de campo magnético externo
Susceptibilidad Magnética
Para quienes ya están familiarizados con la RM en forma cotidiana en su
práctica profesional, les resultará conocido un artefacto de la imagen conocido
como “Artefacto de Susceptibilidad”. Es en la mayoría de las veces asumido como
un enemigo de la imagen, causante de pitfalls y mala calidad diagnóstica. Para
comprender este artefacto es vital conocer el concepto de susceptibilidad
magnética.
Por definición, la susceptibilidad magnética es un parámetro físico
adimensional que da cuenta de “cuanto se magnetiza un material al ser expuesto
a un campo magnético externo”. En efecto, cuando vimos los materiales
ferromagnéticos, se observó que en su interior existía una concentración de las
líneas de fuerza del campo magnético externo. Es por esto que en el interior del
material, por haber más líneas de fuerza del campo magnético por unidad de
volumen que en el entorno del campo magnético, es lógico pensar que este
material tendrá un valor de intensidad de campo magnético mayor que la
intensidad del campo magnético externo. Por este motivo en la proximidad del
material que está inmerso en un campo magnético externo, el valor de campo
magnético percibido será mayor que en cualquier parte del campo externo, y a
medida que nos alejamos del material sentiremos menos influencia del
reforzamiento del campo magnético inducido en su interior. Esto queda graficado
en la Figura 12.
Figura 12: Susceptibilidad Magnética
Por lo tanto la susceptibilidad magnética dependerá de la permeabilidad
magnética - los materiales con mayor permeabilidad magnética
(ferromagnéticos) concentrarán mayor cantidad de líneas de campo magnético
externo en su interior, por lo que en la proximidad del material se “sentirá” un
campo magnético de mayor intensidad que el campo magnético externo.
Entonces la susceptibilidad magnética inducida por un material será mayor
cuando mayor sea la permeabilidad magnética de éste. Por otro lado también
dependerá de la potencia del campo magnético externo. A mayor potencia del
campo magnético externo aplicado, será mayor la inducción del monodominio y
por este motivo será mayor la concentración de las líneas de campo magnético
externo en el interior del material, lo que aumenta la susceptibilidad del material.
Para aquellos ya familiarizados con el artefacto de susceptibilidad, ya habrán
notado que mientras mayor sea la potencia del campo magnético del resonador,
mayor será el artefacto, ya que los spines que están más cerca del material
estarán sometidos a un valor mayor de campo magnético que los que están en
bajo la influencia del campo magnético externo, pero lejos del material. Así los
que están más próximos al material precesarán a una frecuencia mayor (según la
Ecuación de Larmor) induciéndose mayores desfases y por lo tanto menor señal
(incluso caída de esta). Esta idea se retomará en el apartado de artefactos de
imagen.
Electricidad, Electromagnetismo e Inducción Electromagnética
Es sabido que una corriente eléctrica es producida por el movimiento de
cargas (electrones) a través de un conductor. Lo que impulsa a los electrones a
través del conductor es la diferencia de potencial, denominada también Tensión,
Voltaje (V) o Fuerza electromotriz (f.e.m). Cuando mayor es la diferencia de
potencial, será mayor la velocidad de movimiento de las cargas a través del
conductor. Por otro lado la cantidad de cargas que se mueven en el conductor
depende de la Intensidad de la corriente cuya unidad es el Ampere (A). Mientras
mayor sea la intensidad de la corriente, más cargas pasarán por el conductor.
Asociado a estos conceptos está el concepto de Resistencia (R) o Impedancia,
cuya unidad es el Ohm (Ω) que es la oposición de un cuerpo, o del mismo
conductor al paso de la corriente eléctrica, que depende de la naturaleza del
cuerpo o conductor y de la diferencia de potencial e intensidad de corriente que
pasa por él.
Una corriente eléctrica con todas estas características asociadas a ella es
capaz de producir un campo magnético. El campo magnético producido por el
paso de una corriente eléctrica se llama campo electromagnético, por lo que el
magnetismo y la electricidad se encuentran relacionados por el concepto de
electromagnetismo. El campo magnético inducido por el campo magnético se
puede representar a través de la “regla de la mano derecha”. Según la Figura 13,
en la regla de la mano derecha si la dirección de la corriente eléctrica va en el
conductor que está en una mano en la dirección del pulgar, el campo magnético
asociado a la corriente, o campo electromagnético, sigue la dirección de los otros
dedos de la mano.
Figura 13: Regla de la mano derecha
La forma más fácil y eficiente de construir un electroimán es enrollando un
conductor, formando espiras, alrededor de un ferromagnético. ¡Es el clásico
experimento del colegio! Ver Figura 14
A B
Figura 14: Electroimán casero
En la Figura 14A, vemos que dependiendo de cómo se ponga la polaridad de la
batería, podemos manipular la polaridad del electroimán formado, por lo tanto se
puede manipular el sentido del flujo magnético en las líneas de fuerza del campo
magnético. En la Figura 14B se observa el electroimán en acción. Ahora bien, si
uno desconecta la batería de los cables que conforman la espira, el clavo seguirá
imantado, ya que sus dominios fueron alineados en un monodominio debido a la
acción del campo electromagnético. Este efecto también se llama “remanencia”.
Por otro lado, si yo aumento el voltaje de la pila, o pongo muchas en serie, la
potencia del campo magnético generado por el electroimán también aumentará,
se supone que en forma lineal. Si aumentamos en forma infinita la diferencia de
potencial, llegará un momento en el que el campo magnético producido no
aumentará más, a pesar del aumento del voltaje. Este efecto se llama
“saturación”, y es producido porque al aumentar el voltaje, aumentará también la
resistencia en el conductor, y esto disminuirá el rendimiento del electroimán,
además de producirse calor, el que puede llegar a ser muy intenso.
Entonces, hemos visto que la producción de un electroimán a través de una
espira conductora y un núcleo ferromagnético, es un método eficiente, aunque
tiene limitaciones del tipo térmico, derivado de la resistencia; pero tiene la virtud
de que permite “manipular” el flujo magnético del imán producido. La
representación de las líneas de fuerza del electroimán producido por una espira
conductora se visualiza en la Figura 15. En esta figura podemos ver que el flujo
se dirige de “arriba hacia abajo”, por lo que “arriba” estará el polo norte del
imán, y “abajo” estará el polo sur. Además nótese que en el interior de la espira
se encuentra la mayor cantidad de líneas de fuerza, y más equidistantes entre
ellas, por lo que se podría afirmar que en el interior de la espira, el campo
magnético es más potente y es más homogéneo que fuera de los límites de la
espira.
Figura 15: Líneas de fuerza de un electroimán del tipo “espira conductora”
Ahora, ya que conocemos este concepto, ¿qué pasaría si la espira la enrolláramos
alrededor de un tubo?...Un tubo lo suficientemente grande como para que
cupiera una persona acostada en su interior. Vea la Figura 16 y diga después si le
parece familiar lo que observa
Figura 16: Disposición del campo magnético en un resonador con espiras
En la Figura 16, podemos ver que si construimos un electroimán según lo
indicado anteriormente, se podría utilizar para poner a una persona en su
interior, y que si el campo magnético es más potente y homogéneo en el interior
de este tubo (que en realidad ahora se parece a un túnel), que fuera de éste,
estamos en presencia de un artefacto que “a lo mejor podría utilizarse como un
resonador”. Vea que el sentido del campo magnético principal (B0) va de “pies a
cabeza”.
De lo visto en las últimas figuras, ya tenemos el esqueleto de un equipo de
resonancia magnética, y solo queda un problema por resolver. Necesitamos
llegar a altas potencias de campo magnético (los resonadores actualmente
trabajan a 1.5 y 3 Teslas), y para llegar a esas potencias es necesario aplicar
mucha corriente a las espiras, lo que trae dos problemas: 1) La cuenta de la luz
sería un poco excesiva, 2) La resistencia sería tan alta que el calor generado
dejaría al paciente virtualmente “rostizado”. Para solucionar estos puntos se
recurrió a la tecnología superconductora, pero ¿qué es la superconducción?
La superconducción fue descubierta a principios del siglo XX, cuando
Kamerlingh Onnes, en 1911, observó que la resistencia eléctrica del mercurio
caía bruscamente a cero al enfriarlo a la temperatura de 4º K (-269 oC). Él
esperaba que disminuyera gradualmente y no que se hiciera nula al llegar a
cierta temperatura. Entonces, en este caso, el mercurio que en condiciones
normales es un conductor que presenta resistencia eléctrica, al ser enfriado a
una temperatura cercana al cero absoluto (en este caso 4 grados Kelvin), se
transformó en un conductor que podía conducir corriente sin resistencia, o sea,
se transformó en un Superconductor
Entonces, cualquier superconductor es un conductor que al ser enfriado a
muy bajas temperaturas es capaz de conducir la corriente eléctrica con
resistencia nula, por lo tanto, sin generar calor, y sin pérdida de energía, lo que
le confiere además una alta estabilidad. Cada superconductor al ser enfriado
llegará a un punto, a una temperatura, en la que su resistencia se hará
bruscamente igual a cero. Esta temperatura se llama temperatura crítica (Tc) y
cada superconductor tendrá un valor de Tc en el cual su resistencia se hará nula.
La idea es buscar materiales que no tengan que enfriarse a temperaturas tan
bajas, porque actualmente la forma de llegar a temperaturas bajísimas es a
través de un gas que se licua a bajas temperaturas, como el helio, que se licua a
4º K (-269 oC) El helio es caro, no así el nitrógeno líquido, que es muy barato y
fácil de producir, pero se licúa a 77º K (-196 oC), que es una temperatura “alta”
para permitir el estado superconductor. Bueno, por esto los resonadores usan
helio, ya que permite que se utilice la propiedad superconductora de una espira
de una aleación de Titanio y Niobio, junto con otras impurezas, y con esto, se
solucionan los problemas 1 y 2 que vimos que se producían con los
electroimanes. Ahora, un imán producido por un superconductor también se
llama electroimán, pero con el “apellido” superconductor. Por otro lado, el
electroimán no superconductor, que gasta mucha corriente y produce mucho
calor se llama “electroimán resistivo”. Por esta razón, cuando se necesita
construir magnetos muy potentes para su uso clínico en RM, la tecnología de
elección es superconductiva. Esto implica que cuando el campo magnético de un
resonador “es subido” por los ingenieros de servicio técnico, ellos aplican
corriente al superconductor que está sumergido en un contenedor con helio
líquido hasta llegar a 1.5 o 3T. En ese momento ellos cierran el circuito, y la
corriente circula por el superconductor sin pérdidas y sin generar calor. Por esto
no gasta corriente ni se calienta. El problema es que el campo magnético no se
puede “apagar”, por lo que si uno entra a una sala de resonancia con el equipo
apagado, el campo magnético siempre estará presente. El campo no se apaga
nunca, a menos que eliminemos el helio al ambiente para terminar con la
superconducción. Este proceso se llama Quench, y es bien impactante de
presenciar, ya que genera una gran nube de vapor y mucho ruido.
En la Figura 17 vemos un esquema donde un conductor disminuye
gradualmente su resistencia eléctrica a medida que la temperatura del sistema
disminuye, pero cuando la temperatura alcanza un valor puntual, la temperatura
crítica (Tc) para ese conductor, éste se hace superconductor y su resistencia se
hace súbitamente nula. Como vemos también, no cualquier conductor se hace
superconductor. El superconductor es un material que presenta esa capacidad al
alcanzar su Tc. Un conductor común y corriente nunca será superconductor. Al
disminuir la temperatura solo tendrá cada vez menos resistencia, pero nunca se
hará nula, ni menos habrá un cambio brusco de su resistividad.
Figura 17: Efecto de la temperatura sobre la resistencia de un conductor y un superconductor
Ahora que ya hablamos de campos magnéticos potentes y hablamos de Teslas,
es momento de presentar la unidad de potencia de campo magnético. Ya se
había mencionado que las unidades en el sistema cgs es el Gauss, y en el mks es
el Tesla (T). Ahora bien, estas dimensiones no son tan instintivas como lo es un
litro o un kilogramo. Para hacer una relación, podríamos decir que un Tesla
equivale a 10.000 Gauss…y eso tampoco nos dice nada. La Tierra, posee un
campo magnético, con polo norte y polo sur, como todo campo magnético. El
campo magnético de la Tierra es el que permite que la aguja imantada de una
brújula apunte siempre hacia el norte. El campo magnético de la tierra tiene una
potencia de 0,5 Gauss. No es muy potente, pero si muy masivo. Si 1 Tesla
equivale a 10.000 Gauss, un resonador de 1,5T tendría una potencia de 15.000
Gauss. Si lo comparamos con el campo magnético terrestre, que es de 0,5
Gauss, éste resonador sería…30.000 veces más potente que la Tierra, pero en
una masa muchísimo menor que la del planeta. Figura 18.
Figura 18: Equivalencia Teslas – Gauss en la Tierra
Inducción electromagnética
Otro tema importante es la inducción electromagnética. Del mismo modo
que unas cargas en movimiento, es decir; una corriente eléctrica es capaz de
inducir un campo magnético en un conductor; un campo magnético en
movimiento (también denominado “campo magnético variable”) es capaz de
inducir una corriente eléctrica en un conductor. Este último fenómeno es el
denominado “inducción electromagnética”, y en ésta, la magnitud del voltaje
inducido es proporcional a la variación del flujo magnético (Ley de Faraday).
Figura 19A - 19B: Inducción Electromagnética
Figura 19C - 19D: Inducción Electromagnética
En la Figura 19A se observa que al mover el imán dentro de un solenoide
conductor, en el mismo conductor se induce una corriente eléctrica que puede
ser detectada y cuantificada. Si el imán se mueve siempre con la misma amplitud
y velocidad, y por el hecho de que el imán “se aleja y se acerca del conductor”,
es que la corriente inducida es de tipo alterna, lo que se representa como una
sinusoide que puede verse en la Figura 19B. En esta figura, se visualiza la
corriente sinusoidal (alterna) inducida. Al analizar la Figura 19D, vemos que en
esta corriente inducida la distancia entre 2 picos se mantiene constante (lo que
se llama “periodo”), y esto es debido a que el imán se mueve para adentro y
afuera con una velocidad constante. Del periodo puede extraerse la frecuencia, o
sea el tiempo que demora al cambio de un periodo a otro. La frecuencia se
expresa en Hertz (ciclos por segundo). La amplitud se relaciona con la intensidad
de la corriente inducida, la cual también es constante durante el tiempo, y esto
se debe a que el imán es el mismo durante todo el movimiento, es decir, el imán
no fue cambiando de tamaño, ni tampoco cambió la cantidad de vueltas del
solenoide. En la Figura 19C podemos ver que la inducción electromagnética
también se produce cuando el imán esta fijo, pero el conductor se mueve. Esta
situación ocurre en los dínamos y generadores, donde el movimiento mecánico
de un conductor entre un imán, es capaz de generar corriente.
En la RM también se visualiza este fenómeno. Ya veremos con más detalle
que en la RM se generan vectores magnéticos, el vector de magnetización
longitudinal (Mz), y el vector de magnetización transversal (Mxy).
Específicamente, el vector Mxy se produce tras la excitación nuclear mediante la
aplicación de un pulso de RF. Una vez suspendido el pulso, este vector; que gira
en torno al eje longitudinal z, va disminuyendo en tamaño. Si se sitúa un
solenoide (una bobina, a la que denominaremos antena) en posición
perpendicular respecto al vector Mxy. Si la antena no se situara perpendicular al
vector no se produciría inducción (Figura 20).
Figura 20: Inducción: Bobinas paralela y perpendicular
El vector Mxy es un vector magnético en movimiento que podrá inducir una
corriente eléctrica en la antena, y esta señal eléctrica podría usarse para adquirir
la señal. Esta señal, por su naturaleza de obtención se llama “señal de
inducción”. Si el vector no disminuyera de tamaño, la señal de inducción sería
igual que en el ejemplo registrado en la Figura 18B, donde la frecuencia de la
sinusoide sería igual a la cantidad de vueltas por segundo que da el vector Mxy
en torno al eje z (en un campo de 1.5T es alrededor de 63 millones de vueltas
por segundo), y la amplitud se mantendría constante, ya que el vector nunca
disminuye de tamaño (Figura 21)
Figura 21: Señal de inducción con vector constante
Como el vector va disminuyendo de tamaño, la situación que se produce en
realidad es la mostrada en la Figura 22.
Figura 22: Señal de inducción con vector decreciente (FID)
En la realidad, el vector Mxy va disminuyendo de tamaño a medida que trascurre
el tiempo, mientras mantiene su frecuencia, por lo menos al principio. Esto hace
que la señal inducida en la bobina sea de una frecuencia prácticamente
constante, pero con amplitud decreciente, debido a la disminución en el tamaño
(“módulo”) del vector. La señal, que tiene la apariencia de la señal de la Figura
22 recibe el nombre de Free Induction Decay (FID) o “Caída libre de la
inducción”. Esta es la señal fundamental que se utiliza en RM, la que permitirá
registrar el Eco, lo que finalmente permitirá obtener una imagen a través de una
secuencia de pulso.
Este fenómeno será analizado con más detalle en el tema “Relajación Nuclear”.
Campo Magnético Principal, Gradientes Magnéticos
y Campo de Radiofrecuencias
Introducción
El campo magnético principal (denominado Campo B0), las gradientes
magnéticas (denominadas genéricamente como Gn) y el campo de
radiofrecuencias (denominado como Campo de RF o Campo B1), son
componentes fundamentales del equipamiento de un resonador. Todos ellos
están involucrados en la generación de los fenómenos de Equilibrio, Excitación y
Relajación nuclear. Como veremos, cada uno de ellos cumple una función
esencial en los fenómenos antes enunciados, sin embargo, no existen ni
aparecen en los procesos que participan por arte de magia: alguien se encarga
de producirlos y controlarlos, y es por eso que explican la existencia de algunos
componentes importantísimos del equipamiento (hardware) de un resonador.
Campo Magnético Principal (Campo B0)
El campo magnético principal debe ser intenso, idealmente de una gran
potencia, ya que la potencia se relaciona con la resolución de la imagen,
secundaria a una alta intensidad de señal.
La función principal del campo magnético principal es la de establecer la
condición de equilibrio nuclear (denominado Equilibrio de Boltzmann en el
magneto). Esta condición de equilibrio es la inicial en el fenómeno de la
resonancia magnética de uso clínico-imagenológico. Este campo magnético debe
cumplir con las siguientes características:
1. Debe ser muy homogéneo: La potencia de B0 debe ser idealmente igual en
cualquier punto en el interior del túnel (bore) de un resonador. Sabemos
que esta es una condición ideal, porque las líneas de flujo magnético de un
magneto permanente, superconducto.
2. Debe ser de fácil generación: Los magnetos permanentes son los que lo
generan más fácilmente, ya que están permanentemente imantados y sin
ninguna necesidad de aporte de energía externo para la mantención del
flujo magnético, sin embargo, presentan el inconveniente de su peso. ¡Un
resonador permanente de 0.32 T tiene un peso de 16 toneladas! Esto limita
la capacidad de instalar un equipo permanente, ya que requiere de losas
extremadamente resistentes. Siguiendo con este razonamiento, un
resonador permanente solo puede ser utilizado como tecnología para
equipos de bajo campo magnético (inferior a 0.5T). Un resonador
permanente de 1.5T pesaría más de 50 toneladas, lo que lo hace inviable
desde el punto de vista de requerimientos de obras civiles para instalarlo.
Un resonador resistivo gasta mucha energía para generar altos campos
magnéticos, a la vez que gasta mucha energía para disminuir las pérdidas
por resistencia para evitar riesgos por calentamiento. Un electroimán
superconductivo de 1.5 T pesa alrededor de 4,5 toneladas y gasta energía
una sola vez (al momento de “levantar” el campo magnético) y en adelante
solo “consume” gas criógeno, necesario para mantener las bajas
temperaturas que requiere la superconducción Un magneto superconductor
prácticamente no tiene límite de intensidad de campo magnético, de hecho
actualmente existen equipos de 7 T (usados principalmente en
investigación). En la figura 1 encontraremos un resumen de los distintos
tipos de magnetos.
Figura 1: Tipos de magnetos
3. Debe permitir que sea modificado a través de las gradientes: En el campo
magnético principal debe poder establecerse variaciones lineales de la
potencia de campo magnético en una dirección del espacio. A esto se le
llama gradiente magnético. Un campo magnético sin gradientes solo
permite establecer el estado de equilibrio de Boltzmann en el magneto,
pero no permite realizar cortes tomográficos ni codificar la señal para
posteriormente reconstruir la imagen.
En el apunte anterior ya describimos algunas características del campo
magnético. Es importante saber que la unidad de intensidad de campo magnético
en el sistema internacional mks es el Tesla (T) y se relaciona con los Gauss
(sistema cgs) mediante la equivalencia 1T = 10.000 Gauss (Figura 2)
Figura 2: Equivalencia Teslas – Gauss en la Tierra
De lo anteriormente visto, en la actualidad la tecnología de los resonadores
va de la siguiente manera: Los resonadores de bajo campo magnético (de menos
de 0.5T) utilizan magnetos permanentes, mientras que los resonadores de alto
campo magnético (1.5T, 3T y hasta 7T) utilizan magnetos con tecnología
superconductora. Se ha descontinuado la producción de resonadores de 0.5T,
1.0T y 2T superconductivos.
La forma del conductor en los resonadores superconductivos o de los
“platess” de los imanes permanentes, determinará las líneas de fuerza del campo
magnético (Figura 3)
Figura 3:Tipo de magneto, forma del conductor y líneas de fuerza de B0
En la Figura 3 observamos que una barra tiene las líneas de fuerza
concentradas en los extremos, ya que el flujo magnético va desde el polo norte al
polo sur. Al doblar la barra en forma de U, vemos que el flujo se dirige entre los
extremos, estableciendo un flujo de líneas que van de polo a polo, con una alta
concentración de líneas (alta potencia del campo) y equidistantes entre sí (alta
homogeneidad del campo magnético establecido). A la derecha tenemos un
diseño solenoidal (en forma de espira), en la que las líneas de fuerza se
concentran en el interior del solenoide, donde se encuentra también la más alta
densidad de líneas (o sea alta intensidad del campo magnético) y una gran
equidistancia entre ellas (gran homogeneidad). El diseño más eficiente de
magneto es el solenoidal, por lo que es el elegido para magnetos
superconductores de alto rendimiento.
La homogeneidad del campo magnético, como ya ha sido dicho se mide en
partes por millón (ppm) las cuales son medidas en un volumen esférico de un
determinado diámetro (Diameter of a Spherical Volume o DSV). Existen DSV
estandarizados a 40, 45 y 50 cms. En este caso, si situamos un volumen
esférico, por ejemplo de 50 cms de diámetro, si este volumen si divide en un
millón de partes, habrá una porción de estas partes que tendrá un valor de
campo magnético distinto al resto. Las homogeneidades actualmente alcanzables
están en torno a las 0,6 ppm. El máximo permisible de inhomogeneidad es de 6
ppm. Ver Figura 4.
Figura 4: Homogeneidad del campo magnético principal
Conociendo la fórmula de Larmor, en la que la frecuencia de precesión de
los spines depende de la constante giromagnética del hidrógeno, multiplicada por
la potencia del campo magnético. Entonces, en la zona del magneto que es
homogénea, todos los spines que están sometidos a la acción del campo
magnético en este sector tendrán la misma frecuencia de precesión (es decir
girarán a la misma velocidad). Los spines que están en las zonas inhomogéneas
del campo magnético tendrán una frecuencia de giro distinta a las demás, o sea,
estarán desfasadas. Vale señalar que es imposible construir un imán
absolutamente homogéneo, ya que los mismos componentes y la inducción del
campo magnético por parte de la corriente eléctrica que lo genera influyen en la
inhomogeneidad. Ya hemos hablado de la fórmula, o ecuación de Larmor, la cual
vamos a revisar más adelante. Por el momento sabemos que por culpa de las
inhomogeneidades del campo magnético, no todos los spines situados bajo la
influencia de un campo magnético precesará a la misma frecuencia, sino que
algunos de los spines, los sometidos a las zonas inhomogéneas del campo,
precesarán a una frecuencia distinta. Para mejorar la homogeneidad del campo
magnético, los ingenieros de las casas comerciales de resonadores colocan piezas
metálicas en el interior del campo magnético, las cuales deflectan las líneas de
campo magnético que se salen del patrón de equidistancia requerido para tener
una buena homogeneidad, mejorando la equidistancia entra las líneas. Este
proceso de homogenización del campo magnético se llama shimming pasivo, y se
realiza al momento de la instalación del equipo, un poco después de levantado el
campo magnético. Este shimming pasivo se mantendrá mientras no varíen las
condiciones del entorno del imán. Por ejemplo, si se instalan en el entorno
grandes masas metálicas móviles, como un ascensor, este shimming no será útil
y aumentará la inhomogeneidad del campo magnético, la que tendrá implicancias
por ejemplo en imperfecciones en la supresión espectral de la grasa y artefactos
de imagen en algunas secuencias, como la secuencia EPI.
Gradientes magnéticos
Nosotros conocemos el concepto de gradiente. Por ejemplo, el gradiente
osmótico, dado por la diferencia de concentración de iones entre un lugar y otro,
en que en un lugar existe una alta concentración, y en el otro una concentración
menor. Un gradiente, por definición es una diferencia de cantidad, o de
concentración de una sustancia entre un lugar y otro. Esta variación debe ser
siempre lineal, por lo que se establece en un eje del espacio, o sea, en una
dirección y sentido. En la Figura 5 vemos un ejemplo de gradiente de color
Figura 5: Gradiente de color
En la Figura 5 vemos un ejemplo de gradiente de color. En este caso vemos
una variación de color desde el color blanco a la máxima intensidad de color azul,
pasando por una gama de colores celestes desde el más claro al más oscuro. En
el ejemplo la variación se establece en la dirección del eje X, por lo que
tendremos un gradiente de color en la dirección y sentido del eje X. De este
mismo modo podemos hacer una analogía con un gradiente de campo magnético
Figura 6: Gradientes magnéticos
Los gradientes magnéticos son variaciones del campo magnético desde un
punto de mayor intensidad a otro de menor intensidad en una distancia
determinada. La medida de la variación se da en variaciones del rango de los
miliTeslas en un metro.
Una condición importante de las gradientes es que sean lineales. Esto
significa que puedo obtener la ecuación de la recta con la pendiente de la curva
que se establece entre un punto y otro y, como tengo el valor inicial y el final de
la potencia del campo magnético en el área delimitada por la gradiente, puedo
conocer el valor del campo magnético en cada punto de la recta. En cada punto
de la recta tendremos entonces un valor de campo magnético, el que influye en
la frecuencia de precesión de unos spines que pudieran estar sometidos a la
acción de esta gradiente. Así los spines sometidos a la zona de la gradiente con
menor valor precesarán más lentamente que aquellos sometidos a los valores
más altos del campo magnético dentro de esta gradiente.
Las gradientes son necesarias para provocar variaciones en el campo
magnético, ya que si al campo no se le hace nada, permanece con una potencia
constante e invariable en el tiempo, solo modificada por las zonas inhomogéneas
de este campo.
Las gradientes magnéticas son generadas por las bobinas de gradiente.
Existen distintos tipos de bobina, antiguamente eran de tipo “loop”, actualmente
son de estado sólido, similares a una lámina de cobre con una espira impresa y
dentro de una cobertura de estado sólido, que es como una especie de transistor
grande.
Las gradientes no están activas todo el tiempo, sino que actúan sólo
cuando son necesarias y esto es al momento de realizar los cortes tomográficos y
al momento de recibir la señal en el período de relajación, permitiendo la
codificación de la señal. El tiempo en que están activas las gradientes va desde
los mili a los microsegundos, por lo que se dice que son “pulsos” de gradientes.
Durante un examen se envían pulsos de gradientes cuando son necesarias dentro
de las distintas secuencias de pulso que lo componen.
Las gradientes tienen distintos parámetros que las caracterizan:
1. Amplitud máxima del gradiente (Gmáx): Corresponde al valor máximo que
puede adoptar la gradiente y es uno de los parámetros importantes a
considerar al adquirir un resonador. El Gmáx es el máximo valor de la
pendiente y se mide en mT/m (miliTeslas por metro). Un mayor Gmáx
significa que la variación de un punto a otro es mayor y, por lo tanto, es
una gradiente más potente. Si tenemos una gradiente A que tiene un Gmáx
de 20 mT/m, significa que en un eje del espacio es capaz de establecer una
diferencia de campo magnético de 20 mT entre los extremos del eje que
están separados por un metro de distancia. Si comparamos esta gradiente
con una gradiente B de 40 mT/m, tendremos que la gradiente B es más
potente, ya que en la misma distancia de un metro establece el doble de
variación de campo magnético que la gradiente A, o sea, la pendiente que
se establece es el doble más grande (Figura 7)
Figura 7: Comparación entre gradientes
Figura 8: Diagrama de las gradientes
La Figura 8 muestra un esquema acerca de las gradientes. En este
esquema se ve la forma en que una gradiente llega a su valor máximo. La
gradiente no está activa todo el tiempo, sino que en un momento se instala
automáticamente, alcanza su valor máximo, se mantiene trabajando durante un
periodo de tiempo Dt y luego se corta abruptamente. La condición descrita es la
de la imagen superior izquerda, y es ideal, pero no es la que realmente existe,
puesto que cuando se le entrega corriente a la bobina de gradiente mediante el
amplificador de gradiente le toma un tiempo instalarse y obtener su Gmáx, como
se ve en la imagen superior derecha. El tiempo que demora la gradiente en
adquirir su valor máximo se llama Rise Time (RT)
2. Rise Time (RT): El tiempo que pasa desde que se da la instrucción de
instalar la gradiente hasta que alcanza su Gmáx se denomina Rise Time o
Tiempo de Emergencia de la Gradiente. La gradiente se mantiene activa
durante un periodo DT, que es la duración del pulso de gradiente, y luego,
cuando se acaba y se corta la energía de la bobina mediante el amplificador
de gradiente, tampoco se corta de inmediato, sino que tiene una cierta
latencia que se denomina Fall Time o Tiempo de Caída, que es igual al Rise
Time; por eso, cuando se describe una gradiente se indica sólo el Rise
Time.
3. Ramp Time (RaT): Las gradientes normalmente se administran como
pulsos bipolares y eso significa que se invierte la polaridad de la gradiente
y el que era el valor mínimo de la gradiente pasa a ser el valor máximo y
viceversa. Hay, entonces, dos pendientes involucradas. Siempre en una
gradiente bipolar, entre los dos lóbulos, el lóbulo negativo G- y el lóbulo
positivo G+ las gradientes pasan por el valor 0 y al finalizar la gradiente
bipolar se vuelve a 0 nuevamente. El valor 0 no implica que en ese punto el
campo magnético sea nulo, sino que el valor es igual al del campo
magnético principal. En el máximo valor negativo (G-) el valor del campo
magnético es menor que el valor del campo magnético principal. En el
máximo valor positivo (G+) el valor del campo magnético alcanzado será
mayor que el del campo magnético principal (Ver Figura 9). El tiempo que
transcurre entre que se pasa desde el máximo valor negativo hasta el
máximo valor positivo en una gradiente bipolar se denomina Ramp Time y
es igual a dos veces el Rise Time. A medida que las gradientes se van
haciendo más poderosas y más avanzadas tienen Rise Times y, por ende,
Ramp Times cada vez más pequeños.
La instalación de gradientes bipolares de esta forma se conoce como
alternancia de las gradientes. Cuando los ramp o rise times son muy
pequeños, implica que hay variaciones bruscas en la dirección de los
campos magnéticos. Si tengo un cable que conduce corriente y lo someto a
la acción de campos magnéticos variables, la conducción en ese conductor
se va a ver alterada, lo que produce corrientes parásitas por un lado y
enlentecimiento por otro lado, ya que estoy interfiriendo el flujo de
corriente. Entonces, el valor del Ramp Time tiene influencia sobre la
conducción eléctrica. Ahora, las personas que entran al resonador, si bien
no tienen cables, tienen nervios periféricos y en lugar de corriente estos
conducen potenciales de acción (depolarizaciones de membrana) lo que
significa que los Ramp Times también interferirán en los potenciales de
acción y mientras sean más cortos, la alternancia es más rápida e influye
aún más en los potenciales de acción. En los resonadores de campos más
altos y de alta performance de gradientes esto puede implicar que los
pacientes salgan con parestesias y otras incomodidades secundarias a la
acción de los gradientes sobre los nervios periféricos. Se supone que en
equipos de 20 T con ramp times muy cortos la interferencia sería ya a un
nivel más central.
Figura 9: Gradiente magnético en el eje Z
4. Slew Rate (SR): Es una medida de performance de una gradiente. Se
define por la relación entre Gmáx, dividido por el RT. (SR = Gmáx / RT) y
sus unidades son en T/m/seg. Una gradiente de alto rendimiento tendrá un
valor de SR alto, lo que implica que tiene un alto valor de Gmáx y un corto
valor de RT (ya que está en el denominador de la fórmula). Sirve para
comparar 2 equipos entre sí. El equipo que tiene el SR más alto implica que
tiene una mejor performance de las gradientes que el que tiene uno de un
valor menor.
Concepto de Fase y Frecuencia
Figura 10: Concepto de fase y frecuencia
Hay dos conceptos importantes que son la Frecuencia y la Fase. La
Frecuencia nos habla de velocidad o tasa de cambio y es la cantidad de
oscilaciones de un fenómeno en función de una unidad de tiempo. Por ejemplo, si
yo estoy girando y me doy 20 vueltas en un minuto sobre mi eje, puedo decir
que estoy girando a una frecuencia de 20 vueltas/min. Habitualmente la
frecuencia se mide en ciclos por segundo o Hertz. Cuando los espines giran
describiendo el movimiento de precesión, es a través de la ecuación de Larmor se
puede conocer cuántas vueltas están dando por segundo de tal manera que a 1
Tesla se puede determinar que darán 42,58 millones de vueltas por segundo, o
sea, su frecuencia de precesión será de 42,58 MegaHertz (MHz)
La Fase corresponde simplemente a una diferencia en ángulo entre dos
vectores. Es decir, si tengo dos vectores, ambos en 0º no habrá diferencia de
ángulo entre ellos, o sea, diremos que están en fase. Si tengo dos vectores en la
misma dirección, pero con sentido contrario, diremos que existe una pérdida de
fase entre ellos, o que entre ellos no hay coherencia de fase, o simplemente que
no están en fase. La diferencia de fase entre ellos, en este caso es de 180º.
Estos dos conceptos se relacionan entre sí. Si tengo dos espines en la
misma fase y apuntando con la misma dirección y sentido, la diferencia en
ángulo o fase entre ellos es 0º, por lo que no presentan desfase. El desfase
entonces implica que la diferencia medida en unidades de grados de ángulo entre
dos vectores es distinta de 0.
Si los mismos espines son puestos en un imán, estos inevitablemente
comenzarán a precesar. Si están sometidos al mismo valor de campo magnético
ellos precesarán exactamente con la misma frecuencia. Si precesan exactamente
a la misma velocidad el desfase en el tiempo será igual a 0o.
Si los mismos dos espines los pongo dentro del imán, pero justo uno de
ellos cae en la zona de inhomogeneidad del imán precesarán a frecuencias
distintas, cambiando su fase, por lo que entonces podremos decir que están
desfasados.
Por lo tanto, son dos conceptos relacionados puesto que acabamos de ver
que la fase es consecuencia de la frecuencia. Desde el punto de vista práctico, en
la realidad, donde no tenemos dose spines, sino que tenemos miles de billones
de ellos, es muy difícil caracterizar esta muestra desde el punto de vista de la
frecuencia. Es más fácil fijarse en la fase o desfase presente entre ellos. Si toda
esta numerosa muestra está en fase, podremos inferir que no experimenta
ningún cambio de frecuencia. Si encontramos pocos desfases podremos concluir
que existen pequeños cambios de frecuencia entre ellos, por ejemplo, como
pasaría en un campo magnético con la mayoría de los espines en la zona
homogénea del campo magnético, y los menos en la zona inhomogénea. Si
encontramos muchos desfases podríamos suponer que existen grandes cambios
de frecuencia entre ellos, por ejemplo, es lo que pasaría si esta muestra fuera
sometida a la acción de los gradientes magnéticos.
¿Dónde habrá más desfase, cuando un spin precesa a mayor frecuencia o
cuando precesa a menor frecuencia? No se sabe. No se puede predecir el grado
de desfase, sino sólo que habrá desfase. También es probable que si un espin
precesa muy rápido respecto a otro, tenga períodos en que esté en una fase
completamente opuesta respecto al “espin de referencia” (180º de desfase) y
períodos en que esté en fase con respecto al mismo spin anterior (0o de desfase),
pero no es predecible “a primera vista”. Este efecto es la base del Chemical Shift
de 2º orden, también conocido como “Fenómeno de cancelación de fase”. Una
forma clara de ver el concepto de fase y frecuencia se visualiza al analizar dos
ondas seno y coseno
Figura 11: Funciones seno y coseno
En la Figura 11 tenemos graficadas una función seno (en rojo) y coseno (en
azul). Si bien es cierto, ambas funciones en el gráfico tienen la misma frecuencia,
estas parten desde el inicio desfasadas en 90º (π/2). Como la frecuencia no varía
para ambas funciones, el desfase en 90º nunca variará. O sea, si nunca hay
cambios en la frecuencia, nunca se traducirá en un cambio de fase. En todas las
situaciones donde está involucrada la frecuencia de precesión, esta es calculada a
través de la Ecuación de Larmor (w = B * g), tanto en un campo magnético
principal homogéneo e inhomogéneo, como en un campo modificado a través de
gradientes magnéticos.
Los gradientes magnéticos son generados a través de bobinas que ya
dijimos anteriormente son de estado sólido, sin embargo funcionan en forma de
espira tipo “loop”. En la Figura 12 se muestra como es la forma del campo
magnético inducido en una espira loop. Ahí vemos que el sentido de las líneas de
fuerza del campo magnético inducido por la corriente es de derecha a izquierda.
Hay que fijarse el sentido de la corriente en el conductor, ya que la corriente
circulando en el sentido en el que se muestra en el esquema, y debido a la regla
de la mano derecha, es que inducirá un campo magnético en sentido derecha
izquierda. Si se invierte el flujo de corriente, el flujo magnético también cambiará
al sentido contrario (izquierda-derecha). Es importante que no cambien los
parámetros de amperaje y voltaje de la corriente, a pesar de que se cambie el
sentido de ella, esto es para que los campos inducidos sean exactamente iguales
en intensidad y dirección, pero solo con sentido contrario.
Figura 12: Campo inducido por bobina circular tipo loop
Las bobinas de gradiente se encuentran en el interior del túnel del
magneto, por lo tanto sometidas al campo magnético principal. En la Figura 13
podremos apreciar su mecanismo de acción.
Figura 13: Acción de los gradientes magnéticos
En la Figura 13 se puede apreciar el embobinado principal de un resonador
superconductor el cual genera un campo B0 en la dirección y sentido del eje z
que es por convención el eje del campo principal. Tenemos, entonces, un campo
magnético inducido por este embobinado principal que es igual a los campos
solenoidales anteriormente vistos. En un extremo del imán pondremos una
bobina tipo loop por la que circulará corriente en la misma dirección y sentido del
embobinado principal, y en el extremo contrario pondremos otra bobina loop
pero con la corriente circulando en el sentido opuesto a la corriente que genera el
campo magnético principal, produciendo así un campo magnético con un flujo
magnético que posee líneas de fuerza que van en el sentido contrario a las líneas
de campo magnético principal. Los dos campos inducidos por las dos bobinas se
sumarán vectorialmente, en este caso, se restan, generando el efecto de que en
un extremo exista un mayor campo. Este campo mayor se genera en el extremo
donde la corriente en la bobina loop va en la misma dirección y sentido que la del
embobinado principal. En el otro extremo del magneto se generará un campo
magnético que se opone en sentido al campo inducido por la bobina loop
anterior, por lo que se generará una gradiente lineal en la que en un extremo el
valor del campo magnético será levemente superior al campo magnético
principal, mientras que en el extremo donde está la bobina con flujo eléctrico y
magnético opuesto, se generará el punto con un valor de campo magnético
levemente inferior al valor del campo magnético principal (Ver nuevamente la
Figura 9). De esta forma se generan las gradientes, las cuales pueden hacerse
bipolares solo cambiando el sentido de la corriente que circula por ambas bobinas
de gradiente. Ya no se usan las bobinas tipo loop porque su rendimiento es muy
malo (alta resistencia eléctrica) y los Rise Times que pueden alcanzar son muy
largos. Hoy en día se utilizan solo bobinas de estado sólido.
Las gradientes no se establecen sólo en la dirección del campo magnético,
sino que pueden estar en cualquier orientación (ejes x e y)
A lo largo de la trayectoria de la gradiente, los espines van a precesar de
mayor en menor frecuencia en el mismo sentido de la gradiente. Además, con la
ecuación de Larmor se puede conocer exactamente la frecuencia de precesión de
los spines situados en cualquier punto a lo largo de la gradiente.
La corriente necesaria para el funcionamiento de las gradientes es
suministrada por el Amplificador de gradiente. Si el voltaje de la corriente que
genera el amplificador es mayor, la amplitud (pendiente) del gradiente generado
también será mayor. El amplificador controlará al mismo tiempo las dos bobinas
que se encuentran opuestas entre sí, lo que generará la forma lineal que debe
necesariamente adoptar un gradiente magnético (Figura 14).
Figura 14: Gradientes y Amplificador de gradientes
Siempre habrá pares de bobinas de gradiente enfrentadas en cada uno de
los tres ejes del espacio y cada par de bobinas enfrentadas en un eje espacial
será controlado por un amplificador de gradientes exclusivo. Es por esta razón
que un resonador tendrá un amplificador de gradientes para el eje Z, otro para el
eje X y otro para el eje Y. Esto queda representado en la Figura 15
Figura 15: Ejes de gradientes
Si ponemos las bobinas de gradiente en el interior del túnel (bore), y
también ponemos un paciente, veremos lo que sucede en la Figura 16
Figura 16: Ejes de gradientes
Bueno…vemos entonces para que sirven las gradientes. Su función inicial
es la de determinar el plano tomográfico. Al activarse las bobinas del eje Y se
pueden hacer los planos sagitales, al activarse las del eje X se pueden realizar los
planos coronales, y por supuesto, al activarse las del eje Z se pueden adquirir
imágenes axiales. No es problema hacer planos oblicuos, solo basta con mezclar
la acción de los gradientes en más de un eje. De este modo si queremos hacer
cortes axiales oblicuos, como por ejemplo para ver un disco vertebral L5-S1,
basta con activar al mismo tiempo los ejes X y Z, con una mayor intensidad de
corriente en el eje Z que en el eje X.
Ya conocidos los gradientes magnéticos, vamos a ver el efecto de los
gradientes sobre la frecuencia de precesión de los espines y como se refleja este
efecto sobre la fase de los espines.
Ya hemos visto que la diferencia en la fase entre dos vectores (para
nosotros entre dos vectores de spin, o sencillamente espines) se mide en
unidades de ángulo formado entre dos vectores. Esta diferencia de ángulo se
denomina “phase shift”. Dos vectores que están en la misma dirección y sentido,
y que giran (precesan, en el caso de los spines) a la misma frecuencia, nunca
van a cambiar su phase shift. En este caso su shift será de 0 grados. Si dos
spines se encuentran al inicio con un shift de 180º, es decir tienen la misma
dirección, pero con sentido contrario, y siempre precesan a la misma frecuencia,
nunca cambiarán su shift, y se mantendrán hasta el fin con una diferencia de
ángulo entre ellos de 180º. El shift de 180º recibe el nombre propio de “fuera de
fase”. De otra forma, si dos spines parten al inicio con un shift de 0o, y precesan
cada uno a distinta frecuencia, el que precesa más rápido se adelantará más que
el que precesa más lento, por lo que el shift entre ellos cambiará. Por lo tanto el
phase shift depende de la frecuencia de precesión. En la Figura 17 vemos
algunos ejemplos de phase shift entre dos vectores.
Figura 17: Ejemplos de phase shift entre dos vectores
Figura 18: Campo Magnético sin gradientes y Ecuación de Larmor
En la Figura 18 vemos que en un campo magnético constante siempre se
debe de tener en cuenta la Ecuación de Larmor. El campo como sabemos debe
ser lo más homogéneo posible, y si pongo una muestra de espines en el interior
del imán, esperaría que el phase shift entre cada espín sea igual a 0, porque el
campo es homogéneo y no le estoy introduciendo cambios. Sabemos además que
en realidad el campo efectivamente posee inhomogeneidades, por lo cual existen
desfases de los spines ubicados en el interior, ya que los spines que están
situados en las zonas inhomogéneas del campo magnético precesarán a una
frecuencia distinta de la gran mayoría ubicados en las zonas homogéneas, lo que
genera los desfases dentro de la muestra.
En la Figura 19 vemos lo que pasa con la fase de los spines dentro del
magneto cuando se aplican gradientes
Figura 19: Campo Magnético con gradientes y Ecuación de Larmor
Al emerger un gradiente, en este caso en el eje Z, o sea, el mismo eje del
campo magnético principal los spines comienzan a precesar a distintas
frecuencias. Precesarán más lento donde el valor del campo es menor, y más
rápido donde es más intenso. De este modo la muestra completa se desfasa. En
este ejemplo, el phase shift de toda la muestra será de 180º, lo que dicho de
otra forma corresponde a que la “evolución de la fase” de toda la muestra es de
180º, es decir, existen desfases en todos los ángulos comprendidos entre 0o y
180º.
Figura 20: Phase Shift y Amplitud de la gradiente
En la Figura 20 vemos un gradiente de una amplitud determinada (por
ejemplo de 10 mT/m) que logra una evolución de la fase de un conjunto de
spines de 180º. A su vez, si se aumenta la amplitud de la gradiente (pendiente)
al doble (a 20 mT/m en el ejemplo), logrará una evolución de la fase del doble de
extensión, es decir, de 360º. Por lo tanto, la amplitud de un gradiente se
relaciona con el cambio de frecuencias dentro de una muestra de spines, y por lo
tanto de la cantidad de desfases presente en esa muestra. Entonces, la cantidad
de desfases puede ser “manipulada” a través de la manipulación de la amplitud
de un gradiente magnético, mediante del cambio que produce en las frecuencias
de precesión.
En la Figura 21 veremos qué pasa con la fase de una muestra de spines
sometida a la influencia de un gradiente bipolar.
Figura 21: Evolución de la fase de los spines sometidos a un gradiente bipolar
Al principio se aplica un lóbulo +G, que implica que el campo magnético
será menos intenso hacia la izquierda, y más intenso a la derecha del gradiente.
Esto hará que los spines ubicados en la zona menos intensa del gradiente
precesen más lento y los ubicados en la zona más intensa precesen más rápido,
lo que establecerá un shift en la muestra, con mayores desfases en la fase de los
spines ubicados hacia el extremo derecho del gradiente que los ubicados hacia el
extremo izquierdo. Si inmediatamente terminado este lóbulo +G, se invierte la
polaridad de la gradiente al lóbulo -G, lo que equivale a cambiar el sentido de la
corriente en las bobinas de gradiente, veremos que los spines menos desfasados
se refasarán lentamente hacia su estado previo a la aplicación del lóbulo +G,
mientras que los más desfasados se refasarán rápidamente hacia su fase previa a
la emergencia del lóbulo +G. De esto se obtiene que una muestra de spines
sometida a un gradiente bipolar experimentará una marcada evolución de la fase
en un sentido y luego en el sentido contrario, sin embargo, al final de ambos
lóbulos, la fase final de los spines será exactamente igual a la fase que tenían
antes de la aplicación de los gradientes. Para que esto se cumpla, ambos lóbulos
deben ser exactamente iguales en amplitud y duración, solo deben tener
polaridades opuestas. En este caso el primer lóbulo +G se denominará “lóbulo de
desfase” y el segundo lóbulo recibe el nombre de “lóbulo de refase”. Esta
situación será vista en la clase de reconstrucción de imágenes. En la Figura 22
observamos lo mismo, solo que gráficamente se muestra de distinta forma
Figura 22: Evolución de la fase de los spines sometidos a un gradiente bipolar
Campo de Radiofrecuencias (Campo RF o Campo B1)
Las ondas de RF se generan cuando una corriente alterna pasa a través de un
conductor, y físicamente son ondas electromagnéticas y viajan a la velocidad de
la luz, propagándose incluso en el vacío, ya que no necesitan de un medio para
hacerlo, a diferencia por ejemplo de las ondas de choque y de sonido, que
requieren del aire, agua o un medio sólido para poder propagarse. Las ondas
electromagnéticas se componen de dos campos diferentes pero
interrelacionados: un campo eléctrico (conocido como el campo “E”), y un campo
magnético (conocido como el campo “H”). El campo eléctrico se genera por las
diferencias de voltaje. Dado que una señal de radiofrecuencia es una alternancia,
el constante cambio de tensión crea un campo eléctrico que aumenta y las
disminuye con la frecuencia de la señal de radiofrecuencia. El campo eléctrico
irradia desde una zona de mayor tensión a una zona de menor voltaje. El campo
eléctrico, por ser variable, induce un campo magnético perpendicular al campo
eléctrico, y con una diferencia de fase con respecto a este de 90º. A su vez el
campo magnético inducido por el eléctrico, será capaz de inducir un campo
eléctrico, que inducirá uno magnético, y así sucesivamente, lo que explica su
auto propagación sin necesidad de un medio. Esta situación de autogeneración y
autopropagación se visualiza en la Figura 23.
Figura 23: Onda de RF: Campos E y H
Las ondas de RF, así como cualquier onda electromagnética, pueden
caracterizarse por su frecuencia y su longitud de onda. La frecuencia se mide en
Hertz (Hz o ciclos/segundo) y la longitud de onda se mide en metros. Longitud de
onda y Frecuencia se encuentran relacionadas por la siguiente fórmula: Veloc.
Luz (c) = Frecuencia (ω) * Longitud de onda (l). De esta fórmula se deduce
que al aumentar su frecuencia, su longitud de onda debe disminuir, y viceversa.
La longitud de onda se relaciona con la cantidad de energía que puede depositar
una onda de RF. En la Figura 24 se ve la relación entre longitud de onda y
energía.
Figura 24: Onda de RF: Longitud de onda y Energía
La unidad de energía es el Watt (W), sin embargo en el mundo de las RF,
la energía que transporta y deposita una onda de RF se mide en milivatios (mW).
Cuando se necesita cuantificar el depósito de energía de una onda de RF sobre
una persona sometida a un campo de RF, la unidad de medida es el SAR
(Coeficiente específico de absorción de RF), en donde importa la energía (en W)
que se deposita por Kg de peso corporal.
En RM, el rango de frecuencias de las radiofrecuencias utilizadas,
dependerá de la frecuencia de los spines en el campo magnético principal, la
cual, como sabemos, depende de la Ecuación de Larmor. En el fenómeno de
resonancia, el proceso de Excitación Nuclear es realizado a través de la emisión
de RF, que debe tener una frecuencia igual a la frecuencia de precesión de los
spines que se quiere excitar. Según la ecuación de Larmor, a 1.5T la frecuencia
de precesión de los spines será igual a 63,87 MHz (42,58 MHz/T * 1.5T). A 3T la
frecuencia de precesión de los spines será de 127,74 MHz (42,58 MHz/T * 3T).
De esto se puede inferir que a 3T, como la frecuencia es mayor, la longitud de
onda debe ser menor, por lo que su depósito energético será mayor que las
ondas de RF que se utilizan en RM con campos de potencia de 1.5T.
EQUILIBRO MAGNÉTICO, EXCITACIÓN RELAJACIÓN NUCLEAR
Introducción
El fenómeno de la resonancia nuclear magnética, tanto para uso clínico,
como en química analítica, parte con el establecimiento de una condición inicial
de equilibrio, el denominado equilibrio termodinámico de Boltzmann en el
magneto. Ya conocemos los fundamentos físicos que nos permitirán
comprender los mecanismos que conducen y rigen a este equilibrio. La
resonancia magnética no es más que el rompimiento de este estado de
equilibrio a través de la adición de energía en forma de ondas de RF para
alcanzar un estado de excitación nuclear, para finalmente, interrumpir la
excitación y permitir al sistema que alcance nuevamente el estado de equilibrio
inicial a través del proceso de relajación nuclear. La recepción y el análisis de
la señal emitida durante la relajación de los spines al interactuar con su medio,
y entre ellos, permitirá obtener la información necesaria para construir
imágenes, potenciarlas de acuerdo al entorno bioquímico de los spines y
también permitirá obtener la información de los metabolitos presentes en una
muestra, lo que se lleva a cabo a través de la técnica de espectroscopía por RM
(MRS). Por el momento nos centraremos en los tres procesos fundamentales
del fenómeno de la RM.
Equilibrio termodinámico cuántico de Boltzmann
Existe una condición de equilibrio que se establece fuera del magneto, es
decir, cuando una muestra de núcleos de hidrógeno no es puesta bajo la
influencia de un campo magnético externo. Esta condición es conocida como
Equilibrio Termodinámico de Boltzmann fuera del magneto (Figura 1)
Figura 1: Equilibrio de Boltzmann fuera del magneto
Boltzmann creó la termodinámica estadística, y sus enunciados son
absolutamente extrapolables a la mecánica cuántica. La condición de equilibrio
fuera del magneto establece que si una muestra de espines es puesta en
alguna parte, a presión y temperatura constante, los momentos magnéticos de
cada uno de ellos estarán orientados al azar y, por lo tanto, al hacer la suma
vectorial entre sus vectores, la componente neta es igual a 0. La
magnetización de la muestra es 0, es decir, esta muestra no estará
magnetizada.
Figura 2: Orientación y precesión de los spines en el magneto
En la Figura 2 se puede ver que al someter a esta misma muestra de
spines, éstos se van a ordenar orientándose en la misma dirección del campo
magnético, pero algunos en distinto sentido (UP o paralelos o +1/2 y DOWN o
antiparalelos o -1/2).
Sabemos entonces que los spines adoptarán “sin excepción” la
orientación UP o DOWN, y sabemos además que la condición DOWN es la más
energética, ya que necesitan hacer un gasto de energía adicional para estar en
el sentido opuesto al campo al campo magnético principal, por lo tanto la
mayoría de los spines tenderán a estar en la orientación paralela, es decir, en
la misma dirección y sentido del flujo magnético del campo magnético principal
(eje Z). La relación de spines UP versus DOWN depende de la intensidad del
campo magnético principal. Mientras mayor es la intensidad de B0, mayor será
la diferencia entre spines UP y DOWN. A 1.5T, y en una población de 2
millones de spines, el exceso de spines UP por sobre DOWN será de 9 spines, y
a 3T será de 15 spines. Esto tendrá implicancias en la señal de RM (Figura 3).
Figura 3: Diferencia de spines en función del teslaje
Figura 4: Ángulo de Ernst y Precesión
Por el solo hecho de poner de poner los espines en el campo, aparte de
producirse la orientación UP y DOWN, aparece el movimiento de precesión,
porque cada spín gira, pero aparece la fuerza de torque respecto de las líneas
de campo magnético y no se pueden alinear perfectamente paralelos al eje Z,
por lo que giran “precesando”. El ángulo entre el spín y las líneas del campo
magnético principal (eje Z) se conoce como Ángulo Mágico o Ángulo de Ernst y
corresponde a 54,7º. La frecuencia a la que precesan los espines está dada por
la ecuación de Larmor, por lo que es dependiente de la intensidad del campo
magnético al cual están sometidos (Figura 4).
Por lo tanto hasta el momento tenemos dos equilibrios de Boltzmann:
Equilibrio de Boltzmann en el magneto = Spines precesando y orientados UP o
DOWN solo por ser sometidos a un campo magnético externo.
Equilibrio de Boltzmann fuera del magneto = Spines sin precesión, el vector
solamente gira y todos están orientados con distinta dirección y sentido, por lo
que no existe la “orientación”
Hay un detalle al que vamos a invocar en un momento más. Los spines
pueden ser considerados como pequeños imanes, ya que son MDMs. Como
todo MDM ellos pueden interactuar entre sí, y este tipo de interacción se llama
“Interacción Dipolo-Dipolo”. En esta interacción, al acercarse unos a otros van
a atraerse o a repelerse, y para que la interacción sea alta es necesario que
estén muy próximos unos con otros, por lo que la interacción dipolo-dipolo
será dependiente de la distancia entre los spines. Por otro lado, como sabemos
que los spines giran (movimiento de precesión), la interacción dipolo-diplo
tendrá influencia en el giro de los spines, retardándolos o acelerándolos. Si
todos los spines precesan a la misma frecuencia (o velocidad), significa que
están en fase. Si las interacciones dipolo-dipolo interfieren en las frecuencias
de precesión, la muestra entonces estará desfasada, ya que los spines
tendrán, cada uno, una distinta frecuencia de precesión. Esta interacción
dipolo-dipolo está presente en cualquier conjunto de MDMs. En los spines, esta
interacción recibe otro nombre: Interacción Spin-Spin (Figura 5)
Figura 5: Interacción Dipolo-Dipolo
Ecuación de Larmor:
Ya vimos en clases anteriores la ecuación de Larmor. Es una forma
simplificada de poder conocer la frecuencia de precesión de un spin, o un
conjunto de spines, en función del campo magnético externo aplicado. La
fórmula completa también relaciona los spines con su energía potencial
dependiendo de su nivel energético (Figura 6).
Figura 6: Ecuación de Larmor
En la Figura 6 vemos la ecuación de Larmor y como nos sirve para
determinar la frecuencia de precesión de los spines sometidos a las
intensidades de campos magnéticos más importantes, la de los resonadores
comercialmente disponibles. Se hace énfasis en la frecuencia a campos de 1.5T
de potencia, ya que esta es actualmente la más importante y disponible. Solo
en Santiago hay más de 60 resonadores de esta potencia.
Ahora, la frecuencia de precesión de los spines no depende solo del
campo magnético principal, sino que de todos los campos e interacciones
magnéticas a las que están sometidos. En la Figura 7 se ven todos los factores
que influyen en la frecuencia de precesión de los spines.
Figura 7: Factores que influyen en la frecuencia de precesión de los spines
En la Figura 7 se ven los todos factores que influyen en la frecuencia de
precesión de los spines. La ecuación de Larmor en realidad debiera ser así:
ω = g * (B0 + BGrad + BBioq + Susceptibilidad + Inhomogeneidades de
B 0)
El factor más importante para determinar la frecuencia de precesión de
una muestra de spines es B0, ya que determinará la frecuencia más
importante a la que precesará una muestra de spines: La Frecuencia Central
del vóxel (Fc). A esta frecuencia precesará la mayoría de los spines.
BGrad no aplica en el estado de equilibrio, ya que por definición el equilibrio se
establece solo al poner los spines bajo la influencia del campo magnético
principal. Será un factor importante cuando veamos la forma en que se
realizan los cortes tomográficos y cuando se codifique la señal de resonancia.
BBioq hace referencia a la interacción spin-spin. Debido a la interacción spin-
spin una muestra de spines no va a estar completamente en fase, ya que los
spines que componen la muestra, por culpa de esta interacción, no precesarán
todos exactamente a la misma frecuencia. Habrá entonces una dispersión de
frecuencias en torno a una frecuencia central. Tengan en mente esta idea para
más adelante.
La susceptibilidad magnética juega un papel importante en el desfase
de los spines que componen una muestra, ya que como sabemos, los spines
que estén en la vecindad de un elemento ferromagnético introducido en el B0,
precesarán a una frecuencia mayor que aquellos que no estén en la proximidad
de este material. Los que están cerca precesarán a una frecuencia mayor,
porque en la susceptibilidad se produce un reforzamiento del campo magnético
en el interior del material ferromagnético, y es por eso que los spines cercanos
“sentirán” un valor de campo magnético mayor, y según la ecuación de
Larmor, ellos precesarán a una velocidad mayor.
Las inhomogeneidades de B0 también juegan un rol importante en el
desfase de los spines que componen una muestra, ya que como sabemos, los
spines que se encuentran en las zonas inhomogéneas de B0 “sentirán” un valor
de campo magnético “distinto” al que perciben los spines que precesan en las
regiones perfectamente homogéneas. Como los “spines inhomogéneos” sienten
un valor distinto de campo magnético, ellos precesarán a una frecuencia
distinta, menor o mayor, que los “spines homogéneos”. Por lo tanto, las
inhomogeneidades del campo magnético también producirán desfases en el
interior de la muestra de spines.
Por lo tanto, en el equilibrio de Boltzman en el magneto, todos los spines
están UP o DOWN, y además toda la muestra está completamente desfasada
(principalmente por BBioq, Susceptibilidad e Inhomogeneidad de B0).
Por esta razón aparece la Magnetización del Vóxel (M)
Figura 8: Magnetización del vóxel
En la Figura 8 se ve como aparece el vector de magnetización del vóxel
M. Como en una muestra (vóxel) sabemos que existen más espines UP que
DOWN, al hacer la suma vectorial entre ellos, la resultante es una componente
neta de magnetización M en la misma dirección y sentido del campo magnético
principal. Es por esta razón que podemos decir que la magnetización del vóxel
M estará en el eje Z, por lo que se denominará Magnetización Longitudinal o
Mz. Este vector Mz tendrá un valor mayor (módulo) cuando la diferencia entre
spines UP y DOWN sea mayor, lo que ocurre al someter este vóxel a
intensidades mayores de campo magnético. En el plano transversal x,y
tendremos la representación del desfase de los spines. Debido a la interacción
spin-spin, la inhomogeneidad y la susceptibilidad, sabemos que la muestra
está completamente desfasada, entonces su phase shift será de 360º lo que se
refleja en éste plano como la proyección de los spines, los que tienen la
apariencia de “rayos de bicicleta”. En el plano x,y se verá por este motivo, que
no se establece una magnetización neta, sin embargo hay un vector que en
estos momentos tiene un valor de 0, pero que potencialmente puede tomar un
valor distinto de 0. Este vector de magnetización se denomina Magnetización
transversal o Mxy. Por lo tanto existen dos componentes de magnetización
tanto en el eje z – que tendrá un valor distinto a 0 en el equilibrio - como en
el plano transversal x,y donde tendrá un módulo igual a 0 en el reposo.
Por lo tanto podremos definir el equilibrio de Boltzmann en el magneto a
través de la siguiente relación:
M = Mz ≠ 0
Mxy = 0
Como el vector Mz es el resultante de la suma vectorial de los spines UP
y DOWN, y como sabemos todos ellos precesan a una frecuencia que depende
principalmente de B0, pero que está influenciada por otros factores ya vistos,
es que este vector Mz también precesará. Su frecuencia de precesión será
igual al promedio de las frecuencias de precesión de todos los componentes del
vóxel. A esa frecuencia promedio se le llamará Frecuencia Central (Fc), la cual
es la resultante de los movimientos de precesión de cada uno de los spines, y
tiene un valor muy similar al valor obtenido en la ecuación de Larmor al
considerar solo el valor del campo magnético principal. Utilizando la Figura 9,
nos referiremos con más detalle a la Fc.
Figura 9: Frecuencia Central del vóxel
En la Figura 9 se ven dos poblaciones de spines, que están situados en la
misma zona de un campo magnético externo, y comparten por lo tanto la
misma Fc. Como vemos, la frecuencia central es el valor medio de una
campana de Gauss (distribución normal). Las frecuencias de precesión siguen
distribuciones normales, lo que significa que siempre habrá una frecuencia
central dada por el promedio de las frecuencias de precesión de los spines,
pero también habrá spines precesando más lentos y spines precesando más
rápido. Sin embargo, la mayoría de los espines precesará a una frecuencia más
cercana a la central. Una población es más laxa, el agua, ya que su estructura
cristalina, su arquitectura molecular, hace que los spines estén muy separados
unos de otros, por lo que tienen menos interacciones spin-spin y por lo tanto
menos desfases. Esto hace que las frecuencias de precesión de cada uno de
ellos sean muy parecidas entre sí, y muy parecidas a la frecuencia
determinada por B0. La distribución de frecuencias es entonces muy estrecha,
con muy poca variación de las frecuencias en torno al valor central.
Se ve la otra población, más compacta, que corresponde en esta caso un
tendón, en la que ocurre todo lo contrario. En un tendón, donde las redes
cristalinas son muy compactas y organizadas, las posibilidades de interacción
spin-spin son mucho mayores. De ahí que en esta población existen más
desfases, lo que hace que haya una gran variabilidad en las frecuencias de
precesión de cada uno de los spines, lo que finalmente explica que la
distribución de frecuencias sea más amplia lo que se refleja en una campana
de Gauss más ancha.
Ambas distribuciones tienen la misma frecuencia central y eso es porque
la frecuencia central no se relaciona con los desfases, sino que se relaciona
más bien con la frecuencia determinada por el campo magnético principal.
En resumen…Tenemos una muestra que llamaremos vóxel y vimos que fuera
del magneto tiene un vector de magnetización igual a 0 ya que todos los
momentos magnéticos de spín están orientados al azar y, al colocarlos en un
campo magnético y mantener las condiciones constantes, aparece un vector de
magnetización longitudinal que es consecuencia de un mayor número de
momentos orientados UP.
También sabemos que en estas condiciones no existe un vector de
magnetización transversal ya que todos los spines se encuentran desfasados.
El desfase está dado principalmente por el entorno bioquímico, la
susceptibilidad magnética y por las inhomogeneidades del campo magnético. El
entorno bioquímico es variable, ya que mientras los spines estén más juntos y
se permitan más interacciones spin-spin, existirá mayor desfase. Donde hay
menos interacción, como en el agua, habrá una menor dispersión de las
frecuencias. Existen múltiples redes, de hecho, en el caso del agua existen 3
poblaciones: Agua libre, agua ligada a macromoléculas y agua de las capas de
hidratación. Cada población tiene distinta distribución de frecuencias, a pesar
de compartir la misma frecuencia central.
Excitación Nuclear
Concepto de Resonancia
Antes que nada es necesario comprender el concepto de Resonancia, antes de
apellidarla como Magnética.
Figura 10: Concepto de resonancia
El sonido es una perturbación en el aire que tiene una cierta frecuencia
que, para nuestros oídos, se traduce como un determinado tono. La nota “La”,
por ejemplo, tiene una frecuencia igual a 440 Hz, es decir que la perturbación
sinusoidal que se propaga como una onda en el aire es de 440 Hz.
Sabemos que todos los cuerpos vibran, ya que estamos compuestos de
moléculas que se encuentran vibrando y realizando movimientos brownianos y
de translación. Esas vibraciones internas hacen que el cuerpo completo vibre.
Como en el cuerpo existen tantas estructuras y órganos que vibran,
probablemente el hígado vibre a frecuencia distinta a la del bazo o que el
cerebro, es el promedio de estas vibraciones el que conferirá una frecuencia de
vibración a todo el cuerpo la cual, para algunas cosas, es estándar. Este efecto
se puede observar al percutir el abdomen. La vibración percibida es distinta
para cada órgano o zona del abdomen percutida.
Una cuerda, por ejemplo, tiene una frecuencia de vibración interna que
está dada por el grosor y por el grado de tensión que tiene. Mientras más
tensión le doy a una cuerda cuando la afino, aumento su frecuencia de
vibración, porque le estoy disminuyendo el grosor y acercando los
componentes internos de esta cuerda, haciendo que vibren a una frecuencia
mayor, lo que hace que su sonido sea percibido como un sonido más agudo,
por lo que aumentar la frecuencia significa, entonces, que aumenta la vibración
intrínseca de un cuerpo.
Al pulsar la cuerda va a producir una vibración en el aire a la misma
frecuencia intrínseca que tiene. La deformación del aire a 440 Hz viajará a
través de éste, llegará al tímpano, lo hará vibrar a 440 Hz, transmitirá esa
frecuencia a la cadena de huesecillos y en la ventana oval se generará un
estímulo equivalente a 440 Hz que estimulará la endolinfa y al órgano de Corti,
que transducirá una señal eléctrica que luego el cerebro decodificará como una
nota “La”. Todo esto sin darnos cuenta.
Ya no hablemos del oído sino de algo que se hace vibrar –una guitarra,
un triángulo un diapasón, etc. - a 440 Hz. Esa onda viajará y dará con un
arpa, por ejemplo. Todas las cuerdas del arpa tienen una frecuencia específica
de vibración, ya que cada una tiene una afinación diferente; sin embargo,
aquella que está afinada en “La”, como tiene esa frecuencia intrínseca de 440
Hz, solo ella absorberá esta energía y comenzará a vibrar. Ése es el fenómeno
de Resonancia.
Por lo tanto, la Resonancia es el traspaso de energía a través de un
medio, desde un cuerpo a otro. Antes de recibir la onda, la cuerda estaba
vibrando, una vez que recibió la energía necesaria a la frecuencia específica,
comenzó a Resonar. Para que haya traspaso de energía entre los dos cuerpos,
debe haber una concordancia entre las frecuencias, en este caso de vibración
entre ambos cuerpos. Esto se conoce como concordancia espectral.
Un ejemplo clásico en la enseñanza de la resonancia es lo sucedido en el
año 1940 en el puente colgante de Tacoma Narrows, ubicado en la carretera
Washington State Route 16, y que unía las localidades de Tacoma y Gig
Harbor.
Figura 11: El colapso del puente de Tacoma Narrows
El 7 de noviembre de 1940 a las 11:00 de la mañana, durante un día de
viento intenso, el puente comenzó a flamear y ondularse. Al principio comenzó
en forma suave, pero después comenzó a mover los autos con tal magnitud
que impidió el tránsito a través de él. Finalmente la amplitud y la potencia del
flameo fueron tan intensas que el puente terminó colapsando y destruyéndose.
El caso está completamente documentado. Existen filmaciones. En Youtube se
puede ver en el link:
[Link]
Las causas del colapso se conocen. Se debe al diseño del puente, a la
forma en que las vigas se unían bajo la calzada, y al material con el que se
fabricaron las vigas y los cables. Esto hizo que la estructura entrara en
resonancia con el viento soplando a 65 Km/h y absorbiera esa energía lo que
haría finalmente que el movimiento ondulatorio horizontal cambiara su forma a
un movimiento de torque, que terminó por destruir el puente. De más está
señalar que los ingenieros desecharon a futuro esta forma de construir
puentes.
Excitación nuclear por pulsos de Radiofrecuencia
Figura 12: Excitación nuclear por pulsos de RF
Ya sabemos que tenemos spines UP y spines DOWN, y que los primeros
son los menos energéticos. Aquí el fenómeno de resonancia que se va a
generar es que se le va a transmitir energía desde un cuerpo hacia otro (no a
través de un medio, porque la onda electromagnética no necesita un medio
para propagarse) y esta energía va a producir un cambio en el vóxel que está
en equilibrio. La energía adicionada al sistema tiene el propósito de romper el
equilibrio. El proceso de rompimiento del equilibrio se denomina Excitación.
¿Cómo se le puede entregar energía al vóxel? Podría ser a través de
calor, dando la suficiente energía para que los spines puedan cambiar de
orientación, pero corro el riesgo de destruir el vóxel y, además, es difícil
controlar el calor de a poco hasta lograr el objetivo. También se le podría
“agarrar a martillazos”, pero como la muestra habitualmente es un paciente,
no es aconsejable, además que corro el riesgo de que el martillo me sea
arrebatado de la mano por el magneto. La mejor manera es, primero,
determinar cuál es la frecuencia intrínseca del vóxel, la que corresponde al
promedio de las frecuencias de precesión de todos los spines contenidos en él
por lo que se llama frecuencia central (Fc). ¿En qué rango de energías nos
estamos moviendo? Dependiendo del teslaje, entre 21.3 MHz (0.5T) y 127,7
MHz (3T) y en ese rango de frecuencias, las ondas electromagnéticas que
tienen la frecuencia apropiada para excitar serán las ondas de radio, en un
rango muy próximo al de las microondas. Entonces al vóxel se le enviará
ondas de radiofrecuencia.
Para nosotros, la resonancia será entonces, la transferencia de energía
desde un cuerpo a otro en la forma de un pulso de radiofrecuencia (Figura 12).
¿Puede ser cualquier radiofrecuencia? Como requisito, debe tener una
frecuencia exactamente igual a la frecuencia de precesión intrínseca de la
muestra, en este caso a la Fc del vóxel.
Al agregar energía al vóxel, los spines que lo componen pasan de un
estado de menor energía a un estado de mayor energía, es decir, de UP a
DOWN.
El proceso de excitación puede describirse desde dos puntos de vista.
Habitualmente se habla de que el vector de magnetización longitudinal (Mz) se
acuesta sobre el vóxel. Lo que sucede, en realidad, es que el pulso de
radiofrecuencia tiene dos efectos sobre el vóxel:
1. Hacer pasar los spines de UP a DOWN. Esto se hará de acuerdo a la
potencia y duración del pulso de RF aplicado. Si el pulso dura muy poco,
o es muy poco intenso, muy pocos spines pasarán a DOWN, por lo que al
hacer la suma vectorial entre UP y DOWN, seguirá existiendo
componente longitudinal. Si el pulso de RF tiene una duración e
intensidad que permite que pasen tantos UP a DOWN, de modo que
exista la misma cantidad de ellos, veremos que la componente
transversal se hace igual a 0, por lo que Mz = 0 (Estado de Saturación).
También, si el pulso es de mayor duración o de alta intensidad, todos los
spines UP podrían pasar a DOWN, con lo que veremos que Mz quedará
en el sentido contrario al campo magnético, o sea, veremos que la
magnetización longitudinal se invierte. Esto significa entonces que Mz = -
Mz (Estado de Inversión). En la Figura 13 vemos que al dejar la misma
cantidad de spines UP y DOWN mediante la adición de un pulso de RF,
trae como consecuencia que el componente Mz se hace igual a 0, lo que
es equivalente a decir que “Mz se ha saturado”
Figura 13: Pulso de Saturación – Componente Mz = 0
2. Pone los spines en fase, o sea, los spines ahora precesarán a la misma
frecuencia del pulso de radiofrecuencia que se les mandó, que además
coincide con la frecuencia central del vóxel. Con eso aparece el
componente transversal Mxy, ya que la proyección de los spines
precesando a la misma frecuencia y en la misma fase en el plano x,y
tendrá un componente neto, por lo que Mxy ≠ 0. En la Figura 14 vemos
que la proyección de los spines en el plano x,y los deja a todos juntos, lo
que es igual a decir que están completamente en fase, lo que generará
una componente transversal neta con un módulo distinto de cero.
Figura 14: Pulso de Saturación – Componente Mz = 0
En la Figura 15 se observa este proceso visto desde el eje z (lo que
equivale a una “vista desde arriba”).
Figura 15: Pulso de Saturación – Componente Mz = 0
En el cuadro 1 se ven los spines completamente desfasados durante el
estado de equilibrio. En el cuadro 2 se adiciona un pulso de RF con una
frecuencia igual a la Fc del vóxel que se desea entre en resonancia. El
componente longitudinal disminuirá, sin embargo en esta figura nos interesa lo
que pasa en el plano transversal. El pulso de RF incidente pondrá los spines
progresivamente en fase, lo que se ve los cuadros 2, 3, 4 y 5. Por esta razón
aparece el vector Mxy (en azul en los esquemas). Finalmente el cuadro 6
muestra el estado de la magnetización transversal justo en el instante en el
que se suspende el pulso de RF (o sea justo al terminar la excitación). En este
momento los spines están completamente en fase, por lo que el vector Mxy es
máximo en módulo.
Al visualizar todo el proceso de excitación nuclear, se observa que el
vector longitudinal se achica y se hace 0 mientras crece el transversal.
Siempre se dice que el vector longitudinal se acuesta, pero lo que se acuesta
realmente es el vector suma establecido entre el vector longitudinal y el
transversal. Se dice que este vector realiza un movimiento de nutación ya que
se acuesta mientras precesa. Si mantengo el pulso de RF constante en cuanto
a su intensidad, puedo mantener la misma relación entre spines UP y DOWN, y
a la vez manteniendo el vector transversal en precesión. Por lo tanto si se
mantiene el equilibrio en el componente longitudinal, el vector transversal se
mantendrá precesando siempre.
En la Figura 16 se ve la evolución del vector M, que corresponde al
vector suma entre Mz y Mxy.
Figura 16: Pulso de 90º y concepto del vector suma
En la Figura 16, vemos que M es la magnetización del vóxel, la que en el
cuadro 1 corresponde al componente longitudinal Mz, ya que estamos en
condición de equilibrio. La componente Mxy no tiene valor, ya que toda la
muestra se encuentra desfasada. En el cuadro 2, comienza la excitación con la
adición de un pulso de RF, en este caso un pulso de saturación (de 90º). Los
spines pasan progresivamente de UP a DOWN, lo que disminuye el módulo de
Mz, mientras que aparece Mxy debido al refase de los spines. En los cuadros 3,
4 y 5 se ve que continúa la disminución de Mz y aumenta el módulo de Mxy
por el progresivo refase de los spines. Finalmente en el cuadro 6 se grafica el
fin de la excitación, y en ella, se puede observar que pasaron suficientes spines
UP a DOWN, de modo que las dos poblaciones quedan exactamente iguales en
cantidad, por lo que Mz se hace igual a 0; mientras que todos los spines, tanto
UP como DOWN por acción de la RF están precesando exactamente a la misma
frecuencia y fase, por lo que Mxy es máximo. En todos los cuadros el vector M
se muestra de color rojo, que como dijimos es el vector suma entre Mz y Mxy.
En los cuadros vemos que al inicio éste corresponde a Mz, ya que toda la
magnetización del vóxel está orientada en el eje z, y no hay magnetización en
el plano x,y. En los cuadros siguientes, sumando siempre los componentes Mz
y Mxy se ve que el vector suma se va “acostando” hasta llegar a una posición
completamente transversal (90º). Hay que recordar que el vector M precesa,
ya que los spines que lo originan también precesan. En esta caso, como los
spines precesan a la frecuencia del pulso de RF incidente, el vector M
precesará también a la misma frecuencia, realizando al acostarse el
movimiento de nutación, que puede observarse en la Figura 17.
Figura 17: Movimiento de nutación del vector M
La explicación del vector suma sirve para ángulos de hasta 90º, pero no
puede explicar el pulso de 180º. Si mando un pulso de RF y dejo todos los
espines DOWN, eso es un pulso de 180º, también denominado pulso de
inversión, ya que es capaz de dejar la magnetización longitudinal invertida.
Desde el punto de vista del vector suma, para que esto suceda no debería
haber componente transversal, pero al mandar un pulso de 180º los spines se
ponen en fase y, por lo tanto, tengo una componente transversal, que sumada
al vector de 180º dará un resultado de 135º. Por eso es necesario explicar que
la magnetización del vóxel responde al estado de la componente longitudinal.
En el caso de un pulso de 90º, denominado pulso de saturación, ya que elimina
la componente longitudinal (Mz = 0) al dejar la misma cantidad de spines UP y
DOWN, al final de la excitación la magnetización del vóxel M se encontrará
exclusivamente en el plano transversal x,y ya que los spines fueron puestos en
fase por la acción del pulso de RF. Por este motivo, la magnetización del vóxel
en este caso equivale a la magnetización transversal Mxy (M = Mxy).
En el caso de un pulso de 180º denominado pulso de inversión, ya que
invierte la componente longitudinal (Mz = - Mz) al dejar todos los spines UP en
DOWN, la magnetización del vóxel M se encontrará presente tanto en el eje
longitudinal (como - Mz) como en el plano transversal x,y ya que los spines
además de ser invertidos fueron puestos en fase por la acción del pulso de RF.
Por este motivo, la magnetización del vóxel en este caso equivale a la
magnetización longitudinal invertida (Mz = - Mz), mientras que la componente
en el plano transversal participará en la inducción de la señal FID, ya que está
presente y precesando (Mxy ≠ 0)
Conocemos entonces dos tipos de pulsos de RF, el de saturación (de 90º)
y el de inversión (de 180º). Se pueden dar pulsos de cualquier angulación, ya
que la magnetización M nutará tantos grados como se desee. La angulación es
controlada por la potencia y duración del pulso de RF. Por ejemplo, un pulso
que consigue un efecto durando 1 segundo, tendrá el mismo efecto con el
doble de la potencia, pero en medio segundo. Esta angulación se denomina Flip
Angle (o a). En la Figura 18 se grafica un pulso de saturación, y un pulso Flip
de 45º. En un pulso de 45º las componentes Mz y Mxy son iguales, por lo que
la magnetización M es mayor en módulo que ambas componentes por
separado.
Figura 18: Flip Angle de 90º y 45º
Selectividad de la Excitación Nuclear por pulsos de Radiofrecuencia
Selección del plano tomográfico
La excitación es selectiva y esta selectividad está dada por la aplicación
de un gradiente magnético justo antes y durante la emisión de un pulso de RF.
En la Figura 19 se ven tres vóxeles, cada uno con un valor de frecuencia
central propio y distinto para cada uno de ellos, dado por la aplicación del
gradiente según ya se indicó. Al mandar un pulso de RF a la frecuencia central
exacta del vóxel b, sólo ése se excitará, a pesar de que la RF incidió en todos
los vóxeles con la misma intensidad
Figura 19: Selectividad de la excitación mediante gradientes
En este caso la gradiente fue aplicada en el eje z, sin embargo puede
aplicarse en cualquier eje, lo que permite excitar en diversos planos. Como
sabemos, una excitación en el eje z permitirá hacer cortes axiales. De lo
expuesto se desprende que la selectividad dada por las gradientes permitirá la
selección del plano tomográfico. Ahora, la frecuencia a la que se emite la
radiofrecuencia no debe ser cambiada cada vez para excitar los distintos
planos que se requiera, lo que cambia va a ser la posición en el gradiente, de
modo que coincida con la frecuencia del pulso de RF emitido, y así seleccionar
el corte que se desee. Por lo tanto el valor del gradiente en el eje x, y o z,
determinará el plano a seleccionar. En la Figura 20 se ve esta forma de
seleccionar el plano tomográfico.
Figura 20: Selección del plano tomográfico
Ahora, también es importante hacer notar que si se selecciona solo una
frecuencia, el corte obtenido tendrá un espesor de “una hilera de spines” lo
que no corresponde con lo que habitualmente estamos acostumbrados a ver en
la obtención de imágenes. Los espesores de corte típicos en imágenes 2D van
desde los 2 mm hasta los 10 mm. Pero ¿Cómo se consigue esto? Para
conseguirlo la frecuencia de la RF emitida debe tener una variación con
respecto al valor central, es decir debo emitir una Fc con un rango de
frecuencias sobre y bajo el valor central. Mientras más amplio es el rango de
frecuencias, la “lonja” seleccionada será mayor, lo que conlleva a que el
espesor del corte obtenido sea también mayor. Este “rango” de frecuencias
sobre y bajo el valor central se conoce como delta de frecuencias (± Df), y
recibe el nombre de Ancho de banda de Excitación (Selection Bandwidht o
BWs). Por lo tanto, mientras más amplio sea el BWs, mayor será el espesor de
corte. En la misma Figura 20 se observa este efecto. En el esquema vemos que
el corte a nivel de la ingle está dado por la posición del gradiente, y que el BWs
corresponde a la diferencia entre 42,8 menos 42,5 MHz. Supongamos que esta
diferencia se reflejará en un corte, por ejemplo, de 10 mm de espesor. El
resultado de esta diferencia será de 0,3 MHz, lo que expresado en términos de
BWs corresponde a un ±Df de ±0,15 MHz (o ±150 KHz) y en este caso, la Fc
corresponde al valor medio entre estas frecuencias, que en ejemplo equivale a
42,65 MHz (42,8MHz - 0,15MHz, y 42,5MHz + 0,15MHz). Por lo tanto el rango
de 150 KHz corresponde al ancho de banda excitatorio alrededor del valor
central, necesario para adquirir un corte de 10 mm de espesor. Si se requiere
adquirir un corte de la mitad de espesor (5 mm), el BWs también debe
disminuir a la mitad, es decir, para el ejemplo debe disminuir a ±75 KHz, pero
siempre manteniendo constante el valor de Fc, ya que este valor determina la
posición del corte, en este caso, a nivel de la ingle. Si la Fc aumentara, en el
esquema por ejemplo a 45 MHz, el corte se realizaría ya no en la ingle, sino a
nivel de las rodillas. El corte original tiene una determinada señal, dada por la
cantidad de spines contenidos en la lonja. Si la lonja disminuye a la mitad, esto
también tendrá implicancias en la señal del corte más fino, ya que por
contener menos spines, su señal también disminuirá. Esta es la razón por la
que la adquisición de cortes finos conlleva una caída en la señal, lo que se
conoce como disminución de la Relación Señal Ruido o SNR (Signal to Noise
Ratio). Esta caída se traduce en la imagen como un aumento en la
“granulosidad” que deteriora tanto la resolución, como el contraste de la
imagen. Es lo mismo que pasa en las imágenes de tomografía computada.
En la Figura 21 vemos el mismo efecto en términos de frecuencia y de
valor del campo magnético, ambos modificados por la gradiente de selección
de corte
Figura 21: Selección del plano tomográfico en términos de la frecuencia y la variación del valor
del campo magnético, causados por la gradiente de selección de corte
Para no cambiar a cada rato el valor del BWs en función del espesor de
corte que se desea adquirir, aumentándolo para adquirir cortes más gruesos, y
disminuyéndolo para adquirir cortes más finos, es que lo que se varía es la
pendiente de la gradiente de selección de corte (amplitud de la gradiente de
selección de corte). En la Figura 22 vemos como se realiza esto.
Figura 22: Espesor de corte en función de la amplitud de la gradiente de selección
Según se observa en la Figura 22, Al mantener constante una Fc (en el
ejemplo nombrada vo), y un BWs (en el ejemplo nombrada Dv), esta
condición permitiría adquirir siempre un corte del mismo espesor. Al aumentar
la pendiente de la gradiente de selección de corte, en este esquema
corresponde a la gradiente A, el espesor de corte será menor, ya que una
gradiente más potente permite seleccionar menos frecuencias, lo que se
traduce en una lonja más delgada. Al contrario, si la amplitud del gradiente
disminuye (gradiente B en el esquema), el espesor de corte aumenta, ya que
incluye una mayor cantidad de frecuencias. Por lo tanto, para modificar el
espesor de corte, la Fc y el BWs se deben mantener constantes, y lo que varía
será la pendiente (o amplitud) del gradiente de selección de corte. Mientras
mayor sea la pendiente del gradiente, menor será el espesor de corte, y
viceversa. En la Figura 23 se ve un ejemplo más gráfico de lo descrito.
Observe que en los dos casos solo varía el espesor de corte, por variación del
BWs a consecuencia de la manipulación de la pendiente del gradiente de
selección de corte. La Fc se mantiene constante, ya que determinará la
posición del corte, en este caso, a nivel del hipogastrio.
Figura 23: Espesor de corte en función de la amplitud de la gradiente de selección
En resumen, la excitación por pulsos de RF es selectiva. La selectividad
está dada por la presencia de un gradiente de selección de corte aplicada en el
momento de la emisión de un pulso de RF. La frecuencia del pulso de RF debe
coincidir con la Fc del vóxel que me interesa excitar. La posición del vóxel está
dada por el valor de la gradiente, lo que corresponde a la ubicación del corte
en el paciente, mientras que el espesor del corte depende del ancho del BWs,
el que está determinado por la pendiente de la gradiente. Si la pendiente es
mayor, el espesor de corte es menor, ya que selecciona menos frecuencias
para conformar un vóxel más delgado. Una vez enviado el pulso de RF, este
tendrá dos efectos en el vóxel excitado: Modifica la componente transversal
(Mz) al hacer que los spines absorban energía y pasen de UP a DOWN,
saturándola (pulso de 90º), invirtiéndola (pulso de 180º) o disminuyéndola en
forma parcial (pulso de ao). Además, en forma simultánea pondrá los spines en
fase, lo que significa que aparecerá la componente transversal Mxy, que se
encargará de inducir en una antena la señal de RM conocida como FID durante
el proceso de relajación nuclear. Esta FID, al ser recibida, también recibirá el
nombre de Eco. El proceso completo de excitación se resume en la Figura 24.
Estoy seguro que podrán identificar el fenómeno en su totalidad.
Figura 24: Proceso de excitación nuclear y nutación de la magnetización del vóxel M
Finalmente podremos definir el final del proceso de excitación nuclear
mediante pulsos de RF a través de la siguiente relación:
M = Mxy ≠ 0
Mz = 0 o Mz = - Mz. En caso de un pulso ao, Mz < M y Mxy < M
Relajación Nuclear
Una vez terminada la excitación, la que acaba con la suspensión del
pulso de RF, comienza el proceso de relajación nuclear. La relajación nuclear
es el proceso mediante el cual un vóxel excitado alcanza el equilibrio de
Boltzmann en el magneto.
Como sabemos, el equilibrio de Boltzmann está definido por dos
fenómenos: la presencia de la componente longitudinal Mz debido a la
orientación de la mayoría de los spines en posición UP, la menos energética; y
la ausencia de una componente transversal Mxy debido a que los spines están
en distintas fases, a causa de las interacciones spin-spin, las
inhomogeneidades de B0 y la susceptibilidad magnética presente en el medio.
Por lo tanto el equilibrio de Boltzmann tiene 2 componentes de análisis: uno es
la energía del medio (componente longitudinal) y el otro es la incoherencia de
las fases de los spines (componente transversal). Por este motivo, la relajación
también será analizada desde el punto de vista longitudinal y desde el punto
de vista transversal.
La relajación es por definición un proceso de liberación de energía,
influenciada por el entorno bioquímico de los spines, llamado también red,
plasma o látex (lattice). Esta red es el entorno bioquímico “remoto” ya que
depende del tipo de “tejido” del que forman parte los spines. Como “tejido”
conocemos al agua, libre o ligada a macromoléculas, la grasa, la sustancia
blanca, la sustancia gris, etcétera; los cuales facilitan o perjudican la liberación
del exceso de energía entregado a los spines UP que pasaron a DOWN al
mismo medio remoto. Por otro lado, sabemos que los desfases de una muestra
de spines también dependen del entorno bioquímico, lo que definimos en el
equilibrio magnético como el BBioq. Entonces existe otro entorno bioquímico,
denominado “local” o “próximo” que se relaciona con el grado de compactación
del tejido y que favorece o perjudica la posibilidad de interacción spin-spin,
que hará que una muestra se desfase más, o menos (recordar el concepto de
la distribución normal de las frecuencias en torno a la Fc en el agua, red laxa, y
un tendón, red compacta; explicados mediante la Figura 9).
Por lo tanto el entorno bioquímico influye tanto en la liberación rápida o
lenta de energía de RF absorbida (entorno remoto o lattice) como en permitir
el desfase rápido o lento de los spines puestos en fase por el pulso de RF
(entorno local).
En la Figura 25 se observa el vector transversal volviendo a la condición
de equilibrio, o sea volviendo al valor Mxy = 0. Este vector transversal
corresponde al vector suma (vector M) que nutó en 90º y que volverá a la
condición de equilibrio realizando el camino inverso, el movimiento de
contranutación.
Figura 25: Movimiento de contranutación de la magnetización del vóxel M
El vector M gira a medida que va disminuyendo de magnitud. Si se sitúa
una antena en posición perpendicular a este vector, en ella se inducirá una
señal eléctrica de corriente alterna, con la forma de una sinusoide decreciente.
Esta señal eléctrica es la señal de la RM y se llama FID (Free Induction Decay,
o caída libre de la inducción). La frecuencia de esta sinusoide corresponde a la
frecuencia de precesión del vector suma, es decir a la Fc del vóxel al que
pertenece. Esta es la razón por la que en la RM se utilizan antenas,
denominadas confusamente como bobinas, ya que estas serán las encargadas
de recolectar y transducir la señal obtenida, la que se constituirá en un Eco.
La antena utilizada debe ser colocada siempre perpendicular al vector M
ya que si se pone paralela no se producirá la inducción eléctrica (Figura 26).
Figura 26: Inducción eléctrica en situación perpendicular entre el vector y la antena
Para analizar lo que sucede en la relajación, hay que evaluar por
separado la relajación en la componente longitudinal y en la componente
transversal Figura 27. Hay que recalcar que ambos procesos son simultáneos
pero físicamente tienen un origen diferente, y por esta razón es que se
analizan separadamente
Figura 27: Relajación longitudinal y transversal
En la componente longitudinal hay un proceso de liberación de energía.
Al inicio de la relajación no existe componente longitudinal (Mz = 0) y a
medida que pasa el tiempo aparece y luego va aumentando, hasta que se hace
máximo. Si el tiempo siguiera aún más, ¿qué sucedería? Nada, porque la
componente longitudinal ya llega a su máximo valor al terminar la relajación,
es decir, al alcanzar el estado de equilibrio Boltzmiano, cuando todos lo spines
que pasaron de UP a DOWN debido a la emisión del pulso de RF vuelven a UP.
En la componente transversal lo que se ve es la FID. Esto se refiere a la
forma cómo los spines van perdiendo la coherencia de fase adquirida por la
acción del pulso de RF emitido durante la excitación. Si los spines pierden
rápidamente la fase, este vector se acaba muy rápido y la FID sería muy corta
de duración, y de una alta frecuencia. Los desfases serán mayores cuando las
redes cristalinas sean más compactas, permitiendo mayores interacciones
spin-spin. Mientras sea mayor el desfase, será mayor la frecuencia de la FID y
menor su duración. Esta idea se refuerza al observar la Figura 28.
Figura 28: Relajación longitudinal y transversal
Entonces, los dos procesos – la relajación de la componente longitudinal
y de la transversal – están modulados por el entorno bioquímico remoto y
local, respectivamente. Físicamente son dos procesos distintos, ya que
mientras uno es un proceso de liberación de energía, el otro es el proceso de
pérdida de la coherencia de fase.
La relajación longitudinal se relaciona con el tiempo de relajación
conocido como T1 o Spin-Red.
La relajación transversal se relaciona con el tiempo de relajación
conocido como T2 o Spin-Spin, y con el T2* (T2 estrella)
Relajación T1
Figura 29: Relajación longitudinal T1 o Spin-Red
Según la Figura 29, Los spines que se están relajando, vistos desde el
punto de vista del eje longitudinal tienen que tener un exceso de energía por
haber pasado de UP a DOWN causado por el pulso de RF emitido. Ahora
cuando se están relajando, liberan la energía que habían absorbido y vuelven
al estado UP.
Da la sensación de que este tiempo fuera una convención antojadiza,
pero existe una ecuación diferencial que explica por qué el valor de la
constante de relajación T1 se calcula cuando se ha recuperado en un 63%.
Lo importante es que T1 es una constante de tiempo y se mide en
unidades de tiempo, pero como es tan poco el tiempo que transcurre se mide
en milisegundos.
Por definición, la constante de relajación T1 es el tiempo que demora la
componente longitudinal en recomponer el 63% de su valor inicial, observado
en el estado de equilibrio. El T1, además, es específico para cada tejido y
depende de la potencia del campo magnético, porque mientras más potente es
el campo, más grande es el vector de magnetización longitudinal y más tiempo
se demora en reconstituirse. Por lo tanto, mientras sea mayor el valor del
campo magnético externo, será más larga la constante T1. Según la definición,
cuando se dice que un tejido tiene el T1 corto, significa que la relajación
longitudinal es más rápida, o sea que la liberación de energía de los spines a
su medio bioquímico remoto, la red, es más rápida por estar facilitada en la
red la recepción de este exceso de energía.
En la Figura 30 se ve la progresión del T1 en función del tiempo.
Figura 30: Progresión de la relajación transversal T1 en función del tiempo
Acá se observa la progresión de la relajación longitudinal en función del
tiempo. Vemos que a medida que pasa el tiempo comienza a recomponerse la
componente longitudinal y el vector suma va disminuyendo progresivamente.
Finalmente toda la magnetización transversal quedará alineada en el eje z al
alcanzar el equilibrio de Boltzmann.
El objetivo de medir la relajación T1 hasta que se alcanza el 63% del
componente longitudinal original es que de este modo permite comparar los
tiempos de los diferentes tejidos y por eso caracterizarlos. Si se midiera
cuando se recupera el 100%, o sea, al alcanzar plenamente el equilibrio de
Boltzmann, no podríamos hacer diferencias entre los distintos tejidos, ya que
todos se demorarían lo mismo en recomponer todo el componente longitudinal
(Figura 31)
Figura 31: La eficiencia del T1 para comparar diferentes tejidos
Sabemos que cada tejido tiene su T1 característico, dependiendo de la
potencia del campo magnético principal. Según la distribución vista en la
Figura 31, ¿qué tejido es el que tiene el T1 más corto?: La grasa, luego la
sustancia blanca (ya que la mielina está compuesta en su mayoría por
esfingolípidos) y luego la sustancia gris (formada por somas neuronales que
tienen citoplasmas con un alto contenido de agua, pero no pura, sino que llena
de macromoléculas). El tejido que tiene el T1 más largo es el agua. Desde el
punto de vista de la RM, el LCR se considera agua pura, a pesar de que no lo
es bioquímicamente (ya que en condiciones normales contiene glucosa y
proteínas, entre otros componentes). Aunque no se encuentra representado en
el esquema, ¿en qué punto podríamos posicionar al edema?: Entre la sustancia
gris y el LCR, ya que el edema es agua “menos pura” que el LCR por su alto
contenido de proteínas, pero “más pura” que el agua citoplasmática por
contener menos macromoléculas en solución y suspensión. Este es el
razonamiento sobre la naturaleza bioquímica de “los tejidos” que permite este
enfoque del T1… ¿Le gustó esta “lógica bioquímica”?
Si tenemos todas estas curvas T1 posicionadas y las cortamos al 63%
podemos ver que efectivamente la grasa se demora menos tiempo en llegar a
este porcentaje, y que el tiempo más largo corresponde al LCR. Al visualizar el
intercepto de este 63% en el eje de las abscisas podremos conocer el tiempo
en milisegundos que se demoran en alcanzar el este valor, lo que se conoce
como constante T1. En la Figura 32 podemos ver los valores del T1 de distintos
tejidos a distintos teslajes. Observe que para cada tejido, siempre el valor del
T1 será mayor cuando la potencia del campo magnético también es mayor, y
obviamente, nótese que vaso no es ni de vidrio ni de plástico, sino que ¡es el
bazo!
Figura 32: Valor de T1 de algunos tejidos, en función de la potencia de B0
Figura 33: Mecanismo del intercambio de energía de los spines con su red
Un spin DOWN debe liberar su exceso de energía a la red para poder
volver al estado UP y así relajarse. En la Figura 33 se puede ver el mecanismo
por el cual la red recibe la energía liberada de los spines DOWN, permitiendo
su vuelta a UP. La red está compuesta por moléculas de la misma clase en
constante movimiento. Los movimientos más importantes son la agitación
térmica (movimientos brownianos), la rotación, vibración y la translación
(difusión) libre. Estos movimientos permiten la colisión de las moléculas lo cual
favorece la liberación de energía en forma de calor, así como la formación de
enlaces débiles, como los enlaces de Van der Waals, que se forman solo con 7
kcal/mol, por lo que se forman fácilmente, y se rompen, liberando así energía
que favorece la formación de otros enlaces, y así sucesivamente. Por lo tanto
los spines que formen parte de un medio bioquímico que presente una alta
interacción molecular como la descrita, tendrán más facilidad para liberar su
energía. La red que permite una interacción molecular máxima es la grasa, y la
que más la dificulta es el agua. Por lo tanto los spines que forman parte de la
red “grasa” liberarán más fácilmente su exceso de energía, la que será recibida
por esta red “altamente complaciente” para recibirla. La red “agua” es la que
menos favorece estas interacciones, por lo que será la menos complaciente, y
a los spines que forman parte de la red agua les costará mucho liberar su
exceso de energía, por lo que su T1 será largo.
Para tener en el tintero, el Gadolinio (Gd) en su forma de ión
gadopentato, cuando está disuelto en la red agua, aumenta drásticamente su
complacencia para recibir el exceso de energía de los spines que forman parte
de ella, por lo que liberarán más fácilmente este exceso energético,
relajándose más rápidamente que si no estuviera presente el gadopentato. Es
por eso que este ión se utiliza como medio de contraste en RM. Pero este es un
tema que por el momento no nos preocupa.
Relajación T2 y T2*
Figura 34: Relajación transversal T2 o Spin-Spin
En la relajación T2 lo que se estudia es la relajación de la componente
transversal. Cuando esta componente alcanza el valor de 0, significa que la
magnetización se ha alineado con el campo magnético principal, en el eje z.
¿Significa eso que se recuperó completamente Mz? No, porque yo puedo
perder completamente la fase de los spines y el componente Mz aún puede
estar en su proceso de relajación longitudinal. De hecho eso es lo habitual, ya
que como veremos, los valores de T2 son para todos los tejidos más cortos
que los de T1.
El principal responsable del desfase de los spines será el medio
bioquímico local, a través de la interacción spin-spin.
Figura 35: Relajación transversal T2 o Spin-Spin
Como podemos apreciar en la Figura 35, cuando se corta el pulso de RF
que puso a los spines a precesar en fase, estos rápidamente comienzan a
desfasarse, proceso que se conoce como pérdida de la coherencia de fase. La
coherencia de fase se perderá más rápidamente, es decir, en forma
asincrónica, cuando la interacción spin-spin es mayor, lo que ocurre en las
redes cristalinas más compactas (por ejemplo en un tendón). Cuando las redes
cristalinas son más laxas (como en el agua), la interacción spin-spin es
prácticamente nula, por lo que el desfase será más coherente (sincrónico), lo
que dicho de otra forma, implica que el desfase es más lento, por lo que el
vector transversal se perderá más lentamente.
Por lo tanto:
Redes locales más compactas (tendón): Mayor interacción spin-spin, desfase
más rápido (asincrónico), disminución más rápida de la componente Mxy
Redes locales más laxas (agua): Menor probabilidad de interacción spin-spin,
desfase más lento (sincrónico), disminución muy lenta de la componente Mxy
Cuando hablamos de la interacción spin-spin nos referimos a la
“composición y estructura molecular intravóxel”, es decir que un tejido, por ser
el tejido que es, tiene un grado de compactación o de laxitud propio de él, por
lo que está “destinado” a desfasarse en forma rápida o lenta. Un músculo
tendrá una composición y un grado de compactación constante y característico
para este tejido, por lo que siempre tendrá la misma posibilidad de interacción
spin-spin…bueno, mientras sea un músculo sano, porque si está infiltrado por
grasa, o edematoso, su composición molecular cambiará, lo que se traducirá
en un cambio en su compactación normal (se hace menos compacto), y por lo
tanto en una disminución de su posibilidad de interacción spin-spin que se
traducirá en un desfase más sincrónico.
Es importante notar que el asincronismo del desfase no depende
exclusivamente de la composición molecular intravóxel, lo que incide en la
posibilidad de interacción spin-spin, sino que también depende de otros dos
factores que ya hemos analizado:
Inhomogeneidades del campo magnético: Ya sabemos que un campo
inhomogéneo hará que los spines ubicados en las regiones inhomogéneas
precesen a una frecuencia distinta a lo que lo hacen en las regiones
homogéneas, lo que aumenta los desfases de la muestra
Susceptibilidad magnética: Ya sabemos que en presencia de partículas
ferromagnéticas, los spines que están en su proximidad precesarán más
rápidamente que los que están alejados de éstas, por lo que estarán más
desfasados.
Por esto, existen 3 factores de asincronismo (desfase).
1. Composición molecular intravóxel
2. Inhomogeneidades de B0
3. Susceptibilidad magnética
Definición de T2:
El T2 se define como el tiempo que tiempo que transcurre desde que se
tiene el máximo de la componente transversal hasta que pierde el 63% de ella.
Dicho de otro modo, es el tiempo que transcurre hasta que queda un 37% de
la componente transversal original. Por lo general, los valores de T2 son
mucho más bajos que los valores de T1. Figura 36
Figura 36: Definición del T2
Figura 37: Definición del T2 y Curvas T2 de 2 tejidos diferentes
Según la Figura 37, vemos dos tejidos diferentes y comparamos su
relajación transversal cuando han perdido el 63% de su valor inicial. La curva
blanca es de un tejido que tiene un T2 más corto que el de la curva roja.
Cuando decimos que un tejido tiene un T2 largo, estamos diciendo que tiene
una mayor coherencia en la relajación, gran sincronismo, poco desfase. El T2
corto significa lo contrario, lo que se explica por una mayor probabilidad de
que se produzcan interacciones spin-spin.
Figura 38: Relajación transversal T2 y T2 estrella (T2*)
¿Cuál es la diferencia entre T2 y T2*? En la Figura 38, se observa que
cuando se habla del T2 me estoy refiriendo exclusivamente a la composición
molecular intravóxel, o sea, por el hecho de que un tejido “es el tejido que es”,
tiene una red local característica que hace que “esté destinado” a tener un
valor de T2 constante, que no depende de la intensidad de B0, sino que solo
depende del grado de compactación propio del tejido, lo que determina la
posibilidad de tener más o menos interacciones spin-spin.
Cuando se habla de T2* decimos que un tejido a pesar de tener una
composición molecular intravóxel que lo destina a tener un cierto valor de T2,
también está dentro de un imán que tiene inhomogeneidades, las cuales
también pueden aumentar los desfases, dependiendo del grado de
inhomogeneidad que tenga. Adicionalmente en el tejido, o en sus proximidades
pueden haber sustancias ferromagnéticas o iones, por ejemplo hierro (en caso
que haya una hemorragia antigua que se manifieste con rastros de
hemosiderina) o una calcificación (ión Ca+2) los que van a producir una mayor
susceptibilidad en el tejido, desfasándolo más rápidamente. Cuando se
consideran estos tres factores que influyen en el desfase; composición
intravóxel, susceptibilidad magnética e inhomogeneidades del campo
magnético, hablamos de T2* y cuando sólo se considera la composición
molecular intravóxel hablamos de T2.
Por lo tanto, ¿cuál de los dos es más corto?: El T2*, porque considera
todos los factores de asincronismo, mientras que el T2 solo considera uno. El
T2 siempre será constante, mientras que el T2* no puede serlo, ya que la
inhomogeneidad de B0 y la susceptibilidad magnética presentes, no pueden
preverse ni cuantificarse a priori. En la Figura 39 se comparan gráficamente el
T2 y el T2*
Figura 39: Relajación transversal T2 y T2 estrella (T2*)
Retomando la relajación T1 y T2, cuando hablamos del T1, nos
referiremos al grado de recuperación de la magnetización longitudinal, que es
un proceso de liberación de energía. Cuando nos referimos al T2, estamos
describiendo el grado de pérdida de coherencia de fase, que se refleja en la
disminución de la magnetización transversal, que es la responsable de la señal
de inducción que se obtiene en la RM. Ambos procesos son simultáneos, sin
embargo, físicamente tienen un origen distinto, por lo que son abordados en
forma separada (Figura 40). Todos los tejidos tienen valores constantes de T1
y T2 (no así del T2*), siendo el T1 dependiente de la intensidad del campo
magnético externo, mientras que el T2 no depende de la potencia de B0. Los
valores de T2 para los distintos tejidos, siempre son más cortos que su
correspondiente T1 (Figura 41)
Figura 40: T1 y T2 simultáneos
Figura 41: Comparación de valores de T1 y T2
Figura 42: Esquema resumen de la relajación longitudinal y transversal
En la Figura 42 se ve la relajación longitudinal en tres esquemas:
Empieza la una vez suspendido el pulso de RF cuando tengo la misma cantidad
de spines UP que DOWN, por lo que la componente longitudinal es igual a 0.
Comienza la relajación y los spines DOWN comienzan a liberar su exceso de
energía para pasar a UP (no todos como en el cuadro). Esta es la relajación T1.
También se observa la relajación transversa en tres esquemas, donde se
ve claramente que no tiene nada que ver con la relajación longitudinal ya que
durante toda la representación hay 2 spines arriba y 2 abajo, lo que implica
que la componente neta Mz es igual a cero. Se ve que justo en el momento en
que se suspende el pulso de RF, todos los spines están en la misma fase y
paulatinamente comienzan a desfasarse, lo que explica la disminución de la
componente transversal. Al final del proceso toda la muestra está
completamente desfasada, lo que se manifiesta con la pérdida de toda la
componente Mxy.
POTENCIACIÓN DE LA IMAGEN
Introducción
En el módulo 1 quedaron enunciados los principios físicos que serán
invocados a lo largo de este curso. Quedan muy pocos elementos de física
“dura” por conocer, para crear el marco conceptual que permitirá comprender
en forma general la técnica de la resonancia magnética con orientación clínico-
imagenológica.
Ahora bien, los ya conocidos tiempos T1 y T2, sabemos son constantes
de tiempo de relajación longitudinal y transversal respectivamente. En una
concepción inicial de la RM, la del Dr. Raymond Damadian, ideó que el uso
clínico de esta técnica debía basarse en el análisis de estos tiempos de
relajación, medidos en milisegundos. Pensó que los tejidos normales tendrían
valores de T1 y T2 siempre constantes, pero que al hacerse patológicos
tendrían un aumento en el agua tisular que alargaría ambas constantes, o
infiltración grasa que también las modificaría. Otros cambios de entorno
bioquímico serían posibles y también podrían ser caracterizadas en contexto de
la patología, pero requería de la cuantificación de estos tiempos, lo cual incluso
en nuestros días es muy difícil de ejecutar. Esta idea fue desarrollada con
muchas dificultades, sin embargo, Paul Lauterbur y Peter Mansfield,
silenciosamente trabajaban en otro concepto de la técnica: Hacer imágenes
que reflejaran las características de T1 y T2 de los tejidos, entregando un valor
de gris a cada tejido, y este valor “normal de gris” para cada tejido variaría en
función de la patología, debido a un cambio en la cantidad de agua, y la
presencia de otras sustancias patognomónicas o que llevaran a la elaboración
de un diagnóstico diferencial. Esta concepción de la MRI es la que perduró, la
que nos convoca ahora y sin duda seguirá su desarrollo, además es la que
llevó a estos investigadores a ganar el Premio Nobel de Medicina el año 2003,
por su contribución en el desarrollo de esta técnica de imagen, mientras
Damadian sigue alegando que él es el padre de la RM…..continuará
Potenciación de la Imagen
La palabra potenciar no nos dice nada de buenas a primeras. Potenciar la
imagen es análogo a contrastar la imagen. Es así que cuando decimos que una
imagen está potenciada en T1, implica que el contraste de la imagen está dado
por las propiedades del T1 presentes en los tejidos estudiados en esa imagen.
En este caso, en nomenclatura de RM la imagen se llamará Potenciada en T1, y
se denotará como T1w. La w significa “weighted” y a lo mejor ahora no nos
dice mucho, pero cuando veamos el estado de equilibrio (Steady State)
estaremos más claros en que la imagen T1 puede mostrar algunas
características del T2. El T1 es prácticamente todo el contraste de la imagen y
de hecho, al verla se ve perfectamente como una imagen T1, sin embargo esa
“leve expresión del T2” puede hacer por ejemplo que la susceptibilidad se
manifieste en forma exacerbada en una imagen T1. Entonces hay que tomar la
potenciación como el juego de apreciar un elefante y una mosca. El elefante en
este caso es T1, y la mosca es T2. Si la mosca va sobre el lomo del elefante, y
debo decir que se ve, diré: “Un elefante”, claro, porque eso es lo que veo, sin
embargo no porque no vea a la mosca yo podría decir que no existe. Solo
puedo decir “no la veo, pero de que existe, existe”. Es decir, veo el T1, pero el
T2, por ser mínimo no lo veo, pero no puedo desconocer que está presente,
aunque su presencia sea despreciable. Más adelante veremos la forma en que
esta mosca puede crecer manipulando algunos parámetros de adquisición.
Desde el punto de vista de la potenciación, afortunadamente, solo
existen 5 contrastes: T1, T2, DP (Densidad Protónica), DWI (Imagen
potenciada en Difusión y SWI (Imagen potenciada en Susceptibilidad). En este
capítulo veremos las primeras 3 de ellas.
Para potenciar la imagen se recurrirá a un truco: El truco del TR (Tiempo
de repetición)
Figura 1: Truco del TR
Para poder contrastar la imagen se hace lo siguiente: Se envía un pulso
de 90º (de saturación) y luego se deja pasar un tiempo, durante el cual los
espines se relajarán, y luego aplico otro pulso de 90º. El tiempo que transcurre
entre los dos pulsos de 90º se conoce como TR o Tiempo de Repetición. Ahora,
si el pulso fuera de 45º el tiempo transcurrido entre ambos también se llama
TR. Por lo tanto, la definición amplia de TR es el tiempo que transcurre entre
dos pulsos excitatorios iniciales.
Para este ejemplo el flip inicial es de 90º. Si el TR es menor a 500 mseg
diremos que se aplicó un TR corto. Si el tiempo entre los dos pulsos
excitatorios iniciales es mayor a 3000 mseg diremos que se utilizó un TR largo.
Estos tiempos son ejemplos por convención.
Aparte, debemos referirnos además de otro fenómeno, ya conocido:
fenómeno de pérdida de la fase. De nuestro conocimiento de la relajación
nuclear sabemos que una vez que finaliza un pulso excitatorio, los espines
puestos en fase por el pulso de RF comienzan a desfasarse. Sabemos además
que aquellos espines en redes más compactas perderán más rápidamente su
coherencia de fase, y los pertenecientes a redes más laxas perderán su fase
con mucha sincronía, ya que las interacciones spin-spin en este caso son
menores. Sabemos entonces que una vez que se suspende el pulso de RF
generador de la magnetización Mxy, los espines inexorablemente se
desfasarán, sincrónica o asincrónicamente, pero se desfasarán (Figura 2).
Figura 2: Fenómeno de pérdida de la fase
Sabemos además que la componente transversal es la responsable de la
señal de inducción, que es la señal que se utiliza para en definitiva generar la
imagen, por lo que es un muy mal negocio perder este componente. Para eso
también hay un truco: La aplicación de un pulso de 180º.
El efecto de un pulso de 180º es ya conocido. No va a cambiar el módulo
de la magnetización longitudinal, por lo que para efectos de la componente Mz
“no le hace nada”; sin embargo en la componente transversal producirá el
refase de los espines, por lo cual se “reconstituirá” la componente Mxy que se
estaba perdiendo por efecto de la relajación transversal (Figura 3).
Figura 3: Pulso de 180º
En la Figura 3 se ve que la componente Mxy se crea en el momento (B).
Durante (C) y (D) los espines se desfasan, hasta que en el momento (E) se
aplica el pulso de 180º. Este pulso invertirá los espines en el plano x, y; lo que
además invertirá el sentido en el cual se estaban desfasando, hasta que
transcurrido un tiempo, los espines estarán nuevamente en fase, y por lo tanto
existirá una componente Mxy máxima, lo que se ve en el momento (G). Este
experimento es clásico dentro de la resonancia magnética y corresponde al
denominado “Eco de Hahn”, ya que permitió obtener una señal (Eco) de
inducción máxima al final del proceso, es decir, cuando la componente
transversal (la que induce la señal en la antena) era máxima. Para que al final
de este experimento la componente Mxy sea máxima, debe cumplirse que el
refase de los espines a través del pulso de 180º se haga en la mitad del tiempo
entre el inicio del proceso de relajación transversal (o sea, corte del pulso de
RF inicial) y la recolección de la señal, o eco. En la Figura 4 vemos otro
esquema que aborda lo anteriormente expuesto:
Figura 4: Pulso de 180º aplicado en la mitad del experimento de Hahn. En efecto vemos que el
pulso de 180º se aplicó a la mitad del tiempo en que se captará la señal (Eco), de modo que en
el momento en el que se adquiera el Eco, la intensidad de este sea máxima, ya que el
componente transversal también es máximo.
Por lo tanto el pulso de 180º no se aplica en cualquier momento. Será
aplicado justo en la mitad del tiempo que transcurre entre el pulso excitatorio
inicial y la recepción de la señal, lo que se denomina TE o Tiempo de Eco. Por
lo tanto el pulso de 180º será emitido en el tiempo TE/2. Por lo tanto el pulso
de 180º nos sirve para evitar la pérdida de señal por disminución de la
componente Mxy
Figura 5: Función del pulso de 180º
En el Eco está la clave para entender el concepto de Intensidad de Señal.
Para captar este eco, se debe instaurar un momento de lectura de la señal en
donde “se le indicará” a la bobina que abra sus canales y “escuche” lo que está
pasando con la señal. El tiempo que estará escuchando la antena se denomina
Tiempo de muestreo (Ts o Time of Sampling) y depende de varios parámetros,
como la tasa de muestreo, la rapidez del sistema de conversión análogo
digital, el ancho de banda receptor, el “sitio” de la conversión ADC, y otros
parámetros que están fuera del abordaje de este curso. Lo que escuche la
antena en ese momento será lo que se reflejará en la imagen después. Por
ejemplo, si un tendón estaba completamente desfasado cuando la antena
“escuchó” la señal, su componente transversal era mínima o inexistente, por lo
que no se escuchará nada de él, es decir, su intensidad de señal era mínima o
inexistente. Mientras tanto, el agua estaba recién desfasándose por lo que su
componente transversal era prácticamente máxima, lo que implica que la
escuché en su máxima intensidad de señal.
Por esta razón, aquellos tejidos “no escuchados” se verán negros, es
decir su intensidad de señal es mínima (como el tendón en el ejemplo), por lo
que se denominan hipointensos, del mismo modo que aquellos tejidos pobres
es espines (es decir, con una baja densidad de espines, o baja densidad
protónica) tampoco entregarán señal, por lo que también se verán
hipointensos. Al contrario, aquellos tejidos “escuchados” se verán blancos, es
decir su intensidad de señal será máxima (como el agua en el ejemplo), por lo
que se denominan hiperintensos. El término isointenso es confundente. En
algunos textos se usa como analogía a “señal intermedia”, sin embargo solo
puede utilizarse cuando se comparan las intensidades de dos estructuras
presentes en la misma imagen. Esta nomenclatura paulatinamente ha ido
siendo reemplazada por los términos de señal alta, intermedia, baja y nula. En
el caso de señal nula se puede hablar de ausencia de señal o de caída de
señal, lo que nuevamente deja el reporte en manos de la “sensibilidad” del
informante (Figura 6)
Figura 6: Nomenclatura de la intensidad de señal.
Volviendo al pulso de 180º, es muy interesante discutir otros “efectos”
de éste, todos ellos absolutamente deseables:
¿Qué otro efecto tiene el pulso de 180º?:
1.- Corrige las inhomogeneidades del campo magnético: Si tenemos la esfera
DSV en el imán, que como sabemos siempre tendrá una zona de
inhomogeneidad y situamos a los espines en su interior, sabemos que todos
los que están en las regiones homogéneas estarán precesando a una cierta
frecuencia (la Fc), excepto los que están en las zonas inhomogéneas. Al enviar
el pulso de 180º absolutamente todos comenzarán a precesar a la frecuencia
del pulso emitido, independientemente de si están en la zona homogénea o no.
Por esta razón se dice que el pulso de 180º “corrige las inhomogeneidades de
B0”. En estricto rigor no corrige la inhomogeneidad, sino que corrige los
efectos de esta, que es interferir en la coherencia de fase de los espines.
2.- Corrige la susceptibilidad magnética: Antes que nada, en el interior del
campo magnético debe existir un material ferromagnético, que refuerza la
intensidad de campo magnético local en su proximidad, ya que concentra en
su interior las líneas de campo magnético. Si aumenta el valor del campo
magnético los espines alrededor precesarán más rápido, y los que están más
lejos del material que exhibe una alta susceptibilidad magnética, precesarán
más lento. Al mandar un pulso de 180º tanto los espines que están cerca como
los que están lejos van a precesar a la misma frecuencia del pulso de 180º. Por
esta razón se dice que el pulso de 180º “corrige la susceptibilidad magnética”.
Literalmente no corrige la susceptibilidad, sino que corrige los efectos de esta,
que es interferir en la coherencia de fase de los espines que forman parte del
mismo vóxel.
Si el pulso de 180º es capaz de corregir estos dos factores, es lógico
deducir que cuando yo quiera potenciar una imagen en T2, este contraste
dependa solamente de la composición molecular intravóxel, o sea del grado de
compactación del tejido, que influye en su posibilidad de interacciones spin-
spin; sin que influyan otros parámetros. De otro modo, si no se aplicara el
pulso de 180º se manifestaría en la potenciación T2 la influencia de los otros
factores (inhomogeneidad de B0 y susceptibilidad magnética), por lo que en
esta situación la potenciación que incluye todos los factores de asincronismo
no será T2, sino que será T2*.
TR y TE trabajan juntos para potenciar
Para potenciar la imagen vamos a utilizar el TR y el TE. Es claro que no se
pueden utilizar por separado. El TR lleva implícito el “excitar”, ya que en cada
pulso de RF inicial se eliminará componente longitudinal y se creará
componente transversal. Por otro lado es absolutamente necesario “leer” la
relajación, lo que se traduce en la recepción de la señal o Eco. Por esta razón
siempre se deben utilizar ambos parámetros en forma coordinada.
El TR permite controlar la componente longitudinal:
Figura 7: Diferencia entre curvas T1 a través del TR
En la Figura 7 podemos apreciar 2 tejidos con sus respectivas curvas T1.
Un tejido tendrá una curva T1 más pronunciada, lo que implica que tiene un T1
más corto (por ejemplo la grasa). El otro tejido tiene una curva T1 más
suavizada por tener un T1 más largo (por ejemplo el agua). Vemos en la
gráfica que para contrastar la imagen es necesario representar ese contraste
en función de una mayor separación en las curvas. De este modo, cuando las
curvas están más separadas, es mayor el contraste T1 que puede alcanzarse
entre ellas. Un TR corto permite obtener la máxima diferencia entre las curvas
por lo que el contraste T1 será muy bueno. Por el contrario, cuando el TR es
largo no se observan diferencias entre las curvas, por lo que no se puede
alcanzar un buen contraste T1. Más aún, si el TR es superior a los 5000 mseg,
ambas curvas ya habrán alcanzado el nivel del 100% de la magnetización
longitudinal original (M0), por lo que el contraste T1 es nulo. Por lo tanto:
TR Corto: Permite potenciar T1
TR Largo: No permite potenciar T1
Hemos visto esta situación solo para dos tejidos, por lo que cabe
preguntarse ¿Qué pasa cuando tenemos más de dos tejidos? (que por lo
demás es lo “habitual”)
Figura 8: Diferencia entre curvas T1 de tejidos encefálicos
En la Figura 8 vemos la situación de las curvas T1 en los tejidos
encefálicos. Para analizarlas desde el punto de vista bioquímico tenemos que
ver los tejidos desde el “abordaje extremo”. Los tejidos deben abordarse desde
el enfoque “ser más grasa”, lo que los hace tener un T1 más corto; o “ser más
agua” lo que los hace tener un T1 más largo. Nada tendrá un T1 más corto que
la grasa, ni un T1 más largo que el agua. La sustancia blanca está constituida
por mielina, formada por esfingolípidos. A su vez los esfingolípidos están
formados por un alcohol (esfingosina) y una cadena de ácido graso, fosfato y
colina. Por lo tanto es grasa, pero no pura, sino que con “impurezas”, por lo
que su T1 será más largo que la de la grasa, pero no mucho. Su complacencia
en T1 es muy similar entre ambas. La sustancia gris está constituida por los
somas neuronales, es decir, citoplasmas, ricos en agua y organelos
productores de proteínas (complejo de Golgi, y cuerpos de Nissl, que
corresponden a RER), por lo que está lleno de vesículas repletas de proteínas
que formarán parte de los neurotransmisores y de vesículas sinápticas. Por lo
tanto es agua pero no pura, sino que con “impurezas”, por lo que su T1 será
mucho más corto que el del agua, pero mucho más largo que el de la grasa. El
edema es rico en proteínas plasmáticas, siendo la albúmina un 70% del total
de proteínas presentes. Su alto contenido proteico, hace que su T1 sea más
largo que el resto de los tejidos analizados, pero más corto que el agua. Por
esta razón su curva T1 se ubica entre la curva del LCR y la de la sustancia gris.
El LCR sabemos que se asume como “agua pura”, aunque en estricto rigor no
lo es. Al ver todas estas curvas en la figura, podemos apreciar que la zona de
máxima discriminación entre las curvas (es decir la zona de máximo contraste
T1) está en el rango entre los 0.4 y los 0.8 segundos (entre 400 y 800 mseg),
por lo que los TR óptimos para potenciar en T1 en este caso, se encuentran
dentro de este rango.
El TE permite controlar la componente transversal:
Figura 9: Diferencia entre curvas T2 a través del TE
En la Figura 9 podemos apreciar 2 tejidos con sus respectivas curvas T2.
Un tejido tendrá una curva T2 más pronunciada, lo que implica que tiene un T2
más corto (por ejemplo un tendón). El otro tejido tiene una curva T2 más
suavizada por tener un T2 más largo (por ejemplo el agua). Vemos en la
gráfica que para contrastar la imagen es necesario representar ese contraste
en función de una mayor separación en las curvas. De este modo, cuando las
curvas están más separadas, es mayor el contraste T2 que puede alcanzarse
entre ellas. Un TE corto (TE1) no permite obtener la máxima diferencia entre
las curvas por lo que el contraste T2 no será discriminado. Por el contrario,
cuando el TE es largo (TE2) se observan las máximas diferencias entre las
curvas, por lo que alcanza un alto contraste T2. Más aún, si el TE es superior a
los 500 mseg, todos los tejidos ya habrán alcanzado la línea de base por lo que
el contraste T2 será extremo, suficiente solo para diferenciar la señal del agua
y el resto de los tejidos. Por esta razón en estas condiciones el contraste recibe
el nombre de T2 ultrapesado (T2hw o T2 heavily weighted).
Por lo tanto:
TE Corto: No permite potenciar T2
TE Largo: Permite potenciar T2
TE Ultralargo: Permite potenciar T2hw
Como convención, se habla de un TE corto a aquel comprendido entre los
10 y 20 mseg, mientras que un TE largo va entre los 70 y 200 mseg (promedio
120 mseg). Existe otro concepto de TE intermedio (muy en boga actualmente
en RM Osteoarticular) que va entre los 30 y los 45 milisegundos.
Hemos visto esta situación solo para dos tejidos, por lo que cabe
preguntarse ¿Qué pasa cuando tenemos más de dos tejidos? (que por lo
demás es lo “habitual”)
Figura 10: Diferencia entre curvas T2 de distintos tejidos
En la Figura 10 vemos la situación de las curvas T2 en tres tejidos. Para
analizarlas desde el punto de vista bioquímico tenemos que ver los tejidos
desde el abordaje “tener más agua” o “tener menos agua”, entendiendo que
tener “más agua” es tener más agua libre, mientras que tener “menos agua”
significa tener menos cantidad de agua libre, o tener agua con más
“impurezas”. Cualquiera de estas analogías se puede extrapolar al hecho de
que el tejido tiene menos compactación cuando es más fluido. Las impurezas
habituales son las proteínas y las sustancias que presentan algún grado de
susceptibilidad magnética. Como se puede apreciar el agua tiene un T2 más
largo que el resto de los tejidos por ser agua pura y ser el tejido con una
mayor fluidez, y por tanto con menor compactación, seguido por la grasa con
una fluidez menor y finalmente, el que tiene el T2 más corto es el músculo,
que presenta una mayor compactación. Un TE largo permite posicionarnos en
la zona de las curvas que muestra una mayor diferencia entre las curvas, y por
lo tanto, una mejor discriminación del T2.
Potenciación T1
Como ya se enunció, se deben usar ambos parámetros, TR y TE para
potenciar la imagen. En este caso, para potenciar T1 se debe usar un TR que
permita discriminar bien el T1 (TR corto) y un TE que no permita discriminar
T2 (TE corto). Figura 11
Figura 11: Potenciación T1
En la Figura 12 vemos algunos ejemplos de imágenes potenciadas en T1
Figura 12: Imágenes potenciadas en T1
Si para adquirir las imágenes se aplica un TE corto, implica que después
de aplicar el pulso de RF inicial se deja pasar un tiempo muy corto para leer la
señal. Si esto es así, ¿qué tejido estará dando la máxima intensidad de señal
en ese momento? La grasa, porque está en su máximo nivel de recuperación
de la magnetización. Entonces, en la imagen T1 la grasa se ve hiperintensa,
porque entrega la mayor intensidad de señal, ya que es la que se relaja más
rápido. En la imagen axial de rodilla, vemos que entre la grasa se visualizan
unos finos septos fibrosos – que son los que le dan sostén - que se ven
hipointensos, debido a su baja densidad protónica y su alto contenido acuoso.
Además el hueso medular se ve hiperintenso, por estar constituido por médula
ósea infiltrada por grasa. En este punto debemos recordar que esta médula
ósea no está constituida por tejido adiposo, sino que son células, alguna vez
hematopoyéticas, que se infiltraron de grasa (la grasa forma inclusiones en
vacuolas o micelas a nivel citoplasmático, por lo que se denomina,
incorrectamente, grasa microscópica o también grasa intracelular o
intracitoplasmática). Las trabéculas óseas se ven en el interior del hueso no
entregan señal porque el hueso compacto tiene una baja densidad protónica,
además que a los pocos espines que puede tener, el calcio presente en la
matriz de hidroxiapatita les hace caer la señal por su alta susceptibilidad
magnética.
En la imagen axial del cerebro, el tejido celular subcutáneo es
hiperintenso pues contiene grasa. Entre la sustancia gris y la sustancia blanca,
es claro que la que “contiene más grasa” es la sustancia blanca, por lo que se
ve hiperintensa respecto de la gris que “contiene más agua, pero sucia”. El
agua – o LCR en este caso – se ve hipointenso ya que todavía no se alcanza a
relajar cuando ya la antena está recibiendo la señal en ese corto TE
seleccionado para potenciar la imagen en T1.
En el corte a nivel del disco L5-S1 la grasa peridural se ve hiperintensa,
el hueso subcondral de las articulaciones interapofisiarias se ve hipointenso,
por su baja densidad protónica y alta susceptibilidad, mientras el saco dural
con las raíces de la cauda equina se observa hipointenso. Los músculos
paravertebrales tienen una intensidad intermedia ya que no presentan
infiltración grasa, y por su alto contenido acuoso, pero de agua rica en
proteínas, por lo que no es hipointenso, a menos que el líquido aumentara en
forma patológica.
Potenciación T2
Recordemos que siempre se deben usar TR y TE para potenciar la
imagen. En este caso, para potenciar T2 se debe usar un TR que no permita
discriminar bien el T1 (TR largo) y un TE que permita discriminar bien T2 (TE
largo). Figura 13
Figura 13: Potenciación T2
En la Figura 14 vemos algunos ejemplos de imágenes potenciadas en T2
Figura 14: Imágenes potenciadas en T2
Como el TE es largo, todos los tejidos que tienen T2 cortos se verán
hipointensos porque ya están desfasados al momento de recolectar el eco,
mientras que aquellos con T2 largo se verán hiperintensos debido a que recién
están desfasándose. Por lo tanto, el agua es el que predomina en el contraste
T2.
La médula espinal y cauda equina se visualiza hipointensa por su bajo
contenido acuoso y su alta compactación, mientras que el saco dural lleno de
LCR se ve hiperintenso. Cabe notar que posterior al saco, entre este y los
ligamentos amarillos (que se ven hipointensos por su alto contenido de
colágeno, que le confiera una alta compactación y pobre densidad protónica)
se ve una delgada lámina de intensidad intermedia, que corresponde a la grasa
peridural, menos compacta y más fluida que los ligamentos, pero menos
acuosa y fluida que el LCR contenido en el saco dural. Los discos
intervertebrales que son anillos fibrosos (por lo que su señal en los bordes es
hipointensa) rellenos con un gel de mucopolisacáridos en su interior (que como
gel es fluido y poco compacto, por lo que su señal es hiperintensa, pero menos
que la señal del LCR). Al centro del disco intervertebral se observa una
estructura hipointensa, que debe su señal a la presencia de tejido fibroso
altamente compacto, y que corresponde al núcleo pulposo. Sabemos que la
patogenia de la degeneración discal parte con una desecación del disco
intervertebral, por lo que si pierde su contenido acuoso es esperable que
disminuya su señal normal en T2, que es precisamente lo que se aprecia en los
dos últimos discos lumbares.
En el cerebro, la sustancia gris tiene más agua que la sustancia blanca,
por lo que se ve más hiperintensa, pero no tan hiperintensa como el LCR, ya
que no es más fluida que éste.
En la imagen de la rodilla el hueso cortical, se ve extremadamente
hipointenso, por su baja densidad protónica, pero especialmente por su
extremada compactación. Los ligamentos y tendones se observan
hipointensos, no tanto como el hueso cortical, porque tienen una baja densidad
protónica y una alta compactación, eso sí, estos atributos son menos extremos
en estos tejidos que en el hueso cortical. El hueso medular se ve hiperintenso,
pero si sabemos que presenta infiltración grasa ¿no debiéramos esperar que
brillara tanto como la grasa de Hoffa? Su señal es menor por la presencia de
las trabéculas óseas, que con su alta compactación, baja densidad protónica y
alta susceptibilidad, bajan la señal global del hueso medular. Del mismo modo,
la presencia de los septos fibrosos en la grasa también hace que la señal de
ésta sea menor. Esta es una razón que explica que la grasa en T2 sea menos
intensa que en T1, ya que el efecto de la compactación del tejido fibroso que
compone los septos disminuye la señal global de la grasa. Si se compara la
señal T2 de un vaso de agua pura y un vaso de aceite, la señal de ambos es
muy similar, lo que prueba que la pérdida de la fluidez de la grasa - por la
presencia de los septos – es la razón principal de la diferencia de señal entre la
grasa líquida (aceite) y el tejido adiposo como tal.
Potenciación en Densidad Protónica (DP)
Esta potenciación presenta la cualidad de no ser absoluta. En efecto,
sabemos que todos los tejidos tienen valores constantes de tiempos de
relajación T1, a determinado teslaje, y de T2. La potenciación en densidad
protónica es solamente una forma de determinar a través de la imagen, cuál
de los tejidos presentes en la imagen es el que tiene una mayor cantidad de
espines, o sea, el que presenta la mayor densidad protónica. El tejido con la
mayor densidad protónica es el que tendrá la máxima intensidad de señal. Por
ser una potenciación de naturaleza “relativa” solo hace referencia a la DP de
los tejidos presentes en “la imagen que se visualiza”. Por esta razón en la
literatura se le suele denominar como Densidad Relativa de Protones (RPD,
Relative Proton Density). Dentro de los tejidos que tienen una alta DP están el
agua libre y la grasa. De hecho, si uno mandara un pulso excitatorio inicial, sin
aplicar TR ni TE, y se recoge la señal inmediatamente después de cortado el
pulso de RF, la señal recibida de la muestra reflejaría solamente la densidad
protónica de los tejidos que la constituyen. Esta es la base de las
afortunadamente extintas secuencias Saturación-Relajación
Al igual que en la potenciación T1 y T2, recordemos que siempre se
deben usar TR y TE para potenciar la imagen. En este caso, para potenciar en
DP se debe usar un TR que no permita discriminar el T1 (TR largo) y un TE
que no permita discriminar T2 (TE corto). Figura 15
Figura 15: Potenciación DP
La potenciación DP entonces no es T1 ni T2…sino todo lo contrario (¿?)
En la Figura 16 vemos algunos ejemplos de imágenes potenciadas en DP
Figura 16: Imágenes potenciadas en DP
En las imágenes vemos que la mayor intensidad se la lleva el agua libre,
aunque son es prácticamente similar a la de la grasa. Además, en la DP no hay
valores absolutos, sino que dentro de la misma imagen se compara un tejido
con otro. Por ejemplo, la grasa, que tiene una alta DP, siempre brillará en
todas las imágenes, y en todas las localizaciones (comenzamos a vislumbrar
que la grasa será mi “enemiga” porque es muy intensa en todas las
potenciaciones). En el cerebro vemos que los ventrículos, que debieran brillar,
no se ven tan hiperintensos debido al flujo, lento, del LCR. Entre la sustancia
gris y la sustancia blanca, es la gris la que tiene una mayor cantidad de agua
y, por lo tanto, brilla más. En las enfermedades inflamatorias de la mielina,
que cursan con edema, debería ver las lesiones hiperintensas, rodeadas de la
sustancia blanca hipointensa; por lo tanto, esto explica por qué es una
secuencia que se utiliza mucho en estos diagnósticos.
En la rodilla vemos la grasa, que tiene alta densidad de protones,
hiperintensa. El hueso cortical, los ligamentos y tendones, que casi no tienen
espines, se aprecian hipointensos. El cartílago, que está bien hidratado, se ve
de una intensidad intermedia, ya que es rico en agua, pero no tiene tanta agua
libre como para tener una DP similar a la del líquido, ni una DP que se pueda
asemejar a la de la grasa. Entonces su intensidad de señal será menor a la de
la grasa y a la del agua.
Casi para terminar, vamos a ver un cuadro presente en un clásico libro
de física de la RM. Estoy seguro que en su momento muchos lo vieron, pero no
lo entendieron muy bien. Figura 17.
Figura 17: Comparación de la señal en T1, T2 y DP
Este cuadro resumen nos muestra una escala desde el más blanco al más
negro ordenada y en la cual “se debe encajar” cada potenciación.
Se ve que los tejidos más negros son así en todas las potenciaciones,
debido a que tienen una escasa a nula cantidad de espines. El caso del aire,
que no tiene espines, es emblemático. Recordar esto como explicación para un
clínico, cuando, alentado de la gran potencialidad de la técnica de RM, y su
fama de ser un excelente método imagenológico, para algunos superior a la TC
(de hecho son exámenes más caros), se vea motivado a solicitar una RM de
Tórax por estudio de enfermedad pulmonar difusa. Esto “creo” que se ha visto.
En el T1 el que se ve más blanco es el que tiene el T1 más corto (flecha
abajo), porque cuando se recibe el eco se escucha la señal de los tejidos que
están recuperándose más rápido debido al uso de un TE corto. En este caso es
la grasa
El agua libre es el que tiene el T2 más largo (flecha arriba) y lo vemos
hiperintenso porque cuando se lee tardíamente la señal, debido al uso de un
TE largo, éste se está desfasando recién.
Y la densidad protónica…bueno, es relativa.
Figura 18: Resumen de TR y TE para cada potenciación
La Figura 18 es autoexplicativa, excepto por la combinación TR corto y
TE largo. Se obtiene solo ruido, ya que la señal se capta muy tardíamente
dentro del TR, cuando ya casi se ha extinguido. En la Figura 19 se ve como es
la imagen en esta combinación de parámetros.
Figura 19: Combinación TR corto, TE largo
SECUENCIAS DE PULSO CLÁSICAS EN RESONANCIA MAGNÉTICA
Introducción
En el mundo imagenológico en general existe una percepción acerca de
la RM: Usa nombres raros…y más encima se hacen muchísimas secuencias.
El objetivo de la técnica de RM utilizada para la adquisición de imágenes
es solamente uno: Obtener una imagen potenciada en algo. Por lo tanto el fin
último es la potenciación, y las secuencias de pulso son el camino para
alcanzar el objetivo.
Las secuencias de pulso son similares a las recetas de cocina. Las recetas
de cocina son un conjunto de instrucciones ordenadas en las que se ordenan
secuencialmente los ingredientes a utilizar, la cantidad de éstos, el método de
cocción, el tiempo de espera para agregar ingredientes y hacer algún cambio
en los tiempos y temperatura de cocción en cada etapa de la receta, momento
en el que se agregan los aliños…y a comer. En las secuencias de pulso los
ingredientes son los pulsos de RF, de distintos ao, aplicados secuencialmente a
distintos tiempos. En la receta “secuencia” también se ordenan los gradientes
magnéticos a aplicar, en que eje espacial se hace, y además se ordena el
momento en el que se recolecta el eco…y a obtener una imagen potenciada.
La calidad del producto final en ambos casos, la comida o la imagen
potenciada, dependerá de la receta, la calidad de los ingredientes, y
obviamente del factor humano…el toque del chef.
Las secuencias de pulso clásicas
Las secuencias de pulso clásicas son las primeras utilizadas, lo que no
quita que sean ampliamente utilizadas en la actualidad. Este grupo está
conformado por las siguientes secuencias:
Figura 1: Secuencias de Pulso Clásicas
Dentro de las secuencias clásicas mostradas en la Figura 1, solo destacar
que la secuencia Inversión-Recuperación (IR) en realidad no es una secuencia,
sino que es una técnica que permite suprimir la señal de un tejido en particular
que se hace pasar por su null point. Esta técnica está asociada al uso de
secuencias Spin Eco (SE), principalmente Turbo Spin Eco (TSE).
Las secuencias clásicas permiten alcanzar prácticamente todas las
potenciaciones. A través de SE y TSE se pueden alcanzar las potenciaciones
T1, T2, DP y ejecutar la técnica IR. A través de las secuencias Eco Gradiente
(GRE) se pueden alcanzar las potenciaciones T1 y T2*.
Secuencia Spin Eco y Turbo Spin Eco
Es la más sencilla de las secuencias actualmente en uso. El SE clásico
consta de un pulso inicial de 90º y la recepción del eco en el tiempo de eco
(TE). En el tiempo TE/2 se aplica un pulso de 180º, que impide la pérdida de la
señal ya que refasa los espines que se estaban desfasando en su relajación
transversal y así en el TE se recolecte un eco máximo. El pulso de 180º
además tiene el efecto de corregir las inhomogeneidades de B0 y la
manifestación de la susceptibilidad magnética, por lo que la imagen a obtener
tendrá menos artefactos atribuibles a estos dos fenómenos.
Para mostrar la serie de acontecimientos que ocurren durante la
ejecución de esta secuencia (aplicación de pulsos de RF, de gradientes y la
colección del eco), es necesario recurrir al Diagrama temporal de la secuencia
SE (Figura 2)
Figura 2: Diagrama temporal de la secuencia SE clásica
En la Figura 2 se representa el diagrama temporal de la secuencia SE
clásica, y explicaremos este diagrama como base para ser utilizado en el
análisis de las secuencias que vamos a abordar en este módulo.
En la línea superior se grafica la dimensión RF, y siempre mostrará el
momento en que se aplica un pulso de RF. En este caso se muestra el
momento de la aplicación del pulso de 90º y el de 180º. Habitualmente el
tamaño del pulso está en relación con el valor del flip angle, por lo que, así
como en este caso, el pulso de 180º tendrá una barra el doble más grande que
la del pulso de 90º, para hacer un énfasis gráfico de esta diferencia en el pulso
de RF.
En la línea ubicada inmediatamente abajo, denominada por convención
Gz, hace referencia a la aplicación del gradiente de codificación de corte. En
algunos esquemas también se le denomina convencionalmente como Gss
(slice selection Gradient). Cada vez que se aplica un pulso de radiofrecuencia,
para que este pulso excite selectivamente un corte, debe aplicarse en conjunto
con una gradiente Gz, que determinará la posición del corte, mientras que su
amplitud determinará el espesor de corte. Como sabemos, mientras mayor es
la amplitud (pendiente) de este gradiente Gz, menor será el espesor del corte,
y viceversa. En este esquema, tanto el pulso de 90º, como el de 180º, serán
codificados por un Gz de igual valor (posición) y de igual amplitud, ya que el
pulso de 180º debe refasar los mismos espines que fueron saturados por el
pulso de 90º.
Más debajo de esta línea, encontraremos la línea denominada
convencionalmente como Gy, y hace referencia a la aplicación del gradiente de
codificación de fase. En algunos esquemas también se le denomina
convencionalmente como Gp (phase Gradient). En cada TR de la secuencia se
llenará una línea del Espacio-K, por lo que se deberán realizar tantos TRs,
como líneas se desee llenar. La cantidad de líneas del Espacio-K a llenar se
relaciona con la matriz de adquisición de la imagen. Por ejemplo, si se requiere
hacer una imagen con una matriz de 256 líneas por 256 líneas, la que
contendrá 65.536 píxeles, será necesario adquirir 256 líneas del Espacio-K, por
lo que se necesitarán 256 TRs. En este caso diremos que la dimensión de la
fase es de 256. La dimensión de la fase se abrevia convencionalmente como
Dim-Phase o Ny. Cada TR se adquirirá con un gradiente Gy de distinto valor,
lo que determinará que en cada TR se llenará una línea distinta del Espacio-K.
En otro ejemplo, si se desea adquirir una imagen con una matriz de 512x512,
diremos que ésta tiene una Dim-Phase de 512 y contiene 262.144 píxeles. En
este caso, será necesario llenar 512 líneas del Espacio-K y para esto se
requiere ejecutar 512 TRs en la secuencia, lo que demorará el doble de tiempo
de adquisición que la secuencia con Dim-Phase 256 en el ejemplo anterior. De
esto se desprende que adquirir imágenes con mayor resolución siempre
requerirá una mayor inversión de tiempo para ejecutar las secuencias.
La línea final denominada convencionalmente como Gx, y hace referencia
a la aplicación del gradiente de codificación de frecuencias. En algunos
esquemas también se le denomina convencionalmente como Gr (read Gradient
o Gradiente de lectura) o Gf. Esta gradiente siempre es una gradiente bipolar,
con un lóbulo negativo denominado –Gx, y un lóbulo positivo denominado
+Gx. Siempre el lóbulo +Gx dura el doble de tiempo que el lóbulo -Gx. Esta
gradiente se ejecuta al mismo tiempo que se recolecta el eco, y su función es
la de codificar todas las frecuencias presentes en la línea del Espacio-K que
fue determinada por el gradiente Gy aplicado en un TR. El gradiente Gx tiene
un efecto refasador-desfasador de los espines al momento de recolectar el eco,
con lo que se obtienen ecos con una mayor amplitud en su centro. En la Figura
3 se ve el efecto de esta gradiente en la fase de los espines al momento de
recolectar el eco, lo que determina la amplitud del eco.
Figura 3: Efecto del gradiente de codificación de frecuencias Gx
En la Figura 3 se puede apreciar el efecto en la amplitud y fase del eco
del gradiente Gx. Antes de aplicar el gradiente Gx los espines estaban
completamente en fase. El lóbulo negativo –Gx desfasa completamente todos
los espines. Al comenzar el lóbulo positivo +Gx los espines progresivamente
quedarán en fase hasta que en el punto medio de este lóbulo los espines,
durante un instante, estarán completamente refasados. Finalmente el lóbulo
+Gx seguirá actuando por otro periodo de tiempo, desfasando nuevamente los
espines hasta dejarlos completamente desfasados. De este modo, durante toda
la extensión del lóbulo +Gx se recolectará el eco. Al principio el eco será muy
débil, ya que los espines están desfasados. A medida que este lóbulo progresa,
los espines al ir refasándose harán que el eco sea cada vez más intenso, hasta
que en el punto medio de éste lóbulo se producirá el máximo refase de los
espines, lo que traerá como consecuencia que el eco en este punto tenga su
máxima amplitud. Posteriormente, como el gradiente sigue actuando, los
espines se desfasarán en forma progresiva, lo que producirá que el eco se
vaya haciendo cada vez más débil, hasta finalmente extinguirse, y dejar de ser
captado.
Ahora, volviendo a la secuencia SE, ya sabemos que necesitamos tantos
TRs, como líneas del Espacio-K se requieran llenar. Dependiendo si el TR es
corto o largo, y adicionalmente, si el TE también es corto o largo, es que esta
secuencia podrá potenciar en T1, T2 o DP. Como T2 y DP utilizan TRs largos,
es que esta secuencia para poder generar estas potenciaciones se demorará
mucho tiempo. Por ejemplo, si queremos hacer un T2 SE con un TR de 3000
mseg (3 seg) y TE de 120 mseg, con una matriz 256x256, necesitaremos 256
TRs. Si multiplicamos el TR de 3 seg por las 256 veces que necesitamos
repetirla tendremos una duración total de 768 segundos, lo que equivale a 12
minutos con 48 segundos. Como vemos, la eficiencia de esta secuencia es muy
baja cuando se requiere adquirir potenciaciones con TR largo. Por este motivo
se desarrolló la secuencia Turbo Spin Eco o Fast Spin Eco (TSE o FSE).
Figura 4: Esquema de la secuencia TSE
Como vemos en el esquema de la Figura 4, la secuencia TSE al igual que
la SE usa pulsos de 90º y 180º. Se diferencian en que en cada TR se utilizará
un tren de pulsos de 180º. Específicamente en este esquema, vemos que en
un TR se utiliza un tren de 4 pulsos de 180º. Cada pulso de 180º lleva
asociada una codificación de fase distinta y una codificación de frecuencias, por
lo que cada pulso de 180º permitirá recolectar un eco. Es importante fijarnos
que en esta secuencia cada eco se codifica con un valor de fase distinta, por lo
que en cada TR se llenarán tantas líneas del Espacio-K como ecos sean
obtenidos. Entonces, en la secuencia TSE del esquema se recolectarán 4 ecos
por cada TR, lo que significa que esta secuencia será 4 veces más rápida para
generar una imagen al compararla como se habría hecho con una secuencia
SE, por lo que esta secuencia tendrá un Factor Turbo (TF) de 4. En realidad el
TF hace referencia a la cantidad de pulsos de 180º que tiene cada TR (Figura
5). La cantidad de pulsos de 180º que tiene cada TR se denomina
indistintamente TF o Echo Train Lenght (longitud del tren de ecos o ETL).
Obviamente en este esquema el ETL es de 4. La separación temporal en mseg
entre los pulsos de 180º se denomina Echo Spacing (ES). Una secuencia TSE
con un ETL largo requerirá un echo spacing más corto que una con un ETL
corto. Por lo tanto el echo spacing se relaciona en forma inversa con el ETL. Un
ES largo además se relaciona con una mayor borrosidad de la imagen. El echo
spacing mínimo que puede tener una secuencia viene determinado por la
rapidez de las gradientes de un equipo. Cuando las gradientes son más
rápidas, más corto será el echo spacing mínimo que puede alcanzar.
Figura 5: ETL y Echo Spacing
Si retomamos el ejemplo anterior (T2 SE; TR/TE: 3000 mseg/120 mseg;
matriz 256x256), pero ahora ejecutamos una secuencia T2 TSE con un ETL de
8, la adquisición entonces será 8 veces más rápida, por lo que la secuencia
ahora durará 768/8 segundos, es decir 96 segundos, o sea 1 minuto y 48
segundos. Por esta razón, las potenciaciones con TR largo (T2 y DP) y en
modalidad ecos de espín en la actualidad se adquieren por el camino del TSE.
Ante este panorama, es tentador utilizar ETLs extremadamente largos
para poder hacer que las secuencias sean lo más rápidas posibles. Esto no es
posible ya que el eco se va agotando cada vez que se aplica un pulso de 180º
(Figura 6). Después de aplicar un máximo de 256 ecos, la señal se agotará
completamente, por lo que el ETL máximo será de 256.
Figura 6: Agotamiento del eco en TSE
La secuencia TSE es ideal para potenciar en T2, no solo por su rapidez en
la adquisición, sino que además porque refleja la curva de relajación T2,
cuando son unidos los picos de los ecos adquiridos. Esta situación también es
denominada decaimiento T2 (T2 decay) (Figura 7)
Figura 7: Decaimiento T2
Técnica Inversión-Recuperación (IR)
No es una secuencia en sí, sino que una técnica basada en SE, y en la
actualidad, en TSE.
Esta técnica parte con la aplicación de un pulso inversor de 180º. Ya
sabemos el efecto que tiene. Si después de aplicado el pulso, la magnetización
longitudinal invertida se deja relajar libremente, sabemos que por relajación T1
el componente Mz volverá a ser reconstituido a su magnitud original (Figura
8). En el cuadro a tenemos la magnetización original Mz (M0). En el cuadro b
se aplica el pulso de 180º lo que produce la inversión de Mz. En el cuadro c se
dejó relajar libremente - Mz, por lo que los espines empiezan a pasar de
DOWN a UP y el vector comienza a disminuir, para finalmente recomponer
paulatinamente la componente longitudinal +Mz (cuadro d). Sabemos que la
recomposición de la componente longitudinal se hace a través de relajación T1,
por lo que esta misma situación podría ser esquematizada mediante una curva
T1. Cada tejido excitado por un pulso de 180º seguirá su propia relajación T1
según su medio bioquímico remoto (más rápido grasa, y más lento el agua).
Esta es la situación esquematizada en la Figura 9
Figura 8: Inversión de Mz y relajación libre
Figura 9: Relajación libre en curvas T1
En la Figura 9 vemos que tras la inversión de Mz, cada uno de los tejidos
que componen una muestra se relajará libremente según su curva T1
característica. Notemos que cada curva intercepta la línea central (línea base).
En este punto de intercepto, el tejido no tendrá componente longitudinal, es
decir, está saturado. Este punto, donde un tejido no tiene componente
longitudinal, se llama punto de anulamiento o null point. Si en este null point
se aplica una secuencia T2 TSE, que se ahora se llamará secuencia lectora,
esta secuencia entregará la señal de todos los tejidos que estén tanto bajo,
como sobre la línea de base, por lo que servirá para anular exclusivamente la
señal del tejido que en ese momento pasa por su null point. No lee la señal del
tejido saturado, ya que por no tener componente longitudinal no puede ser
excitado. La condición básica para que “algo” pueda ser excitado es que debe
tener componente longitudinal. Entonces, tras aplicar un pulso de 180º, si se
deja pasar un tiempo, los tejidos comenzarán a pasar por su null point.
Primero pasará la grasa, y al final el agua (LCR para efectos clínicos). El
tiempo que se deja pasar se llama tiempo de inversión (TI o Tau (t)). Por lo
tanto, si se selecciona un TI adecuado, e inmediatamente se aplica una
secuencia lectora, se puede suprimir la señal de un tejido. Si el TI es corto
(140-160 mseg a 1.5T) el tejido que pasa por su null point será la grasa. Si el
TI es largo (2400-2600 mseg a 1.5T) el tejido que pasa por su null point será
el LCR. Esta es la base de las secuencias STIR (Short Time Inversion
Recovery o Short Tau Inversion Recovery) y FLAIR (FLuid Attenuated
Inversion Recovery)
En la Figura 10 vemos los esquemas del TI para STIR (A) y FLAIR (B).
Figura 10: Decaimiento T2
La técnica IR entonces permite obtener las secuencias STIR y FLAIR. El
esquema de secuencia es igual en ambos casos, la diferencia se encuentra solo
en el TI seleccionado, y sabemos que la secuencia lectora siempre se aplica
tras el TI. En la Figura 11 vemos el esquema de las secuencias IR.
Figura 11: Esquema de una secuencia IR
En la Figura 11 vemos que la secuencia parte con el pulso inversor de
180º, que invierte toda la magnetización longitudinal del volumen, ya que no
lleva codificación de corte. Luego se deja pasar un TI, que será corto para la
secuencia STIR, y largo para FLAIR. Una vez terminado el TI, inmediatamente
se envía el pulso de 90º inicial de la secuencia lectora, que corresponde a una
secuencia TSE, con todas las codificaciones de corte, fase y frecuencia que ya
conocemos. El TR de la secuencia ahora será el tiempo transcurrido entre la
aplicación de dos pulsos de 180º inversores iniciales, ya que por definición el
TR es el tiempo que transcurre entre dos pulsos excitatorios iniciales. Por esta
razón los TRs de las secuencias IR son muy largos, ya que incluyen el TI
(Figura 12)
Figura 12: Esquema de una secuencia IR
En la Figura 13 vemos un resumen de los esquemas de STIR y FLAIR.
Figura 13: Resumen de los esquemas de las secuencias STIR y FLAIR
En las secuencias STIR y FLAIR la secuencia lectora se potencia en T2,
para poner de manifiesto un importante signo semiológico de la RM: el edema.
Secuencia STIR
Figura 14: Secuencia STIR
Figura 15: Rangos de TI para la secuencia STIR
Como sabemos, el T1 depende de la potencia de B0, y el paso de la
grasa por su null point será más rápido a teslajes menores (Figura 15). Por lo
tanto, a mayor potencia de campo magnético, mayor será también el tiempo
de inversión. En la imagen STIR se suprime la señal norma del hueso, ya que
está infiltrado por grasa en forma difusa, y también se suprime la señal de la
grasa constitutiva y de la grasa subcutánea. Si la secuencia lectora está
potenciada en T2, la grasa no brillará por estar saturada, mientas lo que si
brillará será el agua libre, el agua ligada y el edema. En la imagen de la
columna en la Figura 15, la paciente tiene la vértebra L4 con una fractura
patológica secundaria a un implante secundario de un Ca de mama. La imagen
T2 izquierda no muestra la infiltración difusa de la vértebra L5, la que si es
puesta de manifiesto en la imagen STIR de la izquierda. En efecto, la mayor
parte de la patología se evidencia a través del un aumento difuso de la
cantidad de líquido. Para poder evidenciarlo es necesario verlo, a través del T2,
y saturar los tejidos que con su intensidad de señal en T2 (la grasa, muy
similar al agua) pudieran enmascararlo.
Secuencia FLAIR
El nombre correcto de esta secuencia es T2 FLAIR. Cuando se habla de
FLAIR a secas se asume que se hace referencia al T2 FLAIR
Figura 16: Secuencia FLAIR
Figura 17: Rangos de TI para la secuencia FLAIR
Como sabemos, el T1 depende de la potencia de B0, y el paso del LCR
por su null point será más rápido a teslajes menores (Figura 17). Por lo tanto,
a mayor potencia de campo magnético, mayor será también el tiempo de
inversión. Para que la secuencia FLAIR atenúe la señal del LCR, este debe
cumplir con dos condiciones: Que sea LCR, y que tenga flujo idealmente
laminar. Por la segunda razón es que los neurorradiólogos saben que en las
cisternas peritroncales la supresión del LCR será muy deficiente, ya que el flujo
en las cisternas, así como en el agujero de Monro, es más bien turbulento. El
TI del edema es muy diferente al del LCR ya que sus T1 son muy distintos, por
lo que es casi imposible que puedan suprimirse juntos la señal del edema y
del LCR (a menos que no haya sido bien fijado en el equipo). En la Figura 18
vemos un ejemplo de imagen FLAIR
Figura 18: Ejemplo de imagen FLAIR
En la Figura 18, la imagen T2 de la izquierda muestra un gran
compromiso periventricular, ¿microangiopático?, sin embargo la misma imagen
en T2 FLAIR muestra una disminución de la hiperseñal periventricular ya que
es LCR, esa es la razón para atenuarse, es LCR en amplios espacios
perivasculares de Virchow-Robin.
Ya que las secuencias vistas, SE, TSE, STIR y FLAIR, pertenecen a la
misma familia de secuencias (secuencias basadas en el eco de espín)
podremos decir en resumen que estas secuencias tienen varias ventajas y
desventajas.
Ventajas:
1. Disminuyen el efecto de la susceptibilidad magnética (efecto T2*)
por la presencia de los pulsos de 180º, que lo corrigen, siendo las
imágenes obtenidas, prácticamente insensibles a este efecto.
2. Son imágenes de una gran calidad. En la actualidad, los equipos
pueden llegar a valores altos de matrices, lo que mejora aún más
la calidad de la imagen
3. Tienen menos manifestación de los artefactos metálicos, cuando
estos están presentes, también debido a la presencia del pulso de
180º
Desventajas:
1. El tiempo de adquisición es largo, incluso en las secuencias TSE.
2. Por el largo tiempo de adquisición son más susceptibles a los
artefactos de movimiento, lo que las hace impracticables en
algunas regiones anatómicas (tórax y abdomen). En la actualidad
estas secuencias (las TSE) son gatillables con la respiración y los
latidos cardiacos, lo que permite ejecutarlas en las regiones antes
nombradas, sin embargo las secuencias SE aún así no pueden ser
ejecutadas
Secuencia Eco Gradiente
Figura 19: Secuencia Eco Gradiente
La secuencia Eco Gradiente clásica usa los parámetros ya conocidos de
tiempo de repetición y tiempo de eco igual, que las secuencias de eco espín,
pero otro parámetro que entra a jugar un rol muy importante es el ángulo flip.
Es tan determinante este parámetro, que en dos secuencias GRE con los
mismos TR y TE, un cambio en el flip puede hacer que una secuencia potencie
T1 o T2*… ¿Por qué T2*? Porque como veremos, esta secuencia no usa pulsos
de 180º, por lo que al potenciar en T2, no se corregirán los efectos de la
susceptibilidad magnética ni de las inhomogeneidades de B0, por lo que todos
ellos, junto con la composición intravóxel, se manifestarán en la potenciación
T2. Si es así, la potenciación será T2* y no T2
Las secuencias GRE clásicas en Philips se llaman FFE (Fast Field Echo),
en GE se llaman GRE, y en Siemens se llaman secuencias Flash
Las características principales de la secuencia GRE clásica se encuentran
en la Figura 20.
Figura 20: Características principales de la secuencia Eco Gradiente
Como característica de esta secuencia, el pulso inicial de 90º se sustituye
por un pulso flip menor, de alfa grados.
Un pulso menor de 90º se demora menos tiempo que uno de 90º, por lo
que ya se puede deducir que son secuencias más rápidas que las basadas en
los ecos de espín.
Los TRs son cortos, pues aparte de usar pulsos flip iniciales menores de
90º, no se utiliza el pulso de 180º que refasa los espines. Sin ese pulso
sabemos que se pierde señal, pero para no perderla se utiliza un gradiente
bipolar que tiene prácticamente el mismo efecto, sólo que no en una forma
óptima, puesto que solo durante un instante refasa por completo a los espines,
pero el resto del tiempo éstos están desfasados o semirefasados. La gradiente
utilizada para este propósito no es una gradiente adicional, exclusiva para esta
secuencia. Es la gradiente de codificación de frecuencias Gx
La potenciación será T1 ó T2*.
Estas secuencias permiten adquirir imágenes muy rápidamente y
desarrollar el Steady State, donde los TRs son inferiores a los 100 mseg.
El esquema de la secuencia Eco Gradiente se puede apreciar en la Figura
21.
Figura 21: Esquema de la secuencia Eco Gradiente
En la Figura 21 vemos que la secuencia GRE comienza con la aplicación
de un pulso flip menor de 90º. Para que este pulso excite selectivamente un
corte, la emisión del pulso flip coincide con la gradiente Gz que determinará la
posición y el espesor del corte. En cada TR se utilizará una codificación de fase
Gy diferente, de modo que en cada TR se llenará una línea del Espacio-K
diferente. La codificación de frecuencias Gx cumplirá una función similar a la
del pulso de 180º (refase de los espines), al mismo tiempo que permite la
codificación del eco (revisar nuevamente la Figura 3)
En la Figura 22 vemos un esquema simplificado de la secuencia GRE.
Figura 22: Esquema simplificado de la secuencia Eco Gradiente
En el esquema simplificado de la Figura 22 se puede apreciar mejor la
relación del gradiente Gx con el eco. Una vez emitido el pulso flip inicial, la
señal decaerá. En las secuencias SE y TSE, antes de recibir la señal (en el
tiempo TE/2), se usaba un pulso de 180º que refasaba los espines. En la
secuencia GRE esta función la cumple parcialmente el gradiente Gx. El lóbulo -
Gx desfasa completamente los espines, mientras que la primera parte del
lóbulo +Gx comienza con el refase de los espines. En el punto medio de +Gx
se producirá el máximo refase de los espines, y por lo tanto la máxima
amplitud del eco, para posteriormente, en la segunda mitad del lóbulo +Gx,
seguir con el desfase de los espines y la extinción del eco. En este punto la
diferencia fundamental con la secuencia SE, es que en Spin Eco antes del
lóbulo –Gx los espines estaban casi completamente refasados, y el lóbulo los
desfasaba completamente. En GRE antes del lóbulo –Gx los espines ya estaban
muy desfasados, por lo que la amplitud máxima del eco será menor en GRE
que en SE. Esto hace que la “calidad del eco” sea menor en las secuencias
GRE, ya que tiene una menor amplitud, es decir tiene una menor señal.
La secuencia GRE entonces permite tiempos de adquisición menores a los
de las secuencias basadas en el eco de espín (por usar pulsos flip, y no utilizar
el pulso de 180º), sin embargo por no utilizar el pulso de 180º no se corregirán
las inhomogeneidades del campo magnético principal ni los efectos de la
susceptibilidad magnética, por lo que al potenciar en T2, la potenciación
verdadera será en T2*. No obstante, cuando esta secuencia potencia en T1
también expresará el efecto T2*, lo que implica que se puede artefactuar
mucho por susceptibilidad magnética, cuando existen materiales
ferromagnéticos en los volúmenes excitados.
Figura 23: Secuencia Eco Gradiente
La susceptibilidad magnética se manifiesta en estas secuencias como
caída de señal. En efecto, los espines afectados por materiales con alta
susceptibilidad magnética se desfasarán más que los que no están próximos a
los materiales ferromagnéticos o iones metálicos, por lo que la señal de los
espines afectados será menor que la de los espines no afectados. Ahora esto
es entendido como un efecto indeseable, sin embargo, cuando para el
establecimiento de un diagnóstico diferencial es necesario pesquisar la
presencia de un foco de sangramiento antiguo, o la presencia de calcificaciones
patológicas, todas estas, sustancias con una alta susceptibilidad magnética, es
que se puede recurrir al uso de la potenciación en T2*, para poner de
manifiesto la presencia de estas sustancias. Esta potenciación solo es
alcanzable a través de las secuencias GRE y se llaman en forma general T2*,
T2 gradiente, o T2 Hemo. En la Figura 24 vemos un ejemplo de la secuencia T2
hemo.
Figura 24: Ejemplo en imágenes de secuencia T2 y T2 hemo (T2*)
A la derecha vemos la presencia de una lesión parieto-occipital izquierda
en una imagen T2. La lesión está bien circunscrita y es hiperintensa por lo que
es correcto asumir su naturaleza líquida, sin embargo en su interior y su
periferia se pueden visualizar algunos cambios de señal. Para poder determinar
de mejor manera a que corresponden estos cambios de señal, se recurre a la
secuencia T2 GRE (T2 hemo) la que se ve en la imagen de la derecha. La
potenciación T2* muestra una marcada caída de señal en la periferia y en el
interior de la lesión, lo que puede interpretarse como zonas de aumento de la
susceptibilidad magnética que pueden corresponder a hemosiderina o a calcio.
Parece poco probable que sea una calcificación, además que la configuración
en anillo de la susceptibilidad apunta a que sea un halo hemosiderótico,
patognomónico de las hemorragias crónicas. Acá está la utilidad de esta
secuencia, a pesar que podemos apreciar que la calidad de la imagen T2 hemo
es muy inferior a la T2 TSE, ya que como sabemos, las secuencias GRE
construyen las imágenes con ecos de baja señal. Pero esta secuencia no se
hace por su “belleza”, sino por su “utilidad” en la pesquisa de iones metálicos y
sustancias que en general tienen una alta susceptibilidad magnética.
En la Figura 25 vemos la combinación de parámetros que se usa para
poder potenciar en la secuencia GRE. Se puede apreciar que los parámetros
más importantes para potenciar son el TE, que se utiliza en forma similar a las
secuencias SE (TE corto para T1 y TE largo para T2) y el flip angle, siendo los
flip menores los que se utilizan en las secuencias T2 y DP.
Figura 25: Parámetros de exploración para potenciar en secuencias GRE