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¿Por Que Un Reglamento de Construcciones? Por Mtro. en A.N. Isaías González Plata

Este documento argumenta la necesidad de un Reglamento de Construcciones para el Estado de México. Actualmente, los profesionales de la construcción en el estado carecen de una normativa técnica propia y en su lugar utilizan el reglamento de la Ciudad de México, lo que puede llevar a errores. Un reglamento estatal brindaría certeza jurídica y guiaría claramente los procesos de planificación, organización, control y supervisión de obras públicas y privadas. Se necesita el liderazgo de las organizaciones civiles y

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¿Por Que Un Reglamento de Construcciones? Por Mtro. en A.N. Isaías González Plata

Este documento argumenta la necesidad de un Reglamento de Construcciones para el Estado de México. Actualmente, los profesionales de la construcción en el estado carecen de una normativa técnica propia y en su lugar utilizan el reglamento de la Ciudad de México, lo que puede llevar a errores. Un reglamento estatal brindaría certeza jurídica y guiaría claramente los procesos de planificación, organización, control y supervisión de obras públicas y privadas. Se necesita el liderazgo de las organizaciones civiles y

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¿POR QUE UN REGLAMENTO DE CONSTRUCCIONES?

Por Mtro. en A.N. Isaías González Plata

Para los profesionistas relacionados con la industria de la construcción en el


Estado de México es indispensable contar con herramientas legales y normativas
que les permitan sustentar su ejercicio profesional. La mayoría requieren de éstas
para garantizar que la obra civil cumpla con los dos aspectos legales más
importantes: primero, cumplir con lo dispuesto en las leyes de desarrollo urbano,
necesarias para solicitar las autorizaciones de licencia de construcción y, segundo,
afianzar la seguridad y estabilidad estructural que tanto la obra pública como la
privada están obligados a cumplir.

En este contexto, la obra pública a nivel federal se sustenta invariablemente en la


Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas y en el estado se
contempla una similar legislación a través del Libro Décimo Segundo del Código
Administrativo del Estado de México. Ambos se complementan con sus
respectivos reglamentos, pero también requiere de normatividad que sustente
técnicamente sus proyectos planificados para solucionar las necesidades sociales.

En cambio, para la obra privada dicha responsabilidad se sustenta en el uso de


leyes como la Ley general de los Asentamientos Humanos y Ordenamiento
Territorial, el Código Civil Federal, El Código Administrativo del Estado de México,
el Código Civil del Estado de México, entre otras leyes federales y locales que nos
permiten sustentar, de manera parcial, las acciones derivadas de la planeación y
ejecución de obras civiles privadas en el estado. Todo esto en el entendido de que
un ingeniero o arquitecto no tiene una preparación previa para el uso de estas
leyes, lo que hace que constantemente cometa sendos errores al integrar un
proyecto sustentado en leyes, normas y reglamentos.

La urgencia de un Reglamento de Construcciones propio en el Estado de México


es esencial en el supuesto de que los interesados al conocerlo, disminuirían en
gran parte la incertidumbre de no saber cómo sustentar los proyectos ejecutivos
solicitados en una licencia de construcción en los 125 municipios mexiquenses. Ha
sido también muy frecuente encontrar importantes errores en la edificación privada
por la falta de dicho reglamento de Normas técnicas y del conocimiento que guie
claramente cómo planificar, organizar controlar y vigilar las mismas.
Invariablemente todos utilizamos el Reglamento de Construcciones del Distrito
Federal, siendo este valioso reglamento un documento local vigente y acorde con
la Legislación de la Ciudad de México y, aunque es un punto de partida para el
diseño arquitectónico y estructural a través de sus 13 Normas Técnicas
Complementarias, nos hace falta tener una cultura de leyes urgente, ya que la
Ciudad de México debe ser considerada como una referencia, un hito; en el
entendido que jurídicamente no es apto para aplicarse en el Estado de México,
siendo también un límite legal y administrativo para aquel que no cuente con el
conocimiento suficiente de las leyes y normas derivado de su ejercicio profesional
al sustentar de manera errónea un Dictamen, un Proyecto Ejecutivo, una
Supervisión de Obra y la Ejecución de la misma.

Es decir, frecuentemente nos preguntamos ¿qué le hace falta al Estado de México


si es uno de los estados que aporta el 91 % del Producto Interno bruto (PIB) del
país y es el segundo estado más importante en el desarrollo? La respuesta se
vuelve compleja si se trata de asuntos políticos, ¿qué necesitamos para lograr
constituir un reglamento de construcciones?

Sin embargo, en la práctica la respuesta es sencilla. Se requieren de acuerdos


para lograr que la coyuntura sea legal, acuerdos que permitan que el movimiento
entre las partes sea sencilla, necesariamente la motivación debe de salir de una
sociedad civil participativa. Es decir, motivar el liderazgo desde los Colegios de
profesionistas relacionados con la construcción, la Cámara Mexicana de la
Industria de la Construcción (CMIC) y todas aquellas organizaciones que
necesiten invariablemente tener una certeza jurídica en la planeación y ejecución
de una obra o proyecto de inversión. Dicho nexo debería tener el respaldo del
Gobierno del Estado, respetando las opiniones de los especialistas en materia de
desarrollo urbano, arquitectura e ingenierías necesarias para cumplir con los
requisitos que no son exclusividad de nadie pero si responsabilidad de todos. Así,
los técnicos que intervienen en cada una de las etapas en materia de planeación,
organización y control de las obras públicas y privadas podrían sentirse
mayormente protegidos por una ley y por la aplicación del estado de derecho.

Esperemos que, a partir de la exigencia de las Organizaciones Civiles, se pueda


formular en conjunto con el Gobierno del Estado, a través de sus Secretarías, e
instaurar el Comité Consultivo Estatal de Normalización Técnica de la
Construcción. Con la participación de todos y con la humildad necesaria para
integrar este documento esencial en la vida del estado y de los ciudadanos; pero
también con la voluntad de que, en el menor tiempo posible, se termine de
conformar desde una visión puramente técnica que en conclusión se denomina:
REGLAMENTO DE CONSTRUCCIONES DEL ESTADO DE MEXICO.

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