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Trastornos axiales de las rodillas en la infancia
J.J. Zwart Milego
d Cirugía Ortopédica. Barcelona. España.
L os trastornos axiales de las rodillas son unas deformidades su-
mamente frecuentes en la infancia que, en la mayoría de los
casos, tienden a la mejoría espontánea. En resumen, se puede ha-
blar de 3 deformidades por desviación axial frontal: genu valgo, ge-
nu varo y tibias varas. No se exponen las que suceden en el plano
lateral, como el genu recurvatum, ya que sería motivo de otros es-
tudios, debido a su especial patogenia. Como dato anecdótico cabe
de recordar que el genu valgo es propio de las mujeres, lo que les
s, confiere una forma especial de correr; los artistas han sabido plas-
s, mar en sus representaciones de las Venus cierto grado de genu val-
o- go como característica propia. Por el contrario en los varones es
la más frecuente el genu varo o las tibias varas, no hay más que ob-
servar las rodillas de un equipo de fútbol masculino. Así, es una
deformidad que es motivo frecuente de consulta por los padres,
que observan cómo su hijo camina mal o se cae mucho.
En su patogenia espontánea normalmente interviene un trastor-
no de crecimiento del cartílago fértil metafisario de tipo muy be- Figura 1 Radiografía de una niña de 3 años. Genu valgo.
nigno, dejando a un lado aquellos casos que dependen de una mal-
formación congénita o de una fractura mal alineada y que además
son unilaterales.
No es raro encontrar el genu valgo asociado a pies planos valgos,
posiblemente ambas alteraciones interactúan y el valgo de un lugar
provoca más valgo del otro y viceversa. En un estudio que lleva-
mos a cabo sobre 100 casos de pies planos laxos infantiles entre 2 y
3,5 años, el 65% tenía genu valgo, un 4% genu varo y un 14% tibias
varas. Al nacer se tiene tendencia al genu varo-tibias varas debido a
la posición fetal, pero pronto se recupera la normalidad.
Un ligero valguismo de la rodilla es fisiológico. Según Kapandji
los valores normales entre los ejes de fémur y tibia se sitúan entre
170 y 175°. También se pueden valorar con su suplementario, o
sea 5-10°. En sentido estricto, cabe valorar como normal 6-7°, y a
partir de aquí existe cierto grado de desviación (figs. 1 y 2).
DIAGNÓSTICO
Visualmente el diagnóstico es fácil: basta colocar al niño en bipe-
destación y, observándolo posteriormente, comprobar si existe al-
teración de los ejes de los muslos-piernas; para tener un documen-
to de su evolución puede obtenerse una fotografía. Para dar valor
numérico a la desviación existen diversos aparatos, que en esencia
consisten en un goniómetro con una varilla. Algunos facultativos
miden la separación entre tobillos en el genu valgo y entre rodillas
en el genu varo, aunque estos datos no son fiables. Es mejor hacer
una buena medición sobre una telerradiografía ortostática antero-
posterior. Por las radiografías es posible observar si la deformidad
es provocada por el crecimiento femoral o el tibial, o por ambos;
en la deformidad femoral la interlínea está oblicuada y en la tibial Figura 2 Radiografía de un niño de 3 años y 4 meses. Genu valgo no medi-
ésta es horizontal. do. Puede observarse la separación de las partes blandas.
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Figura 3 Radiografía telemétrica de ambas extremidades inferiores. Ob- Figura 5 Radiografía de un niño: genu valgo muy evidente.
sérvese la cuadrícula guía.
Algunos factores externos pueden hacer que la desviación axial
parezca mayor de lo que realmente es; especialmente en las niñas
se puede observar que debido a la forma más redonda de los mus-
los y a la mayor amplitud de las caderas el aspecto en genu valgo se
acentúe, aunque luego en las radiografías esto no se compruebe.
En los niños, por el contrario, existe un aspecto incrementado en
genu varo, debido a que coexiste un varismo de las tibias.
PRUEBAS DIAGNÓSTICAS
La única prueba necesaria es una buena telerradiografía ortostática
anteroposterior, sobre una plantilla cuadriculada, para mejorar la
toma de mediciones (fig. 3). Interesa también estudiar el aspecto
de las metáfisis fértiles de la rodilla, ya que a veces tienen un as-
pecto muy irregular y desflecado, lo que indica su inmadurez, o
una gran separación de sus límites óseos (fig. 4).
Si las radiografías anteroposteriores se hacen sobre una mesa, es
frecuente que, debido a la movilidad del niño, se intente sujetarlo
juntando las piernas, lo que puede dar lugar a un error en la medi-
ción, pues como existe cierta laxitud las rodillas ceden lateralmente
y se corrige la desviación. Por tanto, las radiografías deben hacerse
sujetando las piernas sin forzar y con las rótulas orientadas al cénit
(fig. 5).
Figura 4 Las alteraciones metafisarias durante el crecimiento, en forma PRONÓSTICO Y SECUELAS
de bordes desflecados, irregulares, con zonas más calcificadas,
con la parte yustametafisaria de la diáfisis alterada en copa Se trata de un proceso benigno que tiende a la autocorrección con
son imágenes frecuentes de desarrollo, que no tienen significa- el desarrollo del tejido óseo (figs. 6 y 7); no obstante, en bastantes
do y que con el tiempo se resuelven. casos queda como secuela permanente la desviación axial.
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Figura 6 Radiografía de un niño de 3 años y 4 meses. Figura 7 Radiografía del mismo niño de la figura 6, un año después. Sólo
ha usado cuñas internas. Obsérvese la corrección experimen-
tada.
TRATAMIENTO pende de la evolución, pero no hay inconveniente en emplearla
durante toda la etapa de crecimiento, si es necesario.
En el niño el tratamiento es puramente ortopédico. Se han elabo- En casos muy importantes se ha aconsejado bloquear el creci-
rado distintos aparatos de corrección, de eficacia muy dudosa, y miento del cartílago por medio de la colocación de grapas metafi-
que someten al niño a un auténtico calvario, por lo molestos que sarias (Blount) que se sitúan en el lado interno en el genu valgo del
resultan; así, se venden las férulas sirenas, que unen ambas piernas fémur o de la rodilla, según la parte más desarrollada. Es una in-
con correajes para uso nocturno; otras son férulas que a, modo de tervención fácil pero tiene el inconveniente de que sus resultados y
arco y también de uso nocturno, fuerzan a corregir la posición. duración son poco previsibles.
Más lógica tiene para el tratamiento del genu valgo la colocación En la edad adulta, una vez ha acabado el crecimiento, una des-
en el tacón del calzado de una cuña interna de unos 5 mm, que viación muy notoria puede ser necesario corregirla mediante
traslada la presión, incrementándola sobre el lado interno de la ro- osteotomías, ya sea en la tibia o el fémur; no obstante, esto es ex-
dilla y produce una descarga sobre el lado externo. Se basa en la cepcional.
conocida ley de Despelch aplicable sólo a los cartílagos de creci- No existe una medicación que mejore el proceso. De forma un
miento: la descarga favorece el crecimiento. En caso de precisar tanto usual, pero no demostrada, se recomienda la administración
ortesis correctoras de pies planos, la cuña puede aplicarse en la de calcio, vitamina D, lácteos y derivados, así como practicar de-
parte posterointerna de éstas. La duración del uso de la cuña de- portes al aire libre.
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