Corte Constitucional
Corte Constitucional
CORTE CONSTITUCIONAL
SALA PLENA
Expediente: D-15.040
I. ANTECEDENTES
1
“Por medio de la cual se modifica, adiciona y prorroga la ley 418 de 1997, prorrogada, modificada y adicionada por las
leyes 548 de 1999, 782 de 2002, 1106 de 2006, 1421 de 2010, 1738 de 2014 y 1941 de 2018, se define la política de paz de
Estado, se crea el servicio social para la paz, y se dictan otras disposiciones.”
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
por medio de la cual se modifica, adiciona y prorroga la Ley 418 de 1997, prorrogada,
modificada y adicionada por las Leyes 548 de 1999, 782 de 2002, 1106 de 2006, 1421 de 2010,
1738 de 2014 y 1941 de 2018, se define la política de paz de Estado, se crea el servicio social
para la paz, y se dictan otras disposiciones.
El Congreso de Colombia
DECRETA:
(…)
Capítulo I
Definiciones
(…)
Artículo 2°. Para los efectos de esta ley se entenderá por seguridad humana y por paz total, lo
siguiente:
2
Diario Oficial 52.208 del 4 de noviembre de 2022.
2
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b) Paz total. La política de paz es una política de Estado. Será prioritaria y transversal en los
asuntos de Estado, participativa, amplia; incluyente e integral, tanto en lo referente a la
implementación de acuerdos, como con relación a procesos de negociación, diálogo y
sometimiento a la justicia. Los instrumentos de la paz total tendrán como finalidad prevalente el
logro de la paz estable y duradera, con garantías de no repetición y de seguridad para todos los
colombianos; estándares que eviten la impunidad y garanticen en el mayor nivel posible, los
derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.
La política de paz será una política de Estado, en lo concerniente a los acuerdos de paz firmados
y a los que se llegaren a pactar, así como a los procesos de paz en curso y los procesos dirigidos
al sometimiento y desmantelamiento de estructuras armadas organizadas de crimen de alto
impacto. En tal sentido, cumpliendo con los requisitos constitucionales vinculará a las
autoridades de todas las ramas y niveles del poder público, quienes deberán orientar sus
actuaciones a su implementación y cumplimiento. Los gobiernos deberán garantizar los enfoques
de derechos, diferencial, de género, étnico, cultural, territorial e interseccional en la
construcción de las políticas públicas de paz.
De la política de paz de Estado hará parte la cultura de paz total, reconciliación, convivencia y
no estigmatización, para ello, contará con la participación de la sociedad civil, incluyendo los
espacios del sector interreligioso. La política de paz garantizará el respeto a la libertad religiosa
y de cultos.
(i) Negociaciones con grupos armados organizados al margen de la ley con los que se adelanten
diálogos de carácter político, en los que se pacten acuerdos de paz.
Se entenderá por grupo armado organizado al margen de la ley, aquel que, bajo la dirección de
un mando responsable, ejerza sobre una parte del territorio un control tal que le permita realizar
operaciones militares sostenidas y concertadas.
Se entenderá como parte de una estructura armada organizada de crimen de alto impacto a los
ex miembros de grupos armados al margen de la ley, desmovilizados mediante acuerdos
pactados con el Estado Colombiano, que contribuyan con su desmantelamiento.
Se creará una instancia de Alto Nivel para el estudio, caracterización y calificación de las
estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto que puedan verse beneficiadas por
esta ley. Dicha instancia debe ser coordinada por el Ministerio de Defensa Nacional y contará
con la participación de la Dirección Nacional de Inteligencia y el Alto Comisionado para la
Paz.”
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3. Así las cosas, dado que, a su consideración, los preceptos demandados “pueden
tener como consecuencia efectos irreversibles sobre la seguridad y los derechos
fundamentales de las víctimas del conflicto armado”, es preciso que sus efectos sean
suspendidos en garantía de la supremacía e integridad de la Carta Política.
4. Por ello, solicitó a la Corte que suspenda “la aplicación de la norma contenida en
los incisos finales del artículo 2 hasta que se tome una determinación sobre la
constitucionalidad de la norma.”
II. CONSIDERACIONES
Competencia
de funciones entre los órganos de las diferentes Ramas del Poder Público y los demás
órganos autónomos e independientes para el cumplimiento de las funciones a cargo del
Estado, sin perjuicio tanto de la colaboración armónica para la realización de sus fines
como de los diferentes controles, entre ellos, el jurisdiccional de constitucionalidad para
garantizar la supremacía e integridad de la Carta Política; iv) de manera general, la
Constitución le atribuye al Congreso de la República el ejercicio de la función
legislativa, la cual debe ejercerse en los precisos términos en ella previstos y, de manera
especial, en el artículo 149 señala que toda reunión de miembros del Congreso que, con
el propósito de ejercer funciones propias de la Rama Legislativa del Poder Público, se
efectúe fuera de las condiciones constitucionales, carecerá de validez, a los actos que
realice no podrá dárseles efecto alguno y, quienes participen en sus deliberaciones, serán
sancionados conforme a las leyes; v) el artículo 241 le confía a la Corte Constitucional la
guarda de la integridad y supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos
términos funcionales previstos en ese artículo, o lo que es lo mismo, la guarda del orden
constitucional y, en general, el respeto del Estado Constitucional de Derecho; vi) en todo
caso, el artículo 242 establece que los procesos que se adelanten ante la Corte
Constitucional serán regulados por la ley conforme a las disposiciones en él contenidas;
vii) el artículo 243 determina que los fallos que la Corte dicte en ejercicio del control
jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada, al tiempo que dispone que ninguna
autoridad podrá reproducir el contenido material del acto jurídico declarado inexequible
por razones de fondo, mientras subsistan en la Carta las disposiciones que sirvieron para
hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la Constitución; viii) el decreto
extraordinario 2067 de 1991, contiene el régimen procedimental de los juicios y
actuaciones que deban surtirse ante la Corte Constitucional para el ejercicio de su
función de control jurisdiccional de constitucionalidad; ix) este régimen se complementa
con lo dispuesto, entre otros, en los artículos 43 a 49 la Ley 270 de 1996, Estatutaria de
la Administración de Justicia; y, x) en cumplimiento de su atribución, potestad y
competencia de guardar la integridad y supremacía constitucional, la Corte
Constitucional ha interpretado el alcance y contenido de tales disposiciones
constitucionales y legales en amplia jurisprudencia que guía el ejercicio de su función de
control jurisdiccional de constitucionalidad.
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“Hay ciertos mecanismos adicionales de protección cuya consideración se omite, puesto que ellos
constituyen una garantía autónoma de ciertos derechos sustanciales a los que siempre deben
acompañar. Tal es el caso, por ejemplo, del habeas corpus.
“Por otro lado, sugiero no acoger como parte del sistema de instrumentos de protección los
principios de aplicación directa e interpretación de las normas sobre derechos constitucionales
que traen algunos proyectos, por considerar que este tipo de valoraciones corresponde más bien al
legislador, a los jueces ordinarios y, finalmente, a la jurisdicción constitucional.” (Subrayado
fuera del texto)4
3
Asamblea Nacional Constituyente, Informe Ponencia sobre Mecanismos de Participación Democrática. Mecanismos de
instituciones de protección de los derechos fundamentales y procedimiento de reforma constitucional. Gaceta Constitucional
No. 52. Bogotá 17 de abril de 1991, pp. 7-12
4
Asamblea Nacional Constituyente, Informe Ponencia sobre Mecanismos de protección del orden jurídico y de los
particulares. Gaceta Constitucional No. 56. Bogotá, 22 de abril de 1991, pp. 12-15.
6
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12. Es sabido que la simple delimitación de las funciones a cargo de los diferentes
órganos del Estado es insuficiente para evitar la usurpación de competencias de unos
frente a otros, si no se acompaña de una autoridad judicial con la potestad de obligarlos
a respetar los límites que les impone el ejercicio de sus funciones. Por ello, el control
jurisdiccional de constitucionalidad constituye el medio más idóneo para garantizar el
respeto y dar eficacia práctica al principio de supremacía constitucional, en la medida en
que permite que todos ellos estén sometidos única e indefectiblemente a un superior
común: la Constitución, que es la expresión política, jurídica y legítima del Poder
Constituyente. Por lo tanto, como ninguna decisión legislativa que sea contraria a la
Constitución puede tener validez alguna, le corresponde a quien se le confía la guarda de
la integridad y supremacía de la Constitución revisarla y decidir definitivamente su
inexequibilidad lo cual comporta su retiro del orden jurídico, por cuanto la Constitución
debe prevalecer sobre cualquier norma con fuerza de ley. Por eso, el juez constitucional
es el muro de contención que guarda y protege la supremacía de la Constitución frente a
los excesos del legislador.
sea su origen, sólo por vicios de procedimiento en su formación (numeral 1); ii) para
decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad contra las leyes, tanto por su
contenido material como por vicios de procedimiento en su formación (numeral 4) y
contra los decretos con fuerza de ley dictados por el gobierno en ejercicio de facultades
extraordinarias, por su contenido material o por vicios de procedimiento en su formación
(numeral 5); iii) para decidir, con anterioridad al pronunciamiento popular, sobre la
constitucionalidad de la convocatoria a un referendo o a una asamblea constituyente para
reformar la Constitución, sólo por vicios de procedimiento en su formación (numeral 2);
iv) decidir sobre la constitucionalidad de los referendos sobre leyes y de las consultas
populares y plebiscitos del orden nacional, en estos últimos solo por vicios de
procedimiento en su convocatoria y realización (numeral 3); v) decidir definitivamente
sobre la constitucionalidad de los decretos legislativos que dicte el Gobierno con
fundamento en los artículos 212 a 215 de la Constitución (numeral 7); vi) decidir
definitivamente sobre la constitucionalidad de los proyectos de ley que hayan sido
objetados por el Gobierno como inconstitucionales, y de los proyectos de leyes
estatutarias, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su
formación (numeral 8); vii) decidir definitivamente sobre la constitucionalidad de los
tratados internacionales y la exequibilidad de las leyes que los aprueben (numeral 10);
viii) revisar, en la forma que determine la ley, las decisiones judiciales relacionadas con
la acción de tutela de los derechos constitucionales (numeral 9); ix) dirimir los conflictos
de competencia que ocurran entre las distintas jurisdicciones (numeral 11); x) decidir
sobre las excusas de que trata el artículo 137 de la Constitución (numeral 6); y, xi) darse
su propio reglamento (numeral 12).
16. Además de las expresas y taxativas funciones así contempladas, el artículo 242 de
la Constitución establece, igualmente, que los procesos que se adelanten ante la Corte
Constitucional deben ser regulados por la ley conforme a las disposiciones en él
contenidas;5 a su vez, el artículo 243 determina que los fallos que la Corte dicte en
ejercicio del control jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada constitucional, al
tiempo que dispone que ninguna autoridad podrá reproducir el contenido material del
acto jurídico declarado inexequible por razones de fondo, mientras subsistan en la Carta
las disposiciones que sirvieron para hacer la confrontación entre la norma ordinaria y la
Constitución; y, seguidamente, el artículo 244 establece que la Corte Constitucional
comunicará al Presidente de la República o al Presidente del Congreso, según el caso, la
iniciación de cualquier proceso que tenga por objeto el examen de constitucionalidad de
normas dictadas por ellos y tal comunicación no dilatará los términos del proceso.
Sentencia C-037 de ese mismo año, señala que la Corte Constitucional ejerce la guarda
de la integridad y supremacía de la Carta en los estrictos y precisos términos de los
artículos 241 a 244 de la Constitución Política.
18. Todo lo anterior significa, entre otros asuntos, que la competencia de la Corte
como guardiana de la integridad y supremacía de la Constitución, debe leerse de manera
sistemática con lo dispuesto en el artículo 2º de la Constitución, disposición que exige a
las autoridades, entre ellas la Corte Constitucional, garantizar la efectividad de los
principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución. Así mismo, a partir del
sistema de frenos y contrapesos que se deriva del artículo 113 superior que consagra el
principio de separación de funciones entre los diferentes órganos del Estado, sin
perjuicio de la colaboración armónica para lograr la realización de sus fines. Por lo
tanto, ante una contradicción entre la Constitución y la ley, el deber de la Corte es hacer
uso de los mecanismos a su alcance para cumplir con sus competencias y, de esta
manera, evitar tanto la conformación de escenarios de ausencia de garantía de la Carta
Política como el correlativo desequilibrio en el ejercicio de las potestades de los órganos
de las Ramas del Poder Público o de los demás órganos autónomos e independientes.
6
“Cfr. García de Enterría, Eduardo. La Constitución como norma y el tribunal Constitucional, Civitas, Madrid, 1991”
9
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normas. En todo caso de incompatibilidad entre la Constitución y la ley u otra norma jurídica, se
aplicarán las disposiciones constitucionales’, y a él se ha referido la Corte en múltiples fallos
fijando su sentido y alcance. Veamos:
‘La posición de supremacía de la Constitución sobre las restantes normas que integran el
orden jurídico, estriba en que aquélla determina la estructura básica del Estado, instituye
los órganos a través de los cuales se ejerce la autoridad pública, atribuye competencias
para dictar normas, ejecutarlas y decidir conforme a ellas las controversias y litigios que
se susciten en la sociedad, y al efectuar todo esto, funda el orden jurídico mismo del
Estado. La Constitución se erige en el marco supremo y último para determinar tanto la
pertenencia al orden jurídico como la validez de cualquier norma, regla o decisión que
formulen o profieran los órganos por ella instaurados. El conjunto de los actos de los
órganos constituidos -Congreso, Ejecutivo y jueces- se identifica con referencia a la
Constitución y no se reconoce como derecho si desconoce sus criterios de validez. La
Constitución como lex superior precisa y regula las formas y métodos de producción de las
normas que integran el ordenamiento y es por ello ‘fuente de fuentes’, norma normarum.
Estas características de supremacía y de máxima regla de reconocimiento del orden
jurídico propias de la Constitución, se expresan inequívocamente en el texto del artículo
4.’7
Por ello, en dicha providencia, la Corte señaló que “El control constitucional surge
entonces, como una garantía básica dentro del Estado de derecho con el fin de hacer
efectivo el principio de integridad y supremacía de la Constitución” y que la
Jurisdicción Constitucional ha sido instituida por el constituyente como una función
pública, “cuya misión es la de preservar la supremacía de la Constitución, asegurando
que todos los poderes públicos actúen dentro de los límites que ella misma establece.”13
“Por lo demás, el artículo 6 puntualiza que los particulares son responsables ante las autoridades
por infringir la Constitución y las leyes y que los servidores públicos lo son por la misma causa y
por omisión y extralimitación en el ejercicio de sus funciones.”
Con fundamento en lo anterior, también aquí la Corte concluyó señalando que “el
control constitucional configura una garantía básica dentro del Estado de derecho con
el fin de hacer efectivo precisamente, el principio de integridad y supremacía de la
Constitución.”14
14
Corte Constitucional, Sentencia C-1290 de 2001.
15
Corte Constitucional, Sentencia C-415 de 2012.
11
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“El principio de supremacía constitucional tiene una función jerárquica, lo cual conlleva dos
consecuencias. En primer lugar, implica la imposibilidad de predicar en el orden jurídico normas
que tengan un nivel superior a la Constitución. Esto implica, a su vez, que aquellas normas que
hacen parte del bloque de constitucionalidad en sentido estricto, en los términos del inciso
primero del artículo 93 C.P., alcancen el mismo nivel jerárquico de la Constitución, pero no una
escala superior que la subordine, por lo que son disposiciones integradas más no superpuestas a la
Carta Política. (…)
“La segunda faceta de la función jerárquica es la de servir de parámetro para la validez formal y
material de las normas que integran el ordenamiento jurídico. Las previsiones que conforman el
contenido orgánico de la Constitución determinan el régimen de competencias para la producción
normativa (por ejemplo, la cláusula general de competencia legislativa del Congreso de que trata
el artículo 150 C.P.), al igual que los aspectos esenciales que guían el procedimiento para dicha
actividad de creación del derecho legislado, así como de los reglamentos. Estas disposiciones
16
Ibidem.
17
Constitución Política, artículo 86, inciso final.
18
Corte Constitucional, Sentencia C-415 de 2012.
12
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19
Corte Constitucional, Sentencia C-054 de 2016.
20
Corte Constitucional, Sentencia C-191 de 2016.
21
Corte Constitucional, Sentencia C-054 de 2016.
13
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generalmente por vicios de forma y, por lo tanto, la decisión de mantenerlas vigentes por
un tiempo razonable, temporal y debidamente acotado en la respectiva sentencia, evita
generar un vacío normativo mientras se expide la norma que debidamente tramitada la
reemplace, lo que permite mantener la integridad del orden constitucional y con él sus
desarrollos legales, y ello se vincula igualmente con la comprensión de la supremacía
constitucional antes explicada.22
28. Así, entonces, esta perspectiva de análisis está guiada siempre por una finalidad
evidente: mantener la vigencia del principio de supremacía constitucional desde una
perspectiva sustantiva y es por ello por lo que, inclusive, resulta aceptable adoptar
fórmulas alternativas al efecto ex nunc, como la inexequibilidad retroactiva o la
inexequibilidad diferida, precisamente con el fin de garantizar la plena eficacia del orden
constitucional en todo tiempo, según el caso. En otras palabras, la postura teórica que
está detrás de la modulación de los efectos en el tiempo de las sentencias de
inconstitucionalidad no es otra distinta que salvaguardar el principio de supremacía
constitucional.
29. La situación que plantea el peticionario en el presente asunto, aunque parte de una
perspectiva diferente, como se explicará más adelante, en todo caso está estrechamente
relacionada con los argumentos anteriormente expuestos. Lo que se pretende es que la
Corte reconozca que conforme a la atribución que le fue confiada por la Constitución de
guardar su integridad y supremacía, de ella se deriva la facultad para disponer la
suspensión provisional de los efectos de las normas objeto de su control precisamente
con el fin de proteger y garantizar el principio de supremacía constitucional.
30. Por ello, para resolver esta cuestión particular, la Corte considera que debe
partirse del mencionado carácter directivo del mandato de supremacía constitucional
como fundamento de sus competencias. Este mandato no supone excepción alguna bajo
el criterio de que la supremacía normativa de la Constitución es un elemento estructural
del ordenamiento jurídico,23 y mucho menos si se tiene presente lo dispuesto de manera
complementaria en el artículo 149 de la Constitución conforme al cual, toda reunión de
miembros del Congreso que, con el propósito de ejercer funciones propias de la Rama
Legislativa del Poder Público, se efectúe fuera de las condiciones constitucionales,
carecerá de validez y a los actos que realice no podrá dárseles efecto alguno con lo cual
obligatoriamente, en este último caso, rota la presunción de constitucionalidad, los
efectos de la sentencia siempre serán retroactivos.
31. La problemática que plantea la solicitud del demandante parte de reconocer una
situación de índole práctico que socava esa supremacía constitucional. En efecto, existen
disposiciones que además de ser prima facie abierta o manifiestamente
inconstitucionales, por su contenido o formulación jurídica, logran bien aplicación
definitiva, o bien involucran actuaciones que, al retrotraerse, generan efectos
particularmente gravosos -en términos jurídicos y de manera particular, en términos de
22
Corte Constitucional, Sentencia C-737 de 2001.
23
Corte Constitucional, Sentencia C-415 de 2012.
14
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32. Para efectos metodológicos de esta decisión, la Corte identificará a este tipo de
disposiciones prima facie abierta o manifiestamente inconstitucionales como aquellas
que contraen un efecto irremediable, esto es, aquellas inconstitucionales que de
mantenerse vigentes durante el proceso de revisión de constitucionalidad e inclusive,
que si se declaran inexequibles aún con efectos retroactivos, suponen la imposibilidad, o
la dificultad extrema, de retornar a la situación anterior que se consolida con su
ejecución o su aplicación durante su vigencia, o como de manera análoga ha ido
analizado en sede de control concreto de constitucionalidad, como aquel que no es
susceptible de ser reestablecido en sus consecuencias jurídicas.
33. Las disposiciones que además de ser prima facie abierta o manifiestamente
inconstitucionales y tienen o pueden tener un efecto irremediable o pueden generar,
además, un escenario de elusión del control constitucional que, como es natural, implica
una grave afectación del principio de supremacía en los términos explicados.
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38. En otros términos, la solución que la Sala considera adecuada es aquella que
permita que, en situaciones excepcionales, la Corte adopte medidas, también
excepcionales, como la suspensión provisional, orientadas a impedir la producción de
efectos de las normas objeto de control y con ello evitar la consolidación de las
consecuencias inconstitucionales de aquellas disposiciones que, por su formulación
jurídica, además de ser prima facie abierta o manifiestamente inconstitucionales,
generan efectos irremediables o eluden el control constitucional.
40. La primera cuestión consiste en que no obstante que los artículos 241 a 244 de la
Constitución no reconocen expresamente esa facultad a la Corte y así lo había señalado
esta Corporación en varias decisiones hasta ahora adoptadas, tal y como se registró atrás
en los antecedentes del proceso constituyente de 1991, contrario hasta lo hasta ahora
sostenido, la Asamblea sí dejó abierta la posibilidad para que sea la propia Corte
Constitucional la que adopte medidas excepcionales orientadas a impedir la producción
de efectos de las normas objeto de control en el marco de las potestades propias de la
jurisdicción constitucional, como en otras materias lo ha hecho al precisar sus propias
competencias derivadas de tales disposiciones constitucionales.
16
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24
Corte Constitucional, Sentencia SU-1219 de 2001: “La Corte Constitucional, como interprete autorizado y supremo de la
Constitución, define la opción más compatible con la Constitución dentro de las alternativas concebibles, opción que
precisamente queda fijada en la doctrina constitucional y en la ratio decidendi que concretan el alcance de la propia
Constitución.”
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46. En ese caso particular, la Sala Plena concluyó que restringir ese análisis a una
perspectiva exclusivamente formal sobre el control del decreto declaratorio significaría
dejar de estudiar el cumplimiento de los requisitos sustantivos que también dispone la
Carta para que el Presidente de la República declare un estado de excepción.25 Ello bajo
el permanente supuesto que la validez en el ejercicio de las competencias de los órganos
del Estado descansa en su compatibilidad con la Constitución Política.
25
Esta misma perspectiva de análisis ha sido reiterada por la Corte en todas las sentencias en las cuales ha hecho la revisión
de los decretos legislativos declarativos de los estados de excepción, algunos de los cuales han sido declarados inexequibles.
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“Al analizar cada una de las funciones consagradas en el artículo 241 de la Constitución,
advierte la Corte que ninguna de ellas la autoriza para fiscalizar o controlar la actividad
legislativa por fuera de los términos señalados en la norma precitada. En efecto, la acción
pública de inconstitucionalidad, si bien permite realizar un control más o menos extenso de la
labor legislativa, no autoriza la fiscalización de lo que el legislador genéricamente ha omitido,
conforme a las directrices constitucionales (…)
26
Sentencias C-108, C-473, C-545, C-555 de 1994, C-247 de 1995 y C-070 de 1996, entre otras.
27
La Sentencia C-583 de 2015 efectuó la siguiente diferenciación entre una omisión legislativa absoluta y una relativa: “La
Corte ha reconocido dos tipos de omisión legislativa: absoluta y relativa, La omisión legislativa absoluta se configura
cuando existe ausencia total de regulación, es decir, cuando no hay actuación alguna del Legislador sobre una materia. La
jurisprudencia constitucional ha señalado que en tales casos, la Corte no tiene competencia alguna para examinar este tipo
de omisión, pues todo análisis de constitucionalidad supone la confrontación de una norma legal con preceptos
constitucionales, motivo por el cual, al no existir uno de los extremos de la comparación (por la ausencia total de
regulación), resulta imposible hacer una confrontación material, objetiva y verificable con el texto de la Carta Política. La
omisión legislativa relativa por su parte, se presenta cuando el Legislador, expide una ley, pero a través de ésta no se
contemplan todas las situaciones que deben ser objeto de regulación, por lo que la norma da lugar a un trato inequitativo
para sus destinatarios. En este orden de ideas, la omisión relativa supone una actuación imperfecta o incompleta del
Legislador.”
28
Sentencia C-543 de 1996.
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50. Así mismo, como ya se ha explicado, esta Corte ha considerado que hace parte de
sus atribuciones la de adoptar fallos con efecto retroactivo, precisamente con el fin de
evitar la consolidación de situaciones jurídicas abiertamente contrarias a la Constitución.
51. En esta oportunidad, la Corte considera que se está ante una situación análoga. En
efecto, la Constitución le atribuye una función amplia para decidir sobre las demandas
contra las leyes, tanto por vicios materiales o sustantivos como por vicios de
procedimiento. Esta función, como se explicó, se inserta dentro de otra más general,
vinculada a la eficacia de los principios de supremacía constitucional y separación de
funciones, denominado históricamente como de separación de poderes. También se ha
comprobado por la Sala que es posible que el Legislador profiera disposiciones que
además de ser prima facie abierta o manifiestamente inconstitucionales, generan efectos
irremediables y, en razón de este tipo de diseño normativo, generan escenarios de
inmunidad sustantiva al control de constitucionalidad, abiertamente contrarios al
principio mencionado. En ese sentido, la Corte considera que en esos casos
excepcionales resulta imperativo contar con mecanismos, también excepcionales,
orientados a impedir la producción de efectos de las normas objeto de control que
permitan lograr el doble propósito de garantizar la supremacía de la Carta y evitar la
elusión del control de constitucionalidad.
también, con motivo del ejercicio de tal facultad, bien puede, al inicio del proceso de
control, limitar o suspender sus efectos precisamente mientras se profiere una decisión
de fondo cuando quiera que aparentemente ella es abierta o manifiestamente violatoria
de la Constitución y genera efectos irredimibles o elude el control constitucional.
60. La Corte advierte que existen precedentes que han rechazado la adopción de
medidas excepcionales orientadas a impedir la producción de efectos de las normas
objeto de control como medidas genéricas dentro del control de constitucionalidad
abstracto. Esto se concluye del contenido y sentido de cada decisión de, entre otras, las
siguientes providencias:
en todo caso, en cuanto ello fuere posible el Juez o Magistrado Ponente indicará las condiciones o señalará las pautas que
deba observar la parte demandada para que pueda reanudar el procedimiento o actuación sobre la cual recaiga la medida.
3. Suspender provisionalmente los efectos de un acto administrativo.
4. Ordenar la adopción de una decisión administrativa, o la realización o demolición de una obra con el objeto de evitar o
prevenir un perjuicio o la agravación de sus efectos.
5. Impartir órdenes o imponerle a cualquiera de las partes del proceso obligaciones de hacer o no hacer.
(…).
31
Por su parte, la negación de la medida bien puede ser adoptada por el magistrado sustanciador.
23
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62. Mediante el Auto 221 de 2005, la Sala Plena resolvió el recurso de súplica que fue
formulado por la demandante del artículo 71 de la Ley 975 de 2005, disposición que
regulaba la tipificación de delitos políticos en el marco de la denominada “Ley de
Justicia y Paz”. La actora consideró que el magistrado sustanciador había omitido
resolver sobre la suspensión provisional que había solicitado en la demanda. La Corte
negó la súplica del auto admisorio por ese reclamo y con el argumento de que este
Tribunal carecía de competencia para adoptar una medida cautelar de esa naturaleza. En
concreto, expresó que “[e]n lo que atañe a la solicitud de suspensión provisional de la
norma acusada se estima que esta petición no es procedente habida consideración que
dicha figura está establecida para los procesos contenciosos administrativos que se
adelanten ante el Consejo de Estado y los Tribunales Administrativos donde podrán
suspender los actos administrativos acusados y para el caso no es posible aplicarse por
analogía.”
63. En el Auto 368 de 2015, la Sala Plena rechazó por improcedente la solicitud
elevada por un demandante para que la Corte suspendiera provisionalmente varias
disposiciones que había acusado contenidas en el Acto Legislativo 2 de 2015 “por
medio del cual se adopta una reforma de equilibrio de poderes y reajuste institucional y
se dictan otras disposiciones”. Esto con el argumento de que tales previsiones
prefiguraban un “un Estado distinto e incompatible con la inspiración y aspiración del
Pueblo”.
64. La Corte consideró que la solicitud debía rechazarse en la medida en que (i)
dentro del listado de facultades taxativas previsto en el artículo 241 de la Constitución
no se encontraba expresamente la posibilidad de que la Corte decidiera sobre la
suspensión provisional de actos legislativos; (ii) esa competencia estaba reconocida por
la Constitución y la ley a otros escenarios diferentes a la acción pública, como la justicia
contencioso administrativa y la acción de tutela. Ello demostraba que el Constituyente
no tuvo la intención de extender una función de la misma naturaleza al control abstracto
de constitucionalidad; y, (iii) no resultaba posible extender esa fórmula de trámite
judicial al caso analizado, puesto que tienen naturaleza y fines diversos. En este auto no
estudió la procedencia de la suspensión provisional respecto de leyes, sino respecto de
actos legislativos reformatorios de la Constitución. En todo caso, fijó una regla general,
acerca de la improcedencia de la suspensión provisional en el control abstracto de
constitucionalidad.
65. Por otra parte, en la Sentencia C-352 de 2017, la Corte se declaró inhibida para
adoptar una decisión de fondo respecto de la demanda contra los artículos 6º y 36
(parciales) del Decreto Ley 2067 de 1991. En ese caso los demandantes consideraron
que se incurría en una omisión legislativa relativa debido a la ausencia del mecanismo
de suspensión provisional en la acción pública de inconstitucionalidad. Para los actores,
la inexistencia de ese mecanismo implicaba que el Legislador había incumplido con un
mandato superior, consistente en garantizar la supremacía de la Constitución en aquellos
casos excepcionales donde resulta necesario adoptar una cautela de esta naturaleza.
24
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
66. La Sala Plena consideró que el cargo formulado resultaba inepto debido a que no
se evidenciaba un mandato constitucional específico que obligase al Congreso a
disponer la suspensión provisional de actos legislativos o de normas con fuerza de ley.
En contrario, la Carta tenía un listado explícito y taxativo de las funciones de este
Tribunal, el cual excluía la competencia para la suspensión provisional de las normas
con rango de ley que fuesen objeto de demanda.
67. Con todo, de esta decisión la Corte debe resaltar dos aspectos que resultan
importantes para el presente análisis. De un lado, la Corte señaló que lo decidido por la
Sentencia C-179 de 1994 no configuraba cosa juzgada para el caso, teniendo en cuenta
que esa sentencia refería al control de constitucionalidad de los decretos legislativos, que
es un escenario distinto al del escrutinio judicial de la legislación producida por el
Congreso.32 De otro, esta decisión dejó claro que si bien no era posible que vía
jurisprudencial o por analogía la Corte adoptara una competencia genérica para decretar
la suspensión provisional en el control abstracto de la legislación, en todo caso esa
posibilidad podría adoptarse por el Congreso y analizados los aspectos de conveniencia
respectivos.33 Por lo tanto, se concluye que las decisiones anteriores, en consonancia con
la opción adoptada por el Constituyente, no identifican una prohibición superior sobre la
materia analizada.
68. Otra decisión fue la adoptada por la Sala Plena en el Auto 161 de 2020. En esa
oportunidad había sido sometido al control automático de constitucionalidad el Decreto
Legislativo 488 de 2020 “por el cual se dictan medidas de orden laboral, dentro del
Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica”. Un ciudadano, dentro del
trámite judicial, solicitó a la Corte que como “medida cautelar” suspendiera la
aplicación del Decreto. Para sustentar su petición indicó que, aun cuando el control de
constitucionalidad de los decretos legislativos era más célere que el trámite ordinario, en
32
Corte Constitucional, Sentencia C-352 de 2017. “Por otra parte, si bien es cierto que existiría cosa juzgada material
cuando una norma que fue declarada inexequible, es decir, que fue expulsada del ordenamiento jurídico, pretende ser
revivida mediante un cargo de omisión legislativa relativa, esta situación no es la que se presenta en el asunto bajo
examen. En efecto, no existe coincidencia material entre ambas normas teniendo en cuenta que la declarada inexequible
preveía expresamente la facultad para la Corte Constitucional de suspender los decretos legislativos, mientras que la otra,
la que echa de menos el demandante, es decir, la posiblemente omitida, tendría un ámbito mucho más amplio, ya que
permitiría a la Corte Constitucional suspender provisionalmente todas las normas que sean objeto de su control y no sólo
los decretos legislativos. Esto significaría que si eventualmente pudiera predicarse una cosa juzgada material, se referiría
únicamente a la suspensión provisional de los decretos legislativos, pero no respecto de las otras normas jurídicas
controladas por la Corte Constitucional.”
33
Ibidem: “La ausencia de tal mandato constitucional específico que se encontraría vulnerado por omisión se encuentra
incluso reconocida por los mismos demandantes quienes manifiestan que la mención que se hace de la Sala Plena, “debe
ser entendida como una opción valorativa para que se dicte una sentencia aditiva”. Esta afirmación contenida en el escrito
de corrección de la demanda demuestra que para los ciudadanos demandantes la deducción de esta competencia no se
derivaría directamente de un imperativo constitucional, sino de una regulación que profiera esta Corte, mediante la
sentencia, en la que prevea, a conveniencia, el órgano encargado de decretar la suspensión provisional, el momento para
realizarlo, las hipótesis o causales en las que resultaría procedente, el término de vigencia de la cautela, entre otros
asuntos. La presencia de opciones en la configuración normativa demuestra la inexistencia del mandato constitucional
específico y pone de presente que, en realidad, los demandantes evidencian que en la materia existiría una omisión
absoluta, no relativa. || Frente a esta situación, la Sala Plena de la Corte Constitucional concluye que la atribución a esta
Corte de la potestad de suspender provisionalmente las normas que controla es una decisión que podría tomar el
Constituyente o el legislador, luego de valorar la necesidad, conveniencia, riesgos y beneficios que traería tal potestad, tal
como ocurre en varios países donde se ha reconocido el poder de suspensión provisional.”
25
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todo caso las decisiones eran adoptadas con posterioridad a que hubiesen surtido sus
efectos, por lo que en la práctica resultaban inocuas.
70. Por su parte, con el Auto 518 de 2021, la Corte examinó un grupo de demandas
acumuladas contra el artículo 170 de la Ley 1801 de 2016 “por la cual se expide el
Código Nacional de Seguridad y Convivencia”, el cual regula el instituto jurídico de la
asistencia militar para atender situaciones de grave alteración de la seguridad o
convivencia, ante riesgo o peligro inminente o para afrontar una emergencia o calamidad
pública. En ese asunto uno de los demandantes solicitó la suspensión provisional de los
efectos de algunas expresiones demandadas, al considerar que permitirían un uso
indiscriminado de las Fuerzas Militares en escenarios de protesta social, con los riesgos
que ello aparejaba. El argumento dado por el demandante se relacionó con un riesgo
grave o peligro inminente, que era meramente hipotético, pues no había evidencia del
uso indiscriminado de las Fuerzas Militares en escenarios de protesta social, pero no con
un efecto irremediable. Ante el caso, la Corte nuevamente se limitó a retirar lo dicho en
el Auto 368 de 2015 y rechazó por improcedente la solicitud, sin hacer ninguna
consideración adicional.
71. Más recientemente, en el Auto 123 de 2022, la Corte negó varias solicitudes
presentadas por diferentes actores en los procesos acumulados al expediente en el cual
se profirió. Esta decisión fue adoptada en el marco de la revisión de constitucionalidad
del artículo 124 de la Ley 2159 de 2021 “por la cual se decreta el presupuesto de rentas
y recursos de capital y ley de apropiaciones para la vigencia fiscal del 1º de enero al 31
de diciembre de 2022”. Esta norma fue acusada por varias demandas acumuladas de
infringir la reserva de ley estatutaria y el principio de unidad de materia. Dentro de ese
marco, los actores solicitaron que la Corte asumiera el control automático de la
34
Corte Constitucional, Sentencia C-193 de 2020: “El ciudadano Carlos Fradique-Méndez, elevó ante esta Corte una
“petición especial” consistente en que “se decrete la suspensión provisional del decreto 567 de 15 de abril de 2020, para
evitar daños que luego serían de difícil reparación”, tal solicitud se fundamenta en que el decreto es ‘manifiestamente
ilegal’. // En esta oportunidad, la Sala reitera su jurisprudencia sobre la improcedencia de este tipo de solicitudes, en
efecto, la Corte Constitucional no es competente para hacer declaratorias de esa naturaleza, por lo que se impone su
rechazo. En particular, la Sentencia C-179 de 1994, que estudió el proyecto de Ley Estatutaria de Estados de Excepción
dejó en claro que la competencia constitucional de la Corte es ‘decidir definitivamente’ sobre los decretos expedidos por el
Presidente al amparo de un estado de excepción (artículos 241-7 y 214-6 de la Constitución).”
26
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35
Corte Constitucional, Auto 123 de 2022, fundamento jurídico 20.
36
Ibidem. Fundamento jurídico 26.
27
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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74. Como se observa, la razón de la decisión del Auto 123 de 2022 se concentró en la
imposibilidad de que la Corte variase la naturaleza jurídica de una ley sancionada y con
el fin de someterla al control automático de constitucionalidad, por una parte y, por la
otra, en la reiteración de sus decisiones acerca de la imposibilidad general de ordenar la
suspensión provisional. Aquí debe tenerse presente que como luego se observa de la
resolución del caso estudiado en la Sentencia C-153 de 2022, se estaba en presencia de
una norma abierta y manifiestamente inconstitucional con efectos irremediables
contenida en el artículo 124 de la Ley 2159 de 2022, que no fueron removidos o
alterados ni siquiera por una decisión de inexequibilidad con efectos retroactivos,
mientras que la regla de decisión contenida en el Auto 123 de 2022 estuvo concentrada
en la imposibilidad de variar la naturaleza jurídica de la disposición objeto de control, al
tiempo que reiteró la regla de improcedencia general de la suspensión provisional.
75. En efecto, revisado el fondo del asunto con la Sentencia C-153 de 2022, se pudo
constatar por la mayoría que el Congreso de la República violó la reserva de ley
estatutaria, el principio de unidad de materia y las normas constitucionales que
prefiguran el contenido de la ley anual de presupuesto, e instrumentalizó la presunción
de constitucionalidad que ampara a todas las leyes con el objetivo de eludir el control
constitucional.
76. Tal como la misma sentencia lo reconoce, en el curso del trámite legislativo varios
congresistas advirtieron que esta reforma implicaba una violación del principio de
unidad de materia lo mismo que del principio de reserva de ley estatutaria (ver párrafos
135 a 139 supra); y consultaron expresamente a la mesa directiva de la Cámara de
Representantes si, dado el evidente carácter estatutario de la regla, se permitiría su
control automático por la Corte Constitucional. Pese a lo anterior, el Congreso de la
República, en sus dos Cámaras, decidió darle apariencia de constitucionalidad a la
disposición acusada mediante su aprobación por mayoría absoluta, con lo cual
necesariamente se desconoció el carácter normativo de la Constitución, y la
sistematicidad de las disposiciones constitucionales que regulan el ejercicio de la
función legislativa.
77. Con el caso analizado en esa sentencia se demostró que recientemente se han
expedido normas por fuera del sistema de frenos y contrapesos mediante su inclusión en
el trámite de leyes como la anual de presupuesto y el agotamiento de sus efectos antes de
que se logre su control constitucional, prueba de lo cual es que en los últimos años, la
Corte Constitucional ha proferido varias sentencias que declaran la inexequibilidad de
una o varias disposiciones contenidas en leyes por violación del principio de unidad de
materia.37 Por esta vía se consolidan situaciones antijurídicas con efectos que mutan en
inexpugnables o irremediables que escapan del control constitucional real, pues aun
cuando las disposiciones son juzgadas y declaradas inexequibles, sus efectos
permanecen incólumes porque a pesar de los efectos retroactivos de la sentencia, ellos
37
Cfr., Corte Constitucional, Sentencias C-047 de 2018, C-438 de 209, C-167 de 2021, C-178 de 2021, C-202 de 2021 y C-
153 de 2022, entre otras.
28
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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finalmente no alteran algunos o todos los efectos producidos por la norma declarada
inexequible.
78. El caso analizado en la Sentencia C-153 de 2022, fue aún más grave, pues además
de parecer una vía de hecho legislativa, mediante una disposición contenida en la ley
anual de presupuesto se modificó parcial y temporalmente una regla estatutaria que
garantizaba la igualdad de armas en el proceso electoral, y precavía la destinación de
recursos públicos al favorecimiento de intereses electorales particulares. Ante casos de
esta gravedad, la Constitución prevé la invalidez e ineficacia de tales actos y de allí
surge el deber de esta Corporación al expedir su decisión de modularla.
79. Empero, a pesar de que se hizo uso de la facultad de tramitar con urgencia el
proceso y en la Sentencia del instrumento del fallo de inexequibilidad con efectos
retroactivos, estos resultaron insuficientes, al punto de que la Corte tuvo que adoptar
varias reglas para la definición de las situaciones jurídicas que ya se habían consolidado
y aquellas que no, en lo referente a la suscripción y ejecución de convenios
interadministrativos autorizados por la disposición acusada.38 Ello en virtud de los
efectos irremediables e inexpugnables que, sin duda, tenía esa previsión legal y cuya
inconstitucionalidad resultaba evidente. En particular, en la síntesis de esa decisión la
Corte expresó lo siguiente:
38
En efecto, la parte resolutiva de la Sentencia C-153 de 2022 es la siguiente:
“Primero. Declarar la inexequibilidad del artículo 124 de la Ley 2159 de 2021, “[p]or la cual se decreta el presupuesto de
rentas y recursos de capital y ley de apropiaciones para la vigencia fiscal del 1º de enero al 31 de diciembre de 2022”, con
efectos retroactivos, a partir de su expedición.
“Segundo. Como consecuencia de esta declaración, se deberán aplicar las siguientes reglas:
“1. Sobre los convenios interadministrativos suscritos por virtud del artículo 124 de la Ley 2159 de 2021, cuyo objeto se
haya ejecutado completamente al momento de informar esta decisión mediante el comunicado oficial, pese a que se
fundaron en una disposición claramente inconstitucional, no se impartirá orden alguna, como consecuencia de la
inexequibilidad aquí declarada, en la medida en que desde el punto de vista de los efectos constituyen una situación
consumada, de conformidad con los fundamentos de esta sentencia.
“2. A partir del comunicado oficial de esta decisión no es posible suscribir convenios interadministrativos al amparo del
artículo 124 de la Ley 2159 de 2021, por lo cual, aquellos trámites que se encuentran en curso deberán terminarse
inmediatamente para impedir su perfeccionamiento.
“3. Los convenios interadministrativos suscritos al amparo del artículo 124 de la Ley 2159 de 2021, que a la fecha del
comunicado oficial de la presente decisión, no se hayan ejecutado completamente, deberán terminarse y liquidarse
inmediatamente, sin perjuicio de la devolución de los recursos girados y no ejecutados y de las restituciones a que haya
lugar.
“Los contratos estatales financiados con fundamento en los convenios interadministrativos anteriores se terminarán y
liquidarán a partir de esta misma fecha.
“Se exceptúan de esta regla, los contratos en curso dirigidos a atender las necesidades básicas insatisfechas de salud,
educación, saneamiento ambiental, agua potable y vivienda.
“4. Las reglas aquí establecidas se aplican sin perjuicio de la responsabilidad penal, disciplinaria, fiscal y administrativa
que pueda derivarse por el uso indebido de la contratación estatal durante la vigencia del artículo 124 de la Ley 2159 de
2021.”
29
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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“En atención a la flagrante violación acaecida en este caso y a las repercusiones de ello para
las reglas del juego democrático, la Corte Constitucional consideró imprescindible, en virtud
del principio de supremacía constitucional, adoptar una decisión de inexequibilidad con efectos
retroactivos. Para el efecto tuvo en cuenta de manera principal la gravedad de la afectación a
los principios constitucionales, así como la evidencia razonable previa sobre el vicio invocado.
Respecto a la gravedad, es importante destacar que con una regla de tan corta vigencia, la
gravedad de la elusión del control de constitucionalidad era mucho más intensa; y, en cuando a
la evidencia de la lesión, se enfatizó en que en este caso en el Congreso de la República existió
una discusión amplia y aceptación sobre el contenido estatutario que se estaba modificando.
Por estas razones, es lógico que la declaración que en esta providencia se realizará impacta de
manera definitiva los convenios administrativos suscritos ya por las entidades, a partir de las
reglas ampliamente explicadas y justificadas por la Sala, así como los contratos estatales
suscritos para ejecutar los recursos comprometidos en los primeros.
“No obstante, al analizar las consecuencias que esta decisión traería en algunos escenarios
particulares, se advirtió que la necesidad de reestablecer el orden constitucional y de ‘sancionar
una violación flagrante y deliberada de la Constitución’ debía ser ponderada y armonizada con
el déficit de protección de derechos de la población vulnerable, con miras a fijar una regla de
excepción que permitiera continuar con la ejecución de recursos dirigidos exclusiva y
estrictamente a la atención de necesidades básicas insatisfechas en materia de salud, educación,
saneamiento ambiental, agua potable y vivienda.”
80. Para sustentar esta conclusión, la Corte llamó la atención sobre aspectos
vinculados a (i) la suscripción y ejecución de convenios interadministrativos, durante la
vigencia de la disposición acusada, por cuantiosas sumas cercanas al billón de pesos; y
(ii) la posibilidad de que varios de esos convenios estuviesen dirigidos a la atención de
gasto público social, lo cual generaría graves efectos ante una súbita suspensión del
respectivo suministro de los correspondientes bienes y servicios. De allí que debía
ponderarse tanto la necesidad de proteger el patrimonio público, como las situaciones
jurídicas de terceros que suscribieron dichos contratos y/o de la población beneficiaria,
en particular aquella en condición de vulnerabilidad. Para la Sala, estas preocupaciones,
sumadas a la naturaleza de las órdenes adoptadas, demuestran tanto el carácter
irremediable de los efectos de las normas acusadas, como la insuficiencia del fallo con
efectos retroactivos como mecanismo corrector de la evidente inconstitucionalidad del
precepto demandado.
81. En ese orden de ideas, la Corte considera que se debe ajustar o modificar
parcialmente el precedente antes explicado, en el sentido de establecer que la
improcedencia general de adoptar medidas excepcionales orientadas a impedir la
producción de efectos de las normas objeto de control abstracto de constitucionalidad
encuentra una excepción en aquellos casos en que se está ante una disposición prima
facie abierta o manifiestamente inconstitucional y que produce efecto irremediable o
lleva a eludir el control de constitucionalidad en los términos explicados en esta
decisión.
39
Corte Constitucional, Sentencia SU-380 de 2021.
“La modificación de un precedente supone asumir, a grandes rasgos, tres cargas argumentativas. La primera consiste en
identificar las decisiones judiciales que constituyen un precedente judicial, razón por la cual se denomina carga
de transparencia; la segunda se cifra en explicar los motivos para apartarse, bien sea por las diferencias relevantes, bien
por las causas que exigen una nueva respuesta judicial al problema jurídico. Esta es la primera dimensión de la carga
de suficiencia. Ahora bien, como el precedente responde a principios jurídicos de especial relevancia, entonces el juez que
se aparta del mismo debe justificar por qué el cambio de precedente conlleva a una decisión que incluso compensa el
sacrificio relativo de los principios que lo soportan. Esta es, entonces, una segunda dimensión de la carga de suficiencia.
40
Corte Constitucional, Sentencia C-111 de 2019.
31
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
86. Este ajuste o modificación del precedente es de carácter parcial. Ello debido a que
no se opone a la regla jurisprudencial, que la Corte reitera en esta oportunidad, en el
sentido de que este Tribunal no cuenta con una facultad genérica, esto es, aplicable a
todo escenario de control de constitucionalidad, para decretar medidas excepcionales
orientadas a impedir la producción de efectos de las normas objeto de escrutinio judicial.
El ajuste está enfocado exclusivamente a aquellas circunstancias límite en que se esté
ante normas prima facie abierta o manifiestamente inconstitucionales y con efectos
irremediables o que llevan a eludir el control de constitucionalidad y se cumpla con las
condiciones específicas de excepcionalidad.
89. En primer lugar, se trata de una herramienta que se inserta dentro de los poderes
que de ordinario se atribuyen a los jueces, sin que pueda considerarse como una nueva
competencia para la Corte, ni menos una de carácter general. Por ende, la posibilidad
excepcional de decretar una medida excepcional orientada a impedir la producción de
efectos de las normas objeto de control abstracto de constitucionalidad hace parte de las
competencias previstas en los artículos 241 a 244 de la Constitución, en consonancia con
el deber general e imperativo de esta Corte de guardar la integridad y la supremacía de la
Constitución que, como es apenas lógico, obra como marco de acción para el ejercicio
de las diferentes atribuciones previstas en dichos artículos.
92. El artículo 2º de la Ley 2272 de 2022 identifica las definiciones básicas de esa
normatividad: seguridad humana y paz total. En cuanto a la segunda, se concibe como
una política de Estado, transversal a los asuntos públicos, participativa, amplia,
incluyente e integral. Esta política refiere, como lo explica la misma disposición, a los
siguientes escenarios: (i) implementación de acuerdos; y (ii) procesos de negociación,
diálogo y sometimiento a la justicia. A su turno, la norma determina como finalidades de
dichos escenarios el logro de la paz estable y duradera, con garantías de no repetición y
de seguridad para todos los colombianos, al igual que el cumplimiento de estándares que
eviten la impunidad y que garanticen, en el mayor nivel posible, los derechos de las
víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación.
93. La política de paz total se extiende a los siguientes supuestos: (i) los acuerdos de
paz firmados, ámbito que la Corte comprende como los existentes al momento de la
expedición de la Ley 2272 de 2022; (ii) los acuerdos de paz que se llegasen a firmar;
(iii) los procesos de paz en curso; y, (iv) los procesos dirigidos al sometimiento y
desmantelamiento de estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto.
Asimismo, se establece que esa política y bajo el cumplimiento de los requisitos
constitucionales, vinculará a las autoridades de todas las Ramas y niveles del poder
público, a quienes la disposición asigna el deber de orientar sus actuaciones hacia su
implementación y cumplimiento.
94. La disposición identifica dos tipos de procesos que podrá tener el Gobierno en el
marco de la política de paz total. El primero corresponde a las negociaciones con grupos
armados organizados al margen de la ley, con quienes se “adelanten diálogos de
carácter político, en los que se pacten acuerdos de paz.” La disposición ofrece una
definición estipulativa sobre qué debe entenderse por dichos grupos, que corresponde a
aquellos que bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre una parte del
territorio un control tal que le permita realizar operaciones sostenidas y concertadas.
95. Para los efectos de esta decisión y sin perjuicio de la integración normativa que la
Sala Plena pueda hacer en la sentencia de mérito, interesa concentrarse en el segundo
33
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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tipo de proceso, que la norma prevé en relación con los acercamientos y conversaciones
con grupos armados organizados o estructuras armadas organizadas y con el fin de
lograr su sometimiento a la justicia o su desmantelamiento. La norma, como en el caso
anterior, ofrece una definición estipulativa de las estructuras armadas organizadas de
crimen de alto impacto (en adelante EAOCAI), y las caracteriza como “aquellas
organizaciones criminales conformadas por un número plural de personas, organizadas
en una estructura jerárquica y/o en red, que se dediquen a la ejecución permanente o
continua de conductas punibles, entre las que podrán encontrarse las tipificadas en la
Convención de Palermo, que se enmarquen en patrones criminales que incluyan el
sometimiento violento de la población civil de los territorios rurales y urbanos en los
que operen, y cumplan funciones de una o más economías ilícitas.”
96. Ahora bien, la disposición incluye una previsión particular, objeto de demanda,
que específicamente extiende el concepto de las EAOCAI a los “ex miembros de grupos
armados al margen de la ley, desmovilizados mediante acuerdos pactados con el Estado
Colombiano, que contribuyan a su desmantelamiento.” Finalmente, lo que también
corresponde a lo demandado en este proceso, el artículo 2º de la Ley 2272 de 2022
dispone la creación de una instancia de alto nivel para el estudio, caracterización y
calificación de las EAOCAI que puedan verse beneficiadas por esta normatividad. Este
órgano será coordinado por el Ministerio de Defensa Nacional y contará con la
participación de la Dirección Nacional de Inteligencia y el Alto Comisionado para la
Paz.
97. El argumento que sustenta el cargo propuesto consiste en advertir que como existe
un mandato legal expreso que incluye dentro de las EAOCAI a los desmovilizados
mediante acuerdos de paz anteriores, sin que se establezca ninguna condición para esos
acercamientos y conversaciones en términos de cumplimiento de lo pactado en dichos
acuerdos previos, entonces se vulnera la Constitución, que exige la acreditación de los
compromisos derivados del régimen de condicionalidades propio de los acuerdo final
adoptados dentro del marco de la justicia transicional.
98. En primer lugar, la demanda permitió iniciar, bajo la calificación propia de esa
etapa, un proceso de constitucionalidad, pero no significa -de manera alguna- que aquí
se esté haciendo un estudio definitivo -que corresponde a la Sala Plena al momento de
dictar sentencia- sobre la aptitud de los cargos formulados.
99. En segundo lugar, aunque, como ya se ha dicho, los asuntos analizados deberán
ser estudiados con la profundidad suficiente en la sentencia teniendo en cuenta las
intervenciones, los conceptos, el concepto de la Procuradora General de la Nación y los
demás elementos probatorios, en todo caso la procedencia de la medida excepcional
orientada a impedir la producción de efectos de las normas objeto de control abstracto de
constitucionalidad supone que la carga de argumentación planteada ofrezca elementos
34
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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100. Sin perjuicio del análisis de fondo sobre los documentos e información hasta
ahora aportados a este proceso, se pueden distinguir dos escenarios de discusión
normativa y práctica. El primero de ellos está relacionado con las organizaciones
criminales que, en principio, no tienen naturaleza política y con las cuales, según la
propia Ley 2272 de 2022, el gobierno solo podría realizar “acercamientos y
conversaciones”. El segundo escenario, por su parte, involucra a organizaciones
armadas al margen de la ley de carácter político con las que, también a tono con la
precitada ley, el gobierno podría adelantar “negociaciones”. Por ende, resultaría
razonable sostener, aunque este asunto debe ser analizado a profundidad en el fallo de
mérito, que mientras con las primeras el gobierno sólo está facultado para acercarse y
conversar a fin de lograr su sometimiento a la justicia y desmantelamiento; con las
segundas sí puede negociar y a su turno suscribir acuerdos de paz.
101. En tercer lugar, la Corte encuentra que en el caso analizado no se cumplen con los
requisitos para la aplicación excepcional de la adopción de una medida orientada a
impedir la producción de efectos de las normas objeto de control abstracto de
constitucionalidad (supra fj 53 a 59). Esto a partir de los argumentos siguientes:
102. La Sala encuentra que la solicitud de suspensión provisional no explica por qué, a
pesar de que el precepto acusado circunscribe los acuerdos entre el Gobierno y las
EAOCAI dentro del marco de sometimiento a la justicia, ello lleva irremediablemente a
concluir que la exigencia del régimen de condicionalidades resultaría frustrada en toda
circunstancia.
104. La Sala observa preliminarmente que si bien es cierto las normas acusadas no
hacen una referencia explícita a la exigencia del régimen de condicionalidades que sería
aplicable a determinado grupo de desmovilizados, en todo caso tampoco proscriben su
aplicación, indeterminación a la que se suma la amplitud de los conceptos de
negociación, acercamientos y conversaciones. Además, lo que resulta más importante,
vista la disposición en su conjunto, es que se identifican dos tipos de actuaciones
diferenciadas. De un lado están las “negociaciones” que se aplican a los grupos armados
organizados al margen de la ley con los que se adelanten diálogos de carácter político,
caso en el cual se permite pactar acuerdos de paz y, de otro lado, están los
35
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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105. A juicio de la Corte, esta diferenciación no solo tendría carácter semántico, sino
que también es un asunto de grado y entonces, es un tópico que deberá determinarse,
con efectos de cosa juzgada constitucional, cuando se adopte la decisión de mérito en el
asunto de la referencia.
108. Por su parte, el artículo 63 de la Ley 270 de 1996, adicionado por el artículo 1285
de 2009, prevé:
41
Corte Constitucional. Autos 981A de 2021 y 123 de 2022.
42
Énfasis añadido.
36
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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110. En sustento de esta postura, es preciso destacar lo siguiente. Por una parte, la
Corte encuentra que los reproches elevados a la Ley 2272 de 2022 tienen dos propósitos
en concreto. De un lado, controvertir el proceso de formación de las disposiciones
cuestionadas. De otro lado, que la Corte declare inexequible los incisos tercero y cuarto
del numeral segundo del literal c del artículo 2º de la aludida Ley 2272 de 2022 y a
partir de las razones explicadas en esta providencia.
111. Por otra parte, a juzgar por el objeto y los propósitos del estatuto normativo objeto
de examen,43 la Sala encuentra que la suerte de las disposiciones cuestionadas,
particularmente las previstas en el referido artículo 2º, tienen un impacto estructural en
la ejecución del articulado y en las iniciativas que, a la fecha, ha adelantado el Gobierno
Nacional al amparo de tales disposiciones. En concreto, la Corte advierte que la
seguridad y la estabilidad jurídica de “los acercamientos y conversaciones con
estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto” que han iniciado y que
iniciarán ulteriormente dependen del pronunciamiento que, al efecto, realice la Sala
Plena. De ahí que el asunto tenga una manifiesta transcendencia social, pues, al tenor de
la aludida Ley 2272 de 2022, “[l]a política de paz será una política de Estado, en lo
concerniente a los acuerdos de paz firmados y a los que se llegaren a pactar, así como a
los procesos de paz en curso y los procesos dirigidos al sometimiento y
desmantelamiento de estructuras armadas organizadas de crimen de alto impacto”.44
112. De conformidad con lo expuesto, y por existir razones para considerar este asunto
como de especial trascendencia social, la Sala Plena impartirá el trámite de urgencia
nacional al expediente de la referencia, el cual tendrá que ser tramitado y fallado
preferentemente según lo previsto en el artículo 9º del Decreto 2067 de 1991, el artículo
63A de la Ley 270 de 1996, adicionado por el artículo 16 de la Ley 1285 de 2009, y el
artículo 42 del Acuerdo 02 de 2015.
43
El artículo 1 de la Ley 2272 de 2022 establece que el articulado tiene por objeto “definir la política de paz como una
política de Estado”. De igual manera, el literal b) del artículo 2 del estatuto normativo dispone que “[l]a política de paz es
una política de Estado [que] [s]erá prioritaria y transversal en los asuntos de Estado, participativa, amplia; incluyente e
integral, tanto en lo referente a la implementación de acuerdos, como con relación a procesos de negociación, diálogo y
sometimiento a la justicia”.
44
Inciso segundo, del literal (b) del artículo 2 de la Ley 2272 de 2022. (Énfasis añadido).
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Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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III. DECISIÓN
RESUELVE
Notifíquese y cúmplase,
Magistrada
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6. Las razones de tal negativa han girado en torno a (i) señalar que las competencias
de la Corte Constitucional son explícitas, (ii) que tales son de reserva constitucional, (iii)
que el respeto a las normas de competencia, en todos los casos, asegura el debido
proceso y el principio de legalidad, esencial al Estado de derecho, (iv) que se aplica una
presunción de constitucionalidad sobre las normas que controla, (v) que procede
reconocer el principio democrático y (vi) que, a través de sentencias, la Corte puede
modular sus efectos, garantizando la prevalencia de la Carta.
9. He sostenido que el mecanismo que se debe aplicar, más que uno cautelar
relacionado con la eventual suspensión de las normas o actos revisados, aplicando la
lógica de otro tipo de procesos –bien ordinarios o contencioso administrativos–, es la
afirmación de la atribución mandatoria que cabe a este tribunal en cuanto a aplicar la
45
Auto 368 de 2015, M.P. Mauricio González Cuervo; Sentencia C-352 de 2017, M.P. Alejandro Linares Cantillo; Auto
161 de 2020, M.P. José Fernando Reyes Cuartas; Auto 176 de 2020, M.P. Carlos Bernal Pulido; Auto 518 de 2021, M.P.
José Fernando Reyes Cuartas; Auto 123 de 2022, M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar.
46
C-179 de 1994 M.P. Carlos Gaviria Díaz.
47
Auto 368 de 2015, SV Alberto Rojas Ríos; AV Jorge Ignacio Pretelt Chaljub; Auto 176 de 2020, SV Alberto Rojas Ríos;
Auto 123 de 2022, SV Diana Fajardo Rivera y Alberto Rojas Ríos.
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excepción de inconstitucionalidad, en una fase previa o anticipada del proceso, que tiene
por fundamento los artículos 4° y 241 de la Constitución Política y cuya aplicación ha
sido constante por la jurisprudencia.
11. Procedo a exponer, en forma sintética, la manera como concibo que en nuestro
régimen constitucional cabe la aplicación de un esquema propio de intervención judicial
temprana, a través de la excepción de inconstitucionalidad, postura que difiere de la
propuesta argumentativa contenida en la providencia aprobada por la Sala. El
mecanismo que propongo emana del rol asignado por el Constituyente a este tribunal y
se da a partir de la afirmación de competencia hecha por la Constitución al mismo.
44
Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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Alcance, características y efectos más allá de los inter partes de decisiones para la
prevalencia de la Constitución
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17. En otras palabras, se le reconoce como una herramienta esencial para garantizar la
supremacía de la Constitución en cualquier escenario. No está limitada su aplicación a
sentencias, porque se ha establecido que la pueden aplicar las autoridades
administrativas y los particulares que ejercen función pública. En este sentido, este
tribunal ha afirmado que «hay que tener en cuenta que el control por vía de excepción lo
puede realizar cualquier juez, autoridad administrativa e incluso particulares que tengan
que aplicar una norma jurídica en un caso concreto».48
18. En el caso de la Corte Constitucional, como los juicios que tiene a su cargo en
control abstracto son de naturaleza propia, especial y de confrontación normativa para la
supremacía de la Carta, la aplicación de una intervención temprana por efecto de una
especie de excepción de inconstitucionalidad habrá de adecuarse a sus condiciones
procesales, considerando que en el trámite se evidencien circunstancias extraordinarias
de incompatibilidad, con carácter excepcional, y cuyos efectos sean de carácter
temporal, mientras se resuelve definitivamente el asunto.
19. Como la función judicial ejercida por la Corte Constitucional se expresa con
alcance general a partir del control abstracto y sus decisiones tienen características y
alcances propios, en los términos del artículo 243 de la Carta Política, al hacer uso de la
figura de la excepción de inconstitucionalidad en decisiones previas a la sentencia –
entendida tanto como una facultad, pues no tiene que ser alegada o interpuesta como una
actuación procesal, y también como un deber, en tanto las autoridades no pueden dejar
de hacer uso de ella en los eventos en que detecten una clara contradicción entre la
disposición aplicable a una caso concreto y las normas constitucionales49–, sus efectos
habrán de ser igualmente generales, por lo que acaecerá la inaplicación de la norma, en
tanto se decide de fondo.
48
Cfr. Sentencia T-357 de 2002 y C-122 de 2011.
49
Ver, por ejemplo, las Sentencias T-389 de 2009 y SU-132 de 2013.
50
Auto 071 de 2001, Sentencia T-033 de 2022.
46
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23. Como se ha señalado, por el carácter propio de las decisiones que en sede de
constitucionalidad adopta la Corte, dicha determinación previa causará la inaplicación
de la norma en revisión, hasta que se adopte la decisión de fondo en el caso.
26. Tal facultad habrá de ejercerse en forma propia y de manera autónoma por la Corte
Constitucional, sin que respecto de ella se requiera solicitud ciudadana o institucional,
51
Sentencias T-614 de 1992, T-063 de 1995 y C-600 de 1998 y Concepto 1999 CE, Consulta y Servicio Civil, 20 mayo de
2010, W. Zambrano
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Solicitud de suspensión provisional del artículo 2 (parcial) de la Ley 2272 de 2022
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27. Procederá a petición de cualquiera de sus magistrados, incoada a partir del trámite
previsto en el artículo 4 del Decreto 2067 de 1991. Así lo ha reconocido este tribunal en
otras oportunidades, al indicar que «[d]ebe tenerse en cuenta que no son las partes en el
proceso, sino la misma Constitución, la que habilita al juez para hacer prevalecer el
ordenamiento superior. Por ello, el hecho de que la excepción de constitucionalidad no
sea alegada por una de ellas, no implica que su declaratoria no pueda hacerse
directamente por el fallador».52
28. No se trata de una facultad o de un derecho para quienes demandan normas ante la
Corte, como parte de su ejercicio de postulación, ni una atribución procesal de los
intervinientes, como tampoco se refiere a una nueva etapa o mecanismo procesal de
carácter rogado, que exija su consideración, evaluación y decisión por el ponente ni por
la Sala Plena, pues su procedencia es exclusivamente una atribución y un deber en
cabeza del juez constitucional, único que tiene la atribución de aplicar los artículos 4° y
241 de la Constitución Política en el caso correspondiente y en forma previa a la
sentencia. En tal sentido, es solo el magistrado ponente u otro magistrado quien está
facultado para poner a consideración de la Sala Plena la adopción de la medida especial
y de intervención temprana dentro del trámite del proceso de constitucionalidad.
29. No debe perderse de vista que varias actuaciones en el proceso constitucional son
reservadas al ponente o a los magistrados; por ejemplo, así ocurre frente a la
deliberación preliminar de asuntos (artículo 4º del Decreto 20657 de 1991), la práctica
de pruebas (artículo 10 del Decreto 2067 de 1991), la convocatoria a audiencia pública
(artículo 12 del Decreto 2067) o en lo que respecta al informe de tutela para que conozca
la Sala Plena (artículo 61 del Acuerdo 02 de 2015). Como en estos casos, podría haber
una solicitud ciudadana, pero la proposición de intervención temprana para suspender
los efectos de la norma demandada resulta ser facultad del ponente o de los magistrados,
lo que determinará que el magistrado pueda expresarle al accionante cuando este refiera
tal petición, mediante auto de sustanciación que no requerirá motivación, que no ejercerá
esa facultad ante la Plena o que omita referencia al respecto, limitándose al ejercicio de
sus atribuciones en cuanto al desarrollo procesal. Lo anterior, por supuesto, sin perjuicio
de que los argumentos expuestos, tanto en la demanda como en la solicitud que se eleve,
sirvan para el análisis del fuero interno del ponente o de cualquiera de los magistrados,
al momento de elevar la solicitud a la Sala Plena.
30. En Sala Plena, el o los magistrados solicitantes expondrán las razones para aplicar la
intervención temprana para efectos de suspender los efectos de la norma demandada o
revisada en el caso específico. La Corte Constitucional mediante auto y con la mayoría
calificada exigida a las decisiones de mérito, decidirá lo procedente, hará las
informaciones a que aluden los artículos 244 de la Constitución Política y 11 del Decreto
52
Crt. Sentencia T-808 de 2007.
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2067 de 1991 y dispondrá que se comunique a la parte actora, a los intervinientes (si ya
estuvieren acreditados) y a la Procuraduría General de la Nación.
En efecto, la Constitución le atribuye una función amplia para decidir sobre las
demandas contra las leyes, tanto por vicios materiales o sustantivos como por
vicios de procedimiento. Esta función, como se explicó, se inserta dentro de otra
más general, vinculada a la eficacia de los principios de supremacía
constitucional y separación de funciones, denominado históricamente como de
separación de poderes. También se ha comprobado por la Sala que es posible
que el Legislador profiera disposiciones que generan efectos irremediables y, en
razón de este tipo de diseño normativo, generan escenarios de inmunidad
sustantiva al control de constitucionalidad, abiertamente contrarios al principio
mencionado. En ese sentido, la Corte considera que en esos casos excepcionales
resulta imperativo contar con mecanismos, también excepcionales, como la
suspensión provisional de los efectos del acto objeto de control, que permitan
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35. Con todo, el control que se realiza respecto de decretos legislativos o presuntas
omisiones legislativas relativas no son situaciones análogas al caso que se estudió en
esta oportunidad. Esto, puesto que las peticiones o asuntos que se analizan en cada
escenario son de diferente naturaleza y aquellas situaciones son disímiles al caso de una
norma sobre la cual la Corte deba adoptar una intervención temprana. Además, aunque
la evidente inconstitucionalidad de una norma legal es un caso excepcional, de aquella
premisa no se sigue necesariamente que la Corte deba adoptar mecanismos
excepcionales que no están contemplados expresamente en la Carta. Por el contrario, la
intervención temprana a partir de la facultad o deber de aplicar la excepción de
inconstitucionalidad, permite lograr el doble propósito de garantizar la supremacía de la
Carta y evitar la elusión del control de constitucionalidad, tal como se indica en la
decisión de la que me aparto en este aspecto y, asimismo, está contemplada en la Carta.
En conclusión, no se logra explicar suficientemente en el auto por qué se preferiría esta
solución sui generis a la aplicación de una figura vigente y aplicable, recurriendo a la
excepción de inconstitucionalidad, en su faceta de intervención temprana en el curso de
juicios de constitucionalidad.
36. Igualmente, el auto del que me distancio expresa que la Corte debe contar con
herramientas de carácter procesal y sin que configuren competencias genéricas del
control de constitucionalidad ante situaciones límite que ponen en riesgo cierto la
vigencia del principio de supremacía constitucional, eluden o soslayen el control judicial
de constitucional y, por tanto, le impidan a la Corte ejercer la atribución a ella confiada
para guardar la integridad y supremacía de la Constitución. Lo anterior, en tanto, según
la argumentación expuesta, este tribunal no cuenta con una facultad genérica, aplicable a
todo escenario de control de constitucionalidad, para decretar la suspensión provisional
de las normas objeto de escrutinio judicial. Es decir, no tiene a su disposición un
mecanismo procesal de naturaleza cautelar que evite la afectación desproporcionada e
irrazonable al principio de supremacía constitucional.
37. Al asumir que la Carta no le da una competencia general a la Corte para evitar la
elusión del control constitucional, podría entenderse que la Sala Plena abre una nueva
etapa procesal. En particular, estudia la solicitud presentada por el demandante, fija el
contexto normativo en que se inscriben las disposiciones acusadas y, así, analiza si las
normas demandadas razonablemente generan un efecto irremediable que no pueda ser
conjurado por el efecto en el tiempo de las sentencias de inconstitucional. Para ello,
verifica unos requisitos sui generis de procedencia para determinar si procede o no la
suspensión provisional. En concreto, la Sala encontró que la solicitud no explicó por
qué, a pesar de que el precepto acusado circunscribía los acuerdos entre el Gobierno y
las EAOCAI dentro del marco de sometimiento a la justicia, ello llevaba
irremediablemente a concluir que la exigencia del régimen de condicionalidades
resultaría frustrada en toda circunstancia.
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
38. Conforme a este recuento, mediante el Auto 272 de 2023, la Sala Plena puede
terminar estableciendo una nueva etapa procesal dentro del proceso de control de
constitucionalidad, que no está contemplada en la Constitución o en el Decreto 2067 de
1991. Nótese que le impone una carga al ciudadano, quien tiene que cumplir unos
requisitos de procedencia, con el fin de que la Corte evite la elusión del control de
constitucionalidad mediante un mecanismo y un trámite judicial que no existe. En esa
medida, la Corte abriría una nueva etapa procesal judicial y podría definir un
procedimiento sin sustento normativo expreso, aun cuando, con el fin de alcanzar los
mismos fines constitucionales, ya tiene a su disposición una facultad oficiosa y un deber
imperativo de intervención judicial temprana, que se deriva de los artículos 4° y 241 de
la Constitución, una vez se asume el conocimiento de un proceso de constitucional (por
demás, al igual que cuando un juez constitucional actúa en desarrollo del control
concreto).
los derechos constitucionales. Que la Corte Constitucional no lo haya hecho hasta ahora,
no significa que no esté habilitada para hacerlo, por lo cual avanzar en esta dirección es
tan oportuno como necesario.
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
Magistrado ponente:
Jorge Enrique Ibáñez Najar
Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la mayoría y pese a estar de acuerdo
con la decisión adoptada mediante el auto 272 de 2023, aclaro mi voto puesto que
considero que la Corte debió reiterar expresamente que carece de competencia para
declarar la suspensión provisional de las leyes objeto de su control. En efecto, la
providencia no configura una modificación del precedente sino un ajuste o precisión al
mismo en el sentido de que, como guardiana de la integridad y supremacía de la
Constitución, a la Corte le corresponde adoptar las medidas necesarias para impedir que
produzcan efectos los actos del Congreso adoptados por fuera de las condiciones
constitucionales. En concreto, su competencia general contenida en los artículos 2, 4 y
241 superiores -referidos ampliamente en dicha providencia, se materializa en esos
supuestos en el artículo 149 de la Constitución que dispone:
Así, de acuerdo con el artículo 149 citado, esta drástica consecuencia ha sido prevista
por el constituyente para los casos en que el ejercicio de funciones legislativas se realice
fuera de las condiciones constitucionales, esto es, se trata de un vicio insubsanable de
rango constitucional. Su aplicación por parte de la Corte es un mandato que va más allá
de lo previsto en la Ley 5 de 1992 -que a su vez ha reproducido el artículo 149 CP en su
artículo 5, numeral 1. En efecto, es el fundamento específico que permite a esta
Corporación evitar que normas manifiestamente inconstitucionales produzcan efectos
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar
Resulta necesario señalar, por otra parte, que, puesto que la medida de protección y
eficacia prevista en la providencia señala como uno de los requisitos “la ineficacia de los
otros mecanismos de protección y efectividad del orden constitucional”, es claro que tal
medida excepcional se circunscribe, en principio, a los vicios insubsanables de
procedimiento puesto que para los vicios de fondo el mecanismo alternativo eficaz es la
excepción de inconstitucionalidad.
En definitiva, considero que más que en los pretendidos excesos legislativos durante el
trámite de la Ley de garantías -los cuales son muy discutibles-, la Corte debió fundar su
decisión en el artículo 149 constitucional y reiterar que no tiene competencia para
suspender provisionalmente leyes objeto de control.
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