La formación y educación de los hijos debe estar a cargo de ambos padres en
términos emocionales, afectivos, educativos, y también económicos. Muchas
veces las separaciones en parejas o matrimonios llegan a tener como
consecuencia iniciaría la desprotección del niño o adolescente, y por ello la
pensión alimenticia cumple un papel preponderante en el cumplimiento de las
obligaciones de la parte que corresponda
Dicha pensión alimenticia es un medio material necesario para la subsistencia
de los hijos, y puede ser asignada por voluntad o vía judicial, ya que los hijos
se encuentran en un estado de necesidad y esta puede ser en dinero o
especie.
El Código Procesal Civil Peruano, en el artículo 472 prescribe: “Se entiende por
alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido,
educación, instrucción y capacitación para el trabajo, asistencia médica y
psicológica y recreación, según la situación y posibilidades de la familia.”
A su vez la normativa peruana estipulada en el Código Civil, que la pensión de
alimentos para menores de edad es un derecho indiscutible y obligatorio que
todo padre o madre debe asumir para asegurar el desarrollo del menor en
cuestión basado en un monto económico que permita cubrir gastos de
alimentación, vestimenta, vivienda, entre otros.
Hoy en día, alrededor de 100 demandas por pensión de alimentos ingresan
cada mes en el juzgado de paz letrado de la Corte Superior de Justicia del
Santa. Actualmente existen estadísticas en la cual se demuestra que por la
excesiva carga procesal que tienen dichos juzgados, estos procesos de
alimentos tardan mucho más de los plazos establecidos por ley, teniendo como
consecuencia principal, la vulneración y desprotección del Principio de Interés
Superior del Niño.
De acuerdo a un último informe de la Defensoría del Pueblo, cuando por fin,
después de una larga espera, el juez dictamina su resolución sobre la pensión
de alimentos, menos del 40% de dichas resoluciones en las que un juez ordena
pago, llegan a ejecutarse. Dicha cifra resulta alarmante si se considera que la
mayoría de pensiones que se determinan tras un proceso judicial son menores
al orden de los S/ 500.
Es decir, si dicho proceso dura un año, una vez que la resolución se da, se
tiene que esperar otro año más para que se pueda observar el primer pago.
Sabemos que la normativa legal establece un tope máximo sin importar el
número de hijos del 60% de los ingresos del demandado y, cuando este tiene
un tipo de actividad informal, puede llegar a demostrar que tiene ingresos
menores al sueldo mínimo.
Por otro lado, si bien la normativa legal establece que los procesos por
alimentos tienen una categoría de celeridad, ya que se deben dar en un plazo
máximo de 30 días hábiles, informes realizados demuestra que menos del 3%
de las demandas se resuelven en ese plazo. La mayoría dura más de un año
en ser resuelto y en llegar a una primera sentencia"
En ese sentido, en el 27.3% de los casos, los demandados cumplieron la
disposición en lapso de 5 meses y el 23.5% lo hizo en más de 15 meses.
A nivel de apelaciones, es un bajo índice de 10% pero demora más de 3 meses
en ser resuelto. Ahí hay un problema, mientras dure esta, la resolución de
primera instancia no puede ser ejecutada.
Es así como este es un problema alarmante en nuestra provincia, “La excesiva
carga procesal”, que tiene diversas causas bajo responsabilidad del poder
judicial y funcionarios, que viene vulnerando el Interés Superior del Niño,
protegido por la Ley Nº 30466, donde en su artículo 2 prescribe: El interés
superior del niño es un derecho, un principio y una norma de procedimiento que
otorga al niño el derecho a que se considere de manera primordial su interés
superior en todas las medidas que afecten directa o indirectamente a los niños
y adolescentes, garantizando sus derechos humanos.