Fortalezas:
Gran habilidad manual y creatividad de los artesanos productores,
especialmente amautas, grandes maestros y otros artesanos con alta capacidad artística.
Riqueza en herencia e identidad cultural (conservación de técnicas ancestrales,
valores simbólicos y usos sociales).
Diversidad de productos y líneas artesanales.
Presencia de exportadores e intermediarios que conocen y recogen las
tendencias del mercado internacional y dinamizan la cadena de producción de la
artesanía.
Aplicación de herramientas de promoción a nivel nacional e internacional por
parte de los entes rectores del sector (concursos y reconocimientos nacionales,
encuentro nacional de promotores de la artesanía peruana – PROMARTESANÍA, ferias
nacionales, regionales y locales).
Existencia de programas y proyectos ejecutados por la DNA y las Direcciones
Regionales de Comercio Exterior y Turismo –DIRCETUR, para desarrollar el sector y
resaltar su valor cultural (Programa Oferta Competitiva, Conectar-t, Articulación
Turismo y Artesanía, Rescate, Desarrollo de Mercados, Fortalecimiento de
Exportaciones, Capacitaciones, etc…).
Ley del Artesano y del Desarrollo de la Actividad Artesanal y su Reglamento,
como marco normativo del sector, que establece las competencias del Estado a nivel
nacional, regional y local; y propone lineamientos y herramientas para su el desarrollo.
Existencia de una Red de Centros de Innovación Tecnológica (CITEs) de
Artesanía y Turismo que brindan asesoría y capacitación en aspectos tecnológicos,
gestión empresarial, articulación al mercado y diseño.
Presencia del Estado a nivel nacional a través de la Dirección Nacional de
Artesanía (DNA) y a nivel regional a través de las Direcciones Regionales de Comercio
Exterior y Turismo (DIRCETUR).
Capacidad de la DNA y algunas DIRCETUR para movilizar recursos y obtener
financiamiento mediante recursos ordinarios de presupuesto público, el aporte de
empresas de la región y la cooperación internacional.
Existen productos de artesanía con la categoría de productos bandera y con
denominación de origen.
Experiencias de modelos organizacionales exitosos con fines específicos
(empresas, consorcios de exportación, asociaciones de productores, cooperativas,
conglomerados para venta).
Avance en la elaboración de normas técnicas de las principales líneas
artesanales a nivel nacional.
Participación de jóvenes en los talleres y MYPEs familiares con mejores
competencias de gestión y capacidad para asimilar nuevos conocimientos en técnicas y
diseños.
Existencia de registros de exportadores del sector artesanía, como fuente inicial
de información para desarrollar canales de ventas .
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Debilidades:
Inexistencia de una visión estratégica articulada, alineada y concertada entre los
actores del sector y las entidades involucradas, ocasiona que existan esfuerzos aislados
para desarrollar el sector.
Información estadística dispersa; estudios de líneas artesanales, estudios de
mercado y diagnósticos no sistematizados y/o desactualizados.
Insuficiente oferta de calidad y difícil acceso a la materias primas e insumos a
nivel regional y local.
Limitados recursos humanos y presupuestales de la DNA y de las áreas de
artesanía a nivel regional (DIRCETURs) y local, para articular esfuerzos y crear
sinergias entre instituciones públicas y privadas.
Desconocimiento y escasa aplicación de estándares internacionales de calidad,
por parte de pequeños productores de artesanía (no aplica a los productores enfocados
en el mercado de exportación de artesanías).
Oferta parcial de los CITEs en innovación tecnológica, investigación y
tendencias de innovación (limitaciones de recursos, baja cobertura en cantidad de
artesanos beneficiados y líneas priorizadas).
Débil posicionamiento de los productos de artesanía peruana en sus diferentes
mercados: local, turístico y de exportación.
Productos carentes de valor agregado y no diferenciados de acuerdo a los
requerimientos y exigencias de los distintos mercados: local, turístico y de exportación.
Escasos conocimientos de productividad e indicadores de producción por parte
de los pequeños productores de artesanía.
Débil articulación e integración de la cadena productiva con la cadena de
comercialización (proveedor, productor, intermediario, comercializador).
Falta perfeccionamiento, desarrollo e implementación de varios segmentos de la
Ley del Artesano y del Desarrollo de la Actividad Artesanal (CONAFAR, certificación
de competencias, CLANART, Sistema de Información), así como su difusión entre los
diferentes actores del sector artesanía.
No existen Insuficientes canales de comercialización para que el artesano
productor llegue al mercado de exportaciones y turístico.
Escasa coordinación y alineamiento entre el MINCETUR (DNA), DIRCETUR,
gobiernos regionales y locales.
Limitada innovación en técnicas, equipos, procesos, productos y diseños.
Políticas específicas del sector artesanías aun no aprobadas formalmente.
Baja escala de producción de artesanía para atender pedidos grandes.
Alto poder de negociación e influencia de los intermediarios
Escaso desarrollo de marcas de productos artesanales debido a la insuficiente
información sobre el tema y a los altos costos de registro.
Modelos de asociatividad de los productores, poco sostenibles, debido a escasos
vínculos de confianza, baja representatividad de las directivas, rasgos culturales,
diferentes tamaños de empresas y deficiencias en la gestión de las organizaciones
asociativas.
Los clientes nacionales y extranjeros no cuentan con información adecuada
sobre dónde comprar artesanías (difusión, catálogos, páginas web).
Escasa cultura de inversión (aversión al riesgo), cultura empresarial y visión
estratégica de negocio de los actores de la cadena de producción y comercialización,
especialmente de los artesanos productores (escasos conocimientos de gestión y
determinación de costos).
Desconocimiento sobre el impacto y cobertura de las herramientas de
promoción aplicadas por el Estado (organización de concursos y ferias nacionales,
regionales y locales).
Malas prácticas productivas y comerciales (venta de réplicas culturales sin
certificación) afectan la imagen del sector.
Pérdida de técnicas de producción ancestrales (uso de materiales, procesos,
diseños), que podrían ser utilizadas en la actualidad e incrementar el valor cultural de
las artesanías.
Alto grado de informalidad de los productores de artesanía (altos costos,
proceso complejo, régimen poco flexible y desconocimiento de beneficios).
Alto grado de complejidad cultural y socio-económica de los actores del sector.
Deficiente distribución y localización de puntos y centros de venta de
artesanías.
Escaso conocimiento y accesibilidad a los mecanismos de protección de nuevas
técnicas, diseños y productos, por parte de los artesanos productores.
Débil articulación y bajo poder de negociación de los artesanos productores con
proveedores de materias primas e insumos.
La distribución de las exportaciones de las artesanías peruanas se concentra en
EE.UU.
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Oportunidades:
Crecimiento económico del país y posicionamiento del Perú (turismo y
gastronomía), generan mayor demanda por artesanías.
Existencia de nichos en el mercado nacional e internacional, de productos
naturales, ecológicos, culturales y hechos a mano.
Tendencia de incremento del turismo interno y receptivo a la par que tendencia
de incremento del gasto en artesanía por parte del turista interno y receptivo.
Existencia de ferias internacionales que permiten mostrar las artesanías
peruanas, establecer contactos para futuros negocios y descubrir tendencias en los
mercados internacionales de artesanía.
Existencia de organismos de cooperación internacional que brindan recursos
(financiamiento, asesoría técnica, préstamos, BID, BM, UE) para desarrollar proyectos
y programas en beneficio del sector, especialmente para los pequeños productores y
mypes.
Existencia de programas desarrollados por ONGs y entidades de cooperación
internacional, que brindan asistencia técnica y capacitación para mejorar las
competencias de gestión, comercialización, diseño y producción de los artesanos;
basados en temas de negocios inclusivos, comercio justo y lucha contra la pobreza.
Existencia de entidades financieras (cajas provinciales, municipales y rurales,
cooperativas, otros) y de productos financieros (líneas de crédito:
Convenio Banco de la Nación, IDESI) para productores de artesanía y MYPEs.
Existencia del canon minero para algunas regiones del país, el cual puede ser
orientado a programas de artesanía.
Existencia de programas de responsabilidad social de grandes empresas del
sector privado (mineras, hidrocarburos, energéticas, financiero, supermercados, entre
otras) que incluyen proyectos productivos y sociales que impactan en el desarrollo de la
artesanía y el rescate del valor cultural de las localidades en la que intervienen.
Existencia de programas y proyectos de desarrollo del sector elaborados y
ejecutados por instituciones públicas vinculadas a la actividad (MINAG, MINEDU,
MINPRO, MTPE, MINDES, etc) .
Existencia y vigencia de marcos legales, políticas y planes sectoriales de otros
sectores que favorecen su desarrollo (turismo, comercio exterior, propiedad intelectual,
mypes, etc…).
Existencia, desarrollo y creación de corredores turísticos actuales y potenciales,
y otras inversiones en turismo favorecerán al mercado turístico y local de artesanía.
Mejora en infraestructura (transporte, telecomunicaciones) y el desarrollo de las
tecnologías de información (principalmente del Internet) facilitan el abastecimiento de
materia prima e insumos, así como la ampliación de canales de comercialización y
acceso a nuevos mercados.
Existencia de Asociaciones de Exportadores (ADEX), Sociedad Nacional de
Industrias, Programas de promoción (PROMPERÚ), Cámaras de Comercio.
Existencia de Políticas y Programas Nacionales que representan una
oportunidad para impulsar el sector (Lucha contra la pobreza, Inclusión, Cultura, etc…).
Riqueza del Perú en recursos naturales (animales, vegetales, minerales), climas,
pisos ecológicos; lo que permite contar con materias primas e insumos para la
elaboración de artesanías.
Existencia de instituciones educativas (SENATI, universidades, IEST) que
ofrecen carreras universitarias y técnicas (Administración, Marketing,
Negocios Internacionales, Comercio Exterior, Ingenierías, Diseño, etc.) que
contribuyen a elevar la competitividad de los actores del sector.
Procesos de planificación (PDCs) y presupuesto participativo que permiten la
inclusión del sector dentro de las visiones regionales y locales, así como la realización
de proyectos y programas para impulsar el sector.
Convenios internacionales y TLCs representan una oportunidad de presentación
y acceso de la artesanía peruana a nuevos mercados internacionales.
Experiencias replicables de modelos empresariales de negocio exitosos en el
sector turístico en diferentes zonas geográficas del país.
Existencia de procesos, equipos, técnicas y productos innovadores a nivel
nacional e internacional, que pueden ser replicados y/o fusionados por los productores
artesanales .
Tendencias a la adopción de buenas prácticas, comercio justo y responsabilidad
social-ambiental empresarial por parte de las organizaciones.
Convenios y alianzas con entidades y corporaciones internacionales
(compromisos de compra, promoción de la artesanía peruana, etc.)
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Amenazas:
Baja priorización del sector artesanía en todos los niveles de gobierno, reflejada
en los niveles insuficientes de recursos humanos y presupuestales asignados al sector.
Alta competencia de productos sustitutos provenientes del sector industrial,
respecto a productos de artesanía, sobretodo en el segmento de productos utilitarios.
Alta variabilidad de las tendencias y dinámica del mercado de exportación.
Discontinuidad de políticas y cambios de autoridades, técnicos y funcionarios,
no permiten un desarrollo continuo del sector, a nivel regional y local.
El sistema de educación peruano incluye limitadamente la enseñanza y valor
cultural de la artesanía en sus planes curriculares (especialmente en la educación
superior).
Escasa valoración de la artesanía por parte del turista interno, lo cual se refleja
en su bajo consumo de artesanías.
Limitado número de empresas de servicios de apoyo, debido a que el sector
artesanía es poco atractivo para inversionistas.
Pérdida de identidad, símbolos, usos y costumbres de la población, disminuyen
la transmisión del conocimiento de generación en generación.
Desconocimiento del monto invertido y del impacto de los programas
desarrollados por entidades privadas y públicas para impulsar el sector.
Las crisis económicas nacionales e internacionales afectan negativamente la
comercialización, venta y margen de los productos de artesanía en sus tres mercados:
local, turístico y de exportaciones.
Deficiente equipamiento e infraestructura de las instituciones formadoras
públicas (laboratorios y talleres de práctica) y escasez de técnicos y profesionales
especializados en la enseñanza para el sector artesanía.
Sistema financiero con limitada oferta de productos y altas barreras de acceso a
financiamiento (costo y requisitos para ser sujeto de crédito), principalmente, para los
pequeños productores y MYPEs de artesanía.
Escasa difusión y oferta limitada de instituciones y programas de formación y
capacitación, que no responde a los requerimientos de los actores de la cadena de
producción y comercialización, ni está integrada a programas de asistencia técnica.
Altos costos logísticos debido a la concentración de operadores logísticos en
Lima y las principales ciudades costeras y orientados a sectores más atractivos que el
sector de artesanía.
Subvenciones y asistencialismo por parte del Estado que generan dependencia y
costumbre y no permiten que el artesano pueda ser competitivo y autosostenible.
Presencia, en el mercado local y turístico, de artesanías de otros países y
posibilidad de crecimiento de las mismas debido a los bajos aranceles y obras de
infraestructura entre el Perú y otros países.
Estrategias sectoriales público-privadas integrales e integradas de países
competidores.
Insuficiente protección de los recursos naturales por parte del Estado (escaso
monitoreo del cumplimiento de las leyes de protección del medio ambiente y ley de
concesiones), lo cual reduce la continuidad del aprovisionamiento local de materias
primas para la artesanía, provoca reasentamientos y pérdida progresiva de costumbres y
modos de vida.
Cambio de clima y desastres naturales afectan la obtención de materias primas,
producción y comercialización de los productos de artesanía.
Estricto control migratorio de países limítrofes, restringen la circulación de las
artesanías peruanas hacia sus respectivos territorios.