I.
E N° 88044
“CONOCIENDO LOS DERECHOS HUMANOS EN EL PERU”
PERÚ 2022
Las autoridades socavaron la libertad de expresión y de reunión. Al concluir el año habían muerto al menos 22
personas y decenas más —entre ellas agentes de policía— habían resultado heridas —en muchos casos por armas de
fuego— en el contexto de la represión ilícita de manifestaciones. Las autoridades no atendieron las necesidades de
las comunidades afectadas por la contaminación ambiental. Seis defensores de los derechos humanos fueron
asesinados en departamentos afectados por la tala ilegal y el tráfico de drogas. El derecho a una educación sexual
integral se vio amenazado. Las mujeres y las niñas, incluidas las refugiadas venezolanas, seguían sufriendo múltiples
formas de violencia. Persistían la discriminación y las agresiones contra las personas LGBTI.
Libertad de expresión
Las declaraciones oficiales menoscabaron la libertad de prensa. La Asociación Nacional de Periodistas denunció 303
ataques a la prensa durante el año, 63 de ellos en el contexto de la crisis política de diciembre.
3°
Libertad de reunión e impunidad
Durante el primer semestre del año, al menos tres personas murieron durante protestas tras intervenciones de la
Policía Nacional.
En diciembre, durante la crisis política que siguió a la destitución del expresidente Pedro Castillo, estallaron protestas
en varias regiones y aumentó la violencia en el país. En varios casos, la respuesta de las autoridades a las protestas se
tradujo en violaciones de derechos humanos, incluido el uso ilegítimo de la fuerza. Al menos 22 personas murieron
violentamente en manifestaciones en los departamentos de Apurímac, Ayacucho, Arequipa, La Libertad y Junín, y
decenas más resultaron heridas. Las investigaciones sobre estas muertes continuaban al concluir el año.
La Ley de Protección Policial seguía vigente, lo que limitaba de manera efectiva la rendición de cuentas por las
violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad. El expresidente Manuel Merino y otros
altos cargos siguieron gozando de inmunidad procesal con respecto a las muertes y lesiones que se habían registrado
durante las protestas de noviembre de 2020, y la judicatura suspendió las investigaciones a los agentes policiales
implicados.
Actuación deficiente contra la crisis climática y la degradación ambiental
El Congreso archivó de nuevo un proyecto de ley para ratificar el Acuerdo de Escazú.
Las autoridades no atendieron las necesidades de las comunidades afectadas por la contaminación provocada por
metales y otras sustancias tóxicas, pese a que existía un plan especial multisectorial que involucraba a diversos
ministerios y había financiación disponible para seis gobiernos regionales destinada a brindar atención médica
especializada a esas comunidades.
En febrero, una misión de verificación de la ONU concluyó que un derrame de 11.000 barriles de petróleo ocurrido
en enero en la refinería La Pampilla, administrada por la multinacional española Repsol, había afectado a los medios
de vida de cinco comunidades de Lima y Callao. En julio, la Defensoría del Pueblo señaló que algunas de las personas
afectadas aún no habían sido identificadas ni habían recibido reparación, y que la empresa tampoco había garantizado
una limpieza adecuada de la zona afectada.
En septiembre, la empresa Petroperú derramó 2.500 barriles de petróleo en el departamento de Loreto. Según la
Defensoría del Pueblo, el vertido afectó gravemente a Cuninico y otras comunidades indígenas al dejarlas sin
alimentos ni agua durante varios días, lo que vulneraba su derecho a vivir en un medioambiente saludable.
Perú no actualizó su contribución determinada a nivel nacional de 2020, que Climate Action Tracker calificaba de
“insuficiente”.
Defensores y defensoras de los derechos humanos
Según informes oficiales, al menos seis defensores de los derechos humanos fueron víctimas de homicidio en los
departamentos de Madre de Dios, Loreto, Junín y Huánuco durante el año. Las autoridades no proporcionaban
seguridad suficiente en los departamentos en que los defensores y defensoras de los derechos humanos corrían un
mayor peligro debido a la tala ilegal y el tráfico de drogas.
Derecho a la salud
El alto nivel de desigualdad y la escasa inversión en salud pública —en parte debida a la escasez de ingresos fiscales—
fueron determinantes para que Perú sufriera la mayor tasa de mortalidad por COVID-19 por millón de habitantes de
todos los países de la región. Pese a ello, no se introdujeron reformas de gran calado en el sistema de salud o el gasto
público, que permaneció en el 3,2% del producto interno bruto (PIB), muy por debajo del 6% recomendado por la
OMS.1
Derechos de los pueblos indígenas
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En marzo, una sentencia del Tribunal Constitucional declaró inadmisible una demanda interpuesta por varias
comunidades indígenas en relación con las concesiones mineras existentes en sus territorios, con el argumento de
que la consulta previa no tenía rango constitucional. El Tribunal no tomó en consideración el rango constitucional de
los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Perú.
En junio, el Congreso reconoció los Comités de Autodefensa y Desarrollo Rural, que solían operar en las zonas rurales,
y los incorporó en el sistema de seguridad nacional con el derecho a utilizar armas letales. Preocupaba que esa medida
pudiera menoscabar los derechos de las comunidades tradicionales a las que se autorizaba tener sus propias guardias
tradicionales para proteger sus territorios.
Violencia contra mujeres y niñas
Entre enero y noviembre, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables registró 25.403 casos de violencia sexual
(el 95% de las víctimas eran mujeres) y 7.549 violaciones de personas menores de edad.
La Defensoría del Pueblo denunció 124 femicidios; 21 de las mujeres asesinadas habían sido declaradas inicialmente
como desaparecidas. El Ministerio también consideraba la desaparición forzada de mujeres como una forma de
violencia de género. Según el Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas, dependiente del
Ministerio del Interior, durante el año se presentaron 11.524 denuncias de desaparición de niñas y mujeres, lo que
suponía el 61% del número total de casos.
Derechos sexuales y reproductivos
En mayo, el Congreso aprobó una ley que permitía a algunas organizaciones de padres y madres vetar determinados
aspectos del currículo escolar, lo que menoscababa el derecho a la educación sexual integral.
En junio se presentó ante el Congreso un proyecto de ley que, de ser aprobado, pondría en peligro el acceso al aborto.
Los juicios del expresidente Alberto Fujimori y tres de sus ministros en relación con las esterilizaciones forzadas
comenzaron en marzo. En noviembre, el poder judicial ordenó la reparación integral de las sobrevivientes de
esterilización forzada que aún no la hubieran recibido.
Derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI)
Perú seguía siendo uno de los pocos países de América del Sur que no reconocía la identidad transgénero o el
matrimonio entre personas del mismo sexo.
En junio, la organización Féminas denunció que una mujer transgénero había resultado herida por disparos. Las
autoridades no llevaban un registro oficial de las continuas amenazas y agresiones cometidas contra la población
transgénero.
Derechos de las personas refugiadas y migrantes
Miles de personas no pudieron acceder a los programas de regularización migratoria, que seguían siendo complejos
e insuficientes. El sistema de tramitación de solicitudes de asilo continuaba suspendido.2
Las refugiadas venezolanas que vivían en Perú sufrían múltiples formas de violencia.3 La discriminación y los
estereotipos negativos relacionados con su nacionalidad e identidad de género obstaculizaban su acceso a la justicia
y la atención médica.
En abril, las autoridades expulsaron sumariamente a 29 ciudadanas extranjeras sin el debido proceso. No tomaron en
cuenta sus necesidades de protección, la posibilidad de que fueran víctimas de trata de personas o el peligro que
corrían tras el regreso a su país de origen. En noviembre, las organizaciones de derechos humanos demandaron a las
autoridades por estas actuaciones.
Derecho a verdad, justicia y reparación
Cuando ya habían transcurrido 30 años de la masacre de La Cantuta, el Ministerio Público reanudó una investigación
forense para recuperar los restos de cinco de las víctimas que aún no habían sido encontrados.
En marzo, el Tribunal Constitucional ordenó la excarcelación del expresidente Alberto Fujimori y restableció el
denominado “indulto por razones humanitarias” otorgado en 2017. La Corte Interamericana de Derechos Humanos
instó a las autoridades a que no cumplieran la orden, pues contravenía una sentencia anterior que invalidaba el
indulto. Al concluir el año, el expresidente Fujimori continuaba recluido.