La esposa de Potifar
SU CARÁCETER:Esposa de un egipcio próspero e influyente, fue infiel y
vengativa, pronta a mentir a fin de protegerse y arruinar así la
vida de un hombre inocente.
SU DOLOR: Haber sido rechazada por un esclavo.
ESCRITURA CLAVE: Génesis 39
Lunes
SU HISTORIA
Ni siquiera conocemos su nombre. Simplemente se la presenta como la
esposa caprichosa de un próspero oficial egipcio, una Cleopatra en miniatura,
decidida a emplear sus encantos a fin de seducir a José, el joven y atractivo
esclavo hebreo.
A la edad de diecisiete años, José fue vendido como esclavo por sus medio
hermanos, los hijos de Lea. José, el hijo favorito de Raquel y Jacob, al
parecer sin darse cuenta hizo todo lo posible como para ganarse la enemistad
de sus hermanos. Incluso les contó un sueño que predecía que él, siendo el
más joven de los hijos, algún día gobernaría sobre ellos. Por envidia, sus
hermanos fingieron la muerte de José y con desprecio lo vendieron a unos
mercaderes madianitas que iban rumbo a Egipto.
Allí Potifar, capitán de la guardia del faraón, compró al joven esclavo y
gradualmente le confi ó todas las responsabilidades de su hogar. Aun en su
exilio, todo lo que José tocaba prosperaba, y Potifar no pudo dejar de notarlo.
Sin embargo, el capitán de la guardia no fue el único egipcio que quedó
impresionado ante José. También su mujer le había prestado atención, y ella
expresó su deseo con claridad al invitar a José a compartir su lecho. El joven
esclavo debe haber sorprendido a su acaudalada ama con su rápido rechazo:
«Mi patrón no me ha negado nada, excepto meterme con usted, que es su
esposa. ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?»
Desde ese momento José hizo todo lo posible por evitarla. Pero, como era
poco lo que le ocupaba el tiempo y requería de su atención, la mujer de
Potifar simplemente se dedicó a esperar una próxima oportunidad, la que se
le presentó cuando José entró un día a la casa para ocuparse de sus tareas.
Sola con él, lo tomó del manto, y le volvió a susurrar: «¡Acuéstate conmigo!»
Pero José no se dejó persuadir, y en cambio huyó de ella, dejando sola y con
lujuria a la mujer que intentaba seducirlo, la cual se quedó apretando con
furia el manto de José entre las manos.
Ella no perdió tiempo y lo acusó de intento de violación. Cuando su
escuchó la noticia, se enfureció, e inmediatamente mandó a que echaran en la
cárcel a su siervo favorito.
La historia de José y la manera en que Dios lo bendijo aun en su celda de la
cárcel, que con el tiempo lo llevaría a convertirse en el gobernador de la
nación a la que había entrado como esclavo, son bien conocidas por nosotros.
Pero no tenemos ni la menor idea de lo que le sucedió a la esposa de Potifar.
¿Qué fue de ella? ¿Sospechaba su marido de la dualidad de su conducta?
¿Sería por eso que simplemente encerró a José en una cárcel en lugar de
ejecutarlo, como era su derecho? Comparada con José, el protagonista de la
historia, la mujer de Potifar era una mujer hueca cuya alma estaba en franca
decadencia a causa del poder corrosivo de la lujuria y el odio. Pese a estar
rodeada de lujos, estaba empobrecida en lo espiritual. Vacía de Dios, estaba
completamente llena de sí.
Martes
SU VIDA Y SU ÉPOCA
VIDA EN EGIPTO
En el mundo antiguo se consideraba a Egipto como el granero del mundo.
El río Nilo regularmente desbordaba sus riberas, y depositaba rico limo y la
humedad necesaria a lo largo del valle del río, convirtiéndolo en un lugar
perfecto para el cultivo de abundantes cosechas. Sin embargo, la tierra fértil
de Egipto se extendía solo hasta donde alcanzaba el río Nilo; produciéndose
una división tan pronunciada, que uno podía, literalmente, pararse con un pie
en suelo fértil y el otro en la arena.
Siempre que el hambre golpeaba a otras partes del Cercano Oriente, sus
hambrientos habitantes corrían hacia Egipto en busca de alimento: «En ese
entonces, hubo tanta hambre en aquella región que Abram se fue a vivir a
Egipto» (Génesis 12:10). «Cuando Jacob se enteró de que había alimento en
Egipto, les dijo a sus hijos: “¿Qué hacen ahí parados, mirándose unos a otros?
He sabido que hay alimento en Egipto. Vayan allá y compren comida para
nosotros, para que no muramos, sino que podamos sobrevivir”» (Génesis
42:1–2).
Además de funcionar como el granero del mundo, en Egipto se realizaron
impresionantes proyectos edilicios. Algunos de los faraones construyeron
enormes tumbas a las cuales debían ser llevados con sus familias una vez que
pasaran de esta vida. Los egipcios creían que el cuerpo albergaba el alma por
la eternidad; por lo tanto se volvieron expertos en la momificación,
preservando así los cuerpos de los muertos de manera tan meticulosa que
algunos permanecen intactos hasta hoy.
Los proyectos de construcción en Egipto se completaron a un tremendo
costo humano. Los faraones sometieron a los hebreos a la esclavitud, y los
usaron para construir sus templos y tumbas. Lo más probable es que la
opresión de los hebreos haya ocurrido durante la decimonovena dinastía de
Egipto, bajo el faraón Ramsés. Los funcionarios del faraón de esos tiempos
dejaron anotaciones en los que se hace constar la cantidad de ladrillos que se
hacían cada día, y asimismo mencionan la escasez de paja para elaborarlos.
Los templos y las tumbas se llenaban de muebles de ébano y marfil, vasijas
costosas, herramientas de cobre y joyas y ornamentos de oro. Los artesanos
pintaban aguafuertes que ilustraban escenas de la vida cotidiana sobre las
paredes de las tumbas, a fin de proporcionar confort al que estaba enterrado
en ese lugar.
Como esposa de un funcionario egipcio de alto rango, la mujer de Potifar
probablemente llevara una vida cómoda, de cierta prosperidad. De acuerdo
con la historia de Génesis 39, la casa de Potifar y sus asuntos comerciales
prosperaban por el accionar de José, y «por causa de José, el SEÑOR bendijo
la casa del egipcio Potifar a partir del momento en que puso a José a cargo de
su casa y de todos sus bienes» (Génesis 39:5).
La historia del deseo y la seducción es larga y antigua. En las Escrituras no
se documenta si a José le resultaba atractiva y deseable la esposa de Potifar.
Ese detalle podría considerarse superfluo dado que él la rechazó diciendo:
«¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?» Esa cínica
mujer egipcia de mayor edad que él y sus deseos proporcionan un excelente
telón de fondo para la pureza de José, y hacen que la decisión de este de
andar en justicia se perciba aun más clara y atractiva.
Miércoles
SU LEGADO EN LAS ESCRITURAS
Léase Génesis 39:1–23
1. Imagine la vida que a usted le parece que llevaba la mujer de Potifar.
¿Qué cosa impulsaría a una mujer como ella a quedar tan consumida por
la lujuria que intentara un acto de seducción tan descarado?
2. ¿Cómo habría sido la vida de José si hubiera cedido ante los avances de
la mujer de Potifar?
3. En su propia vida, ¿qué legado le ha dejado el pecado, o el haberse
rehusado a pecar?
4. ¿Por qué le parece que la mujer de Potifar inventó el cuento que le
comunicó a su marido? ¿Qué le comunica dicha mentira en cuanto a ella
como persona?
5. La tentación es un hecho que enfrentamos en la vida; aun Jesús fue
tentado. ¿Qué tentaciones enfrenta usted? ¿De qué manera les hace
frente?
Jueves
LA PROMESA QUE RECIBE
La promesa de Dios se revela en esta historia no tanto a través de la mujer
de Potifar sino a través de José y su manera de responder ante ella. Si
consideramos superficialmente la situación de José dentro de esta historia, se
podría pensar que él es meramente un títere en las intrigas que se dan en la
casa de Potifar. Tal como ocurrió antes, él vuelve a ser rechazado y
descartado. Parece ser el tonto, el perdedor. Sin embargo, la constante
bendición de Dios permanece sobre José. Dentro del contexto de esta historia
se podría pensar que José ha perdido. Mas en el contexto de toda su vida solo
es un vencedor. Indirectamente —por medio de los avances sexuales de la
mujer de Potifar— Dios revela su promesa de bendecir a los que lo siguen
con rectitud (¡quizás esta palabra parezca anticuada, pero es buena!) e
integridad.
Promesas en las Escrituras
Yo sé, mi Dios, que tú pruebas los corazones y amas la rectitud.
—1 CRÓNICAS 29:17
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores
ni cultiva la amistad de los blasfemos,
sino que en la ley del Señor se deleita,
y día y noche medita en ella.
—SALMO 1:1–2
Viernes
SU LEGADO DE ORACIÓN
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
—SALMO 51:10
REFLEXIONE SOBRE: Génesis 39
ALABE A DIOS: Porque él no solo nos muestra lo que es correcto, sino que
nos da fuerza para resistir la tentación.
DÉ GRACIAS: Porque él nos invita a gozar de una relación íntima con él y a
dejar de lado los placeres huecos que este mundo ofrece.
CONFIESE: Cualquier tendencia que tenga a involucrarse tanto emocional
como físicamente en relaciones que están fuera de los límites
correctos, o cualquier tendencia a codiciar lo que no le
pertenece.
PÍDALE A DIOS: Que la ayude a romper con la costumbre de fantasear con
relaciones que le gustaría tener.
Eleve el corazón Sabemo
Sabemos lo que le sucedió a José luego de ser falsamente acusado, pero no
sabemos qué ocurrió con la mujer de Potifar. Escriba un breve relato,
producto de su imaginación, titulado: «¿ Qué le habrá sucedido a la mujer de
Potifar?» Puede darle un final feliz o triste; solo hágalo creíble. Trate de
visualizar la historia desde adentro. Podría ser la mujer de Potifar, su madre,
su criada, su pequeña hermana o cualquier otro personaje que se le ocurra.
¿Hay algo que le impacte al considerar cómo habrá concluido su historia?
Señor , no quiero que mi alma se alimente de placeres huecos por
anhelar lo que le pertenece a otro. En lugar de eso, aumenta mi hambre
por ti, y crea en mí un corazón puro que te resulte irresistiblemente bello.