Introducción a los Números Naturales
Introducción a los Números Naturales
Números
Como hemos dicho en la introducción, el objetivo básico de este curso es el estudio de las
funciones reales de una variable real, es decir funciones que asignan números reales a los elementos
de un conjunto de números reales. Es natural que empecemos por estudiar qué es eso de número
real. Lo haremos repasando brevemente las etapas que siguió la idea de número hasta llegar a ese
concepto.
m + (n + p) = (m + n) + p , para todos m, n, p ∈ N ;
conmutatividad de la suma:
m + n = n + m , para todos m, n ∈ N ;
m n = n m , para todos m, n ∈ N ;
m1 = m , para todo m ∈ N .
1
Como es costumbre, cuando no hay lugar a confusión, usaremos simplemente m n en lugar de m · n, para denotar
el producto de los números m, n.
También podemos comparar números naturales: dado un par de números m, n ∈ N, sabemos cuándo
es cierto que m ≤ n. Esa relación tiene las propiedades de
– reflexividad: para todo n ∈ N es cierto que n ≤ n;
– antisimetrı́a: si m ≤ n y n ≤ m es que m = n; y
– transitividad: si m ≤ n y n ≤ p entonces m ≤ p.
Matemáticamente eso se expresa diciendo que ‘≤’ define en N una relación de orden.
Sabemos también que el orden y la suma ‘se llevan bien’:
Además ese orden es total, en el sentido de que dado cualquier par m, n ∈ N, entonces o bien es
m ≤ n ó n ≤ m.
Todo lo anterior se puede definir axiomáticamente: se toma como punto de partida la teorı́a de
conjuntos y a partir de ella se construye el conjunto N y se definen unas operaciones y una relación
de orden, para las que se demuestran las propiedades anteriores; esto se conoce como construcción de
N mediante axiomas de Peano2 y se estudia en las asignaturas de Álgebra. No dedicaremos tiempo
a eso, sino que supondremos N como algo ya conocido y seguiremos a partir de ahı́. Sin embargo
hay uno de los axiomas en la definición que para nosotros es especialmente interesante y al que
dedicaremos un poquito más de tiempo: el principio de inducción; nosotros podemos considerarlo
como una propiedad que satisface N:
1∈A
si m ∈ A entonces m + 1 ∈ A
entonces A = N.
El principio de inducción se usa frecuentemente para demostrar que una determinada propiedad
es válida para todo número natural. Por ejemplo:
Para todo n ∈ N se cumple que
n(n + 1)
(1.1) 1 + ··· + n = .
2
Es decir, tenemos una propiedad, llamémosla P(n) (en este ejemplo la igualdad anterior), que
queremos ver que es cierta para todo número natural. Lo que hacemos es aplicar el principio de
inducción al conjunto
A ≡ { n ∈ N | P(n) es cierta } .
Debemos:
2
Giuseppe Peano, matemático italiano (1858-1932).
m(m + 1)
1 + ··· + m =
2
y debemos deducir que entonces eso vale para m + 1. Eso es fácil: podrı́amos poner
m(m + 1)
1 + · · · + m + [m + 1] = + [m + 1]
2
(por supuesto, los corchetes no hacen falta, los ponemos sólo para resaltar que buscamos la
propiedad para m + 1) y simplemente sumando obtenemos
Tenemos por tanto que, si suponemos cierta P(m) (esto se expresa diciendo,‘si se cumple la
hipótesis de inducción’) entonces P(m + 1) también es cierta.
El principio de inducción nos dice que A = N es decir, (1.1) vale para todo n ∈ N.
El razonamiento se puede extender al caso en el que queremos probar que cierta propiedad, P(n)
es válida a partir de un determinado k ∈ N. Lo dejamos como ejercicio
1.2 Ejercicio. Usar el principio de inducción para probar el siguiente ‘principio de inducción
empezando en k’:
Supongamos que de una cierta propiedad que depende de n ∈ N, P(n), sabemos
En algunas demostraciones conviene usar el principio de inducción completa (se deja como
ejercicio obtenerlo a partir del principio de inducción):
Principio de inducción completa. Si A ⊂ N es un conjunto que cumple
1∈A
si { 1, . . . , m } ⊂ A entonces m + 1 ∈ A
entonces A = N.
Con el principio de inducción completa podemos demostrar también algo intuitivamente claro:
1.3 Teorema (Principio de buena ordenación). En N, con el orden habitual, cualquier subconjunto
no vacı́o tiene un primer elemento, es decir si S ⊂ N es no vacı́o, existe k ∈ S tal que k ≤ n para
todo n ∈ S. Se dice que N es un conjunto bien ordenado.
Demostración. Vamos a probarlo por reducción al absurdo: supongamos que S no tiene primer
elemento. Consideremos el conjunto B = {n ∈ N|n ∈ / S}. Entonces 1 ∈ B, ya que si estuviese en S
serı́a menor que todos los demás elementos. Supongamos que 1, 2, ..., m ∈ B (hipótesis de inducción)
y veamos si esto implica que m + 1 ∈ B. Como 1, 2, ..., m ∈ B, se tiene que 1, 2, ..., m ∈
/ S, entonces,
si m + 1 perteneciera a S serı́a el primer elemento, es decir, serı́a menor o igual que todos los
elementos de S. Por tanto, m + 1 ∈ B.
Por el principio de inducción completa, B = N, pero esto equivale a decir que S = ∅, lo cual es
una contradicción.
los matemáticos hindúes) y asignar un significado a operaciones como 3 − 5. Usaremos Z (de Zahl,
número en alemán) para denotar el conjunto de todos esos números y le llamamos conjunto de los
números enteros.
Las operaciones de N se extienden a Z, y Z con las operaciones de suma y producto sigue
satisfaciendo las mismas seis propiedades que vimos para N al principio de 1.1, pero ahora tenemos
además
existe un elemento neutro para la suma, 0 :
para cada elemento m ∈ Z hay un único inverso para la suma, un opuesto, que se denota por
−m:
m + (−m) = 0 , para todo m ∈ Z .
m − n ≡ m + (−n) .
A partir de las propiedades anteriores se pueden demostrar otras propiedades conocidas, por
ejemplo
1.5 Proposición. Si m, n ∈ Z entonces
m0 = 0 .
m(−n) = −mn.
Demostración. Como 0 = 0 + 0 se tiene que cumplir, por la propiedad distributiva,
m0 = m(0 + 0) = m0 + m0 ,
0 = m0 .
lo que nos dice que m(−n) es el opuesto de mn, es decir m(−n) = −mn, como querı́amos.
Z es un ejemplo de lo que se conoce como anillo conmutativo: un conjunto en el que hay definidas
dos operaciones (en el caso de Z la suma y producto habituales) que cumplen las ocho propiedades
anteriores. Los anillos conmutativos se estudiarán con detalle en Álgebra. Lo importante de esas
abstracciones es que cualquier resultado, como por ejemplo la proposición anterior, que obtengamos
a partir —solamente— de esas ocho propiedades, valdrán en cualquier anillo conmutativo.
También se extiende a Z la relación de orden. Sabemos que si m ∈ N entonces −m < 0; la
relación de orden ‘se lleva bien con la suma’ (como en N) y ‘se lleva bien’ sólo con el producto por
enteros positivos:
si m, n, p ∈ Z , m≤n, y 0<p entonces mp ≤ np .
pq
=1.
q p
Nótese que por el primer punto de la proposición 1.5 el 0 no puede tener inverso para el producto:
para cualquier r ∈ Q se cumple que r 0 = 0 r = 0, luego no hay ningún r tal que 0 r = 1. (¡Como Q
satisface las mismas ocho propiedades de Z, el resultado de la proposición también vale para Q, no
hay que probarlo de nuevo!)
Como sabemos, la existencia de inverso permite definir la división por un número racional no
′
nulo: si x = pq e y = pq′ 6= 0 definimos xy , que como sabemos se nota también x : y o
x ÷ y , como
x p q′
≡ x · y −1 = .
y q p′
Q es un ejemplo de lo que se conoce como cuerpo: un conjunto en el que hay definidas dos
operaciones (en el caso de Q la suma y producto habituales) que cumplen las nueve propiedades
anteriores (las ocho que ya tenı́an los anillos conmutativos y la existencia de inverso para la segunda
operación). Los cuerpos se estudiarán con detalle en Álgebra.
4
La idea de número racional positivo era ya conocida por los babilonios, es muy anterior —ver la nota previa— a
la de número entero negativo.
En Q tenemos también el concepto de orden: sabemos comparar dos números racionales y decir
p p p p
cuándo es m m m m m
n ≤ q . Como es habitual escribiremos “ n < q ” si n ≤ q pero n 6= q ; y diremos que n
m m m
es positivo si 0 < n , y que n es negativo si n < 0.
La relación de orden y las operaciones se llevan bien, en el sentido que ya hemos visto para
naturales y enteros: sean x, y ∈ Q
Conviene ahora recapitular y poner en orden todas las propiedades que hemos visto para Q:
Propiedades de la suma
1. asociatividad:
(x + y) + z = x + (y + z) , para todo x, y, z ∈ Q ;
x + 0 = 0 + x = x, para todo x ∈ Q ;
4. conmutatividad:
x+y =y+x , para todo x, y ∈ Q ;
x1 = 1x = x , para todo x ∈ Q ;
8. conmutatividad
xy = yx , para todo x, y ∈ Q ;
9. distributividad:
x(y + z) = xy + xz , para todo x, y, z ∈ Q ;
A un cuerpo en el que hay definida una relación de orden que satisface las propiedades 10-12 se
le llama cuerpo ordenado. Por tanto, Q con las operaciones que conocemos y el orden que conocemos
es un cuerpo ordenado.
1.6 Nota. Es fácil comprobar que las propiedades 11 y 12 pueden formularse de forma equivalente
con < en lugar de ≤. Por ejemplo, 12 puede sustituirse por
Hay muchas propiedades que conocemos de Q que se pueden demostrar usando sólo las 12
propiedades anteriores. Como hemos señalado antes, esas propiedades valdrán en cualquier otro
cuerpo ordenado que ‘nos encontremos’. Veamos algunos ejemplos importantes que tiene que ver
con el orden:
x ≤ y si y sólo si 0 ≤ y − x .
x ≤ 0 si y sólo si 0 ≤ −x .
x2 ( = xx) ≥ 0 .
el recı́proco se hace igual (sumando x a ambos miembros). Eso prueba la primera afirmación. La
segunda es simplemente la primera para y = 0.
Para probar la tercera usamos que por lo anterior 0 < −z y, por la propiedad 12, (−z)x ≤ (−z)y,
o lo que es lo mismo, −zx ≤ −zy; pero, de nuevo por lo anterior, eso equivale a zy ≤ zx .
La penúltima propiedad se deduce directamente de 12 en el caso de x ≥ 0; si por el contrario x ≤ 0
se deduce de la anterior.
La demostración de última propiedad la dejamos como ejercicio.
a cada segmento se le puede asociar un número racional? Los griegos descubrieron que la respuesta
es no; hacia el siglo V a.C. la escuela pitagórica demostró que a la hipotenusa de un triángulo
rectángulo cuyos catetos midan 1, no le corresponde nigún número racional.
1.10 Proposición. No existe ningún número racional cuyo cuadrado sea 2.
2
Demostración. Supongamos que sı́ existe, es decir que hay un pq ∈ Q tal que pq2 = 2. Podemos
suponer que la fracción pq es irreducible (todo número racional tiene un representante irreducible).
De la igualdad anterior se deduce que
p2 = 2q 2 ,
es decir p2 es par; pero entonces tiene que ser p un número par (porque si fuese impar su cuadrado
también lo serı́a; comprobarlo), digamos p = 2m. Se tendrı́a entonces que
4m2 = 2q 2
y por tanto
q 2 = 2m2
con lo que también q serı́a par, es decir p y q tienen que ser pares. Esto es una contradicción con
la hipótesis de que pq es irreducible, y por tanto no es cierto que exista un número racional cuyo
cuadrado sea 2.
1.11 Ejercicio. Demostrar que no hay ningún número racional cuyo cuadrado sea 3.
Vemos que hay puntos en la recta a los que no se les puede asociar un número racional, de hecho
a partir del ejemplo anterior es fácil situar sobre la recta los segmentos de longitud doble, triple,
etc. o de longitud mitad, un tercio, etc. a los que claramente tampoco les corresponde un número
Figura 1.3. Hay puntos en la recta a los que no les corresponde ningún número racional
racional (¿por qué?). Por tanto la idea de pensar en los números como puntos en la recta (después de
fijar un origen, 0, y un segmento unidad, 1) dejarı́a huecos, hay infinitos puntos en la recta a los que
no les corresponde ningún número racional. Puede decirse que en Q hay huecos mientras que en la
recta no hay huecos. Por tanto para representar la lı́nea recta y la idea de continuidad que encierra,
los números racionales son insuficientes. Podemos √ pensar que ya sabemos eso: la hipotenusa del
triángulo rectángulo con catetos de medida 1, mide 2, que es un número irracional —es decir que
no es una fracción—, pero eso es precisamente lo que estamos tratando de entender aquı́: ¿qué es
un número irracional?
Hasta finales del siglo XIX sólo existı́a una idea ‘geométrica’ de estos ‘números’, pero en esa
época, la necesidad de estudiar con rigor las funciones y sus propiedades (por ejemplo el teore-
ma de Bolzano que ya hemos mencionado), hizo que matemáticos como Dedekind y Cantor 7 se
preocuparan por tratar de fundamentar lógicamente la idea de número real.
Ası́ expresó Dedekind esa necesidad de crear números nuevos:
Si pretendemos ahora, como es nuestro deseo, examinar aritméticamente todos los fenómenos
de la lı́nea recta, el dominio de los números racionales es insuficiente y se hace absolutamente
necesario que el instrumento Q, construido con la creación de los números racionales8 , sea me-
jorado esencialmente mediante la creación de nuevos números de manera que el dominio de los
números adquiera la misma completitud, o como podrı́a decirse también, la misma continuidad,
que la lı́nea recta.
[Es una cita del artı́culo “Stetigkeit und irrationale Zahlen” (Continuidad y números irracionales).
Está traducido en [1] .]
7
Bernard Bolzano, matemático nacido en Praga (entonces Bohemia, ahora República Checa) 1781-1848. Richard
Dedekind, matemático alemán 1831-1916. Georg Cantor, matemático alemán —aunque nacido en San Petersburgo—
1845-1918.
8
En el artı́culo de Dedekind se usa en realidad R para denotar a los números racionales y R para los reales.
con una suma y producto que cumplan las propiedades que conocemos de estas operaciones
en Q, propiedades 1 a 9;
con un orden que cumpla también las propiedades 10 a 12 que tiene el orden en Q;
que tenga una propiedad que ’le de continuidad a la recta’ o que ’complete a la recta’ (esta
será la propiedad 13 que enunciaremos más adelante).
Además veremos que, en el sentido que precisaremos más adelante, hay un único conjunto que
satisface lo anterior.
A partir de ahora, todos las afirmaciones que hagamos sobre números reales, y más adelante
sobre funciones reales de variable real, las demostraremos basándonos en esas 13 propiedades. No
necesitaremos conocer qué es R, sólo que es ‘algo que tiene todas esas propiedades’.
Aunque no harı́a falta escribir las doce primeras, vamos a escribir de nuevo toda la lista:
Propiedades de la suma
1. asociatividad:
(x + y) + z = x + (y + z) , para todo x, y, z ∈ R ;
4. conmutatividad:
x+y =y+x , para todo x, y ∈ R ;
8. conmutatividad
xy = yx , para todo x, y ∈ R ;
1. M es cota superior de A;
−A ≡ { −x | x ∈ A } .
Probar que A está acotado inferiormente si y sólo si −A está acotado superiormente y que en ese
caso
ı́nf(A) = − sup(−A) .
Es fácil probar que de la propiedad del supremo se deduce una análoga para el ı́nfimo:
1.18 Teorema (Propiedad del ı́nfimo). Todo subconjunto de R no vacı́o y acotado inferiormente
tiene un ı́nfimo.
Demostración. Sea A ⊂ R acotado inferiormente, es decir existe algún m ∈ R tal que m ≤ x para
todo x ∈ A. Llamemos B al conjunto de cotas inferiores de A, es decir
B = { m ∈ R | m es cota inferior de A } .
Por supuesto, todo lo que hemos probado en la sección anterior usando sólo las propiedades 1 a
12 (por ejemplo la proposición 1.7 o la afirmación en el ejercicio 1.8) sigue siendo válido ahora para
los elementos de R. La propiedad 13 sin embargo, hace que cosas que no eran posibles en Q sı́ lo
sean en R. Por ejemplo, veamos que en R se soluciona el problema que apareció a los pitagóricos:
A = x ∈ R | x ≤ 0 ó x ≥ 0 y x2 < 2 .
Se cumple que
• A es un conjunto no vacı́o, por ejemplo 1 ∈ A;
• A es acotado superiormente, por ejemplo 2 es una cota superior de A
(veamos eso: lo que hay que ver es que en A no puede haber ningún número mayor que 2, pero eso
es claro, porque si y > 2 entonces, usando la propiedad de monotonı́a del producto por positivos,
y por tanto y ∈
/ A.)
Por la propiedad 13 existe en R el sup A, llamémosle α. Claramente es α > 0 (¿por qué?), veamos
que α2 = 2. Para ello vamos a probar que no puede ocurrir α2 < 2 ni α2 > 2.
Comprobemos, pues, que no puede ser α2 < 2; vamos a ver que si ocurre eso entonces hay algún
elemento en A mayor que α, y por tanto α no es cota superior de A. En efecto, si α2 < 2 podemos
elegir h ∈ R, h > 0, tal que sea también (α + h)2 < 2, porque
(α + h)2 = α2 + h2 + 2αh
h2 + 2αh < 2 − α2 ≡ m ,
y es posible elegir h > 0 de manera que se cumpla lo anterior, porque si tomamos 0 < h < 1 entonces
es h2 < h y por tanto
h2 + 2αh < h + 2hα = h(1 + 2α) ;
para que eso sea < m basta tomar
m
h< ,
1 + 2α
por ejemplo,
m
h=
2(1 + 2α)
m
(nótese que 2(1+2α) < 1, justificarlo). Por tanto, con h ası́, tenemos que (α + h)2 < 2, es decir
α + h ∈ A, y sin embargo α + h > α; luego si α es mayor o igual que todos los elementos de A no
puede ser α2 < 2.
Tampoco puede ser α2 > 2. Vamos a comprobar que si ocurre eso entonces hay alguna cota
superior de A menor que α, o lo que es lo mismo, hay algún h ∈ R, h > 0, h < α, tal que también
(α − h)2 > 2. En efecto, se tiene
(α − h)2 = α2 + h2 − 2αh ,
α2 − 2αh > 2 ,
(porque α2 + h2 − 2αh > α2 − 2αh). Es posible elegir h > 0 de manera que se cumpla lo anterior:
2
hay que elegir h > 0 tal que h < α2α−2 , por ejemplo podemos tomar
α2 − 2
h=
4α
(nótese que ese h es positivo porque estamos suponiendo que α2 > 2). Por tanto, con h ası́, tenemos
que (α − h)2 > 2, y por tanto α − h es cota superior de A, y sin embargo α − h < α; luego si α es
el supremo de A no puede ser α2 > 2.
La unicidad es fácil, se deduce de la propiedad 12 de monotonı́a del orden: si 0 < a < α entonces
a2 < aα < α2 = 2 luego a2 6= 2. Análogamente se ve que no puede haber un b > α con b2 = 2.
√ Como es sabido al número real positivo cuya existencia acabamos de demostrar se le nota por
2. Vimos que no existe ningún número racional cuyo cuadrado√sea 2 (es la proposición 1.10: el
‘fallo’ en los racionales que encontraron los pitagóricos), por tanto 2 es un número real no racional.
Decimos que es un número irracional. Lo números irracionales son por tanto los elementos de R \ Q.
√
Es fácil ver que el producto de 2 por cualquier número racional no nulo es también irracional, es
decir √
si r ∈ Q y r 6= 0 entonces r 2 es irracional
(demostrarlo); existen por tanto infinitos números irracionales. Pronto comprobaremos que, en cierto
sentido, hay muchos más números irracionales que racionales.
√
1.20 Nota. Como veremos más adelante, hay situaciones en las que, como en el caso de 2, un
número se define por una propiedad; ello requiere por tanto probar que hay algún número que
satisface esa propiedad. Eso se hace, por ejemplo, para definir π (como la relación que existe entre
la longitud de una circunferencia y su diámetro, . . . eso requiere probar que esa relación es la misma
para todas las circunferencias), o para definir e (. . . ya veremos la propiedad que define e).
Una tarea que puede ser más complicada es demostrar si el número que se ha definido es
racional o no. Euler9 en 1737, fue el primero en demostrar que e es irracional. La demostración
es relativamente simple y posiblemente la veremos como un ejercicio. Es mucho más complicado
probar que π es irracional, la primera demostración fue de Lambert10 en 1768.
Unicidad de R
La demostración de que existe un cuerpo ordenado y completo, lo que nosotros hemos llamado
R, requiere construir uno: decir qué son los números reales, cómo se suman, etc. Ese proceso es
largo y, como hemos dicho ya, no lo veremos. En [4, cap. 28], por ejemplo, puede estudiarse una
versión de cómo lo hizo Dedekind, pero hay otras formas de definir ‘algo’ que contiene a Q y que
cumple las propiedades 1 a 1311 ; es importante saber, por tanto, que todas llevan esencialmente a lo
mismo, es decir que esencialmente hay sólo un cuerpo ordenado y completo. ¿Qué quiere decir aquı́
‘esencialmente’ ? Matemáticamente eso se traduce en afirmar que cualquier otro cuerpo ordenado y
completo es isomorfo a R. Aunque tampoco entraremos en los detalles de la demostración (ver [4,
cap. 29]), vamos a ver qué significa eso.
Supongamos que (K, ⊕, ⊙, ) es un cuerpo ordenado y completo, es decir, en K hay definidas
unas operaciones “⊕” y “⊙” y un orden, “”, que satisfacen las 13 propiedades que hemos visto
para “+”, “·” y “≤”. Lo que se puede demostrar es que existe una aplicación
T : R → K,
tal que
- si x, y ∈ R
T (x + y) = T (x) ⊕ T (y) ,
T (x · y) = T (x) ⊙ T (y) ;
9
Leonhard Euler, matemático suizo, 1707-1783.
10
Johann Heinrich Lambert, matemático alemán, 1728-1777.
11
Por ejemplo usando sucesiones de Cauchy de números racionales—algo que veremos más adelante—, ver por
ejemplo [3].
Cuando existe una aplicación como esa se dice que R y K son isomorfos y se dice que T es un
isomorfismo de cuerpos ordenados entre R y K. Lo anterior afirma por tanto que cualquier cuerpo
ordenado completo es isomorfo a R. La idea debe estar clara: T es una forma de ‘renombrar’ a los
elementos de R (es una biyección) y las propiedades de T nos permite trasladar cualquier propiedad
que probemos en R (. . . a partir de las 13 propiedades fundamentales) a la misma propiedad para
K.
Por tanto, la clave es que las propiedades 1-13 determinan totalmente a R y no nos importa en
realidad cómo o qué son sus elementos.
1.21 Teorema. Si x, y ∈ R, con 0 < x, 0 < y, entonces existe n ∈ N tal que nx > y.
Para probarlo usaremos otro resultado que es también ‘intuitivamente claro’ (. . . y que en reali-
dad es un caso particular):
Demostración. Antes de empezar señalemos que es claro que no existe en N una cota superior de
N: para cada n ∈ N podemos hallar uno mayor, por ejemplo n + 1. Sin embrago R es un conjunto
más grande y podrı́a ser que ahı́ sı́ hubiese cotas superiores de N; lo que vamos a ver es que eso
tampoco ocurre.
En efecto, si N estuviese acotado superiormente, por la propiedad del supremo existirı́a α ≡
sup(N), y se cumple que n ≤ α para todo n ∈ N, pero como n + 1 también está en N se cumple
también
n + 1 ≤ α , para todo n ∈ N ;
eso implica que
n≤α−1 , para todo n ∈ N
y por tanto α − 1 serı́a una cota superior de N menor que α, lo que contradice que α sea el supremo
de N (recordemos, supremo ≡ la menor de las cotas superiores).
(Nótese que hemos probado que para todo x ∈ R, x > 0, existe algún n ∈ N tal que n > x, es
decir la afirmación de la propiedad arquimediana con 1 y x.)
Demostración del teorema 1.21. Si 0 < x, 0 < y, por el teorema anterior existe algún n ∈ N tal que
n > xy (si no, xy serı́a una cota superior de N), por tanto —multiplicando la desigualdad por x > 0—
se obtiene que para ese n se cumple que nx > y.
1
1.23 Corolario. Si ε es un número real positivo, entonces existe n ∈ N tal que n < ε.
Demostración. Basta aplicar el teorema a los números positivos 1 y ε y obtenemos que existe n ∈ N
tal que 1 < nε y, como n > 0, n1 < ε.
Nota. Es obvio que Q es arquimediano (por ser subconjunto de R), pero en realidad eso se puede
demostrar directamente. (Es fácil: si x, y ∈ Q, 0 < x < y, podemos elegir representantes de x e y
con el mismo denominador: x = pr , y = qr . Será entonces p, q ∈ N, p < q; basta ver ahora que existe
n ∈ N tal que np > q, por ejemplo: (q + 1)p > q, y por tanto nx > y.)
La demostración, sin embargo, usa la forma de Q, no hay una demostración que se base sólo en las
propiedades 1-12, y de hecho existen cuerpos ordenados que no satisfacen la propiedad arquimediana.
p≤x<p+1 .
A = {m ∈ Z : m ≤ x} .
A no es vacı́o, ya que como N no está acotado superiormente, existe n ∈ N tal que −x < n, por
tanto, −n < x, luego −n ∈ A. Por otra parte, es claro que A está acotado superiormente por x.
Entonces A tiene supremo. LLamemos α al supremo de A. Por definición de supremo, α es la menor
de todas las cotas superiores de A, por tanto α − 1 no es cota superior de A. Entonces existe p ∈ A
tal que α − 1 < p. Veamos que p cumple las condiciones requeridas. Como p ∈ A, p ≤ x. Por otra
parte, α − 1 < p implica p + 1 > α, por lo tanto, p + 1 ∈
/ A (todo elemento de A es menor o igual que
el supremo de A). Como p + 1 es entero, si no pertenece a A es porque no satisface que es menor o
igual que x, luego p + 1 > x.
La unicidad es fácil: si para un x ∈ R existiesen p, q, con, supongamos, p > q y cumpliendo
p≤x<p+1 ; q ≤x<q+1 ;
q+1≤p≤x<q+1 ,
1.26 Corolario. Sean x e y números reales tales que y − x > 1. Entonces existe m ∈ Z tal que
x < m < y.
Demostración. Sea p la parte entera de x, entonces p ≤ x < p + 1. Sumando 1 en la primera
desigualdad, p + 1 ≤ x + 1 y como por hipótesis x + 1 < y, obtenemos de todo esto x < p + 1 < y.
Ası́ que el número entero m = p + 1 = E(x) + 1 satisface que x < m < y.
Q es denso en R
Con la palabra denso se expresa la siguiente propiedad:
1.27 Teorema (Densidad de Q en R). Entre dos números rales cualesquiera siempre hay algún
número racional. Es decir, si x, y ∈ R, con x < y, existe r ∈ Q tal que x < r < y.
Demostración. Como y − x > 0 podemos afirmar por el corolario 1.23 que existe q ∈ N tal que
1
q < y − x y, como q > 0, obtenemos que 1 < qy − qx. Entonces, aplicando el corolario 1.26, existe
p ∈ Z tal que qx < p < qy y, de nuevo, como q > 0 obtenemos que x < pq < y.
Ahora es fácil probar que R \ Q también es denso en R, es decir
1.28 Teorema (Densidad de R \ Q en R). Entre dos números rales cualesquiera siempre hay algún
número iracional. Es decir, si x, y ∈ R, con x < y, existe z ∈ R \ Q tal que x < z < y.
Demostración. Como x < y, también se cumple
1 1
√ x< √ y .
2 2
Aplicando el teorema anterior, obtenemos que existe r ∈ Q, r 6= 0 tal que
1 1 12 ,
√ x<r< √ y
2 2
o lo que es lo mismo, √
x<r 2<y .
√ √
Es fácil ver que r 2 es irracional (ya hemos mencionado esto antes), por tanto z ≡ r 2 es un
irracional entre x e y.
Existencia de raices
Ya hemos visto que en R sı́ hemos solucionado el problema de existencia de un número cuyo
cuadrado es 2, vamos a ver que, en realidad, la situación es mucho mejor: existen raices de cual-
quier orden para cualquier número positivo. Necesitaremos primero (¿recordar?) algunas cosas sobre
potencias:
1.29 Proposición (Teorema del binomio de Newton). Sean x, y ∈ R, n ∈ N, entonces
n n 0 n n−1 n n 0 n
(x + y)n = x y + x y + ··· + xy n−1 + x y ,
0 1 n−1 n
donde definimos
n n n(n − 1) · · · (n − k + 1)
=1 y = para k ∈ N, k ≤ n .
0 k 1···k
12 √1 √1 √1
Si fuese 2
x<0< 2
y, bastarı́a tomar r 6= 0 con 0 < r < 2
y.
1.31 Nota. Para n = 1 se tiene obviamente “=” en lugar de “>”. Para x = 0 se tiene también
obviamente la igualdad para cualquier n ∈ N.
1.32 Teorema. Sea m ∈ N. Para cada a ∈ R, a > 0, existe un único α ∈ R, α > 0, tal que αm = a.
√
Demostración. La idea esencial es la misma que en la demostración de la existencia de 2, aunque
los detalles son más complicados; más adelante veremos una demostración más simple usando las
propiedades de las funciones continuas, ver 3.76).
Se define el conjunto
A = { x ∈ R | x ≥ 0, xm < a } .
A es no vacı́o (0 ∈ A) y está acotado superiormente, ya que si a ≤ 1 entonces 1 es una cota superior
de A (justificarlo), y si a > 1, entonces a es una cota superior de A (justificarlo). Por la propiedad
del supremo, existe α ≡ sup A. Veamos que se cumple que αm = a.
En efecto, comprobemos que no puede ser αm < a ni αm > a, la propiedad de orden total
implica entonces que αm = a.
No es αm < a :
En efecto, veamos que en ese caso podrı́amos encontrar un número > α que está en A, algo imposible
porque α = sup A.
Dado 0 < h < 1, se tiene (usando la fórmula del binomio de Newton)
m m m m−1 m m 0 m
(α + h)m = α + α h + ··· + αhm−1 + α h
0 1 m−1 m
m m m−1 m m 0
≤α +h α + ··· + α+ α
1 m−1 m
≡ αm + Kh
donde K ≡ m m
α+ m
m−1 0
1 α + · · · + m−1 m α > 0 (aquı́ hemos usado que h < 1 y por tanto cualquier
potencia suya es también < 1). Si elegimos h < 1 tal que sea αm + Kh < a, o lo que es lo mismo,
a − αm
h<
K
(nótese que hay números positivos que cumplen eso porque estamos suponiendo que a > αm ),
entonces serı́a (α + h)m < a, y por tanto tendrı́amos que α + h ∈ A y α + h > α, lo que contradice
que sea α = sup A.
No es αm > a :
Veamos que si ocurriese eso podrı́amos encontrar un número < α que es cota superior de A, de
nuevo, algo imposible porque α = sup A.
h m h m
m m
(α − h) = α 1− =α 1− ;
α α
si tomamos 0 < h < α, podemos aplicar la desigualdad de Bernoulli (porque entonces − αh > −1) y
obtenemos
h m
m m
(α − h) = α 1−
α
m h
≥α 1−m .
α
Es posible elegir h, con 0 < h < α, para el que sea
h
αm 1 − m >a,
α
1.33 Definición. Sea m ∈ N. Dado a ∈ R, a > 0, al único α > 0 tal que αm = a (que existe por el
√
teorema anterior) se le llama raı́z m-ésima de a y se nota por m a 13 .
√
1.34 Notas. 1. Recalquemos que m a denota siempre un número positivo. Si m es par,
√ √
hay un número negativo, el número − m a, que√ también satisface (− m a)m = a, pero no
tienen sentido ‘igualdades’ como, por ejemplo, 4 = ±2. . . aunque a menudo se usen como
‘abreviaturas’.
√
2. No hemos definido m a cuando a < 0. Sin embargo √ es claro que en el caso de m impar
sı́ hay un número cuya potencia m-ésima es a: − m −a (que sı́ esta definido porque −a > 0)
satisface √ m
− m −a = (−1)m (−a) = a .
Intervalos
1.35 Definición. Sean a, b ∈ R, a ≤ b. Definimos
(a, b) = { x ∈ R | a < x < b } , le llamamos intervalo abierto con extremos a, b;
[a, b] = { x ∈ R | a ≤ x ≤ b } , le llamamos intervalo cerrado con extremos a, b;
(a, b] = { x ∈ R | a < x ≤ b } ; [a, b) = { x ∈ R | a ≤ x < b } ,
les llamamos intervalos semiabiertos (por la izqda. o por la derecha) con extremos a, b;
(a, ∞) = { x ∈ R | a < x } ; [a, ∞) = { x ∈ R | a ≤ x } ;
(−∞, a) = { x ∈ R | x < a } ; (−∞, a] = { x ∈ R | x ≤ a } ,
les llamamos intervalos semiinfinitos o también —de acuerdo con la idea geométrica— semi-
rrectas (. . . por la izqda. o por la derecha, abiertos/as o cerrados/as, con extremo a).
R también es un intervalo y se puede escribir R = (−∞, ∞).
Muchas veces para describir un intervalo daremos, en lugar de sus extremos, su punto medio y su
radio:
Llamaremos intervalo abierto de centro a y radio r > 0 al intervalo (a − r, a + r). Se suele
notar E(a; r) o I(a; r) o B(a, r).
¯ r)
Análogamente se define intervalo cerrado de centro a y radio r. Se nota Ē(a; r) (. . . o I(a;
o B̄(a; r)).
Llamaremos entorno reducido de centro a y radio r > 0 al conjunto (a − r, a) ∪ (a, a + r). Se
nota E ∗ (a; r) o I ∗ (a; r) o B ∗ (a, r). Obsérvese que E ∗ (a; r) no es un intervalo.
1.36 Notas. 1. En las últimas definiciones ∞ o −∞ son solamente sı́mbolos. A veces se usa
(a, →) en lugar de (a, ∞) y análogamente en los demás casos.
2. Si a ∈ R, { a } es el intervalo [a, a]. El conjunto vacı́o también puede considerarse un intervalo:
∅ = (a, a), con cualquier a ∈ R. Decimos que esos son intervalos degenerados.
3. Para los intervalos abiertos o semiabiertos se usa en algunos libros ] en lugar de ( y [ en lugar
de ); ası́, por ejemplo, se escribe ]a, b] en lugar de (a, b], o ]a, b[ en lugar de (a, b).
1. |x| ≥ 0 .
2. |x| = 0 si y sólo si x = 0 .
3. |x| = | − x| .
4. −|x| ≤ x ≤ |x| .
5. Si r ∈ R, r > 0, entonces
{ x ∈ R : |x − a| ≤ r } = [a − r, a + r] = Ē(a; r) .
7. Si en las dos propiedades anteriores cambiamos ≤ por < se obtienen los resultados análogos
cambiando intervalos cerrados por abiertos.
8. Si a, r ∈ R, r > 0, entonces
|xy| = |x||y| .
10. Si y ∈ R, y 6= 0, entonces
x |x|
=
y |y| .
Demostración. Ejercicio.
La propiedad siguiente es tan importante que vamos a darle una proposición para ella sola
|x + y| ≤ |x| + |y| .
Demostración. Si x e y son nulos es trivial. Si no, por la propiedad 5 anterior (con r = |x| + |y|),
eso equivale a demostrar que
−(|x| + |y|) ≤ x + y ≤ |x| + |y| ,
y eso es fácil: basta usar que
−|x| ≤ x ≤ |x| y − |y| ≤ y ≤ |y|
y sumar esas desigualdades (. . . es decir usar la propiedad de monotonı́a respecto de la suma de la
relación de orden).
Intervalos encajados
Usando intervalos se puede formular otra propiedad de R que es de hecho equivalente a la
propiedad 13 y que vamos a usar en las dos secciones siguientes:
1.43 Teorema (Propiedad de los intervalos encajados). Sea
{ [an , bn ] | n ∈ N }
una familia de intervalos cerrados encajados de R, es decir an , bn ∈ R, an ≤ bn y
[a1 , b1 ] ⊃ [a2 , b2 ] ⊃ . . . [an , bn ] ⊃ [an+1 , bn+1 ] ⊃ . . . .
Entonces su intersección es no vacı́a.
Si además
ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0 ,
entonces la intersección es un único punto.
Demostración. Nótese que la propiedad de encajado significa en particular que para m, n ∈ N,
m < n, se cumple
[an , bn ] ⊂ [am , bm ] ,
y por tanto
a m ≤ a n ≤ b n ≤ bm .
De ahı́ se deduce que para todos m, n ∈ N, am ≤ bn , y en particular an ≤ b1 para todo n ∈ N, es
decir, el conjunto
A = { an | n ∈ N }
es un conjunto acotado superiormente. Por la propiedad del supremo, existe a = sup A. Se cumple
claramente que
an ≤ a para todo n ∈ N
(por ser a cota superior de A) y
a ≤ bn
ya que todos los bn son cotas superiores de A. Por tanto a ∈ [an , bn ] para todo n ∈ N, y se cumple
por tanto que \
[an , bn ] 6= ∅ .
n∈N
Para probar la segunda parte, supongamos que por el contrario existiesen a, b ∈ R, a 6= b, tales que
\
a, b ∈ [an , bn ] ;
n∈N
1.44 Definición. Sean A, B conjuntos no vacı́os. Decimos que A y B tienen el mismo cardinal si
existe una biyección entre esos conjuntos14 .
P ≡ { n ∈ N | n = 2m para algún m ∈ N } ,
1.48 Ejercicio. Comprobar que la función f : (0, 1] → [1, ∞), definida como f (x) = x1 , es una
biyección. Por tanto (0, 1] y [1, ∞) tienen el mismo cardinal.
Demostrar que si (a, b), (c, d) son intervalos no vacı́os, entonces tienen el mismo cardinal.
Demostrar que (0, ∞) y R tienen el mismo cardinal.
(Se puede demostrar que todos los intervalos no degenerados —abiertos, cerrados, semiabiertos,
etc.— tienen el mismo cardinal que R.)
1.49 Definición. Si A tiene el mismo cardinal que N decimos que el cardinal de A es infinito
numerable.
Diremos que A es numerable si su cardinal es finito o infinito numerable. En caso contrario diremos
que A es no-numerable.
1.51 Ejercicio. Probar que si A es un conjunto numerable, entonces cualquier subconjunto suyo
es también numerable.
(Indicación: usar el ejercicio anterior.)
Demostración. Hay más de una forma de ver esto, la más corta (aunque un poco artificial) es
posiblemente la que sigue:
Si definimos f : N × N → N por f ((m, n)) = 2m 3n , es fácil ver que f es inyectiva (justificarlo) y
por tanto f es una biyección entre N × N y B ≡ f (N × N). En consecuencia N × N tiene el mismo
cardinal que el subconjunto B de N. Por el ejercicio anterior N × N es numerable, pero es claro que
N × N no es finito (justificarlo), es por tanto infinito numerable.
El resto es fácil (ejercicio).
Demostración. Supongamos que ambos son infinitos numerables. Existen entonces biyecciones
f :A→N, g:B→N.
Si definimos F : A ∪ B → N × N como
(
(1, f (x)) si x∈A
F (x) = ,
(2, g(x)) si x∈B\A
es fácil ver que F es inyectiva (comprobarlo) y por tanto A ∪ B tiene el mismo cardinal que un
subconjunto de N × N, y es —por la proposición anterior— numerable.
El caso en que A o B (o ambos) sean finitos lo dejamos como ejercicio.
1.55 Ejercicio. Probar que cualquier conjunto de cardinal infinito tiene un subconjunto infinito
numerable.
Si un conjunto tiene cardinal infinito ¿tiene que ser numerable? El teorema que sigue nos dice
que no.
Demostración. Vamos a ver que no puede existir ninguna aplicación de N en R que sea sobreyectiva.
Sea
T :N→R
una aplicación cualquiera, debemos probar que existe algún x ∈ R que no es la imagen por T de
ningún n ∈ N, es decir tal que x 6= T (n) para todo n ∈ N. La idea es la siguiente: elegimos a1 , b1 ∈ R
con a1 < b1 y tales que
T (1) ∈
/ [a1 , b1 ] ,
(eso es obviamente posible), elegimos ahora a2 , b2 ∈ R con a2 < b2 y tales que
(es también claro que eso es posible: si T (2) ∈ / [a1 , b1 ], podemos elegir cualquier subintervalo como
[a2 , b2 ]; si T (2) = z ∈ [a1 , b1 ] podemos tomar un subintervalo en (a1 , z) o en (z, b1 ) que no contenga
a T (2).) Continuando en esta manera, definimos [an , bn ] por recurrencia mediante la condición
De esta forma hemos construido una sucesiónTde intervalos encajados; por la propiedad de los
intervalos encajados (teorema 1.43) existe x ∈ n∈N [an , bn ]. Como x ∈ [an , bn ] para todo n ∈ N se
cumple que
x 6= T (n) para todo n ∈ N ,
y T , por tanto, no es sobreyectiva.
Nótese que con la misma idea se puede probar que cualquier intervalo en R (que no sea de la
forma [a, a]) es no-numerable.
Si tenemos en cuenta que la unión de conjuntos numerables es numerable (proposición 1.54) ob-
tenemos inmediatamente lo que anunciábamos al principio de la sección: hay ‘muchos más’ números
irracionales que racionales
Es conocido que todo número racional tiene una representación decimal, por ejemplo
1 41 4
= 0,25 , = 1,64 , = 1,333 . . . .
4 25 3
Sabemos además cómo se obtiene esa representación: se aplica el algoritmo (es decir el procedimien-
to) de ‘división con decimales’. También es claro el significado de la representación, al menos en los
casos como los dos primeros: lo anterior quiere decir que
1 2 5 41 6 4
=0+ + , =1+ + .
4 10 100 25 10 100
El último ejemplo es algo distinto. No podemos hablar (al menos por ahora) de una suma de infinitos
3 3 3
números: 1 + 10 + 100 + 1000 + ... ,
¿Qué significa entonces la representación? Esto también es conocido:
Cuando tomamos 1 como parte entera del desarrollo decimal de 43 en realidad estamos diciendo:
4
está entre 1 y 2;
3
4
cuando tomamos 3 como primer decimal del desarrollo de 3 estamos diciendo:
4 3 4
está entre 1+ y 1+ ;
3 10 10
4
cuando tomamos 3 como segundo decimal del desarrollo de 3 estamos diciendo:
4 3 3 3 4
está entre 1+ + y 1+ + ;
3 10 100 10 100
. . . y ası́ sucesivamente.
Vamos a ver que, en un sentido similar, también a cada número real se le puede asociar,
de forma única, una representación decimal.
Probamos primero que a cada número real no negativo se le puede asociar una sucesión16 de
enteros con ‘propiedades de aproximación’ como la que hemos visto en el caso de los racionales, es
decir:
1.59 Proposición. Si x ∈ R+ 17 existen números enteros no negativos, determinados de forma
única,
k 0 , k1 , . . . , k n , . . . ,
tales que 0 ≤ kn ≤ 9 para todo n≥1, y se cumple
k 0 ≤ x < k0 + 1 ,
k1 k1 + 1
k0 + ≤ x < k0 + ,
10 10
...
k1 kn k1 kn + 1
(1.60) k0 + + · · · + n ≤ x < k0 + + ··· + .
10 10 10 10n
16
En el capı́tulo siguiente estudiaremos qué son las sucesiones; por ahora nos basta en pensar en ellas en el sentido
‘coloquial’: una lista ilimitada.
17
Como seguramente es conocido, R+ = { x ∈ R | x ≥ 0 }.
k0 = E[x] .
k1 ≤ 10(x − k0 ) < k1 + 1
ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0
(justificarlo); de la propiedad de
T los intervalos encajados, teorema 1.43, se sigue que no puede haber
y 6= x tal que también y ∈ n∈N [an , bn ]; si los kn y los kn′ coincidiesen todos, el razonamiento
anterior probarı́a que y está en esa intersección, por tanto tiene que haber algún i para el que
ki 6= ki′ , que es lo que queremos probar .
La proposición 1.59 nos dice que a cada x ∈ R+ le podemos asociar de forma única una sucesión
de enteros no negativos
k 0 , k1 , . . . , k n , . . .
que satisfacen (1.60), es decir, tenemos una aplicación, que llamaremos ϕ,
x ∈ R+ 7→ k0 , k1 , . . . , kn , . . . .
La proposición 1.61 nos dice que esa aplicación es inyectiva.
A partir de ahora diremos que
k0 ,k1 . . . kn . . . es la representación decimal de x .
Escribiremos simplemente “x = k0 ,k1 . . . kn . . . ” .
Nótese que, como ocurre en los dos primeros ejemplos que vimos, puede ser que todos los kn
sean 0 a partir de un lugar; eso ocurre para los x de la forma
k1 km
+ ··· + m
x = k0 +
10 10
para algún m ∈ N. En ese caso lo habitual es decir que la representación decimal de x es k0 ,k1 . . . km
en lugar de k0 ,k1 . . . km 000 . . . .
Veamos ahora que recı́procamente cada ‘representación decimal’ (salvo las excepciones que apa-
recen en la proposición siguiente) viene de un número real.
1.62 Proposición. Sea quien sea x ∈ R+ no puede ocurrir que en su representación decimal sean
todos los ki = 9 a partir de un lugar.
Demostración. En efecto, si para algún m ∈ N, fuese ki = 9 para todo i > m entonces serı́a
km 9 9
k0 + · · · +m
+ m+1 + · · · + m+n ≤ x para todo n ∈ N .
10 10 10
Pero el miembro de la izquierda puede escribirse
km 9 1
= k0 + · · · + m + m+1 1 + · · · + n−1 ,
10 10 10
y usando la fórmula para la suma de términos de una progresión geométrica (si r es un número real,
n
r 6= 1, entonces 1 + · · · + rn−1 = 1−r
1−r , se prueba fácilmente por inducción) se tiene
km 9 1 − 101n
= k0 + · · · + + 9
10m 10m+1 10
km 1 1
= k0 + · · · + m + m (1 − n )
10 10 10
Por tanto se tiene que cumplir
km 1 1
k0 + · · · + m + m (1 − n ) ≤ x para todo n ∈ N ,
10 10 10
pero eso implica (por ser sup 1 − 101n | n ∈ N = 1, comprobarlo) que
km + 1
k0 + · · · +
≤x
10m
en contra de la desigualdad (1.60) de la definición de los kn .
ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0 .
k 0 , . . . k m l 1 . . . lp l 1 . . . l p . . .
k 0 , . . . k m l 1 . . . lp .
3. Como ya hemos mencionado, en√muchas ocasiones un número real es definido por una pro-
piedad. Hemos visto el ejemplo 2 y hemos dicho algo sobre e o π. En estos casos se pueden
obtener aproximaciones decimales por procedimientos especiales para cada número (según la
propiedad que ‘lo define’). Es decir, podemos determinar k0 , k1 , . . . , kN hasta un cierto N ,
y, con mejores métodos y mejores ordenadores, para N cada vez más grande, pero no to-
dos los ‘decimales’ de la representación. Por ejemplo, a fecha de agosto de 2017, se conocen
(aproximadamente) los primeros 13.3 billones de decimales de π.
4. Es fácil comprobar que si en la desigualdad (1.60) que hemos usado para definir los kn de la
representación decimal, hubiésemos tomado < a la izquierda y ≤ a la derecha, todo funcionarı́a
más o menos igual, excepto que ahora sı́ hay números para los que ki = 9 a partir de un lugar.
De hecho, si hubiésemos adoptado esa definición la representación decimal de, por ejemplo, 4
serı́a 3,99999 . . . .
Bibliografı́a
[1] S. Hawking, editor. Dios creó los números: Los descubrimientos matemáticos que cambiaron la
historia. Crı́tica, 2008.
[2] M. Kline. El Pensamiento matemático desde la Antigüedad a nuestros dı́as. Alianza Editorial,
1992.