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Introducción a los Números Naturales

Este documento introduce los números naturales y algunas de sus propiedades fundamentales. Explica que los números naturales (N) son los primeros números que aprendemos para contar objetos y representan propiedades como la suma, multiplicación, orden y principio de inducción. Luego introduce el principio de inducción, que permite probar que una propiedad es válida para todo número natural, y el principio de buena ordenación, que establece que cualquier subconjunto no vacío de números naturales tiene un primer elemento.

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Introducción a los Números Naturales

Este documento introduce los números naturales y algunas de sus propiedades fundamentales. Explica que los números naturales (N) son los primeros números que aprendemos para contar objetos y representan propiedades como la suma, multiplicación, orden y principio de inducción. Luego introduce el principio de inducción, que permite probar que una propiedad es válida para todo número natural, y el principio de buena ordenación, que establece que cualquier subconjunto no vacío de números naturales tiene un primer elemento.

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Tema 1

Números

Como hemos dicho en la introducción, el objetivo básico de este curso es el estudio de las
funciones reales de una variable real, es decir funciones que asignan números reales a los elementos
de un conjunto de números reales. Es natural que empecemos por estudiar qué es eso de número
real. Lo haremos repasando brevemente las etapas que siguió la idea de número hasta llegar a ese
concepto.

1.1. Números naturales


Sabemos qué entendemos por números naturales: 1, 2, etc. Son los primeros que aprendemos,
se inventaron (y los usamos) para contar, para indicar cuántos objetos hay en una colección. Al
conjunto de todos ellos lo representaremos por la letra N. Sabemos cómo sumar y multiplicar
números naturales y conocemos las propiedades fundamentales
asociatividad de la suma:

m + (n + p) = (m + n) + p , para todos m, n, p ∈ N ;

conmutatividad de la suma:

m + n = n + m , para todos m, n ∈ N ;

asociatividad del producto1 :

m(np) = (mn)p , para todos m, n, p ∈ N ;

conmutatividad del producto:

m n = n m , para todos m, n ∈ N ;

existe un elemento neutro para el producto, 1 :

m1 = m , para todo m ∈ N .
1
Como es costumbre, cuando no hay lugar a confusión, usaremos simplemente m n en lugar de m · n, para denotar
el producto de los números m, n.

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8 NÚMEROS

distributividad de la suma respecto del producto:

m(p + q) = mp + mq , para todos m, p, q ∈ N ;

También podemos comparar números naturales: dado un par de números m, n ∈ N, sabemos cuándo
es cierto que m ≤ n. Esa relación tiene las propiedades de
– reflexividad: para todo n ∈ N es cierto que n ≤ n;
– antisimetrı́a: si m ≤ n y n ≤ m es que m = n; y
– transitividad: si m ≤ n y n ≤ p entonces m ≤ p.
Matemáticamente eso se expresa diciendo que ‘≤’ define en N una relación de orden.
Sabemos también que el orden y la suma ‘se llevan bien’:

si m, n ∈ N , m≤n, y p∈N entonces m+p≤n+p .

Además ese orden es total, en el sentido de que dado cualquier par m, n ∈ N, entonces o bien es
m ≤ n ó n ≤ m.
Todo lo anterior se puede definir axiomáticamente: se toma como punto de partida la teorı́a de
conjuntos y a partir de ella se construye el conjunto N y se definen unas operaciones y una relación
de orden, para las que se demuestran las propiedades anteriores; esto se conoce como construcción de
N mediante axiomas de Peano2 y se estudia en las asignaturas de Álgebra. No dedicaremos tiempo
a eso, sino que supondremos N como algo ya conocido y seguiremos a partir de ahı́. Sin embargo
hay uno de los axiomas en la definición que para nosotros es especialmente interesante y al que
dedicaremos un poquito más de tiempo: el principio de inducción; nosotros podemos considerarlo
como una propiedad que satisface N:

1.1.1. Principio de inducción


Si A ⊂ N es un conjunto que cumple

1∈A

si m ∈ A entonces m + 1 ∈ A

entonces A = N.
El principio de inducción se usa frecuentemente para demostrar que una determinada propiedad
es válida para todo número natural. Por ejemplo:
Para todo n ∈ N se cumple que

n(n + 1)
(1.1) 1 + ··· + n = .
2
Es decir, tenemos una propiedad, llamémosla P(n) (en este ejemplo la igualdad anterior), que
queremos ver que es cierta para todo número natural. Lo que hacemos es aplicar el principio de
inducción al conjunto
A ≡ { n ∈ N | P(n) es cierta } .
Debemos:
2
Giuseppe Peano, matemático italiano (1858-1932).

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1.1 Números naturales 9

Comprobar que 1 ∈ A, es decir P(1) es cierta.


En nuestro ejemplo eso es trivial: para n = 1 el miembro de la izquierda de (1.1) es 1 y el de
la derecha también.

Comprobar que si m ∈ A entonces m + 1 ∈ A, es decir: si se cumple P(m) también se cumplirá


P(m + 1).
En nuestro caso suponemos que (1.1) es válida para un m, es decir

m(m + 1)
1 + ··· + m =
2
y debemos deducir que entonces eso vale para m + 1. Eso es fácil: podrı́amos poner

m(m + 1)
1 + · · · + m + [m + 1] = + [m + 1]
2
(por supuesto, los corchetes no hacen falta, los ponemos sólo para resaltar que buscamos la
propiedad para m + 1) y simplemente sumando obtenemos

m(m + 1) + 2(m + 1) (m + 1)(m + 2)


1 + ··· + m + m + 1 = =
2 2
[m + 1]([m + 1] + 1)
=
2

Tenemos por tanto que, si suponemos cierta P(m) (esto se expresa diciendo,‘si se cumple la
hipótesis de inducción’) entonces P(m + 1) también es cierta.

El principio de inducción nos dice que A = N es decir, (1.1) vale para todo n ∈ N.
El razonamiento se puede extender al caso en el que queremos probar que cierta propiedad, P(n)
es válida a partir de un determinado k ∈ N. Lo dejamos como ejercicio

1.2 Ejercicio. Usar el principio de inducción para probar el siguiente ‘principio de inducción
empezando en k’:
Supongamos que de una cierta propiedad que depende de n ∈ N, P(n), sabemos

- P(k) es cierta para un determinado k ∈ N,

- si m ≥ k y se cumple P(m) entonces también se cumple P(m + 1),

entonces P(n) es cierta para todo n ∈ N, n ≥ k.

En algunas demostraciones conviene usar el principio de inducción completa (se deja como
ejercicio obtenerlo a partir del principio de inducción):
Principio de inducción completa. Si A ⊂ N es un conjunto que cumple

1∈A

si { 1, . . . , m } ⊂ A entonces m + 1 ∈ A

entonces A = N.
Con el principio de inducción completa podemos demostrar también algo intuitivamente claro:

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10 NÚMEROS

1.3 Teorema (Principio de buena ordenación). En N, con el orden habitual, cualquier subconjunto
no vacı́o tiene un primer elemento, es decir si S ⊂ N es no vacı́o, existe k ∈ S tal que k ≤ n para
todo n ∈ S. Se dice que N es un conjunto bien ordenado.
Demostración. Vamos a probarlo por reducción al absurdo: supongamos que S no tiene primer
elemento. Consideremos el conjunto B = {n ∈ N|n ∈ / S}. Entonces 1 ∈ B, ya que si estuviese en S
serı́a menor que todos los demás elementos. Supongamos que 1, 2, ..., m ∈ B (hipótesis de inducción)
y veamos si esto implica que m + 1 ∈ B. Como 1, 2, ..., m ∈ B, se tiene que 1, 2, ..., m ∈
/ S, entonces,
si m + 1 perteneciera a S serı́a el primer elemento, es decir, serı́a menor o igual que todos los
elementos de S. Por tanto, m + 1 ∈ B.
Por el principio de inducción completa, B = N, pero esto equivale a decir que S = ∅, lo cual es
una contradicción.

El principio de inducción nos permite también establecer definiciones de conjuntos o conceptos


que dependen de n. Por ejemplo, podemos definir n! mediante las igualdades
1! = 1 , (n + 1)! = n! (n + 1) ;
en efecto, con eso tenemos la definición de factorial para n = 1 y si conocemos como calcular m!
podemos calcular (m + 1)!; el principio de inducción nos dice que tenemos definido n! para todo
n ∈ N. Ése es un ejemplo de una definición por recurrencia. Es claro que también podemos definir
n! simplemente como el producto de los números naturales menores o iguales que n, pero hay casos
en que la definición más manejable es una definición por recurrencia y veremos ejemplos de ello en
el tema siguiente (y en todo el Análisis Matemático).
Usando el principio de inducción (completa) se demuestra también el teorema de factorización en
números primos (se conoce también como teorema fundamental de la Aritmética). La demostración
se verá en la asignatura de Introducción al Álgebra.
1.4 Teorema. Todo número natural mayor que 1 admite una descomposición única en números
primos, es decir si n ∈ N, n > 1, existen p1 < . . . < pkn , primos, y existen α1 , . . . , αkn ∈ N tales
que
α
n = pα1 1 . . . pknkn ,
y esa descomposición es única.

1.2. Números enteros


A partir de los números naturales se pueden definir los enteros: añadimos a N los números nega-
tivos y el 0 3 . Los números enteros negativos permiten representar débitos (para eso lo inventaron
3
Históricamente aparecieron antes los números racionales positivos, que usaban ya los griegos e incluso en cierta
manera los babilonios y los egipcios. Los números negativos aparecieron posiblemente en la India hacia el siglo VII
d.C. y también entonces aparece el 0 como número, aunque antes se habı́a usado como notación de un ‘hueco’ en los
sistemas de numeración posicionales. La palabra árabe para el cero era ‘al-sifr’, de la que se derivó la latina ‘cifra’.
Es interesante notar, sin embargo, que todavı́a en el siglo XVII e incluso principios del XVIII, los números negativos
no eran aceptados como números ‘auténticos’ sino como entes que aparecı́an en las operaciones pero que convenı́a (si
era posible) evitar, ver [2, sec. 25.1].
Para cualquier cosa sobre Historia de las Matemáticas puede consultarse también la página Mac Tutor of History
of Mathematics (en inglés) que tiene, entre otras cosas, biografı́as de ‘todos’ los matemáticos.

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1.2 Números enteros 11

los matemáticos hindúes) y asignar un significado a operaciones como 3 − 5. Usaremos Z (de Zahl,
número en alemán) para denotar el conjunto de todos esos números y le llamamos conjunto de los
números enteros.
Las operaciones de N se extienden a Z, y Z con las operaciones de suma y producto sigue
satisfaciendo las mismas seis propiedades que vimos para N al principio de 1.1, pero ahora tenemos
además
existe un elemento neutro para la suma, 0 :

m+0=m , para todo m ∈ Z .

para cada elemento m ∈ Z hay un único inverso para la suma, un opuesto, que se denota por
−m:
m + (−m) = 0 , para todo m ∈ Z .

La existencia de opuesto permite definir la operación diferencia como

m − n ≡ m + (−n) .

A partir de las propiedades anteriores se pueden demostrar otras propiedades conocidas, por
ejemplo
1.5 Proposición. Si m, n ∈ Z entonces
m0 = 0 .

m(−n) = −mn.
Demostración. Como 0 = 0 + 0 se tiene que cumplir, por la propiedad distributiva,

m0 = m(0 + 0) = m0 + m0 ,

y si sumamos el opuesto de m0 a ambos miembros se obtiene, como querı́amos, que

0 = m0 .

Para lo segundo basta ver usando lo anterior y de nuevo la propiedad distributiva,

0 = m0 = m(n + (−n)) = mn + m(−n) ,

lo que nos dice que m(−n) es el opuesto de mn, es decir m(−n) = −mn, como querı́amos.

Z es un ejemplo de lo que se conoce como anillo conmutativo: un conjunto en el que hay definidas
dos operaciones (en el caso de Z la suma y producto habituales) que cumplen las ocho propiedades
anteriores. Los anillos conmutativos se estudiarán con detalle en Álgebra. Lo importante de esas
abstracciones es que cualquier resultado, como por ejemplo la proposición anterior, que obtengamos
a partir —solamente— de esas ocho propiedades, valdrán en cualquier anillo conmutativo.
También se extiende a Z la relación de orden. Sabemos que si m ∈ N entonces −m < 0; la
relación de orden ‘se lleva bien con la suma’ (como en N) y ‘se lleva bien’ sólo con el producto por
enteros positivos:
si m, n, p ∈ Z , m≤n, y 0<p entonces mp ≤ np .

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12 NÚMEROS

1.3. Números racionales


Los números enteros no fueron suficientes para las necesidades que surgieron al ser humano;
pronto apareció la necesidad de usar partes de una unidad 4 . Por ejemplo en el proceso de medir
es claro que, fijada una unidad de medida, los números enteros no bastan para medir cualquier
segmento; para segmentos más cortos que la unidad de medida hace falta dividir la unidad en
partes y contar cuantas de esas partes caben en el segmento; fue necesario introducir (inventar)
los números racionales (racional viene de ratio, razón, en el sentido de cociente, proporción, no de
razonable).
A partir de los números enteros se pueden construir los racionales —algo que se verá en las
asignaturas de Álgebra—, a nosotros sin embargo nos bastará con lo que ya sabemos:
Dados a, b, c, d ∈ Z, con b 6= 0, d 6= 0, decimos que las fracciones ab , dc , son equivalentes si y sólo
si ad = bc (por ejemplo, 34 y 68 son equivalentes); un número racional es una clase de fracciones
equivalentes; cada una de ellas es un representante de ese número racional. Por ejemplo 34 , 68 , etc.
son representantes del número racional formado por todas las fracciones equivalentes a ellos, aunque
hablemos simplemente del número racional 34 . Como es sabido, lo habitual es elegir un representante,
p
q con q > 0 y tales que p y q (o −p y q si el número es negativo) sean primos relativos, es decir, no
tengan factores primos comunes.
Al conjunto de los números racionales se le representa por Q (de quotient). Claramente, si
identificamos al entero m con el racional (representado por) m 1 , podemos considerar a Z como un
subconjunto de Q.
Sabemos cómo se define la suma y el producto en Q y que esas operaciones satisfacen las mismas
ocho propiedades que en Z y una más que es fundamental:
p
para cada elemento q ∈ Q, con p 6= 0 hay un inverso para el producto, pq :

pq
=1.
q p

Nótese que por el primer punto de la proposición 1.5 el 0 no puede tener inverso para el producto:
para cualquier r ∈ Q se cumple que r 0 = 0 r = 0, luego no hay ningún r tal que 0 r = 1. (¡Como Q
satisface las mismas ocho propiedades de Z, el resultado de la proposición también vale para Q, no
hay que probarlo de nuevo!)
Como sabemos, la existencia de inverso permite definir la división por un número racional no

nulo: si x = pq e y = pq′ 6= 0 definimos xy , que como sabemos se nota también x : y o
x ÷ y , como
x p q′
≡ x · y −1 = .
y q p′

Q es un ejemplo de lo que se conoce como cuerpo: un conjunto en el que hay definidas dos
operaciones (en el caso de Q la suma y producto habituales) que cumplen las nueve propiedades
anteriores (las ocho que ya tenı́an los anillos conmutativos y la existencia de inverso para la segunda
operación). Los cuerpos se estudiarán con detalle en Álgebra.
4
La idea de número racional positivo era ya conocida por los babilonios, es muy anterior —ver la nota previa— a
la de número entero negativo.

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1.3 Números racionales 13

En Q tenemos también el concepto de orden: sabemos comparar dos números racionales y decir
p p p p
cuándo es m m m m m
n ≤ q . Como es habitual escribiremos “ n < q ” si n ≤ q pero n 6= q ; y diremos que n
m m m
es positivo si 0 < n , y que n es negativo si n < 0.
La relación de orden y las operaciones se llevan bien, en el sentido que ya hemos visto para
naturales y enteros: sean x, y ∈ Q

si x≤y y z∈Q entonces x+z ≤y+z ,

si x≤y y z>0 entonces x z ≤ y z .

Conviene ahora recapitular y poner en orden todas las propiedades que hemos visto para Q:
Propiedades de la suma
1. asociatividad:
(x + y) + z = x + (y + z) , para todo x, y, z ∈ Q ;

2. existencia de elemento neutro:


existe un elemento, 0 ∈ Q tal que

x + 0 = 0 + x = x, para todo x ∈ Q ;

3. existencia de elementos opuestos:


para cada x ∈ Q existe un único elemento, llamado opuesto de x, y representado por −x con
la propiedad
x + (−x) = (−x) + x = 0 ;

4. conmutatividad:
x+y =y+x , para todo x, y ∈ Q ;

Propiedades del producto


5. asociatividad
(xy)z = x(yz) , para todo x, y, z ∈ Q ;

6. existencia de elemento neutro:


existe un elemento, 1 ∈ Q, tal que

x1 = 1x = x , para todo x ∈ Q ;

7. existencia de elementos inversos:


para cada x ∈ Q, x 6= 0, existe un único elemento, llamado inverso de x y representado por
x−1 con la propiedad
x x−1 = x−1 x = 1 ;

8. conmutatividad
xy = yx , para todo x, y ∈ Q ;

Propiedad que relaciona ambas operaciones

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14 NÚMEROS

9. distributividad:
x(y + z) = xy + xz , para todo x, y, z ∈ Q ;

Propiedades de la relación de orden

10. orden total 5


si x, y ∈ Q entonces x≤y ó y≤x.

Propiedades de compatibilidad de la relación de orden

11. monotonı́a para la suma

si x≤y y z∈Q entonces x+z ≤y+z ,

12. monotonı́a para el producto por números positivos

si x≤y y 0<z entonces xz ≤ yz

A un cuerpo en el que hay definida una relación de orden que satisface las propiedades 10-12 se
le llama cuerpo ordenado. Por tanto, Q con las operaciones que conocemos y el orden que conocemos
es un cuerpo ordenado.
1.6 Nota. Es fácil comprobar que las propiedades 11 y 12 pueden formularse de forma equivalente
con < en lugar de ≤. Por ejemplo, 12 puede sustituirse por

12′ . monotonı́a para el producto por números positivos

si x<y y 0<z entonces xz < yz

Hay muchas propiedades que conocemos de Q que se pueden demostrar usando sólo las 12
propiedades anteriores. Como hemos señalado antes, esas propiedades valdrán en cualquier otro
cuerpo ordenado que ‘nos encontremos’. Veamos algunos ejemplos importantes que tiene que ver
con el orden:

1.7 Proposición. Sean x, y ∈ Q.

x ≤ y si y sólo si 0 ≤ y − x .

x ≤ 0 si y sólo si 0 ≤ −x .

El producto por números negativos invierte el orden:

si x≤y y z<0 entonces yz ≤ xz .

x2 ( = xx) ≥ 0 .

Supongamos que x e y son ambos positivos o ambos negativos; si x ≤ y entonces y −1 ≤ x−1 .


5
Eso se suele enunciar también en la forma equivalente : si x, y ∈ Q entonces o bien x < y ó y < x ó x = y. Se
conoce entonces como propiedad de tricotomı́a.

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1.3 Números racionales 15

Demostración. Si x ≤ y, por la propiedad 11 se tiene

x + (−x) ≤ y + (−x) o sea 0 ≤ y − x ;

el recı́proco se hace igual (sumando x a ambos miembros). Eso prueba la primera afirmación. La
segunda es simplemente la primera para y = 0.
Para probar la tercera usamos que por lo anterior 0 < −z y, por la propiedad 12, (−z)x ≤ (−z)y,
o lo que es lo mismo, −zx ≤ −zy; pero, de nuevo por lo anterior, eso equivale a zy ≤ zx .
La penúltima propiedad se deduce directamente de 12 en el caso de x ≥ 0; si por el contrario x ≤ 0
se deduce de la anterior.
La demostración de última propiedad la dejamos como ejercicio.

1.8 Ejercicio. Sean x, y ∈ Q y sea m ∈ N. Probar que

si x ≥ 0, y ≥ 0 entonces x<y si y sólo si xm < y m .

(Nótese que de eso se deduce que si x, y ≥ 0 entonces xm = y m ⇐⇒ x = y .)

1.3.1. Insuficiencia de los números racionales


En las secciones anteriores hemos visto cómo distintas necesidades hicieron ampliar el concepto
de número y ası́ pasar de los naturales a los enteros y de los enteros a los racionales (aunque como ya
hemos dicho no fue éste exactamente el orden histórico), pero ¿por qué no nos basta con los números
racionales? ¿qué hizo necesario inventar los números reales? Vamos a ver esto a continuación.
Ya hemos mencionado que, entre otras cosas, los números racionales los usamos para medir :
si marcamos en la recta un punto, O, que tomamos como origen, y situamos a la derecha de él la
unidad de medida, tenemos el punto, llamémosle U , al que corresponde el 1; a partir de ahı́ podemos
marcar en la recta segmentos de longitud el número racional que queramos, dicho de otra forma,
podemos representar cada número racional en la recta (ver la fig. 1.1).

Figura 1.1. A cada número racional le corresponde un punto de la recta

1.9 Ejercicio. Explicar la figura 1.1.


Pero en realidad es más importante la correspondencia en sentido contrario, es decir ¿se puede
medir cualquier segmento con esos números? 6 o mejor dicho, ¿es cierto que en la manera anterior
6
Por supuesto, esa es una cuestión ‘no-técnica’: en la práctica la visión humana aunque sea ayudada por lo que sea,
tiene un lı́mite y la regla con la que midamos tendrá un mı́nimo de sub-unidad que podamos apreciar (el denominador
que elegimos para los números racionales con los que medimos).

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16 NÚMEROS

a cada segmento se le puede asociar un número racional? Los griegos descubrieron que la respuesta
es no; hacia el siglo V a.C. la escuela pitagórica demostró que a la hipotenusa de un triángulo
rectángulo cuyos catetos midan 1, no le corresponde nigún número racional.
1.10 Proposición. No existe ningún número racional cuyo cuadrado sea 2.
2
Demostración. Supongamos que sı́ existe, es decir que hay un pq ∈ Q tal que pq2 = 2. Podemos
suponer que la fracción pq es irreducible (todo número racional tiene un representante irreducible).
De la igualdad anterior se deduce que
p2 = 2q 2 ,
es decir p2 es par; pero entonces tiene que ser p un número par (porque si fuese impar su cuadrado
también lo serı́a; comprobarlo), digamos p = 2m. Se tendrı́a entonces que

4m2 = 2q 2

y por tanto
q 2 = 2m2
con lo que también q serı́a par, es decir p y q tienen que ser pares. Esto es una contradicción con
la hipótesis de que pq es irreducible, y por tanto no es cierto que exista un número racional cuyo
cuadrado sea 2.

Figura 1.2. ¿Qué número hay que poner ahı́?

1.11 Ejercicio. Demostrar que no hay ningún número racional cuyo cuadrado sea 3.
Vemos que hay puntos en la recta a los que no se les puede asociar un número racional, de hecho
a partir del ejemplo anterior es fácil situar sobre la recta los segmentos de longitud doble, triple,
etc. o de longitud mitad, un tercio, etc. a los que claramente tampoco les corresponde un número

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1.3 Números racionales 17

Figura 1.3. Hay puntos en la recta a los que no les corresponde ningún número racional

racional (¿por qué?). Por tanto la idea de pensar en los números como puntos en la recta (después de
fijar un origen, 0, y un segmento unidad, 1) dejarı́a huecos, hay infinitos puntos en la recta a los que
no les corresponde ningún número racional. Puede decirse que en Q hay huecos mientras que en la
recta no hay huecos. Por tanto para representar la lı́nea recta y la idea de continuidad que encierra,
los números racionales son insuficientes. Podemos √ pensar que ya sabemos eso: la hipotenusa del
triángulo rectángulo con catetos de medida 1, mide 2, que es un número irracional —es decir que
no es una fracción—, pero eso es precisamente lo que estamos tratando de entender aquı́: ¿qué es
un número irracional?
Hasta finales del siglo XIX sólo existı́a una idea ‘geométrica’ de estos ‘números’, pero en esa
época, la necesidad de estudiar con rigor las funciones y sus propiedades (por ejemplo el teore-
ma de Bolzano que ya hemos mencionado), hizo que matemáticos como Dedekind y Cantor 7 se
preocuparan por tratar de fundamentar lógicamente la idea de número real.
Ası́ expresó Dedekind esa necesidad de crear números nuevos:

Si pretendemos ahora, como es nuestro deseo, examinar aritméticamente todos los fenómenos
de la lı́nea recta, el dominio de los números racionales es insuficiente y se hace absolutamente
necesario que el instrumento Q, construido con la creación de los números racionales8 , sea me-
jorado esencialmente mediante la creación de nuevos números de manera que el dominio de los
números adquiera la misma completitud, o como podrı́a decirse también, la misma continuidad,
que la lı́nea recta.

[Es una cita del artı́culo “Stetigkeit und irrationale Zahlen” (Continuidad y números irracionales).
Está traducido en [1] .]

7
Bernard Bolzano, matemático nacido en Praga (entonces Bohemia, ahora República Checa) 1781-1848. Richard
Dedekind, matemático alemán 1831-1916. Georg Cantor, matemático alemán —aunque nacido en San Petersburgo—
1845-1918.
8
En el artı́culo de Dedekind se usa en realidad R para denotar a los números racionales y R para los reales.

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18 NÚMEROS

1.4. Números reales


Queremos ampliar Q a un conjunto de cosas a las que podamos llamar números, que notaremos
por R, y tal que a cada punto de la recta le corresponda uno de esos números, por tanto, algo que
no tenga el ‘fallo de no-continuidad’ que acabamos de ver en Q.
Es decir queremos un conjunto de números, R, que contenga a Q y

con una suma y producto que cumplan las propiedades que conocemos de estas operaciones
en Q, propiedades 1 a 9;

con un orden que cumpla también las propiedades 10 a 12 que tiene el orden en Q;

que tenga una propiedad que ’le de continuidad a la recta’ o que ’complete a la recta’ (esta
será la propiedad 13 que enunciaremos más adelante).

1.4.1. ‘Definición’ de los números reales


Dedekind demostró que es posible definir algo que satisface todos los requisitos anteriores. No-
sotros no veremos como se construye eso (es un poco largo y laborioso, puede verse por ejemplo [4,
cap. 28]); nos conformaremos con saber que efectivamente puede hacerse, es decir:

Existe un conjunto R, que llamamos conjunto de los números reales,


que contiene a Q y en el que hay definidas una suma y un producto,
que seguimos notando por + y por · , y una relación de orden, ≤ ,
que satisfacen las propiedades 1 a 13.

Además veremos que, en el sentido que precisaremos más adelante, hay un único conjunto que
satisface lo anterior.
A partir de ahora, todos las afirmaciones que hagamos sobre números reales, y más adelante
sobre funciones reales de variable real, las demostraremos basándonos en esas 13 propiedades. No
necesitaremos conocer qué es R, sólo que es ‘algo que tiene todas esas propiedades’.
Aunque no harı́a falta escribir las doce primeras, vamos a escribir de nuevo toda la lista:
Propiedades de la suma

1. asociatividad:
(x + y) + z = x + (y + z) , para todo x, y, z ∈ R ;

2. existencia de elemento neutro:

existe un elemento, 0 ∈ R tal que x + 0 = 0 + x = x, para todo x ∈ R ;

3. existencia de elementos opuestos:


Para cada x ∈ R existe un único elemento, llamado opuesto de x, y representado por −x con
la propiedad
x + (−x) = (−x) + x = 0 ;

4. conmutatividad:
x+y =y+x , para todo x, y ∈ R ;

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1.4 Números reales 19

Propiedades del producto


5. asociatividad
(xy)z = x(yz) , para todo x, y, z ∈ R ;

6. existencia de elemento neutro:

existe un elemento, 1 ∈ R, tal que x 1 = 1 x = x , para todo x ∈ R ;

7. existencia de elementos inversos:


Para cada x ∈ R, x 6= 0, existe un único elemento, llamado inverso de x y representado por
x−1 con la propiedad
x x−1 = x−1 x = 1 ;

8. conmutatividad
xy = yx , para todo x, y ∈ R ;

Propiedad que relaciona ambas operaciones


9. distributividad:
x(y + z) = xy + xz , para todo x, y, z ∈ R ;

Propiedades de la relación de orden


10. orden total
si x, y ∈ R entonces x≤y ó y≤x;

Propiedades de compatibilidad de la relación de orden


11. monotonı́a para la suma

si x≤y y z∈R entonces x+z ≤y+z ;

12. monotonı́a para el producto por números > 0

si x≤y y z>0 entonces xz ≤ yz ;

Propiedad de continuidad que diferencia a Q de R


13. Principio del supremo
A un cuerpo ordenado que satisfaga la propiedad 13 se le llama cuerpo ordenado completo. Por
tanto, R es un cuerpo ordenado completo.
Para poder enunciar el Principio del supremo necesitamos antes definir algunos conceptos.

1.12 Definición. Sea A ⊂ R.


M ∈ R es una cota superior de A si

x≤M para todo x∈A.

Decimos que A es acotado superiormente si existe una cota superior de A.

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20 NÚMEROS

m ∈ R es una cota inferior de A si

m≤x para todo x∈A.

Decimos que A es acotado inferiormente si existe una cota inferior de A.

Si A es acotado superiormente e inferiormente, decimos simplemente que A es acotado.

Sea A ⊂ R un conjunto acotado superiormente. Si α es una cota superior de A y cualquier


otra cota superior de A es mayor o igual que α, decimos que α es el supremo de A y escribimos
α = sup A.

Sea A ⊂ R un conjunto acotado inferiormente. Si α es una cota inferior de A y cualquier


otra cota inferior de A es menor o igual que α, decimos que α es el ı́nfimo de A y escribimos
α = ı́nf A.

Ya estamos en condiciones de enunciar la propiedad 13.


13. Principio del supremo: Todo conjunto de números reales no vacı́o que esté acotado supe-
riormente tiene supremo.
Antes de seguir vamos a ‘practicar’ un poco con todos esos conceptos de sup, ı́nf, etc. y dar
alguna definición relacionada:
1.13 Ejercicio. Estudiar si los conjuntos siguientes son acotados superiormente. En caso afirmativo
dar varias cotas superiores y determinar su supremo:
1. A = { 1, 3, 5, 7 } 2. B = { x ∈ R : x ≤ 1 } 3. C = { x ∈ R : x ≥ 1 }
4. D = { x ∈ R : x < 1 } 5. E = { x ∈ R : −5 < x ≤ 10 }
6. F = { x ∈ R : x ≤ −1 ó x ≥ 3 }.
Si A es un conjunto acotado superiormente y hay una cota superior, M , que está en A (como
pasa en alguno de los ejemplos del ejercicio anterior), entonces es claro que ese M es el supremo de
A (¡justificarlo!). En ese caso le damos un nombre especial:
1.14 Definición. 1. Si A ⊂ R es conjunto acotado superiormente y α ∈ A es una cota superior
de A, decimos que α es el máximo de A y escribimos α = máx A. Es claro que, si existe, el
máximo de A es también el supremo de A.

2. Si A ⊂ R es conjunto acotado inferiormente y α ∈ A es una cota inferior de A, decimos que α


es el mı́nimo de A y escribimos α = mı́n A. Es claro que, si existe, el mı́nimo de A es también
el ı́nfimo de A.
Por tanto, decir que un conjunto acotado superiormente tiene máximo equivale a decir que tiene
un supremo que está en el propio conjunto y análogamente para mı́nimo e ı́nfimo.
1.15 Ejercicio. ¿Cuáles de los conjuntos del ejercicio anterior tienen máximo y cuáles no?
Hay una manera simple de cuantificar la definición de supremo; la dejamos como ejercicio:
1.16 Ejercicio. Sea A ⊂ R acotado superiormente. Probar que M ∈ R es el supremo de A si y
solo si se cumple

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1.4 Números reales 21

1. M es cota superior de A;

2. para todo ε > 0, existe algún x ∈ A tal que x > M − ε.

1.17 Ejercicio. Si A ⊂ R notaremos por −A al conjunto

−A ≡ { −x | x ∈ A } .

Probar que A está acotado inferiormente si y sólo si −A está acotado superiormente y que en ese
caso
ı́nf(A) = − sup(−A) .

Es fácil probar que de la propiedad del supremo se deduce una análoga para el ı́nfimo:

1.18 Teorema (Propiedad del ı́nfimo). Todo subconjunto de R no vacı́o y acotado inferiormente
tiene un ı́nfimo.

Demostración. Sea A ⊂ R acotado inferiormente, es decir existe algún m ∈ R tal que m ≤ x para
todo x ∈ A. Llamemos B al conjunto de cotas inferiores de A, es decir

B = { m ∈ R | m es cota inferior de A } .

Claramente B 6= ∅ y todo elemento de A es cota superior de B; por la propiedad 13 existe α = sup B;


veamos que α = ı́nf A. Como todo elemento de A es cota superior de B y α = sup B, α es la menor
cota superior de B, por tanto α ≤ a, para todo a ∈ A. Por otra parte, si m es una cota inferior de
A, entonces m ∈ B, por tanto, m ≤ α. Ası́ que α es cota inferior de A, y es mayor o igual que todas
las cotas inferiores de A. Esto nos dice que α = ı́nf A.

Por supuesto, todo lo que hemos probado en la sección anterior usando sólo las propiedades 1 a
12 (por ejemplo la proposición 1.7 o la afirmación en el ejercicio 1.8) sigue siendo válido ahora para
los elementos de R. La propiedad 13 sin embargo, hace que cosas que no eran posibles en Q sı́ lo
sean en R. Por ejemplo, veamos que en R se soluciona el problema que apareció a los pitagóricos:

1.19 Teorema. Existe un (único) número real positivo cuyo cuadrado es 2.

Demostración. Consideremos el conjunto

A = x ∈ R | x ≤ 0 ó x ≥ 0 y x2 < 2 .


Se cumple que
• A es un conjunto no vacı́o, por ejemplo 1 ∈ A;
• A es acotado superiormente, por ejemplo 2 es una cota superior de A
(veamos eso: lo que hay que ver es que en A no puede haber ningún número mayor que 2, pero eso
es claro, porque si y > 2 entonces, usando la propiedad de monotonı́a del producto por positivos,

y 2 = y · y > 2y > 2 · 2 > 2

y por tanto y ∈
/ A.)
Por la propiedad 13 existe en R el sup A, llamémosle α. Claramente es α > 0 (¿por qué?), veamos
que α2 = 2. Para ello vamos a probar que no puede ocurrir α2 < 2 ni α2 > 2.

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22 NÚMEROS

Comprobemos, pues, que no puede ser α2 < 2; vamos a ver que si ocurre eso entonces hay algún
elemento en A mayor que α, y por tanto α no es cota superior de A. En efecto, si α2 < 2 podemos
elegir h ∈ R, h > 0, tal que sea también (α + h)2 < 2, porque

(α + h)2 = α2 + h2 + 2αh

y para que eso sea < 2 deberı́a ser

h2 + 2αh < 2 − α2 ≡ m ,

y es posible elegir h > 0 de manera que se cumpla lo anterior, porque si tomamos 0 < h < 1 entonces
es h2 < h y por tanto
h2 + 2αh < h + 2hα = h(1 + 2α) ;
para que eso sea < m basta tomar
m
h< ,
1 + 2α
por ejemplo,
m
h=
2(1 + 2α)
m
(nótese que 2(1+2α) < 1, justificarlo). Por tanto, con h ası́, tenemos que (α + h)2 < 2, es decir
α + h ∈ A, y sin embargo α + h > α; luego si α es mayor o igual que todos los elementos de A no
puede ser α2 < 2.
Tampoco puede ser α2 > 2. Vamos a comprobar que si ocurre eso entonces hay alguna cota
superior de A menor que α, o lo que es lo mismo, hay algún h ∈ R, h > 0, h < α, tal que también
(α − h)2 > 2. En efecto, se tiene

(α − h)2 = α2 + h2 − 2αh ,

y para que eso sea > 2 bastarı́a que fuese

α2 − 2αh > 2 ,

(porque α2 + h2 − 2αh > α2 − 2αh). Es posible elegir h > 0 de manera que se cumpla lo anterior:
2
hay que elegir h > 0 tal que h < α2α−2 , por ejemplo podemos tomar

α2 − 2
h=

(nótese que ese h es positivo porque estamos suponiendo que α2 > 2). Por tanto, con h ası́, tenemos
que (α − h)2 > 2, y por tanto α − h es cota superior de A, y sin embargo α − h < α; luego si α es
el supremo de A no puede ser α2 > 2.
La unicidad es fácil, se deduce de la propiedad 12 de monotonı́a del orden: si 0 < a < α entonces
a2 < aα < α2 = 2 luego a2 6= 2. Análogamente se ve que no puede haber un b > α con b2 = 2.

√ Como es sabido al número real positivo cuya existencia acabamos de demostrar se le nota por
2. Vimos que no existe ningún número racional cuyo cuadrado√sea 2 (es la proposición 1.10: el
‘fallo’ en los racionales que encontraron los pitagóricos), por tanto 2 es un número real no racional.
Decimos que es un número irracional. Lo números irracionales son por tanto los elementos de R \ Q.

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1.4 Números reales 23


Es fácil ver que el producto de 2 por cualquier número racional no nulo es también irracional, es
decir √
si r ∈ Q y r 6= 0 entonces r 2 es irracional
(demostrarlo); existen por tanto infinitos números irracionales. Pronto comprobaremos que, en cierto
sentido, hay muchos más números irracionales que racionales.

1.20 Nota. Como veremos más adelante, hay situaciones en las que, como en el caso de 2, un
número se define por una propiedad; ello requiere por tanto probar que hay algún número que
satisface esa propiedad. Eso se hace, por ejemplo, para definir π (como la relación que existe entre
la longitud de una circunferencia y su diámetro, . . . eso requiere probar que esa relación es la misma
para todas las circunferencias), o para definir e (. . . ya veremos la propiedad que define e).
Una tarea que puede ser más complicada es demostrar si el número que se ha definido es
racional o no. Euler9 en 1737, fue el primero en demostrar que e es irracional. La demostración
es relativamente simple y posiblemente la veremos como un ejercicio. Es mucho más complicado
probar que π es irracional, la primera demostración fue de Lambert10 en 1768.

Unicidad de R
La demostración de que existe un cuerpo ordenado y completo, lo que nosotros hemos llamado
R, requiere construir uno: decir qué son los números reales, cómo se suman, etc. Ese proceso es
largo y, como hemos dicho ya, no lo veremos. En [4, cap. 28], por ejemplo, puede estudiarse una
versión de cómo lo hizo Dedekind, pero hay otras formas de definir ‘algo’ que contiene a Q y que
cumple las propiedades 1 a 1311 ; es importante saber, por tanto, que todas llevan esencialmente a lo
mismo, es decir que esencialmente hay sólo un cuerpo ordenado y completo. ¿Qué quiere decir aquı́
‘esencialmente’ ? Matemáticamente eso se traduce en afirmar que cualquier otro cuerpo ordenado y
completo es isomorfo a R. Aunque tampoco entraremos en los detalles de la demostración (ver [4,
cap. 29]), vamos a ver qué significa eso.
Supongamos que (K, ⊕, ⊙, ) es un cuerpo ordenado y completo, es decir, en K hay definidas
unas operaciones “⊕” y “⊙” y un orden, “”, que satisfacen las 13 propiedades que hemos visto
para “+”, “·” y “≤”. Lo que se puede demostrar es que existe una aplicación

T : R → K,

tal que

- si x, y ∈ R y x 6= y, entonces T (x) 6= T (y);

- para cada a ∈ K existe algún x ∈ R tal que a = T (x)


(esas dos propiedades nos dicen que T es una biyección entre R y K);

- si x, y ∈ R
T (x + y) = T (x) ⊕ T (y) ,
T (x · y) = T (x) ⊙ T (y) ;
9
Leonhard Euler, matemático suizo, 1707-1783.
10
Johann Heinrich Lambert, matemático alemán, 1728-1777.
11
Por ejemplo usando sucesiones de Cauchy de números racionales—algo que veremos más adelante—, ver por
ejemplo [3].

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24 NÚMEROS

- si x, y ∈ R y x ≤ y, entonces T (x)  T (y) .

Cuando existe una aplicación como esa se dice que R y K son isomorfos y se dice que T es un
isomorfismo de cuerpos ordenados entre R y K. Lo anterior afirma por tanto que cualquier cuerpo
ordenado completo es isomorfo a R. La idea debe estar clara: T es una forma de ‘renombrar’ a los
elementos de R (es una biyección) y las propiedades de T nos permite trasladar cualquier propiedad
que probemos en R (. . . a partir de las 13 propiedades fundamentales) a la misma propiedad para
K.
Por tanto, la clave es que las propiedades 1-13 determinan totalmente a R y no nos importa en
realidad cómo o qué son sus elementos.

1.4.2. Más propiedades importantes de los números reales


R es arquimediano
Geométricamente es fácil de entender qué significa esta propiedad de ‘arquimediano’: si tenemos
dos segmentos, uno de longitud x y otro de longitud y, es intuitivamente claro que si ‘llevamos’
el más pequeño (supongamos que es x) un número suficiente de veces sobre la recta, seguro que
‘sobrepasa’ a y; eso precisamente es lo que vamos a demostrar:

Figura 1.4. Propiedad arquimediana

1.21 Teorema. Si x, y ∈ R, con 0 < x, 0 < y, entonces existe n ∈ N tal que nx > y.

Para probarlo usaremos otro resultado que es también ‘intuitivamente claro’ (. . . y que en reali-
dad es un caso particular):

1.22 Teorema. N ⊂ R no está acotado superiormente.

Demostración. Antes de empezar señalemos que es claro que no existe en N una cota superior de
N: para cada n ∈ N podemos hallar uno mayor, por ejemplo n + 1. Sin embrago R es un conjunto
más grande y podrı́a ser que ahı́ sı́ hubiese cotas superiores de N; lo que vamos a ver es que eso
tampoco ocurre.
En efecto, si N estuviese acotado superiormente, por la propiedad del supremo existirı́a α ≡
sup(N), y se cumple que n ≤ α para todo n ∈ N, pero como n + 1 también está en N se cumple
también
n + 1 ≤ α , para todo n ∈ N ;
eso implica que
n≤α−1 , para todo n ∈ N
y por tanto α − 1 serı́a una cota superior de N menor que α, lo que contradice que α sea el supremo
de N (recordemos, supremo ≡ la menor de las cotas superiores).

(Nótese que hemos probado que para todo x ∈ R, x > 0, existe algún n ∈ N tal que n > x, es
decir la afirmación de la propiedad arquimediana con 1 y x.)

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1.4 Números reales 25

Demostración del teorema 1.21. Si 0 < x, 0 < y, por el teorema anterior existe algún n ∈ N tal que
n > xy (si no, xy serı́a una cota superior de N), por tanto —multiplicando la desigualdad por x > 0—
se obtiene que para ese n se cumple que nx > y.
1
1.23 Corolario. Si ε es un número real positivo, entonces existe n ∈ N tal que n < ε.

Demostración. Basta aplicar el teorema a los números positivos 1 y ε y obtenemos que existe n ∈ N
tal que 1 < nε y, como n > 0, n1 < ε.

Nota. Es obvio que Q es arquimediano (por ser subconjunto de R), pero en realidad eso se puede
demostrar directamente. (Es fácil: si x, y ∈ Q, 0 < x < y, podemos elegir representantes de x e y
con el mismo denominador: x = pr , y = qr . Será entonces p, q ∈ N, p < q; basta ver ahora que existe
n ∈ N tal que np > q, por ejemplo: (q + 1)p > q, y por tanto nx > y.)
La demostración, sin embargo, usa la forma de Q, no hay una demostración que se base sólo en las
propiedades 1-12, y de hecho existen cuerpos ordenados que no satisfacen la propiedad arquimediana.

Parte entera de un número real


La no-acotación de N la usaremos también para probar algo muy conocido: todo número real
está entre dos números enteros consecutivos:

1.24 Proposición. Dado x ∈ R existe un único p ∈ Z tal que

p≤x<p+1 .

1.25 Definición. Si p es como en la proposición anterior, diremos que p es la parte entera de x y


escribiremos p = E(x) ó también p = [x]. Se tiene entonces que la parte entera de un número real
x es el mayor entero que es menor o igual que x.

Demostración de 1.24. Sea x ∈ R. Consideremos el conjunto

A = {m ∈ Z : m ≤ x} .

A no es vacı́o, ya que como N no está acotado superiormente, existe n ∈ N tal que −x < n, por
tanto, −n < x, luego −n ∈ A. Por otra parte, es claro que A está acotado superiormente por x.
Entonces A tiene supremo. LLamemos α al supremo de A. Por definición de supremo, α es la menor
de todas las cotas superiores de A, por tanto α − 1 no es cota superior de A. Entonces existe p ∈ A
tal que α − 1 < p. Veamos que p cumple las condiciones requeridas. Como p ∈ A, p ≤ x. Por otra
parte, α − 1 < p implica p + 1 > α, por lo tanto, p + 1 ∈
/ A (todo elemento de A es menor o igual que
el supremo de A). Como p + 1 es entero, si no pertenece a A es porque no satisface que es menor o
igual que x, luego p + 1 > x.
La unicidad es fácil: si para un x ∈ R existiesen p, q, con, supongamos, p > q y cumpliendo

p≤x<p+1 ; q ≤x<q+1 ;

como p, q ∈ Z y p > q, tiene que ser p ≥ q + 1, y entonces se seguirı́a

q+1≤p≤x<q+1 ,

o sea q + 1 < q + 1 que es falso.

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26 NÚMEROS

1.26 Corolario. Sean x e y números reales tales que y − x > 1. Entonces existe m ∈ Z tal que
x < m < y.
Demostración. Sea p la parte entera de x, entonces p ≤ x < p + 1. Sumando 1 en la primera
desigualdad, p + 1 ≤ x + 1 y como por hipótesis x + 1 < y, obtenemos de todo esto x < p + 1 < y.
Ası́ que el número entero m = p + 1 = E(x) + 1 satisface que x < m < y.

Q es denso en R
Con la palabra denso se expresa la siguiente propiedad:
1.27 Teorema (Densidad de Q en R). Entre dos números rales cualesquiera siempre hay algún
número racional. Es decir, si x, y ∈ R, con x < y, existe r ∈ Q tal que x < r < y.
Demostración. Como y − x > 0 podemos afirmar por el corolario 1.23 que existe q ∈ N tal que
1
q < y − x y, como q > 0, obtenemos que 1 < qy − qx. Entonces, aplicando el corolario 1.26, existe
p ∈ Z tal que qx < p < qy y, de nuevo, como q > 0 obtenemos que x < pq < y.
Ahora es fácil probar que R \ Q también es denso en R, es decir
1.28 Teorema (Densidad de R \ Q en R). Entre dos números rales cualesquiera siempre hay algún
número iracional. Es decir, si x, y ∈ R, con x < y, existe z ∈ R \ Q tal que x < z < y.
Demostración. Como x < y, también se cumple
1 1
√ x< √ y .
2 2
Aplicando el teorema anterior, obtenemos que existe r ∈ Q, r 6= 0 tal que
1 1 12 ,
√ x<r< √ y
2 2
o lo que es lo mismo, √
x<r 2<y .
√ √
Es fácil ver que r 2 es irracional (ya hemos mencionado esto antes), por tanto z ≡ r 2 es un
irracional entre x e y.

Existencia de raices
Ya hemos visto que en R sı́ hemos solucionado el problema de existencia de un número cuyo
cuadrado es 2, vamos a ver que, en realidad, la situación es mucho mejor: existen raices de cual-
quier orden para cualquier número positivo. Necesitaremos primero (¿recordar?) algunas cosas sobre
potencias:
1.29 Proposición (Teorema del binomio de Newton). Sean x, y ∈ R, n ∈ N, entonces
       
n n 0 n n−1 n n 0 n
(x + y)n = x y + x y + ··· + xy n−1 + x y ,
0 1 n−1 n
donde definimos
   
n n n(n − 1) · · · (n − k + 1)
=1 y = para k ∈ N, k ≤ n .
0 k 1···k
12 √1 √1 √1
Si fuese 2
x<0< 2
y, bastarı́a tomar r 6= 0 con 0 < r < 2
y.

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1.4 Números reales 27

Demostración. Ejercicio (usar el principio de inducción).

Necesitaremos también una desigualdad importante:

1.30 Proposición (Desigualdad de Bernoulli). Sea x ∈ R, x 6= 0, x > −1, y sea n ∈ N, n ≥ 2,


entonces
(1 + x)n > 1 + nx .

Demostración. Ejercicio. (Usar el principio de inducción, recordar el ejercicio 1.2.)

1.31 Nota. Para n = 1 se tiene obviamente “=” en lugar de “>”. Para x = 0 se tiene también
obviamente la igualdad para cualquier n ∈ N.

1.32 Teorema. Sea m ∈ N. Para cada a ∈ R, a > 0, existe un único α ∈ R, α > 0, tal que αm = a.

Demostración. La idea esencial es la misma que en la demostración de la existencia de 2, aunque
los detalles son más complicados; más adelante veremos una demostración más simple usando las
propiedades de las funciones continuas, ver 3.76).
Se define el conjunto
A = { x ∈ R | x ≥ 0, xm < a } .
A es no vacı́o (0 ∈ A) y está acotado superiormente, ya que si a ≤ 1 entonces 1 es una cota superior
de A (justificarlo), y si a > 1, entonces a es una cota superior de A (justificarlo). Por la propiedad
del supremo, existe α ≡ sup A. Veamos que se cumple que αm = a.
En efecto, comprobemos que no puede ser αm < a ni αm > a, la propiedad de orden total
implica entonces que αm = a.
No es αm < a :
En efecto, veamos que en ese caso podrı́amos encontrar un número > α que está en A, algo imposible
porque α = sup A.
Dado 0 < h < 1, se tiene (usando la fórmula del binomio de Newton)
       
m m m m−1 m m 0 m
(α + h)m = α + α h + ··· + αhm−1 + α h
0 1 m−1 m
      
m m m−1 m m 0
≤α +h α + ··· + α+ α
1 m−1 m
≡ αm + Kh

donde K ≡ m m
α+ m
 m−1   0
1 α + · · · + m−1 m α > 0 (aquı́ hemos usado que h < 1 y por tanto cualquier
potencia suya es también < 1). Si elegimos h < 1 tal que sea αm + Kh < a, o lo que es lo mismo,

a − αm
h<
K
(nótese que hay números positivos que cumplen eso porque estamos suponiendo que a > αm ),
entonces serı́a (α + h)m < a, y por tanto tendrı́amos que α + h ∈ A y α + h > α, lo que contradice
que sea α = sup A.
No es αm > a :
Veamos que si ocurriese eso podrı́amos encontrar un número < α que es cota superior de A, de
nuevo, algo imposible porque α = sup A.

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28 NÚMEROS

Dado 0 < h, escribimos

h m h m
    
m m
(α − h) = α 1− =α 1− ;
α α

si tomamos 0 < h < α, podemos aplicar la desigualdad de Bernoulli (porque entonces − αh > −1) y
obtenemos
h m
 
m m
(α − h) = α 1−
α
 
m h
≥α 1−m .
α
Es posible elegir h, con 0 < h < α, para el que sea
 
h
αm 1 − m >a,
α

basta tomar (resolviendo esa inecuación simple)


α a 
h< 1− m
m α
(nótese que hay números positivos que cumplen eso porque estamos suponiendo que a < αm ).
Entonces, con h elegido ası́, se tiene
(α − h)m > a
y se cumple que α − h es una cota superior de A (porque si x > α − h entonces xm > (a − h)m
—recordar el ejercicio 1.8— y no puede ser x ∈ A). Eso contradice que sea α = sup A, la menor de
las cotas superiores.
La unicidad que afirma el enunciado es fácil (de nuevo usamos el ejercicio 1.8): no puede existir
β 6= α tal que β m = a. Supongamos por ejemplo β < α, entonces β m < αm = a y por tanto se
cumple β m 6= a.

1.33 Definición. Sea m ∈ N. Dado a ∈ R, a > 0, al único α > 0 tal que αm = a (que existe por el

teorema anterior) se le llama raı́z m-ésima de a y se nota por m a 13 .

1.34 Notas. 1. Recalquemos que m a denota siempre un número positivo. Si m es par,
√ √
hay un número negativo, el número − m a, que√ también satisface (− m a)m = a, pero no
tienen sentido ‘igualdades’ como, por ejemplo, 4 = ±2. . . aunque a menudo se usen como
‘abreviaturas’.

2. No hemos definido m a cuando a < 0. Sin embargo √ es claro que en el caso de m impar
sı́ hay un número cuya potencia m-ésima es a: − m −a (que sı́ esta definido porque −a > 0)
satisface √ m
− m −a = (−1)m (−a) = a .

1.4.3. Intervalos. Valor absoluto de un número real


En esta sección repasaremos algunas cosas que, seguro, son ya conocidas. Empezamos por los
13 √
En el caso m = 2, como siempre, escribimos simplemente a.

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1.4 Números reales 29

Intervalos
1.35 Definición. Sean a, b ∈ R, a ≤ b. Definimos
(a, b) = { x ∈ R | a < x < b } , le llamamos intervalo abierto con extremos a, b;
[a, b] = { x ∈ R | a ≤ x ≤ b } , le llamamos intervalo cerrado con extremos a, b;
(a, b] = { x ∈ R | a < x ≤ b } ; [a, b) = { x ∈ R | a ≤ x < b } ,
les llamamos intervalos semiabiertos (por la izqda. o por la derecha) con extremos a, b;
(a, ∞) = { x ∈ R | a < x } ; [a, ∞) = { x ∈ R | a ≤ x } ;
(−∞, a) = { x ∈ R | x < a } ; (−∞, a] = { x ∈ R | x ≤ a } ,
les llamamos intervalos semiinfinitos o también —de acuerdo con la idea geométrica— semi-
rrectas (. . . por la izqda. o por la derecha, abiertos/as o cerrados/as, con extremo a).
R también es un intervalo y se puede escribir R = (−∞, ∞).
Muchas veces para describir un intervalo daremos, en lugar de sus extremos, su punto medio y su
radio:
Llamaremos intervalo abierto de centro a y radio r > 0 al intervalo (a − r, a + r). Se suele
notar E(a; r) o I(a; r) o B(a, r).
¯ r)
Análogamente se define intervalo cerrado de centro a y radio r. Se nota Ē(a; r) (. . . o I(a;
o B̄(a; r)).
Llamaremos entorno reducido de centro a y radio r > 0 al conjunto (a − r, a) ∪ (a, a + r). Se
nota E ∗ (a; r) o I ∗ (a; r) o B ∗ (a, r). Obsérvese que E ∗ (a; r) no es un intervalo.
1.36 Notas. 1. En las últimas definiciones ∞ o −∞ son solamente sı́mbolos. A veces se usa
(a, →) en lugar de (a, ∞) y análogamente en los demás casos.
2. Si a ∈ R, { a } es el intervalo [a, a]. El conjunto vacı́o también puede considerarse un intervalo:
∅ = (a, a), con cualquier a ∈ R. Decimos que esos son intervalos degenerados.
3. Para los intervalos abiertos o semiabiertos se usa en algunos libros ] en lugar de ( y [ en lugar
de ); ası́, por ejemplo, se escribe ]a, b] en lugar de (a, b], o ]a, b[ en lugar de (a, b).

Valor absoluto de un número real


1.37 Definición. Sea x ∈ R. Definimos valor absoluto de x como el número
(
x , si x ≥ 0
|x| = .
−x , si x ≤ 0

Es claro que para todo x ∈ R se cumple |x| ≥ 0 y también que


|x|2 = x2
(justificarlo), por tanto |x| es el número real positivo cuyo cuadrado es x2 (recordar el teorema
1.32), es decir (importante) √
x2 = |x| .

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30 NÚMEROS

Propiedades del valor absoluto


Las siguientes propiedades son consecuencias fáciles de la definición y de las propiedades de la
relación de orden (la primera la hemos usado ya); las demostraciones las dejamos como ejercicio.

1.38 Proposición. Sea x ∈ R.

1. |x| ≥ 0 .

2. |x| = 0 si y sólo si x = 0 .

3. |x| = | − x| .

4. −|x| ≤ x ≤ |x| .

5. Si r ∈ R, r > 0, entonces

|x| ≤ r si y sólo si −r ≤x≤r ,

dicho de otra forma


{ x ∈ R : |x| ≤ r } = [−r, r] = Ē(0, r) .

6. (Importante) Si a, r ∈ R, r > 0, entonces

|x − a| ≤ r si y sólo si a−r ≤x≤a+r ,

dicho de otra forma

{ x ∈ R : |x − a| ≤ r } = [a − r, a + r] = Ē(a; r) .

7. Si en las dos propiedades anteriores cambiamos ≤ por < se obtienen los resultados análogos
cambiando intervalos cerrados por abiertos.

8. Si a, r ∈ R, r > 0, entonces

x ∈ E ∗ (a, r) si, y sólo si, 0 < |x − a| < r .

9. Si y ∈ R es otro número real entonces

|xy| = |x||y| .

10. Si y ∈ R, y 6= 0, entonces
x |x|
=
y |y| .

Demostración. Ejercicio.

La propiedad siguiente es tan importante que vamos a darle una proposición para ella sola

1.39 Proposición (Desigualdad triangular). Si x, y ∈ R, entonces

|x + y| ≤ |x| + |y| .

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1.4 Números reales 31

Demostración. Si x e y son nulos es trivial. Si no, por la propiedad 5 anterior (con r = |x| + |y|),
eso equivale a demostrar que
−(|x| + |y|) ≤ x + y ≤ |x| + |y| ,
y eso es fácil: basta usar que
−|x| ≤ x ≤ |x| y − |y| ≤ y ≤ |y|
y sumar esas desigualdades (. . . es decir usar la propiedad de monotonı́a respecto de la suma de la
relación de orden).

1.40 Corolario. Si x, y ∈ R, entonces


||x| − |y|| ≤ |x − y| .
Demostración. Suponemos x 6= y (si x = y es trivial). Usando la propiedad triangular tenemos
|x| = |x − y + y| ≤ |x − y| + |y| ⇒ |x| − |y| ≤ |x − y| .
De la misma forma,
|y| = |y − x + x| ≤ |y − x| + |x| ⇒ |y| − |x| ≤ |y − x| = |x − y| .
De las desigualdades anteriores obtenemos
−|x − y| ≤ |x| − |y| ≤ |x − y| ,
que equivale a la desigualdad que querı́amos probar.

1.41 Proposición (Caracterización de los conjuntos acotados). Sea A ⊂ R, A 6= ∅. Entonces A es


acotado si, y sólo si, existe M ∈ R, tal que |x| ≤ M , para todo x ∈ A.
La demostración se deja como ejercicio.

Distancia entre números reales


El concepto de valor absoluto nos permite trasladar a R la idea geométrica de distancia entre
puntos.
1.42 Definición.
Sean x, y ∈ R. Definimos la distancia de x a y, y la denotamos por d(x, y), como
d(x, y) = |x − y| .
Las propiedades (importantes) siguientes son consecuencias de las propiedades del valor absoluto,
probarlas como ejercicio
Para todos x, y, z ∈ R se cumple
(a) d(x, y) ≥ 0, además d(x, y) = 0 si y sólo si x = y.
(b) d(x, y) = d(y, x).
(c) d(x, y) ≤ d(x, z) + d(z, y).

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32 NÚMEROS

Intervalos encajados
Usando intervalos se puede formular otra propiedad de R que es de hecho equivalente a la
propiedad 13 y que vamos a usar en las dos secciones siguientes:
1.43 Teorema (Propiedad de los intervalos encajados). Sea
{ [an , bn ] | n ∈ N }
una familia de intervalos cerrados encajados de R, es decir an , bn ∈ R, an ≤ bn y
[a1 , b1 ] ⊃ [a2 , b2 ] ⊃ . . . [an , bn ] ⊃ [an+1 , bn+1 ] ⊃ . . . .
Entonces su intersección es no vacı́a.
Si además
ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0 ,
entonces la intersección es un único punto.
Demostración. Nótese que la propiedad de encajado significa en particular que para m, n ∈ N,
m < n, se cumple
[an , bn ] ⊂ [am , bm ] ,
y por tanto
a m ≤ a n ≤ b n ≤ bm .
De ahı́ se deduce que para todos m, n ∈ N, am ≤ bn , y en particular an ≤ b1 para todo n ∈ N, es
decir, el conjunto
A = { an | n ∈ N }
es un conjunto acotado superiormente. Por la propiedad del supremo, existe a = sup A. Se cumple
claramente que
an ≤ a para todo n ∈ N
(por ser a cota superior de A) y
a ≤ bn
ya que todos los bn son cotas superiores de A. Por tanto a ∈ [an , bn ] para todo n ∈ N, y se cumple
por tanto que \
[an , bn ] 6= ∅ .
n∈N
Para probar la segunda parte, supongamos que por el contrario existiesen a, b ∈ R, a 6= b, tales que
\
a, b ∈ [an , bn ] ;
n∈N

supongamos por ejemplo, a < b. Eso significarı́a que para todo n ∈ N


a n ≤ a ≤ bn y a n ≤ b ≤ bn ,
pero entonces se tendrı́a que para todo n ∈ N
bn − a n ≥ b − a n ≥ b − a ,
y tendrı́amos que b − a serı́a una cota inferior del conjunto { bn − an | n ∈ N }, en contra de la
hipótesis de que el ı́nfimo de ese conjunto sea 0.

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1.4 Números reales 33

1.4.4. Cardinales. Conjuntos numerables


En esta sección vamos a ver que existen ‘muchos más’ números irracionales que racionales. Eso
puede parecer un poco raro: hay infinitos racionales e infinitos irracionales ¿no?. Lo que vamos a ver
es que existe una manera natural de comparar la ‘cantidad de elementos que hay en un conjunto’,
y que en ese sentido, efectivamente, hay más elementos en el conjunto R \ Q que en el conjunto
Q. (Algo de esto se verá en las asignaturas de Álgebra, por lo que las demostraciones de algunos
resultados las plantearemos como ejercicios.)

1.44 Definición. Sean A, B conjuntos no vacı́os. Decimos que A y B tienen el mismo cardinal si
existe una biyección entre esos conjuntos14 .

Recordemos que una aplicación, f : A → B, es una biyección si es inyectiva (es decir, si a1 6= a2


entonces f (a1 ) 6= f (a2 )) y sobreyectiva (es decir, para todo b ∈ B existe algún a ∈ A tal que
f (a) = b).

1.45 Ejercicio. Probar que A = { 1, 2, 3 } y B = { a, b, c } tienen el mismo cardinal.


Probar que N y el conjunto de los números pares, es decir,

P ≡ { n ∈ N | n = 2m para algún m ∈ N } ,

tienen el mismo cardinal.

1.46 Definición. Si n ∈ N notaremos por Fn ≡ { 1, . . . , n }. Diremos que el cardinal de A es finito


(o simplemente que A es un conjunto finito) si existe algún k tal que A y Fk tienen el mismo
cardinal15 . En caso contrario diremos que el cardinal de A es infinito.

1.47 Ejercicio. Probar que Fn tiene el mismo cardinal que Fm si y sólo si n = m.


(Indicación: Probar que si f : Fn → Fm es inyectiva, entonces n ≤ m.)
Probar que N tiene cardinal infinito.
Probar que si A ⊂ B y A tiene cardinal infinito, entonces B tiene cardinal infinito.

1.48 Ejercicio. Comprobar que la función f : (0, 1] → [1, ∞), definida como f (x) = x1 , es una
biyección. Por tanto (0, 1] y [1, ∞) tienen el mismo cardinal.
Demostrar que si (a, b), (c, d) son intervalos no vacı́os, entonces tienen el mismo cardinal.
Demostrar que (0, ∞) y R tienen el mismo cardinal.
(Se puede demostrar que todos los intervalos no degenerados —abiertos, cerrados, semiabiertos,
etc.— tienen el mismo cardinal que R.)

1.49 Definición. Si A tiene el mismo cardinal que N decimos que el cardinal de A es infinito
numerable.
Diremos que A es numerable si su cardinal es finito o infinito numerable. En caso contrario diremos
que A es no-numerable.

1.50 Ejercicio. Probar que cualquier subconjunto, A ⊂ N, es numerable.


(Indicación: usar el principio de buena ordenación, teorema 1.3.)
14
Ver la Introducción, sec. 0.3 , para las definiciones y la notación sobre aplicaciones.
15
Aunque no tenga mucho interés, el conjunto ∅ lo consideramos también un conjunto finito.

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34 NÚMEROS

1.51 Ejercicio. Probar que si A es un conjunto numerable, entonces cualquier subconjunto suyo
es también numerable.
(Indicación: usar el ejercicio anterior.)

1.52 Proposición. N × N = { (m, n) | m, n ∈ N } es infinito numerable.


Como consecuencia, si un conjunto, A, es numerable entonces A × A también es numerable.

Demostración. Hay más de una forma de ver esto, la más corta (aunque un poco artificial) es
posiblemente la que sigue:
Si definimos f : N × N → N por f ((m, n)) = 2m 3n , es fácil ver que f es inyectiva (justificarlo) y
por tanto f es una biyección entre N × N y B ≡ f (N × N). En consecuencia N × N tiene el mismo
cardinal que el subconjunto B de N. Por el ejercicio anterior N × N es numerable, pero es claro que
N × N no es finito (justificarlo), es por tanto infinito numerable.
El resto es fácil (ejercicio).

1.53 Ejercicio. Probar que Z es numerable.


(Indicación: Justificar primero –eso es fácil— que Z+ ≡ N ∪ { 0 } es numerable. Después comprobar
que la aplicación f definida por
(
(k, 0) si k ≥ 0
f : Z → Z+ × Z+ , f (k) = ,
(0, −k) si k < 0

es inyectiva, y usar la proposición y el ejercicio anteriores.

1.54 Proposición. Si A y B son conjuntos numerables entonces A ∪ B es numerable.

Demostración. Supongamos que ambos son infinitos numerables. Existen entonces biyecciones

f :A→N, g:B→N.

Si definimos F : A ∪ B → N × N como
(
(1, f (x)) si x∈A
F (x) = ,
(2, g(x)) si x∈B\A

es fácil ver que F es inyectiva (comprobarlo) y por tanto A ∪ B tiene el mismo cardinal que un
subconjunto de N × N, y es —por la proposición anterior— numerable.
El caso en que A o B (o ambos) sean finitos lo dejamos como ejercicio.

Se puede probar que si para cada n ∈ N, An es un conjunto numerable, entonces ∪n∈N An es


también numerable (hacerlo como ejercicio).

1.55 Ejercicio. Probar que cualquier conjunto de cardinal infinito tiene un subconjunto infinito
numerable.

1.56 Teorema (Cantor). Q es numerable.

Demostración. Es fácil ver que la aplicación f : Q → Z × Z, definida por f ( pq ) = (p, q) (podemos


suponer p y q sin factores comunes) es inyectiva. Por tanto Q tiene el mismo cardinal que un
subconjunto de Z × Z, y es por tanto numerable.

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1.4 Números reales 35

Si un conjunto tiene cardinal infinito ¿tiene que ser numerable? El teorema que sigue nos dice
que no.

1.57 Teorema (Cantor). R es no-numerable.

Demostración. Vamos a ver que no puede existir ninguna aplicación de N en R que sea sobreyectiva.
Sea
T :N→R
una aplicación cualquiera, debemos probar que existe algún x ∈ R que no es la imagen por T de
ningún n ∈ N, es decir tal que x 6= T (n) para todo n ∈ N. La idea es la siguiente: elegimos a1 , b1 ∈ R
con a1 < b1 y tales que
T (1) ∈
/ [a1 , b1 ] ,
(eso es obviamente posible), elegimos ahora a2 , b2 ∈ R con a2 < b2 y tales que

[a2 , b2 ] ⊂ [a1 , b1 ] y T (2) ∈


/ [a2 , b2 ] ,

(es también claro que eso es posible: si T (2) ∈ / [a1 , b1 ], podemos elegir cualquier subintervalo como
[a2 , b2 ]; si T (2) = z ∈ [a1 , b1 ] podemos tomar un subintervalo en (a1 , z) o en (z, b1 ) que no contenga
a T (2).) Continuando en esta manera, definimos [an , bn ] por recurrencia mediante la condición

[an , bn ] ⊂ [an−1 , bn−1 ] y T (n) ∈


/ [an , bn ] .

De esta forma hemos construido una sucesiónTde intervalos encajados; por la propiedad de los
intervalos encajados (teorema 1.43) existe x ∈ n∈N [an , bn ]. Como x ∈ [an , bn ] para todo n ∈ N se
cumple que
x 6= T (n) para todo n ∈ N ,
y T , por tanto, no es sobreyectiva.

Nótese que con la misma idea se puede probar que cualquier intervalo en R (que no sea de la
forma [a, a]) es no-numerable.
Si tenemos en cuenta que la unión de conjuntos numerables es numerable (proposición 1.54) ob-
tenemos inmediatamente lo que anunciábamos al principio de la sección: hay ‘muchos más’ números
irracionales que racionales

1.58 Corolario. R \ Q es no-numerable.

1.4.5. Representación decimal de los números reales


Hasta ahora, aunque no tuviésemos una idea muy clara de qué es un número
√ real, sabı́amos
manejar expresiones decimales de números reales. Decimos por ejemplo que 2 = 1,4142 . . . o que
π = 3,14159 . . . etc. Conocemos también (¿?) que un número racional tiene una expresión decimal
periódica (o finita) y que un número irracional no, y que esos son todos los números reales. En
esta sección vamos a tratar de explicar todo esto. Como hasta ahora, lo haremos empleando sólo
nuestras propiedades 1 a 13 y algunas de las consecuencias que ya hemos obtenido a partir de ellas.
En el resto del curso no usaremos realmente los resultados de este apartado, por lo que daremos
demostraciones ‘esquemáticas’ y dejaremos como ejercicio el completar los detalles.

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36 NÚMEROS

Es conocido que todo número racional tiene una representación decimal, por ejemplo
1 41 4
= 0,25 , = 1,64 , = 1,333 . . . .
4 25 3
Sabemos además cómo se obtiene esa representación: se aplica el algoritmo (es decir el procedimien-
to) de ‘división con decimales’. También es claro el significado de la representación, al menos en los
casos como los dos primeros: lo anterior quiere decir que
1 2 5 41 6 4
=0+ + , =1+ + .
4 10 100 25 10 100
El último ejemplo es algo distinto. No podemos hablar (al menos por ahora) de una suma de infinitos
3 3 3
números: 1 + 10 + 100 + 1000 + ... ,
¿Qué significa entonces la representación? Esto también es conocido:
Cuando tomamos 1 como parte entera del desarrollo decimal de 43 en realidad estamos diciendo:
4
está entre 1 y 2;
3
4
cuando tomamos 3 como primer decimal del desarrollo de 3 estamos diciendo:
4 3 4
está entre 1+ y 1+ ;
3 10 10
4
cuando tomamos 3 como segundo decimal del desarrollo de 3 estamos diciendo:
4 3 3 3 4
está entre 1+ + y 1+ + ;
3 10 100 10 100
. . . y ası́ sucesivamente.
Vamos a ver que, en un sentido similar, también a cada número real se le puede asociar,
de forma única, una representación decimal.
Probamos primero que a cada número real no negativo se le puede asociar una sucesión16 de
enteros con ‘propiedades de aproximación’ como la que hemos visto en el caso de los racionales, es
decir:
1.59 Proposición. Si x ∈ R+ 17 existen números enteros no negativos, determinados de forma
única,
k 0 , k1 , . . . , k n , . . . ,
tales que 0 ≤ kn ≤ 9 para todo n≥1, y se cumple

k 0 ≤ x < k0 + 1 ,
k1 k1 + 1
k0 + ≤ x < k0 + ,
10 10
...

k1 kn k1 kn + 1
(1.60) k0 + + · · · + n ≤ x < k0 + + ··· + .
10 10 10 10n
16
En el capı́tulo siguiente estudiaremos qué son las sucesiones; por ahora nos basta en pensar en ellas en el sentido
‘coloquial’: una lista ilimitada.
17
Como seguramente es conocido, R+ = { x ∈ R | x ≥ 0 }.

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1.4 Números reales 37

Demostración. En efecto, vamos a razonar cómo se determinan esos ki .


El primer paso es ‘encajar’ x entre dos enteros, pero eso lo hicimos ya al definir parte entera
(recordar la prop. 1.24): es claro que tiene que ser

k0 = E[x] .

La desigualdad para k1 equivale a

k1 ≤ 10(x − k0 ) < k1 + 1

es decir, debemos tomar


k1 = E(10(x − k0 )) .
Supongamos que hemos elegido ya k0 , k1 ,. . . , km , entonces km+1 deberı́a cumplir
k1 km+1 k1 km+1 + 1
k0 + + · · · + m+1 ≤ x < k0 + + ··· + ,
10 10 10 10m+1
es decir  
k1 km
km+1 ≤ 10m+1 x − k0 − − · · · − m < km+1 + 1
10 10
o lo que es lo mismo, debemos tomar
  
m+1 k1 km
km+1 = E 10 x − k0 − − ··· − m .
10 10
Lo anterior por tanto define (por inducción), de forma única, a los ki .

Veamos que a números distintos corresponden representaciones distintas:


1.61 Proposición. Si x, y ∈ R+ , x 6= y, y llamamos ki , ki′ a los enteros que se obtienen por la
proposición anterior para x e y, respectivamente, entonces debe existir algún i tal que ki 6= ki′ .
Demostración. En efecto, si, para cada n ∈ N, llamamos
k1 kn
an = k 0 + + ··· +
10 10n
k1 kn + 1
bn = k 0 + + ··· +
10 10n
entonces { [an , bn ] | n ∈ N } es una familia de intervalos encajados (comprobarlo), y (1.60) implica
que \
x∈ [an , bn ] .
n∈N
1
Como bn − an = 10n , se cumple que

ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0

(justificarlo); de la propiedad de
T los intervalos encajados, teorema 1.43, se sigue que no puede haber
y 6= x tal que también y ∈ n∈N [an , bn ]; si los kn y los kn′ coincidiesen todos, el razonamiento
anterior probarı́a que y está en esa intersección, por tanto tiene que haber algún i para el que
ki 6= ki′ , que es lo que queremos probar .

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38 NÚMEROS

La proposición 1.59 nos dice que a cada x ∈ R+ le podemos asociar de forma única una sucesión
de enteros no negativos
k 0 , k1 , . . . , k n , . . .
que satisfacen (1.60), es decir, tenemos una aplicación, que llamaremos ϕ,
x ∈ R+ 7→ k0 , k1 , . . . , kn , . . . .
La proposición 1.61 nos dice que esa aplicación es inyectiva.
A partir de ahora diremos que
k0 ,k1 . . . kn . . . es la representación decimal de x .
Escribiremos simplemente “x = k0 ,k1 . . . kn . . . ” .
Nótese que, como ocurre en los dos primeros ejemplos que vimos, puede ser que todos los kn
sean 0 a partir de un lugar; eso ocurre para los x de la forma
k1 km
+ ··· + m
x = k0 +
10 10
para algún m ∈ N. En ese caso lo habitual es decir que la representación decimal de x es k0 ,k1 . . . km
en lugar de k0 ,k1 . . . km 000 . . . .
Veamos ahora que recı́procamente cada ‘representación decimal’ (salvo las excepciones que apa-
recen en la proposición siguiente) viene de un número real.
1.62 Proposición. Sea quien sea x ∈ R+ no puede ocurrir que en su representación decimal sean
todos los ki = 9 a partir de un lugar.
Demostración. En efecto, si para algún m ∈ N, fuese ki = 9 para todo i > m entonces serı́a
km 9 9
k0 + · · · +m
+ m+1 + · · · + m+n ≤ x para todo n ∈ N .
10 10 10
Pero el miembro de la izquierda puede escribirse
 
km 9 1
= k0 + · · · + m + m+1 1 + · · · + n−1 ,
10 10 10
y usando la fórmula para la suma de términos de una progresión geométrica (si r es un número real,
n
r 6= 1, entonces 1 + · · · + rn−1 = 1−r
1−r , se prueba fácilmente por inducción) se tiene

km 9 1 − 101n
= k0 + · · · + + 9
10m 10m+1 10
km 1 1
= k0 + · · · + m + m (1 − n )
10 10 10
Por tanto se tiene que cumplir
km 1 1
k0 + · · · + m + m (1 − n ) ≤ x para todo n ∈ N ,
10 10 10
pero eso implica (por ser sup 1 − 101n | n ∈ N = 1, comprobarlo) que


km + 1
k0 + · · · +
≤x
10m
en contra de la desigualdad (1.60) de la definición de los kn .

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1.4 Números reales 39

1.63 Proposición. Llamemos S al conjunto de sucesiones de números enteros no negativos, k0 ,


k1 , . . . , kn , . . . , tales que 0 ≤ ki ≤ 9 si i ≥ 1 y que no son constantemente 9 a partir de un lugar.
Entonces la aplicación ϕ definida anteriormente, es una biyección entre R+ y S.
Demostración. Ya sabemos que ϕ es inyectiva, veamos que ϕ es sobreyectiva, es decir que para cada
sucesión de S podemos encontrar un x ∈ R+ al que le corresponde esa sucesión. En efecto, dada
k0 , . . . , kn , . . . en S, si llamamos
kn
an = k0 + · · · + n
10
kn + 1
bn = k 0 + · · · +
10n
entonces { [an , bn ] | n ∈ N } es una familia de intervalos encajados con

ı́nf { bn − an | n ∈ N } = 0 .

Existe, por la propiedad de los intervalos encajados, un único x ∈ R+ tal que


kn kn + 1
(1.64) k0 + · · · + n
≤ x ≤ k0 + · · · + para todo n ∈ N .
10 10n
Pero, fijado cualquier n ∈ N, existe j > n tal que kj < 9, y se cumple por tanto que
kn kj + 1
x ≤ k0 + · · · + + ··· +
10n 10j
kn 9 9 10
< k0 + · · · + n + n+1 + · · · + j−1 + j
10 10 10 10
kn + 1
= k0 + · · · +
10n
(comprobar la última igualdad). Luego en realidad el x en (1.64) cumple (1.60), es decir ése es un
x ∈ R+ cuya imagen por ϕ es k0 , k1 , k2 . . . .

Para x ∈ R negativo, la representación decimal se define como la representación decimal de su


opuesto con un signo menos delante. Nótese que esto no es lo mismo que obtendrı́a si se aplı́case
el procedimiento de los números positivos (como en la proposición 1.59), por ejemplo, − 54 lo repre-
sentamos como −1,25 pero el primer dı́gito, −1, no es la parte entera de − 54 (que como sabemos es
−2). De todas formas es inmediato ver que la representación nos da, como en el caso de los números
positivos, una familia de intervalos encajados cuya intersección es { x }.
Observaciones:

1. Como decı́amos al principio, en el caso de x ∈ Q la representación decimal de x puede obtenerse


por el algoritmo habitual de división con decimales. Es fácil probar (hacerlo) que si x ∈ Q
su representación decimal es periódica, es decir, existen m ∈ Z+ , p ∈ N, k0 , . . . , km ∈ Z+ ,
l1 , . . . , lp ∈ Z+ con 0 ≤ ki , li ≤ 9 si i ≥ 1 tales que la representación de x es de la forma

k 0 , . . . k m l 1 . . . lp l 1 . . . l p . . .

que como es sabido suele escribirse

k 0 , . . . k m l 1 . . . lp .

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40 NÚMEROS

2. Se puede probar que el recı́proco de lo anterior es cierto, es decir


Si la representación decimal de un número real es periódica entonces el número es racional.

3. Como ya hemos mencionado, en√muchas ocasiones un número real es definido por una pro-
piedad. Hemos visto el ejemplo 2 y hemos dicho algo sobre e o π. En estos casos se pueden
obtener aproximaciones decimales por procedimientos especiales para cada número (según la
propiedad que ‘lo define’). Es decir, podemos determinar k0 , k1 , . . . , kN hasta un cierto N ,
y, con mejores métodos y mejores ordenadores, para N cada vez más grande, pero no to-
dos los ‘decimales’ de la representación. Por ejemplo, a fecha de agosto de 2017, se conocen
(aproximadamente) los primeros 13.3 billones de decimales de π.

4. Es fácil comprobar que si en la desigualdad (1.60) que hemos usado para definir los kn de la
representación decimal, hubiésemos tomado < a la izquierda y ≤ a la derecha, todo funcionarı́a
más o menos igual, excepto que ahora sı́ hay números para los que ki = 9 a partir de un lugar.
De hecho, si hubiésemos adoptado esa definición la representación decimal de, por ejemplo, 4
serı́a 3,99999 . . . .

Bibliografı́a
[1] S. Hawking, editor. Dios creó los números: Los descubrimientos matemáticos que cambiaron la
historia. Crı́tica, 2008.

[2] M. Kline. El Pensamiento matemático desde la Antigüedad a nuestros dı́as. Alianza Editorial,
1992.

[3] J. Ortega. Introducción al Análisis Matemático. Labor, 1993.

[4] M. Spivak. Calculus (2a ed.). Reverté, 2008.

Análisis Matemático I, 2022-2023 Universidad de Málaga

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