MI PLANTA DE NARANJA LIMA ( novela)
AUTOR: JOSE MAURO DE VASCONCELLOS
PRIMERA PARTE
“En Navidad, a veces nace el niño Diablo”
Capítulo I EL DESCUBRIDOR DE LAS COSAS
Zezé es un niño pobre, que vive en un barrio marginal de Río de Janeiro. Es un niño
muy inteligente, y vuela con su imaginación hasta límites insospechados. Totoca es el
hermano mayor de Zezé. Éste lo admira, y aspira a ser como él, Zezé cree que Totoca
lo sabe todo, pero él sólo se preocupa por sobrevivir en tan difícil ambiente.
Zezé está aprendiendo a cruzar la gran carretera. Es algo peligroso, porque hay
mucho tráfico, y ya hubo accidentes. Yendo ensimismado en sus ensoñaciones,
sorprende a su hermano con sus incansables ansias de saber. Van hablando de su tío
Edmundo, loco para algunos, pero al que Zezé admira. La admiración es mutua,
puesto que el chico pasa todo el tiempo que puede con él. Un día, llega a casa y les
demuestra que es capaz de leer. Ha aprendido él sólo, y su tío es el que queda
sorprendido. Totoca, debido a su ignorancia, no llega más allá que a pensar en que es
algo malo para su joven hermano, puesto que tendrá que entrar en la escuela antes de
lo debido. Zeze hace una casa de papel destruye la planta de naranja lima y se chupa
los cocos.
Zezé tiene su propio mundo interior, y suple loa falta de bienes materiales con una
poderosa imaginación, capaz de trasladarle al mundo imaginario de sus héroes: los
cow-boys del cine.
Capítulo II UNA CIERTA PLANTA DE NARANJA-LIMA
Zezé habla de su familia. Él es el protegido de su hermana Lalá, y el responsable del
pequeño del todo; Luis. Luis disfruta con Zezé, porque este le trata con cariño, y Zezé,
pese a su corta edad, es capaz de entender todo lo que quiere su hermanito. Su
inteligencia le permite adivinar el mundo adulto (el pretendiente de su hermana, le da
caramelos con un fin que él sabe). A Zezé no le interesa que la gente le conozca de
verdad, y muchas veces, finge no enterarse de las cosas.
Pero Zezé necesita emociones, y como todo niño, es travieso. Este día, cansado de
imaginar junto con su hermanito, corta la cuerda de la ropa en la que la vecina había
tendido. Todo el mundo sabe que ha sido él. Tiene fama de travieso, y cuando vuelve
a casa, sabe que Lalá le va a pegar, cosa a la que está acostumbrado...
Cierto día, su madre llega a casa y les comunica que se van a cambiar de casa. Nadie
sabe que Zezé y Totoca ya han visto la nueva casa, y disimulan. Zezé siente lástima
de su madre, que trabaja de sol a sol desde que era pequeña, pero tiene la ilusión de
que la Navidad (en la que nace el niño Dios) traiga soluciones para la desgracia
familiar.
Cuando llegan a la nueva casa, cada uno “coge un árbol”, porque es la tradición.
Gloria, coge el más grande y Antonio también coge un árbol robusto y fuerte. El pobre
Zezé, se tiene que conformar con una pequeña planta de naranja-lima. Zezé llora
desconsolado, pese a que Gloria (que es la que más le aprecia) intenta consolarle. Al
final, Zezé se auto consuela y en su interior, encuentra que su padre es un hijo de
puta, con la que comienza a hablar. Zezé tiene un nuevo amigo (también habla con un
murciélago). La autodeterminación del niño es tan fuerte, que acaba adorando a la
planta, poco después de haberla repudiado. Al final llega a la conclusión de que su
planta es la mejor.
Capítulo III LOS FLACOS DEDOS DE LA POBREZA
Zezé está preocupado por su amigo Luciano (el murciélago). Se va a cambiar de casa
y espera y desea que el animal vaya con él. Zezé le transmite la preocupación a su tío
Edmundo, que lo sabe casi todo. Edmundo miente al crío con intención de olvidar el
tema, pero Zezé es un niño que piensa mucho y no se deja engañar.
Y ese gordo con apellido chistoso y la vieja tuca es el más penoso de todo ni siquiera
tiene amigos porque todos lo que “según él” son sus amigos lo rechazan jajajajaa.
PENOSO
Zezé se entera de que, al día siguiente, van a repartir juguetes entre los niños pobres.
Sería la primera vez que recibiera un juguete en navidad, y está muy ilusionado. Le
promete a su hermanito que le va a llevar. Pero llega el día y no tiene quien le
acompañe. Intenta engañar a su hermana, pero esta no los quiere llevar, por lo que
decide vestir a su hermanito, y ablandarla. Al final, consigue el permiso de esta para
que vayan, siempre que les lleva alguien, y este alguien es Don Pasión, el cartero, que
los deja solos en cuanto Gloria desaparece.
Zezé y Luis no llegan a tiempo y se quedan sin regalo. Luis llora desconsolado, y
contagia la tristeza a su hermano.
Llega la cena de Nochebuena. Zezé continúa soñando con un regalo, pero al fin
Totoca le explica la realidad, y le aconseja que pierda las ilusiones, porque así no
tendrá que llevarse una desilusión más grande todavía. Cuando Zezé comprende y se
da cuenta de que va a pasar otras navidades sin regalo, se lamenta de la desgracia
que tiene por ser pobre. El padre lo oye, y lleno de tristeza abandona el lugar. Todos
regañan a Zezé porque ha herido al padre, que está en el paro y no puede traer dinero
a casa. Le hacen creer que es una mala persona y él acaba pensando que en realidad
es malo, se llega a plantear la posibilidad de que en su navidad particular no nace el
niño Dios, sino el niño Diablo.
Zezé quiere remediar el desagravio que ha cometido con su padre y sale a lustrar
zapatos con la intención de ganar el suficiente dinero para comprarle un regalo. Zezé
tiene un alto sentido de la responsabilidad, y es franco y honrado, pero también tiene
su orgullo, y rechaza el dinero de todo aquél que duda de sus intenciones para con el
dinero. Al final, reúne el dinero suficiente para comprarle a su padre un paquete de
tabaco. Cuando se lo da,
éste rompe a llorar de la emoción ante el detalle de su pequeño. Zezé se impresiona y
llora también. Es demasiado sensible para el mundo en el que vive.
Capítulo IV EL PAJARITO, LA ESCUELA Y LA FLOR.
La familia se traslada finalmente a la nueva casa. Zezé sigue “hablando con su planta”,
pero no es suficiente. Aunque se ha propuesto ser bueno, no puede por menos que
hacer una travesura, en la que pega un susto de muerte a una mujer embarazada.
Esto le cuesta a Zezé una zurra.
A los pocos días, comienzan las clases. La maestra enseguida siente un gran cariño
por Zezé, (y viceversa), ante un alumno tan brillante y cariñoso, pese a las dificultades
que tiene que superar. Una vez más, da muestras de su honradez, cuando la maestra
se presta a ayudarle económicamente, y él se niega, porque hay una chica que es
más pobre que él. También, roba una flor para regalársela a su maestra, y cuando
esta le descubre y le explica que esto no está bien, le crea un cargo de conciencia tal,
que el niño está convencido de que es una mala persona. En realidad, la maestra,
abrumada, piensa todo lo contrario.
Zezé le explica a Minguito (su planta) una nueva travesura, que hacen los mayores,
pero que él se propone superar. Se trata de agarrarse a los coches cuando están en
movimiento. Todos los chicos lo hacen, pero nadie ha logrado nunca realizar esta
temible práctica en el mejor coche del barrio; el flamante coche del portugués.
Capítulo V EN UNA CELDA HE DE VERTE MORIR
Zezé se salta las clases, con el fin de ir a ver a alguien a quien admira: un músico
callejero cuyas canciones le fascinan. En el camino tiene algún contratiempo, pero al
fin encuentra al músico, y cuando lo hace, propone al músico que le deje ir a cantar
con él, a cambio de unas canciones para su hermana. La verdadera razón es que le
gustaría cantar como Ariovaldo, y quiere que este le enseñe.
Así pues, convence a su hermana, y una vez a la semana, el pequeño Zezé, se
convierte en el compañero inseparable del músico, que enseguida le toma mucho
cariño.
Quiere la mala suerte que, en uno de estos días, cuando el niño canta su canción
favorita, a la que llaman “Fanny” (y que resulta de letra un tanto fuerte para un niño de
su edad), una señora acusa a Ariovaldo de explotar laboralmente al niño. Zezé lo
niega, pero su palabra en este momento no vale de nada, en el fondo es sólo un
niño...
Ariovaldo lo arregla y se marchan, se despiden hasta la próxima vez...
SEGUNDA PARTE
“Fue cuando apareció el Niño Dios con toda su tristeza”
Capítulo I EL “MURCIÉLAGO”
Zezé le cuenta a Minguito su fabuloso plan; va a hacer el “murciélago” en el coche del
portugués. Cuando todos le vean llegar a la escuela, pensarán mucho mejor de él.
Lleva todo planeado, y durante varios días ha estado vigilando el coche, pero cuando
llega el momento, todo se viene abajo. El portugués se da cuenta, y le caza cuando se
encarama en el automóvil.
Comienza la reprimenda. Zezé se siente humillado, porque el portugués le regaña
delante de todo el mundo. En un arrebato de ira, Zezé jura que cuando sea más
mayor, matará a ese fanfarrón gigante.
Así de enrabietado llega a la escuela, cuando le sale al paso su hermano Totoca, que,
mediante engaños, le convence para que luche contra un chico más mayor, que como
es natural, le propina otra paliza más al pobre Zezé. Poco a poco se desengaña un
poco más.
Está aprendiendo que la vida no es como en su interior se presenta. La vida es dura, y
lo está aprendiendo a golpes.
Capítulo II LA CONQUISTA
Zezé evita al portugués siempre que puede. Se ha jurado a si mismo que algún día
será lo suficientemente grande y fuerte como para matarle, sin embargo, todas las
mañanas éste le saluda con dos bocinazos desde su coche, y le dijo que era el niño
más feo que había visto y que no quería ser nunca su amigo por ser hijo de puta.
Una mañana, tentado por la fruta de la vecina, se propone coger alguna pieza para
comer, pero le ven, y en su huida, se clava un cristal en el pie. Traumatizado, piensa
que aun así le pegarán, y resuelve no decir nada con el fin de ganar sede otra paliza.
Sin embargo, entra en casa, y su hermana, en la que confía le cura. Zezé se plantea
muchas cosas. ¿por qué todo el mundo le pega?, ¿nadie le quiere?... Logra que su
hermana se apiade de él, y le guarde el secreto. Por una vez, alguien le ha ayudado,
le ha entendido, no le ha pegado.
Al día siguiente Zezé no puede caminar por causa de la herida, pero es tozudo y se
empeña en ir a la escuela. Cuando llega al cruce de la carretera, sucede algo
inesperado: El portugués detiene su coche y se ofrece a llevarle, al ver que está cojo.
En un principio, Zezé se niega; ¿cómo va a montar en el coche con su enemigo
mortal?
Pero este, lejos de odiar a Zezé, siente lástima, y tras examinarle la fea herida, le lleva
al médico, para que le cure. Después le lleva a su casa. Zezé, cambia de opinión; su
enemigo mortal era la persona que ahora más quería en este mundo.
Capítulo III CONVERSACIONES DE AQUÍ Y ALLÁ
Con el corazón del portugués ganado, Zezé no busca refugio en su planta. Gana en
normalidad de sus juegos, juega a las bolas y no necesita hacer travesuras para
hacerse notar. Quiere al portugués con locura, y cuando tiene tiempo libre, queda con
él. A Zezé le gusta estar con este hombre, porque aprende mucho, y además, nadie le
maltrata cuando está con su amigo.
El colmo de la felicidad llega cuando el hombre le dice al niño que “son amigos” y que
“el coche es de los dos”. Zezé se abre definitivamente a el portugués, a su amigo.
Con esta amistad, cada día necesita menos a Minguito (su planta), que se “enfada con
él”.
Capítulo IV DOS PALIZAS MEMORABLES
Zezé mata a su planta de naranja Lima y la tira al canal, luego se escapa de casa para
regresar 2 años después. Con toda su ilusión y el dinero que puede conseguir compra
papel y se dispone a enseñar a su hermanito Luis a hacer una casa, pero es la hora de
comer y Jandira, una de sus hermanas no tiene paciencia. Llama a comer a los
hermanos, y Zezé continúa haciendo su trabajo. Jandira se lía a golpes con Zezé, y
éste, incapaz de entender esta violencia sin sentido, se revela e insulta a su hermana,
que lejos de calmarse, le sigue pegando y le rompe el globo. Zezé, loco de ira, sigue
insultando a su hermana. Totoca se mete de lado de Jandira y entre los dos le
propinan una brutal paliza, que para gracias a la intervención de Gloria, que es la
única que muestra verdadero afecto por su hermano.
Zezé se recupera con los cuidados de su hermana, y está en casa para que nadie vea
la brutalidad que hen cometido con el. Decide estar al lado de su padre, para no
cometer ninguna barbaridad.
Lo que más echa de menos es a su amigo el portugués. De repente, le viene a la
cabeza la musiquilla de Ariovaldo, y comienza a cantar. Incomprensiblemente para él,
ante la letra de la canción, su padre pierde la cabeza y le propina otra paliza, tan fuerte
que apunto está de matarlo. El padre, en un momento de ira, descarga toda su
frustración contra su hijo, y una vez más, Gloria salva a su hermano.
Zezé, en su dolor, se promete a sí mismo que esta será la última paliza que recibirá,
aunque para ello tenga que morir. No entiende por qué le tiene que ocurrir esto a él.
Se lamenta de haber nacido.
Capítulo V SUAVE Y EXTRAÑO PEDIDO
Zezé se recupera de las palizas, y ha perdido las ilusiones. Su hermana Gloria está
preocupada, pero él está ausente. Sólo una cosa le mantiene con ganas de vivir, y es
su amigo el portugués, y eso es lo que el niño hace cuando sale a la calle; ir a
buscarle.
Cuando llega a la cafetería, le pide que le lleve fuera de allí; Zezé quiere hablar con su
amigo. Zezé le cuenta todo a su amigo, que queda escandalizado ante tanta crueldad.
Lo peor es que en el fondo, Zezé justifica la violencia para con él mismo, porque cree
que es un diablo, un chico malo.
El portugués se emociona, y comienza a explicarle a Zezé cosas que, de haberlas
sabido antes, le hubiesen permitido escapar de muchas palizas. Zezé está
maravillado, y le pide a el portugués que lo adopte como su hijo. Este, sabe que la
propuesta es imposible, pero le promete a su infantil amigo que le va a tratar como si
lo fuera. Zezé vuelve a sonreir, y besa a su amigo, porque3 es alguien a quien
realmente quiere.
Capítulo VI DE PEDAZOS Y PEDAZOS SE FORMA LA TERNURA
La amistad de Zezé y el portugués se consolida. Ya no son amigos, son padre e hijo.
Confían plenamente el uno en el otro. El portugués habla de cuando era niño, y Zezé
habla de lo que hará cuando sea mayor. Quiere viajar más allá de las montañas.
Quiere ser como su amigo, un hombre sabio e importante.
Totoca pide dinero a Zezé para ir al cine, y este se lo deja. Zezé no tiene rencor con su
hermano. Se entera de que su padre tiene trabajo, parece que las cosas van a
mejorar, pero también se entera que van a ensanchar la calle, y tendrán que talar su
planta de naranja-lima. Es una noticia terrible, pero Zezé se consuela llendo al cine
con su amigo el portugués. Estando él, Minguito no tiene tanta importancia.
Zezé tiene prohibida la entrada en el cine, debido a una travesura que realizó, pero no
cabe en sí de orgullo cuando su amigo le invita a entrar, y no tienen más remedio que
dejarle, porque se responsabiliza de él. Junto a este hombre, Zezé no tiene nada que
temer, además, no hay nada imposible de realizar.
Capítulo VII EL MANGARATIBA
Todo va viento en popa, las clases son un éxito y todos admiran a Zezé, que ya no es
“malo”, sino listo e inteligente, pero algo terrible sucede.
El Mangaratiba es el tren que pasa por el barrio. Zezé se entera de que se ha llevado
un coche por delante.
Cuando se entera que el coche accidentado es el de Don Manuel Valadares, es decir,
su amigo del alma, no se lo quiere creer, pero entra en un estado de Shock. En su
casa, a la que no quiere ir y es llevado por su hermano, insinúan que finge para llamar
la atención, pero una vez más, Gloria sale en su defensa y expone la realidad: Zezé ha
perdido las ilusiones por completo, está muy enfermo y se va a morir, es más, se
quiere morir.
Todo es inútil, Zezé permanece en su estado depresivo, no reacciona. Ni siquiera Don
Ariovaldo, el músico logra despertar el interés de Zezé.
Pero poco a poco comenzó a mejorar. Zezé no tiene ganas de vivir, pero mejora día
tras día físicamente, y comienza a verlo todo desde otra perspectiva. De repente su
planta ya no habla, y la selva de las amazonas en la que jugaba con Luis, no son sino
cuatro arbustos.... Ya no fluyen los personajes por su cabeza. Su planta ha dado su
primera flor.
Capítulo VIII SON TANTOS LOS VIEJOS ÁRBOLES
El padre de Zezé ya tiene trabajo, y consuela a su hijo. Le dice que se van a cambiar
de casa y así no sentirá la pérdida de su planta. De repente, parece que todo el mundo
se preocupa de Zezé y que todo el mundo le entiende.
Ya es tarde, Zezé no piensa como antaño, su planta ya ha sido cortada.
Capítulo IX
LA CONFESIÓN FINAL
Es una carta del Zezé adulto, dirigida al difunto Manuel Valadares. Se lamenta de la
niñez perdida, pero no por perderla, sino por el modo de hacerlo. La escuela de la vida
en esas circunstancias es demasiado dura para que un niño lo sea durante mucho
tiempo.
¿Cuál es el mensaje de la obra de Mi planta de naranja lima?
“Mi planta de naranja-lima” es un libro sobre la ternura, el amor y la inocencia y
representa el dolor de crecer. Vasconcelos escribe que cualquier cosa distinta
de la ternura no merece la pena. El resultado es de una coherencia aplastante
ante la que sólo cabe rendirse.