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Lutero y la Reforma Protestante

Martín Lutero inició la Reforma Protestante en Alemania en el siglo XVI al criticar las prácticas de la Iglesia Católica como las indulgencias y defender que la salvación se logra por la fe y no por obras. Esto produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa y el surgimiento de nuevas denominaciones como el luteranismo.

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Lutero y la Reforma Protestante

Martín Lutero inició la Reforma Protestante en Alemania en el siglo XVI al criticar las prácticas de la Iglesia Católica como las indulgencias y defender que la salvación se logra por la fe y no por obras. Esto produjo una reestructuración de las iglesias cristianas en Europa y el surgimiento de nuevas denominaciones como el luteranismo.

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MARTIN LUITERO

Martín Lutero (en alemán: Martin Luther; Eisleben, 10 de noviembre de 1483-


ibid., 18 de febrero de 1546), nacido como Martin Luder,1 fue
un teólogo, filósofo y fraile católico agustino que comenzó e impulsó
la Reforma protestante en Alemania y cuyas enseñanzas inspiraron la doctrina
teológica y cultural denominada luteranismo.2
Lutero exhortaba a la Iglesia a regresar a las enseñanzas originales de
la Biblia,3 lo que produjo una reestructuración de las iglesias cristianas
católicas en Europa. La reacción de la Iglesia católica ante la Reforma
protestante fue la Contrarreforma. Sus contribuciones a la civilización
occidental se extienden más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones
de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua
alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción.
Martín Lutero vivió escandalizado por la corrupción de la Iglesia
católica y, entre otras cosas, combatió las indulgencias, la remisión de las
penas de los pecadores a cambio de una donación a la Iglesia. Lutero creía
que la salvación sólo se logra mediante la fe personal y la lectura directa de
las Sagradas Escrituras y que cualquier persona tenía derecho a leerlas y
estudiarlas, sin depender del magisterio de la jerarquía eclesiástica.

Qué fue la Reforma Protestante?


Se conoce como “Reforma protestante” o “Revolución protestante” a
un movimiento religioso del siglo XVI liderado por los teólogos Martín Lutero
(1438-1546) y Juan Calvino (1509-1564).

Este movimiento generó una división en el seno del catolicismo, que dio origen
a las distintas iglesias que no obedecían al liderazgo del Papa como representante
supremo de la fe cristiana. La Reforma surgió como consecuencia del descontento
que generaba el modo en que la Iglesia Católica administraba la religión. Se
revisaron los preceptos católicos elementales de las Sagradas Escrituras y se
transformó la práctica religiosa en varios aspectos.

Su hecho inicial fue la escritura y divulgación de las “noventa y cinco tesis” de


Lutero en 1517, texto en el que criticaba la venta de indulgencias por parte de la
Iglesia Católica para reunir fondos y construir la Capilla Sixtina. Lutero sostenía
que se debía reformar la iglesia actual para retomar la práctica original de la
fe cristiana, que se había perdido por la corrupción de los poderes del papado.
Los príncipes de los estados alemanes apoyaron las denuncias de Lutero a través
de la firma de la Protesta de Espira, en la que se negaban a someterse al poder
del papa católico.

Desde entonces, diferentes clérigos y gobernantes de otras partes de Europa


se unieron al movimiento reformista y organizaron sus propias iglesias
cristianas. En otros casos, apoyaron al papado y al movimiento de Contrarreforma.

Puede servirte: Edad Moderna

La Contrarreforma
La iglesia, encabezada por el Papa, organizó la “Contrarreforma”, el movimiento
teológico que legitimaba las acciones tradicionales y su organización
eclesiástica.

Los reformistas fueron perseguidos por la Santa Inquisición Católica en


numerosos países. El proceso iniciado por Lutero culminó con la victoria del
papado, pero debilitó su poder en el norte de Europa.

Características de la Reforma Protestante


Algunas características de la Reforma Protestante fueron:

 Propone retomar el espíritu “original” del cristianismo, de que el catolicismo se


había apartado. No reconoce la autoridad papal ni eclesiástica para definir a la fe
cristiana.
 Considera que solo a través de las Sagradas Escrituras se puede comprender la
verdad de Dios. Insta a la traducción de la biblia a diferentes idiomas y a su lectura e
interpretación por los clérigos y creyentes.
 Sostiene que la fe es el único camino de salvación de las almas. Las indulgencias
y los perdones que otorgaban los sacerdotes no tenían el respaldo del poder divino.
 Denunció la corrupción y el comportamiento de muchos de los sacerdotes
católicos. Los protestantes criticaron sus privilegios civiles y aseguraron que los
sacerdotes no están más cerca de Dios que el resto de los creyentes. Además,
suprimieron las jerarquías eclesiásticas y sostuvieron que Jesús fue el único
intermediario entre el individuo y Dios.
 Resaltó la importancia del bautismo y la eucaristía, y eliminaron el resto de los
sacramentos.
 Sentó las bases para la división de la iglesia. Propuso diferentes formas de
interpretar la fe y la práctica cristiana; la Iglesia luterana, el anglicanismo, el calvinismo
y otras reformas “radicales”.

Orígenes de la Reforma Protestante


Para comienzos del siglo XVI, la iglesia católica consideraba al Papa como
autoridad máxima en cuestiones de fe, y establecía una jerarquía eclesiástica
que permitía controlar, de manera piramidal, la práctica cristiana.

El poder del Papa, que se decía que era respaldado por Dios, alcanzaba
cuestiones terrenales que excedían a la administración de la religión. Su poder
era político, por la presión que podía ejercer a los gobernantes afiliados a la
fe católica, y económico, debido a que la Iglesia era poseedora de grandes
propiedades y feudos en toda Europa. Esta jerarquía eclesiástica protegía, a su
vez, el accionar de los clérigos en sus propias iglesias.

En esta época, además, se estaba construyendo la Capilla Sixtina en el Vaticano,


lo que generaba una necesidad extra de ingresos para costearla.

Entre los diferentes sacramentos que administraban los clérigos


católicos, existían las “indulgencias” o perdones que el sacerdote otorgaba al
creyente en nombre de Dios. Era común que en esa época, los creyentes dieran
donaciones a cambio de estos favores espirituales. Para muchos, esto resumía el
fraude y la corrupción que constituían los procedimientos católicos.

A su vez, el poder papal de excomunión le permitía al Papa ejercer una amenaza


constante sobre quienes desafiaran su poder o se enfrentaran directamente a las
acciones clericales.

La excomunión no significaba solamente la expulsión de la fe cristiana, sino


también, en muchos casos, la expulsión de la comunidad política a la que se
pertenecía. Esto explica el riesgo que corría Lutero al publicar su Disputatio pro
declaratione virtus indulgentiarum (“Cuestionamiento al poder y la eficacia de las
indulgencias”) en las puertas de los principales templos de su ciudad.

Causas de la Reforma Protestante


La Reforma protestante no tuvo una única causa, sino que se debió al mismo
tiempo a diversos procesos. Podemos resumir sus causas en:

 El hastío de muchos países europeos por el pago de los impuestos papales y el


rechazo por el control ejercido desde Roma por los delegados pontificios.
 Las abundantes acusaciones de corrupción, falta de fe y mala voluntad hechas contra
la Iglesia Católica, el Papa y la jerarquía eclesiástica
 La promulgación de los estatutos de Mortmain (1279), Provisors (1351) y Praemunire
(1393), que redujeron en algunos países el control de la Iglesia sobre el control de las
tierras.
 El Estado de pobreza del Sacro Imperio Romano Germánico, incluidas a
sus clases nobiliarias, deseosas de repartirse los bienes poseídos en su nación por la
Iglesia Católica.

Consecuencias de la Reforma Protestante


La Reforma Protestante fue un evento de enorme significación en
la historia cultural de Europa y, por ende, de todo Occidente. Entre sus
consecuencias están:

 La división de la feligresía cristiana en dos grandes vertientes: la católica y la


protestante (conformada a su vez por distintas iglesias y visiones del credo).
 El alejamiento cultural entre los países de la Europa mediterránea y católica, y los
países protestantes del norte.
 Profundos cambios culturales en los valores y la filosofía de las naciones protestantes,
muchos de los cuales influyeron posteriormente en el surgimiento del capitalismo.
 El surgimiento de la Contrarreforma como movimiento opositor a la Reforma, lo cual
tuvo una enorme influencia en la cultura de la América Hispana.

Reforma y Contrarreforma
Se llamó la Contrarreforma al movimiento papista en respuesta a la Reforma
protestante: se promulgó un “renacimiento” de la fe que buscó afianzar los
valores tradicionales del credo católico, de la autoridad papal y de
la herencia cristiana medieval.

Se presentaba como la forma auténtica y verdadera de culto cristiano, tratando de


atajar las críticas de Lutero y los demás pensadores protestantes, a las que
consideraron herejías o desviaciones de la fe cristiana.

A partir del  Concilio de Trento, que comenzó en 1545 y se reunió durante casi 17
años, se establecieron nuevas medidas disciplinarias para los sacerdotes
católicos, se crearon seminarios para organizar la enseñanza de la fe y se
revisaron y afirmaron los preceptos de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Además, se potenciaron las acciones de antiguas órdenes católicas como los


Carmelitas descalzos, o la Compañía de Jesús, cuyo carisma en pos de
la pobreza terrenal y la cercanía a los creyentes más necesitados equilibraba la
balanza frente a las críticas de riqueza de la aristocracia papal.

Personajes más importantes de la Reforma


Protestante
Ulrico Zuinglio fue líder de la reforma protestante en Suiza.

Los personajes históricos más relevantes en la Reforma protestante fueron:

 Martín Lutero. Fundador de la doctrina luterana, no solo fue un crítico del catolicismo,
sino también un importante traductor de la Biblia al alemán, versión que se estableció
como modelo para la traducción del texto sagrado a lengua germana. Se casó con
Catalina de Bora en 1525, lo que inició un movimiento de apoyo
al matrimonio sacerdotal.
 Juan Calvino. Fue otro de los grandes reformistas protestantes, el autor de una serie
de doctrinas que luego fundaron el “calvinismo”, contrapuestas a las del protestante
neerlandés Jacobo Arminio. Fue el creador de la Biblia de Ginebra en 1564, así como
de La Institución de la Religión Cristiana, de 1536.
 Ulrico Zuinglio. Líder de la reforma protestante en Suiza, nacido en 1484 y fallecido
en 1531, fue también el fundador de la Iglesia Reformada Suiza, y estudió las Sagradas
Escrituras desde un punto de vista fuertemente influenciado por el Humanismo.
Sus conclusiones, similares a las de Lutero, fueron obtenidas de manera independiente,
y entre 1524 y 1529 tradujo la Biblia al alemán, con marcadas características suizas.
Este texto es conocido como la Biblia de Zurich.

Jacobo Arminio. Nacido en 1560 y muerto en 1609, fue un escritor y profesor de la


Universidad de Leiden, así como un importante teólogo protestante neerlandés. Fue el
fundador de la escuela protestante anticalvinista, y su legado fue importante para el
surgimiento del Metodismo.

Cinco solas es la denominación conjunta para cinco frases en latín que surgieron
durante la Reforma Protestante y resumen las creencias teológicas básicas de los
reformadores o protestantes que entraban en contraposición con la doctrina
católica.

La palabra latina sola  significa en español “solo” o “solamente”. Las


cinco solas expresaban cinco creencias fundamentales, que los reformadores
entendían como pilares esenciales para la vida y práctica cristianas. Todas y cada
una de las solas rechazaban o se oponían explícitamente a prácticas y doctrinas
extendidas a comienzos del siglo XVI en la cristiandad latina y que los
reformadores criticaban, atribuyéndolas a la usurpación de competencias, atributos
o cualidades por la jerarquía eclesiástica de la Iglesia católica romana, y
especialmente por su cabeza, el Papa; y que en realidad correspondían, o bien
únicamente a Dios, o bien a todos los cristianos.

1: Sola Scriptura – Solo la Escritura (La Biblia es el único estándar de Fe


y Practica)
La doctrina de que la Biblia es por sí sola la autoridad suprema, fue el “Principio
Formal” de la Reforma. En 1521, en el histórico interrogatorio de la Dieta de
Worms, Martin Lutero declaró que su conciencia estaba cautiva a la Palabra de
Dios diciendo: “Al menos que se me convenza mediante testimonios de la
Escritura, y claros argumentos de la razón, — porque no le creo ni al Papa, ni a los
concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado y se contradicen
entre ellos —, estoy vencido por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, y
mi conciencia está ligada a la Palabra de Dios.”Del mismo modo, la Confesión de
Bélgica estableció: “Creemos, que esta Santa Escritura contiene de un modo
completo la voluntad de Dios, y que todo lo que el hombre está obligado a creer
para ser salvo se enseña suficientemente en ella… Tampoco está permitido igualar
los escritos de ningún hombre -a pesar de lo santos que hayan sido- con las
Divinas Escrituras, ni la costumbre con la verdad de Dios (pues la verdad está
sobre todas las cosas), ni el gran número, antigüedad y sucesión de edades o de
personas, ni los concilios, decretos o resoluciones; porque todos los hombres son
de suyo mentirosos y más vanos que la misma vanidad. Por tanto, rechazamos de
todo corazón todo lo que no concuerda con esta regla infalible…” (VII).

La Escritura dice:

“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley… Me postraré hacia tu santo
templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has
engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas… Pero persiste tú en
lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que
desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio
para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda
buena obra.” (Salmo 119:18; Salmo 138:2; 2 Timoteo 3:16-17)

Este lema define la función de las Escrituras como única autoridad sobre la iglesia.
Así como los Reformadores del siglo dieciséis y diecisiete rechazaron la autoridad
del papado y la iglesia Romana, los protestantes contemporáneos deben hoy
rechazar toda autoridad extra-escritural sobre la iglesia. Cualquier autoridad,
organización, experiencia, liderazgo, motivo o práctica dentro de la iglesia debía
estar sujeta al lema de Solo la Escritura. El predicar fielmente y el escuchar
atentamente la Palabra de Dios tiene que volver a ser un acto central en la
adoración Cristiana. La aplicación de las enseñanzas Bíblicas a la vida practica y
cotidiana de los cristianos y de la iglesia es nuestra tarea continua. El
entendimiento y la aplicación práctica de las verdades bíblicas son indispensables
para la santidad, piedad, salud, el cuidado y la disciplina de la iglesia.
La Escritura solamente es la regla inerrante de la vida de la iglesia, pero la iglesia
protestante de hoy le ha quitado a la Escritura su función de autoridad. En práctica
la iglesia se guía con mucha frecuencia por la cultura. Las técnicas terapéuticas,
las estrategias de mercadeos y el ritmo del mundo del entretenimiento y de los
medios de comunicación tienen mucha más influencia sobre las necesidades, el
funcionamiento y los objetivos de la iglesia que la Palabra de Dios. Los pastores
han descuidado su derecho y obligación de decidir y supervisar los servicios de
adoración, que incluye el contenido doctrinal de la música. En la medida en que la
autoridad bíblica ha sido abandonada en la práctica, las verdades bíblicas
desvanecen de la realidad cristiana y las doctrinas bíblicas han perdido
importancia, la iglesia poco a poco se ha despojado de su integridad, autoridad
moral y dirección.

En lugar de adaptar la fe cristiana para satisfacer las necesidades que sienten los
consumidores, debemos proclamar la ley como única medida de verdadera virtud y
el evangelio como el único mensaje de verdad salvífica. La Escritura debe
transferirnos de nuestras necesidades percibidas a nuestras necesidades reales, y
debe liberarnos de nuestra miopía de vernos a nosotros mismos a través de las
imágenes seductivas, clichés, promesas, y prioridades de la cultura de las masas.
La única manera de poder comprendernos correctamente a nosotros mismos y ver
las provisiones de Dios para suplir nuestras necesidades es a la luz de la verdad de
Dios. La Biblia, por consiguiente, debe ser enseñada y predicada en la iglesia. Los
sermones deben ser exposiciones de la Biblia y sus enseñanzas, y no expresiones
de las ideas y opiniones de la época y culturas. No debemos ir más allá de la
verdad que Dios nos ha dado. El trabajo del Espíritu Santo en la experiencia
personal no puede estar desconectado de La Escritura. El Espíritu de Dios no habla
en forma contraria o independiente de La Escritura. Sin La Escritura nunca
hubiésemos sabido de la gracia de Dios en Cristo. La Palabra bíblica, no las
experiencias espirituales, es la base de la verdad.

TESIS PRIMERA: SOLA SCRIPTURA

Afirmamos que la Escritura inerrante es la única fuente de revelación divina


escrita, la cual es lo único que puede regir la conciencia. La Biblia sola enseña todo
lo que es necesario para nuestra salvación de pecado y es la medida con la cual
todo el compartimento del cristiano debe medirse

Negamos que cualquier credo, concilio o individuo pueda regir la conciencia del
cristiano, que el Espíritu Santo habla independientemente o lo contrario de lo que
está escrito en la Biblia, o que experiencias espirituales personales puedan ser en
alguna forma u ocasión, medio de revelación.

2: Sola Fide – Solo por Fe (Justificación solo por la Fe)


El “Principio Material” de la Reforma fue la justificación solamente por fe. La
Confesión de Fe de Westminster establece, “La Fe, así recibida y reposada en
Cristo y su justicia, es el único instrumento de justificación; aunque esta no actúa
sola en la persona justificada, sino que está siempre acompañada de todas las
demás gracias salvíficas; no siendo una Fe muerta, sino mas bien, una Fe que obra
por el amor.”

De la misma manera, la Confesión de Ginebra señalo la necesidad para aquellos


justificados por fe diciendo, “Confesamos que la entrada que tenemos a los
grandes tesoros y riquezas de la bondad de Dios que nos es asegurada es por fe;
como también, con confianza cierta y seguridad de corazón, creemos en las
promesas del evangelio, y recibimos a Jesucristo como nos es ofrecido por el Padre
y nos es descrito por medio de la Palabra de Dios. (Artículo 11)”.

La Escritura dice:

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los
que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios
había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a
Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la
fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las
obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no
permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que
por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe
vivirá;…” (Gálatas 3:6-11)

Este lema define cual es el medio único por el cual se puede alcanzar la salvación.
Esto es, cuando Dios por su gracia da fe al pecador para creer en Cristo y ser
salvo. Esa fe es el medio. Dios no salva a alguien automáticamente si no cree.
Nadie nace salva, nadie hereda la salvación, ni nadie puede salvarse a sí mismo o
salvar a otros. Solo la fe salva. Y esa fe es en Cristo. El Objeto de la Fe es Cristo. Y
esa fe nos es dada por gracia. Este fue el aspecto crucial de la Reforma
Protestante. Martín Lutero fue liberado de sus tormentos de conciencia en el
convento donde se auto-laceraba buscando justificación cuando leyó: El Justo por
la Fe vivirá (Romanos. 1:17)

La justificación es a través de la gracia solamente, por fe solamente, debido a


Cristo solamente. Este es el artículo por el cual la iglesia se mantiene en pie o cae.
Hoy en día este artículo es ignorado, distorsionado o a veces aún negado por
líderes, profesores teológicos, académicos y pastores que se creen ser evangélicos.
Aparte de que la caída naturaleza humana siempre se ha negado a reconocer la
imputación de la santidad de Cristo, las ideas modernas avivan las llamas del
descontento con el Evangelio bíblico. Nosotros hemos permitido que este
descontento dirija la calidad de nuestro ministerio y lo que estamos predicando.

Muchos miembros del movimiento de crecimiento de iglesias creen que la


comprensión sociológica de los miembros de la congregación es tan importante
para el éxito del evangelio como las verdades bíblicas que se proclaman. Como
resultado de esto, convicciones teológicas son frecuentemente separadas del
trabajo del ministerio. La orientación y técnicas de mercadería en la iglesia nos
alejan mucho más, borrando la distinción entre la Palabra bíblica y el mundo,
robando la cruz de Cristo de su ofensa, y reduciendo la fe cristiana a los principios
y métodos que traen éxito a las corporaciones seculares del mundo.

Mientras la teología de la cruz puede ser creída, estos movimientos en la realidad


la despojan de su significado. No hay evangelio excepto el de la sustitución de
Cristo por nuestro lugar de tal manera que Dios le imputó a Cristo nuestro pecado
e imputó en nosotros la santidad de Cristo. Debido a que Cristo recibió el juicio
que nosotros merecíamos, por esto nosotros ahora caminamos en su gracia, como
aquellos que han sido perdonados para siempre, aceptados y adoptados como
hijos de Dios. No hay ninguna base para ser aceptados frente al Santísimo Dios,
excepto el trabajo salvífico de Cristo. Nuestra aceptación por Dios no depende de
nuestro patriotismo, devoción eclesiástica o decencia moral. Solamente depende
del trabajo de Cristo. El evangelio declara lo que Dios ha hecho por nosotros en
Cristo. El evangelio no declara lo que nosotros podamos hacer para encontrar a
Cristo.

TESIS SEGUNDA: SOLA FIDE

Reafirmamos que la justificación es por gracia, solamente por medio de la de fe en


Cristo. En la justificación la santidad de Cristo es imputada a nosotros como la
única posible satisfacción a la justicia perfecta de Dios. Negamos que la Fe
salvadora emerge del corazón del hombre pecador, la Fe salvadora es un don de
Dios, y como tal, es solo Dios quien lo da libremente a quien Él quiere, el hombre
muerto en sus pecados no puede generar tal Fe para creer en y creerle a Dios;
esto es un regalo de la libre voluntad de Dios, y la base de la Fe es el Testimonio
de Dios, el cual esta revelado en la Santa Palabra, afirmamos que el objeto de la
Fe es Cristo, y su obra redentora en la cruz, así y solo así es que solamente por
medio de la fe somos salvos.

3: Sola Gratia – Solo por Gracia (La salvación es solo por la Gracia de
Dios)

Un clamor central de la Reforma fue la “salvación por gracia”. Aunque la iglesia


romana enseña que la misa es un “sacrificio [que] es verdaderamente
propiciatorio”, y que por medio de la misa “Dios..…. nos otorga la gracia y el don
de la penitencia, remite nuestras faltas e incluso nuestros enormes pecados”, —
los reformadores se regresaron a la doctrina bíblica de la salvación por gracia
mediante la fe. Nuestra postura justificada ante Dios es imputada por la gracia a
causa de la obra de Jesucristo nuestro Señor. En contraste con las doctrinas de
mérito personal impartido por Roma, sola gratia y las doctrinas de la gracia, –
depravación total, elección incondicional, la redención particular, y la perseverancia
de los santos – fueron predicadas por todos los reformadores protestantes en todo
el movimiento protestante.

Como declara la Confesión Bautista de 1689, “Cristo, por su obediencia y muerte,


saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio
de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que
merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en
favor de ellos; sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos, y
su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos, y ambas
gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia,
a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas
en la justificación de los pecadores.”

La Escritura dice:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él
antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante
de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la
gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos
redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e
inteligencia,..” (Efesios 1:3-8)

Este lema define el fundamento sobre el cual Dios acepta a los hombres. La gracia
es lo contrario a pago o compensación. Cualquier cosa que una persona merezca o
se haya ganado por su merito o esfuerzo es pago o compensación. Pero la gracia
no tiene que ver nada con meritos personales. La gracia solo la puede disfrutar
gente indigna. Esto es la esencia del Evangelio: Porque por Gracia sois
salvos…no por obras para que nadie se glorié (Efesios 2:8-9).

Por la exaltación de esa gracia, que es lo único que ha movido a Dios a salvar a los
pecadores, los protestantes abandonaron la confianza en sí mismos y en las
promesas de la doctrina Romana. No hay obra humana que pueda ser base de
salvación. No hay método, técnica o estrategia que pueda transformar al hombre.
La fe que salva no puede ser producida en el corazón humano. Dios la da solo por
gracia.

La confianza sin garantía en la habilidad humana es un producto de la caída de la


naturaleza humana. Esta confianza falsa ha invadido el mundo evangélico.
Aparecen ideas como el evangelio de auto-estima y auto suficiencia, el evangelio
de salud y prosperidad, el evangelio que se ha convertido en un producto para
vender y pecadores que se han convertido en consumidores que quieren comprar
el producto, la fe cristiana considerada como verdadera, no porque sea verdad
absoluta sino porque es un método que funciona. Estas actitudes silencian la
doctrina de justificación, no importa el compromiso o la doctrina oficial de nuestras
iglesias.

La gracia de Dios en Cristo no es solamente necesaria sino que es la única causa


suficiente de salvación. Confesamos que todo ser humano nace espiritualmente
muerto y por consiguiente es incapaz de aún cooperar con gracia re-generante.

TESIS TERCERA: SOLA GRATIA

Reafirmamos que en salvación somos rescatados de la ira de Dios solamente por


su gracia. El trabajo sobrenatural del Espíritu Santo es el que nos trae a Cristo a
través de liberarnos de nuestra esclavitud del pecado y resucitarnos de la muerte
espiritual a la vida espiritual.

Negamos que la salvación sea de alguna manera el resultado de trabajo humano.


Métodos humanos, técnicas o estratégicas humanas que en sí mismas no pueden
producir esta transformación. La Fe salvadora no es producida por nuestra
naturaleza humana no regenerada, es solamente dada por Parte de Dios al
pecador de pura Gracia.

4: Solus Christus o Sola Christo – Solo por Cristo (Solamente por medio
de la obra de Cristo hay salvación)

La Reforma hizo un llamado a la iglesia a regresar a la fe solo en Cristo como único


mediador entre Dios y el hombre. Mientras la iglesia romana mantuvo que “hay un
purgatorio y las almas que son detenidas allí son ayudadas por las oraciones
intercesoras de los feligreses”, “los santos deben ser invocados y venerados;”, y
que, “sus reliquias deberán ser veneradas”, los reformadores enseñaron que la
salvación es solamente a través de la obra de Cristo. Como dijo Juan Calvino en los
Institutos de la Religión Cristiana, “…intervino Cristo, e intercediendo por nosotros
tomó sobre sus espaldas la pena y pagó todo lo que los pecadores habían de
pagar por justo juicio de Dios; que expió con su sangre todos los pecados que eran
causa de la enemistad entre Dios y los hombres; que con esta expiación se
satisfizo al Padre… vemos solamente hacia Cristo para obtener favor divino y amor
paternal.”

De la misma manera en el Catecismo de Heidelberg, Pregunta 30, “¿Creen pues


también en el único Salvador Jesús, aquellos que buscan su salvación en los
santos, o en sí mismos o en cualquiera otra parte? No, porque aunque de boca se
gloríen de tenerle por Salvador, de hecho niegan al único Salvador Jesús: pues
necesariamente resulta, o que Jesús no es perfecto Salvador o que aquellos que
con verdadera fe le reciben por Salvador tienen que poseer en El todo lo necesario
para su salvación.”

La Escritura dice:

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo
hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio
testimonio a su debido tiempo… el cual nos ha librado de la potestad de las
tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por
su sangre, el perdón de pecados. El es la imagen del Dios invisible, el primogénito
de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los
cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios,
sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él
es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del
cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos,
para que en todo tenga la preeminencia;…” (1 Timoteo 2:5-6; Colosenses
1:13-18 )

Este lema define el origen y el objeto central de la fe Cristiana. Los reformadores


se opusieron a exaltar cualquier cosa que no fuera la suficiencia de Cristo. Ningún
ritual, institución o individuo puede ni debe ser motivo de confianza sino Cristo.
Ningún proyecto, visión o necesidad debe competir por el lugar primario de Cristo
en la iglesia. Ninguna filosofía, ideal o argumento debe ser predicado en la iglesia
que no exalte a Cristo y su muerte en la cruz por el pecado de los hombres.
Tenemos fe en Cristo, no fe en la fe, o en las oraciones, o en la iglesia. Solo Cristo
es digno de confianza pues él es el único salvador.

En la manera en que la fe cristiana ha sido secularizada, sus intereses han sido


mezclados con los intereses de la cultura. El resultado es la pérdida de los valores
absolutos, individualismo permisivo, y la sustitución de bienestar por santidad,
recuperación por arrepentimiento, institución por verdad, sentimientos por
creencia, destino por providencia, y gratificación inmediata por esperanza
perdurable. Cristo y su cruz han sido desplazados del centro de nuestra visión.

TESIS CUARTA: SOLUS CHRISTUS


Reafirmamos que nuestra salvación es obtenida por la pura Gracia de Dios
mostrada en la obra Redentora y Mediadora de Cristo. Su vida sin pecado y su
pago sustitutivo por los pecadores solamente son suficientes para nuestra
justificación y reconciliación con el Padre.

Negamos que el evangelio sea predicado sin el trabajo sustitutivo de Cristo, si es


así, entonces, este no debe ser declarado y la fe en Cristo no es solicitada.

5: Soli Deo Gloria – Solo a Dios la Gloria (Solamente se le debe dar la


Gloria a Dios en la Salvación de los pecadores)

La Reforma recupero la enseñanza bíblica de la soberanía de Dios sobre todos los


aspectos de la vida del creyente. Toda la vida deberá ser vivida para la gloria de
Dios. Como pregunta el Catecismo Menor de Westminster, “¿Cuál es el fin principal
del hombre? El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de Él
para siempre.” Este gran y apasionado propósito fue enfatizado por aquellos en el
Siglo 16 y 17 que buscaban reformar a la iglesia de acuerdo a la Palabra de Dios.
En contraste a la división monástica de vida de lo sagrado contra lo secular
perpetuado por la Iglesia Romana, los reformadores vieron que toda la vida debe
ser vivida bajo el Señorío de Cristo. Cada actividad del cristiano ha de ser
santificado para la gloria de Dios.

La Escritura dice:

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de
Dios… Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra,
ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por
Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.
Amén. … y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e
imperio por los siglos de los siglos. Amén. … Amados, esta es la segunda carta que
os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento,…
a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de
los siglos. Amén. … diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la
acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los
siglos de los siglos. Amén. … Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.
A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (1 Corintios 10:31; 1 Pedro 4:11;
Apocalipsis 1:6; 2 Pedro 3:1; Efesios 3:21; Apocalipsis 7:12; Romanos
11:36)

Este lema define la esencia de la adoración a Dios. Una de los grandes logros
protestantes fue rescatar la adoración espiritual de la contaminación ritual,
idolátrica y supersticiosa en que se encontraba. Más tarde, el movimiento Puritano
termino de purificar lo que aun restaba. Los puritanos fueron llamados así por su
protesta contra la conservación de rituales Romanistas en la iglesia de Inglaterra
(Anglicana) y por que reclamaban una adoración más pura para Dios. En esencia la
adoración debe tener a Dios como el centro. Toda adición no sancionada por la
Escritura fue desechada por los verdaderos protestantes. El entretenimiento así
como el gusto y la complacencia personal no tienen lugar en la adoración a Dios.

Hoy día la protesta no es contra los poderes estatales que querían detener la
Reforma. La protesta hoy debe ser contra la tolerancia de las iglesias Protestantes
contemporáneas ante la degradación del Cristianismo Bíblico. Y esa degradación
ha venido en la medida en que los principios expresados en las cinco Solas han
sido violados.

Cuando en la iglesia la autoridad bíblica se ha perdido, Cristo se ha desplazado, el


evangelio se ha distorsionado, o la fe se ha pervertido, siempre ha sido por una
razón: nuestros intereses han desplazado los intereses de Dios y entonces
hacemos su trabajo según nuestros intereses y como nos plazca. La pérdida de la
centralidad de Dios en la vida de la iglesia de hoy es un hecho común y
lamentable. Esta pérdida es la que nos permite transformar adoración en
entretenimiento, la predicación del evangelio en mercadeo, fe y creencia en
técnicas, ser bueno en sentirse bueno y sentir bien, y fidelidad en éxito o
sentimientos de haber obtenido santidad. Como resultado de esto, Dios, Cristo y la
Biblia comienzan a tener poco significado para nosotros y no tienen influencia
sobre nuestras vidas.

Dios no existe para satisfacer ambiciones humanas, deseos y apetitos de


consumidores o nuestros intereses espirituales privados. Debemos enfocarnos en
Dios en nuestra adoración, en lugar de buscar en la adoración la satisfacción de
nuestras necesidades personales. Dios es soberano en adoración; nosotros no lo
somos. Nuestra preocupación absoluta debe ser por el reino y la gloria de Dios, no
por nuestros imperios, popularidad o éxito.

TESIS QUINTA: SOLI DEO GLORIA

Reafirmamos que debido a que la salvación viene de Dios y ha sido obtenida por
Dios, ésta es para la gloria de Dios y que debemos glorificarlo a Él siempre.
Debemos vivir nuestra vida completa en Santidad y Piedad en la presencia de Dios,
bajo la autoridad de Dios y solamente para su gloria.

Negamos que nosotros podemos propiamente glorificar a Dios si nuestra adoración


es confundida con entretenimiento, si descuidamos la LEY o el EVANGELIO en la
predicación, o si auto-superación, auto-estima o satisfacción propia se han
convertido en alternativas para el evangelio, entonces hemos dejado de dar solo la
Gloria a Dios.
UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y A LA REFORMA

La fidelidad de la iglesia cristiana en épocas pasadas tiene un contraste


prominente con la infidelidad de la iglesia del presente. A comienzos del siglo
veinte, las iglesias cristianas mantenían una función altamente misionera, y
crearon numerosas instituciones religiosas para servir en la causa de la verdad
bíblica y el reino de Dios. Esa era la época en la cual el comportamiento y las
expectativas de los cristianos eran muy diferentes del comportamiento y
expectativas de la cultura. Hoy en día no se ve la diferencia. El mundo evangélico
de hoy está perdiendo su fidelidad bíblica, brújula moral y el celo misionero.

Nos arrepentimos de nuestra contaminación con el mundo. Hemos sido


influenciados por los “evangelios” de la cultura secular, que no son evangelios.
Hemos debilitado la iglesia por nuestra propia falta de arrepentimiento serio,
nuestra ceguera a nuestro propio pecado que vemos tan claramente en otros, y
nuestra inexcusable falta de celo para hablarles a otros de Dios y del trabajo
salvífico de Cristo.

Con gran sentido de emergencia, llamamos a cristianos equivocados que se han


desviado de la Palabra de Dios con respecto a esta Declaración para que vuelvan
al evangelio histórico, Bíblico. Los que se han desviado incluyen aquellos que
declaran que hay esperanza de vida eterna sin tener fe explicita en Jesucristo, los
que aseguran que los que rehúsan a Cristo serán exterminados en lugar de tener
que enfrentarse al justo juicio de Dios a través del eterno sufrimiento, o los que
aseguran que evangélicos y Católicos Romanos son uno en Cristo a pesar de que
los Católicos Romanos no creen en la doctrina bíblica de justificación.

Por la gloria de Cristo. Amen

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