De forma contraria a este enfoque,
consideramos al ambiente como un
sistema global, complejo y dinámico con múltiples y variadas
interacciones, que está formado por los sistemas físico, biológico, social,
económico, político y cultural en que habita todo organismo vivo.
Entenderlo como un sistema complejo, implica atender la heterogeneidad de
sus componentes y requiere fundamentalmente trabajar sobre las relaciones
entre los mismos.
Esta idea de ambiente conlleva a la necesidad de incluir en los programas de
Educación Ambiental las interacciones entre los aspectos naturales, sociales,
culturales, históricos, económicos, políticos, tecnológicos, éticos y estéticos del
ambiente.
Siguiendo el planteo teórico de Lucie Sauvé (1997), podemos afirmar que la
concepción de ambiente presenta diversas expresiones o dimensiones:
El ambiente naturaleza (para ser apreciado y preservado): se refiere al
entorno original del cual la humanidad se ha alejado a través de
actividades que lo han deteriorado.
El ambiente recurso natural (para ser gestionado y compartido): se
percibe como materia prima de los procesos productivos y, como tal,
consumible y agotable, en especial si no se respetan sus ciclos de
regeneración; por ello se requieren estrategias para su manejo
responsable, las cuales incluyen la reducción, reutilización y reciclado de
recursos.
El ambiente problema (para prevenir y resolver): se lo percibe
amenazado y vulnerado por las actividades antrópicas (intervenciones
realizadas por el ser humano en el planeta). Es decir, que se precisa el
desarrollo de procedimientos y actividades que fomenten la preservación
y restauración de la calidad ambiental.
El ambiente medio de vida (para conocer y arreglar): es el ambiente en
la vida cotidiana, en la escuela y la casa. Incorpora, por tanto, elementos
socioculturales, tecnológicos e históricos.
El ambiente biósfera (donde vivir juntos/as a largo plazo): parte de la
toma de conciencia de la finitud del ecosistema planetario. Invoca
intervenciones de orden filosófico, ético y humanista.
El ambiente proyecto comunitario (en el que implicarse y
comprometerse): es concebido como el entorno de la colectividad
humana, como un espacio que requiere solidaridad y compromiso para
su sustentabilidad.
A las mencionadas consideramos adecuado sumar una dimensión más:
El ambiente decisión política (qué gestionar y comunicar): plantea la
conexión entre las políticas públicas que se planifican y ejecutan y su
incidencia directa en el ambiente, a la vez que intenta reducir los
impactos negativos que puedan producir y maximizar aquellos que
resulten positivos. La comunicación cobra un rol de vital importancia, ya
que permite que la sociedad participe y que se democratice la gestión y
el cuidado del ambiente.
Ambiente y ecología
Si bien estos dos conceptos suelen utilizarse como sinónimos, no lo son. La
ecología es una rama de la biología que estudia a los seres vivos en sus
distintos niveles de organización y las interrelaciones entre ellos y con el
ambiente. Se comenzó a usar este término a mediados del siglo XIX y se
reconoce al biólogo y filósofo alemán Ernst Haeckel como su primer impulsor.
Es una palabra de origen griego y está compuesta por dos
vocablos oikos (casa u hogar) y logos (estudio) que podrían traducirse como “el
estudio de la casa o el hogar”.
La mayor diferencia con el concepto de ambiente es que este no hace
referencia a una disciplina científica en particular, sino que es un campo de
estudio a cuyo conocimiento contribuyen diferentes ciencias, entre las que se
encuentra tanto la Ecología como la Biología, las Ciencias Sociales, entre
otras.
Que son los bienes comunes?
Desde hace unos años, en diversos espacios del activismo ambiental se
comenzó a utilizar el término “bienes comunes naturales” para resignificar los
elementos de la naturaleza y dejar de hablar solo de “recursos”. Esta
concepción propone, desde un plano ideológico-filosófico, dejar de pensar en
apropiarnos de lo natural para concebir el ambiente como algo propio de la
comunidad, que trasciende intereses particulares de cualquier índole.
Esta nueva forma de vinculación con la naturaleza cuestiona la lógica del
sistema económico capitalista, al señalar lo nocivo que resulta relacionarnos
con el ambiente desde una posición que implica recurrir a sus elementos para
explotarlos y enajenarlos. Desde esta mirada, al hablar de bienes comunes
naturales se procura una convivencia con el ambiente en donde se comparta y
se preserve el patrimonio de todos y todas.
Desarrollo sustentable vs. desarrollo sostenible
Existe cierta discusión en torno a estos términos. Mientras que para algunos/as
se trata de una cuestión meramente de traducción idiomática, para otros/as
representa una diferenciación teórico-conceptual. De acuerdo con este último
enfoque, el “desarrollo sostenible” podría hacer referencia a la medida de
desarrollo que se puede mantener en el tiempo sin efectuar cambios
estructurales, en tanto que el “desarrollo sustentable” se funda en el
reconocimiento de los límites y potencialidades de la naturaleza e implica
cambios estructurales del modelo de producción para generar un crecimiento
económico que acompañe la equidad social y la conservación de los bienes
comunes.
Cabe destacar que, si bien la noción de “desarrollo sustentable” es utilizada por
una gran diversidad de actores, convenciones y organismos del campo político
global, sus interpretaciones y aplicaciones difieren. Se le critica que su enfoque
se inscribe en la lógica pragmática de la globalización, promoviendo la falacia
de un crecimiento económico sostenible sobre la naturaleza limitada del
planeta. El “desarrollo sostenible” propone una visión del mundo desarrollista,
donde el ambiente es reducido a un conjunto de recursos para la economía. Se
preocupa por la sustentabilidad de los recursos naturales (bienes comunes) a
fin de no obstaculizar el crecimiento económico, percibido como la condición de
base del desarrollo humano.
Por el contrario, el concepto de sustentabilidad implica una nueva racionalidad
social y formas sustentables de producción y de vida. Se funda en el
reconocimiento de los límites y potenciales de la naturaleza, así como en la
complejidad ambiental, inspirando una nueva comprensión del mundo para
enfrentar los desafíos de la humanidad en el futuro cercano. Promueve una
nueva alianza naturaleza-cultura fundando una nueva economía, reorientando
los potenciales de la ciencia y la tecnología, y construyendo una nueva cultura
política fundada en una ética de la sustentabilidad, en valores, creencias,
sentimientos y saberes que renuevan los sentidos existenciales, los mundos de
vida y las formas de habitar el planeta Tierra.
¿Les parece que la expresión “desastre natural” sigue siendo correcta
para describir los procesos vinculados a las inundaciones?
Nuestra mirada sobre la realidad va cambiando, y las palabras que utilizamos
para describirla, también. A diferencia de “problemas naturales”, el uso de la
expresión “problemas ambientales” nos abre un panorama totalmente diferente.
Como ya vimos, el concepto de ambiente incluye entre sus dimensiones a los
factores sociales, culturales, políticos y económicos, además de los factores
biológicos y físicos.
Los problemas ambientales pueden además ser de escala global, regional o
local.
No. Son dos conceptos diferentes, que pueden ayudarnos a comprender
distintas situaciones:
Problema ambiental: forma de relación entre las
poblaciones humanas con el subsistema ambiental que
altera el equilibrio dinámico de un lugar. Requiere un
abordaje integral que atienda todas sus dimensiones, en
especial la trama de relaciones sociales involucrada.
Conflicto ambiental: es un problema ambiental en el que
están involucrados actores sociales con intereses
encontrados.
Es decir que puede existir un problema ambiental sin que este llegue a
convertirse en un conflicto, ya sea porque la situación es desconocida por la
población o porque hay consenso sobre su tratamiento.
Tomemos un ejemplo de problema ambiental, el de los cementerios de autos
en la Ciudad de Buenos Aires.
La noción de conflicto ambiental tiene un potencial especial para la educación
ambiental, ya que a través del análisis de un conflicto pueden surgir propuestas de
resolución que permitan establecer el rol de cada uno/a de los/as actores/as sociales
involucrados/as y la relación de fuerzas existentes entre ellos/as.