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INTRODUCCIÓN

La desnutrición crónica infantil afecta al 19.5% de niños menores de cinco años en Perú y es más común en áreas rurales y entre familias con bajos ingresos. La Estrategia Nacional CRECER, creada en 2007, ha logrado reducir la desnutrición crónica en Perú a través de mejorar el acceso a agua potable, prácticas de alimentación y nutrición, y tratamiento de enfermedades, especialmente en distritos rurales pobres. Aún se necesitan fortalecer aspectos como
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INTRODUCCIÓN

La desnutrición crónica infantil afecta al 19.5% de niños menores de cinco años en Perú y es más común en áreas rurales y entre familias con bajos ingresos. La Estrategia Nacional CRECER, creada en 2007, ha logrado reducir la desnutrición crónica en Perú a través de mejorar el acceso a agua potable, prácticas de alimentación y nutrición, y tratamiento de enfermedades, especialmente en distritos rurales pobres. Aún se necesitan fortalecer aspectos como
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INTRODUCCIÓN

La prevalencia de desnutrición crónica infantil es un indicador utilizado por todos los


países para vigilar los logros de las intervenciones en salud y nutrición. La
desnutrición crónica infantil constituye uno de los principales problemas de Salud
Pública en el Perú, que afecta al 19,5% de niños menores de cinco años. Esta
condición se acentúa en la población de más temprana edad y con mayor grado de
exclusión, como es el caso de la población rural, de menor nivel educativo y de
menores ingresos económicos. En 16 departamentos del país existen cifras
superiores a la media nacional, mientras que en siete de ellos, las prevalencias
superan el 30% (1), punto de corte internacional establecido por la OMS para
definir a la desnutrición crónica infantil como un problema de Salud Pública de alta
prevalencia (2). Esto demuestra el alto grado de desigualdad e inequidad existente
en el Perú.

La desnutrición crónica infantil es un fenómeno de origen multifactorial, resultado


de una amplia gama de condiciones sociales y económicas. Dentro de las causas
inmediatas relacionadas con su desarrollo figura la ingesta inadecuada de
nutrientes y las enfermedades de tipo infeccioso (especialmente las enfermedades
respiratorias y gastrointestinales) (3). Asimismo, existen condiciones sociales
íntimamente relacionadas con su desarrollo, como son el bajo nivel educativo de la
madre; la alimentación deficiente en calidad y cantidad; las condiciones
inadecuadas de salud y saneamiento, y el bajo estatus social de la madre en la
toma de decisiones dentro del hogar (4). Además, la desnutrición crónica infantil
genera daños permanentes e irrecuperables después del segundo año de vida en
nuestra población (5,6).

En el siguiente artículo se presenta una descripción del estado de la desnutrición


crónica infantil en Perú, las principales intervenciones realizadas en el Estado y las
nuevas estrategias dirigidas para cumplir con los objetivos del actual Gobierno.

LA EVOLUCIÓN DE LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA INFANTIL EN EL PERÚ

En el año 1996, la prevalencia de desnutrición crónica infantil en el Perú era de


25,8% de niños menores de cinco años (Patrón NCHS) (7). Esta cifra se mantuvo
prácticamente inalterable por espacio de casi una década. Durante la década del
2000 la prevalencia de desnutrición crónica infantil mostró una reversión
significativa, especialmente entre los años 2007 y 2010, mostrando a partir de la
fecha y hasta la actualidad una disminución progresiva, reducción mayormente
observada en el área rural (de 45,7% en el año 2007 a 37% en el año 2011), y en
los departamentos de la sierra del país (de 42,4% en el año 2007 a 30,7% en el
año 2011), como se ve en la Figura 1, y que obedece a los resultados obtenidos a
políticas sociales dirigidas al sector rural (8). Estos resultados son consistentes con
las tendencias, obtenidos por el Sistema de Información del estado nutricional
(SIEN) realizado por el Instituto Nacional de Salud (INS), sobre la base de la
población infantil menores de cinco años, que acude a los establecimientos de salud
públicos del Perú.

Considerando la población de referencia americana (NCHS) se observa una caída de


9% en la prevalencia de la desnutrición crónica entre el 2005 al 2011. Si se usa la
nueva población de referencia de la OMS, la caída es del 10% en el mismo periodo.
Respecto al SIEN, la tendencia es menor a 3%, debido a que es un subgrupo
poblacional de los niños menores de cinco años que acceden a los servicios de
salud, siendo los niños del entorno urbano, confirmándonos que la disminución de
la desnutrición crónica se ha realizado en forma más significativa en el área rural.
PRINCIPAL INTERVENCIÓN EN LA REDUCCIÓN DE LA DESNUTRICIÓN
CRÓNICA INFANTIL EN EL PERÚ

ESTRATEGIA NACIONAL CRECER

Estrategia creada en el año 2007 (9) con la finalidad de lograr la articulación de las
entidades públicas (gobierno local, regional y local), las entidades privadas, de
cooperación internacional y de la sociedad civil, para mejorar las condiciones de
vida de la población en pobreza y pobreza extrema, así como disminuir la
desnutrición crónica infantil. Actualmente, interviene en distritos pobres de la sierra
rural y distritos urbanos con mayores niveles de desnutrición crónica, alcanzando
una cobertura de 1119 distritos. Las intervenciones de CRECER se enfocan en
mejorar las condiciones de agua, saneamiento y prácticas de alimentación y
nutrición, y tratamiento de enfermedades diarreicas y respiratorias.

Esta estrategia ha permitido involucrar componentes productivos en el desarrollo de


los programas sociales, como mayor capacitación, mejores prácticas de
alimentación, mejores hábitos de higiene, mayor acceso a agua segura, y uso de
transferencias condicionadas de efectivo para apoyar la reducción de la
desnutrición. Asimismo, se promovió la complementariedad y descentralización de
intervenciones, transfiriendo paulatinamente responsabilidades administrativas,
financieras y políticas a los gobiernos regionales y municipales (10).

Cabe mencionar que aún necesitan ser fortalecidos aspectos de asistencia técnica y
acompañamiento para la implementación de políticas públicas, la adopción de
herramientas de gestión sencillas para los gobiernos locales, diseñar intervenciones
flexibles y adecuadas al tipo de población y territorio específico, promover la
articulación entre gobiernos regionales y locales, y facilitar el acceso a recursos
para proyectos de inversión social (11).

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