Remhi Tomo 3
Remhi Tomo 3
GUATEMALA
MAS
E NTG
Foto de portada:
Daniel Hernández
Fotos interiores:
Archivo de Crónica, Derril Bazzy y Cirma
Diseño de portada y primeras páginas:
Daniel Hernández
Impreso por:
Litografía e Imprenta LIL, S.A.
Apartado 75-1100 Tibás, Costa Rica
Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio sin el consentimiento
por escrito de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala.
TOMO III
EL ENTORNO HISTORICO
Introducción
VII
armado. Desde este primer capítulo comenzamos a poner en relieve a nuestros
actores principales: los militares, los empresarios, las fuerzas políticas, la Iglesia
católica y los movimientos sociales. Los actores externos -en particular los Estados
Unidos- son descritos a través del impacto, muchas veces decisivos, de sus políticas,
como ocurrió con el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz.
El segundo capítulo reconstruye eventos de la organización del conflicto
armado en los años 60, el surgimiento de las guerrillas, el foquismo guevarista, sus
teatros y métodos de operaciones; las adecuaciones doctrinarias y operativas
contrainsurgentes del Ejército, en especial los comisionados militares, los
escuadrones de la muerte y los organismos de inteligencia. Junto a ello, el proceso
político que coloca a la fuerza armada como eje en las decisiones del Estado y el
sometimiento de la institucionalidad civil (ejecutiva y judicial). El tercer capítulo
está dividido en dos partes. En la primera se analiza el proyecto militar de los años
70, que encabezó el general Carlos Arana en sociedad con un exclusivo grupo
empresarial; por otro lado se alude a la persistente violencia política aplicada como
método preventivo de contrainsurgencia. En la segunda parte se profundiza en el
tema del agotamiento del proyecto militar, la exacerbación de la violencia y el caos
social que corresponde a la época del general Romeo Lucas García; se explica el
punto culminante de la guerra interna entre junio de 1980 y julio de 1982, tomando
en cuenta la ofensiva estratégica del Ejército en los principales teatros de
operaciones (la capital y la costa sur; la zona Ixil; el nudo del altiplano poblado que
incluye Chimaltenango-Sur de El Quiché-Sololá; las áreas fronterias como Ixcán y
Huehuetenango, entre otras) a partir de octubre de 1981; y se aborda el tema de las
víctimas como costo social directo de la guerra.
El cuarto capítulo trata sobre el modelo contrainsurgente aplicado durante el
gobierno de Ríos Montt, la continuación de la tierra arrasada y los métodos de
control social, como la reconcentración de poblaciones y su encuadramiento en las
PAC. Este capítulo y los cuatro que le siguen mantendrán una línea de análisis sobre
las alianzas y contradicciones entre los bloques de poder militar y empresarial, la
paulatina reorganización de los destacamentos militares de la guerrilla y el retejido
de las organizaciones sociales y su agenda de incidencia en los derechos humanos.
El capítulo quinto es una explicación del reajuste del proyecto militar de
contrainsurgencia bajo Mejía Víctores. En el sexto se exploran ampliamente las
vicisitudes de la implantación del primer gobierno civil en dos décadas,
administrado por Vinicio Cerezo y la Democracia Cristiana. En el capítulo séptimo
se estudia el período de Jorge Serrano, el inicio de las negociaciones directas con la
guerrillla, los movimientos internos del Ejército y la errática agenda del ajuste
económico (incluyendo las privatizaciones), todo lo cual genera una mezcla política
altamente inestable que hace precipitar en el golpe de Estado del 26 de mayo de
1993. El octavo y último capítulo resume el período de gobierno de Ramiro de León,
el reencauce de las negociaciones de paz, el inicio de la administración de Álvaro
Arzú y el cierre de las negociaciones de paz el 29 de diciembre de 1996.
VIII
Capítulo Primero
Breves Antecedentes
A & H Tojfier
1 En realidad Barrios no propuso una interpretación coherente de la ideología liberal, sino que
se apoyó en nociones sobre el desarrollo de diferentes fuentes: los programas reformistas del
período de Mariano Gálvez, la reforma mexicana, ciertos dogmas vulgarizados del
positivismo y el darwinismo social, y de su experiencia personal (McCreery, 1987).
2 Además, su aislamiento respondía a una estrategia social de las comunidades que les
permitía reciclar situaciones adversas o generar transformaciones ante los nuevos retos
(Smith, 1997).
1
misteriosos incendios que consumían cafetales, beneficios y hasta viviendas de
los trabajadores temporales de las fincas (Castellanos, 1997).3
Además de la tierra, el liberalismo abordó el tema de la mano de obra forzosa.
En 1877 se promulgó el Reglamento de Jornaleros y en 1878 la Ley contra la
Vagancia, que obligaba a los indígenas a trabajar de 100 a 150 días al ario en las
fincas cafetaleras.' Como consecuencia, la mano de obra era muy barata; los
hombres ganaban un real por día y las mujeres medio real. Unos 100,000 indígenas
bajaban cada año del altiplano a la bocacosta para trabajar en las cosechas. De esa
época datan numerosos levantamientos indígenas contra jefes políticos,
habilitadores y finqueros. Entre estas revueltas destacan la guerra de guerrillas de
los indígenas de Momostenango, el intento de levantamiento de los quichés en
1877 y la rebelión de San Juan Ixcoy en 1898, sofocadas por las milicias ladinas
que se apropiaron de sus tierras.
El despojo de tierras comunales y la formalización de las nuevas propiedades
se prolongó hasta 1898. A la vez, surgieron las primeras industrias (la textilera
Cantel en 1876, la fábrica de fósforos en 1882, y la Cervecería Centroamericana,
de los hermanos Castillo Córdova, en 1886); se desarrolló la banca (el Banco
Nacional en 1874, el Banco de Occidente en 1881, el Banco Americano de
Guatemala en 1895); se iniciaron las grandes obras de infraestructura (como el
ferrocarril Guatemala-Escuintla en 1880) y rápidamente emergió una generación
de empresarios agrícolas, entre los que destacaron los alemanes y los mestizos.
En 1876 Karl Rudolph Klee, que presidía la Casa Skinner-Klee, la mayor
exportadora de cochinilla, solicitó 1,100 caballerías en Pochuta, Suchitepéquez.
Similares solicitudes hicieron al Estado otros alemanes, como los Duseldorff y los
Nottebaum. En 1880, como parte del contrato para construir la línea de ferrocarril,
Guillermo Nanne y Luis Schlesinger recibieron 1,500 caballerías en el valle del
Motagua, que más tarde adquirió la United Fruit Company (UFCO) para el cultivo
de banano. En el mismo ario, José María Díaz Durán introdujo el cultivo de café en
Antigua, y más tarde emparentó con los Falla, los Cofiñó y los Herrera que llegaron
a controlar casi toda la producción de café en Sacatepéquez (Casaus 1992).
Manuel María Herrera Moreno, ministro de Hacienda de Barrios y autor de la
Ley de Jornaleros, se convirtió en uno de los mayores apropiadores de tierras. José
María Samayoa, ministro de Fomento de Barrios y emparentado con una Klee, fue
uno de los primeros impulsores del cultivo de café en Guatemala (Samper, HGCA,
1993; Poitevin, 1977; Casaus, 1992).
Al subir al poder en 1893 el presidente José María Reina Barrios suprimió el
trabajo forzado establecido en 1877, pero obligó a contribuir en el Batallón de
Zapadores, trabajando en obras del Estado, a aquellos indígenas que no pagaran su
liberación del servicio o demostraran tres meses de trabajo en una finca de café,
azúcar, cacao o banano.
3 Castellanos Cambranes recoge documentos de 1885 que narran cómo ante el interés de los
finqueros por apoderarse de tierras y trabajadores en Alta Verapaz, los hombres
desaparecían de la noche a la mañana, hasta el punto de que el jefe político de la región
refería que ha habido una baja considerable de habitantes.
4 La elite ilustrada asumió que dada la inferioridad racial y cultural de la mayoría indígena,
era innecesario y hasta contraproducente reconocer sus derechos civiles, pues ello podría
resultar en anarquía institucional y desorden público. A esto se vinculaba la idea racista de
que eran incapaces de tomar decisiones por sí mismos (González Ponciano, 1997).
2
Militarización de los campesinos
3
con el obispo José Piñol y Batres. Un año antes se habían fundado la Liga
Obrera, dirigida por Silverio Ortiz, y el Partido Unionista, que reclamaba un
régimen parlamentario, la reforma del sistema monetario y la integración
centroamericana. En el movimiento de protesta de 1920 surgieron milicias
obreras y se creó una situación de insurrección que cobró 1,700 vidas. Estrada
Cabrera fue derrocado y llegó al gobierno Carlos Herrera Luna (1920-21),
azucarero y banquero. Herrera reconoció algunos avances en materia de
cooperativismo y derechos individuales, pero restringió las protestas mediante el
Reglamento de Manifestaciones. En esa época destacó por su beligerancia la
Unión Ferrocarrilera de Guatemala.
Con el gobierno de Herrera se introdujo el cultivo del cardamomo en Alta
Verapaz. En 1920 se creó la Asociación General de Agricultores (AGA),
promovida por la familia Aycinena Arrivillaga. Un año después se formó la
Cámara de Comercio. En ese entonces llegaron al país familias como los
Gutiérrez, los Botrán y los Canella que salían de un México convulso.
En 1921 un triunvirato encabezado por el general José María Orellana
(1921-26) derrocó a Herrera. Orellana emprendió la renegociación con la
Empresa Eléctrica Bond & Share; también creó el quetzal como moneda, en
paridad con el dólar, lo que representó una devaluación de hecho en beneficio de
los cafetaleros. En 1924 la UFCO firmó un contrato de arrendamiento de todas
las tierras incultas en la cuenca del río Motagua, en una extensión de 100
kilómetros. En 1926 se fundó el Banco Central de Guatemala, como único
emisor del quetzal. El gobierno abrió el Departamento Nacional de Trabajo y
promovió algunas leyes de protección laboral, aunque en 1922 reprimió un
levantamiento de quichés.
En 1931 fue electo presidente Jorge Ubico Castañeda, jefe político de
Verapaz y vinculado a familias muy influyentes como los Castañeda, los
Urruela, los Herrera, los Dorión, los Klee y los Saravia. Ubico, al igual que
Estrada Cabrera, ejerció un largo gobierno autocrático. A principios de los años
30 Guatemala sufrió los efectos de la depresión económica internacional.
Aunque Ubico no podía continuar devaluando la moneda, se ganó el apoyo de
los cafetaleros manteniendo el orden social en el campo mediante un programa
de obras públicas forzadas. En 1934 el gobernante canceló las deudas por
habilitaciones' buscando favorecer así a los empresarios menos competitivos en
su lucha por obtener mano de obra, y enfrentar las presiones producidas por el
excesivo endeudamiento de los trabajadores y la grave crisis fiscal. Eso permitió
a una minoría indígena dedicarse a la actividad comercial desplazándose por
todo el país. Estos indígenas rompieron con el patrón cultural de los zahorines6
y entraron a un movimiento de conversión religiosa que facilitó la penetración
de la Iglesia católica y las iglesias protestantes en el altiplano a partir de las
décadas de 1930 y 1940 (Falla, 1980).
5 Sistema de los hacendados de pagar anticipos a los jornaleros, que les permitía mantenerlos
endeudados a sus plantaciones.
6 La reforma liberal, la expansión ladina en el altiplano y el debilitamiento de la comunidad
indígena, estuvieron acompañados de un declinar de la autoridad de los ancianos
(Principales), en favor del poder de los zahorines (chamanes), que reforzaron las prácticas
mágico-religiosas (Le Bot, 1995).
4
Ubico sustituyó a los alcaldes ladinos por intendentes nombrados por él y
mantuvo a los alcaldes auxiliares indígenas. Trasladó a la Dirección General de
Policía el recién creado Departamento de Trabajo, que dependía del Ministerio de
Economía, y se valió del Ejército para llevar a cabo su política. La fuerza armada
coaccionó a los campesinos para construir caminos y tender los hilos del telégrafo
por todo el territorio nacional. Además, el gobernante persiguió brutalmente a sus
opositores. En 1934 descubrió una conspiración en su contra y diezmó a quienes la
promovían. Él hizo famosa la ley fuga. Sin embargo, en junio de 1944, en medio de
protestas populares, tuvo que entregar el poder a un triunvirato militar presidido por
el general Federico Ponce Vaides, quien gobernó 108 días.
7 En su ensayo A Sea of Indians, Jim Handy cita precipitados levantamientos indígenas entre
1944 y 1952. Los periódicos reportaron amenazas de ataques indígenas a quienes quisieran
bloquearles el acceso a las tierras que les había prometido Ponce, y expresaban el miedo de
los ladinos. En septiembre de 1944 hubo una gran manifestación de campesinos en las
afueras de la ciudad de Guatemala, que fue seguida en octubre por los levantamientos en
Patzicía y San Andrés Itzapa, y supuestos alzamientos en San Juan Ostuncalco y
Chichicastenango. Entre 1945 y 1948 se reportaron otros actos de agitación indígena en
Chiquimula, Baja Verapaz, Chimaltenango, Guatemala, Sololá, San Marcos y
Huehuetenango (Handy, 1989; Adams, 1995).
5
El 20 de octubre de 1944, enfrentado a una conspiración de líderes políticos
y militares y un levantamiento popular en la capital, finalmente cayó el gobierno
de Ponce Vaides como símbolo del ubiquismo y se clausuró otro ciclo en la
historia de Guatemala.
2. La revolución de octubre
Durante el período de la Revolución de Octubre (1944-54) se produjo el
ascenso de la clase media (militares, profesionales, comerciantes, artesanos) a la
administración del Estado y las instituciones políticas. El nuevo régimen se basó
en un sistema participativo para apoyar las reformas del Estado (derecho al voto,
autonomía municipal); se generó una mayor burocracia estatal y el acceso de los
intelectuales a las decisiones de poder.' Fueron registrados 30 partidos políticos,
entre ellos el Frente Unido de Partidos Arevalistas, que promovió la Constitución
de 1945.
El presidente Juan José Arévalo (1945-51) defendió un modelo liberal de
intervención estatal, una interpretación del New Deal del presidente
estadounidense Franklin D. Roosevelt, que él definió como socialismo espiritual
para distinguirlo del socialismo materialista de los marxistas. Su programa
económico favoreció a la pequeña industria y permitió la creación del pequeño
propietario agrícola. También promovió el cultivo del algodón y la ganadería
extensiva, que sólo podían desarrollarse de manera rentable en grandes
extensiones de tierra y con el uso de un nuevo tipo de asalariado agrícola.
Además, el sector comercial creció, alentado por los altos precios de los
productos de exportación y la ampliación de la capacidad de compra interna.
En 1945 se emitió la Ley de Titulación Supletoria para favorecer a los
pequeños agricultores, pero fue utilizada para extender las grandes propiedades.
En 1946 se aprobó la Ley de Seguridad Social; ese mismo año se inició la
reforma bancaria y monetaria, y se creó el Banco de Guatemala como entidad
pública descentralizada y autónoma. Las organizaciones de empresarios y
trabajadores crecieron en este período. En 1948 fue reconocida legalmente la
Confederación General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), bajo la
dirección de Víctor Manuel Gutiérrez, que llegó a aglutinar a unos 90,000
miembros. A la vez, la Confederación Nacional Campesina de Guatemala
(CNCG), encabezada por Leonardo Castillo Flores, se fue expandiendo hacia el
interior del país. Para 1949 ya se había reconocido la personería jurídica de 92
sindicatos.
8 La clase media urbana que permaneció a la sombra del gobierno de Ubico, súbitamente
encontró una salida a sus angustias de ingresos y una posibilidad de ascenso social en la
burocracia. A la Universidad de San Carlos se le otorgó una singular importancia, que la
llevó a convertirse en el principal centro de elaboración ideológica de estos grupos. De ahí
habían surgido algunos de los principales líderes del movimiento. Los nuevos abogados,
médicos y economistas eran hijos de comerciantes y campesinos ricos de oriente (Poitevin,
1977).
6
Pronto, sin embargo, el gobierno de Arévalo comenzó a sufrir las
conspiraciones de grupos conservadores. El coronel Francisco Javier Arana, junto
con Jacobo Árbenz, se perfilaban como los líderes para reemplazar a Arévalo en
1951. Pero Arana planificó acelerar el proceso. En julio de 1949, con el respaldo
de algunos finqueros, le presentó a Arévalo un ultimátum demandando que rindiera
el poder al Ejército y que cumpliera el resto de su período como fachada civil para
un régimen militar. El presidente solicitó tiempo, y con Árbenz y algunos oficiales
leales trataron de arrestar a Arana. Capturado solo, Arana se resistió y fue muerto
en un tiroteo. Cuando las noticias llegaron a la capital, los aranistas se rebelaron,
pero los sindicatos y unidades del Ejército leales al gobierno sofocaron el
levantamiento. De todos modos, al final del período de gobierno, la tensión política
fue creciendo.'
El coronel Jacobo Árbenz ganó las elecciones de 1950 postulado por el Frente
Popular Libertador (FPL), representante de las clases medias.' Árbenz comenzó a
estudiar el problema agrario. El Censo Agropecuario de 1950 mostraba que el
99.1% de las fincas eran minifundios que sólo ocupaban el 14% de las tierras,
mientras el 0.1% ocupaba el 41% de la superficie censada; el 40% de las fincas eran
propiedad de 23 familias, 54 fincas disponían del 19% de la tierra y cerca de
250,000 campesinos carecían de ella.
Árbenz, igual que Arévalo, intentó incorporar al sector empresarial a la
solución de ese problema. En 1951 creó una comisión de tres empresarios para
estudiar la situación de las fincas nacionales. En 1952 el Congreso aprobó el
Decreto 900 o Ley de Reforma Agraria, que ordenaba la expropiación de fincas no
cultivadas y su entrega a los campesinos a través de los Comités Agrarios Locales.
Los finqueros expropiados recibían una paga en bonos del Estado a 25 arios plazo,
con una tasa de interés anual del 3%. Durante los 18 meses de vigencia de la
Reforma Agraria fueron beneficiadas 100,000 familias campesinas; el valor de las
expropiaciones alcanzó los US$8.5 millones. También afectaron 101 fincas
nacionales.
Durante la aplicación de la Ley de Reforma Agraria se produjeron abusos por
parte de los beneficiarios. Innecesariamente fueron invadidas 30 fincas que podían
haberse obtenido sin demoras mediante procesos legales. En algunas regiones de
oriente, la CNCG aplicó la Ley de Arrendamientos sólo en provecho de sus
asociados. Pero también se desató una ola de violencia en el campo provocada por
los finqueros.
Ante esta la situación, el gobierno advirtió que los terratenientes que se
opongan a la ley de reforma agraria por métodos violentos o subversivos serán
expropiados en forma total, sin tomar en cuenta las limitaciones y la
9 Los conservadores hicieron un intento final para tomar el poder días antes de las elecciones.
Con unos pocos seguidores, un teniente coronel aranista purgado, Carlos Castillo Armas,
atacó una base militar en la ciudad de Guatemala, creyendo que obtendría el apoyo de los
militares para hacerse con la Presidencia, cosa que no ocurrió: fue hecho prisionero y
encarcelado durante un año, hasta que por medio del soborno pagado a sus custodios logró
huir a Honduras, donde planificó otro levantamiento (Cullather, 1994).
10 En esas elecciones votaron 404,239 personas, y por primera vez pudieron participar las
mujeres analfabetas, aunque sólo el 50% ejercieron ese derecho. Arbenz, apoyado por el
PAR, el PRG y los comunistas, obtuvo 266,778 votos.
7
indemnización prevista por la ley. La AGA encabezó la oposición a la reforma
agraria, destacando en esa lucha los Aycinena Arrivillaga. La oposición
política anticomunista, que estaba organizada desde el gobierno de Arévalo,
comenzó a desarrollarse con más fuerza. El 19 de marzo de 1952 se produjo la
rebelión de Salamá, en la que participaron Juan Córdoba Cerna y el Comité de
Estudiantes Universitarios Anticomunistas, dirigido por Mario Sandoval
Alarcón. Los propietarios, además, organizaron Comités de Defensa de la
Tierra y Uniones Cívicas, los que emprendieron acciones de asesinatos contra
líderes agrarios, a pesar de que la aplicación de la reforma agraria había
beneficiado a los prósperos comerciantes de Retalhuleu, Escuintla y
Coatepeque.
8
mucha influencia después de una operación exitosa que derrocó al régimen
iraní. El elemento clave para la política hacia Guatemala fue el embajador
estadounidense John Peurifoy, quien llegó al país en ese mismo año, y en su
primera entrevista con el presidente Arbenz le exigió que expulsara del
gobierno a todos los comunistas."
Los representantes del sector empresarial y de los grupos anticomunistas
no tardaron en unirse a la cruzada contra el gobierno. La Cámara de Comercio
e Industria participó en una campaña internacional contra el régimen. En
octubre se inició la Operación Éxito de la CIA; en noviembre el empresario
José Luis Arenas se presentó a la embajada de los Estados Unidos ofreciendo
al PUA como fuerza política para derrocar a Árbenz. El 24 de diciembre se
firmó el Plan de Tegucigalpa que unificó al Movimiento de Liberación
Nacional. En mayo de 1954, estando avanzado el plan de la conspiración, los
Estados Unidos firmaron tratados de ayuda militar con Honduras y Nicaragua,
países desde los que se preparaba la intervención militar contra Guatemala.
11 Exiliados comunistas salvadoreños habían abierto una escuela para obreros, Claridad, en
1947, que reunía a unos cuantos organizados alrededor de Víctor Manuel Gutiérrez y de José
Manuel Fortuny, quien había sido presidente del PAR. En septiembre de 1949 ellos, entre
otros, fundaron el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), como un partido de vanguardia,
un partido del proletariado con bases en el marxismo-leninismo. En las elecciones de 1951,
los comunistas obtuvieron una modesta representación de cuatro curules en un Congreso de
61 diputados. Árbenz no nombró a ningún comunista en el gabinete, y solamente siete tenían
cargos significativos en los departamentos, pero se hicieron visibles controlando la radio, la
prensa estatal y manteniendo puestos en el departamento agrario y el seguro social. En
realidad la principal influencia del PGT provenía de la amistad de Fortuny con el presidente.
Fortuny, Gutiérrez y Carlos Manuel Pellecer diseñaron la propuesta de reforma agraria y eso
aumentó el peso de los comunistas en el gobierno.
9
25 Febrero 1953 El gobierno confisca 94,700 hectáreas de tierras de la
UFCO.
29 Marzo 1953 Levantamiento de Salamá. Campañas represivas
contra los anticomunistas.
12 Agosto 1953 El Consejo de Seguridad Nacional de los Estados
Unidos autoriza la acción encubierta contra
Guatemala.
11 Septiembre 1953 Un asesor de K. C. King, jefe de la División del
Hemisferio Occidental de la CIA, presenta el Plan
General de Acción para la Operación Éxito.
9 Noviembre 1953 José Manuel Fortuny vuela a Praga a negociar la
compra de armas.
9 Diciembre 1953 Allen Dulles aprueba el Plan General de Acción y
designa US$3 millones.
25 Enero 1954 El gobierno de Guatemala empieza arrestos masivos
de sospechosos de ser subversivos.
29 Enero 1954 El gobierno de Guatemala revela detalles
sustanciales de la Operación Éxito.
19 Febrero 1954 Empieza la operación Washtub, un plan para dejar
armas soviéticas falsas escondidas en Nicaragua.
24 Febrero 1954 El gobierno confisca 70,013 hectáreas de las tierras
de la UFCO.
1, 4 y 5 Marzo 1954 Se abre la reunión de la OEA en Caracas. Dulles
habla en la reunión de Caracas. El canciller
Guillermo Toriello rechaza los cargos de los Estados
Unidos.
13 Marzo 1954 La OEA vota 17 a 1 condenando el comunismo en
Guatemala. El secretario de Estado, John Foster
Dulles, está informado de la Operación Éxito.
21 Marzo 1954 El programa de la CIA de entrenamiento paramilitar
gradúa a 37 guatemaltecos en acciones de sabotaje.
10 Abril 1954 El secretario asistente de Estado, Henry Holland,
impresionado por errores de seguridad, demanda una
revisión de alto nivel de la Operación Éxito.
6 Abril 1954 Los vuelos secretos son suspendidos, mientras se da
la revisión del proyecto.
20 Abril 1954 El programa de entrenamiento paramilitar gradúa a
otros 30 elementos.
1 Mayo 1954 Se inicia la operación Sherwood con la emisión de La
Voz de la Liberación.
14 Mayo 1954 El programa de entrenamiento paramilitar gradúa a
elementos en comunicaciones.
15 Mayo 1954 SS Alfhem arriba a Puerto Barrios con un
cargamento de armas checas.
20, 21 y 25 Mayo 1954Fracasan intentos de asalto del tren cargado de armas
checas y otros atentados. La Voz de la Liberación
suspende sus transmisiones hasta junio. Nicaragua
rompe relaciones diplomáticas con Guatemala.
10
24 Mayo 1954 La marina de los Estados Unidos comienza la
Operación Hardrock Baker, de bloqueo marítimo a
Guatemala.
29 Mayo 1954 Árbenz captura casi todo el aparato clandestino de
Castillo Armas.
31 Mayo 1954 Árbenz sugiere reunirse con Eisenhower para
reducir las tensiones.
4 Junio 1954 El coronel Rodolfo Mendoza de la fuerza aérea
guatemalteca deserta a El Salvador en un avión
privado.
8 Junio 1954 Víctor Manuel Gutiérrez urge a los sindicatos de
trabajadores y campesinos a movilizarse para su
propia defensa.
15 Junio 1954 Las fuerzas de invasión son movilizadas a las áreas
de acción.
17 Junio 1954 El jefe de la estación de la CIA recibe la solicitud de
un bombardeo de la pista de la ciudad de Guatemala,
como una demostración de fuerza.
18 Junio 1954 A las 17:00 horas, Árbenz sostiene una reunión
masiva en la estación del ferrocarril. Los aviones de
la CIA sobrevuelan la manifestación. A las 20:20,
Castillo Armas cruza la frontera.
19 Junio 1954 A la 01:50 horas, es destruido el puente de Gualán
(Zacapa).
20 Junio 1954 Es tomada Esquipulas (Chiquimula). Los
liberacionistas son derrotados en Gualán.
21 Junio 1954 La fuerza liberacionista más grande sufre una
derrota en Puerto Barrios.
25 Junio 1954 Es bombardeado el cuartel Matamoros (capital).
Chiquimula cae bajo control liberacionista. Los
aviones de la CIA atacan a los trenes en los que se
transportan tropas oficiales.
27 Junio 1954 Árbenz renuncia. Castillo Armas ataca Zacapa; es
derrotado y se retira hacia Chiquimula.
28 Junio 1954 Díaz, Sánchez y Monzón crean la junta a las 11:45
horas. Rehúsan negociar con Castillo Armas. Un F-
47 deja caer dos bombas a las 15:30 horas.
29 Junio 1954 Monzón solicita negociar con Castillo Armas.
30 Junio 1954 Frank Wisner, director de planificación de la CIA,
urge a los militares a retirarse de los asuntos
políticos.
1 Julio 1954 Monzón y Castillo se reúnen en Honduras para tratar
sus diferencias.
4-17 Julio 1954 El equipo de recuperación de documentos de la CIA
recolecta 150,000 materiales relacionados con el
comunismo en Guatemala.
11
12 Julio 1954 Se cierra la oficina Lincoln de la CIA.
1 Septiembre 1954 Castillo Armas asume la presidencia.
3. El protagonismo de la Iglesia
Con estos cambios en la vida política, la Iglesia entraba a una nueva etapa.
Los embates de los gobiernos liberales habían mermado el tradicional poder
eclesiástico. La escasez de personal religioso (en 1940 había 126 sacerdotes para
tres millones de habitantes) obligaba a los laicos a encargarse de la sobrevivencia
de la fe en sus comunidades. Ellos mantenían las catequesis, las celebraciones
comunitarias, las procesiones y otras formas rituales, así como la organización
religiosa. Más adelante algunos clérigos se enfrentaron a las cofradías, que en el
campo tuvieron un destacado papel como defensoras de los bienes de la Iglesia y
mantenedoras de la religiosidad, y a otras instancias laicas, para recuperar el poder
religioso.
El arzobispo Mariano Rossell y Arellano (1939-64) buscaba que la Iglesia
recuperara el poder y prestigio en la sociedad, y que sus orientaciones influenciaran
las políticas de gobierno y a los grupos de dirigentes. La restauración de las
condiciones para evangelizar Guatemala suponía una inserción en la parte más alta
de la pirámide social, a fin de cristianizar al resto de la sociedad. En su primera
carta pastoral, publicada el 16 de abril de 1939, el arzobispo evocó así la historia
de la Iglesia hasta sus días: A la sombra de la Cruz de Cristo se forjaron los
templados caracteres de nuestros antepasados, a quienes debemos cuanto hay de
noble y de generoso en las clases elevadas y los tesoros de paciencia y de
abnegación que contemplamos en las clases populares."
Desde 1946 el episcopado de Guatemala había advertido contra la amenaza
comunista. Durante los años 50 el clima anticomunista era generalizado en la
Iglesia. En la teología práctica de muchos jerarcas figuraba como otro dogma.
Rossell veía la lucha contra el comunismo como una cruzada. El 4 de abril de 1954,
el arzobispo publicó una Carta Pastoral llamando a la población a levantarse. En su
Carta Pastoral sobre avances del comunismo en Guatemala, decía: Obedeciendo
los mandatos de la Iglesia, que nos ordena combatir y desbaratar los esfuerzos del
comunismo, debemos una vez más elevar nuestra voz de alerta a los católicos...
Estas palabras del Pastor quieren orientar a los católicos en justa, nacional y
digna cruzada contra el comunismo. El pueblo de Guatemala debe levantarse
como un sólo hombre contra el enemigo de Dios y la Patria.
12 Con esa visión de la base de la sociedad, Rossell fue pionero de la educación escolar para
la población indígena. En 1945 fundó en su casa el Instituto Indígena Santiago para preparar
maestros y dirigentes indígenas. Posteriormente creó el colegio indígena para jóvenes
mujeres Nuestra Señora del Socorro.
12
Un año antes Rossell había organizado la Peregrinación Nacional de la
Imagen del Cristo de Esquipulas, en la que una réplica de la imagen, que en la
religiosidad popular ocupa un lugar importante, fue paseada de pueblo en
pueblo para encabezar la cruzada contra el comunismo, o sea, contra el
gobierno de Árbenz. La presencia del Santo Cristo hizo más contra el
comunismo que si cien misioneros, millones de libros y centenares de horas
católicas radiadas hubieran dirigido la campaña anticomunista (Bendaña,
1996).
En compensación, la Constitución de 1956 reconoció a la Iglesia como
persona jurídica con el derecho de poseer bienes. También permitió la
enseñanza religiosa en el sistema educativo oficial y la creación de la
universidad católica. Asimismo, se abrió el camino a la entrada de misioneros
y congregaciones religiosas, ante lo que Rossell tenía reservas. El nuncio
Genaro Verolini promovió decididamente la entrada de misioneros, y a través
de la creación de parroquias y diócesis, la descentralización administrativa de
la Iglesia. Entre 1950 y 1959 el número de sacerdotes creció de 132 a 346, con
mayor peso de los extranjeros."
Posteriormente Rossell retiró su apoyo irrestricto a los liberacionistas,
especialmente después del asesinato de Castillo Armas (1957). Criticó los
métodos violentos con los que atacaron a los agraristas y a los partidarios del
gobierno arbencista. Acusó a los empresarios de ser, por su trato a los
trabajadores, los promotores del comunismo. En su mensaje fechado el 15 de
octubre de 1954, que ya no recibió la misma publicidad de su carta anterior,
proclamaba: El futuro presidente debe eliminar de su gobierno a todos los
explotadores del proletariado, ora sean los causantes de la elevación
desmedida del costo de vida, ora sean los directos depredadores de los
salarios campesinos, ora los negadores de la asistencia social debida. Más
comunistas que los líderes del Soviet, son los explotadores, porque éstos hacen
comunistas de corazón, y aquellos hacen comunistas de ocasión... Más
importante que invertir fondos en carreteras y obras públicas, es invertirlo en
justicia social... lo primordial es tener un pueblo libre de comunismo, porque
está libre de miseria y de injusticia... O justicia social, pronta y efectiva, o
comunismo.
13 Muchos de los sacerdotes venían expulsados de la China de Mao Tze-tung , con una dura
experiencia de persecución. Entre ellos, algunos Maryknoll, que se ubicaron en
Huehuetenango; los Franciscanos que trabajaron en Zacapa, Izabal y el Occidente, y los
Misioneros del Inmaculado Corazón de María, en Escuintla. A éstos se sumaron grupos de
sacerdotes españoles que provenían del régimen franquista. Todos formaban una comente
conservadora, y acuñaron una frase que refleja el espíritu que les animaba: Traemos nuevos
métodos de catequización, que significaba no reconocer la religiosidad existente, actitud que
resintieron muchos feligreses y sacerdotes diocesanos.
13
Acción Católica
La falta de clero en estos años hizo volver la mirada sobre Acción
Católica (AC), recomendada por el Vaticano y definida como la
participación organizada de los seglares en la misión apostólica de la
jerarquía para la extensión del reino de Dios. Las raíces de este movimiento
se remontan hasta finales de la década de 1930 en Momostenango,
Totonicapán, donde fue promovida por el Padre Rafael González Estrada.
Hacia 1950 y 1960 ya estaba alcanzando su auge.
La AC fue reconocida por Rossell como un modelo evangelizador, un
medio para influir en la sociedad y un arma contra el comunismo. En ese
mismo sentido, acompañó a las nuevas organizaciones de AC urbana (Frente
Estudiantil Socialcristiano, Juventud Católica Centroamericana), especial-
mente en su preocupación por crear un partido político católico, que estuvo
en los orígenes de la Democracia Cristiana.
En el campo, la AC rural se fue constituyendo en el principal motor del
cambio en el paisaje religioso, especialmente en el altiplano indígena. Al
inicio fue un movimiento de conversión personal que exigía abandonar el
anterior modo de practicar la religión. Comportaba un fuerte rechazo de las
Cofradías, que mantenían vivas las tradiciones indígenas. Por ello muchas
comunidades llegaron a dividirse. En los años 50, cuando creció el número
de sacerdotes y misioneros, éstos reforzaron la línea de AC, lo que les
permitió restablecer la relación jerárquica.
La estrategia de la Iglesia consistió en construir grupos sociales dotados
de una autonomía propia, pero basados en formas primarias de solidaridad
(García-Ruiz, 1997). La base de la AC estuvo constituida por la organización
diocesana. Cada obispo asumía directamente la responsabilidad de su
organización, aunque frecuentemente le era confiada a un equipo
especializado bajo la dirección de un responsable diocesano. A nivel local el
párroco tenía la dirección y aunque había un presidente laico, su trabajo
estaba siempre referido al sacerdote. Las juntas de dirección parroquiales,
que eran el motor de la acción colectiva, constituían las estructuras de
representación y organización. Éstas promovían comportamientos, formas
de acción y, sobre todo, constituían la matriz de la estrategia de
recomposición social local.
14
4. El golpe del 54
La madrugada del 17 de junio de 1954 cuatro columnas compuestas por
300 hombres armados penetraron en el territorio guatemalteco por el lado de
Esquipulas, desde distintos puntos de la frontera con Honduras. Su propósito era
derrocar al presidente Jacobo Árbenz.'
Una de las columnas invasoras, comandada por el coronel retirado Juan
Chajón Chúa, intentó tomar Gualán, en Zacapa, pero la defensa que organizó el
teniente del Ejército, César Augusto Silva Girón, no solamente lo impidió, sino
que la treintena de soldados a su mando logró descalabrar a la tropa
liberacionista y capturar a su jefe. Este fue uno de los pocos hechos de armas
entre el ejército de liberación y el Ejército de Guatemala, y demostró la
superioridad técnica de la fuerza armada oficial.
Si los liberacionistas lograron su propósito de derrocar al gobierno, fue
porque el mando militar no quiso combatir; se sumó a la conspiración contra
Árbenz y en sus filas cundió la desmoralización. Los rebeldes tomaron el 24 de
junio la ciudad de Chiquimula' y ahí proclamaron el Gobierno Provisional de
Guatemala, con el teniente coronel Carlos Castillo Armas a la cabeza, en su
calidad de Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional, que era el
brazo armado de un movimiento más amplio.'6 Tres días después Árbenz
pronunció por la radio su discurso de renuncia de la Presidencia, y el 3 de julio
asumió el control del gobierno una junta de cinco militares encabezada por
Castillo Armas.'
El derrocamiento de Árbenz tuvo desde el primer momento un carácter
violento contra la población: el 19 de junio aviones de la liberación ametrallaron
la capital de Guatemala, Chiquimula y Zacapa, provocando numerosos heridos.
Y tuvo también un carácter selectivo contra los dirigentes de los trabajadores. En
los primeros días después del golpe fue fusilado el diputado obrero Alaric
14 Tres de las columnas contaban con unos 80 hombres cada una, y la cuarta tenía 60. Frente
a Puerto Barrios operó una goleta con 40 hombres que realizó acciones de hostigamiento en
el lugar. La fuerza estaba compuesta por unos 40 oficiales de baja del Ejército de
Guatemala, unos 30 cabos y sargentos en la misma situación, algunas decenas de
estudiantes, profesionales universitarios y ex-soldados. El resto eran campesinos del oriente,
especialmente de Chiquimula y Zacapa.
15 Las fechas del 17 y del 24 de junio citadas, de acuerdo a la investigación hemerográfica de
REMHI, no coinciden con la cronología de Cullather. Otras fuentes (algunas de las citadas
en la nota 17) coinciden con nuestras fechas.
16 Como Movimiento de Liberación Nacional (MLN) se conoció a una amplia gama de grupos
opositores a Arévalo y Árbenz, que levantaron la bandera del anticomunismo para oponerse
a las reformas socioeconómicas que impulsaban sus gobiernos. Estos grupos adoptaron el
Plan de Tegucigalpa como programa de Gobierno, el que empieza diciendo: Identificados
en el común propósito de erradicar de Guatemala al comunismo que deforma la verdad,
mancilla la justicia, deturba la belleza y escarnece la moral...
17 Sobre el gobierno y la renuncia de Árbenz se ha producido abundante literatura. Immerman
(1982), Schlesinger-Kinzer (1982) y Gleijesses (1990), enfatizan en el papel decisivo que
tuvo la CIA; Fortuny (1994) y Pellecer (1997) hablan también del peso de los comunistas
del PGT en el gobierno. El interés de muchos estudios recientes se centra en la personalidad
de Árbenz y la influencia que ejercieron sobre él su esposa María Vilanova y José Manuel
Fortuny, su secretario particular.
15
Bennett y otros dirigentes en Bananera (Izabal) y Tiquisate (Escuintla). Según la
revista Time del 12 de julio de 1954, quince días antes el embajador Peurifoy se
había presentado ante el coronel Carlos Enrique Díaz, jefe de las fuerzas
armadas, a quien Árbenz había entregado el poder, con una lista de los
comunistas que era necesario fusilar. En lugar de ello Díaz ordenó una inmediata
amnistía, pero fue depuesto a los pocos días.
16
Comunismo y se emitió la Ley Preventiva Penal contra el Comunismo. Con el
fin de aplicarla bajo una cobertura de legalidad se crearon Tribunales de
Instrucción en toda la república. Además, el Comité tuvo facultades para ordenar
la detención de cualquier persona, pudiendo determinar el encarcelamiento por
30 días o la libertad vigilada. En los primeros meses después de la caída de
Árbenz fueron arrestadas 12,000 personas y se exiliaron unos 2,000 dirigentes
sindicales y políticos (Carta de Guatemala, 1954).
La prisión de Escuintla
(Un testimonio)
La cárcel de Escuintla, que está pegada a un cuartel, fue prácticamente
nundada de gente. Tenía capacidad para unos 200 presos en la cuadra
general y tenía bartolinas para unos 20, pero, increíble, se hizo la denuncia
que en los primeros quince días de la invasión de Castillo Armas llegó a
tener 10,000 presos. Lo denunciaron los periódicos, como La Prensa,
¡10,000 presos en ese lugar costeño bajo un calor tórrido! Allí murieron
muchos... murieron de asfixia dentro de la cárcel. Los compañeros
trabajadores que tenían más vigor y más oxígeno levantaban a los que ya se
estaban muriendo... había como una vara (84 cros.) entre sus cabezas y el
techo. Así respiraban un poco y se salvaban, pero regularmente morían.
Todos estábamos parados en la cuadra, no había posibilidad de sentarse.
Apenas nos daban agua, nos daban comida una que otra vez. Nuestras
necesidades teníamos que hacerlas ahí mismo. A los tres días ya estaba todo
lleno de moscas. Unas 60 gentes que estaba amarradas a unos árboles,
hasta a los zopilotes tenían encima... después se los llevaron. IC 382,
Escuintla, 1954.
17
51, ordenaba la restitución al Estado de todas las fincas nacionales y disolvía las
cooperativas instaladas en ellas. Hacia 1956 sólo 400 familias campesinas
permanecían en las tierras expropiadas. El nuevo ministro de Gobernación, Miguel
Ortiz Passarelli, finquero de Alta Verapaz, fue la autoridad encargada de dirimir
cualquier disputa de devolución de tierras.
A pesar de todo, los temas agrario y laboral ya no saldrían de la agenda
política, aunque fueran objeto de duras disputas durante las siguientes décadas. El
30 de diciembre de 1954 se creó una comisión para redactar la nueva legislación
agraria. Rodolfo Castillo Armas, hermano del jefe de gobierno, fue nombrado
presidente de la Dirección General de Asuntos Agrarios. La AGA solicitó la
supresión del Código de Trabajo, pero el gobierno respondió protestando por la
forma violenta en que muchos finqueros estaban expulsando a los campesinos de las
tierras. En San Martín Jilotepeque, por ejemplo, ante la protesta de 1,500
campesinos beneficiados por la reforma agraria, los finqueros destruyeron sus
cosechas (El Imparcial, 12/3/55).
En esos primeros meses del gobierno castilloarmista la cuestión agraria y
laboral tuvo un marcado carácter de vendetta política. A los empresarios se les dio
acceso al registro elaborado por el Comité de Defensa contra el Comunismo a fin de
contratar o despedir personal. Se denunciaron miles de despidos anómalos en Obras
Públicas (2,000), el Hospital General (175), la textilera Cantel (120) la IRCA (que
cesó a la mitad de su personal, la mayoría sindicalistas que estaban escondidos), la
PanAmerican (26) y el beneficio de café De Sola (26), entre otros.
Mientras, un plan de modernización y fortalecimiento del Estado se comenzó
a poner en marcha. Los organismos internacionales otorgaron importantes créditos
al país. Se organizó el Consejo Nacional de Planificación Económica y se aprobó el
Plan de Desarrollo Económico 1955-60, elaborado por el representante del Banco
Mundial para Guatemala. Este plan reconoció a los empresarios una importante
iniciativa en el desarrollo. Buscando diversificar las exportaciones, el gobierno
eliminó los impuestos de venta del algodón y la ganadería. La administración de los
Estados Unidos se había comprometido directamente en el proyecto guatemalteco.'9
En febrero de 1955 el vicepresidente Richard Nixon visitó el país y subrayó: Es la
primera vez en el mundo que un gobierno comunista ha sido sustituido por uno
libre. El mundo entero está observando quien hace mejor el trabajo.
Otro componente del modelo guatemalteco que se quería impulsar era la
reconstitución del tejido de la organización laboral. Con la asesoría de la AFL-CIO,
la ORIT y personas como José García Bauer, en 1954 se creó el Comité Nacional
de Reorganización Sindical con 26 dirigentes; también se formó la Federación
Sindical Autónoma (FAS), de orientación socialcristiana. La reorganización buscó
desplazar a las directivas simpatizantes del anterior régimen, especialmente en las
empresas transnacionales. En el caso del STEG se creó la Asociación de Maestros
Libres, que se propuso depurar el cuerpo magisterial. Hacia marzo de 1955 existían
19 Los Estados Unidos se propuso convertir a Guatemala en una vitrina anticomunista, y para
ello, destinó más recursos financieros a este país que a toda América Latina junta en el mismo
período (Jonas, 1981). Por medio de la Administración de la Corporación Internacional (ACI)
se estableció un virtual gobierno paralelo. De esa forma, para cada ministerio se creó una
División de la ACI con el mandato de asesorar, planificar y ejecutar proyectos.
18
35 sindicatos. En febrero de 1956, el Decreto-584 prohibió la sindicalización de los
empleados públicos. En 1957 la FAS se inscribió legalmente con el nombre de
Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA). Pero gran parte de las
actividades reivindicativas eran dirigidas por el Consejo Sindical de Guatemala
(CSG) bajo la asesoría del sindicalismo estadounidense, que impulsaba
movimientos sin extremismos.
Al mismo tiempo que esto ocurría, tres miembros del proscrito PGT -los
dirigentes sindicales Miguel Valdez, José Luis Ramos y José Alberto Cardoza-
regresaron clandestinamente al país para trabajar en la reorganización del
movimiento obrero y desplazar a la dirigencia sindical promovida oficialmente. Los
estudiantes, en cambio, organizaron pronto y abiertamente algunas actividades con
tintes radicales. En junio de 1956 la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU)
realizó una manifestación pública en conmemoración de las jornadas de 1944 contra
Ubico, que fue reprimida por la policía.20 En 1959 los estudiantes de posprimaria
fundaron el Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco Organizado (FUEGO),
que llevó una importante huelga de alumnos que estalló en febrero de ese ario. La
huelga se extendió a algunas cabeceras departamentales y fue apoyada por el
magisterio, hasta que los estudiantes lograron destituir a la ministra de Educación,
Julia Quiñonez Ydígoras.
5. Panorama económico
La modernización económica continuó a través de la diversificación de la
actividad agroexportadora. Las fértiles tierras de la costa sur siguieron siendo
utilizadas para el cultivo del algodón y del azúcar, aprovechando el bloqueo
estadounidense a Cuba. La ganadería se incrementó cada vez más racionalmente
explotada. Las tierras recuperadas con la reversión de la reforma agraria
permitieron el surgimiento de nuevos finqueros provenientes del Ejército o los
funcionarios del gobierno. También las familias tradicionales cafetaleras,
terratenientes o comerciantes del interior (El Quiché y Quetzaltenango),
invirtieron o consiguieron nuevas tierras en la costa sur, ampliándose a los nuevos
cultivos de exportación.
El gobierno prosiguió con la política de colonización de tierras a partir de
la Ley de Transformación Agraria, desplazando las áreas de entrega de tierras de
Escuintla, Retalhuleu, Suchitepéquez e Izabal, hacia regiones de Alta Verapaz,
Petén, Huehuetenango y El Quiché. Cuando Ydígoras asumió, en marzo de 1958,
el Estado poseía 132 fincas que pudieron haberse usado para aliviar las
necesidades de los campesinos sin tierras. Sin embargo, el 25 de abril el
mandatario nombró a tres grandes finqueros (Julio Héctor Leal, Roberto Berger
y Manuel Ralda) para que se encargaran de vender las fincas nacionales. Entre los
primeros compradores estaban 200 oficiales militares que recibieron lotes
20 Resultaron cuatro estudiantes muertos y cerca de 200 detenidos. Los estudiantes asesinados
en la 11 calle y 6 avenida zona 1 eran: Álvaro Castillo Urrutia, Salvador Orozco Pineda,
Julio Arturo Rosales y Julio Juárez. La AEU inició un proceso judicial contra Santos Lima
Bonilla y Aparicio Cahueque Cano, señalados como autores materiales.
19
urbanos en dos fincas en las afueras de la capital a un precio de Q 0.05 el metro
cuadrado (Melville, 1975). El nuevo director de Asuntos Agrarios, coronel
Enrique Peralta Azurdia, anunció en junio que todas las personas que ocupaban o
vivían en tierras de la UFCO deberían abandonarlas.
Por otro lado, los inversionistas estadounidenses comenzaron a ampliar sus
intereses en el país atraídos por la política de incentivos de su propio gobierno y
las facilidades del gobierno ydigorista. En 1959 el mandatario condonó a la IRCA
una deuda por impuestos de más de US$15 millones; la UFCO compró la
empresa de conservas vegetales Ducal, con lo que se inició la penetración
estadounidense en la industria local."
El producto industrial registró un importante crecimiento, que mantendría
durante toda la década, del 9.6% anual, superior al producto interno bruto (PIB).
Sin embargo, su participación en la producción general y el empleo apenas creció
del 12.9% al 16.6%. Siguió avanzando la institucionalización del Mercado
Común Centroamericano que atrajo a inversionistas que ampliaron y
modernizaron sus fábricas.' El gobierno otorgó facilidades para la importación
de insumos, protegió a los productores de la competencia extranjera y facilitó
préstamos que obtenía del extranjero.
Entre tanto, los conflictos laborales estallaron en varias dependencias
públicas (seguro social, magisterio, municipalidades) y en el campo, donde los
desalojos de fincas prosiguieron. La aguda crisis fiscal que atravesaba el
gobierno le llevó a decretar una rebaja salarial del 10% a todos los empleados
públicos. Ello produjo numerosos incidentes. El 20 de julio de 1960 se declaró
el estado de sitio, pero el descontento no se aplacó. En agosto siguieron las
protestas con cientos de detenidos y heridos por la brutal actuación de la policía
y la Policía Militar Ambulante (PMA).
6. La situación política
Carlos Castillo Armas fue el hombre del Departamento de Estado para
suceder a Árbenz." No obstante, desde 1952 el general Miguel Ydígoras y
20
Castillo Armas habían firmado el llamado Pacto de Caballeros, que establecía
que éste sería el Jefe Militar Supremo del movimiento contra Árbenz, y aquel
sería el candidato presidencial de las fuerzas anticomunistas. El pacto fue
ratificado en agosto de 1953 (Villagrán, 1993).
La primera Junta de Gobierno, compuesta por cinco militares, fue presidida
durante quince días por el coronel Elfego Monzón, y luego se eligió entre sus
miembros al presidente definitivo. La elección recayó en Castillo Armas, y de
inmediato renunciaron los tenientes coroneles Mauricio Dubois y José Luis Cruz
Salazar. El 1 de septiembre también dimitieron Elfego Monzón y el mayor
Enrique Trinidad Oliva. Así, la Presidencia de la República quedó en manos de
Castillo Armas.
El 10 de octubre el nuevo gabinete ministerial convocó a un plebiscito. El
referéndum se efectuó al mismo tiempo que la elección de la Asamblea
Constituyente. Las respuestas de los ciudadanos se presentaron en público frente
a los delegados de las mesas electorales. El sí obtuvo 485,699 votos, contra 400
del no. La Asamblea electa le fijó un período de seis años al gobierno de Castillo
Armas, el que debió concluir el 15 de marzo de 1960. El 6 de noviembre de 1954
Castillo Armas fue investido Presidente de la República. Ydígoras se sintió
traicionado.24
Destacadas figuras pasaron a ocupar puestos en el gobierno, entre ellas,
Mario Sandoval Alarcón, líder civil del liberacionismo; Jorge Adán Serrano,
como ministro de Gobernación; Jorge Skinner-Klee, abogado representante de
empresas multinacionales, fue ministro de Relaciones Exteriores; Jorge Arenales
Catalán fue el primer ministro de Economía;25 Manuel Villacorta Vielman,
ministro de Trabajo, y Jorge Lizarralde estuvo en Hacienda Pública. Edgar
Alvarado Pinetta, finquero en San Martín Jilotepeque, fue el segundo ministro
de Economía, y Roberto Herrera Ibargüen fue nombrado embajador en El
Salvador.
En 1955 se fundó el Movimiento Democrático Nacionalista (MDN),
inspirado en el Movimiento Nacional español, como partido de la violencia
organizada. Lo dirigían, entre otros, Mario Sandoval Alarcón, Miguel Ortiz
Passarelli, Eduardo Taracena de la Cerda y Mario López Villatoro. Poco después
se creó el Bloque Juvenil del MDN, que dirigía Alejandro Maldonado Aguirre.
En la Constitución de 1956 se declaró la libre formación y funcionamiento de
partidos políticos, regidos por el Tribunal Electoral. Se prohibieron
expresamente las organizaciones comunistas, y el Comité de Defensa contra el
Comunismo continuó funcionando.
24 Los otros miembros de la Junta no quedaron como amigos del régimen. Monzón salió al
exilio y, tres arios más tarde, el mayor Trinidad Oliva fue procesado bajo la acusación de
haber participado en el asesinato contra Castillo Armas.
25 Skinner-Klee, Luis Arturo González, Miguel Ortiz Passarelli y Jorge Arenales Catalán
asesoraron a Castillo Armas para convocar la primera Asamblea Constituyente, en la que se
quitó el derecho de voto a los analfabetas.
21
La Constitución del 56
La Constitución entró en vigor el 10 de marzo de 1956, y con ella se
reinstaló el marco tradicional de la organización del Estado, corno la
separación de poderes. No se confirmaron los tribunales especiales;
quedaron limitadas las funciones de los tribunales militares, determinando
que sólo conocerían los delitos cometidos por miembros del Ejército, salvo
en los casos de cabecillas o jefes de acciones armadas contra los poderes
públicos.
Se mantuvieron las calidades para ser ciudadanos en relación con los
hombres y las mujeres; se reafirmó el sufragio secreto y la representación de
las minorías en los cuerpos colegiados. Las municipalidades preservaron su
autonomía. El artículo 79 recuperó el amparo (derogado por el Estatuto
Político) y se reconocieron las garantías individuales, aunque no se
incluyeron todas las de 1945.
A pesar de que la Constitución expresaba que no son punibles las
acciones u omisiones que no estén calificadas como delitos, faltas y penadas
por ley anterior a su publicación (artículo 62, inciso 1), se decretó que toda
acción comunista individual o asociada es punible (artículo 62, inciso 2).
Como nunca, se definieron las acciones comunistas; la persecución abarcó a
personas que viajaran o intentaran viajar detrás de la cortina de hierro, o que
leyeran sociología o economía marxistas.
26 La autoría del asesinato no llegó a establecerse enteramente, a pesar de que se declaró estado
de sitio y que fueron detenidos 400 opositores, entre ellos dirigentes de la nueva FASGUA.
22
Las elecciones del 20 de octubre aparentemente las ganó Ydígoras, pero el
candidato oficialista del MDN, Ortiz Passarelli, se apresuró a proclamar su
triunfo y eso provocó la movilización de los ydigoristas, que se extendió a
algunos sindicatos y estudiantes. En consecuencia, las elecciones fueron
anuladas, se estableció otra vez el estado de sitio, y asumió una junta militar
integrada por los coroneles Gonzalo Yurrita Nova, Oscar Mendoza Azurdia y
Roberto Lorenzana. Posteriormente el Congreso nombró al coronel Guillermo
Flores Avendaño como presidente provisional hasta las elecciones del 19 de
enero de 1958, en las que participó el PR con candidato propio. La DC apoyó la
candidatura del coronel José Luis Cruz Salazar, junto al MDN. Ydígoras salió
ganador y tomó posesión el 2 de marzo de ese ario.
Durante el régimen ydigorista la corrupción alcanzó altos niveles. Por
ejemplo, el presidente se asignó un sueldo de Q150,000, además de Q1.0 millón
para gastos confidenciales (Toriello, 1979). A los pocos meses de instalarse el
nuevo gobierno, se vendieron 45 propiedades estatales a precios irrisorios,
incluyendo una rematada en Q200 e hipotecada a la semana siguiente en
Q48,000 (Melville, 1975).
En 1959 se inició la Acción Cívica del Ejército y llegaron asesores
estadounidenses bajo la dirección del mayor Karl Krueger. La Agencia de
Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (AID) financió el programa con
US$5 millones. El 13 de noviembre se produjo una sublevación militar, sofocada
después de varios días de combate en Zacapa y Puerto Barrios. Se declaró estado
de sitio, se realizaron cateos masivos y se produjo la expatriación de los
opositores. Fue en ese contexto que se organizó la guerrilla.
23
los castigos: cadetes acusados de comunistas por ser familiares de ex-funcionarios
de Árbenz, algunos encarcelados en las penitenciarías de Antigua y
Chimaltenango, otros más enviados a Brasil, Argentina y Francia, y luego el cierre
temporal de la Escuela Politécnica. A partir de entonces en el Ejército se expresaron
dos corrientes que habrían de separarse con los acontecimientos del 13 de
noviembre de 1960: el anticomunismo oficial y la exacerbación del sentimiento
anti-yanqui.
La existencia de seis gobiernos en tres meses mostró que no era posible volver
a junio de 1944 (al ubiquismo). Los liberacionistas tenían opositores dentro del
Ejército, entre ellos el coronel Elfego Monzón, que integró varias juntas de
transición. El 31 de diciembre de 1955 se llevó a cabo una asonada cuyo blanco fue
la Base Militar La Aurora. Se acusó al coronel Francisco Cosenza, piloto aviador y
compañero de promoción de Árbenz, y al cadete Rodrigo Hernández, quien había
participado en el 2 de agosto. La ocasión se aprovechó para fusilar a varios
opositores al régimen y enviar al exilio a los implicados (Cox, 1995).
Hacia 1957 Castillo Armas había logrado consolidarse en el Ejército, pero en
junio se descubrió otro conato de golpe que pretendía derrocarlo y retomar el
programa de Árbenz. Quien dirigía ese movimiento era el coronel Carlos Alberto
Sarti, quien cinco años atrás había arrancado los grados al entonces capitán Castillo
Armas. El jefe de la Policía Nacional, Bernabé Linares, mandó a asesinar a Sarti,
al coronel Francisco Méndez Montenegro, al mayor Prera y a un dirigente
ferrocarrilero (Macías, 1997). Mientras tanto, el gobierno, urgido por los Estados
Unidos, trataba de controlar las áreas rurales sin mucho éxito.
Tras el asesinato de Castillo Armas se produjo otro período de inestabilidad
en el que los militares jugaron papeles no convincentes para la liberación, eso
incluyó el bloqueo de su candidato en 1957. Al mismo tiempo se reforzó su
injerencia en asuntos policiacos y políticos. Las represiones callejeras fueron cada
vez más violentas. Los jóvenes de secundaria desataron una serie de protestas
contra el gobierno y comenzaron a coordinar sus acciones opositoras. Los
estudiantes añoraban a los militares de Árbenz, prestaban atención a los discursos
del ex-canciller Guillermo Toriello y las ideas del escritor Luis Cardoza y Aragón,
y seguían viendo en el cuartel la pieza clave para el rescate de la dignidad nacional
(Cox, 1995).
Ydígoras prometió reconciliación y pidió participación. Pero el gobierno no
estaba preparado para asimilar el conjunto de las expectativas. Y éstas se
desbordaron en reclamos de todo tipo. La juventud aglutinada en el FUEGO recibió
con vítores el triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959. Poco después, el
26 de julio, estallaron bombas en la Embajada de los Estados Unidos y en el Palacio
Arzobispal. Ydígoras tomó todo esto a la ligera, en medio del descontento de
algunos militares y de cierta opinión pública que recordaba los días en que el
general gobernaba con mano de hierro como jefe político del ubiquismo.
En los cuarteles privaba la idea de que el Ejército debía profesionalizarse y no
inmiscuirse más en política partidaria. El capitán Charles Bushong, un ranger
estadounidense, entrenaba desde 1957 a los futuros oficiales en operaciones no
convencionales de montaña y ataque de jungla. Los más destacados y ambiciosos
recibían becas en Fort Benning, Fort Sill y Fort Guilick, donde eran adiestrados en
programas de guerra de guerrillas (Cox, 1995).
24
Capítulo Segundo
1 La Compañía Niños de Jesús, según narra uno de sus fundadores, Ricardo Cordón, fue
constituida a su regreso de Argentina, a donde viajó con el teniente Alejandro de León para
estudiar en el Colegio Militar. Allá conocieron la experiencia del segundo gobierno de Juan
Domingo Perón y quedaron impresionados por los discursos de Augusto Frondizi. De
regreso a Guatemala, la Revolución cubana también les generó cierta simpatía en sus
aspectos nacionalistas y antidictatoriales. En sus conversaciones sobre la situación nacional
surgió la inquietud acerca de las condiciones sociales de la población. Estaban contra el
ministro de la Defensa y otros altos oficiales, pues consideraban que eran complacientes con
la corrupción. Hacia 1959 ya estaban integrados a la Compañía unos 100 oficiales, la
mayoría tenientes. Ellos pensaban que desde el Ejército se podía hacer una revolución
rápida. No tenían una ideología definida (Cox, 1995).
25
La sublevación del 13 de noviembre se organizó a nivel de cuarteles dispersos,
lo que dificultó su coordinación inicial. La filiación de los insurrectos se hizo a
través de la firma de una petición de destitución del ministro de la Defensa, coronel
Rubén González Siguí. Para tal efecto, los oficiales firmaban la petición con su
nombre completo, y recibían una tarjeta que llevaba impreso un ángel a colores. De
ahí vino el nombre de Compañía Niños de Jesús. Uno de los gestores de la rebelión
fue el mayor Rafael Sesam Pereira, que había participado en la batalla de Gualán
contra los liberacionistas en 1954. Pero el autor más destacado del movimiento fue
el capitán Arturo Chur del Cid, recluido en el Cuartel General desde octubre, bajo
sospecha de estar conspirando contra Ydígoras.
Ese mismo procedimiento se había empleado en otros cuarteles desde hacía
meses. A principios de noviembre fue detenido el coronel Eduardo Llerena Müller,
el teniente coronel Hernán Herrera y el teniente Marco Antonio Yon Sosa. Yon Sosa
en realidad sabía poco de la conjura, pero era sospechoso por su amistad con Chur
del Cid. En total 55 oficiales acuerpaban la rebelión.
Los planes sin embargo se alteraron el 12 de noviembre, cuando fueron dados
de baja Herrera Martínez y el capitán César Augusto Silva Girón, el defensor de la
plaza de Gualán en 1954, que había sido juzgado y encarcelado por los tribunales
de guerra de la Liberación. Ese mismo día se decidió iniciar la sublevación con la
toma del Cuartel General. Poco antes de la medianoche Chur del Cid, Yon Sosa y
el sargento Werner neutralizaron a la Guardia de Prevención. De los 55 oficiales
comprometidos para asistir esa mañana, únicamente se presentaron cinco, entre
ellos el teniente coronel Augusto Loarca y los mayores Sesam Pereira y Chicas
Lemus. Se apoderaron del cuartel militar, después de haber matado a dos oficiales
que se resistieron.
Infructuosamente los rebeldes buscaron al coronel Carlos Paz Tejada para que
se hiciera cargo del mando. Pero éste permanecía clandestino tras el levantamiento
fallido del teniente Guillermo Lavagnino, en julio de 1960, y de haber publicado
las denuncias de la invasión que se preparaba en la finca Helvetia.2 En medio de la
confusión se dio la orden de que los alzados se trasladaran a Zacapa, en cuya base
militar se harían fuertes, pues tendrían el apoyo de la base de Puerto Barrios
(Rosales, 1996). Los militares alzados se enfilaron hacia Zacapa con numerosos
vehículos militares y varias docenas de soldados y sargentos de la PMA. En torno
a las 5:00 horas, el coronel Eduardo Llerena Müller tomó el cuartel de Puerto
Barrios sin derramar sangre. Al amanecer sobrevoló el cuartel de Zacapa un avión
procedente de Puerto Barrios, el que lanzó un fajo de volantes en los que pedían a
los oficiales, en nombre de Llerena Müller, acuerpar el movimiento.
El llamado Manifiesto del 13 de Noviembre -aunque no fue preparado como
tal- aludía al caos total tanto en lo político como en lo económico, y sostenía que
sólo el Ejército puede cooperar efectivamente con el pueblo para desterrar a la
reacción y a sus aliados, los militares que detentan el poder y se enriquecen a costa
del pueblo... Se llamaba a instaurar un régimen de justicia social en que la riqueza
sea de quienes trabajan y no de los explotadores, hambreadores del pueblo y de los
gringos imperialistas.
2 El teniente Lavagnino encabezó a un grupo de militares y civiles, entre éstos Alejandro Silva
Falla y algunos jóvenes vinculados al PGT, que intentó ocupar la base militar de Cobán.
26
El subteniente Luis Trejo Esquivel preparó el sometimiento del cuartel de
Zacapa, pero la coordinación fracasó en Jutiapa y El Quiché. En Jutiapa, el
comandante de la base mandó a capturar a Silva Girón. En Occidente, el jefe de
Reservas Militares de Totonicapán, había infiltrado a los conspiradores para luego
denunciarlos a Ydígoras. Quetzaltenango, que era la pieza clave para el éxito de la
operación, siguió leal al gobierno. Así, las bases de Puerto Barrios y Zacapa
quedaron aisladas.
Ydígoras alcanzó a neutralizar a la fuerza aérea, que parecía estar
comprometida en el complot, mostrando a los pilotos cheques (falsos)
supuestamente girados por Fidel Castro a los oficiales del alzamiento, que sumaban
US$1.0 millón. La fuerza aérea no se sumó al alzamiento, pero se negó a actuar
contra los insurrectos. Entonces la embajada de los Estados Unidos ofreció la flota
aérea estacionada en la costa sur, que sería la que atacaría a Cuba. Esta fuerza
estaba compuesta por 76 aviones de distinto tipo, en su mayor parte bombarderos
B-26 y C-46. Sólo esta flotilla superaba con mucho a las fuerzas aéreas de toda
Centroamérica (Cox, 1995).
El gobernante formó un agrupamiento de combate para destruir a los alzados,
que incluían a buen número de los miembros de la Compañía Niños de Jesús. El
principal enfrentamiento tuvo lugar la tarde del 14 de noviembre y por parte de los
rebeldes lo dirigió Yon Sosa, pero el balance se decidió en favor de las tropas
oficiales cuando entró en combate la aviación estadounidense dirigida por pilotos
cubanos. La madrugada del 15 de noviembre hubo un conato de sublevación en la
fuerza aérea, que Ydígoras personalmente se encargó de controlar. Los aviones sin
bandera que iban a ser utilizados en Cuba bombardearon la base de Puerto Barrios
que permanecía bajo el control de Llerena Müller.
La tarde del 17 de noviembre las fuerzas operativas al mando del coronel
Enrique Peralta Azurdia ocuparon sin resistencia la base de Puerto Barrios y
pusieron fin a la intentona. Llerena Müller y su comando insurrecto huyeron y se
dispersaron en la montaña. En 70 horas había quedado aplastada la sublevación.
Muchos de sus integrantes, en su mayoría soldados, se entregaron a las tropas
gobiernistas. Pero la mayoría de oficiales se escondieron y varios más se
dispersaron hacia Honduras, El Salvador y México.
Aunque casi la mitad de la oficialidad simpatizaba con la causa de los
insurrectos, en los momentos decisivos mantuvieron su lealtad a las órdenes
superiores. Esta vez, a diferencia de 1954, los oficiales cumplieron con el deber
militar. Por otro lado, hizo falta una figura unificadora de tendencias tan
heterogéneas entre los descontentos. A partir de entonces, la convicción
revolucionaria dejó de ser una preocupación del Ejército y se convirtió en una
bandera guerrillera (Cox, 1995).
Como resultado del sofocamiento de la sublevación del 13 de noviembre,
unos 70 oficiales, sargentos y soldados se exiliaron. De ellos, los de Honduras (que
eran unos 45) continuaron conspirando e hicieron contactos con el PR, el MDN y
la DC. Los políticos confabulaban por su lado y les pidieron a los ex-militares no
actuar por su cuenta, pues esperaban pronto un golpe de Estado por otra fracción
del Ejército. Es más, requirieron al grupo que se trasladara a Guatemala. Por esa
razón el 6 de marzo de 1961, 23 de los alzados cruzaron la frontera
subrepticiamente y llegaron a la ciudad de Guatemala el 12 de ese mes.
27
Pero en las conversaciones con los partidos se fueron pasando los meses,
sin que sucediera nada. Entre tanto, otros hechos sobrevinieron. El 29 de abril se
produjo una refriega entre algunos de los trecistas y policías judiciales, que de
hecho fue el primer choque armado en esta nueva etapa. El cerco policial y
militar se fue estrechando y en julio, en un nuevo tiroteo con las fuerzas de
seguridad, fue muerto el teniente Alejandro de León Aragón, uno de los líderes
del grupo.
En esos mismos días los rebeldes entablaron relación con el PGT. En mayo
de ese año, los comunistas habían aprobado la resolución Táctica general,
desarrollo y formas de lucha de la revolución guatemalteca, que señalaba por
primera vez la vía violenta, marcando un viraje en su línea política. No se sabe
si ese contacto con los trecistas ocurrió antes o después de la aprobación del
documento. En cualquier caso, aun dentro de la misma dirección del PGT, esa
resolución no tenía interpretaciones unívocas.'
3 Para Mario Silva Jonama, se había aprobado como línea fundamental del Partido la lucha
armada popular y elaborado un documento llamado de los 'Once Puntos, que señalaba las
medidas políticas y organizativas a tomar (Silva Jonama, 1971). Alfredo Guerra-Borges,
otro dirigente del PGT, matizaba esa afirmación: En su resolución... el Comité Central
advirtió que las clases dominantes estaban cerrando la vía de desarrollo pacífico de la
lucha... y dio la directiva de preparar al Partido para librar la lucha armada cuando se
hiciera inevitable y hubieran madurado las condiciones para ello. Al mismo tiempo...
subrayó la necesidad de utilizar todas las formas de lucha... y de formar un amplio frente
único de todas las fuerzas democráticas (Guerra- Borges, 1964).
28
publicó un manifiesto de 18,000 personas pidiendo que los ricos paguen más
impuestos, y varios sindicatos se sumaron apoyando las medidas tributarias. En
octubre, ante la solicitud de los cafetaleros de una reducción de impuestos a las
exportaciones, el Presidente declaró que esta sería posible sólo si el Congreso
aprobaba un impuesto sobre la renta.
El Organismo Judicial
A pesar de su debilidad y de actuar dentro de un sistema de presiones
políticas, el Organismo Judicial no se subordinó enteramente al Poder
Ejecutivo y logró cierto espacio de funcionamiento. Los periódicos de las
semanas posteriores al levantamiento del 13 de noviembre estuvieron llenos
de artículos sobre recursos de exhibición personal, expuestos en los
tribunales. Es claro que el estado de sitio promulgado ese mismo día había
limitado el recurso a un instrumento sólo para establecer el tratamiento de
los detenidos. Por eso, en algunos casos, no se tramitó la exhibición
personal, pues los detenidos o sus familiares no habían denunciado torturas
o malos tratos. Pero al cumplir esa tarea, los tribunales aseguraron cierta
protección dentro de las cárceles, incluyendo los autos de prisión
provisionales otorgados por los tribunales militares.
En el caso de la suspensión de la circulación por 20 días del periódico
El Imparcial (debido a la publicación de un reportaje del levantamiento en el
Cuartel General), la Corte Suprema de Justicia otorgó un amparo en favor
del diario, y el gobierno tuvo que dar marcha atrás.
4 Entre los hechos que hicieron pensar en un fraude estaba el que sujetos desconocidos
penetraron a la sede del Tribunal Electoral y quemaron las papeletas de El Quiché y
Huehuetenango, haciendo suponer a la oposición que habían sido agentes del gobierno.
Ydígoras, a su vez, culpó a los partidos opositores.
29
poder destructivo. En ese mismo mes, los estudiantes de la Escuela Rural de
Totonicapán se declararon en huelga y les siguieron los de la Escuela Normal
Central para Varones. El FUEGO se solidarizó con el movimiento y otros
centros educativos se les sumaron. Los dirigentes liberacionistas, por su parte,
culparon a Ydígoras por el clima de agitación política, mientras el gobierno
continuaba con las detenciones y sostenía la existencia de una conjura
comunista debido a que su embajador en la OEA estaba presionando para que
se expulsara a Cuba de ese organismo.
El 15 de febrero la AEU emitió una declaración culpando al gobierno de
las consecuencias del clima de inseguridad. El día 26 la policía judicial asaltó
la sede de FASGUA, pero el movimiento sindical no intervino todavía. El 9 de
marzo los estudiantes realizaron el primer paro de tráfico citadino y diversos
sectores se les adhirieron. La AEU organizó las protestas callejeras y preparó
otro paro de tráfico para el 13 de marzo, día que se convirtió en una jornada
generalizada de enfrentamiento con la policía. La respuesta violenta de las
fuerzas de seguridad llevó a la AEU a proponer una huelga general para exigir
la renuncia de Ydígoras.5 Los trabajadores se sumaron y acordaron constituir el
Frente Obrero Nacional (FON), en el que participaron FASGUA, el SAMF y el
sindicato de la Empresa Eléctrica.
La propuesta de la AEU, que recogía las aspiraciones de algunos sectores
políticos, hizo sin embargo retroceder a otros. La lucha callejera amainó, pero
las acciones de sabotaje de los estudiantes continuaron. Un punto de quiebre
ocurrió el 12 de abril cuando, desde un vehículo militar, dispararon contra un
grupo de estudiantes de Derecho que estaba en las puertas de la facultad y
resultaron muertos Armando Funes, Jorge Gálvez y Noé López Toledo. Como
consecuencia de estos crímenes las protestas adquirieron más fuerza, ya no por
medio de enfrentamientos callejeros sino a través de una presión política de las
instituciones, encabezadas por el Consejo Superior Universitario de la
Universidad de San Carlos, que insistieron en pedir la renuncia de Ydígoras.
La huelga general se extendió a la municipalidad capitalina, los
trabajadores del IGSS y otros. El 24 de abril el SAMF declaró la huelga desde
las instalaciones ferroviarias de Puerto Barrios. Organizaciones de estudiantes,
periodistas, sindicatos y mujeres constituyeron el Frente Cívico Nacional.
Varios partidos apoyaron el regreso de Arévalo.
4. Secuelas de la crisis
Durante la crisis política de marzo y abril los partidos de oposición se
mantuvieron alejados. El PR retiró públicamente su apoyo al movimiento de
protesta. Si bien la DC no tomaba parte de las marchas, sus grupos juveniles, como
la Juventud Universitaria Centroamericana (JUCA) y el Frente Estudiantil
30
Socialcristiano ([Link]), participaron junto a la AEU y el FUEGO. En respuesta a
estas movilizaciones, Ydígoras conformó un gabinete militar e hizo despliegue de su
propia fuerza. Desplazó a 7,000 trabajadores de las fincas nacionales para que le
manifestaran su apoyo, y despidió a otros 200 que se negaron a participar. Sin
embargo, una parte de los empresarios, la Asociación General de Comerciantes de
Guatemala, opuestos a la política económica del gobierno y a la corrupción, apoyó
las protestas.'
El saldo de la crisis fueron alrededor de 100 muertos, cerca de 1,000 heridos y
aproximadamente 3,000 detenidos. En esos meses surgió la primera organización
paramilitar, o escuadrón de la muerte, el Frente Secreto Anticomunista.
Después de la crisis Ydígoras nombró como ministro de Trabajo al coronel
José Luis Aguilar de León, subjefe de la policía judicial. Numerosos empleados
fueron despedidos por su participación en las protestas, especialmente los
ferrocarrileros, y se les prohibió la celebración del 1 de mayo. Sin embargo, las
organizaciones continuaron creciendo. El 11 de mayo la prensa informó de la
creación del Comité de Unidad Sindical, compuesto por trece organizaciones
obreras, entre ellas el STIGSS, el SAMF, la FASGUA y la ATGR. También en mayo,
surgió el Frente Cristiano de los Trabajadores de Guatemala, que intentó sin
resultados organizar a los 1,200 trabajadores de la GINSA.
En las zonas rurales la contrarreforma agraria continuaba, a la par de los
movimientos por mejores salarios.' El 4 de enero se anunció la disolución del
Departamento de Fincas Nacionales. En ese momento se estaban devolviendo 16
fincas a los Notebaum, otras tantas al INFOP, al Banco Nacional Agrario y al
Crédito Hipotecario, otras más fueron vendidas. Unas 20,000 familias campesinas
se vieron afectadas, y los conflictos continuaron. En junio fueron desalojadas por la
UFCO 200 familias de El Semillero, Escuintla. Ydígoras trató de establecer una
política y emitió el decreto 1551, Ley de Transformación Agraria, que era un calco
del decreto 559 de Castillo Armas, pero puso tantos o más obstáculos burocráticos
para impedir cualquier reparto agrario. Entretanto, Juan Mini, amigo de Ydígoras,
recibió fincas valoradas en Q1.0 millón a cambio de unos terrenos en la capital.
Arturo Samayoa, propietario de cines y amigo del presidente, obtuvo la finca
Xolhuitz, valorada en Q239,000.
La actividad partidaria ofreció algunas sorpresas. El 20 de octubre se anunció
la candidatura presidencial de Juan José Arévalo para las elecciones de 1963. El
candidato del MDN era Cruz Salazar; el del MLN, el coronel Luis Urrutia; el de la
DC, Alfredo Obiols; el del PR, Mario Méndez Montenegro, y el de Ydígoras,
Roberto Alejos. En noviembre se celebraron elecciones para alcalde de Guatemala,
en las que triunfó el candidato independiente Francisco Montenegro Sierra. A la luz
de esos resultados, el cálculo del ministro de la Defensa y de los partidos de
oposición era que Arévalo podría triunfar (Villagrán, 1993).
6 En abril, la Asociación Agrícola del País se sumó a la petición de renuncia de Ydígoras, pero
al igual que la Asociación de Comerciantes, pidió la integración de un gobierno militar. La
Cámara de Comercio, en cambio, se enfrentó a estas posiciones por considerar que si caía
el gobierno los comunistas tomarían el poder.
7 El salario mínimo en las fincas era de Q0.80 diarios, en tanto que para las ocupaciones
industriales y de servicios era de Q1.50. La Organización Internacional del Trabajo había
declarado en 1962 que el salario diario mínimo para un nivel de vida compatible con la
dignidad humana en Guatemala debía ser de Q2.75.
31
5. Las incipientes guerrillas
Los trecistas
El movimiento de marzo y abril se fue aplacando y no pudo conseguir su
objetivo; pero el gobierno tampoco logró desarticular al movimiento opositor. El
Ejército, cuya ala más conservadora había alcanzado la hegemonía y unidad interna,
se convirtió en pilar del régimen. Esos eventos también tuvieron un impacto en los
grupos clandestinos, el PGT y los trecistas, aunque la explosión popular y la crisis
militar, esta vez, no coincidieron.
Los trecistas, encabezados por el teniente coronel Augusto Loarca, el teniente
Marco Antonio Yon Sosa, los subtenientes Luis Augusto Tercios Lima y Luis Trejo
Esquivel, entre otros, pasaron a la acción en plena efervescencia política. El 24 de
enero de 1962, en una céntrica avenida de la capital, dieron muerte al jefe del
Departamento de la Policía Judicial, Ranulfo González Ovalle (Siete Litros), a quien
consideraban el principal responsable de la muerte del teniente Alejandro de León
Aragón. Dos semanas después, el 6 de febrero, este grupo compuesto en su mayoría
por jóvenes ex-oficiales, ex-sargentos y ex-soldados, fundó el Frente Insurreccional
Alejandro de León Aragón-13 de Noviembre, y de inmediato se trasladaron al
nororiente del país con el propósito de tomar la base militar de Zacapa.
Su primer objetivo fue una pequeña guarnición militar ubicada en Bananera,
Morales, Izabal, en donde, además, destruyeron las oficinas de la UFCO y se
apoderaron de Q18,000 de la empresa. En la acción murió el jefe del destacamento
militar, resultó herido un comisionado militar y fue hecho prisionero un soldado.
De inmediato los rebeldes se dividieron en tres columnas guerrilleras
comandadas por Yon Sosa, Trejo Esquivel y el ex-teniente Julio Bolaños San Juan.
Así divididos, chocaron en diversos puntos con las fuerzas oficiales. Se produjo un
enfrentamiento en el cruce del municipio Entre Ríos, Izabal, en el que, según el
Estado Mayor Presidencial, fue herido un teniente del Ejército de apellido Ruano, y
se dio otro combate a la altura del kilómetro 80 de la ruta al Atlántico, en
jurisdicción de El Progreso.
El plan inicial era que las tres columnas realizaran diversas acciones armadas
y se reunieran cerca de Teculután, Zacapa. Solamente la columna de Yon Sosa llegó
al lugar señalado, pues la persecución que desplegó el Ejército hizo que las
columnas de Trejo y Bolaños se dispersaran. La columna de Trejos estaba
compuesta por soldados que se habían unido a los rebeldes en el ataque de Bananera,
pero desertaron por la persecución de la fuerza armada. La de Bolaños perdió a sus
tres jefes militares en combate.' Bajo constantes vuelos de aviones militares de
reconocimiento, la columna de Yon Sosa dio varios rodeos por las estribaciones de
la Sierra de las Minas. Unos 23 rebeldes fueron vistos en las cercanías de El Jute,
Zacapa, mientras que otro grupo (o quizás el mismo) fue avistado cerca de San
Cristóbal Acasaguastlán, El Progreso, donde abandonaron algunas armas (Prensa
Libre, 9/2/62).
La imposibilidad del ataque a la base militar de Zacapa, en donde esperaban
que antiguos compañeros de armas se les unieran, aunada a la persecución del
32
Ejército, obligó a los rebeldes a regresar a la ciudad de Guatemala para
reorganizarse. En la capital tomaron la radiodifusora Radio Internacional y leyeron
el documento Quiénes somos, qué queremos y porqué luchamos. Crearon el
comando Marco Antonio Gutiérrez,' al mando de Luis Turcios Lima, y realizaron
acciones de sabotaje en medio de las protestas callejeras de marzo y abril.
El foco de Concuá
El 14 de marzo el gobierno divulgó un boletín de prensa en el que
informaba que un día antes un grupo de facciosos había chocado con una patrulla
militar en un punto entre Concuá y Granados, en Baja Verapaz. En ese
enfrentamiento, según el boletín, murieron ocho desconocidos y fue capturado
Rodrigo Asturias Amado, hijo del escritor Miguel Ángel Asturias (Prensa Libre,
15/3/62).
Desde hacía algún tiempo, el PGT, junto con el Partido de Unidad
Revolucionaria Democrática (PURD), prepararon un grupo guerrillero al que
denominaron Frente Guerrillero (o Destacamento) 20 de Octubre, bajo el mando
del coronel Carlos Paz Tejada. Este grupo divulgó un manifiesto titulado ¡El
único camino es la rebelión! ¡No más Ydígoras! y se internó en las montañas de
Baja Verapaz. Este grupo, compuesto por 23 hombres, fue sorprendido y
aniquilado por el Ejército. Sus fallas eran graves: desconocían el terreno, su
entrenamiento militar era deficiente, descuidaron las medidas de seguridad, y
carecían de apoyo social (PGT, 1962).
Los muertos en realidad fueron trece: Octavio Reyes Ortiz, José Mauro de
León, Francisco Barrios de León, Brasil Hernández, Marcial Asturias, Amado
Izquierdo, Alfonso Jocol y Roberto Cáceres, del PGT; Rodolfo Heller Plaja y
Carlos Toledo Hernández, de la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT); Moisés
Quilo, Guillermo Grajeda y Jaime Facundo Reyes, del PURD. La Secretaría de
Información de la Presidencia dio a conocer, poco después, que también habían
sido capturados Julio René Rodríguez Aldana, Leonardo Figueroa Hidalgo y
Raquel Archila Ortiz; a ellos habría que sumar otros nombres: Leonardo García
Benavente, Hugo Rodríguez y Eduardo Aragón. Además fueron aprehendidos,
supuestamente por estar relacionados con los sucesos, Eduardo García Aragón
Gómez, Eduviges Aragón Ortiz y el capitán Irineo Lokom Marzer. Paz Tejada no
pudo ser capturado.
La columna de Huehuetenango
A finales de marzo otro grupo guerrillero, proveniente de México, cruzó la
frontera por Huehuetenango y fue capturado en los alrededores de San Mateo
Ixtatán. Uno de los guerrilleros habría dejado olvidada una granada de mano en
casa de una familia campesina y el artefacto explotó matando a los miembros del
grupo. El hecho enfureció a los lugareños, quienes persiguieron y capturaron a
los guerrilleros para entregarlos al Ejército. Los detenidos fueron consignados a
un tribunal de El Quiché.
33
El grupo guerrillero estaba integrado por los ex-subtenientes Rubén
Méndez Orozco, Fernando Morales Eriarte, Bernardo Alfredo López; el ex-
teniente José Guillermo Lavagnino, el ex-sargento Carlos Enrique Urrutia y el
chofer José Daniel Quintana Tejeda, todos participantes de la rebelión del 13 de
Noviembre. También formaron parte del grupo el profesor universitario Rafael
Garzaro y el estudiante César Augusto Yon Sosa (hermano de Marco Antonio
Yon Sosa).
Los brotes guerrilleros fracasaron en su primera tentativa, pero el
sofocamiento de las movilizaciones populares dio nuevos argumentos a los
grupos armados, y el resto del año se dedicaron a reorganizarse. La última acción
militar de esos meses fue el incendio, el 2 de mayo, de los depósitos de
combustible de la Esso Standard Oil en las afueras de la ciudad.
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34
A los comunistas los encerraron en un cuarto del juzgado. Ahí
estuvieron amarrados varios días sin comer nada. Pero como la gente de
aquí es consciente, dieron una vaca para que comieran los soldados (a pesar
de que todo el trabajo de la agarrada lo hizo la gente, no los soldados) y
también para que les dieran algo a los comunistas. Después se los llevaron
en camiones hasta Huehue... Así empezó aquí la historia de los guerrilleros.
Nosotros todavía la recordamos. Y algo quedó, porque los hijos de un señor
de Patalcal al que los guerrilleros parece que le pagaban, después poco a
poco se organizaron para ser guerrilleros. Ellos después se fueron a Ixcán
para hacer esas cosas.
10 José Manuel Fortuny, representante del PGT en Cuba, afirma que fue testigo directo de
cómo los encargados cubanos presionaban e inducían a los jóvenes estudiantes a preferir los
cursos militares. En la versión de Fortuny los cubanos, sin consultarle a él o a otro dirigente
del PGT, ofrecieron el entrenamiento militar a los estudiantes. Cinco se rehusaron, mientras
que Fortuny protestó frente a los cubanos por ese procedimiento. Después consultó a la
dirección del PGT y ésta aprobó el entrenamiento militar. La versión de uno de los
estudiantes, Julio César Macías (César Montes), quien iba a estudiar medicina, sostiene que
desde Guatemala la dirección de la JPT les había sugerido que, en lugar de estudiar una
carrera universitaria, recibieran un curso militar. Por esa razón, sin consultarle a Fortuny, se
pusieron en contacto con la Juventud Comunista Cubana para hacerles la propuesta. La
respuesta fue que si se reunía un buen grupo sería posible el entrenamiento militar.
35
militar; Monterroso, Ricardo Ibarra, Julio César Macías, Rodolfo Payeras, Tristán
Gómez, Carlos López, Luis Rivas, Mario Lemus, Plinio Castillo y José María Ortiz
Vides, eran los estudiantes que habían optado por el curso militar. De este grupo,
varios habrían de tomar parte de la futura guerrilla y algunos llegarían a ser
dirigentes guerrilleros, como Julio César Macías, José María Ortiz Vides y Mario
Lemus."
En septiembre, mientras el grupo recibía entrenamiento, una delegación del
MR-13 arribó a La Habana con el propósito de recoger experiencias e ir buscando
orientación política (Yon Sosa, 1968). La delegación estuvo compuesta por Marco
Antonio Yon Sosa, Luis Augusto Turcios, Luis Trejo Esquivel y Francisco Amado,
quienes habrían visitado al ex-presidente Árbenz para informarle que iniciarían la
lucha guerrillera y proponerle que, una vez alcanzada cierta estabilidad, se pusiera
al frente de la guerrilla. Además, le habrían consultado sobre la región geográfica en
donde deberían implantarse. La respuesta de Árbenz habría sido que el mejor teatro
de operaciones era la Sierra de las Minas, por su proximidad a la carretera al
Atlántico, ruta principal para el comercio exterior. Así, una vez iniciada la guerra,
ese corredor podría convertirse en una amenaza constante para la economía. Arbenz
advertiría sobre la importancia de tomar en cuenta la base social en la región.
Según Yon Sosa, el propósito de iniciar la guerra de guerrillas cobró fuerza
hasta su regreso a Guatemala a principios de diciembre de 1962. Entonces
comenzaron a trabajar formalmente en la instalación de tres focos guerrilleros que
funcionarían en San Marcos, Zacapa y en las montañas de Izabal (Yon Sosa, 1968).
Hasta diciembre, los contactos entre el MR-13 y el PGT no superaban las reservas
y sospechas mutuas, por lo que los cubanos solicitaban a ambos sus apreciaciones
respecto del otro. La consulta que la delegación del MR-13 hizo a Arbenz, fue
desconociendo la reciente incorporación del ex-presidente al PGT, por eso los
trecistas le habían pedido que el PGT no se enterara de sus planes (Fortuny, 1994).
Por lo demás, no era de extrañar que si el gobierno de Guatemala había
prestado su territorio para preparar una agresión a Cuba, ahora los castristas
estuvieran interesados en inducir y apoyar a las guerrillas en Guatemala. Según un
informe de Ricardo Miranda (Federico) fechado el 17 de noviembre de 1962, los
cubanos le sugirieron que el PGT enviara a dos campesinos por departamento de
Guatemala, miembros del Partido o no, para que se fueran a entrenar a Cuba. Pedían
además que Ricardo Ramírez y otro dirigente del PGT fueran quienes se encargaran
de ultimar los detalles.
En Guatemala, a finales de diciembre, el PGT propició la reunión entre
dirigentes del MR-13, el M-20 de Octubre (brazo armado de los comunistas) y el
MR-12 de Abril, y fundaron las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). En esta reunión
habrían estado presentes Marco Antonio Yon Sosa, Luis Trejo Esquivel y Luis
Turcios Lima, por el MR-13; Mario Silva Jonama, Carlos René Valle y Joaquín
Noval, por el Movimiento 20 de Octubre;'2 por el MR-12 de Abril asistieron los
11 Un hombre clave que recibió entrenamiento de los cubanos, con quienes tejió una relación
muy estrecha que sería decisiva en los acontecimientos futuros de la guerrilla guatemalteca,
fue Ricardo Ramírez de León (Rolando Morán).
12 En realidad los tres eran miembros del Comité Central (CC) del PGT e integraban la
Comisión Militar del CC del PGT.
36
estudiantes Horacio Flores, Roberto Lobo Dubón y, probablemente, Guillermo Paz
Cárcamo. Yon Sosa fue nombrado Comandante en Jefe de las FAR.
Los tres frentes (o focos, en palabras de Yon Sosa) que se habían acordado
en el plan operativo para iniciar la guerra de guerrillas, comenzaron a
estructurarse, aunque con variantes y cambios determinados por las condiciones
que se iban presentando. Cada frente tendría un comandante militar, que sería
asesorado por una suerte de comisario político. Así, el antiguo dirigente sindical
de Puerto Barrios, Estanislao de León (miembro del PGT) y el ex-teniente
Rodolfo Chacón, fueron comisionados para establecer en las montañas del Mico,
en Izabal, un campamento guerrillero de entrenamiento de campesinos
lugareños. Según el plan, una vez que los campesinos hubieran recibido el
entrenamiento, regresarían a sus lugares de origen a la espera del llamado para
iniciar la guerra de guerrillas (Yon Sosa, 1968). En estos preparativos se
involucraron los estudiantes, miembros de la JPT, Edgar Ibarra, Carlos Ordóñez
Monteagudo y Francisco Macías (hermano de César Macías).
Pero el campamento fue descubierto por el Ejército y sus responsables se
vieron obligados a internarse más en las montañas y comenzar a operar
militarmente desde principios de 1963. Fue así como, señala Yon Sosa, de forma
apresurada se inició la lucha guerrillera en Guatemala a principios de 1963. El
área de operaciones de esta incipiente guerrilla fue bautizada con el nombre de
frente guerrillero Alaric Bennet, en honor a un obrero portuario asesinado por los
liberacionistas en 1954 (Yon Sosa, 1968).
Hacia marzo de 1963 Chacón comandaba una columna guerrillera de 30
hombres, compuesta por ex-soldados y ex-sargentos, obreros portuarios y
campesinos de la zona; solamente siete estaban armados. Aún así realizaron un
par de ataques exitosos a pequeñas guarniciones militares y se apoderaron de
algunas armas, entre ellas dos ametralladores MG-34. Pero el relajamiento de la
disciplina guerrillera generó errores que provocaron el descubrimiento, en julio,
del campamento insurgente. El Ejército sorprendió a los guerrilleros en un
ataque relámpago en el que murieron 22 rebeldes, en cuenta el ex-teniente
Rodolfo Chacón. Meses después, Yon Sosa se estableció en la zona y el frente
fue denominado Alejandro de León.
El segundo frente, al mando de Luis Trejo Esquivel, intentó establecerse en
la montaña de La Granadilla, en Zacapa. A Trejo lo acompañaban los jóvenes ex-
oficiales Bernal Hernández Marroquín y Galicia. Este grupo acampó en la
entrada a la montaña, en la finca Johnson, con planes de internarse desde ese
punto. Comenzaron por concentrar armas, botas, alimentos y algunos
explosivos. Pero las desaveniencias entre Trejo y Bernal Hernández terminaron
por desmovilizar al grupo, dejando abandonado el trabajo preparatorio. Bernal
Hernández insistía en tomar la base militar de Zacapa y provocar en ella un
alzamiento. Trejo, por su parte, ya se había convencido de la lucha guerrillera
(Debray y Ramírez, 1975).
El tercer frente, que debería estar al mando de Luis Augusto Turcios, tenía
que ubicarse en la Sierra de las Minas, en Zacapa. Julio César Macías inició la
exploración desde el lago de Izabal hacia el sur, junto con Darío, un ex-
trabajador chiclero miembro del PGT. Entre los dos establecieron, desde
mediados de 1963, diversos puntos de concentración de vituallas y armas en las
37
estribaciones de la Sierra de las Minas, donde llegaba un lanchón que los dejaba
en un punto de la costa del lago, para luego buscar hacia el sur la Sierra. En ese
punto fueron recibiendo durante los siguientes meses a varios hombres que
engrosarían la futura guerrilla.
El 21 de octubre uno de los grupos que operaba al mando de Yon Sosa en
Izabal viajaba en un autobús de pasajeros, en el que casualmente encontraron a
Ángel Rodríguez, agente de las fuerzas de seguridad. Rodríguez y Edgar Ibarra,
el antiguo presidente del FUEGO (1959-60) que había recibido entrenamiento
militar en Cuba, se reconocieron y se liaron a tiros. A la altura del kilómetro 242
de la carretera al Atlántico, ambos resultaron muertos. Dos días después, a tres
kilómetros del lugar, chocaron una patrulla militar y los guerrilleros de Yon Sosa,
y en la refriega resultó muerto Estanislao de León.
El 29 de octubre de 1963 la columna de Turcios, que adoptó el nombre de
Guerrilla Edgar Ibarra (GEI), inició desde el lago de Izabal el ascenso a la Sierra
de las Minas, buscando el macizo montañoso hacia Zacapa. Poco antes, en la
capital, la policía descubrió unas casas de apoyo a la futura guerrilla, donde
había mapas, planos y listas de colaboradores.
El modus operandi de la primera edición de las FAR no cumplió con las
pautas de despliegue y detonante que postulaba el foquismo guevarista. La
combinación de ex-militares, estudiantes universitarios y algunos campesinos y
obreros dio un carácter distinto a cada agrupación. Pero serían los
acontecimientos políticos que estaban por ocurrir en el resto del país los que le
dieron al fenómeno guerrillero un relieve inusitado.
7. El golpe del 63
En enero de 1963 el ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta
Azurdia, vetó a Arévalo como candidato presidencial. Sin embargo, el 28 de
marzo Arévalo se presentó sorpresivamente ante la prensa guatemalteca.'3 El 31
de marzo el propio Peralta, con el apoyo de otros quince coroneles, quienes
ocupaban los principales puestos de mando, derrocó a Ydígoras y asumió el
control del gobierno en un incruento golpe de Estado. El primer manifiesto de
los golpistas comenzaba diciendo que la República se halla al borde de un
conflicto interno, como resultado de la subversión permanente que han
propiciado sectores procomunistas; y que la infiltración comunista se ha venido
acentuando en forma alarmante cada día más...
Por primera vez el Ejército como institución asumió el control del
gobierno. Según The Miami Herald (24/12/66), la resolución de derribar a
Ydígoras partió de una reunión que a finales de 1962 el presidente John Kennedy
sostuvo con sus consejeros políticos y con el director de la CIA, Richard
13 Desde que fue claro que el ex-presidente Arévalo estaba decidido a regresar al país para
participar en las elecciones, tanto el gobierno de Ydígoras como diversos sectores políticos
conservadores trataron de impedirlo. La fuerza que su candidatura había tomado empujó a
que grupos simpatizantes conformaran nuevas agrupaciones políticas. Aún en las
concentraciones de los otros partidos se escuchaban gritos a su favor (Palmieri, 1963).
38
Hellman, además del propio embajador de los Estados Unidos en Guatemala,
John O. Bell. En cambio, el coronel Peralta Azurdia en sus memorias afirma que
el golpe militar se preparó cuidadosamente a lo largo de dos años, por iniciativa
de un grupo de oficiales encabezados por él, y que la embajada de los Estados
Unidos no tuvo conocimiento de la acción hasta que se realizó. Como fuere,
Washington no objetó a Peralta Azurdia y las relaciones entre los dos países no
sufrieron alteraciones.
La triple alianza de partidos opositores (PR-MLN-DC) respaldó el golpe en
declaraciones de sus líderes, Mario Méndez Montenegro, Mario Sandoval
Alarcón y Salvador Hernández Villalobos. El mismo apoyo manifestaron varias
entidades empresariales, como la Cámara de Comercio, la Gremial de
Exportadores de Café (ANACAFE) y la Asociación Nacional de Cañeros.
La política de Peralta Azurdia
Los militares gobernaron mediante una Carta Fundamental de Gobierno y
decretos ley entre 1963 y 1966, mientras estaban suspendidas las garantías
constitucionales. En efecto, el gobierno militar derogó la Constitución de 1956,
disolvió el Congreso, canceló la personería jurídica del partido de Ydígoras y de
su aliado, el MDN, y emitió el Decreto 9, Defensa de las Instituciones
Democráticas." El Decreto 1 estableció que todos los delitos contra la seguridad
del Estado serían juzgados por tribunales militares. Se penalizó con dos años de
prisión la distribución de literatura comunista, cinco arios por la fabricación de
explosivos, diez años por pertenecer al partido comunista y quince años por
terrorismo. Cualquier persona involucrada en un acto de terrorismo que tuviera
como saldo muertos o heridos, sería ejecutada. La aplicación de este decreto fue
bastante arbitraria y se utilizó para perseguir a quienes organizaban a los
trabajadores o formaban parte de los sindicatos.
Poco después de que entró en vigor el Decreto 9, la sede de FASGUA fue
cateada y sirvió durante meses de cuartel. Víctor Manuel Gutiérrez, uno de sus
principales asesores, fue detenido. A mediados de abril la policía capturó a tres
miembros del SAMF y los encarceló como medida de seguridad. En mayo, por
medio del Decreto Ley 17, se creó un Consejo de Estado, organismo corporativo
en el que tuvo representación el sector empresarial y el laboral. En esos días
surgió otro grupo paramilitar, la Asociación para la Defensa de la Democracia.
El PGT reaccionó al golpe militar constituyendo el Frente Unido de
Resistencia (FUR), de efímera existencia, que se proponía unir a diversas fuerzas
de izquierda con el propósito de oponer al gobierno un frente amplio, además de
expresar apoyo al naciente movimiento guerrillero. Eso confundió a los grupos
arevalistas que habían sido convocados, mientras que el MR-13 lo vio con
39
suspicacia, creyendo que la intención de formar el frente era que el PGT quería
dirigir un organismo político del cual la guerrilla sería su brazo armado.15
Por otro lado, el nuevo jefe de Estado inició una polftica de saneamiento
económico contra la corrupción del régimen de Ydígoras. Como discurso oficial, el
gobierno se hizo portador del proyecto desarrollista que preconizaban las agencias
internacionales y del modelo de industrialización plasmado en la idea del Mercado
Común Centroamericano. El gobierno además puso en marcha una polftica
interventora y reguladora de las actividades económicas. Se establecieron, en unos
casos, mecanismos de control sobre la producción agrícola (algodón, azúcar,
granos básicos); en otros, sobre la siembra y producción (trigo), y la venta de
exportación (café). También se forzó a que los caficultores se organizaran en una
asociación nacional, a fin de que pudieran cumplir los compromisos
internacionales.
En abril el nuevo gobierno emitió la Carta de Trabajo, con similares garantías
a las que reconocía la Constitución de 1956. Peralta Azurdia se refirió a la fijación
de salarios mínimos y la obligación patronal de pagar el aguinaldo, así como el
establecimiento del impuesto sobre la renta, que afectó a menos del 1% de la
población. Guatemala era el último país en América Latina en aplicar este
impuesto, pero tanto la AGA como el CACIF se opusieron a estas medidas.
La situación en el campo siguió siendo crítica. A mediados de año el
comisionado militar de La Esperanza, Izabal, ordenó a 200 familias desalojar la
finca que trabajaban, pues la había comprado un finquero de apellido Padilla. Ante
la negativa de los campesinos, los soldados quemaron sus casas y destruyeron los
cultivos. Un año después la guerrilla asesinó en Quiriguá Viejo a los hermanos
Padilla. Walter Withman, propietario de una importante plantación azucarera,
ordenó despedir a cientos de familias que habían organizado un sindicato y creó su
propio sindicato con el apoyo del coronel Pedro Cardona, administrador y
comisionado militar de la finca.
El 19 de junio de 1963, por medio del Decreto 52, Peralta Azurdia ordenó
revisar todas las transacciones relacionadas con las fincas nacionales realizadas por
el gobierno de Ydígoras. En pocos días fueron recuperadas 16 de estas fincas.
También anunció que, para demostrar la sinceridad de su gobierno, pondría a
disposición del INTA las extensas y magnificas tierras estatales de El Quiché e
Izabal.
Los proyectos de ampliación de la frontera agrícola comenzaron a tomar
forma. En junio, el jefe de Estado asistió a una reunión de directores del Banco de
Guatemala y de la Comisión de Planificación Económica para estudiar la propuesta
de la E M. Warren de la Costal Timber & Lumber Company, que pretendía invertir
US$ 100 millones en la explotación forestal de Petén. El proyecto se llamaba
Vitrina para la Democracia. Al mismo tiempo se organizó la zona de colonización
de Sebol-Chinajá, para establecer 25,000 familias, a un costo de Q64 millones. El
proyecto se inició instalando 1,500 familias en Fray Bartolomé de las Casas.
15 Un documento del FGEI, escrito más de un año después, señala que el FUR fue concebido
haciendo una imitación del Frente de Liberación Nacional (FLN), de Venezuela, que era el
frente político de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Según el FGEI, ese
esquema no correspondía a las condiciones del país (FGEI, 1964).
40
El 15 de octubre el inspector general del ministerio de Trabajo advirtió a
los algodoneros que debían construir casas para sus trabajadores, ya que un
elevado número de ellos estaba obligado a dormir a la intemperie. El IGSS
anunció que había registrado, entre julio y septiembre, cinco casos de muerte y
151 de intoxicación debido a envenenamiento por insecticidas en las
plantaciones de algodón. El director del IGSS sostuvo que 325 fincas habían
recibido permiso para fumigar sin la inspección legal necesaria.
41
En ese año el Ejército impulsó un plan de alfabetización, y se crearon el
Instituto de Previsión Militar (IPM) y el Banco del Ejército. Surgieron otros dos
grupos paramilitares, la Juventud Nacionalista y la Resistencia Popular Secreta.
42
había sido llevado a cabo por los comisionados militares y sus auxiliares. En
la costa sur los algodoneros se quejaban de la falta de 5,000 trabajadores y
el riesgo de que la cosecha de 70,000 quintales se perdiera. El Ejército
empezó a reclutar forzosamente a campesinos de San Marcos para que
trabajaran en las plantaciones de algodón. Lo mismo sucedió en otros
departamentos por órdenes de los [Link]
En 1965, el año en que se promulgó la nueva Constitución, los
conflictos laborales en la costa sur se militarizaron. Los sindicatos de las
plantaciones fueron considerados una amenaza comunista y muchos
dirigentes fueron encarcelados, como una medida preventiva. El gobierno
envió a policías secretos a trabajar entre los campesinos con el fin de
identificar y capturar a los líderes de las organizaciones. Pero cuando la
policía encontró excesivamente difícil esa misión, el jefe de Estado
promulgó el Decreto 30 que ordenaba al Ejército asumir las obligaciones de
la Policía Nacional en las fincas. Esta ley declaraba que cualquier ayuda
requerida por los finqueros les sería proporcionada, y que las personas que
agitaban a los campesinos debían ser reportadas al Ejército. Sin embargo, la
4
extensión de las organizaciones de trabajadores era limitada. Un informe de
1965 de la Organización Internacional del Trabajo mencionaba que sólo
existían 16 sindicatos campesinos en Guatemala.
43
se pronunció por el jefe del Estado Mayor del Ejército, coronel Miguel Ángel
Ponciano, con lo que fracturó el proyecto militar. Ponciano y el MLN
montaron su campaña electoral prometiendo una colaboración más estrecha
con el gobierno de los Estados Unidos, y acabar con la guerrilla. El PID
presentó la candidatura del coronel Juan de Dios Aguilar, y la DC se inclinó
por el hasta entonces ministro de Economía, el mayor Jorge Lucas
Caballeros. Sin embargo, Peralta Azurdia instruyó para que se atrasara la
inscripción de la DC, dejándola fuera de la contienda electoral.
El 26 de octubre se reformó la Ley Electoral. Además, se redujo el
período presidencial a cuatro años; se creó la figura del Vicepresidente; se
otorgó nuevamente el voto a los analfabetos, fijándose en 50,000 el número
de afiliados para inscribir un partido.
La Constitución del 65
44
población:8 Este fue un período intenso en la política de Guatemala. En el
seno de las FAR, que había adoptado un cese al fuego unilateral, esperando
la realización de reformas profundas de corte democrático, se abrió el dilema
de la vigencia de la lucha armada. De hecho en ese entonces se discutió por
primera vez la viabilidad de una solución negociada al conflicto. Pero las
redadas lanzadas por el Ejército desde cuatro días antes de las elecciones en
contra de dirigentes de las organizaciones guerrilleras, anunciaban que
Peralta Azurdia y los comandantes de las zonas militares habían decidido
aplicar una salida militar al conflicto armado, lo que traería consecuencias
trágicas para la sociedad en los siguientes años.
El caso de los 28
Las capturas, torturas y posteriores asesinatos de dirigentes y miembros del
PGT, las FAR y el MR-13 de Noviembre, ocurridas los días 3, 4 y 5 de marzo de
1966, fueron el inicio de una escalada de violencia que marcaría la segunda
mitad de los años 60. Aunque estas desapariciones forzadas entraron en la
historia como el caso de los 28 (pues fue el número que manejó la guerrilla), en
realidad no fueron menos de 32 las personas detenidas y ejecutadas
extrajudicialmente; algunas nunca constaron en los listados de denuncias.
El día 3 fueron capturados cinco miembros del PGT, entre ellos Leonardo
Castillo Flores (miembro de su Comisión Política); además unos catorce
militantes y colaboradores del MR-13, y Francisco Amado Granados (Rudy, de
la dirección trecista). El día 4, en Retalhuleu, fueron desaparecidos Leonardo
García Benavente y Humberto Pineda (del PGT); el día 5 fue Víctor Manuel
Gutiérrez (fundador y dirigente del PGT desde 1949). Dentro del grupo también
estaban Iris Yon Cerna (pariente de Yon Sosa), una mujer mexicana, Eunice
Campirán de Aguilar (que había llegado al país para inquirir sobre su esposo
David Aguilar Mora, miembro del grupo trotskista del MR-13), Víctor Manuel
Palacios, Raúl Alfaro (PGT) y Fernando Arce Berhens, entre otros. Luis Turcios
Lima (comandante de las FAR), Bernardo Alvarado Monzón (secretario del
PGT), Gabriel Salazar (secretario de la JPT) y Julio César Macías (segundo de
las FAR) estuvieron a punto de caer en la redada. Todos los capturados, según
una versión conocida, habían sido seleccionados de unas listas entregadas a la
inteligencia por la embajada de los Estados Unidos.'9 El golpe para la guerrilla
fue contundente, especialmente para el MR-13.
18 Julio César Méndez había sido llamado por el PR después de la súbita y nunca aclarada
muerte de su hermano Mario, quien fue proclamado candidato presidencial en la convención
del partido. Julio César tenía vínculos muy fuertes con el movimiento octubrista, pues había
formado parte del grupo de catorce estudiantes universitarios que a la medianoche del 19 de
octubre de 1944 ingresó a la Guardia de Honor junto con el capitán Jacobo Árbenz, un
hecho decisivo para el movimiento que lograría la renuncia de Ponce Vaides.
19 Esta es la versión que sostuvo en entrevista personal Julio César Macías, que en ese entonces
era dirigente de las FAR, y que fue ratificada en su libro La guerrilla fue mi camino. Macías
(1997) afirma que la información se la dio, mientras permanecía secuestrado por el EGP, el
ex-ministro de Gobernación Roberto Herrera Ibargüen. El funcionario habría afirmado,
además, que un miembro del PGT desplazado de los órganos de dirección en 1965 fue quien
confeccionó ese listado.
45
Representantes de familiares de 180 desaparecidos demandan a las autoridades que investiguen.
Foto Revista Crónica
20 Dirigentes notorios como Bernardo Alvarado Monzón (1963), Alejandro Sacha (1964) y
Alfredo Guerra Borges (1965) y otras decenas de militantes y guerrilleros habían sido
capturados y mantenidos en diversas prisiones del país y el régimen les había respetado la vida.
46
entre el presidente y las FAR continuaron, pero sin resultados.' Para el PR el
dilema era: negociar con las FAR o soportar la presión del Ejército y del Partido
Institucional Democrático (PID). El mensaje para los recién electos gobernantes
fue que si se inclinaban por la negociación no se les entregaría el poder.
El 4 de julio el nuevo jefe del Departamento Judicial de la Policía Nacional
aseguró que el gobierno había erradicado la tortura y cualquier abuso de
autoridad. Unos días después un agente de la Policía Judicial y un ex-agente de
la Policía Nacional, que habían desertado, aseguraron que los 28 habían sido
asesinados hace mucho, unos por órdenes del coronel Rafael Arriaga Bosque
(nombrado ministro de la Defensa por Méndez Montenegro). (El Gráfico,
19/7/66.) Torturados, posteriormente asesinados, los detenidos fueron llevados al
aeropuerto de la capital en bolsas plásticas, de lo que se deduce que fueron
tirados al océano Pacífico. El hecho causó gran indignación en la sociedad. En
un editorial de El Gráfico del 17 de julio, el periodista Mario Carpio Nicolle
sintetizó el clima social que se vivía:
Las cárceles de todo el país enviaban sus informes con el resultado de que
no había detenidos políticos. ¿Cómo los podía haber si todos estaban
bien muertos? ¿Por qué implantó el Estado de Sitio (el gobierno) en todo
el país? Porque el Estado de Sitio no fue otra cosa que el sitio que puso
el gobierno al escándalo que crecía como una avalancha que ya nadie
contenía... El gobierno sólo se defendía, no de sus enemigos armados, ni
de conspiraciones terribles, se defendía de un enemigo más inquietante:
de ese escándalo de 28 ciudadanos asesinados, atrozmente asesinados,
con tal lujo de crueldad que la imaginación más enfermiza no podía
concebir.
47
Con fecha 28 de abril la Asamblea Constituyente, que estaba a punto de
disolverse, decretó una extraña amnistía para todos los miembros del Ejército y de
las policías del Estado, así como para sus superiores jerárquicos por todos los
hechos o actos tipificables como delitos que, a partir del 3 de julio de 1954
hubieren realizado para reprimir o prevenir actividades subversivas de cualquier
orden, actividades tendientes a atacar, vulnerar o destruir el sistema de gobierno
en que se ha basado la vida institucional de la nación, y actividades conexas con
las expresadas. El gobierno admitía haber realizado una labor represiva para
defender el modelo de Estado creado en 1954.
23 El diario La Hora, cuyo director era el entonces vicepresidente Clemente Marroquín Rojas,
uno de los suscriptores del pacto, publicó una versión el 26 y 27 de noviembre de 1973. La
versión a la que en este texto se hace alusión es la que dieron a conocer Gabriel Aguilera y
Jorge Romero Imery en: Dialéctica del terror en Guatemala (Aguilera, 1981).
48
y desenvolvimiento. Esto es, que habrá un Estado militar dentro de un Estado
civil (La Hora 15/4/66).
Como fuere, la firma del pacto marcó un hito en las relaciones civiles-
militares. No era la primera vez que los militares aseguraban su autonomía antes
de aceptar a un gobierno civil, ni sería la última. Pero el hecho de que el
presidente civil firmara un pacto clandestino con el mando militar, saliendo de
las estructuras institucionales y jurídicas, en el contexto en que las políticas de
Estado comenzaban a girar en torno a la contrainsurgencia, alentó la creación de
un formidable poder oculto que daría su sello a los métodos de la política de
seguridad nacional. Este fue el punto de partida del surgimiento de unas
estructuras estatales clandestinas de terror político que acabarían volviendo
ineficiente el sistema de justicia y la propia capacidad de arbitraje de los
conflictos por parte del Estado.
Hasta entonces, la violencia institucional se había manifestado a través de
la acción represiva regular de los cuerpos de seguridad del Estado (el Ejército y
la Policía). Aunque hubo acciones ilegales y legislación desencajada del
ordenamiento del Estado de Derecho, fue hasta ese momento que los cuerpos de
seguridad actuaron como una entidad paralela de la institucionalidad civil, con
creciente autonomía operativa.
49
El cambio doctrinario contrainsurgente se fue asimilando más lentamente,
pero fue decisivo. Había dos preceptos clave de la contrainsurgencia: el
primero, que no debería estar regida por leyes, reglas de guerra o
consideraciones morales; el segundo, que el terror de la guerrilla sólo podía ser
combatido con el uso libre del contra-terror (McClintock, 1987).
Después de 1963 la asistencia militar de los Estados Unidos sirvió
principalmente para fortalecer las unidades especializadas en
contrainsurgencia, que estaban concebidas como fuerzas auxiliares
permanentes del ejército regular. La asistencia se canalizó a través del
Programa de Asistencia Militar (MAP), cuya importancia creció después del
levantamiento militar de 1960. Bajo el MAP se ejecutaron los planes de
entrenamiento en contra de operaciones guerrilleras, tácticas de unidades
pequeñas y control de rebeliones; se reemplazó el armamento y se mejoraron
las comunicaciones y el transporte del Ejército guatemalteco. El entrenamiento
se proporcionó a través de asesores, equipos ambulantes y en las escuelas en
Panamá y los Estados Unidos.26
El esfuerzo se concentró en cuatro brigadas: Mariscal Zavala y Guardia
de Honor en la ciudad de Guatemala, Brigada general Manuel Lisandro
Barillas en Quetzaltenango, y la Brigada Capitán General Rafael Carrera en
Zacapa, donde estaba la plaza fuerte de la guerrilla.' Ya para 1966 estaban
preparadas para entrar en acción la primera compañía aérea, las tropas
formadas según el modelo Rangers, la primera compañía de Kaibiles
(organizada según el modelo de los Boinas Verdes) y una fuerza conocida
como Destacamento C-T (contra-terror), calcada de los equipos C-T
empleados en Vietnam.
El MAP proveyó aviones y entrenamiento a la Fuerza Aérea de
Guatemala. Entre 1963 y 1966 se organizó un escuadrón de transporte aéreo y
dos escuadrones especiales de guerra aérea con aviones de entrenamiento T-33
y bombarderos B-26 para apoyo terrestre, así como helicópteros C-47 para
transporte de tropas (McClintock, 1987).
Al final del período los principales cambios ocurridos en el Ejército eran
en organización, y no tanto en equipo o entrenamiento. Al ejército regular se
le sumaron 8,000 elementos, más 1,000 miembros de la PMA y 9,000
comisionados militares. La fuerza armada alcanzó la capacidad para
estructurar un aparato de inteligencia y de control rural, dos elementos clave
para desarrollar la guerra contrainsurgente.
El Ejército no quería competencia y boicoteó los planes para fortalecer la
Policía Nacional y su aparato de inteligencia, hasta que la asistencia
estadounidense para los órganos civiles de seguridad comenzó a disminuir en
importancia y éstos quedaron bajo control militar. El aparato de inteligencia
26 Más de dos tercios de la asistencia total durante el período de Peralta Azurdia fueron
empleados en asesoría y entrenamiento en las escuelas militares estadounidenses.
27 En la base militar de Zacapa se creó, con asesoría estadounidense, un comando encargado
de integrar las fuerzas de seguridad militar y policial para combatir a la guerrilla en la Sierra
de las Minas. Un informe de la CIA de 1966 evaluaba que su planteamiento metodológico
era bastante efectivo.
50
presidencial mantuvo sus comunicaciones con la base estadounidense asentada
en Panamá y con sus similares de Centroamérica. El Ejército intentó sacarlo de
la Casa Presidencial para evitar que los gobernantes lo usaran para sus
intereses políticos particulares, pero La Regional, ya bajo el dominio de los
presidentes militares en los años 70, se mantuvo como brazo estratégico del
Ejecutivo y llevó a cabo una campaña de terror político en coordinación con
los otros aparatos de inteligencia militar.
51
Los comisionados contra la población
(Testimonios)
52
militar de Zacapa, coronel Carlos Arana Osorio. Los escuadrones eran militares
que se hacían pasar por civiles, aunque hubo organizaciones que también
actuaron en forma paralela al Ejército apoyados por el MLN, confirma el
influyente liberacionista. Entre las primeras estaba la Mano Blanca, dirigida
desde el Cuartel General, y entre las segundas la Nueva Organización
Anticomunista (NOA), que recibía lineamientos del MLN a través de su líder
Raúl Lorenzana, mientras otros sectores civiles (finqueros conservadores)
organizaron los recursos para el financiamiento y logística del grupo. Además,
cada cuerpo policial formó su propio escuadrón de la muerte.
Las actividades de los escuadrones ampliaron el margen político de acción
del Ejército frente a la guerrilla, pues a la vez que le propiciaban golpes
clandestinamente a las organizaciones insurgentes y su dirigencia, nutrían su
capacidad de inteligencia y gozaban de mayor libertad y legimitidad para
avanzar sus posiciones estratégicas. El ministro de Gobernación, Héctor
Mansilla Pinto, insistió que la violencia que se vivía en esos años era producto
de luchas intestinas entre las extremas.
Los primeros grupos clandestinos surgieron entre 1960 y 1962, pero la
mayoría operó en el momento en que el Ejército lanzó la fulminante campaña
contrainsurgente en el nororiente y la capital, entre 1967 y 1968. Entre los
escuadrones de la muerte más notorios está la Mano Blanca, la NOA y el
Consejo Anticomunista de Guatemala (CADEG). El propósito de estos grupos
era eliminar físicamente a los supuestos integrantes, colaboradores o
simpatizantes de la guerrilla o partidos aliados y a la vez inspirar temor entre la
población. Sus amenazas ordinariamente eran públicas, a través de boletines de
prensa, panfletos y listados distribuidos profusamente en las calles (pegaban
carteles que incluían fotografías de los amenazados) y en lugares específicos
como las sedes de los sindicatos y la Universidad de San Carlos. Uno de los
escuadrones expresó así sus objetivos, en un volante que llevaba como título
CADEG cumple y no falla:
53
hasta uno de ellos es primo hermano de mi esposa. Ellos están ahí tranquilos,
sin que nada les haya pasado hasta la fecha ( 1996)... así siguieron haciendo
más víctimas por otros lados... eso se ha quedado en el olvido, se quedó como
que nada pasó. Caso 7346, Zacapa, 1968.
La escalada de violencia
Entre el 1 de julio y octubre de 1966, o sea en los primeros cien días del
gobierno de Méndez Montenegro el clima político se mantuvo en un impasse.
Parecía que el gobierno civil se abría hacia una posición más tolerante. Las FAR,
entre tanto, no atacaron cuarteles ni tropas militares, sólo llevó a cabo acciones de
propaganda armada a través de la ocupación de comunidades. La guerrilla parecía
relajarse. En las visitas a los centros poblados propiciaban actividades sociales
(juegos de fútbol, entre otras).
Pero las presiones no tardaron en llegar. Un memorándum del vicepresidente
Clemente Marroquín Rojas, despachado en agosto, urgía a los jefes militares a
tomar la iniciativa. La cosa no puede seguir así, decía: no pueden existir dos
ejércitos. En septiembre repitió el llamado a que el Ejército actuara (IC 519
Guatemala, arios 60)." Y a partir de ese mismo mes, Méndez Montenegro incorporó
en su discurso la explicación de que la violencia, que comenzaba a arreciar, se debía
28 Sin embargo, antes de ganar las elecciones, Marroquín Rojas había insistido en sus
editoriales del diario La Hora que para lograr la paz en el país debía pactarse con los
guerrilleros, aunque al mismo tiempo también advertía que debe oírseles (a los guerrilleros),
que si lo que proponen es aceptable y digno de ser considerado puede discutirse y en caso
contrario, hacerles la guerra a muerte (citado en El Gráfico, 3/3/66).
54
a la lucha entre las extremas (de izquierda y derecha). En julio se había decretado
una amnistía para favorecer a los guerrilleros, con vigencia desde 1960. El
presidente hizo llamados a los insurgentes para que se incorporaran a la vida civil,
o de lo contrario serían aplastados. El PR apoyó esa línea gubernamental.
La guerrilla respondió a través de sus máximos dirigentes, Bernardo Alvarado
Monzón (PGT) y Luis Turcios Lima (FAR). En una conferencia de prensa realizada
en la capital fijaron su postura: declararon un cese al fuego unilateral, y lo
mantendrían si el gobierno civil desplazaba a los liberacionistas de posiciones de
poder y controlaba al Ejército. La fuerza armada no se inmutó. El coronel Arriaga
Bosque dijo que el Ejército se mantenía vigilante y era respetuoso de la
Constitución. En apariencia nada se movía, pero el 2 de octubre Turcios Lima murió
en un misterioso accidente de tránsito y al día siguiente el Ejército lanzó la ofensiva
en oriente.
Una estructura guerrillera que comprendía a unos 300 combatientes y cerca de
5,000 bases de apoyo quedó desarticulada entre octubre de 1966 y agosto de 1967
(Figueroa, 1996). En marzo de 1967 el poeta Otto René Castillo y Nora Paiz fueron
capturados exhaustos tras una larga caminata y luego torturados y asesinados por
miembros de la Zona Militar de Zacapa. La madre de Nora Paz (quien era hija de un
coronel del Ejército) identificó restos calcinados de su hija. En las afuera de Río
Hondo, Zacapa, cien hombres fueron asesinados, donde aún permanece un
cementerio clandestino.
El plan estratégico de contrainsurgencia estaba cuidadosamente diseñado con
la asesoría estadounidense. El coronel Weber era el jefe del programa de asistencia
militar de los Estados Unidos en Guatemala y responsable de la promoción de la
doctrina contrainsurgente. Por esos días circuló entre la oficialidad un documento
traducido del inglés titulado La guía para la planificación de la contrainsurgencia,
que trazaba las líneas de la estrategia y sus objetivos.
El plan tenía tres fases: la preparación, la limpieza y el mantenimiento. Los
cambios ocurridos entre 1963 y 1966 muestran con claridad la primera fase. En ella
se contemplaba la promulgación de legislación de emergencia, la adscripción de
población civil (comisionados) y un sistema de control de identificación (cédula de
vecindad); asimismo, el entrenamiento de unidades convencionales del Ejército y la
Policía para operaciones de contrainsurgencia; la creación y entrenamiento de
grupos paramilitares, que incluso realizarían acciones de ofensiva limitada bajo la
coordinación del Ejército, y finalmente la estructuración del sistema nacional de
inteligencia (McClintock, 1987).
En la segunda fase las acciones ofensivas serían lanzadas con el propósito de
desplazar a la guerrillas de zonas específicas. Las fuerzas de seguridad, en
combinación con las fuerzas paramilitares, desalojarían o eliminarían a las fuerzas
insurgentes y sus bases de apoyo. En la tercera fase los grupos paramilitares
(comisionados) deberían ser institucionalizados, manteniendo lazos de
comunicación directa con las autoridades centrales. Efectivamente los comisionados
continuaron, durante las siguientes dos décadas, realizando funciones de inteligencia
para el Ejército" y participando en actividades de propaganda y demostraciones de
apoyo a las autoridades.
29 Esto incluía registro de los movimientos de población y visitas en las comunidades, de líderes
y organizaciones sociales, así como el ingreso de medicinas, alimentos y otros bienes.
55
9. La guerrilla
El FGEI y el MR-13
Inicialmente el grupo que constituyó la Guerrilla Edgar Ibarra (GEI) estuvo
compuesto por 21 hombres, entre campesinos de la zona, estudiantes y ex-
militares. El comandante del frente era Luis Augusto Turcios Lima, secundado
por Rigoberto Molina (Rigo), un pequeño agricultor de las verapaces de habla
q'ekchi'. El comisario político era Ricardo Ramírez (Rolando). Turcios, que
provenía del MR-13, se seguía considerando miembro de los trecistas; Molina
era del PGT y sobreviviente de la frustrada guerrilla de Concuá en 1962,
mientras Ramírez era un cuadro político de cierta importancia en el PGT, de
mucha confianza para los cubanos por su antigua relación con el Ché Guevara.
Las primeras actividades del grupo guerrillero fueron la exploración del
terreno, la construcción de escondites para guardar víveres y armamento, y
esporádicos contactos con los campesinos de la región.3° Fueron meses en que la
Fuerzas del Ejército y la Policía asaltan un refugio guerrillero cerca de la colonia Jardines de la
Asunción, en la capital (23 abril 1971). Foto Revista Crónica
30 Antes de partir a la Sierra de las Minas, Turcios comisionó a Julio César Macías para
contactar a un grupo de achíes que en Rabinal actuaban por sí mismos a nombre del MR-
13. El dirigente era un ex-contratista y comerciante, Emilio Román López (Pascual) se
convertiría en una de los guerrilleros de más arraigo y prestigio en las comunidades. Pascual,
junto con Eulogio Xitimul (Socorro), Chepe, Braulio, Sotero y René, todos achíes de
Rabinal, formaron parte del grupo fundador del FGEI. Con ellos estuvieron, además de Luis
Turcios y Julio César Macías, Daniel, Lupe, Felipe y Mito, originarios de Escuintla; Jorge
Soto, Mario Lemus (Efigenio), Rigoberto Molina (Rigo), que era de Alta Verapaz, Ricardo
Ramírez (Rolando) y Roberto Turcios (hermano menor de Luis Turcios).
56
guerrilla se implantó en la zona y logró conocer su área de operaciones y de
refugio. El 30 de junio de 1964 la GEI realizó la primera acción importante.
A pocos minutos de la base militar de Zacapa, los rebeldes tomaron Río
Hondo (800 habitantes). El 17 de octubre, la GEI realizó la segunda acción
militar. Tomó por asalto Panzós, un pueblo fluvial de 2,000 habitantes, en
Alta Verapaz, a 140 kilómetros de Río Hondo. En el trayecto la columna
guerrillera realizó actividades de propaganda armada y requisó armas en una
finca del ex-candidato del MDN, Miguel Ortiz Passarelli. Los insurgentes
redujeron a la pequeña guarnición militar compuesta por nueve soldados y un
cabo; convocaron a un mitin en la plaza central y uno de ellos se dirigió a la
población en q'ekchi'. El mitin se prolongó hasta la medianoche.
La guerrilla emprendió la retirada a la montaña. Tres días después, el día
20, el Ejército cayó sorpresivamente a las seis de la mañana sobre el
campamento rebelde, y éstos huyeron desordenadamente. En la persecución
fue muerto el insurgente Vicente de La Rosa. Según la GEI él fue la única
baja que sufrieron. El Ejército informó a la prensa que había movilizado
fuerzas del Infantería, la marina y la aviación, y que había dado muerte a tres
facciosos.
Después del incidente, las acciones guerrilleras continuaron. En
noviembre la GEI tomó la aldea Santa Rosalía de Mármol, en Zacapa; en la
aldea Petón, cerca de Río Hondo, emboscó a una patrulla militar, causando
tres bajas. Entre septiembre y noviembre, el Ejército lanzó un cerco, sin
resultados. Las emboscadas continuaron en La Cajeta, La Ceibita (tres bajas
militares); también las tomas de poblados (aldea de Cabañas, en diciembre),
la ocupación de cuarteles de la policía (San Agustín Acasaguastlán), los
ajusticiamientos (tres en la aldea El Jute, tres en la aldea San Jorge, los
hermanos Del Busto en la aldea Jones) y los hostigamientos (en la montaña
El Lobo, tres bajas). Turcios también planificó secuestros en la capital con el
propósito de lograr financiamiento para las FAR.
La GEI se transformó en el Frente Guerrillero Edgar Ibarra (FGEI) y
más tarde en el Regional de Oriente, que comprendía El Progreso, Zacapa,
Chiquimula, Jalapa y parte de Izabal; con el traslado de los rabinales a Baja
Verapaz, se convirtió en Regional de Nororiente. Con posterioridad la
dirección de las FAR decidió constituir la Regional de Las Verapaces, con
Rabinal-Cubulco como eje vertebral, a cargo de Emilio Román López.
El MR-13, entre tanto, había establecido con premura en marzo una
guerrilla cerca de Puerto Barrios, con 30 hombres, ex-soldados, ex-sargentos,
campesinos de la zona y obreros portuarios. Estaba a cargo del ex-
subteniente ranger, Rodolfo Chacón. Los campesinos recibían entrenamiento
durante tres semanas y luego se les enviaba de regreso a sus lugares de origen
por falta de armas.3' La guerrilla estableció un campamento fijo en un sitio
31 La escuela del frente estuvo dirigida por Chacón, con el apoyo de Estanislao de León, ex-
dirigente de Puerto Barrios y miembro del PGT. A este frente fueron destinados también los
dirigentes estudiantiles Julio Edgar Ibarra, Rodolfo Payeras, Francisco José Macías y
Chilano Ordóñez (Camilo Sánchez), entre otros.
57
agreste de difícil acceso, pero uno de los combatientes fue hecho prisionero
por el Ejército, cuando visitaba su casa en la capital; lo torturaron y mostró
I477111 WC11,1
el campamento. A pesar de los esfuerzos ulteriores que el capturado hizo para
alertar a sus compañeros, el Ejército desató un ataque feroz. Murieron 23
guerrilleros, solamente sobrevivieron tres. De las dos guerrillas que
(0.11.1([Link]]
formarían el primer frente, sólo quedó una bajo el mando de Marco Antonio
Yon Sosa.
Yon Sosa tenía mucha simpatía entre la población de Izabal, de donde era
C11.1
originario. Sus combatientes permanentes eran pocos, pero crecía con fuerzas
(n'UnI
irregulares en el momento de realizar un operativo. Los campamentos eran
visitados por los pobladores, que los alimentaban, les daban información y
vituallas. Esta guerrilla se dedicaba más a la propaganda y la organización que
al combate. Varios de los choques con el Ejército eran defensivos, aunque
llevaron a cabo acciones de ajusticiamiento. Así, el administrador de la finca
Alsacia, Arturo González, fue muerto por tratar de expulsar violentamente a los
campesinos de siete aldeas, que se habían establecido hacía tiempo en los
terrenos de la finca. También fue asesinado un individuo apodado El
Charrasqueado, bajo la acusación de haber dado muerte a varios campesinos en
tiempos de la Liberación. La misma suerte siguió el caporal de la Dirección de
Caminos en Izabal, Leopoldo Vargas, acusado de maltrato a los trabajadores.
El 27 de agosto de 1964, el MR-13 chocó accidentalmente con un pelotón
del Ejército en la aldea Guacamayo, cuando los militares acampaban en el
lugar. Según Yon Sosa, el Ejército tuvo 18 muertos, mientras los rebeldes
perdieron a dos hombres. Otras acciones de este frente ocurrieron en Mixco
(Izabal), donde se enfrentaron durante dos horas a una patrulla militar, y un
mayor del Ejército habría sido herido. En total la guerrilla tuvo, en 30 meses de
lucha, 17 muertos y tres heridos graves, en tanto habrían infligido 142 bajas a
las tropas oficiales (Yon Sosa, 1964).
Finalmente, el llamado segundo frente, al mando del ex-subteniente Luis
Trejo Esquivel y secundado por el también ex-subteniente Bernal Hernández, se
estableció en Zacapa, en las montañas de Las Granadillas, en febrero de 1963.
El comisario político era Guillermo Paz Cárcamo. Este frente guerrillero sufrió
tempranamente la división interna que encabezó Bernal Hernández, quien más
tarde acuerparía al coronel Carlos Arana Osorio en la campaña
contrainsurgente. Tras un bombardeo del Ejército contra el campamento, la
guerrilla se dividió en dos grupos. Hernández y su gente abandonaron la
montaña, luego de esconder sus armas. Trejo desmovilizó a sus fuerzas y se
trasladó a la capital para organizar las FAR urbanas, a pesar de que el PGT
exigió su destitución, a lo que Yon Sosa se opuso."
58
En 1964 también se registraron dos acciones guerrilleras que causaron
gran impacto público. Fueron asesinados los coroneles Arturo Oliva Ortiz y
Porfirio del Cid. El primero fue ametrallado en la capital el 24 de enero, y el
segundo en Izabal. A Oliva se le atribuían más de 30 muertes en Izabal,
mientras a Del Cid, que había estado al mando de las tropas que destruyeron
la guerrilla de Concuá, se le culpaba de haber fusilado a siete insurgentes
después de haberlos capturado vivos.
En la capital actuaba un grupo operativo, de no más de 30 elementos,
conocido como Los Bravos, que se desarrolló a partir de militantes de la JPT
y nuevos reclutas. Su jefe era José María (Cherna) Ortiz Vides. La mayoría del
grupo eran hijos de obreros, empleados y artesanos. Habían participado en las
jornadas de marzo y abril de 1962, y realizaban operativos y golpes de mano
audaces.
En resumen, el componente principal en el teatro de operaciones del
FGEI era la movilidad y la propaganda armada, que revelaba la impotencia de
las autoridades. A los coroneles no les preocupaba el ajusticiamiento de algún
comisionado militar o capataz de finca, pero sí les molestaba encararse a una
publicidad que sembrara la duda acerca de la habilidad del gobierno para
garantizar al país el orden público.
Ante la complicidad de los habitantes y la adscripción de reclutas," los
destacamentos militares comenzaron a reprimir, a veces con matanzas de
inocentes. El círculo se fue cerrando: la guerrilla ejecutaba a los símbolos de
la seguridad del Estado y a los supuestos orejas del Ejército, mientras la
población era castigada por los militares y los grupos paramilitares. Así se fue
polarizando el entorno político de las Minas, mientras los campesinos
entraban en la escala de los enfrentamientos.
Luchas internas
En medio de un panorama político crecientemente confuso, las
divisiones comenzaron a aflorar en el seno de las FAR. Francisco Amado
Granados, un comerciante que ya tenía tiempo de pertenecer al MR-13, por
razones familiares había entrado en contacto en 1963 con un grupo trotskista
mexicano perteneciente al Partido Obrero Revolucionario (POR), afiliado a la
llamada tendencia posadista de la IV Internacional. Desde entonces, ese
grupo comenzó a apoyar a la guerrilla del MR-13 con abastecimientos y
armas, y luego con varios cuadros políticos que se integraron al grupo de Yon
Sosa. Esos cuadros fueron David Aguilar Mora, Eunice Campirán, Felipe
Galván y José María Hoyos, mexicanos; un matrimonio argentino, José
Fernández Bruno y María Teresa Confreta de Fernández, y Adolfo Gilly,
también argentino.
El contingente fue importante para el MR-13, pues le dio una perspectiva
y una fundamentación política de la cual había carecido. Así, el hecho de que
33 En las escuelas de entrenamiento militar, dirigidas por el ex-capitán Rolando Herrera, hubo
hasta 90 campesinos en un curso de 15 días.
59
varios cuadros trotskistas se incorporaran a la guerrilla y al trabajo clandestino
en la ciudad, y que construyeran una red de abastecimiento, fue altamente
valorado por el MR-13, especialmente por Yon Sosa.
Las disputas entre trotskistas y marxistas-leninistas se desataron cuando
Gilly acusó al PGT de tender un cerco de abastecimientos al MR-13 y
controlar su red. En realidad la relación entre el PGT y el MR-13 obedecía a
factores más complejos. Existía una mutua desconfianza y reservas derivadas
de prejuicios anticomunistas y anti-militares. En una temprana entrevista
periodística, Yon Sosa se deslindó del comunismo: (El objetivo del
movimiento) es puramente nacionalista, afirmó. Esto lo sabe muy bien el
gobierno. El PGT, por su parte, iba en la práctica mucho más rezagado que
en sus resoluciones y documentos. Entre 1963 y 1964 los comunistas no se
definían plenamente sobre asuntos como su estructura interna, hábitos de su
militancia y la cuestión del movimiento guerrillero, cuyo escenario era el
ámbito rural y en consecuencia su base era campesina, mientras que su
doctrina hablaba de la clase obrera como la clase dirigente de la revolución.
Además, su estrategia de revolución por etapas, la búsqueda de colaboración
con sectores empresariales y su deseo de mantener simultáneamente varios
frentes -políticos y militares- le acarreaba continuos roces con sus aliados del
MR-13.
Por todo ello el movimiento trotskista se ganó la confianza de Yon Sosa.
Así, se operó en el seno del MR-13 un paso de las posiciones nacionalistas a
la línea marxista de corte trotskista. En junio de 1964 los trotskistas
comenzaron la divulgación de una revista llamada Revolución Socialista, que
durante los siguientes 18 meses alcanzaron a publicarse 20 números. El
primer número presentó claramente la concepción de la lucha armada, de las
guerrillas y de la revolución que ahora tenía el MR-13.
Sobre la propuesta del FGEI de convertir la lucha guerrillera en guerra
del pueblo, Revolución Socialista replicaba que era una concepción formal,
burocrática y militarista, y lleva en el fondo la subestimación de las masas,
su utilización y postergación de su intervención directa. Los pocos vínculos
del FGEI con el PGT, a la altura de septiembre de 1964, eran mensajes
escritos entre los jefes guerrilleros y los responsables de la dirección militar
del partido, Mario Silva Jonama (Samuel), Carlos René Valle (Neto) y
Joaquín Noval (Juan Ché), así como otros cuadros medios. La alimentación
de los guerrilleros se lograba mediante la compra de víveres a los campesinos
de la región. Pero lo más relevante era que el movimiento guerrillero carecía
de una dirección política y un mando militar únicos, pese a que formalmente
integraban las FAR.
Esta ausencia de dirección influía, a su vez, en que el movimiento
guerrillero estuviera privado de un programa general y un concepto
homogéneo sobre los principales problemas políticos, las alianzas, el papel
de la guerrilla y los objetivos estratégicos. Por esa razón, ante la publicación
de Revolución Socialista, y ante el vacío que dejaba el PGT, el FGEI discutió
esos problemas y a la altura de septiembre elaboró un documento en el que
fijó su posición. El texto, Carta al mando de las FAR, Dirección del
60
Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre, Comité Central del PGT y
Movimiento 12 de Abril (FGEI, 1964) fijaba sus posiciones y reconocía que
las cuatro organizaciones eran heterogéneas y por tanto sólo había
posibilidades de dirección conjunta.34
El documento del FGEI fue presentado en diciembre de ese año al MR-13
en una reunión realizada en el campamento Las Orquídeas, en la Sierra de las
Minas." Gilly presentó un documento para su aprobación, denominado
Declaración de la Sierra de las Minas, en que reforzaba el planteamiento del
MR-13 acerca de la revolución socialista en Guatemala. Turcios aprobó el
documento, pero ya en el frente guerrillero fue criticado por su débil defensa de
la declaración del FGEI que él llevó a Las Orquídeas. Entonces pidió una
rediscusión, pero el MR-13 hizo circular profusamente la declaración, con la
firma de Turcios incluida.
La difusión del documento impactó fuertemente a Turcios. A mediados
de febrero de 1965 se trasladó a la capital a fin de aclarar su participación en la
reunión de Las Orquídeas y conversar con Yon Sosa para reconsiderar lo
aprobado. Yon Sosa le había dicho que no apoyaría nada en lo que él (Turcios)
no estuviera de acuerdo. El 6 de marzo Turcios dio a conocer la Carta abierta a
la Dirección Nacional del MR-13, en la que renunciaba a ese movimiento y
señalaba que la declaración había sido publicada inconsultamente." La ruptura
de las FAR fue inevitable, y ocurrió sin mayores sobresaltos, pues cada grupo
guerrillero siguió operando autónomamente como hasta entonces. A lo sumo,
algunos miembros de uno y otro grupo, que realizaban actividades en lugares
donde no estaba su organización original, regresaron.
34 El FGEI se deslindaba del PGT y del MR-13 en asuntos doctrinarios y estratégicos. Definía tres
etapas de la lucha armada: defensiva estratégica, equilibrio de fuerza y ofensiva general. Precisaba
que se vivía la primera etapa, en la que las formas fundamentales serán paramilitares. El
documento además tuvo una declaración que es importante destacar: La guerrilla... debe reflejar
la composición étnica de nuestro pueblo. No debe existir ningún tipo de discriminación racial,
expresiones que serán combatidas y en aquellos casos que lo ameriten, sancionadas. Es en la
guerrilla, la primera organización en que los indios guatemaltecos encontrarán una completa
igualdad de posibilidades para su desarrollo, que los prepare para más tarde dirigir; como les
corresponde, los destinos de su pueblo. (Palabras textuales que habría dicho Turcios, según carta
de Román a Liz -Antonio Fernández Izaguirre- del 13 de febrero de 1965.) El FGEI, pues, se
inspiraba en las concepciones castristas y guevaristas; en su visión general de la lucha armada,
asumía los principios de la guerra revolucionaria chino-vietnamita de Mao Tsé-tung y Nguyen
Giap. No obstante, no rompía con el dogma de la época que señalaba la dirección de la clase
obrera.
35 Habrían estado presentes catorce personas. Por el FGEI, Luis Turcios (Herbert), Fidel Rexcaco
Xitimul (Socorro Sical), Mario Lemus (Efigenio) y Emilio López Román (Pascual). Por el MR-
13, Marco Antonio Yon Sosa (Sergio), José Maria Ríos de Hoyos (Evaristo), Ismael, Tamagás y
Montes. Por el frente urbano, Francisco Amado Granados (Rudy), el ex-teniente coronel Agustín
Vicente Loarca, David Aguilar Mora y Adolfo Gilly.
36 En la carta, Turnios da su versión de lo sucedido: En la discusión de diciembre con ustedes, en
donde debía de haber planteado lo expuesto en el documento (del FGEI) no tuve la claridad para
hacerlo, a pesar de haber sido yo uno de sus principales impulsores. El parcial desconocimiento,
por falta de análisis, del modo de aplicar las formas organizativas de la Guerra del Pueblo en las
condiciones en que se tiene que desarrollar en Guatemala, me hizo caer en una actitud
conformista al aceptar como correcto formas organizativas tales como centrales de masas,
como medio para organizar e impulsar la lucha armada (Turcios, 1965).
61
Las segundas FAR
Ricardo Ramírez (Rolando) llegó de la montaña a la capital a finales de
1964. Además de buscar atención médica, tenía el propósito de contactar al
Comité Central del PGT para exponerle los puntos de vista del FGEI contenidos
en la carta de octubre. Pocos días después llegó Julio César Macías, con quien
también algunos miembros del PGT discutieron el documento. Mario Silva
Jonama le escribió a Turcios a finales de enero de 1965 sobre esos encuentros:
62
Partiendo de la Sierra de las Minas, el FGEI contaba con cerca de 100
combatientes esparcidos en el nororiente del país. La columna guerrillera madre
estaba compuesta por unos 30 guerrilleros, entre quienes estaban Luis Turcios, el
comandante; Julio César Macías (César Montes), Rolando Herrera (Arnoldo),
Rodolfo Payeras (Chano), Mima Paiz Cárcamo (Rosaman'a),38 Rocael Muñoz
(Dando), el Abuelo, Rocael, Andrócles, Salvador Orellana (El Gallo Giro), Manuel,
Rogelio, Pedro, Jorge Soto (Pablo Monsanto), Marcelino, Benedicto y La Chancha,
entre otros. La guerrilla rural de las FAR realizaba sus operaciones en El Progreso,
Chiquimula y fundamentalmente en Zacapa. Extendía su vertiente norte de la Sierra
de las Minas, buscando establecerse en Alta Verapaz a lo largo de la cuenca del
Polochic.39
El segundo frente militar en importancia de las FAR era el frente urbano de la
capital, donde operaba la Resistencia. Este grupo se componía de unos 60 hombres
que actuaban como comandos urbanos. Estaban bajo el mando de José María Ortiz
Vides, conocido como Cherna Vides, con Arnoldo Vásquez (Fuguché) y Percy
Jacobs (Canción o Ramiro Díaz) y otros, como lugartenientes. El regional de
occidente estaba integrado por unos 30 combatientes bien armados, y era dirigido
por Leonardo Castillo Johnson, miembro de la JPT; el regional del sur tenía unos 25
hombres; el regional del norte otros 25, y el de Santa Rosa, un pequeño grupo. A
partir de 1966 el FGEI se convirtió en el Regional Nororiental.
En total serían unos 300 el número de efectivos de las FAR en el momento de
su mayor expansión (1965-66). A éstos deben agregarse la militancia del PGT y de
la JPT, que a finales de 1964 contaban con 860 y 350 militantes, más 170 candidatos
a militantes. Si a ellos se sumaban algunas docenas de guerrilleros bajo el mando de
Yon Sosa, y unos 300 colaboradores, se tiene que en total el movimiento guerrillero
llegó a contar con unos 2,000 efectivos, de los cuales entre 350 y 400 eran
combatientes armados. Esa era la fuerza que se enfrentaba a unos 15,000 hombres
del Ejército y las policías.
Entre 1965 y el primer semestre de 1966 el movimiento guerrillero logró
mantener la iniciativa militar y política. El hecho de que el régimen militar de
Enrique Peralta Azurdia gobernara la mayor parte del tiempo bajo estado de sitio,
proporcionaba a los guerrilleros una excelente justificación para su lucha y
despertaba, además, no pocas simpatías entre la población. La actividad del FGEI se
concentró en la propaganda armada, que consistía en la ocupación de aldeas y
pequeños poblados de la zona para hacer proselitismo con la población. Pero
además, la guerrilla daba muerte a muchos individuos acusados de ser agentes del
Ejército, de la policía o bien que eran señalados de participar en detenciones y
torturas. La mayoría eran comisionados militares. En particular destacan en estas
acciones los casos de los muertos en la aldea San Jorge, en Zacapa4° y de los
63
hermanos Inocencio y Humberto del Busto, propietarios de un aserradero cerca de
la aldea Jones, que tras colaborar con la guerrilla hicieron planes con el Ejército
para tenderles una emboscada. La guerrilla también mató, en la aldea El Jute, a
Abraham del Cid, Samuel Morales y Alfredo Paiz, de la G-2, acusados de
torturadores.
Auge y ocaso
A fines de febrero de 1966, el PGT realizó una conferencia nacional (a la que
Turcios no fue invitado) en la que renovó a su dirección incorporando a miembros
del FGEI y decidió apoyar la candidatura de Méndez Montenegro. Dos días después
se iniciarían las redadas contra los dirigentes de la insurgencia, que dieron origen al
caso de los 28. La primacía en la conferencia del PGT de las posiciones que
promovían la lucha armada fue también un intento de la llamada dirección histórica
(encabezada por Bernardo Alvarado Monzón) de ponerse a la cabeza del
movimiento guerrillero influyendo sobre la joven corriente izquierdista, de la que ya
se estaban deslindando, desde Cuba, dos influyentes personajes, Ricardo Ramírez y
Antonio Fernández Izaguirre. Como producto de esa decisión quedó desplazada la
corriente conservadora -que defendía la identidad de un partido comunista
bolchevique- cuya figura más notable era Víctor Manuel Gutiérrez.
No obstante, los hechos que se sucedieron en los siguientes siete meses (2 de
marzo a 2 de octubre) marcaron el eclipse de la guerrilla. Las FAR respondieron en
mayo al golpe de principios de marzo con acciones armadas, como el secuestro de
tres altos funcionarios, cuyo costo político tuvo que pagar el régimen. El 17 de mayo
la guerrilla efectuó su operación más espectacular al aniquilar en Sunzapote a una
patrulla entera del Ejército comandada por el capitán José Dolores Amézquita.
Frente al secuestro de Héctor Menéndez de la Riva, por parte de la guerrilla, el
gobierno propuso un canje con el jefe del regional central de las FAR, Ortiz Vides,
que había sido capturado por las fuerzas de seguridad. Pero el canje no se pudo
efectuar debido a que Menéndez se escapó.
A mediados de julio, el presidente Méndez Montenegro promovió una
amnistía para la guerrilla con vigencia a partir de 1960. El 28 de julio los dirigentes
de las FAR dieron una conferencia de prensa en la capital en la que rechazaron la
amnistía y dijeron con claridad que la guerrilla perseguía la toma del poder. Días
antes, Yon Sosa, en una conferencia de prensa celebrada en Izabal también había
rechazado la oferta gubernamental. Los siguientes tres meses fueron de expectativa.
La guerrilla cesó sus acciones ofensivas y el Ejército se mantuvo vigilante, mientras
bajo el mayor de los sigilos preparaba su ofensiva estratégica.
La muerte de Turcios fue decisiva para las FAR. El 10 de octubre se anunció
la decisión de la Comisión Política del PGT de nombrar a César Montes como
comandante de las FAR, y éste tuvo salir de la montaña a la ciudad, dejando a
Camilo Sánchez encargado del FGEI. Sánchez y Pablo Monsanto decidieron la toma
de San Agustín Acasaguastlán, que fue muy publicitado por la prensa. Pero ya la
ofensiva del Ejército había dado inicio el 3 de octubre, al día siguiente de la
desaparición de Turcios.
Después de la toma del poblado los guerrilleros perdieron contacto, se
quedaron divididos en pequeñas patrullas y se dispersaron. El primer grupo que cayó
en la ofensiva del Ejército estaba comandado por La Chancha. Simbólicamente el
64
Ejército recuperó la Bmwning 30 que la guerrilla había capturado en el operativo de
Sunzapote. Las operaciones militares se incrementaron en Zacapa, Chiquimula y
Puerto Barrios. Entre octubre de 1966 y mayo de 1967 el FGEI fue aniquilado. En
marzo fue asesinado un carismático líder estudiantil y miembro de las FAR, Mario
Botzoc, y en abril el jefe de la resistencia urbana, Arnaldo Vásquez Rivera.
Camilo Sánchez le encargó a Carlos López que llevara a quince guerrilleros a
la Sierra de Las Minas, pero éstos no lograron contactarlos. Entonces se
desmovilizaron, pero en la retirada la mayoría fueron capturados. Al conocer la
decisión, Montes pidió cuentas a Sánchez. Una división de hecho venía ocurriendo
en la guerrilla.
En julio de 1967 César Montes decidió participar en la reedición de la
Tricontinental que se celebraría en agosto en Cuba, con el fin de asegurarse el apoyo
vietnamita. Turcios había asistido en enero a la reunión anterior, en la que fue
nombrado vicepresidente junto con el delegado vietnamita. En Cuba permanecía un
grupo de unos 100 guerrilleros (aunque el núcleo principal era de unos 40)
recibiendo entrenamiento militar. Este grupo intentó, sin éxito, retener a Turcios. Un
plan de alcance continental se fraguaba en Cuba en el que Ricardo Ramírez, el
hombre de confianza de Fidel Castro, estaba inserto. El plan consistía en crear tres
focos de conflicto en América Latina (Bolivia, Venezuela y Guatemala) para generar
una crisis militar semejante a la de Vietnam.
César Montes fue invitado a Vietnam donde permaneció unas seis semanas.
Entretanto, el plan de incendio de las Américas naufragaba. En octubre el Ché
Guevara moría en la selva boliviana; el desembarco de la guerrilla venezolana fue
detectado y el patrullaje constante de la marina estadounidense sobre el Caribe
contuvo los planes de movilización del grupo de insurgentes guatemaltecos que
permanecía en Cuba. Pero ya en ese momento para los cubanos era claro que las
FAR se habían derrumbado.
La ofensiva del Ejército obligó a las FAR a concentrarse en la capital. En una
reunión celebrada a finales de 1967, los principales jefes guerrilleros (Camilo
Sánchez, Pablo Monsanto, Feliciano Argueta y Socorro Sical) decidieron separarse
del PGT y unirse al MR-13. Camilo Sánchez tomó el mando de las FAR. Semanas
antes, el grupo de Cuba había enviado un documento de líneas estratégicas
elaborado por Ricardo Ramírez y El Indio Hernández, pero Camilo rechazó el
documento. Los jefes guerrilleros interpretaban que el grupo de Cuba tenía
intenciones de desplazarlos de los cargos. El mensajero del grupo de Cuba, Percy
Jacobs se unió a Camilo y Monsanto y les rebeló el plan del desembarco.
La idea de Camilo era concentrar a los combatientes e irse a Petén para
reorganizar la guerrilla. Pero el plan se retrasó. El rompimiento con el PGT se hizo
público el 10 de enero de 1968 a través de un documento firmado por Camilo
Sánchez, el capitán Pablo Monsanto, Percy Jacobs y Socorro Sical; aunque estaba
fechado en la Sierra de las Minas, había sido redactado en la capital. En febrero
Camilo tomó contacto con Yon Sosa, cuya guerrilla no se había recuperado tras las
redadas de marzo de 1966; además, en noviembre de ese ario habían sido expulsados
los trotskistas y la ofensiva del Ejército había barrido el frente.
Camilo, Alejandro Sacha, María del Rosario y Yon Sosa se reunieron a la orilla
del lago Atitlán con el propósito de fusionar el MR-13 y las FAR. Ahí le presentaron
a Yon Sosa un cuadro falso de las FAR (relataron que tenían 300 combatientes en
65
oriente) y le pidieron que fuera el comandante. María del Rosario protestó por el
engaño. En cualquier caso la relación no duró más de tres meses. Yon Sosa se
percató de la situación y la fusión no llegó a materializarse. Socorro Sical, de las
FAR, decidió unirse a Yon Sosa. El PGT, mientras tanto, había decidido en marzo de
1968 crear las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR-Revolucionarias).
La ofensiva del Ejército siguió a la guerrilla en la capital, donde se
emplearon profusamente los escuadrones de la muerte. El PGT se reagrupó y
decidió no ir al enfrentamiento. Sin embargo, en enero de 1968 Rogelia Cruz fue
capturada, y su cuerpo violado y torturado apareció en la costa sur. Leonardo
Castillo Johnson, su compañero, destacado jefe militar del PGT, reaccionó
enfurecido y desató una ola de acciones militares en la capital que tuvieron como
secuela, en pocas horas, la muerte de un grupo de asesores militares
estadounidenses que estaban arribando al país; el atentado contra el liberacionista
Manuel Villacorta Vielman; la muerte de Alfonso Alejos y un ataque con granadas
contra el Cuartel General. Esta cadena de acciones concluyó con la muerte de
Castillo Johnson en la calle Martí, cuando intentaba escapar de una feroz
persecución policiaca. A finales de ese mes fue capturado otro miembro del
Comité Central del PGT, el dirigente magisterial Rafael Tishler. Luego
aparecieron seis cadáveres en una supuesta casa de seguridad. Los comunistas
decidieron replegarse para realizar un balance de la situación.
Camilo Sánchez, reducido a la capital, mantuvo una actividad militar
constante. Pero una madrugada de agosto de 1968, en la zona 11, el comandante
de las FAR fue capturado. Entonces, en un intento por rescatarlo, un comando
guerrillero quiso secuestrar al embajador de los Estados Unidos, Gordon Mein,
pero en el operativo mataron al diplomático. Las FAR siguieron con el plan de
Camilo de concentrarse en Petén y en enero de 1969 lanzaron la consigna todo
para el frente.' A mediados de 1968, el capitán Pablo Monsanto había sido
enviado a reconocer la zona y sus recomendaciones reforzaban el plan inicial de
asentarse en Petén, en la región comprendida entre los ríos La Pasión y Salinas."
Durante febrero, marzo y abril, 24 escogidos guerrilleros de las FAR buscaron la
constitución de su zona de operaciones, pero subestimaron el terreno y se
perdieron. El hambre y las enfermedades les forzaron a ocupar militarmente el
campamento Las Tortugas en Rubelsanto, Alta Verapaz, el 4 de octubre de 1969.
El Ejército ubicó al contingente guerrillero en las cercanías de la finca San Luis
Ixcán a donde había llegado el 28 de noviembre y al siguiente día lanzó una
compañía de paracaidistas para aniquilarlos. Los combatientes se dividieron en
patrullas bajo el acuerdo de reagruparse en Chinajá, Petén, pero esa fue la ocasión
para que varios desertaran.'
41 En realidad el plan de Camilo estaba inspirado en la teoría de Regis Debray de unificar todos
los esfuerzos dispersos para formar una guerrilla madre en una zona remota fuera del
alcance del Ejército.
42 Otro líder guerrillero, Néstor Valle (Nery de León Lecardé), intentó sin éxito establecer la
guerrilla en Rabinal. Su campamento fue descubierto por el Ejército mientras los alzados
dormían.
43 Durante esa marcha ocurrió el primer fusilamiento dentro de la guerrilla. En medio de la
desmoralización un combatiente conocido como El Aguila fue ejecutado bajo la acusación
de haberse comido azúcar de la provisión.
66
Monsanto, Alejandro Sacha y otros regresaron a la capital en diciembre de
1969, salieron a México pero retomaron de nuevo en 1970. En la capital nuevas
promociones de guerrilleros, salidos de los centros educativos de secundaria
(Aqueche, Normal y Central), mantenían las estructuras de las FAR. En 1970 se
levantó de nuevo el dilema electoral para la guerrilla. El PGT llamó a votar nulo
o no votar. Las FAR en cambio decidieron convocar el voto popular en favor del
general Carlos Arana Osorio, el comandante militar que le había provocado la
derrota a la guerrilla en el oriente, para exacerbar las contradicciones en la
sociedad y acelerar el paso de la lucha armada.
En febrero de 1970 Monsanto y Percy Jacobs secuestraron al canciller
Alberto Fuentes Mohr y lograron la liberación de su compañero Vicente Girón
Calvillo, capturado por las fuerzas de seguridad. A los quince días, las FAR
secuestraron a Holly, asesor laboral de la embajada de los Estados Unidos, y
pidieron la liberación de otros dos militantes. Dos semanas después fue
secuestrado el embajador alemán Karl Von Spretti y la guerrilla buscó canjearlo
por otros quince detenidos. Pero esta vez el gobierno endureció su postura.
Afirmó que los detenidos no estaban en su poder, en tanto las fuerzas de
seguridad desplegaron un plan preventivo para el cuerpo diplomático y así
impidieron que la guerrilla consumara su próximo paso: el secuestro del
embajador de Israel. En abril las FAR negociaron con el gobierno de Alemania
un rescate para la liberación del diplomático, pero antes de la entrega de los
US$700,000 acordados, Von Spretti apareció sorpresivamente asesinado.
No tardó en desatarse fuertes contradicciones en el seno de las FAR. Entre
julio y agosto ocurrió una fractura importante. Percy Jacobs (responsable del
secuestro de Gordon Mein), Sustos y Arévalo Bocaletti rompieron con Pablo
Monsanto, a quien responsabilizaron por el fracaso de la implantación guerrillera
en Petén. Monsanto aseguró que el fondo de la riña era el control del dinero. Los
disidentes salieron hacia El Salvador y después se asentaron en México. Ahí
trataron de establecerse pero fueron detectados por los cuerpos de seguridad. Los
tres ex-guerrilleros (más un muchacho de 17 años que fue capturado casualmente
debido a una relación familiar con uno de los implicados) aparecieron ejecutados
en San Marcos. El coronel Máximo Zepeda Carrascosa era el cónsul guatemalteco
en Tapachula. Landa Castañeda, ex-miembro de las FAR implicado en el asesinato
de Von Spretti, fue también muerto en El Salvador.
El 1 de julio de 1970 Arana asumió la presidencia y en enero de 1971
desató una fuerte ola de terror. Decretó un estado de sitio, cerró las vías de
acceso de la ciudad y llevó a cabo un cateo casa por casa. En esos días fue
asesinado el dirigente político Adolfo Mijangos López, y Alfonso Bauer Paiz
sufrió un atentado. El PGT, que estaba reconstruyendo su JPT, sufrió duros
golpes." El Ejército desató una cacería contra el cerebro de los comunistas que
supuestamente había elaborado un plan militar. Quince militantes fueron
capturados hasta que las fuerzas de seguridad llegaron a su objetivo: Marco
67
Antonio Leoni, un joven militante, responsable militar del PGT, quien fue
capturado en la 18 calle de la zona 1.
Las FAR pasaron a la defensiva en la ciudad, aunque todavía realizaban
algunas acciones punitivas, como el asesinato del periodista Isidoro Zarco, de
Prensa Libre. El grupo de Cuba rompió sus contactos con ellos desde 1969 y
decidió formar otra organización. El MR-13 agonizaba tras la sangría de cuadros
sufrida en los últimos años. En esas condiciones Yon Sosa intentó levantar sus
estructuras. Junto con El Indio Hernández y el Coche Vides realizaron un par de
acciones militares de poca trascendencia en la ciudad. Posteriormente intentó
contactar al grupo de Cuba que estaba llegando a Chiapas, pero fue capturado
junto con Socorro Sical por el Ejército mexicano." A pesar de que Yon Sosa se
identificó con su rango militar y entregó su arma y dinero, a quien con el tiempo
llegaría a ser el general Casillas, la vida no le fue perdonada. Con la muerte de
Yon Sosa terminó el MR-13. Hacia 1973 ya han sido asesinados sus últimos
dirigentes, Luis Molina Loza (1971) y Thelma Gracioso (1973).
A pesar del clima de persecución política el movimiento popular se reactivó
en medio del estado de sitio. Eso animó al PGT a realizar un reajuste táctico, un
viraje que trataba de poner más atención a los grupos sociales y relegaba los
planes militares. Pero el 28 de septiembre de 1972 la policía capturó en una casa
de reuniones a seis miembros de la dirección histórica de ese partido: Bernardo
Alvarado Monzón, Carlos Alvarado Jerez, Mario Silva Jonama, Carlos René
Valle y Valle, Carlos Hernández y Hugo Barrios Klee. Con ellos también fue
detenida Fantina Hernández, encargada de la vivienda. De ese golpe el PGT ya
no se recuperaría. En diciembre de 1974 fue asesinado el nuevo secretario,
Huberto Alvarado. Así se cerró el ciclo de la guerra de los años 60.
45 Otra versión sostiene que Yon Sosa buscaba alcanzar al frente guerrillero de las FAR en
Petén pero se desvió de su ruta.
46 Al arzobispo Rossell y Arellano le tocó asistir a las primeras sesiones, hasta su muerte en
1964, cuando le sucedió Mario Casariego.
68
servirlo; no de despreciarlo, sino de valorizarlo; no de condenarlo sino de
confortarlo y salvarlo. Tal vez nunca como en esta ocasión ha sentido la
Iglesia la necesidad de conocer, acercarse, comprenden penetran servir y
evangelizar a la sociedad que la rodea y de seguirla; por decirlo así, de
alcanzarla en su rápido y continuo cambio.
69
No podemos permanecer indiferentes mientras poblaciones enteras son
diezmadas, sobre todo en la región noroeste del país; mientras cada día
aumenta el número de huérfanos y viudas -víctimas inocentes de
misteriosas luchas y venganzas- o cuando son ya muchos los hombres
arrancados violentamente de sus hogares por incógnitos secuestradores
y son detenidos en lugares ignorados, o vilmente asesinados,
apareciendo luego sus cadáveres horriblemente destrozados y
profanados... Nos sentimos profundamente preocupados al constatar
que el clima reinante de inseguridad ahonda más y más los graves
problemas morales, sociales y económicos de nuestra Guatemala...
Callar ante tanta injusticia, crimen y desolación, sería faltar al más
sagrado de nuestros deberes...
70
Católica, y las politizó. Por oposición, las cofradías optaron por el MLN y el
PID. Pero ya en esos años los Padres Melville, sacerdotes de la Sociedad de los
Maryknoll, que habían llegado al país en 1957, y trabajaban en la formación de
grupos de jóvenes, decidieron apoyar la lucha armada.
71
Quiché, Huehuetenango, San Marcos, Sololá y Petén.47 La colonización del
Ixcán Grande fue entregada por el Instituto Nacional de Transformación Agraria
UNTA) a los Maryknoll, que recibió un gran impulso con el trabajo del Padre
Guillermo Woods.
A la par de los proyectos agrícolas se impulsaron otras acciones de
promoción en salud y educación con participación de religiosas. Surgieron las
escuelas radiofónicas con el fin de promover la alfabetización apoyadas desde
emisoras de la Iglesia: radio Chortí en Jocotán, radio Mam en Cabricán, radio
Nahualá, radio Atitlán en Santiago Atitlán, radio Colomba, radio Quiché y
posteriormente radio Tezulutlán en Cobán. En el área de salud muchas
parroquias crearon dispensarios, mientras grupos de religiosas trabajaban a
través de los promotores de salud rural. La Asociación de Servicios
Comunitarios de Salud (ASECSA) nació en esos años como expresión de los
esfuerzos de comunidades de religiosas y sacerdotes.
A finales de esta década la Iglesia aparecía en el mapa nacional
comprometida en el desarrollo social de los campesinos y las poblaciones
marginales.
47 Luis Gurriarán, español misionero del Sagrado Corazón, promovió cooperativas de ahorro
y préstamo en Joyabaj, Chinique, Zacualpa, Chicamán, Uspantán y Sacapulas. En 1964,
cuando se aprobó la personería jurídica de la primera de esas cooperativas, varios sectores
atacaron a través de la prensa el intento de introducir el sistema comunista de Árbenz y
modelos extanjeros de organización ajenos a los indígenas. Gurriarán fue expulsado del país
y varios dirigentes cooperativistas fueron secuestrados.
72
Capítulo Tercero
Primera Parte:
El Proyecto Militar
73
1. El gobierno de Arana
El general Arana formó un gobierno de coalición con el Movimiento de
Liberación Nacional (MLN) y el Partido Institucional Democrático (PID), a
pesar de que entre ambos partidos existían fuertes diferencias en la forma de
conducir la política económica.' Pero ambos coincidían en la necesidad de
apoyar a un gobierno fuerte, presidido por un militar, que pusiera punto final
a las actividades de la guerrilla.
Esta alianza de las dos corrientes dentro del sector empresarial duró, sin
embargo, poco. Aunque en las elecciones municipales de 1972 la coalición
MLN-PID logró el 74% de las alcaldías, en 1973 Arana se distanció del MLN
y procedió a eliminar a los principales dirigentes de la Mano Blanca,
considerado el escuadrón de la muerte de los emelenistas (Handy, 1984). A
pesar de ello la alianza se renovó en las elecciones de 1974.
74
de criminalidad y de crímenes. No les pusieron condiciones ni les dijeron
cómo... acatando el clamor público se decretó el Estado de Sitio y el Toque de
Queda... ¿y qué pasa? Llueven las protestas, las críticas y las peticiones para
que se ponga en libertad a todos... El gobierno que ustedes eligieron va a
cumplir, cueste y pese a quien le pese, aun cuando tenga que recurrir a
medidas muy drásticas para salvar al país (La Nación, 21/11/70).
Las medidas eran verdaderamente drásticas. Se reinició la ola de terror
político y se profundizó la autonomía del Ejército, cuyo presupuesto se
duplicó en 1970.3 La censura de prensa incluyó la prohibición de
publicaciones de despachos internacionales con noticias de acciones
subversivas en otros países. El toque de queda vedaba incluso la circulación
de ambulancias y bomberos. Y los cateos domiciliares alcanzaron tal magnitud
que se llegó a cercar la capital impidiendo la salida de personas durante dos
días, mientras se realizaba el gigantesco operativo de registro. No está clara la
motivación precisa para tal movilización, pero un informe de inteligencia
militar de 1971 advertía que el grupo de guerrilleros que había permanecido
Cementerio clandestino en la zona 12 de la capital (13 abril 1973). Foto Revista Crónica
3 Además, con el decreto 40-71 del 4 de mayo de 1971, que dio origen al Banco del Ejército,
se crearon las bases para la autonomía financiera de la institución armada.
75
en Cuba durante varios años estaba ya en territorio mexicano presto para
ingresar por la zona de Chiapas e implantarse en la zona norte de
Huehuetenango y El Quiché. La inteligencia militar suponía que esa guerrilla,
a cuya cabeza identificaba a César Montes, establecería contactos con el PGT.
Pero la acometida tomó otro giro social. Las fuerzas de seguridad
agarraron a jóvenes con el pelo largo para raparlos y a las mujeres jóvenes que
usaban minifalda les marcaban las piernas con un sello de hule. Las fiestas
quedaron prohibidas durante ese año. La sociedad vivió una suerte de
paralización. Mario Sandoval Alarcón, que fungió como presidente del
Congreso durante todo el período de Arana, sostiene que dimos todo nuestro
apoyo al presidente y en 16 meses acabamos con la guerrilla (elPeriódico,
20/4/97).
Uno de los pocos estudios sobre la violencia de esa época lo llevó a cabo
Gabriel Aguilera en base a una revisión hemerográfica de tres periódicos, que
fue completada con una encuesta de campo y pruebas parciales en base a siete
diarios. El estudio dio como resultados 724 asesinatos y 562
secuestros/desapariciones en todo el país entre 1970 y 1974; 857 cadáveres
fueron encontrados con señales de tortura. Los secuestros y asesinatos se
concentraron en la capital, sobre todo en los primeros años, como se puede
apreciar en el siguiente cuadro:
76
Los recursos de exhibición personal
Los espacios eran ahora más estrechos que en los años sesenta.
77
La represión selectiva cobró varias víctimas. El 14 de enero de 1971 fue
asesinado Adolfo Mijangos López, diputado demócrata cristiano. El 20 de enero
fue muerto el líder campesino Tereso de Jesús Oliva. También en ese mes perdió la
vida el catedrático de la Universidad de San Carlos, Julio Camey Herrera y fue
ametrallado el abogado Alfonso Bauer Paiz. Mijangos, Camey y Bauer formaban
parte de una comisión investigadora del contrato del Estado con la empresa
EXMIBAL. En septiembre fue capturada la Comisión Política del PGT. En octubre
fue asesinado el líder estudiantil Manuel Cordero Quezada, lo que motivó una gran
campaña de denuncia del Frente Contra la Violencia. Muchos de estos crímenes
fueron atribuidos a los escuadrones MANO, Ojo por Ojo y NOA (New York Times,
13/6/71). En mayo de 1973 fueron asesinados unos comuneros de Santa María
Xalapán y su abogado Gregorio Fuentes. En ese mismo mes se produjo una
ocupación de tierras por las comunidades indígenas de Sansirisay, El Progreso, que
fue sangrientamente sofocada por Efraín Ríos Montt.
Situación económica
Durante el gobierno de Arana las tendencias del comercio internacional
continuaron favoreciendo el crecimiento de la actividad económica empresarial. La
tasa anual de crecimiento del PIB estuvo por encima del 5%. En esos arios se
produjo un repunte de las exportaciones de azúcar, que alcanzaron su punto más
alto en 1974, año en que se liberaron las cuotas de venta en los Estados Unidos. El
algodón tuvo una vigorosa recuperación de precios tras la caída de los años 60.
78
El gobierno siguió una línea de intervencionismo económico, que se reflejó
en el Plan Nacional de Desarrollo 1970-74 y en el protagonismo de la Secretaría
General de Planificación Económica, que logró atraer fuertes flujos crediticios
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial. En 1972 se
comenzó a crear el Sector Público Agrícola (DIGESA, BANDESA, INDECA,
FYDEP) y los campesinos lograron acceder al crédito a través del sistema
cooperativo. El 23 de mayo de 1972 el gobierno nacionalizó la Empresa
Eléctrica de Guatemala y en 1973 creó el Banco Nacional de la Vivienda
(BANVI).
Esta política permitió un sorprendente aumento de la inversión bruta
interna, que en 1973-74 fue del 38%, basada principalmente en un aumento del
capital fijo privado y también público. Pero al mismo tiempo, el dinamismo
económico provocó una apreciable inflación que debilitó la demanda efectiva de
los sectores asalariados.
Alianzas de poder
Para poder crear un grupo económico de poder dentro del empresariado, el
general Arana se alió a través de exiliados cubanos con grupos emergentes del
sur de los Estados Unidos, protegidos del presidente Nixon. También estrechó
intereses con el grupo Somoza de Nicaragua, y varias familias que habían
perdido su tradicional poder financiero se unieron al plan aranista. Finalmente,
numerosos mandos y oficiales del Ejército recibieron tierras que se estaban
colonizando en Petén a través del FYDEP.
El surgimiento de esta alianza provocó choques con otros grupos
empresariales, como el que encabezaba la familia Castillo y la familia Novella.
Estas desaveniencias se reflejaron en la entente MLN-PID, el primero más
cercano a los intereses tradicionales de las familias de empresarios, y el segundo
identificado con el proyecto militar. Los antiguos hacendados se oponían al
protagonismo económico de los generales, y también dentro de la cúpula militar
surgieron discrepancias que se reflejaron en los partidos. Los Skinner Klee y los
García Granados se aliaron a los militares en negocios de extracción de níquel,
petróleo y en asuntos financieros a través del Banco Santander. En 1971 el
empresario Manuel Ayau fundó la Universidad Francisco Marroquín para formar
a las nuevas elites y disminuir la influencia excesivamente intervencionista del
Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), financiado
por AID.
En 1973 los sectores agrícolas descontentos con el poder de la Asociación
General de Agricultores (AGA), formaron la Cámara del Agro, con la intención
de aglutinar a las numerosas asociaciones que estaban surgiendo en todo el país.
También nuevos sectores, como los avicultores y los cardamomeros crearon sus
propias asociaciones. Al final del período surgieron desaveniencias entre
distintos sectores económicos (productores de carne y leche, algodón y textiles,
trigo y pan, cañeros y ganaderos) que buscaban resolver sus disputas de mercado
acudiendo a la intervención del Estado.
Los diferentes intereses económicos enfrentados terminaron por dividir el
bloque político que Arana había logrado construir y debilitaron la base para su
sucesor, el general Kjell Laugerud García.
79
El Plan de desarrollo 1971-75
2. El gobierno de Laugerud
El 5 de marzo de 1974 se realizaron las elecciones y en votación de
segundo grado el Congreso eligió presidente al ex-ministro de la Defensa de
Arana, el general Kjell Laugerud. La oposición encabezada por la Democracia
Cristiana (DC) que había promovido, en una amplia alianza que incluyó a
80
socialdemócratas y comunistas, la candidatura del general Ríos Montt, denunció
un fraude electoral. La coalición MLN-PID se mantenía con fragilidad después
de que Arana impuso la candidatura de Laugerud y el MLN envió a su líder,
Mario Sandoval, para ocupar la vicepresidencia. Pero un año después esa
coalición se rompió al no encontrar un acuerdo para el control del Congreso.'
En febrero de 1976, cuando Guatemala sufrió el terremoto, volvió a surgir
la lucha entre el MLN y el PID, esta vez por el control del Comité de
Reconstrucción Nacional (CRN). Laugerud salió derrotado y no pudo impulsar
un plan al estilo del que Somoza implementó tras el terremoto de Managua en
1972. De todos modos en el período posterremoto se produjo un importante
crecimiento económico que, manejado por el Estado, favoreció especialmente a
los polfticos y empresarios del PID y del aranismo, y excluyó al MLN. Pero los
proyectos de inversión de mediano plazo exigían continuidad de los grupos
polfticos en el poder, más allá de los períodos electorales. Surgió entonces una
nueva alianza PID-PR-aranistas para las elecciones de 1978 que presentó como
candidatos al general Romeo Lucas, ministro de la Defensa de Laugerud y
ejecutivo de la Franja Transversal del Norte (FTN), y a Francisco Villagrán
Kramer, un abogado internacionalista miembro del Partido Revolucionario.
Impulso a la inversión
En abril de 1975 el ministro de Economía, Eduardo Palomo Escobar,
anunció que existían posibilidades de explotar petróleo en Rubelsalto, Chisec.
Un año antes Rudy Weisenberg había obtenido los derechos y contrató a la
compañía Shenangoa. Paralelamente avanzaba la colonización de tierras en la
FTN, donde los grupos económicos emergentes esperaban iniciar grandes
proyectos agropecuarios. Así, se iban consolidando las fortunas de un nuevo
grupo económico surgido bajo el gobierno de Arana y que buscaba áreas de
expansión en las que no entraba en choque directo con los grupos tradicionales.
La economía se vio dotada de liquidez proveniente de la ayuda
posterremoto y de los buenos precios del café. Las finanzas públicas se vieron
fortalecidas ya que la estructura impositiva estaba pensada para unos precios
inferiores de las exportaciones. En 1976 el PIB alcanzó un crecimiento del 7.6%,
incentivado por el auge de la construcción. En 1977 el crecimiento alcanzó el
7.4%, pero el rebrote inflacionario golpeó el poder adquisitivo de la población
asalariada. Los salarios mínimos que habían sido revisados en enero de 1975
quedaban ampliamente superados.
El gobierno continuó el esquema de planificación elaborando el Plan
Nacional de Desarrollo 1975-79. En el mundo empresarial surgió un grupo de
dirigentes gremiales que permanecerían al frente de las cámaras hasta 1983. En
tanto, la organización corporativa comenzó a perder fuerza y se desencadenaron
de manera inaudita fenómenos de gansterismo empresarial. La violencia dirigida
contra intereses rivales en negocios vinculados con varios partidos polfticos
llegó a ser común en la segunda mitad de los años 70. La violencia fue resultado
4 El MLN propuso para la presidencia del Congreso a Héctor Aragón Quiñónez, representante
de los cafetaleros, mientras el PID presentó la candidatura de Donaldo Álvarez Ruiz.
81
de una mayor centralización del poder económico y de la tendencia a que la
oportunidad económica fuera vinculada estrechamente con la influencia política
y militar (Handy, 1984).
En mayo de 1976 Arana mandó a secuestrar a Olga de Novella en su pelea
con el monopolio del cemento, imponiendo posteriormente un precio oficial del
producto que pretendía hacer fracasar a los fabricantes tradicionales (IC 036,
Guatemala, 1976). También en 1976 el empresario Jorge Ming Vielman, socio
de Arana, fue acusado de asesinar en un restaurante de la zona 9 a los hermanos
Leonel Enrique y José Arturo Paiz Masselli, miembros de una destacada familia
empresarial; Ming fue absuelto por la Corte Suprema dos años después. En esa
dinámica influyó también que la guerrilla comenzara a situar entre sus objetivos
el secuestro o asesinato de destacados empresarios y los atentados contra las
empresas de agroexportación.
82
de reconstrucción fue la coordinación entre las 184 unidades que formaban el
gobierno central y de éstas con las entidades descentralizadas.
El terremoto aceleró el ritmo de emigración rural a la capital lo que agravó las
condiciones de vivienda de miles de pobladores que se asentaron en terrenos
baldíos.
Las luchas populares
La lucha campesina fue progresivamente aumentando en 1974, aunque la
Confederación Nacional Campesina hizo un llamamiento a los maestros en huelga
para que desistieran. Pero ya en junio hubo fuertes movimientos laborales en las
fincas bananeras y en los ingenios. Las tendencias se fueron radicalizando, y en
septiembre de 1976 el director de la Policía Nacional declaró que la mayoría de
quemas de cañaverales en la costa sur eran obra de grupos campesinos espontáneos.
Los problemas derivados de la posesión de la tierra no tardaron en estallar en
Sebol, Alta Verapaz, en abril de 1975; en Santa María Xalapán, en junio de 1977, y
en Santo Domingo Suchitepéquez, en julio del mismo año. Éstas y otras
movilizaciones dieron contexto al surgimiento del Comité de Unidad Campesina
(CUC), que publicó su primer comunicado en El Gráfico el 19 de noviembre de
1978. Ya en la marcha del 1 de mayo de 1977 habían participado por primera vez un
grupo de indígenas del altiplano y de la costa sur organizados secretamente. La
participación se repitió en la marcha conmemorativa del 20 de octubre y fue
preparativa de la gran marcha de apoyo a los mineros de Ixtahuacán en noviembre
(Arias, 1985).
El 8 de junio, el CUC difundió por todas las radios regionales comunicados de
denuncia en distintos idiomas mayas de la masacre de Panzós, ocurrida una semana
antes. A raíz de esto se multiplicaron las adhesiones de las ligas campesinas y
cooperativas. Para entonces las luchas en el campo habían llegado a un alto grado de
radicalismo.
También el movimiento sindical y popular urbano adquirió un fuerte impulso
en el período 1976-78. Durante el gobierno de Laugerud se registraron 119 huelgas
y paros en los que se involucraron más de 100,000 obreros y originaron más de un
millón de días no trabajados. Desde luchas espontáneas acompañadas de
enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, hasta movilizaciones masivas de
impacto nacional: la efervescencia prendió un amplio espectro de manifestaciones
reivindicativas.
Para 1976 ya estaba funcionando el Comité Nacional de Unidad Sindical
(CNUS) que propuso la unidad de acción con los pobladores y estudiantes. En
marzo de 1977 se produjo la ruptura de la CNT con la CLAT, hecho que tendría un
importante peso en la radicalización de esa central sindical; en abril se creó el Frente
Organizado de Sindicatos de Amatitlán (FOSA), y en diciembre se formó el Comité
de Emergencia de Trabajadores del Estado (CETE).
La radicalización parecía estar muy relacionada con el resultado adverso de
varias de las luchas emprendidas. En los primeros meses de 1977 los conflictos
laborales adquirieron una mayor tensión. En marzo, el CNUS denunció un plan del
CACE' contra el movimiento sindical, acordado con las autoridades del gobierno.
Los líderes sindicales afirmaron que los atentados contra los sindicalistas de la
Coca-Cola eran el primer paso de ese plan. La Nación del 31 de mayo recogió esa
83
denuncia, y ocho días después fue asesinado el abogado laboralista Mario López
Larrave. La violencia en el campo también estaba recrudeciendo, particularmente en
el norte de El Quiché, donde ya se habían registrado algunos asesinatos desde 1975.5
El año 1978 representó el mayor repunte de las luchas sindicales. En diversas
empresas los trabajadores lograron mejoras salariales. Simultáneamente diversos
sectores de los empleados públicos fueron añadiendo sus demandas, y sus luchas en
el movimiento fueron adquiriendo progresivamente mayor convergencia y unidad,
incorporando a sectores religiosos, estudiantiles y de pobladores. En la protesta por
la masacre de Panzós, ocurrida el 29 de mayo, se movilizaron más de 100,000.
Frente a esa situación el sector empresarial reaccionó con mayor intransigencia y
violencia. Ese año se registraron 879 casos de asesinatos y desapariciones forzadas
(Figueroa, 1991).
La organización indígena
84
indígenas en un ambiente hostil como la capital. Desde el centro también se
atendía con programas de alfabetización y formación general a las jóvenes
indígenas que realizaban trabajos domésticos en la ciudad.
En Quetzaltenango un grupo de jóvenes profesionales indígenas
impulsaban actividades culturales; ahí el P. Tomás García iniciaba su búsqueda
de una liturgia inculturada. En Chimaltenango el P. Ronald Burke, junto con el
P. José Serech y otros misioneros CICM, formaron el centro PROMIKA, que
ofrecía cursos de formación a catequistas y líderes indígenas. En
Chichicastenango el P. Tonino desarrollaba una importante labor. En La
Verapaz el P. Esteban Haeseijn CICM fue promotor, a la par del profesor Andrés
Cuz Mucú, en el estudio e investigación del idioma q'eqchi' y su uso en la
liturgia y la catequesis. En el Centro San Benito funcionaba un proyecto
lingüístico y se ofreció en coordinación con la Universidad Rafael Landívar un
curso de antropología aplicada.
En varias diócesis y parroquias se instalaron emisoras radiales. Se
realizaron encuentros de Pastoral Indígena en 1973 en Cobán y un curso de
formación de un mes en 1974 en Guatemala. Por otro lado, algunas
congregaciones religiosas, parroquias y ONG, como IDESAC, apoyaron el
surgimiento de las ligas campesinas, las cooperativas y luego el CUC. Un sector
de estudiantes y profesionales indígenas subrayaba la necesidad de estudiar e
incluir en los análisis sociales el colonialismo interno, la discriminación del
indígena, no en oposición al análisis clasista, sino como complemento. La
guerrilla, en cambio, no fue tan sensible a estos enfoques:
85
3. Otras tendencias del período
Intolerancia del sector empresarial
Surgió en esta época una franja de dirigentes gremiales que permanecerían al
frente de las cámaras prácticamente hasta 1983, lo cual implicó la marginación de
otros grupos empresariales. Entonces, aumentaron las peleas entre el nuevo y el
viejo empresariado (representados en el PID y el MLN, respectivamente), que
debilitaron al bloque político que Arana había logrado crear.
A pesar de que se estaba desarrollando un nuevo ciclo de auge económico
(con tasas de crecimiento del PIB superiores al 7% en 1977 y 1978), los grupos
empresariales no desarrollaron mecanismos de concertación que pudieran calmar
las expectativas que esta situación creaba en los trabajadores. Los algodoneros y
los nuevos empresarios que se vincularon con los negocios del gobierno fueron el
grupo que más prosperó, aunque el sector industrial siguió disfrutando las ventajas
proteccionistas creadas en el marco del MCCA. Estos nuevos grupos
empresariales manifestaron una acentuada intolerancia frente a las
reivindicaciones de los trabajadores, lo cual al final del período terminaría
conduciendo a una parte de los empresarios a alianzas con el Ejército para destruir
violentamente a las dirigencias y organizaciones laborales.
86
Irrupción del movimiento indígena
El acelerado crecimiento económico de los años 60 se había alejado de las
expectativas de mejoramiento de la población. En el caso de la población
indígena la frustración se vivía en un doble sentido. Se sumó a la desigual
relación con el mundo ladino, el surgimiento de un sector indígena comercial
pujante que reforzaba el impulso de la concentración de tierras y, a la vez, el
control del mercado de insumos.
Por otro lado, frente a los efectos del terremoto de 1976, se produjo una
crisis de liderazgo en el medio rural. El Comité de Reconstrucción Nacional no
logró controlar a las organizaciones populares y crecieron nuevas formas
organizativas vinculadas a la Iglesia católica y a las instituciones de desarrollo,
que pronto se aproximaron a la guerrilla o fueron infiltradas por ésta. El
temporal respiro para la economía campesina del altiplano, logrado bajo el
gobierno de Arana con el abaratamiento del transporte y la introducción de
fertilizantes, se había venido abajo con la crisis energética iniciada en 1973
(ECA, 1978).
El terremoto fue una verdadera prueba de fuego para las comunidades y los
centros regionales indígenas, ya que de la noche a la mañana se vieron
efectivamente obligados a ejercer todas las responsabilidades políticas y sociales,
así como a solucionar las inmensas necesidades surgidas a raíz de la catástrofe,
con un mínimo de recursos e incomunicados con la cabecera departamental y la
capital, en algunos casos, por varias semanas. A diferencia de los viejos líderes
nombrados por los poderes políticos externos, los nuevos líderes eran elegidos por
su comunidad, con funciones específicas. Y su desempeño fue magnífico. Entre
tanto, el gobierno central desbordado por la magnitud del desastre toleró el hecho
de que las comunidades tomaran la iniciativa y se constituyeran prácticamente en
poderes locales, negociando directamente con las agencias internacionales la
ayuda que recibirían del exterior.
87
pacto con la cúpula militar en el gobierno para desarticular el movimiento popular,
considerado un brazo más de la insurgencia. La alianza desató la peor ola de
represión contra las organizaciones populares en la historia del país.
7 El 16 de enero de 1978 el EGP emboscó una patrulla del Ejército en la cooperativa Los
Ángeles, Ixcán, y en ese mismo mes secuestró a Roberto Herrera Ibargüen. El 18 de enero
emboscaron a la policía en San Bernardino, Suchitepéquez, acción en la que murieron
miembros de la Dirección Nacional de esa organización, entre ellos Clemencia Paiz. En
mayo secuestraron al cónsul salvadoreño, general Eugenio Vides Casanova, y en ese mismo
mes intentaron tomar el caserío El Cacao de San Pedro Pinula, Jalapa.
88
plazo, aunque con aparatos que fueron controlados, al igual que en la época de
las dictaduras liberales, desde la Presidencia. La base del trabajo de inteligencia
fue concebir que la lucha contrainsurgente iba a ser cíclica en la historia de
Guatemala. Por tanto, intentaba golpear a las organizaciones en su etapa de
surgimiento o recomposición, sin apresurarse, buscando ante todo acumular
información.
Además, se introdujeron varias innovaciones tácticas que serían empleadas
a fondo en las campañas contraguerrilleras de 1980-81. Así, históricamente, la
estructura de dislocación de fuerzas del Ejército respondía más que nada al
control administrativo del país. De 1976, aproximadamente, a 1982, con el
resurgir de la lucha guerrillera en el altiplano occidental, se comenzó a
implementar el modelo contrainsurgente de Brigadas, Puestos de Comando
Avanzado y Bases de Patrulla, correlativo a la ampliación de las áreas de
influencia guerrilleras, aunque la estructura anterior de Zonas Militares
continuaría vigente formalmente.'
El Ejército adoptó el Galil israelita como mejor arma de combate
antiguerrillera en la montaña y se dotó de helicópteros Bell, aviones Pilatus
adaptados para combate, y aviones de abastecimiento israelitas Aravá. En este
proceso de preparación contrainsurgente, se creó el Comando Especial de la
Escuela de Kaibiles (COEK). Todo ello con asesoramiento internacional que ya
no provino directamente de los Estados Unidos, sino que de Israel, Taiwan y
Argentina.
Segunda Parte:
La época de Lucas
El general Romeo Lucas García fue elegido en unos comicios señalados
de fraudulentos en los que participó únicamente el 15% del electorado. Su
gobierno representó la agudización de las contradicciones que se venían
gestando durante los años 70, desde el general Carlos Arana.
8 Ese modelo incorpora las tres ramas a las operaciones antiguerrilleras y adopta una
estructura territorial y operacional adecuada a las fuerzas insurgentes (ver Capítulo cuarto
de este Tomo, El gobierno de Ríos Montt, y del Tomo II de este Informe: La estructura
militar contrainsurgente). El mando y la coordinación se centralizan, así como la
cooperación de las armas y sus servicios. Las brigadas se establecen atendiendo a la
configuración de los frentes guerrilleros; éstas corresponden a un batallón de infantería
reforzado con unidades de artillería, blindados y eventualmente aviones y helicópteros, sus
fuerzas fluctúan entre 800 y 1,500 efectivos; se dislocan, simplifican sus estructuras y gozan
de autonomía operacional táctica (Gramajo, 1995). Por ejemplo, la zona militar de
Huehuetenango, fue convertida en un sistema de instalaciones modernas, fortificadas, con
pistas de aterrizaje de cazabombarderos y comunicaciones ágiles.
En 1981, el Ejército estaba organizado en diez brigadas especiales antiguerrilleras: Mariscal
Zavala, Guardia de Honor, Huehuetenango, Quetzaltenango, Cobán, Poptún, Puerto Barrios,
Puerto San José, Zacapa y Jutiapa. Las brigadas dislocadas en áreas de operaciones
utilizaban un sistema de puestos de avanzada y bases de patrullas, correspondientes a los
niveles táctico y operativo.
89
CUAL). 6b 114) SM102 L1" / EL ENI ORNO MIS I UHIUUIIUMU3/ l21.1A1 EMALAI bAJUUejemps.
1. La violencia política
Las tendencias del período le imprimieron al gobierno del general Lucas una
dinámica de extrema violencia y exacerbación de las contradicciones políticas. En
1979 se registraron 1,371 casos de asesinatos y secuestros políticos; en 1980 hubo
2,264 casos, y en 1981 se llegó a los 3,426 casos (Figueroa, 1991). Fue como el
estallido de una serie de perversiones políticas que habían venido madurando en
los períodos anteriores. En la memoria del pueblo guatemalteco estos años
perduran como una de las etapas más negras de su historia: la época de Lucas.
Algunos de los componentes más negativos de la tradición del Estado y la
sociedad, como el mito de la violencia, la impunidad, el racismo, la corrupción,
terminaron por dominar la escena de la vida sociopolítica diaria. Como
secuencia trágica, el país entró en una espiral de violencia que marcaría la
siguiente década.
Crímenes en el claro
El presidente Lucas asumió el gobierno en julio de 1978. Entre ese mes y
octubre siguiente el espacio político que se había abierto en el régimen anterior
13b4pap. J/1115i
se fue cerrando rápidamente. Como secuela de las jornadas populares de octubre
de ese año contra el aumento de la tarifa del transporte urbano, comenzaron los
primeros atentados y circularon listas de condenados a muerte, marcando el
inicio de una nueva ola de represión. En los seis últimos meses de 1978 fueron
/ h Un.
encontrados 500 cadáveres, de los cuales 200 presentaban señales de tortura
90
Esta tercera ola de terror (que se inició en 1978), tiene dos momentos. El
primero, que duró aproximadamente hasta 1980, estuvo enfilado hacia la
destrucción del movimiento popular y, por tanto, se dirigió a la aniquilación
sindicatos, movimientos de pobladores, asociaciones estudiantiles de
secundaria y universitarias. El terrorismo fue una respuesta tajante a las luchas
abiertas y legales, las cuales llegaron a su clímax en las jornadas de octubre de
1978, y destruyó el avance popular observado en los años 70 (Figueroa, 1991).
El gobierno presentó los actos de represión, al igual que en la etapa de Méndez
Montenegro, como acciones de las dos extremas, que el gobierno de centro
izquierda pretendía combatir.9
Probablemente la decisión de recurrir nuevamente al terror estatal se
confirmó durante las jornadas contra el aumento del transporte público en
octubre de 1978. Pero también se produjeron crímenes que venían arrastrados
de la violencia desatada en los últimos meses del gobierno anterior. Así se
puede citar el asesinato, el 30 de junio, a pocas horas de la toma de posesión
de Lucas García, del padre Hermógenes López, párroco de San José Pinula,
considerado como el inicio de la escalada de crímenes contra la Iglesia
católica. O el asesinato, el 29 de junio, de José Alberto Alvarado, líder de la
CNT, preludio de la campaña que se avecinaba sobre la dirigencia del
movimiento sindical. En el campo, la represión estuvo muy vinculada con los
desalojos de tierras y con las operaciones contrainsurgentes del Ejército.
Las protestas contra el aumento del transporte público fueron reprimidas
con el saldo de 1,500 capturados, 300 heridos y 40 muertos. El gobierno
canceló la Asociación de Telegrafistas y Radiotelegrafistas y la de Empleados
de Correos; además, el 4 de octubre la policía ocupó los locales de Correos y
detuvo a 400 trabajadores. La violencia tuvo en 1978 como ejemplos más
representativos los asesinatos de Oliverio Castañeda de León, secretario
general de la AEU, realizado al medio día del 20 de octubre en pleno centro de
la capital; de los abogados Santiago López Aguilar, Jesús Marroquín y del
dirigente sindical de la Coca-Cola, Pedro Quevedo. La ola de violencia
política fue creciendo a lo largo de 1979. Los dos dirigentes más destacados de
la oposición socialdemócrata cayeron abatidos. El 25 de enero fue asesinado
Alberto Fuentes Mohr, dirigente del PSD, y el 22 de marzo, Manuel Colom
Argueta, líder del FUR, ambos en zonas céntricas de la capital, a plena luz del
día y con un notable despliegue operativo, que incluyó hasta helicópteros (ver
recuadro).
91
Manuel Colom Argueta
92
que sugiere soluciones para estimular el diálogo entre las fuerzas de
izquierda democrática y el gobierno, para fortalecer el compromiso de la
paz. El directorio del FUR acusó de cínica la declaración oficial y aclaró que
el documento era una declaración emitida un año antes.
El asesinato de Colom Argueta causó una profunda conmoción en la
sociedad. Virtualmente no hubo organización o institución que no se
pronunciara públicamente, desde el propio Ejército y el ministro de
Gobernación, todos los partidos políticos, hasta las insurgentes FAR, que
aseguraron que si en quince días el gobierno no capturaba a los asesinos, esa
agrupación daría a conocer los nombres de los responsables (Impacto,
25/3/79).
Un informe preliminar de la policía del 24 de marzo señaló que los
asesinos utilizaron escopetas 12 y 16. No obstante en el lugar fueron
encontrados casquillos de armas 9mm y .45mm. El atentado pudo haber
movilizado hasta 300 elementos. Un día antes, el 21 de marzo, fueron
retirados todos los agentes de la policía destacados en la zona 9 y en su lugar
fueron asignados miembros del Sexto Cuerpo de la Policía Nacional, a cargo
de Pedro García Arredondo. Cerca de las oficinas de Colom varias personas
identificaron al Chino Lima, interrogador de la Policía Judicial,' en
compañía de El Gringón (supuestamente vinculado con la CIA). A la misma
hora del atentado, a varias cuadras, fue visto el cubano-estadounidense de
apellido Fuscolo quien, de acuerdo con testimonios, era parte del grupo
operativo.
Mientras se ejecutaba el atentado sobrevoló el área, a baja altura, un
helicóptero en el que viajaban dos oficiales del Ejército; aunque esto no
pudo ser confirmado, las versiones indican que se trataba de los generales
Spiegler y Cancinos (Síntesis del Caso Colom Argueta, Guatemala julio de
1995. Mimeo). La noche de la velación de Manuel Colom, Jorge Torres
Ocampo, del MLN y enemistado con Mario Sandoval, afirmó que en la ruta
de Vista Hermosa, zona 15, a la zona 9 hubo un operativo ese día 22. Él,
alarmado, se comunicó con Donaldo Álvarez, quien le aseguró que el
operativo no estaba dirigido contra su persona.
Días antes de ser asesinado, Colom le confió a su familia que también
(Carlos) Arana y Mario Sandoval ya se alinearon, lo que implicaba que
estaban al tanto de los planes para eliminarlo. Manuel Colom había decidido
no salir del país; pensaba que era consecuente con la memoria de su amigo
Adolfo Mijangos, asesinado a principios de los años 70, denunciando la
corrupción de las altas esferas políticas y empresariales.
93
que los industriales eran los dominantes en ese momento de matanzas:
Ellos están manejando los escuadrones de la muerte, eso lo dijo
Manuel. Caso 419, Guatemala, 1979.
Todos los indicios apuntan a que el alto mando militar se involucró en
la decisión de asesinar a Colom Argueta. Pero al parecer hubo entre ellos
incertidumbre sobre el impacto político que tendría dada la creciente
popularidad del líder del FUR.
Hubo un sondeo entre oficiales (del Ejército), gente como los capitanes
dijeron que no convenía que lo mataran... pero la cúpula lo odiaba
¿Spiegler?, Cancinos... Manuel mencionaba mucho a un Callejas... Lo
odiaban porque eran de la misma clase de Arana, los que se empezaron
a enriquecer... Meme empezó a denunciar la descarada unión de la
política con el negocio, y que el sector privado estaba en colaboración
con la institución castrense en los grandes negocios. Caso 419,
Guatemala, 1979
A los ocho días de muerto Meme recibo una llamada... alguien me dice
que sabe quienes son los asesinos de Manuel, y que si le entregaba una
cantidad de dinero para irse del país, él me daba los apodos, los nombres
y los retratos... entonces le digo que me llame el jueves. Colocamos un
aparato que consiguió Guillermo y nos dijeron: 'tiene que registrar la
llamada, si no registra es que viene del Cuartel General. Cuando
llamaron usamos los teléfonos secundarios para oír y la máquina nos
registró a nosotros. La llamada venía del Cuartel General. Caso 419,
Guatemala, 1979.
El inicio de la escalada
La masacre de la Embajada de España
95
la Embajada de España significó el cierre de las posibilidades de lucha pacífica
para de los movimientos populares.
Los antecedentes
El 28 de enero de 1980 tres destacados juristas guatemaltecos (el ex-
vicepresidente Eduardo Cáceres Lenhoff, el ex-canciller Carlos Molina
Orantes y el magistrado Mario Aguirre Godoy) solicitaron una audiencia con
el Embajador de España en Guatemala, Máximo Cajal. Su secretaria sugirió
la entrevista para el jueves 31 de enero a las 11:00 horas, dado que el
diplomático se encontraba fuera de la capital.
Mientras tanto, de manera clandestina, miembros de la dirección del
EGP responsables del trabajo de masas venían preparando el llamado Plan
de la Subida, que consistía en la ocupación, por parte de un grupo de
campesinos quichés, de la Embajada de Canadá, ubicada en el 5o. piso del
edificio Etisa en la zona 9. Sin embargo en la víspera, por razones no
establecidas, el grupo encargado de la planificación decidió cambiar el
objetivo.
La toma
Los tres abogados asistieron puntualmente a la cita a la embajada
española, ubicada en una amplia casa residencial de dos niveles a pocas
cuadras de la sede canadiense. .A las 11:10 tres campesinos ingresaron a la
misión -que carecía de vigilancia- e inmediatamente se les sumó una
veintena; cerraron las puertas y advirtieron que se trataba de una ocupación
pacífica. Entre el grupo se encontraba el líder del CUC Vicente Menchú.
Los ocupantes le pidieron al embajador Cajal que sirviera como
intermediario ante el gobierno de Guatemala para que se autorizara la
exhumación de los siete cadáveres en Chajul, y añadieron que tenían alguna
otra petición, la que harían saber en un momento oportuno. Cajal les aseguró
que haría la gestión y les conminó a que se retiraran para evitar la presencia
policial y eventuales acciones violentas. Los ocupantes respondieron que
contemplaban la salida de algunas personas, en especial de las mujeres, pero
pidieron antes entrar en contacto con el presidente de la Cruz Roja
Guatemalteca, Augusto Bauer Arzú.
A las 13:30, cuando ya los ocupantes habían desplegado banderas y
pancartas en los tejados, Cajal solicitó permiso para llamar telefónicamente
a las autoridades a fin de evitar la intervención policial. No logró contactar
al canciller Rafael Castillo Valdez, sólo al vicecanciller Alfonso Alonso
Lima. En ese momento estaba llegando masivamente la policía, tanto de
uniforme como de civil, fuertemente armada.
Cajal: La Embajada ha sido ocupada por gentes que dicen ser
campesinos de El Quiché.
Alonso Lima: ¿Pero son o no son campesinos?
Cajal: Pues mire usted, no estoy en condiciones de verificarlo, yo lo que
le pido es que traslade al señor ministro y a las autoridades competentes mi
96
ruego de que la policía se retire, porque creo que esto será una medida de
prudencia que contribuirá a aliviar la tensión y evitará mayores problemas.
Cajal también trató de hablar con Donaldo Álvarez Ruiz, ministro de
Gobernación, pero la secretaria le informó que estaba en reunión. El
embajador le insistió que era una llamada urgente debido a que la sede
diplomática había sido ocupada. Ella dijo que era imposible que el ministro
se pusiera al teléfono. Cajal solicitó al viceministro como interlocutor, pero
la secretaria respondió que no estaba y añadió que el oficial mayor del
Ministerio se pondría en contacto con la Embajada. Ésto nunca ocurrió.
Ninguna autoridad guatemalteca se comunicó. Sí lo hicieron el embajador
español en Costa Rica, la esposa de Cajal y algunos periodistas, a quienes los
ocupantes les contestaron:2 En un momento determinado la policía cortó el
teléfono desde afuera.
El asalto
Los acontecimientos empezaron a precipitarse porque la policía inició la
invasión. Uno de los ocupantes insistía a través de un megáfono en forma
nerviosa y excitada que la policía debía retirarse. El propio embajador hizo lo
mismo en dos ocasiones, sin que sus exigencias encontraran eco. Unos 300
hombres pertenecientes al Cuerpo de Detectives (Policía Judicial), el Comando
Seis (SWAT), la G-2 y la Policía Nacional irrumpieron en el jardín y la planta
baja, y subieron al piso superior esgrimiendo ametralladoras, fusiles, revólveres
y pistolas. Desde las gradas Cáceres, Molina y Cajal, repetidas veces, trataron
de convencer a la policía que se retirase, aludiendo a la violación de los
principios jurídicos internacionales y señalando que la ocupación de los
campesinos era pacífica. Pero la policía fue tomando una actitud cada vez más
agresiva.
Los ocupantes y su rehenes se refugiaron en el despacho del embajador.
Con hachas y picos los policías rompieron parte de la puerta. Cajal y el
secretario de la embajada Ruiz del Arbol hicieron nuevos esfuerzos por
negociar. Las peticiones de los ocupantes en ese momento se limitaban a que
ingresaran Augusto Bauer y los periodistas para garantizar que no iban a ser
ejecutados al abandonar la sede, y que se les facilitaran autobuses de la Cruz
Roja para ser trasladados a la Universidad de San Carlos, donde los campesinos
se habían instalado desde hacía varios días.
La policía se negó a aceptar cualquiera de las condiciones. Cuando se les
solicitaba un plazo razonable para negociar, respondían: De acuerdo... tienen
dos minutos. Los ocupantes blandieron cócteles molotov. Uno de ellos lanzó
una molotov que no estalló. Otro tiró un fósforo que Cajal apagó con el pie, sin
que sufriera represalias. Cuando la policía derribó la puerta, todos
12 A las 14:00 (hora de Guatemala) el canciller español Marcelino Oreja logró por fin
comunicarse con su homólogo Castillo Valdez y le requirió enérgicamente que la policía no
interviniera en la sede. El ministro guatemalteco prometió que atendería la petición y se
trasladaría al lugar de los hechos, pero no lo hizo.
97
retrocedieron unos pasos. Súbitamente se produjo una llamarada en la puerta y
a continuación una leve detonación amortiguada.
Uno de los ocupantes que tenía sujeto a Cajal empuñando un revólver
(eran visibles ya tres o cuatro revólveres entre los ocupantes) le llevó al lado
opuesto de la puerta. En ese momento Cajal decidió atravesar la barrera de
fuego; forcejeó con la persona que lo sujetaba hasta zafarse y pegando un salto
en medio de detonaciones fue a parar a la sala de recepción. Con la ropa
ardiendo salió hasta el jardín, donde un grupo de policías quiso rematarlo, pero
por la intervención de Odette Arzú, de la Cruz Roja, y la mediación física de
otros españoles, logró salvarse.
A las 15:20 se vio salir un espeso humo negro del despacho del embajador
y luego llamas. Se oyeron gritos desesperados de las personas atrapadas, pero
todo concluyó en tres minutos. Varios testigos presenciales, entre ellos Jaime
Fuentes, de la misión española de cooperación técnica de trabajo, aseguran
haber visto entrar en dirección a las gradas que conducían al segundo piso a un
policía gordo y de baja estatura con un extraño artefacto colgado en la cintura.
En la revista Cambio 16 del 17 de febrero de 1980 aparece una fotografía a
color de este policía portando el artefacto: Se trata de un lanzador de niebla
paralizante e irritante de la piel y en especial de los ojos, que puede causar
grandes daños si se aplica en cantidad y a pequeña distancia. Su procedencia
parece ser israelita.
Técnicos consultados, tras analizar las condiciones de construcción del
inmueble, la localización de la oficina del embajador y otras circunstancias,
consideran que la habitación, aunque pequeña, tenía suficientes corrientes de
aire por estar la puerta de entrada destrozada y rotos los vidrios de las ventanas.
De ser solamente gasolina el elemento causante del incendio, la combustión
hubiera sido mucho más lenta, propiciando la salida masiva e inmediata de los
encerrados en la habitación. La persona que estuvo examinando y recogiendo las
muestras señaló que la postura petrificada de los cadáveres (algunos estaban
sentados), su posición frontal, la rigidez de movimiento en que les sorprendió la
muerte, la no carencia de oxígeno en el cuarto (que descarta la asfixia) y el hecho
de que varios de ellos no presentaran quemaduras mortales (hay abundante
información fotográfica al respecto) lleva a la conclusión de que no es posible
que la gasolina de cócteles molotov haya terminado con todas las vidas.
Después de la matanza
Hubo un superviviente, el campesino uspanteco Gregorio Yujá, que fue
trasladado al hospital Herrera Llerandi. Él era un testigo de primera línea de
todo lo ocurrido. A las 8:20 del 1 de febrero los dos policías que vigilaban el
hospital se retiraron discretamente a la parte posterior del edificio. Las
habitaciones de Cajal y Yujá quedaron sin vigilancia. El embajador de Costa
Rica, Mario Esquivel, que salía del hospital, vio que un grupo de 20 hombres
armados, vestidos de civil, con guayaberas y sombreros de petate penetraron al
sanatorio. Con Cajal se encontraban tres visitantes. Los hombres secuestraron
a Yujá y su cadáver apareció 48 horas después en el campus de la Universidad
98
de San Carlos. En su cuerpo se halló una nota que decía que la misma suerte
correría Cajal.
Media hora después de ocurrido el secuestro los dos policías volvieron a
ocupar su lugar en la habitación del embajador español, pero dos del grupo de
plagiarios de Yujá los contactaron y tomaron su puesto. A las 8:30 el canciller
tenía programada una reunión en la Nunciatura con el cuerpo diplomático para
dar la versión del gobierno sobre lo ocurrido. El embajador costarricense asistió
tarde y les informó de lo que había visto. Entonces el cuerpo diplomático
decidió iniciar turnos personales de vigilancia en la habitación de Cajal.
El 4 de febrero el presidente Lucas escribió una carta al presidente
español Adolfo Suárez, que fue entregada por medio de Modesto Sánchez,
español, vicepresidente de Celulosas de Guatemala. En la misiva se anunciaba
una exhaustiva investigación para clarificar lo ocurrido, pero no se hizo
referencia al asalto ni se reconoció siquiera precipitación en la actuación de las
fuerzas de seguridad. Al contrario, en una declaración en la televisión, Lucas
García declaraba: ...Nosotros también nos sentimos damnificados por la
intervención del embajador (Cajal) y también tenemos que cobrar
indemnización por el daño que causó a los eminentes hombres que allí también
perecieron.'
Las relaciones diplomáticas entre los dos países quedaron rotas. Con
posterioridad el gobierno español emitió una declaración que aún no ha sido
satisfecha: ...la necesidad total y absoluta de que el Gobierno de Guatemala,
en el más breve plazo posible, repare todos los daños morales y materiales
causados a las vidas y haciendas de todas y cada una de las personas
fallecidas, así como supervivientes 3, familiares afectados. Los vínculos
diplomáticos se restablecieron bajo el gobierno de Mejía Víctores, tras una
declaración oficial de que se había violado el Convenio de Viena y las normas
diplomáticas internacionales. El gobierno militar se comprometió a indemnizar
a la viuda del secretario de la embajada, pero el gobierno español no mantuvo
ninguna de sus demandas sobre las otras víctimas guatemaltecas.
'1111&31111.11,
13 El gobierno de Lucas y varios sectores acusaron a Cajal de tener vínculos con el EGP y el
CUC, lo que Cajal considera una calumnia para desprestigiarlo.
99
Irma Flaquer
Donaldo Álvarez le advirtió, días antes de su secuestro, que tenía que salir
del país, porque habían personas que le querían hacer daño. Caso 6529,
Guatemala, 1980.
14 Además de sus escritos periodísticos, por los cuales había varias veces recibido amenazas
graves (incluso un atentado con granada en 1968 que destrozó su vehículo), Irma Flaquer
era activista de los derechos humanos al promover la Comisión Nacional de Derechos
Humanos, de la cual había renunciado semanas antes de su secuestro aduciendo que nadie
quería trabajar en ella por ser una actividad inútil y suicida.
15 Un testigo presencial del hecho, Fernando Oliva, resultó herido de una pierna y fue atendido
en el hospital, pero un segundo testigo accidental fue perseguido y asesinado a 700 metros
del lugar (Diario La Tarde, 17/10/80).
100
versión también la sostuvo en una columna escrita en Siglo Veintiuno en 1997
y en el programa de televisión Libre Encuentro, el ex-miembro de las FAR
Danilo Rodríguez. Su argumentación se resume así: Irma Flaquer se aprestaba
a abandonar el país porque se temía por su vida. Rodríguez conocía la ruta de
su salida. Tiempo después en México él se enteró por militantes de las FAR
que la decisión de eliminarla había sido tomada por la dirección de las FAR.
101
Las ofensivas contrainsurgentes
Con las masacres en el área Ixil, el Ejército iniciaba en 1981 una amplia
ofensiva contrainsurgente, concebida y ejecutada desde el Estado Mayor General
(EMG), y al margen de los intereses e intrigas que paralizaban al Ministerio de la
Defensa y a la mayoría de los altos mandos militares.
Según relata Mario Payeras, la ofensiva antiguerrillera, en realidad había
sido preparada... con meses de antelación. Lo que ahora vivíamos era su letal
apogeo. En silencio, según la naturaleza del verdadero secreto, el adversario
montó pieza por pieza la maquinaria de su aparato de inteligencia... Ningún dato,
por pequeño que sea, carece de valor, pues es parte de un conjunto complejo y
coherente. Sólo una vez que el conjunto se conoce entra a cortar el mecanismo
(Payeras, 1991).
Efectivamente, colocando sobre el mapa los sangrientos sucesos del período
enero de 1981 a marzo de 1982, ordenados cronológicamente, es posible
reconstruir la lógica de aquel baño de sangre.
Los tres primeros meses del ano nos muestran una ofensiva del Ejército en las
zonas del nororiente de Chimaltenango y sur de El Quiché, como respuesta a las
acciones de propaganda armada que la guerrilla había desarrollado, que por
primera vez arrojaban saldos estremecedores de víctimas. Es probable que estas
campañas militares, dirigidas contra determinadas comunidades seleccionadas por
su afinidad a la guerrilla, estuvieran ejecutadas por las autoridades de la Zona
Militar, a diferencia de las que se desarrollaron a partir de junio, planificadas y
ejecutadas directamente por el EMG. Sin embargo, esta primera campaña militar
contra la población de Chimaltenango sólo fue preludio de la auténtica ofensiva
que se desataría el 1 de octubre.
Una situación similar se observó en Alta y Baja Verapaz, donde se registraron
hechos aislados de violencia en los que no se percibía mayor secuencia, por lo que
era presumible que respondieran a la rutina represiva de la comandancia de la Zona
Militar correspondiente.
La inercia de masacres se fue prolongando, adquiriendo cada vez un carácter
más dramático. Por ejemplo, en El Quiché y en el noreste de Chimaltenango, el 9
de abril fueron baleados y degollados 14 campesinos en la aldea Choabajito de San
Martín Jilotepeque; el 16 de mayo fue asesinado en Patzún, Chimaltenango, el
sacerdote Carlos Gálvez Galindo; el 12 de agosto fueron asesinadas más de mil
personas en dos aldeas de San Sebastián Lemoa, El Quiché. En Baja Verapaz, de
enero a agosto, fueron asesinadas 25 personas en Rabinal. También en Ixcán,
Huehuetenango, Petén y en la costa sur' hubo una tendencia de campañas
represivas ejecutadas por el mando de la Zona Militar, en muchas ocasiones con la
colaboración de bandas paramilitares.
16 A pesar de que la costa sur estuvo tradicionalmente militarizada, especialmente por la PMA,
al iniciarse en 1976 la actividad del EGP (históricamente las FAR habían mantenido
presencia en la región oriental de la costa) se instalaron cuatro destacamentos. Entre 1980 y
1982 se establecieron otros cuatro en la Colonia Popular de Escuintla, en la Democracia y
Sipacate. La base militar de Santa Lucía Cotzumalguapa sirvió como centro operativo
coordinador de toda la represión en la parte oriental de la costa. La parte occidental, bajo la
presencia de ORPA, estaría a cargo del puesto de avanzada de Santa Ana Berlín. La
represión se agudizó después de la huelga de trabajadores de las fincas en enero de 1980. En
esta etapa todavía actuó el ESA amenazando a los dirigentes sindicales.
102
Sin embargo fue hasta junio cuando el EMG, dirigido por el general Benedicto
Lucas García, hermano del presidente, comenzó a aplicar una escalada ofensiva
contra la guerrilla que mantuvo una coherencia estratégica a mediano plazo. Hay
que tener en cuenta que las campañas anteriores no habían detenido las acciones
insurgentes; por otro lado, varios aparatos de seguridad se encontraban en franca
crisis. La D-2 había sufrido un fuerte golpe con el asesinato del general Cancinos.
La Regional de Telecomunicaciones, órgano de seguridad del Estado Mayor
Presidencial (EMP) en manos del entonces coronel Manuel Callejas, estaba inmersa
ya en las conspiraciones que aseguraran el triunfo del candidato presidencial oficial
en las elecciones de 1982. Finalmente, la Policía Judicial, que encabezó en cierta
medida la campaña de aniquilamiento del movimiento popular, había llegado a un
alto grado de corrupción y degeneración.
La ofensiva se inició con una campaña para desarticular la retaguardia de la
guerrilla en la ciudad a partir de unidades operacionales de inteligencia dirigidas por
el EMP. Éstas primero dieron golpes aislados a determinados militantes o
estructuras para completar el cuadro de información y posteriormente, el 8 de julio
de 1981, desencadenaron una campaña donde combinaron los objetivos militares
con la búsqueda de información y las operaciones psicológicas. Las unidades
operacionales, fuertemente compartimentadas y dependientes de un mando
operativo del más alto nivel (el Jefe de EMG), lanzaron una intensa campaña de
propaganda y guerra psicológica. Dejaron trampas sueltas y se apoyaron en la
información de la empresa privada y otros organismos del Estado. Tomaron como
punto de partida el Censo de Población y Vivienda elaborado en 1980 y, después de
rastrear la ciudad, se lanzaron a desbaratar las casas de seguridad de la guerrilla,
especialmente de la ORPA y el EGP.
La ofensiva contra la ORPA se inició con el ataque a una residencia en Vista
Hermosa el 9 de julio de 1981. El 10 de julio el Ejército destruyó otro reducto de esa
organización en la colonia el Carmen, al sur de la ciudad. El 18 de julio el Ejército
destruyó la casa donde el EGP había juramentado a su primera columna militar en
la ciudad (Payeras, 1987). El 19 de julio el Ejército desmanteló una casa de
seguridad de la ORPA en la zona 14, donde murió el comandante Antonio, de la
dirección de esa organización. El 13 de agosto fue descubierta otra casa del EGP en
la zona 11, y una más en Santa María Cauqué, con abundante material de guerra y
un empresario secuestrado. En esta campaña, que duró seis semanas, el Ejército
aniquiló a unos 50 guerrilleros.
El Ejército mantuvo la presión militar en San Marcos, El Quiché, Petén'7 y Alta
Verapaz, para evitar la cooperación entre las distintas organizaciones o frentes de
una misma organización. El 1 de octubre de 1981 inició una gran ofensiva contra el
Frente Augusto César Sandino (FACS), que en julio de ese ario había desarrollado
103
acciones espectaculares en el altiplano central con apoyo masivo de la población,
donde se habían refugiado muchos activistas huidos de la capital unos meses antes.
Bajo la dirección en el mismo teatro de operaciones del general Benedicto
Lucas, entre Tecpán y Los Encuentros, el Ejército desplegó sus puestos de
avanzada de la noche a la mañana y comenzó a arrasar todo caserío próximo a
la carretera Panamericana. Mientras, por parte de la guerrilla, únicamente las
Fuerzas Irregulares Locales (FIL) y un pelotón de unidad militar permanente
intentaban esporádicos hostigamientos al Ejército. De esta manera comenzaron
a generalizarse las masacres, de acuerdo al grado de vinculación con la guerrilla
según la abundante información que el Ejército había acumulado.
Territorialmente la campaña abarcó un área de 4,000 kilómetros
cuadrados, afectando a 36 municipios y tres cabeceras en los departamentos de
Chimaltenango, Sololá, El Quiché y Sacatepéquez. Participaron cinco brigadas
con 2,000 efectivos de las tres armas bajo el mando único del jefe de EMG, el
cual creó un Comando de Operaciones Conjuntas para centralizar el mando de
las armas, fuerzas y servicios. Involucró a fuerzas de las Zonas Militares de
Guatemala, Cobán, Salamá, Huehuetenango y los puestos avanzados de Santa
Cruz del Quiché y Santiago Atitlán. También diversificó y descentralizó la
retaguardia, que ya no dependía de la capital. El comando central de la Brigada
se instaló en la Escuela La Alameda de Chimaltenango, marginando el control
del Ministerio de la Defensa.
La operación tuvo una alta movilidad y diversidad de operaciones. La
táctica fue mantener la iniciativa, responder a los ataques con agresividad y
buscar el contacto con el enemigo en lugar del control del territorio. Las
acciones se ejecutaron sorpresivamente sin planificaciones divulgadas. También
buscaron operaciones de cerco a las fuerzas guerrilleras para desarrollar golpes
de yunque y martillo, utilizando obstáculos naturales como el río Motagua, y
cercos tácticos con maniobras de atracción de las unidades guerrilleras, fijación
en un lugar y envolvimiento para lograr su aniquilación.
A pesar de la complejidad militar de esta operación, la parte operacional
(no la preparatoria) duró sólo tres semanas, a partir de noviembre. Pero los
efectos de esta primera gran ofensiva estratégica los sufrió especialmente la
población, ya que en la zona de operaciones la guerrilla acababa de iniciar su
implantación y apenas tenía algunos pelotones de fuerzas militares regulares.
La importancia estratégica para el Ejército no residía en descabezar unidades
militares guerrilleras, sino en cortar definitivamente el corredor natural que
representaba el altiplano central como pasillo entre las zonas más montañosas
y la capital del país.
Aparte de las víctimas civiles de esta ofensiva, el Ejército siguió centrando
su atención en eliminar las bases de apoyo de la guerrilla en aquellas zonas que
eran escenario directo del enfrentamiento militar, o donde sabía que la guerrilla
había logrado crear fuertes bases de apoyo. En este sentido, tanto la campaña
de asesinatos individuales como la de crímenes colectivos continuó en otras
zonas del país, cada vez más dirigidas centralizadamente por el EMG del
Ejército, pero bajo la responsabilidad operativa del Comandante de la Zona
Militar, quien imprimió en cada región una determinada dinámica a la ola
represiva.
104
Posteriormente, en los primeros meses de 1982, el Ejército dirigió su
ofensiva al altiplano noroccidental y Las Verapaces, concentrando sus fuerzas en
objetivos sucesivos, pero sin disminuir la presión en las áreas ya controladas,
recurriendo para ello a las PAC. Así, en enero de 1982 se produjo una campaña
del Ejército contra la ORPA en San Marcos, a raíz de la cual se registró la
masacre de la aldea Sacuchum, de San Pedro Sacatepéquez, adonde llegaron, el
1 de enero, 1,000 soldados y rodearon la aldea, matando a 47 personas. También
en esos mismos días se produjo la masacre de El Tablero, después de un
enfrentamiento, que duró cinco horas, de la guerrilla con unos 1,500 soldados
llegados de Santa Ana Berlín y de San Marcos.
105
agrupando a 150 organizaciones. El 30 de marzo el presidente Lucas protestó por
la decisión de los Estados Unidos de suspender una ayuda militar de US$ 200,000.
Aparte de estos hechos, hay que considerar un fenómeno que no trascendió en los
análisis de la época: la valoración que tanto la Unión Soviética como Cuba hacían
respecto a la debilidad del gobierno de los Estados Unidos, lo cual, en un marco
geoestratégico más complejo, les movió a orientar y apoyar a los movimientos
revolucionarios para acelerar sus estrategias de toma del poder.
Este análisis resultó excesivamente optimista, especialmente después de
que en las elecciones estadounidense de noviembre de 1980 ganara la
presidencia el republicano Ronald Reagan. Este hecho fue inmediatamente
percibido por los sectores de poder en Guatemala. Una muestra significativa fue
la visita, en diciembre, de Roberto Alejos y Manuel Ayau al recién electo
presidente Ronald Reagan, para discutir los lineamientos de la nueva
administración hacia Guatemala. Los empresarios guatemaltecos habían
aportado a la campaña de Reagan US$ 2 millones (Marroquín/Escoto, 1993).
Sin embargo, ello no contribuyó inmediatamente a clarificar el escenario
internacional, que pasó a oscilar entre el triunfalismo de quienes no percibían los
cambios que se estaban produciendo, y la incertidumbre de aquellos que sentían
llegar señales confusas. Las relaciones de los militares con los Estados Unidos
eran contradictorias, desde que en 1977 el gobierno de James Carter decidiera
suspender la ayuda militar a Guatemala debido a las denuncias por violaciones
a los derechos humanos, pero también por presiones del gobierno inglés, debido
al reclamo guatemalteco sobre la soberanía de Belice.
De todas maneras el gobierno de Lucas asumió el costo internacional, como
se evidenció en la masacre de la embajada de España. En la región, el clima
seguía adverso para el gobierno luquista. En El Salvador, la Democracia
Cristiana se integró a la Junta Revolucionaria y Napoleón Duarte fue nombrado
Presidente; se anunció un plan de reforma agraria y la nacionalización de la
banca. En Honduras la Junta Militar trasladó el poder a la Asamblea
Constituyente. El afianzamiento de la revolución sandinista y la ofensiva de los
grupos insurgentes en El Salvador influyeron notablemente en las expectativas
de los distintos sectores guatemaltecos, agudizando de esta manera el carácter
del enfrentamiento.
Los principales acontecimientos internacionales de 1981 aumentaron estas
tensiones. En agosto de ese año, Washington emitió el primer Travel Advisory,
y unos meses más tarde, en medio de la ofensiva guerrillera y la contraofensiva
militar dirigida por Benedicto Lucas, Inglaterra reconoció la independencia de
Belice, aumentando el aislamiento del gobierno. También en ese año la política
exterior de los Estados Unidos comenzó a recuperar la iniciativa, buscando
controlar la crisis política en Centroamérica. El Ejército guatemalteco tuvo
evidencias desde diciembre de 1980 de que las organizaciones guerrilleras
estaban aproximando sus posiciones tácticas con asesoría de los gobiernos
cubano y sandinista, creando la llamada Tripartita, preludio de lo que en febrero
de 1982 sería la URNG.
Pero fue en 1982 cuando el desenfado con que el régimen percibía los
cambios internacionales se vio tocado, después del comunicado franco-
mexicano que urgía una salida negociada al conflicto salvadoreño y otorgaba
106
reconocimiento al FMLN-FDR. Sólo entonces los militares guatemaltecos
comprendieron que la situación internacional y regional podría llegar a
convertirse en una presión considerable sobre el manejo del conflicto interno, y
que deberían hacer concesiones en aquellos puntos que los liberaran de las
presiones diplomáticas internacionales. Significativamente el Ejército se negó a
involucrase directamente en los planes militares regionales de la administración
Reagan. Para entonces, los militares ya habían elaborado su propia estrategia.
3. La estrategia contrainsurgente
A pesar de la relativa calma de las organizaciones insurgentes en el
período 1970-76, el Ejército nunca perdió de vista el horizonte de la
recomposición de la guerrilla. Como analizaba uno de los protagonistas
insurgentes: El Ejército... adecuó su estructura orgánica y operacional a la
guerra irregular, preparando fuerzas especiales y habituándolas al terreno.
Elaboró un plan conjunto que vinculaba las cuestiones políticas y las
militares, al concebir al movimiento guerrillero y al movimiento de masas
como un todo, incluyendo a la oposición democrática, y previendo los
costos... de la represión generalizada, dentro de una escala de prioridades
impuesta por el auge revolucionario. Diseñó una estrategia de dimensión
nacional... y la articuló por fases, sin dispersarse... El Ejército basó su
acción en el arma de la inteligencia, decidiendo con base en ella el
genocidio, el escarmiento o el involucramiento de la población como virtual
aliada suya en el área rural, mediante el terror. Con la misma arma explotó
las debilidades conspirativas del movimiento revolucionario, capturando
vivos a muchos de sus militantes... para -a partir de la tortura y de diversos
métodos de inteligencia para el trabajo con prisioneros- lograr su
colaboración en diversas formas (Payeras, 1991).
El Ejército continuó con un intento de programa de modernización,
reorganización y reequipamiento para la guerra interna, incluyendo en ello el
redespliegue territorial. También profundizó la discusión teórica sobre la
seguridad nacional, y al contrario de la etapa anterior, la influencia extranjera
fue relativamente menor o, en todo caso, provino de los ejércitos de Israel y
de Argentina (Aguilera, 1986).
El gobierno de Lucas, empero, impuso su propio ritmo a este proceso.
Si bien el trabajo contrainsurgente se centró en desarticular las
organizaciones democráticas y populares urbanas y contener los brotes de
rebeldía campesina, en estos objetivos se entremezclaban intereses propios
del grupo militar que disfrutaba el control del aparato estatal y sus socios en
la empresa privada. Uno de los casos más notorios fue el del coronel Héctor
Montalbán y su familia, que supervisaban y autorizaban los préstamos para
los proyectos de la administración pública a través del EMP (IC, 132,
Guatemala, años 80).
Mientras la lucha guerrillera golpeaba especialmente al sector
empresarial con secuestros, extorsiones y asesinatos, la alianza empresarios-
Ejército se amplió a la colaboración directa en operaciones militares. Una
107
muestra significativa de ese respaldo fue la carta que un grupo de
empresarios de origen español le envió al presidente Lucas inmediatamente
después de la masacre de la embajada de España, acusando al embajador de
aquel país de comunista y ser responsable de lo sucedido. Pero fue en los
meses previos a mayo de 1980 cuando el CACIF, junto con el EMG,
organizaron con grandes recursos El Plan de los Mil Días, una gigantesca
campaña anticomunista cuyo objetivo era crear un clima que justificara la
escalada de la brutal represión que se avecinaba.
Cabe destacar, como principal éxito de esta colaboración, además de la
total desarticulación de la oposición política legal, del movimiento sindical y
otras manifestaciones del movimiento popular, los fuertes golpes que sufrió
el Frente Luis Turcios Lima del EGP, establecido en la costa sur, la zona de
interés de los empresarios agroexportadores. Así, a mediados de 1980 el
Ejército había desarticulado el frente de la costa sur aniquilando a unos 80
dirigentes fundamentales sin afectar al resto de la población civil.
Desde el segundo semestre de 1980, el EMG había elaborado su propio
plan contrainsurgente en el campo. En las primeras etapas de represión
selectiva recurrió a comisionados militares, informantes y autoridades
locales, muchos de los cuales tenían sus propios intereses económicos
aprovechando las tierras de los indígenas. Cuando se inició la represión
selectiva en el campo, numerosos empresarios agrícolas que ocupaban cargos
de comisionado militar o tenían sus propios equipos de seguridad,
colaboraron con el Ejército en el asesinato de líderes campesinos,
especialmente en las áreas conflictivas. Entre éstos, nuestros declarantes
nombran insistentemente a Gustavo Anzueto Vielman. Él prestaba sus
avionetas para que fueran artilladas y fueran usadas en los bombardeos...
(Además) llegaba a los cuarteles, nos exigía que actuáramos con mano
dura... se creía con autoridad quizás por ser el hijo de Roderico Anzueto, el
jefe de la policía política de Ubico. IC 307, Guatemala, años 80.
Esta política de represión selectiva, en la que se entremezclaban
intereses y prioridades de los grupos en el poder, no dejó de crear sus propias
contradicciones en el Ejército, especialmente ante el avance de las acciones
de los grupos guerrilleros. De esta manera, cuando en 1980 el EGP asesinó
al general Cancinos, jefe del EMG, la mayoría de los altos oficiales y jefes
pensaron que se trataba de un ajuste de cuentas dentro del Ejército (Gramajo,
1995), ya que a Cancinos le atribuían el asesinato de los dirigentes
socialdemócratas Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr. También
cuando en septiembre de 1980 fue asesinado Julio Segura, secretario de
Planificación Económica y figura presidencial de un sector del Ejército,
crecieron los rumores de golpe de Estado.
Sin embargo en esa precisa coyuntura se produjo una recomposición del
mando estratégico del Ejército. Los aparatos de seguridad e inteligencia se
reorganizaron desde el EMG, tanto los de la D-2 como los de la Regional de
Telecomunicaciones, dependiente del EMP. Destacan como figuras clave de
este proceso los coroneles Francisco Menaldo Ortega y Manuel Antonio
Callejas y Callejas, jefe de la Regional de Telecomunicaciones en tiempos de
Lucas. Este grupo de oficiales, al que se suma José Luis Fernández Ligorría,
108
estuvo implicado según los testimonios recogidos por REMHI, en actos de
violencia vinculados con la delincuencia común y la corrupción
administrativa en la época de Lucas, y fue responsable directo de las
operaciones contrainsurgentes en la ciudad capital en 1981.
La estrategia del Ejército en la capital abarcó aspectos distintos. En un
primer momento se dirigió contra la dirigencia del movimiento popular,
apoyándose en el director de la Policía, general Germán Chupina Barahona y
en sus subalternos Manuel de Jesús Valiente Téllez y Pedro García
Arredondo, y con amplia colaboración del sector empresarial. Esta campaña
se desarrolló recurriendo al terror exhibido, como recurso disuasivo y
desmoralizante, e incluyó a dirigentes políticos socialdemócratas. Pero fue
en 1981 cuando el Ejército diseñó y llevó a cabo una campaña represiva que
realmente tuvo una orientación estratégica contrainsurgente: descabezar la
dirigencia revolucionaria en la ciudad y de paso desbaratar la infraestructura
logística que se estaba acumulando aceleradamente en la perspectiva de una
gran ofensiva guerrillera.
Posteriormente el Ejército golpeó a los diversos frentes guerrilleros de
acuerdo a una prioridad estratégica. Esta estrategia le permitió superar la
dispersión que la táctica guerrillera pretendía imponerle y concentrar sus
golpes en ofensivas escalonadas contra los diversos frentes guerrilleros.
Aunque se preocupó de mantener la presión militar sobre los frentes de
ORPA y FAR, concentró sus ofensivas en los principales reductos del EGP.
Estos ajustes estratégicos no se produjeron sin tensiones en el alto
mando militar. Ciertos oficiales medios se quejaban en privado de los robos
de los altos jefes en las compras de armas. Según las informaciones de la
oficialidad descontenta, la guerrilla había abatido en los primeros cuatro
meses del año 1981 a 23 oficiales y 250 soldados. Además, en septiembre de
ese año el vicepresidente del gobierno Francisco Villagrán Kramer, presentó
su renuncia, acentuando aun más la imagen de inviabilidad del modelo de
gobierno que pretendía continuar en las elecciones de 1982.
De hecho, una parte de la oficialidad estaba viviendo momentos
decisivos para la continuidad del orden vigente, como refleja esta cita de uno
de los protagonistas de la época. En... julio de 1981, los terroristas se
proponían declarar como 'territorio liberado, una porción del suelo patrio,
para darle categoría de beligerantes a sus miembros, con lo cual tendrían
acceso a los foros internacionales y al reconocimiento por parte de los
principales países del bloque totalitario... Sus primeras acciones estuvieron
encaminadas a eliminar el poder local mediante el asesinato, secuestro y
desaparición de alcaldes auxiliares, alcaldes municipales y comisionados
militares, quemando 25 alcaldías; afectar a la economía nacional mediante
la quema de fincas, asaltos, asesinatos y destrucción de cultivos; destruir la
infraestructura de carreteras (Cnel. Terraza Pinot, 1987).
Fue así como, en los últimos meses del gobierno de Lucas, el EMG
diseñó una estrategia contrainsurgente que alcanzaría su integralidad después
del golpe de Estado del 23 de marzo de 1982.
109
El escenario de la confrontación
110
La "tierra arrasada"
La ofensiva estratégica del Ejército contra las áreas del altiplano indígena
integradas en la estrategia del EGP se inició el 1 de octubre de 1981. Comenzó
en la zona que correspondía al Frente Augusto César Sandino (FACS), que en el
segundo aniversario del triunfo sandinista en Nicaragua, había desarrollado
acciones que ilustraban las dimensiones del fenómeno que ahí se producía. En
efecto, para el 19 de julio el FACS orientó a su base social a que bloqueara la
carretera Panamericana derribando árboles y colocando otros obstáculos a lo
largo de un centenar de kilómetros, en una magnitud que no dejaba dudas acerca
de la participación masiva de la población en tales acciones.
El Ejército, desde el comienzo de la ofensiva, atacó a la población. Entre
Tecpán y Los Encuentros cerraban la carretera casi durante todo el día mientras
la tropa incendiaba sistemáticamente las casas contiguas. Entretanto, la fuerza
militar que el EGP tenía en la zona (un pelotón de unidad militar permanente y
las FIL), intentaban esporádicos hostigamientos.
Lo que el Ejército encontró en el terreno acabó de confirmar la
participación masiva de la población. Por ejemplo, constató que en un lapso
breve (dos semanas a lo sumo), se habían construido muchísimas trampas
consistentes en fosos de tres y más metros de profundidad sembrados de agudas
estacas. Por orientación del EGP la gente construyó apresuradamente esas
trampas como recurso de autodefensa, que resultó ineficaz, puesto que el
Ejército, desplazándose tranquilamente sin asedio enemigo, detectaba
fácilmente la tierra recién removida.
Al poco tiempo de iniciarse las acciones punitivas en la zona (todavía no se
habían producido masacres) el Ejército, al parecer sin mucha convicción,
procuró que la población acudiera a puestos militares con el objeto de obtener
una identificación. Para ello, entre otros medios, se valieron de Emeterio Toj
Medrano, fundador del CUC y líder ampliamente conocido en la zona, que
estaba en sus manos. Desde un helicóptero Toj Medrano hablaba en k'iche',
llamando a acudir al puesto militar de Chupol para obtener la credencial y
enfatizando que los pobladores nada tenían que temer del Ejército. Algunos
acudieron, pero la mayoría no lo hizo. Por una parte, los dirigentes del FACS
rechazaron de plano esa posibilidad y, por la otra, se regaron rápidamente
versiones según las cuales los militares habían capturado a gente que llegaba a
los puestos o bien abusaban de las mujeres.
No obstante algunos dirigentes locales de la población habían planteado
tímidamente la posibilidad de acceder a lo que el Ejército demandaba, replegar
la escasa fuerza militar existente y sobre todo preservar la organización de forma
clandestina.
La ofensiva militar en el sur de El Quiché fue incrementándose
rápidamente. El Ejército penetró crecientemente en el territorio y se concentró
en el ataque a una población que carecía de los medios para defenderse.
Múltiples experiencias mostraron que el Ejército no se interesaba en perseguir o
destruir la escasa fuerza militar existente la cual, por otra parte, casi no lo
enfrentó. En cambio, arrasaba con viviendas y cultivos y expulsaba a decenas de
miles de campesinos condenados a errar por la montaña buscando la
sobrevivencia. Muy pronto, las masacres comenzaron a producirse.
111
A primera vista la represión fue totalmente indiscriminada, y de alguna
manera sí lo era (niños, ancianos, mujeres, hombres, sin ningún distingo). Pero
al analizar más despacio se comprobó que mientras determinadas aldeas eran
arrasadas, en otras el castigo era puntual y en otras más el Ejército daba charlas,
advertía y amenazaba pero no masacraba ni arrasaba. Este elemento mostró
claramente que la fuerza armada contaba con información de inteligencia
bastante precisa, pues su accionar estaba correlacionado con el nivel de
profundidad y arraigo en el vínculo de la población con la insurgencia.
La represión del Ejército cambió radicalmente la correlación de fuerzas en
el área mediante el desplazamiento forzoso, pero también debido a que existían
núcleos de población favorables a ellos, que se habían mantenido agazapados
mientras la guerrilla hegemonizó pero que, al contar con el apoyo oficial, se
involucraron de manera especialmente beligerante en la represión. A ellos se
agregaron quienes cambiaron rápidamente de bando, y aquellos otros que no
tuvieron más remedio. De esa manera se conformó -al menos en la zona de
referencia- la base de lo que posteriormente serían las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC).
La ofensiva a que se hace referencia fue inicialmente dirigida por el general
Benedicto Lucas García, Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional y
hermano del Presidente. Benedicto Lucas señaló que tres meses más y hubiera
sido demasiado tarde." Asimismo, reiteraba constantemente que la culpa de la
situación (además de la delincuencia subversiva), le correspondía a los
gobiernos y sus funcionarios que habían mantenido al campo en total abandono,
permanecían en sus oficinas citadinas, a diferencia de los militares que se
empapaban de la realidad sobre el terreno.
Los actos y las declaraciones de Benedicto Lucas fueron el preludio de un
golpe de Estado que no fue encabezado por él. No obstante, sus conceptos
ilustran la forma como distintos oficiales fueron tomando conciencia de la
situación que se vivía: pobreza y abandono, ineficacia gubernamental,
politización y corrupción del Ejército. La concurrencia de tales fenómenos,
sumada al aislamiento internacional, hizo pensar a no pocos oficiales que la
guerrilla podía triunfar, a pesar que la ofensiva desatada por el Ejército constituía
un paseo desde el punto de vista militar y un espantoso holocausto para la
población de las llamadas áreas en conflicto.'
A la conflictividad interna propia de las regiones se fue agregando una
situación en la que comenzaron a desarrollarse las contradicciones en el seno de
la población, todo lo contrario de la estrategia que teóricamente la guerrilla había
definido, según la cual se trataba de unir a diferentes sectores y capas sociales en
18 Benedicto Lucas hizo gala también del nivel de información del cual disponía el Ejército.
Cuando el EGP inició acciones militares en el oriente del país, el general informó a la prensa
con todo detalle quiénes eran los que allí actuaban y de dónde habían salido. Con esas
acciones tratan de dispersarnos, pero sólo nos confirman que estamos golpeando en la
dirección indicada, señaló el Jefe del Estado Mayor.
19 Sobre la estrategia de masacres y la tierra arrasada se abunda en el Tomo II de este Informe,
Mecanismos del horror. Lo que aquí interesa no es reconstruir sus terribles formas sino
aportar elementos acerca de la estrategia global y otros aspectos que permitan evaluar la
conducta del Ejército durante los años clave de la contrainsurgencia.
112
una lucha común frente al enemigo principal, que ha sido la esencia de las
llamadas guerras populares.
En síntesis, aún antes de que el Ejército se hiciera presente en las zonas con
todo su poder, ya se había generado una situación de divisiones internas entre la
población que constituyó la base para la posterior formación de las PAC.
Núcleos apreciables de población estaban dispuestos a organizarse junto al
Ejército. La labor de las sectas protestantes también jugó un papel importante en
este momento.
113
habían obtenido el resultado de desarticular el vínculo entre la población y las
fuerzas insurgentes. En las áreas recuperadas se mantuvo presencia de tropas,
pero junto con ello se organizaron rápidamente las PAC. Con la implantación de
las PAC el Ejército logró un objetivo estratégico de primer orden: construir un
poder local afín a las fuerzas armadas y supeditado a ellas.
4. La estrategia insurgente
La inminente conquista del poder: esa era la perspectiva que alentaba la
guerrilla, especialmente la organización más activa, el EGP, desde comienzos de
1981. A partir de 1976 el EGP entró en una rápida escalada de accionar militar
en tanto la ORPA, primero, y las FAR, después, articularon sus respectivos
frentes guerrilleros en el nororiente y noroccidente del país." A partir de 1978 la
guerrilla adoptó el concepto de la Guerra Revolucionaria Popular, llegando a
crear una formidable base de apoyo social. A la par de las estructuras militares,
existían los movimientos populares.
Cuando la primera fuerza militar regular del EGP incursionó en la parte sur
de El Quiché, una alta proporción de la población ya la estaba esperando. Lejos
de repetir el ciclo previo de ganarse a la gente y organizarla, los cuadros y
combatientes se vieron crecientemente sorprendidos por la acogida
multitudinaria y por la rapidez con la cual la población se organizaba de acuerdo
al modelo propuesto por la guerrilla. En ello tenía que ver el trabajo previo de
organización comunitaria de los años 70, en el que sectores de la Iglesia católica,
como se señala en la página 128 de este Tomo III, desempeñaron un papel
relevante:
20 Las FAR consideraron Petén como retaguardia para crear un frente guerrillero en Alta
Verapaz. En 1969 decidieron instalarse en Petén, a partir de la aldea Nueva Libertad. En
1970 comenzaron a organizar a la población de las cooperativas de los ríos Usumacinta y La
Pasión, así como de la aldea Las Cruces y La Libertad, caseríos del río Subín hacia
Sayaxché, y en los tramos de Flores a Poptún y Melchor de Mencos. En 1971 realizaron las
primeras acciones militares, que se suspendieron al morir los capitanes guerrilleros
Androcles Hernández y Lucio Ramírez, y cuando decidieron la organización en el occidente
del país. Es hasta 1979-80 que las FAR crearon el primer frente guerrillero, presionadas por
el desarrollo de las otras organizaciones insurgentes. Se formó el Frente Feliciano Argueta
en la parte centro-sur de Petén, con proyección de bajar hacia Alta Verapaz; el Frente Lucio
Ramírez en la zona de La Libertad-Sayaxché; el Frente Mardoqueo Guerra en la zona del
río Salinas-Petexbatún, que en sus mejores momentos tuvo de 400 a 500 hombres. En 1981
estaban iniciando los combates de hostigamiento, ajusticiamiento y sabotaje, pero para
entonces ya la base social había sido dispersada por el Ejército.
El origen de la ORPA está en el Regional de Occidente de las FAR donde, con el trabajo del
PGT, se creó a comienzos de los arios 70 una estructura militar en la que predominaba el
llamado ajusticiamiento. Posteriormente las FAR trajeron cuadros de México para
revitalizar el frente, pero a partir de 15 combatientes se inició un proceso de distanciamiento
que culminó con la ruptura en 1973. Militantes de la bocacosta se internaron en el
Tajumulco para crear un frente guerrillero en la Sierra Madre, y se inició la construcción de
un frente en la capital, especialmente entre estudiantes y profesionales (ver Capítulo cuarto:
El gobierno de Ríos Montt, de este mismo Tomo).
114
A través de la Acción Católica y de un conjunto de iniciativas impulsadas
por los párrocos y por católicos comprometidos, muchos de los cuales
habían desarrollado posiciones contestatarias frente a la jerarquía
tradicional encabezada por el Cardenal Mario Casariego, la labor de
concientización se desarrolló bajo los principios del bien común y la
dignidad de la persona humana... por ello, desde el inicio, se combinaron
las reivindicaciones socioeconómicas con las de tipo étnico... en distintas
experiencias se pudo comprobar que la población respondía ante todo al
tema de la dignidad de la persona humana, evidenciando con ello su alta
sensibilidad frente a las concepciones discriminatorias contra los
indígenas. IC 143, Guatemala, años 80.
115
(19 de Enero) y a proponerse la ocupación y destrucción de instalaciones
permanentes del Ejército. Eso provocó la inmediata respuesta de la fuerza
armada, que ubicó aquella región como el área donde el EGP podía declarar un
territorio liberado."
En otras áreas del país, también el EGP intentó crear frentes guerrilleros,
aprovechando el levantamiento espontáneo de los campesinos indígenas. Pero en
realidad los insurgentes enfrentaban un desborde que les impedía articular un
verdadero plan militar estratégico. Apenas en el primer semestre de 1980 una
patrulla guerrillera inició su labor de asentamiento en el río Pixcayá, el lindero
que separa los departamentos de Guatemala y Chimaltenango, asentándose
inicialmente en la zona de Cruz Blanca; la patrulla guerrillera penetró en pocas
semanas a las pobladas aldeas del sur de San Martín Jilotepeque y Comalapa,
organizando en secreto su red de bases de apoyo, relata uno de los protagonistas
de aquellos hechos, el comandante Benedicto, Mario Payeras. En
Huehuetenango, la costa sur y la bocacosta los frentes vivían también fases
preparatorias.
21 De hecho el Ejército logró trastrocar la estrategia guerrillera, al dejar ésta sin resguardo su
retaguardia en la sierra de Chajul, donde las fuerzas oficiales lanzaron rudos ataques. Un
golpe estratégico al EGP ocurrió el 5 de diciembre de 1980 cuando murió en un
enfrentamiento con el Ejército en Chajul el comandante Mariano (Willy Cruz), principal
dirigente del Frente Ho Chi Minh. Con él cayó vital información sobre los planes y los
frentes de influencia guerrillera.
116
Jóvenes campesinos reciben entrenamiento de la guerrilla con armas de madera. Foto D. Bazzy.
117
Esta política tuvo otras lecturas. Un ejército necesita reclutas. Así que la
guerrilla adoptó la estrategia de atraerlos haciendo a la gente participantes de
facto en las actividades guerrilleras. Esto los pondría (a los pobladores)
automáticamente en oposición a los militares... La represalia masiva que seguía
a cualquier actividad guerrillera fue deliberadamente dirigida, no a la
guerrilla, sino a la población civil cercana a cualquier lugar donde la guerrilla
hubiera operado....La intención clara era, no sólo hacer que la gente rechazara
cualquier relación con la guerrilla, sino hacer que... la misma guerrilla se
abstuviera de actuar antes de hacer correr a la gente el riesgo de sufrir tanto
barbarismo. La guerrilla...y el Ejército... habían desarrollado una estrategia de
guerra que fue considerablemente más segura y probablemente tan efectiva
como enfrentarse directamente en el conflicto armado (Morrisey, 1989).
Tal vez, uno de los aspectos más siniestros de esta ofensiva guerrillera fue
la campaña de destrucción del poder local, que significó el asesinato de muchos
miembros en las comunidades rurales. Parte de ellos efectivamente colaboraban
con el Ejército o con las bandas paramilitares, ya que en las elecciones de 1978
el MLN ganó en muchos de los municipios. Sólo en septiembre, el EGP se
atribuyó la muerte de 97 colaboradores del Ejército en diferentes localidades del
país. Las ejecuciones que la guerrilla, pero en particular el EGP, llevó a cabo en
1981 se resumen así:
118
18-09 San José El Idolo, Suchi. 01 Administrador finca
20-09 Coatepeque, Quetzaltenango 01 Concejal, finquero
22-09 Zona 6, capital 01 Judicial
23-09 Sn Juan Comalapa, Chimal. 01 Transportista MLN
1-10 San Idelfonso Ixtahuacán, Hue 02 Personas desconocidas
15-10 San Juan Ixcoy, Huehue. 01 Alcalde
2-11 San Andrés Semetabaj, Qui. nd "Poder local"
16-11 Zacualpa, Quiché
Tecpán, Chimaltenango 06 Colaboradores Ejército
22-11 El Chal, Petén 06 "Enemigos del pueblo"
24-11 Sn Bartolomé Jocot., Quiché 02 Alcalde y guardaespald.
26-11 Sta Cruz Balanyá, Chimal. 02 Alcalde y esposa
13-12 Plaza de Nebaj, Quiché 01 "El principal de principales"
17-12 La Perla, Chajul, Quiché 01 Guía del Ejército
30-12 Tzuncab, Sacapulas, Quiché 03 Comisionados Militares
Fuente: REMHI en base al Informador Guerrillero del EGP, 1981.