El Increíble Kamil
El Increíble Kamil
Effiilffiltiltlililililt
EL BARCO DE VAPOR
Andreo Ferrori
Dirccción editorial Lidia Mazzalomo
Dircción litera¡ia: Lar¡ra I¡'ibiker
Lditora asisenter Ziomara De llonis Orquera
fcrrari, Arrdrca
ih,J,o,a fu'rcnda
No está permitida la reprclucción
I Ei inc¡cible K¡¡ni / Ardrca Fcrrari : @rdinado¡lr l,eura
I tocai o parcial de stc libro, ni su I tjibikcr, di¡igidopor Lidia Mrzzalomo ¡ il¡stredoPot
i rrrtamiento informático, ni la trms- Vivr¡na Brass. - 1'ed. - B ús Air6:SM.2OtO.
I misión de ningunaformaoporcua[- I lX p., il. r laxt)- o. - (El B¡¡co de Vapor. Narmiar 19)
quier ot¡o medio. ya w elct¡ólico,
mecá¡rio, ¡rcr íotcopia' por regis-
I saNszt-osz-sz;-rz:.-s
rro u otror métodm, sin el ¡rcrmiso I l,Litcr¡rur"hf"ntilylurenllArgeatüra.l.Lcibiker Laura.
I c'ord. IL Mazz¡lomo, Lidi¡. IIl Bras, Viviena, ilus.
pre'io y pr ew¡ito de los riulars I lv.]iolo.
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1, El secreto
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Después recordaría corno la peor época de su vida
la qrre pasó escapando de Manfredi y de la certeza de
que iba a hacer puré cada hueso de su pequeño cuerpo'
Desde su punto de vista, no había salida posible. Con i+
cra alta, aurlque rrruy flaca. Pero, i;obre todo, Belén era siete rneses de embarazo. Cuando la madre lo vio, tan
brillar¡te. Siernpre la mejor c{e la clase, la abanderada, rninúsculo, dijo que Carios no le senraba del todo bien y
la que se llevaba ias felicitaciones de Los maestros. Cada decidió decirle Cariiros.
vez que empezab;r un nuevo curso, había profesores que Belén le llevaba diez años y Alfonso doce, una erer-
le preguntaban a Carlos si tenía algún parentesco con niclad. Con semejanre diferencia c{e cdad, más que un
ella. La recordaban. aunque hubieran pasado muchos hermano se convirtió para ellos en Lrna mascota. "una
años. A él le gustaba responder en voz bien alta que sí, rrrascota lectora", solía decir llelén cuando lc¡ veía ence-
qr-re Belén era slr hertnana, y dejar que lo admiraran un rrado en su habitación durante horas leyendo apasiona-
poco por eso. Se sentía orgulloso de elia. damenre sus historietas.
De m<¡do que sus padres habían cenido esos dos hifos La distancia entre ellos no se achicaba nunca: eso lo
tan especiales y hrego llegó é1. que no sc destacaba en ponía nervioso. Es que Carlos renía la impresión de cre-
nacla. cer rnás despacio qr.-le el común de los mortales. Sin duda
(}Lé pedazo de inúr"il --sol"ía mt¡rrnurar Aiibnso no se parecía en nada a sus herrnanos, que habían salido
- al padre, altos v morenos. Él creía haber absorbido roda
tnientras le pasaba ia mano por el peio. Lo hacía cariirc'r-
samente, eso sr.. la carga de su madre,bajay colorada. Por eso en su in-
fancia recibió muchos apodos. El que más duró fue el
Iln realida.d, sus padres pensaban tener solo dos hi- que inventó un día Belén.
jos. Alfonso y llelén crecieron y
-en palabras de la ma- -Mírenlo -difo mienrras él trepaba con trabajo a
dre- "la producción esraba cerracla". Entotrces apareció un taburete alto de la cocina-. Parece Pulgarcito.
étr. "LIna sorpresa", oyó clecir algunas veces. Todo parecía A Carlos nunca le gustó que io llamaran con ese
indicar no estaba en sus planes y ios desconcertó.
-que
nombre de cuento. Le parecia un personaje rriste y des-
Ni siquiera tenían r.rn buen nornbre a mano. Fue una graciado al que nadie quería. Los que le gusraban eran
broma de Alfonso 1o que lo definió: dijo que si a él le ha- los superhéroes de las historietas que leía, esos seres va-
bían puesro un nombre con "A" y a Belén uno cotrl "8", lientes e indesructibles que viven espectaculares aven-
no había otra alrernativa que ponerle at tercero uno con tllras. Superman, Flash, Batman, el Hombre Araña: esos
"C". El alfaL'eto es cl aLfabeto. De modo que se <lecidie- eran sus héroes. Pero a nadie se le hubiera ocurrido po-
ron por Carlos. Pero nació premafuro, cle-.pués de solo nerle el nombre de uno de ellos.
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T\
¿I--le clónde viene el miedo? ¿Por qué algunos rienen
tanto y otros tan poco? tMuchas veces Carlos se hizo esa
pregunta sin re.sporrdenla. En sus recuerdos, los
primeros rniedos estaban atad<¡s a la oscuridad. Él iru-
biera querido que por las noches quedara una luz encen-
dida, pero su paclre -. eue siempre fue una persona muy
seria y muy práctica-- consideraba que era un gasto de
energía ridícuio. Entonces, rnientras inrentalra concil iar
el sueño, ernpezaba a fi¡arse en las manchas de los mo-
saicos dei suelo que, con el suave resplandor que entra-
ba por la ventana, para éL se asemejaban a bichos. Lincs
bichos grandes y feos. Si entrecerraba los oios los bichos
se moví¿rn yi por supuesro, eso le impedía dorrnir. Pero
Belén se levantabapafa i¡ al baíio y "accidental-
a. veces
mente" dejaba la hu;del pasillo encenc{icla.
--Buenas iroches, Pulgarcito después,
-susurraba
camino a su habrtación, v ól poclía dormir en paz.
Otro temor corlstante en su vida fue el de rom¡rer co- La idea, de todas formas, le generaba bastantes cludas
sas. Suceclía que era bastante distraí<io y torpe. l,as cos:rs
porque siempre les tuvo un poco de miedo a las arañas y
de solo pensar que io picaba una le daban escalofríos.
se le rompían con más frecuencia que aLa rnuyoúa de la
Pero 1o que pasó al final, lo que lo transformó, fue
gente. fln sus oídos siernpre resonaban hs aC."'ertencias
bastante distinto cle su fantasía. Y antes de eso iba a tener
clc su madre, que le gricaba todo el tiempo. "Curdado
gue atravesar la peor época de su rnied.¡: cuando IVIan-
quc tc vas a caer, Carlitos". "Atencióll con esas ta'Las,
fredi posó sus ojos en é1.
Carlitos, son frágiles'. "Cjo con el coclo, Carlitos, hay
una botell¡'.
Nunca iba a dejar de arrepentirse de su primera reac-
Pero al final sucedía lo que todo el mundo esperaba.
ción frente a quien sería su enemigo. Fue una mañana.
Tropiezo, golpe, ruido a quebrado. Enronces, si su pa-
en el patio de la escueia. Carlos estaba mirando dis-
dre estaba presenre, llegaba el grito que 1o dejaba rem-
traídamente hacia ia nada, algo que hacía bastante a
blanclo.
menudo, cuanclo oyo un estrépito a su lado. Al Loco
posible que no puedas poner un poco ,Jc aten-
-¡Será llanfredi, un chico alto y desagradable de séptimo gra-
ción
do, se le habían caídc, rodos los lápices. l,o de "Loco" era
Etr esa época a \€ces fanraseal.'a que pasaba alg<l que
un sobrerrombre qr-re no se sabía quién ie había puesto,
le quitaba totalmcnte el miedo. Por ejempkr, que lo pica-
pero le calzabaa la perfección: era fámoso por su mal ca-
ba un extraño insecto v eso lo conl'ertía en un ser pode-
rácter, sus reacciones violentas y su tendencia a golpear a
roso e inranciblc, como le sucede al Flombre Araña. Le
cuaiquiera que estuviese a cofta distancia de sus puños.
alcanzaba con cerrar los ojos para enfocar ia imagen: su
En ese momento puso cara de fastidio, miró hacia todos
cuerpo se volvía increíblcrnente ágil y fiexiblc, sus rna-
lados y finalmente clar,ó sus ojos en Carlos.
nos eran suaves como seda pero fuertes como hierro, y
Al principio la-díjo.
sus pies se adherían a cualquicr superficic. Salía al bai- -Lerantaios
palabra lo desconcertó. Thmbién éi
cón y observaba con atención el panorama. Con Lrn par
miró hacia todos lados, pensando que le habiaba a otra
de saltos ba¡aba los ocho pisos y llegaba a lir calle, jusro
persona. Pero no. JVlanfredi se le acercó un paso e in-
para echarse encina de un ladró¡r o para salvar a una
sistió.
anciana distraída de un camión que avanzaba a toda
"e- --Levantalos.
locidad.
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t2
Carlos c¡uedóun instanre inmóvii siu saber c1ué ha- hacían al salir dei colegio para parecer rnayores. Ni si-
cer. Después muchas \,'eces se dijo que si en ese momento quiera terminaban el cigarrillo: les gusraba que los vieran
se lrubiera. ido corriendo quizi las cc'sas quedaban así furnando, pero en el fbndo les daba asco. Para Carlos fue
y Manfredi no -volvía a molestarlo. Nunca 1o iba a sa- una tortura; la celcanía del fuego siempre lo puso ner-
ber. Pero io que hizo fue agacharse y juntarle los lápices. vioso. Por eso, cua¡rdo le dio la cajita de fósfbros, la mano
Cuando se los enrregó, Manfredi apenas insinuó un mo- Le empezó a tembiar.¡ le siguió temblando ¡nienr.ras in-
vimiento con la cabeza:ni siquiera le dio las gracias. Él cent¿ba encender uno y acercárselo. No logró hacerlo,
se dio vuelta y caminó hacia su aula. No se imaginaba porquc temblaba tanro que el6sfortr se apagaba antes de
que estaban empez.ando una larga ,v dificii relación. que pudiera ofrecérscio a ivlanfiedi. Al final, viendo su
: cara aterror i'zada, ellos estallaron en carcaja das.
En los meses qtre siguieron, Manfredi no dejíl de aco- le tiene miedo al fuego ¡Qré idiota
sarlo. Casi'nunca est¿ba solc: solían acampañario dos -¡Zutahoria
Peor todarría era cuanclo le sacaban la comida. Solían
adolescentes corpulentos de su curso clue hacían más di- aparecerse en el pario en el mornento en que acababa de
fícil cualqtiier intento de rebelión. Aunque la lrrclad es darlc el primer boca,lo a su sáncirvich. Los tres 1o rodea-
que Carlos estaba demasiado asustado para rebelarse. Al ban y Nlanfredi decía:
principio no hizo más que obedecer. A veces Manfredi
--Dáme1o.
se le acercaba a la salida y depositaba en sus braz<¡s la Solo una palabra. y él se io daba. Per<., no se io decía
mochila. a nadie: ni se le cruzaba por la cabeza la idea de denun-
--Lievala --decía. ciarlo o contárselo a sus padres' hubiera sido clemasiado
Carlos tenía que acompañarlo iunto a sus dos horro- \argonzoso. Lo que quería era que nadie se enterara de
rosos amigos --o más bien atrás, ya que caminaba a u¡r lo qrre escaba pasando. Ilubo un día, sin ernbargo, en
par de metros de distarrcia'de ellos- durante cinco o qu€ se No supo si fue porque ya estaba demasia-
diez minuros, hasta que Nlanfredi se daba vueka, tclma- dct cansado cle hacerle caso o porque el ob¡eto dispurado
ba la mochila y is decía: cra Lrn chocolatt-. y él renía debiliclad por el chocolate en
--Podés tr te, Zanahor ía.
c:ualquiera de sus forrnas.
Pero a veces tenía otras ideas. L.ln día quiso que ie en- Recién estaba abriendo el papel que 1o enr.'rñía cuan-
cendiera un cigarrillo. Fumar: era una de ias cosas qlle clo ovó sli \¡oz.
t+
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T,anahoria. t:aro, flaco y morenc, con unos ojos negros que miraban
-Dámelo.
Empezó a alejarse velozmente. con la esperanza de demasiado fijo. ,i\hora los esraba desconcertando a to-
qtle no lo siguieran. Se equivocaba: 1o acqrrral¿ron entrc dos. Nlanfredi lo observó con el ceño fruncido e hizo un
los tres y Manfredi extendió su mano. chasquido con los dedos.
diic.
-Andace acá. Esto no es con vos.
de
-l)ámelo,¡c
Le dio la espalda v estaba intentando abrirse paso en- Pero si había algo claro era que Kamil no peqsaba irse.
tre sus amiqos cuando le llovieron los golpes. En el mi- --Déjenlo en paz --diio mirándolos a los n-es, per<>
nuro siguiente estaba en el suelo, con La nariz s:rngran<lo sobre todo a llanfredi-. Esco se acabó.
y sin el chocolate. Fue su irltimo inrenro de rebelión. --¿Qré? --n¡lanfredi se rió--. Salí de acá, idiora.
A esa altu¡a de las cosas" muchos de sus compañeros Dio enconces un paso en dirección a Karnil, proba-
sc habían dado cucnta de 1o que pasaba, pero nadie que- bl.emente con el propírsito de amedrentarlo. Perct él l<¡
ría metei:se con Manfredi y se manrenían en silencio. sorprendió con un derechazo qrre impactó en medio de
I)os ciías más tarcle. sin embargo, las cosas cambiaron. su cara y lo tiró hacia atrás. De innrediaro sus dos ami-
Esta vez estaba dándole el prirner morCisco a Llna gos avanzaron dispuestos a aniquilarlo. Le cayeron pu-
manzana cuando Manfredi sf pr-lso a su [ado. óetazos qrre Kamil conresró con golpes y patadas. Por
flromentos lograban tirarlo, pero era como si tuviera un
-Dárrela.
No le importó. La r,'erdad es que estaba desarroliando resorte se levantaba al instante y seguía pegando. Carlos
una cierta astucia: adernás de la rnanzana tenía en sr¡ veía asombrado que los goipes no parecían prodrrcir nin-
bolsillo un paqucte de galleritas cle chocolare; de modo gún efecto en é1. como si fuesen apenas un sopftr de brisa.
qr-re esperatra que se [a qrritaran para poder seguir ade- Al parecer los ocros compartían su <iesconcierto, porque
laute con su plan v comer lo qué de verdaci le inrcresaba. prcnto dieron un paso arrás con el ceño fruncido.
Pero cuando cstaba cxtenciiend.o la rnano para dár'seia se Pero entonces Manfredi se acercó v consiguió innro-
oyó una r,'o2.. vilizarl,:¡ en el suelo. Lo tornó del cuello con lrna mano:
*-No se la cles. ¡rarecía estar a punto de matarlo por asfixia. Y en ese
Levantó la vista ¡' vio ,.r l(amil perado lunto a é1. filomelrto Kamil logró levanrar una rodilla y le encajó
Aunque eran compañeros, hastir cse lnorncllr() nt.tnca rrna fuerte patada exacramente en la enrrepierna. .l\{an-
habían tenido Llna con€rsaciírn. llm iul chico un poco fredi saltó aullando de clolor.
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Pero rrun"ca hablaban de ellos. En realidad, se noaba --¿Y qué puedo hacer?
que a Kamil no le gustaba mucho que le lricieran pre- --Conrolarlo.
guntas, por lo que Carlos limitó ias suyas al mínimo es fácil decirlo, sos inclestructible.
-Para v'os
pcsible. Sabía que era algo mayor que el resto dei curso Negó con la cabeza.
contó clue había pasado un tier:Ipo aprendiendo cas- sé usar lo que tengo.
-le -Solo pero yo no telt-
tellano al llegar al país-- ,v que tenía amigos de su edad -Claro -di¡o Carios en<;iándose-,
fuera del colegio cc',n los c¡re solía quedarse en la caile so nada rnás que esto: un cuerPo ridículo.
por las tardes. No sabía i¡ié hacia exactarnente en esas muchas cosas que nc) \,es c<tntcstó son-
-'fenés
tardes, pero había visto marcas )/ cortes en sll cuerPo y r.icndo-. Sos rápido y astuto. lvlucho más que ellos,
un dia no pudo resistlrse y ie pregunró a qué se debían. (,arlos.
Karnil se encogió cle h.:n-nbros. No le decia Zanahoría ni Pulgarcito ni Cariitos. Le
--Me gusta probarme, ver si existe un lírnite. O tnos- ,lccía siempre Carlos. Eso le gustaba.
trarle a mis amigos: a veces no creen 1o que pueclo hacer.
te iastinla? Lo de la velocidad era cierto: siempre fue muy rápido,
-¿Nada
N{irá. ¡r,'ro reciérr en ese momento empezó a darle importarr-
-Nc¡.
Se acercó hasta la carteiera de la clase y sacó uno de r ir. l"uc un día en que Kamil lo desafió a Llna carrera
los alfileres que sostenían un papel. Después se lo clavó l¡rrrta cl otro lado del parque. Carlos estaba seguro de
profundamente en la nariz. Carios se estremeció. (.luc no se había deiadc.' ganar, Porque era algo que él ia-
hagas esol r¡ris lrubiera hecho. Hasta entonces ie ganaba erl todot
--iNt¡
Se rió. r'r r l;rs pulseadas, en quién-emboca-más-veces-en-el-aro
--¿Por qué? No pasa nada, ües, nada --sc lo sacó ien- 1, lr:r;ta en el juego de atrapar el pulgar del contrario.
tamente. Flabia una gr¡¡i¡¿ cle sangre_-. A vcces queda It'ro csc día Carlos ie sacó más de cuerPc) en la ca-
una marca, pero nacla más. i{o te asustes. il (.'ril.
Ese fue el día en que hablaron del miedo. Kamil de- fule ganaste
-diir; tirándose al piso cuanc{o llegó
cía que a Carlos el rniedo se le'u'eía. .r l;l lllctil.
te riota en el cuerpo. Es por eso qlle te toman de St fo veía realmetrte cansac{o. Eta extra.ño. En esos
-Se
blanco: transpirás miedo. ,lrrr.;, (lat'los había pensado más de una vcz ert el asunto.
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'i: ti
2.7
sabía su nombre y 1o liarnaba sin razón aparente. Aun- A partir de entonces se abocó a 1¿ tarea con una perse-
que enseguida supo que no iba a alcanzario, \\'asim no vr:rancia quc pronto se convirtió en obsesión. Si \ñ/asim
abandonó la persecución hasta nlinutos lrlás tar- s.' había destacado en su profesión era precisamente por
de, cuando caló en la cuenta de que no sabía dónde se l:r forma clisciplinada y estricta con que encaraba él tra-
estaba metiendo. Se detuvo sin aire y miró a su alrede- baio. Excesivamente estricta, a juicio de algunos de sus
dor. N1ilo había desapareciclo. ,,rlaboradores. De ese mismo modo se puso a buscar
Cuando consiguió v'oh'er al punto de partida, las bra- Ir¡cla inforrnación posibtre en torno al chico que camina-
sas aún ardían. Wasim se agachó ¡unto a ellas y estiró la ba sobre brasas.
mano paÍa totnar una. Apenas la rozó el calor lo hizo Sus motivos seguían siendo confusos para é1 mismo.
maldecir. lrstaba esa extraña sensación de responsabilidad, pero
*-Cuidado---un vieic¡ a su lado io miró intrigado- trrrrrhién habíaalgo Wasirn había empezado a creer
¿Qé irace? Eso quema. ,¡rrc Milo pc:dia ser en verdad un caso ulteresante, un
cl chico rro se quemó. ( rso qlle qt',,i2á significara para éi un salto en su carrera
-.Pero
no es él'
--¿Milo? No, claro que no. Pero usted ,. rcntífica, Por eso revisó varias publicaciones en brnca
Terría un iarro con agua en las Ílarlos v la tiró sobre ..lt' un artículo que había leído tiempo atrás: el recuerdo
las brasas que despidieron un intenso v¿Por. No había ('r'a vago, aunque tenía la sensación de que había algo,
truco, pensó \\¡asim, ningún truco. r rrur mención, que lo podía ayudar. Pero no apareció. Es-
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37
3+ 35
func$<'r-o lz"¡cw¿d¿t
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PeroKamil aún sonreía. l(amille tiraba gobes y Carlos tenía que esquivarlos. f.e
No pasa nada aplicó un pañuelo en la iba bastante bien, aunque a veces le daba y gritaba de do-
-¿Ves?
herida-. Nada.
-se
k>r. Urra de esas veces sc tiró sobre el césped, deprimiclo.
Era asombroso. Soy un fracaso.
serás una especie de robot, como Terminator?
---No, lo estabas haciendo muv bien.
-¿No
Qgizá vengas del futuro... trates de engañarme la vista-, no
Carlos había visto la película pocos días antes y lo -No
sirvo para
-desvió
había impresionado mucho" es cierto. Mirame exasperado-. Eso
Kamil sacudió La cabeza. -No -parecía
cs io que tenés que aprender: a mirar.
no. Es algo distinto. A,[ás como...
-Un robot...
Superman, el hombre de acero. -(}ré gran poder --se burló Carlos--, con los ojos
hs mato a todos.
-Como
Sonrió. los convencés de que te creés alguien. Vos
así.
-No,
\icmpre bajás los ojos: eso a todo el rnundo le parecés
-A.lgo por
Era la primera vez que hablaban tan abiertamente de r¡n ¡niedoso.
su capacidad y Carlos se animó a hacerle la pregunta [.]so no le gusró. Aceptó el consejo y empezó a enfren-
que le rondaba por la cabeza. trrr a los demás con la mirada. Al principio no io mane-
inmortal? i;rlra mrry bien y más de Lrna vez tuvo que huir cuando
-¿Sos
Se puso serio. ,r l¡:,rrno le gritó irritado:
-No 1o sé
-susurró-.
Y no es algo fácil de com- - (¡é me mirás, imbécil.
probar. I'cro de a poco fue aprendiendo a usar stis ojos con
-No -admitió CarLos-. l\{eior no trates de hacerlo. , icrta habilidad. llabía que encontrar Lrn equilibrio: no
:,( tr;ltaba de ser un mirón ni de desafiar a todo el mun-
Por insistencia de Kamil ernpezó a esfcrzarse en sacar .kr. sino de sostener la mirada cuando hacía falta. Sos-
v-entaia de su r,'elocidad. Le había hablado de u.n boxeador tcncrla .--on firmeza y decisión. Y se dio cuenta de que
muy pequeño que ganaba las peleas simplemente porque s, r'r,írl. '"[ambién servía ser rápido, moverse como haría
se movía tan rápido que nadie c<nseguía pegarle. Eso te- rrnrr :rraíla. slrave v alavez inalcanzable.
nía que hacer é1. Practicaron vari.as \eces en el parque;
28 29
. .
Marga sonrió. A Wasim le pareció ver un deio burlón l\,[area se encosió de hombros.
en sus oios. -No tengo idca.
qué está esPerando descubrir? --Vámos, Marga, usted ticne muchos contactos en
-¿Y sé exactamente' Pero sé qr're tengo que investi- r,'\il z-ona... ¿,O no quicrc arrudarme'1
-No
gar esta historia. Cuénteme cómo y dónde vio al chico Ulia lo miró a los ojos.
- -No sé. Cuénteme prirnero para qué 1o quicve. ¿Iisrá
^ primeravez.
por
solo 1o vi una vez' Fue en Avellaneda' t sPc¡¿¡619 desenmascararJo, probar que es un fraude?
--E,l realiclad --No, sé que rio es un fraude. Creo que pueCc haber
hace aproximadamente seis meses' Había un grupo de
g.rrr* i.,rrrida y me acerqué a ver qué pasaba' El chico ,rh;ri itnportanre en é1, algo diferente.
lrt"b" caminando sobre las brasas' Me pareció algo ex- Y si descubre qr;e tienc una capacidad sobrenatu-
traordinario. r,rl. (quc va a hacer? ,'Publicarkr? burlona--.
-sonrió
qué tan extraordinario? Mucha gente en el cl ADN del supcr-
( rie rc hacerse famt¡so descifrando
, lr
-¿.Por r ltitrr?
munclo lo hace.
*_No en este país. Pero además, yo vi hacerio en te- \\'rsim sact¡dió la cabeza. Sc sentía algo molesto.
Ievisión: pasan corriendo. cuidando que el contacto sea Stry ¡t't científico, llo creo er-r ¡roderes sobrenatu-
mínimo.-ÉI, en cambio, va lentamente, vuelve, se ríe"' Y r ,rlt s. llspcro eltcontrar una explicacií>n a io quc succdc.
3B l9
y fue a ver al doctor Diaz en el hospital dc Avellaneda' --Nada. Ni un suspiro, Después lc pusimos la vacu_
Había conseguido su rteimbre pu'r itltermedio del her- na antitetánica y no se inmutó. La liistorieta era mucho
rnás interesante para éI
mano de Nlartín. --Díaz se incorporó*_, Ilueno,
No fue lácii: estaba o<:upado y renía poca paciencia creo que cso es todo.
para cl rcctrerdo. 'Aceptí-r a regaíradientes recorrer su li- --;\lgo más: debe haber un registro. LTna dirección,
bro cle .:onsultas, soio por:que \h'asirn insistió en que se t¡n teléfono.
trataba dealgo muy irnportance' Sí, recont¡ció finahnen- -No en mi poder, pero pueden pr obar con la adminis_
te, había arendido en el hospital a un chico cc'tn heridas rración ._el médico volviti a nrirar su rruaderno__". Aqui
en los pies. También tenía tajos en los brazos y un corte cstá la fecha de la consulta y el nombre. Kamil Sjrki.
profunclo en una orc,a. Wasim frunció el ceño.
tenía esas heridas? se lla.maba l\{ilo?
-fl,eexplicó por Eré -¿No
Mienrras El médico 1o rniró sin inrerés.
-No esraba muy dispuesto a explicar nada' rectler- ---Acá dijo esto.
io curábamos seguia le1'g¡¿. una historieta' Solo
do que diio que se lastimaba a menudt¡ en la calle.
I-levó más de una hora hasra que en la adrninistración
--¿Vitlo solo?
--No estaban los ¡radres, si es 1o que Pregunta.Fia- <licron con la ficha. Decía que Kamil Sirki rcnía doce
bía otro chico con éi, algo maYor. Creo que fue quierr rríios y que no presentaba antecedentes rnédicos de im_
lc, traio, él parecía estar ahí Lr)ntra su voluntad' No le lxrrrancia. Pero había una dirección. Mientras Ia anota_
importaba nada. l'1, \fuhsim sintió que ahora sí esraba sobre la pista. Tenía
--Usted sabía que caminaba sobre brasas. ¿O no? c¡-re se¡ e1 mismo chico: quiz-ás usaba un sobrenombre.
Díazladella cabeza, como dud¿ndo. Selió dei hospital exulranre y se merió en su auro. Solo le
--Creo que alguien nreucionó algo así. Le adverti- .
¡rrcdaba' tres días antes de voh,er a i-ondres y te'ía ante
mos al chico que tettía que cuidarse y deiar cle proclu- t:l una enorme lista de tareas por hacei. Sin embargo,
cirse esas heridas. Pero aunque Ciio que lo h¿rría, era .ler-idió ir en busca de Kamil ese mismo día. No quería
evidente que no le interesaba c'n absoiuto lo que nosotros ¡rosrergarlo más.
c-rpináramos. Buscó el rnapa en ia guantera ),se dedicó a esrucliar_
_.¿Se qucjó mientras lo curaban? kr concienzudamente. Minutos más tarde estacionaba
40
43
--.Sí
idiota. Vio cómo lo alrudaban a levantarse y lo arrastra-
--sonrió Carios micnrras su coraz.ón. quc había
. rnigr;rcio hacia algú.n lugar remoto, ,l.olvía a *s¡r. cuer-
ban hasta donde estaba é1. Por su pierna corría un hikl [ro--, estuviste muy bien.
de sangre. Cuando terminó el partido, el pr,r{isor v,:lvió }unto
- \by a traerte un poco de hielo -di¡o el profesor. ,r <:llos y se ofreció a acompañar a I(amil rr, .".". Él ,.
Ninguno de los dos habló en los siguicntes minutos. r rctlti: "
Kamil no deiaba de lameutarse y presiotrar la pierna he- --Estoy mejor, rrre puedo ir con éi.
rida. Carlos hubiera querido huir de ahí: estuvo a Punto Apoyat{o sobre el hombro de Carlos, rengueó todo el
de levantarse y salir corriendo, pero Por alguna raz.6n ( iurlino hasta la salida y tarnbién hasta que lleqaron
a la
no lograba despegarse asiento. Entonces volvió el t'sr¡uina. Cuando doblaron rniró hacra todos lados: no
profesor, le limpió la herida a Kamii y le aplicó una al- lr.rbía nadie conocido a la vista.
mohadilla helada en ia pierna. Se ofreció a liamar a sus -L,isto -dijo riendo, y empezí a caminar normal-
padres, pero él contesró que no era nece.sario: ya se sentía nrcnte-. Ya puedo ser yo.
un poco meior. no re dolió nada?
En su cabeza, Carlos le diio muchas cosas: farsanre, -¿Entonces
---Por supuesto.
mentiroso, hipócrira. Pero sus labios estaban cerrados l\4ir:ó el rel.oj.
mientras veía cómo la gente se alejaba de ellos y tls tardísinlo, tcngo que inne.
voivían a concentrarse e¡lel partido. Kamil apoyó [a al- Y saliii corriendo, corno si nada hubiese sucedido.
mohaclilla en el banco y le sonrió. ( .rrlos se quedó ahí parado, terriblcmenre arrepenrido
--¿Qré tal estuvo? -susurró. ,lt' lrul;cr dudado de é1^ Kamil era fuerte. Indestructible.
Carlos lo rniró azorado. 'ir'scritía como si fuera el rrrej,:r amlgo de Superman y
--¿¿c\é?? r r.r r.nl sentimiento fabuloso. Ya nada malo le podía pa-
--I4i actuación. ¿Estuvo bien? ',, rr : t-'statta a salv,o.
Recién entonces se dio cuer¡ta: había estado fingiendo
todo el tiempo. Abriíl la boca, Pero no emitió ¡ralabra. l:rrc en esa época cuando empezó a creer que Ka-
Kamil se le acercó, para que nadie más lo oyera' l cra cle <¡tlo mundo. Realtnente de ot¡o mundo; que
--Tengo que parecer notmal, ¿entendés? Si no, todos 'ru
lr.rl'r¡ vcnido a la Tierra, que Superrnan, tras ia
se darían cuenta.
A' 45
++
-
destrucción de su planeta. O quizá con alguna rnisiíln
.1tre les había quedado mal. Ansió no rener que verlo
secreta. No es que pensara eso todo el tielnpo: por rno-
nunca con su verdadera apariencia: era Lm chico bastan-
mentos esta teoría a él mismo le sonaba ridícula. Pero
tc irnpresionable.
por las noches, en la oscuridad de su habitación, Carlos Su teoría sobre su presencia aquí ---elaborada tras
no veía otra elplicación posible. rnur-'has horas dedicadas a darle vueltas a ese asun-
EI extraño aspecto de su rnadre había reforzado esta to --- era que habían vcnido a explcrar la'Iierra, tal vez
impresión en ól; r-on su traje largo y sofisricaclo, le ha- (rnfeando terreno para un futuro descrnbarc,; masivo.
bía parecido especie de princesa. la enviada cle una Aleunas veces lanzaba una indirecta, buscandc¡ que Ka-
lejana galaxia. También estaba el acenro. Si bien Kamil r r ¡i I confirma.ra sus suposiciones.
había aprendido castellano rápidamente. se notaba aigo ---¿Está bien Ia. Tierra, nr-r? --pree;unró un día.
raro. Sobre todo cuando trataba de hablar rápido, había
un matiz en su voz que le sonaba extraño: quizá seírales -¿Qué?
-- La'I ierra, digo. Es cicrto que hay glrerras y está erse
de un idioma que no era humarro. ,rsrnrn del calentamicnto global. igual no está mal
perc-,
Pero lo que más le había impactado era su lengua"
l)lll.;.i \'1\rlr.
Fue un día en que se reían a carcajadas cuanclo la rrio: la Iiarnil sonrió.
lengua no tenía punta. Se quedó mirándola esttrpefacto 5í. supongo que sí.
y Kamil se dio cuenta. No sabía si no captaba sus alusiones, o si prcfería ha-
--Fue un accidente cuando era chico -di¡o quirán- r t'r'sc el desentendido para no darie infbrmacrón secrera.
dole importancia-, me mordí la lengua. lin una oportunidad intentó ir directo irl punto:
Por supuesto que no se creyó semejance cosa: sin ducla -¿Cuál es tu misión?
todos ios de su estilo eran así. Carlos estaba seguro de I(¡mil 1o miró sin entender.
qrre si algún día tcnia la oportunidad de examinar las -¿Qé?
bocas de sus padres y su trennano menor. serían iguales.
-Tu misión, tu obieti'n'<t.
TaI vez originalmente ellos tenian otra forma: algo ho-
,'Hn ia vida, decís? No sé si ren.qo. Qizá lo sepa
rrible que hubiera espantado a la gente aquí, como dos ( t|lilldo sea mavor.
cabezas o piel de lagarto, y habían lograclo adaptarse a l:s<, ¡ pareció basranre coherentcr aún era jolen para
la forma de los seres humanos, a excepción de la lengua, sn planeta le hubiesen dado una misiíln coltcre t¿I.
Ir r,'
46 47
Pero lo que terminó de confirmar sus intuii.iones fue .'lcrnasiadas historieras o a su mamá fruncienclo el ceíro
una de las escasas visitas que hizo a su casa una tarde, I'reocupada. Y, sin ernbargo, é11o había visto.
al salir del colegio. La primera, en verclad. No había [.a prueba definitiva llegó algún tiempo después,
nadie y tomaron ia merienda err cl comedor. A Carlos ('n Lur día bastante dramático. Y fuc, iiteralmente. una
le pareció que era una casa córnoda, peÍo con muy po-
¡rrtrcba de fuego.
cos objeros. Terrían todo lo necesario, sí, pero lla¡naba la
atención que no habiaadornos en las paredes ni fotos en
las repisas. Sobre todo le sorprenclió ille en ia irabitación
de Kamil casi no hubiera juguetes. Él notó Ia exnaíteza
en su mirada. ,:
viajamos a menuclo, no puedo llevar rnu-
-Como
chas cosas --dijo.
Por su¡ruesto, pensó, si uno se mueve por la galaxia
no puede andar transportancio ia pelota, Ia bicicleta o
el auto a control remoto. Ese día, mientras jugaban a las
cartas, lanz6 una píegunta directa:
hace tu papá?
-¿C¿gé
--Es representante --contestó Kamil distraídamen-
te" y tiró un as de c-orazorles que le hizo ganar el partido
y desvió compJ.etamente la c,onversac'ión. Pero a Carios
ya codo le ccrraba, el padre era el enviado de su planeta
en la Tierra. El embajador que preparaba el terreno para
el desembarco.
Desde ese momento tampoco volvió a dudar sobre
los poderes de Kamil, si bien no 1o comentó con nadie.
Sabía que no le creerían. Se lo irnaginaba perfectamente
a Alfonsc, diciéndole que se haba vueho ioco por leer
.+8
4L)
7. A traptís de las llantas b;rstante lcjano y apartado: prrüablemenre eso les hizo
llcnsar que era un buen momento par" atraparlo. Lo si-
rlrrieron hasta allí, aunque él no se dio cuenta hasta rnu-
, lro Cespués. '[uvier<¡n tiempo para prepararse porqué se
,lcmoró bastante. primero luchando con la llave del can-
.l;rtJo y hrego ordenando las cosas. Cuando finalmente
¡lr.r :r salir se topó en la puerta con uno de los amigos de
l\4unFredi.
- jle tenemos Llna sorpresa, Zarnhofia.
Ta l.o que vio io hizo retroceder. Eran cinco (Manfre-
-Ul sabía qlrc no sc h¡.bían olvi<laci.,r. por sripue:sro, ,li había rechltado más genrc para su vengar:za) y todos
qr¡err¿r creer otra cosa y eir muchos morncrltos sc con_ tt'rríln en sus rrLanos unos palos encendidos a modo de
dc
'c:.cía que ccrc;'ría dc Kamil era suficientc par:r
la .rrrtor-chas. Carlos supo que habían recordado su horror
proregerlo. pcro en el fi¡ndo sospechrrba que Aliintrec{i ,rl lircgo y estaban dispue.stos a usarlo. Se habían coloca-
1-
los snyos scguí:rn buscalici,l la fixrna de ha,:erlo puré. ,l, r ,.rn dos filas, una a cada lado de la puerta.
Encontraron la clportuni.iad d.urante ia iornada ,Je pasillo del infierno --gritó Manfredi-. Va-
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clcportes. Era ¿leo quri se iracía d<ls o rres veces por airo: rr¡,rs, Zanahoria, que atraves*rlo. ü hace juego con
todo ci colegio se rreslacl¿rba ;r Lrn campo depor rir,o clon- I u ,. l¡Lrcza.
c{e c.mperían clr difbrenres iliscipüi-ras. Despüés había I'robablernente, cuatquier otro hubiera intentado pa-
quc qr.reclarse para avuclar a desarnr:ir ), ordenar todt¡s ',.u ¡1¡¡ aLri curriendo. Y si hubiera hecho eso quizá nada
los ciernentos usac{os. lr.¡lrrr¡ ocurrido. Pero él no era cuaiquiera: el fuego le
Ese c{ía a Carios e r:ocír ocuparse dc ias peJoras y la ,1,r1',i ¡ríinico. Se quedó inmírvil, are¡ror:izado.
recl de volcl'. Otr,-is dos ciricos k: a"yr-rdaron a trasJ.adar
;Vanros, Zanahor iat, ¡Movete I
todo. pero ltrego.e fucrc,n a cunrplir con otr¿rs tareas. El lir r rpczaron a eolpea"r el cotrertizo para obligarlo a sa-
pr:ir:s,rl le había daclo :r él l:rs llave:r; ilei cr¡bcrrizo ,_lontle lr r . lirr ese ffromenro, él decidió rratar de cerrar la puer.
sc gilli jal-'ar-: ir¡:; ni:i¡i;ri¿le¡; tr¿.q encllflllrrlc qi rc clrj:rr-a Lr ¡rr¡¡¿ protegerse. Pero no alcarní a hacerlo, porque
ti,,'1,', tit'ii r',:'r{eiil't,"i. cir r:¡_i ir.¡frrioi-. Lsiliba iir r,i1} s(tcii)Í \l.rrrftedr la detuvr¡ del otro lado y presionó. Empezó
51
rgrral que c:n las pelícuias cle superhéroes, surgió una fi-
un tbrcejeo en el. qrre Carlos sabía que no tenia ningu-
na posibilidad de ganar. Y entonces se dcsató la rage- [Llra de llarnas: Kamil. Tiró a un lado algo
(tlie en cse momento a Carlos le una capa, aun-
dia: alguno de ellos (nunca -supo cuál, qoizis el propio ^oareció
r¡uc después supo que era una ioalla, y le sonriír.
Manfredi) no controló el movimiento de su antorcha
--Carlos, no hay tiempo --dijo en un rc¡no ran cal-
1' el fuego pasó a la puerta d.el cobertizo. Fue evidente
rilo que 1o sobresaltó más que si grirara-.1tnemos que
que se asustaron, porque enseguida intentaron apagarlo
usando una tela que tenían a rnano. Pero resultó peor:1o
sllir.
avivaron. Prontc'' la casilla entera empezó a arder. Carlos --Sí. claro -respondió éi, pero siguió inmóvil.
retrocedió un poco rnás. Kamii miró a su alrededor. Tomó una gran lona de
un cstante v la usó para cubrir su cLlerpo junto con el
-¡Zanaharia,
idiota
salí
-le gritaron. ,f ..'(-l¿nlos. l,e había rodead.o los hombros con su braz,oy de
-¡Salí, ,''l forru lo condujo hacia las llamas. En verdad, Carlos
Por supuesto, tenía que hacerlo. Y 1o habría hecho
si hubiera podido. Solo que estaba paralizado: íncapaz r)tcntó frenarse antes de aüavesarlas, pero su amigo c'ra
de rnover un dedo. Su cerebro trataba de dar la orden, nirrcho nrás fue-rte y lo obhgó acruzat el fuego.
pero su$ piernas no responclían. Eran como postes de Nunca tuvo trluy claro lo que siguió: quizá, después
hormigón fijos al suelo. El fuego avanz.ó desde el frente ,lt todo, se desmayó. Percibió que la gente los rodeaba,
, rc hubo rnuchos gritos y sirenas, que aparecieron per-
del cobertizo hacia los cosmdos y 1o fue arrinconando ¡r
¿Qré orra pmeba ¡;odía fahade? Desde ese monrcnro B. La hora de los hóroes
nunca más tuvo dudas. I(aniil era un ser incre,íble y lo ha_
bia sah'ado de una muerre horrible entre l¿s llamas. Nada
de lo <.¡re le dijeran podía convencerlo cle que no era así.
Con un amigo 6L ya nc¡ ¡enía por quí: ren¡:r miedo.
Rec<¡srado en la camilla en ia que lo puso el médi-
co, pensó que a parrir de entonces solo quería vivir para
ayudario a cumplir sus misiones. Deseaba se, su ásis-
tente, una especie de Robin o quizás algrrien como el
mayordorno Alfrecl, que pudiera prcpararle los rrajes y T¡
las na.¿es. l,a iclea lo hizo sonreír ,E l episodio convirtió a Kamil en ei héroe de la es-
--Es el efccto de lrs mcdicamenros que de- r'ucla. No un superhéroe, sino un héroe secas. Él ,. o.n-
cían-. Debe estar soñando. -ovó ¡rri de explicarle a todo el mundo que se había protegido
(1)n unas toallas húmedas al entrar y con unas lonas al
s;rlir, y por eso las quemaduras habían sido menores.
l,rr cxplicación pareció satisfactoria, sobre todo pc'trque
turnpoco las heridas de Carlos eran graves: el fuego que
lr¿rbían atravesado no había sido, al parecer, tan denso
,,,rno pensaba.
A é1, sin embargo, las quemaduras le molestaban y
.hrrante los primeros días se quejó bastante. Kamil le pre-
¡irrntó qué era exactamente lo que sentía. Carlos le habló
,1..'l dolor, de la incomodidad, del ardor. Después oyo que
x ¡x'tía algunas de sus explicaciones cuando lo interroga-
l',rn y lo hizo bastante bien.
;\irnque solo estuvieron unas horas en cl hospitai,
h r., ¡¡¡¡¡s¡ir"ron a tomarse el resto de la semana en sus
4 55
casas para reponerse. Cuando volvieron a la escuela el lira muv baio y se veía a la disrancia cprc esraba tcrrible-
lunes srguíente, Ias cosas habían cambiado y mucho. Lo nlente avergonzad,o por l.o quc venía a h¿rccr. Prirnero
principal era que Manfredi y sus amigos habían sido ex- ,rhsen'ó un rato a Kamil, pero al parccer no sc atreviii
pulsados. Al oírlo, Carlos no pudo evirar que una gran ,. on él y
irret'irió acercarse a C¿rrlos.
sonrisa le ocupara ia cara. Al fin, su archienemigo había
--I{ay un chit-o qLre me ¡nolesra casi crr un
sido derrotado. No más acoso, no más terror. Pensó que 5[ rsurr()..
-dijo
era como si le anunciaran a Superman que Lex Luthor
se había jubilado o a Barman que el Guasón se había -¿Qeé?
Su primera reacción [ue r¡n tanto hostii. Estaba ocu-
tirado por un precipicio. Era, por fin,la libertad.
¡.edc' v no c=ntendía de qué diablos le esraba hablando
l\{ientras se de.dicaba a disfrutar de esa sensación per- t'se chico. Percr dc pronro se dio cuenta de que estaba al
cibió el otro cambio que había experimenrado su situa- lrtrrr.lc de ias lágrimas.
ción: se habían vuelto famosos en toda la escuela. y si
bien su fama era solo accidental. Kamil era sin duda un -Me em¡,uia roclo el rierlpcr -siguió nrurmllran-
, kr -, rne insulfa, me pisa. Es mucho más grarrc{e que ,}/().
gran héroe. Una y otra vezla directora y los maestros I'icncrr que hacer alg,o.
hablaron de la valentía que había demostrado al arrave- lkrr supuest<-¡ cl "fiencn" se refería a Kanlil y a é1.
sar el fuego para rescatarlo. ( orllc) si fueran Batrnun y Robin. les pcdían ayuda c<_rn-
Carlos notó que a Ifumil no le gusraba ranro el paoel Ir:r lr-¡s malos. Carios se sinrió crxrmovido: el chico le re-
de héroe. Si bien estaba dispuesto a reperir la hisroria a , orr{;rb? bastarrte a sí nri.smo ttn tiempo atr-ás.
quien se l<l picliera, rnrenraba siempre reducir la impor- 'l'rrvo que insisrir Lrn pi)co par,r quc Kamil aceprara
tancia de sus actos. "No lo pensé mucho", decía. "Era lo n ( n llusca dc.l abtrsador, pero cirando llegaron al aula
únic¡-r que pcdía hacer" o 'iQé hubieras hecho en mi
r L' r. L¡¿,rr-to grado fue evidcnre que se sentía incírrnodo. Es
lugar?". Fero eso no hizo que se redujera su fama- Al
' lu( rr rl asllsrar a un chico ql¡t: nr-) le liegaba a los hom-
contrario: pronto se convirtió en un referente para todo I'rr r,, l ro pa.recíii dernasiado digno.
el mundo. Y Carlos con é1.
I-iacelc vc's pidió--, yn ine quedo a un lad.¡ y
1, , rrr irofijo.
-le
Tuvo clara conciencia del lugar que ocr-rpaban el día
St' fr-n'o quc hacer cargo cleJ asunir¡: no tenía salida.
en que un chico de cuarto grado se acer.có a hablarle.
\r ,rr rz..i irasta cionde estaba el chico, qrle cn ese mcnnento
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se reía abiertamenre con dos arnigos, \, le clavó los ojos v poderoso. Por supuesto, nada indicaba que pudiera ha-
mientras porría cara de malo. '
('r'se fuerte o poderoso, pero a veces uno se deja. llevar
.sB 59
9. Las dudas del doctor Wasim sin embargo, lo habían visto una o dos veces y le dieron
nuevas indicaciones +le apuntó cn su grucso cr¡aderno.
En esos días hubo momentos en qlre Wasim
,¡tre estaba a punto de alcanz¿rrlo: se topó con persbnas
,¡rrc lo conocían. le contaron nuevas anécdotas v hasta
¡rnrmetieron transmitirle sus mensajes. Perc-' el final de
,;rc'la jornada era pr¡ro desencanto. I-a noche ie rraía la
,lcsagradable sensación de que todo er¿r una gran rnenti-
r:¡, cille Karnil no cra rnás que el producto cle la fantasia
r\Llejando de Jado l',rpular, quizás un chico algo difere¡rte al clue habían
las tareas que tenía pendientes, . onvertido en rnito. Eso significaría que él estaba
Wasim dedicó a buscar a Kamil los tres días que le que_ ,licndo el tiempo, persiguiendo a un fantasma. En esos
daban antes departir hacia Londres. Martín le organizó nromentos, el médico se preocupatra: sr¡ actitud, le pare-
un encuentro con su herrnano, el enfermero, que, si bien I ri¡, no era muy propia c{e un científico. ¿Ibdo este asunto
no agregó información irrrportante a su investigación,le rro lo estaría trastornando? Sin ernbargo, cada maírana
señaló varios punros donde el chico haYtasido visto. El r , rlr'ía a '/estirse y a salir en su busca, seguro de que ese
médico trazó esas ubicaciones en el mapa _v agregó el lu- ,lr,r si lograría encontrarlo.
gar donde él io había enconrrado. Luego unió rodos los Lo qile quedó al final Ce los u:es días fue un mapa
puntos: quedó así dibujada una zona basrante amplia, ('n cl que todas las calles del recorridt¡ propuesto habían
que pensaba recorrer concienzudamente. ',',lo tachadas. La tarea esraba cumpliCa, pero de Kanril
Tenía la esperanza de realizando su ac_ r,, r lr¿rbía vistt-¡ ni la somtora.
tuación sobre ias brasas. Pero no se lirnitó a eso: al mis_
mo tiempo que caminaba por las calles en busca de l:l lracaso le clio mal sabor a la particla. Mienrras
alguna aglomeración de gente que pudiera indicar su el aeropuertr¡. Wasim seguía cstudiandr¡ el
,',1,,'r"rtb:r en
presencia, se detenía en tiendas o frente a los rcndedores un[):r. perrsando que quizá debió habcr exrendiclo un
caliejeros y preguntaba si conocían al chico. La respues_
l,,tr el área de búsqrreda. -thi vez lo haría en el
ta fue negativa en la mayor parte de los casos. Algunos,
¡'r'rinro r.,iaje. Dorrniró con dificultad en el vuelo. y al
60 61
L-2
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sus oios. Era de Marga, y en el asunto decía ..Creo que 1O. El gran día
lo enconrré". La mano de Wasim quedó congelada en el
aire. Sabía que, si 1o abría, el influjo de la hisroria de Ka-
mil volvería a invadirlo. No podía permitírselo. Dudó
unos segundos y al fin apretó el botón de ,.eliminar".
Después apagíla computa.{ora y caminó hacia la salida.
Se dijo que hahía hecho lo correcto, pero la verdad es
que aún dudaba.
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mujer en estas condiciones hace falm alguien flaquito hacia atrás: de esa manera sería más fácil. Pero primero
que pueda meterse por atrás y ctesabrocharle el cintu- Karnii se tuvo que escurrir como pudo hasta adelante y
rón. Ninguno de nosotros puede hacerlo. N{írenos. dcsabrocharle el cinturón. Hasta ahí las cosas iban bien,
Nadie supo si se refería a él mismo o al policía, pero solo que entonces se oyó un crujido y el resto del árbol
lo cierto es que todos tenían un volumen considerable. sc inclinó un poco más. La gente soltó un alarido, mu-
el corpulento enfermero que venia con chos retrocedieron y el policía se puso a gritar órdenes
-Sí -agregó
é1-, déjelo probar al plbe. confusas, toalmente fi¡era de sí. Es probable que en ese
metió un curioso-, déielo. rnomento estuviera consiclerando la posibilidad de ser
-Eso -se
Viendo que todo el mundo se Ie ponía en contra, el culpable no solo de la muerte de la mujer sino también
policía no tu'v'o otr¿r alternativa que ceder. De inrnedia- dc la de Kamil. A Carlos le dio un poco de pena. Hubie-
to se acercaron al auto junro con el médico v pusieron ra querido decirle que no se preocupara, que su amigo
manos a la obra. La parte dei bebé fue fácil: Kamil 1o- cra capaz de soportar tranquilamente que se le cayera
gró mecer la mano y sacar el seguro, después abrieron la rrrr árbol encima y mil árboles también. Pero no podía,
puerta trasera y el rnédico lo desató en Lu1 instante. Vio claro.
que estaba en perfecto estado v, tlas una breve inspec- Lo que siguió fue inesperado. Mientras el médico y
ción, se lo pasó a Carlos, que estaba a su lado-'fendría l(amil forcejeaban para mover el asiento y sacar a la mu-
unos nuev-e o diez meses, lloraba coino endemoniado y jcr por atrás, dos hombres que aparecieron con un mon-
se retorcía en sus brazos. No tenía experiencia con bebés tón de herramientas batallaron unos pocos minutos con
y solo tenerlo encima lo puso muy nervioso, de modo la puerca delantera y lograron arrancarla. Así todo fue
que se lo alcanzó enseguida al enferr:iero, que lo llevó ¡lás ftcil pudieron secar a la madre rápidamente y lle-
hasta la ambulancia. v:rrla hasta la ambulancia. Lo que no se entendía era por
En tanto, el médico trat.abade evaluar la situación de qué Kamil no Carlos recién se dio cuenta cuando
la rnadre a trarés de la ventanilla rota. rrrlvió a meter Iacabezadentro del auto: de tanto inten-
--F{ay que sacarla va -d.ictar¡rinó--. Está viva, pero tlr mover el asiento, el pie se le había quedado trabado y
tiene una herida bastante fba. no lograba liberarlo.
La cuestión era cómo hacerlo. Alguien entre la nrulti- El árb,rl crujió una vez más con el viento.
tud sugirió r'olcar el respaldo del asiento y correrlo todo ya, pibe el poiicía.
-¡Salí -aulló
68 69
l¡irrrr,
7l
1 1, Los superltéroes no hizo más que imaginar todas las avenruras que vivi-
rian en adelante, cadz vez más espectaculares. Sin em-
no tienen pa,dres bargo, cuando Kamil finalmente volvió tenía un yeso en
cl pie y una actirud muy diferente de la que él espe.raba.
eso? pregunró Carios señalando
-¿Necesitás
ón sorpresa el yeso. -le
creen los nrédicos --susunó-. Yo prefiero no
-Eso
contradecirlos, por las dudas. Tuve que fingir bastante y
no fue fácil.
-¿Alguien dio'cuenta?
se
que no, pero tuve muchas dudas sobre cuán-
-Espero
L^ f^ ^de
Kamii creció nrás de lo que alguna r.ez clo hacer que sufría
-sonrió---.
Me habría venido bien
podrían haber imaginado. lis c¡rc un hombr-e clue estaba c¡ue estuvieras ahí y me avisaras qué hacer. Creo que me
entre la multitud filrnó t<;do el especráculo del rescare ,'¡trejé de más aigunas veces y olvidé quejame en otras.
y luego se lo pasó a un de A eso se su- Lo que en verdad lo wrprendió frre 1o que dijo después.
maron un par de diarios que publicarr¡n la historia con un riempo tenBo que estar muy ranquilo:
-Durante
[odos sus detalles.'Iotal qr-re durante una semana la ciu- nada de misiones de rescate. Ni persecuciones, rri peleas,
dad no habló más que cle ellos. Tardó en enrenderlo. El proble.rna, en realidad, erar:r
Los médicos explicaron el asunro del pie c{e csra ma- strs padres, a quienes no les gustaba nada su posición de
nera: al forcejear con el asiento, Kanril se había fisurado Iri'roe. Les había renido que prometer que ya no se iba a
y descolocado el tobillc, pero e-r:an t¿ies sri irerviosismo y n)cter en líos ni salir en defensa de nadie. Carios lo miró
su ansiedad por ayudar que no p*rcibió el dolor ha.sra lxrquiabierro. Duranre un ri€npo pensó que era el col-
más tarde. Eso agranclír su fzrnra: se trataba <ie un chi- rrr.r del egoísmo: ¿cómo era posible que quisieran evitar
co tan valiente, decían, qrie cieió de la.do su propio dolor i¡rrc l(amil ayudara a la gente en dificultades, que usara
para avudar a la mujer. trrs poderes para el bien'/
Como Kamii tardír una ser-nana en volver a la escueia. I)ero, pensándolo rnejor, entendió que no era tan iló-
Carlos recibió las feliciraciones por los clos. Fln ese riempo ¡ii.,,. Es que ser padre de un superhéroe, se dijo, no debía
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75
-
ZWtliug
-('^autfu '
enconrró que alguien había subido un pequeño vider-¡:
',r¡ '.:orreo electrónico v saitatrdc; cn su silla cada vez que
aunque era c{e baja calidad y las imágenes esraban un
t,i sistema emitía el pitido que indicaba el ingreso de un
poco bc-,rrosas, el médico lo observó una y otra .,rez, de-
nuevo mensaje. Pcrcl no hubo nada inreresante.
teniéndolo ¿ cada rrlomerlro para analizar ios detalles,
en parricular el insrarrre en que Kamil salía del auto la
y Volvió tarde a sLl casa y cornió los escasos restos que
gente lo aplaudía. La sangre le chcrreab a y eraevidente
t'ncontró en la heladera. Igual no tenía mucha hambre.
que su robiilo ya estaba nrai, pero el chico rardaba unos
1.,¡ había invaclido un malesrar que no terminaba de ex-
segundos en reaccionar y entonces parecía exagerar las
muestras de dolor. I'iicarse. Quizás era que esre rluevo giro en cl caso de
l(amil lo apartaba otra \/ez de sr¡ invesrigación e impri-
Sacó el cuaderno que había iniciado en Buen<¡s Aires
rníri en su r,ic-la una do..;is de incerridumbre. ¿\ \\¡asim la
había esrado a pr¡nro de tirar a ia ba-.ura ai llegar a
-¡'
Londlcs-- y agrego unas ráoidas i-loras para no oluido,
rrrccrrirJumbre lo irriraba: sn cerebro funcionaba n-reior
r rrando la:, cosas cstaban bicn pianeadas y organizirdas.
sus obsen'aciones. Recién entonces recordó c'l artículo
l)c'ro tal r,'ez, pcnsó rni.entras toilaba el riitirno traso de
que le había pedido a J.a secrcra¡ia: renía que estar en
rr:, l-;o erA c:se el motir,'o clc'su inqrrietud, sino exactarnen-
algún cajón. Los revolvió fn:nótica.rnente hasta ,¡r" dio
t(' rli contrario. Ahora ie rnolestaba haber: ignorado el
con éi, mezclado con papeles más ¡ecienres, y io leyó
con mucho cietenimiento. Ahí estaba el párr.afb q.r. r._ ¡r'inrer mensaje de Marga.¡ decidido abandonar la bús-
.
¡rrcda. sabía si era por Kamil o por él mismo, pero sc
corilaba, ei que hacía alusión a ffes pec,_rliares chicos de
'i\ ntía rnal, vagamente culpable. En su interior seguían
la ciudad de Lahore, en pakistán lr,lo era más que una
mención, pcro podía ponerlo l,t lc¿indose dos sensaciones: el deseo de descubrir algo
el carnino correcto. , icntificamenre importanre, algo que significara un sal-
Entre la lista de ¿urores del artículo figrrraba un co_
r(, cn su vida, v una preocupación real por.el chico. No
nocido, Asif Khari, un ::¡.ntigurr cornpañero de uni.¡ersi_
dad. Le escribró en ese nrisnro instarrt", coi:tándc¡le todo '.rbÍa cuál pesaba más.
Itecostado en el sillón, le dio vuel¡as al asr.rnto ¡n su
1o qtre.sabía de Kamii y pidiénciole cleta.flcs
cle su inves- ,.rbr-'z,a hasta quc se quecló dorrnido. Volvió a soñar con
tigación que pudieran ayudarlo.
, 1. lista vez Kamil corría con rodo el cuerpo envuclto en
Aunquesa.bía queel médrcono iba a re;ponder.Je inme-
ll.rr¡las. \\'asim lo miraba desde una esquina v aunque
diato, se pasó el lesto dcl día controlandolnsistent rnent"
1,, irrrent;rba, no lograba moverse para ayudarlo.
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p,
l-or mucho que lo intentó. Carlos nunca logró re-
corCar la cara clel chico que fue a buscarlos aquel ca-
tasrrófico día. Se acordaba en cambio deque acababan
de salir del colegio y de que Kamil estaba comiendo un
chocolate. Retuvo ese detalle porque cuando empezaron
a correr se le ca1ó y no paró a rec.ogerlo.
favor --había gritado el chico-. ilienen que
-¡Por
a,vudarnos
No sabían si lo habían visto alguna vez ni por qué los
buscaba a cllos, pero no hubo dempo de preguntar. A
todas luces el chico estaba aterrorizado.
--Tranquilo Kamil-. ¿Qé te pasa?
-dijo
una nena que estápor caer al l'acío.
-t{ay ¡Por favor,
\engan
Ernpezaron a caminar con él mienrras le hacían pre-
guntas.
está?
-¿Dónde
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-No re preocupes
-dijo Kamil_., seguro que lle_ ¡rrrús entendió que pensaba usarlo como arma. En ese
$amos a tiempo. nromento se iriclinó hacia él y susurró.
Corrieron ios riltimos cien meftos y llegaron al lugar
agitados. Ei edificir¡ estaba al fo'do de una calle sin sali-
-Cuando 1'o los araque corré, bajá por la escalera y
('\l)crame en la calle.
da. No era muy alto: apenas dos pisos. Carlos quiso negarse, pero Kamil le lanzó una mi-
---\'engan el chico, y los guió hasra una esca_ rr<lu tan furibunda que no pudo. Y sin dejar pasar un
-dijo
lera exrerna que iba direcro ala terr:aza-.
¡Rápiclo t..'¿.trndo se lanzó sobre los tres, repartiendo golpes con
Carlos subió primero. seguido de l(arnil. En un pri_ l.r hcbilla de su cinturón. El resto Carlos lo oyó mien-
mer vistazo no vieron a nadie. Ftabía ropa tendid" q.r. rr ils corría: gritos, los palos que golpeaban y alguien que
se agícaba con el viento y en el suelo unos zaparos ,rrrlló: "¡Se escapa ", en obvia referencia a el. Pero al pa-
peque_
ños abandonados. rr,'tcr Kamil los tenía entretenidos porque ninguno 1o
*el chico señaió el ranque de agua__, ¡r,amos , rtrrió. O quizás era que nunca fue para ellos el verda-
-Ailá
^ lorrieron aunque seguían sin ver a nadje. De pronro ,lt'r',r enernigo.
Carlos se dio vuelta para hablarie ai chico y notó qu€ ya lisa fue la idea que le empezó a dar vueltas mientras
no estaba. Algo no andaLra bien. ('\(:rpaba: que estaba presenciando una guerra entre dos
-Kamil --dijo frenándolo con urra mano, pero an_
tes de que puciiera teririinar la frase las cosas cambiaron
¡'rtlcres. De pronto Manfredi le parecía una especie de
l,cx Luthor, que siempre vuelve a buscar a Superman
abruptamente. f)e algiin lado surgieron rres figuras y a
lx)r'(¡re están destinados a enfrentarse. Qrizás él había
estos sí los de inmediaro: Manfredi y sus , ,¡rrlo involuntariamente en medio de una gran batalla
amigos. Los cres cenían palos en las manos. t'ntrr: el Bien v el Mal.
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tanzacle que saliera volando. Pero no, cayó con,r, ,uido si<in terrible allí había algo que estaba absorbiendo los
horrible. can horrible que si no huhicra estado se¡;uro de ¡roderes de Kanril. Algo que acruaba como la kriptonita
nada podía pasarle se irabr-ía desrnayado. ¡irrra Superman: era Ia única expiicación posible. Qizá
Se acercó corriendo hasta é1. Estaba drado boca al.',aio tc lo había puesto Manfredi, que estaba segu-
-ahora
y no se movía. Oyó gritos desde Ia teraza, v al levantar r'o -- era la encarnación del Mal. Ernpezó a revisarle la
la cabeza vio que Manfredi y sus anrigos observaban la | ( )pa, pero ncl encontró nada fuera dc lo corriente.
escena. Parecían asustados: tal vez creyeron que había --iienés que decirme dónde está la kriptonita --le
muerto y que los iban a culpar a ellos. Dos segundos .;r.lsurró al oído-. No la etlcuentro.
después ya no esraban. Enronces Carlos se agachó junro Pcro Kamil estaba demasiado débil para hablar. Si-
a Kamil y le hablé en susurros. qtriír revisándolo: ral vez no era un objeto, tal vez era algo
está, se fueron, podés levanrarte. nrírs sutil. como una pintura que le habían tirado. Buscó
-Ya
Pero no se movió. r;rstros en sus nlanos y en su cara. pero no había n¿da.
dejar de fingir ---insisrió--, nadie re rre. ,,\' si era un gas? Entonces tenía que estar saliendo de ai-
-Podés una rápida mirada a su alrededor detectó
Seguía sin contestar. Entnnces le rnovió un poco la rr ura par.te.
cabeza y se dio cuenta de que habn sangr"e. Eso no le r rriu caja de zapatos cerrada que le pareció sospu:hosa. Sc
gustó. En ese rnornento una rnujcr que había visto todo' ,rt crcó cuidadosamente y la abrió con un pie: solo renía
descleotra casa llegó corriendo y .se agachó junro a elL:s. l'.rl:'cles. Siguió buscando. llebía ernpezado a mirar en ei
Qrizás era méclica, porque parecía manejarse con mu_ t.rcho de basura cuando llego la ambulancia.
cha soltura: le rocí-' el cuello 1, le abrió cuidadosamenre r\ partir de ese mornento todo succdió muy rápido.
l{,rl:uon dos holnbres con equipos, lo auscnltaron v lo
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¡J (;
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L4. Los chicos de La/tore "Sr las cosas son como imagirro estanlos ante una
cn()rrne casualidac{ Khan--: creo qlre has en-
-decía
contraclo a un miembro del grupo que licvo dos años es-
tr,rdiando'. En realiclad eran trc:s ios grupos vinculhclos
por lazos fámiliares que habían sido objeto del esnrdio
eir la ciudad de Lahore. La primera. conclusión ("uua
conclusión pasmosa", decía)era que al menos tres chrcos
.le esa familia nunca en sus vidas habíau experimenta-
do el clolor. Y quizá tampoco otros miembros que va no
vir'ían, a quienes s.: recordaba como fuert.-s y resisteutes:
Ctr"rdo Daniel \\hsim se desperró y enderezó la ca- gcntc que hasta el día de su rnuerte no se había queiado
beza un inrenso dolor en el cuello le arrancó un quejido. de nada. Pero, por distintos motivos, habían fallecido
Caminó hacia el dormitorio, furioso consigo mismo por c-lemasiado jór'enes.
haberse quedado dormido en esa esrúpida posición, y se El entusiasmo de Khan con su hallazgo era eviclente:
dejó caer sobre la cama. Aún era temprano: tenía al menos sc abrían enormes posibilidades para la investigación
dos horas más. Pero diez minutos después supo ql-le ya rio clcl dolor y de nuevos medicamentos para corrrbatir-
iba a poder conci liar el sue ño y se ler.anró. En la coiirr" p.r.o lo, decía. Contrariarnente a los pocos casos descriptos
fruera sacó u'a rrtanzana
a calentar agua para el ré y de la cn la lite¡atura médica, en los que la insensibilidad al
que mordisqueó mientras caminaba hacia la sala. Vol.vió dolor solía estar acornpaínda de diversas afecciones,
a chequear su con€o electronico (omo problemas cardíacos o un retraso en el desarro-
;,, al fin, ahí esraba: entre
inútiles publicidades de rnedicinas v aparacos elecrrónicos, lkr, Khan contaba que estos chicos eran perfectamentc
brillaba la respuesta de str amigo Asif Khan. W-asim <Jejó la saludables. "Por tu descripción, crt:o que Karnil podría
manzana a un lado y abrió el mensaje. Era largo -._observó csrar relacionado de alguna forma con esta familia:
en un prirner \¡israZo-, Asif se había tomado un consicle_ 'tr¡dos los detalles mencionados coinciden. Si pudieras
rable trabajo responderLe. X4ienrras empezaba a leer, estudiarlo junto con sus padres y hermanos, en caso
en la cocina el agua hin'ió r¡ la iar.ra se apagó autornáti- ..lc que i<¡s tuviera, podríamos incorporarlos a nuestros
camentg pero él yahabíaperdido todo in erés en el té. resultados".
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flasta el momento sokr habían hecho una escuer¿l :;ta familia a partir de las noticias de utr chico qtrc había
rnención del caso eir el artículo leído por Wasim. percr irlo v¿rrias r.,eces al hospital a que le cLlraran todo tipo
ahor¡r, afirnraba Khan, su equipo de investigacitin I rcridas, pcro no nrln ifestabet n in g u na molcst i a.'firu-r¡ro-
había
:rvanzado mucho y falraba muy poco para que ptrbli- r o rrceptaba adi'ertencias ni cotrseios. Era tamosrt pcirquc
caran ios resultad<¡s. "puecio adelantarte ..rr-,_ solía camir-lar por el techo dc los trenes clr nlovilttietltc¡,
"lgi,,-ro,
clusiones ---clecí¿r--_. Lo fundamental es q.,. logrn,rr.r, rlt: Ios que luego saltaba para impresionar a stts amigos.
idenrificar el gen quc controla el dolor. dciwÁ,..,y, Itabía en su actitud demasiado exhibicionismo. Nadic
"l
rnutación produjo en esras peÍsonas la pérdida c{c la fun_ Ptrdo fren¿rrlo..Cuando las n<iticias uos llevaron hast:l st-t
ción del canal de sodio y por eso la inca¡-raciciad para r.,rsa llevaba dos meses ínticrt(), atr<tpellado por Llll trcl")
cxperirnenrar el dolor". .' rr:indo se cayó dcl techo dc otro que circulaba por ttna
Para que eso sucediera, exi:licaba, [a persona clebía r ía paralela. Se llamaba Raficl Nagi.
heredar c-l's copias delge'defécruoso, tanro de la madrer Khan había clelado a continuacií>n ltrr espacio en
corno dcl padr.e. Eso, segírn conrprobaron, habí¿ sucedido
bl:rnco, como parzr pcrnritir quc \ÁIasim digiricra esa no-
e'n varios casos del
¿grllpo esrudiado, parre de una ccxnuni_ r ir:ia. l)espr-iés aer:egaba una írltima fi'asc: "Espero qtlc ¿r
.lad en la que no cra cxtraño casarse con algírn micmbnr
i(:rrnil no le pase lcr misnto".
t{el rnismo grupo famrliar: r-rn primo, por cjernulo.
Ul méclico ley<i la c¿rrta cornpleta dos \¡eces. Lueeo lla-
"Como sabrá¡;, no pcrcibir dolor es algo e*uemacla_
nri, a l¿r agencia dc viaies y pregurltó si podía adclantar la
lncntc pcli*roso. Ei dolor es Lril arriso de que algo no li'cira de su p2rrtid¿ hacia la Argcntina. Era evidcnte c'lLle
:urda bien: al rx.' recilrir ese ¿rviso, no sc b,_r..n .y.rd. o n,r iba a hacer nineírn qran descubrimiento cicntífico: el
ttelnp(). A menudo, incluso, la persona sc daíra a sí rnis_
cr¡tripo de Khan ya lo había hecho. Per<l qr.rizás al mcnos
nr¿r \,':l qLle su clrerpo no le picic límites. Ese es
el caso 1',xlría llegar a tiempo para avudar a Kamil.
dc los más ¡rcqucíros, hirv que ,,.igilarlos constantementc
porquc a cada momento se provocan quenraduras y he_
ridas dc rrd. ripo. Sc sicnte' fuer¡es ..r",rclo .,., .u"ii.lr,J
son rnLrv fi.ágiled'.
Khan sc había guar.clado par:r el final la parre rlc ia
.
liistoria c}rc lr-lcuo:; le gustaba. .,Nosotros llcgamos hastrr
9o
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15. En busca de la kriptonita 'l¡rnbién para eiaborar un plan. Ilabía decidido que iba
.r encontrar el lugar donde 1o tenían y luego, en algún
rnomento en que n<¡ hubiese nadie en la habitación, re-
visaria tod<l bien hasta dar con lo que fuera que estaba
anulando sus poderes. Entonces sacaría esa sustancia
tlc la habieación y Kamil podría crlrarse. Pero el asunro
rcsultó más difícil cie lo esperado, porque cada vez que
.rtrar,'esaba la puerra que decía "Emergencias" alguien lo
tlctenía y lo mandaba otra vez. ala sala. Al final decidió
('sperar hasta qtre fuera de noche: seguramente habría
^
É\penas la ambulancia ilego a la clínica, Kamil fue rrlenos gente )/ las cosas se tranquilízarían. Debió que-
conducido a toda l'elocidacl al secror de Emergencias. A .larse dormido, porque cle pronto abrió los ojos y vio
Carlos le dijeron que se quedara un raro en la sala de f'rcnte a él a la madre de Karnil. Urros pasos más allá
espera, que ya le avisarian cuanc{o pudiera l,erlo. pero t-staba ei padre, habland<l con un niédico.
después rcdo ei mr-rndopareció olvidarse de é1. En derer- --preguntó la mujer.
-;Carlos?
minado monrento, una enferrnera a la que detu,u,o para Notó que esta vez estaba vestida de forma más común,
pedirle noricias le sugirió que se fuera a su casa y voi- con pantalones, carnisa clara y un pañuelo de colorcs so-
viera aldía siguienre. É1se linritó a negar cc¡n la ,ábrr.^, lrrr: los hombros. Era efecti'"'amente muy hermosa. Tenía
ofbndido. ¿Córno iba a abandonar a i, ,,r,igo en ma- lebios gruesos, pintados de un rosa pálido. Carlos pensó
nos de genre que no renía la más mínima idca de lo que tlrrc si los abría 1o suficiente quizápodría ver si le fáltaba
escaba pasarrdo? Se iba a qrredar ahí todo 1" q.,. fuese ll punta de la lengua. Pero no parecía que eso fuese a
necesari<¡. rnenos en la sala de espera habtaun bidón rrrccdcr. Ella lo miraba con cxtrañeza.
con agua fría y él renía galleti.cas en la mochila: podía - Carlos?
-¿Sos
--Sí. -insistió.
resistir bastante.
No supo ex¿rctamente cuánro tiempo pasó porque no --Soy la marná de Kamil -dijo en 1rn casrellano diFr-
tenía reloj, pero fue suÍiciente para rornar cinco vasos cil--. Ahora. nosotros nos vamos a ocupar de é1. Tenés que
cle agua. comerse rodas las galletitas y aburrirse mucho. rr a casa: tus padres seguramente estarán preocupados.
9Z 93
94 9.5
í.?I4-..; jin
;i;;.;,i1:
'-iÍ+;?:iir
-Buent>, te voy a dejar erltrar solo unos rninutos. Sus r*i'#$i
¡¡;.;;...; l
padres l-Io esfátr rin este motnentcr v creo que él dt¡crme, r-¡trt;].;''
pero podés vcrlo. P;tra quc re quedes Lur poco más rran-
qtriic-r. Va a scr sol,r un nlomento. ¿entcnclido?
Carlos asinriír y' cntró. Esraba un poco asustado y el
a.specto de Kanril no ayudó para rranquilizarlo en a[-¡-
soluto. N4ás bien al conrrario: tenía la cabeza vendada v
unos tubos se introducian cn su brazo derecho. Como .*¡
((,
{rstrlra tapaclo l-ro se veía cl resto dei cucrpo, pero le pare-
ciíl que lo tcnían prácricanrenrc inmoviliz.ado. No abrió
kls .>jos cuarido sc ii, acercó
*-Hoia, Kan'ril --susu rró.-. Sor.' Carbs.
No hr.rbo respllesra. La entérrnera 1o niiraba tiesde la
puefta.
-Estír doriniCo, ¿viste? Ahora varnos.
Pero él no se movió.
--Qrisie:ra quedarrne unol; mir-rutc¡s acá sentado
- dijo señalando la siila- -. Un nronrcnro, nada más,
por si se despier:ra.
L:r rnr-rjer se mordió el labio.I)udaba.
tinalmcnte-, )¡o rerrso quc ir a bus-
-Buetro -dijo
c¿lr una bolsa de suero. No rardo rnás de cinco minutos.
Y cuando vuelva. rc vas. ¿Esrá bien?
_-Sí.
l\penas cerró la pucrta se ievanró ;v rniró para todos
lados: tenía quc enconrrar lo quc 1o estaba debiiitando.
C)bscr vó que cn una re¡risa, junto bore ila de ,rgua
L)6
mineral, había un papel plateado, del tipo de los de los l rubos unidos a su brazo. NTo sc veía nacla bien. por ul¡
chocolates. Estaba doblado en varias partes. No se veía n)omenro se planteó una.horrible posibilidad:
¿y si las
especialmente raro, pero decidió guardárselo en el bolsi- (()sas no eran como pensaba?
¿y si en realidad Kamil no
llo. Después se acercó a la cama. t criía- poderes?
Qrizás hubiera"orra explicación, algó que
estoy buscando la kriptonita, o como se lla- ,c lc había escapado porque era demasiado chicc
oá.*"_
-Kamil,
me lo que te pusieron. ¿tr4e entendés? siado tonro. Qrizá su amigo era igual de hunrano
que
Hizo un sonido vago' algo como "mmmm", pero qr:i t'ualquiera. En ese caso, pensó entonces con un sobresal_
zilvblabadormido. Carlos siguió revisando muebles y t(), estaba ran mal como aparentaba. A punto de morir-
caiones, pero nada llamó su atencióu. Se había agachado Pero no, rlo era posible. Carlos pateó una lata que es_
_
para balo la cama cuando se abrió la puerta' r;rba en medio de la calle, enojado consigo misrno por
haciendo? --preguntó la enfermera' permitirse pensar .ro. Él lo había visro hacer cosas fa_
-¿Qémeestás
cayó algo y eü ese momento vio una hulosas. Increíbles. Kamil tenía poderes reales y se iba a
--Se -dijo,
moneda---. Esto --se la mosuír mientras se levantaba' ( urar.
¿Acaso alguna vez se muere un superhéroe? No,
Después la guardó en un bolsillo. csa es justamenre la gracia del asunro: los superhéroes
no
--Bueno, ahora tenés qtte irte. ptrcden norirse. Kamii se renía que salvar. Se lo repitió
Le susuiró una despedida a Kamil, ciue nt) contes- cluranre todo el camino. Se tenía que salr.ar.
tó nada. Después le agradeció a la enfermera y caminó
despacio hasta la salida. Se sentía decepcionado: tanto
esfuerzo para etttrar en la habitación y había sido com-
pletamente inútil. Mientras baiaba las escaleras del
hospital sacó la moneda y la observó: era de otro país,
-fenía una media luna
aunque no podía rejcottocer cuál'
y una estrella. Voivió a guardarla en el boisiilo y duran-
te un tiempo la olvidó pcr completo.
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I ()tr
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En ese momento se o,vó un ruido en ei pa:;illo y entró .\ r'cccs se sentaba junro a la ventana y miraba hacia la
Kalnil. Caminaba con muk:tas, arrasfrando ligeramente
tll
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calle, como si esruviera morralmente aburrido de lo que Después le abrió la puerta v se dcspidieron. Anres de
se hablaba. Insistía en qlle quería saliq aunque sus pa- subirse al a,;to, Wasirn miró otra vez hacia ia casa y vio
dre-. se lo habían prohibido. a Karnil en ia ven¡ana. Era desencanto io que mostraban
qué'irinieron a la Argentina? preguntó sus ojos, pensó. LIn tlemendo desencanto.
-¿Por
ese día Wasim a F-arah.
-le
lhnbién él estaba Lin poco rrisre. Sabía que había he-
--Mi marido es representante de uria empresa y sue- cho lo que tenía que hacer, pero al misrno tiempo sentía
len rnoverlo de un lugar a otro. Pensé que quizá sería que le había quitado al chico algo valioso. Algo irrecu-
bueno para aquí, cambiar de ámbito, pero perable.
no deja de ser é1, esté donde esté.
En la rildma visita el médico lo notó distinto. Supo
que le habían contado 1o de Rafiq y, aunque segírn su
madre no pareció mostrarse muy apenado, algo en él
había cambiado. Ya no tenía ese briilo desafiante en la
mirada. Era aigo casi imperceptibie, pensó Wasim, pero
esraba ahí: una cierta tristeza.
Acordaron iniciar los estr¡dic,s recién la semana si-
guiente, para rleiar que festejara tranquilo su cumplea-
ños. Farah le contó que solo harían una celebración
famiijar, a la que se surnarían dos o tres amigos de Ka-
mil. Ei había puesto como condición que no se hablara
del tema en ia fiesta. No quería que nineuno de sus ami-
gos 1o supiera. Especialrnentc Carlos, había dicho.
es Carlos? Wasim, ya en la
-¿Qién -preguntó
Puerta.
---Es un chico tlel colegio, un poco rnenor que é1. Muv
tierno --Farah sonrió--. Estrrvo enorrnemente preocu-
paclo todo este tiempo. Creo orue lo aclmira dernasiado.
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q&.Lh't¿ Q
-Ú,r rn ttPG
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,,:ll,*
a Kamil, aplaudidos por una multitud: Superkam y el ,rrriba sombra fugaz:. trna rnancha que se agitaba
loven Karl. -una
\'Irtre las cstrcllas--. levantal-ra una m¿lno disrraídarnen-
El anillo, estaba absolutamente seguro. ya lo había ((', conlo si saiudara. Liicgo se quedal>a un rato disfru-
ayudado a salir de varios problemas. Era una tranquili- tlrr.lo cie la brisa y esperando vcr algo ílnico, auirqnc
dad tenerlo con él se sentía protegido por Lina misteriosa
fierza superior. ';rtría que en verdad nada iba a pasar.
A menudo planeaba lo que haría cuando viera otra
vez aKamil. Lo primero, pensaba. sería ciarle las gracias.
Por haberle dado ese anillo protector y por salvarlo de
muchas cosas. De Manfredi, del fuego, de tantos peli-
gros. Y también cle ser para siempre Pulgarcito. Llegó
a imaginar perfectamente todos los detalles, cada gesto
que harían y cada palabra que dirían en esa conversa-
ción. Perc, minca más lo vio.
lZO
Aclaración
r2J
Indice
1,EI sereta..... 5
2. Caru a cara con Manfredl t1
3. El té del doctorWasim 19
4. El poder'de lcts ojos............ 23
J: Corriendo tras una sombra............ 31
6. Lafarsa--. 43
7. A traaés de las lla¡nas 50
8.
().
Las dudas del
t0.
u. Los superhéroes no tienen padres
t2. Noticias para el doctor Wasim............ ............. z6
t.l. 8t
t4.
Il. En busca de la kriptonita........ 92
| ('. La decepción ........ iln
17. EI rnisterio de la moneda t0]
I ti. El encuenffo ......... tuz
l, .r. La iiespedida il4
t25
I
t--
I
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