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Características de la Cuaresma

El documento presenta una discusión sobre los diferentes aspectos de la Cuaresma desde perspectivas social, familiar, geográfica, política, religiosa. Explica que aunque la Biblia no menciona la Cuaresma, los católicos pueden decidir celebrarla o no. También describe las tradiciones cuaresmales como el ayuno, la abstinencia de carne y la introspección espiritual como formas de arrepentimiento y preparación para la Semana Santa.

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Características de la Cuaresma

El documento presenta una discusión sobre los diferentes aspectos de la Cuaresma desde perspectivas social, familiar, geográfica, política, religiosa. Explica que aunque la Biblia no menciona la Cuaresma, los católicos pueden decidir celebrarla o no. También describe las tradiciones cuaresmales como el ayuno, la abstinencia de carne y la introspección espiritual como formas de arrepentimiento y preparación para la Semana Santa.

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Aspecto Social

Aunque la Biblia no menciona la Cuaresma ni nos manda a celebrarla, todos los católicos
podemos decidir celebrarla o no. Debemos obedecer siempre lo que sentimos que Dios quiere
que hagamos, no solo en este tema de celebrar una fecha o no. También es importante no
imponer nuestra decisión a otras personas ni juzgarles, sea cual sea su convicción.

Durante los 40 días de Cuaresma es común abstenerse de cosas como la comida, el ocio u
otras distracciones para enfocarse en el arrepentimiento y en dejar atrás los excesos. Sin
embargo, debemos tener claro que no hay ninguna penitencia o sacrificio que podamos hacer
para merecer o ganar el perdón de nuestros pecados. Somos perdonados por la gracia de Dios
a través de Jesús y su sacrificio en la cruz. No hay ningún esfuerzo humano que nos pueda
asegurar la vida eterna.

La Semana Santa es el período más importante para la religión cristiana ya que se conmemora
la muerte y resurrección de Cristo, fundamento principal del cristianismo. Con esto, la mayor
promesa que Dios le hizo a los seres humanos, quedó cumplida y se repite en cada Comunión.
Sin embargo, conmemorar dicho suceso no sólo se queda en una mera celebración, va más allá
de un simple recordatorio, pues enseña un nuevo modo de vida.

No hay nada malo en aprovechar las semanas previas a Semana Santa para pasar más tiempo
con Dios en oración y alabanza. ¡Todo lo contrario! Siempre es bueno buscar la cercanía de
nuestro Señor. Podemos meditar sobre el ministerio de Jesús, leer los Evangelios, pedirle a
Dios que renueve nuestro amor por él y que nos ayude a ser más agradecidos. También
podemos aprovechar para hacer algún tipo de ayuno y para fortalecer nuestra relación con
Dios.
Aspecto Familiar
Debido a los muchos desafíos que enfrentan las familias de hoy en día, ahora es el momento perfecto y
el hogar es el lugar perfecto para experimentar la Cuaresma. Después de todo, el hogar es donde nos
apresuramos y descansamos, donde tenemos esperanza y nos preocupamos, donde amamos y
perdonamos. El hogar es donde experimentamos la salvación del día a día con mayor frecuencia. Las
experiencias cuaresmales pueden tener lugar en casi todas las habitaciones del hogar.

Además del " viernes de pescado", se designa una noche a la semana para juntos preparar una comida.
Se asigna un plato o tarea diferente a cada miembro de la familia. Antes de comenzar, hablemos acerca
de cómo cada miembro de la familia está dando a los demás, dando tiempo, esfuerzo y cuidado para
alimentar a toda la familia para que haga la voluntad de Dios. Comenzamos con una oración de gratitud y
petición.

El ayuno y la abstinencia se han considerado expresiones apropiadas de arrepentimiento por los pecados
cometidos. Como católicos, ayunamos el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, y nos abstenemos de
comer carne el Miércoles de Ceniza y todos los viernes durante la Cuaresma. Ayunar y abstenerse de
comer carne nos recuerdan nuestra fe en Dios, quien es la fuente de toda abundancia y todo alimento.
Como católicos, se nos alienta a ayunar de manera voluntaria y practicar la abnegación con frecuencia
durante todo el año, así logramos llevar una vida de moderación que nos ayuda a profundizar nuestra
compasión por las personas que lo necesiten y desarrollar un hambre y una sed más profundas de Dios.
Aspecto Geografico

Es la cuaresma de quien se sacrifica por un bien mayor, es la cuaresma de la superación, de la


lucha por el desarrollo. El tiempo de cuaresma se reconoce como mera preposición, no como
la última palabra.

Pero no solo hay un tiempo de cuaresma, también hay el espacio de cuaresma, un espacio
donde se vive, y donde existe la cuaresma, la geografía de la cuaresma.

La cuaresma del espacio es mucho más cruel, más pesada que el tiempo de cuaresma. Es la
cuaresma que podemos señalar en un mapa, el espacio geográfico de los países pobres, o
resiguiendo las calles que delimitan los barrios más pobres de una ciudad. Es el ayuno
involuntario, cruel e ignorado de los refugiados, el sufrimiento de millones de niños, de
ancianos, mujeres e inmigrantes causado por el egoísmo, la insolidaridad y la injusticia que no
solo tolera, sino que acepta y aún le conviene, que la necesidad conviva al lado del despilfarro
y la miseria al lado de la ostentación. Dos espacios separados por finas pero muy bien
definidas fronteras que separan dos mundos. Es una cuaresma que no va a ninguna parte. No
se mueve, y solo de muy lejos ve la resurrección. Es la cuaresma de la pobreza sistemática,
necesaria para el sistema del bienestar, porque éste se aguanta gracias a aquella.

Pero la primacía del tiempo no es solo filosófica sino también práctica. A pesar de lo pesadas
que son las cuaresmas del espacio, tampoco ellas tienen la última palabra. Porque las
cuaresmas del tiempo son las que invaden el corazón y el ánimo, y éstas siempre pueden
cargar a aquellas.

Sabemos que la cuaresma del tiempo, esta cuaresma que empezamos a celebrar, irá
conquistando despacio pero decididamente, la cuaresma del espacio que tiene atrapada a
tantas personas. Depende de cada uno de nosotros.
Aspecto Politico

El siglo IV, cuando los emperadores Licinio y Constantino en reuniones tenidas en Milan en
febrero del 313 establecen que “a todos los súbditos, incluidos expresamente los cristianos, se
les autoriza a seguir libremente la religión que mejor les pareciera”. Promulga su edicto dando
libertad a la Iglesia y cerrando así la época de las persecuciones, será el momento a partir del
cual el año litúrgico se irá desarrollando de manera definitiva.

Será entonces cuando se introducirá un tiempo de preparación penitencial y de conversión


para poder celebrar adecuadamente la Pascua: un tiempo que primero varía de duración
según los lugares, pero que finalmente, tomando como modelo los días que Jesús estuvo en el
desierto preparándose para su misión, queda fijado en cuarenta días: es el tiempo de
Cuaresma, que empieza el primer domingo de Cuaresma y acaba el Jueves Santo, a punto para
empezar la celebración de la muerte y resurrección de Jesús. El número 40 expresa, en la
simbología judía, un tiempo largo. Este tiempo de preparación para todos los cristianos tendrá
un valor especial para todos los que se preparaban para el Bautismo: la Cuaresma será,
efectivamente, el tiempo de preparación inmediata para el Bautismo que habían de recibir en
la Vigilia Pascual. Esto hará que, para los ya bautizados, la Cuaresma adquiera también un tono
de renovación del propio Bautismo, que se expresará con la renovación de las promesas
bautismales la noche de Pascua. Y también, finalmente, será la Cuaresma el tiempo en el que
los pecadores que habían cumplido su tiempo de penitencia se preparaban para ser
reconciliados y reincorporados a la comunidad. (Después, en el siglo VI, como los domingos no
eran días penitenciales y se querían asegurar cuarenta días exactos de penitencia, se avanzará
el inicio de la Cuaresma al miércoles anterior al primer domingo, y así nacerá el Miércoles de
Ceniza).
Aspecto Religioso

En el primer día de Cuaresma, los cristianos van a la iglesia para celebrar las cenizas. El
sacerdote oficia y dibuja una cruz en la frente de los fieles, puede recitar la fórmula tradicional.
«Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás». Un símbolo fuerte del luto, las cenizas
representan la insignificancia del hombre hacia el Absoluto al que se le promete.

El sentido de la Cuaresma es recordarnos que Jesús estuvo tentado de sucumbir ante los
encantos de ser considerado como un hombre de poder, admirado y aplaudido que podría
haber tenido privilegios a su alcance. Esto es, como nos podría suceder y, de hecho, nos
sucede a diario al resto de los humanos, hay placeres que a todos nos gustan, sin embargo
caer en ellos es perjudicar nuestro espíritu. Y no estamos hablando únicamente de placeres
físicos, sino de tentaciones o gustos para el ego.

Durante la Cuaresma católica, los domingos no se brinda ayuno. Muchos creyentes aprovechan
la Cuaresma para confesar sus pecados. Desde la edad de 14 años, los cristianos se han
abstenido de comer carne, especialmente todos los viernes. Púrpura es el color de la
Cuaresma, se encuentra en las iglesias en esta época particular del año.

También debemos intensificar la escucha y la meditación atenta a la Palabra de Dios, la


asistencia frecuente al Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, lo mismo la práctica del
ayuno, según las posibilidades de cada uno.

Esta vivencia de la caridad debemos vivirla de manera especial con aquél a quien tenemos
más cerca, en el ambiente concreto en el que nos movemos. Así, vamos construyendo en el
otro "el bien más precioso y efectivo, que es el de Ia coherencia con la propia vocación
cristiana" (Juan Pablo II).

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