Esta gracia interior marcó su vida
Doña Lucilia sostiene
entera. Ya en la ancianidad, aún
maternalmente a Plinio
decía que esa era la base y el
en sus brazos
fundamento de su devoción a la
Santísima Virgen. Con frecuencia, en las tardes, iba a visitar
aquella imagen.
Recogimiento
En las tardes del Dr. Plinio, más de una hora era consagrada a
la oración, además de las oraciones que hacía por las mañanas, Delante de la imagen de
María Auxiliadora, el
en el período nocturno y en la acción de gracias después su Dr. Plinio, con 12 años,
comunión diaria. interpretó la invocación
“Salve Reina” por
“Salvadme, Reina”
Su día comenzaba con aproximadamente quince minutos de
oraciones diversas, gradualmente aumentadas a lo largo de la vida; pues, según él, aquello que
se ofrece a Nuestra Señora no se le quita más. Así, salvo casos circunstanciales, si él incluía en
la lista de sus oraciones alguna otra particular, ella continuaría hasta el fin de su vida.
Diariamente acostumbraba rezar sus oraciones a camino de alguna iglesia donde pudiera
recogerse. En una época en que los teléfonos móviles eran aún raros, él escapaba así de las
interrupciones y otras preocupaciones que pudiesen distraerlo durante las oraciones. Ya al
sentarse en el automóvil, su fisonomía cambiaba, iniciando una larga lista de oraciones, entre
las cuales sobresale la Consagración a Nuestra Señora según el método de San Luis María
Grignion de Montfort. Los salmos del Santísimo Nombre de María, el Pequeño Oficio de
Nuestra Señora, novenas perpetuas, oraciones por el Sumo Pontífice, rosarios de jacula