Lección 10. VEJEZ.
CAMBIOS COGNITIVOS
CAMBIOS EN LA MEMORIA
Uno de los aspectos que componen el estudio del ciclo de vida es el cognitivo, el cual está compuesto por
el aprendizaje, atención, memoria, lenguaje, pensamiento, razonamiento, creatividad y sabiduría. En la
etapa de la vejez o adultez tardía (65 años en adelante), existen cambios en este aspecto, producto de los
tipos de envejecimiento (primario y secundario), siendo normal que se presente, pero si no se sufre de
alguna enfermedad grave y se lleva un estilo de vida sano, se espera que las personas de esta edad
puedan compensar el deterioro.
Memoria a corto plazo: es la que trabaja con la memoria sensorial, donde se almacena la información
sensorial y la memoria de trabajo, que es el almacenamiento a corto plazo de la información que se
procesa de forma activa (Papalia & Martorell, 2017, p. 522).
En esta etapa la sensorial no se encuentra afectada, mientras que la de trabajo sufre un deterioro,
teniendo como consecuencia que a los adultos tardíos se les dificulte realizar más de una tarea a la vez.
Memoria a largo plazo: la compone la memoria episódica, que es la que almacena eventos específicos y
se expresa mediante la reconstrucción de ellos; en esta etapa es donde se considera que existe un
deterioro conforme avanza la edad.
La memoria semántica, que es el almacenamiento de significados, hechos y conceptos, casi no es afectada
por el deterioro, incluso puede aumentar con la edad.
La memoria procedimental, es la que almacena habilidades motoras, hábitos y maneras de hacer las
cosas, es decir, procedimientos habituales como el andar en bicicleta o el recorrido a ciertos lugares, en
los adultos mayores sanos no se encuentra deteriorada.
CAMBIOS EN EL LENGUAJE
Conforme se envejece se empiezan a tener problemas en el lenguaje, pero se considera que son debido a
la memoria y no al proceso mismo. Aunque estas situaciones aparecen en el ciclo de vida en cualquier
etapa, es más común en la vejez.
CAMBIOS EN LA ATENCIÓN
La capacidad de la atención en la vejez se hace más lenta, por lo que cambiar de un tema o tarea a otro
con rapidez se vuelve más difícil. Esto puede mejorar si se realizan actividades enfocadas a la permanencia
de la atención en las diferentes actividades, siendo posible debido a la plasticidad del cerebro, que
permite adecuarse y enfrentar las situaciones. Esta capacidad se ve mermada cuando no se estimula.
CAMBIOS EN LA INTELIGENCIA, CREATIVIDAD Y SABIDURÍA
INTELIGENCIA: La inteligencia es el proceso para alcanzar metas y resolver problemas de forma
adaptativa, involucra el razonamiento y aprendizaje. La inteligencia en una persona se refiere a la
capacidad de discriminar estímulos y conceptos, establecer objetivos, propósitos y metas, actuando en
consecuencia, para tener una vida funcional, efectiva y adecuada para desarrollarse en su entorno.
En esta etapa del ciclo de vida se considera que existe un deterioro en la inteligencia debido al
envejecimiento, pero no es fácil de precisar, ya que este proceso cognitivo es muy complejo, porque está
conformado por muchos elementos relacionados entre sí, dando por resultado que en algunos de estos
componentes exista un deterioro y en otros avances, lo que afecta el proceso, siendo difícil determinar
exactamente su situación y eso sin tomar en cuenta la variación individual.
PROCESOS MENTALES: Papalia y Martorell (2017), refieren que la velocidad de los procesos mentales y el
razonamiento abstracto, pueden disminuir en los años finales, debido al deterioro neurológico, aunque
existe mucha variación individual, estos procesos intelectuales se pueden mantener relativamente
intactos cuando el deterioro del sistema nervioso no es mayor. Se considera que los procesos mentales se
mantienen, ya que se logra la capacidad del procesamiento automático, como en la inteligencia práctica,
que es la que se aplica en las actividades cotidianas y, si no hay enfermedad, se mantiene
adecuadamente. Esto mejora con hábitos saludables y adecuada estimulación.
Cuando existen problemas en la salud, falta de estimulación socio-ambiental, acontecimientos que se
viven negativamente (jubilación, viudez, entre otros) y un estilo de vida pernicioso, el declive en la
inteligencia es mayor y si a esto se le suman los rasgos de personalidad que no favorezcan la socialización,
el declive aumenta, recordando que en cada persona es diferente. La rigidez de la personalidad en los
adultos mayores puede ser una respuesta al deterioro, una forma de compensación que se traduce en
ideas, actitudes y comportamientos poco flexibles ante el cambio, que poco a poco va afectando la
estimulación cognitiva.
En la etapa de vejez existen cambios en la inteligencia, pero no todos son consecuencia del deterioro, sino
también del cambio en la forma de procesamiento intelectual, es decir, que una persona en esta etapa
hace las cosas de diferente manera en comparación a etapas anteriores, como una forma de
compensación a la nueva realidad física.
FLUIDEZ CRISTALIZADA: Raymond Cattell propone la existencia de dos tipos de inteligencia: fluida y
cristalizada.
La inteligencia fluida abarca los procesamientos de las relaciones percibidas, la amplitud de
conciencia en el razonamiento, la abstracción, formación de conceptos y resolución de problemas,
enfrentando situaciones nuevas de forma ágil, sin ayuda de la experiencia o aprendizajes previos.
En la vejez tiende a disminuir.
La inteligencia cristalizada se refiere a las estrategias y conocimientos adquiridos por el
aprendizaje y las habilidades intelectuales desarrolladas, que producen el aumento de esta
inteligencia a lo largo de la vida, fortaleciéndose con la experiencia. En los adultos mayores ésta
permanece estable y puede crecer.
CREATIVIDAD Y SABIDURÍA: En la actualidad varios investigadores relacionan a la inteligencia con
la creatividad y la sabiduría, mencionando que estas dos últimas son distintivas de los seres humanos. De
acuerdo con Cornachiole (2002, p. 98), la creatividad es la capacidad de innovar, para cambiar el ambiente
en lugar de adaptarse pasivamente. La sabiduría es la capacidad de adquirir una perspectiva amplia sobre
la vida y discernir el significado general de ella. Comprende aspectos cognitivos, pero también afectivos y
prácticos. En la etapa de vejez la creatividad tiende a disminuir, pero la sabiduría muestra un incremento
significativo.
Papalia, Sterns, Feldman y Camp (2009), refieren que en la actualidad se acepta científicamente que la
inteligencia es posible entrenarla a cualquier edad. El entrenamiento y la práctica pueden mejorar el
desempeño, incluso de las tareas fluidas; los declives se pueden relacionar principalmente con la falta de
ejercicio intelectual, por lo que, en la vejez es muy importante que el adulto mayor se mantenga activo
mental y físicamente, en programas educativos que estimulen la inteligencia.