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Salmo 96 Teología y Misión

El Salmo 96 es un himno de entronización que celebra el reinado soberano del Señor sobre todas las naciones. El salmo hace un llamado al pueblo de Dios a proclamar entre los pueblos las maravillas del Señor y anunciar que "Jehová reina", con el fin de que todas las naciones lo alaben.

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Salmo 96 Teología y Misión

El Salmo 96 es un himno de entronización que celebra el reinado soberano del Señor sobre todas las naciones. El salmo hace un llamado al pueblo de Dios a proclamar entre los pueblos las maravillas del Señor y anunciar que "Jehová reina", con el fin de que todas las naciones lo alaben.

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Por Sebastián Romero Orellana

Salmo 96 – El Señor Reina

vd"_x' ryviä hw"hyl;â Wryviä 1 1 Cantad a Jehová cántico nuevo;


Cantad a Jehová, toda la tierra.
`#r<a'(h'-lK' hw"©hyl;÷ Wryviî
Am+v. Wkår]B' hw"hyl;â Wryviä 2 2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre;
Anunciad de día en día su salvación.
`At*['Wvy> ~Ay©l.-÷ ~AY*mi WrïF.B;
Ad+AbK. ~yIåAGb; WråP.s; 3 3 Proclamad entre las naciones su gloria,
En todos los pueblos sus maravillas.
`wyt'([Link] ~yMiª[;h'(-÷ lk'B.
dao+m. lL'ähum.W hw"åhy> lAdÜg"¬ yKiî 4 4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema
alabanza; Temible sobre todos los dioses.
`~yhi(l{a/-lK'-l[; aWh÷ª ar"îAn
~yli_ylia/ ~yMiä[;h' yheäl{a/-lK' ŸyKiÛ 5 5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
Pero Jehová hizo los cielos.
`hf'([' ~yIm:ïv' hw"©hyw:÷)
wyn"+p'l. rd"ïh'w>-dAh 6 6 Alabanza y magnificencia delante de él;
Poder y gloria en su santuario.
`Av*D"[Link]. tr<a,ª[Link]>÷ z[oï
~yMi_[; tAxå[Link] hw"hyl;â Wbåh' 7 7 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a
Jehová la gloria y el poder.
`z[o)w" dAbïK' hw"©hyl;÷ Wbïh'
Am+v. dAbåK. hw"hyl;â Wbåh' 8 8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
Traed ofrendas, y venid a sus atrios.
`wyt'(Arc.x;l. WaboïW hx'ªn>mi-÷ Wa)f.
vd<qo+-tr:d>h;B. hw"hyl;â Wwæx]T;[Link] 9 9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
Temed delante de él, toda la tierra.
`#r<a'(h'-lK' wyn"©P'mi÷ Wlyxiî
lbeTeâ !AKåTi-@a; %l'ªm' hw"Üh«y> Ÿ~yI“AGb; WrÜ[Link] 10 10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido; Juzgará
`~yrI)v'ymeB. ~yMiª[;÷ !ydIîy" jAM+Ti-lB; a los pueblos en justicia.

#r<a'_h' lgEåt'w> ~yIm;V'h;â Wxå[Link] 11 11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;


Brame el mar y su plenitud.
`Aa*l{m.W ~Y"©h;÷ ~[;î[Link])
AB+-rv,a]-lk'w> yd:f'â zl{å[]y: 12 12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de
`r[;y")-yce[]-lK' Wn©N>r:y>÷ za'î contento,
jPoá[Link] éab' yKiî ab'ª yKiì Ÿhw"“hy> ynEÜ[Link] 13 13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
`At*n"Wma/B, ~yMiª[;w>÷ qd<c,_B lbeîTe-jPo)[Link] #r<a'îh'ñ. Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad.
Introducción

Si hay un salmo que expresa de forma vívida y misional el reinado soberano del Señor,
ese es el Salmo 96, porque junto con la declaración del señorío y la autoridad del Señor,
el salmo expresa de forma clara la misión del pueblo de Dios, a saber “decid entre las
naciones: Jehová reina” (v.10).
Si bien es cierto, varios otros salmos aluden al Señor como rey, solo es posible encontrar
conjuntamente una declaración literal de su reinado y de su misión en este salmo. Quizás
se podría mencionar también el salmo 24, pero se reitera que no es literal el llamado a la
proclamación de su reinado.
La noción de una misión centrífuga, que orienta a Israel al anuncio de las maravillas del
Señor en medio de los pueblos, en el tiempo en que cantaban el salmo 96, es clarísimo.
Esta orientación es advertida por A. Harman, quien afirma:

“El salmo 96 expresa el llamado a la alabanza del Rey por parte de las naciones de la
tierra. “Es un llamado a todas las naciones a alabar al Señor, y es parte de la perspectiva
misionera del Antiguo Testamento. Es una anticipación de la misión mundial de la iglesia
cristiana (Mateo 28: 16-20). Los primeros cristianos vieron este significado del salmo, y
la versión latina antigua en el versículo 10 dice: "Di entre las naciones: El Señor reina
desde la cruz".1

Dios es el dueño del tiempo y del espacio, a él le pertenece el mundo y las naciones del
mundo, y no hay nada que no haya de sujetarse a él, en cualquier época o en cualquier
lugar y es menester de su pueblo hacer conocido su nombre entre las demás naciones,
para que le alaben y para que reconozcan que es el Dios del universo, del pasado, presente
y futuro. Brueggemann considera que este salmo es una celebración de que ahora el futuro
pertenece a este Dios, no a los débiles ídolos que, de hecho, son agentes del caos.2. En
medio de la idolatría de las naciones circundantes a Israel, el salmista enfoca su alabanza
en el Dios que hizo los cielos, distinguiéndolo de la insuficiencia y vanidad de los ídolos
de los pueblos.

El claro llamado del salmo 96 es a que el pueblo de Dios declare las maravillosas obras
salvíficas del Señor, anunciando su reino cósmico entre quienes habitan en idolatría, con

1
HARMAN, 2011, p. 341
2
BRUEGGEMANN, 1998, p. 214
el objeto de experimentar el verdadero gozo y alegría, el que solo se puede conocer
cuando se oye dicho anuncio.
Es a una misión centrífuga a lo que Israel había sido llamado en el Antiguo Testamento.
Los verbos del salmo 96 clarifican esta posición (anunciad, proclamad, decid, entre otras).
Independiente que algunos, como Foster, consideren que las naciones debían venir a
Israel (misión centrípeta), de igual manera reconoce que, para que eso suceda, Israel debía
llevar el mensaje a las naciones. Foster afirma:

¿Dónde está el pueblo de Dios en el Salmo 96? Uno los encuentra en movimiento, un
movimiento hacia afuera. El pueblo de Dios es el sujeto de los verbos: "informar",
"contar", "decir". Las naciones reciben una invitación para venir al centro; el pueblo de
Dios recibe el mandato de alejarse del centro, haciendo espacio para el otro llevando el
mensaje de Dios a las naciones. Como señala James Luther Mays, "El salmo tiene un tono
evangélico definido”.3

Si el llamado de Israel a ser luz yendo a las naciones tenía como fin que vinieran a adorar
a Jerusalén, no invalida el foco evangélico del salmo 96.

1 Contexto y tipo

En el estudio de los tipos de salmos, es posible distinguir como una subdivisión


importante a los “salmos reales”, los cuales expresan alabanza al Señor por motivo de la
celebración del nombramiento, consagración, entronización o incluso la boda del rey de
Israel.4 No obstante lo anterior, existe una subclasificación de los salmos reales, los cuales
son conocidos como “los salmos de la realeza o soberanía del Señor”, entre los cuales
destacan los salmos 47, 93, 95, 96, 97, 98, 99 y 100. Algunos consideran estos salmos de
la realeza como el corazón del libro de los salmos. Van Leuween afirma:

El Libro de los Salmos tiene un movimiento global desde el lamento, aproximadamente


en su primera mitad, hasta la alabanza en el último tercio, culminando en las doxologías
de 146-150. En el Salterio, la transición del lamento a la alabanza ocurre en estos salmos

3
FOSTER, Robert L. A plea for new songs: a missional/ theological reflection on Psalm 96. Currents in
Theology and Mission, 33 no 4 Aug 2006, p 289
4
BLANK, 2008, p.531
centrales que celebran la realeza de YHWH a pesar de que las cosas en la tierra son un
desastre.5

Dos de las características más importantes de los salmos de la realeza del Señor, son la
voz del salmista que exhorta a alabar al Señor y las referencias a la creación y al Señor
como creador.6
No existen grandes discrepancias entre los eruditos del salterio, respecto del tipo de salmo
al que pertenece el salmo 96. La consideración de que el salmo es de entronización
también es observada por Kraus, quien considera que el v.10 demuestra la fórmula
decisiva, por la cual se incluye todo el cántico entre los salmos de entronización. Kraus
afirma: “El Sitz im Leben del Sal 96 se encontraría en la «fiesta de la entronización de
Yahvé».”7
Para Schökel, el Salmo 96 “es un himno a la realeza del Señor […]. El autor cita versos
de otros, adapta, imita, y consigue una composición unificada por la perspectiva coherente
y animada por el entusiasmo.”8
Gunkel, en relación con la idea de que el salmo 96 es himno, considera que “en época
más tardía, los himnos comenzaron a ser cantados día y noche en los grandes santuarios.
[…] Según l Cr. 23,18, en el templo se entonaban cantos por la mañana y por la tarde a la
hora de los holocaustos (2Cr 23,18 29,27) los sábados, la luna nueva y las grandes
festividades.”9
Otro aspecto importante de considerar es la expresión el “Jehová reina” del versículo 10,
toda vez que dicha frase está relacionada con los himnos escatológicos, como los son los
salmos 93, 97 y 99.10
En consecuencia, no hay duda de que el salmo haya sido escrito en ocasión de la
recuperación del arca del pacto, aunque el salmista no haya utilizado las mismas palabras
de 1 Cr. 16.
Un elemento digno de ser considerado es que el salmo 96 entre otros, desde el punto de
vista lingüístico, ha sido identificado con aspectos propios de la narrativa,
específicamente con los discursos exhortativos. Esto se debe a que 23 de las 35 clausulas

5
VAN LEEUWEN, Raymond C. Why do the trees of the forest sing a new song? (Psalms 96 and 98). The
Covenant Quarterly, 62 no 3 Aug 2004, p 28
6
BLANK, 2008, p.532
7
KRAUS, 1995, p. 352
8
SCHÖKEL, 1993, p. 279
9
GUNKEL, 1983, p. 79
10
Ibid, p. 111
verbales del salmo envuelven una exhortación. Estos discursos exhortativos tienen como
hilo conductor los imperativos y las formas volitivas. Así lo define Tucker:

En el Salmo 96, en todos los casos menos uno, la cláusula comienza con un imperativo o
alguna forma de yusivo. En los primeros tres versículos, el salmo comienza con una serie
de seis imperativos, con una séptima cláusula (3b) que aparece con un imperativo elidido.
El salmista exhorta a la gente a cantar (x3), bendecir, declarar y contar. Cada cláusula no
solo contiene un imperativo, lo que sugiere un discurso exhortador, sino que el imperativo
es inicial de la cláusula, lo que indica una forma principal de discurso exhortador.11

¿Cuál será entonces aquel sentido vital del salmo 96 (sitz im leben), la entronización del
Señor o el anuncio de sus obras? Quizás es bueno considerar ambos, considerando que el
desarrollo gramatical del mismo orienta a la alabanza del Señor como rey. Tucker, al
respecto, dice:

Por lo tanto, el salmo no es un salmo de Yahweh malak simplemente porque incluye tal
frase, sino que es un salmo de Yahweh malak porque ha sido construido lingüísticamente
para hacer de tal anuncio el punto focal de todo el salmo.12

Por consiguiente, el salmo 96 es un salmo de la realeza del Señor con un claro tono
misional, cuyo objetivo es que las naciones de la tierra alaben al Señor por sus
maravillosas obras.

2 Estructura

La estructura del salmo 96 provee importantes herramientas para la exégesis. Eruditos


como D. Kidner y W. Brueggemann han considerado una estructura del salmo en tres
partes, estas son:
1. V. 1-6, los cuales hablan de la gloria del Rey.
2. V. 7-9, los cuales dan cuenta del tributo que se ofrece al Rey.
3. V. 10-13, los cuales anuncian la venida del Rey.

11
TUCKER, W Dennis Jr. Hortatory discourse and Psalm 96. Vetus testamentum, 61 no 1 2011, p 127.
12
Ibid, p. 132
La estructura sugerida por ambos es bastante lógica, no obstante, desde los sistemas e
inflexiones verbales utilizados en el salmo 96, se ha considerado clasificar la estructura
del salmo 96 en cuatro partes, estas son:

1. Primer llamado imperativo a la alabanza del Señor. V.1-3


2. Motivos por los cuales se debe alabar al Señor. V. 4-6
3. Segundo llamado imperativo a la alabanza del Señor. V. 7-10
4. Consecuencias del señorío del Señor. V.11-13

3 Comentarios

V. 1-3

Los primeros tres versículos muestran el llamado a la alabanza de Israel y las naciones.
Verbos como shiyru (cantad), baseru (anunciad), sapheru (proclamad), entre otras,
exhiben un llamado plural a la alabanza, donde toda la tierra es invitada a cantar al Señor
por sus atributos y obras, motivos que se exponen en los v. 4-6.
Es interesante el uso de seis verbos imperativos (tres en el sistema qal y tres en el sistema
piel), lo que en algún modo demuestra que el salmo es un himno, por cuanto es insistente
en el llamado plural a la alabanza. Complementa aun más esta idea la forma siru sir hadas,
muy frecuente en los himnos. (Sal. 33.3; 40.3; 98.1; 144.9; 149.1) 13

V. 4-6

Los versículos 4-6 expresan los motivos por los cuales se ha de alabar al Señor. Tanto el
v. 4 como el v.5 comienzan con la conjunción “Ky”, cuyo significado es “pues” o
“porque”, lo que denota otra característica de un himno.
El versículo 5 utiliza una paronomasia como recurso literario, la que consiste, según
Bullinger en:

“la repetición de palabras que suenan de un modo similar, pero que no tienen
necesariamente el mismo sentido. […] Se llama así porque, en esta figura, una palabra
es colocada junto a otra que parece similar, y suena como si fuese una repetición de la

13
GUNKEL, 1983, p. 49
primera, pero no es la misma palabra, aunque sea similar o lo parezca. Sal. 96:5. «Porque
todos los dioses (h. 'elohey) de las naciones (lit. de los pueblos) son meras figuras (h.
'elilim).» Esta última palabra podría traducirse por «nulidades», o «cosas de nada», pues
éste es su verdadero significado. En castellano tendríamos la misma figura si dijéramos:
«todos los dioses de las naciones son imaginaciones».14

Es interesante que la Nueva Versión Internacional traduce la palabra “elilim” como


“nada” para referirse a los dioses de los otros pueblos.
El v.6 expresa un llamado a la alabanza del Señor en la hermosura de su santuario, dando
cuenta de un Dios que es fuerte en comparación con los ídolos inertes de los pueblos.
Según Van Groningen:

“Dios Yavé es descrito como siendo deidad que tiene fuerza. El término hebreo es ´oz... Los
salmistas pensaban, hablaban y cantaban de la fuerza, poder y capacidad de Dios Yavé... En
terminología teológica, se dice de Dios ser omnipotente; Dios es todopoderoso y poderoso sobre
todo.”15

Por tanto, la alabanza al Señor denota el reconocimiento de sus atributos. Para Van
Groningen: “Dar alabanza significaba reconocer y atribuir la gloria y fuerza de Yavé a él.
Atribuyendo gloria a Yavé, los cantores también reconocían la santidad y fuerza de
Yavé.”16 Todos estos atributos, junto con demostrar la grandeza del Señor, demuestran la
necesidad de que su pueblo le alabe y haga conocido en la tierra dicha grandeza.

V. 7-10

Cuan sugerente es la primera expresión del v.7 “Tributad a Jehová, oh familias de los
pueblos”, debido al nexo existente entre la promesa hecha a Abraham de ser bendición a
las familias de la tierra (Gn. 12.3) y el llamado a dichas familias a que alaben al Señor.
El sustantivo constructo femenino plural tAxå[Link] “mispejot” es el mismo utilizado en

la promesa a Abraham, lo que conlleva a una comprensión de una identidad misional de

14
BULLINGER, 1985. P. 271
15
VAN GRONINGEN, 2008, p. 165
16
Ibid, p. 203
Israel de ser bendición y anunciar las maravillosas obras de Dios a todas las familias de
los pueblos.
Brueggemann ha notado cierta cercanía entre los vocativos de los versículos 7 y 9 con el
Salmo 29.1-2. Según Brueggemann:

“Mucho de su lenguaje es el mismo. La diferencia crucial es que el vocativo ahora se


dirige a las "familias de los pueblos" y no a los "hijos de Dios". El culto iniciado aquí, y
la nueva realidad social comenzada aquí, acontecen sobre la tierra, no en el cielo. Ahora
no somos espectadores del culto celestial (como en el salmo 29) sino participantes,
llamados a recibir el don de la novedad.”17

No debe disociarse aquel don de la novedad, sugerido por Brueggemann, con la obra
maravillosa de redención consumada por Cristo en la cruz y la promesa del Espíritu. Al
respecto el apóstol Pablo declara en la epístola a los Gálatas 3.14: “… para que en Cristo
Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos
la promesa del Espíritu.”
El versículo 10 expresa cuatro aspectos constituyentes del reino, a saber: El rey, el trono,
el reino y el dominio. Van Groningen considera que, en el versículo 10 alude a que todo
cuanto existe se encuentra incluido en el reino cósmico del Señor:

“En los Salmos del contexto del reino, el término tē·ḇēl obviamente se refiere a todo reino
cósmico... es evidente que las naciones, Israel, el mundo natural, los cielos con estrellas,
galaxias y el medio ambiente del trono del Rey divino están todos incluidos en el reino
cósmico.”18

V. 11-13

La primera unidad del versículo 11 contiene un interesante acróstico. La expresión


#r<a'_h' lgEåt'w> ~yIm;V'h;â Wxå[Link] - yi´meµú hašš¹mayim wetagel h¹°¹reƒ, en sus iniciales
es conformada por las letras del tetragrammaton (YHWH), las que expresan las letras del
nombre sagrado de Dios. Este acróstico enfatiza la idea de salmo de la realeza del Señor
soberano, en cuanto a la unión de su nombre con su creación. Para Bullinger “no es de

17
BRUEGGEMANN, 2007, p. 215
18
VAN GRONINGEN, 2008, p. 163
extrañar el énfasis que dicho acróstico comporta, ya que el propósito primordial de Dios
en la creación de cielos y tierra (Gn. 1:1) es que canten las alabanzas de Dios y se
regocijen de ello.”19
Tanto los versículos 11 y 12 reflejan la prosopopeya o personificación como recurso
lingüístico, en la que el cielo, la tierra, el mar, el campo, y los árboles del bosque expresan
sentimientos humanos. Al respecto, Bullinger comenta: “Aun cuando es una figura de
dicción, sirve para poner de relieve el regocijo de toda la creación de Dios, cuando Cristo
venga para levantar la maldición que pesa sobre la tierra, y haga que cesen sus gemidos”.20
Otro aspecto importante de considerar en la última parte del salmo 96 es la duplicación
de la fórmula “Conjunción + qal participio masculino singular”, donde literalmente
expresa “Delante del rostro del Señor, porque vendrá, porque vendrá a juzgar la tierra con
justicia y los pueblos con equidad”. Es relevante el énfasis que pone el salmista en que el
Señor vendrá a aplicar su justicia y rectitud a la tierra. El perfecto complemento de que
el Rey soberano, que sustenta el mundo, y que manifiesta su misericordia a la tierra, es el
mismo que aplicará su justicia de forma categórica, debe ser atendido. Según Van
Groningen “Los salmistas […] sabían que tenían que estar plenamente despiertos al hecho
de que eran juzgados. Sus pensamientos, palabras y actos eran y serían pesados y
evaluados en el tribunal de Dios Yavé.”21

4 Tema central (Idea exegética)

La idea central del salmo 96 es el reinado cósmico del Señor, cuya consecuencia lógica
es que toda la tierra le adore. La desesperanza de los pueblos de la tierra es transformada
en esperanza y seguridad, debido a la grandeza del rey que hizo los cielos. El llamado a
anunciar dicha esperanza era para Israel, en el tiempo y lugar en el que se cantaba el salmo
96. Por tanto, esto obedece a una idea de misión centrífuga, esto es “decir entre las
naciones, Jehová reina”, y no decir en Israel, solamente, Jehová reina. Al respecto, Van
Leeuwen afirma:

Israel; las naciones, y hasta la creación muda conocen el nombre del que viene. Su
esperanza no es general ni vaga, sino muy específica. Cantan un cántico nuevo ante
YHWH, que viene a juzgar la tierra con justicia y a enemigos de los pueblos con su

19
BULLINGER, 1985, p. 179
20
BULLINGER, 1985, p. 715
21
VAN GRONINGEN, 2008, p. 249
verdad. En su movimiento del pasado al futuro, de Israel a las naciones y toda la creación,
estos salmos narran una escatología. De hecho, presentan la metanarrativa bíblica
completa en pocas palabras.22

5 Teología

Una de las primeras reflexiones que pueden desprenderse de la teología del salmo 96,
tiene que ver con uno de los atributos comunicables de Dios, esto es, la veracidad, la que
no solo denota lo que es verdadero en él, sino que también, su fidelidad con su pueblo.
Para Wayne Gruden, la veracidad de Dios quiere decir que “él es el Dios verdadero, y
que todo su conocimiento y palabras son a la vez verdad y la norma suprema de la
verdad.”23. Esto se encuentra en completa oposición con lo vano e insignificante de los
ídolos de los pueblos (v. 5) los que no solo son invenciones de hombres, sino que además
carecen de verdad.
Para Berkhof, “Dios es la verdad en un sentido metafísico, ético y lógico. Para justificar
la condición de veracidad en sentido metafísico, hace la distinción entre el ser de Dios
como todo aquello que como Dios debería ser, distinguido absolutamente de los dioses
falsos, mencionados en el versículo 5 del Salmo 96.”24
Por tanto, el salmo enfatiza que Dios, en esencia, es verdadero y fiel con su pueblo y, en
consecuencia, es imperiosa su adoración.
El salmo también apunta a lo soteriológico, no solo por expresar de manera literal la frase
“anunciad de día en día su salvación – yesu´ató At*['Wvy>” sino por el alcance que tiene el

hecho de que Dios juzgue a los pueblos. La única forma de librar el juicio de Dios (v.10
y 13) sobre los pueblos es hallando la salvación que él ofrece en la persona de Cristo. Es
dicha salvación necesaria de ser anunciada y proclamada.
Las expresiones “santuario”, “traed ofrendas”, “venid a sus atrios”, entre otras, dan cuenta
de las implicaciones litúrgicas del salmo. Ya se ha mencionado que el salmo fue escrito
posiblemente en ocasión de la recuperación del arca del pacto, lo que enmarca al mismo
en un contexto histórico y cultural, en el mismo templo de Jerusalén, no obstante, el
alcance de dichas expresiones lleva inevitablemente a la manera en que el Nuevo
Testamento, particularmente en el diálogo de Jesús con la mujer samaritana (Juan 4), da

22
Van Leeuwen, Raymond C. Why do the trees of the forest sing a new song? (Psalms 96 and 98). The
Covenant Quarterly, 62 no 3 Aug 2004, p 33
23
GRUDEN, 2007, p. 200
24
BERKHOF, 2009, p. 81
cuenta de la forma correcta de adorar, esto es, en espíritu y en verdad. Esto refuerza aun
más la idea de extensión del reino de Dios y del anuncio de su obra, toda vez que, en
Cristo tienen cumplimiento estas maravillosas promesas de alabanza al Señor en la
hermosura de su santidad. Es en la persona de Cristo en quien el pueblo y nación que le
adora encontrará su plenitud y gozo.
Claro está que el salmo tiene consecuencias escatológicas, no obstante, ¿es posible
distinguir entre una implicación escatológica y una temporal, en el momento en que Israel
cantaba el salmo 96? Absolutamente no. Por un lado, ellos cantaban lo que el Señor había
inspirado, en el tiempo y lugar en que cantaban, y lo hacían expresando literalmente que
las naciones le adoren. Por otro lado, los que cantaban en el templo, con certeza, no
lograban vislumbrar el futuro de dicho lugar, el cual sería derribado unos cuantos siglos
más, cuyas ruinas demostrarían que el propósito del Señor no era que su gloria sea
manifestada en un lugar físico, sino que en todo lugar, en medio de toda tribu, lengua y
nación que le adore en espíritu y verdad. Ahí estaría el Señor, el sería su Dios, ellos serían
su pueblo y el Señor habitaría en medio de ellos.
Algunos, como Foster, sostienen la idea de que el salmo 96 es profético y escatológico
en su expresión de anuncio de las obras de Dios en medio de las naciones:

“el salmista indica que la actividad de YHWH en el mundo se extiende más allá de las
fronteras de Sión e Israel y abre las fronteras de Sión e Israel para que las naciones entren
y adoren. El salmo emite una invitación a las naciones para que vayan a los tribunales de
YHWH (v. 8). El mensaje del salmista es bastante profético, tal vez incluso escatológico,
reflejando las promesas registradas en varios profetas de que las naciones algún día
llegarán a Sión, las cortes de YHWH (Isa 56: 1-8; 66:18; Zac. 14: 16- 19) La citación
para acudir a los tribunales de YHWH constituye tanto un privilegio como una
obligación.”25

Respecto de las implicaciones proféticas y escatológicas del salmo, no existen mayores


discrepancias, sin embargo, no debería obviarse su implicación temporal, en el sentido de
que no existe ninguna indicación en el mismo, que anule o rechace el llamado a anunciar
las maravillosas y portentosas obras de Dios en el tiempo en que se comenzó a cantar el
salmo 96.

25
FOSTER, 2006, p. 288
6 Teología Bíblica

El reinado del Señor es transversal en las Escrituras. De hecho, algunos teólogos como
Goldsworthy, plantean que la meta de la redención es el “reino de Dios”26. El tema del
reino de Dios, por tanto, es un mitte teológico (hilo conductor de la teología bíblica) de
las Escrituras por excelencia.
Es claro que el tema del reino es central en el salmo 96, sin embargo, algunas palabras y
frases tienen directa relación con dicho reinado del Señor y el foco misional del mismo,
estas son: “anunciad”, “el Señor reina”, “cántico nuevo” y “a juzgar la tierra”.

WrïF.B – Baserú - anunciad

Uno de los tantos verbos imperativos que aparecen en los primeros tres versículos del
salmo 96 es “Baserú”, el cual se encuentra en el sistema piel imperativo masculino
singular, y ha sido traducido como “anunciad”. Que se destaque esta palabra no significa
de ningún modo que las demás palabras o verbos no sean importantes, sino que se destaca
por el alcance misional que esta tiene. Esto se da porque la palabra “baserú” no solo está
ligada directamente con la misio Dei sino también con la responsabilidad kerigmática del
pueblo de Dios, a saber, la responsabilidad de hacer el nombre del Señor conocido. En
este sentido, se considera como traducción más exacta la palabra “proclamad”. Walter
Kaiser Jr. advierte este asunto al indicar:

“La palabra hebrea para "proclamar" (raíz hebrea de bśr; bāśar) es el equivalente en el
Antiguo Testamento de en el Nuevo Testamento, "trayendo buenas noticias" "Anunciar
noticias alegres" o "proclamar el evangelio". Como la mayoría lo sabe, el "anuncio de las
buenas nuevas" en el Nuevo Testamento se aplica a la obra terminada de Cristo en la cruz.
Pero aquí se aplica expresamente a la convocatoria para anunciar estas mismas noticias
sobre el Mesías a las naciones y pueblos del mundo. Ciertamente, esto es lo que son las
misiones.27

De lo anterior se desprende la idea de que es menester de la nación israelita en el tiempo


en que cantaban el salmo 96, de anunciar la salvación y las portentosas obras de Dios,
entre quienes no habían oído su nombre.

26
GOLDSWORTHY, Graeme. Evangelio y Reino. Nuevo León: Torrentes de Vida, 2005, p. 47
27
KAISER, 2016, p.59
%l'ªm' hw"Üh«y> - YHVH malakh – El Señor reina

La frase “El Señor reina” podría ser considerada el punto central y clave del salmo, en el
sentido de que el llamado a la alabanza de las naciones se sustenta en el reconocimiento
del reino cósmico del Señor. Que el Señor sea rey, y que su trono sea el universo revela
la superficialidad de los ídolos o dioses de los pueblos, en atención a lo cual el único
digno de alabanza es él. No obstante, que el trono del Señor sean lo cielos, en ningún caso
anula su participación en la misión de que los pueblos le conozcan, toda vez que dicha
misión es de él. Por tanto, no solo se sienta en su trono y es adorado, sino también dirige
y encamina a su pueblo para que su nombre sea anunciado en toda la tierra.
De la declaración del salmista, de que el Señor reina, se infiere que es Cristo quien reina.
Es a Cristo a quien el Nuevo Testamento lo llama rey y a quien el mundo y las naciones
del mundo deben adorar. Calvino advierte esta idea diciendo: “… es evidente que el
Espíritu Santo instó a los santos bajo la ley a celebrar las alabanzas divinas, hasta que
llegó el momento en que Cristo, a través de la difusión del evangelio, llenó toda la tierra
con su gloria ".28 Más aun, cuando la crítica textual de algunos padres de la iglesia, como
Justino Mártir y Tertuliano, considera que originalmente el V.10 del salmo 96 expresaba
literalmente: “El Señor reina desde el madero”. Así lo expresa Justino Mártir en su
diálogo con Trifón, arguyendo que dicha declaración fue suprimida por los doctores
judíos:

“… y del Salmo 95 (LXX), de las palabras de David, suprimieron estas breves


expresiones «De lo alto del madero» […] Entre las naciones, jamás se dijo de ninguno de
los hombres de vuestro linaje, como de Dios y Señor, que reinó, excepto de este que fue
crucificado, de quien en el mismo salmo nos dice el Espíritu Santo, que se salvó y
resucitó, dándonos a entender que no es semejante a los dioses de las naciones; pues estos
no son sino imágenes de demonios.”29

Si bien es cierto que el Nuevo Testamento es explícito en el llamado a los discípulos a


anunciar el evangelio en toda la tierra, no se observa en el salmo 96 un obstáculo para

28
CALVINO, 2009). Salmos. (F. Ferreira, T. J. Santos Filho, & F. W. Ferreira, Eds., V. G. Martins,
Trad.) (Primeira Edição, Vol. 3, p. 536). São José dos Campos, SP: Editora Fiel.
29
ODEN, p. 279
que el pueblo de Israel anuncie la salvación del Señor en medio de los pueblos, en su
propio tiempo y circunstancia.

vd"_x' ryviä – Shir jadash – Cántico nuevo

La frase del v.2: “cantad un cántico nuevo”, es clave en lo relacionado con el aspecto
misional del salmo. El cántico nuevo no se refiere solo al cántico de los hebreos, sino de
todos los pueblos, quienes se alegran en el Dios de la salvación, y con devoción le adoran.
Si bien es cierto las naciones alcanzarían un conocimiento salvífico cuando los apóstoles
anunciaran el evangelio en el mundo del primer siglo, es imposible subestimar el llamado
a la alabanza del salmista como teniendo un foco evangélico. Es al evangelio al que
apunta al declarar “cantad un cántico nuevo”. La palabra “shir” cuya traducción es
“cántico” o “canción” no solo se relaciona con el canto religioso, sino con el canto
pagano, a diferencia de la palabra “mizmor” cuyo único contexto es el religioso entre los
hebreos. Por tanto, al utilizar la palabra “shir” el salmista se relaciona con las naciones en
un lenguaje comprensible.30
En relación con este cántico nuevo, Calvino dice que el salmista se está refiriendo a:

“… alguna exhibición inusual y extraordinaria de bondad divina. Y así, cuando Isaías


habla de la restauración de la Iglesia, que sería maravillosa e insólita, dice: “Cantad al
Señor un cántico nuevo” [Is 42,10]. El salmista advierte, por tanto, que llegaría el
momento en que Dios erigiría su reino en el mundo de una manera totalmente imprevista.
Él notifica aún más claramente cómo procede, es decir, que todas las naciones
compartirían el favor divino. Llama a todos a anunciar su salvación y, deseando que la
celebren día a día, insinúa que no fue de carácter transitorio ni evanescente, sino que
duraría para siempre.”31

Este foco evangélico de cántico nuevo también es advertido por Wright quien, en relación
con los salmos 96 y 98, afirma que ambos salmos:

“… celebran el señorío de YHVH sobre toda la creación y anticipan que las grandes obras
de salvación y creación de Dios serán el sujeto de un cántico nuevo que se extenderá por

30
HARRIS, 2008, p. 2378
31
Calvin, J. (2009-2012). Salmos. (F. Ferreira, T. J. Santos Filho y F. W. Ferreira, Eds., V. G. Martins,
Trad.) (Primera edición, Vol. 3, págs. 536–537). São José dos Campos, SP: Editora Fiel.
las naciones. El contenido de esta nueva canción es en esencia una nueva versión de los
antiguos cánticos de Israel: el nombre, la salvación, la gloria y el poder de las grandes
obras de YHVH. Lo novedoso es dónde se entonará (en toda la tierra) y quienes la
cantarán (todos los pueblos).”32

Plantear la idea de que el cántico nuevo involucra a judíos y gentiles, pueblo de Dios de
todas las naciones, pueblos y lenguas es confirmado por el libro de Apocalipsis, en el que
se detalla que millones de millones están alrededor del trono adorando a Dios. Apocalipsis
5.9 dice:

“y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos;
porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y
lengua y pueblo y nación”.

Se nota en la declaración de Juan, por tanto, un alcance universal en el cántico nuevo


expuesto en el contexto del reinado del Señor del salmo 96. Así lo confirma Apocalipsis
14.3:

“Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y
de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro
mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.”

De esta forma es posible distinguir el complemente entro el reino cósmico del Señor y la
consecuencia de su reinado en la adoración de las naciones cantando un cántico nuevo.
Al respecto, Wright afirma: “La expectativa de que todas las naciones llegarán a adorar a
YHVH surge también de la afirmación teológica de que solo él gobierna sobre todo el
mundo.”33

#r<a'îh'ñ jPoá[Link] – lishpot ha´arets – A juzgar la tierra

Otra de las frases claves del salmo 96 es la del v. 13 “vino a juzgar la tierra”. Ya se
mencionó la duplicación de la fórmula conjunción + qal participio masculino singular, la

32
WRIGHT, 2009, p. 637
33
WRIGHT, 2009, p. 638
cual dice relación con una idea enfatizada en el salmo. Esta isma fórmula, aunque sin la
suplicación del v.13, en relación con el juicio de Dios sobre la tierra, se encuentra en 1
Crónicas 16.33 y Salmo 98.9.
Ya se comentó en el análisis del salmo 79 que la justicia de Dios debe ser atendida y
aplicada, toda vez que el pecado merece castigo y punición. No obstante, el evangelio
resalta una vez más en el salmo 96, en virtud de la esperanza que tienen los que ponen su
fe en el Dios de la salvación y le adoran como el rey del universo. El Señor juzgará a las
naciones, en juicio y justicia, y todos quienes hallan puesto su fe en el Dios de Israel, y le
adoren y se gocen en él, serán justificados.
Tanto el libro de Hechos como Apocalipsis aluden directamente al salmo 96.13 en
relación con el juicio de las naciones:

- … por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por
aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
Hechos 17.31
- Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se
llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Apocalipsis 19.11

La última parte del salmo 96 es un llamado al gozo y regocijo, no al lamento ni a la


desolación, porque quienes confían en el Señor encuentran paz y le adoran.

7 Aplicaciones

El salmo 96 proporciona un gran fundamento para una comprensión de la misión


centrífuga en el Israel del Antiguo Testamento, debido a los énfasis en los verbos
imperativos en el mismo. Se ha concluido que el sitz im leben del salmo es la
entronización del Señor, reinando el mundo y recibiendo adoración. En tal sentido se
destacan cuatro consecuencias del reinado del Señor:
Primero, el reinado del Señor es demostrado en las Escrituras de manera transversal. Es
innegable que el salmo 96 destaca el reino cósmico del Señor, no obstante, esta idea está
presente desde Génesis 1, cuando el Señor llama el mundo a existencia por su Palabra,
hasta Apocalipsis 19, donde Juan declara que el Señor Dios Todopoderoso reina:
Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la
voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso
reina! Ap 19:6–20:4

Segundo, el reinado del Señor es esencial para una comprensión del enfoque misional del
Antiguo Testamento. A modo de ejemplo, se destaca el caso del profeta Daniel. En medio
de sociedades monárquicas, como Babilonia y Persia, es posible notar que el reinado
cósmico del Señor era reconocido por los reyes de la tierra, quienes al ver las maravillas
de Dios, le glorificaban. Ambos casos están descritos en el libro del profeta Daniel:

Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue
devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo
dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Dn 4:34

Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda
la tierra: Paz os sea multiplicada. De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el
dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque
él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido,
y su dominio perdurará hasta el fin. El salva y libra, y hace señales y maravillas en el
cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones. Dn 6:25–27

En tercer lugar, el reinado del Señor, desde el salmo 96, orienta a la iglesia de Cristo al
involucramiento en la Missio Dei. Que Dios sea el rey significa que sus vasallos le deben
obediencia y sumisión. Si el rey demanda adoración, sus vasallos deben adorarlo, y si el
rey demanda que su nombre sea anunciado, sus vasallos tienen como principal
responsabilidad hacer que el nombre de su rey sea conocido. Es responsabilidad de la
iglesia, su pueblo vasallo, anunciar que el reino de Dios se ha acercado (Mt. 4.17)
No hay otro Dios que sea digno, de hecho el salmista los declara como “nada”, por tanto
solo el rey del mundo, al Señor que reina, se debe adorar. Wright dice al respecto:

“Los otros dioses deberán ser reconocidos por lo que son: 'nada' (Salmo 96.5), y en lugar
de ello las naciones deberán atribuir toda la gloria a YHVH y traerle sus ofrendas (Salmo
96.7-9).”34

34
Wright, 2009, p. 637

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