Los Cuicas: estos pernoctan a lo largo y ancho de los páramos de los Andes venezolanos.
Tanto es
así que se presume que muchos de los nombres de pueblos que existen en Mérida provienen de
este grupo indígena.
Los cuicas rendían culto al sol y a la luna, porque tenían la creencia que de las bondades de la
naturaleza y sobre todo de estos astros, dependían los cultivos y las buenas cosechas. Para eso les
tenían altares ovillos de algodón y sartas de piedrecillas o conchas marinas (quintero), muy
apreciadas entre ellos, a figurillas de barro antropomorfas. También quemaban manteca de cacao
como tributo a los dioses.
Practicaban el fetichismo, es decir, que adoraban los objetos materiales que eran ídolos
representados en piedra y arcilla.
Los cuicas usaban igualmente, distintas hierbas para rituales de sanación o cura de sus enfermos,
costumbres heredada por los campesinos de la región entre quienes actualmente es habitual el
uso de plantas tradicionales en la cura de distintas enfermedades.
Los cuicas cultivaron la papa, el maíz, el apio, el ñame, la auyama, el algodón, el ocumo y el tabaco
que es de donde se produce el chimó era un producto ampliamente usado por ellos para cuando
llegaron los europeos por sus elementos curativos, es decir que conocían y cultivaban el tabaco
que es de donde se produce el chimó. Producían igualmente chirimoya, piña y lechosa. Usaban la
rosa a partir de la quema para la preparación de la tierra y se valían de coas o Bastón de sembrar,
hecho de madera, para abrir el orificio donde echaban la semilla.
Jerarquización: Los aborígenes timotìes y cuicas recibió el calificativo de tabiskey o chacoy.
Referencias
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