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La ética en la integración socio-educativa
de personas con discapacidad
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Dictado por Viviana Cuevas
Clase II
El bien decir
El universo mórbido, dice,
de la falta.
Hesnard
El Sacrifico de Isaac- Carravaggio (1598)
En la primer clase hicimos un recorrido por algunos conceptos que nos
permitieron pensar, poner a trabajar, aquello que podemos nombrar como la
reproducción social – plurentes- y las condiciones de dicha reproducción. En
esta segunda clase nos introduciremos en el concepto del bien decir utilizado
por J. Lacan para indicar que no hay más ética que la del bien decir.
Introduce en el texto Televisión (1973) el término el bien decir como una ética,
la del psicoanálisis, que no tiene relación con la planteada por los filósofos, no
es universal. Es una ética de lo particular. Y nos da una definición del bien
decir que no podemos dejar de retomar aquí: No dice que el bien decir es el
deber de reconocerse y navegar en el inconsciente, en la estructura que
implica encontrarse con los efectos que la combinatoria de significante,
combinatoria pura y simple, determina en la realidad donde se produce. Seria
encontrarse y navegar por donde eso habla, sin perderse en esa combinatoria,
estar orientado por lo real.
Entonces podemos señalar que, la ética del psicoanálisis, se ordena respecto
de lo real, sin que por ello sea lo real del decir, ya que precisamente, lo real es
lo imposible de ser dicho. Esa orientación por lo real implica, para el analista,
orientarse y navegar por eso que puede surgir en el decir.
Desde ahí parte, para decirnos una y otra vez, que no es una cuestión de
valores que se le dictan al sujeto, que no se trata del planteo de lo que esta
bien ni de aquello que esta mal. No se trata de eso en la ética lacaniana; no se
trata tampoco de preceptos morales ni religiosos ni de ningún tipo.
Entonces ¿de que va la cosa?
Primero nos dice Lacan que la ética del psicoanálisis es inversa al pensamiento
tradicional. Se trata de una ética relativa al discurso. Relativa a la palabra que
hace acto y modifica al sujeto en su relación con lo real. No es un bello decir
literario, no es oratoria ni retórica, es una posición desde la cual se dice, se
enuncia. Esta del lado de la enunciación más que del lado de los enunciados.
En el seminario VII hablará de Aristóteles y su Ética a Nicómaco. Ubicara la
experiencia psicoanalítica en el extremo opuesto de la moral. La ética del
psicoanálisis si algo supone es, una subversión de los principios filosóficos.
Afirma Lacan:
Si consideramos, por otro lado, que el conjunto de la moral de
Aristóteles no ha perdido para nada su actualidad en la moral teórica,
se mide así exactamente este punto la subversión que entraña una
experiencia, la nuestra.1
En la clase 22, La demanda de felicidad y la promesa analítica, puntúa que el
sujeto busca la felicidad, demanda felicidad : No puede olvidar que dicha
demanda, ancestralmente para el hombre, plantea la cuestión del soberano
bien y que él, el analista, sabe que esta cuestión es una cuestión cerrada.
No solo se le demanda el soberano bien y el analista seguro no lo tiene ; es
más, sabe que no lo hay ; porque ninguna otra cosa es haber llevado a su
término un análisis sino haber asido, reencontrado, haber chocado rudamente
con ese límite que es donde se plantea toda la problemática del deseo.2
Recorriendo el texto nos vamos encontrando una y otra vez con la idea de la
inexistencia del soberano bien. El deseo indica que el hombre se enfrenta a
una realidad particular, a una experiencia que es su experiencia. Para Lacan –
siempre interpretando a Freud– en la raíz de la ética se debe colocar el deseo y
el deseo que va acompañado de la “falta”
Lacan indica en el inicio de su seminario sobre La Ética la importancia del texto
de Freud, El Malestar en la cultura, para dar cuenta del problema del mal. Será
por ello que inicia su trabajo sobre Ética adelantando que hablara mal del bien.
Leemos que el mal es definido por Freud, de un modo que excede los
planteamientos morales, lo malo es aquello por lo cual uno se ve amenazado
por la pérdida de amor. Pone el amor en el centro de la cuestión, no solo como
una solución al dolor, sino como definición misma del sujeto ético. Este punto
es lo que lleva a que Lacan nos deje una pregunta planteada:
¿Por qué el psicoanálisis, que llego tan lejos en pensar al amor, no
dio una nueva erótica?
Freud honesto a más no poder, establece que el programa del principio del
placer es del orden de lo irrealizable, no hay padre que nos salve. Sin embargo
las soluciones propuestas por la cultura tienden a restituir la ilusión de un padre
salvador, todo-poderoso.
Freud define la ética como un ensayo terapéutico que resolvería aquello que la
cultura no resolvió. La ética utiliza el superyo para zanjar el malestar que la
1
LACAN, J (1973) La ética del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, Pag. 14.
2
LACAN, J (1986) El Seminario de Jacques Lacan, Paidós, Buenos Aires, Pag. 357
religión por ejemplo, no resolvería. Pero el superyo tampoco lo resuelve. Es
una imposibilidad librarse del malestar. Las renuncias pulsionales pueden
hacer que más allá de la insatisfacción del campo pulsional, se de una
satisfacción en el campo de la cultura. Y es ahí donde Freud ubica cierta
solución terapéutica al malestar, con la salvedad que dicha renuncia pulsional
no se atempera, sino por el contrario, se agita.
En ese punto se produce una dificultosa salida, sin salida. Impasse del que no
logra salir Freud, quedando en los albores del planteo de una nueva ética.
Señalamos que el principio del placer es irrealizable, pero como contrapartida
no se puede dejar de buscarlo, siendo el punto al que se vuelve una y otra vez,
sin sutura posible. Y los enunciados que en la sociedad reinan, están al
servicio de que lo imposible se sostenga como tal. Circuito perpetuado, lleno
de mandatos sin sentido, propio del Superyo, se ve en este tiempo se ve
fomentado, sostenido y favorecido por la modalidad capitalista. Figura del Amo
moderno aplastante si las hay.
Esta figuraciones lo van llevando al planteo Lacaniano, no de la ética del bien
estar, sino la del bien decir. Ante lo irreductible del malestar en la cultura la vía
del bien decir se abre.
Tanto el grito de Munch como las trincheras de Otto Dix son un ejemplo de la
posibilidad de hacer algo con eso que es del orden de lo indecible.
Discapacidad y bien para todos
El bien de todos- para todos es justamente aquello que intentamos poner en
cuestión, en duda. En el campo del trabajo con la discapacidad se debería
realizar un replanteo de la ética y del paradigma que sustenta dicha práctica.
Sobre que es la discapacidad y su imaginario social nos hemos detenido en el
seminario Sobre Los discursos de la integracion: lo otro3. Desde ahí es que
podemos hoy preguntarnos por la ética que sustenta nuestra práctica. ¿Es
posible educar al sujeto? ¿Es posible educarlo para su bien? ¿Cual es nuestra
función en la integracion? ¿Es casual que la sociedad no tenga nada para
replantearse?
3
Seminario dictado en [Link]
Todo aquello prohibido o excluido funciona produciendo efectos, el efecto más
terrorífico que produce es el de no poder hablar. Táctica que delimita lugares
en la sociedad. Es decir se generan efectos subjetivos y lugares para que
aquellos sujetos queden ubicados en el lugar de objeto de ese discurso.
Esto llevaría a que algunos pueden hablar y otros carecen de dicha posibilidad.
Hay posibilidad de palabra para unos y no para otros. Esos otros quedan del
lado del discurso medico-psiquiátrico, donde son otros los que saben que hacer
y como.
Tanta rehabilitación sin ninguna habilitación subjetiva!
El famoso “no saben lo que dicen, están en su mundo” debería al menos
abrirse para ver desde donde puede ser leído, ¿con que criterio de verdad es
posible tomar dicha afirmación? Se naturaliza el hecho de que no podrían
hablar, de que no podría tomarse lo que dicen. Solo pueden soportar las
indicaciones de lo que hay que hacer. Es la eterna construcción de un
dispositivo en el que el paciente queda del lado del que no sebe ni dice.
En otro punto podemos leer el paradigma del psicoanálisis:
En la estructura llamada del discurso del analista, este, como ven
ustedes, le dice al sujeto venga y diga todo lo que se le ocurra, por
muy dividido que este por mucho que demuestre usted que no piensa
o que usted no es nada en absoluto, la cosa puede funcionar, lo que
produzca será de recibo.4
Párrafo que indica un viraje en al construcción de un dispositivo que se
construirá para el trabajo en el uno a uno, en el institucional y porque no
en lo social.
Pero sin dudas, este cambio de paradigma lo proponemos en relación al
campo profesional y será él quien podría pensar que tipo de poder pone
en juego en la cura, que hace con ese poder y como lo usa.
La discapacidad no es un estado en si mismo, es mas bien una producción
en contraposición con la supuesta normalidad. Podemos acompañar esta
afirmación con preguntas: ¿son capaces los discapacitados? ¿Y de que?
¿Son capaces los normales? ¿Y de que?
4
Lacan, J (2008) El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires. Paidos.
La bondad es sin duda necesaria, señala Lacan y podemos agregar que el
bien también lo es, pero podría curar el mal que ella/ellos mismos
engendran. El analista que quiere el bien del sujeto repite aquello en lo
que ha sido formado e incluso ocasionalmente torcido. La más aberrante
educación no ha tenido nunca otro motivo más que el bien del sujeto.
Ética del lado del profesional también implica poner en jaque aquellos circuitos
preestablecidos de un modo arbitrario que no hacen más que establecer aun
mas una fuerte desintegración oculta tras una pretendida integracion.
Esos circuitos preestablecidos desde el discurso del medico, de la obra social,
de la rehabilitación, son un circuitos cerrados. Cerrado también implica que a
esos circuitos, no le falta nada en tanto esta ajustados a los ideales del bien
hacer con la discapacidad. Si se recorren estos circuitos, el bien esta
asegurado para el sujeto.
¿Cómo algo podría no estar en su lugar, no estar en un lugar donde
precisamente no esta? Todo lo real esta siempre obligatoriamente en su lugar.
Lo real tiene la propiedad de llevar su lugar pegado a la suela de los zapatos.
(Lacan, 2008)
La posibilidad de un volver a mirar lo que no vimos en nuestra praxis se enlaza
con el planteo ético, pensado al intervención no desde el lugar de acercar a la
persona con discapacidad al modelo, sino se trata de producir efectos de
subjetividad.
Bibliografía
Lacan, J (2005) La dirección de la cura y su principio de poder. Escrito 2. Ed. Siglo XXI. Bus As.
(2008) El Reverso del Psicoanálisis Seminario 17. Paidos. Bs. As