VIII JORNADAS INTERDISCIPLINARIAS
DE ESTUDIOS AGRARIOS Y AGROINDUSTRIALES
Buenos Aires, 29, 30, 31 de octubre y 1 de noviembre de 2013
Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
María Emilia Estrada, Universidad Nacional del Sur,
[email protected], Eje Temático 4: Transformaciones
en el espacio territorial concebido como rural. Aspectos
demográficos de la expansión agraria y organización de nuevos
territorios a nivel regional y territorial. La urbanización de la
agricultura y las problemáticas de la integración rural urbana
Introducción
El presente trabajo intenta abordar las distintas facetas de la problemática del turismo
rural y sus potenciales efectos inductores en el desarrollo local.
Desde los aportes académicos provenientes desde el turismo se aluden a las múltiples
posibilidades de expansión de este tipo de modalidad como consecuencia de factores
vinculados tanto con la oferta como con la demanda de turismo en general como la de
turismo rural en particular.
Por el lado de la oferta se destaca tendencia a la congestión y a la saturación de los
destinos tradicionales sumado la agudización de la competencia y la consecuente
disminución de la rentabilidad en los destinos habituales. Por el lado de la demanda
turística, una nueva modalidad de vacaciones: mayor cantidad de períodos anuales, de
lapsos más cortos y menos estacionales, a lo que se añade una preferencia creciente por
un estilo de vida más saludable y en contacto con la naturaleza, un paulatino interés
social por el patrimonio natural y cultural del ámbito rural, entre los más destacados.
Asimismo, numerosos trabajos señalan las limitaciones de un número cada vez mayor
de explotaciones agropecuarias con necesidad de complementar el ingreso agrario de
forma predial y/o extrapredial, indicando los resultados positivos de la pluriactividad y
del empleo rural no agrario (ERNA) en el medio rural en el marco de la actual dinámica
productiva (Archenti y otros; 2005; Tecco; 1999; González, Román y Tsakoumagnos;
2006; Neiman y Craviotti, 2006; Berger, 2003).
En este contexto, rápidamente el turismo rural se constituye en una panacea, por lo
menos desde el punto de vista teórico, dado este doble rol como una alternativa
diferencial para la oferta turística como una buena opción para las problemáticas
actuales del medio rural.
Sin embargo, no todo espacio rural es factible de evolucionar hacia un espacio turístico
rural y no toda actividad turística en el medio rural tracciona desarrollo local de igual
manera.
Este trabajo pretende analizar las diversas posturas teóricas en torno a esta
problemática. Para tal objetivo, además de una revisión bibliográfica interdisciplinaria
se desarrollaron entrevistas semiestructuradas a distintos agentes productivos e
institucionales pertenecientes al Sudoeste Bonaerense.
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I. Consideraciones en torno a la definición del espacio rural
Antes de definir el turismo rural y sus implicancias en el desarrollo territorial es
necesario enunciar diversas particularidades del espacio rural que inciden en su
abordaje.
En primer lugar, parece haber un consenso entre los investigadores de la geografía rural
respecto de que el concepto de espacio rural (y en primera instancia, su antagónico el
espacio urbano) no tiene la misma significación en distintos recortes territoriales dadas
las grandes diferencias morfológicas, sumado a la diversidad de circunstancias sociales
y políticas. Asimismo, se reconoce que este ha tenido que evolucionar en el tiempo a la
luz de nuevas dinámicas, sociales, económicas y políticas (García y otros, 1995; Blanco,
1996).
También se reconoce que el solo intento de buscar la definición adecuada siempre ha
sido un buen ejercicio de reflexión (Blanco, 1996).
Es posible entonces obtener un listado cuantioso de definiciones de “lo rural” cada una
con aportes diferentes pero sin dejar de ser parciales.
Detrás de la diversidad de definiciones dadas acerca del espacio rural se oculta un
conjunto heterogéneo, pero limitado, de criterios tanto positivos como normativos
abordados a la hora de definir este espacio.
Entre los más aludidos se encuentran:
1. Criterios estadísticos:
1.1. Variables simples que se consideren relacionadas con lo rural, tales como,
densidad de población, morfología o distribución del habitad, número y
jerarquía de funciones de un núcleo o municipio, etc.; generalmente
analizadas en relación a los valores hallados para las aglomeraciones
urbanas.
1.2. Indicadores más complejos que son el resultado de combinaciones
estadísticas de variables simples que buscan una explicación más completa
del espacio y la sociedad rural;
2. Criterios funcionales: usos del suelo y de la población ocupada, utilización
extensiva del suelo con finalidad agraria, forestal, ganadera, etc. Ocupación
agraria y/o ganadera de la población. porcentaje de población activa agraria,
relación entre los usos del suelo de tipo agrario y urbano, etc.
3. Criterios sociológicos: Espacios como reservorios culturales tradicionales, que
contribuyen a forjar una identidad nacional, modos de vida, estructura socio-
profesional, idiosincrasia, etc.
4. Criterios excluyentes: lo no urbano, como contraposición o magnitud residual de
lo urbano que parece estar definida más acabadamente estadística y
administrativamente.
5. Criterios visuales: Espacios o territorios con unos determinados componentes
visuales, por ejemplo, tasa baja de espacio edificado.
Aludiendo a diversidad de miradas factibles, algunos autores (Kayser, 1970; Blanco,
1996) afirman que el espacio rural cambia de significación según se le examine desde
un punto de vista económico, sociológico, administrativo, estadístico, cultural y también
de acuerdo el contexto territorial del análisis.
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Por otro lado, los criterios enunciados presentan diversas limitaciones o dejan de ser
relevantes en ciertos contextos. La siguiente tabla describe brevemente estas cuestiones.
Tabla 1: Criterios para definir al espacio rural y sus principales limitaciones
Criterios Tipo de variables Principales limitaciones
analizadas
Estadísticos Variables Su principal objeto es delimitar ámbitos concretos con fines
relacionadas con la operativos aunque no siempre satisfactorios para aplicarlos
densidad de de modo general. La variable más usada es la densidad
población, poblacional.
número y jerarquía Los problemas están asociados al establecimiento de los
de funciones de un umbrales.
núcleo o En la Argentina se define como población rural agrupada a
municipio, etc. aquella que habita en localidades de menos de 2000
habitantes, umbral entre espacios (y localidades) rurales y
urbanos. Asimismo, se define como la población rural
dispersa a la que habita en campo abierto.
Funcionales Vinculados al uso Los usos del suelo de carácter extensivo: agrícolas,
del suelo y de la forestales, ganadero, etc. han sido considerados
población ocupada tradicionalmente como actividades propias de las áreas
rurales, particularmente la actividad agraria se constituyó en
el rasgo más aludido en las definiciones del espacio rural.
Sin embargo, sin dejar de reconocer la importancia que aún
detenta la actividad primaria en el medio rural, actualmente
el menú de actividades posibles de ser desarrolladas en este
medio se ha incrementado radicalmente posibilitado por la
denominada Agricultura de Tiempo Parcial, asociada a las
nuevas prácticas productivas más intensivas en capital y a
las nuevas demandas de bienes inmateriales tales como
calidad ambiental, cultura, servicios, etc., que no devienen
exclusivamente de lo estrictamente agrario.
Sociológicos Vinculados al El criterio modo de vida cada vez resulta menos
modo de vida y a determinante dado que con difusión y el abaratamiento de
determinado tipo las nuevas tecnologías de la comunicación se han diluido
de relaciones importantes diferencias entre la población rural y urbana en
sociales aspectos tales como hábitos de consumo, expectativas,
acceso a información, etc.
Actualmente se asiste a una complejización de las
relaciones dada la localización de nuevos actores en el
medio y movimientos sociales asociados.
Excluyentes Como Todo lo que no sea aglomeración urbana.
contraposición o Resulta insuficiente para comprender la compleja gama de
magnitud residual actividades económicas y fuertes interrelaciones sociales y
de lo urbano económicas existentes entre zonas de población aglomerada
y dispersa. (Manzanal, 2006: 34)
Esta dicotomía se ve complejizada en la última década dada
la necesidad reconocer un espacio de interface, el
periurbano.
Visuales “Paisaje rural” Impronta de un uso extensivo. Tipo de edificaciones,
infraestructura, etc.
Fuente: Elaboración propia en base a la revisión bibliográfica realizada
Teniendo en cuenta estos aspectos y ante la necesidad de arribar a una definición desde
la que se pueda partir para delimitar ámbitos diferenciados con el objeto de hacer
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operativo el concepto (por ejemplo ante prácticas de intervención pública de diversa
índole, administrativas, sanitarias, educativas, etc.), se suele recurrir a un mix de
criterios que limiten los elementos para su definición (García Ramon y otros, 1995, 38-
41).
A modo de ejemplo la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER) 1
enuncia:
"Espacio rural es aquel que de forma predominante ofrece materias primas y
recursos naturales; en él se desarrolla una amplia gama de actividades económicas.
Es un territorio que se distingue de otros por su débil densidad de habitantes y
colectividades de tamaño limitado. Tiene unas pautas de comportamiento cultural
donde predominan los lazos sociales dentro de la comunidad".
Sin dejar de lado estos criterios, que continúan siendo utilizados para hacer operativo
el concepto de “lo rural”, en las últimas décadas se asistió, citando a Posada (1999:2),
a una “mutación conceptual” del medio rural impulsada por los habitantes urbanos.
La concepción histórica del espacio rural en su rol de proveedor de alimentos, percibido
por los no rurales como un ámbito netamente agrario, aislado y tradicionalista, va
dejando lugar a nuevas visiones sobre este territorio.
Un primer quiebre, se produce a partir del paulatino incremento de la industrialización y
de la urbanización que se fue generalizando a escala mundial a partir de la segunda
posguerra. A medida que la ciudad crece demográficamente, económicamente y en
infraestructura, se acentúa un exceso de demanda tanto de alimentos como de mano de
obra que recae en el medio rural.
La introducción de una serie de innovaciones técnicas tales como la mecanización
agrícola, las tecnologías químicas y biológicas2 generaron dos grandes impactos, por un
lado, relativizaron las restricciones propias de los complejos productivos basados en
recursos naturales tales como la incidencia de los factores biológicos y orgánicos
asociados a la fase de producción primaria la cual está sujeta al tiempo demandado por
los procesos naturales: periodos más prologados de producción, alta vulnerabilidad a los
factores climáticos y ambientales, estacionalidad productiva, etc.; acortando las
diferencias entre los tiempos de inmovilización del capital y riesgos asociados a este
tipo de producciones en comparación con las industriales (Delgado Cabeza y Márquez
Guerrero, 1999). El producto agrario pasó a formar parte de un proceso complejo de
transformación e incorporación de valor agregado, dejando la producción agropecuaria
de ser productora de bienes finales para convertirse en oferente de materia prima
industrial, perdiendo así gran parte la diversidad propia de la practica más artesanal, y
1
La Confederación de Centros de desarrollo Rural –COCEDER-, es una ONG de Acción Social de ámbito estatal
española, formada por 22 Centros de Desarrollo Rural y una Federación pertenecientes a 9 comunidades autónomas,
que funcionan de manera autónoma. http://www.coceder.org/ [consulta realizada el 25/09/2013]
2
Graciano Da Silva (1999) ofrece una tipificación de las innovaciones acontecidas en la agricultura de acuerdo a su
contenido concreto en términos del proceso capitalista de producción:
i) innovaciones mecánicas: afectan de modo particular la intensidad y el ritmo de la jornada de trabajo;
ii) innovaciones físico-químicas: modifican las condiciones naturales del suelo, elevando la productividad del
trabajo y reduciendo las pérdidas naturales del proceso productivo;
iii) innovaciones biológicas: repercuten fundamentalmente la velocidad de rotación del capital a través de la
reducción del período de producción y/o potenciando los efectos de las innovaciones químicas y mecánicas;
iv) innovaciones agronómicas: aparición de nuevas formas de organización de la producción a través de la
recombinación de los recursos disponibles que elevan la productividad del trabajo;
v) mejoras en el transporte y/o los sistemas de almacenamiento: pueden reducir los tiempos de circulación
aumentando también la rotación del capital.
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quedando subordinada a los requerimientos de la demanda y a la lógica industrial en
general (Delgado Cabeza y Márquez Guerrero, 1999).
Por otro lado, se produjo un incremento notable en la productividad agrícola, una
importante liberalización de mano de obra y un aumento del tiempo de no-trabajo 3. La
mano de obra rural desocupada migra al ámbito urbano en busca de nuevas
posibilidades laborales, cuestión que durante las etapas iniciales del proceso de
industrialización no constituyó una preocupación desde el punto de vista urbano, dado
que resultaba funcional a la demanda de trabajo urbano-industrial. Asimismo, el
aumento del tiempo de no-trabajo posibilitó la práctica de lo que más tarde se
denominaría la agricultura a tiempo parcial (ATP), aludiendo así a la
posibilidad/necesidad de los productores/trabajadores agrarios de complementar sus
ingresos a través de otros empleos posibilitado esto por su dedicación par time a la
actividad principal de orden agrario.
En este sentido, el proceso de urbanización en esta etapa se tradujo en la desruralización
de la sociedad. Visualizándose claramente la funcionalidad, en términos productivos,
del medio rural al medio urbano.
Al mismo tiempo que el crecimiento urbano se consolidaba, se incrementaba su
influencia cultural, los valores urbanos se imponen paulatinamente a gran parte de los
valores rurales donde el espacio rural ve disminuir su autonomía decisional.
Con la crisis del modelo industrial fordista, la asociación entre urbanización,
industrialización y desarrollo urbano que se había sostenido durante décadas se frena.
Cuando la dinámica expansiva de la industria se desaceleró y consecuentemente la
capacidad de absorción urbano-industrial se saturó, la población desocupada estaba
asentada en la periferia de los grandes aglomerados urbanos, comenzando a ejercer una
“molesta” presión en los habitantes urbanos (muchos ex-rurales). Entonces la
emigración rural se torno objeto de preocupación política y de análisis académico.
Paralelamente a esto, surgen en el espacio urbano diversos procesos que modifican el
concepto y la percepción del medio rural el que se constituye en objeto de una
valorización creciente que se traduce en diversas formas de “consumo” de este.
Dicha valoración de las funciones del espacio rural trasciende su rol netamente
económico y aborda otras cuestiones tales como, culturales, identitarias, ambientales
paisajísticas, etc.
Por un lado, el surgimiento de una preocupación conservacionista/ambientalista, con
diferentes grados, que desde el ecologismo hasta el nacionalismo.
Por otro lado, se asiste a un proceso revalorativo por parte de habitantes urbanos,
particularmente de las grandes urbes del estilo de vida rural que abarca desde
cuestiones ideológicas a cuestiones más prácticas. Algunos le atribuyeron a este
espacio el rol de repositorio de valores que la sociedad industrial olvidó o destruyó
(Posada, 1999:5), en otros surgió la añoranza de "una vuelta al campo" basada en
cuestiones más prácticas ligadas con la menor contaminación, la mayor seguridad, el
menor precio de la tierra, la existencia de espacios "poco densos", etc.
3
En la producción agraria se presenta una diferencia entre el tiempo de trabajo y el tiempo de producción. El período
de producción está determinado por condiciones naturales y por ende no toda reducción del tiempo de trabajo
significa disminución del proceso de producción, pudiendo ocurrir sólo un aumento del tiempo de no-trabajo
(Gorenstein y Gutman, 2001).
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Casi simultáneamente, y posibilitando la concreción de esta valorización, se difunden
las nuevas TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación), que en la medida
que se insertan en el medio rural y que disminuyen significativamente el costo de
acceso, ponen fin al último pilar que caracterizaba al espacio rural tradicional, el
aislamiento rural.
En este contexto “lo rural”, pasa a ser un objeto de consumo asequible por parte de lo
urbano, primero, como consumo ideológico-cultural, después, como consumo
espacio-ocio.
Los habitantes urbanos, principalmente los de ingresos medios-altos, comienzan a
trasladarse hacia zonas con menor densidad poblacional, tanto en forma
permanentemente como temporal.
Surge el fenómeno de la vivienda permanente en el espacio rural próximo a espacio
urbano, accesible a través de vías de comunicación donde se pueden gozar de las
bondades del ámbito rural (baja contaminación, disponibilidad de tierra, contacto con
la naturaleza, etc.) sin perder el contacto con lo urbano (en términos laborales,
educativos, de salud, servicios avanzados, etc.). Se comienza a hablar del proceso de
periurbanización (véase la siguiente tabla) el cual tracciona nuevas demandas,
infraestructura, servicios públicos, normativas respecto del uso del suelo, etc. El
proceso de periurbanización ha modificado radicalmente el patrón de organización del
espacio diluyendo la frontera entre lo rural y lo urbano (Pérez, 2001).
Sin embargo, según Posada (1999), de acuerdo con los trabajos de campo,
paradójicamente, esta valorización de habitar el medio rural solamente prolifero entre
los habitantes urbanos mientras que la población rural prevaleció el ideal,
principalmente en los jóvenes, el de localizarse en los aglomerados urbanos.
Por otro lado, se asiste a la ocupación temporaria a través de la segunda residencia en
el ámbito rural o un nuevo turista rural que busca el contacto con la naturaleza, la
arquitectura tradicional, la gastronomía local, las tradiciones, las costumbres
populares, la historia nacional, etc. La temática del turismo rural será abordada en el
próximo apartado.
En este contexto, el ámbito rural adquiere una nueva complejidad, tanto por las
actividades, procesos y actores que en él se comienzan a desenvolver, quedando cada
vez más lejana la idea de este espacio como aislado y exclusivamente destinado a la
producción de alimentos primarios o con una primera industrialización.
Cabe destacar, el rol pasivo de “lo rural” anta esta reivindicación por parte de los
habitantes urbanos, el medio rural es moldeado por el ritmo social, económico, político
y cultural marcado por el espacio dominante (el urbano), paradójicamente, la
construcción de la ruralidad es llevada a cabo por lo urbano (Posada, 1999; Schaerer y
Dirven, 2001).
La siguiente tabla presenta brevemente los conceptos acuñados, la mayoría en la última
década, para describir los múltiples procesos acaecidos en el espacio no urbano (rural y
el periurbano).
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Tabla 2 - Nuevos conceptos en torno a los procesos poblacionales, productivos,
ocupacionales y territoriales ocurridos en espacios no urbanos
Concepto/Autores Tipo de proceso Definición / Descripción
Periurbanización Proceso de Proceso donde un ámbito territorial periférico y continuo respecto de
Tecco (1999) asentamiento un centro administrativo y de servicios, es receptor de una migración
Archenti, Attademo, poblacional en urbana, donde este tipo de población pasa a predominar.
Ringuelet y Salva el territorio Los perfiles socioculturales del nuevo grupo poblacional y el tipo de
(2005) actividades laborales que desarrollan deben incorporarse en la
caracterización de este espacio geográfico.
Este proceso demanda generalmente nuevas normas de zonificación
y servicios.
Rururbano/ Recorte territorial Espacio donde se intercalan diversas formas de organización
Periurbano territorial, bloque heterogéneo. Estos espacios pueden clasificarse
Barros, González según la realidad social política y económica imperante:
Maraschio y “periurbano fuerte”, espacio en el cual existe una mayor identidad
Villarreal (2005) socio-cultural y mayor valorización económica
Duvernoy y Lorda; “periurbano débil”, mayor vulnerabilidad ambiental, menor identidad
(2006) socio-cultural y menor valorización económica
“periurbano de proximidad”, de gran dinamismo, predominan los
espacios urbanos y prevalece una lógica urbana
“periurbano de borde”, de menor dinamismo, predomina un uso
productivo de medio rural, prevalece la lógica productiva tradicional.
Categoría no considerada en los criterios censales nacionales.
Neorruralidad Condición del Fenómeno de instalación en el campo de sujetos económicos sin
Nogué (1988) asentamiento tradición rural procedentes de zonas urbanas con objeto de
García (1995) poblacional y de desarrollar diversas actividades donde confluyen la producción
Barros, González las actividades agrícola tradicional y no tradicional y otras actividades asociadas al
Maraschio y desplegadas espacio “natural” en diversas situaciones de producción (recreación,
Villarreal (2005) turismo, conservación, etc.)
El término no se refiere a un espacio geográfico, ya que en este se
alternan o se superponen diversos tipos de usos del suelo, rurales y/o
neorrurales (por ejemplo el agroturismo), sí es aplicable a los nuevos
habitantes y a las nuevas actividades desplegadas en dicho territorio.
Multifuncionalidad Condición del Nuevo abordaje del espacio rural más abarcativo que tiene en cuenta
Crecente y Miranda espacio rural su vulnerabilidad (climática, económica y social), que reconoce las
Barrós (2002) como soporte nuevas actividades productivas (no agrícolas) como complemento de
Borsatto Sommer da físico de una los ingresos, como fuente de generación de empleo y de desarrollo
Silva y Nehls Dias multiplicidad de económico, y, la valoración de sus funciones al margen de lo
(2012) funciones de la netamente económico (identitarias, culturales, ambientales,
tierra/ nuevo paisajísticos, etc.).
abordaje desde la El reconocimiento del carácter multifuncional plantea la necesidad de
política de reconsiderar los objetivos clásicos de la política agraria.
desarrollo rural
Pluriactividad Estructura del Combinación de ocupación predial agropecuaria con otras
Craviotti (2006) empleo agrario ocupaciones, de carácter formal o informal, agropecuario o no, en
Reynieri (1996) forma permanente o eventual practicadas como una posibilidad de
acumular ingresos y de reducir los riesgos inherentes a la actividad
agropecuaria.
También se utilizan los conceptos de “trabajo acumulativo” o
“acumulación de trabajo” y de “pluriocasionalidad”, para encuadrar la
pluriactividad en situaciones de pobreza.
La pluriactividad se constituye en una herramienta para la
permanencia de pobladores rurales, en un contexto donde el “mundo”
rural decrece.
Pluri-inserción Estructura del Termino utilizado para aludir a la combinación de la ocupación predial
Berger (2006) empleo familiar agropecuaria con otras ocupaciones a nivel de los hogares rurales.
rural
ERNA (Empleo Estructura del Con la expresión Empleo Rural No Agrícola (ERNA) se describe el
rural no agrario) empleo rural empleo residentes rurales en el sector no agrícola, y el Ingreso Rural
González y otros; No Agrícola (IRNA) es el ingreso generado a partir de estas
(2006); Neiman y actividades. El término ''empleo'' incluye tanto el autoempleo como el
Craviotti (2006) empleo asalariado. Estos conceptos rescatan los cambios registrados
en las últimas décadas respecto de la creciente complejidad de la
estructura del empleo rural en su composición no agraria.
Fuente: Elaboración propia en base a la revisión bibliográfica realizada en el presente trabajo
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La revalorización conceptual e ideológica como la complejidad de los procesos que
tienen lugar en el medio rural se plasman en la terminología acuñada. La que rescata,
por un lado, la creciente ocupación y el consumo de “lo rural” por parte de la
población urbana, a través de la ocupación temporaria o permanente; y, por el otro, la
diversidad de actividades que conviven en el medio rural.
II. Origen del concepto contemporáneo del turismo rural y su conexión
con el desarrollo rural
Si bien las actividades recreativas y de ocio en el espacio rural son de muy larga data,
el sentido contemporáneo del término turismo rural aparece en las sociedades
industriales avanzadas europeas, a principios de la década del ´50.
El Manifiesto del Turismo Rural (Francia, 1955) se constituye en uno de los primeros
aportes sobre el turismo rural y rápidamente se configura como un documento básico
que sintetiza la filosofía y los objetivos de este tipo de turismo (en el ámbito europeo),
donde se la indica como, “un factor de desarrollo económico, social y humano para
el mundo rural ante el creciente desarrollo industrial de las ciudades”.
Si bien este Manifiesto ya plantea el fuerte vínculo entre este tipo de actividad y una
forma alternativa al desarrollo rural en la segunda posguerra mundial para muchos de
los países europeos, esta idea no asume forma de política de desarrollo hasta la década
mediados de los ´70 del siglo pasado.
Esta planificación pública en torno al medio rural se gestó en el marco de cierta
inquietud por el futuro de ese espacio y se centró en la detección, impulso y apoyo a
los potenciales endógenos del desarrollo local rural, tratando de abordar al sistema
rural en su conjunto: ambiente, sociedad y economía, sin desconocer el peso relativo
de la actividad agropecuaria sobre dicho medio (Posada, 1999; ).
En América Latina la nueva concepción sobre el turismo rural es posterior y se
acrecentó con el avance de las nuevas tecnologías de las comunicaciones en las
décadas del ´80 y del ´90 del siglo pasado. En tanto las políticas destinadas a la
promoción de este turismo surgen a fines del siglo pasado.
En la Argentina, en mayo de 2000 se lanzó el Programa Argentino de Turismo Rural
denominado RAICES desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentación (SAPGyA). En su introducción define al "turismo rural como una
actividad de servicios genuinamente agraria, que por su carácter de mano de obra
intensiva, contribuye a generar empleo en las zonas rurales; se convierte así en un
eficaz estímulo para arraigar a nuestra gente a su terruño natal. Diversifica la
actividad agropecuaria generando un nuevo cauce para poner en valor los recursos
del campo: la naturaleza y la cultura del trabajo agrario"
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Figura 1 – Principales hitos en el abordaje del Turismo Rural
Principales hitos en el abordaje
del Turismo Rural Década del ´50. Primeros abordajes del turismo
rural, en Europa, como objeto de estudio (El
Manifiesto del Turismo Rural, Francia, 1955)
Década del ´80. Primeras
Políticas Europeas destinadas al
desarrollo del Turismo Rural
Décadas del ´80 y del ´90.
Preocupación medioambiental
Moda ecológica
Auge de los nacionalismos
Popularización del “desarrollo
sostenible”
Abordaje del Turismo Rural en
América Latina
Década del ´90. Primeras
Políticas en América Latina
destinadas al desarrollo del
Turismo Rural
… 1800 … 1900 … 1940 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010
Años
Concepción del territorio rural como espacio aislado
ensimismado, tradicionalista y agrícola.
Vinculo unilateral con el espacio urbano en su rol de
proveedor de alimentos.
A partir de la revolución industrial, a medida que la ciudad crece física, demográfica y
económicamente se observa que:
La influencia cultural urbana se acrecienta.
Principales cambios en el
El medio rural ve disminuir su autonomía decisional.
La demanda sobre el espacio rural (alimentos y mano de obra) aumenta.
Espacio Rural
Se asiste a innovaciones que posibilitan un incremento notable en la productividad
agrícola (mecanización, tecnologías químicas y biológicas), la mano de obra
desocupada migra al espacio urbano, la mano de obra subocupada encuentra
empleo en actividades no agrarias.
El proceso de urbanización se traduce en la desruralización de la sociedad.
El medio rural es funcional al medio urbano.
Despoblamiento
Envejecimiento poblacional
Concentración de la propiedad
Actividad productiva inmersa en cadenas globales, con un núcleo decisional extra-rural.
El ámbito rural deja de ser considerado como el espacio que únicamente sustenta la
producción de alimentos y se lo comienza a percibir como un ámbito factible de múltiples
actividades.
El paisaje y cultura de las regiones rurales se constituyen como “espacios de consumo en sí
mismos” lo cual se traduce en nuevos usos recreativos, turísticos y residenciales que
impactan fuertemente en la dinámica del territorio.
Las nuevas TICs dan por concluido el aislamiento rural y contribuyen a la concreción de
esta nueva tendencia.
La agricultura a tiempo parcial (ATP) conlleva a la pluriactividad y al pluriempleo.
Valoración de funciones del espacio rural al margen de lo netamente económico
(identitarias, culturales, ambientales, paisajistícos, etc.)
Proceso migratorio urbano-rural y rural-urbano
Surge el periurbano como um espacio intermédio entre lo rural y lo urbano.
Se acentua la funcionalidad del medio rural al urbano.
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Fuente: Elaboración propia en base a la revisión bibliográfica realizada.
El interés sectorial, académico y político en el turismo rural reside en varios factores
vinculados tanto a la demanda como a la oferta del turismo en general como del
turismo rural en particular.
Por el lado de la demanda de turismo, las nuevas características asociadas a los
tiempos de ocio (períodos más cortos, fraccionados en el tiempo, con mayor rango de
variabilidad respecto del tiempo dedicado al traslado) y un consumidor con nuevos
intereses (más participativo, más informado y con ansias de experiencias diferentes
que lo lleva a valorar nuevos destinos no tradicionalmente turísticos).
Por el lado de la oferta turística, la búsqueda de soluciones a los problemas de la
concentración de los turistas en el espacio y en el tiempo junto al incremento de la
competencia en los destinos masificados conlleva a la exploración de nuevos nichos
para sostener la rentabilidad, entre los factores más relevantes.
En este marco, la tendencia cuantitativa (precios, amplitud de la oferta, etc.) va
cediendo paso, en algunos segmentos de mercado, a la cualitativa, caracterizada por la
valorización de los servicios de calidad, servicios personalizados, el respeto al medio
ambiente, entre otros.
De esta forma, se conjuga, por un lado, la ya descripta revalorización de lo rural por
parte de los habitantes urbanos, particularmente por los de las grandes aglomeraciones
y de ingresos medios–altos, donde una de las formas en que se manifiesta es el
consumo de este espacio con fines turísticos (por el contacto con el entorno natural, la
arquitectura tradicional, la gastronomía local, el acercamiento con las tradiciones o
costumbres populares, etc.). Y, por otro lado, la visión inquietante que comienza a
instalarse respecto del espacio rural al que se lo percibe como un sector poco
dinámico y relegado, destinado a ocupar un lugar marginal en las estrategias de
desarrollo centradas primordialmente en lo urbano. En este contexto pronto el turismo
rural se constituye en una panacea, por lo menos desde el punto de vista teórico, dado
este doble rol, una alternativa diferencial para la oferta turística y una buena opción
para las problemáticas de empleo actuales del medio rural. Sin embargo,
paradójicamente, no abundan los estudios que pongan en evidencia los aportes que el
turismo rural, en sentido amplio, al desarrollo rural en los países latinoamericanos y
particularmente en el ámbito nacional.
Sin dejar de reconocer esta modalidad de turismo como consolidada tanto por la
dispersión espacial de la oferta y de la demanda (en muy diversos espacios nacionales
tanto desarrollados como en vías de desarrollo), por su crecimiento en forma
moderada pero sostenida a lo largo de las últimas décadas y por los actores y recursos
localizados en el espacio rural involucrados.
Antes de proseguir, resulta necesario listar las importantes divergencias que se
presentan en los países latinoamericanos, y particularmente en la Argentina respecto del
ámbito Europeo, de donde provienen los principales aportes teóricos respecto de esta
temática, lo que hace que ni conclusiones de los trabajos académicos ni las políticas
implementadas sean territorialmente extrapolables (Solana Solana, 2005).
La principal actividad en el medio rural, en términos generales continúa siendo
la agropecuaria, acotándose las nuevas funcionalidades principalmente a las
áreas rurales circundantes a grandes ciudades o a centros turísticos consolidados
(rurales o no, por ejemplo los de mar y playa).
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Existe una gran heterogeneidad interregional, que se visualiza en el nivel de
educación de la población rural, en la infraestructura (red vial, servicios públicos
y privados, etc.), distancias a los grandes aglomerados urbanos, morfología del
territorio, dinámica de la actividad de base (áreas productivas vinculadas con el
circuito de comercio exterior o a las nuevas tecnologías, áreas de producción
marginales), gran divergencia en las dimensiones físicas de las explotaciones
agropecuarias, etc.
Un perfil cultural del colectivo agrario notablemente diferente del europeo y con
una estructura productiva agraria también distinta.
Gran diversidad en la predisposición al consumo/pago por parte de los
consumidores urbanos, registrándose una relación positiva respecto de los
habitantes de las grandes urbes de ingresos medios-altos. Esto puede ser
explicado por la cercanía o lo asequible de algunos aspectos del medio rural en
la mayoría de las localidades pequeñas y medianas. Es por esto que el turista,
generalmente, proviene principalmente de las grandes urbes, donde lo rural no
resulta cotidiano. Concentrándose los emprendimientos orientados al ocio en las
regiones circundantes y concierto grado de accesibilidad a las grandes
metrópolis (en la Argentina, esta actividad se concentra en la región pampeana,
particularmente en las áreas próximas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Estas divergencias obviamente impactan en las políticas públicas implementadas, en la
Argentina, a diferencia de las políticas de desarrollo rural al estilo europeo 4, se
implementaron planes de rasgos asistenciales (como el Programa Social Agropecuario -
PSA) o programas como Cambio Rural-INTA que persiguen reconversión productiva
(puesto que no es posible desconocer el peso relativo que aún mantiene la actividad
agropecuaria sobre el sistema rural) quedando relegadas las políticas integrales de
desarrollo del medio rural (Posada, 1999, Manzanal, ).
Tipologías de turismo rural y su incidencia en el desarrollo local rural
Previo a un análisis crítico de las principales variables en términos económicos, sociales
y ambientales en donde el turismo rural podría generar efectos positivos en el desarrollo
local, resulta necesario catalogar las principales formas de turismo que tienen lugar en el
espacio rural: agroturismo, turismo verde, turismo alternativo, turismo ecológico,
ecoturismo, diversos turismos de deporte, el turismo cinegético o pesca deportiva,
alpinismo, de deportes de aventura (canotaje, rafting, escalada, etc.) entre otros.
Existen diversas clasificaciones respecto de las categorías de turismo rural las que
sirven para catalogar las diversas formas que adopta esta modalidad, sin embargo
Posada (1999), presenta un criterio funcional al análisis de este trabajo, en el que se
distinguen tres tipologías de turismo rural, donde se presenta una correlación entre la
localización del núcleo decisional (agentes/espacios) y los agentes/espacios que se
apropian del excedente económico generado por las actividades desplegadas en este
medio. Estas categorías son el agroturismo, turismo rural y turismo en el espacio rural.
4
La política europea en torno al espacio rural ha buscado alcanzar un conjunto de metas normativas tales como la
reducción de la pobreza; la sustentabilidad ambiental; la equidad de género; la revalorización de los actores rurales,
su cultura; facilitar la descentralización y la participación social; superar la división rural–urbana, y garantizar la
viabilidad de la agricultura campesina, entre otros. Desde el punto de vista económico el concepto se vincula con la
búsqueda de soluciones globales –no sectoriales- para el desarrollo rural (Kay, 2009).
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
Bajo el concepto de agroturismo, la actividad turística se circunscribe íntegramente
dentro de una explotación agropecuaria, la cual organiza y ejecuta las actividades
vinculadas con el consumo de ocio, tales como el hospedaje, la restauración y la
recreación. Por la combinación compleja de actividades agropecuarias más las
vinculadas al turismo se presume que el núcleo decisional, es decir los titulares están
localizados en la misma explotación o en aglomerados urbanos cercanos. La inversión
inicial es realizada básicamente por la unidad productiva y los beneficios generados por
la actividad turística además de mejorar las condiciones de vida de los titulares y su
entorno familiar y son reinvertidos en el propio funcionamiento de la actividad turística.
Si el núcleo organizador y ejecutor reside en el medio rural, ya sea por la gestión de
un grupo de habitantes o traccionado por la comunidad de forma que excede a las
unidades agropecuarias que desarrollan aisladamente la actividad turística, una
porción considerable del control y los beneficios están en manos de miembros de
comunidad rural local; esta situación es denominada por Posada (1999) como turismo
rural. En el presente trabajo será denominado como turismo comunal, reservando el
concepto de turismo rural para referirse a la temática en términos generales.
En cambio, si el núcleo decisional de la actividad turística se encuentra deslocalizado
del medio rural (tanto de la unidad productiva como de la comunidad), consistiendo
este medio sólo en el soporte físico de las actividades (más allá de lo discursivo), en
consecuencia las rentas apropiadas se acumulan en el ámbito urbano. Este tipo de
turismo es denominado por Posada (1999) como turismo en el espacio rural. Este
turismo se ejerce en el medio no urbano, tanto en espacios correspondientes a
unidades agropecuarias como en espacios naturales protegidos (reserva natural) o no.
Figura 2 - Tipificación del turismo rural según la localización del núcleo
decisional y la apropiación del excedente económico
Turismo en el espacio rural
La organización y la ejecución escapa al
ámbito rural (de la unidad y de la
comunidad), consistiendo el espacio rural
Turismo rural (en adelante
en un mero soporte físico de las
turismo comunal)
actividades. La apropiación del beneficio
es extra-local.
Agro-turismo
Turismo local, gestión de los habitantes rurales, el núcleo
organizador y ejecutor reside en el medio rural. Las
rentas son apropiadas por el ámbito rural distribuyéndose
de acuerdo con su estructura económica y social
El núcleo organizador y ejecutor es la misma unidad de
producción agropecuaria. Las rentas son apropiadas por
los tenedores de la explotación agropecuaria
Fuente: Elaboración propia en base a Posada (1999)
En el apartado siguiente se analizaran los principales aportes teóricos en torno a las
variables movilizadas potencialmente por el turismo rural y a su impacto en el
desarrollo económico regional.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
III. El turismo rural y a su posible impacto en el desarrollo
económico territorial
A lo largo de este apartado se presentarán las principales variables en términos
económicos, sociales y ambientales en donde el turismo rural potencialmente
podría desencadenar el espacio rural receptor del mismo desarrollo local.
Partiendo del hecho de que el territorio rural presenta factores naturales,
culturales, culinarios, tradicionales y/o recreados que revisten de algún grado
de interés para el demandante, principalmente urbano.
La siguiente tabla resume los principales impactos.
Tabla 3- Potenciales impactos positivos en el espacio rural por tipología de
turismo rural
Tipología de Potenciales impactos positivos en el espacio rural
turismo rural
Agroturismo Atenuar los efectos de la crisis agraria y sus consecuencias en el nivel de
desempleo y subocupación principalmente a nivel de la explotación.
Posibilidad de generar empleo familiar en la propia explotación agropecuaria.
Mayor protagonismo a la mujer y los jóvenes en la empresa agropecuaria-
turística.
Fortalecimiento de las tradiciones tipo enclave, al interior de la explotación
agropecuaria.
Mantenimiento y mejora de la infraestructura privada.
Re significación del patrimonio privado conservado.
Contrarresta la estacionalidad de los ingresos agrarios a nivel de la explotación.
Genera producción con valor agregado y mejora la comercialización de la misma.
Efectos derrames en el entorno de la explotación, aunque de bajo impacto,
empleo, insumos primarios, etc.
Cantidad limitada de productos turísticos que son genuinos y dispersos
territorialmente.
Turismo Atenuar los efectos de la crisis agraria y sus consecuencias en el nivel de
comunal desempleo, subocupación y el proceso migratorio rural/urbano.
Oportunidad de que para que los no rurales obtengan ingresos o rentas
complementarias.
Mayor protagonismo a la mujer y los jóvenes en diversas funciones públicos
privadas vinculadas a la actividad turística.
Fortalecimiento de las tradiciones lo que se refuerza su sentido de pertenencia del
espacio rural como un todo.
Ayuda a la recuperación y el mantenimiento de las manifestaciones arquitectónicas
y culturales de la región, así como la protección de los entornos naturales.
Revalorización de los bienes y recursos comunitarios, re significación del
patrimonio conservado.
Revalorización y reconocimiento de lo rural, tanto de su cultura material
(arquitectura, actividad productiva característica, comidas típicas, etc.) como de
sus distintas expresiones culturales y artísticas (música, bailes, etc.).
Fomento de estrategias asociativas.
Potencialidad para corregir desigualdades territoriales.
Contrarresta la estacionalidad de los ingresos agrarios a nivel de la comunidad.
Ofrece a los pequeños productores (hortícolas, apicultores, artesanos, etc.) otra
alternativa de comercialización generalmente con mayor valor agregado.
Protección del medio ambiente. La gran mayoría de iniciativas comunitarias se han
desarrollado a la par de estrategias de protección y cuidado del medio ambiente
impulsadas por la propia población local.
Las inversiones en infraestructuras familiares y comunitarias creadas/mejoradas
para atender a los turistas (espacios públicos, red vial, museos, monumentos etc.)
también son usufructuados por gran parte de la población local.
Turismo en Ayuda a la recuperación y el mantenimiento de algunas de las manifestaciones
el espacio arquitectónicas y culturales de la región
rural Re significación del patrimonio conservado.
“Elitización” del espacio, por cuanto su acceso queda restringido para uso y
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
disfrute de ciertos habitantes/sectores con mayores recursos económicos.
Divergencia entre lo discursivo y lo real del impacto.
Fuente: Elaboración propia en base a la revisión bibliográfica
A grandes rasgos, teniendo en cuenta la tipología utilizada, el turismo rural y el
agroturismo, en ese orden, son los tipos de emprendimientos turísticos que mayor
impacto cuanti y cualitativo ejercen sobre el medio rural, tanto económico, social como
ambiental (Posada, 1999).
Sin embargo resulta relevante realizar algunas consideraciones sobre las variables de
mayor impacto potencial:
I. Generación de empleo
Tanto los cambios experimentados por el medio rural a en su función productiva como
de prestador de servicios destinados al consumo urbano han generado un fuerte impacto
en la estructura del empleo rural en las últimas décadas, identificándose varios procesos
con diferentes connotaciones desde el punto de vista del desarrollo local rural.
I.1. Calificación y urbanización de la mano de obra agrícola
En la última década de agudizaron los cambios en las formas de contratación de la mano
de obra agrícola.
Tradicionalmente los trabajadores agrícolas permanentes no calificados, tanto
asalariados como familiares, eran parcialmente remunerados con acceso a una vivienda,
a una porción de tierra y/o derecho a pastoreo, por lo generalmente residían dentro de
las mismas explotaciones agropecuarias. En el nuevo contexto, la demanda de mano de
obra agrícola permanente cambia de perfil, orientándose cada vez más hacia
trabajadores con mayor grado de calificación y competencias polivalentes mientras los
trabajadores no calificados son demandados en los picos estacionales de actividades
(Neiman y Bardomás, 2001; Kloster, 2002). Buena parte de esos trabajadores no
calificados son externados del campo como lugar de residencia, pero no de la
agricultura como fuente de trabajo, porque la ciudad ya no les ofrece alternativas
laborales formales o a tiempo completo. Generalmente, se trasladan a ciudades
intermedias o a localidades pequeñas cercanas generalmente ligadas a la actividad
agropecuaria, esto le permite continuar en contacto con la demanda laboral del sector
(Armijo, 2000; Neiman y Bardomás, 2001; Kay, 2007) 5.
Esta necesidad de fuentes alternativas de ingresos por parte de productores y
trabajadores rurales, tanto rurales como urbanas; dan lugar a migraciones “pendulares”
entre estos espacios.
I.2. Diversificación del empleo rural no agrícola (ERNA)
Otro hecho observado durante la última década, es que las actividades rurales no
agropecuarias han ido ganando complejidad y diversificación.
Con la expresión Empleo Rural No Agrícola (ERNA) se describe el empleo residentes
rurales en el sector no agrícola, indistintamente del origen espacial de la demanda de
trabajo (rural o urbana) y del lugar en que realiza dicho trabajo, donde el término
'empleo' incluye tanto el autoempleo como el empleo asalariado.
5
Según Neiman (2009) en Argentina, en el año 2001, sobre un total aproximado de un millón de ocupados agrícolas,
más del 50% corresponde a trabajadores asalariados. De estos, un 50% reside en zonas rurales, un 10% en localidades
rurales y el restante 40%, se localiza en centros urbanos de diferentes tamaños.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
Dirven (2004:3) señala que erróneamente el ERNA se ha interpretado inicialmente,
tanto por analistas como por quienes formulan políticas, como actividades que tienen
lugar en la zona rural. Sobreestimando de esta forma la dinámica laboral y las nuevas
posibilidades de desarrollo en los territorios rurales.6
El ERNA puede clasificarse según el vínculo sectorial y de localización de la demanda
que las genera en (Berdegué y otros, 2001; Giarraca, 2005).
ERNA por vínculos de producción con la agricultura (actividades no agrícolas
de comercialización, transporte y procesamiento)
ERNA por vínculos de producción con actividades primarias no agrícolas, por
ejemplo minería, caza, pesca.
ERNA vinculado al consumo de la población rural, por ejemplo comercio
minorista y transporte.
ERNA vinculado al consumo de la población urbana en la zona rural, por
ejemplo, turismo, artesanías, servicios a casas de fin de semana.
ERNA vinculado al consumo de la población urbana en la zona urbana, por
ejemplo, comercio, construcción.
ERNA vinculado a los servicios públicos en zonas rurales, por ejemplo,
empleados municipales, empleados de firmas proveedoras de servicios
municipales, etc.
ERNA vinculado a la expansión de las zonas urbanas, por ejemplo,
construcción, industrias manufacturas, etc.
El Ingreso Rural No Agrícola (IRNA) es el ingreso generado a partir de estas
actividades.
Existen diversas relaciones de interés testeadas o propuestas de análisis respecto del
ERNA y el IRNA en el ámbito latinoamericano:
Crecimiento de la participación del ERNA ligado a la prestación de servicios, por
ejemplo el turismo (Berdegué, 2001).
Relación positiva entre el nivel educativo de los residentes rurales y el acceso a
ERNA, presentando también una relación positiva con el nivel de IRNA percibido.
(Reardon, 1998; Schejtman, 1999; Berdegué y otros, 2001; 2002; Dirven, 2004)
Relación entre el tamaño de la explotación agropecuaria y la posibilidad de ERNA
(Reardon, 1998; Schejtman, 1999; Berdegué y otros, 2001; Dirven, 2004)
ERNA y el dinamismo de la economía local donde se localiza trabajador
productivos, cultural, etc. (Dirven, 2004).
ERNA e infraestructura el rol clave las infraestructuras básicas y de comunicación
tales como la calidad y accesibilidad de los caminos (Berdegué y otros; 2001).
ERNA y “distancia” física o de “llegada” a los consumidores (Dirven, 2004).
6
Según Dirven (2004:3) tanto la denominación como la sigla (ERNA) utilizado en América Latina como
la utilizada en España, dan la impresión errónea de que el empleo tiene lugar en el ámbito rural, cuando
en realidad a lo que se refieren ambos conceptos es al empleo de quien reside en una zona definida como
rural (en términos censales de su país) y que lleva a cabo una labor no agrícola, sin indicar el lugar en que
realiza dicha labor.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
ERNA y crecimiento/decrecimiento del sector agrícola (Berdegué y otros; 2001).
IRNA como factor de estabilización frente a la estacionalidad e incertidumbre que
caracterizan los ingresos agrícolas (FAO, 2000; Dirven, 2004; Giarraca, 2005).
IRNA presenta mejores niveles de remuneración que el ingreso rural agrícola
(Berdegué y otros; 2001).
Crecimiento de la participación del IRNA en el total de ingresos del medio rural
(Dirven, 2004; Giarraca, 2005).
Tal como puede apreciarse, en la generación de ERNA tienen incidencia tanto factores
exógenos como factores endógenos, lo que pone de manifiesto la complejidad del
desarrollo rural no agrícola. Resultando de interés determinar el impacto territorial de
los ingresos generados por las actividades rurales no agropecuarias, es decir si
contribuyen efectivamente al desarrollo de los territorios rurales o son absorbidos por
los espacios urbanos (cercanos o no) (Posada, 1999; Reardon, 2002)
Particularmente para el caso del turismo rural, resulta relevante plantarse las
posibilidades reales de empleo de los pobres rurales en la actividad turística y si estos
empleos (por cuenta propia o asalariado) constituyen una salida para mejorar situación o
sólo representan una actividad de “refugio”, de subsistencia que los mantiene en una
situación de marginalidad.
En el Sudoeste Bonaerense se detectan casos que responden a una estrategia de
subsistencia, casas de comidas localizadas en el espacio rural cercanas alguna actividad
turística que ofrecen su servicio de forma precaria, informal, con muy baja
productividad, en forma no competitiva y con severas restricciones financieras.
I.3. Multiactividad o plurinserción
Como ya se mencionó el incremento del tiempo de no-trabajo posibilitó la introducción
de innovaciones técnicas y tecnológicas en la agricultura lo que acentúo una
característica inherente a la actividad agraria producto de la estacionalidad en la
producción. La agricultura a tiempo parcial (ATP) alude a la posibilidad/necesidad de
los productores/trabajadores agrarios de complementar sus ingresos a través de otros
empleos viabilizado esto por su dedicación par time a la actividad principal de orden
agrario (Neiman, 2002; Craviotti, 1999 y 2005).
La combinación de ocupación predial agropecuaria con otras ocupaciones, sean éstas de
carácter formal o informal, agropecuario o no, en forma permanente o eventual resulta
una forma viable de acumular ingresos y de reducir los riesgos inherentes a la actividad
agropecuaria (estacionalidad, vulnerabilidad a factores climáticos, etc.).
Cuanto menor es la dimensión económica de la explotación, mayor será necesidad de
ser pluriactivo. De esta forma, la pluriactividad se constituye en una herramienta,
aunque en ocasiones de subsistencia, para la permanencia de pobladores rurales en el
espacio rural. Se utilizan los conceptos de “trabajo acumulativo” o “acumulación de
trabajo” y de “pluriocasionalidad”, para encuadrar la pluriactividad en situaciones de
pobreza (Craviotti, 2006; Reynieri, 1996).
El turismo rural, a priori es visto como una buena opción en el caso en que puedan
compatibilizar las estacionalidades de las producciones.
1.4. Inclusión de los jóvenes y las mujeres
El incremento de consumo de “lo rural” por parte de los residentes urbanos incrementó
la inclusión de jóvenes y mujeres rurales en el mercado laboral.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
El término pluri-inserción fue acuñado para aludir a la combinación de la ocupación
predial agropecuaria con otras ocupaciones a nivel de los hogares (Berger; 2006)
En el caso de las localidades turísticas rurales resulta relevante el protagonismo de las
mujeres y los jóvenes tanto en el ámbito público como privado. Esto es explicado en
parte porque presentan una “empleabilidad” menor en un mercado laboral agropecuario
(Craviotti, 2007:749).
1.5. Empleo rural
Más allá de estas consideraciones cualitativas realizadas sobre el empleo rural, resulta
relevante evaluar en términos cuantitativos si, el turismo rural en sentido amplio
produce un crecimiento significativo del empleo rural no agrícola, directo e indirecto, a
tiempo parcial o completo, que permita compensar de alguna manera el descenso de
puestos de trabajo requeridos en la actividad agrícola.
Para el caso argentino, Neiman y Bardomás (2001) afirman que “la ocupación no
agrícola en las zonas rurales no muestra una tendencia capaz de contrarrestar
tendencias negativas en el empleo agropecuario e incluso en algunos casos ni siquiera
acompaña el crecimiento de este último.” (Neiman y Bardomás, 2001: 27).
Se carecen de datos sectoriales desagregados por partido para el Sudoeste Bonaerense.
II. Efectos derrame
II.1. Estrategias de inicio en la actividad
Para el caso de los emprendedores rurales de bajos recursos (subocupados,
desocupados, etc.), la actividad turística presenta un conjunto de actividades vinculadas
al turismo (restauración, alojamiento, artesanías, casas de té, etc.) con ciertas
características que constituyen un incentivo el inicio de la actividad: nulas barreras a la
entrada, actividad factible de desarrollar part time, relativamente baja inversión mínima
inicial para el que cuenta con una explotación agropecuaria y/o infraestructura edilicia
en el sector rural propia o familiar y posibilidad de plurinserción familiar que le otorga
margen de adaptación a los ciclos de la demanda turística.
Sin embargo, Bote Gómez (1993), señala que esta posibilidad de ingreso a la actividad
no es equivalente a la capacidad de sostenimiento.
En ocasiones la motivación para dar inicio a la actividad está ligada a una cuestión de
tipo negativo la supervivencia, dando lugar a "estrategias artesanales".
Entre las principales limitaciones enunciadas, en el trabajo campo desarrollado, para
este tipo de emprendimiento se encuentran:
La dificultad para el desarrollo de una serie de habilidades organizativas, para
planificar y gerenciar, limitadas por el nivel educativo, la motivación, entre las
más relevantes.
Asumir un compromiso estable con la actividad.
Falta de personal calificado.
Ausencia o escasez de capacitación en el medio rural.
Alto riesgo asociado a la variación de la escala productiva (dejar otras
actividades).
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
Dificultad para la obtención de financiamiento.
Limitaciones para vincularse con agentes de la cadena productiva turística extra
rural.
Distancia entre la lógica de consumo del turista urbano y la de producción del
oferente rural.
Falta de interés privado (agencias de viaje, etc.) en promover y vender productos
relacionados con el agroturismo, debido al carácter de microempresa de la
mayoría de los emprendimientos.
En este contexto, resulta fundamental apoyo institucional público al desarrollo y la
promoción del turismo rural (políticas, planes, regulaciones) dada la carencia de
relevancia de este tipo de emprendimientos para el sector privado.
Observándose, en ocasiones cuando la explotación agropecuaria o la infraestructura
localizada en ella permite el desarrollo un emprendimiento turístico de cierta
envergadura, los propietarios deciden ponerlo en manos de terceros (urbanos) por falta
de recursos para gestionarlos por cuenta propia. En este caso los beneficios que genera
esta actividad emigran fuera del área rural. En consecuencia, su impacto sobre la
economía rural es más bien escaso (Posada, 1999; Schaerer y Dirven, 2001).
II.2. En encadenamientos productivos
En la medida que la inversión el emprendimiento turístico responde a una iniciativa
privada, sin contacto con el medio (más allá de lo imprescindible) y desarticulada del
medio rural, los encadenamientos productivos aguas arriba y aguas abajo en el medio
rural pierden peso relativo.
Por razones económicas, de organización, de volumen, de índole sanitario o por utilizar
redes de proveedores ya conocidos, el turismo en espacio rural suele abastecerse de
insumos en las zonas urbanas. Limitando de esta forma el impacto de la actividad.
En el otro extremo, en el caso del turismo desarrollado bajo la forma de subsistencia
tampoco se traccionaran numerosos encadenamientos productivos, dado que se estaría
desarrollando bajo la forma de autoproducción, autoempleo, etc.
II.3. Infraestructura
Un rasgo (problema) específico de los medios rurales es la carencia, deficiencia o
simplicidad de la infraestructura necesaria (alojamiento, red vial, agua potable,
comunicaciones, electricidad, recolección de residuos, bomberos y policías, hospitales y
equipos de emergencia médica, farmacias, restaurantes, supermercados, servicios
sociales, culturales, recreativos, entre otros) la que generalmente resulta precaria en
contraste con la oferta urbana.
Podría señalarse como rasgo específico del medio rural la incapacidad intrínseca para
poder dotarse por si mismo de tal infraestructura, lo que puede ser explicado por no
llegar a una masa mínima poblacional estable.
En este contexto, la provisión de infraestructura debiera provenir esencialmente de
inversiones del sector Público.
La dotación de infraestructura de uso generalizado, no sólo de usufructo para el flujo
turístico estacional, es uno de los efectos positivos del turismo en el medio rural.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
III. Externalidades del consumo
III.1. Ambientales
El turismo rural tiene que conciliar dos objetivos potencialmente conflictivos entre sí,
por un lado, el desarrollo económico rural, y, por otro, la preservación de los recursos
naturales y también culturales locales.
Los posibles problemas que puede aparejar el turismo rural son: la destrucción del
medio ambiente debido a la disposición deficiente de basura y aguas servidas, ruido,
depredación del patrimonio natural, su fauna y su flora; degeneración de la cultura local
a través de la interacción de la comunidad local con turistas de varias procedencias;
aumento del tránsito y de la movilidad de la población; aumento de la demanda por
servicios públicos en competencia con los servicios de la comunidad local (Filardo,
2001)
III.2. Sociales
3.2.1. Aumento de la criminalidad juvenil y incremento en el consumo de drogas, lo que
genera un fuerte impacto negativo dado que en el ámbito rural no suele haber
contención institucional ni pública ni privada dado que esa problemática no le es
propia.
3.2.2. Procesos de reasignación, el desarrollo del turismo principalmente del
agroturismo y del turismo comunal conlleva la reasignación de espacios: de áreas
productivas desde lo agropecuario, hacia áreas productivas turísticas (cotos de caza y/o
de pesca, camping, etc.). Aun en la misma vivienda de la explotación que recurra a esta
estrategia de complementación de rentas ocurren reasignaciones, por ejemplo,
habitaciones que pasan a ser de los huéspedes temporarios, etc.
3.2.3. Se puede registrar un creciente abandono de las actividades agropecuarias
(Filardo, 2001), un incremento del costo de vida para los residentes locales debido al
aumento del precio de bienes y servicios y del valor de la tierra, debido al incremento de
la demanda por motivos de radicación o por especulación inmobiliaria. Esto último trae
aparejado el incremento en el costo de oportunidad de una explotación agrícola
tradicional que se inviabiliza en favor de otros usos más rentables (Campanhola y
Graziano, 1999; Craviotti; 2007).
3.2.4. Tenciones sociales por el uso de algunos espacios/recursos.
3.2.5. Intercambio cultural.
CONSIDERACIONES FINALES
A lo largo del presente trabajo, y con el soporte de la revisión bibliográfica, se procuró
establecer la capacidad del turismo rural para traccionar diversas variables de impacto
en el desarrollo del medio rural.
La creencia de la acción netamente benevolente del turismo rural en el medio rural
deviene de un conjunto de miradas parcializadas de la problemática tanto desde la
política como desde lo académico; registrándose una escasez de trabajos que aborden la
temática integralmente y desde una mirada interdisciplinaria. En este sentido este
trabajo pretende ser la base para la realización de un trabajo de campo en el Sudoeste
Bonaerense que testee el impacto de dichas variables.
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Turismo rural y desarrollo local. Distintas miradas sobre la relación
Claramente, el denominado, en este trabajo, turismo comunal es el que, a priori, genera
mayor impacto cuantitativo y cualitativo sobre el medio rural. Sin embargo es el que
resulta menos abundante dado que requiere de una masa crítica de recursos y de actores
locales para que comience a generar impacto local rural positivo. Se puede decir que
asistimos al “al medio faltante” expresión utilizada por Dirven (2001) para aludir a la
escal productiva intermedia la cual es más propicia a desplegar estrategias productivas
conjuntas (asociativismo, cooperación, etc.) de mayor impacto regional.
En el caso del agroturismo, el impacto queda librado en gran parte a las estrategias
desplegadas por la explotación, supervivencia, sostenibilidad en la actividad,
crecimiento, etc.
En el caso del turismo en el espacio rural, la cuestión central reside en determinar si esta
apropiación urbana del medio rural puede llegar a generar un nuevo dinamismo
económico en las áreas rurales o, por el contrario, su impacto positivo sobre el mercado
de trabajo es escaso, circunscrito a ciertas actividades muy específicas y de baja
calificación, desplazando de la producción agropecuaria por un uso turístico de tipo
enclave, sin encadenamientos productivos, arrojando un saldo negativo sobre la
productividad, el empleo y, por ende, en el desarrollo del espacio rural.
Por otro lado, cabe destacar principalmente en territorios distantes a las grandes
aglomeraciones urbanas la dificultad de operar dado que en el medio territorial donde se
insertan la demanda es baja o tiene baja predisposición al pago por este tipo de oferta
turística puesto que el paisaje rural, las actividades rurales, etc. no resultan tan
inaccesibles. Por otro lado, presentan dificultades para atraer a consumidores urbanos de
renta media-alta, por la oferta en sí misma, por las distancias, por la accesibilidad, por la
carencia de ofertas complementarias en el medio, etc.
Tal como se planteo inicialmente, no todo espacio rural es factible de evolucionar hacia
un espacio turístico rural y no toda actividad turística en el medio rural tracciona
desarrollo local de similar manera.
Por último, a la luz de la experiencia europea de los años ´90, el turismo rural adquiere
otro impulso, cuando éste es promovido por políticas públicas integrales que logran
aprovechar el potencial de desarrollo endógeno del territorio facilitando ciertas
cuestiones de base tales como la infraestructura, resultando paradójico que el desarrollo
endógeno requiera de un impulso exógeno.
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