Localización de las principales reservas forestales en Venezuela
1. La Reserva Forestal de Caparo: Se encuentra al suroeste del Estado Barinas, al pie de la
Cordillera Andina (a unos 50 Km) y elevada unos 140 msnm en promedio.
2. Caura (rio) significa murciélago (nombre indígena) Esta ubicado en el sector occidental
del Estado Bolívar, Guayana Venezolana. Ocupando una superficie de 5,134,000 que
representa un 5% del territorio venezolano. Bosques húmedos de alta montaña de la
Guyana.
3. Imataca - Bolívar - Delta Amacuro: Se localiza en el sistema de colinas pie montañas del
escudo Guayanés, en el piedemonte nororiental, en la región boscosa comprendida entre
los ríos Yerúan, Cuyuní, Brazo de Imataca y Grande; y la cordillera de Imataca, los cerros
de La Chicharra y Dolomita. La ubicación geográfica de esta Reserva es estratégica por
estar situada en las proximidades del eje fronterizo con la Guyana.
4. Guarapiche: río Guarapiche en el sector de las mesas. Estado Monagas y sucre.
5. La Paragua: Esta ubicada en el Estado bolívar superficie 782,000 año establecido
reserva forestal: 1968 ; Bosques húmedos de alta montaña de la Guyana
6. Río Tocuyo: Falcón y Yaracuy 47,640; 1969; Bosques inundables del Delta del Orinoco
7. San Camilo: Apure 97,100; 1961; Bosques montanos de los Andes Venezolanos
8. Sipapo : Amazonas 1,215,500; 1963; Bosques húmedos de la región de Río Japura/Río
Negro
9. Ticoporo : Barinas 187,156; 1955;
10. Turén: Portuguesa 116,400; 1950; Bosques secos de los Llanos.
Situación Actual de la Actividad Forestal
Actualmente en Venezuela el problema de la actividad forestal es la deforestación causada por
talas e incendios, por la lluvia ácida y las enfermedades forestales. Frente a estos problemas, la
política forestal se plantea como objetivos la pro¬tección del bosque; aumentar su extensión
(mediante repoblaciones y dedicación forestal de las tierras de exceso de la agricultura), e
incre¬mentar sus usos paisajísticos y recreativos.
El país cuenta con un extenso y complejo conjunto de áreas protegidas, las cuales abarcan
aproximadamente el 46 % del territorio nacional. Están representadas en 249 áreas especialmente
creadas para proteger los recursos naturales y el ambiente. Estas áreas se llaman ÁREAS BAJO
RÉGIMEN DE ADMINISTRACIÓN ESPECIAL (ABRAE) Están consagradas en la Ley Orgánica
para la Ordenación de Territorio (LOPOT) de 1983.
Venezuela cuenta con uno de los conjuntos de áreas protegidas más variados y extensos de
América Latina, desarrolladas para la conservación de su patrimonio natural y para el disfrute de
las generaciones presentes y futuras.
Las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) cubren una superficie de
62.995.581,15 ha, correspondientes al 46% del territorio lo cual incluye el solapamiento
existente entre diversas áreas. El sistema de ABRAE, está conformado por las siguientes
categorías:
Parques Nacionales
Son áreas relativamente extensas destinadas a la protección y conservación de
ecosistemas de importancia nacional, que no han sido esencialmente alteradas por la
acción humana y donde las condiciones naturales permiten realizar actividades de
investigación, educación y recreación.
Estas áreas ocupan una superficie de 13.559.578 ha correspondientes a cuarenta y tres
(43) parques nacionales lo que representa el 14,8% del territorio nacional.
Monumentos naturales
Son áreas que contienen al menos un rasgo natural específico sobresaliente, de interés
nacional, tales como accidentes geográficos o sitios de belleza excepcional, formaciones
geológicas o valores ecológicos que merecen recibir protección absoluta. En el país se
cuenta con treinta y seis (36) monumentos naturales con una superficie de 4.276.178 ha
que representan el 4,67% del territorio nacional.
Refugios de fauna silvestre
Están representados por todas aquellas zonas del territorio nacional que se estimen
necesarias para la protección, conservación y propagación de la fauna silvestre,
principalmente de aquellas especies que se consideran en peligro de extinción, ya sean
residentes o migratorias. En Venezuela se han establecido siete (7) refugios de fauna
silvestre que ocupan una superficie aproximada de 53.474 ha.
Áreas boscosas bajo protección
Están representadas por la extensa superficie que ocupan los bosques altos primarios y
secundarios. Existen treinta y nueve (39) áreas boscosas bajo protección que ocupan una
superficie de 3.387.889 ha que representan el 3,7% del territorio nacional.
Reservas nacionales hidráulicas
Representan los espacios en los cuales estén ubicados cuerpos de agua naturales o
artificiales, que por su naturaleza, situación o importancia justifiquen su sometimiento a un
régimen de administración especial. Existen catorce (14) reservas que abarcan una
superficie de 1.740.783 ha correspondiente al 1,90% del territorio nacional.
Reservas de fauna silvestre
Las reservas de fauna silvestre comprenden zonas que se requieren para el desarrollo de
programas experimentales o definitivos de ordenación y manejo de poblaciones de
animales silvestres, destinados a asegurar la reproducción continua de las especies para el
ejercicio de la caza o cualquier otra forma de aprovechamiento del recurso. Esta categoría
de ABRAE ocupa una superficie de 71.856 ha correspondiente a cuatro (4) reservas de
fauna silvestre.
Áreas rurales de desarrollo integrado
Corresponde a zonas que deben ser sometidas a una estrategia de desarrollo
fundamentada en la participación coordinada de las entidades públicas y la población rural
organizada. Existen cinco (5) áreas en el país con una extensión de 1.082.314 ha, que
equivale al 1,18% del territorio.
Reservas biosfera
Son áreas que combinan la presencia de biomasa natural, de importancia mundial, que
debe ser preservada por su alto valor científico y biológico, con la existencia de
poblaciones caracterizadas por modos de vida que en lo económico, social y cultural,
configuran un especial sistema de relación hombre-espacio. Venezuela cuenta con dos (2)
reservas de biosfera que cubren 9.602.466 ha que representan el 10,48% del territorio.
Áreas de protección y recuperación ambiental
Son todas aquellas zonas donde los problemas ambientales provocados o inducidos, bien
por la acción del hombre o por causas naturales, requieran de un plan de manejo que
establezca un tratamiento de recuperación o uno que atenúe los fenómenos de
degradación. Venezuela cuenta con tres (3) áreas de protección y recuperación ambiental
que abarcan una superficie de 4.168 ha.
Zonas de aprovechamiento agrícola
Son zonas que por sus condiciones edafo-climáticas deben ser resguardadas para la
explotación agrícola, dentro de un régimen de conservación de sus recursos. Existen seis
(6) zonas que ocupan una extensión de 357.955 ha, correspondientes al 0,39% del
territorio nacional.
Zonas protectoras
Son áreas ubicadas en cuencas hidrográficas que ameritan un tratamiento especial por sus
características, ubicación y condiciones, que por encontrarse en zonas inmediatas a
poblaciones, actúan como agentes reguladores del clima y de las aguas. La declaratoria de
una Zona Protectora está destinada a la conservación de bosques, suelos y aguas. Estas
zonas ocupan una superficie de 12.859.531 ha correspondientes a cincuenta y ocho (58)
zonas protectoras que representan el 14,03% del territorio.
Reservas forestales
Están constituidas por macizos boscosos, que por su ubicación, composición florística o
por ser las únicas disponibles en determinada área, constituyen elementos indispensables
para el mantenimiento de la industria maderera nacional. En Venezuela han sido
decretadas diez (10) reservas forestales que abarcan una superficie de 11.327.416 ha que
equivale al 12,36% del territorio nacional.
Áreas críticas con prioridad de tratamiento
Están integradas por aquellos espacios del territorio nacional cuyas condiciones ecológicas
requieren ser sometidas, con carácter prioritario a un plan de manejo, ordenación y
protección. En Venezuela se han declarado siete (7) áreas criticas con prioridad de
tratamiento que ocupan una extensión de 3.599.146 ha, lo que representa el 3,93% del
territorio.
Además de estas áreas bajo régimen de administración especial existen otras de
importancia nacional como son:
Zonas de reserva para construcción de presas y embalses
Están formadas por aquellas áreas que por su situación y características especiales se
consideran idóneas para la construcción de presas y embalses.
Áreas de protección de obras públicas
Está compuesta por las zonas de influencia de las construcciones públicas, que deben ser
sometidas a usos conformes con los fines y objetos de la obra.
Costas marinas de aguas profundas
Corresponde a las zonas marítimas que por su situación y características especiales,
puedan ser consideradas óptimas para el desarrollo de puertos de carga y embarque.
Zonas de interés turístico
Son áreas del territorio nacional que por su belleza escénica o valor histórico, tienen
significación turística o recreativa.
Zonas de seguridad
Comprenden una franja adyacente a la orilla del mar, de lagos y ríos navegables, así como
la zona que circunda las instalaciones militares y las industrias básicas (petroleras y
siderúrgicas).
Zonas de seguridad fronteriza
Comprende la zona adyacente a la línea fronteriza del territorio nacional.
Sitios de Patrimonio histórico - cultural o arqueológico
Están compuestos por aquellas edificaciones y monumentos de relevante interés nacional,
así como las áreas circundantes que constituyan el conjunto histórico, artístico y
arqueológico correspondiente. Existe en el país un sitio de patrimonio histórico decretado
en el año 1986, correspondiente al Campo de Carabobo, ubicado en el Estado Carabobo
con una superficie de 1.209 ha.
Importancia del desarrollo forestal para el país
El manejo forestal sostenible es fundamental para el desarrollo sostenible; también implica uno de
los retos más difíciles a los que se enfrenta el mundo en su paso hacia el desarrollo sostenible.
Mientras que los Estados tienen el derecho soberano de explotar los recursos para asegurar el
crecimiento económico y el bienestar de los ciudadanos, los bosques proporcionan bienes públicos
para los países vecinos (a través de cuencas hidrográficas compartidas) y el resto del mundo. Por
lo tanto, el manejo forestal sostenible requiere de una acción colectiva
Muchos de los países de América Latina presentan valiosos recursos forestales. Estos recursos
contribuyen en forma vital al desarrollo y bienestar de la sociedad ya que protegen las cuencas
hidrográficas, acogen a la vida silvestre y constituyen en sí mismos fuente de diversidad biológica.
De igual manera, contribuyen a la generación de ingresos mediante empleos directos e indirectos,
aumentando los retornos públicos a través del aprovechamiento maderero y no maderero de las
industrias forestales. Por último, ayudan a superar las necesidades básicas de las comunidades
rurales, sirviendo como fuente de alimentos, combustible y medicinas.
La disponibilidad de la información sobre los bosques y los recursos forestales, constituye una
condición indispensable para el manejo forestal sostenible y en general para el desarrollo forestal,
basado en políticas claras y contrapesadas desde el punto de vista económico, ambiental y social.
La destrucción de los Bosques en Venezuela
Venezuela tierra de gracia, tierra de contraste. Ocupamos el décimo
lugar en el mundo en biodiversidad. Lo nuestro es un problema
cultural, queremos vivir de talar, quemar y cavar. Tenemos un
minero en la mente. Me pregunto a través del tiempo, Cuántos Plan
Caura hemos tenido. Cuanto tiempo duran para que regresen los
mineros y los militares administradores de las bullas con sus
respectivos políticos de oposición y oficialista en el negocio del oro,
propietarios de los equipos de explotación y procesamiento del vil
metal, explotando a los mineros.
Los bosques son probablemente el patrimonio más valioso que nos
ha regalado la naturaleza. Vivimos en una sociedad donde un árbol
tiene valor después que se le ha derribado y se le ha calculado los
metros cúbicos de madera.
Nuestro privilegiado país cerca de la mitad se encuentra cubierto
de bosques. El 80 % se encuentra al sur del Orinoco. En la mitad
norte del país, con el 90% de la población venezolana, los bosques
cubren apenas el 20% de la superficie. Se encuentran además
fraccionados, intervenidos y severamente degradados. Se estima
que cerca de dos tercios de la superficie forestal original de
Venezuela al Norte del Orinoco ya ha sido destruida.
Una de las consecuencias es la escasez de agua que hoy afecta a una
buena parte de la población venezolana, tanto para el consumo
doméstico, como para la irrigación de tierras agrícolas o la
producción de energía eléctrica. La escasez más pronunciada se
registra en la altamente poblada zona costera central, incluyendo a
las ciudades de Caracas y los centros industriales de Valencia y
Maracay, una región con más de la mitad de los habitantes del país.
Otras consecuencias de la destrucción de los bosques son: un
significativo aumento en la frecuencia e intensidad de sequías e
inundaciones, con daños a la producción agrícola, represas
hidroeléctricas, sistemas de irrigación, vías de comunicación,
empresas y hogares; erosión y pérdida de la fertilidad de los suelos;
y crecientes dificultades en el suministro de leña, alimentos,
medicinas, materiales de construcción y otros productos
tradicionalmente suministrados por los bosques a comunidades
indígenas y campesinas; las altas tasas de deforestación implican
que Venezuela es también uno de los países con mayor cantidad de
emisiones de gas carbónico por habitante de América Latina. La
pérdida progresiva e irreversible de buena parte de la
biodiversidad del país.
Más consecuencias, En Venezuela por ejemplo, el consumo de
petróleo y gas natural genera la emisión de 140 millones de
toneladas métricas anuales de CO2. En consecuencia, las emisiones
de CO2 por habitante, sólo por el consumo de combustibles fósiles,
son significativamente superiores a las de Argentina, Chile, Brasil,
Colombia, Perú y las del resto de los países de América Latina.
Lamentablemente, la deforestación en Venezuela contribuye con
145 millones de toneladas métricas adicionales de CO2, duplicando
las relacionadas con el consumo de energía fósil. Como
consecuencia, las emisiones totales ascienden a casi 12 toneladas de
CO2 por habitante, significativamente superiores a las de Francia,
Alemania, España, Japón o el Reino Unido.