DAVID, ESCOGIDO POR DIOS
En la historia bíblica de hoy Dios ha decidido escoger un nuevo Rey para Israel. Le
dijo al Profeta Samuel que fuera a Belén, a la casa de Isaí, porque había escogido a
uno de los hijos de Isaí como rey de Israel. Cuando Samuel llegó a Jerusalén, fue a la
casa de Isaí y le dijo que les presentara a sus hijos para que Dios le dijera a cuál de
ellos había escogido. Mientras cada hijo de Isaí pasaba frente a Samuel, Dios le decía
que ese no era el escogido. Samuel no entendía lo que estaba sucediendo. Todos
eran hombres muy fuertes.
Definitivamente uno de ellos debía ser el escogido. Pero Dios le dijo a Samuel: “No te
dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La
gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.” Después que siete de
los hijos de Isaí habían pasado frente a Samuel, no quedaban más hijos en la casa.
Samuel se dirigió a Isaí y le preguntó: “¿Son estos todos tus hijos?”
“Queda David, el más pequeño, respondió Isaí, pero está cuidando el rebaño.” Samuel
le dijo que mandara a buscarlo. En poco tiempo David llegó y estuvo frente a
Samuel. “Éste es”, dijo Dios. “Él será el próximo rey de Israel. Levántate y úngelo.”
David no era el mayor, ni el más alto, ni siquiera el más fuerte. Era sólo un niño que
pastoreaba ovejas, pero cuando Dios vio a David, Él vio un rey. ¿Por qué? Porque
Dios no se fijó en las apariencias, sino que miró al corazón.
Algunas veces los niños y niñas pueden pensar que son muy jóvenes para hacer algo
importante para Dios. Si alguna vez tienes pensamientos como este, deseo que
recuerdes la historia de David. Cuando otros miraban a David, sólo veían a un pastor.
Cuando Dios miró a David, vio un rey. ¿Cómo crees que te mira Dios a ti? Te mira con
amor, como su amado hijo, te escogió desde antes que nacieras y te hizo real
sacerdocio, nación santa, pueblo escogido por Dios, así que eres GRANDE para
nuestro padre.