LECCION #5
INTERCESION FIDAT
orando en todo tiempo con toda oración y
súplica en el Espíritu, y velando en ello con
toda perseverancia y súplica por todos los
santos;
Efesios 6:18
Durante las semanas anteriores estudiamos acerca de la oración y los estorbos que pueden existir en
nosotras y que no dejan que nuestras oraciones sean contestadas. Durante estas próximas semanas
comenzaremos a estudiar sobre la intercesión y los principios básicos para lograr una intercesión
efectiva en nuestros capítulos.
Lo primero que debemos conocer es la diferencia entre oración e intercesión;
Oración: Es la comunicación con Dios. Toma formas diferentes, pero básicamente ocurre cuando
una persona habla con Dios y Dios le habla a la persona. La oración no es simplemente hablar con
Dios, sino que involucra también el escucharle. Oración es comunicación, por lo cual una conversación
unilateral jamás será una comunicación. La oración es la elevación del alma hacia Dios para adorarlo,
alabarlo, darle gracias, pedirle perdón, piedad o misericordia, favores y necesidades a favor nuestro.
Intercesión: Es uno de los momentos más bonitos que una persona puede tener; Cuando
realmente intercedemos, oramos por una persona, nos ponemos en la brecha. Cuando intercedemos
por alguien, quitas el enfoque personal, egocéntrico de tu oración; Pasas tu tiempo de oración
llevando la carga de otro. Es maravilloso interceder por tus hijos, pero aún en ese caso, hay un
beneficio muy personal. La verdadera intercesión es cuando no hay un beneficio directo;
Simplemente, tú oras por otra persona.
Conozcamos algunos principios básicos que nos ayudaran a interceder efectivamente:
Aprende a ponerte en el lugar de
otros, porque tú puedes volverte
insensible porque tú eres
bendecido y no te das cuenta de
todo lo que están pasando otros.
“Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo COMPASIÓN de ellos, porque eran como ovejas que no
tenían pastor…” Marcos 6:34
Lo que hace que Jesús se compadezca de nosotros, es que él pasó por nuestros problemas,
dificultades y situaciones. Y tú tienes que poner tus pies en la tierra; Nunca podrás interceder
correctamente, si tú no tienes amor y compasión por la gente. Si vives centrada en ti, Dios no puede
usarte como intercesora.
Muchas veces, estamos tan pendientes a nuestro dolor, que no estamos pendientes a lo que los
demás están pasando; Y Dios no te puede usar como intercesora, si tú no tienes un amor sincero y
compasión por la gente.
Es vital tener una relación con
Dios. Dios no puede usarte
como intercesora, simplemente
porque tú ores. Dice la Biblia,
en Santiago 2, que Abraham era
amigo de Dios. Solo un amigo
tiene autoridad para interceder. Si tú no desarrollas tu relación con Dios, tu oración por otro no será
tan efectiva.
Tienes que tener claro el
propósito de Dios para tu vida, que
es bendecir a otros a través de ti.
Todo lo que Dios ha hecho por ti, ha
sido por una razón: Porque a través
de ti, Él quiere bendecir la vida de
otra persona.
“Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a
Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de
ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa
después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir
Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.” Génesis 18:17-19
Dios dice: Abraham sabe cuál es mi propósito con él; Él va a transferir esto a sus hijos, y a los hijos de
sus hijos. Abraham sabía que todo lo que Dios le daba, era porque en él serían benditas todas las
familias de la tierra. Todo lo que Dios hace por ti, es porque Él quiere hacer algo a través de ti; Tienes
que tener esto claro. Cuando tú estás agradecida de lo que Dios ha hecho en tu vida, llega el
momento que te preguntas: ¿Qué puedo hacer yo por Dios? Y la respuesta es: Haz por otra, lo que
Dios ha hecho por ti. Lo que Dios te dio a ti, es para que tú lo pases a otro.
Tú no puedes estar esperando sacar
algo de la persona por la que oras.
Cuando tú intercedes, tú te llevas la
carga, pero no es que vas a sacarle
en cara lo que estás haciendo.
Mejor ni se lo digas. Cuando tú ores
por alguien, hazlo porque Dios te
inspiró a que lo hicieras.
Tu oración a Dios tiene efecto,
tiene influencia. Dios puede
escuchar la oración de cualquiera,
Él no tiene gente especial en ese
sentido, pero hay gente que se
hace especial para Dios; Y, si tú has
desarrollado tu relación con Dios,
Él va a mirar tu oración de manera diferente. Tus palabras cargan un peso mayor que las de otra
persona. Tú mueves el cielo con tus palabras, cuando oras con esta consciencia. Cuando Dios te
llame a orar por alguien, hazlo con autoridad. Pídele a Dios que te dé un amor genuino por los que
están a tu alrededor.
No existe una forma más significativa de involucrarnos en la
vida de otra persona que mediante la oración constante.
— Charles R. Swindoll
• Escribe el versículo de esta semana
• Haz una autoevaluación si crees que estás cumpliendo con los principios aprendidos.
• Escribe la diferencia entre oración e intercesión
• Escribe un testimonio de una oración contestada que has hecho por otra persona.