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La Ruta de La Seda

La antigua Ruta de la Seda conectó Asia con Europa y África hace más de 2,000 años, permitiendo el intercambio comercial y cultural entre países. China ahora propone revivir esta ruta a través de su iniciativa "Una Franja, Una Ruta", invirtiendo $124 mil millones en infraestructura para facilitar el comercio entre más de 60 países. Esta nueva Ruta de la Seda podría transformar la economía mundial y aumentar la influencia global de China.
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La Ruta de La Seda

La antigua Ruta de la Seda conectó Asia con Europa y África hace más de 2,000 años, permitiendo el intercambio comercial y cultural entre países. China ahora propone revivir esta ruta a través de su iniciativa "Una Franja, Una Ruta", invirtiendo $124 mil millones en infraestructura para facilitar el comercio entre más de 60 países. Esta nueva Ruta de la Seda podría transformar la economía mundial y aumentar la influencia global de China.
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LA RUTA DE LA SEDA

Hace más de 2,000 años, los ancestros chinos atravesaron desiertos y cordilleras para
trazar la antigua Ruta de la Seda que comunicó a Asia con Europa y África. Aquellos
caminos dieron inicio a una etapa de intercambio comercial y cultural entre diferentes
países que, a través de la cooperación pacífica, el aprendizaje compartido, así como la
complementación de capacidades y recursos para el beneficio mutuo contribuyeron a la
prosperidad y progreso de sus pueblos.

PERO, ¿QUÉ ES LA RUTA DE LA SEDA?


Es bueno puntualizar que se denomina como Ruta de la Seda a un conjunto de rutas
comerciales organizadas específicamente para el comercio con la seda desde el siglo I a.
C., que abarcaba casi todo el continente de Asia, conectando a Mongolia con China, el
subcontinente indio, África, Europa, Siria, Turquía, Arabia y Persia. Esta legendaria
ruta a través de la cual durante siglos transitaron caravanas que comerciaban con
productos provenientes de Oriente y de Occidente, además de esto también funcionó
como un puente a través del cual se transmitieron ideas, conocimientos y también los
fundamentos del budismo y el islamismo.
No obstante, las Rutas de la Seda continentales y marítimas se desarrollaron
simultáneamente. Famosos navegantes como Zheng He, Marco Polo y Battuta
provenientes de China, Italia y Marruecos, realizaron largos e históricos periplos. Otros
viajeros menos conocidos lograron la hazaña de cruzar largos desiertos, inmensas
sabanas y empinadas cordilleras con caravanas de camellos, contribuyendo así a
desarrollar vínculos de intercambio comercial y cultural entre Oriente y Occidente.
Es así como al paso de los años, la Ruta de la Seda se fue extendiendo gradualmente.
Así llegó a abarcar las regiones de El Valle del Nilo, del Tigris y del Éufrates, del Indo
y del Ganges, del río Amarillo y del Yangtsé. Los mercaderes se cruzaban por los
caminos al calor de un creciente e incesante fluir de intercambios de mercancías.
Cabe destacar que el nombre “Ruta de la Seda” fue inventado por el geógrafo de origen
alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen, quien en el año 1877 lo utilizara por primera
vez en su obra “Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda”. La idea del
nombre surgió debido a que la seda era la mercancía más comerciada que circulaba por
dicha ruta, cuya fabricación era un secreto que solo los chinos poseían. Los pobladores
de la antigua Roma fueron quienes más interés mostraron por la seda, considerándola
como un material lujoso, los encargados de dar a conocer este material en esa región
fueron los partos, quienes se dedicaban a su comercio, además de la seda una gran
variedad de productos era comercializados a través de estas rutas, tales como los
diamantes, rubíes, piedra, lana, marfil, especias, vidrio, coral entre otros.
En consecuencia, mucho más que intercambio comercial, la ruta también fue causa de
importantes innovaciones como la creación del dinero y fue una abundante fuente para
el intercambio cultural, de información, conocimientos y creencias. A lo largo y ancho
de estas vastas extensiones se activaron vasos comunicantes entre la civilización
egipcia, babilónica, india y china, cuestión que amplió el margen de coexistencia entre
distintas creencias como el budismo, el cristianismo y el islam.
Por consiguiente, China exportó hacia occidente la seda y la porcelana e importó la
pimienta y las especias. Pero también conoció el budismo, el islam, la astronomía árabe,
el sistema del calendario y las medicinas árabes.
Además, el budismo originario de la India logró una enorme presencia en China y se
desplegó por todo el Sudeste Asiático. El confucianismo nació en China y logró ser muy
valorado en Europa por destacados pensadores como Voltaire.
Sin lugar a dudas, esta amplia gama de civilizaciones, religiones y nacionalidades
fueron capaces de anteponer los puntos en común por encima de sus discrepancias. Con
tolerancia y respeto contribuyeron al desarrollo de la civilización, a la apertura y a la
integración. Sin importar las distancias, los pueblos caminaron y se integraron a través
del intercambio, la complementación y la cooperación. A lo largo de miles de
kilómetros, circularon libremente factores de producción y personas que intercambiaron
mercancías, conocimientos, creencias y compartieron ganancias. Así surgió una región
de mucha prosperidad y gran esplendor.
Es por eso que los especialistas aseguran que esta ruta existió como un espacio de
intercambios de diferentes tipos desde el paleolítico, siendo un remanente de lo que fue
la Ruta de jade, la cual existió hace 7000 años aproximadamente. Se cree que estos
caminos surgen como resultado de la curiosidad del emperador chino Wu de la dinastía
Han por las civilizaciones lejana, que poblaban en las regiones occidentales. Para ese
entonces los pueblos romanos y griegos utilizaban la denominación de “país de los
Seres” para denominar a China a. Durante la época del cristianismo, los pobladores del
imperio quienes se volvieron grandes admiradores de la seda luego de haberla
conseguido gracias a los partos, que en ese entonces eran los encargados de este
comercio.

LA NUEVA RUTA DE LA SEDA


Como si no hubiesen pasado más de 2.000 años desde que comenzaron los primeros
viajes de comerciantes chinos a Asia Central para vender seda y porcelana, la Ruta de la
Seda vuelve a resurgir. Con el nombre de Una Franja, Una Ruta, el presidente chino Xi
Jinping dio a conocer, a finales del 2013, este proyecto global que ya no tiene freno y
que China propone como alternativa para construir un nuevo orden económico mundial
basado en los principios de la complementación y cooperación.
“Debemos crear una plataforma libre para la cooperación y defender y expandir una
economía libre en el mundo”, propuso el presidente Xi Jinping en el Foro de
Cooperación Internacional
“Una Franja, Una Ruta”, realizado en Beijing y en el que participaron jefes del Estado
de 28 países y representantes de más de 130 naciones y 70 organizaciones
internacionales.
Adicionalmente, Xi Jinping planteó la necesidad de crear un marco legal y entorno
institucional transparente y equitativo que promueva las inversiones y facilite el
desarrollo económico y el bienestar social entre los países que conforman la Franja: “Lo
que queremos crear es una gran familia que conviva en armonía. Lo que esperamos
lograr es un nuevo modelo de cooperación ganar-ganar”.
Igualmente, el presidente Xi Jinping, anunció que China ha destinado $ 124 mil
millones para crear la nueva Ruta de la Seda. El objetivo es construir una colosal red de
infraestructuras que facilite el transporte, el comercio, la integración monetaria y
cooperación de los gobiernos para el bienestar de sus pueblos. La gran mayoría de los
fondos serán invertidos en la red de infraestructura como columna vertebral para
facilitar el tránsito de personas, el intercambio comercial y las relaciones diplomáticas
entre más de 60 países en Asia, África y Europa.
La Nueva Ruta de la Seda involucrará a más del 65 % de la población y generará un
tercio del PIB mundial. La propuesta tiene defensores y detractores. Para los críticos se
trata de un plan del gigante asiático para expandir su influencia en el mundo y así poder
convertirse en una superpotencia. Para sus partidarios, supone el inicio de nuevas
relaciones de complementación y cooperación que ayudará a superar el malestar que
dejó una etapa de la globalización que favoreció sobre todo a los países más poderosos.

CONSECUENCIAS GLOBALES DE LA NUEVA RUTA DE LA SEDA


El titánico plan de transportes puede cambiar la economía mundial y encumbrar a China
como hiperpotencia. Por tierra y por mar, de Asia a Europa, África y América Latina, la
nueva Ruta de la Seda global tiene el potencial de transformar a su paso el pensamiento
y la cultura.
Es bueno hacer referencia al hecho de que unos 2.300 años atrás, avezados mercaderes a
lomos de camellos instauraron una vía, a través de Asia Central y Oriente Próximo, por
la que intercambiar los productos de los dos extremos del continente euroasiático. Esta
senda de las caravanas, que solo recibió el nombre de Ruta de la Seda en el siglo XIX,
cuando hacía ya tiempo que había caído en desuso, permitió el florecimiento del
comercio, la cultura y el descubrimiento de avances como el hierro fundido y el tejido
de seda de Oriente o el vidrio de Occidente.
No obstante, a la ruta terrestre original, Pekín ha sumado una marítima con la que
adentrarse por África y otra transoceánica con la que involucrar a Suramérica y conectar
el Atlántico con el Pacífico a través de una línea ferroviaria. El conjunto de este titánico
proyecto tiene el potencial de renovar el comercio, la industria, la innovación, el
pensamiento y la cultura, al igual que sucedió con la Ruta de la Seda. Su puesta en
marcha alterará el mapa económico mundial.
En este contexto el presidente del Banco de China, Tian Guoli, destacó que solo las
rutas terrestre y marítima afectan a 4.400 millones de personas y 65 países, lo que
brinda “grandes oportunidades” para todos, incluida Europa. La UE, que es el principal
socio comercial de Pekín, quiere coordinar esta estrategia con el Plan Juncker de
reactivación económica y ha abierto las puertas a la inversión china, que en los cinco
primeros meses de 2015 ha crecido un 367,8%. Pekín solo comenzó a invertir en el
exterior en 2010.
Lo que está cada vez más claro es que Estados Unidos está perdiendo influencia en Asia
y, a medida que avance la Nueva Ruta de la Seda, los países que forman parte de esta
nueva alianza fortalecerán sus lazos de cooperación entre si y serán cada vez más
independientes de la influencia y dominio de las grandes corporaciones
estadounidenses.
América Latina aún tiene pendiente su integración física y comercial, mas no cuenta con
los cuantiosos recursos para la construcción de la infraestructura necesaria. Ante el
desdén de los Estados Unidos hacia la región, los gobiernos y pueblos del continente
pudiera priorizar sus intereses comunes y promover una iniciativa semejante a la nueva
Ruta de la Seda. Con base en los principios de complementación y cooperación, y
mucha capacidad de negociación, es posible propiciar acuerdos ganar-ganar con China
que le abran paso a una nueva etapa del crecimiento económico y del desarrollo humano
integral en Latinoamérica.

CONCLUSIONES
1.- Pese a lo que su evocador nombre sugiere, la conocida como Ruta de la Seda no era
una ruta en la que se intercambiara principalmente este tejido. Tampoco una única ruta
o trayecto que cruzaba el continente asiático para unir el lejano Oriente con Occidente,
sino una red de rutas de intercambio comercial, cultural y tecnológico (y también de
enfermedades) que irradiaban desde Asia Central. Durante 1500 años permitieron
conectar China con el Mediterráneo, jugando un papel decisivo en el tránsito a la Edad
Moderna.

2.- Si no hubiera existido el comercio por vía terrestre, no se hubiera dado el mercado
nacional en el país, y gracias a la demanda que se tenía por dichos productos creció, y
así no se habría dado paso a las rutas marítimas, por lo tanto, no hubiera existido el
comercio a otras partes del mundo de manera nacional e internacional.

3.- Podemos observar cómo China está expandiendo su influencia globalmente gracias a
esta ruta, ya que encontramos diversos proyectos y acuerdos para el desarrollo de
infraestructuras terrestres y marítimas en todos los continentes.

4.- El proyecto de La Nueva Ruta de la Seda es el arma geopolítica de China debido que
usa la política y la economía para buscar influencia, liderazgo, mercados, recursos y
poder.
FUENTES BIBLIOGRÁICAS Y DOCUMENTALES
Álvarez R., Víctor (2018) La nueva Ruta de la Seda. [Artículo en línea] disponible en:
https://www.panorama.com.ve/experienciapanorama/REPORTAJE-La-nueva-
Ruta-de-la-Seda-20180712-0022.html [Consulta: 2018; septiembre 19]
EcuRed.cu (2014) La Rut de la Seda. [Artículo en línea] disponible en:
https://www.ecured.cu/Ruta_de_la_seda [Consulta: 2018; septiembre 19]
General, R. (2017) Definición de Ruta de la Seda. [Artículo en línea] disponible en:
https://conceptodefinicion.de/ruta-de-la-seda/ [Consulta: 2018; septiembre 19]
Higueras, Georgina (2015) La Ruta de la Seda del siglo XXI. Política Exterior N° 167.
[Artículo en línea] Disponible en:
https://www.politicaexterior.com/articulos/politica-exterior/la-ruta-de-la-seda-del-
siglo-xxi/ [Consulta: 2018; septiembre 19]

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