CADENAS MUSCULARES
TRONCO
Termina en 1/3 externo de la clavícula - acromion - espina del omóplato.
■ Genihioideo (geniohyoideus): parte media del maxilar inf. - hueso hioides.
■ Digástrico (digastricus): formado por 2 vientres carnosos, que se extienden de la
apófisis mastoides a la sínfisis del mentón. El tendón intermedio pasa por un pasillo
fibroso que cuelga del hueso hioides.
■ Estilohioideo (slyohyoideus): apófisis estiloides del temporal - hueso hioides.
■ Milohioideo (m yolohyoideus): se origina en toda la extensión de la linca oblicua interna
para fijarse en el rafe medio mandibulohioideo y en la cara anterior del hueso hioides.
■ Complexo mayor (semispinalis capitis): - 6 primeras apóf. transversas dorsales - 4
últimas apóf. transversas T línea cervicales y apófisis espinosas \ occipital C7 + D1 J parte
central.
■ Complexo menor (sem ispinalis cervicis): apófisis transversas de las 4 últimas cervicales
+ I a dorsal - parte posterior apófisis mastoidea - y comienzo de la línea occipital.
■ Esplenio de la cabeza (splenius capiti): parte externa línea curva occipital y parte
póstero superior de la apófisis mastoides - apófisis espinosas de las 6 últimas cervicales.
■ Esplenio del cuello (splenius coli): 4 primeras apófisis espinosas dorsales - apófisis
transversas de las 3 primeras cervicales.
■ Angular del omóplato (levatore scapulae): ángulo superointerno del omóplato - 4
primeras apófisis transversas de las cervicales.
■ Transverso del cuello (longissimus cervicis): desde las apófisis transversas de las 5
primeras dorsales hasta las apófisis transversas de las 5 últimas cervicales.
■ Escalenos (scalenus): - Anterior: Apófisis transversas 3a, 4a, 5a, 6a vertebras cervicales
hasta la Ia costilla - Medio: Apófisis transversas 2a, 3a, 4a, 5a, 6a, 7a vértebras cervicales
hasta la Ia costilla. - Posterior: Apófisis transversas 4a, 5a, 6a vértebras cervicales hasta
la 2a costilla.
Las cadenas musculares representan circuitos en continuidad de dirección y de planos a
través de los cuales se propagan las fuerzas organizadoras del cuerpo. Para la
comprensión íntima del ser humano, es necesario tener en primer lugar una buena
comprensión de la organización fisiológica del cuerpo. para seguir mejor la instalación
inteligente de los esquemas adaptativos, de los esquemas de compensación, de la
patología. El cuerpo obedece a tres leyes:
1) Equilibrio,
2) Economía,
3) Confort (no dolor).
- En el esquema fisiológico, el equilibrio, con toda su dimensión parietal, visceral,
hemodinámica, hormonal, neurológica (homeostasis) es prioritaria y las soluciones
adoptadas son económicas. Como que el esquema de funcionamiento es fisiológico, es
naturalmente confortable.
- En el esquema adaptativo (curvado), la organización del cuerpo tratará de conservar el
equilibrio, pero concediendo prioridad al no dolor. El hombre está dispuesto a todo para
no sufrir. Hará trampas, se curvará, disminuirá su movilidad en la medida en que sus
adaptaciones defensivas, menos económicas, le harán recuperar el confort. Nuestro
confort y nuestro equilibrio se pagan con un gasto superior de energía, que se traduce en
un estado de fatiga más importante. Si el juego de compensación muscular no es
suficiente para disimular, el paciente no podrá mantener su verticalidad e ingresará en la
cama.
El hombre en bipedestación tiene un compromiso entre la verticalidad y la necesidad de
ocultar sus problemas de todo tipo. La organización general del cuerpo responde a una
necesidad de relación en la vida.
El cuerpo está preparado para observar, percibir, reaccionar, dar. El hombre en
bidepestación se tendrá que adaptar a la gravedad, asegurar su equilibrio, programar su
gesto, para tomar, para dar, para crear. Las cadenas musculares asegurarán estas
funciones. La buena coordinación de la organización general pasará por las fascías.
De origen mesodérmico, todas las estructuras conjuntivas (aponeurosis, vainas, tendones,
ligamentos, cápsulas, periostio, pleura, peritoneo...) forman parte, en el plano funcional,
de una única fascia. Esta forma el envoltorio superficial del cuerpo y, por sus
ramificaciones, penetra en la profundidad de las estructuras hasta el envoltorio de la
célula.
Esta tela fascial fijada por el cuadro óseo no aceptará que la tensen. Toda demanda de
longitud en un sentido necesitará un préstamo del conjunto de la tela fascial. Es preciso
que la resultante de las tensiones que se aplica sobre ella esté en una constante
fisiológica. Si este crédito de longitud no se puede conceder, se produce una tensión
dolorosa, desencadenando por vías reflejas tensiones musculares (no dolor).
Las fascias ligan las visceras al cuadro musculo-esquelético. Se percibe la importancia de
la buena relación articular, de la buena estática y de la buena movilidad de este cuadro.
Las funciones están catalizadas por el movimiento de las estructuras periféricas. Si la
movilidad del cuadro musculo-esquelético se altera, tendremos una reducción de la
velocidad de una o varias funciones viscerales.
En contrapartida, la disfunción de un órgano, con fenómenos de congestión o esclerosis,
modificará, por su pesadez o su retracción, su sistema de suspensión fascial. La viscera
puede ser una de las causas de la desviación de las estructuras con pérdida de movilidad.
Cuanto más se avanza en la investigación más sorprende la importancia de las fascias. El
tratamiento por las cadenas musculares es en realidad un trabajo de las fascias.
Los músculos están contenidos en vainas interdependientes. El reequilibrio y las
tensiones pasarán por el tratamiento de estos envoltorios. El músculo no es más que un
“peón” al servicio de la organización general, es decir, al servicio de las fascias.
El tratamiento deberá siempre buscar las causas a través de la lógica, la comprensión y el
respeto de las estructuras. El cuerpo debe aceptar el tratamiento que le propongamos.
Por ejemplo, el tratamiento para las cadenas mio-fasciales deberá tener en cuenta la
calidad de la trama fascial.
Para pedirle que vuelva a dar el alargamiento, todavía debe estar en disposición de
hacerlo. Cuando se conocen las relaciones estrechas de las fascias con la nutrición, el
drenaje, la defensa, nos damos cuenta de que la recuperación de su fisiología mecánica
sólo será posible si la ayudamos en otras funciones.
De ahí la importancia del enfoque manual en el campo visceral y craneal. La relación
“continente-contenido” está en la base de la comprensión y del tratamiento. Como que se
ha obtenido la remodelación de las fascias por el tratamiento de las cadenas, sólo
entonces podremos rearmonizar de forma eficaz y duradera su movilidad.
LAS UNIDADES FUNCIONALES
El cuerpo se compone de diversas unidades funcionales (fig. 1):
- una unidad funcional cefálica = cabeza y cuello,
- una unidad funcional del tronco= tórax y abdomen,
- una unidad funcional para cada miembro= miembros inferiores, miembros superiores,
mandíbula.
La palabra unidad funcional resume bien la independencia de estas diferentes unidades,
que tienen un poder de autogestión para solucionar problemas regionales, pero que están
en relación y cooperación, si es preciso, al nivel de una organización general.
Volvemos a encontrar a nivel de cada unidad funcional el mismo sistema de organización
basado en un sistema miotensivo recto y un sistema miotensivo cruzado (Piret-Béziers):
siendo la demostración de este postulado el objetivo de este libro. Antes de declinar las
diferentes cadenas musculares, es importante destacar la analogía de las estructuras
óseas en cada una de las unidades funcionales citadas anteriormente. No obstante, es
importante señalar la analogía de las estructuras óseas.
El cuerpo comprende tres esferas (fig. 2):
- la cabeza,
- el tórax,
- la pelvis.
Estas tres cajas: craneana, torácica, pelviana, presentan analogías y particularidades
respecto a sus funciones: Las tres están hechas para proteger:
1. el cerebro.
2. los pulmones, el corazón, el hígado, los riñones,
3. los órganos genitales.
Las tres tienen un diafragma:
1. diafragma craneano,
2. diafragma torácico,
3. diafragma pelviano.
Las tres están influidas por el ritmo de su diafragma. Las tres presentan un detalle
anatómico que es muy importante, pues permite la sincronización pero también la
independencia relativa del ritmo de estas tres esferas con las contracciones musculares
del cuerpo en la necesidad de moverse y hacer esfuerzos.
Este detalle anatómico se llama (fig. 3):
- el apéndice xifoideo del esternón,
- el coxis para el sacro,
- el hueso wormiano en la punta del occipital en el punto lambda.
N. B. El apéndice xifoideo y el hueso supernumerario occipital son inconstantes, pero
entonces son sustituidos por una zona fibrosa más importante, la fontanela lambda que no
presenta el engranamiento de las suturas, ya que los bordes parieto-occipitales son lisos
a este nivel. Para acabar podemos plantear una cuestión: ¿no hay una cierta similitud
entre:
- sínfisis esfeno-basilar, el agujero occipital, que forma un orificio al nivel del cráneo;
- el manubrio del esternón, primeras costillas, DI formando un orificio torácico;
- la base del sacro, las líneas innominadas que forman un orificio pelviano? Hueso
worniano Xifoides Coxis Y F ig u ra 3 Los tres diafragm as Las esferas craneana, torácica
y pelviana forman las cifosis de la columna vertebral. Están unidas entre sí por la lordosis
cervical y la lordosis lumbar. ( orno que las cifosis tienen una finalidad de protección, se
adaptarán al movimiento pero éste se expresará sobre todo a nivel de las lordosis
cervicales y lumbares a través de las cadenas rectas y de las cadenas cruzadas.
LAS CADENAS RECTAS DEL TRONCO
Composición de las cadenas rectas La flexión y la extensión del tronco dependen de las
cadenas rectas. Se efectúan en relación con dos ejes miotensivos importantes, uno
anterior y uno posterior. Las cadenas de flexión-extensión pueden dividirse en izquierda y
derecha. Por este motivo, en el texto aparece la o las cadenas de flexión-extensión.
Las cadenas de flexion CDF
Los intercostales medios
Los grandes rectos del obdomen
Los musculos de perineo
ENLACE CINTURA ESCAPULAR
Triangular del esternón
Pectoral menor
Trapecio inferior
ENLACE IENBRO SUPERIOR
Pectoral mayor
Redondo mayor- romboide
Elaboración propia
El eje anterior une DI al sacro relevando a:
- el esternón (primera costilla D I),
- el pubis,
- el coxis.
Intercalados entre estas estructuras óseas, los músculos:
- intercostales medios,
- rectos abdominales,
- perineales.
Esta cadena anterior forma un potente pilar vertical respecto al eje raquídeo que forma el
eje posterior.
Las cadenas de extensión CDE
El eje posterior está formado por la columna vertebral, los discos y los músculos
paravertebrales. Tiene sobre todo una función de apoyo.
El eje posterior, con sus músculos cortos, es un resorte de retroceso, equilibra, templa la
acción del eje anterior.
PLANO PROFUNDO
Transverso espinoso
Elevador de las costillas (supracosales)
Epiespinoso
Dorsal largo
Sacro-lumbar
Cuadrado lumbar ( iliocostal)
PLANO MEDIO
Serrato dorsal craneal
Serrato dorsal caudal
ENLACE CINTURA ESCAPULAR
Trapecio inferior
ENLACE MIENBRO SUPERIOR
Redondo mayor
Elaboración propia
Funciones de las cadenas rectas
El enrollamiento Los rectos abdominales levantan el pubis, pero igualmente hacen bajar el
esternón en dirección al ombligo.
Esta zona del ombligo parece que es una zona privilegiada de convergencia de fuerzas
(estructuras fibrosas). El perineo, por medio de sus fibras longitudinales, actúa como una
prolongación de los rectos abdominales verticalizando al sacro.
En realidad, el movimiento de enrollamientos es mucho mas fino de lo que parece en un
primer momento.
Es importante señalar que el suelo pélvico presenta fibras pluridireccionales. En un
trabajo pasivo, el estiramiento puede que sólo reclame determinadas fibras, pero durante
un trabajo activo, el perineo tiene todas sus fibras trabajando de manera sinérgica.
La acción de enrollamiento se realiza (fig. 6):
- por las fibras antero-posteriores, el perineo acerca el coxis al pubis,
- por las fibras transversales, que acercan los isquiones y provocan simultáneamente, la
apertura de las crestas ilíacas.
1a. observación: La abertura de las crestas iliacas de conjuga con la verticalización del
sacro en la acción de enrollamiento (el sacro no fuerza el paso entre los huesos ilíacos =
ley antiálgica (ley de no dolor)).
2a. observación: La abertura de las crestas iliacas favorece el acomodamiento de la masa
visceral alargando el diámetro lateral de la pelvis.
3a. observación: D urante la acción de enrollamiento, el aumento de la presión intra-
abdominal provoca un ensanche lateral de la parte baja del tórax paralelamente al de la
pelvis.
4a. observación: El agujero obturador podrá timpanizar las variaciones de presión que
podrían bajar en la pelvis menor - se verá más adelante que la construcción anatómica de
la pelvis menor está hecha para protegerla de estas presiones incontroladas.
El análisis funcional del perineo nos conduce a valorar en el plano anatómico:
1) un segundo punto de convergencia de fuerzas a nivel del perineo = el núcleo fibroso
(siendo primero el ombligo);
2) la masa visceral está rodeada por delante por una pared abdominal, abajo, por una
pared perineal, arriba, por una pared diafragmática. presentando cada pared un centro
fibroso = umbilical - perineal - frénico. Más adelante explicaremos la importancia de estas
particularidades anatómicas;
3) el movimiento de apertura y de cierre ilíaco se hace según un eje que va del pubis a la
articulación sacro-ilíaca. Este eje está materializado por las líneas innominadas. ¿Este
movimiento de apertura y cierre no explicaría determinadas particularidades anatómicas
de la sacro-ilíaca aun mal comprendidas? Entre los dos brazos de la articulación hay un
relieve óseo.
¿No ayudaría la basculación de la cresta ilíaca a funcionar preferencialmente sobre uno
de los brazos articulares según la posición en apertura o en cierre?
La cápsula articular compuesta por dos partes, una para cada brazo, unidas por una
pequeña comunicación, parece confirmar la independencia relativa anatómica y funcional
de las dos partes de la articulación sacro-ilíaca.
En la introducción hemos hecho comparaciones entre la cavidad craneal y la cavidad
pelviana.
El ala ilíaca puede compararse al temporal con su escama (el ala), con su mastoides (el
isquion) con un orificio timpanizado e igualmente una cavidad articular. Esta similitud
anatómica vuelve a encontrarse en el plano funcional. Con mano profesional es fácil notar
la plasticidad del cráneo. Las suturas craneanas, verdaderas juntas de dilatación, y la
platicidad de los huesos proporcionan la capacidad de deformación de la caja craneal.
Por estas razones, los temporales se adaptan a las tensiones en rotación externa
(apertura) e interna (cierre), cuyas influencias son similares a las de las adaptaciones
ilíacas en apertura (RE) y en cierre (RI). Esta movilidad ilíaca, determinada por la tensión
de las cadenas musculares, se da sobre todo en relación con el plan visceral (cf. tomo
TV).
Las cadenas musculares pueden estar al servicio de las visceras
No obstante, esta movilidad ilíaca, como acabamos de ver, puede utilizarse en los
movimientos de la pelvis como la acción de enrollamiento y de enderezamiento.
En resumen: durante la acción de enrollamiento la cadena de flexión enrolla el tronco, lo
repliega sobre sí mismo, concentra su volumen. Con la cadena de extensión, el tronco
recupera su equilibrio, actuando éste como un resorte que almacena la energía y que se
liberará en el enderezamiento.
El enderezamiento
El movimiento de enderezamiento, de extensión, es más global que el de aproximación,
su acción es más estable. No obstante, cada uno de los aspectos de la flexión encuentra
en ello su antagonismo.
ENDEREZAMIENTO DE LA COLUMNA LUMBAR
1a. posibilidad: el sujeto está en decúbito dorsal, el enderezamiento se hace únicamente
por la relajación de la aproximación.
2a. posibilidad: si el sujeto está de pie, el enderezamiento de la columna lumbar sólo se
puede hacer con respecto a un punto fijo que es el apoyo en el suelo. Se habrán puesto
en juego cadenas musculares del miembro inferior a fin de estabilizar la pelvis.
Las mallas de estas cadenas en la parte trasera los isquiotibiales delante los aductores
estarán especialmente implicadas.
Estando el sujeto de pie, con la pelvis fija, se provocará la actuación de los espinales.
Éstos están colocados durante la aproximación estirados, van a contraerse y actuar sobre
los lumbares condicionando una lordosis fisiológica com o si fuera la cuerda de un arco.
Como que el arco es la columna lumbar y los espinales, la cuerda del arco, se pueden
deducir las molestas consecuencias de una musculación intensa a nivel lumbar:
- aumento de la lordosis fisiológica,
- pinzamiento discal posterior,
- presiones interapofisiarias posteriores,
- hundimiento de la columna.
- nérdida de la movilidad Es decir, las condiciones necesarias para que se produzca la
artrosis.
¿Qué diríamos de un espondilolistesis al que se le ordena una musculación lumbar?
La musculatura lumbar a menudo es contraída y atrofiada. Pero atrofiada por exceso de
trabajo constante. El músculo está hecho para un trabajo rítmico y no constante. Todo
trabajo continuo desarrolla las estructuras fibrosas (económicas) en detrimento de las
fibras musculares (funda del músculo).
EL ENDEREZAMIENTO DE LA COLUMNA DORSAL
El diafragma, como veremos más adelante, es el músculo clave de la estática del cuerpo.
Trabajando en sinergia con el diafragma, hay un músculo al que incumbe preferentemente
esta carga del enderezamiento dorsal: es el epiespinoso (spinales).
Hay diversas razones para ello:
1a. razón: su posición media le da preferencia con respecto al plano sagital del
enderezamiento.
2a. razón: sus inserciones bajas están en relación de continuidad con el diafragma. El
diafragma tiene tendencia a lordosar y a colocar en una extensión posterior a las tres
primeras vértebras lumbares. El epiespinoso tiene tendencia a cifosar a nivel de las tres
primeras vértebras lumbares y a colocarlas en una flexión anterior. La resultante de las
dos es la estabilización.
Esta relación anatómica demuestra que el diafragma tendrá una acción complementaria
con el epiespinoso cuando lo necesite para el enderezamiento.
3a. razón: el epiespinoso tiene una constitución en láminas superpuestas que salen en
haces desde DIO hacia DI 1, D I 2, L l, L2 y sobre las nueve primeras dorsales. Este
músculo hace pensar en las láminas de un resorte de suspensión. La resultante del
trabajo de este músculo es una fuerza de enderezamiento que se aplica en DIO.
El epiespinoso es ayudado por el dorsal largo y el sacrolumbar, que tienen una acción
más lateral sobre la parrilla costal.
Como que el sacro-lumbar procede de la masa común o ligamento lumbo-dorsal, se
inserta en el borde superior de las costillas al nivel del ángulo posterior; tendrá una acción
de rotación sobre esta parrilla costal colocándola en inspiración. Puede comparársele a “la
cuerda de una persiana de láminas” (la movilidad de la costilla se efectúa según un eje
que va de la articulación costo-vertebral a la articulación costo-transversa). Con respecto
a este eje, el sacro - lumbar o iliocostal provocará una rotación externa (fig. 12)
elevándose la Darte anterior de la costilla en inspiración.
Entre el epiespinoso y el sacro-lumbar se sitúa el dorsal largo que ofrece un brazo al
epiespinoso al insertarse en la apófisi transversa y otro al sacro-lumbar al insertarse en la
costilla dentro del ángulo posterior.
Este músculo coordina y armoniza el trabajo de enderezamiento del epiespinoso y el
trabajo inspiratorio del sacro-lumbar.
Es importante señalar que la parte principal del sacro-lumbar se detiene a nivel de la
primera costilla, respetando la noción de unidad funcional del tronco.
La porción cervical del sacro-lumbar tiene una inervación propia y se pondrá en
funcionamiento cuando la columna cervical acompañará los movimientos del tronco. Es
importante señalar que todos los músculos de enderezamiento del tronco respetan, si es
preciso, la independencia de la columna cervical (lo que a menudo es prioritario).
La acción inspiratoria del sacro-lumbar está controlada por el estiramiento de los
supracostales (en la inspiración).
Almacenan energía al inspirar, que restituyen al espirar por una acción rotatoria inversa
sobre la costilla. Sin embargo, estos músculos, el sacro-lumbar y los supracostales, al
estar demasiado cerca del eje de la costilla, no tendrán una acción cuantitativa sino
cualitativa, propioceptiva. Vigilan y armonizan la buena movilidad costal y vertebral en las
fases respiratorias.
En resumen, este sistema de enderezamiento influye sobre todo en la columna dorsal
baja (DIO-epiespinoso), y por encina tenemos la denominada “zona ingrata”. ¿Por qué
utiliza esta palabra ingrata?
Seguramente porque todo trabajo muscular a este nivel nunca ha dado resultados muy
gratificantes.
Pienso que la mecánica de esta columna dorsal es especialmente inteligente y que no se
merece este calificativo.
En efecto, la cifosis fisiológica dorsal da una resultante a la gravitación que va en el
sentido del aumento de la curvatura.
Se ha visto que el cuerpo debía conciliar las 3 leyes de equilibrio, de economía y de
confort. La columna dorsal, por lo tanto, ha de equiparse con estructuras que gasten poca
energía para solucionar el problema de esta gravedad constante.
¿Qué encontramos a nivel dorsal?
Una lámina aponeurótica muy gruesa, nacarada, que une el serrato craneal y el serrato
caudal.
La columna dorsal, por lo tanto, podrá apoyarse de forma económica sobre esta lámina
aponeurótica.
La acción, muy poco estudiada, de los serratos craneales y caudales se hace armoniosa,
considerando la aponeurosis dorsal y estos dos músculos como una unidad funcional que
tiene una resultante de enderezamiento.
En la inspiración, la caja torácica aumenta todos sus diámetros:
- hacia arriba por los escalenos,
- hacia abajo por el diafragma,
- lateralmente por los serratos mayores.
- sagitalmente por la horizontalización de las siete primeras costillas unidas al esternón.
Las cinco últimas costillas realizan un movimiento en abanico que aumenta la cavidad
torácica hacia abajo y hacia atrás bajo la influencia del serrato caudal (importancia del
cartílago condro-dorsal y de las costillas flotantes).
El conjunto trabaja para el enderezamiento dorsal y para la inspiración. El serrato dorsal
caudal, considerado como espirador, es en realidad inspirador, pues aumenta el volumen
torácico descendiendo las últimas costillas, y es todavía más inspirador por la tensión que
transmite a la aponeurosis dorsal.
Se ve que esta zona “ingrata”, que corresponde a la aponeurosis dorsal, está justificada
por su calidad económica, pero hay otra razón importante para la presencia de una
estructura aponeurótica a este nivel: es el deslizamiento de los omóplatos sobre el tórax.
Los omóplatos son “rótulas” torácicas que tendrían muchas dificultades para evolucionar
en un plano muscular. Por el contrario, el carácter liso de la aponeurosis dorsal le facilita
el deslizamiento, la fluidez de sus desplazamientos sobre la parrilla costal (fig. 14).
COMPLEMENTO DE LAS CADENAS RECTAS
Hasta el momento hemos considerado las cadenas rectas que sólo interesan al tronco.
Sin embargo, la cintura escapular, la columna cervical y los brazos pueden insertarse en
este sistema recto del tronco para acompañarlo o reforzarlo.
La cintura escapular
Presenta verdaderas potencias: las apófisis coracoides de donde salen los pectorales
menores que unen la 3a. 4a y 5a costilla. En la cara profunda de estas costillas, se
encuentra el triangular del esternón que asegura la continuación de las fuerzas hasta el
esternón y se une así a la cadena recta anterior.
El triangular del esternón refuerza, por la cara profunda, las articulaciones condrocostales
interesadas que podrían ser subluxadas por la acción no controlada del pectoral menor.
Es un relevo de fuerzas miolensivas.
Tenemos, pues, a partir de los rectos abdominales y del esternón, verdaderas “correas”
laterales que unen la cintura escapular con su parte externa, facilitando el enrollamiento.
Pero para que estas “correas” transmitan fuerzas eficaces, es preciso que la apófisis
coracoides esté relativamente fijada hacia atrás.
Esta cadena muscular que comprende el triangular del esternón y el pectoral menor
continuará hacia atrás:
- por la porción inferior del trapecio para controlar la ascensión del omóplato,
- por el romboides para controlar el movimiento de aleteo, la resultante de la acción de
estos dos músculos está inscrita a nivel del omóplato por el relieve espinal. (La form a es
una resultante de la función).
Así, esta correa complementaria sale de la cadena de flexión para unirse a la cadena de
extensión.
Si el punto fijo está a nivel de la cadena de flexión, esta correa muscular trabajará en el
sentido del enrollamiento.
Si el punto fijo está a nivel de la cadena de extensión, esta correa muscular trabajará en el
sentido del enderezamiento.
LA COLUMNA CERVICAL Y LA CABEZA
Como que esta parte se desarrolla en otro lugar, señalaremos simplemente la unión de
este sistema cervical por encima del pectoral menor (3a-4a-5a costillas) por los escalenos
(la-2a costillas) y por el estemocleidomastoideo en la costilla cero (clavícula). La fisiología
muscular nos permite comprender la localización de las inserciones.
El miembro superior
Viene a insertarse de forma más superficial, más libre, lo que es lógico, para su finalidad
de movimiento. Como que esta unidad funcional forma parte igualmente de una
exposición nos contentaremos con señalar que, por el pectoral mayor, el redondo mayor,
el romboides, esta correa puede completar el enrollamiento (punto fijo anterior) y el
enderezamiento (punto fijo posterior).
Hundimiento de las curvaturas Como que estas cadenas musculares actúan en los
movimientos simples de flexión-extensión, con el tiempo sólo nos pueden hundir.
En efecto, si la cadena anterior pierde su longitud, facilitará una actitud en flexión.
Si la cadena posterior se tensa demasiado, facilitará una actitud en extensión.
La suma de estas dos tendencias es el aumento de las curvaturas con hiperlordosis,
hipercifosis y pérdida de talla para el sujeto.
Las lordosis se fijarán, y esta actitud favorecerá la retracción de los músculos cervicales
hacia atrás y de los escalenos hacia delante por la columna cervical. Por lo que respecta
a la columna lumbar, tendremos una retracción de la masa común hacia atrás y de los
psoas hacia delante. Los arcos lumbares y cervicales están, así, bajo tensión. El conjunto
de este esquema se continúa por una restricción de la movilidad diafragmática.
Se puede aceptar que el envejecimiento de las estructuras del cuerpo provoca esta
evolución de hundimiento, pero muy a menudo, por medio de una intervención ciega,
ininteligente, se puede acelerar este fenómeno.
A menudo se oye, “sufro de la columna, debo muscular”. Al examinar estos paciente,
encontramos músculos paravertebrales contraídos que no paran de trabajar. Cuando un
músculo no para de trabajar, cuando está en contracción constante, se fibrosa y se funde,
para evolucionar hacia estructuras que responden mejor a este trabajo constante, es
decir, estructuras fibrosas.
Para tratar esta musculatura, se tendrán que buscar las causas que engendran estas
tensiones musculares.
En una segunda etapa, se tendrá que devolver la longitud a estas cadenas musculares a
fin de desparasitar las presiones que se aplican en la columna.
Es tan importante para un músculo conservar su capacidad de contracción como su
capacidad de alargamiento, ya que la alternancia de las dos participa en la calidad, en el
volumen del músculo.
En un tercer tiempo, se deberá devolver el ritmo a la musculatura paravertebral para que
tenga una buena propioceptividad para la estática y para la dinámica. Este tercer tiempo
no debe olvidarse. Las simples posturas de estiramiento, las simples técnicas de
inhibición, permiten recuperar un buen equilibrio muscular, pero es necesario que la
musculatura profunda recupere su verdadera vocación: cada fascia mono articular debe
recuperar la misma independencia, la misma agilidad que los dedos de un pianista sobre
el teclado vertebral.
Las manos de un pianista no están hechas pura desplazar el piano. Los músculos
paravertebrales no están hechos para desplazar la columna, sino para corregir
continuamente, reequilibrar los desplazamientos vertebrales.
Es importante comprender que esta musculatura debe estar relativamente relajada
cuando los músculos del plano medio y superficial realizan los movimientos. Los
paravertebrales están a la espera y su objetivo es corregir los movimientos y el equilibro.
Su papel es cualitativo y no cuantitativo. La musculación no está indicada para ellos, a
nadie se le ocurriría hacerle practicar musculación a las manos de un pianista.
En el tomo 2 desarrollaremos el análisis de los músculos “llamados” de la estática, con los
errores cometidos por las explicaciones tradicionales.
La música, en este trabajo, podrá ser un elemento importante. El doctor Thomatis ha
puesto en evidencia la relación de frecuencia entre las notas agudas y la columna
cervical, la cabeza, las notas bajas y la pelvis, el sacro.
Esta relación también existe entre la columna vertebral y la voz. Para que los sonidos
pueden expresarse, es necesario que la zona correspondiente del cuerpo pueda entrar en
resonancia. El cuerpo representa la caja del instrumento y toda tensión interfiere en la voz
(resonancia de las vibraciones) y en la audición (integración de las vibraciones).
Con el tratamiento de las tensiones vertebrales se pueden restituir mejores condiciones
de audición y de fonación. Los exámenes audiométricos confirman estos resultados y,
muchas veces hemos tratado cantantes de ópera que habían “perdido sus notas” en
función del nivel de los problemas corporales.
Devolved la movilidad a las estructuras y tendréis la musculatura que vuestra función
merece.
Se acaba de probar que el sistema de enderezamiento es en definitiva un sistema de
hundimiento. El estudio de la anatomía y de la fisiología nos demuestra un tal ingenio, una
tal inteligencia del cuerpo que no puede haber un defecto de concepción tan importante
que llegue a ser autodestructivo.
Entonces, ¿cómo administrar estas fuerzas gravitatorias que son fuerzas de hundimiento?
Observando al hombre vemos que puede adoptar una posición erguida.
Basta con mirar a las personas que llevan una carga sobre la cabeza, su paso es muy
noble. Parece que tienen importantes recursos de auto-crecimiento.
Por lo tanto, hay en nuestro cuerpo un sistema antigravitacional y un sistema de auto-
crecimiento.
SISTEMA ANTIGRAVITATORIO Y DE AUTOCRECIMIENTO
Sistema antigravitacional La demostración de este sistema muestra el imperio de la
organización de nuestro cuerpo, que respeta siempre las leyes:
- de equilibrio, - de economía,
- de confort.
Luchar contra la gravitación manteniendo el equilibrio: ¿cómo podemos conseguirlo?
Cadena estática posterior CEP
La hoz del cerebro
El ligamiento cervical posterior
La aponeurosis dorsal
La aponeurosis del trapecio
La aponeurosis del cuadrado lumbar
La aponeurosis lumbar
Elaboración propia
El equilibrio del cuerpo está basado en un desequilibrio. Basta señalar:
- que la línea de gravedad cae delante de los maléolos,
- que el peso de la cabeza está colgando delante en relación con esta línea (dos tercios
adelante por un tercio hacia atrás),
- que el resultado de este desequilibrio anterior alto y bajo tensa las fascias posteriores
preferencialmente (ligamento cervical posterior + aponeurosis dorsal + aponeurosis
lumbar). Estos elementos conjuntivos forman la cadena estática posterior. Esta cadena
tiene la particularidad de no ser muscular. No debemos confundirla con la cadena de
extensión. Esta última es muscular, formada por los músculos paravertebrales de los
planos profundos y medios,
- la cadena estática posterior tiene las cualidades de economía y sobre todo de
propioceptividad para gestionar el reequilibrio por las informaciones que envía a los
paravertebrales,
- como que el hombre está construido en un desequilibrio anterior, es normal que los
factores estáticos estén localizados preferencialmcnte hacia atrás para oponerse a ello.
Las fascias, bajo diferentes formas, están presentes en todo el cuerpo y lo
compartimentan. Tienen un papel que ha sido poco puesto de manifiesto: es el de formar
el envoltorio periférico del cuerpo.
Esta fascia periférica se comportará como el envoltorio de un maniquí hinchable.
Hinchado, ¿por qué?
- por la presión intra-torácica,
- por la presión intra-abdominal,
- por todas las presiones internas.
La estática depende de cuatro factores:
1) El esqueleto: cadena ósea.
2) Las fascias: especialmente cadena fascial posterior valorada por el desequilibrio
anterior.
3) La presión intra-torácica.
4) La presión intra-abdominal.
Estos dos últimos factores dan una respuesta al desequilibrio anterior por un apoyo
anterior hidroneumático (estabilidad).
LA RELACIÓN FASCIAS-PRESIONES INTERNAS ES EL PRINCIPAL FACTOR DE LA
ESTÁTICA
¿Y los músculos?
Aunque la concepción clásica les atribuye mucho valor en esta función estática, sólo
tienen un PAPEL SECUNDARIO.
En efecto, no están hechos para una acción constante, gastarían demasiada energía, se
contracturarían sin respetar ni la ley de economía ni la ley de confort.
LA PRUEBA: retiremos al sujeto este apoyo confortable y económico haciéndolo
adelgazar rápidamente.
Se “deshincha" el continente, es decir, las fascias son más grandes que el contenido, los
músculos tienen entonces que asumir esta función estática constante.
Resultado, en todas las personas que pierden peso con demasiada rapidez aparecen:
- contracturas paravertebrales (se reclama demasiado al músculo),
- tendinitis (la inserción se acopla mal con una tensión continua),
- una gran fatiga (escapes de energía por la vía muscular).
En una segunda etapa, las fascias se retractan, se ajustan al contenido, el cuerpo
recupera sus apoyos a nivel de su envoltorio periférico, los músculos pueden relajar su
esfuerzo y la sintomatología citada anteriormente desaparece.
La gravitación pone en valor la relación fascias-presiones internas y potencia la reacción
de las fuerzas internas.
¿Y el equilibrio?
Los músculos espinales son correctores, guardianes del equilibrio, actuarán a
“bocanadas", o por “ráfagas”, causando oscilaciones antero-posteriores (relación con las
cadenas rectas), pero también circulares (relación con las cadenas cruzadas)
Al elegir esta posición relativamente en desequilibrio hacia delante, el cuerpo mantiene
las cadenas musculares posteriores en estado de vigilancia (seguridad).
Las informaciones propioceptivas participan en la recarga del sistema reticular. Es
importante señalar esta preocupación de recuperación de energía en el funcionamiento
del cuerpo.
Además, esta posición reduce la inercia del cuerpo, que será puesto en movimiento
rápidamente.
Actualmente, la tecnología aeronáutica trata de construir aviones inestables, por lo tanto...
manejables. Esta evolución se ha hecho posible por el progreso de los ordenadores que
aportan las correcciones y la fiabilidad. Nos podemos maravillar con estos progresos...
pero este acontecimiento me recuerda la reacción de Monsieur Jourdain... ya que hace
mucho tiempo que la fisiología hum ana ha ad o p tad o y probado la justeza de esta
solución: nuestro cuerpo es inestable (oscilaciones de la línea de gravedad) y sus
ordenadores, cerebelo, oído interno, cerebro, no tienen equivalentes todavía.
SISTEMA DE AUTOCRECIMIENTO
El crecimiento va acompañado de un borramiento de las curvaturas cervical, lumbar y de
un enderezamiento de la columna dorsal.
Cuanto más erguidos estamos, más precario es el equilibrio.
Cuanto más se adopta la posición erguida, más se reclama a las fascias en el sentido
vertical. Se registra un acercamiento de la línea anterior y de la línea posterior del cuerpo
hacia la línea de gravedad (que es la resultante). Lo que se gana en acercamiento se
recupera en un plano vertical. Pero todo esto también va dirigido a una disminución de la
estabilidad, p o r lo tanto, de una mayor solicitación de las fascias posteriores.
A partir de esta tensión del ligamento cervical posterior, de la aponeurosis dorsal y de la
aponeurosis lumbar, se organizará el sistema de auto-crecimiento.
Como que se tensa el plano fascial posterior, puede convertirse en un tabique de fijación
para los músculos que se insertan en él.
El cráneo, el tórax y la pelvis se convierten en zonas de relativa fijación.
A NIVEL LUMBAR
La aponeurosis lumbar solicitada en el sentido vertical provocará la supresión de la
lordosis lumbar por sus relaciones con las apófisis espinosas.
Si se tiene que utilizar la musculatura para confirmar el auto-crecimiento, podrá servirse
de la caja torácica y de la pelvis como zona de fijación.
El cuadrado lumbar
Presenta tres tipos de fibras:
- fibras verticales que unen la última costilla (tórax) con la cresta ilíaca (pelvis),
- fibras oblicuas que unen la última costilla (tórax) con las apófisis transversas de las cinco
vértebras lumbares,
- fibras oblicuas que unen la cresta ilíaca (pelvis) con las cuatro primeras transversas
lumbares.
En un plano más posterior L3 puede ser arrastrada hacia atrás por las fascias lumbares
del dorsal largo (procedente del hueso ilíaco y que se inserta en las apófisis transversas
de L3).
En el sistema de auto-crecimiento, el tórax sirve de punto fijo a los músculos espinales. -
epiespinosos - dorsal largo (porción torácica) - sacro lumbar o iliocostal.
F.stos músculos pueden influir desde el tórax sobre el retroceso de I J . es decir, el ápex
de la curvatura lumbar.
La suma de estas dos influencias confirma la posibilidad de deslordo sis lumbar
El plano anterior
Participación de la cadena de flexión CD F que colabora: por su tono de base por medio
del sistema antigravitaciona!. por sus contracciones voluntarías por medio del sistema de
auto crecimiento.
F.sta actuación de la C D F tiene dos ventajas:
1) favorecer una pelvis fija para la musculatura posterior.
2) aumentar la presión jntra-abdominal, Pudicndo ayudar el contení do a modificar la
pared posterior del continente.
En conclusión, a nivel lumbar, el sistema de crecimiento (deslordosis) es posterior a la
columna.
En efecto, la presencia de la aorta en la cara anterior de los cuerpos lumbares exige la
protección de las estmctuias óseas y del lecho fibroso de los pilares del diafragma (paso a
este nivel de la linca de gravedad).
Se comprende que a la altura de la columna lumbar no haya sistema muscular anterior de
crecimiento, ya que no es aconsejable la “cercanía" con la aorta.
Se comprenderá que a nivel cervical, por razones idénticas, el sistema de autocrecimiento
estará detrás de la columna y que los músculos pie sentes en la cara anterior, con su
potencia “ridicula" tengan otro papel.
La columna lumbar así enderezada sirve de punto fijo al músculo transverso del abdomen.
Durante el crecimiento, el transverso se contrae, acercando la Une anterior a la posterior y
facilitando dicha actitud.
Además, el diafragma gana longitud en su dimensión antero posterior y no va en contra
de este nuevo posicionamiento que ocasionará la elevación torácica.
A NIVEL DORSAL
Se ha empezado a explicar la necesidad de una superficie lisa para el deslizamiento del
omóplato y para la adaptación a la gravedad.
La columna dorsal, por tanto, no puede estar equipada con voluminosos músculos en su
famosa zona “ingrata”.
Quedan dos posibilidades para este sistema de crecimiento:
- en primer lugar, colocar los músculos por encima y por debajo de esta zona ingrata,
- segundo, reclutar lateralmente a nivel de las cadenas cruzadas que detallaremos más
adelante.
EN PRIMER LUGAR:
- por encima: se encuentra el serrato dorsal craneal,
- por debajo: el serrato dorsal caudal.
Su acción conjugada a través de la aponeurosis dorsal da una resultante de descifosis.
EN SEGUNDO LUGAR:
Se reclamarán las cadenas cruzadas que salen de la línea alba con los oblicuos mayores
+ serratos mayores + romboides.
Este cinturón, al contraerse, acerca las líneas anteriores y posteriores. Ello favorece el
sentido del borram iento de la curvatura dorsal y del crecimiento.
La contracción de esta cadena cruzada aplica los omóplatos sobre la parrilla costal. Los
om óplatos actúan com o rótulas de extensión por la caja torácica.
Este sistema es especialmente activo para el crecimiento.
Es importante observar que este sistema de borram iento de las curvaturas (crecim iento)
sólo puede funcionar si las estructuras miofasciales conservan sus posibilidades de
alargam iento, si no es así, los mismo músculos pueden provocar el efecto inverso, es
decir, el aumento de las curvaturas y el hundimiento.
No se puede cerrar este capítulo sin tratar del transverso espinoso, (en carácteres más
anchos).
EL TRANSVERSO ESPINOSO
Hemos considerado el sistema recto y el sistema de auto-crecimiento sin hablar del
transverso espinoso. E n efecto, no tiene el papel cuantitativo que se le ha querido dar.
Es, como todo músculo monoarticular, el guardián de la buena relación de las superficies
articulares posteriores. D em asiado cerca de la articulación, no puede tener un papel de
fuerza.
En la estática, es el guardián del equilibrio, tendrá una acción correctora a “bocanadas" o
a “ráfagas” sobre las superficies articulares. Actuará sobre la plataforma vertebral como
los motores de los pilares de una plataforma de perforación en el mar.
En la dinámica, el transverso espinoso controlará el deslizamiento armonioso de las
superficies articulares. Deja actuar bajo su control. Su trabajo está regulado por las
informaciones propioceptivas de las estructuras fibrosas, cápsulo-ligamentarias
subyacentes es el ligam ento activo. Frenará todo movimiento que prejudica al sistema
ligamentario (no dolor).
Si este “guardián” está fatigado, o no acaba de estar “despierto", no controlará el
deslizamiento de superficies articulares, permitiendo así la instalación de un estiram iento
del sistema cápsulo-ligamentario y, más importante aún, de un esguince vertebral, incluso
sin esfuerzo. Se comprende así que determinados pacientes puedan presentar una
subluxación vertebral al inclinarse para lavarse los dientes por la mañana.
Como que el transverso espinoso no acaba de estar “despierto", reacciona con retraso y
con mayor potencia que la agresión que han sufrido las estructuras ligamentarias. Puede
que en esta contracción de urgencia el mismo sea la causa de un desarmonía articular.
Si el sistema cápsulo-ligam entario de las articulaciones posteriores “sufre", tendremos
una contracción profunda del transverso espinoso. Mientras los sujetos permanecen en la
cama, las superficies articulares ya no están en peligro, al no ser ya útil la noción de
vigilancia del transverso espinoso, la contractura defensiva ya no es necesaria y p u e de
desaparecer. Las superficies articulares recuperan su libertad de deslizamiento.
Si el movimiento de lesión vertebral ha sido importante, no bastará el reposo, se tendrá
que normalizar la relación de las superficies articulares a fin de hacer ceder la contractura
profunda que se ha hecho inútil.
Una contractura muscular es siempre lógica, es un sistema de seguridad, es necesaria.
Sólo se la puede tratar haciéndola inútil, es decir, cualquier intervención que provoque su
relajación imperativa sin tener en cuenta su utilidad sólo puede hacer más frágil el
esquema de funcionamiento.
El transverso espinoso es claram ente el “guardián" del juego de las articulaciones
vertebrales, el “guardián" del equilibrio; su acción es intermitente, rítmica.
En la estación erguida máxima, se le recluta, sin embargo, para un trabajo constante a fin
de asegurar la buena coaptación de las superficies articulares cuando el equilibrio es
precario.
Pero esta acción continua, constante, sólo puede ser de corta duración, de otra forma nos
encontraríamos en la lógica de la contractura. de los dolores musculares, tendinosos,
óseos.
A esto se añade un déficit de vascularización; al no relajarse la tensión muscular, se
desencadena una atrofia por exceso de trabajo constante. Como todos los músculos
mono articulares, el transverso espinoso debe jugar un papel propioceptivo, intermitente,
rítmico...
No es un músculo de la estática, es un músculo del reequilibrio.
CONCLUSIÓN
El sistema Anti-Gravitacional (SAG) está encargado de asumir la gravedad manteniendo
el cuerpo en equilibrio.
Este sistema está basado en la relación:
Gravedad - Presiones internas - Fascias - Reacción
El SAG com prende el esqueleto, las fascias (cápsula, ligamento, tendón, vaina,
aponeurosis) y los músculos m onoarticulares (para el equilibrio).
El SAG recupera la energía de la gravedad (ley de la economía) para aumentar su calidad
de resorte de las estructuras. Se recarga directamente por la dinámica mental del sujeto.
El SAG se convierte en un sistema de auto-crecimiento cuando recluta músculos para
tender al borram iento de las curvaturas.
RELACIÓN ENTRE ENROLLAMIENTO, ENDEREZAMIENTO Y CRECIMIENTO
Durante el enrollamiento o el enderezamiento, los flexores y extensores trabajan juntos,
uno en concéntrico, el otro excéntrico.
Trabajando juntos en concéntrico, crean entre ellos un estado de tensión m ientras se
anulan desde el punto de vista dinámico. Son típicamente estructurantes y servirán de
apoyo a los sistemas cruzados.
Las lordosis cervicales y lumbares son necesarias tanto para los movimientos del tronco
como para la movilidad de los brazos y piernas.
El sistema de crecimiento es una forma de expresión corporal más especializada en el
sentido vertical, pero en detrimento de los demás.
La actividad máxima de este sistema no puede ser constante, ya que está demasiado
especializada.
El tono de base del sistema de auto-crecimiento forma el elemento resorte que perm ite al
hom bre reaccionar a la gravedad (sistema antigravitacional).
Sabiendo que el tono muscular está en relación con el sistema reticular, que la carga del
mismo depende del estado de fatiga física o mental del sujeto, se comprenderá que la
actitud del hombre dependa del buen funcionam iento del conjunto de sus estructuras y de
su dinámica mental.
Los diferentes tipos morfológicos se dibujarán muy lógicam ente en función de la
utilización de las cadenas rectas anteriores, posteriores, cruzadas y de la capacidad del
sujeto para auto-crecerse.
La utilización de estos diferentes sistemas está m odulada de forma distinta para cada
sujeto en función de su mente, con respecto a su confort y a su equilibrio. Este conjunto
tiene que encontrar una adaptación lo más económica posible.
- Las cadenas rectas tienen una vocación estructurante.
- las cadenas cruzadas tienen una vocación de movimiento.
- el sistema anti-gravitacional es el repartidor de energía.
LAS CADENAS CRUZADAS
Paj. 59