9 de Abril de 1810 | Origen, Causas
y Consecuencias | Resumen
Causas, Consecuencias y Sucesos del 19 de Abril de 1810 Resumen.
Origen de la Independencia de Venezuela. Revolución y Antecedentes
antes del 19 de Abril de 1810. Cronología de la Independencia
Venezolana hasta el 5 de julio de 1811. La revolución del 19 de Abril de
1810 inició la lucha por la independencia de Venezuela del dominio español.
Revolución del 19 de Abril de 1810
Origen, Causas y Consecuencias del 19 de Abril de
1810
En 1808, Napoleón Bonaparte invade España y el 5 de mayo del mismo
año, se produce las abdicaciones de Bayona, donde se conocen las
renuncias sucesivas de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono
de España en favor de Napoleón Bonaparte.
Napoleón toma los derechos sobre la Corona Española y el 6 de junio de
1808 nombra a su hermano mayor como Rey de España, José Napoleón
Bonaparte, conocido como José I Bonaparte. Este gobernó el territorio
español dominado por los franceses conocido como el Primer Imperio
francés o la Francia Napoleónica. El territorio español que los franceses
no pudieron dominar proclamó a Fernando VII como su legítimo rey y luchó
junto al Reino Unido y Portugal para expulsar a los ejércitos napoleónicos
de toda España.
El 27 de mayo de 1808 se crea la Junta de Sevilla, calificándose a sí misma
como Junta Suprema de España e Indias, bajo la presidencia del
exsecretario de Estado Francisco de Saavedra. El 6 de junio del mismo año,
la Junta emite la Declaración de Guerra al emperador de Francia, Napoleón
I. La resistencia contra los franceses no cesó, pero en enero de 1810 logran
apoderarse de Sevilla, con lo cual la Junta Suprema de España e Indias se
dispersa y es sustituida por un Consejo de Regencia, cuya sede estaba en
Cádiz.
Este claro vacío de poder político hizo temblar todo el orden colonial de
ocupación que tenía la monarquía en América por trescientos años. España
envía misivas a América para explicar la invasión francesa y la resistencia
de Sevilla, antes de que Napoleón diera su versión de los hechos.
La noticia se conoce en Caracas en julio de 1808, a través de un
ejemplar The Times Londres que llega a manos de Juan de Casas, capitán
general de Venezuela, como este no sabía inglés, le pide a Andrés Bello
que ejercía el cargo de oficial de secretaria de la Capitanía General de
Venezuela, que se lo traduzca y Casas queda sorprendido. Los criollos
caraqueños no aceptaron el reinado de Napoleón y mantuvieron su fidelidad
al rey de España, Fernando VII.
Se formaron dos posiciones predominantes en Venezuela después que fue
depuesto el rey. Los españoles, particularmente los altos funcionarios de
gobierno y clero, eran partidarios de seguir las órdenes de la Junta de
Sevilla, mientras que los criollos caraqueños, encabezados por el sector
económico-social más poderoso de Caracas, querían formar una junta
autónoma como las españolas, en un intento para constituir una Junta de
Gobierno que rigiese los destinos de la Capitanía General de Venezuela,
movimiento conocido como la Conspiración de los
Mantuanos o Juntismo. Esta propuesta de junta fue rechazada por Juan
de Casas.
En noviembre de ese mismo año, los mantuanos le exigen de nuevo a
Casas la formación de una junta y los principales líderes criollos del
movimiento, Francisco Rodríguez del Toro, José Félix Ribas, José Tovar
Ponte, Mariano Montilla y Luis López Méndez son hecho presos y luego
liberados el 19 de febrero de 1809. El 19 de mayo de 1809 Casas entrega el
poder a Vicente Emparan.
Emparan, permanece en el poder hasta el 19 de abril de 1810, cuando
renuncia a la autoridad legítima conferida por la Junta Suprema Central
abandonando la Provincia de Venezuela. La Junta Suprema de
Caracas no reconoce al Consejo de Regencia, y redacta y se firma un acta
creando la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII,
pasando a gobernar la Capitanía General de Venezuela.
Tumulto del 19 de Abril de 1810
Pintor: Juan Lovera.
Dato: No se ha creado una república, sino un gobierno provisional propio
para ejercer el poder en nombre de Fernando VII, hasta su futuro regreso.
Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII
Primer Gobierno Propio antes de la Creación de la República de
Venezuela el 5 de julio de 1811.
Presidente: José de las Llamozas.
Vicepresidente: Martín Tovar Ponte.
Presidente del Tribunal Superior: Bartolomé Ascanio, Felipe Fermín Paúl,
José Bernabé Díaz, José María Ramírez y Marqués de Casa León.
Relaciones Exteriores: Juan Germán Roscio.
Guerra y Marina: Lino de Clemente.
Gracia y Justicia: Nicolás de Anzola.
Hacienda: Fernando Key Muñoz.
Una de las primeras medidas de la Junta tras conseguir el respaldo de las
seis provincias, fue enviar misiones diplomáticas al extranjero para solicitar
apoyo a la revolución y el reconocimiento de la Junta Suprema de
Caracas como la legítima regidora de Venezuela en ausencia del rey.
A Londres fueron enviados Andrés Bello, Simón Bolívar y Luis López
Méndez. A los Estados Unidos de América fueron Juan Vicente Bolívar
Palacios, hermano del Libertador, José Rafael Revenga y Telésforo Orea
A Curazao, Jamaica y otras islas inglesas en el mar Caribe fueron Vicente
Salias y Mariano Montilla, para la Nueva Granada, José Cortés de
Madariaga y para Trinidad, Casiano de Medranda.
En España, el Consejo de Regencia desconoce la creación de la Junta
Suprema de Caracas y designa el 29 de abril de 1810, a Fernando Miyares
como capitán general de Venezuela y organiza los esfuerzos para defender
las provincias leales al Consejo de Regencia, Maracaibo y Coro.
El 2 de marzo de 1811 se sustituye el poder de la Junta Suprema de
Caracas por el Primer Congreso Nacional de Venezuela, siendo el
Congreso más antiguo de América Latina y el segundo de toda América. El
Congreso fue convocado para decidir la mejor clase de gobierno para
Venezuela mientras durara la ausencia del rey Fernando VII.
El Congreso se caracterizó por dos facciones en pugna: los separatistas y
los fidelistas (fieles a Fernando VII). Hubo presiones de ambos lados, pero
fue la Sociedad Patriótica, organización creada en agosto de 1810, por el
secretario de la Junta Suprema de Caracas, Juan Germán Roscio Nieves e
integrada por varios jóvenes, entre ellos Simón Bolívar, que junto al
diputado Francisco de Miranda presionan para declarar la independencia
absoluta de Venezuela.
El 5 de julio de 1811, los 43 diputados, con un voto en contra, votan por
declarar la Independencia absoluta de la Corona de España y se forma la
República de Venezuela con el nombre de Confederación Americana de
Venezuela.
El 5 de Julio de 1811
Pintor: Juan Lovera.
El 21 de diciembre de 1811, el Congreso aprueba la Constitución Federal,
la primera de América Latina. El Congreso se mantuvo en sesiones hasta el
6 de abril de 1812, fecha en que se disolvió debido a la caída de la Primera
República de Venezuela.
5 de Julio de 1811 | Causas y
Consecuencias | Resumen
Origen, Causas y Consecuencias del 5 de Julio de 1811 Firma del Acta
de la Independencia de Venezuela Resumen. Primer Movimiento
Independentista en Venezuela. El 5 de julio de 1811, Venezuela a través
de la firma del Acta de Declaración de Independencia confirma su
separación definitiva del Reino de España, acto heroico impulsado por la
Sociedad Patriótica, creada en agosto de 1810, por el secretario de la Junta
Suprema de Caracas, Juan Germán Roscio Nieves e integrada por varios
jóvenes, entre ellos Simón Bolívar, acompañados del diputado Francisco de
Miranda.
5 de Julio de 1811
Origen, Causas y Consecuencias
Origen de la Independencia de Venezuela
Conspiración de Gual y España
La conspiración de Gual y España fue el primer movimiento independentista
que buscaba liberar a Venezuela del colonialismo del Imperio español en
1799. Fue guiada por los militares y políticos venezolanos, Manuel Gual y
José María España, que buscaban la destitución del poder español, además
de la creación de una República con la unión de las provincias de Caracas,
Cumaná, Guayana y Maracaibo, libertad de comercio, de propiedad y
seguridad e igualdad entre las clases sociales.
La conspiración fue delatada el 13 de julio de 1799 ante el capitán general
de Venezuela, Pedro Carbonell, quien ordena una persecución contra los
conspiradores. José María España muere el 8 de mayo de 1799 y Manuel
Gual el 25 de octubre de 1800.
Incursiones de Francisco de Miranda
A principio del siglo XIX se dan nuevas señales independentistas en
Venezuela. En 1806, el general Francisco de Miranda con una expedición
armada proveniente de Haití intenta incursionar en dos ocasiones en
territorio venezolano por La Vela de Coro, no logra el objetivo por la prédica
religiosa en su contra y la indiferencia de la población.
Revolución del 19 de Abril de 1810
El gran inicio y paso formal para la independencia de Venezuela del Imperio
español, se da el 19 de abril de 1810 cuando el capitán general de
Venezuela, Vicente Emparan, es destituido por el Cabildo de Caracas,
dando paso a la formación de la Junta Suprema de Caracas, primera
forma de gobierno autónomo y se firma el Acta del 19 de Abril de 1810 para
defender los derechos de rey Fernando VII.
Antecedentes al 5 de Julio de 1811
En 1808, Napoleón Bonaparte invade España y el 5 de mayo de ese año, se
producen las abdicaciones de Bayona, donde se conocen las renuncias
sucesivas de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono de España
en favor de Napoleón Bonaparte.
El 6 de junio de 1808, Napoleón, en el territorio español que dominaba,
nombra a su hermano mayor como Rey de España, José Napoleón
Bonaparte, conocido como José I Bonaparte. En el territorio español que los
franceses no pudieron dominar se proclamó a Fernando VII como su
legítimo rey.
Los criollos caraqueños no aceptaron el reinado de Napoleón y mantuvieron
su fidelidad al rey de España, Fernando VII, y crean el 19 de abril de 1810
la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII. No crearon la
república de Venezuela, sino un gobierno provisional propio para ejercer el
poder en nombre de Fernando VII, hasta su futuro regreso.
19 de Abril de 1810 | Origen, Causas y Consecuencias
5 de Julio de 1811 Independencia de
Venezuela
Principales Causas para Declarar la Independencia
de Venezuela
El deseo de poder de los grupos sociales criollos que poseían el estatus
social y económico pero no político.
Descontento de la población en general por el inadecuado manejo y alza de
los impuestos.
Introducción e inspiración en las ideas del Enciclopedismo profesadas por
los autores de la Enciclopedia publicada en Francia a mediados del siglo
XVIII donde se proclama la independencia y superioridad de la razón frente
a la autoridad, la tradición y la fe, manifiesta ilimitada confianza en el
progreso fundado en aquella, y sienta los principios de libertad, igualdad y
fraternidad que habría de adoptar la Revolución francesa.
Inspiración por la Declaración de Independencia de los Estados Unidos,
Revolución francesa y Revolución haitiana.
No aceptaban el reinado de José I Bonaparte en España.
Firma del Acta de Independencia
El 2 de marzo de 1811 se instala el Primer Congreso Nacional de
Venezuela, es el Congreso más antiguo de América Latina y el segundo de
toda América, para sustituir el poder de la Junta Suprema de Caracas.
En el Congreso había dos facciones en pugna, los separatistas partidarios
de la independencia de Venezuela y los fidelistas fieles al rey Fernando VII.
Con el paso del tiempo la idea de la independencia fue ganando seguidores,
muchos diputados la apoyaron con argumentos históricos.
La Sociedad Patriótica, creada en agosto de 1810, por el secretario de la
Junta Suprema de Caracas, Juan Germán Roscio Nieves e integrada por
varios jóvenes, entre ellos Simón Bolívar, y junto al diputado Francisco de
Miranda presionaron para declarar la independencia absoluta de Venezuela.
El 2 de julio de 1811 se presenta en el Congreso una moción sobre la
independencia. El día siguiente se da inició al debate y el 5 de julio se
procede a la votación que terminó como a las 2:30 de la tarde, con la
aprobación la Independencia.
Firma del Acta de la Independencia en 1811 | Martín Tovar y Tovar
El presidente del Congreso, diputado Juan Antonio Rodríguez, anuncia que
estaba Declarada solemnemente la Independencia absoluta de
Venezuela y se forma la República de Venezuela con el nombre
de Confederación Americana de Venezuela.
Se encomienda al diputado Juan Germán Roscio y al secretario del
Congreso, Francisco Isnardi, la elaboración del Acta indicando los motivos y
causas que produjeron la Declaración de la Independencia de Venezuela.
El Acta es aprobada por todos los diputados el día 7 de julio de 1811, con
excepción del padre Fernando Vicente Maya, diputado por La Grita. Los
diputados iniciaron la firma del Acta, finalizando el 18 de agosto de 1811
cuando se estamparon las últimas firmas.
Provincias y Firmantes del Acta de Independencia de Venezuela
Firma del Acta de Independencia | Juan Lovera
El 8 de julio de 1811 se publica el Acta de la Independencia y el 14 de julio
en Caracas, al frente de la multitud que presenciaban los actos de
celebración se encontraban los hijos de José María España, uno de los
precursores de la independencia en 1797, quienes llevaban en alto la
bandera tricolor diseñada por Francisco de Miranda y aprobada por el
Congreso, siendo izada ese día en el Cuartel San Carlos y la Plaza Mayor,
hoy Plaza Bolívar de Caracas.
El 15 de julio de 1811 en la sede del Congreso, en acto solemne juran la
Independencia los diputados, el Poder Ejecutivo, la Alta Corte de Justicia, el
Gobernador Militar de Caracas y el Arzobispo. El 20 de julio de 1811 es
ratificada.
Ejércitos patriotas son los ejércitos que lucharon en las guerras de independencia
latinoamericana a favor del bando revolucionario o independentista, y que enfrentaron a
los ejércitos realistas que sostienen la causa de la monarquía española. Estuvo comandando
y conformado principal y mayoritariamente por soldados y oficiales de los distintos países
americanos, pero también contó entre sus filas con tropas británicas y destacados oficiales
europeos y españoles peninsulares.
Por su naturaleza revolucionaria los ejércitos patriotas extendieron sus empresas libertadoras
más allá de sus fronteras nacionales en una operación conjunta. Estos estados todavía no
reconocidos se consideraban parte de una lucha común y solidaria de todos los países y del
país que se iba a libertar, y no aliados que se suman por separado. Esto explica el trasvase
corriente de oficiales, tropas, grados, banderas, entre otros, según las necesidades en los
lugares del conflicto. 1
Entre sus próceres figuran Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José
de San Martín, Manuel Belgrano, Antonio Nariño, Francisco de Paula Santander, José Antonio
Páez, José María Obando, Antonio Villavicencio, José de La Mar, José Hilario López, Juan
José Flores, Andrés de Santa Cruz, Tomás Cipriano de Mosquera, entre otros. En un diferente
contexto, algunos de estos caudillos hicieron el papel de "precursores" de la independencia
americana como es el caso del venezolano Francisco de Miranda y Antonio
Nariño en Colombia.
Se considera a estos ejércitos como la primera fuerza militar de los países bolivarianos, y
también como el cuerpo madre de los ejércitos actuales de estos países.
Índice
1Historia
o 1.1Origen y guerras de independencia en Nueva Granada (Colombia)
o 1.2Guerra de independencia de Venezuela
o 1.3Guerra de Independencia de Ecuador
o 1.4Guerra de Independencia en Perú
o 1.5Guerra de Independencia en Bolivia y Guerra Gran Colombo-Peruana
2Véase también
3Referencias
4Enlaces externos
Historia[editar]
Véase también: Guerras de independencia hispanoamericanas
Origen y guerras de independencia en Nueva Granada
(Colombia)[editar]
Véanse también: Independencia de Colombia y Campaña Libertadora de Nueva Granada.
Se considera que el origen del Ejército Patriota se dio en Nueva Granada en la década de
1.780 con la Revolución de los Comuneros en la provincia de Socorro, la cual fue la primera
manifestación del descontento de la colonia con la corona de España. Fue una revolución de
esclavos liderada por ilustrados neogranadinos de la época, que tenía como fin presionar a la
corona para que aboliera la esclavitud en sus colonias, sin embargo la revolución es
reprimida, y sus líderes fueron ejecutados.
El 20 de julio de 1810, los criollos tomando como pretexto la invasión de Francia a España y
declarándose fieles a Fernando VII de España, deponen al virrey Amar y Borbón, para crear
la primera república neogranadina. Sin embargo esta república se vio azotada por el caos
ocasionado por los enfrentamientos entre los centralistas y federalistas, liderados por Antonio
Nariño y Camilo Torres Tenorio respectivamente. Estos enfrentamientos permitieron que el
proyecto de reconquista española liderado por el general realista Pablo Morillo, héroe de la
independencia española se llevará a cabo con eficacia.
Simón Bolívar ya había estado en 2 ocasiones anteriores en la Nueva Granada, donde lideró
campañas como la Campaña del Magdalena para poder llevar su campaña libertadora de
nuevo a Venezuela. En su estadía en Nueva Granada conoce a oficiales neogranadinos como
Manuel Castillo, Antonio Ricaurte, Atanasio Girardot, y Rafael Urdaneta (Venezolano residente
en Nueva Granada). El 27 de mayo de 1819, pisa por tercera vez el suelo neogranadino, en
los Llanos Orientales, en compañía de sus oficiales Carlos Soublette y José Antonio
Anzoátegui, y la Legión Británica, donde se une a las tropas llaneras del entonces
coronel Francisco de Paula Santander, y de allí inician el Paso de los Andes, y después de
vencer en las batallas de Paya, Gámeza y del Pantano de Vargas, el 7 de agosto del mismo
año vence en la Batalla de Boyacá, triunfo que le permite llegar a la capital del virreinato
(Santa Fe de Bogotá), materializando la República de Colombia.
Guerra de independencia de Venezuela[editar]
Véase también: Guerra de Independencia de Venezuela
En Venezuela, la independencia tenía sus antecedentes con la frustrada conspiración
de Manuel Gual y José María España, y los fracasados intentos libertarios de Francisco de
Miranda. El 19 de abril de 1810 sucedió algo similar a lo que sucedería en Nueva Granada, el
20 de julio. El Capitán General Vicente Emparan es depuesto de su cargo y se crea la Junta
Suprema de Caracas que desemboca en la Primera República de Venezuela el 5 de julio de
1811, la cual cae en manos del capitán realista Domingo Monteverde a causa
del Federalismo que favoreció el caudillismo regional que llevó a la joven república a un
estado de anarquía. Los líderes republicanos fueron hechos prisioneros, otros ejecutados y
otros desterrados como es el caso de Simón Bolívar.
Bolívar se dirige a la Nueva Granada donde triunfa en la Campaña del Magdalena en la cual le
da a los patriotas Neogranadinos una victoria casi completa; luego pide permiso al congreso
de la Unión Granadina para iniciar la Campaña Admirable que tenía como objetivo principal
tomar el control del nororiente del territorio de Nueva Granada, para llegar a Venezuela y
vencer al capitán Domingo de Monteverde, para dar inicio a la Segunda República de
Venezuela.
El proyecto se lleva a cabo con eficacia, la república queda materializada y Monteverde es
vencido, todo iba a favor de los patriotas, hasta cuando aparece en el campo de
batalla el guerrillero realista José Tomás Boves, quien comandaba un ejército conformado por
llaneros, pardos y gentes de estatus social bajo, quienes preferían el gobierno español al que
estaban acostumbrados, pues veían en la república un gobierno dirigido por la clase criolla, la
cual los oprimiría aún más, por lo cual Boves tuvo gran apoyo popular y logró formar un
ejército fuerte y numeroso el cual logró desestabilizar el orden social y económico de la
república. Boves cae muerto en la Batalla de Urica a manos de Pedro Zaraza, sin embargo su
ejército había dejado al Ejército Patriota incapaz de resistir ante la empresa militar de
reconquista española dirigida por el general español Pablo Morillo la cual se avecinaba, y así
cae la segunda república.
Bolívar se dirige a Nueva Granada con fin de ir a Cartagena, destino al que renuncia al
enterarse de que las tropas del general Morillo ya habían tomado la ciudad, por lo que decide
ir hacia Jamaica donde escribe su documento más célebre: La Carta de Jamaica, en la cual
manifiesta su deseo de Unir a Nueva Granada y Venezuela en una sola nación, la cual se
llamaría Colombia en honor a Cristóbal Colón. Luego viaja a Haití para buscar apoyo del
presidente de ese país Alexandre Pétion, el cual accede, dándole apoyo en las expediciones
de los cayos, las cuales le permiten al Libertador entrar por el Oriente del país. Llegado
Bolívar a Venezuela se contacta con otros caudillos conocidos en batallas anteriores
como Santiago Mariño, y lo más importante el lugarteniente de José Tomás Boves y ahora
líder de las tropas llaneras, el general José Antonio Páez se une a la causa patriótica, y
mediante triunfos logran establecer la parcialmente materializada Tercera República de
Venezuela, esto con el único fin de obligar a Morillo a regresar a Venezuela, para poder dar
independencia a Nueva Granada, territorio estratégico para materializar la Gran Colombia, y
llevar luego de manera efectiva y completa la liberación de Venezuela y el sur. De esta
manera Bolívar espera el regreso de Morillo, para salir a Nueva Granada, pero antes en el
congreso de Angostura definió los asuntos de la futura República.
Lograda la independencia de Nueva Granada, Bolívar deja encargado a Francisco de Paula
Santander del gobierno, y se dirige a Venezuela para vencer a Morillo y dar la independencia
a su tierra natal. El triunfo en Nueva Granada lo hizo digno de asumir la máxima comandancia
del Ejército Patriota. Después de firmar un armisticio con el general Morillo, este regresa
a España por órdenes del Rey; el mando del Ejército Realista es ejercido por el lugarteniente
de Morillo, el general Miguel de la Torre, quien es vencido por el Ejército Patriota en la Batalla
de Carabobo el 24 de junio de 1821, victoria de los patriotas que materializó la
independencia Venezolana, y con esto la República de Colombia ya tiene a 2 de sus tres
departamentos en libertad (Nueva Granada y Venezuela).
Guerra de Independencia de Ecuador[editar]
Véase también: Campañas del Sur
En Ecuador, la guerra de independencia tenía sus antecedentes en 1.809, cuando en la
ciudad de Quito, el pueblo depone al gobernador, y la provincia se declara independiente.
Bolívar después de dar la independencia a Nueva Granada, acuerda con el congreso
de Cúcuta, asumir de manera oficial la presidencia en 1.821 después de lograr la
independencia en Venezuela, hecho que se lleva a cabo, sin embargo Bolívar deja encargado
de la presidencia a Francisco de Paula Santander, vicepresidente en Nueva Granada, lo que
despertaría más tarde las diferencias entre Nueva Granada y Venezuela y provocaría la
disolución de la unión. Esta decisión se debió a que el Libertador debía libertar Quito para
completar la independencia de la Gran Colombia e iniciar la invasión al Perú, el principal
Virreinato de España en Suramérica que representaba una amenaza para la joven república.
Sin embargo no solo el Virreinato del Perú era una amenaza, también lo era el Libertador del
Sur José de San Martín, quien tras dar independencia a Argentina y Chile, había iniciado la
invasión al Perú y tenía como objetivo reclamar la provincia de Quito para el Perú, lo que
representaba para Bolívar una amenaza contra sus intereses. Bolívar divide su ejército en 2
frentes, el primero comandado por el general venezolano Antonio José de Sucre que entraría
a Quito por la ciudad de Guayaquil y el segundo comandado por él mismo que entraría
a Quito por la provincia de Pasto, único territorio en la Nueva Granada que estaba bajo el
control realista, debido a que tanto el pueblo como el ejército y la Iglesia eran partidarios de la
causa realista, lo cual fue una lucha difícil para el mismo Bolívar.
Sucre mientras tanto asegura la independencia en Quito con la Batalla de Pichincha. Bolívar
mientras tanto vence la fortaleza Pastusa en la Batalla de Bomboná y con esto logra tomar el
control de la población y así logra entrar a Quito. Más sin embargo Pasto seguiría siendo un
dolor de cabeza para Bolívar pues más tarde vendrían las rebeliones de los guerrilleros
realistas Agustín Agualongo y Benito Boves, sobrino del difunto guerrillero realista José Tomás
Boves que a pesar de haber sido abatidas, fueron difíciles de diezmar debido al apoyo de la
población.
A pesar del triunfo en Quito, aún faltaba definir algo, la provincia de Guayaquil aún no estaba
en la unión, enfrentaba las tensiones entre tres partidos; el primero que deseaba que el
territorio se uniera al Perú, el segundo quería que la provincia fuese una república
independiente, y el tercero deseaba que la provincia se uniera al departamento de Quito para
pertenecer a Colombia. Esto aumentó las tensiones entre Simón Bolívar y José de San Martín,
lo que estuvo a punto de desatar una guerra entre Colombia y el Perú, pero todo se resolvió
mediante la diplomacia, y Guayaquil se anexó al departamento de Quito y la República de
Colombia quedó completamente independiente.
Guerra de Independencia en Perú[editar]
Véanse también: José de San Martín, Batalla de Junín y Batalla de Ayacucho.
Simón Bolívar y José de San Martín en la entrevista de Guayaquil.
En Perú, la guerra de independencia tenía sus antecedentes con la frustrada conspiración
de Túpac Amaru II, que fue fuertemente reprimida y terminó con la ejecución del caudillo y sus
colaboradores. Más tarde el Protector José de San Martín después de concretar las
independencias de Argentina y Chile, lleva su ejército al Perú para expandir su proyecto
libertador por el resto de Suramérica, después de tener un encuentro con Bolívar en
Guayaquil, se retira a exigencia de este último "No puede haber dos soles en Suramérica" le
dijo Bolívar, asumiendo el proyecto el Libertador Simón Bolívar.
El retiro de San Martín desmotivó a las tropas argentinas y chilenas de seguir con el proyecto,
por lo que estas también renunciaron a la campaña, quedando la independencia del Perú (la
cual estaba muy incompleta) en manos del Ejército Bolivariano.
La guerra en el Perú se veía cada día más difícil debido a la inestabilidad de las
gobernaciones instauradas por San Martín, las cuales estaban dirigidas por líderes
desinteresados que por poco pudieron haber entregado los logros obtenidos al Virrey;
A pesar de los problemas que imposibilitaban a Bolívar la independencia del Perú, su victoria
en la Batalla de Junín dio un fatal golpe al Virreinato. El proyecto se hizo más fuerte, se
fortalecieron las instituciones de gobierno, y el proyecto libertador volvió a tener credibilidad y
apoyo. El 9 de diciembre de 1824 se llevó a cabo la Batalla de Ayacucho, la cual fue un triunfo
del Ejército Patriota, victoria que dio muerte al último Virreinato de España en
la América continental; la guerra en el sur había terminado.
Guerra de Independencia en Bolivia y Guerra Gran Colombo-
Peruana[editar]
Véase también: Guerra grancolombo-peruana
El Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.
La Guerra de Independencia en Bolivia fue la que menor importancia tuvo, ya que en gran
parte fue concretada gracias al triunfo del Ejército Bolivariano en el Perú, otro aspecto es el de
que Bolivia no fue otra institución gubernamental española si no que su territorio formaba
parte del Virreinato del Río de la Plata, por lo que Bolívar más que darle independencia, la
creó como república independiente, para evitar las diferencias entre Perú y Argentina.
Después de la Batalla de Ayacucho, el territorio quedó parcialmente controlado por el
realista Pedro Antonio Olañeta, quien es vencido en la Batalla del Tumusla, lo que le dio
independencia al territorio, sin embargo el territorio era conocido históricamente como el Alto
Perú, por lo cual Perú reclamaba su soberanía sobre el territorio, pero debido a
que Argentina hacía el mismo reclamo, Bolívar le otorga una soberanía propia, y le da el
nombre de República de Bolívar o Bolivia en honor a su nombre.
Este hecho lleva a que se despierten diferencias entre el Perú y Colombia, sumándose esto el
interés del Perú sobre Guayaquil, lleva a que los oficiales peruanos se separen del Ejército
Patriota y creen su propia milicia y con ella invadan a Bolivia y Guayaquil, y se desate la
guerra entre Colombia y el Perú, que termina con la Batalla del Portete de Tarqui a favor
de Colombia, sin embargo las relaciones entre los 2 países no fueron las
mismas. Bolivia como estado independiente crea su propio ejército, tras la renuncia del ahora
Mariscal Sucre a su presidencia.
El final del Ejército Patriota se dio de manera definitiva cuando Venezuela y Ecuador se
separaron de Colombia y la Nueva Granada estableció su propia república, y reformó las
fuerzas militares
Ejército realista
Grupo de militares que defendía la monarquía española y su corona.
Facebook
Twitter
WhatsApp
¿Quiénes eran los realistas?
El ejército realista, o realistas, fue un grupo militar, compuesto
por soldados europeos y soldados americanos, que durante el
período revolucionario de América (1808-1833) luchó para
defender al Imperio español, su monarquía española y su
corona.
Este ejército estuvo presente principalmente en Sudamérica y
fue el primer grupo en oponerse a los períodos revolucionarios de
los países hispanoamericanos y sus líderes.
Características de los realistas
Las principales características del ejército realista fueron las
siguientes:
Defendían a la monarquía española.
Se opusieron a los movimientos independentistas en
los países hispanoamericanos.
Impulsaron la intervención de la corona española en
diversos países.
Eran los defensores y representantes de la patria de
España en los países de América.
No respondían oficialmente al Imperio Español, sino que
surgieron como una organización improvisada en
América.
¿A quiénes se oponían los realistas?
Los realistas se opusieron a todo aquel que atentase contra la
corona española. Así, cuando sucedieron las revoluciones
independentistas en América, fueron los primeros en rebelarse
contra ellas.
Son muchas las naciones que estuvieron en presencia de grupos
realistas, defensores de la intervención española.
Jefes del ejército realista
Entre los personajes más destacados del ejército realista,
podemos mencionar a los siguientes:
Santiago Antonio María de Liniers y Bremond (1753-
1810): militar de la nobleza y virrey del Río de la Plata
entre 1807 y 1809.
José Fernando de Abascal y Sousa (1743-1821): militar
y político de la nobleza, virrey del Perú entre 1806 y 1816,
y marqués de la Concordia Española del Perú.
Pablo Morillo (1775-1837): marino y militar español que
participó en la campaña de Reconquista española en
América del Sur, en el marco de las guerras por la
independencia hispanoamericana.
Félix María Calleja del Rey Bruder Losada Campaño y
Montero de Espinosa (1753-1828): militar y político
español, jefe político superior de la Nueva España en
1813 y virrey de Nueva España que participó en la guerra
por la Independencia de México.
IDENTIDAD NACIONAL
Identidad es una palabra de origen latino
(identitas) que permite hacer referencia al conjunto de rasgos
propios de un sujeto o de una comunidad. Estas características
diferencian a un individuo o a un grupo de los demás. La identidad
también está vinculada a la conciencia que una persona tiene sobre sí
misma.
La identidad nacional, por su parte, es una condición social, cultural y
espacial; se trata de rasgos que tienen una relación con un entorno
político ya que, por lo general, las naciones están asociadas a
un Estado (aunque no siempre sea así).
La nacionalidad es un concepto cercano a la identidad nacional. Las
personas que nacen en Brasil, por ejemplo, son de nacionalidad
brasileña y tienen documentos legales que acreditan dicha condición.
Estos individuos, por lo tanto, tiene identidad brasileña.
Sin embargo, el aspecto más simbólico de la noción puede variar en
cada caso. Una persona que nace en Brasil (tiene nacionalidad
brasileña) y a los cinco años de edad se marcha al exterior, puede perder
o descuidar, con el paso del tiempo, su identidad nacional. Si dicho
sujeto, después de pasar sus primeros cinco años de vida en Brasil, vive
los cuarenta años siguientes en Australia, sin regresar nunca a su tierra
natal, es probable que mantenga su nacionalidad desde el punto de
vista jurídico, pero no su identidad social o cultural.
En otros casos, la identidad nacional puede existir sin que esté
certificada por un documento legal. Los gitanos pueden hablar de
identidad nacional pese a que su nación no cuenta con un territorio
propio o un Estado que los ampare como colectivo social. Un hombre,
por lo tanto, puede tener nacionalidad española o de cualquier otro país e
identidad gitana
Independencia de Venezuela
Proceso político iniciado en 1810 que culminó con la emancipación del
actual territorio venezolano de la dominación española.
Facebook
Twitter
WhatsApp
¿Qué fue la Independencia de Venezuela?
La Independencia de Venezuela fue un proceso político que se
desarrolló entre 1810 y 1830, a través del cual la Capitanía
General de Venezuela logró su emancipación de la Corona
española.
El proceso independentista comenzó en 1810
con conspiraciones encabezadas por comerciantes y
terratenientes criollos, que querían poner fin al monopolio
comercial y a los abusos de los funcionarios coloniales.
El vacío de poder que se produjo en España como consecuencia
de las guerras napoleónicas y la captura de la familia real
por Napoleón Bonaparte ofreció a los criollos una circunstancia
favorable para intentar emanciparse de la dominación española.
En 1810 los patriotas venezolanos formaron su primer gobierno
propio y al año siguiente firmaron el Acta de Independencia. Así
se inició una larga etapa de guerras contra los realistas y de
inestabilidad política que solo llegó a su fin en 1830. Ese año,
luego de la disolución de la Gran Colombia, Venezuela se
transformó en un Estado soberano e independiente.
Firma del Acta de Independencia de Venezuela, el 5 de julio de
1811.
Etapas de la Independencia de Venezuela
El proceso de Independencia de Venezuela puede ser dividido en
cuatro etapas.
Primera República (1810-1812)
La Primera República se inició el 19 de abril de 1810, cuando se
realizó el Cabildo de Caracas, que obligó a renunciar al
gobernador y capitán general español Vicente Emparan.
Se estableció entonces una junta provisional de gobierno,
llamada Junta Suprema de Caracas, que juró fidelidad al rey
cautivo Fernando VII.
Pronto los criollos más radicalizados se impusieron sobre los más
conservadores. Por lo que el 5 de julio de 1811, los patriotas
venezolanos firmaron el Acta de Independencia.
El líder de la Primera República fue Francisco de Miranda, que
estaba muy influenciado por las ideas de la Ilustración. El nuevo
gobierno tuvo corta vida, ya que el 25 de julio de 1812, un
ejército realista venció a los patriotas y recuperó el poder.
Segunda República (1813-1814)
Esta fase se inició a mediados de 1813, cuando Simón Bolívar,
durante la Campaña Admirable, derrotó a los realistas
acantonados en el oeste de Venezuela. Al mismo tiempo,
la Campaña de Oriente, comandada por Santiago Mariño,
permitió liberar las provincias orientales de Cumaná y Barcelona.
El 6 de agosto Bolívar entró en Caracas y se inicio así
la Segunda República, durante la cual el Libertador proclamó la
guerra a muerte contra los realistas.
Estos se reorganizaron y, al mando de jefes como José Tomás
Boves, avanzaron hacia Caracas. A pesar de que los patriotas
triunfaron en la batalla de La Victoria, no lograron frenar el
avance de los realistas, que el 11 de diciembre de 1814 vencieron
en la batalla de Maturín y recuperaron el control total del territorio
venezolano.
Tercera República (1817-1819)
Tras la caída de la Segunda República, los patriotas se refugiaron
en diversas islas del Caribe. Allí se reorganizaron para reanudar
las luchas por la independencia.
Bolívar y Mariño encabezaron un ejército que durante 1817 logró
liberar gran parte del territorio venezolano y crear la Tercera
República.
El 17 de diciembre de 1819, diputados de las provincias liberadas,
reunidos en el Congreso de Angostura, votaron la Ley
Fundamental, que estableció la unión de Venezuela y Nueva
Granada, que pasaron a conformar la Gran Colombia.
Gran Colombia (1819-1830)
Artículo principal: Gran Colombia.
En noviembre de 1820, se firmó el Armisticio de Trujillo, por el
cual patriotas y realistas pactaron un cese de hostilidades.
Pero la paz no perduró y en 1821 tuvo lugar la batalla de
Carabobo, que marcó la derrota definitiva de los realistas. Así
quedó asegurada la independencia de Venezuela y
de Colombia, que se mantuvieron unidas bajo el liderazgo de
Bolívar.
La Gran Colombia se vio sacudida por los conflictos entre el
proyecto centralista del Libertador y los federalistas, que
defendían la autonomía de las distintas regiones.
Estos conflictos derivaron en la disolución de la Gran Colombia,
que en 1830 se fragmentó en tres Estados
independientes: Venezuela, Colombia y Ecuador.
Luego de la separación, se inició la Cuarta República de
Venezuela, cuyo primer presidente fue José Antonio Páez.
Causas y consecuencias de la
Independencia de Venezuela
Causas
Las principales causas de la Independencia de Venezuela fueron
las siguientes:
El descontento de los habitantes de la Capitanía General
de Venezuela por la vigencia del monopolio comercial,
los aumentos de impuestos y los abusos de los
funcionarios españoles.
La influencia de los ideales de la Ilustración y de
la Revolución francesa en los líderes del proceso
independentista.
La Independencia de los Estados Unidos, que sirvió como
modelo e inspiración para el resto de los pueblos
americanos en la lucha por la emancipación de sus
respectivas metrópolis.
El debilitamiento y la inestabilidad política padecida
por España a partir de 1808, debido a la invasión
napoleónica, la captura de la familia real española y la
imposición del francés José Bonaparte como nuevo
monarca.
Consecuencias
Entre las principales consecuencias de la Independencia de
Venezuela se destacan las siguientes:
La emancipación política de los territorios de la antigua
Capitanía General de Venezuela.
El inicio de una larga etapa de luchas internas e
inestabilidad política, que finalizaron con la disolución
de la Gran Colombia y la constitución de una Venezuela
soberana e independiente.
El establecimiento de relaciones comerciales con otros
países americanos y potencias europeas,
anteriormente imposibilitadas por la vigencia del
monopolio español.
El reemplazo del modelo monárquico por
el republicano, representativo y federal, inspirado en la
Constitución estadounidense de 1787.
La ruptura de relaciones con el reino de España, que
recién se restablecieron en 1845 con la firma de un
tratado de paz y amistad y el reconocimiento definitivo de
la Independencia de Venezuela.
Protagonistas de la Independencia de
Venezuela
Los principales protagonistas del proceso que culminó con
Independencia de Venezuela fueron:
Francisco de Miranda (1750-1816): militar, político y
escritor venezolano, considerado el precursor de la
independencia de su país. Participó de la Independencia
de los Estados Unidos y de la Revolución francesa.
Capturado por los realistas en 1812, murió en una prisión
española en 1816.
Simón Bolívar (1783-1830): político y militar venezolano.
Liberó Venezuela de la dominación realista y fundó la
República de la Gran Colombia. Su sueño era unir a todos
los pueblos hispanoamericanos bajo un solo gobierno.
Santiago Mariño (1788-1854): militar y patriota
venezolano que participó activamente en la lucha por la
independencia. Lideró la Campaña de Oriente en 1813 y
participó en la batalla de Carabobo en 1821.
José Antonio Páez (1790-1873): militar venezolano que
tuvo una gran participación tanto en la lucha por la
independencia de su país, como en la separación de
Venezuela de la Gran Colombia. En 1830 fundó la Cuarta
República y fue elegido su primer presidente.
Antonio José de Sucre (1795-1830): militar y político
venezolano que participó en los procesos de
emancipación de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y
Bolivia. Fue general en jefe del ejército de la Gran
Colombia y primer presidente de la República de Bolivia.
Andrés Bello
(Caracas, 1781 - Santiago de Chile, 1865) Filólogo, escritor, jurista y
pedagogo venezolano, una de las figuras más importantes del humanismo
liberal hispanoamericano. Andrés Bello tuvo el inmenso privilegio de asistir,
en sus 84 años de vida, a la desaparición de un mundo y al nacimiento y
consolidación de uno nuevo. Conoció las tres últimas décadas de
dominación española de América, y sucesivamente el período de
emancipación de las colonias españolas en el nuevo continente y la
gestación de los nuevos estados nacidos del proceso de Independencia.
Que fuera un privilegio lo que no deja de ser una mera coincidencia
cronológica se debió a su extraordinaria capacidad para comprender y
estudiar desde dentro y para impulsar efectivamente los resortes de la
realidad que le tocó vivir.
Andrés Bello
Gran humanista liberal en la mejor tradición inglesa, ya que en el Reino
Unido le tocó formarse filosófica y políticamente, Andrés Bello tuvo el
talento de saber trasladar a la esfera práctica su gran erudición en terrenos
tan diversos como la filología, la lingüística y la gramática, la pedagogía, la
edición, la diplomacia y el derecho internacional. Por añadidura, aportó a
las letras hispanoamericanas, en poemas nutridos de lecturas de los
clásicos latinos, una incipiente conciencia autóctona. En su vasta erudición,
en su talante político y en su sensibilidad literaria se refleja el ideal del
clasicismo europeo, perfectamente aunado a la moderna sensibilidad
nacional y patriótica de su tiempo.
Biografía
Andrés Bello nació en Caracas, a la sazón sede de la Capitanía General de
Venezuela, el 29 de noviembre de 1781. En su ciudad natal residió hasta
los 29 años de edad. Sus padres, Bartolomé Bello y Ana Antonia López, no
hicieron nada por impedir la voraz pasión por las letras que manifestó
desde su niñez. Después de cursar sus primeros estudios en la Academia
de Ramón Vanlosten, pudo familiarizarse con el latín en el convento de Las
Mercedes, guiado por la amable erudición del padre Cristóbal de Quesada,
que le abrió las puertas de los grandes textos latinos.
A los quince años, Bello ya traducía el Libro V de la Eneida de Virgilio. Cuatro
años después, el 14 de junio de 1800, se recibía de bachiller en artes por la
Real y Pontificia Universidad de Caracas. Y fue en aquel año de 1800
cuando se produjo su primer encuentro con un gran hombre, que abrió ya
definitivamente los diques de su curiosidad e interés por la
ciencia: Alexander von Humboldt, a quien acompañó en su ascensión a la cima
del Pico Oriental de la Silla de Caracas, que entonces se conocía como Silla
del cerro de El Ávila.
Bello inició entonces los estudios universitarios de derecho y de medicina.
De familia modestamente acomodada, él mismo costeó en parte sus
estudios dando clases particulares; junto a otros jóvenes caraqueños,
figuró entre sus alumnos el futuro Libertador: Simón Bolívar. Además de
estas actividades, a las que sumaba el estudio del francés y el inglés, Bello
se sentía atraído sobre todo por las letras, y comenzó a escribir
composiciones poéticas y a frecuentar la tertulia literaria de Francisco Javier
Ustáriz.
Lección de Bello a Bolívar (detalle
de un cuadro de Tito Salas)
Sus primeros pasos literarios siguieron las huellas del neoclasicismo
entonces imperante, y le valieron, en la sociedad caraqueña ilustrada, el
apodo de El Cisne del Anauco. Además de traducciones de obras latinas y
francesas, compuso en estos primeros años de desempeño literario las
odas Al Anauco, A la vacuna, A la nave y A la victoria de Bailén, los sonetos A una
artista y Mis deseos, la égloga Tirsis habitador del Tajo umbrío y el romance A un
samán, así como los dramas Venezuela consolada y España restaurada.
A los veintiún años recibió su primer cargo público: oficial segundo de la
secretaría de la Capitanía General de Venezuela, del que fue ascendido en
1807 a comisario de guerra y secretario civil de la Junta de la Vacuna, y en
1810 a oficial primero de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En 1806
había llegado a Venezuela la primera imprenta, traída por Mateo Gallagher
y James Lamb, muy tardíamente por cierto, si se piensa que la primera
instalación de una imprenta en América se remonta a 1539, en la capital de
Nueva España, México. En 1808 comenzó a publicarse la Gaceta de Caracas, y
Andrés Bello fue designado su primer redactor.
En estos años de intensa actividad oficial comenzó a gestarse su gusto por
la historia, la historiografía y la gramática, que quedó tempranamente
plasmado en su Resumen de la historia de Venezuela, extraordinario primer brote
en el que ya están presentes los principios humanistas rectores de su obra
futura; en su traducción del Arte de escribir de Condillac, impresa sin su
anuencia en 1824; y sobre todo en uno de sus fundadores estudios
gramaticales: el Análisis ideológica de los tiempos de la conjugación castellana, obra
que comenzó a escribir hacia 1810 y que se publicaría en Chile en 1841.
El exilio londinense (1810-1829)
El momento decisivo en la vida y carrera intelectual de Andrés Bello fue la
decisión de la Junta Patriótica, a raíz de los acontecimientos del 19 de abril
de 1810, de enviar a Londres una misión diplomática con la encomienda de
lograr la adhesión del gobierno inglés a la causa de la reciente y frágil
declaración de independencia venezolana. El 10 de junio de ese año
zarparon en la corbeta inglesa del general Wellington los miembros de la
misión designados por la Junta, Simón Bolívar y Luis López Méndez, a quienes
escoltaba Andrés Bello en calidad de traductor.
Bello ignoraba que ese viaje que entonces iniciaba lo alejaría para siempre
de su ciudad natal, y que la ciudad a la que se dirigía, Londres, sería su
residencia permanente durante los próximos diecinueve años. El primer
acontecimiento importante de su nueva vida londinense se cifró también en
el encuentro con un gran hombre: Francisco de Miranda. Llegados a la capital
inglesa el 14 de julio, los tres integrantes de la misión recibieron
alojamiento, consejos y ayuda de parte de Miranda, quien a su vez decidió
sumarse al proceso independentista viajando a Caracas.
El 10 de octubre, fecha de su salida de Londres, Miranda dejó instalados en
su casa de Grafton Street a López Méndez y a Andrés Bello, quien residiría
allí hasta 1812. Bello tuvo acceso a la espléndida biblioteca del prócer, que
ocupaba todo un piso. Cuando el 5 de julio de 1811 se declaró la
Independencia de Venezuela, ambos fueron designados representantes del
nuevo gobierno secesionista en la capital inglesa, cargo que perdieron al
reconquistar los españoles el poder un año después.
Andrés Bello
Comenzó entonces para Bello, quien no pudo regresar a Venezuela so pena
de ser procesado ante un tribunal militar por traición, un largo período de
penurias económicas, que se prolongó durante una década. Tuvo mala
suerte en las gestiones que inició para lograr un cargo y un sueldo. Así, en
1815, su solicitud de un puesto al gobierno de Cundinamarca fue
interceptada por las tropas de Pablo Morillo y nunca llegó a su destino, y su
posterior ofrecimiento de servicios al gobierno de las Provincias Unidas del
Río de la Plata, a pesar de ser aceptada, nunca tuvo efecto, ya que se vio
incapacitado para trasladarse a Buenos Aires.
Mientras tanto, fue viviendo de trabajos a destajo: dio clases particulares
de francés y español, transcribió los manuscritos de Jeremy Bentham y se
desempeñó como institutor de los hijos de William Richard Hamilton,
subsecretario de Relaciones Exteriores, puesto que logró gracias a su
amistad con José María Blanco White, el gran intelectual sevillano exiliado
en el Reino Unido y simpatizante con la causa independentista americana.
Pero éste fue también un período formativo de gran riqueza intelectual para
Bello. Se vinculó activamente al círculo de los emigrados españoles, todos
liberales y algunos de ellos, como Blanco White, grandes escritores, que
hicieron de Londres su refugio durante las dos oleadas absolutistas en
España. Por otra parte, en ningún momento dejó Andrés Bello de estudiar y
acumular conocimientos. De su numerosa producción ensayística de estos
años, se destacan precisamente sus trabajos filológicos, escritos o
concebidos e iniciados en Londres, algunos de los cuales adquirirán con el
tiempo la condición de clásicos.
Bello compaginó sus investigaciones científicas y críticas, en estos años de
estrecheces económicas, con las actividades literarias. Lo mejor de su
producción en este campo se cifra en sus composiciones poéticas, sobre
todo en sus dos grandes silvas: la Alocución a la poesía, que dio a la imprenta
en 1823, y la célebre La agricultura de la zona tórrida, publicada en 1826. Dentro
de un molde neoclásico impecable, Bello vertió en ellas, por primera vez en
la historia de las letras, grandes temas americanos, desde la exaltación de
la gesta independentista hasta el canto a la feracidad de la naturaleza del
continente.
Otra faceta notable de la formación que Bello se dio a sí mismo en estos
años es la relacionada con el derecho internacional. A los conocimientos
que había acumulado como funcionario de la Corona española, pudo
agregar en estos años de intenso estudio un conocimiento a fondo de los
cambios y desarrollos que se habían ido produciendo en esta área a raíz
de las guerras napoleónicas, la Independencia de América y el Congreso de
Viena. Bello adoptó la concepción liberal del Estado, propia de los
utilitaristas ingleses, cuyo principal teórico, Jeremy Bentham, se convirtió en la
fuente de su pensamiento político e institucional.
No menos importante fue el cuarto frente hacia el que Bello dirigió sus
estudios y actividades. La ejemplar labor de publicista llevada a cabo por
Blanco White en la capital inglesa durante aquellos años sin duda le sirvió
de modelo, y después de colaborar en El Censor Americano con artículos en
defensa de la causa independentista, participó activamente, junto con Juan
García del Río, en la edición de las revistas Biblioteca Americana (1823)
y Repertorio Americano (1826-1827), en el marco de las actividades de la
Sociedad de Americanos de Londres, que contribuyó a fundar.
En la esfera de su vida privada, también los años de Londres significaron
para Andrés Bello la asunción de su plena madurez. En mayo de 1814
contrajo matrimonio con Mary Ann Boyland, de veinte años, con quien tuvo
tres hijos y de quien enviudó en 1821. Tres años después de este luctuoso
acontecimiento, se casó en segundas nupcias con Elizabeth Antonia Dunn,
también de veinte años, quien le acompañó hasta el final de sus días y le
dio nada menos que doce hijos, tres de ellos nacidos en la capital inglesa.
Dos años antes de contraer su segundo matrimonio pudo Bello, por fin,
volver a desempeñarse en un cargo de responsabilidad oficial, al ser
nombrado secretario interino de la legación de Chile en Londres, a cargo
de Antonio José de Irisarri. Junto con Irisarri había colaborado con El Censor
Americano en 1820, y se había fraguado entre ambos una amistad basada en
el mutuo respeto intelectual.
A partir de ese momento Andrés Bello lograría destacados reconocimientos
a su labor y nombramientos a cargos de relieve e importancia política: un
año antes de ser elegido miembro de número de la Academia Nacional de
Bogotá, en 1826, se había encargado de la secretaría de la legación de
Colombia en Londres, en la que apenas dos años después ascendió a
encargado de negocios, y en 1828 recibió el nombramiento de cónsul
general de Colombia en París, poco antes de recibir el encargo, por parte
del gobierno colombiano, de la máxima representación diplomática de ese
país ante la corte de Portugal. Pero prefirió marchar a Chile con su familia.
Chile, la patria definitiva (1829-1865)
Andrés Bello partió de Londres el 14 de febrero de 1829, a bordo del
bergantín inglés Grecian, y holló suelo de la que iba a convertirse en su
definitiva patria en Valparaíso, el 25 de junio. Salvo breves estancias en
este puerto y en la hacienda de los Carrera, en San Miguel del Monte, vivió
hasta su muerte en la capital chilena, Santiago. El desempeño de Bello en
este país traza el arco ascendente de una de las carreras públicas e
institucionales más brillantes que pudiera concebir un americano de su
tiempo.
Inmediatamente, al llegar fue nombrado oficial mayor del ministerio de
Hacienda. Al año siguiente inició la publicación de El Araucano, órgano del
que fue redactor hasta 1853, y se encargó como rector del Colegio de
Santiago. Pero la pasión pedagógica de Bello, iniciada en su adolescencia
caraqueña, lo llevó a dar clases privadas, en su propio domicilio, a partir de
1831. Han llegado hasta nosotros los textos de sus cursos, dedicados al
estudio del derecho romano y a la ordenación constitucional. Bello siempre
estuvo convencido de que la instrucción y el cultivo espiritual son la base
del bienestar del individuo y del progreso de la sociedad, razón por la cual
nunca dejó de fomentar el estudio de las letras y de las ciencias; propuso la
apertura de Escuelas Normales de Preceptores y la creación de Cursos
Dominicales para los trabajadores.
También dio un fuerte impulso al teatro chileno con sus comentarios críticos
a las representaciones y sus sugerencias a los actores en El Araucano. En
este sentido, comparte con José Joaquín de Mora el mérito de ser el
creador de la crítica teatral. Tradujo el drama Teresa, de Alejandro Dumas, e
inculcó en sus discípulos el gusto por la adaptación de obras extranjeras.
Su conocimiento del teatro griego y el latino, el análisis de las obras
de Plauto y Terencio y la lectura de Lope de Vega y Calderón de la Barca le dieron la
solidez suficiente para opinar sobre el asunto.
Otro nombramiento, el de miembro de la Junta de Educación, precede su
admisión por el Congreso chileno a la plena ciudadanía, el 15 de octubre de
1832. Dos años después se desempeñaba como oficial mayor del Ministerio
de Relaciones Exteriores, función que asumió hasta 1852, y en 1837 era
elegido senador de la República, cargo que conservó hasta su muerte. En
los últimos años de su vida, sus vastos conocimientos en materia de
relaciones internacionales le valieron ser elegido para arbitrar los
diferendos entre Ecuador y Estados Unidos (1864) y entre Colombia y Perú
(1865), honor este último que se vio obligado a declinar por motivos de
salud, hallándose ya gravemente enfermo.
Andrés Bello (detalle de un retrato
de Raymond de Monvoisin, 1844)
El generoso reconocimiento que los chilenos le tributaron a Bello durante
los treinta y seis últimos años de su vida lo colmó de satisfacciones. Pero
entre todas ellas, cabe suponer que no las que pudieran derivar del poder
político, sino otras, fueran las más estimadas para un hombre animado por
un proyecto civilizador como el suyo, que puede resumirse en las palabras
que utilizó Arturo Uslar Pietri para aquilatarlo: "Un empeño tenaz de reunir
ciencia y conocimiento para decirle a los pueblos hispanoamericanos de
dónde venían, con cuáles recursos contaban y el panorama del mundo en
que les tocaba afirmarse y actuar".
A diferencia de tantos de sus más ilustres contemporáneos americanos,
Andrés Bello no fue un hombre que ambicionara acumular honores y poder,
y en cambio veía en el avance de la educación y las luces de las jóvenes
repúblicas americanas, así como en la consolidación de las instituciones
reguladoras de su recién conquistada libertad, el mejor servicio que podía
rendirle a América. También Uslar Pietri lo dijo a su manera: "En su bufete
de Chile, en su cátedra, en su poesía, en su prosa, en su palabra, estaba
haciendo una América, una Venezuela, un Chile, un México más
perdurables y grandes que los demagogos y los guerrilleros pretendían
alcanzar en la dolorosa algarabía de sus revueltas y asaltos".
Por eso la hora que vivió como la coronación de los largos años de
esfuerzos de su exilio londinense fue la que le trajo la inauguración de la
Universidad de Chile, en 1843, cuyos estatutos él mismo había redactado
un año antes y cuyo rectorado asumió gozoso, siendo reelegido mientras
vivió. El discurso pronunciado por Andrés Bello en aquella oportunidad
ofrece un compendio de sus concepciones pedagógicas y una guía para la
orientación de los estudios superiores.
Del mismo modo, la publicación de sus inmensos estudios gramaticales
sobre la lengua castellana iniciados en Reino Unido debieron de ser una
ocasión de júbilo, que tuvo su punto álgido con la Gramática de la lengua
castellana destinada al uso de los americanos, publicada en Chile en abril de 1847.
Llegado a este punto de su carrera, Bello siguió investigando, escribiendo y
publicando obras de gran interés científico y práctico: Principios de derecho de
gentes (1832) es la primera obra que publica en Chile, y que después
retomará, ampliará y transformará, en 1844, en un ya clásico Principios de
derecho internacional.
Andrés Bello
Siguieron a esta obra los Principios de ortología y métrica, en 1835; en 1841, el
poema El incendio de la Compañía, considerado en Chile como la primera
manifestación local del romanticismo; una Gramática latina, en 1846;
una Cosmografía, en 1848; una Historia de la literatura, en 1850, y en 1852,
veintidós años después de haber iniciado su redacción en compañía de Juan
Egaña, la culminación de la que es sin duda su obra más titánica, verdadero
resumen de su concepción del estado liberal, cuya implantación
propugnaba en toda América: el Código Civil de la República de Chile, que
el Congreso chileno aprobó en 1855.
A estos textos hay que agregar una Filosofía del entendimiento, publicada
póstumamente en 1881. En su lecho de agonía, encendido en fiebre, Bello
musitaba palabras incomprensibles. Los que se inclinaban a recogerlas
pudieron descifrar algunas: en su última hora, recitaba en latín los versos
del encuentro de Dido y Eneas, de la Eneida.
Obras de Andrés Bello
En la primera mitad del siglo XIX, cuando el período colonial va camino de
su definitivo eclipse, surgen tres figuras imprescindibles en la historia de la
formación de la nacionalidad venezolana: Simón Rodríguez, Andrés Bello y
Simón Bolívar. Si bien es cierto que este último, además de notable
escritor, fue el principal responsable de la independencia política del país,
los dos primeros lo fueron de su independencia espiritual. La figura de
Andrés Bello resulta menos "familiar" que la de Simón Rodríguez, y esta
distancia quizás se deba a esa suerte de nicho donde lo ha colocado la
cultura oficial venezolana. Sin embargo, es imposible restarle méritos a la
obra de este insigne humanista.
Excelente poeta, filólogo ilustre, erudito estimable, diplomático discreto,
político ponderado y pensador singular, Andrés Bello representó la
aspiración a la independencia cultural de Hispanoamérica y fue un polígrafo
incansable: sus obras completas abarcan veinte tomos. Ya se ha reseñado
la extraordinaria labor cívica que desempeñó en Chile, donde residió desde
1829 hasta su muerte: entre otras cosas, redactó el Código Civil de esta
nación y fundó la Universidad de Santiago.
En esta ciudad publicó su importante Gramática de la lengua castellana destinada al
uso de los americanos (1847), un trabajo sobre el que giraron las más
importantes polémicas sobre el castellano de América a lo largo de la
segunda mitad del siglo XIX. Otra de sus piezas brillantes, digna de una
atenta relectura, es su discurso de apertura de la Universidad de Chile. En
cuanto al estilo, es uno de los momentos más altos de su prosa y, además,
demuestra que ninguna rama del conocimiento era ajena a su saber.
Obras poéticas
Como poeta, la valoración actual de su obra le otorga una importancia más
documental que literaria. Andrés Bello poseía una extensa erudición
poética, amén de un minucioso conocimiento del oficio, pero carecía del
don creador. En el fondo (y a pesar de que, como dice Mariano Picón Salas, fue
romántico a ratos), Bello nunca pudo salir del molde del neoclasicismo en el
que se había formado, y es antes un diestro versificador que un verdadero
poeta. Su extensa e inacabada Silva a la agricultura de la zona tórrida (fruto de su
estancia en Londres entre 1810 y 1829) es una palpable muestra de pasión
americanista.
Un modo natural de clasificar los poemas de Andrés Bello es separar las
poesías originales de las traducciones o imitaciones. Así, en un grupo
encontramos poemas de imitación, traducidos o versionados, como Los
Djinns, La tristeza de Olimpio, Oración para todos, Moisés salvado de las
aguas y Fantasmas, bajo la influencia de Víctor Hugo. Se le debe asimismo una
traducción en verso del Orlando enamorado. Como filólogo, Andrés Bello se
aplicó al remozamiento del Poema del Cid, trabajo que dejó inconcluso.
Comenzada en 1823, su versión del Poema del Cid o Gesta de mío Cid constituye
una obra maestra de erudición y buen gusto, siendo quizás la que más ha
contribuido a difundir su nombre.
La parte original de su producción la constituyen piezas como Al campo y El
proscrito. Al campo es una especie de égloga. En El proscrito, Bello mezcla el
humor con la poesía: el caballero Azagra, descendiente de guerreros, anda
aquí en gresca, como un nuevo Sócrates, con una moderna Xantipa. Sus
dos poemas más importantes son Alocución a la Poesía (1823) y Silva a la
agricultura de la zona tórrida (1826). Ambos fueron publicados en las revistas
londinenses que editaba Bello: la Biblioteca Americana y el Repertorio Americano,
respectivamente.
Alocución a la Poesía (1823) viene a ser, con sus dos silvas, la obra más
sobresaliente de Andrés Bello. En la primera silva, el autor invita a la Poesía
a abandonar Europa por el prodigioso mundo descubierto por Colón, y el
poeta alaba las grandiosas bellezas de la naturaleza americana. Después,
Bello celebra las hazañas bélicas de la guerra de la independencia. En
la Silva a la agricultura de la zona tórrida (1826) exhorta a los americanos a la
paz, aconsejándoles trocar las armas por los útiles del labrador. Un estilo
rico, de gran colorido, caracteriza en general toda su producción.
Obras filológicas
Pero quizás la de filólogo haya quedado como la faceta más perdurable de
la personalidad de Bello. Ya se ha aludido a su reconstrucción del Poema del
Cid; es preciso reseñar ahora su obra Principios de ortología y métrica de la lengua
castellana, publicada en Santiago de Chile en 1835. La primera parte, la
ortología, en la que analiza las bases prosódicas del español y los vicios
habituales de pronunciación, especialmente los de Hispanoamérica, se
considera hoy envejecida ante los modernos estudios de fonética, que han
renovado totalmente esta disciplina.
Pero la métrica, que es la obra de un erudito y de un poeta, sigue teniendo
plena actualidad. Frente a Hermosilla y Sicilia, que representaban el criterio
neoclásico que quería a todo trance ver en el verso castellano la sucesión
de sílabas largas y breves (es decir, un remedo de los pies griegos y
latinos), Andrés Bello planteó los verdaderos fundamentos del verso
castellano: "Después de haber leído con atención -dice- no poco de lo que
se ha escrito sobre esta materia, me decidí por la opinión que me pareció
tener más claramente a su favor el testimonio del oído".
Bello se basó en el oído y, también, en la práctica de los buenos poetas. Y
así como deslatinizó la gramática castellana para analizar el verdadero
sistema gramatical de su lengua, desterró de la métrica castellana (como
señaló Pedro Henríquez Ureña) el fantasma de la cantidad silábica que había
dominado todo el siglo XVIII. Los estudios de Bello pusieron el verso
castellano sobre sus bases silábicas y acentuales.
La Real Academia Española, que había nombrado a Bello miembro
honorario en 1851, aceptó sus principios en acuerdo del 27 de junio de
1852 y le pidió permiso para adoptar su obra, reservándose el derecho de
anotarla y corregirla. De mayor importancia es aún su Gramática de la lengua
castellana (1847), obra renovadora, de sencillez revolucionaria, impregnada
del buen sentido y de la intuición genial que caracterizó la vida y la obra de
aquel hombre sencillo e ilustre.
Obras filosóficas y jurídicas
La Filosofía del entendimiento fue publicada póstumamente como primero de los
quince tomos de las Obras completas de don Andrés Bello, edición patrocinada por
Chile que vio la luz a partir de 1881. Por las partes de esta obra aparecidas
a partir de 1843 en la revista El Araucano, consta que Bello estaba en
posesión de sus ideas básicas sobre filosofía desde esa época. Pensada
como libro de texto, pero elaborada de forma innovadora, tiene como
objeto de investigación un campo mucho más amplio que el mero
entendimiento humano, puesto que en él incluye hasta la metafísica.
De primera formación escotista, con tendencias a la ciencia
fisicomatemática, que predominaba cuando Bello estudió en Caracas
(1797), y de matiz sensista, a lo Condillac, tendencia entonces dominante
aun entre los religiosos, Bello acentuó cada vez más sus preferencias por el
idealismo estilo Berkeley, impregnado de un espiritualismo muy a lo
Cousin. De la formación inicial en las ideas de Escoto guardó, aparte de la
separación reverente de fe y razón, la afición y cultivo de la gramática
lógica pura y de la lógica matemática, que se hallan en la segunda parte
de Filosofía del Entendimiento y que son cronológicamente independientes de
los ensayos primeros en lógica matemática de George Boole. La obra mereció
grandes elogios de Marcelino Menéndez Pelayo, quien en 1911 la juzgaría "la
más importante que en su género posee la literatura americana".
En el plano jurídico, los Principios de derecho de gentes (1832) de Andrés Bello
ilustran su condición de jurista preparado y capaz, de reputado político e
internacionalista que desempeña importantes cargos públicos en Chile y
cuyos servicios son solicitados por los Estados Unidos para un arbitraje en
cuestión de límites, y también por Perú y Colombia. Más influyente sería
aún su labor como redactor del Código Civil chileno de 1852, cuerpo
jurídico promulgado en 1855 que reglamenta las relaciones de la vida
privada entre las personas. En vigencia desde 1857, fue un código modelo
para diferentes naciones sudamericanas, y no necesitó de una primeras
reformas hasta 1884.
En 1840, 1841 y 1845 se habían nombrado comisiones encargadas de
redactar un proyecto de Código Civil, pero indefectiblemente habían
terminado sucumbiendo ante la magnitud de la empresa y disolviéndose sin
lograr resultado alguno. Andrés Bello, miembro de la última, prosiguió por
sí solo dicho trabajo, hasta que, concluido, pudo presentarlo en 1852 al
gobierno, el cual ordenó su impresión y nombró una comisión revisora
presidida por el propio presidente, Manuel Montt. Cumplida esta tarea, el
proyecto fue enviado para su aprobación al Congreso Nacional. El 14 de
diciembre de 1855 se promulgaba como ley de la República para comenzar
a regir el 1 de enero de 1857
Biografía de Simón Bolívar
Por Manuel Pérez Vila*
Simón Bolívar, el Libertador
Descendiente de una familia de origen vasco que se hallaba establecida en
Venezuela desde fines del siglo XVI, y ocupaba en la Provincia una destacada posición
económica y social, Simón Bolívar nació en la ciudad de Caracas el 24 de julio de 1783. Sus
padres fueron el Coronel don Juan Vicente Bolívar y Ponte, y doña Concepción Palacios
Blanco. Tenía tres hermanos mayores que él -María Antonia, Juana y Juan Vicente- y hubo
otra niña, María del Carmen, que murió al nacer. Antes de cumplir tres años, Simón perdió a
su padre, fallecido en enero de 1786. La educación de los niños corrió a cargo de la madre,
mujer de fina sensibilidad, pero también capaz de administrar los cuantiosos bienes que
poseía la familia. Además de la herencia paterna, Simón era titular de un rico mayorazgo,
instituido para él en 1785 por el Presbítero Juan Félix Jérez y Aristaguieta.
En su ciudad natal transcurrieron sus primeros años, con
ocasionales viajes a las haciendas que la familia poseía en los Valles de Aragua. En 1792
falleció doña Concepción. María Antonia y Juana contrajeron matrimonio bien pronto, y los dos
varones de la familia, Juan Vicente y Simón, siguieron viviendo con el abuelo materno, don
Feliciano Palacios, tutor de ambos. La casona de la familia daba al frente a la plazuela de San
Jacinto, en pleno centro de la ciudad. Al morir el abuelo, Simón quedó al cuidado de su tío y
tutor Carlos Palacios. En julio de 1795, cuando cumplía 12 años, sufrió una crisis muy propia
de la primera adolescencia: huyó del lado de su tío, para acogerse a la casa de su hermana
María Antonia y de su marido, hacia quienes sentía mayor afinidad afectiva. A consecuencia
de estos hechos, que pronto se arreglaron favorablemente, Simón Bolívar pasó algunos
meses como interno en la casa de don Simón Rodríguez (1771-1854), nacido también en
Caracas, quien regentaba entonces la Escuela de primeras letras de la ciudad. Entre aquel
genial pedagogo y reformador social, y el niño Simón Bolívar, se estableció pronto una
corriente de mutua comprensión y simpatía, que duraría tanto como sus vidas. Rodríguez se
marchó de Caracas en 1797. Antes y después de ser alumno suyo, tuvo Bolívar otros
maestros en Caracas, entre los cuales se cita a Carrasco y a Vides, quienes le dieron
lecciones de escritura y de aritmética, a fray Jesús Nazareno Zidardia, al Presbítero José
Antonio Negrete, profesor de Historia y de Religión, y a Guillermo Pelgrón, preceptor de
latinidad. Recibió también lecciones particulares de Historia y de Geografía que le dio
don Andrés Bello (1781-1865), quien atesoraba ya en su juventud el caudal de conocimientos
que habría de conducirlo con el tiempo a ser el primer humanista de América.
La vocación de Bolívar era el ejercicio de las armas. En enero de 1797, ingresó como
cadete en el Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua, del cual había sido
Coronel años atrás su propio padre. No tenía aún 14 años cumplidos. En julio del año
siguiente, cuando fue ascendido a Subteniente, se anotaba en su hoja de servicios: Valor:
conocido; aplicación: sobresaliente. El adiestramiento práctico en los deberes militares lo
combinaba Bolívar con el aprendizaje teórico de materias consideradas entonces la base de la
formación castrense: las matemáticas, el dibujo topográfico, la física, etc., que aprendió en la
Academia establecida en la propia casa de Bolívar por el sabio Capuchino fray Francisco de
Andújar desde mediados de 1798, y a la cual asistían también varios amigos de Simón.
A comienzos de 1799, viajó a España. En Madrid, bajo la dirección de sus tíos Esteban y
Pedro Palacios y la rectoría moral e intelectual del sabio Marqués de Ustáriz, se entregó con
pasión al estudio. Recibió allí la educación propia de un gentilhombre que se destinaba al
mundo y al ejercicio de las armas: amplió sus conocimientos de historia, de literatura clásica y
moderna, y de matemáticas, inició el estudio del francés, y aprendió también la esgrima y el
baile, haciendo en todo rápidos progresos. La frecuentación de tertulias y salones pulió su
espíritu, enriqueció su idioma, y le dio mayor aplomo. En Madrid conoció a María Teresa
Rodríguez del Toro y Alayza, de quien se enamoró. A fines de 1800 pensaba en constituir un
hogar, asegurarse descendencia, y regresar a su país, para atender al fomento de sus
propiedades. Hubo un compás de espera: en la primavera de 1801 viajó a Bilbao, donde
permaneció casi todo el resto del año. Hizo luego un breve recorrido por Francia que le
condujo hasta París y Amiens. En mayo de 1802 estaba de nuevo en Madrid, donde contrajo
matrimonio, el día 26, con María Teresa. Los jóvenes esposos viajaron a Venezuela, pero
poco duró la felicidad de Simón. María Teresa murió en enero de 1803. El joven viudo regresó
a Europa a fines de ese mismo año, pasó por Cádiz y Madrid, y se estableció en París desde
la primavera de 1804.
En la capital del naciente Imperio Francés los placeres de
una vida social, mundana, y los estímulos de orden intelectual, comparten la atención de
Bolívar, no menos que el espectáculo fascinante de una Europa en plena ebullición política.
Frecuenta teatro, tertulias y salones, donde conoce a bellas mujeres, pero trata igualmente a
sabios como Alejandro de Humboldt y Amado Bonpland, y asiste a las conferencias y a los
cursos libres de estudios donde se divulgan los conocimientos y las teorías más recientes. En
esta época de su vida se entrega con pasión a la lectura. Se ha encontrado de nuevo con
Simón Rodríguez, cuyo saber y cuya experiencia hacen de él un extraordinario compañero de
conversaciones, lecturas y viajes. Van juntos a Italia, y cruzan a pie la Saboya. En Roma, un
día de agosto de 1805, en el Monte Sacro, Bolívar jura en presencia de su maestro no dar
descanso a su brazo ni reposo a su alma hasta que haya logrado libertar al mundo
Hispanoamericano de la tutela española. De nuevo se separan Bolívar y Rodríguez. El
primero, poco más tarde, asciende al Vesubio en compañía del Barón de Humboldt y de otros
científicos. Bolívar regresa a París, en donde se afilia a una logia masónica. A fines de 1806,
conocedor de los intentos realizados por el Precursor Miranda en Venezuela, Bolívar
considera que ha llegado el momento de volver a su patria. Se embarca en un buque neutral
que toca en Charleston en enero de 1807; recorre una parte de los Estados Unidos, y regresa
a Venezuela a mediados del mismo año.
Vive ahora como un joven aristócrata, atento al fomento de sus haciendas, y en 1808
sostiene un sonado pleito con Antonio Nicolás Briceño por los linderos de una de ellas; pero
piensa siempre en el porvenir del país. En las reuniones que él y su hermano Juan Vicente
celebran con sus amigos en la quinta de recreo que poseen en Caracas a orillas del río
Guaire, se habla de literatura, pero también se hacen planes para la Independencia de
Venezuela.
Llega el 19 de abril de 1810. La Junta establecida ese día nombra a Bolívar, en compañía
de Luis López Méndez y de Andrés Bello, comisionado ante el Gobierno Británico. Cumplida
su misión, Bolívar regresa de Londres a fines del mismo año. En Inglaterra ha visto el
funcionamiento práctico de las instituciones. En el seno de la Sociedad Patriótica de Caracas
es uno de los más ardientes abogados de la Independencia, que el Congreso proclama el 5 de
julio de 1811. Bolívar se incorpora al Ejército, y con el grado de Coronel contribuye en 1811,
bajo las órdenes de Miranda, al sometimiento de Valencia. En 1812, a pesar de grandes
esfuerzos, no logra evitar que la plaza de Puerto Cabello, de la cual era comandante, caiga en
poder de las fuerzas realistas por una traición. A mediados de 1812, el General Miranda
capitula ante el jefe español Domingo de Monteverde. En el puerto de La Guaira un grupo de
oficiales jóvenes, entre los cuales figura Bolívar, deseosos de continuar la lucha, arrestan al
infortunado Precursor. Pero todos los esfuerzos son inútiles. Bolívar logra salvarse gracias a la
hidalguía de un amigo suyo, don Francisco Iturbe, quien obtiene un pasaporte para él. Se
traslada a Curazao, y luego a Cartagena de Indias, donde redacta y publica su «Memoria
dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño», uno de los escritos
fundamentales, en el cual expone ya su credo político, así como los principios que habrán de
guiar su acción en los años futuros.
Comienzan entonces sus fulgurantes campañas militares, en las cuales alternarán
victorias y reveses hasta 1818, y a partir del año siguiente predominarán los triunfos. A la
cabeza de un pequeño ejército, limpia de enemigos las márgenes del río Magdalena, toma en
febrero de 1813 la Villa de Cúcuta, e inicia en mayo la liberación de Venezuela. La serie de
combates y de hábiles maniobras que en tres meses le condujeron vencedor desde la frontera
del Táchira hasta Caracas, a donde entró el 6 de agosto, merecen en verdad el nombre de
Campaña Admirable con que se les conoce. A su paso por Trujillo, en junio, había dictado el
Decreto de Guerra a Muerte, con el objeto de afirmar el incipiente sentimiento nacional de los
venezolanos. Poco antes, a su paso por la ciudad de Mérida, los pueblos le habían aclamado
Libertador, título que le confieren solemnemente en octubre de 1813 la Municipalidad y el
pueblo de Caracas, y con el cual habrá de pasar a la historia.
El período que va de agosto de 1813 a julio de 1814, la
Segunda República, es en verdad el Año Terrible de la Historia de Venezuela. La Guerra a
Muerte hace furor, y los combates y batallas indecisos, afortunados o perdidos, se suceden
unos a otros con gran rapidez. A pesar de victorias como la de Araure, la de Bocachica, o la
primera batalla de Carabobo, y de resistencias tan heroicas como la del campo atrincherado
de San Mateo y de la ciudad de Valencia, tanto Bolívar como el General Santiago Mariño
(quien había libertado antes el Oriente del país) se ven obligados a ceder ante el número de
los adversarios, cuyo principal caudillo es el realista José Tomás Boves. Éste triunfa en la
Batalla de La Puerta (junio de 1814), y los patriotas se ven en la necesidad de evacuar la
ciudad de Caracas. Se produce una gran emigración hacia el Oriente del país. Allí, Bolívar y
Mariño ven su autoridad desconocida por sus propios compañeros de armas. El Libertador
halla de nuevo fraterno asilo en la Nueva Granada, donde interviene con varia suerte en las
contiendas políticas internas y logra que la ciudad de Bogotá se incorpore a las Provincias
Unidas. En mayo de 1815, hallándose frente a Cartagena, Bolívar abandona el mando para
evitar el estallido de la guerra civil.
Aislado en Jamaica desde mayo hasta diciembre de 1815, aguarda impaciente el
momento de intervenir de nuevo en la lucha. Mientras tanto, medita acerca del destino de
Hispanoamérica y redacta en septiembre la célebre Carta de Jamaica, donde abraza con
penetrante comprensión y con visión profética el pasado, el presente y el porvenir del
Continente.
Mientras que la derrota de Napoleón en Europa, y la llegada a Venezuela de un poderoso
ejército español que manda el General Pablo Morillo, infunden nuevos ánimos a los partidarios
de la causa realista, Bolívar se traslada a la República de Haití, en busca de recursos para
continuar la lucha. El Presidente de aquel Estado, Alejandro Petión, se los proporciona con
magnanimidad. Pronto sale de Los Cayos una expedición al mando de Bolívar, que llega en
mayo de 1816 a la Isla de Margarita y pasa poco después al Continente. Carúpano es tomado
por asalto, y ahí da Bolívar, el 2 de junio, un decreto que concede la libertad a los esclavos, el
cual ratificará poco después. La expedición pasa luego al puerto de Ocumare de la Costa, en
donde Bolívar se ve separado accidentalmente del grueso de sus fuerzas, y debe embarcarse
de nuevo. Regresa a Haití, en donde organiza una segunda expedición que llega a la Isla de
Margarita a fines del año. A comienzos de 1817 Bolívar se halla en Barcelona. Su objetivo es
apoderarse de la Provincia de Guayana, y hacer de ella la base para la liberación definitiva de
Venezuela. En julio, la capital de aquella Provincia, Angostura (hoy Ciudad Bolívar), es
tomada por los patriotas. Se organiza de nuevo el Estado. Bolívar crea el Consejo de Estado,
el Consejo de Gobierno, el Consejo Superior de Guerra, la Alta Corte de Justicia, el Tribunal
del Consulado, y se preocupa por establecer un periódico (que aparecerá en junio de 1818), el
«Correo de Orinoco». Entre tanto, tiene que luchar no sólo contra los españoles sino también
contra la anarquía que se había insinuado en su propio campo: en octubre de 1817, tras un
juicio militar, el General Manuel Piar, uno de los principales jefes republicanos, es fusilado en
Angostura. Hacia esos mismos días, el Libertador dicta la «Ley de Repartición de Bienes
Nacionales», que habrá de contribuir a fortalecer el sentimiento patriótico.
En 1818 la campaña del Centro se inicia bajo favorables auspicios, pues el Libertador
logra sorprender en la ciudad de Calabozo al general realista Morillo, pero los republicanos
son derrotados en el sitio de Semén. Días después, en el Rincón de los Toros, Bolívar está a
punto de morir a manos de una patrulla realista, en plena noche. El 5 de junio está de nuevo
en Angostura. Llegan entonces un Agente Diplomático de los Estados Unidos y un gran
número de voluntarios europeos.
El Segundo Congreso de Venezuela, convocado por Bolívar, se reúne en Angostura el 15
de febrero de 1819. Ante él pronuncia un Discurso que es uno de los documentos
fundamentales de su ideario político. Le presenta, también, un proyecto de Constitución. Poco
después emprende la campaña que habrá de libertar a la Nueva Granada. El ejército tramonta
los Andes por el inhóspito páramo de Pisba, y tras los cruentos combates, en julio de 1819, de
Gámeza y del Pantano de Vargas, obtiene un triunfo decisivo en la batalla de Boyacá, el 7 de
agosto. Días después Bolívar entra en Bogotá. Dejando organizadas las provincias de la
Nueva Granada bajo el mando del General Santander, el Libertador regresa a Angostura,
donde el Congreso, a propuesta suya, expide la Ley Fundamental de la República de
Colombia en diciembre de 1819. Este gran Estado, creación del Libertador, comprendía las
actuales repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
A estos acontecimientos que habían fortalecido la causa
republicana, vino a sumarse la Revolución Liberal que estalló en España en enero de 1820. La
situación ha cambiado. En todas partes los ejércitos de la República obtienen ventajas.
Cartagena es sitiada, Mérida y Trujillo libertadas. El nuevo Gobierno español intenta llegar a
un acuerdo pacífico con los patriotas. Los comisionados de ambas partes firman en Trujillo, en
noviembre de 1820, un Tratado de Armisticio y otro de Regularización de la Guerra. El
Libertador y el General Morillo se entrevistan en el Pueblo de Santa Ana. Algunos meses
después, expirado el Armisticio, los ejércitos republicanos se ponen en marcha hacia Caracas.
El 24 de junio de 1821, en la Sabana de Carabobo, Bolívar da una batalla que decide
definitivamente la independencia de Venezuela. Los restos del Ejército Realista se refugian en
Puerto Cabello, que caerá en 1823. El Libertador entra triunfador en su ciudad natal en medio
de la alegría de sus conciudadanos.
Vuelve ahora la mirada hacia el Ecuador, dominado todavía por los españoles. Por
Maracaibo se dirige a Cúcuta, en donde se halla reunido el Congreso, y de allí a Bogotá. En
1822 dos ejércitos patriotas tratan de libertar a Quito: Bolívar conduce el del Norte, y el
General Antonio José de Sucre el del Sur partiendo de Guayaquil. La acción de Bomboná,
dada por Bolívar en abril, quebranta la resistencia de los pastusos, mientras que la batalla de
Pichincha, ganada por Sucre el 24 de mayo, liberta definitivamente al Ecuador, que queda
integrado a la gran República de Colombia. En Quito Bolívar conoce a Manuela Sáenz, el gran
amor de los últimos años de su vida. El 11 de julio Bolívar se halla en Guayaquil, en donde
desembarca el día 25 el General José de San Martín, procedente del Perú. Allí se abrazan y
se entrevistan los dos ilustres capitanes de la Independencia Suramericana. Lo que
conferenciaron en privado, consta en los documentos auténticos emanados de Bolívar y de su
Secretaría General. El objetivo principal del General San Martín, que era negociar sobre el
destino futuro de Guayaquil, no pudo realizarse, puesto que la Provincia se había incorporado
ya a la República de la Gran Colombia. A mediados de 1823 la situación político-militar del
Perú se había deteriorado muchísimo. Llamado por el Congreso y por el pueblo de aquella
Nación, el Libertador se embarcó en Guayaquil el 7 de agosto y llegó a comienzos de
septiembre al Callao. La anarquía reinaba entre los patriotas. Bolívar, facultado únicamente
para dirigir las operaciones militares, se dedicó con tesón a reorganizar el ejército, dándole
como núcleo central los cuerpos que le habían acompañado desde Guayaquil. En enero de
1824 Bolívar se hallaba enfermo de cuidado en Pativilca, en la Costa del Perú, donde recibió
la noticia de que la guarnición del Callao se había pasado a los realistas. Ante tantas
dificultades, su indomable espíritu se manifestó en su exclamación famosa: «¡Triunfar!».
Lima cae en manos de los realistas, pero el Congreso del
Perú, antes de disolverse, nombra a Bolívar Dictador -como en la antigua República Romana-
con facultades ilimitadas para salvar al país. Él acepta serenamente tan tremenda
responsabilidad. Retirado a Trujillo, trabaja infatigablemente; su genio y su fe en el destino de
América operan el milagro. Emprende la ofensiva, y el 7 de agosto de 1824, en Junín, derrota
al Ejército Real del Perú. La campaña continúa, y mientras Bolívar entra en Lima y restablece
el sitio del Callao, el General Sucre, en Ayacucho, pone el sello definitivo a la libertad
americana el 9 de diciembre de 1824. Dos días antes, desde Lima, Bolívar había dirigido a los
gobiernos de Hispanoamérica una invitación para enviar sus plenipotenciarios al Congreso
que habría de reunirse en Panamá, el cual efectivamente se celebró en junio de 1826.
Ha terminado la fase militar de la Independencia. El 10 de febrero de 1825, ante el
Congreso Peruano reunido en Lima, Bolívar renuncia los poderes ilimitados que le habían sido
conferidos. Dos días más tarde aquel cuerpo decreta honores y recompensas al Ejército y al
Libertador, pero éste no acepta el millón de pesos que se le ofrecían particularmente. Sale
luego de la capital para visitar a Arequipa, El Cuzco y las provincias que entonces se llamaban
del Alto Perú. Éstas se constituyen en Nación, y lo hacen bajo la égida del héroe: «República
Bolívar», se llamó la que hoy conocemos con el nombre de Bolivia. Para el Nuevo Estado
Bolívar redacta en 1826 un Proyecto de Constitución en el cual están expresadas sus ideas
para la consolidación del orden y la independencia de los países recién emancipados.
Entretanto, una Revolución acaudillada por el General Páez -«La Cosiata»- ha estallado
en Venezuela contra el Gobierno de Bogotá, en abril de 1826. Bolívar regresa a Caracas y
logra restablecer la paz a comienzos de 1827. Sin embargo, las fuerzas de disociación
predominan sobre las tendencias aglutinadoras. Bolívar se distancia más y más, política y
personalmente, del Vicepresidente Santander, hasta que sobreviene la ruptura total. El 4 de
julio de 1827 Bolívar sale por última vez de Caracas, se embarca en La Guaira, y por la vía de
Cartagena llega a Bogotá. Allí, el 10 de septiembre, presta ante el Congreso juramento como
Presidente de la República.
La Convención Nacional reunida en Ocaña en 1828 se
disuelve sin que los diversos partidos hayan logrado ponerse de acuerdo. Bolívar, aclamado
Dictador, escapa en Bogotá, en septiembre de aquel año, a un atentado contra su vida; poco
después ha de ponerse en campaña para enfrentarse a las fuerzas del Perú que han
penetrado en el Ecuador, en donde permanece durante casi todo el año de 1829. A pesar de
estar enfermo y de sentirse cansado, lucha por salvar su obra. A comienzos de 1830 vuelve a
Bogotá para instalar el Congreso Constituyente. Venezuela se agita de nuevo y se proclama
Estado Independiente. En la Nueva Granada la oposición crece y se fortalece. El Libertador,
cada vez más enfermo, renuncia a la Presidencia y emprende viaje hacia la Costa. La noticia
del asesinato de Sucre, que recibe en Cartagena, le afecta profundamente. Piensa marchar a
Europa, pero la muerte le sorprende en San Pedro Alejandrino, una hacienda situada en las
cercanías de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Días antes, el 10, había dirigido a sus
compatriotas su última proclama, que es su testamento político.
Sobresalió entre sus contemporáneos por sus talentos, su inteligencia, su voluntad y
abnegación, cualidades que puso íntegramente al servicio de una grande y noble empresa: la
de libertar y organizar para la vida civil a muchas naciones que hoy ven en él a un Padre. Sus
restos mortales, traídos a Venezuela con gran pompa en 1842, reposan hoy en el Panteón
Nacional
Guaicaipuro
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación
acreditada.
Este aviso fue puesto el 28 de octubre de 2013.
Existen dudas o desacuerdos sobre la exactitud de la información en este
artículo o sección respecto a a su veracidad. El artículo pone en duda la
existencia de Guaicaipuro. En la página de discusión puedes consultar el debate
al respecto.
Este aviso fue puesto el 11 de junio de 2021.
Guaicaipuro
Graffiti de Guaicaipuro en San Cristóbal de Las Casas
Jefe de la Confederación Indígena (Guapotori)
Sucesor Terepaima
Cacique de la tribu Teque o Los Teques
Predecesor Catuche
Sucesor Baruta
Información personal
Nacimiento 8 de Diciembre de 1530
actualmente Los Teques, Venezuela
Fallecimiento 5 de noviembre de 1568 (37 años)
Paracotos, Venezuela
Causa de la
Muerto en combate
muerte
Etnia Caribe
Familia
Cónyuge Urquía
Información profesional
Ocupación Cacique, Chamán y Guerrero
[editar datos en Wikidata]
Guacaipuro, fue un cacique de Venezuela mencionado por el escritor José de
Oviedo y Baños, que popularmente se conoce como el Cacique
Guaicaipuro. Según la obra "Historia de Conquista y población de la provincia de
Venezuela", este personaje nació en un asentamiento indígena en la región
de Los Teques, Venezuela - alrededor de 1530 - y murió en 1568. La obra de
Oviedo y Baños dice que el personaje fue un nativo que lideró a varias
tribus Caribes, con el título Guapotori, "Jefe de jefes", en una lucha por el control
de las minas de oro de Los Teques.1
A diferencia de personajes documentados como el Guaimacuto y otros "Guaica"
(palabra que significa "Mayor de los" o "Jefe los"); no existen documentos o
registros históricos que comprueben o den indicios de que haya existido un
Guaicaipuro o alguien con ese título [cita requerida]. Por tanto, la academia de historia
de Venezuela, trata el tema con mucho tacto.
Índice
1Biografía
2Historia
o 2.1Fallecimiento
3Homenajes
4Referencias
5Enlaces externos
Biografía[editar]
Guaicaipuro fue un cacique y jefe guerrero, de origen taima, fue criado por el
cacique Catuche de la tribu de los Teques, tenía dos hermanas llamadas Tiaora y
Caycape, al morir Catuche, Guaicaipuro pasa a liderar la tribu con tan solo 20
años de edad. Se casó con Urquía y su lugar de residencia y cuartel lo ubicó en
Suruapo en las cercanías de Paracotos. Tuvo tres hijas entre ellos Baruta quien
recibió de manos de su madre el penacho con plumas rojas, tras morir en combate
su padre.2
Guaicaipuro, había vencido a experimentados y curtidos jefes militares españoles,
entre quienes se pueden mencionar el Coronel Juan Rodríguez Suárez, el
Almirante Diego García de Paredes, el Capitán Luis Narváez y Francisco Fajardo,
formó una coalición de gran alcance con diversas agrupaciones de la región
central del país, especialmente en el Valle de Caracas. en contra de la
conquista española del territorio de la actual Venezuela, allí adquiere el título de
"Jefe de jefes" o "Guapotori", dirigió a los Caciques Tiuna, Naiguatá,
Guaicamacuto, Chacao, Terepaima, Catia, Aramaipuro, Paramaconi y a su propio
hijo Baruta entre otros. Guacaipuro en la actualidad es uno de los Caciques más
famosos e ilustres, símbolo de la resistencia indígena.3
Historia[editar]
El área ocupada en nuestros días por la ciudad de Los Teques, fue poblada por
varios grupos indígenas, los cuales contaban cada uno con su propio cacique. La
tribu de Guaicaipuro, que abarcaba un área desde Turgua al este, hasta donde
hoy se encuentra San José de los Altos, al oeste; era una de las más grandes.
Uno de sus hijos varones, Baruta, se convirtió también en Cacique y dominaba el
área del actual municipio de igual nombre. Otras hijas de Guaicaipuro eran, al
parecer, Tiora y Caycape. Los españoles descubrieron oro en el área de Los
Teques hacia 1560, y como comenzaron a poblar el sitio de las minas para
extraerlo, Guaicaipuro, sintiendo su tierra invadida, les atacó, junto a otros
caciques aliados, entre ellos Terepaima, forzando a los españoles a abandonar el
lugar. Después del ataque, el gobernador de la provincia de Venezuela, Pablo del
Collado, desde El Tocuyo envió a Juan Rodríguez Suárez en 1561 para pacificar
el área. Rodríguez Suárez, creyendo que había alcanzado su tarea al repeler a
Guaicaipuro de la zona, deja el área al cuidado de algunos mineros y de tres de
sus hijos, mientras exploraba los términos de Caracas. Una vez que los soldados
españoles se marcharon del lugar, Guaicaipuro asaltó de nuevo las minas y mató
a todos los trabajadores, así como a los hijos de Rodríguez Suárez
Inmediatamente después de eso, Rodríguez Suárez, que estaba en camino a la
ciudad de Valencia, con el propósito de reunirse con los españoles leales al rey,
que intentaban detener al caudillo rebelde Lope de Aguirre (conocido en
Venezuela como El Tirano, de los conquistadores del Perú, venido por el
Amazonas en 1561 y alzado contra la Corona), fue emboscado por Guaicaipuro y
el cacique Terepaima, que le dieron muerte durante su trayecto. Iba con un
contingente reducido de seis soldados
Cacique Guaicaipuro.
Después de estos sucesos, Guaicaipuro se convirtió en la figura principal y central
en la sublevación de todas las tribus nativas de la provincia de Caracas, y logra
unirlas a todas bajo su mando. En 1562, Terepaima derrota a una fuerza
expedicionaria conducida por el capitán Luis de Narváez, matándolo a él y a 150
de los expedicionarios. Debido a los ataques feroces por parte de los indígenas,
los españoles se retiraron lejos del área durante varios años
En 1567, poco después de vencer a la Confederación Indígena liderada por
Guaicaipuro en la batalla de Maracapana, el capitán Diego de Losada entra al
valle de San Francisco y ese año o el siguiente, puebla la ciudad de «Santiago de
León de los Caracas». Los españoles se preocuparon por la cercana presencia de
Guaicaipuro y de sus hombres y, dada la fama de sus ataques hacia los
conquistadores, decidieron no esperar un ataque de él, con lo que, como
movimiento preventivo, Diego de Losada encomendó al alcalde de la
ciudad, Francisco de Infante emprender la misión de capturar a Guaicaipuro y
‘pacificar’ a los otros Caciques.
Fallecimiento[editar]
A fines de 1567 o inicios de 1600, Francisco Infante y sus hombres, conducidos
por guías nativos que habían sido chantajeados, dieron con el paradero de la
choza de Guacaipuro, en Paracotos. Según la leyenda, Guaicaipuro prendió fuego
a su choza y se suicidó antes de permitir que los españoles lo encontraran con
vida. Sin embargo, la otra versión sobre su muerte, que es la que ofrece el
historiador José de Oviedo y Baños en su obra publicada en 1723, narra que tras
una larga batalla por su vida, los españoles, imposibilitados de entrar a la choza,
decidieron lanzarle una bomba de fuego sobre el techo de paja, obligando con ello
a salir a Guacaipuro que perece luchando con la espada que le había ganado a
Rodríguez Suárez Todos estos datos son tomados de la obra de Oviedo y
Baños, Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela, quien es
el único que ofrece estos detalles de Guaicaipuro. Pues sobre la existencia o no
de Guaicaipuro como líder de la Confederación Indígena de Caracas no hay hasta
hoy pruebas documentales ciertas. Existen algunos escasos documentos copiados
de otros de 1585, que mencionan de pasada a Guaicaipuro como simple cacique
de los Teques, pero su papel de líder heroico de la resistencia indígena de
Caracas es sólo sustentado por la narración del historiador José de Oviedo y
Baños, que escribe sobre esos hechos en 1723, y en cuya obra se han
descubierto numerosos errores históricos De hecho, Oviedo es el que inicia
narrativamente la supuesta existencia histórica de Guaicaipuro como líder de la
resistencia indígena, pues en los amplios archivos documentales que hablan del
período entre 1568 y 1723 no se menciona esta gesta descrita por Oviedo en
ninguna forma.