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Dirección Espiritual: Guía y Santidad

El documento describe la dirección espiritual como un medio para dejarse guiar por Dios hacia una mayor santidad. Explica que un director espiritual es un colaborador del Espíritu Santo que ayuda a poner orden en la vida desde la razón y el corazón, guiando al dirigido pero sin imponer su voluntad. También destaca la importancia de que el dirigido tenga humildad, sinceridad y esté dispuesto a obedecer las inspiraciones del Espíritu.
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Dirección Espiritual: Guía y Santidad

El documento describe la dirección espiritual como un medio para dejarse guiar por Dios hacia una mayor santidad. Explica que un director espiritual es un colaborador del Espíritu Santo que ayuda a poner orden en la vida desde la razón y el corazón, guiando al dirigido pero sin imponer su voluntad. También destaca la importancia de que el dirigido tenga humildad, sinceridad y esté dispuesto a obedecer las inspiraciones del Espíritu.
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“Algunos se creen libres cuando caminan al margen de Dios, sin advertir que se quedan

existencialmente huérfanos, desamparados, sin un hogar donde retornar siempre.”


(Papa Francisco)

DIRECCIÓN ESPIRITUAL
“Es un medio para dejarse hacer y conducir por Dios, a un grado más alto de
santidad”
Algunos objetivos de la dirección espiritual: “el desarrollo de la fe, en las decisiones
importantes o en las más cotidianas”; encontrar mi lugar en el mundo, en la Iglesia; ayudar
a madurar, en nuestro caso, la vocación cristiana, nuestra vocación a Dios; un aporte a la
construcción del hombre interior…
¿Qué es la dirección espiritual?:
- En la Iglesia avala y fundamenta la formación interior del hombre. Desde al ámbito
moral, es necesaria para llegar a la perfección evangélica. Ha sido uno de los
medios para la santificación de las almas.
- Un servicio y colaboración a Dios y a la Iglesia, al ser humano, para lograr tener a
Dios presente en la vida cotidiana.
- Ayuda a responder al por qué y para qué se está en este mundo; es una aportación a
la comprensión de sí mismo.
- Un camino de maduración y cualificación de la fe e identidad cristiana de los
creyentes.
- Un apoyo para ayudar a los buenos a ser santos. Ayudar al otro a abrirse a la acción
del Espíritu santo.
- Una mediación para crecer en amistad e intimidad con Jesucristo, que quiere
contagiar al ser humano del Amor de Dios.

El director espiritual como un colaborador del Espíritu Santo. La dirección espiritual


necesita de un guía experimentado.
Ayuda a ponerle orden a la vida desde la razón y el corazón. Es un mediador, un mentor
cuyo trabajo esencial, es atender a las mociones del Espíritu. Intenta ser un vehículo de la
gracia no su creador. Debe ser un hombre dócil a la acción de Dios (en camino de
santidad). No decide que se tiene que hacer, pero muestra camino, aporta luz y recursos. El
director no impone, pero si conduce en el discernimiento las intenciones y motivaciones del
alma. Es un prudente director de la conciencia. Ejerce cierta autoridad espiritual, paternal,
pastoral, en nuestro caso, con el fin de ayudar a sacar lo mejor de su dirigido.
Cualidades del director espiritual:
- Debe tener ciertas cualidades naturales para este servicio (sabe escuchar y hacer
silencio; es paciente, prudente; capaz de detenerse ante el otro para contemplar y
conmoverse...).
- Conocer algo de la ciencia y la doctrina espiritual. Que esté en comunión con el
querer de la Iglesia.
“Algunos se creen libres cuando caminan al margen de Dios, sin advertir que se quedan
existencialmente huérfanos, desamparados, sin un hogar donde retornar siempre.”
(Papa Francisco)

- Contar con la experiencia mínima en los caminos del espíritu, para distinguir con
facilidad las ataduras finas del alma que amarran y no dejan volar vuelos más altos,
avanzar a sus dirigidos.
- Que sea un hombre de oración, que tenga fe y sea amigo de Jesucristo.
- Ejercita su discernimiento basado en la sana doctrina.
- Tiene que comunicar su propia experiencia de Dios en la vida, cuidando la libertad
de su dirigido, llevándolo por donde Dios quiere llevarlo (hay diversos modos de
llevar la vida de perfección evangélica).
- Que sea un testigo coherente y convencido del Evangelio en medio de su
comunidad.
- Que sea consciente de que el que lleva al dirigido es el Señor.
¿Qué se espera del dirigido, cuáles deben ser sus actitudes?
- Que esté interesado en la dirección espiritual, que no sea parte del protocolo en los
requerimientos de la formación presbiteral. No haya eversión ideológica. Que tenga
voluntad de ir hacia la santidad, se sienta llamado... (principio y fundamento). Si no
queremos ser santos, cualquier esfuerzo será inútil. La santidad no es un plan, es
una relación…
- Mirar con ojos de fe a su director.
- Que sea sincero, no se haga trampa a sí mismo, ni le haga perder el tiempo a su
director espiritual.
- Que haya mucha humildad y mansedumbre en su corazón. Donde hay soberbia no
puede trabajar el Espíritu Santo, no puede darse este acompañamiento…
- Deber estar dispuesto a obedecer las inspiraciones del Espíritu comunicadas a través
de su director espiritual. “Unir el Espíritu a la obligación que yo me impongo de
salir de mi propia voluntad, para abrir el corazón incondicionalmente a la voluntad
de Dios en lo grande y en lo pequeño…”
- Que esté dispuesto a trabajar por sacar la mejor versión de sí mismo, de ser humano,
de humanidad que lleva dentro.

Para mi reflexión personal:


¿Qué espero de la dirección espiritual?
¿Por qué debo referir constantemente el estado de mi alma a otra persona?
¿Cuál será la mejor manera de encarnar mi fe en esta situación, vocación concreta?
¿Cómo hacer lo que Dios quiere y no lo que yo quiero que haga Dios por mí?
¿Qué hay de capricho mío y qué me pide Dios aquí y ahora? ¿Por qué tengo que hacer la
voluntad de Dios y cuál es?

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