CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
TRABAJO PRÁCTICO DE LÓGICA Y FILOSOFÍA
Temas: Escepticismo, Fe y razón,
Epicureísmo y Estoicismo
DOCENTE
Abg. Aldo Sosa
INTEGRANTES:
• Arinete Florentín
• Adolfo Cornet
• Berna Carmona
• Sara Campuzano
ALTO-PARANÁ
CIUDAD DEL ESTE
2023
Introducción
El período helenístico abarca desde la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) hasta la
invasión de Macedonia por los romanos (148 a.C.). Las ciudades griegas pierden su
independencia y Atenas su hegemonía comercial, política y en menor medida la cultural.
A las ciudades-Estado suceden las monarquías helenísticas. Hay una situación continua
de inestabilidad política. Se acentúan las diferencias entre clases sociales. En este
contexto, la filosofía experimenta un auge extraordinario, pues se da la aparición de
numerosas escuelas. A menudo, centramos nuestra atención en los grandes maestros
(Sócrates, Platón y Aristóteles), pero hubo multitud de propuestas posteriores a ellos. En
el presente trabajo revisamos tres escuelas filosóficas con un carácter fundamentalmente
práctico: el epicureísmo, el estoicismo y el cinismo. Además, analizamos dos cuestiones
que por sus características y trascendencia a lo largo de la historia son de vital
importancia en esta área: la fe y la razón.
ESCEPTICISMO
El escepticismo floreció en la antigüedad griega con el pensamiento de Pirrón.
¿Qué es el escepticismo?
El escepticismo es una corriente de pensamiento filosófico que pone en suspenso la
posibilidad de conocer la verdad y, en algunos casos, la niega.
Esta corriente floreció en la antigüedad griega con el pensamiento de Pirrón (360-270 a.
C.), que se basó en la duda. Pirrón decía que en lugar de afirmar, solo opinaba, pues
ese era el espíritu de los escépticos: una postura de duda frente al mundo.
Los escépticos no niegan la posibilidad de conocer por la validez argumentativa del
conocimiento, sino porque este puede ser puesto en duda. Por esto se diferencian de los
negacionistas, para los que no existe algo que sea posible de conocer. En este sentido,
el escepticismo debe pensarse como una capacidad de acción y no como una norma
que obliga, ya que no es una doctrina.
Originado en la antigüedad, el escepticismo perduró durante toda la historia de la
filosofía occidental. Distintos autores de la modernidad retomaron, en su momento,
posturas y argumentos escépticos. Ejemplo de ello son los trabajos de Hume, Descartes,
Kant o Hegel, quienes adoptaron algunas estrategias del escepticismo para dar inicio a
su reflexión filosófica.
Etimología del término “escepticismo”
El término “escepticismo” tiene su origen en el adjetivo “escéptico”, que viene del
vocablo griego skeptikós, derivado del verbo skeptomai (“mirar”, “examinar” u “observar
cuidadosamente”). Los escépticos se hacían llamar skeptikoi, “los que examinan” o “los
que investigan”, ya que se mostraban insatisfechos con las razones presentadas
respecto a la posibilidad del conocimiento.
Historia del escepticismo
El escepticismo filosófico se originó en la Antigua Grecia en la misma época que la
Academia de Platón , ya que fueron los detractores de la Academia quienes
promovieron el escepticismo como actitud filosófica.
Gran parte de lo que se sabe del escepticismo se debe a los trabajos de Cicerón (104-
66 a. C.), Academica y De Natura Deorum, y Agustín de Hipona (354-430), Contra
Académicos. Ambos coinciden en que el escepticismo comienza con los pirrónicos,
que fueron los seguidores de Pirrón de Elis, filósofo griego que vivió entre los años
360 y 270 a. C. Aunque no se conservan textos escritos por Pirrón, las obras de Cicerón
y de Agustín conservan gran parte de sus ideas.
Los pirrónicos propusieron curarse de las inquietudes filosóficas dogmáticas y
académicas por medio de la ataraxia, que era el estado de quietud o imperturbabilidad.
El método para lograrlo era la epojé, que consistía en suspender todo juicio posible sobre
las cosas del mundo.
El pensamiento pirrónico fue continuado por un estudiante de Pirrón llamado
Timón, cuyo trabajo fue recopilado por Sexto Empírico y Diógenes Laercio. En paralelo
y durante el siglo III a. C. se desarrolló el escepticismo académico, formulado por
Arcesilao y Carnéades, de la academia platónica. Del siglo I a. C. y hasta el filósofo Sexto
Empírico (163-210 d. C. ) se continuó una escuela escéptica que mantuvo la línea
pirrónica en vigencia.
En el mundo medieval el escepticismo cayó en desuso gracias a Agustín de Hipona. Si
bien recopiló los principales argumentos escépticos, Agustín escribió en su contra y
terminó por desacreditarlo como corriente o actitud filosófica.
Recién durante el Renacimiento y la Edad Moderna se retomó el escepticismo, esta vez
de la mano de Michel de Montaigne y Pierre Gassendi, entre otros. También Francisco
Sánchez, David Hume y René Descartes trabajaron con actitudes escépticas. Si bien
Descartes no puede ser considerado un escéptico, su método filosófico de la duda es un
claro heredero de esta actitud.
Características del escepticismo
El escepticismo se apoya en sus formulaciones clásicas originadas en Grecia. La
mayoría de los distintos filósofos que lo ejercieron retomaron las mismas características
pirrónicas descritas por Sexto Empírico. Estas se conocen como el Trilema de Agripa,
que establece las siguientes ideas:
• Regreso al infinito. Las justificaciones para un argumento son una cadena
sucesiva e infinita que no logra justificar las creencias verdaderas.
• Injustificación. Las razones no justifican a las creencias verdaderas porque, aun
cuando tengan un punto final, no logran decir por qué una creencia es un
conocimiento. Además, en caso de haberla, esta creencia final se suele
autojustificar.
• Círculo vicioso. Las justificaciones son circulares y regresan sobre sí mismas,
cerrándose en un círculo vicioso que no termina de justificar lo pretendido.
Representantes del escepticismo
Entre los principales representantes del escepticismo se destacan:
• Pirrón (c. 360- c. 270 a. C.). Es el padre del escepticismo. Se dice que fue un
gran viajero que conoció culturas lejanas junto al ejército de Alejandro Magno.
• Timón el Silógrafo (c. 320-230 a. C.). Fue un filósofo griego y poeta satírico,
discípulo de Pirrón y de Estilpón de Megara.
• Luciano de Samósata (125-181). Fue un escritor romano de origen sirio que
utilizó la lengua griega, perteneciente a la llamada “segunda sofística”.
• Sexto Empírico (c. 160-210). Fue un médico y filósofo romano de origen griego,
que recopiló la mayoría de los preceptos del escepticismo pirroniano en su obra
Esbozos Pirrónicos.
Escepticismo y dogmatismo
El dogmatismo es la corriente de pensamiento contraria al escepticismo, ya que consiste
en una actitud que no acepta cuestionamientos ni ofrece evidencias respecto de lo
que acepta o defiende, sino que exige su aceptación plena y total. De hecho, la corriente
filosófica del dogmatismo defendía la capacidad de la razón humana para conocer la
verdad.
La crítica que el escepticismo hace al dogmatismo se basa en la imposibilidad de este
último de justificar los preceptos de los cuales parte su pensamiento. Muchos de los
argumentos escépticos fueron desarrollados para contrarrestar las
argumentaciones dogmáticas de los filósofos de la Antigüedad. Esta misma actitud
fue retomada por distintos filósofos modernos tales como Hume, Descartes e incluso
Kant, quien, entre otras cosas, sostuvo que fue Hume quien logró despertarlo de su
sueño dogmático.
FE Y RAZÓN
La relación entre fe y razón ha sido un tema central en la filosofía y en las tradiciones
religiosas a lo largo de la historia. La fe se refiere a la confianza y creencia en lo divino,
mientras que la razón implica el uso del pensamiento lógico y el razonamiento crítico
para comprender el mundo. Estos dos conceptos han generado diferentes posturas
filosóficas y enfoques dentro de las tradiciones religiosas.
Algunos filósofos y pensadores han argumentado que la fe y la razón son compatibles y
pueden coexistir armoniosamente. Se sostiene que cada uno tiene su propio dominio de
conocimiento y que pueden complementarse en la búsqueda de la verdad. Otros
plantean que la fe y la razón son incompatibles, ya que la fe se basa en la confianza en
lo trascendental, mientras que la razón busca evidencia y argumentos racionales.
En este trabajo, exploraremos la relación entre fe y razón en la filosofía y en las
tradiciones religiosas. Examináremos la compatibilidad entre estos dos conceptos, los
posibles conflictos entre ellos, y cómo se aborda esta relación en diferentes tradiciones
religiosas, como el cristianismo, el islam y el judaísmo. También analizaremos la
importancia de la hermenéutica y la interpretación racional de las Sagradas Escrituras
en la comprensión de la fe dentro de estas tradiciones religiosas.
A través de este análisis, esperamos obtener una visión más completa de la relación
entre fe y razón, así como su relevancia en la comprensión del mundo y la búsqueda de
la verdad en la filosofía y en las tradiciones religiosas.
1 LA RELACIÓN ENTRE FE Y RAZÓN EN LA FILOSOFÍA
La relación entre fe y razón en la filosofía es un tema de gran relevancia que ha sido
objeto de debate a lo largo de la historia. Ambos conceptos, fe y razón, son
fundamentales para la comprensión del mundo y la búsqueda de respuestas
trascendentales. Sin embargo, la forma en que se relacionan entre sí ha generado
diferentes posturas filosóficas y puntos de vista.
La postura que otorga primacía a la fe sobre la razón sostiene que la fe es superior y que
la razón debe someterse a ella. Esta perspectiva argumenta que la fe se basa en la
confianza en la revelación divina o en la autoridad de una tradición religiosa. Para
aquellos que defienden esta postura, la razón humana es limitada y no puede alcanzar
por sí misma la verdad última. Ejemplos de filósofos que han defendido esta posición
incluyen a San Agustín y Blaise Pascal.
Por otro lado, existe la postura que otorga primacía a la razón sobre la fe. Esta
perspectiva sostiene que la razón es el medio principal para acceder al conocimiento y
la verdad, y que la fe debe estar sujeta al escrutinio racional. Según este enfoque, la fe
sin fundamentos racionales carece de validez epistémica. Filósofos como Immanuel Kant
han defendido esta posición, argumentando que la razón debe establecer los límites y
las condiciones para el ejercicio de la fe.
Sin embargo, también existen posturas que buscan una síntesis entre fe y razón. Estas
perspectivas argumentan que ambas son complementarias y que pueden coexistir
armoniosamente. Algunos filósofos, como Tomás de Aquino, han propuesto una
perspectiva conocida como "fe iluminada por la razón". Según esta visión, la razón puede
ayudar a comprender y articular la fe, pero la fe trasciende los límites de la razón y se
basa en la revelación divina.
1.1 Compatibilidad entre fe y razón
La compatibilidad entre fe y razón es un tema que ha sido explorado por numerosos
filósofos a lo largo de la historia. Aunque han surgido diferentes posturas, muchos
argumentan que la fe y la razón pueden coexistir y complementarse mutuamente. Aquí
hay algunas razones por las cuales se considera que fe y razón son compatibles:
1. Distintos dominios de conocimiento: La fe y la razón abordan diferentes aspectos de
la experiencia humana. La razón se basa en la lógica, la evidencia empírica y el
razonamiento crítico para comprender el mundo natural y desarrollar conocimiento
científico. Por otro lado, la fe se ocupa de las cuestiones espirituales, la creencia en lo
trascendental y la relación con lo divino. Al reconocer los diferentes dominios de
conocimiento, se puede apreciar que la fe y la razón no necesariamente entran en
conflicto.
2. Complementariedad epistemológica: La fe y la razón pueden complementarse en el
proceso de búsqueda de la verdad. Mientras que la razón proporciona herramientas para
investigar y comprender el mundo natural, la fe puede aportar un sentido de significado,
propósito y trascendencia en la vida humana. La fe puede ofrecer respuestas a preguntas
existenciales que la razón por sí sola puede no ser capaz de abordar.
3. Limitaciones de la razón humana: La razón humana tiene sus propias limitaciones y
no puede dar cuenta de todas las dimensiones de la experiencia humana. Hay preguntas
y aspectos de la realidad que trascienden la capacidad de la razón para comprender
plenamente. En este sentido, la fe puede llenar los vacíos que la razón no puede abordar,
proporcionando un marco de creencias y valores que van más allá de lo que puede ser
demostrado empíricamente.
4. Fe como fundamento de la razón: Algunos filósofos argumentan que la fe puede ser
el fundamento de la razón. La creencia en principios lógicos y en la capacidad de la razón
para obtener conocimiento confiable puede ser considerada una forma de fe básica. La
fe en la racionalidad y en la capacidad de la mente humana para comprender el mundo
subyace en gran medida al ejercicio de la razón misma.
Es importante destacar que la compatibilidad entre fe y razón no implica que siempre
estén en total armonía o que no puedan surgir tensiones o conflictos. Sin embargo,
muchos filósofos y pensadores han argumentado que, en última instancia, la fe y la razón
pueden complementarse y enriquecerse mutuamente, proporcionando diferentes
perspectivas para la comprensión de la realidad y la búsqueda de la verdad.
1.2 El conflicto entre fe y razón
A lo largo de la historia, también ha habido tensiones y conflictos entre fe y razón. Estos
conflictos surgen cuando se percibe una contradicción o incompatibilidad entre las
demandas de la fe y las conclusiones racionales.
Dudas y escepticismo: La razón busca evidencia y argumentos racionales para justificar
sus afirmaciones, mientras que la fe a menudo se basa en creencias no verificables
empíricamente. Esto puede llevar a que los razonamientos basados en la fe sean
cuestionados o rechazados por aquellos que priorizan la razón como fuente de
conocimiento.
Laicismo y secularización: En contextos seculares, la razón y la ciencia han adquirido un
papel predominante en la comprensión del mundo y en la toma de decisiones. Esto ha
llevado a veces a relegar la fe a la esfera privada o a descartarla como irracional o
anticuada.
Conflictos con la evidencia empírica: Las afirmaciones de fe a menudo se refieren a
eventos sobrenaturales o alegaciones que contradicen las leyes naturales establecidas
por la ciencia. Esto puede generar un conflicto directo entre las afirmaciones de la fe y
las conclusiones racionales basadas en la evidencia empírica.
1.3 La dialéctica entre fe y razón:
Más allá del conflicto, algunos filósofos y pensadores han propuesto una dialéctica entre
fe y razón, donde ambos conceptos se influyen y enriquecen mutuamente. Algunos
puntos relevantes sobre esta dialéctica son los siguientes:
La crítica y la reflexión: La razón puede ayudar a examinar y evaluar las creencias y
afirmaciones de fe, sometiéndolas a un escrutinio crítico. Esto puede contribuir a un
desarrollo más profundo y sofisticado de la fe, evitando la aceptación acrítica o
dogmática.
La fe como salto existencial: Algunos filósofos han argumentado que la fe trasciende los
límites de la razón y puede implicar un salto existencial hacia lo desconocido. La fe puede
ir más allá de la evidencia empírica y basarse en la confianza y el compromiso personal.
Complementariedad: La fe y la razón pueden complementarse al abordar diferentes
aspectos de la existencia humana. La razón puede brindar un marco de comprensión y
análisis, mientras que la fe puede proporcionar un sentido de propósito, trascendencia y
conexión con lo divino.
2 LA RELACIÓN ENTRE FE Y RAZÓN EN LAS TRADICIONES RELIGIOSAS
La relación entre fe y razón en las tradiciones religiosas puede variar según las creencias
y enseñanzas particulares de cada tradición. A continuación, exploraré cómo se percibe
la relación entre fe y razón en algunas de las principales tradiciones religiosas:
1. Cristianismo: En el cristianismo, la relación entre fe y razón ha sido objeto de reflexión
y debate a lo largo de los siglos. La tradición cristiana sostiene que la fe y la razón no
están en conflicto, sino que se complementan mutuamente. Según esta perspectiva, la
fe proporciona un fundamento para la razón, mientras que la razón puede ayudar a
comprender y articular las verdades de la fe. Filósofos cristianos como Santo Tomás de
Aquino han argumentado a favor de una síntesis entre fe y razón, defendiendo la idea de
que la razón puede servir como una herramienta para profundizar en la comprensión de
la fe.
2. Islam: En el islam, también se considera que la fe y la razón son compatibles y se
complementan entre sí. En el Corán, se enfatiza la importancia de la reflexión y la
búsqueda del conocimiento, alentando a los creyentes a utilizar la razón para
comprender el mundo y las enseñanzas religiosas. La tradición islámica ha fomentado el
estudio de la filosofía, la ciencia y la lógica como una forma de profundizar en el
entendimiento tanto del mundo natural como de la revelación divina.
3. Judaísmo: En el judaísmo, la relación entre fe y razón también ha sido explorada y
valorada. La tradición judía promueve el estudio de la Torá y el análisis intelectual de las
escrituras sagradas. Se alienta a los creyentes a usar la razón para comprender y aplicar
los mandamientos divinos en sus vidas. La interpretación y el debate intelectual son
aspectos centrales de la tradición judía, lo que implica una relación estrecha entre la fe
y la razón.
2.1 Teología natural y argumentos racionales para la existencia de Dios:
En muchas tradiciones religiosas, se ha desarrollado la teología natural, que busca
utilizar la razón y la observación del mundo natural para argumentar la existencia de
Dios. A través de la reflexión filosófica y el estudio de la naturaleza, se presentan
diferentes argumentos racionales para sostener la existencia de un Ser supremo.
Algunos de los argumentos más conocidos son:
- El argumento cosmológico: plantea que el universo tiene una causa o un origen, y que
esta causa debe ser un ser necesario y trascendental, es decir, Dios.
- El argumento teleológico: sostiene que la complejidad y el orden observados en el
mundo natural indican una planificación inteligente, lo cual implica la existencia de un
Diseñador o Creador, es decir, Dios.
- El argumento ontológico: se basa en la idea de que Dios es el ser perfecto y necesario
por definición, y que su existencia es necesaria en todas las realidades posibles.
Estos argumentos buscan establecer una conexión racional entre la existencia de Dios y
las características del mundo que nos rodea. Sin embargo, es importante tener en cuenta
que estos argumentos no son concluyentes y han sido objeto de debate y crítica filosófica
a lo largo de la historia.
2.2 La fe como una dimensión más allá de la razón:
En muchas tradiciones religiosas, la fe se considera como una dimensión que trasciende
los límites de la razón humana. La fe implica confianza, entrega y creencia en lo divino,
incluso cuando no hay pruebas racionales o evidencia empírica suficiente. Se considera
que la fe va más allá de la capacidad de la razón para comprender plenamente los
misterios de lo divino y se basa en la confianza en la revelación y la experiencia religiosa
personal.
La fe a menudo implica una apertura a lo trascendental y una aceptación de verdades
que pueden no ser completamente comprensibles o demostrables por la razón. En este
sentido, la fe se considera como un camino hacia una relación personal con lo divino y
una forma de comprensión más allá de los límites de la razón humana.
2.3 Hermenéutica e interpretación racional de las Sagradas Escrituras:
En el contexto de las tradiciones religiosas, especialmente en el cristianismo y el
judaísmo, se ha desarrollado la hermenéutica, que es el estudio y la interpretación de los
textos sagrados. La hermenéutica religiosa busca encontrar un equilibrio entre la fe y la
razón al interpretar las Escrituras.
La interpretación racional de las Sagradas Escrituras implica el uso de la razón y las
herramientas hermenéuticas para comprender el contexto histórico, cultural y lingüístico
de los textos religiosos. Se busca encontrar significados y enseñanzas que sean
coherentes y lógicos dentro de la estructura del texto sagrado.
La hermenéutica religiosa reconoce la importancia de la razón y el análisis crítico en la
interpretación de las Escrituras, sin perder de vista la dimensión de fe y la trascendencia
que
estos textos poseen para los creyentes. Esto permite una interpretación más profunda y
una comprensión más completa de los textos sagrados dentro de la tradición religiosa
específica.
En conclusión, la relación entre fe y razón en la filosofía y en las tradiciones religiosas es
un tema complejo y multifacético que ha sido objeto de debate a lo largo de la historia.
Se han presentado diferentes posturas y enfoques sobre esta relación, y aunque ha
habido tensiones y conflictos, también se ha argumentado que la fe y la razón pueden
ser compatibles y complementarias.
La compatibilidad entre fe y razón se basa en la idea de que ambos conceptos abordan
diferentes aspectos de la experiencia humana y pueden coexistir armoniosamente. La fe
puede proporcionar un sentido de propósito, significado y trascendencia, mientras que la
razón ofrece herramientas para investigar y comprender el mundo natural. Reconocer
los distintos dominios de conocimiento de la fe y la razón permite apreciar su
complementariedad en la búsqueda de la verdad.
No obstante, también se han presentado conflictos entre fe y razón. Las demandas de la
fe pueden chocar con las conclusiones racionales basadas en evidencia empírica, y la
razón puede cuestionar las afirmaciones de fe que carecen de fundamentos racionales.
Estos conflictos pueden surgir en áreas como la interpretación de textos sagrados o la
relación entre la fe y la ciencia.
Sin embargo, algunos filósofos y pensadores han propuesto una dialéctica entre fe y
razón, donde ambos conceptos se influyen y enriquecen mutuamente. La razón puede
contribuir a un desarrollo más profundo de la fe a través de la crítica y la reflexión,
mientras que la fe puede trascender los límites de la razón y ofrecer una dimensión de
confianza y compromiso personal.
En las tradiciones religiosas, la relación entre fe y razón varía según las creencias y
enseñanzas particulares de cada tradición. En el cristianismo, el islam y el judaísmo se
han explorado diferentes enfoques para conciliar la fe y la razón, reconociendo la
importancia de la reflexión, la búsqueda del conocimiento y la interpretación racional de
las escrituras sagradas.
En última instancia, la relación entre fe y razón es un tema que sigue siendo objeto de
investigación y reflexión. La exploración de esta relación nos invita a considerar
diferentes perspectivas, a dialogar entre la fe y la razón, y a buscar una comprensión
más profunda de nuestra existencia y del mundo que nos rodea
EPICUREÍSMO
El epicureísmo es un sistema filosófico fundado alrededor del 307 a. C. basado en las
enseñanzas del antiguo filósofo griego, fue creado por Epicuro de Samos, el cual fundó
una escuela en las afuera de Atenas llamada "El Jardín" la base principal de su filosofía
era la búsqueda de la felicidad, para lograr ese objetivo el epicureísmo promulgaba la
necesidad de alcanzar un equilibrio entre los placeres del cuerpo y de la mente así como
la eliminación de los temores
El epicureísmo se divide en tres partes:
La física: que estudia la naturaleza, según Epicuro se compone de dos elementos
fundamentales el primero seria LOS ATOMOS MATERIALES
El segundo seria EL VACIO, el espacio por el que se mueve los átomos
La canónica o Criteriología: que se dedica analizar conocimiento y como el ser humano
puede alcanzarlo
Y la ética: es la parte más importante en la filosofía de EPICURO es la base para
conseguir propósito de los Epicuro la felicidad basada en la taraxia y en la autonomía de
ánimo, se basa en dos puntos opuestos EL MIEDO: que debe ser evitado y el placer que
es considerado como algo valioso
Según Epicúreo: Superar los miedos es la vía para alcanzar la felicidad
LOS CUATROS MIEDOS:
a. El temor a los dioses
b. A la murte
c. Al dolor
d. Al fracaso
ESTOICISMO
El estoicismo es una escuela filosófica fundada en Atenas a principios del siglo III
a. C. Esta corriente filosófica propone una visión del mundo en la que todo se puede
pensar mediante una ética personal, basada en un sistema lógico y en una ley de relación
de causa-efecto. Así, el universo entero está estructurado de manera racional y
comprensible, incluso en los casos en que los seres humanos no logramos visualizar y
entender dicha estructura.
Los estoicos de la antigüedad sostenían que si bien no podemos controlar lo que ocurre
en el universo a nuestro alrededor, sí podemos controlar la manera en que pensamos al
respecto.
Así, según su doctrina, los seres humanos debemos cultivar una forma de ser
disciplinada, autocontrolada y tolerante, empleando para ello el coraje y la razón. A
través de este camino, se puede alcanzar cierta armonía virtuosa, único camino hacia la
verdadera felicidad.
Historia, origen y etimología del término «estoicismo»
El estoicismo fue una de las escuelas filosóficas de la Antigua Grecia, fundada en
Atenas durante el siglo III a. C. por Zenón de Citio (336-264 a. C.), filósofo de origen
fenicio a quien apodaron en su momento como “el estoico”. Entre sus discípulos más
famosos encontramos a Cleantes de Aso (330 a 300-232 a. C.), quien fue su sucesor, y
a Crisipo de Solos (281-208 a. C.), discípulo de Cleantes e importante figura de la escuela
estoica.
Originalmente conocido como zenonismo, el movimiento de los estoicos o Stoikós
(Στωϊκός) toma su nombre del término Stoa Poikile o “pórtico pintado” (en griego antiguo
ἡ ποικίλη στοά). El Stoa Poikile era un pórtico ubicado al este del Ágora de Atenas,
adornado con escenas de batallas míticas e históricas. Allí es donde Zenón se reunía
con sus discípulos, y por ello se los conoce como estoicos.
Principios de la filosofía estoica
Los fundamentos del estoicismo se pueden resumir en los siguientes puntos:
• El lema principal de los estoicos es que “la virtud es el bien supremo” o “la virtud
es el único bien”. Ello quiere decir que el ser humano debe aspirar a la virtud
interior, comprendiendo que elementos externos como el dinero, el éxito, la salud
o el placer no son ni buenos ni malos en sí mismos, y el ser humano no debe
confundirlos con lo verdaderamente importante: para los estoicos, la sabiduría es
la condición fundamental de todos los bienes. Consideran que la felicidad, el
conocimiento y la virtud son una y la misma cosa.
• El espíritu estoico debe ser calmo, autocontrolado y disciplinado, ya sea que haga
frente a la desgracia o a la bonanza. Solo esta actitud de indiferencia puede
conducir hacia la libertad y la tranquilidad. Los estoicos pensaban así alcanzar la
imperturbabilidad, o sea, la ataraxia, el estado máximo buscado.
• Según los estoicos, el ser humano debe imitar al universo en su equilibrio,
rigiéndose por su naturaleza interior y no por las distracciones del mundo. El ser
humano debe mantener su voluntad lo más acorde a la naturaleza, aceptando las
cosas como se presentan, renunciando al deseo, el miedo y la ambición.
• Para los estoicos, la medida de la naturaleza del ser humano puede observarse
no en las cosas que se dicen, sino en la manera en que se actúa. Por lo tanto, los
seres humanos son todos iguales y forman parte de la misma gran familia, como
ciudadanos del mundo. Se trataba, pues, de una escuela filosófica muy
cosmopolita.
• La suerte y la casualidad no existen, sino la causalidad: todo es consecuencia de
algo más, incluso si no sabemos de qué o no podemos comprenderlo.
Principales representantes del estoicismo
Los principales nombres asociados al estoicismo en la antigüedad fueron los siguientes:
• Zenón de Citio (336-264 a. C.). Fundador del estoicismo nacido en Citio, Chipre,
fue discípulo de Polemón, Crates de Tebas y Estilpón de Megara. Inicialmente se
interesó en la escuela del cinismo, pero posteriormente sus doctrinas personales
fundaron la base de la escuela filosófica. Sus obras se han perdido en el tiempo,
de modo que apenas disponemos de fragmentos dispersos y menciones en obras
de terceros.
• Cleantes de Aso (330-232 a. C.). Principal discípulo de Zenón y su sucesor a
cargo de la escuela estoica, tuvo un origen humilde hasta su ingreso a la escuela
filosófica del Pórtico, como llamaban entonces a los estoicos, y tras la muerte de
su maestro acabó dirigiéndola. Lo hizo hasta que murió a los 99 años de edad.
• Crisipo de Solos (281-208 a. C.). Considerado el “segundo fundador” del
estoicismo griego, fue su figura más emblemática e importante, así como padre
de la gramática griega en la antigüedad. Fue discípulo de Cleantes y se dice que
asistió también a la Academia platónica.
¿Qué significa hoy ser estoico?
Hoy en día entendemos por los adjetivos “estoico” o “estoica” un sinónimo de “calma”
y “cabeza fría”, es decir, una actitud de autocontrol y resistencia a las pasiones
humanas.
Así, cuando decimos que alguien se tomó una mala noticia “con estoicismo”, queremos
decir que reaccionó con entereza, sin entregarse al dolor. Lo mismo puede aplicarse a
situaciones de alegría, de tensión o cualquier emoción humana.
Ejemplos de estoicismo en la vida cotidiana
Estos son algunos ejemplos de eventos de la vida cotidiana atravesados estoicamente:
• Una ruptura amorosa, tomada con estoicismo, no significa que no dolerá o no nos
hará sufrir, sino que la viviremos tratando de pensar en todo momento lo más
racionalmente posible y no en términos impulsivos.
• Ganar un premio muy deseado, siendo estoico, no significa que no sentiremos
alegría o que la vayamos a reprimir por completo, sino que la viviremos a
sabiendas de que es un sentimiento pasajero y de que no puede empujarnos a
tomar determinadas decisiones o actuar de cierta manera.
Establecer prioridades y entender lo que está bajo nuestro control
La búsqueda del autocontrol es fundamental para la filosofía estoica. Pero para esto es
importante poder distinguir lo que está bajo nuestro control.
En respuesta a esta pregunta, Epitecto creó dos listas.
"Las cosas que están bajo nuestro control son nuestros juicios, opiniones y valores que
decidimos adoptar, y lo que no está bajo nuestro control es todo lo demás, además de
todo lo que es externo", explica el filósofo italiano Massimo Pigliucci.
CONCLUSIÓN
Con la realización del presente trabajo, se comprendió que desde hace milenios el ser
humano busca darle sentido a su vida. La elaboración de teorías y propuestas sobre la
receta perfecta para hallar la tan anhelada “felicidad” no es algo característico de
nuestros días exclusivamente. Si bien las perspectivas y los enfoques de los argumentos
presentados por las mencionadas escuelas son diferentes, es evidente que todas ellos
son dignos de ser estudiados profunda y delicadamente, pues sin lugar a dudas nos
encontraremos con aspectos positivos y negativos en cada una de las proposiciones
expuestas. Cabe resaltar que, aunque en la actualidad las ideas y pensamientos varidos
definativamente no escasean, es difícil encontrar filosofías modernas tan bien
estructuradas y planteadas. Podríamos decir que, realmente aquella época de la historia
en la cual abundaron las reflexiones fue única, en ella se percibió una sed por
conocimiento, entendimiento y sabiduría sin igual. Todo esto influenció a muchas
personas con el correr de los años y sigue afectándonos hasta el día de hoy.
BIBLIOGRAFÍA
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