ECONOMIA CIRCULAR
Durante los últimos 60 años, nuestro sistema económico viene siendo un MODELO LINEAL, es
decir, extraemos, producimos, consumimos y desechamos. La sociedad en la que vivimos hace
que el ritmo de consumo se esté acelerando, este modelo viene hacer rápido, pero poco
sostenible para el planeta presentando manifestaciones más graves de la crisis ambiental
como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
El concepto de Economía Circular fue planteado por los economistas ambientales británicos
David W. Pearce y R. Kerry Turner el 1989.
La economía circular es un nuevo modelo de producción y consumo que garantiza un
crecimiento sostenible en el tiempo, la cual promueve la optimización de recursos, la
reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos,
reciclándolos o dándoles una nueva vida para convertirlos en nuevos productos.
El objetivo de la economía circular es, por tanto, aprovechar al máximo los recursos materiales
de los que disponemos alargando el ciclo de vida de los productos. La idea surge de imitar a la
naturaleza, donde todo tiene valor y todo se aprovecha, donde los residuos se convierten en
un nuevo recurso. Así, se logra mantener el equilibrio entre el progreso y la sostenibilidad.
¿QUÉ BENEFICIOS TIENE LA ECONOMÍA CIRCULAR?
Protege al medioambiente
Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, minimiza el consumo de
recursos naturales y disminuye la generación de residuos.
Beneficia la economía local por lo que fomentamos modelos de producción basados en
la reutilización de residuos cercanos como materia prima.
Estimula el desarrollo de un nuevo modelo industrial más innovador y competitivo, así
como mayor crecimiento económico y más empleo.
¿CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS DE LA ECONOMÍA CIRCULAR?
Casi todos conocemos la regla de las 3R, esenciales para el desarrollo sostenible y conservar el
equilibrio ambiental: reducir, reutilizar y reciclar. Es decir, lo que se obtiene de la naturaleza
vuelve a ella al agotar su vida útil, de una manera cíclica y respetuosa con el entorno. La regla
de las tres R fue una iniciativa presentada en la cumbre G8 del 2004 por Greenpeace y el
primer ministro de Japón, para promover unos hábitos más responsables y sostenibles,
capaces de reducir los residuos urbanos y cuidar más del planeta.
Pero ¿sabías que hay otras cuatro reglas? Estas 7R todas ellas son una suma de acciones que
podemos hacer como ciudadanos para respetar el medio ambiente y participar en la economía
circular. Las 7 erres empiezan ya en la concepción del diseño.
REDISEÑAR: pensar y diseñar los productos de modo que su proceso de fabricación consuma
menos materias primas, se alargue su vida útil y genere menos residuos.
REDUCIR: Esta acción ya formaba parte de la regla de las 3 R. La clave a la hora de reducir es
simple: reduciendo el consumo reducimos el volumen de residuos y la explotación de materias
primas, ahorramos agua, energía y generamos menos contaminación.
Se pueden aplicar algunos cambios en los hábitos de consumo que servirán para ser más
conscientes y llegar a consumir de una forma más sostenible. Por ejemplo, podemos disminuir
el consumo de productos de usar y tirar, no encender las luces de casa durante el día para
aprovechar la luz solar, utilizar bombillas de bajo consumo, cerrar el grifo mientras estamos
enjabonándonos el pelo o los platos o elegir productos de mayor tamaño en el supermercado
para generar menos residuos.
REUTILIZAR: La reutilización es una tarea que se ha llevado a cabo siempre, -quien es el
pequeño de la familia esto lo sabe sobremanera-, y aunque sea un gesto que parezca
insignificante es útil no solo para disminuir el volumen de residuos, sino también para la
economía personal.
La clave está en prolongar la vida útil de cualquier material, eliminando cada vez más la idea
del usar y tirar. Podemos hacer la compra con bolsas de tela, hacer manualidades con las
botellas, utilizar el agua de limpiar la fruta para regar,
REPARAR: hasta ahora, cuando un producto se estropeaba tendíamos a reemplazarlo. Sin
embargo, repararlo no solo es más económico, sino que evita el uso de nuevas materias
primas, ahorra energía y no genera residuos al medio ambiente. Otra forma de contribuir en la
reducción de residuos es darle una segunda oportunidad a aquellos productos que se han
estropeado, a pesar de que la solución más rápida sea tirarlo y comprar uno nuevo, podemos
intentar repararlo antes.
Si la reparación se sale de nuestra competencia, debemos tener claro que un arreglo siempre
será mucho más económico que si lo compramos de nuevo.
RENOVAR: También sería interesante reparar todos aquellos objetos antiguos que ya no
utilizamos en casa y darles una nueva oportunidad o una segunda vida con una nueva
funcionalidad.
Siempre tenemos algún que otro mueble por casa que ya hemos aborrecido, de modo que
antes de deshacernos de él podemos darle un toque de color o cambiarlo de lugar
RECUPERAR: Dar nuevos usos a productos que se van a desechar, como por ejemplo, utilizar
las botellas de plástico para crear sistemas de riego, maceteros o comederos de aves.
Si cumplimos todas las acciones anteriores, podríamos llegar a recuperar los desechos
generados y reintroducirlos de nuevo en el proceso productivo. De manera que se podrán
crear nuevos productos con menos materias prima.
RECICLAR: Cuando ya se agotan todas las opciones anteriores o no haya otra opción posible,
llega el momento de reciclar. El reciclaje puede que sea la R más conocida de todas y la que
está implantada ya en la mayoría de las ciudades gracias a las campañas de concienciación que
se han ido llevando a cabo.
Todavía queda mucho por aprender para hacerlo 100% bien y depositar cada uno de los
residuos en su lugar correspondiente, para evitar la contaminación y la extracción de nuevas
materias primas.
Por ello te invitamos a formar parte de esta iniciativa de poner en practica las 7 R que
ayudaran mucho a nuestro planeta y beneficiara a las nuevas generaciones y que estos sigan
practicándolo.
Comienza en tu hogar y luego en la sociedad, lleva y comparte este mensaje con todos.
NUESTRO PLANETA / NUESTRO HOGAR