Ikigai: El secreto japonés de la felicidad
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La palabra está compuesta por dos vocablos: iki, que significa vida y gai que
describe valor o mérito. Significa la razón de vivir que todos buscamos, el
sentido de nuestras vidas y existencias.
Las leyes del ikigai surgieron por primera vez en la isla japonesa de Okinawa.
En este pequeño rincón del mundo, se encuentra una de las poblaciones
centenarias más grandes que existen. Según investigaciones realizadas, son
muchos los factores que influyen. Sin embargo, entre todos los secretos, uno de
los más mencionados es el ikigai. Se trata, en palabras de los propios
habitantes de la isla, de "la razón por la que se levantan por las mañanas".
Hay muchos libros que tratan el tema, pero Sobre el Ikigai, publicado en 1966,
es considerado como la biblia sobre esta filosofía. Su autora, Mieko Kamiya,
explica que la palabra ikigai es similar a "felicidad", pero tiene una sutil
diferencia de matices. Ikigai es lo que permite desear que llegue el futuro,
incluso si nos sentimos mal en el presente.
Según los japoneses, todo el mundo tiene un ikigai, un motivo para existir.
Algunos lo han encontrado y son conscientes de su ikigai; otros lo llevan
dentro, pero todavía lo están buscando
© Proporcionado por Mía Un sentido: Tener un ikigai claro y definido, una gran
pasión, da satisfacción, felicidad y significado a la vida. Por eso, es esencial la
exploración interior hasta encontrarlo.
Cómo encontrarlo:
Está oculto en nuestro interior y para poder acceder a él es necesaria una
exploración interior profunda. Esta búsqueda debe ser personal e intransferible,
la cual nos llevará al propio autoconocimiento y a la realización, lo que, como
consecuencia, trae aparejada la ansiada felicidad y plenitud existencial. Una de
las formas de conocer nuestro ikigai, es mediante estas cuatro preguntas:
1. ¿Cuál es mi elemento? “Hay personas que se sienten cómodas haciendo cosas
solas, y a las que las estresa estar en grupo”, explica Francesc Miralles, autor,
junto a Héctor García de Ikigai los secretos de Japón para una vida larga y
feliz. "Su ikigai no podrá ser enseñar, ni dar conferencias, sino una actividad más
recogida", señala.
2. ¿Con cuáles actividades se me pasa el tiempo volando? "Es otro indicador de
que se trata de una pasión por desarrollar", asegura.
3. ¿Qué te resulta fácil hacer? “Hay gente que tiene facilidad para poner orden
en documentos, o comprender diferentes puntos de vista…”, ejemplifica.
© Proporcionado por Mía Plenitud: El cultivo de la amistad, la vida en
comunidad y tener un ikigai claro son claves. El sentimiento de pertenencia
aporta seguridad y aumenta la esperanza de vida.
4. ¿Qué te gustaba cuando eras niño? “Podremos saber si nuestro ikigai está en
actividades artísticas, intelectuales, de ayuda a los demás, de pensamiento
científico, etc.”.
El siguiente paso, una vez identificado, sería desarrollarlo. Para ello, es necesario
trazarse un plan y seguirlo.
Para la cultura japonesa, hacer un ikigai es un modelo de vida. Además,
consideran importantes otros factores tales como: ser útil, cultivar la amistad,
estar siempre activo, ser consciente de lo que se come y ayudar sin ser
inoportuno. Por ello, a la respuesta de cuál es su secreto, los propios habitantes
de Okinawa revelan: “una sabia mezcla de vida activa y comida sana, junto con
un corazón amable rodeado de amigos” y son estos factores los que producen
un aumento de su longevidad y calidad de vida.
© Proporcionado por Mía El ikigai está escondido en nuestro interior y requiere
una exploración paciente para encontrarlo
Las leyes del ikigai:
Conseguir una existencia con propósito requiere de un estado mental concreto
y una serie de rutinas. De esto es, precisamente, de lo que se encargan las leyes
del ikigai. A través de ellas, es posible sentar las bases necesarias para alcanzar
una vida que merezca la pena. Estas son las pautas inspiradas en los centenarios
japoneses de Okinawa:
• Mantenerse siempre activo, nunca retirarse: quien abandona las cosas que
ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Por eso, incluso después de
haber terminado la vida laboral "oficial", no existe la "jubilación", sino que es
importante seguir haciendo cosas de valor, avanzando, aportando belleza o
utilidad a los demás, ayudando y dando forma a nuestro pequeño mundo.
• Tomarse las cosas con calma: las prisas son inversamente proporcionales a la
calidad de vida. Cuando dejamos atrás las urgencias, el tiempo y la vida
adquieren un nuevo significado.
• No comer hasta llenarse, sino hasta el 80 por ciento del plato: también en
la alimentación para una vida larga, "menos es más".
Se hace hincapié en las pequeñas cantidades, en los alimentos naturales de la
propia tierra y que sean lo más frescos posibles, recomendando una dieta
prácticamente vegetariana, baja en calorías. También es muy importante el slow
food, comer lentamente, debido a que nuestro cerebro hasta los 20 minutos de
haber ingerido la comida no manda señales de saciedad. De esta manera se da
tiempo a sentirse satisfecho, y mantener así un peso saludable. En el ikigai se
defiende también la preferencia de levantarse temprano y hacer ejercicios
relajados.
• Rodearse de buenos amigos: son el mejor elixir para disolver las
preocupaciones: con una buena charla, contar y escuchar anécdotas que
aligeren la existencia, pedir consejo, divertirnos juntos, compartir, soñar…Otro
de los aspectos importantes es formar parte de un moiai.
Se llaman así a los pequeños grupos formados por los vecinos que mantienen
intereses comunes y se ayudan día a día mutuamente. Para esta cultura es muy
importante cultivar los vínculos de amistad, los cuales les ofrecen seguridad y
compañía, así como felicidad.
• Ponerse en forma: el agua se mueve, fluye fresca y no se estanca. Del mismo
modo, el cuerpo necesita un poco de mantenimiento diario para que pueda
durar muchos años. Además, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad.
• Sonreír: una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona.
• Reconectar con la naturaleza: aunque la mayoría de seres humanos vivamos
en ciudades, estamos hechos para fundirnos con la naturaleza. Necesitamos
regularmente volver a ella para cargar las pilas del alma.
• Dar las gracias: a los antepasados, a la naturaleza que nos provee aire y
alimento, a los compañeros de vida, a todo lo que ilumina el día a día y nos
hace sentir felices de estar vivos. Dedicar un momento del día a dar las gracias y
verás cómo aumenta tu caudal de felicidad.
• Vivir el momento: Dejar de lamentarse por el pasado y de temer el futuro.
Todo lo que tenemos es el día de hoy. Darle el mejor uso posible para que
merezca ser recordado.
• Seguir nuestro ikigai. Dentro de cada uno de nosotros hay una pasión, un
talento único que da sentido a nuestros días y nos empuja a dar lo mejor hasta
el final. Si no todavía no lo hallaste, tu próxima misión será encontrarlo.
© Proporcionado por Mía El ikigai está escondido en nuestro interior y requiere
una exploración paciente para encontrarlo
Ejemplos de ikigai:
Los valores, las cosas que nos gusta hacer y para las que somos buenos. La
intersección de las tres es nuestro ikigai. Pero solo conocerlo no es
suficiente. Ikigai es propósito en acción.
Partiendo de la base de la búsqueda de nuestra razón de ser, para poder
encontrar nuestro ikigai debemos tener presentes los cuatro componentes
siguientes:
1. Lo que amas
2. Lo que necesita el mundo
3. Por lo que puedan pagarte
4. En lo que eres bueno
Frente a ellos, junto a nuestra pasión, misión, profesión, camino y vocación,
un ikigai puede ser cualquier cosa y diferente en cada uno. Algunos ejemplos:
• Cuidar el planeta.
• Trabajar en una ONG.
• Crear algo nuevo para hacer que el mundo sea mejor.
• El amor hacia mis seres queridos.
• Ayudar a los demás a encontrar su sentido de la vida. Llegar a ser un buen
médico, profesor, etc.
Esquemas de valores integrados en el modelo ikigai
Lopez Rosetti, D. (2021). IKIGAI, tu razón de ser. Recuperado el 08 de
mayo https://www.youtube.com/watch?v=WbV2JTSNbHQ
Bahía Blanca – Argentina – 13 de octubre de 2021