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Conflicto Tia Maria Informe

El documento describe el contexto y antecedentes del conflicto minero Tía María en Arequipa, Perú en 2019. Brevemente, señala que el conflicto surgió debido al proyecto minero Tía María propuesto por Southern Copper Corporation para explotar cobre en Islay, lo que generó preocupaciones sobre posibles impactos ambientales y en la agricultura local. También menciona las protestas de los pobladores locales opuestos al proyecto por estas razones frente al gobierno y la empresa que defendían los beneficios económicos de la mina

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Conflicto Tia Maria Informe

El documento describe el contexto y antecedentes del conflicto minero Tía María en Arequipa, Perú en 2019. Brevemente, señala que el conflicto surgió debido al proyecto minero Tía María propuesto por Southern Copper Corporation para explotar cobre en Islay, lo que generó preocupaciones sobre posibles impactos ambientales y en la agricultura local. También menciona las protestas de los pobladores locales opuestos al proyecto por estas razones frente al gobierno y la empresa que defendían los beneficios económicos de la mina

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ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN 3
II. UBICACIÓN GEOGRAFICA (GOOGLE MAPS) 4
2.1. OBJETIVOS 4
2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS 4
III. MARCO REFERENCIAL. 5
IV. FODA 21
IV.1 ANÁLISIS FODA DEL CONFLICTO SOCIAL TIA MARIA 21
IV.1.1 FORTALEZAS 21
IV.1.2 OPORTUNIDADES 21
IV.1.3 DEBILIDADES 21
IV.1.4 AMENAZAS 22
IV.2 ANÁLISIS FODA DEL PROYECTO TIA MARIA 22
IV.2.1 FORTALEZAS 22
4.2.2 OPORTUNIDADES 22
4.2.3 DEBILIDADES 23
4.2.4 AMENAZAS 24
V. CONCLUSIONES 25
VI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 26
ANEXOS 28
Imágenes referenciales 28
Imagen 1 (pueblo) 28
Imagen 2( protestas) 28
Imagen 3 (enfrentamiento) 29
Imagen 4 (proyecto tía maría) 29
Imagen 5 (áreas de influencia) 31
Imagen 6 (perspectiva de la zona) 31
Gráficos estadísticos 32
Gráfico 1 32
Gráfico 2 32
Gráfico 3 33
Gráfico 4 33

2
TÍTULO: CONFLICTO MINERO TIA MARIA (AREQUIPA) 2019

I. INTRODUCCIÓN
El Conflicto Tía María, que tuvo lugar en el año 2019 en la región de Arequipa, Perú, se
convirtió en un importante acontecimiento socioambiental que generó confrontaciones
entre diversos actores sociales. El conflicto se originó a raíz del proyecto minero Tía
María, una iniciativa propuesta por la empresa Southern Copper Corporation (SCC),
con el objetivo de explotar un yacimiento de cobre en la provincia de Islay.

La controversia en torno a Tía María se centró principalmente en los posibles impactos


ambientales, sociales y económicos que la operación minera podría ocasionar en la
región. Mientras que la empresa SCC y el gobierno peruano defendían la viabilidad y
los beneficios del proyecto en términos de desarrollo económico y generación de
empleos, los opositores al proyecto, en su mayoría pobladores locales y organizaciones
sociales, expresaban preocupaciones sobre la calidad del agua, la salud de las
comunidades y el impacto en la agricultura, sector fundamental en la zona afectada. El
conflicto se manifestó en una serie de protestas, bloqueos de carreteras y
enfrentamientos entre la población y las fuerzas de seguridad desplegadas para
mantener el orden. Las movilizaciones y paralizaciones de actividades se extendieron
durante Ante la escalada de la situación, el gobierno peruano decidió declarar el estado
de emergencia en la provincia de Islay, lo que implicó la suspensión de derechos y
libertades individuales con el objetivo de restablecer el orden público. Sin embargo,
estas medidas no lograron poner fin al conflicto, que continuó generando divisiones y
debates acalorados en la sociedad peruana. varios meses, generando un clima de tensión
y descontento en la región.

El Conflicto Tía María no solo reveló los desajustes en torno a la explotación minera y
su impacto en el desarrollo sostenible, sino también la necesidad de promover un
diálogo constructivo entre los distintos actores involucrados, con el fin de buscar
soluciones que tomen en cuenta las preocupaciones ambientales y sociales, así como los
intereses económicos del país. En este informe, analizaremos los antecedentes, los
principales actores y las consecuencias de este conflicto, con el objetivo de comprender
mejor su contexto y sus implicaciones a nivel nacional e internacional.

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II. UBICACIÓN GEOGRAFICA (GOOGLE MAPS)
El proyecto Tía María no se ubica en el Valle de Tambo, se encuentra en la margen
derecha del río Tambo.

La Tapada es el yacimiento minero cercano al valle de Tambo, se ubica


aproximadamente a 2.5 kilómetros y a El Fiscal, el centro poblado más cercano, a 3.7
kilómetros.

En el caso de Cocachacra el Proyecto se ubica a 7 kilómetros de distancia.

2.1. OBJETIVOS
● Analizar los principales factores socioeconómicos y ambientales que
contribuyeron al surgimiento y desarrollo del conflicto Tía María en 2019.

2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS


● Examina cómo estos factores influyeron en las posturas y demandas de las
comunidades locales, las empresas mineras y otras partes interesadas.
● Evaluar los impactos socioambientales del proyecto minero Tía María,
considerando sus posibles consecuencias en el medio ambiente, la salud de las
comunidades locales y el sector agrícola.

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III. MARCO REFERENCIAL.
3.1 Antecedentes históricos:

Durante los años 2009 y 2015, las protestas surgidas ante la inminente construcción del
proyecto minero cuprífero Tía María pondría en agenda pública los potenciales riesgos
sociales, políticos y económicos que pueden derivarse de la articulación de fuerzas,
actores e intereses en torno a un proyecto minero. Su análisis pocas veces ha ofrecido
un marco sistémico de interpretación en función a las estrategias desplegadas por los
principales actores para la consecución de la situación final: impedir o viabilizar el
proyecto minero.

El proyecto minero Tía María se encuentra ubicado al sur de Perú en el desierto cercano
al valle de Tambo, en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, de la región
Arequipa.

La zona muestra antecedentes de impactos directos producto de otros proyectos de gran


dimensión. El impacto de los humos provenientes de las refinerías de Southern en Ilo
(Moquegua) fueron sin lugar a dudas uno de los antecedentes medioambientales con
mayores cuestionamientos no sólo de parte de la población local sino de las autoridades
locales y nacionales.

Otro factor de conflictividad sería las disputas relacionadas a que se derivaran aguas del
río Tambo para el Proyecto Pasto Grande. Desde entonces y debido a la percepción de
afectación de los agricultores arequipeños, se iniciaría un conflicto entre moqueguanos
y arequipeños. Años después como producto de incumplimientos con la dotación de
agua de parte de Moquegua hacia Arequipa, se iniciaría una etapa de conflictos y
movilizaciones sociales que tendría como principal objetivo obligar al gobierno a la
construcción de una represa para el valle arequipeño, para de esa manera poder
compensar las aguas derivadas para la represa de Pasto Grande. El conflicto terminó sin
solución clara pero esto generaría una importante percepción de una reducida
disponibilidad del recurso hídrico. Ello propicia que un proyecto minero como Tía
María, active preocupaciones elevadas sobre su potencial riesgo hídrico entre la
población local.

Las características del proyecto asumen la explotación bajo la modalidad de tajo abierto.
El proyecto Tía María comprende un área de 1,600 hectáreas con una longitud de 2,100
m aproximadamente y está conformado por dos tajos denominados “La Tapada” y “Tía

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María”. El área del tajo abierto de “La Tapada” comprende un área de 138 hectáreas, 1.8
kilómetros cuadrados, con una longitud de 2,600 m y un periodo explotación proyectada
para 18 años. El tajo abierto “Tía María” posee un área de 168 hectáreas, 1,68
kilómetros cuadrados, una longitud aproximada de 2,100 m y prevé un período de
explotación de 9 años.

Actualmente el proyecto está a cargo de la empresa minera mexicana Southern Perú


Copper Corporation, perteneciente al Grupo México, quien controla el 82% de las
acciones. En el año 2009, durante el segundo gobierno de Alan García, Southern,
anunció el nuevo proyecto minero en la provincia de Islay. El proyecto comprende la
creación de 3,000 empleos durante la etapa de construcción y 350 empleos permanentes
durante el funcionamiento regular. Así mismo, los puestos de trabajo indirectos
ascendían a 3500. Por otro lado, el monto estimado que el gobierno peruano recibirá por
impuestos y regalías mineras y otros ingresos durante la vida útil de la mina ascienden a
US$200 millones de dólares. El proyecto también contemplaba programas de desarrollo
comunal y de responsabilidad social.

La empresa inició su incidencia para generar apoyo al proyecto a través de programas


radiales y espacios comprados en medios locales. En la zona ya existían sectores de la
población hostiles a Southern. Para mayo del 2008, se conformó el “Frente Amplio de
Defensa del Medio Ambiente y Recursos Naturales” la que sería la primera
organización representativa del distrito de Cocachacra cuya presidencia recaería en Pepe
Julio Gutiérrez Zevallos, el auge inicial de la agrupación llevaría luego a que se
autodenominarse como “Frente de Defensa del Valle de Tambo”, teniendo como base
los comités de lucha de los distritos aledaños a Cocachacra: Dean Valdivia, El Arenal,
Punta de Bombón, Alto Boquerón, Ensenada y Cocachacra.

En el año 2009 se generó la primera reacción del Frente producto de la intención


manifestada de la empresa de hacer uso de las aguas subterráneas para las operaciones
de Tía María, mediante pozos en la cuenca valle del Río Tambo, en la zona de
Cocachacra. Las primeras reacciones de rechazo contra el proyecto minero lograron
articularse justamente porque se generalizó la creencia que el proyecto afectaría
gravemente la disponibilidad de agua, lo que a su vez tendría impacto directo en la
agricultura limitando la producción de arroz, caña de azúcar, etc.

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Lo anterior impulsó un activismo local inicial difundiendo los perjuicios potenciales
imputados al proyecto, a través de volantes, perifoneo y reuniones en zona del valle.
Aquí se nota una diferencia clara entre la doctrina de conflicto de los grupos
antimineros y aquella comúnmente utilizada por las empresas mineras. Las empresas
tienden a iniciar sus medidas de incidencia sobre las comunidades con acciones de
responsabilidad social hacia la población de su área de influencia, las que consisten en
diversas actividades de apoyo a la población usualmente en coordinación con los
representantes locales del Estado. Los antimineros por otro lado se dedican a operar
inicialmente sobre el sistema de creencias de la población local y mediante canales
ajenos a la estructura de poder estatal, tales como profesores de escuela, miembros de la
iglesia, juntas de regantes y diversas organizaciones que tienen una credibilidad mayor
frente a la población que la de los representantes formales del estado. El posterior
alineamiento de autoridades locales como alcaldes o gobernadores al movimiento
antiminero es, en buena medida, resultado de un efectivo trabajo de bases previo.
Existen hasta textos instructivos para activistas que señalan que debe ser el sistema de
creencias de la población el foco inicial de sus esfuerzos hostiles a la minería.

Este trabajo propagandístico inicial de los grupos antimineros tendría como punto
culminante la realización de una consulta popular donde la población expresó de manera
visible el rechazo a la minería en el valle. Esta articulación tenía el apoyo de un sector
de la sociedad civil, pero el rechazo de las autoridades locales. El alcalde provincial
Miguel Roñan Valdivia se opuso a la consulta pero algunos grupos de la sociedad civil
junto con algunos de los regidores impulsaron y llevaron a cabo la consulta popular
voluntaria, la misma que si bien carecía de carácter legal o vinculante fue importante
simbólicamente porque a pesar de no contar con la aprobación provincial, sí contó con
el apoyo de los tres alcaldes distritales del valle de Tambo. Los activistas lograron
financiar la consulta a través de colectas casa por casa y otras actividades de
recaudación de fondos. Finalmente, el 28 de octubre de 2009 se realizó la consulta
popular en los distritos de Cocachacra, Punta de Bombón y Deán Valdivia en la que más
del 90% de los votantes se pronunciaron en contra del proyecto. Evidentemente, estas
cifras fueron gestionadas por los propios actores impulsores de la consulta. La
participación real de la población que votó fue del 34% del padrón electoral disponible
en aquel momento, (PCM, 2015).

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Esta consulta no tuvo el efecto decisivo que logró la consulta realizada en
Tambogrande, Piura el 2002. En aquella ocasión la consulta tuvo un efecto definitivo en
la cancelación del proyecto. Esto no se dio en el caso de Tía María. Entre los motivos se
puede mencionar: la falta de una campaña en Lima que diera importancia mediática a la
consulta, la reducida participación de la población (34% del padrón vs 75% en el caso
de Tambogrande) y la falta de soportes externos a la consulta tales como la participación
de la Defensoría del Pueblo u ONGs internacionales como Oxfam y Mineral Policy
Center, EMCBC (Earthworks), etc. Estas ausencias, en el caso de Tía María, redujeron
la legitimidad interna y externa (ante las comunidades del área de Influencia y ante la
opinión pública nacional) de la consulta contra Tía María respecto a la consulta
realizada en Tambogrande Piura.

La consulta no modificó las proyecciones de ejecución del proyecto; no obstante crearía


las condiciones locales para la articulación de las primeras acciones de fuerza mayor. El
año siguiente el Frente Amplio de Defensa del Valle de Tambo, se reunió y convocó a
una asamblea junto con varias organizaciones de la sociedad civil. Como resultado de
esa asamblea se decidió convocar a un paro indefinido a partir del 14 de abril del 2010,
tomando la carretera Panamericana Sur. Se generan actos violentos cuando el terminal
terrestre de Mollendo se convirtió en un escenario de enfrentamientos entre pobladores
y policías. Los manifestantes incendian buses de la empresa Santa Úrsula y se registran
daños a la propiedad privada dentro del terminal. En ese mismo año se convocó a un
segundo paro bajo el lema “Agro Sí, Mina No”. Los enfrentamientos con la policía
durante ese paro llevaron al fallecimiento de 2 manifestantes.

La toma de la Carretera Panamericana se constituyó en el principal mecanismo de


acción directa por parte de los antimineros. Esto es así porque al ser la Panamericana la
principal carretera del país, su bloqueo constituye automáticamente una noticia de
relevancia nacional. Estas protestas conllevaron a la prensa a brindar espacio mediático
a las partes en conflicto lo que incluyó a voceros antimineros y dio cobertura
periodística a los enfrentamientos entre los movilizados y las fuerzas del orden. Esto
permitió desplegar la narrativa antiminera al gran público, lo que incrementó los costos
políticos para el gobierno central de defender el proyecto. Por otro lado, las tomas de la
Panamericana transmitieron una imagen de caos y desgobierno que afectó la aprobación
gubernamental, aún entre aquellos que tenían una imagen favorable del proyecto. Por
ello, la posibilidad del accionar físico de los antimineros de amenazar el tránsito en la

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Panamericana resultó siendo uno de los principales factores de riesgo para la viabilidad
de Tía María.

Fue durante este periodo que el Ministerio de Energía y Minas tomó la decisión de
solicitar a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) un
informe de revisión del Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Aunque en algunos
medios y voceros asumieron que UNOPS tenía algún grado de expertise ambiental
específico, UNOPS no es un organismo especializado en la revisión de estudios de
impacto ambiental y su rol consistió en la contratación de una consultora externa para
que realizara esta revisión. El informe respecto al EIA obtenido por UNOPS consignaba
138 observaciones al primer EIA planteado por la empresa. La divulgación en marzo de
2011 de los resultados de este informe llevó a una reacción en la población local y
líderes nacionales de opinión frente a la cual fue políticamente inviable para el gobierno
central seguir apoyando el proyecto tal como fue planteado.

El uso discursivo de las observaciones de la UNOPS ha sido sumamente relevante a lo


largo de este conflicto. La filtración del informe permitió a los opositores al proyecto
caracterizar a la Empresa como dispuesta a enviar un EIA sumamente deficiente y al
Estado como un actor dispuesto a aceptarlo. Dentro de esta narrativa estas
observaciones se transformaron, cada una de ellas, en riesgos ambientales del proyecto
y gracias a la intervención de un actor externo, como la UNOPS, los mismos no
pudieron ser aceptados. Uno de los impactos del informe UNOPS fue la caracterización
de la población de los Estudios que presentó la Empresa, viéndolos como una
herramienta de engaño; y a la institucionalidad pública de control de las actividades
mineras como sometida a los intereses mineros. Otro efecto del informe UNOPS fue
que facilitó deslegitimar el proyecto frente a líderes de opinión nacionales que no
estaban dispuestos o no tenían las competencias necesarias para analizar de manera
detallada las características actuales del proyecto. Dentro del razonamiento de estos
líderes de opinión, un actor externo como UNOPS, más creíble que Estado peruano,
encontró un número muy elevado de defectos en el proyecto y aún después de ello el
Estado y la Empresa pretendían afirmar que dicho proyecto no afectaría a la población.

Un ejemplo que grafica el impacto discursivo del estudio de UNOPS queda muy bien
representado en el comentario al respecto en “El Diario de Curwen”, un informativo vía
Youtube, en el que el presentador afirma: “El Estudio (se refiere al EIA de Tía María)
fue rechazado por la UNOPS un organismo internacional que da la certificación y
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viabilidad de este tipo de estudios. Pero ellos hicieron 138 observaciones, una manera
educada de decir que encontraron 138 ratones merodeando por ahí. El estudio estaba
lleno de trampitas que si no fuera por la UNOPS, los de Southern se hubieran salido con
la suya. Esta es la razón principal por la cual Arequipa no le cree a Southern”
(Caballero, 2015).

Durante el mandato presidencial de Ollanta Humala (2011- 2016). La empresa minera


gestionaría la presentación de un nuevo EIA, y tendría el apoyo inicial del gobierno
central y una postura favorable de la Gobernadora Regional de Arequipa Yamila Osorio.
A este punto con los antecedentes del conflicto, ya se encontraban articulados nuevos
actores sobre la escena local. A los productores agropecuarios del valle de Tambo, se
sumaron los líderes de las Juntas de Usuarios de riego, el frente de Defensa del Valle del
Tambo, así como organizaciones de la sociedad civil, grupos ambientalistas, ONG’s,
etc. Entre estas últimas destacaban la participación de la Red Muqui, Cooperacción,
Acción Solidaria para el Desarrollo, el Colegio de Abogados de Arequipa, etc. En esta
reanudación del conflicto se incrementó la cantidad de actores involucrados, de manera
más intensa y con una mayor relevancia noticiosa nacional.

A partir de ello en abril del 2011, se intensificaron las protestas que dejaron 3 personas
muertas por enfrentamientos con la Policía. En noviembre del 2013, Southern Perú
presentó el segundo Estudio de Impacto Ambiental al Ministerio de Energía y Minas, el
mismo que fue aprobado el año 2014 por el MINEM. Ello originaría que en mayo de
2015 se generase un clima de tensión y se retomasen las protestas contra el proyecto Tía
María. El 09 de mayo de 2015 el gobierno dispuso el ingreso de las fuerzas armadas a la
zona del conflicto. El 11 de mayo se inició el paro regional de 72 horas. Todo este
escenario, haría finalmente que el Ejecutivo opte por retirar el respaldo al proyecto y se
concrete su paralización. El día 15, el Presidente Ollanta Humala emitió un mensaje a la
nación en el que trasladaba la decisión de la suspensión del proyecto a la propia
empresa minera. El Presidente exigió a la firma “manifestar su voluntad” respecto al
proyecto y “ejecutar acciones concretas” para generar un entendimiento en la provincia
de Islay, en pro de la paz social y el desarrollo local. Así, el mismo 15 de mayo,
Southern Perú anunció una pausa de 60 días en la ejecución del proyecto Tía María,
pausa que sería luego aplazada indefinidamente.

3.2 Contexto socioeconómico:

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Según el último censo realizado en el año 2017 la población total de la provincia de
Islay alcanza los 52,034 habitantes. Según el propio estudio de impacto ambiental, la
economía de la población del distrito de Cocachacra, la más cercana al proyecto, se
concentra en tres principales actividades económicas: la actividad agrícola, que
representa el 46.71% de la PEA, el sector de industrias manufactureras (principalmente
la transformación de materias primas agrícolas), ocupa el segundo lugar representando
el 36.11% de la PEA y la explotación de minas y canteras representa la tercera actividad
económica de la población local..

Así, la población que se dedica a las actividades agrícolas asciende a más de 5,300
personas, de los cuales el 90% residen en los distritos de Deán Valdivia, Cocachacra y
Punta de Bombón, coincidentemente los distritos que concentran mayores niveles de
pobreza. Según el EIA, la explotación de canteras se encuentra en condición de
informalidad, dado que no están registradas.

3.3 Impacto ambiental y social:

Los opositores al proyecto minero Tía María han planteado una serie de
cuestionamientos ambientales en relación al Estudio de Impacto Ambiental (EIA)
presentado por Southern Copper. Algunos de estos cuestionamientos son:

● Canales de agua: Se ha señalado la disminución del flujo de agua en el canal La


Ensenada-Mejía-Mollendo, así como la presencia de altas concentraciones de
sólidos suspendidos y sustancias tóxicas en el río Tambo. Existe preocupación
sobre el impacto que la mina podría tener en la disponibilidad y calidad del agua
para la agricultura y el consumo humano
● Dirección de los vientos: Se plantea la necesidad de estudiar la dirección de los
vientos y la dispersión del polvo proveniente de la actividad minera, ya que las
partículas podrían llegar al valle y afectar aguas superficiales, suelos y cultivos.
● Ubicación de planta: Se ha expresado preocupación por la ubicación de la
planta de chancado primario y los depósitos de desmonte, debido a su
proximidad al Valle Tambo y al río Tambo, lo que podría afectar la calidad del
aire.
● Monitoreo del aire: Se ha cuestionado el número y ubicación de las estaciones
de monitoreo del aire, argumentando que no se ha considerado la ubicación de
potenciales afectaciones.

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● Polvo: Se ha señalado la falta de consideración del potencial contaminante del
polvo proveniente de los depósitos de sulfuros, que podría generar drenaje ácido
de roca y afectar la vida acuática.
● Depósitos en quebradas: La ubicación de los depósitos de desmonte y sulfuros
en las quebradas ha sido objeto de preocupación, ya que podrían generar drenaje
ácido de roca y afectar la calidad del agua.
● Lluvias: Se ha mencionado que la humedad relativa de la zona podría favorecer
la generación de aguas ácidas.
● Presencia de sulfuros: Existe preocupación por el riesgo de generación de
aguas ácidas cuando se exploren los tajos de La Tapada y Tía María, y se
produzca el contacto entre los sulfuros y la napa freática.
● Aguas subterráneas: Se ha planteado la posible conexión de las aguas
subterráneas de los tajos con el río Tambo, generando preocupación sobre el
impacto en el ecosistema acuático.

3.4 Relaciones y conflictos previos:

El conflicto en torno al proyecto minero Tía María en Perú ha estado marcado por una
serie de relaciones y conflictos previos.

Conflictos mineros en el Perú: Perú es un país con una larga historia de conflictos
sociales relacionados con la actividad minera. Las comunidades locales y los grupos de
activistas han expresado preocupación sobre los impactos ambientales, sociales y
económicos de la minería, así como sobre la distribución de beneficios y la
participación en la toma de decisiones.

Antecedentes en la región de Arequipa: La región de Arequipa ha sido escenario de


conflictos mineros en el pasado. Proyectos como el proyecto minero Cerro Verde y el
proyecto minero Las Bambas han generado tensiones y protestas en la región, lo que ha
influido en la actitud y percepción de la población local hacia nuevos proyectos
mineros, como Tía María.

Falta de confianza en las empresas mineras y el gobierno: Los conflictos previos en


la región y en otras partes del país han generado una falta de confianza en las empresas
mineras y en el gobierno. Las comunidades locales y los grupos de activistas han
argumentado que las empresas mineras no han cumplido con sus compromisos

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ambientales y sociales, y que el gobierno no ha protegido adecuadamente los derechos
de las comunidades y el medio ambiente.

Consulta previa y consentimiento: Las comunidades locales han expresado


preocupación por la falta de consulta previa y consentimiento en la toma de decisiones
sobre el proyecto Tía María. La consulta previa es un derecho reconocido a las
comunidades indígenas y locales, y su falta de implementación adecuada ha sido una
fuente de conflicto en diversos proyectos mineros en el país.

Impacto en la agricultura: La región de Arequipa es una zona agrícola importante, y


las comunidades locales dependen de la agricultura para su subsistencia. Existe
preocupación sobre cómo el proyecto Tía María podría afectar las tierras agrícolas, el
acceso al agua y la calidad de los recursos naturales utilizados en la agricultura.

3.5 Medidas de mitigación y compensación:

El EIA es un instrumento de gestión ambiental que debería permitir eliminar, y en todo


caso, minimizar significativamente los impactos negativos de un proyecto de inversión.
Cuando los daños son inevitables, el EIA debe contener medidas de mitigación,
remediación y compensación.

Pero la aprobación de un EIA no es la única decisión para que un proyecto se pueda


concretar. Hay otras antes y otras después. Es decir, existe una cadena de decisiones, en
donde la aprobación del EIA para la fase de explotación es tan solo una de ellas, por
cierto una de las más importantes.

En esa cadena, la primera decisión es el otorgamiento de las concesiones mineras. Ésta


se adopta mediante un procedimiento de aprobación casi automática, que se inicia con la
presentación de una solicitud formulada por el peticionario. En dicho procedimiento los
terceros (comunidades, población en general, o autoridades locales) solo pueden
intervenir para objetar el otorgamiento de la concesión si ésta se ubica en una zona
donde existe una prohibición expresa para la realización de actividades mineras, la
misma que debe encontrarse establecida en una resolución. La ley no señala la
posibilidad del establecimiento de prohibiciones legales para la minería metálica cuando
se trata de zonas agrícolas.

Sobre la base de las concesiones se elabora el proyecto minero y el estudio de


pre-factibilidad. La siguiente decisión es la aprobación del estudio ambiental para la

13
fase de exploración. En este caso se debe determinar si las medidas adoptadas para
manejar los impactos de las actividades de exploración (actividades que buscan
dimensionar y caracterizar el yacimiento minero) son las adecuadas. Sobre la base de
esta decisión se tramitan permisos para el uso del agua, explosivos, etc.

Con la información obtenida en las actividades de exploración se elabora el estudio de


factibilidad, en donde existe una descripción del proyecto con cierto nivel de detalle, y
sobre esa información se elabora el EIA para la fase de explotación. Con el
procedimiento de aprobación del EIA se tramitan un conjunto de otras autorizaciones
necesarias para el inicio de operaciones.

Como se puede apreciar hay un vacío en el proceso de toma de decisiones. La decisión


de ubicar un proyecto minero junto a un valle y los límites de la expansión minera no es
un tema que se debate a fondo en ningún momento de la cadena de decisiones. A tal
punto, que se podría reconfigurar el escenario económico productivo de un lugar,
siguiendo la ruta descrita, y no habría manera de detener el curso de esos
acontecimientos. Esta situación genera frustración para quienes viven de la agricultura
pues no existe un canal institucional que les permita abrir una discusión sobre las
opciones de desarrollo implícitas, algo que debía ser parte de un proceso de
planificación del desarrollo.

Como hemos señalado, el EIA no es el instrumento para definir si un proyecto va o no


va. Lo que evalúa es si los impactos de éste y las medidas para minimizarlos,
eliminarlos, remediarlos, o compensarlos han sido adecuadamente identificados y
planteados. Si no lo han sido, y existen serios riesgos de contaminación o de daño
ambiental o social, el EIA debería desaprobarse. Cuando ello ocurre, sobre el mismo
proyecto o su reformulación, se puede presentar un nuevo EIA.

Por lo tanto, en el procedimiento de evaluación del EIA se pueden realizar


observaciones sobre los posibles impactos de la operación, la forma de explotación, las
tecnologías empleadas, el plan de manejo de los impactos. Las objeciones podrían ser
tan de fondo, que se logre su desaprobación, lo que no quiere decir que el proyecto no
vaya más, como lo hemos señalado anteriormente.

Teniendo en claro que un buen EIA, no suple los vacíos generados por la falta de
planificación, la pregunta es si, en el caso de Tía María, el EIA aprobado garantiza que
los impactos del proyecto serán adecuadamente manejados.

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El EIA fue aprobado a pesar del riesgo ambiental y la mínima valoración económica de
los impactos ambientales. De acuerdo a norma: “Para valorizar económicamente el
impacto ambiental en los estudios ambientales debe considerarse el daño ambiental
generado, el costo de la mitigación, control, remediación o rehabilitación ambiental que
sean requeridos, así como el costo de las medidas de manejo ambiental y
compensaciones que pudieran corresponder, entre otros criterios que resulten relevantes
de acuerdo al caso (Artículo 26 Decreto Supremo No. 019-2009-MINAM).

3.6 Organizaciones y actores involucrados:

Entre los actores de este conflicto encontramos primero a los pobladores campesinos del
Valle de Tambo opositores al proyecto minero, y representados por sus líderes locales,
sociales y políticos, agrupados principalmente en el Frente Amplio de Defensa del Valle
de Tambo. Aplicando nuestro marco teórico sobre movimientos sociales comprobamos
que este Frente se convirtió en la principal estructura de movilización de recursos con
una capacidad de organización exitosa para sostener la oposición al proyecto minero
durante siete años, entre 2008 y 2015. Este Frente pudo organizar y sostener cuatro
paros indefinidos y su principal éxito ha sido la postergación del inicio de las
operaciones mineras. Sin embargo, resulta paradójico el hecho que, en el año 2015, este
Frente se desarticuló ante la aparición de evidencias de corrupción que involucraron a
sus principales dirigentes, quienes actualmente son acusados de tentativa de extorsión
en agravio de Southern, y de asociación ilícita para delinquir. Supuestamente estos
dirigentes exigieron a la empresa el pago de un millón y medio de dólares, a cambio del
cese de las protestas. Los demás actores del conflicto son: en un segundo lugar la
empresa minera Southern Copper Corporation quien es titular del proyecto minero Tía
María. Y, en tercer lugar, el Estado peruano principalmente a través del gobierno
nacional.

En la evolución del conflicto que presentamos en la Tabla N°1, encontramos dos


episodios de escalamiento a la fase de crisis con altos grados de violencia (años 2011 y
2015). En el primero de estos episodios se aprecian actos de sabotaje ante el intento de
aprobación del primer Estudio de Impacto Ambiental (EIA), y con resultados exitosos
para los grupos opositores. Esto ocurrió durante el gobierno aprista de Alan García
(2006-2011) cuya gestión estatal de los conflictos sociales se caracterizó por una falta
de prevención y de estrategia ante la conflictividad social, además de un acento
represivo y de criminalización de la protesta social. Además, los años previos (2010 y
15
parte del 2011) fueron años electorales y por lo tanto los intereses políticos tuvieron
influencia sobre el desarrollo del conflicto. En ese momento la población local ya
percibió de parte del gobierno central una gestión parcializada a favor del proyecto
minero, y a la vez una minimización y desacreditación de los motivos que esgrimían los
opositores. El segundo episodio de crisis fue en el año 2015 cuando los opositores
quisieron detener el inicio de operaciones de Southern en Tía María, luego de que el
MINAM aprobó el segundo EIA en agosto de 2014. La estrategia de los sectores
opositores fue la movilización popular que se radicalizó en marzo de 2015 y que,
durante dos largos meses, el Estado no pudo controlar. Ante ello el gobierno nacional de
Ollanta Humala (2011-2016) tuvo que declarar el estado de emergencia en la provincia
de Islay por 60 días. Luego de ello y hasta la actualidad (2020) no se ha podido iniciar
la construcción de Tía María porque las condiciones locales sociales siguen siendo
desfavorables al proyecto minero.

3.7 Consulta y participación ciudadana:

La empresa Southern Perú llevó a cabo el proceso de participación ciudadana en el


distrito de Cocachacra, provincia de Islay, entre finales de 2007 y mediados de 2008.
Tuvo como objetivos principales comunicar el primer EIA a los grupos de interés,
conocer las preocupaciones de los mismos y absolver las dudas correspondientes al
proyecto. Para este propósito se realizaron las siguientes actividades:

● Talleres de Consulta Previa, antes y durante la elaboración del Estudio de


Impacto Ambiental: Como resultado se logró informar efectivamente a la
población del área de influencia social directa e indirecta acerca del Proyecto Tía
María. Además, se identificó que la principal preocupación de la población es la
contaminación ambiental y, en segundo plano, el uso del agua de la zona.
Asimismo, se identificó que los aspectos que más demanda la población es la
generación de empleo y apoyo a la agricultura y la pesca.
● Desarrollo de Grupo Focal: Como resultado se obtuvo que el principal
problema de la zona es el acceso al agua. Otros problemas identificados son la
contaminación ambiental, deficiencias en el sector salud, entre otros. Algunas
propuestas de solución son aumentar el presupuesto para el sector salud,
creación de fuentes de empleo y microempresas.

16
● Entrevistas a Representantes de los Grupos de Interés: Se obtuvo que no hay
una clara predominancia respecto a si la población está de acuerdo o no respecto
al proyecto. Asimismo, se pudo identificar que los principales temores de la
población se basan en la posible contaminación del agua, lo cual afectaría a la
agricultura y la pesca. Por otro lado, un grupo considera que el proyecto es
fuente de desarrollo gracias al Canon Minero.
● Encuestas a la Población del Distrito Cocachacra: Como técnica de
investigación se utilizó la encuesta por muestreo probabilístico y se empleó una
muestra por conglomerados. Con ello, se obtuvo una muestra de 234 personas de
las localidades del distrito de Cocachacra para un nivel confianza del 95.5%.
Gracias a esta encuesta se obtuvo los siguientes resultados principales:

o Se obtuvo que un 66.2% de la población conoce el Proyecto Tía María; sin


embargo, un 33.8% la desconoce.

Tabla 1. Conocimiento de la población de las localidades del distrito de


Cocachacra, provincia de Islay, Región Arequipa sobre el Proyecto Minero
Tía María.
Fuente: [Link]
tia_maria/TIA_MARIA_PARTICIP_CIUDADANA.pdf Consulta: Mayo, 2020

3.8 Percepciones y opiniones de la población local:

Al mismo grupo de encuestados, se les hizo preguntas también acerca del Proyecto Tía
María. A continuación, se mostrará los resultados de las preguntas más relevantes del
caso para poder conocer la perspectiva general de los peruanos respecto a si el proyecto
en cuestión debería realizarse y cuáles serían las consecuencias de que esto ocurra.

La mayoría de los encuestados, el 63%, opina que los pobladores tienen razón respecto
al conflicto social, mientras que el 24% opina que las medidas que plantea 21 la minera
son ambientalmente seguras.. El porcentaje de personas en contra del proyecto ha
aumentado respecto al 2015.

17
FIGURA: Resultados de la pregunta: ¿Con cuál de estas dos opciones se
siente usted más cercano con relación a los conflictos en el Proyecto Tía
María?

Fuente:[Link]
- Acts-miner%C3%ADa-y-T%C3%ADa-Mar%C3%[Link] Consulta: Mayo,
2020

No solo la mayoría está en contra, sino que también desean que el proyecto quede
suspendido o se cancele definitivamente. De acuerdo a la encuesta, el 60% así lo
prefiere y solo el 10% quiere que el proyecto continúe.

18
Resultados de la pregunta: Sobre el Proyecto Tía María, ¿con cuál de las
siguientes opciones usted estaría más de acuerdo?

Fuente:
[Link]
Acts-miner%C3%ADa-y-T%C3%ADa-Mar%C3%[Link]

Consulta: Mayo, 2020

No obstante, la mayoría de los encuestados es consciente que, de cancelarse el proyecto,


habría más consecuencias negativas que positivas.

Entre las consecuencias más graves se tiene que las empresas extranjeras perderán el
interés de invertir en proyectos mineros en el Perú.

Resultados de la pregunta: ¿Cuáles serían las consecuencias de cancelarse el


proyecto?
Fuente:[Link]
- Acts-miner%C3%ADa-y-T%C3%ADa-Mar%C3%[Link]
Consulta: Mayo, 2020

Como comentario adicional, es interesante notar que los encuestados consideran que el
proyecto en cuestión es importante desde el aspecto económico, como igual sucede con
su perspectiva acerca de la minería en el Perú; sin embargo, también son conscientes
que existen problemas que aún no se solucionan, lo cual produce que la gran mayoría
esté en desacuerdo con la realización del proyecto.

19
IV. FODA
IV.1 ANÁLISIS FODA DEL CONFLICTO SOCIAL TIA MARIA
IV.1.1 FORTALEZAS
1.- Los pobladores del Valle de Tambo tienen una fuerte conexión con la tierra y la
agricultura, lo que les permite mantener una postura firme en su oposición al proyecto
minero.

2.- La oposición al proyecto minero ha logrado mantenerse unida y organizada a lo


largo de los años, lo que les ha permitido mantener la presión sobre la empresa y las
autoridades.

3.- El conflicto social ha llevado a un aumento en la participación ciudadana y en la


conciencia ambiental en la región de Arequipa.

4.- La oposición al proyecto minero ha logrado obtener el apoyo de organizaciones


sociales y políticas a nivel nacional, lo que les ha permitido ampliar su alcance y
visibilidad

IV.1.2 OPORTUNIDADES
1.- El conflicto social ha generado un debate a nivel nacional sobre la relación entre la
minería y el medio ambiente, lo que podría llevar a cabo cambios en la regulación y
supervisión de la industria minera en el futuro

2.- La empresa Southern Perú ha expresado su decisión de no iniciar el proyecto hasta


que no haya un mejor clima social, lo que podría abrir la puerta a un diálogo
constructivo con los pobladores del Valle de Tambo

3.- El conflicto social ha llevado a la creación de espacios de diálogo y negociación


entre los pobladores del Valle de Tambo, la empresa Southern Perú y las autoridades, lo
que podría llevar a soluciones a largo plazo

IV.1.3 DEBILIDADES
1.- La oposición al proyecto minero ha sido acusada de criminalización de la protesta
social, lo que ha llevado a la detención de algunos de sus líderes.

2.- La falta de confianza entre los pobladores del Valle de Tambo y las autoridades ha
llevado a un estancamiento en las negociaciones y ha dificultado la búsqueda de
soluciones.

20
3.- La falta de información clara y transparente por parte de la empresa Southern Perú
ha generado desconfianza y escepticismo entre los pobladores del Valle de Tambo

IV.1.4 AMENAZAS
1.- La falta de diálogo y soluciones a largo plazo podría llevar a un aumento en la
conflictividad social ya la posibilidad de enfrentamientos violentos.

2.- La falta de regulación y supervisión adecuada de la industria minera podría provocar


daños ambientales y sociales irreparables.

3.- La falta de apoyo y compromiso por parte del gobierno podría llevar a un
debilitamiento de la oposición al proyecto minero y a una mayor vulnerabilidad de los
pobladores del Valle de Tambo.

IV.2 ANÁLISIS FODA DEL PROYECTO TIA MARIA


IV.2.1 FORTALEZAS
1.-Recursos naturales:

La provincia de Islay cuenta con importantes recursos naturales, como minerales y agua,
lo que ha despertado el interés de la industria minera.

[Link]ón de empleo y desarrollo económico:

El proyecto minero Tía María tenía el potencial de generar empleo y atraer inversiones a
la región, lo cual podría haber contribuido al desarrollo económico local y nacional.

[Link] gubernamental:

El gobierno peruano respaldó el proyecto minero y consideró que era una oportunidad
para impulsar el crecimiento económico y la inversión extranjera en el país.

4. Experiencia empresarial:

Southern Copper Corporation tenía experiencia previa en la industria minera y había


desarrollado proyectos exitosos en otros países, lo que les proporcionaba conocimientos
técnicos y capacidad para implementar el proyecto.

4.2.2 OPORTUNIDADES
[Link]ón extranjera:

21
La implementación del proyecto Tía María habría atraído inversiones extranjeras al
país, lo que podría haber impulsado el desarrollo de la industria minera y otros sectores
relacionados.

[Link] de la infraestructura:

La construcción y operación del proyecto minero podrían haber requerido la mejora de


la infraestructura de transporte y servicios básicos en la región, lo que habría
beneficiado a la comunidad local.

3. Transferencia de tecnología:

La implementación del proyecto habría permitido la transferencia de conocimientos


técnicos y tecnología avanzada en minería a la región, lo que podría haber impulsado el
desarrollo de capacidades locales en ese sector.

4. Diversificación económica:

La actividad minera en la zona habría impulsado el crecimiento de otros sectores


económicos, como la construcción, el transporte y la provisión de servicios, generando
nuevas oportunidades de negocio y empleo.

4.2.3 DEBILIDADES
[Link] ambiental:

La población y las organizaciones sociales expresaron preocupación por el impacto


ambiental que el proyecto minero podría tener en la zona, especialmente en cuanto al
consumo y la contaminación del agua.

[Link] previa y participación ciudadana:

Hubo críticas hacia la falta de una consulta previa y una participación ciudadana
efectiva en el proceso de implementación del proyecto, lo que generó desconfianza y
malestar en la población local.

3. Desconfianza y falta de transparencia:

La falta de una comunicación clara y transparente por parte de la empresa y del


gobierno generó desconfianza en la comunidad, lo que llevó a la percepción de que no
se estaban tomando en cuenta sus preocupaciones y demandas.
22
[Link] social:

El conflicto generó divisiones y tensiones en la comunidad, así como protestas y


paralización de actividades, lo que afectó la convivencia y la estabilidad social en la
región.

4.2.4 AMENAZAS
[Link] en la salud y el bienestar de la población:

Los opositores al proyecto temían que la operación minera pudiera afectar


negativamente la salud de la población y la calidad de vida, debido a la posible
contaminación ambiental.

[Link]ón negativa de la empresa:

Southern Copper Corporation fue objeto de críticas y desconfianza por parte de algunos
sectores de la población, lo que afectó la imagen de la empresa y su relación con la
comunidad local.

[Link] de protesta y resistencia:

Las protestas y medidas de resistencia podrían haber continuado e incluso intensificado,


lo que habría generado conflictos adicionales y una mayor polarización en la
comunidad.

4. Legalidad y cumplimiento normativo:

La empresa debía cumplir con las regulaciones ambientales y laborales establecidas por
el gobierno peruano, y cualquier incumplimiento podría haber generado sanciones y
restricciones adicionales.

V. CONCLUSIONES
1.-En conclusión, el Conflicto Tía María del 2019 en Arequipa, Perú, resaltó las
tensiones entre el desarrollo económico y la preservación ambiental. A pesar de los
beneficios económicos planteados por la empresa minera y el gobierno, los opositores
expresaron legítimas preocupaciones sobre los impactos negativos en el medio ambiente
y las comunidades locales.

2.-El conflicto demostró la necesidad de un diálogo abierto y constructivo entre todas


las partes involucradas. Destacó la importancia de considerar los aspectos sociales y

23
ambientales en la toma de decisiones y de involucrar a todas las partes interesadas en el
proceso.

3.-Es fundamental aprender de este conflicto y abordar los desafíos de la explotación de


recursos de manera más sostenible. El diálogo, la transparencia y la participación
ciudadana son cruciales para encontrar soluciones que equilibren los intereses
económicos con la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades.

4.-Referentemente concluyendo llegamos a que, en última instancia, el conflicto nos


recuerda la importancia de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la
sostenibilidad para garantizar un futuro próspero. Solo a través del diálogo y la
colaboración podremos lograr avances significativos hacia un desarrollo sostenible y
equitativo.

VI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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VEZ EN EL OJO DE LA TORMENTA. [Link]. Recuperado el 20 de junio

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SOCIAL Y ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN UTILIZANDO EL MÉTODO

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SPDA Actualidad Ambiental. (2015). 10 puntos que debes revisar para entender

el conflicto por el proyecto Tía María | SPDA Actualidad Ambiental.

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-para-entender-el-conflicto/

25
Stakeholders. (2019). Tía María: Génesis y diagnóstico de un conflicto ocluido.

Stakeholders Sostenibilidad.

[Link]

onflicto-ocluido/

26
ANEXOS
Imágenes referenciales
Imagen 1 (pueblo)

Imagen 2( protestas)

27
Imagen 3 (enfrentamiento)

Imagen 4 (proyecto tía maría)

v
28
Imagen 5 (áreas de influencia)

Imagen 6 (perspectiva de la zona)

29
Gráficos estadísticos
Gráfico 1

Gráfico 2

30
Gráfico 3

Gráfico 4

31

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