Crisis de 2001
Antecedentes
En 1983 fue restaurada la democracia en Argentina. El país había estado
arrastrando problemas económicos desde la dictadura militar y la prioridad del
nuevo gobierno de Raúl Alfonsín fue estabilizar la economía.
Para ello se pidieron varios préstamos que posteriormente el país no pudo
pagar, lo que causó desconfianza en la divisa argentina y conllevó una
hiperinflación para 1989.
La solución del presidente Carlos Menem fue la Ley de Convertibilidad del
Austral, una medida que equiparó el valor de un peso argentino al de un dólar
estadounidense y con la que el gobierno mantuvo una circulación de pesos
similar a la de los dólares en reserva.
Argentina no fue capaz de pagar su deuda externa e incurrió en nuevos
préstamos. Su actividad económica continuó decayendo y, al tomar el poder
Fernando de la Rúa, la desconfianza en la divisa argentina, la falta de billetes y
el temor ocasionado por la escasa circulación provocó el pánico financiero.
Causas de la crisis
La principal causa fue la crisis económica que Argentina estaba viviendo desde
años atrás. Esta ocasionó un malestar general entre la población, ya que la
pobreza había aumentado y el poder adquisitivo era cada vez menor.
La causa final fue el corralito impuesto por el presidente Fernando de la Rúa,
que llevó el malestar hasta una revuelta que exigía su dimisión y el fin de la
medida.
La crisis
Inmediatamente comenzaron las protestas. En muchos lugares del país
comenzaron a producirse saqueos por parte de indigentes o personas
desempleadas, pero la situación se puso tensa cuando aumentaron los robos y
los ataques organizados por delincuentes a los grandes almacenes. Esto hizo
que siete personas murieran a manos de la policía o de comerciantes. Ante
esta situación tan grave. Debido a ello, millones de personas comenzaron a
protestar en todo el país, lo que se conoció como el cacerolazo (protesta donde
los manifestantes hacen ruido con cacerolas u otros utensilios domésticos). Las
personas se acercaron a la Casa Rosada exigiendo la renuncia del presidente,
recibiendo una gran represión al día siguiente en distintos puntos,
especialmente en la Plaza de Mayo (donde se concentraron los manifestantes).
El abuso policial se transmitió en vivo por los distintos canales y, al final del día,
unas 39 personas habían muerto en todo el país. El presidente De la Rúa, cada
vez más rechazado, se vio en la obligación de renunciar al final del día, una
escena simbólica en la que se retiró de la Casa Rosada en un helicóptero para
evitar a los manifestantes.
Otros datos
Se desató una crisis política, económica, institucional y social debido a la
restricción de la libre disposición del dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas
corrientes y cajas de ahorro.
Es decir, la población no podía sacar su dinero de los bancos, medida que fue
tomada por el gobierno con el objetivo de evitar la salida de dinero del sistema
ante una ola de pánico bancario.
Este estallido social tuvo lugar entre el 18 y el 20 de diciembre del año 2001. El
corralito causante del estallido tuvo lugar el 2 de diciembre del mismo año, tan
solo unas semanas atrás.
Inmediatamente comenzaron las protestas y las huelgas que condujeron a la
crisis. El clima de inestabilidad se mantuvo hasta el año 2002, cuando el PIB
retomó su crecimiento.
Esos días estuvieron atravesados por un estallido social que fue reprimido en el
marco de un Estado de sitio, dejando un saldo de 38 muertos, cientos de
heridos, 4000 detenidos en todo el país.
El país atravesaba el fin de la Convertibilidad y la medida del "corralito" que
limitó a 250 pesos/dólares la extracción de dinero en los bancos, escaló el
malhumor social expresado en cacerolazos que se reiteraban cada noche; se
registraron múltiples saqueos a supermercados, almacenes y comercios de
todo tipo.
19 de diciembre
Como respuesta al estallido, De La Rúa anunció el 19 de diciembre de 2001,
poco después de las 19 y mediante una cadena nacional, que había decidido
“decretar el Estado de sitio para asegurar la ley, el orden y terminar con los
incidentes”.
Tras el anuncio, se registraron diferentes protestas a lo largo del país y una
multitud se concentró esa noche en la Plaza de Mayo al grito de “Que se vayan
todos, que no quede ni uno solo”, consigna que se generalizó y se volvió uno
de los lemas que caracterizó las protestas.
En un intento de controlar las manifestaciones y el caos social, el Gobierno
desplegó a las fuerzas de seguridad, que reprimieron a quienes se habían
movilizado.
20 de diciembre
A las 16, De la Rúa anunció por cadena nacional que no dejaría la Presidencia
y, durante el mensaje que duró 11 minutos, convocó a un acuerdo para
reformar la Constitución.
Se trató de una "última jugada" para recomponer la situación de su Gobierno.
Luego de no haber recibido apoyo ni por parte del radicalismo, ni del poder
económico, redactó su renuncia.
Poco después de las 19, cuando ya la policía usaba balas de verdad contra los
manifestantes, De la Rúa dejó la Casa Rosada y su gobierno, en el helicóptero
presidencial. La imagen se convirtió en un símbolo de la caída del proyecto
político y económico de la gestión.
El 21 de diciembre, por la mañana, concretó su última acción: derogó el Estado
de sitio. A su salida, le sucedieron cinco presidentes en una semana.
Finalmente, Eduardo Duhalde ocupó la presidencia hasta 2003, cuando Néstor
Kirchner asumió como jefe de Estado.