Diccionario jeroglífico maya
AGRADECIMIENTOS
Al Doctor D. Alfonso Lacadena García-Gallo, catedrático de Antropología de América de la
Facultad de Geografía e Historia (Departamento de Historia de America II) de la Universidad
Complutense de Madrid, eminente epigrafista y destacado lingüista tristemente desaparecido en 2.018.
Fue este distinguido profesor quien argumentó el desciframiento de los logogramas LOK = / lok / = “salir,
escapar”, AN = / a[h]n / = “andar, caminar”, HA’AL = / ha’al / = “lluvioso, húmedo, mojado”, WOL = / wol / = “
pelota, bola”, WI = / wi / = “raíz, tubérculo”, entre otros, o del término LAKAM = / lakam / = (1) “grande” (2)
“estandarte, bandera” (3) título administrativo de funcionarios de rango intermedio que se encargaban de
reunir el tributo y hacer leva de guerreros en sus unidades administrativas, así como la identificación de
los determinativos semánticos de ”fuego”, “alimento” o el cartucho que envuelve los días del Tzolk’in como
K’IN = / k’in / = “dia”
En el ámbito de la sintaxis reconoció que el patrón de “nombre más títulos de cargo y rango”
era el que correspondía al subgrupo ch’olano y, por lo tanto, era el que predominaba en las inscripciones,
contrario del patrón de títulos más nombre, que respondía a las lenguas yucatecas. Contribuyó a
comprender las reglas de la composición de la escritura maya al identificar en 2001 los métodos de
abreviación o subrepresentación por medio del síncope y el apócope de consonantes. Con relación al
origen del silabario, sustentaba que los mayas no inventaron su escritura sino que la heredaron de
pueblos de habla mixe-zoqueana, de donde los mayas tomaron los primeros silabogramas valiéndose de
recursos como la modificación de signos heredados, así como el diseño de dígrafos y jeroglíficos
acrofónicos (2010).
Junto con Soren Wichmann –Doctor por la Universidad de Copenhague- postulaba la
existencia de lenguas vernáculas mayences que, durante los siglos VII y VIII, afloraban tímidamente en
las inscripciones, en medio de la lengua cholana oriental, oficial y de prestigio. De este modo identificaron
al menos cuatro áreas regionales vernáculas: una de tipo tzeltalano, otra ch’olana oriental, otra proto-
yucatecana y la ch’olana occidental(1) .
Respecto a la morfología(2) defendía la tesis de que el verbo maya incide en el aspecto más
que en el tiempo, identificando el sufijo incompletivo / -e’l / para verbos intransitivos de raíz, hallazgo que
lo convenció de que las lenguas de las inscripciones era de tipo ergativo completivo, es decir, que a
través de pronombres absolutivos se marca del mismo modo los objetos de verbos transitivos y los
sujetos de los intransitivos(3). Además, identificó dos formas de hacer la voz pasiva, una para verbos
transitivos con estructura CVC y otra para verbos que obedecen a una estructura diferente. Asimismo,
identificó tres modalidades para crear la voz antipasiva así como la existencia de un sufijo / Vj / o / -iij /,
que servía para convertir sustantivos y adjetivos en verbos intransitivos.
No obstante, sus aportaciones más polémicas tuvieron lugar en el ámbito de la fonología al
intentar refinar el modelo de armonía y disarmonía vocálica propuesto en 1998 por Houston, Stuart y
Robertson, postulando, en coautoría con el lingüista danés Soren Wichmann, la existencia de dos clases
especiales de disarmonía: una para marcar la presencia de vocales largas dentro de los núcleos
vocálicos, y otra para vocales glotalizadas o rearticuladas. Estas reglas también la hacían extensivas al
campo de los sufijos morfológicos que generaron el desacuerdo académico con los epigrafistas
estadounidenses no resueltas hasta la fecha.
(1) En el año 2.000 Stephen D. Houston, John S. Robertson y David S. Stuart habían mostrado que la lengua representada en las
inscripciones era de filiación ch’olana oriental, emparentada con el cholti y el chorti.
(2) morfología es la parte de la gramática que estudia la estructura de las palabras y de sus elementos constitutivos.
(3) “advanced workshop Grammar of hieroglyphic maya”. A. Lacadena & A. Davletshin. Bruselas. 2013
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Otra discordancia concierne al sistema de transliteración de los logogramas, pues mientras los
estadounidense defienden una “modalidad estrecha” (por ejemplo, TUUN o B’AAK, los epigrafistas
europeos y mesoamericanos abogan por que los logogramas tengan un valor plano, siendo la longitud
vocálica un producto del proceso de lectura y no de escritura, por lo cual prefieren una “transliteración
amplia” (verbigracia TUN o B’AK ), realizando la duración vocálica en el segundo paso del análisis, es
decir, la transcripción. Asimismo defendía que tanto los textos jeroglíficos como los alfabéticos mayas de
la época colonial debían contener de forma obligatoria los cinco pasos llamados transliteración,
transcripción, segmentación morfémica, glosas morfológicas y traducción. No solamente había que
traducir el léxico y la morfología, sino también el orden sintáctico entre una lengua y otra.
Otro sistema de escritura en el que trabajó durante muchos años fue el náhuatl, afirmando que
esta escritura jeroglífica constaba de logogramas y silabogramas acrofónicos abiertos V o CV, empleaba
recursos del rebus y la complementación fonética, contaba con reglas de subrepresentación, uso de
alógrafos, además de ser de origen prehispánico y no un sistema influenciado por el alfabeto latino. A.
Lacadena comenzó a publicar sus estudios al respecto, así como su silabario náhuatl a partir del año
2008 esfuerzo que fue seguido por otros epigrafistas como Margarita V. Cossich Vielman, Albert
Davletshin, Chistohphe Helmke, David S. Sutartd, Soren Wichman, Marc. U. Zender o Erik Velásquez
García.
A. Lacadena Garcí[Link] fue también cofundador en 1996 de las Conferencias Europeas de
Mayistas del que fue uno de los principales activistas junto al también hoy desaparecido Erik Boot (1962-
2016), organizando la Octava (2003) y decimoquinta (2010)(4) Conferencia Maya Europea celebradas en
Madrid. Es en ésta última en la que junto a su discípulo Juan Ignacio Cases Martin(5) presentaron un
vocabulario maya jeroglífico (maya clásico) como Apéndice XI del cuaderno de trabajo 2 (Apéndices), del
curso de introducción a “la escritura maya”. Es este vocabulario, junto con el publicado por Erik Boot(6) ,
Peter Mathews y Péter Bíró (7) , la edición de John Montgomery con Christophe Helmke (8) así como el
Diccionario temático maya clásico-español incluido en la obra “introducción a los jeroglifos mayas” (2010)
de Harri Kettunen & Chistophe Helmke los que han servido de base para elaborar el capítulo XI:
Diccionario, de este trabajo, actualizados por el autor.
Asísmimo, tengo que agradecer al Dr. Erik Velásquez García, doctor en Historia del Arte por
la Universidad Nacional Autónoma de México, donde obtuvo su grado en 2009 con la tesis “Los vasos de
la entidad política de ’Ik’: una aproximación histórico-artística” y Autor de dos comentarios al Códice de
Dresde (Arqueología Mexicana, 2016 y 2017”, “La escritura jeroglífica maya” (2017) o sobre el Códice
Grolier (9), así como su excelente y sentido panegírico a su maestro D. Alfonso Lacadena García Gallo (10) ,
(algunos de cuyos párrafos se incluyen en este apartado), y otras publicaciones de su extensa
bibliografía, los que me han permitido comprender los conceptos básicos de la escritura jeroglífica, su
significado así como las debidas aclaraciones a sus conceptos linguísticos o morfológicos. Su prolijo y
pormenorizado detalle de citas y referencias bibliográficas me han ampliado un sin fin de conocimientos
claves de la de la cultura mesoamericana.
(4) la 15ª Conferencia Maya Europea, patrocinada por la Asociación Europea de Mayistas (Wayeb), la Sociedad Española de
Estudios Mayas y la Universidad Complutense de Madrid tuvo lugar en los locales del Museo de América de Madrid entre el 29
de noviembre y 4 de diciembre.
(5) Juan Ignacio Cases Martín, junto con Verónica A. Vázquez López tradujeron al castellano en el año 2010 la obra “Introducción
a los Jeroglifos mayas”, de Harri Kettunen y Chistophe Helmke.
(6) “The Updated Preliminary Classic Maya-English, English-Classic-Maya Vocabulary of Hieroglyphic Readings”. Abril 2009.
[Link]
(7) ”Diccionario de Jeroglíficos Mayas” (2006) [Link]
(8) “Diccionario de Jeroglíficos Mayas (2007) [Link]
(9) “El devenir de la Gran Estrella. Reflexiones sobre el lugar histórico que ocupa el Códice Maya de México en el contexto de los
registros tardíos del planeta Venus en Mesoamérica”. Erik Velasquez García. 2018
(10) “In memoriam Alfonso Lacadena García-Gallo (1964-2018)”. Erik Velásquez García.2018
Diccionario jeroglífico maya
No quiero terminar esta apartado sin mencionar a Harri Kettunen por su trabajo “un viejo
eufemismo con ropa nueva: observaciones sobre un posible difrasismo de muerte en la escritura
jeroglífica maya”, o los estudios sobre datación de la cerámica “Nasal Motifs in Maya Iconography”
Second Revised Edition 2006 (726 pag.) y especialmente su “Introducción a los jeroglifos mayas”. (2004)
y (2010) escrito en colaboración con Chistophe Helmke que me han aportado los conocimientos y
despertado la curiosidad intelectual por su desciframiento, escuelas y tendencias actuales de este tipo
de escritura.
Asimismo, han sido la base para la elaboración de los capítulos II, III y VII de este trabajo
D. Alejandro José Garay Herrera por su tesis de licenciatura titulada “La carga del K'uhul Ajaw:
legitimidad y gobierno en el reinado de Waxaklajuun Ub'aah K'awiil de Copán (695-738 d.C.)”. Nueva
Guatemala de la Asunción de Agosto de 2017 en la que acompaña un listado de logogramas elaborado
por A. Lacadena García-Gallo e Juan Ignacio Cases Martin presentado junto al vocabulario maya
jeroglífico (maya clásico) como Apéndice XI del cuaderno de trabajo 2 (Apéndices), del curso de”
introducción a la escritura maya europea”, -mencionado anteriormente-, la obra de Erik Boot de “The
Human Hand in Classic Maya Hieroglyphic Writingy”; el catálogo de signos elaborado por Alexandre
Tokovinine “Beginner’s visual catalog of maya hieroglyphs” (2017) así como la obra de Martha J. Macri
Gabrielle Vail publicada en 2009 “The New Catalog of Maya Hieroglyphs, Volumen 1: The Classic Period
Inscriptions (The Civilization of the American Indian Series)(2013) y volumen 2 The Codical Texts”(2009)
a los que se han incorporado las investigaciones y desciframientos de otros logogramas como HUL
(Christian M. Prager) ; IB ( Alesandre Tokovinine); YEJ (G. Bernal Rometuart) ; WAN ( G. Bernal
Romero); XAN (Christian Pager & Elisabeth. Wagner) ; TZAK (Tim Knowlton) ; TZ’AK ( David Stuart ) ;
NAB y JATZ ( Marc Zender); YAH (Nikolai Grube) ; SITZ (Yuriy Polyukhovych) ; YUK (octavio Q. Esparza
Holguin & E. Velásquez) ; BAH ( Marc Zender); MUK (Peter Biro, Bárbara MacLeod & Michel Grofe) ; AJ
K’UHUN (Sarah Jackson & David Stuart) ; o silabogramas como: t’i (Albert Davletshin & Peter Biro ; xu
(Luis Lopes & A. Davletshin) ; we (Marc Zender, Dimitri Beliaev & Albert Davletshin ), etc. etc.
El capítulo V sobre Gramática se ha fundamentado en las publicaciones de Soren Wichmann:
“The Grammar of the Half-Period Glyph” ; A. Lacadena y Albert Davletshin: “advanced workshop
Grammar of hieroglyphic maya”. A. Lacadena & A. Davletshin. Bruselas.(2013) y Danny Law and David
Stuart: “chapter 6 classic mayan: An overview of language in ancient hieroglyphic script”.(2017). Es
preciso señalar la publicación por Sven Gronemeyer titulada “ the orthographic conventions of maya
hieroglyphic writing being a contribution to the phonemic reconstruction of classic mayan”. Bundoora.
Victoria (Australia) (2014) en la que adjunta una ingente base de datos con términos y expresiones del
maya clásico con su respectiva Transliteración; Transcripción, caso gramatical e indicación del
monumento, Región de ubicación y su datación, así como del nombre y fecha del epigrafista que hizo su
primera lectura.
Confío en que este trabajo sirva para la difusión, aprendizaje y conocimiento de la escritura
jeroglífica maya, tal y como así deseaba nuestro maestro, profesor y antiguo compañero de clase el
Doctor D. Alfonso García-Gallo. De su resultado, el lector juzgará.
Antolin Valverde Rodríguez.