CUATRO RAZONES POR LA CUAL EL APÓSTOL PABLO NO SE
AVERGUENZA DE PREDICAR EL EVANGELIO SEGÚN ROMANOS 1:16-17.
RAFAEL ANDRÉS GÓMEZ GUZMÁN
PASTOR: STEVEN LAWSON
PREDICACIÓN EXPOSITIVA
SEMINARIO REFORMADO LATINOAMERICANO
MEDELLÍN, COLOMBIA
Introducción
La predicación del evangelio siempre ha sido el reto más grande del cristiano, ya
que, al hacerlo, en muchos lugares, es sinónimo de peligro por las políticas o
escepticismo de dichas zonas. Esto ha provocado que muchos llamados cristianos estén
atemorizados y, en muchas ocasiones, con vergüenza de llevar este mensaje, aun
entendiendo que es necesitado por cada ser humano en la tierra y que no existe en el
mundo otro mensaje por la cual una persona pueda ser salva de la ira de Dios.
El Apóstol Pablo entendió muy bien el llamado a la predicación. Es cierto, que
el llamado apostólico que recibió Pablo, ya no existe hoy día, pero la responsabilidad a
predicar el evangelio sigue vigente para cada creyente, no ha cambiado. Para Pablo, esto
era lo más importe de su vida porque sabía que aparte de este mensaje solo hay
condenación y esto motivó al Apóstol a pesar de los peligros que esto le traería.
Por tal razón, en este ensayo se dispondrá a explicar brevemente el motivo del
deseo de este hombre a predicar con su vida el evangelio a una nación que odiaba dicho
mensaje acerca de un salvador llamado Jesús.
Autor
Todos los antecedentes que se tienen de Pablo, prácticamente, es la información
que aporta la misma Biblia acerca del Apóstol; la manera en la que fue educado y de
cómo perseguía la iglesia del Señor y, a la vez, la forma en la que el Señor lo eligió para
Su propósito de predicarles a los gentiles. En conclusión, dice Ropero que “todo lo que
se sabe de su vida procede de las noticias fragmentarias que él mismo da en sus cartas
respecto a su origen, conversión y labores misioneras.”1
Después de ser perseguidor de la iglesia, como lo explica el libro de los Hechos
en el capítulo 6, donde muestra la forma de cómo Pablo trataba a los cristianos del
primer siglo, pasó a ser perseguido por el motivo de predicar el evangelio
posteriormente de tener un encuentro con el Señor.
Texto en contexto
Pablo escribe esta carta a una iglesia que aún no lo conocía personalmente, pero
a la que él deseaba visitar. En los primeros 15 versículos, el apóstol Pablo introduce la
carta, manifestándoles, entre otras cosas, su ardiente deseo de ir a ellos para
compartirles el evangelio. En los versos correspondiente a este escrito, el Apóstol Pablo
les proporciona una síntesis maravillosa del contenido del evangelio que él introduce
con una paradójica declaración. Si se observa detenidamente el verso 16, el Apóstol
dice que anhela ir a roma porque no se avergüenza de predicar evangelio. Ahora, esta
declaración es extraña, porque humanamente hablando Pablo tenía todas las razones del
mundo para avergonzarse del evangelio. MacArthur expone que por predicar el
evangelio:
1
A. Ropero, Pablo, Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, ed. Alfonso R. Berzosa
(Barcelona: Clie, 2013), 1855.
Pablo había sido encarcelado en Filipos, expulsado de Tesalónica, sacado
en secreto de Damasco y Berea, escarnecido en Atenas, considerado
como un loco en Corinto y declarado un blasfemo y transgresor de la Ley
en Jerusalén. Fue apedreado y dejado por muerto en Listra. Algunos
paganos del tiempo de Pablo catalogaron el cristianismo como una forma
de ateísmo porque creía en un solo Dios y como canibalismo debido a
una interpretación incorrecta de la Cena del Señor.2
Cualquier persona se habría sentido tentado a cambiar de compromiso antes que
seguir colocando en peligro su integridad física y mental por causa del evangelio. Pero
todo esto no logró intimidar al Apóstol, porque lo que movía a Pablo era esa pasión de
proclamar el mensaje de salvación a todos los hombres y dejarles saber el gran
problema que éstos tenían con el Dios todo poderoso. Ahora bien, el propósito
primordial del Apóstol al Escribir dicha carta “fue para enseñar las grandes verdades del
evangelio de la gracia a creyentes que nunca habían recibido instrucciones
apostólicas.”3
El evangelio es el poder salvador de Dios
Pablo sabía y estaba bastante seguro que ese mensaje que resultaba tan absurdo
para la mente humana, específicamente los filósofos de la época en la que vivió el
apóstol, era en realidad el poder omnipotente de Dios para salvar a los pecadores. Algo
que expresa en 1 Cor. 1:25 cuando dice que lo débil de Dios es más fuerte que los
hombres. Pablo estaba convencido de ese poder transformador de Dios porque él mismo
lo había experimentado y “no rehuía proclamar públicamente su compromiso con
Cristo. No se avergonzaba de decir públicamente “soy cristiano”.”4
2
John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos 1-8, trad. de John Alfredo
Bernal López (Grand Rapids, MI: Portavoz, 2002), 77.
3
John MacArthur, Comentario a la Biblia: Isaías, trad. de Luis Magín Álvarez (Nashville, TN: Vida,
2015), 1536.
4
Evis Carballosa, Romanos: Una Orientación expositiva y Práctica (Grand Rapids, MI: Portavoz, 1994),
17.
Pablo no se avergüenza del evangelio, porque no existe en el mundo ningún otro
mensaje como el evangelio y, es exactamente el mismo consejo que le da a Timoteo en
la segunda carta. No hay terapia que pueda hacer lo que solo el evangelio es capaz de
hacer en la vida de un ser humano y el apóstol sabía esto por experiencia propia. Hubo
una época en la que Pablo aborrecía con todo su corazón el nombre de Jesús. Buscaba
destruir el cristianismo; era un blasfemo, pero el poder de Cristo cambió su vida a tal
punto que ese Jesús que aborrecía, se convirtió en el ardor de su vida.
De manera, que la razón por la cual se necesita el evangelio, no es porque las
personas se sientan solas, no es porque se experimenta un vacío existencial que necesita
ser llenado, es porque existe un serio problema con la justicia de Dios a causa de del
pecado (Romanos 3) y es aquí el gran problema de la humanidad. Esto lleva al Apóstol
a llevar el mensaje a Roma porque el mensaje del evangelio es la única solución
provista por Dios para resolver dicha situación.
La universalidad el evangelio: Judío y Griego
El evangelio es para todo el mundo, porque cada ser humano necesita lo que le
evangelio ofrece. No importa si es rico, pobre, famoso, desconocido, no hay una sola
persona en todo el planeta que no necesite el evangelio y “con estos dos nombres (Judío
y Griego), el Apóstol, ha querido designar a toda la raza humana.” 5 Existe una sola
oferta de salvación para todo el mundo. No hay un salvador para los judíos y otro para
los griegos, es el mismo salvador para todos. En 1 Tim. 2:5 se lee: Porque hay un solo
Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
Esta es otra de las razones por la que Pablo quiere ir a predicar el evangelio,
porque es para todos. Es para un mentiroso con Zaqueo el publicano, es para un
5
Juan Calvino, Comentario a la Epístola a los Romanos, trad. de Claudio Gutiérrez Marín (Grand
Rapids, MI: 2005), 25.
blasfemo y perseguidor como el mismo Pablo, es para un moralista como Nicodemo, es
para todos, siempre y cuando se reconozcan los pecados y se confíe únicamente en
Cristo para salvación. Es creer en Cristo y en nadie más.
La perfecta provisión de Dios en el evangelio: La Justicia de Dios (verso 17ª)
La correcta interpretación de este texto a finales de la edad media, produjo una
de las más grandes revoluciones, uno de los más grandes avivamientos en toda la
historia de la iglesia (La Reforma), cuando a un monje alemán llamado Martín Lutero le
encargaron enseñar la carta de Pablo a los Romanos en la universidad de Wittemberg.
Según la historia, Lutero estudió abogacía por un tiempo antes de hacerse monje.
Entonces, entendía muy bien cómo funcionaba la ley. Así que, cuando Lutero empezó a
estudiar esta carta estaba desesperado consigo mismo, porque no sabía cómo él podía
llegar a agradar a un Dios perfectamente justo. La pregunta que surge acerca de la
Justicia de Dios es la siguiente ¿Cómo se puede llenar la medida de justicia exige siendo
un pecador?
Hasta que Lutero pudo entender que Pablo no estaba hablando del carácter justo
de Dios, sino de la justicia que Dios proporciona como un regalo gratuitamente por
gracia por medio de la fe a los que no tienen justicia. Esta es la justicia que viene de
Dios hacia el pecador. Es la justicia que él suministra como una dádiva, como un don de
gracia por medio de su hijo Jesucristo. Lutero, después de haber entendido la Justicia de
Dios expresó lo siguiente:
Pues la justicia de Dios es la causa de la salvación. Y como ocurrió con
el "poder" de Dios, también con la "justicia" de Dios debe entenderse no
aquella por virtud de la cual él es justo en sí mismo, sino la justicia por la
cual nosotros somos hechos justos por Dios. Y ese "ser hecho justo"
ocurre por medio de la fe en el evangelio. 6
6
Martín Lutero, Comentarios de Martín Lutero: Romanos, trad. de Erich Sexauer, Vol. 1 (TERRASSA,
Barcelona: CLIE, 2003), 24.
Se acuerdan la pregunta que se hizo anteriormente de ¿Cómo se puede llenar la
medida de justicia exige siendo un pecador? Bueno, la respuesta a esa disyuntiva es
Jesús. La segunda persona de la trinidad que se hizo hombre para cumplir a la
perfección todas las demandas de la ley moral de Dios y luego fue a una cruz para pagar
con su muerte lo que la ley demanda de sus transgresores porque la paga del pecado es
la muerte. De ahí lo que dice pablo en 2 Cor. 5:21 cuando expresa que al que no
conoció pecado, por nosotros, a favor de nosotros, por causa de nosotros, Dios a él lo
hizo pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Esto era lo que Lutero llegó a llamar un glorioso trueque o intercambio. El
pecador le da a Jesús todos sus pecados y él paga completamente por ellos en la cruz y,
al mismo tiempo, él les concede su justicia por medio de la fe.
Por eso Pablo dice más adelante en Rom. 3:27 ¿Dónde pues está la jactancia de
ser creyente? ¿Hay alguien que se puede jactar de ser creyente aquí? Entonces, Dónde
está la jactancia dice Pablo, queda excluida, por cuál ley, por la de las obras, no. Por la
de la ley de la fe. Porque se concluye que el hombre es justificado por la fe a parte de
las obras de la ley. El pecador es justificado, declarado justo en el tribunal de Dios
únicamente por medio de la fe.
Entonces, lo que se revela en el evangelio es que el pecador jamás podrá llegar a
satisfacer la justicia perfecta de Dios, porque él solo puede ser plenamente satisfecho
con una justicia que sea idéntica a la él. Dice el profeta Isaías 64:6 que nuestras obras
de justicia son como un trapo de inmundicia delante de él. De manera, que la única
justicia que Dios acepta en su presencia es la Justicia perfecta de su hijo la cual es
puesta en la persona por medio de la fe. Ese es el corazón del evangelio.
Solo se puede ser declarado justo en la presencia de Dios aceptando por la fe que
él mismo concede como un regalo por medio de la fe en Jesucristo. Es una justicia ajena
al ser humano, es una justicia que jamás se podrá alcanzar por sí mismo. Pablo dice en
Efesios 2:8 porque por Gracia sois salvos. Las buenas obras no tienen valor en el cielo.
Dios tiene que dar la justicia que se necesita, de lo contrario, jamás se podrá estar en su
presencia y esa justicia solo se encuentra en su unigénito hijo.
La salvación depende de Dios de principio a fin (verso 17b)
No se trata de una salvación que se inicia por la fe y que luego depende del
propio esfuerzo para conservarla. No es así. El verso 17b dice: Porque en el evangelio
la justicia de Dios se revela POR FE Y PARA FE. Es una justicia que se revela desde la
fe cuando por primera vez que se cree en el Señor y él lleva al arrepentido a seguir
descansando en Cristo por el resto de su vida. Continuamente hay que descansar y
aplicar esa fe a sí mismo. El Dr. Carballosa lo expresa de la siguiente manera: “Lo que
Pablo desea destacar, evidentemente, es el hecho de que la justicia aludida en ese pasaje
es imposible de obtener por méritos humanos.”7
De ahí la cita de Pablo al final de verso: como está escrito ¿Dónde está escrito?
Por su puesto que Habacuc 2:4: el justo por la fe vivirá. El mensaje del evangelio no es
algo nuevo, es el mismo mensaje en los dos testamentos. Dios le recuerda al profeta
que, en medio de las dificultades de la vida, se debe confiar en él, aunque no se puede
ser capaz de entender lo que él está haciendo. Hendriksen alude al respecto que:
Al presentar esta consoladora doctrina Pablo no está introduciendo algo
nuevo. Las palabras “como está escrito” demuestran que él basa su
presentación en el Antiguo Testamento. Y es ciertamente en ese libro,
que tanto para el apóstol como para sus destinatarios era la Biblia, en que
la justicia y, en consecuencia, la salvación es pre sentada repetidamente
como un tesoro que pertenece a Jehová. Por medio de la gracia soberana
él la otorga como un don a todos aquellos que confían en él. Algunos
7
Carballosa, Romanos: Una Orientación expositiva y Práctica, 20.
preciosos pasajes selectos dejarán esto en claro. Uno de los más
conocidos y notables es seguramente Isaías 12:2: “He aquí Dios es mi
salvación. Tendré confianza y no tendré temor, porque Jehová, Jehová
mismo, es mi fuerza y mi canción, él se ha transformado en mi salvación ”.8
No hay salvación para nadie fuera del Dios encarnado que voluntariamente
decidió asumir la culpa en la cruz del calvario y Dios usa ese mensaje con poder para
cambiar los corazones de piedra en corazones de carne. La fe viene por el oír y el oír la
palabra de Dios. Es este mensaje para que los pecadores vengan a él y se reconcilien
con él por medio de la fe.
Entonces, los creyentes no deben de avergonzarse del evangelio. Porque no hay
otro mensaje en el mundo capaz de hacer lo que le evangelio pueda hacer. Se debe
predicar el evangelio, porque este evangelio sigue siendo poder de Dios y Jesucristo
sigue siendo un poderoso salvador para llamar a los hombres a la fe por medio del
evangelio.
Conclusión
8
William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Romanos, trad. de Norberto Wolf (Grand
Rapids, MI: Desafío, 2006), 46.
A raíz de lo expuesto, es notable observar a un hombre con una determinación y
una pasión inquebrantable por predicar el evangelio de Jesucristo aun con todo en su
contra. Sabía que podía pasar muchas situaciones peligrosas en su vida por esto, incluso,
perder su propia vida. Pero esto no lo detuvo, el Apóstol sabía que el mensaje que
llevaba era el mensaje, el único, que podía cambiar las vidas de aquel imperio.
Cada cristiano antes de cuestionarse si predicar o no el evangelio, debe observar
la vida del Apóstol Pablo. Un ser humano con temores y debilidades pero que confío en
el Señor para hacer la labor que se le encomendó. Cada cristiano en esta tierra tiene la
obligación de propagar el evangelio y, por su puesto, esto traerá miedo, temor,
desconfianza en sí mismo, pero se debe recordar que la fuerza no se encuentra en la
voluntad propia, sino en Dios.
Bibliografía
Calvino, Juan. Comentario a la Epístola a los Romanos. Trad. de Claudio Gutiérrez
Marín. Grand Rapids, MI: 2005.
Carballosa, Evis. Romanos: Una Orientación expositiva y Práctica. Grand Rapids, MI:
Portavoz, 1994.
Hendriksen, William. Comentario al Nuevo Testamento: Romanos. Trad. de Norberto
Wolf. Grand Rapids, MI: Desafío, 2006.
Lutero, Martín. Comentarios de Martín Lutero: Romanos. Trad. de Erich Sexauer. Vol.
1. TERRASSA, Barcelona: CLIE, 2003.
MacArthur, John. Comentario a la Biblia: Isaías. Trad. de Luis Magín Álvarez.
Nashville, TN: Vida, 2015).
MacArthur, John. Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos 1-8. Trad.
de John Alfredo Bernal López. Grand Rapids, MI: Portavoz, 2002.
Ropero, A. Pablo. Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia. Ed. Alfonso R.
Berzosa. Barcelona: Clie, 2013.