El ‘Yo cuántico’ y el yo humano
30 Enero 2017
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La realidad es única. Las estructuras de la consciencia y de la
materia se pueden comparar y sacar de ello algunas lecciones
interesantes.
Lo que trato en este artículo es que el postulado de la unidad
mente-materia (Peat, 1987; Zohar, 1990; Bohm, 1975; Capra,
1987) no se quede en una mera idea, sino de llevarlo a sus
últimas consecuencias lógicas y coherentes con el mismo.
La Teoría de sistemas (Bertalanffy, 1968) y la teoría cibernética
(Keeney, 1983) nos permiten comparar las estructuras entre
distintos niveles de la realidad (físicos, químicos, biológicos,
psicológicos, sociales…) y encontrar las homologías existentes
entre ellos.
Así aquí el concepto de “yo” se interpreta como una función
reductora de la realidad, ya se trate de la realidad material (‘yo
cuántico’) o de la realidad representada (‘yo psíquico’). La idea
básica es que el yo (humano) ‘colapsa’ la realidad en una
interpretación parcial de la misma, ‘escoge’ una ‘posición’ entre
las múltiples o infinitas concepciones que son posibles acerca
de la realidad.
De la misma manera el colapso de la función de onda produce
una ‘interpretación’ de una realidad más amplia que abarca
todas las posibles posiciones de la partícula. Es decir, el
colapso de la función onda sería un fenómeno de
estructuración de la realidad homólogo, en el terreno físico,
(teoría de sistemas) al que hace el yo humano al interpretarla,
en el terreno psíquico.
En eso el “yo cuántico” y el “yo psíquico” son homólogos, la
función es la misma, el resultado es estructuralmente
equivalente. Como dice David Bohm, según nos cuenta Manuel
Béjar (2007): “Hablamos, pues, de una misma realidad
ontológica de materia-energía y conciencia. Todo es el
resultado de la acción dinámica de un solo todo de energía-
mente.”.
Si podemos hablar del origen material del mundo representativo
(ubicado en el cerebro) podemos, en coherencia con el
postulado de la unidad mente-materia, hablar asimismo del
origen y significado representativo del mundo material. En
última instancia es una cuestión estética, la realidad está llena
de simetría, proporción y ritmo, ya sea la materia, ya la
consciencia, ya la relación o unidad entre ambas (Procesos de
autoorganización en la conciencia).
Así pues concibo la realidad formada por la dualidad materia-
energía/información-forma; un estado que contiene materia y
consciencia. Actualmente se empieza a considerar la
información como un componente básico de la materia. Vlatko
Vedral (Javier Montserrat, 2012) llega aún más lejos, a afirmar
que la información es la única realidad del Universo.[2]
Podemos afirmar, pues, que el ser humano estructura
(interpreta) una determinada información sobre sí mismo y su
entorno. Esta información la fija en una forma (ideología,
carácter, actitud, propósitos, esperanzas...), en un yo. Es un
fenómeno de información-forma. El yo humano, su naturaleza
funcional y circunstancial en el proceso de crecimiento, define
una realidad entre todas las posibles maneras de concebirla.
Esta realidad única y personal es, entre otras cosas, operativa y
necesaria para ‘estar en el mundo’.
Por otra parte la materia-energía del Universo estructura
(‘interpreta’) asimismo la realidad infinita en determinadas
configuraciones materiales concretas (partículas, átomos,
moléculas..., estrellas, planetas, asteroides, galaxias...,). Es un
fenómeno de la materia-energía. Lo que denomino aquí, pues, el
‘yo cuántico’ (función reductora de la realidad) define (crea,
produce, manifiesta...) una realidad concreta entre todas las
posibilidades que nos brinda la materia del universo.
La polaridad materia-mente del Universo
La configuración material del Universo (polaridad materia-
energía) y la configuración conceptual de la realidad humana
(polaridad información-forma) son, pues, homólogas. Son dos
polos que forman un campo: la asimismo polar materia-
energía/información-forma. Son homólogas en tanto
consideremos que la realidad es única y que la unidad que
conforma toda polaridad (un ejemplo claro: los polos eléctricos
positivo y negativo) excluye por completo su separación. Su
acción es conjunta y unitaria, no pueden actuar o manifestarse
por separado, simplemente porque la realidad no es así. Lo que
hemos hecho para concebirla de esa manera es una división
epistemológica sobre una realidad unitaria. División de la cual
nos hemos olvidado luego (Keeney, 1983).
Lo que propongo aquí no es, pues, una simple metáfora, cosa
con la que, supongo, estarían de acuerdo la mayoría de los
lectores. Voy más allá y afirmo que la misma acción estructural
se encuentra en las configuraciones materiales del universo y
en las configuraciones e interpretaciones que hace el ser
humano de la realidad.
La primera pertenece a la polaridad materia-energía, la segunda
a la asimismo polar información-forma. Ambos polos no se
pueden separar. Por lo tanto el mismo fenómeno reductor a un
aspecto parcial de la totalidad tiene lugar en la materia y en la
psique (información). Y ambas configuraciones parciales son
pasajeras por muchos miles de millones de años que las
materiales persistan. Es decir el ‘yo’, tanto cuántico como
humano, es pasajero, pues no es toda la realidad.
Una explicación acorde con el paradigma de campo, podría ser,
quizá, que ambos campos, el humano y el cuántico, convergen
en el fenómeno por paralelismo estructural. Es decir, sería la
respuesta o la manifestación de un campo mente-materia (Peat,
1987; Zohar, 1990). Una propiedad del mismo, propiedad de la
unidad mente-materia. Aunque esto sea sólo una hipótesis.
El ‘colapso del yo’
Nuestro yo newtoniano (información-forma) que ‘colapsa’ la
realidad en una interpretación personal (individual y parcial)
tendría así un paralelo en un papel análogo (‘yoico’ por
extensión) de la materia-energía. El colapso de la función onda
en una partícula nos muestra así un aspecto (individual y
parcial) de la realidad.
La realidad física se puede comparar así con la realidad del yo:
ambas son parciales y ‘subjetivas’, si por ‘subjetivo’ entendemos
entonces, en mecánica cuántica, la realidad parcial de una
partícula manifestada, no la totalidad que porta la onda o la
totalidad de manifestaciones posibles diferenciadas del
universo. Ésa es precisamente la característica de lo subjetivo:
ser particular. Como particular es la posición de la partícula
respecto a toda la función de onda cuántica y como particular
es el yo (psíquico) respecto a la ‘onda psíquica’ (self organismo-
entorno).
Es decir, para nuestro self organismo-entorno[3] (función de
‘onda psíquica’) ese ‘colapso yoico’ no implica sino una forma
‘subjetiva’ de ver la realidad, o lo que es lo mismo, una forma
parcial de concretarla. Así el colapso de la función de onda no
sería, por homología sistémica, sino una forma ‘subjetiva’ de
‘interpretar’ una realidad que contiene todas las formas posibles
(todas las partículas, manifestaciones y posiciones) antes de
expresarse en ese colapso. Así lo subjetivo queda aquí definido
como cualquier posición parcial respecto a la totalidad, sea esta
totalidad material (energía-materia) o psíquica (información-
forma).
Lenguajes y ‘mundos’ paralelos
Igual que hablamos de decoherencia cuántica[4] en la física
atómica, podríamos hablar de decoherencia psíquica en la
psique yoica. El fenómeno es el mismo en la materia y en la
psique (información). En ambos casos podemos decir que el
entrelazamiento es un fenómeno tanto cuántico como psíquico.
Es decir, en ambos casos “Un conjunto de partículas
entrelazadas [...] no pueden definirse como partículas
individuales con estados definidos, sino sólo como un
sistema con una función de onda única para todo el sistema
(Wikipedia).
En el mundo psíquico podemos decir que la consciencia
transpersonal es una ‘consciencia entrelazada’. Mientras que la
consciencia yoica es una partícula del conjunto de ‘partículas
entrelazadas’ (diferentes yoes). Es decir, parafraseando la cita
de Wikipedia: Un conjunto de yoes entrelazados no pueden
definirse como yoes individuales con estados definidos, sino
sólo como un sistema con una función de onda psíquica única
para todo el sistema (de yoes individuales de los que habla la
psicología clásica).
De esta manera, por ejemplo, los universos paralelos que
describe Hugt Everett no serían sino alternativas del
construcción (interpretación) de realidad del ‘yo cuántico’. Esa
supuesta existencia paralela no sería físicamente real. Es decir,
todos esos supuestos mundos alternativos o paralelos
pertenecerían al ‘mismo mundo’. Serían visiones alternativas
(relativas, interpretativas) del ‘yo cuántico’ como podemos
considerar las visiones alternativas (relativas) de los diferentes
yoes humanos en la concepción conceptual de la realidad.
Al igual que el yo humano consiste en la interpretación de un
aspecto parcial de la realidad conceptual única (información), el
‘yo cuántico’ es una ‘interpretación’ parcial de la realidad
material única, ya sea como colapso de la función de onda o
como materialización en diferentes objetos físicos en el
Universo. Esta conclusión es la que permite, repito, el concepto
de campo mente-materia, pues hablamos de una realidad única.
Así la realidad sería una superposición de todas esas visiones
relativas o ‘paralelas’, ya sea en el mundo cuántico o en el
psíquico.
Para la función de onda cuántica esa superposición de la
realidad materia-energía sería tan natural como la existencia
superpuesta de los diferentes yos en la realidad psicológica de
la consciencia trans-local (transpersonal). De esta manera
comprender-sentir-pensar-experimentar esa malla de
relaciones[5] que es el self organismo-entorno (la función de
onda psíquica) en la realidad macroscópica de la conciencia,
quizá nos ayudase a entender mejor esos fenómenos cuánticos
hasta ahora incomprensibles.
Se necesita el estado de consciencia que denomino lógica
paradójica (Fase transracional de Dokushô Villalba, lógica
imaginativa de Ken Wilber, 1983), para acceder a esa
complejidad. La fase racional-polar en la evolución humana es
incapaz de observar, entender y describir la realidad total.
Como dice David Bohm (1987), sólo hay una única
realidad implicado-explicada. El orden explicado es una
manifestación del orden implicado; es el mismo orden. Esta
unidad incluye una dimensión psíquica de la materia y revela el
orden físico y psíquico.
El paralelismo y juego en una polaridad, mente-materia en este
caso, es el comportamiento natural de los opuestos. No hay
jerarquía lineal entre ellos (qué va antes y qué después) sino
simetría. Diferentes miradas sobre un mismo proceso. Es decir,
explicar el funcionamiento físico de la conciencia tendría que ir
en paralelo al explicar el ‘funcionamiento psíquico’ (mente-
espíritu-información) de la materia. Así una teoría de la materia
y de la consciencia, tanto por separado como conjuntamente,
no competería sólo a cosmólogos, físicos y neurocientíficos,
sino también a psicólogos, teólogos, religiosos y profesiones
afines. Como cité arriba: “Hablamos, pues, de una misma
realidad ontológica de materia-energía y conciencia.”
Es aquí donde lo ‘subjetivo’ (particular) y lo objetivo (general) se
tienen que ‘sumar’ paradójicamente para dar una percepción
más exacta de la realidad; es decir, más ‘objetiva’ (o más bien
transobjetiva; es decir más allá de lo objetivo y lo subjetivo,
pues integra ambas categorizaciones).
Conclusiones
La realidad se nos muestra paradójica en todos sus niveles.
Comprender la cualidad informativa de la paradoja es un paso
necesario para comprender la paradoja cuántica. Si no
comprendemos la función de la paradoja en un nivel de la
realidad (consciencia) difícilmente podremos comprenderlo en
otro (materia-energía). Por otra parte si la realidad es un todo
unificado, como postulan muchas voces, lo que podamos
avanzar en un camino podremos avanzarlo, al mismo tiempo y
sin tener una relación aparentemente directa, en el otro.
El caso es que el camino es comprender la función parcial del
‘yo’ (cuántico y/o psíquico), que ‘colapsa’ la realidad total en una
interpretación parcial, nos lleva asimismo a concebir la función
más abarcadora del self organismo-entorno y de la función de
onda cuántica. Ambas funciones son capaces de ver una
realidad más amplia que incluye la visión que el ‘yo’ (función
reductora cuántica y psíquica) tiene de esa realidad como una
parte de la totalidad.
Según mi criterio el mundo de experiencia es sólo nuestro
mundo humano, es el mundo del yo; pero la realidad misma (los
estados superpuestos de los diferentes yoes) la podemos
conocer, en el nivel psíquico, si trascendemos el ego y
experimentamos entonces en la conciencia esos ‘estados
superpuestos’ que, en el otro polo, nos muestra la materia.
Sólo así podremos ‘entender’ lo que significan y son esos
estados, si en la consciencia también los registramos, pues no
podremos entenderlos si no los entendemos también en la
consciencia. Hemos llegado a un nivel en el que la realidad es
una, y para entenderla tenemos que experimentarla integrada.
Es algo que nos permite hacer la teoría sistémica (Bertalanffy,
1968) y la identidad mente-materia (Peat, 1987).
Como dice el Prof. P. Krishna:
"La búsqueda científica es para descubrir el orden en el mundo
externo del tiempo, espacio, energía y materia. La búsqueda
espiritual es para descubrir el orden en nuestra conciencia. En
tanto que la totalidad de la realidad se construye por ambas
materia y conciencia, ¿por qué la búsqueda de la comprensión
del orden en el mundo externo es antagónico a la búsqueda del
entendimiento del orden en el mundo interior de nuestra
conciencia?"
(http://www.pkrishna.org/spanish/science_spirituality_spanish.
html)
Bibliografía
Béjar, Manuel. (2007). https://www.tendencias21.net/La-
biofisica-de-la-conciencia-explicada-desde-la-teoria-cuantica-de-
David-Bohm_a1456.html
Bertalanffy, Ludwig von. (1968, ec. 1979): Perspectivas en la
teoría general de sistemas. Madrid. Ed. Alianza
Bohm, David. (1987, ec. 1998). La totalidad y el orden implicado.
Ed. Kairós. Barcelona.
Capra, Fritjof. (1975, tr. 1996). El tao de la Física. Ed. Sirio.
Barcelona.
Keeney, B. P. (1983, ec. 1994). Estética del cambio. Ed. Paidós.
Barcelona.
Montserrat, Javier. (2012).
https://www.tendencias21.net/Nuestro-universo-es-solo-
informacion-cuantica-segun-Vlatko-Vedral_a11593.html
Peat, David. (1987, ec. 1988). Sincronicidad: puente entre mente
y materia. Ed. Kairós. Barcelona.
Wilber, Ken. (1983-1990, ec. 1991). Los tres ojos del
conocimiento. Ed. Kairós. Barcelona.
Zohar, Danah. (1990, ec. 1990). La conciencia cuántica. Ed.
Plaza y Janés & Muy Interesante. Barcelona.
NOTAS
[1] Artículo recortado y corregido de la segunda parte de este
otro: https://www.tendencias21.net/El-Yo-es-un-concepto-con-
fecha-de-caducidad_a32818.html
[2] Ambas posturas son reductoras. La primera reduce todo el
universo a la materia, la información (y con ella Dios, la
consciencia, el pensamiento...) sería pues también ‘materia’ o
producto de la materia. La segunda se alinea, aunque no sé si
su autor se da cuenta de ello, con los que afirman que la
consciencia (o Dios, o el espíritu...) es la única realidad que
existe. O lo que es lo mismo, la materia sería, según afirman,
una ‘creación’ de la no-materia (Dios, la consciencia, la
información...).
[3] Función de ‘onda psíquica’, homologa a la función de onda
cuántica, en tanto en cuanto el self es indeterminado pues
contiene todas las posibles manifestaciones o concreciones del
yo:
[4] “La decoherencia cuántica es el término aceptado y utilizado
en mecánica cuántica para explicar cómo un estado cuántico
entrelazado puede dar lugar a un estado físico clásico (no
entrelazado). En otras palabras cómo un sistema físico, bajo
ciertas condiciones específicas, deja de exhibir efectos
cuánticos y pasa a exhibir un comportamiento típicamente
clásico...” (Wikipedia).
[5] “...las nuevas teorías de la información [...], desde la
filosofía (Whitehead), la psicología (Keeney) o la
ciencia (Laszlo), basan la descripción de la realidad no en el
‘punto newtoniano’, sino en la malla de interrelaciones que
existe entre todos los ‘puntos’ del universo. Es decir, en estas
concepciones no existen puntos aislados sometidos a una
fuerza y velocidad vectoriales, sino un complejo campo de
interrelaciones en las que cada ‘punto’ está conectado por una
información que comparte con todos los otros “puntos”, siendo,
al mismo tiempo, cada uno de esos otros ‘puntos’. En realidad,
hablar de ‘punto’ en estas concepciones carece de sentido, pues
en ellas no existe lo que en términos newtonianos entendemos
por ‘punto’.”: http://www.redcientifica.org/procesos-de-
autoorganizacion-en-la-conciencia.php