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Leyendas de Chaparrí y Túcume

El documento presenta tres leyendas originadas en cerros del Perú. La primera habla sobre una disputa entre los caciques Chaparioc y Yanahuanca que terminó con la muerte de Chaparioc y la conversión de Yanahuanca y sus hombres en piedra. La segunda narra el hallazgo de la Virgen de la Purísima Concepción por dos niños en el cerro Cueto de Túcume. Y la tercera cuenta cómo Jesucristo maldijo a una pareja de ancianos convirtiéndolos a ellos y sus sandías en piedra en el
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Leyendas de Chaparrí y Túcume

El documento presenta tres leyendas originadas en cerros del Perú. La primera habla sobre una disputa entre los caciques Chaparioc y Yanahuanca que terminó con la muerte de Chaparioc y la conversión de Yanahuanca y sus hombres en piedra. La segunda narra el hallazgo de la Virgen de la Purísima Concepción por dos niños en el cerro Cueto de Túcume. Y la tercera cuenta cómo Jesucristo maldijo a una pareja de ancianos convirtiéndolos a ellos y sus sandías en piedra en el
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El cerro Chaparrí era habitado por Chaparioc, antiguo cacique que representaba el bien y

practicaba las buenas artes. Por otro lado, Yanahuanca era habitado por el sacerdote del
mismo nombre que representaba el mal y practicaba la magia negra. Estas eran las razones
por la que eran enemigos.

La lucha entre sus seguidores no tardó en producirse. Un día los hombres de Yanahuanca
dieron muerte a Chaparioc y como trofeo se llevaron una mata de higo que fue plantada en
el cerro de Yanahuanca. Los seguidores de Chaparioc imploraron al dios Sol la resurrección
de su gobernante que fue complacido. Chaparioc encontró a Yanahuanca y a sus hombres
celebrando y bebiendo licor y los convirtió en piedras.

Cuando Chaparioc murió, ya de muerte natural, su corazón fue sepultado aparte del cuerpo.

Se dice que todas las noches estos cerros se insultan. Chaparioc reclama por la planta de
higo y Yanahuanca por la conversión de los suyos en piedras.

Cuenta la leyenda que hace muchos años el pueblo de Túcume no existía donde está ubicado
en la actualidad. En el lugar donde conocemos como Túcume viejo, fundado en la colonia, se
originó esta historia:

En el cerro Cueto, dos hermanitos pastoreaban siempre a sus ovejas. Cierto día se
encontraron con una señora muy hermosa. Ella les habló dulcemente, lavó sus rostros, los
secó y los peinó con su peine de oro. Al despedirse, la señora les pidió que no dijeran a
nadie de su presencia en el cerro. Así pasaron los días y los niños acudían al encuentro de
la hermosa señora, despidiéndose siempre de la misma manera.

Una tarde, de regreso a casa, los padres de los niños preguntaron quién los había lavado y
peinado. Al no recibir respuesta, decidieron seguirlos cuando salieran a pastorear.
Cuál no sería su sorpresa, al descubrir que la hermosa señora, era nada menos que la
"Virgen de la Purísima Concepción". Después de ese asombroso hallazgo, el pueblo llevó en
procesión a la Virgen hasta la iglesia de Túcume viejo. Al día siguiente fue a verla, pero no
la encontraron en la iglesia. Todos fueron al cerro Cueto y la encontraron nuevamente. Así
por segunda vez fue llevada a la iglesia de Túcume viejo. La virgen voló al cerro y de esa
manera sucedió muchas veces más. Finalmente, entendieron el mensaje de la Virgen y le
hicieron una capilla en el cerro. La Virgen de la Purísima Concepción patrona de Túcume ya
no se encuentra en la capilla del cerro Cueto, si no en la iglesia de Túcume actual. Su fiesta
patronal es durante el mes de Febrero y como testimonio de esta leyenda, aún quedan en
el cerro el peine, el paño y el lavatorio.
Un día, el Señor Jesucristo, estaba cansado, con hambre y sed; y en su peregrinar llegó a
un lugar despejado y arenoso cercano a Motupe En donde hoy, se le conoce como el cerro
llamado de La Vieja. Alzando sus ojos vio una pequeña "choza" donde vivía una pareja de
anciano.

Prontamente, se acercó a la puerta y le pidió a la anciana que calmara su sed y saciara su


hambre, pero la mujer molesta le respondió: “No tengo nada que darte" Entonces el Señor,
se dirigió al hombre, pero esta vez le solicitó que le vendiese una sandía, que él estaba
viendo desde la entrada. Pero el marido, negó tenerla. El Señor dijo señalando las sandías:
"Y esas, ¿qué son?", a lo que respondieron "Son piedras". El Señor molesto, les maldijo,
diciendo: "Pues si son piedras, en piedras se convertirán y ustedes también”.

Y en instante todo quedó convertido en piedras, fundamento del centro mismo del cerro.
La anciana asustada, se asió de la piedra más grande.

La única manera de revertir este encantamiento, es que el Señor, vuelva otra vez, en las
mismas condiciones y estos le ofrezcan saciar su hambre y sed.

Se dice que la historia del pueblo de Mórrope nace de la siguiente manera: Existió un
pueblo llamado Felam que estaba pasando una gran crisis producida por la sequía, los
pobladores rendían culto a su diosa Luna para que los ayudará en ese problema.

Cuentan que un día estaban tres niños pastando sus animales y vieron pasar una iguana, la
persiguieron y ella se escondió en un agujero. Los niños escarbaron y se dieron con la
sorpresa que había tierra húmeda, llamaron a sus padres y descubrieron agua; todos se
alegraron, con el mismo barro hicieron la imagen de la iguana, sacrificaron a los niños como
agradecimiento y declararon como su nueva diosa a la iguana.

Hicieron un pozo hacia cuyos alrededores todos se fueron a vivir, a ese lugar lo llamaron
Murrup que fue el sonido onomatopéyico de la iguana.

Cuando llegaron los españoles a ese lugar le cambiaron el nombre por el de Mórrope. Hasta
ahora existe el pozo que está circulado con palos tallados de algarrobo.

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