Protocolo para la
Atención y
Prevención de la
Violencia Sexual en
las Escuelas de
Educación Inicial,
Básica y Especial en
la Ciudad de México
Protocolo para
la Atención y
Prevención de
la
Violencia Sexual
en las Escuelas
de Educación Inicial,
Básica y Especial en
la Ciudad de México
Primera reimpresión: septiembre, 2017
D. R. © Comisión Nacional de
los Derechos Humanos
Periférico Sur 3469,
esquina Luis Cabrera,
Col. San Jerónimo
Lídice,
C. P. 10200, Ciudad de México.
Diseño de portada y formación:
Irene Vázquez del Mercado
Impreso en México
Índice
Presentación................................................................................................................. 7
I. Acerca de este Protocolo..................................................................................... 11
1. Objetivo..................................................................................................................................11
2. Principios generales que rigen la atenció n de niñ as,
niñ os y adolescentes........................................................................................................11
II. Orientaciones para el conocimiento y detección de casos
de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes...............................21
1. ¿Qué son los derechos humanos?..............................................................................21
1.1. ¿En qué consiste la perspectiva de derechos de niñ as,
niñ os y adolescentes....................................................................................................22
1.2. ¿Por qué la atenció n y prevenció n de la violencia
sexual es un tema cuya comprensió n amerita conocer los
derechos
humanos de niñ as, niñ os y adolescentes?.........................................................27
2. ¿Qué es el abuso sexual?.................................................................................................28
2.1. Formas de abuso sexual....................................................................................30
3. Perfil del agresor(a) sexual.......................................................................33
4. Perfil de las víctimas de agresiones sexuales...........................................35
5. Factores de riesgo.............................................................................................................35
6. Factores de Protecció n....................................................................................................37
7. Estrategias de auto-cuidado para niñ as, niñ os y adolescentes...................38
8. Consecuencias del abuso sexual para la vida de niñ as,
niñ os y adolescentes........................................................................................................39
9. Alertas o indicadores de violencia sexual en niñ as,
niñ os y adolescentes........................................................................................................42
10. Có mo tratar a una niñ a, niñ o o adolescente que ha sido víctima
de violencia sexual.........................................................................................................45
III. Atención de la violencia sexual en la escuela............................................47
1. Conceptos..............................................................................................................................47
2. Disposiciones generales.................................................................................................47
3. Responsabilidades............................................................................................................48
3.1. Madres, padres y/o tutores.............................................................................49
3.2. Docentes...................................................................................................................50
3.3. Personal administrativo y/o personas que no son docentes
que forman parte del plantel..........................................................................52
3.4. Directores y subdirectores administrativos............................................52
3.5. Supervisió n..............................................................................................................54
4. Detecció n de conductas de violencia sexual contra niñ as,
niñ os y adolescentes........................................................................................................56
5. Atenció n.................................................................................................................................58
6. Seguimiento..........................................................................................................................61
IV. Prevención de la violencia sexual.................................................................. 63
1. ¿En qué consiste la prevenció n?.................................................................................63
2. El papel de la escuela y personal docente.............................................................64
3. Dificultades en la prevenció n y atenció n de casos
de violació n y abuso sexual en la escuela..............................................................65
4. Falsas creencias o mitos en torno a la violencia sexual contra
niñ as, niñ os y adolescentes...........................................................................................66
5. Recomendaciones generales para evitar abusos sexuales
y/o violaciones..................................................................................................................69
6. Estrategias de prevenció n de la violencia sexual
que pueden implementarse en la escuela............................................................70
6.1. Niñ as, niñ os y adolescentes.............................................................................70
6.2. Comunidad educativa.........................................................................................71
6.3. Madres, padres y/o tutores.............................................................................72
V. Marco jurídico........................................................................................................ 73
1. Convenció n sobre los Derechos del Niñ o...............................................................73
2. Pacto Internacional de Derechos Econó micos, Sociales y Culturales.......74
3. Sistema Interamericano de Derechos Humanos................................................74
4. Convenció n Americana sobre Derechos Humanos...........................................75
5. Convenció n Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia Contra la Mujer, “Convenció n De Belém Do Pará ”......................75
6. Constitució n Política de los Estados Unidos Mexicanos..........................75
7. Ley General de los Derechos de Niñ as, Niñ os y Adolescentes.....................76
8. Ley General de Educació n.............................................................................................78
9. Ley General de Salud........................................................................................................79
10. Leyes de Responsabilidades de los Servidores Pú blicos,
y Có digo Penal Federal y Có digos de las entidades federativas y
del Distrito Federal (Ciudad de México)................................................79
Glosario........................................................................................................................ 80
Siglas............................................................................................................................. 81
Fuentes......................................................................................................................... 82
Presentación
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, las leyes loca- les en
materia de derechos de niñas, niños y adolescentes y la Ley General de Educación,
establecen la obligación fundamental de la comunidad educativa de salvaguardar la
integridad física, psicológica y social del alumnado dentro de los planteles y garantizar
un entorno libre de violencia que les permita el libre ejerci- cio de su derecho a una
educación de calidad.
Autoridades escolares, personal docente, administrativo y toda persona que se
encuentre vinculada a la operación de las escuelas públicas y privadas, están obligadas
en términos de esos ordenamientos a respetar y generar las condiciones propicias para
que, en su carácter de sujetos de derechos, niñas, niños y adolescentes gocen de la
protección especial y derechos humanos que han sido reconocidos en los instrumentos
internacionales y en el orden jurídico nacional, de manera igualitaria e integral.
Generar una cultura de respeto a la dignidad, derechos y de buen trato hacia la
niñez y adolescencia debe ser un objetivo prioritario para las institucio- nes educativas.
Esa meta podrá ser alcanzada en la medida que, además de fungir como piezas clave en
la formación individual, el personal de los centros educativos fortalezca sus capacidades
como garante y promotor de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, cuya
labor alcance también a sus co- munidades y a la sociedad en general.
Ninguna expresión de violencia contra las niñas, niños y adolescentes pue- de ser
tolerada; toda conducta de violencia puede prevenirse, en ello la actuación transversal de
los sectores público, privado y social es fundamental. Las escue-
7
8
las no deben permanecer ajenas a lo que ocurre en el entorno vital de sus alum- nas/os.
En cumplimiento a sus respectivas obligaciones legales, y con el objetivo firme de
erradicar la violencia contra niñas, niños y adolescentes, la Secretaría de Educación
Pública, a través de la Administración Federal de Servicios Educa- tivos en el Distrito
Federal y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se han dado a la tarea de
elaborar el presente Protocolo para la Atención y Preven- ción de la Violencia Sexual en
las Escuelas, el cual será de aplicación obligatoria en las escuelas públicas y privadas de
educación inicial, básica y especial en la Ciudad de México.
El Protocolo está diseñado con perspectiva de derechos, de género, y con un
enfoque integral, lo cual significa que el centro de la actuación de la comuni- dad
educativa son siempre las niñas, niños y adolescentes. El logro de su imple- mentación
efectiva hace necesario definir responsabilidades para madres, pa- dres y/o tutores,
personal docente, administrativo o que realiza otro tipo de servicios, así como de las
autoridades escolares y supervisores. El desarrollo de las acciones que se implementen
por los responsables debe considerar el respe- to irrestricto de todos los derechos
humanos de la niñez y adolescencia, así como las fases de atención, prevención y
seguimiento de los casos de violencia sexual que se llegasen a presentar en el ámbito
escolar.
Se enfatiza el principio de transversalidad en la actuación de las autorida- des e
instancias especializadas en la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes,
favoreciendo el trabajo coordinado de las instituciones educati- vas y las Procuradurías
de Protección, para asegurar una atención eficaz en casos de violencia sexual, así como
la restitución integral de los derechos que en su caso se hubiesen transgredido.
Este documento es parte de una serie de disposiciones que se trabajarán para que
se definan los pasos a seguir ante otras situaciones de violencia, diver- sas a la sexual y
que pudieran presentarse en las escuelas, a efecto de lograr una amplia cobertura en la
atención y prevención de esas problemáticas, con las particularidades que el tratamiento
de cada una de ellas exige.
Para la eficacia de este Protocolo, resulta imprescindible que madres, pa- dres,
tutores y otras personas responsables del cuidado de las alumnas/os se involucren en su
proceso educativo; que conozcan y respeten sus derechos hu-
9
manos; que establezcan un canal de comunicación permanente con las autorida- des
educativas y personal docente, pero sobre todo, que les proporcionen
—como dicta la Convención sobre los Derechos del Niño— un ambiente de amor y
comprensión, pues sólo a través de vínculos afectivos y de apego seguro con las
familias, se puede disminuir la posibilidad de que niñas, niños y adolescentes, sufran
situaciones que pudieran dañar su integridad física, psicológica y emocio- nal, a la vez
que se contribuya a potenciar su máximo desarrollo.
El personal educativo debe, además de atender las obligaciones legales, adquirir
conciencia plena de la relevancia que su trabajo tiene para las niñas, niños y
adolescentes; hacerse sabedor de que su intervención oportuna y ade- cuada en la
detección y denuncia de casos de violencia sexual o de cualquier índole, puede impedir
la presencia de graves consecuencias en su salud, e inclu- so salvaguardar su integridad,
y que con su compromiso coadyuvarán para lo- grar el respeto pleno de la dignidad de
todas las personas.
Secretaría de Educación Pública
Administración Federal
de Servicios Educativos
en el Distrito Federal
I. Acerca de este Protocolo
1. Objetivo
Proporcionar elementos conceptuales, estrategias y mecanismos para la atención y
prevención de casos de violencia sexual en las escuelas de educación básica pública y
privada, con la finalidad de salvaguardar la integridad de los alumnos(as) y sensibilizar a
la comunidad educativa para provocar una respues- ta contundente a favor del respeto de
los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes.
2. Principios generales que rigen la atención de niñas, niños y
adolescentes
El artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su
párrafo tercero, dispone que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias,
tienen la obligación, de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos
de las personas de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia,
indivisibilidad y progresividad.
Universalidad: Todas las personas, sin distinción tienen los mismos de- rechos.
Interdependencia: Se refiere a la forma integral y armónica que reviste el
cumplimiento de los derechos, esta característica orienta directamente la manera en que
el Estado debe elaborar sus normas y políticas para garantizar efectiva- mente los
derechos humanos, plantea que la falta de cumplimiento de un dere- cho, impacta de
forma negativa en la satisfacción de otros derechos y, por tanto,
11
12
para poder cumplir con la obligación de garantizarlos, las estrategias legislativas y
políticas tienen que atender todas las dimensiones de la vida de la persona que se
encuentren vinculadas con el goce y ejercicio de sus derechos.1
Indivisibilidad: El disfrute o la garantía de un derecho no pueden privile- giarse
a costa de ningún otro, pues todos los derechos tienen la misma jerarquía, en el
entendido que son derechos humanos prioritarios y fundamentales.2
Progresividad: Una vez que el derecho ha sido reconocido y protegido por el
Estado, éste no puede volver a ser negado o restringido.
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDN- NA),
dispone en su artículo 2 que los principios rectores en materia de niñez y adolescencia,
son:
• El interés superior.
• La integralidad.
• La igualdad sustantiva.
• La no discriminación.
• La inclusión.
• El derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo.
• La participación.
• Interculturalidad.
• La corresponsabilidad de las familias, sociedad y autoridades.
• La transversalidad en la legislación, políticas públicas, actividades adminis-
trativas, económicas y culturales.
• La autonomía progresiva.
• El acceso a una vida libre de violencia.
• La accesibilidad.
Los principios resultan imprescindibles en la aplicación de medidas especí- ficas
para prevenir y atender los casos de violencia sexual de niñas, niños y adolescentes en
las escuelas. A continuación se detallan los elementos para la interpretación de cada uno
de ellos.
1
CNDH-UNICEF, Orientaciones para las áreas especializadas de los derechos de niñas, niños y ado-
lescentes en los organismos públicos de derechos humanos. México, CNDH-UNICEF, 2015, p. 10.
2
Ídem.
13
Interés superior de la niñez y adolescencia
La Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 3 (apartado 1), otorga a
las niñas, niños y adolescentes el derecho a que se tome en cuenta de manera primordial
su interés superior en todas las medidas o decisiones que les afecten, tanto en la esfera
pública como en la privada.
El Comité de los Derechos del Niño, señala que el objetivo del interés su- perior,
es garantizar el disfrute pleno y efectivo de todos los derechos reconoci- dos por la
Convención, así como el desarrollo holístico del niño.3
Establece que es un concepto triple. Un derecho sustantivo cuando obliga a todas
las autoridades, sociedad y familias a que los derechos de niñas, niños y adolescentes
sean una consideración primordial para tomar una decisión sobre una cuestión debatida,
y la garantía de que ese derecho se pondrá en práctica siempre que se tenga que adoptar
una decisión que les afecte a un grupo de ellos(as) o a niños(as) y adolescentes en
general. Es también, un principio jurídi- co interpretativo fundamental que quiere decir
que si una disposición jurídica admite más de una interpretación, se elegirá la que
satisfaga de manera más efectiva su interés superior. Asimismo, es una norma de
procedimiento, siempre que se tenga que tomar una decisión que afecte a una niña, niño
o adolescente, a un grupo de ellos(as) o a niños(as) y adolescentes en general, el proceso
de adopción de decisiones deberá incluir una evaluación y determinación del interés
superior de la niñez, realizando una estimación de las posibles repercusiones positivas o
negativas de la decisión para sus derechos.
La Constitución Federal, en su artículo 4º, dispone que en todas las deci- siones y
actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la
niñez y adolescencia, garantizando de manera plena sus dere- chos. Los niños y las niñas
tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y
sano esparcimiento para su desarrollo inte- gral. Este principio deberá guiar el diseño,
ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a ellos(as).
3
El Comité de los Derechos del Niño dispone que los Estados deberán interpretar el término “desarro- llo” en su
sentido más amplio, como concepto holístico que abarca el desarrollo físico, mental, espiri- tual, moral,
psicológico y social del niño. Las medidas de aplicación deben estar dirigidas a conseguir el desarrollo óptimo
de todos los niños, niñas y adolescentes. Comité de los Derechos del Niño, Ob- servación General Nº 5,
Medidas Generales de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, CRC/GC/2003/5,
párrafo 12.
14
La LGDNNA dispone en su artículo 2º, que el interés superior de la niñez deberá
ser considerado de manera primordial en la toma de decisiones sobre una cuestión
debatida que los involucre.
La integralidad
Se refiere a que las políticas orientadas a la protección de los derechos de niñas,
niños y adolescentes deben contemplar la totalidad del entorno en el que viven y tratar
de generar condiciones favorables para su desarrollo.
Esta visión conlleva un esfuerzo por consolidar institucionalmente las ac- ciones
orientadas a la niñez y la adolescencia para articular el trabajo entre las distintas áreas
del Estado y flexibilizar las políticas y programas públicos, de tal forma que sean
capaces de adaptarse a los distintos contextos locales, y que cuenten con el presupuesto
necesario para ello. La idea de integralidad de los derechos de niñas, niños y
adolescentes propone la instauración de mecanismos de seguimiento en el diseño e
implementación de las políticas públicas que se creen para tal efecto.
La igualdad sustantiva
Es un principio reconocido en la Constitución Federal, al establecer que todas las
personas son iguales ante la ley, y gozarán de los derechos humanos reconocidos en ella
y en los Tratados Internacionales de los que México sea parte.
La LGDNNA reconoce que niñas, niños y adolescentes tienen derecho al mismo
trato y oportunidades, para el goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades
fundamentales. Establece seis estrategias para que las autoridades en el ámbito de sus
competencias, garanticen este principio a niñas, niños y adolescentes:
• Transversalizar la perspectiva de género en todas sus actuaciones y procu- rar la
utilización de un lenguaje no sexista en sus documentos oficiales.
• Diseñar, implementar y evaluar programas, políticas públicas a través de acciones
afirmativas tendentes a eliminar los obstáculos que impiden la igualdad de acceso
y de oportunidades a la alimentación, a la educación y a la atención médica entre
niñas, niños y adolescentes.
• Implementar acciones específicas para eliminar costumbres, tradiciones,
prejuicios y estereotipos sexistas.
15
• Establecer medidas dirigidas a niñas y adolescentes que pertenezcan a grupos o
regiones con rezago educativo o que enfrentan condiciones eco- nómicas y
sociales de desventaja.
• Promover el empoderamiento de las niñas y las adolescentes.
• Desarrollar campañas permanentes de sensibilización de los derechos de niñas y
adolescentes.
La no discriminación
En el artículo 2 de la Convención sobre los Derechos del Niño se establecen
diversos motivos con respecto a los cuales está prohibido discriminar, en particular por
razones de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otro tipo, origen
nacional, étnico o social, posición económica, impedimentos físicos, el naci- miento o
cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales.
El Comité de los Derechos del Niño considera que “Los niños pequeños corren un
riesgo especial de discriminación porque se encuentran en una posi- ción de relativa
impotencia y dependen de otras personas para la realización de sus derechos”.4
En nuestro país, está prohibida toda discriminación motivada por origen ét- nico o
nacional, género, edad, discapacidades, condición social, condiciones de salud, religión,
opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra que atente contra la
dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las
personas, en términos de la Constitución Federal.
La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, establece que se
entenderá por discriminación:
...toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con
intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por ob- jeto o
resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el recono- cimiento,
goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más de
los siguientes motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el
género, la edad, las discapacidades, la condición so- cial, económica, de salud o jurídica,
la religión, la apariencia física, las caracte- rísticas genéticas, la situación migratoria, el
embarazo, la lengua, las opiniones,
4
Observación General No. 7, Realización de los Derechos del Niño en la Primera Infancia, CRC/C/
GC/7, párrafo 11 inciso b).
16
las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situa- ción
familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes pena- les o
cualquier otro motivo.5
La inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad
Niñas, niños y adolescentes con discapacidad tienen derecho a la igualdad
sustantiva y a disfrutar de los derechos humanos contenidos en todos los orde-
namientos jurídicos nacionales e internacionales en los que México sea parte.
Las niñas, niños y adolescentes con discapacidad tienen derecho a vivir incluidos
en la comunidad en igualdad de condiciones que las y los demás.
No se podrá negar o restringir la inclusión de niñas, niños y adolescentes con
discapacidad, el derecho a la educación ni su participación en actividades recreativas,
deportivas, lúdicas o culturales en instituciones públicas, privadas y sociales.
Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo
El Estado en sus tres niveles de gobierno, deberá realizar acciones que garanticen
su desarrollo y supervivencia, así como para investigar y sancionar los actos de
privación de la vida.
Deben disfrutar de una vida plena acorde a su dignidad y en condiciones que
garanticen su desarrollo integral; tienen el derecho a no ser privados de la vida ni a ser
utilizados en conflictos armados o violentos.
El Comité de los Derechos del Niño ha señalado que:
“…espera que los Estados entiendan el término desarrollo en su sentido más amplio,
como concepto holístico que abarca el desarrollo físico, mental, espiri- tual, moral,
psicológico y social del niño. Las medidas de aplicación deben estar dirigidas a
conseguir el desarrollo óptimo de todos los niños.6
5
Artículo 1. de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el 11 de junio de 2003, última reforma 20 de marzo de 2014.
6
Comité de los Derechos del Niño, Observación General No. 5, op. cit., párrafo 12.
17
La interculturalidad
Es un intercambio entre culturas que se establece en términos equitativos, y en
condiciones de igualdad. Se entiende como un proceso permanente de re- lación,
comunicación y aprendizaje entre personas, grupos, conocimientos, valo- res y
tradiciones distintas, orientada a generar, construir y propiciar un respeto mutuo y a un
desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias
culturales y sociales.7
La Convención sobre los Derechos del Niño, reconoce la importancia de inculcar
a niñas, niños y adolescentes, el respeto a su propia identidad cultural, idioma y a sus
valores; a los valores nacionales del país en el que viven, del país del que sean
originarios/ as y de las civilizaciones distintas de la suyas.
La participación
Se refiere al derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados y tomados en
cuenta en los asuntos de su interés, conforme a su edad, desarrollo evolutivo,
cognoscitivo y madurez.
La corresponsabilidad de las familias, la sociedad y las autoridades
La protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes es una res-
ponsabilidad conjunta del Estado, las familias y la sociedad, en la que se debe privilegiar
el interés superior de la niñez y adolescencia para su desarrollo integral.
La transversalidad en la legislación, políticas públicas, actividades admi-
nistrativas, económicas y culturales
Su objetivo es transformar la cultura organizativa de la administración pú- blica
sectorizada y promover, en su lugar, una administración pública que actúe de forma
coordinada para la atención de un tema considerado prioritario, como los derechos de
niñas, niños y adolescentes. Pretende así dar respuesta a la aparición de demandas
sociales en torno a estos derechos, comprometiendo la actuación de toda la estructura
organizativa que tenga incidencia en el tema y a la necesidad de disponer de una visión
integral.8
7
UNICEF-Ministerio de Educación del Gobierno de Perú, La interculturalidad en la educación. Perú, 2005,
p. 4.
8
CNDH-UNICEF, Orientaciones para las áreas especializadas de los derechos de niñas, niños y ado-
lescentes en los organismos públicos de derechos humanos, op.cit., p. 9.
18
La autonomía progresiva
La Convención sobre los Derechos del Niño y la legislación nacional en materia
de niñez y adolescencia, reconocen a niñas, niños y adolescentes como sujetos plenos de
derechos.
Niñas, niños y adolescentes, tienen derecho a desarrollar progresivamente el
ejercicio de sus derechos; es decir, que como sujetos plenos de derechos, adquieren
autonomía, y el Estado y las familias apoyan y protegen su desarrollo, de forma que
progresivamente ejerzan sus derechos, de acuerdo a la evolución de sus facultades.9
Acceso a una vida libre de violencia
El Comité en su Observación General número 8 (El derecho del niño a la
protección contra los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o
degradantes), define el castigo “corpora” o “físico” como todo castigo en el que se
utilice la fuerza física y que tenga por objeto causar cierto grado de dolor o malestar,
aunque sea leve. En la mayoría de los casos se trata de pegar a las niñas, niños y
adolescentes “manotazo”, “bofetada”, “palizas”), con la mano o con algún objeto, azote,
vara, cinturón, zapato, cuchara de madera, etc. Pero tam- bién puede consistir en, por
ejemplo, dar puntapiés, zarandear o empujar a los niños, arañarlos, pellizcarlos,
morderlos, tirarles del pelo o de las orejas, obligar- los a ponerse en posturas incómodas,
producirles quemaduras, obligarlos a inge- rir alimentos hirviendo u otros productos (por
ejemplo, lavarles la boca con jabón u obligarlos a tragar alimentos picantes).
El Comité opina que el castigo corporal es siempre degradante. Además hay otras
formas de castigo que no son físicas, pero que son igualmente crueles y degradantes y,
por tanto, incompatibles con la Convención. Entre éstas se en- cuentran, por ejemplo, los
castigos en que se menosprecia, se humilla, se deni- gra, se convierte en chivo
expiatorio, se amenaza, se asusta o se ridiculiza a la niña, niño o adolescente.
Los castigos corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes de los
niños, niñas y adolescentes tienen lugar en numerosos entornos, incluidos el hogar y las
familias, en todos los tipos de cuidado, las escuelas y otras institucio-
9
Zeledón, Marcela, La autonomía progresiva en la niñez y adolescencia, publicado en la Revista Jurí- dica
Digital Enfoque Jurídico, [en línea] http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/2005.
19
nes docentes, los sistemas de justicia, tanto en lo que se refiere a sentencias de los
tribunales como a las instancias penitenciarias o de otra índole en las situa- ciones de
trabajo infantil, y en la comunidad.
También reconoce que la crianza de niñas, niños y adolescentes en un entorno
respetuoso y propicio, exento de violencia contribuye a la realización de su personalidad
y fomenta el desarrollo de ciudadanos sociales y responsables que participan
activamente en la comunidad local y en la sociedad en general. Las investigaciones
muestran que niñas, niños y adolescentes que no han sufri- do violencia y crecen en
forma saludable son menos propensos a actuar de ma- nera violenta, tanto en su infancia
como al llegar a la edad adulta.
El artículo 19 de la Convención precisa que se adoptarán todas las medi- das
legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño, niña
o adolescentes contra toda forma de perjuicio o abuso físico o men- tal, descuido o trato
negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso se- xual, mientras se encuentren
bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que
lo tenga a su cargo.
En la Observación General número 13, Derecho del niño a no ser objeto de
ninguna forma de violencia, el Comité define a la violencia “toda forma de perjui- cio o
abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explota- ción, incluido
el abuso sexual”.
La accesibilidad
De acuerdo con el Comité de los Derechos del Niño presenta cuatro dimen-
siones:
a) No discriminación. Los servicios de atención de la salud y servicios
conexos, los equipos y los suministros deben estar al alcance de ni- ños,
niñas, adolescentes, mujeres embarazadas y madres, sin discri- minación de
ningún tipo.
b) Accesibilidad física. Las instalaciones de atención de la salud deben estar
en un radio accesible para niñas, adolescentes, mujeres embara- zadas y
madres. Puede que la accesibilidad física obligue a prestar un mayor grado de
atención a las necesidades de las niñas, niños, ado- lescentes y mujeres con
discapacidad.
20
c) Accesibilidad económica/asequibilidad. La falta de capacidad para
pagar los servicios, suministros o medicamentos no debe traducirse en una
denegación de acceso. El Comité exhorta a los Estados a que supriman las
tasas de usuario y apliquen sistemas de financiación de la salud que no
discriminen a las mujeres, niñez y adolescencia cuan- do no pueden pagar.
Deben implantarse mecanismos de mancomuna- ción de riesgos, como
recaudaciones de impuestos y seguros, sobre la base de contribuciones
equitativas en función de los medios.
d) Accesibilidad de la información. Debe proporcionarse a niñas, ni- ños,
adolescentes, y a sus cuidadores (as) información sobre promo- ción de la
salud, estado de salud y opciones de tratamiento en un idioma y un formato
que sean accesibles y claramente inteligibles.
No victimización secundaria (No revictimización)
Significa que las características y condiciones particulares de niñas, niños y
adolescentes que sufran violencia sexual, no podrán ser motivo para negarles su calidad
de agraviados/as o generarles mayor daño. El principio se desprende del artículo 5 de la
Ley General de Víctimas, la cual señala: El Estado tampoco podrá exigir mecanismos o
procedimientos que agraven su condición ni estable- cer requisitos que obstaculicen e
impidan el ejercicio de sus derechos ni los ex- pongan a sufrir un nuevo daño por la
conducta de los servidores públicos.
II. Orientaciones para el conocimiento
y detección de casos de violencia sexual contra niñas,
niños y adolescentes
1. ¿Qué son los derechos humanos?
Los derechos humanos son prerrogativas sustentadas en la dignidad hu- mana,
cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona.10
Son inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de
residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, reli- gión, lengua o cualquier otra
condición.11 Todas las personas tienen los mismos derechos humanos, sin discriminación
alguna.
Su reconocimiento obliga a los gobiernos a tomar una serie de medidas para su
protección y ejercicio efectivo e impide que se adopten aquellas que afecten su ejercicio;
otorga a los individuos la posibilidad de exigirlos y también la obligación de respetar los
derechos de todas las personas.
La Constitución Federal, los tratados internacionales ratificados por México y
diversas leyes a nivel nacional y local, reconocen en sus textos los derechos humanos de
que gozan las personas que se encuentran en territorio nacional, así como las garantías
para hacerlos efectivos.
10
Comisión Nacional de los Derechos Humanos [en línea] http://www.cndh.org.mx/Que_son_dere- chos_humanos.
11
Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Uni- das, [en
línea] http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx.
21
22
1.1. ¿En qué consiste la perspectiva de derechos de niñas, niños y
adolescentes
En la sociedad existen grupos que por sus características particulares tie- nen
mayor dificultad para acceder al goce de sus derechos, tal es el caso de las niñas, niños y
adolescentes. Ellas(os) dependen en gran medida de sus familias y otras personas adultas
para hacer valer sus derechos, así como para satisfacer sus necesidades básicas de
alimentación, salud, seguridad, entre otras. Cuando ello no se cumple, aumenta la
probabilidad de que se vean expuestos a toda clase de situaciones que pueden poner en
riesgo su integridad física, psicológi- ca, emocional e incluso su vida.
Durante siglos, las personas menores de edad han participado en la mayo- ría de
espacios sociales siguiendo los procedimientos, formas y mecanismos que se aplican a
los adultos, como si se tratara de individuos idénticos. No obstante, la Suprema Corte de
Justicia de la Nación ha señalado que “Desde la perspecti- va de las características
específicas de la infancia, en relación a su desarrollo cognitivo, emocional y moral, no
puede darse el mismo trato [que a las personas adultas]. [Quienes] se encuentran en esa
etapa de la vida poseen características específicas, estructurales que son muy distintas a
las de los adultos”.12
Al comprender que niñas, niños y adolescentes son personas distin- tas (en
todos los aspectos) a las personas adultas, a partir de su nivel de desarrollo
y de las características que se derivan de éste, se vis- lumbra por qué la
comunidad internacional impulsó su reconocimien- to como titulares de
derechos humanos específicos que generan obli- gaciones concretas para el
Estado, la comunidad y las familias para su protección, así como la
necesidad de proporcionarles atención especializada para garantizarles
igualdad respecto a las personas mayores de edad en el acceso y ejercicio de
sus derechos.
El Estado está obligado por el artículo 4 de la Convención sobre los Dere- chos
del Niño a invertir el máximo de recursos económicos, educativos y huma- nos para
lograr su salvaguarda y cumplimiento.
En 2014, México expidió la Ley General de los Derechos de Niñas, Ni-
ños y Adolescentes la cual sirvió de modelo para que las entidades federativas
12
Suprema Corte de Justicia de la Nación, Protocolo de Actuación para quienes Imparten Justicia en casos
que involucren niñas, niños y adolescentes. México, segunda edición, 2014, pp. 11-12.
23
elaboraran cada una su propia ley en la materia. En ellas se enlistan los derechos de que
gozan niñas, niños y adolescentes residentes en territorio nacional y que se resumen a
continuación:
Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo. Las niñas, niños y
adolescentes tienen derecho a que se proteja su vida, su supervivencia, su dig- nidad y a
que se garantice su desarrollo integral. No pueden ser privados de la vida bajo ninguna
circunstancia.
Derecho de prioridad. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a que se les
asegure de manera prioritaria (antes que a los adultos) el ejercicio pleno de todos sus
derechos, para tal efecto siempre se considerará su interés superior.
Derecho a la identidad. Niñas, niños y adolescentes deben contar con nombre
y apellidos, ser inscritos en el registro civil de forma inmediata y gratuita, se les deberá
expedir en forma ágil y sin costo la primera copia certificada de su acta de nacimiento.
Siempre que se solicite un cambio de apellidos, tendrán de- recho a opinar y a ser
tomados en cuenta. La falta de documentación para acre- ditar su identidad nunca será
obstáculo para garantizar sus derechos. Deberán contar con nacionalidad, en la medida
de lo posible conocer su origen a efecto de preservar su identidad, pertenencia cultura y
relaciones familiares.
Derecho a vivir en familia. Todas las niñas, niños y adolescentes, tienen
derecho a vivir en familia y no podrán ser separados de ella por falta de recursos para su
subsistencia, tampoco podrán ser separados de las personas que los tengan bajo su
guarda y custodia sino por orden de autoridad competente y me- diante un debido
proceso en el que haya sido tomada en cuenta su opinión y su interés superior.
Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a convivir con su madre y pa- dre, así
como con las familias de aquéllos (incluso cuando algún integrante se encuentre privado
de su libertad) en un ambiente libre de violencia, excepto cuando ese derecho sea
limitado por autoridad competente en atención a su in- terés superior.
Derecho a la igualdad sustantiva. Niñas, niños y adolescentes tienen
derecho a que se les proporcione el mismo trato, y a la igualdad de oportunida- des,
tomando en consideración sus necesidades específicas para el ejercicio pleno de sus
derechos.
24
Derecho a no ser discriminado(a). Niñas, niños y adolescentes tienen
derecho a un trato igualitario, nadie puede limitar o restringir sus derechos por su origen
étnico, nacional o social, idioma o lengua, edad, género, preferencia se- xual, estado
civil, religión, opinión, condición económica, circunstancias de naci- miento,
discapacidad o estado de salud o cualquier otra condición atribuible a ellos mismos o a
su madre, padre, tutor o persona que los tenga bajo guarda y custodia, o a otros
integrantes de su familia.
Derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo
integral. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a vivir en un medio ambien- te
sano y sustentable, y en condiciones que permitan su desarrollo, bienestar, crecimiento
saludable y armonioso, tanto físico como mental, material, espiritual, ético, cultural y
social.
Derecho a una vida libre de violencia y a la integridad personal. Niñas,
niños y adolescentes tienen derecho a vivir una vida libre de toda forma de vio- lencia y
a que se resguarde su integridad personal, a fin de lograr las mejores condiciones de
bienestar y el libre desarrollo de su personalidad.
Derecho a la protección de la salud y a la seguridad social. Niñas, ni-
ños y adolescentes tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud, así
como a recibir la prestación de servicios de atención médica gratuita y de calidad, con el
fin de prevenir, proteger y restaurar su salud, así como a su segu- ridad social, que
permita hacer efectivo su derecho de prioridad, su interés supe- rior, igualdad sustantiva
y no discriminación.
Derechos de niñas, niños y adolescentes con discapacidad. Niñas, ni-
ños y adolescentes con discapacidad deben ejercer plenamente todos y cada uno de sus
derechos contenidos en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos,
Tratados Internacionales y demás leyes aplicables, considerando sus propias
necesidades. En todo momento se les deberá facilitar un intérprete o los medios
tecnológicos que les permitan obtener información de forma com- prensible.
Derecho a la educación. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a una
educación de calidad que contribuya al conocimiento de sus propios dere- chos y, basada
en un enfoque de derechos humanos atendiendo a sus propias necesidades, que garantice
el respeto a su dignidad humana, el desarrollo armó- nico de sus potencialidades y
personalidad y fortalezca el respeto a los derechos
25
humanos y a las libertades fundamentales, en los términos del artículo 3o. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley General de Edu- cación y
demás ordenamientos aplicables.
Derecho al descanso, al juego y al esparcimiento. Niñas, niños y ado-
lescentes tienen derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las activida- des
recreativas propias de su edad, así como a participar libremente en activida- des
culturales, deportivas y artísticas, como factores primordiales de su desarrollo y
crecimiento.
Derecho a la libertad de convicciones éticas, pensamiento, concien-
cia, religión y cultura. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la libertad de
convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura, no podrán ser
discriminados por ejercer estas libertades.
También tienen derecho a disfrutar libremente su cultura, lengua, usos,
costumbres, prácticas culturales, religión, recursos y formas específicas de orga-
nización social y todos los elementos que constituyan su identidad cultural.
Derecho a la libertad de expresión y de acceso a la información.
Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a expresar libremente su opinión, así como a
buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo y por cualquier medio, sin
más limitaciones que las establecidas en el artículo 6o. de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos.
Implica el derecho a que se tome en cuenta su opinión respecto de los asuntos que
les afecten directamente, o a sus familias o comunidades. En pobla- ciones
predominantemente indígenas, se deberá difundir la información institu- cional y la
promoción de los derechos en la lengua indígena local.
Niñas, niños y adolescentes con discapacidad deberán contar con siste- mas de
apoyo para ejercer su derecho a la libertad de expresión, acceso a la información y para
la expresión de su voluntad.
No podrán difundirse o transmitirse información, imágenes o audios que afecten o
impidan el desarrollo integral de la niñez y adolescencia y su interés superior o que
exalten algún delito.
26
Derecho de participación. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a ser
escuchados y tomados en cuenta en los asuntos de su interés, así como en todos los
procesos judiciales y de procuración de justicia donde se diriman con- troversias que les
afectan.
Derecho de asociación y reunión. Niñas, niños y adolescentes tienen
derecho a asociarse y reunirse, sin más limitaciones que las establecidas en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Derecho a la intimidad. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la
intimidad personal y familiar, así como a la protección de sus datos personales. No
podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su
domicilio o su correspondencia; tampoco de divulgaciones o difusio- nes ilícitas de
información o datos personales, incluyendo aquéllos que tengan carácter informativo a
la opinión pública o de noticias que permitan identificarlos y que atenten contra su
honra, imagen o reputación.
Derecho a la seguridad jurídica, acceso a la justicia y al debido
proce- so. Niñas, niños y adolescentes gozan de los derechos y garantías de seguridad
jurídica y debido proceso establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, los tratados internacionales, la Ley General de los Derechos de las Niñas,
Niños y Adolescentes y demás disposiciones aplicables.
Derecho de acceso a la información y a las tecnologías de la informa-
ción y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y
telecomu- nicaciones, incluido el de banda ancha e Internet. Niñas, niños y
adolescen- tes tienen derecho a buscar y difundir información a través de estos medios, a
ser protegidos de los riesgos que conlleva y a obtener el máximo provecho de su
utilización. Los productores de contenidos deben realizar programas de radio y
televisión con información adecuada a la edad de niñas, niños y adolescentes, que
promueva los derechos humanos, valores y no contenga elementos violen- tos o
perjudiciales para su desarrollo integral.
Derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes. Se refiere a las
medidas especiales de protección que las autoridades deberán adoptar para ga- rantizar
los derechos de este sector poblacional, acompañados o no, nacionales, extranjeros y
repatriados en contextos de movilidad humana.
27
1.2. ¿Por qué la atención y prevención de la violencia sexual es un tema
cuya comprensión amerita conocer los derechos humanos de niñas,
niños y adolescentes?
La violación y el abuso sexual son agresiones contra su integridad física,
psicológica y emocional, que trasgreden el derecho a una vida libre de violencia de
niñas, niños y adolescentes. Cualquier forma de malos tratos, agresiones y abusos –
incluidos la violación y el abuso sexual– dejan una marca en su vida que impide su
desarrollo integral, por lo cual, son conductas inaceptables.
Las familias, la comunidad y el Estado tienen la obligación de adoptar todas las
medidas preventivas necesarias para evitar que actos como la violación y el abuso sexual
ocurran. Debe asegurarse que cualquier espacio en que se desenvuelva una persona menor
de edad, sea seguro, para que no se ponga en riesgo su salud, su estabilidad emocional,
ni su vida, y que cuente siempre con el auxilio de personas adultas que puedan intervenir
para su protección en caso de ser necesario.
El artículo 12 de la LGDNNA, así como el correlativo en las leyes locales en el
país, establece la obligación de todas las personas de denunciar de inmediato ante las
autoridades competentes cualquier violación a los derechos de niñas, niños y
adolescentes. En ese sentido, dado que las escuelas son espacios fun- damentales para la
niñez y adolescencia, el personal docente y auxiliar que tra- baja con ellos(as) debe
asegurar que las alumnas y alumnos estén en condicio- nes óptimas durante su estancia
en los planteles educativos.
La intervención oportuna en la identificación de conductas de agresiones sexuales,
ya sea en las familias o los planteles educativos, es una labor que ne- cesita el apoyo de
la totalidad del personal docente, auxiliar y autoridades esco- lares de los distintos
niveles; madres/padres/familiares/tutores(as) y otros adul- tos responsables del cuidado
de niñas, niños y adolescentes, así como de la comunidad para lograr resultados eficaces.
En particular las profesoras y profe- sores representan uno de los referentes más
importantes en la vida de las alum- nas(os) pues además de transmitir conocimientos
técnicos en distintas materias, comparten sus valores y formas de pensar al alumnado.
Cuando el personal educativo guarda silencio o es omiso en atender las
problemáticas de violencia que sufren las alumnas(os), encubre violaciones
a sus derechos humanos, pero lo más grave, es que está privando a esa niña,
niño o adolescente de la oportunidad de cons- truir un proyecto de vida
exitoso y libre de violencia. El costo de no
28
atender los asuntos que conciernen a la niñez y adolescencia, reper- cutirá
en el normal desarrollo de su personalidad y en el bienestar social de todas
y todos.
2. ¿Qué es el abuso sexual?
El artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño, define a la violencia
contra niñas, niños y adolescentes como toda forma de perjuicio o abu- so físico o
mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, inclui- do el abuso
sexual. En ese entendido, el abuso sexual es, desde luego, una for- ma de violencia
contra la niñez y adolescencia.
Debido a su magnitud y frecuencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS)
considera a la violencia contra ellas(os) como un problema de salud pública.
Se entiende por abuso sexual la interacción de la persona adulta que ejer- ce
poder y/o control sobre una persona menor de edad para estimulación sexual de sí
misma(o), hacia la niña, niño y adolescente y/o algún tercero, pudiendo existir o no
contacto físico.13
Esas interacciones revisten tres características:
• El propósito del abuso sexual es la gratificación sexual del agresor(a).
• Existe una diferencia de edad, y por tanto asimetría en el desarrollo y cono-
cimientos entre los(as) agredidos y el agresor(a), de tal manera que consti- tuye un
abuso de poder de éste(a) último(a) hacia los(as) menores de edad.
• Las formas que el agresor(a) emplea para someter a los agredidos(as), van desde
el engaño, chantaje, seducción, amenazas, premios y castigos, ma- nipulación,
hasta el uso de la fuerza.
La relación de poder y control es un elemento fundamental para iden- tificar el abuso
sexual, pues siempre que el agresor(a) se encuentre en esa posición de ventaja sobre el
agredido(a) se considerará como tal, incluso en los casos que ambos sean menores de
edad.
13
El delito de abuso sexual comprende la ejecución de un acto sexual sobre una niña, niño o adoles- cente;
realizar actos en los que el agresor muestre, exponga o exhiba sus órganos genitales, o bien se le obligue a
observarlo o a ejecutarlo. Este delito se agrava si se ejerce violencia física o moral o si se comete en contra de
dos o más personas, o cuando el agresor es de confianza del agredido, entre otros supuestos, dependiendo de
cada entidad federativa.
29
Debe tenerse siempre presente que las niñas, niños y adolescentes no están en
condiciones de dar su consentimiento al agresor(a) para la ejecución de cualquier tipo de
acto sexual, debido a que la mayoría de las veces aún no po- seen la madurez necesaria
para darse cuenta de lo que significan esos actos ni sus consecuencias. Frecuentemente,
las personas menores de edad no son ca- paces de resistir la agresión sobre todo si
proviene de figuras de confianza como los familiares, además de que se crean en ellas
sentimientos de confusión; sin embargo, no por ello se considera que existe el acuerdo
de la víctima o que ella o él provocaron la agresión.14
En México, los resultados de la Consulta Infantil y Juvenil 2015 del Instituto
Nacional Electoral muestran que alrededor de 83 974 de un total de 1 049 709 de niñas,
niños y adolescentes entre 10 y 13 años que participaron, manifestaron haber sufrido
algún tipo de violencia sexual en su familia, la escuela y la calle; mientras que cerca de
10 393 de un total de 487 600 adolescentes de 14 a 17 años de ambos sexos, señalaron
haber sido violentados sexualmente.
La violación y el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes ocurren de
maneras diversas. En ocasiones los agresores(as) son cercanos(as) a las víctimas y
realizan abusos de manera brusca; también, en gran número de casos existe un proceso
de “seducción” previo, en el que los abusadores(as) se aproxi- man a las víctimas para
ganar su confianza; las formas de relacionarse que al principio parecían no sexualizadas
se van transformando en tales, o incluso pue- den ser planteadas por el agresor(a) como
“no sexuales”, justificándolas por ejemplo, como parte de la enseñanza de pautas de
higiene o de educación se- xual. El acercamiento y seducción suele ser planeado por el
agresor o agresora, quien elabora complejas estrategias para atraer al niño o a la niña,
obtener su cooperación y evitar que cuente lo que está sucediendo.15
De acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF),16 el
concepto de abuso sexual implica las siguientes dimensiones:
14
El abuso sexual infantil es un problema internacional y aunque se han realizado estudios e investiga- ciones
para determinar su prevalencia, no hay cifras exactas que den cuenta de la magnitud del problema. Se ha
detectado que debido a la gran carga emocional y moral que conlleva, la sociedad en su conjunto cuenta con
muy pocos espacios para que los afectados(as) puedan dar cuenta de su experiencia, haciendo del abuso sexual
infantil un tema oculto. Ref. UNICEF, Guía Clínica. Atención de Niños, Niñas y Adolescentes menores
de 15 años Víctimas de Abuso Sexual, Chile: UNICEF, Mi- nisterio de Salud de Chile, 2011, pp. 11-12.
15
Inebi, Interi V., Valoración de sospechas de abuso sexual infantil, Colección documentos técnicos 01.
España, Dirección General de Políticas Sociales, Gobierno de Cantabria. España, 2008, p. 19.
16
UNICEF, Guía Clínica, Op. cit. pp. 11-12.
30
• Derechos Humanos. El abuso sexual afecta la dignidad humana y constitu- ye una
vulneración grave de los derechos reconocidos en la Constitución Política y en
tratados y otros instrumentos de Derechos Humanos suscritos por México,
principalmente en la Convención sobre los Derechos del Niño.
• Dimensión ética. El abuso sexual implica un ejercicio abusivo de poder. En el
caso de niños, niñas y adolescentes, la edad determina una condición de
indefensión física y psicológica, siendo esta última mayor cuando existe un
vínculo afectivo con el (la) agresor (a), máxime cuando esta persona es la
encargada de su cuidado.
• Dimensión sociocultural. Existen factores relacionados con la familia, la cul- tura
y la sociedad que, al reproducir la desigualdad de poder entre adultos, niños, niñas
y adolescentes, favorecen la ocurrencia del abuso sexual in- fantil, además de que
condicionan a que se ponga en duda la veracidad del relato de los niños, niñas y
adolescentes cuando revelan una situación de abuso.
• Dimensión psicológica. El abuso sexual, por ser una forma grave de maltra- to,
altera el normal desarrollo biopsicosocial actual y futuro de un niño, niña o
adolescente. Es un factor importante de riesgo para su salud mental en la edad
adulta, pudiendo generar o producir, entre otros, cuadros de depre- sión, trastornos
de estrés postraumático, trastornos de personalidad y dis- funciones sexuales.
• Dimensión biológica. El abuso sexual puede implicar lesiones físicas detec- tables
en forma inmediata y otras a largo plazo, principalmente problemas de salud
sexual y reproductiva, tales como infecciones de transmisión se- xual, daños en el
aparto reproductivo, por mencionar algunas.
• Dimensión legal. El abuso sexual contra personas menores de edad (así como la
violación) están tipificados como delitos en los Códigos Penales (federal y de las
entidades federativas).
2.1. Formas de abuso sexual
Comúnmente se piensa que el abuso o las agresiones sexuales implican contacto
físico, no obstante existen diversas formas en que pueden presentarse, las cuales se
clasifican en:
31
a) Por tipo de contacto17
Físico
• Tocamiento de genitales, glúteos o pechos del agredido(a) por parte del
abusador(a) por encima o debajo de la ropa.
• Convencer u obligar a niñas, niños y adolescentes a tocar los genitales del
abusador(a).
• Frotamiento de los genitales del agresor/a contra el cuerpo o encima de la
vestimenta del niño, niña o adolescente.
• Besos sexuados en la boca o caricias en otras partes del cuerpo por enci- ma o
debajo de la ropa.
• Contacto bucogenital entre el abusador(a) y la niña, niño o adolescente o
succionar, besar, lamer o morder pechos o nalgas u otras partes del cuerpo con
interés sexual.
• Violación, que es la introducción del pene en el cuerpo de la niña o niño por vía
vaginal, anal o bucal, o bien por vía vaginal o anal de cualquier elemen- to,
instrumento, o cualquier parte del cuerpo humano distinta del pene por parte del
agresor(a) con fines sexuales. Estas conductas en la mayoría de los códigos
penales de nuestro país se considera agravada cuando es co- metida contra una
niña, niño.
• Exhibición de los genitales del agresor(a) a la niña, niño o adolescente.
• Obligar a la víctima a que se muestre desnudo o muestre partes de su cuerpo al
agresor(a), hacerlo(a) posar o imitar movimientos eróticos para su goce personal.
• Obligar a la niña, niño o adolescente para que se involucre en contactos sexuales
con animales.
• Eyaculación sobre el cuerpo de los agredidos(as).
17
En general, las conductas descritas en esta guía se engloban en el concepto “abuso sexual” utilizado
internacionalmente; sin embargo, en México existen tipos penales que protegen el libre desarrollo de la
personalidad cometidos contra niñas, niños y adolescentes o personas incapaces que, dependien- do de la
entidad federativa y la forma de la comisión del hecho, pueden ser: violación, abuso sexual, acoso sexual,
estupro, incesto, pornografía, entre otros. El agresor podría ser un adolescente o una niña o un niño menor de
doce años, en este último supuesto cobra mayor relevancia la valoración que realicen psicólogos y médicos
especialistas y el tratamiento que ordenen para el agresor y la víctima. Para la tipificación legal de los mismos
la autoridad competente (Ministerio Público) verificará la exis- tencia de la descripción de cada delito.
32
Sin contacto físico
• Sexualización verbal, es decir, hacer referencias verbales explícitas o insi-
nuaciones sexuales, comentarios sobre su intimidad sexual en persona, por
teléfono, redes sociales, cartas o mensajes.
• Inducción a que la niña, niño o adolescente se desnude o masturbe delante del
agresor(a).
• Observar o tomar fotografías a niñas, niños y adolescentes mientras reali- zan
actividades privadas, por ejemplo: ir al baño, asearse, vestirse o des- vestirse.
• Exposición de material pornográfico a un niño o niña (ejemplo: revistas, películas,
fotos), cualquier material impreso o electrónico.
• Exhibición de genitales y/o auto-masturbación por parte del abusador(a) en la
presencia de un niño, niña o adolescente.
• Realizar actos sexuales intencionadamente en la presencia de una perso- na menor
de edad.
• Utilización del niño o niña en la elaboración de material pornográfico (por
ejemplo fotos o videos), ya sea que los actos sexuales se lleven a cabo o se
simulen.
b) Por tipo de vínculo
Familiar
Toda interacción de índole sexual con niñas, niños o adolescentes por par- te de
un pariente por consanguinidad o adopción, como puede ser padre/madre, abuelo/abuela,
por hermanos(as), tíos(as), sobrinos(as), primos(as) o personas que son percibidas como
figuras adultas parentales (parejas de la madre y/o padre).
Extrafamiliar
El agresor(a) puede ser alguien que pertenece al entorno de niñas, niños o
adolescentes, a quien conocen y frecuentan por ejemplo, vecinos(as), amigos(a) de
ellos(as) o parejas de alguno de sus familiares, profesor(a) o personal educa- tivo,
entrenador(a), integrante de un culto religioso, cuidadores(as) o en los ca- sos menos
frecuentes, una persona desconocida.
33
En su forma extrema, la violencia sexual contra niñas, niños y adoles-
centes puede derivar en casos graves de explotación y daño a su in-
tegridad. Para prevenirla y evitarla, el personal escolar y las familias deben
estar alertas y otorgar atención oportuna y adecuada en los casos que
pudieran presentarse.
En esos delitos, las personas menores de edad son utilizadas como objeto sexual
con fines económicos, por ejemplo:
• Explotación sexual comercial infantil (prostitución) o turismo sexual.
• Trata de personas con fines de explotación sexual. Se entiende por trata “toda
acción u omisión dolosa de una o varias personas para captar, engan- char,
transportar, transferir, retener, entregar, recibir o alojar a una o varias personas
con fines de explotación”.18
• Pornografía infantil. Consiste en procurar, obligar, facilitar o inducir, por
cualquier medio, a una persona menor de edad a “realizar actos sexuales o de
exhibicionismo corporal con fines lascivos o sexuales, reales o simula- dos, con el
objeto de video grabarlos, fotografiarlos, filmarlos, exhibirlos o describirlos a
través de anuncios impresos, transmisión de archivos de da- tos en red pública o
privada de telecomunicaciones, sistemas de cómputo, electrónicos o
sucedáneos”.19
3. Perfil del agresor(a) sexual
Existe la creencia popular de que el abusador sexual puede ser únicamen- te una
persona perturbada psíquicamente, con algún trastorno o “enfermedad”- mental
importante, degenerada, violenta o antisocial; sin embargo, las investiga- ciones
psicológicas señalan que no existe un perfil único del agresor(a) sexual, ya que éste
puede ser de cualquier clase social, vivir en un medio urbano o rural, tener cualquier
nivel educacional, profesión o actividad, cualquier raza, religión, género, orientación
sexual o estado civil.
18
Se entenderá por explotación la esclavitud, la condición de siervo, la prostitución ajena u otras formas de
explotación sexual, la explotación laboral, el trabajo o servicios forzados, la mendicidad forzosa, la utilización
de personas menores de dieciocho años en actividades delictivas, la adopción ilegal de persona menor de
dieciocho años, el matrimonio forzoso o servil, tráfico de órganos, tejidos y células de seres humanos vivos,
experimentación biomédica ilícita en seres humanos. Artículo 10 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y
Erradicar los Delitos en materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de esos
Delitos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de junio de 2012, última reforma 19 de marzo
de 2014.
19
Artículo 202, Código Penal Federal, última reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de
julio de 2016.
34
Aunque se ha detectado que la mayoría de los abusadores sexuales son hombres,
existe un pequeño porcentaje de mujeres. 20 Con independencia de ello, suelen ser
personas conocidas, de confianza, incluso admiradas por la co- munidad por su labor
profesional, religiosa, altruista o reconocidas por las fami- lias por sus cualidades
personales. Pueden ser miembros de la familia, tal como las madres y padres,
abuelos(as), hermanos(as), primos(as) u otras personas cercanas incluyendo amigos de la
familia, vecinos(as), cuidadores(as), o compa- ñeros(as) de mayor edad, de la escuela u
otras actividades recreativas, deporti- vas o culturales.
Algunos(as) tienen antecedentes de haber sufrido violación o abuso sexual en la
niñez o adolescencia, pero otros(as) no tienen esa historia. Muchos(as) son incapaces de
funcionar sexualmente con personas adultas y son agresores(as) de niñas, niños y
adolescentes; hay quienes sostienen relaciones sexuales tam- bién con personas de su
edad, frecuentemente los abusadores(as) son agreso- res recurrentes, y también pueden
ser los propios adolescentes.
Se ha identificado que la mayoría de ellos(as) justifican el uso de la violen- cia
como forma de resolución de conflictos en su vida diaria, presentan dificulta- des para
expresar sentimientos y por lo general carecen de relaciones emocio- nalmente íntimas y
satisfactorias. Comúnmente, niegan lo ocurrido o justifican su actuar al momento de que
descubren los hechos o la acusación.21
Para la sociedad, el abuso sexual infantil es de tal complejidad y genera tanta
indignación que a veces se piensa que sólo ocurre cuando el abusador(a) está bajo la
influencia del alcohol o las drogas o padece una “enfermedad men- ta”, pero esas
afirmaciones no son acertadas en todos los casos.
Las estrategias más comunes empleadas por los abusadores(as) son:
• Abuso de confianza previa. Valerse de la relación familiar, de amistad o trato
frecuente para accesar al cuerpo de las niñas, niños y adolescentes, utilización del
chantaje emocional para convencer al agredido(a). Ejemplos: “Es normal que nos
demos beso”, “¿por qué no me dejas acariciarte?”, “¿es que no me quieres?”
20
The National Child Traumatic Stress Network, Preguntas y respuestas acerca del abuso sexual, una
entrevista con la Dra. Esther Deblinger, Estados Unidos de América: U.S. Department of Health and
Human Services and UCLA University, 2012, p. 2., versión en español [en línea] http://www. nctsn.org/
sites/default/files/assets/pdfs/ChildSexualAbuse_QA_SP.pdf .
21
Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes, La protección de los derechos de los niños, niñas
y adolescentes frente a la violencia sexual. Uruguay, el autor, 2003, p. 71.
35
• Situación confusa o ambigua. Planteamiento de situaciones como “te voy a dar un
masaje”, “vamos a jugar a los novios o esposos”, “vamos a jugar al doctor”.
• Sorpresa, engaño, premios y castigos, amenazas: “si le dices a alguien voy a matar
a tu mamá…”, “te voy a llevar lejos de tu casa...”, “nadie te va a creer...”, “no te
voy a querer más...”, “tu familia creerá que eres mala(o)…”, “a ti no te creerán
porque eres niño(a)…”.
• Seducción: “eres tan bonit…a”, “mi princesit…a”, “mi reina…”.
4. Perfil de las víctimas de agresiones sexuales
Toda niña, niño o adolescente pueden ser víctima de violación o abuso sexual, no
existe un perfil o característica específica que determine la ocurrencia del abuso. Puede
presentarse en todos los niveles socioeconómicos, religiosos, educativos y en cualquier
etapa de la niñez o adolescencia.
No obstante, se han identificado algunas características que constituyen factores
de riesgo para la ocurrencia de la violencia sexual, incluido el abuso.
5. Factores de riesgo
Son aquellas características o cualidades de las personas, comunidades y el
entorno social, vinculadas a una probabilidad de causar un daño, por ejemplo:
• Educación sexual ausente o deficiente. Es importante que desde tem-
prana edad niñas y niños conozcan el nombre de las partes de su cuerpo y sus
funciones (con información adecuada a su grado de madurez y desa- rrollo), sobre
todo de sus genitales, ya que con frecuencia el agresor(a) utiliza otras
denominaciones relacionadas con objetos, animales o juegos para confundir a la
víctima y perpetrar la agresión sexual.
• Edad y sexo de las niñas, niños y adolescentes. A menor edad existe un
mayor riesgo de sufrir violencia sexual; asimismo, estudios han demostra- do que
las niñas poseen entre dos y tres veces mayor riesgo de abuso se- xual que los
niños.
• Baja autoestima. Las niñas, niños y adolescentes con poco aprecio por su
persona pueden ser más susceptibles de dejarse engañar por personas que los
hacen sentir especiales y destacan sus cualidades.
• Necesidad de afecto y/o atención o ausencia prolongada de los
proge- nitores(as). Las personas menores de edad que no han formado
lazos
36
fuertes con su madre/padre o familiares, que no pasan mucho tiempo con ellas(os),
o que los(as) ignoran o rechazan, pueden acceder a las preten- siones del
agresor(a) quien conocedor(a) de esa circunstancia emplea es- trategias de
seducción que hacen sentir a los agredidos(as) queridos(as) e importantes, por
ejemplo, a través de dedicar tiempo para jugar con ellos(as), darles regalos o
expresar supuestas muestras de afecto, entre otras. Asimismo, las niñas, niños y
adolescentes tendrán menos posibilida- des de contar lo sucedido a las personas
cercanas, por falta de confianza.
• Crecimiento en un entorno de relaciones violentas o discriminación.
El maltrato a la niñez y adolescencia es una violación a sus derechos que repercute
en todas las áreas de su desarrollo. Las y los menores de edad que viven en
situaciones de violencia en su familia o escuela están más expuestos a ser
manipulados por adultos que les ofrecen buen trato o re- compensas a cambio de
“permitir la agresión sexual”. La vulnerabilidad que presentan no les permite
disponer de recursos para discriminar el afecto y el amor del chantaje afectivo, por
lo que se someten a las exigencias del agresor(a).
• Niño o niña con actitud pasiva, tendencia a la sumisión o timidez. Se
sugiere evitar inculcar en niñas, niños y adolescentes la obediencia absolu- ta a las
personas adultas como un estándar de conducta deseable, ya que puede contribuir
a que acaten con mayor facilidad las indicaciones del agresor(a), sobre todo si es
una figura de autoridad como un maestro(a) o cuidador(a).
• Baja capacidad de toma de decisiones. Es recomendable que las fami- lias
fomenten en las niñas, niños y adolescentes (a medida que crecen y se desarrollan)
la toma de decisiones reflexivas y autónomas, en vez de utili- zar modelos de
crianza sobreprotectores en los que se asume que a causa de su edad, son
incapaces de decidir por sí mismos. Es más probable que una persona menor de
edad que no ha desarrollado esta habilidad, tenga más dificultades al momento de
presentarse violencia sexual en su contra.
• Condiciones de aislamiento, carencia de redes familiares y sociales
de apoyo. Se trata de un factor social en que la falta de recursos económi- cos y
personales para atender las necesidades de las personas menores de edad, pueden
derivar en abuso, por ejemplo, las madres sin acceso a servicios de guardería que
dejan a sus hijos(as) al cuidado de vecinos(as) o conocidos(as), personas que
viven situaciones de violencia o de pobreza.
• Falta de vivienda o vivienda que no reúne condiciones adecuadas. El
hacinamiento o la concentración de asentamientos en zonas conurbadas sin los
espacios que permitan la seguridad y privacidad de niñas, niños y adolescentes
son un factor importante de riesgo de violencia sexual.
37
• Discapacidad. Puede convertirse en un factor de vulnerabilidad de impor-
tancia en asociación con otros. Una de las dificultades para visibilizar, de- tectar y
denunciar la violencia sexual, se relaciona con el abordaje de la sexualidad en
niñas, niños y adolescentes con discapacidad. Si hablar de sexualidad y de
educación sexual en la infancia y adolescencia genera re- sistencias y conflictos,
en el caso de las y los menores de edad con disca- pacidad, es un tema que se ha
convertido en tabú, púes suele estar silen- ciado o negado. Algunas creencias que
refuerzan este silencio pueden ser: que las personas con discapacidad son
asexuadas, que no pueden desa- rrollar una conducta sexual responsable y
beneficiosa para su vida o que frente a una situación de violencia o abuso sexual
no tienen conciencia de la misma como tal y las consecuencias son mínimas. Todo
eso es falso, por tanto, se les debe proporcionar información sobre el desarrollo de
su se- xualidad e incluirlos en las acciones preventivas, atendiendo a sus necesi-
dades específicas.
6. Factores de Protección
Son aquellos aspectos del entorno social y competencias de las personas que
favorecen el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes; se relacionan con
estrategias de prevención y destrucción de ciclos de violencia sexual.
Ciertas características personales y propias de la interacción con los(as)
cuidadores son consideradas como factores de protección y, por ende, son im- portantes
para fortalecer el proceso de crianza. Se describen las más relevantes:
• Desarrollo de una buena autoestima a través del apego seguro. Para
prevenir cualquier tipo de violencia sexual, es fundamental que el niño, niña o
adolescente, refuerce su autoestima sintiéndose amado y respetado. Una niña, niño
o adolescente que se quiere a sí mismo está menos expuesto a la vulneración de
sus derechos, pues tendrá conductas de auto-cuidado y pedirá ayuda en caso de
necesitarlo.
• Valoración de su cuerpo. Es fundamental que el niño, niña o adolescente
conozca y nombre cada parte de su cuerpo, tomando conciencia de su valor y la
necesidad de cuidarlo.22
• Buena comunicación. La comunicación con niños, niñas y adolescentes es
fundamental, ya que se sienten valorados y aceptados. Si son escucha-
22
UNICEF, Orientaciones para la Prevención del Abuso Sexual Infantil desde la Comunidad Educativa,
2012, p. 25.
38
dos y acogidos desarrollan más fácilmente la capacidad de expresar lo que les
sucede.
• Expresión de sus sentimientos. Se debe enseñar a niños, niñas y ado-
lescentes a expresar lo que les acontece en su interior, a darse cuenta de lo que
necesitan y a reconocer las sensaciones que producen bienestar y las que les son
desagradables. Al reconocer sus emociones les será más fácil distinguir entre un
trato amoroso y uno peligroso.
• Respetar sus propios límites. En ocasiones se obliga a niños, niñas y
adolescentes a ser cordiales y afectuosos con los demás y olvidamos res- petar sus
propios indicadores corporales, los que corresponden en muchos casos a
mecanismos naturales de autoprotección. Al niño, niña o adoles- cente le es difícil
negarse a la demanda de una persona adulta, pues cree que por el simple hecho de
ser mayor tiene que aceptar y ser complaciente ante su deseo.
7. Estrategias de auto-cuidado para niñas, niños y adolescentes
Fomentar el auto-cuidado en niñas, niños y adolescentes –implica la valoración de la
vida, el cuerpo y la salud– como una herramienta preventiva ante cualquier situación de
maltrato y abuso sexual, que les permita tanto a niñas, niños y ado- lescentes como a las
personas adultas de la comunidad educativa, enfrentar posibles situaciones de abuso
sexual en los planteles educativos, en sus familias y en cualquier entorno social.
Es necesario desarrollar en las y los alumnos aprendizajes que contribuyan a la
generación de factores protectores ante cualquier peligro, tales como: cono- cimiento
sobre sexualidad y afectividad, expresión adecuada de afectos, resolu- ción pacífica de
conflictos, identidad y autoestima positiva, límites con relación a madres, padres y
personas adultas, identificación de personas de confianza den- tro y fuera de la familia,
por mencionar algunos.
La educación sexual debe contener información que facilite la adquisición de
actitudes positivas respecto a la sexualidad, el propio cuerpo humano, fomen- tar la
autoestima y el respeto hacia los demás. Es importante desmitificar la se- xualidad
liberando de sentimientos de culpa y de vergüenza, favoreciendo la comprensión de la
conducta sexual de las personas.
También se considera a la formación y fortalecimiento de herramientas de
autoprotección en niñas, niños y adolescentes en su contexto evolutivo. Implica el
reconocimiento y desarrollo de las habilidades necesarias para enfrentar situa-
39
ciones de amenaza o peligro y su diferenciación de experiencias de confianza y
seguridad personal con los siguientes contenidos:23
• Cuidado personal
• Identificación de situaciones de amenaza personal
• Pautas conductuales de autoprotección
Su objetivo es favorecer en el niño o niña la identificación de situaciones de
amenaza o vulneración personal y el desarrollo de estrategias conductuales efectivas de
seguridad y protección. En los contenidos del Plan y Programas de Educación Básica,
esos temas se establecen en los campos formativos de desa- rrollo personal y para la
convivencia, exploración y comprensión del mundo natu- ral y social.
Si bien, la transmisión de estrategias de cuidado y defensa es importante, no puede
depositarse en las y los menores de edad la responsabilidad de protegerse, defenderse,
rechazar al agresor(a) o solicitar ayuda, debido a que, como se ha mencionado, las
formas utilizadas por los agresores(as) para atacarlos(as), los llevan a la confusión e
inestabilidad emocional, que por su grado de desarrollo no están capacitados(as) para
comprender completamente la agresión, aumentando las probabilidades de que cedan
ante la misma y no lo comenten con nadie.
8. Consecuencias del abuso sexual para la vida de
niñas, niños y adolescentes
El abuso sexual atenta y pone en riesgo el normal desarrollo de la personalidad de la
niña, niño o adolescente, así como la comprensión sobre su propio cuerpo y sus
sentimientos. Con ello, se violentan también las reglas sociales, legales y sus derechos
humanos.
Cuando es cometido por familiares disminuye profundamente la posibilidad de
desarrollar relaciones confiables, cercanas y seguras con madres o personas
significativas, lo cual eventualmente repercutirá en sus relaciones futuras.
Con el abuso sexual, todos los ámbitos de la vida del agredido(a)
pue- den llegar a afectarse.
23
Arredondo Ossadón, Valeria, Guía Básica de Prevención del Abuso Sexual Infantil. Chile, Servicio Nacional de
Menores, 2002, p. 10.
40
Durante los episodios de abuso sexual, niñas, niños y adolescentes
pueden experimentar un cúmulo de emociones que dificultan la
resistencia a las agresiones o la posibilidad de solicitar ayuda a otras
personas, inclu- so puede llegar a afectar sus manifestaciones al verse
invadidos(as) por el miedo, la vergüenza o la reacción de los familiares
ante los sucesos.
Enseguida se enlistan algunos ejemplos:24
• Culpa. El agresor envía mensajes para que niñas, niños y adolescentes se sientan
culpables por la agresión sexual. Si éste se descubre, se sentirán culpables por las
repercusiones que se causen, por ejemplo: la separación familiar o la sanción legal
al abusador(a).
• Vergüenza. Experimentan la sensación de que su intimidad es violentada,
comienzan a pensar que están dañados o “marcados”, de que todos(as) lo saben,
hay una alteración profunda de la autoestima.
• Traición y desconfianza. Por parte del agresor(a) sexual o de quienes fracasan
en proteger. Las personas en las que confía le fallaron y puede crecer
desconfiando de todos(as) y por todo. Si la niña, niño o adolescente denuncia o se
descubre el abuso sexual y los familiares no les creen o apoyan, aumenta el
sentimiento de traición.
• Disonancia cognitiva. Niñas, niños y adolescentes no tienen el desarrollo
cognitivo como para decodificar los hechos, les es difícil comprender por qué el
abusador(a) les dice que lo que hacen está bien pero que no le digan a nadie.
• Confusión. Los mensajes que reciben los niños o las niñas, son contradic- torios
y confusos: de la misma persona reciben la agresión y el afecto. Pueden
experimentar sentimientos simultáneos como amor-odio.
• Miedo y vigilancia constante. Esperando que se presente de nuevo la
situación de abuso.
• Pacto de lealtad y de protección mutua con el abusador(a). El agredi-
do(a) está indeciso y tiene miedo a romper el silencio sobre el abuso, reali- za un
sacrificio personal para mantener la unidad familiar.
• Puesta en marcha de mecanismos de defensa para sobrevivir. Nega-
ción, retractación, evasión de los hechos.
Es importante saber que el abuso sexual siempre tiene efectos, los cuales varían
según su edad [de la niña, niño y adolescente], grado de desarrollo cogni-
24
Instituto Interamericano del Niño, Niña y Adolescentes, Op. cit., pp. 75-76.
41
tivo y emocional, el daño físico producido, los factores resilientes, el contexto cultural
en que viven, el tipo de vínculo con el perpetrador, el lapso de duración y el tipo de
abuso, la utilización de amenazas o manipulación, la detección tempra- na, la reacción y
actuación de la persona que detecta o recibe la revelación es- pontánea de los hechos por
parte de niñas, niños o adolescentes y el tratamiento proporcionado a las víctimas. El
sexo y edad del agresor(a) o los medios utiliza- dos no hacen diferencia alguna en las
consecuencias que sufren niños, niñas o adolescentes.25
Las investigaciones refieren la existencia de daños en la salud física y men- tal a
corto plazo, como los que se muestran a continuación:26
Salud física
A corto plazo A largo plazo
– Lesiones anales o vaginales. – Trastornos no inflamatorios de los órga- nos
– Embarazo no deseado. genitales femeninos, imposibilidad de tener
– Infecciones de transmisión sexual: gono- orgasmos, dolores pélvicos cró- nicos,
rrea, clamidia, tricomoniasis, sífilis, VIH / menopausia temprana.
SIDA y hepatitis B, vaginitis, verrugas ge- – Incontinencia anal o vesical.
nitales, proceso inflamatorio pelviano, in-
fertilidad.
Salud mental
– Reacción de estrés agudo: ronchas en el – Baja autoestima.
cuerpo, dolores de cabeza o abdomi- nales – Estigmatización.
frecuentes, etcétera. – Realizar conductas de riesgo, ausencia de
– Trastorno de estrés postraumático. autoprotección.
– Crisis de pánico. – Ideas suicidas e intentos de suicidio.
– Depresión.
25
Ref. Felzen, C., “Child sexual abuse”. Lancet, 2004, en UNICEF, Guía Clínica. Atención de Niños, Niñas y
Adolescentes menores de 15 años Víctimas de Abuso Sexual, Op. cit., p. 15.
26
Ibídem, p. 17.
42
Salud mental
– Ansiedad de separación de las personas – Fracaso escolar.
quienes le cuidan. – Abuso y dependencia de alcohol y/o
– Fobias. drogas.
– Afectaciones al sueño: terrores noctur- nos, – Conductas delictivas.
pesadillas, insomnio. – Relaciones familiares conflictivas.
– Trastornos de la ingestión de alimentos – Negligencia en el cumplimiento de obli-
anorexia, bulimia u obesidad. gaciones.
– Trastornos psicológicos y del comporta- – Aislamiento social, menos interacciones
miento asociados con el desarrollo y sociales, baja participación en activida- des
orientación sexual. comunitarias.
– Pérdida del control de esfínteres: enure- sis – Dificultad en las relaciones de pareja,
(orina) y encopresis (materia fecal). elevado índice de ansiedad social, estilo
parental permisivo, percepción negativa de
sí misma(o) como madre o padre, uso de
castigo físico ante conflicto con sus hijos/as.
– Revictimización.
– Transmisión intergeneracional.
Niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de violencia sexual deben
recibir atención psicológica o psiquiátrica para determinar de qué forma se
fortalecerán los aspectos resilientes y en su caso el tra- tamiento adecuado a
su situación particular.
9. Alertas o indicadores de violencia sexual en niñas,
niños y adolescentes
La protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes es una tarea que
compete a las familias, sociedad y el Estado.
En el caso particular de la escuela, la atención y prevención de situa-
ciones de agresión sexual suponen grandes desafíos: detectar un posible
caso implica el conocimiento o la sospecha de que un alumno o alumna
está siendo dañado por otra persona de la comunidad educativa, de su fa-
milia o de su comunidad en general; se tiene que actuar con oportunidad
y especial atención, denunciar los hechos ante las autoridades correspon-
dientes y brindar un puntual seguimiento.
43
Es poco frecuente que niñas, niños y adolescentes manifiesten es-
pontáneamente que son o han sido víctimas de abuso sexual, más bien,
existe una mayor posibilidad de detectarlo a través de la observación de
indicadores físicos, emocionales y de comportamiento que se presentan
en el agredido(a); por ello es importante conocerlos e identificarlos
oportuna- mente.
a) Señales físicas
Son aquellas que pueden ser detectadas en el cuerpo del agredido(a) por el
personal docente y auxiliar:27
• Lesiones físicas reiteradas: moretones, rasguños, marcas, costras, etcé- tera.
• Dificultad para caminar o sentarse.
• Ropa interior rota, sucia o manchada de sangre y/o semen.
• Dolor, ardor, enrojecimiento e inflamación en la zona genital.
• Lesiones genitales, úlceras, o hemorragias en los órganos genitales exter- nos,
zona vaginal o anal.
• Flujo vaginal, infecciones de transmisión sexual.
• Dolores de cabeza o estómago constantes.
• Enfermedades frecuentes.
• Intentos de suicidio.
• Embarazo (en adolescentes).
b) Indicadores emocionales o de comportamiento
• La niña, niño o adolescente manifiesta abiertamente que es víctima de agresión
sexual por otra persona, o una tercera persona señala que otra niña, niño o
adolescente es la víctima.
• Cambios repentinos en el comportamiento, hábitos o formas de relacionar- se con
los demás: aislamiento, tristeza, llanto, ansiedad, pesadillas, agresi- vidad,
problemas en la escuela, baja de rendimiento escolar.
• Temor manifiesto a una persona en concreto así como a asistir o permane- cer en
determinado lugar.
• Rechazo al contacto físico.
27
UNICEF, Por qué, cuándo y cómo intervenir desde la escuela ante el maltrato a la infancia y la ado-
lescencia, Guía Conceptual. Argentina, 2013, pág. 34.
44
• Conductas regresivas: berrinches, chuparse el dedo, pérdida del control de
esfínteres (mojar o defecar en la cama).
• Temor a quedarse sólo(a) o no querer separarse de una persona.
• Sentimientos de culpa, síntomas depresivos y ansiosos.
• Falta de interés en las actividades educativas o recreativas, como depor- tes,
juegos, música.
• Dañar sus juguetes o pertenencias.
• Resistencia a quitarse o cambiarse de ropa, dormirse vestido, utilizar varias capas
de ropa aunque el clima no lo amerite.
• Miedo o rechazo para ir a la escuela o regresar a su casa, pueden decir mentiras
para evitar ir, como que se sienten mal, por ejemplo.
• Conductas sexualizadas no acordes a su edad, como la masturbación com- pulsiva
o en público, curiosidad sexual exagerada o juegos inapropiados en los que se
involucre una conducta sexual: simular posiciones sexuales, in- tentar tocar, oler o
besar los genitales de otra persona.
• Declaraciones que indican conocimiento sexual precoz, usualmente ocu- rren de
manera inadvertida o espontánea.
• Dibujos sexualmente explícitos.
• Interacción sexualizada con otras personas: agresiones sexuales a un niño o niña
menor, y/o actividad sexual con pares.
• Actividad sexual con animales o juguetes.
• Insertar objetos en la vagina o en el ano.
En la adolescencia:
• Prostitución.
• Delincuencia.
• Problemas de alcoholismo y drogadicción.
• Relaciones familiares conflictivas y abandono del hogar.
• Deserción escolar.
En ocasiones los signos de abuso sexual, no se encuentran
presentes o pueden estar ausentes incluso cuando el mismo abusador(a)
confiese el daño causado.
Generalmente las niñas, niños y adolescentes que sufren abuso sexual presentan
varios de estos indicadores al mismo tiempo, con frecuencia empeo- ran, o se pueden
sumar otros más. Las personas responsables de su cuidado deben observar
permanentemente los cambios o alteraciones físicas o de com-
45
portamiento y, en todo caso, buscar el apoyo de especialistas para determinar su origen.
Es importante que cuando una niña, niño o adolescente manifiesta haber
sufrido violencia sexual, se crea en su relato, pues es muy im- probable que
mienta al respecto. Aunque para las personas adultas sea difícil escuchar y
aceptar que un familiar o persona de confianza es el agresor(a), no se debe
poner en duda su narración ni culparlos de lo ocurrido.
10.Cómo tratar a una niña, niño o adolescente que ha sido víctima de
violencia sexual
Ante la detección de una agresión sexual, las personas se enfrentan al desafío de
proteger a una niña, niño o adolescente que se encuentra ante un terrible sufrimiento,
aunado a las barreras que tiene que romper al sentir ver- güenza, miedo y en ocasiones
culpa al hablar sobre lo que le ocurre.
Resulta indispensable que las personas que den seguimiento en la
atención de los agredidos(as), sean profesionales en la materia y cuenten
con la sensibilidad necesaria para entrevistar a niñas, niños y adolescen-
tes, tomando en cuenta lo siguiente:
• Escucharlo(a) con atención.
• Generar un clima de confianza, tranquilidad y seguridad.
• Realizar la entrevista una sola persona, en un lugar tranquilo y privado.
• Hacerle saber que no es culpable de lo ocurrido.
• Expresarle que hizo lo correcto al manifestar lo que está pasando.
• No acusar a las personas adultas ni emitir críticas y juicios contra el o la
agresor(a).
• Actuar serenamente, evitando mostrarse afectado por el relato.
• No interrumpir al niño, niña o adolescente en su plática.
• No pedir detalles de los hechos ocurridos.
• No asegurarle a la niña, niño o adolescente, situaciones que probablemen- te no se
podrán cumplir, como por ejemplo que no tendrá que contar ante un juez u otra
autoridad lo ocurrido.
• Dejar abierta la posibilidad de hablar en otro momento si así lo desea.
• Explicarle las acciones que se tendrá que llevar a cabo y su importancia.
46
• Hacerle saber que no es responsable de lo ocurrido.
• Ofrecerle colaboración y asegurarle que será ayudado por otras personas.
• Buscar una institución especializada y con experiencia en violencia sexual infantil
que les brinde confianza y atención integral.
• Informarle sobre el uso seguro de la Internet y supervisar su uso.
Lo que no se debe hacer:
• Actuar de forma precipitada o improvisada.
• En ningún caso se debe revisar el cuerpo de la niña, niño o adolescente.
• Interrogar de manera inoportuna a la niña, niño o adolescente. Insistir para que
relate hechos o responda preguntas que no quiere contestar. En todos los casos las
entrevistas deben ser realizadas por especialistas en condi- ciones de protección,
de tal modo que no propicien su victimización secun- daria (re victimización).
• Minimizar o ignorar las situaciones de abuso sexual.
• Postergar para otro momento escucharlo.
• Pedir que repita lo ocurrido ante otras personas.
• Manifestar enojo y culparlo por lo que sucede.
• Prejuzgar a madres y padres o familiares, o hablar de manera acusadora; inquirir
sobre cuestiones de la vida privada de madres y padres que no tienen relación con
los hechos y que pueden afectar a niñas, niños y ado- lescentes.
III. Atención de la violencia sexual en la escuela
1. Conceptos
• Acta de hechos. Documento en el que se hace constar un evento particu- lar
que atañe a alguna niña, niño, adolescente o al personal del plantel con la
finalidad de documentarlo.
• Autoridad administrativa competente. En el caso de la Federación es la
Administración Federal de Servicios Educativos en la Ciudad de México de la
SEP.
• Autoridades educativas. Director, Directora, Encargado(a) de la Direc- ción
del Plantel; Subdirectores(as) y en general las personas que estén a cargo de la
dirección del plantel, en los casos de ausencia de la máxima autoridad.
• Comunidad educativa. Conjunto de personas que participan cotidiana- mente
en el ámbito escolar (directivos, docentes, personal de apoyo, admi- nistrativo,
padres de familia o tutores y alumnos).
• Personal administrativo y/o personas que no son docentes que forman par- te del
plantel: personal de limpieza, vigilancia, oficina, proveedores, y/o cualquiera otra
ajena a la escuela.
2. Disposiciones generales
2.1. Todo el personal escolar o educativo estará obligado a la observancia del presente
protocolo.
2.2 . Las fases que comprende la etapa de atención son: detección, salvaguarda de la
integridad de las niñas, niños y adolescentes afectados, informe y documentación,
canalización, supervisión y seguimiento de los casos de violencia sexual contra
niñas, niños y adolescentes.
47
48
2.3. La función del personal escolar o educativo se circunscribe a la prevención y
detección, a informar y canalizar a las niñas, niños o adolescentes en casos de
agresiones sexuales ante las instancias y autoridades de atención.
2.4 . Para garantizar el derecho a la intimidad de niñas, niños y adolescentes, la SEP
proveerá lo necesario para prohibir que el personal escolar divulgue los datos de la
alumna(o) que se encuentre en una situación de violencia sexual.
2.5 . En caso de que la autoridad escolar del plantel en que se encuentre inscrito(a) el
agredido(a) se niegue a recibir el informe del relato recabado, la persona que
atendió a la niña, niño o adolescente, deberá dirigirlo a la autoridad inmediata
superior o a la UAMASI por cualquier medio disponible (buzón escolar, teléfono,
correo electrónico, comparecencia personal o cualquier otro).
2.6 . Cualquier omisión, incumplimiento, negativa u obstaculización de las
obligaciones establecidas en el presente protocolo, por parte del personal escolar o
educativo se sancionará en términos de la legislación administrativa aplicable, sin
perjuicio de la responsabilidad disciplinaria, civil o penal que por esos actos
pudiera corresponder.
3. Responsabilidades
La Administración Federal de Servicios Educativos en la Ciudad de Méxi- co,
deberá establecer las condiciones interinstitucionales para que las escuelas, en cualquier
evento relacionado con salvaguardar la integridad de las niñas, ni- ños y adolescentes,
canalicen y den seguimiento a los casos que se considere necesario.
Los casos que sean detectados con situaciones de violencia sexual y/o maltrato
fuera de la escuela, deberán ser atendidos de manera inmediata, repor- tando
inicialmente al Director de la escuela para que puedan ser notificados a padres o tutores
y canalizados a las autoridades competentes.
Asimismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha recomenda- do a
la SEP establecer en cada entidad federativa una instancia que apoye a los centros
educativos para atender aquellos casos que requieran de canalización y atención
oportuna al igual que las familias que lo necesiten.
49
Todos los mecanismos que se establecen en este protocolo deberán contar con
evidencia documental (actas de hechos, fotos, bitácoras, entre otros) que se mostrarán en
las visitas ordinarias de los Supervisores(as).
Se presentan las responsabilidades de cada uno de los actores involucra- dos en la
detección y atención de casos de violencia sexual.
3.1. Madres, padres y/o tutores
– Conocer los documentos normativos y de organización escolar expedidos por la
SEP, a través de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito
Federal y los de carácter interno del plantel.
– Conocer la información de la autoridad educativa y administrativa con quien
recurrir para la aplicación de los protocolos de prevención y/o en caso ne- cesario
ejecutar los protocolos de actuación.
– Involucrarse activamente en el proceso educativo de las niñas, niños y ado-
lescentes, estableciendo comunicación constante con las autoridades edu- cativas.
– Observar y estar alerta ante cualquier cambio de conducta de las niñas, niños y
adolescentes e informarlo inmediatamente a la escuela.
– Acudir a la escuela en caso de observar alguna conducta particular en los menores
de edad.
– De llegar a algún acuerdo con la escuela, responsabilizarse del cumpli- miento del
mismo.
Tareas Mecanismos
– Observación activa y detección de – Observo, platico y escucho constantemente a mi
factores de riesgo hijo/a.
– Estoy alerta de cómo se relaciona con sus
compañeros/as y maestros/as.
– Observo los cambios de conducta repetidos en
casa.
– Información y comunicación – Platico con mi hijo/a sobre las características del
auto-cuidado y las situaciones que debe evitar
para no ser lastimado/a o maltratado/a.
– Leo y firmo de enterado/a los documentos y
normas sobre la organización del plantel, así
como el Protocolo de Atención y Prevención de
la Violencia Sexual en las Escuelas.
50
Tareas Mecanismos
– Información y comunicación – En el interior del plantel ubico la información
sobre las instancias que pueden apoyar en caso
de violencia sexual o cualquier otra si- tuación
que se presente en la escuela.
– Mantengo comunicación constante con la
escuela a través de comunicados escritos y
visitas.
– Procedimiento – En caso de observar alguna conducta de
sospecha de abuso sexual o violación en mi
hijo/a informo de inmediato al Director/a.
– Presento por escrito mi observación a la au-
toridad escolar.
– Utilizo, si es necesario, los canales de comu-
nicación establecidos en la escuela para re-
portar cualquier inconformidad con relación al
servicio educativo del plantel.
– Colaboro con la autoridad escolar en las ac-
ciones que permitan mantener la seguridad de mi
hijo/a.
Guardar silencio sobre un acto de violencia sexual implica corresponsabi-
lidad por omisión.
3.2. Docentes
– Conocer y aplicar los documentos normativos y de organización escolar expedidos
por la SEP, a través de la Administración Federal de Servicios Educativos en la
Ciudad de México, y los de carácter interno del plantel.
– Contar con formación en derechos humanos para trabajar con el plan y los
programas desde un enfoque de derechos de niñas, niños y adolescentes, y
favorecer los aprendizajes relacionados con valores, actitudes y habilida- des en
educación para la salud, educación sexual, prevención de la violen- cia, entre
otros.
– Observar y estar alerta ante cualquier cambio de conducta de los alum- nos(as)
dentro y fuera del aula e informarlo inmediatamente a la dirección, a las familias,
y documentarlo.
– Aplicar durante la jornada escolar las acciones que se señalan en este Protocolo,
informar a la autoridad inmediata cualquier hallazgo y/o indica- dor asociado a la
posibilidad de violencia sexual y documentarlo.
51
Tareas Mecanismos
– Observación activa y – Observo constantemente la dinámica de interacción de mis
detección de factores alumnos/as dentro y fuera del aula.
de riesgo – Estoy alerta del regreso de mis alumnos/as cuando soli- citan
salir del aula.
– Evito realizar actividades que pongan en riesgo la segu- ridad
de mis alumnos/as.
– Mantengo la visibilidad en ventanas y tengo cuidado con la
iluminación del salón de clases.
– Información y – Cuido mi forma de expresar y el vocabulario que uso para
comunicación dirigirme a mis alumnos/as.
– Escucho con respeto y atención lo que mis alumnos/as
manifiestan.
– Trabajo con mis alumnos/as los temas relacionados con
protección y auto cuidado de acuerdo a los programas.
– Informo a madres, padres y tutores sobre las medidas de
protección y auto cuidado que se practican en el aula y en la
escuela.
– Enseño a mis alumnos/as a identificar las conductas que les
incomodan.
– Leo y firmo de enterado/a los documentos y normas so- bre la
organización del plantel; el Protocolo para la Aten- ción y
Prevención de la Violencia Sexual en las Escue- las, por
ejemplo.
– Informo por escrito a mi autoridad inmediata superior so- bre
los hechos relevantes que ocurren en mi aula por es- crito.
– Procedimiento – Implemento una bitácora en la que registro los hechos
relevantes en el aula relativos a cambios de conducta y
necesidades que manifiesten mis alumnos/as.
– Pongo en función un buzón de aula para que los alum- nos/as
expresen sus ideas, sus emociones o cualquier acción que no
les agrade.
– Cuando se presente alguna situación probable de violen- cia
sexual, informo de inmediato a mis autoridades y lo hago por
escrito.
– En caso de no actuación de mi autoridad inmediata, lo reporto
a la instancia correspondiente.
– Si detecto alguna conducta irregular en algún compañe- ro/a
docente o no docente, lo informo de inmediato al Director/a
del plantel por escrito.
– Me capacito y actualizo en materia de Derechos Huma- nos y
temas afines.
52
3.3. Personal administrativo y/o personas que no son docentes que
forman parte del plantel
• Conocer y aplicar los documentos normativos y de organización escolar expedidos
por la SEP a través de la Administración Federal de Servicios Educativos en la
Ciudad de México. Aplicar durante la jornada escolar las acciones que se señalan
en este Protocolo y las que indique la autoridad escolar, informar a ésta cualquier
hallazgo y/o indicador asociados a la po- sibilidad de que exista violencia sexual
contra las niñas, niños y adolescen- tes, y documentarlas.
• Reportar a la autoridad inmediata cualquier situación de riesgo para las ni- ñas,
niños y adolescentes que se observe en las áreas de servicio, patios e instalaciones.
3.4. Directores y subdirectores administrativos
• Dar a conocer a la comunidad educativa los documentos normativos y de
organización escolar expedidos por la SEP, a través de la Administración Federal
de Servicios Educativos en la Ciudad de México.
• Verificar que durante las jornadas escolares se apliquen las acciones que se
señalan en este Protocolo, informar a la autoridad inmediata cualquier hallazgo
y/o indicador asociados a la posibilidad de violencia sexual contra las niñas, niños
y adolescentes y documentarlas.
• Generar las condiciones para que las autoridades escolares y los docentes se
formen y actualicen continuamente en materia de Derechos Humanos.
• Establecer en los espacios colegiados y consejos técnicos las estrategias de
revisión para la prevención de la violencia sexual.
• Documentar todas las actuaciones relacionadas con la prevención.
53
Tareas Mecanismos
– Observación activa – Mantengo estrecha supervisión sobre la forma en que se
relaciona el personal docente con el alumnado.
– Realizo visitas periódicas de supervisión a las aulas.
– Identifico en el plantel los espacios físicos de riesgo.
– Constituyo mensualmente un grupo rotativo de docentes para
la vigilancia en lugares de tránsito escaso o tempo- ral
(talleres, aulas de cómputo, patios traseros, bodegas, entre
otros) y baños.
– Observo y controlo el manejo de espacios físicos no utili-
zados por las y los docentes.
– Información y – Informo a los/as docentes y personal de apoyo de la es- cuela
comunicación sobre la normatividad, la organización del plantel, los
aspectos de convivencia escolar, así como del Proto- colo para
la Atención y Prevención de la Violencia Sexual en las
Escuelas, todos(as) firman de enterados(as).
– Doy a conocer a madres, padres y tutores la normativi- dad
del plantel, la organización de la convivencia esco- lar, este
Protocolo y recabo su firma de enterados(as).
– Informo a las madres, padres y tutores sobre las medidas de
seguridad adoptadas por la escuela para los alum- nos(as) y
sobre las acciones de comunicación, sensibili- zación,
concientización y formación en materia de pre- vención de
violencia sexual y recabo sus firmas de enterados(as).
– Mantengo comunicación constante con las madres, pa- dres y
tutores y llevo una bitácora para registrar las visi- tas, citas y
acuerdos con ellos(as).
– Coloco a la vista de las familias y la comunidad educati- va,
información para reportar cualquier irregularidad con el
servicio que ofrece la escuela.
– Escucho atentamente los casos de probable violencia sexual
que me refiere cualquier integrante de la comuni- dad escolar
y sin prejuzgar sobre los hechos actúo con- forme al
procedimiento de actuación específico.
– Gestiono la implementación del uso de los baños exclu- sivos
para los(as) alumnos(as) (así como para niñas y niños) y otros
para los docentes.
– Comunico a los docentes la prohibición sobre el uso de los
baños de los alumnos(as), así como del personal y
personas externas a la escuela.
54
Tareas Mecanismos
– Procedimiento – Recopilo la documentación donde constan las firmas de
madres, padres y tutores, así como de los y las docentes sobre
la información y las medidas adoptadas por la es- cuela sobre
violencia sexual.
– Coloco un buzón de quejas y sugerencias en la direc- ción, a
la vista de la comunidad educativa.
– En Consejo Técnico Escolar, organizo al grupo rotativo de
docentes para la vigilancia en lugares de tránsito es- caso o
temporal (talleres, aulas de cómputo, patios trase- ros,
bodegas, entre otros) y lo registro en el acta.
– Establezco estrategias por escrito de cómo se van a dis-
minuir o eliminar los espacios físicos de riesgo del plantel
escolar.
– Implemento una bitácora de atención a madres, padres y
tutores, avalada por la autoridad.
– Constituyo y mantengo actualizados los archivos con los
documentos y las solicitudes de las madres, padres y tutores.
– Reviso periódicamente las bitácoras del personal docen-
te e identifico asuntos relevantes de conducta.
3.5. Supervisión
• En el marco de las atribuciones establecidas para la supervisión de plan- teles
públicos y privados, el supervisor(a) tendrá que verificar que todas las
responsabilidades y obligaciones de los actores escolares que se des- prenden de
este Protocolo sean cumplidas a través de evidencias docu- mentadas.
• Contar con formación en derechos humanos y prevención de la violencia sexual
para orientar y enfocar los trabajos escolares que se establecen en las rutas de
mejora y propiciar el fortalecimiento de los aprendizajes.
• Promover acciones pedagógicas y psicológicas que orienten a la sana con-
vivencia escolar y a la integridad de las niñas, niños y adolescentes.
• Confirmar, con base en evidencias documentales, estrategias educativas y medidas
de protección en los ambientes escolares, la aplicación de las acciones que se
señalan en este protocolo, e informar a la autoridad inme- diata cualquier hallazgo
y/o indicador asociado a la posibilidad de violencia sexual y documentarlos.
• Actuar inmediatamente, en cuanto se identifique una situación que ponga en
riesgo la salvaguarda de la seguridad e integridad de cualquier alum- no(a) del
plantel escolar.
55
Tareas Mecanismos
– Observación activa – Superviso la aplicación de mecanismos de este Protoco- lo por
parte del Director(a) con madres, padres y tutores, docentes y
demás personal de cada escuela que visito.
– Visito las aulas para observar que, adicional a la práctica
docente, se lleven a cabo las acciones para la preven- ciónde
la violencia sexual.
– Información y – Verifico que las madres, padres y tutores, docentes y de- más
comunicación personal administrativo, hayan recibido la informa- ción de la
organización del plantel, de la convivencia es- colar, del
Protocolo para la Atención y Prevención a la Violencia Sexual
en las Escuelas y se cuente con la evi- dencia documental.
– Procedimiento – Verifico que el Director(a) tenga colocado en lugar visible el
letrero con la información para reportar cualquier irre-
gularidad o queja sobre el servicio que ofrece la escuela.
– Reviso y autorizo las bitácoras de atención a madres, pa- dres
y tutores, implementadas por la Dirección.
– Reviso que los expedientes y archivos con las constan- cias de
acción realizadas por el Director(a) se encuen- tren en orden.
– Corroboro que se encuentre en el contenido del acta mensual
la constitución del grupo rotativo de docentes para la
vigilancia de lugares con tránsito escaso o tempo- ral (talleres,
aulas de cómputo, patios traseros, bodegas, entre otros) y
baños. Se registra en el acta de Consejo Técnico.
– Superviso el cumplimiento de esta función por parte de las y
los docentes asignados.
– Realizo recorridos de supervisión para evaluar el funcio-
namiento de las medidas adoptadas por el Director(a) y los(as)
docentes.
– Hago observaciones por escrito al director sobre las for-
talezas y/o debilidades encontradas.
La Administración Federal de Servicios Educativos en la Ciudad de México
deberá, en caso necesario, hacer las adecuaciones a sus instrumentos de
supervisión para que se esté en posibilidad de revisar a profundidad el
cumplimento de los mecanismos del protocolo, las adecuaciones a los es-
pacios escolares y la participación de las familias.
56
4. Detección de conductas de violencia sexual contra niñas, niños
y adolescentes
4.1. Toda persona que se encuentre en las instalaciones del plantel escolar tiene la
obligación de informar de manera inmediata a las autoridades escolares sobre las
situaciones que pudieran constituir conductas de violencia sexual contra niñas,
niños y/o adolescentes.
4.2. El personal docente, administrativo, autoridad escolar y otras personas que no
forman parte del plantel, pueden detectar indicios de abuso sexual y/o violación en
las niñas, niños y adolescentes en tres formas:
a) Por la manifestación espontánea de niñas, niños y adolescen-
tes: Acercamiento libre de una niña, niño o adolescente que haga saber
al personal o autoridad educativa que se encuentra ante una situación de
violencia sexual.
b) A partir de la observación/identificación de indicadores de
vio- lencia sexual. Detección de señales físicas, emocionales o de
cambio de comportamiento de niñas, niños y adolescentes que conformen
la presunción de que se está siendo víctima de violencia sexual.
c) En flagrancia. Detección de una conducta de violencia sexual con- tra
niñas, niños y adolescentes que se esté ejecutando en el mo- mento
mismo dentro de las instalaciones del plantel escolar.
4.3. En los tres casos, cuando el personal o autoridades educativas realicen los
procedimientos de escucha de las niñas, niños y adolescentes afectados deberán:
a) Mostrarse accesibles y dispuestos(as) a escucharlo(a); destinar un tiempo
propicio para ello, en un espacio seguro, con privacidad res- pecto al
resto de la comunidad educativa y que cuente con visibili- dad externa. Es
importante solicitar a las autoridades escolares el uso del espacio físico
para la entrevista y que se registre el horario de inicio y fin de ésta.
57
b) De acuerdo a la edad de la niña, niño o adolescente, es recomen- dable
colocarse físicamente a su altura para una mejor escucha. Se evitará
postergar la escucha o derivarlo(a) con alguna otra persona, ya que
generalmente el niño, niña o adolescente elige a quien le inspira mayor
confianza.
c) Escuchar el relato con detenimiento, paciencia, respeto y sin inte-
rrupciones o cuestionamientos. Quien escucha deberá mantener la calma
y abstenerse de demostrar sentimientos de ira, asombro, tristeza,
preocupación o inquietud por la situación, que pudiera desincentivar el
relato del agredido(a).
d) Manifestar solidaridad hacia el alumno(a), hacerlo(a) sentir segu- ro(a) y
enfatizar que él o ella no tienen la culpa de lo que sucede, hacerle saber
que su relato tiene credibilidad. Abstenerse de utilizar frases como:
“¿estás seguro(a)?”, “¿estás diciendo la verdad?”, “¿no será que te
confundiste o lo imaginaste”, “¿por qué no dijiste nada”, “¿por qué lo
hiciste?”, “¿por qué no corriste o te defendiste?” o bien “si me mientes
vas a tener problemas”, “si ya sabes que no debes entrar en ese cuarto”,
entre otras.
e) Abstenerse de realizar preguntas para ahondar en los detalles de la
narración del/los hechos de violencia o abuso sexual, inducir u ofre- cer
alternativas de respuesta ante el silencio o falta de información, por
ejemplo: “¿fue en el sillón, la cama o el patio?”, “¿entonces fue tu papá
verdad?”, “¿y qué hiciste, te dieron ganas de llorar o gritar?” únicamente
con la intención de ampliar el relato podrán formulárse- le preguntas
abiertas: “¿quién?”, “¿dónde?”, “¿cuándo?”, “¿cómo?”, por ejemplo.
f) No solicitar al alumno(a) que repita lo manifestado durante la pláti- ca o
ante terceras personas (profesor(a), autoridades escolares,
supervisores(as) o madre/padre o tutor) sino ante la autoridad com-
petente, para evitar su victimización. Sugerir a las madres, padres o
tutores que no expongan a niñas, niños y adolescentes a relatar lo
acontecido frente al personal o autoridades educativas.
g) Abstenerse de obligar a la niña, niño o adolescente a que muestre sus
lesiones, marcas o huellas de violencia o abuso en el cuerpo, si
58
las tuviere, o que represente con movimientos, dibujos, señales o en
cualquier otra la manera en que se cometió, salvo que el niño, niña o
adolescente quisiera utilizar estas formas de expresión para facilitar su
descripción.
h) Abstenerse de emitir comentarios negativos o juicios de valor sobre el
comportamiento de las alumnas(os) afectadas(os), sus familiares o el
presunto agresor(a), evitando frases como: “es que tu mamá no te cuida
bie”, “ellos no te quieren pero nosotros sí”, “vamos a ayu- darte para que
esa persona que te hizo daño vaya a la cárcel”
i) Ser honesto(a) con la niña, niño o adolescente, explicarle que se le va a
brindar la atención adecuada para detener la agresión sexual, pero que no
es posible mantener el secreto hacia las autoridades educativas o su
familia que lo(a) apoya (si es que así lo pide, o si la violencia, incluido el
abuso sexual ocurre en casa), y a su vez, ase- gurarle que lo que ha
confiado no se hará del conocimiento de sus compañeras(os). El personal
deberá explicarle los pasos que se van a seguir junto con su directora o
director para su protección a partir de ese momento.
5. Atención
El personal docente, administrativo y/o la autoridad escolar deberán regis- trar de
inmediato las manifestaciones de la niña, niño o adolescente por escrito en un acta de
hechos, de la manera más fiel posible, sin interpretaciones, correc- ciones gramaticales,
alteración del orden cronológico ni de ninguna índole. La Secretaría, dispondrá lo
necesario para que se prohíba al personal escolar la toma de fotografías o grabaciones
que pudieran afectar el derecho a la intimidad de la persona agredida.
5.1. El Director(a) procederá a:
a) Retirar de manera inmediata al presunto responsable de la aten- ción
frente grupo o contacto con alumnos(as).
b) Implementar medidas que garanticen la integridad psicosexual del menor
de edad involucrado(a) a través de la supervisión de las ac-
59
tividades que realice al interior del plantel educativo, así como la
confidencialidad de la población estudiantil en general.
c) De forma inmediata y sin prejuzgar sobre la veracidad de los he- chos,
deberá iniciar la investigación correspondiente para esclare- cer la
situación y documentarla.
d) Citar inmediatamente al padre, madre o tutor de la niña, niño y ado-
lescente presuntamente afectado(a). En caso de que exista la sos- pecha
de que un familiar pueda ser el agresor(a), se citará al otro(a) progenitor o
a algún familiar o persona responsable del alumno(a). Las autoridades
escolares y el personal docente, se abstendrán de dirigirse a los padres y
madres punitivamente, culpándolos o formu- lando juicios de valor sobre
su comportamiento o situación personal.
e) Elaborar acta de hechos en la que se asiente lo ocurrido en la en- trevista
con los familiares del alumno(a) presuntamente afecta- do(a).
f) Solicitar la intervención de la UAMASI y anexar las documentales que se
hayan recabado.
g) Informar por escrito a su autoridad inmediata las acciones pedagó- gicas
garantizando los derechos de niñas, niños y adolescentes emprendidas en
cada etapa de la atención, adjuntando a dicho in- forme las evidencias
documentales que permitan sumar conclusio- nes sobre los hechos motivo
de la queja o denuncia.
5.2 En los casos en los que se detecten conductas que presuntamente pudieran
constituir un delito, el Director(a) del plantel educativo junto con el Supervisor(a)
Escolar deberán asegurarse que se haga del conocimiento de la Procuraduría de
Protección que corresponda; de la Procuraduría de Justicia (Fiscalía) competente;
la CAJ, así como del Área Jurídica del Nivel Educativo correspondiente de la
DGOSE, DGSEI, DGEST o de la DGENAM para los efectos legales conducentes.
En esos casos, se procederá de inmediato a implementar medidas de salvaguarda,
elaborando una acta de hechos y notificando la situación a las autoridades
superiores.
60
5.3. En los supuestos de educación preescolar, la (el) docente de grupo, conjuntamente
con el maestro(a), especialistas de la UDEEI, tendrá la responsabilidad de integrar
el expediente del alumno(a) que permita dar cuenta de la situación en cuestión y
entregarlo al Director(a) del plantel educativo para lo conducente. En los CENDI-
SEP los psicólogos de los centros serán los responsables de esa función.
5.4. Si se identifica la comisión de una conducta de violencia sexual contra niñas,
niños y adolescentes dentro del plantel, el personal docente y autoridad educativa
deberán detener en ese momento la agresión y resguardar la integridad de la(el)
afectada(o) y solicitar el apoyo inmediato de la autoridad policial competente. El
personal docente y/o autoridad educativa informarán en seguida a las madres/
padres/familiares/tutores o personas responsables del cuidado del alumno(a)
agredido(a) los hechos, los apoyará dentro del ámbito de sus atribuciones en los
procedimientos ante las autoridades competentes.
5.5. El personal escolar está obligado a facilitar el ingreso de las personas responsables
del cuidado de la niña, niño y adolescente agredido, así como de las autoridades
que lo requieran. Asimismo, estará obligado a permitir el ingreso y el acceso
a registros y expedientes por parte de los supervisores(as) y personal de la
Secretaría en todo momento, mayormente durante el curso de las investigaciones
que se realicen para la determinación de casos de violencia sexual. La Secretaría
establecerá las medidas de protección que se deberán llevar a cabo para resguardar
los datos personales del agredido(a).
5.6. La omisión o dilación por parte de las autoridades escolares de hacer del
conocimiento los hechos sobre casos de probable violencia sexual, incluido el
abuso sexual a las instancias señaladas en el numeral 6 del presente apartado, se
sancionará en términos de la legislación aplicable, sin perjuicio de la
responsabilidad disciplinaria, civil o penal que pudiera corresponder.
61
6. Seguimiento
6.1. Será responsabilidad exclusiva del personal docente y autoridad educativa realizar
el seguimiento del alumno(a) de que se trate, durante los días siguientes a la
verificación de la detección de la violencia sexual e informar sobre su evolución,
adjuntando en todo momento los informes que para tal efecto elabore. Esta
obligación podrá prevalecer hasta que la niña, niño o adolescentes sea canalizado
a la autoridad que le proporcione atención especializada, sin perjuicio de la
atención médica que deba recibir de inmediato, así como de la notificación que se
realice a las personas que ejercen la patria potestad o tutela de los alumnos(as),
siempre que no se trate del propio agresor(a).
6.2. Asimismo, el personal y autoridad escolar deberán monitorear que la niña, niño o
adolescentes continúe adecuadamente su proceso educativo, dar seguimiento y
conclusión a los procedimientos administrativos que se hayan iniciado con motivo
de la detección de la violencia sexual y trabajar para mejorar la convivencia y
clima escolar, fomentando un ambiente libre de violencia y un entorno seguro
para toda la comunidad educativa.
6.3. El personal y autoridades educativas deberán coordinarse con la Procuraduría
Federal o Local de Protección para atender y cumplimentar el Plan de Restitución
de Derechos que en su caso, se elabore.
6.4. En caso de que se haya acreditado la responsabilidad del docente o personal
escolar en la comisión de la violencia sexual, incluido el abuso sexual contra una
niña, niño o adolescente, deberá separarse del sistema educativo y evitar su
recontratación en otro(s) planteles públicos y/o privados. La Secretaría establecerá
las acciones necesarias para asegurar que esto suceda.
IV. Prevención de la violencia sexual
1. ¿En qué consiste la prevención?
Se debe entender como prevención aquellas acciones que se disponen y ejecutan
con anticipación para evitar que un hecho suceda o, de haberse produ- cido, impedir que
el daño que causa continúe. Tratándose de violencia sexual contra niñas, niños y
adolescentes –incluidos la violación y el abuso sexual– la prevención supone poner en
práctica estrategias y medidas para reducir los fac- tores de riesgo y aumentar los de
protección, con los siguientes objetivos:
• Disminuir el número de casos o su aparición (actuar antes de que se pre- sente
cualquier hecho).
• Proteger a quienes se encuentran en una situación de alto riesgo de sufrir un
trastorno determinado.
• Aminorar la prevalencia de las secuelas o incapacidades en niñas, niños y
adolescentes después de ocurridos los hechos de violencia sexual, mejorar su
calidad de vida y evitar que se verifiquen nuevamente.
Se identifican tres niveles de prevención, diferenciados por su propósito y por las
personas a quienes se dirigen:
• Primario. Es la intervención con la comunidad educativa cuya finalidad es
incrementar sus conocimientos sobre la detección de casos de abuso se- xual y/o
violación, así como de los mecanismos de autoprotección que pue- den
transmitirse a niñas, niños y adolescentes.
• Secundario. Consiste en la difusión de información a grupos de niñas, ni- ños y
adolescentes en general y a aquellos que por sus características puedan estar
mayormente expuestos a sufrir abuso sexual y/o violación, a través de
mecanismos adecuados a sus circunstancias particulares, por
63
64
ejemplo: niñas o niños menores de 3 años, con alguna discapacidad, indí- genas,
residentes en albergues y centros asistenciales o quienes viven en entornos de
violencia familiar, entre otros.
• Terciario. Se dirige a proporcionar pautas a niñas, niños y adolescentes que han
sufrido violencia sexual, para evitar que se vuelva a presentar.
Se presentan algunas medidas relativas a la prevención primaria, a efecto de que
madres, padres, tutores, cuidadores(as), docentes, personal escolar y niñas, niños y
adolescentes cuenten con las bases que les permitan saber qué estrategias y con qué
enfoque deben llevarse a cabo las medidas preventivas de la violencia sexual en las
escuelas y en las familias.
2. El papel de la escuela y personal docente
La escuela o centro educativo –con independencia de su naturaleza públi- ca y
privada– es un espacio determinante para promover la defensa y ejercicio de los
derechos de niñas, niños y adolescentes. Con relación a la identificación de las distintas
formas de violencia que se cometen en su contra, el personal docente y el personal
administrativo tienen una participación fundamental.
Una intervención adecuada, oportuna e integral por parte de la comunidad
educativa que privilegia la dignidad e interés superior de alumnas y alumnos, garantiza
no sólo su seguridad durante los años de escolaridad sino su bienestar, desarrollo y el
mejoramiento de su calidad de vida a largo plazo.
Los directivos, docentes y personal que labora en centros escolares dispo- nen de
una oportunidad privilegiada para detectar casos de abuso sexual y/o violación, puesto
que al convivir con niñas, niños y adolescentes diariamente, pueden conocerlos y
percibir sus cambios de comportamiento. Generalmente, los episodios de violencia
sexual se presentan con mayor frecuencia durante el período en que aquéllos(as) cursan
la educación inicial o básica, sin distinción del grupo socioeconómico o cultural al que
pertenezcan, por lo cual esta proble- mática atañe a todo el sistema educativo.
Las escuelas son parte de la sociedad y no pueden permanecer ajenas a lo que
ocurre en el entorno en el que están insertas. La aceptación cultural de la violencia
contra niñas, niños y adolescentes, la negación de su carácter de suje- tos de derechos y
la resistencia a reconocer la prevención y erradicación del
65
maltrato, conducen a que el personal docente y autoridades escolares guarden silencio
respecto a las problemáticas de sus alumnos(as). Las afectaciones que generan la
violación y el abuso sexual ameritan una intervención rápida y eficaz: ante la sospecha
de abuso debe actuarse para evitar que se produzca y ante la certeza se deben construir
las condiciones para evitar que se repita.
Debe considerarse que uno de los factores protectores más exitosos para
prevenir la violación y el abuso sexual es generar un clima esco- lar que
permita que las y los estudiantes desarrollen su autoestima individual y
colectiva, en un ambiente donde se sientan queridos, res- petados, valorados
y seguros.
Es importante tener en cuenta que, a menudo, las acciones de prevención e
identificación de riesgos se enfocan a proporcionar información a la población menor de
edad sobre las situaciones que pueden representar un peligro para ellos(as) y habilidades
de enfrentamiento de la situación; no obstante, la respon- sabilidad de la salvaguarda y
cuidado de niñas, niños y adolescentes es respon- sabilidad exclusiva de las personas
adultas a cuyo cargo se encuentran, en todos los ámbitos en que se desenvuelven:
familias, escuela, grupos deportivos, de recreación, entre otros.
Es indispensable la participación activa de toda la comunidad educa- tiva
desde sus respectivos ámbitos de acción para generar una cultu- ra de
protección y buen trato hacia las niñas, niños y adolescentes, así como para
que los conocimientos del tema se generalicen a todas y todos los
involucrados, y así se potencie la capacidad de reacción y la protección de
la integridad de la niñez y adolescencia.
3. Dificultades en la prevención y atención de casos de violación
y abuso sexual en la escuela
En la sociedad prevalecen algunos obstáculos que pueden desincentivar la
participación de la comunidad educativa en la prevención y atención del abuso sexual en
alumnas y alumnos, por ejemplo:
• Mitos o falsas creencias sobre la incidencia y formas en que se comete.
• La posición de vulnerabilidad de los afectados(as) para quienes es difícil buscar
espontáneamente ayuda, ya que por lo general son víctimas de amenazas.
66
• La invisibilidad de su ocurrencia, pues gran número de situaciones de abu- sos
sexuales y/o violaciones se cometen en las familias y no son denun- ciadas.
• El desconocimiento de los indicadores que podrían alertar sobre la comi- sión del
abuso sexual y que usualmente pasan desapercibidos para las personas adultas.
• La falta de conocimiento sobre el comportamiento y formas de comunica- ción
de las personas menores de edad en sus distintas etapas de desarro- llo, que
conlleva a las personas adultas a desacreditar y contradecir sus manifestaciones,
opiniones o relatos.
• El temor de las y los adultos de que al intervenir “empeore” la situación del
agredido(a).
• El miedo a las represalias por parte del agresor(a).
• Desconocimiento de las obligaciones legales en materia de protección de los
derechos de niñas, niños y adolescentes, que convierten en cómplices a aquellas
personas que no realizan la denuncia de los hechos (Art. 12 LGDNNA).
• La falta de apoyo, respaldo u omisiones de las autoridades escolares para atender
los casos.
• El desconocimiento de los procesos administrativos y jurisdiccionales para la
investigación, determinación de responsabilidad y restitución de dere- chos de
niñas, niños y adolescentes afectados. Sobre todo la solicitud de que las
autoridades competentes dicten medidas de protección a efecto de resguardar la
integrida personal de las(os) menores de edad.
Anticiparse y conocer lasbarreras descritas, debe ser uno de los ele- mentos
esenciales de las medidas preventivas que se lleven a cabo, pues con base
en ellos se deben desarrollar más recursos para en- frentarlas.
4. Falsas creencias o mitos en torno a la violencia sexual
contra niñas, niños y adolescentes
Existen algunas ideas erróneas que residen en el imaginario colectivo so- cial
acerca del abuso sexual y violación contra personas menores de edad que son productos
de prejuicios, la discriminación que existe hacia niñas, niños y adolescentes, el no
reconocimiento de su dignidad y capacidad o, incluso, como
67
un mecanismo de defensa para evitar ocuparnos de esa problemática. Las ideas falsas más
comunes e torno a esa forma de violencia sexual son:28
FALSO VERDADERO
– Es poco frecuente. – Su incidencia es elevada, sin embargo las cifras de
denuncias no reflejan la dimensión real de la proble-
mática debido al miedo de las niñas, niños y adoles- centes
a romper el silencio o el ocultamiento por parte de la
familia para evitar separación familiar o daños sociales.
– Se presenta sólo en fami- lias – Puede presentarse en cualquier contexto familiar,
pobres o con proble- mas de económico, cultural o social.
alcoholismo o dro-
gadicción.
– El abuso sexual existe sólo – Falso, la violación es la manifestación más grave de la
cuando hay penetración o violencia sexual, el abuso puede manifestarse incluso sin
violación. contacto físico.
– El riesgo de violencia se- – La mayoría de las agresiones sexuales ocurren en es- pacios
xual sólo está en la calle. familiares o en aquellos en los que niñas, niños y
adolescentes se desenvuelven cotidianamente.
– La violencia sexual y los – Toda forma de violencia puede prevenirse, para ello se
malos tratos contra niñas, requiere la corresponsabilidad de las personas adultas que
niños y adolescentes son se encargan del cuidado de las niñas, ni- ños y adolescentes
inevitables. en sus diversos ámbitos de actua- ción y una adecuada
preparación que les permita evi- tar la ocurrencia de casos.
– Sólo lo padecen las niñas y las
adolescentes – Los niños o adolescentes también sufren violencia se- xual,
no obstante estudios internacionales revelan que el sexo
femenino tiene más probabilidad de sufrir abuso o
violación durante la niñez y adolescencia.
– Si el abuso sexual se co- mete – Toda manifestación de violencia ocurrida durante la niñez y
en los primeros años de vida, adolescencia genera repercusiones a corto, mediano y largo
el agredido(a) no lo recordará plazo
y no sufrirá las
consecuencias.
28
Ref. Save the Children, Abuso sexual infantil, Manual de formación para profesionales. España, 2001,
pp. 20-21, UNICEF, Guía Clínica, Op. cit., p. 30, y UNICEF, Mitos acerca del abuso sexual infantil,
presentación [en línea] www.unicef.cl/pdf/.../Mitos%20acerca%20del%20abuso%20sexual%20infan- til.pps.
68
FALSO VERDADERO
– Las adolescentes provo- can a – En ocasiones los agresores(as) aluden a que la o el menor de
los agresores(as). edad son responsables del abuso o viola- ción o que
incluso obtuvieron su consentimiento; sin embargo, la
capacidad y madurez de la persona adul- ta lo coloca en
una situación de evidente ventaja so- bre el agredido(a),
por lo que la responsabilidad es exclusiva de la persona
adulta.
– El abuso sexual es conse- – No existen evidencias que demuestren que las y los
cuencia de que las y los adolescentes con vida sexual activa sean más o me- nos
adolescentes tengan vida propensos al abuso sexual, ya que éste puede ocurrir a
sexual activa. cualquier edad.
– Los agresores(as) – La mayoría no presenta una patología psicológica es-
sexuales son enfer- pecífica sino que actúan conscientemente, incluso pueden
mos(as) psiquiátricos. estar perfectamente adaptados a la comuni- dad en que
viven y gozar de buena reputación en la sociedad.
– Las niñas, niños y adoles- – Es prácticamente imposible que una persona menor de edad
centes son fantasiosos, mienta sobre un episodio de violencia sexual. Por su
mienten y no tienen capa- madurez y desarrollo pueden tener dificultades para
cidad de darse cuenta de explicar lo que pasó, incluso retractarse de su relato pero
cómo ocurren los hechos. ello no significa que no digan la verdad, sino que evidencia
el temor hacia el agresor(a) y la incertidumbre sobre la
reacción que tendrán sus fami- liares si se los cuenta.
– Las niñas, niños y adoles- – Aún cuando las niñas, niños y adolescentes tuvieran
centes son responsables de desarrolladas habilidades, competencias para la vida, buena
que el abuso suceda y autoestima y seguridad, y conocimiento de me- didas de
podrían evitarlo. auto-cuidado, puede ocurrir un acto de vio- lencia sexual
en su contra, sobre todo por el tipo de relación y la
confianza que a menudo se genera pre- viamente entre
agresor(a) y agredido(a) que hace muy difícil resistirlo.
– Los agresores son hombres – Tanto hombres como mujeres pueden ser agresores sexuales.
desconocidos que atacan Asimismo, la mayoría de abusos sexuales y/o violaciones
y violan. son cometidos por personas conocidas por las niñas, niños
y adolescentes las cuales se ga- nan su confianza a través
de diversas tácticas. Un por- centaje considerable de ellos
son cometidos por fami- liares, incluso cercanos.
69
– Los abusos sexuales y la – En muchos casos, el o la abusador(a) engaña, seduce o
violación se dan con vio- confunde al agredido(a) convenciéndolo(a) de acceder a sus
lencia física. pretensiones y no contarle a nadie lo sucedido.
– El abuso sexual y la viola- – Toda persona tiene obligación de salvaguardar la inte-
ción dentro de la familia son gridad y derechos de las niñas, niños y adolescentes, por lo
problemas privados y no que cualquiera que tenga conocimiento de esos actos debe
sociales. informarlo a las autoridades competentes.
– Si intervengo o denuncio, – Si las niñas, niños y adolescentes no reciben la aten- ción
puedo empeorar la situa- adecuada y oportuna, aumentan las probabilida- des de que
ción. Es mejor guardar si- a largo plazo enfrente graves consecuen- cias en su salud y
lencio. desarrollo integral que le impidan el disfrute de una plena
vida adulta. Los agresores(as) sexuales deben ser
investigados y sancionados en tér- minos de las leyes
aplicables.
5. Recomendaciones generales para evitar abusos
sexuales y/o violaciones29
• Nunca dejarlos(as) solos en la casa, menos aún si está alguna persona que no les
agrade o les provoque desconfianza o si ha contratado a algu- na persona para
realizar un trabajo eventual.
• No obligarlos(as) a abrazar, dar besos o tocar a otras personas si no es su deseo.
• No dejarlos(as) en automóviles o lugares desprotegidos(as).
• Acostumbrarlos(as) a expresar sus sentimientos agradables y desagrada- bles: si
se sienten solos(as), desprotegidos(as), contentos(as), o si tienen miedo de alguna
situación, persona o lugar.
• Escucharlos(as) con atención y respeto, tomar en cuenta sus opiniones y deseos.
• Tener un trato cercano y afectivo con sus hijos e hijas, involucrarse en su proceso
educativo, tener comunicación constante con el personal docente y
cuidadores(as).
• Estar atento(a) a los lugares y amistades con quienes se contactan perso-
nalmente y a través de las Tecnologías de la Información.
• Asegurar que niñas, niños y adolescentes tengan un espacio individual para
dormir y no obligarles a compartirlo con alguien más.
29
UNICEF, Tiempo de Crecer, Guía para la familia, la salud de niñas y niños de 0-3 años. Chile, UNI-
CEF-FOSIS, 2007 [en línea] http://unicef.cl/web/tiempo-de-crecer-guia-para-la-familia-la-salud-de-ni- nos-y-
ninas-de-0-3-anos/
70
• Enseñarlos(as) a cuidar su cuerpo, no cambiarse de ropa o desvestirse frente a las
demás personas.
6. Estrategias de prevención de la violencia
sexual que pueden implementarse en la
escuela
De acuerdo al consenso de los especialistas, las estrategias de prevención de la
violación y/o abuso sexual de niñas, niños y adolescentes deben compren- der
estrategias educativas y de divulgación de información que permitan no sólo la
transmisión de datos sino la adopción de conductas concretas por parte de la comunidad
educativa.
Las medidas educativas son todas aquellas que tengan por objetivo la difu- sión de
conocimiento y capacitación de la comunidad educativa sobre temas vinculados a los
factores de riesgo y protección de las agresiones sexuales y cuya finalidad debe ser la
generación de patrones de conducta específicos de cada una de las personas de acuerdo a
su ámbito de actuación.
Las medidas pueden presentarse en forma de pláticas, talleres, cursos, diplomados,
eventos colectivos, conferencias, distribución de materiales informa- tivos, campañas de
difusión, impartición de clases, juegos, dinámicas o cualquie- ra otra adecuada al
público y objetivo que se persigue. Estas acciones pueden solicitarse a la autoridad
inmediata superior o a terceros especializados en mate- ria de niñez y adolescencia.
Los temas que, por tipo de población objetivo, pueden considerarse dentro de las
medidas educativas son:
6.1. Niñas, niños y adolescentes
Fomentar la educación para la prevención de la violencia sexual a través del
desarrollo de competencias y habilidades emocionales y sociales, mediante:
• Educación sexual integral, desde un enfoque positivo, adecuado a su edad y
grado de madurez (distinguir entre las partes de su cuerpo priva- das y públicas,
las diferencias de éste con el de las personas adultas, re- producción humana,
relaciones afectivas en general y la identificación del sexo y del género).
• Identificar las señales de riesgo.
71
• Discriminar entre diversas conductas de las personas adultas hacia ellos(as)
(etiquetadas como buenas, malas, o confusas).
• Potenciar su derecho a rechazar contactos físicos no deseados.
• Fomentar la búsqueda de ayuda en las personas adultas de confianza.
• Evitar el compromiso de guardar secretos sobre las acciones que les las- timan o
dañan su dignidad humana.
• Evitar los sentimientos de culpa, si han sido víctimas de violencia sexual.
• Entrenamiento en asertividad o habilidades para la vida.
6.2. Comunidad educativa
Ofrecer a los integrantes de la comunidad:
• Orientaciones sobre la educación sexual de niñas, niños y adoles-
centes, y pautas para la enseñanza de destrezas de autoprotección
contra las agresiones sexuales.
• Derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Conocimiento del
marco jurídico de protección de los derechos de las personas menores de edad, el
contenido y alcance de cada uno de sus derechos, el reconoci- miento de su
dignidad, las autoridades e instancias competentes en mate- ria de niñez y
adolescencia a que se puede acudir en caso de violación a sus derechos.
• Violencia contra niñas, niños y adolescentes y sus consecuencias
(desde el enfoque médico, psicológico y jurídico). Toma de conciencia
sobre las propias ideas, acciones y estructuras relacionadas con el maltra- to
hacia personas menores de edad, violencia física, psicológica y sexual, que
permitan descubrir y superar estereotipos o actitudes rígidas sobre la
problemática del maltrato, revisar críticamente la aceptación de la violen- cia, la
discriminación y los modelos estereotipados de crianza.
• Detección de abuso sexual. Capacitación específica para detectar e
identificar los casos de violencia física, psicológica y sexual contra niñas, niños o
adolescentes; conocimiento de las autoridades a las que se puede acudir para
solicitar asesoría o denunciar y cursos interdisciplinarios sobre las mejores
alternativas para el abordaje de esa problemática.
• Igualdad de género. Articular actividades dirigidas a revisar críticamente las
relaciones de género, y fomentar la igualdad entre niñas y niños.
• Transmisión de valores en el aula. Los valores remiten a conceptos uni-
versales para potenciar acciones que permiten que la dignidad del ser humano sea
uno de los valores más apreciados.
72
• Derechos y obligaciones de servidores(as) públicos(as) como
garan- tes de los derechos humanos de niñas, niños y
adolescentes. Capa- citación sobre el marco jurídico que rige su actuación con
enfoque especí- fico a la labor docente.
• Convivencia escolar. Preparación para ofrecer a los alumnos(as) el es- pacio
y las oportunidades para experimentar formas no violentas de reso- lución de
conflictos, y revisar las propias actitudes del personal educativo hacia el control
de las conductas de las niñas, niños y adolescentes.
• Clima organizacional y trabajo en equipo. Favorecer el trabajo solidario y
la corresponsabilidad en la atención y protección de las niñas, niños y
adolescentes, fomentar interacciones positivas, respetuosas y responsa- bles entre
personal administrativo, personal docente y autoridades esco- lares.
• Capacitación y actualización en estrategias pedagógicas. Innovacio-
nes que permitan mejorar las habilidades de profesoras(es) para transmitir los
conocimientos descritos a sus alumnos(as).
6.3. Madres, padres y/o tutores
Proporcionar orientaciones sobre los siguientes rubros:
• Derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Pláticas y talleres
de sensibilización sobre los derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico,
su alcance y las necesidades de sus hijas e hijos de acuerdo a su edad y madurez.
• Violencia contra niñas, niños y adolescentes y sus consecuencias
(desde el enfoque médico, psicológico y jurídico).
• Sexualidad integral de sus hijas e hijos.
• Detección del abuso sexual y/o violación.
• Confianza y autoestima de niñas, niños y adolescentes.
• Igualdad entre niñas y niños.
• Respeto, solidaridad, empatía, convivencia armónica.
• Obligaciones respecto al cuidado y protección de niñas, niños y
ado- lescentes.
• Difusión de las acciones de prevención y de los protocolos relativos
a la atención y prevención de la violencia sexual.
• Mecanismos de resolución de conflictos en el hogar y espacios edu-
cativos.
V. Marco jurídico
El marco normativo Constitucional, Convencional (convenciones o instru- mentos
internacionales), Legal Federal y Común en materia de niñez y adoles- cencia, obliga al
Estado mexicano, en cada uno de sus ámbitos de actuación, a llevar a cabo acciones que
protejan todas las esferas de la vida de niñas, niños y adolescentes, incluido el momento
en el que se encuentran dentro de centros escolares al ejercer su derecho a la educación,
en ambientes libres de violencia.
A continuación se expondrá sucintamente los instrumentos internacionales y
legislación nacional en que se sustenta la actuación estatal en materia de pro- tección de
niñas, niños y adolescentes contra toda forma de violencia.
1. Convención sobre los Derechos del Niño
En su artículo 3, reconoce que en todas las medidas que tomen las institucio- nes
públicas o privadas de bienestar social y que sean concernientes a niñas y niños, los
tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, de- berán tener la
consideración primordial de atender el interés superior de la niñez.
México, como Estado Parte de la Convención, tiene el compromiso de ase- gurar
que en las instituciones, servicios y establecimientos encargados del cuida- do o la
protección de niños, niñas y adolescente se cumplan las normas estable- cidas por las
autoridades competentes, especialmente en materia de seguridad, sanidad, número y
cualificación de su personal, supervisión adecuada y protec- ción contra todas las formas
de explotación y abuso sexual.
A su vez, el artículo 39 dispone que se deben adoptar todas las medidas
apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la reintegración
73
74
social de niñas, niños y adolescentes víctimas de: cualquier forma de abandono,
explotación o abuso; tortura u otra forma de tratos o penas crueles, inhumanas o
degradantes; o conflictos armados. Esa recuperación y reintegración se llevará a cabo en
un ambiente que fomente la salud, el respeto de sí mismo y la dignidad de la niñez y la
adolescencia.
Los Estados Partes entregan informes periódicos sobre su cumplimiento. Derivado
de ello el Comité de los Derechos del Niño examina cada Informe y manifiesta sus
preocupaciones y recomendaciones en forma de Observaciones Finales.
La Observación General No. 12 (2009), denominada El derecho del niño a ser
escuchado, establece el derecho de niñas, niños y adolescentes a expresar su opinión
libremente en todos los asuntos que les afecten y a que se tome en cuenta su opinión, en
función de su edad y madurez.
La Observación general No. 13 (2011), Derecho del niño a no ser objeto de
ninguna forma de violencia, su objetivo es instruir a los Estados para que cum- plan con
las obligaciones de protección de niñas, niños y adolescentes contra toda forma de
violencia, incluido el abuso sexual; garantizar la protección de aquellos que se
encuentran en espacios de atención (escuela, centros de asis- tencia, centros médicos,
comunidades, campamentos de refugiados).
2. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Reconoce el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de
salud física y mental y entre las medidas que deberán adoptar figuran las necesarias para
el sano desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
3. Sistema Interamericano de Derechos Humanos
Conformado por organismos e instrumentos jurídicos suscritos por los paí- ses
miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Sistema se encarga
de proteger y velar por el cumplimiento de los derechos humanos en el continente. La
Asamblea General de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la
Corte del mismo nombre, realizan, en el ámbito de sus competencias, estudios y
diagnósticos sobre la situación de los derechos huma-
75
nos en los Estados Parte, emiten opiniones y establecen criterios de interpreta- ción de
las normas contenidas en los tratados de derechos humanos, dirigen recomendaciones a
los gobiernos que han cometido alguna violación a éstos, conocen en última instancia,
de casos de transgresiones a los derechos de los habitantes de un Estado e integran
jurisprudencia.
Una de las opiniones destacadas en materia de niñez y adolescencia es la Opinión
Consultiva OC-17 del año 2002 relativa a la Condición Jurídica y Dere- chos Humanos
del Niño, en la cual se plasmó la preocupación por la violencia contra niñas, niños y
adolescentes en el seno de las familias y en la escuela y se afirmó, entre otras cuestiones
que “...el Estado tiene el deber de adoptar todas las medidas positivas para asegurar la
plena vigencia de los derechos del niño”.
4. Convención Americana sobre Derechos Humanos
En su artículo 19, señala que todo niño, niña y adolescente tiene derecho a las
medidas de protección que en su condición de menor de edad requieren por parte de las
familias, la sociedad y el Estado.
5. Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia Contra la Mujer, “Convención De Belém
Do Pará”.
Dispone que la violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual y
psicológica que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier per- sona y
que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas,
prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en
instituciones educativas, establecimientos de salud o en cualquier otro lugar.
6. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
A partir de la Reforma Constitucional en materia de derechos humanos de 2011,
existe un cambio en el actuar del Estado mexicano, al colocar de manera primordial la
protección y garantía de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los
tratados internacionales en los que México es parte.
76
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en su
artículo 1º, que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconoci- dos en la
Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte,
así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse, ni
suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que en ella se establecen.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformi- dad
con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favo- reciendo en
todo tiempo a las personas la protección más amplia.
Todas las autoridades en el ámbito de sus competencias, tienen la obliga- ción de
promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos, de con- formidad con
los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.
Asimismo, establece la obligación del Estado de prevenir, investi- gar, sancionar y
reparar las violaciones a los derechos humanos.
El derecho a la educación, se encuentra contemplado en el artículo 3º, en el que se
dispone que la educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente
todas las facultades del ser humano y fomentará el respeto a los derechos humanos;
además contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y
respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la perso- na, la integridad de las
familias, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e
igualdad de derechos de todos y todas.
En el artículo 4º, párrafos octavo y noveno dispone que en todas las deci- siones y
actuaciones del Estado se velará por el principio del interés superior de la niñez,
garantizando de manera plena los derechos de la infancia. Asimismo, establece que
niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de
alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral.
7. Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes
El artículo 12 contempla que toda persona que tenga conocimiento de ca- sos de
niñas, niños y adolescentes que sufran o hayan sufrido, en cualquier for- ma, violación a
sus derechos, tiene la obligación de hacerlo del conocimiento inmediato de las
autoridades competentes, de manera que pueda llevarse a cabo
77
la investigación correspondiente y, en su caso, instrumentar las medidas cautela- res, de
protección y de restitución integral procedentes.
Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a vivir una vida libre de toda forma de
violencia y a que se resguarde su integridad personal, a fin de lograr las mejores
condiciones de bienestar y el libre desarrollo de su personalidad.
El derecho de niñas, niños y adolescentes a una educación de calidad debe
contribuir al conocimiento de sus propios derechos, basado en un enfoque de derechos
humanos y de igualdad sustantiva, que garantice el respeto a su dignidad humana, el
desarrollo armónico de sus potencialidades y personalidad y fortalezca el respeto a los
derechos humanos.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus respectivas competencias ga- rantizarán
la consecución de una educación de calidad y de la igualdad sustanti- va para lo cual
deberán:
• Conformar una instancia multidisciplinaria responsable que establezca me-
canismos para la prevención, atención y canalización de los casos de
maltrato, perjuicio, daño, agresión, abuso o cualquier otra forma de violen- cia
contra niñas, niños y adolescentes que se suscite en los centros edu- cativos.
• Elaborar protocolos de actuación sobre situaciones de acoso o vio-
lencia escolar para el personal y para quienes ejerzan la patria potes-
tad, tutela o guarda y custodia.
Las autoridades deben llevar a cabo las acciones necesarias para propiciar las
condiciones idóneas para crear un ambiente libre de violencia en las institu- ciones
educativas, en el que se fomente la convivencia armónica y el desarrollo integral de
niñas, niños y adolescentes, incluyendo la creación de mecanismos de mediación
permanentes donde participen madres, padres o quienes ejerzan la patria potestad o
tutela sobre ellos(as).
Las autoridades en coordinación con las instituciones académicas, tienen la
obligación de:
• Diseñar estrategias y acciones para la detección temprana, contención,
prevención y erradicación del acoso o la violencia escolar en todas sus
manifestaciones, que contemplen la participación de los sectores público,
78
privado y social, así como indicadores y mecanismos de seguimiento, eva-
luación y vigilancia.
• Desarrollar actividades de capacitación para servidores públicos y para el
personal administrativo y docente.
• Establecer mecanismos gratuitos de atención, asesoría, orientación y pro- tección
de niñas, niños y adolescentes involucrados en una situación de acoso o violencia
escolar, y
• Aplicar las sanciones que correspondan a las personas, responsables de centros
de asistencia social, personal docente o servidores públicos que realicen,
promuevan, propicien, toleren o no denuncien actos de acoso o violencia escolar.
Las obligaciones de quienes ejercen la patria potestad, tutela o guarda y custodia,
así como de las demás personas que por razón de sus funciones o actividades tengan
bajo su cuidado niñas, niños o adolescentes, son:
1. Asegurar un entorno afectivo, comprensivo y sin violencia para el pleno,
armonioso y libre desarrollo de su personalidad.
2. Protegerles contra toda forma de violencia, maltrato, perjuicio, daño, agre- sión,
abuso, venta, trata de personas y explotación.
3. Asegurar que la directiva y personal de instituciones de salud, asistencia social,
académicas, deportivas, religiosas o de cualquier otra índole, se abstengan de
ejercer cualquier forma de violencia, maltrato, perjuicio, agresión, daño, abuso,
acoso y explotación contra niñas, niños o adoles- centes y que formulen
programas e impartan cursos de formación perma- nente para prevenirlas y
erradicarlas.
8. Ley General de Educación
En su artículo 42, señala que en la impartición de educación para menores de edad
se tomarán las medidas que aseguren al educando la protección y el cuidado necesarios
para preservar su integridad física, psicológica y social sobre la base del respeto a su
dignidad y que la aplicación de la disciplina escolar sea compatible con su edad.
Brindar cursos a los docentes y al personal que labora en los planteles de
educación, sobre los derechos de los educandos y la obligación que tienen al estar
encargados de su custodia, de protegerlos contra toda forma de maltrato, perjuicio, daño,
agresión, abuso, trata o explotación.
79
Contempla la obligación de que las y los educadores así como las autorida- des
escolares, que tengan conocimiento de la comisión de algún delito en agra- vio de las y
los educandos, lo harán del conocimiento inmediato de la autoridad correspondiente.
9. Ley General de Salud
Mediante reforma publicada el 1º de junio de 2016, el artículo 6 incluye como uno
de los objetivos del Sistema Nacional de Salud promover la creación de programas de
atención integral para la atención de las víctimas y victimarios de acoso y violencia
escolar, en coordinación con las autoridades educativas, lo cual prevé, desde luego, a la
violencia sexual.
Asimismo, el artículo 66 establece la facultad de las autoridades sanitarias para
establecer normas en materia de higiene escolar, a la cual, con motivo de la citada
reforma se incorporó que en el diseño de las Normas Oficiales Mexica- nas... las
autoridades sanitarias podrán promover mecanismos de atención a las víctimas y
victimarios del acoso o violencia escolar.
10.Leyes de Responsabilidades de los Servidores Públicos, y Código
Penal Federal y Códigos de las entidades federativas y del
Distrito Federal (Ciudad de México).
El actuar de las y los servidores(as) públicos(as) que laboran en el sistema
educativo nacional se rige por lo dispuesto en las leyes de responsabilidades a nivel
federal y de las entidades federativas, las cuales establecen sus obligacio- nes así como
las sanciones a que pueden hacerse acreedores(as) en caso de incumplimiento a sus
obligaciones administrativas.
Los códigos penales de la República Mexicana sancionan la comisión de los
delitos de abuso sexual y violación con diversas penalidades; cuando se co- mete en
contra de personas menores de edad, en casi la totalidad de ellos esos delitos son
agravados.
Es importante destacar que la responsabilidad administrativa y la de carác- ter
penal que pueda generarse en caso de cometer ilícitos contra niñas, niños y adolescentes
son autónomas, por lo que un servidor(a) público(a) puede ser ob- jeto tanto de
sanciones de carácter administrativo, civil e incluso penal.
80
Glosario
Comité de los Derechos del Niño (CRC- por sus siglas en inglés). Órgano
creado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargado de super- visar el
cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño y sus Proto- colos
Facultativos en los Estados miembros. Está conformado por diez personas expertas en
materia de niñez y adolescencia.
Convención sobre los Derechos del Niño. Instrumento internacional que tiene
como objetivo primordial garantizar y proteger los derechos de las niñas, niños y
adolescentes del mundo, obligatorio para México.
Desarrollo holístico. Se refiere al desarrollo integral de la niñez y adolescencia. En
términos de la Convención sobre los Derechos del Niño, y de la interpretación del
Comité de los Derechos del Niño en la Observación General número 5, Me- didas de
aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, significa que el desarrollo de
las niñas, niños y adolescentes debe abarcar los aspectos físico, mental, espiritual, moral,
psicológico y social hasta el máximo posible.
Factores resilientes. Aquellas características, hechos o situaciones propias de las
niñas, niños y adolescentes o de su entorno que elevan su capacidad para hacer frente a
la adversidad o disminuyen la posibilidad de desarrollar desajuste psicosocial aún con la
presencia de factores de riesgo.30
Niña, niño y adolescente. Se consideran niñas y niños a las personas entre 0 y 12
años incumplidos, y adolescente a partir de los 12 años cumplidos a los 18 años
incumplidos. La Convención sobre los Derechos del Niño entiende por “niño” a todo ser
humano menor de dieciocho años y los reconoce como sujetos de derechos.
Ratificación. Procedimiento legislativo mediante el cual un tratado internacional es
aprobado por el Senado de la República para su posterior publicación en el Diario
Oficial de la Federación, el cual lo dota de plenos efectos.
Problema de Salud Pública. Proceso de alta frecuencia y peligrosidad para la
sociedad.
30
Instituto Interamericano de la Niña, Niño y Adolescentes, “Resilencia ¿Proceso de superación de la
adversidad?” [en línea] disponible en: http://www.iin.oea.org/Cursos_a_distancia/explotacion_sexual/
Lectura18.resiliencia.pdf
81
Violencia Sexual. El artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño,
define a la violencia contra niñas, niños y adolescentes como toda forma de per- juicio o
abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explo- tación, incluido
el abuso sexual. En ese entendido, el abuso sexual y/o la viola- ción son, desde luego,
formas de violencia contra la niñez y adolescencia.
Siglas
CAJ Coordinación de Asuntos Jurídicos de la Administración Federal de
Servicios Educativos en el Distrito Federal (Ciudad de México).
CENDI Centro de Desarrollo Infantil
DGENAM Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio
DGEST Dirección General de Educación Secundaria Técnica
DGOSE Dirección General de Operación de Servicios Educativos
DGSEI Dirección General de Operación de Servicios Educativos Iztapalapa
SEP Secretaría de Educación Pública
UAMASI Unidad de Atención al Maltrato y Abuso Sexual Infantil
UDEEI Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva
82
Fuentes
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til. Chile, Servicio Nacional de Menores, 2002.
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Víctimas de Violencia Sexual Infantil, Segunda Edición. México, 2016.
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, ¿Qué es la violencia familiar y cómo contrarrestarla?, tríptico. México,
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disco compacto. México, 2016.
, Obligaciones de las familias respecto a niñas, niños y adolescentes, tríp-
tico. México, 2016.
CNDH-UNICEF, Orientaciones para las áreas especializadas de los derechos
de niñas, niños y adolescentes en los organismos públicos de derechos
humanos. México, CNDH-UNICEF, 2015.
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Cantabria, 2008.
83
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versión en español, [en línea] http://www.nctsn.org/sites/ default/files/ as-
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Instrumentos internacionales
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la
Mujer, “Convención De Belém Do Pará”.
Convención sobre los Derechos del Niño
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Observaciones del Comité de los Derechos del Niño
Observación General No. 5, Medidas generales de aplicación de la Convención sobre los
Derechos del Niño. (2003)
Observación General No. 7, Realización de los Derechos del Niño en la Primera Infancia
(2005).
Observación General No. 8, El derecho del niño a la protección contra los casti- gos
corporales y otras formas de castigo crueles o degradantes (2006).
Observación General No. 12, El derecho del niño a ser escuchado (2009).
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Observación General No. 13, Derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de
violencia (2011).
Legislación Nacional
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes Ley General de Educación
Ley General de Salud
Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en materia de Trata de
Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de esos Delitos
Código Penal Federal
Códigos Penales de las entidades federativas y del Distrito Federal (Ciudad de México).
Protocolo para la Atención y Prevención de la Violencia Sexual en
las Escuelas de Educación Inicial, Básica y Especial en la Ciudad de
México, editado por la Comisió n Nacional de los Derechos Humanos,
se terminó de imprimir en septiembre de 2017 en los talleres de
PROGRAME, S. A. DE C. V., Calle Unió n, bodega nú m. 25, colonia
Tlatilco, Delegació n Azcapotzalco, C. P. 02860, Ciudad de
México.
El tiraje consta de 3,000 ejemplares.
Este material fue elaborado con papel certificado por la Sociedad
para la Promoció n del Manejo Forestal Sostenible A. C.
(Certificació n FSC México).
Presidente
Luis Raúl González Pérez
Consejo Consultivo
Mariclaire Acosta Urquidi
María Ampudia González
Alberto Manuel Athié Gallo
Mariano Azuela Güitrón
Ninfa Delia Domínguez Leal
Mónica González Contró
David Kershenobich Stalnikowitz
Carmen Moreno Toscano
María Olga Noriega Sáenz
Guillermo I. Ortiz Mayagoitia
Primer Visitador General
Ismael Eslava Pérez
Segundo Visitador General
Enrique Guadarrama López
Tercera Visitadora General
Ruth Villanueva Castilleja
Cuarta Visitadora General
Norma Inés Aguilar León
Quinto Visitador General
Edgar Corzo Sosa
Sexto Visitador General
Jorge Ulises Carmona Tinoco
Titular de la Oficina Especial para el “Caso Iguala”
José T. Larrieta Carrasco
Secretario Ejecutivo
Héctor Daniel Dávalos Martínez
Secretario Técnico del Consejo Consultivo
Joaquín Narro Lobo
Oficial Mayor
Manuel Martínez Beltrán
Directora General del Centro Nacional de Derechos Humanos
Julieta Morales Sánchez