0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas12 páginas

Tema 05 (Arquitectura y Urbanismo Del Siglo Xix)

El documento describe la arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX. Se produjo un gran crecimiento de las ciudades debido a la revolución industrial y la migración del campo, lo que generó problemas de hacinamiento y condiciones insalubres para los trabajadores. Engels documentó la difícil situación de la clase obrera en Manchester. Algunos socialistas utópicos propusieron ciudades ideales para resolver los problemas, como Fourier con comunidades basadas en fábricas cooperativas y Cabet con su ciudad de Icaria descrita en su
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas12 páginas

Tema 05 (Arquitectura y Urbanismo Del Siglo Xix)

El documento describe la arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX. Se produjo un gran crecimiento de las ciudades debido a la revolución industrial y la migración del campo, lo que generó problemas de hacinamiento y condiciones insalubres para los trabajadores. Engels documentó la difícil situación de la clase obrera en Manchester. Algunos socialistas utópicos propusieron ciudades ideales para resolver los problemas, como Fourier con comunidades basadas en fábricas cooperativas y Cabet con su ciudad de Icaria descrita en su
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

5. LA ARQUITECTURA Y EL URBANISMO EN EL SIGLO XIX

1.- El nacimiento del urbanismo moderno


2.- Las dificultades de la ciudad industrial
3.- Las condiciones de vida de la clase obrera: F. Engels
4.- Las propuestas del socialismo utópico frente a los problemas de la ciudad:
Fourier y Godin
5.- Owen y la ciudad comunitaria
6.- Arquitectos e ingenieros ante las nuevas tipologías arquitectónicas
7.- Los “Revivals”

Introducción
En la primera mitad del siglo XIX se inició el declinar de la arquitectura clasicista,
no obstante, de su seno surgieron los elementos necesarios para una renovación arquitectó-
nica. El eclecticismo historicista fue lo que marcó las realizaciones arquitectónicas durante
todo el siglo XIX hasta las primeras manifestaciones del movimiento moderno, en el se de-
fine una actitud de escoger y compaginar los diferentes estilos históricos; su origen estaba
en el Neoclasicismo, en realidad un revival moralizante en busca del modelo ideal. Pero el
eclecticismo decimonónico utilizó los modelos del pasado como un punto más de referencia
hasta convertirlos en contenidos teóricos dispuestos para ser empleados en las artes.
El romanticismo se caracterizó por tener un importante componente sentimental,
una desconfianza hacia la razón; por ello el estilo clásico dejó paso al interés por las arqui-
tecturas medievales, que parecían romper este clasicismo, hasta entonces consideradas
como bárbaras u «oscuras».
El Imperio Napoleónico, contribuyó a la aparición de sentimientos nacionalistas y un
rechazo hacia ese estilo supuestamente universal impuesto. Esto incitó a la búsqueda de es-
tilos autóctonos.

1. El nacimiento del urbanismo moderno


La arquitectura durante el siglo XIX tendrá una gran vinculación con el escenario
urbano. La ciudad es donde más acusadamente se van notarán las transformaciones históri-
cas, sociales y económicas, y será el marco donde la arquitectura ecléctica historicista co-
bra sentido.
La mejora de las técnicas aplicadas a la agricultura produjo un excedente de mano
de obra que se dirige a las ciudades para trabajar en las fábricas que la incipiente revolu -
ción industrial generaba. El aumento de población llegó a duplicar el número de habitantes
en algunas ciudades y originó un problema de planificación. La ciudad burguesa debía dar
respuesta a las nuevas necesidades.
1 -1-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


Ya en el siglo XVIII existía un gran interés por racionalizar y mejorar el trazado
de las poblaciones. Teóricos habían insistido en la necesidad de que contasen con la sufi -
ciente infraestructura de saneamientos, alcantarillado empedrado, acometida de aguas
etc., señalando lo adecuado de sacar de ellas los cementerios y hospitales. Ahora junto es -
tas recomendaciones, ya evidentes, nacieron otras: la conveniencia de abrir calles más am -
plias y rectas, de derribar las viejas murallas ya sin función defensiva, e incluso de ensan -
char los límites de las ciudades que de esta manera perdían su diseño histórico y sufrían
modificaciones en sus diferentes zonas.
Los ensanches son una constante en el urbanismo decimonónico y tienen unas carac-
terísticas comunes en los diferentes países. La primera es el diseño, con un trazado orto-
gonal o de parrilla, que se da igual en Turín, en Barcelona o Túnez, fácil de añadir a la ciu -
dad vieja como una continuación del trazado antiguo o bien como una anexión. La segunda
característica es la existencia de un proyecto previo a la construcción, una propuesta que
delimita y ordena e! crecimiento y prevé la jerarquización que se va a hacer del suelo urba-
nizado y su valor en el mercado. La nueva ciudad nacida de! ensanche es, pues, un reflejo de
la sociedad burguesa y de libre comercio, en la que el poder municipal no será sino e! árbi -
tro de la libre competencia entre particulares.
En otras ocasiones se interviene en la ciudad vieja para abrir vías más amplias o
para crear nuevas calles en las que prevalecerán sobre otras cuestiones los intereses espe-
culativos, la posibilidad de adecuar la ciudad a una nueva población que detenta el poder
económico y desplaza del centro histórico a los sectores menos favorecidos que se ven obli-
gados a buscar asentamiento en los barrios periféricos.

2. Las dificultades de la ciudad industrial


La Revolución Industrial jugo un papel decisivo en las transformaciones urbanas que
en los paises mas desarrollados y causará una degradación ambiental y urbana. Las causas
fueron dos: el crecimiento demográfico y la ubicación de las industrias en el interior de los
cascos urbanos. El hacinamiento será cada vez mas intenso y las ciudades no podrán
absorberlo con graves consecuencias sanitarias.
En la localización urbana de las industrias concurren razones de índole económica,
de infraestructuras y de mercado. La ciudad preindustrial queda fracturada en su red
urbana y degradada en su ambiente, esto provoca la crítica desde distintas perspectivas
(moralizantes, higienistas, políticas, etc.). Surgirán propuestas utópicas que planifican
ciudades nuevas y otras propuestas desde la administración que intentará corregir las
deficiencias con reformas.
3. Las condiciones de vida de la clase obrera: F. Engels
Engels las conoció en Manchester, Inglaterra, centro de la industria inglesa, adonde
se trasladó en 1842 para trabajar en una firma comercial de la que su padre era accionista.
Engels no se limitó a permanecer en la oficina de la fábrica, sino que recorrió los sórdidos
barrios en los que se albergaban los obreros y vio con sus propios ojos su miseria y sufri -
mientos. No se limitó a observar; leyó todo lo que se había escrito hasta entonces sobre la

2 -2-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


situación de la clase obrera inglesa y estudió minuciosamente todos los documentos oficia-
les que estaban a su alcance. Como fruto de sus observaciones y estudios apareció en 1845
su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra . Es cierto que antes que él muchos
otros describieron los padecimientos del proletariado y señalaron la necesidad de ayudarlo.
Pero Engels fue el primero en afirmar que el proletariado no es sólo una clase que sufre,
sino que la vergonzosa situación económica en que se encuentra lo impulsa inconteniblemen-
te hacia adelante y lo obliga a luchar por su emancipación definitiva. El movimiento político
de la clase obrera llevará ineludiblemente a los trabajadores a darse cuenta de que no les
queda otra salida que el socialismo. A su vez, éste sólo será una fuerza cuando se convierta
en el objetivo de la lucha política de la clase obrera. Estas son las ideas fundamentales del
libro de Engels sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra. Fueron expuestas en un
libro en el que se describe del modo más fidedigno y patético las penurias que sufría el pro-
letariado inglés. La obra constituía una terrible acusación contra el capitalismo y la bur-
guesía. La impresión que produjo fue muy grande. En todas partes comenzaron a citar la
obra como el cuadro que mejor representaba la situación del proletariado contemporáneo.
4. Las propuestas del socialismo utópico frente a los problemas de la ciudad: Fourier
y Godin

Frente a las opciones que trataban de resolver el caos de la ciudad industrial con
actuaciones concretas, nacieron otras que plantearon soluciones utópicas, incluso antiurba-
nas, que no sólo rechazaban la ciudad tradicional, sino que cuestionaban el tipo de sociedad
surgida de la revolución industrial y deseaban crear una nueva organización social y espacial
en la que el dinero no fuera el motor de la sociedad. En esta línea estaban los socialistas
utópicos, owenianos en Inglaterra y saintsimonianos y fourieristas en Francia, quienes plan-
tearon proyectos organizativos en los que lo individual quedaba relegado ante el interés co-
lectivo, como medio para la transformación del mundo.
En Francia, Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon (1760-1825), se cen-
traba en la necesidad de buscar un orden social gobernado por industriales, banqueros y
técnicos, que reconociera el peso de la clase trabajadora relegando a la nobleza y al clero.
Aunque sus teorías no tuvieron una directa aplicación en el plano urbano, sí la tuvieron como
apoyo filosófico a la hora de impulsar una planificación de las obras públicas que el Estado
debería acometer; sus seguidores cumplieron una función de asesores en la vida cultural y
política francesa.
Etienne Cabet (1788-1856) publica “Viaje a Icaria”, en la que describe una ciudad
construida sobre un plano geométrico, atravesada por un río en su centro. Desplaza las fá-
bricas, los cementerios y los hospitales a la periferia. En el interior, los peatones circulan
por pasajes cubiertos, mientras los vehículos lo hacen por carriles especiales. Se trata de
un modelo social colectivista, un comunismo integral. Los intentos de creación de “Icarias”
tuvieron lugar sobre todo en América, aunque con escaso éxito.

3 -3-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

El movimiento fourierista nació de los escritos de Charles Fourier (1772-1837).


Desde donde trataba de buscar una armonía universal que eliminara las diferencias de clase
y a la que sólo podría llegarse con el esfuerzo colectivo. Planteó la organización racional de
la sociedad en Falansterios, unidades colectivas y productivas constituidas por 1.620 perso-
nas que ocuparían un territorio para la explotación de una legua cuadrada. El Falansterio es
una estructura integrada por tres pabellones, uno central para contener las dependencias
públicas y dos laterales destinados a viviendas y dependencias industriales; todo ello esta-
ba comunicado por calles interiores, en un orden racional que mezcla lo individual con lo co-
lectivo.

Falansterio de Fourier

Un heredero de las ideas de Fourier fue Jean Baptiste Godin (1817-1889), quien
creó en Guise una comunidad organizada también colectivamente pero en la que cambió el
trabajo agrícola por el industrial e introdujo variaciones en el modelo primitivo de falanste-
rios. El "Familisterio” de Godin constaba de tres bloques con patios interiores, el central
dedicado a servicios y los laterales eran viviendas individualizadas para cada familia; en las
proximidades se colocaron las fábricas. El proyecto tuvo éxito e incluso ha llegado hasta
nuestros días funcionando satisfactoriamente.

4 -4-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

Familisterio de Godin

En los Estados Unidos las teorías fourieristas se asentaron gracias a Albert Brisba-
ne (1809-1890). Así surgieron un buen número de colonias: Brook Farm (1841) junto a Bos -
ton, la North-American Phalanx (1843) en Nuevo Méjico o la Wisconsin Phalanx. Todas tu -
vieron una vida breve y se vieron obligadas a desaparecer a causa de problemas económicos
generados por la organización colectiva del trabajo y de la producción.

La crítica marxista atacó por igual a los que pretendían reformar la ciudad y a los
socialistas utópicos; interpretaron que tras la revolución económica que llevaría a cabo el
movimiento obrero, nacería una nueva ciudad, sin los problemas de vivienda obrera que te-
nían las ciudades del momento. Engels denunció las lamentables condiciones de hacinamien-
to, suciedad e insalubridad en que vivían los barrios obreros. Desde la iniciativa privada se

5 -5-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


construyeron asentamientos en torno a las fábricas para que los obreros vivieran con sus
familias. George Cadbury, un industrial del chocolate, construyó el poblado de Bournville
(1879-1895), constituido por viviendas unifamiliares adosadas rodeadas de huertos y jardi -
nes, de aspecto inequívocamente residencial.
Estas iniciativas interesadas en mejorar la vida del trabajador, pero también crea-
das para controlar el posible descontento de los obreros, suponían desde el punto de vista
del urbanismo la aparición de un nuevo modelo de barrio al que el pintoresquismo y el paisa-
jismo alejan de la ciudad tradicional. Estos modelos de barrios obreros las Company towns,
están próximos a lo que luego serían las ciudades-jardín que a fines de siglo comienzan a
plantear una nueva forma de urbanización en la que se busca un equilibrio entre ciudad y
campo.
Ebenezer Howard propuso un modelo se asentamiento circular con calles radiales
que confluían en un núcleo o centro comercial, siempre a la búsqueda de un espacio agrada-
ble para vivir.

En esta misma línea de preocupación social y de socialismo utópico puede encua-


drarse el proyecto del español Arturo Soria, la Teoría de la Ciudad Lineal enlazando dos nú-
cleos (1882), la posibilidad de trazar una calle de 500 metros de anchura y longitud ilimita-
da. La urbanización no suponía una ruptura con el campo, serian casas unifamiliares con su
huerto y jardín, ordenadas en manzanas y distribuidas a lo largo de un bulevar surcado por
líneas de tranvías que comunicaran los distintos puntos.

6 -6-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

Ciudad Lineal

Las propuestas que surgen en el siglo XIX no son más que intentos desesperados de
una sociedad por romper el historicismo y los restos del urbanismo barroco y que se enca-
mina hacia la modernidad.

5. Owen y la ciudad comunitaria


Robert Owen (1771-1858) trató de mejorar las condiciones de vida de sus trabaja-
dores dedicando a ello una parte de los beneficios generados por su industria de hilaturas
de New Lanark (1800).

New Lanark

Creía que el individuo y su existencia son una consecuencia del ambiente, por lo que
había que mejorarlo para que prospere. La vida en colectividad, la educación y el trabajo
darían lugar a una mejora del individuo y de toda la sociedad. Diseñó un modelo de aldea, el
paralelogramo, destinado a albergar a 1.200 personas, con instalaciones colectivas, vivien-
das y jardines, rodeados de una extensión de tierras de labor. La realidad echó por tierra
sus teorías que tan sólo tuvieron una breve aplicación en América, en Indiana, donde Owen
7 -7-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


fundó en 1825 una comunidad, New Harmony, que fracasó en un corto espacio de tiempo
como casi todas las iniciativas de este tipo.

New Harmony

6. Arquitectos e ingenieros ante las nuevas tipologías arquitectónicas


La arquitectura del siglo XIX se desarrolló gracias a los logros técnicos y científi-
cos conseguidos durante el Neoclasicismo; de alguna forma clasicismo llegó a identificarse
con racionalidad, con un uso menos preceptivo y más utilitario de la arquitectura como se
había recogido en los textos de J. N. Durand que proporcionaba un repertorio tipológico de
edificios de todas las épocas como una introducción y sistematización del historicismo, de-
finía perfectamente el proyecto arquitectónico y la manera de componer, a partir de la fi-
gura del cuadrado a base de bloques independientes que podían combinarse a voluntad.
Este funcionalismo pasaría a lo largo del siglo XIX a la arquitectura de los ingenie-
ros, aunque con estos presupuestos ya habían construido antes arquitectos alemanes como
Klenze, Gilly o Schinkel.
Los ingenieros cobraron una notable importancia hacia 1850 por sus construcciones
en las que empleaban el hierro y el cristal y en donde la composición se realizaba a base de
módulos prefabricados. De hecho la arquitectura en hierro y su técnica ya habían sido defi-
nidas con anterioridad. Por la necesidad que tenía esta arquitectura de hacerse con su pro -
pio lenguaje técnica y estética confluyeron en la utilización de los nuevos materiales ha-
ciendo incursiones en la experimentación formal y decorativa; su trayectoria discurrirá pa-
ralela a la del eclecticismo, del que tratará de sacar ideas y soluciones.
Junto a los avances técnicos, también surgieron nuevas tipologías arquitectónicas
para dar respuesta a las nuevas necesidades. Los estilos históricos, no obstante, se adapta-
8 -8-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


ron con facilidad a estas nuevas tipologías. Apareció un modelo de vivienda colectiva con
mayor capacidad de habitación que se integró dentro de una estructura unitaria, ya alejada
de la residencia palaciega de la nobleza; además de las casas de pisos que reciben en sus
fachadas los motivos decorativos del Renacimiento y el Barroco, proliferaron las viviendas
unifamiliares y los chalets suburbanos que se construyeron en estilos caprichosos que abar -
caban desde el Renacimiento al Gótico. Al lado de la vivienda burguesa se levantaron ban-
cos, edificios para la bolsa, grandes almacenes, mercados, iglesias, teatros y parques, todo
destinado a satisfacer las nuevas y crecientes actividades de las ciudades.
El estilo clásico se utilizó en los templos, ya fueran museos (templos del arte) o
bancos y bolsas (templos del nuevo poder económico). Durand proporcionó modelos para es-
tos edificios y también para palacios de justicia, bibliotecas, etc. El modelo de templo clási -
co con pórtico columna do y cúpula central pasó a los Estados Unidos, donde se edificaron
con este esquema los capitolios, tanto el de Washington, como los construidos. El tipo de
museo, muy difundido gracias a Durand, se plasmó en realizaciones como la Gliptoteca de
Munich de Leo van Klenze; el Aites Museum por Schinkel, o el Museo Británico de Robert
Smirke. El gótico se adaptó con toda dignidad a la arquitectura de las iglesias y sirvió de
vehículo para la renovación religiosa con independencia de las confesiones que lo empleasen.
Las formas más pintorescas se reservaron para los lugares de diversión (cafés o cabarés),
que encontraron en los revivals neoárabes o neoturcos el estilo adecuado.
Mientras, las tipologías nuevas, como grandes almacenes, mercados o edificios para
exposiciones, se adaptaron con aparente facilidad a la arquitectura de los nuevos materia-
les que, como el hierro o el hormigón armado, podían plegarse a los motivos decorativos de
los estilos históricos, aunque fuese en construcciones tan recientes como las estaciones de
ferrocarril. En la ciudad burguesa surgieron los parques como un lugar de esparcimiento y
de contacto con la naturaleza al servicio de los habitantes de las urbes. Los parques son
una tipología claramente decimonónica.
Hacia mediados del siglo XIX se van abriendo parques en Europa y en América; am-
pliaciones y transformaciones que se abren al público y otros completamente nuevos. Plas -
mación de las teorías de la jardinería paisajista que incluye en la naturaleza diferentes ar -
quitecturas para el esparcimiento de los paseantes (estanques, lago con canales para los pa -
seos en barca, fuentecillas, grutas, e incluso construcciones más complejas como hipódro-
mos, jardines zoológicos o espacios para exposiciones). Un ejemplo seria el Crystal Palace
para la Exposición Universal de 1851 que se levantó en el Hyde Park de Londres.
Los parques influyeron en los terrenos de alrededor, desencadenándose operacio-
nes especulativas y la aparición en sus proximidades de una arquitectura de lujo. La crea -
ción en Nueva York del Central Park (1857-1861) supuso la victoria de las teorías paisajis -
tas del Park Movement sobre los intereses especulativos. También con criterios pintores-
cos nacieron en París durante el Segundo Imperio parques importantes.

9 -9-
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

Central Park

Además de esta arquitectura para el ocio se consolidaron otras construcciones ne-


cesarias para la ciudad, pero destinadas a los menos favorecidos de la sociedad, como los
hospitales y las prisiones. La tipología de ambos procede de la teoría arquitectónica del si -
glo XVIII, revestida ahora de concepciones moralistas e higienistas, conservando la idea
de ubicarlos en la periferia de la ciudad.
Por ejemplo, el filósofo Jeremy Benthan diseñó un modelo de prisión para dos mil
personas, el Panópticon, una planta circular en cuyo margen se situaban las celdas, con un
puesto de vigilancia en el centro, lo que posibilitaba que fuese custodiada por una sola per-
sona. Thomas Hardwick comenzó la prisión radial de Millbank, en Londres, acabada por Ro-
bert Smirke; en el mismo sentido, la penitenciaría de Chery Hill en Filadelfia. Más tarde,
Hyppolyte Lebas construyó en París La Petite Roquette (1826-30) con una planta hexagonal
que encerraba seis galerías en sentido radial.

Panópticon La Petite Roquette

Los hospitales también se incluyeron entre los ingredientes de la ciudad iluminista;


en 1787, Bernard Poyet hizo un proyecto para el hospital de La Roquette de París en el que
estableció un modelo que tendrá feliz continuación a lo largo del siglo XIX; constaba de dos
series de pabellones incluidos en un cuadrado y distribuidos a un lado y otro de un patio
central. La tipología se recogió en los textos de Durand, y a lo largo del siglo se tradujo en
el Hospital Lariboisiere (1846-54) de París, y en el Hotel-Dieu de la misma ciudad. Las teo-
rías higienistas no hicieron sino refrendar un modelo que se consideró e! más perfecto para
la arquitectura hospitalaria.

10 - 10 -
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX

Hospital Lariboisiere

7. Los “Revivals”
Hacia 1845 los revivals gozaban ya de una gran difusión; el neogótico fue el más ex-
tendido aunque existieron tantas variedades nacionales como países. Se apoyaba en los mo-
delos que proporcionaban los estudios históricos y la literatura. El neogótico inglés recogía
una tradición nacional que había rivalizado con el clasicismo palladiano; su postura de recha-
zo hacia las normas rígidas de la tradición arquitectónica clásica originaría nuevas ideas so -
bre el poder moralizante de la arquitectura. En Francia, el goticismo entroncaba con la his -
toria de las grandes catedrales góticas que se mantenían en pie y que era necesario restau-
rar y conservar como testigos del pasado histórico.
Esta recuperación medieval no se reducía al gótico. Junto a él tendrá su lugar el
neorrománico, proporcionando obras tan notables como las de H. H. Richardson en Estados
Unidos, verdadero ejemplo del empleo de un lenguaje historicista que se adaptaba a los fi-
nes de una arquitectura sencilla y funcional. Otros eclecticismos nacieron como consecuen-
cia lógica del Neoclasicismo y ligados a él, el paleocristiano, el bizantino o el renacimiento
italiano que parecían más próximos a la tradición clásica. En Alemania el Rundbogenstil (es-
tilo de arco redondo) gozó de gran aceptación como revival renacentista que se adaptaba
con aparente facilidad a las construcciones urbanas.
El neoegipcio, que se popularizó durante las campañas de Napoleón, fue otra de las
opciones, en seguida adquirió un carácter funerario por lo que se reservó para la arquitec-
tura de cementerios o de monumentos conmemorativos. No obstante, en Estados Unidos se
erigieron en el revival egipcio bibliotecas, iglesias y sinagogas.
Otros historicismos fueron menos fieles a los modelos del pasado y se prestaron
con libertad a ser empleados en arquitecturas pintorescas o fantásticas (neoárabe, neotur -
co o neohindú, recreaciones de la Alambra) todos ellos nacieron de publicaciones arqueoló-
gicas o escritos románticos.
11 - 11 -
HISTORIA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO 2005-2006

5. La arquitectura y el urbanismo en el siglo XIX


Una peculiaridad de los revivals fue la posibilidad de elegir aquella opción que a gus-
to del arquitecto se ajustase mejor a sus fines y construyeron en diversos estilos sin apa -
rentes problemas de coherencia estilística ni profesional, unido a la variedad de gustos de
los comitentes.
En la formación y desarrollo de estos estilos neomedievales está siempre presente
la necesidad de crear un estilo nuevo y moderno, porque existe nostalgia del pasado medie -
val, pero también entusiasmo por el progreso y los avances de la ciencia y de la técnica.
Esta búsqueda estaba en la base de todos los escritos teóricos y en esta búsqueda estaban
implicadas las más variadas instancias.

12 - 12 -

También podría gustarte