MANEJO DE LA
OBESIDAD
CURSO DE PSICOLOGÍA
NICOLE GUTIÉRREZ ÁLVAREZ
MÉDICO RESIDENTE MFYC
OBJETIVO
Esclarecer las variables psicológicas que se manifiestan en torno al creciente fenómeno de
la obesidad, su comorbilidad e impacto de la psicopatología asociadas a la calidad de vida
del adulto obeso.
AGENDA
INTRODUCCION, DEFINICIÓN, CLASIFICACIÓN
ASPECTOS PSICOLOGICOS, COMPORTAMENTALES,
CLINICOPATOLOGICOS, COGNITIVOS, NEUROPSICOLOGICOS
APROXIMACIÓN PSICOLOGICA- TRATAMIENTO COGNITIVO
CONDUCTUAL
ABORDAJE DESDE LA MEDICINA FAMILIAR
INTRODUCCIÓN
Pandemia del Siglo XXI
Obesidad → 3X en todo el mundo desde 1975
Prevalencia de la obesidad infantil → elevada en todo el mundo
Enfermedad asociada a una condición física (exceso de grasa
corporal) → Consecuencias físicas y psicológicas
SOBREPESO Y OBESIDAD
Acumulación anormal o Desequilibrio energético
A nivel mundial ha ocurrido
excesiva de grasa que puede entre calorías consumidas y
lo siguiente:
ser perjudicial para la salud gastadas.
Descenso en la actividad
física debido a la naturaleza
Aumento en la ingesta de
cada vez más sedentaria de
alimentos de alto contenido
muchas formas de trabajo,
calórico que son ricos en
los nuevos modos de
grasa
transporte y la creciente
urbanización.
Cuáles son las consecuencias comunes del
sobrepeso y la obesidad para la salud?
Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de:
- Enfermedades cardiovasculares (principalmente
las cardiopatías y los accidentes
cerebrovasculares)
- DM2
- Trast. del aparato locomotor (osteoartritis)
- Cáncer (endometrio, mama, ovarios, próstata,
hígado, vesícula biliar, riñones y colon).
✓ Sociedad actual→ delgadez constituye una cualidad personal +, los individuos con sobrepeso
u obesidad sufren rechazo social, cuya interiorización incrementa la insatisfacción corporal y
merma la autoestima
✓ La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y
discapacidad en la edad adulta
✓ Los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y
presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina
y efectos psicológicos.
CLASIFICACIÓN
La obesidad no está considerada un trastorno psicológico o mental, ni tampoco un
trastorno del comportamiento alimentario, según el Manual de Diagnóstico de
Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM 5), a pesar del
importante componente psicológico implicado en la etiología y mantenimiento de gran
parte de los casos de obesidad
ASPECTOS PSICOLÓGICOS DE LA OBESIDAD
LA PERSONALIDAD.
Según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología, las personas obesas con
alto neuroticismo y baja conciencia (personalidad tipo A) tienen alta probabilidad de pasar por
ciclos de pérdida y ganancia de peso durante toda su vida.
LA IMPULSIVIDAD.
Predictor más fuerte del sobrepeso, ya que para mantener un peso saludable se siga una dieta
balanceada y un programa de actividad física constante, lo cual implica compromiso y
moderación, algo generalmente difícil para individuos altamente impulsivos
EL ESTRÉS.
Una situación de estrés agudo inhibe el apetito, sin embargo si este se mantiene hasta
convertirse en crónico, las glándulas adrenales liberan cortisol, que incrementa el apetito en
particular hacia alimentos altos en grasa o azúcar, o en ambos, lo que aparentemente inhibe la
acción del sistema límbico.
La sobre-ingesta no es la única conducta asociada con el estrés; una persona estresada también
pierde el sueño, hace menos ejercicio, y toma más alcohol, lo cual contribuye a ganar peso.
INGESTA EMOCIONAL.
Se caracteriza porque la persona come como una manera de suprimir o atenuar emociones
negativas como la ira, el miedo, el aburrimiento.
Tanto los eventos importantes de la vida como problemas cotidianos pueden desencadenar
emociones negativas que conducen a la ingesta emocional.
LA DEPRESIÓN.
La obesidad es un trastorno que genera la ridiculización y condena de sus víctimas. Durante la
infancia y la adolescencia la actitud social negativa hacia los obesos puede generar baja
autoestima, así como una depresión reactiva. Entre las mujeres de mediana edad, la depresión
está fuerte y consistentemente asociada con la obesidad, la baja actividad física y la mayor
ingesta de calorías .
ASPECTOS COMPORTAMENTALES
La obesidad es un problema complejo que involucra, entre
otras variables, dos comportamientos básicos:
- La sobre-ingesta.
- El Sedentarismo.
Bajo la consigna “el tiempo es dinero” las sociedades
occidentales u occidentalizadas se encuentran invadidas
por una “solución”, que invita al consumidor a suplir sus
necesidades alimenticias con comidas rápidas, que solo
implican una pequeña pausa para su consumo y que poco
afectan la productividad en términos de tiempo.
El estrés laboral asociado al afán de productividad, ha
traído consigo la disminución de tiempo de sueño, que a
su vez puede interrumpir las hormonas del apetito,
promover una mayor ingesta de alimentos, reducir el
gasto de energía y cambiar la composición corporal para
favorecer el almacenamiento de grasa.
Los desarrollos tecnológicos inherentes al progreso de una
sociedad han sumado una variable más a los factores
etiológicos de la obesidad: el sedentarismo.
Cada vez más actividades se hacen sentados frente a una
pantalla, sea para estudiar, trabajar o recrearse, y este
sedentarismo, normalmente acompañado de ingesta de
alimentos de alto contenido calórico y escaso valor
nutricional, es el precursor natural del sobrepeso y la obesidad
en sociedades en las que el consumo per se es un estímulo tan,
o más reforzante, como el producto mismo consumido
COMER COMO CONDUCTA AUTOMÁTICA
Las conductas automáticas pueden definirse como aquellas que operan sin orientación
cognitiva. Comer es un comportamiento automático-incontrolable (en términos de
objetivo independiente) e inconsciente (en términos del estímulo que evoca la
respuesta) pero esto no implica que esta conducta pueda ser temporalmente controlada
a voluntad
ADICCIÓN A LA COMIDA
El concepto de “adicción a la comida” ha ido ganando aceptación y se basa en una baja
significativa de la dopamina en obesos .
Relación entre el desarrollo de la obesidad y la aparición de un activación elevada en el
circuito de recompensa en respuesta a las señales de los alimentos, el obeso ejecuta
conductas de sobre-ingesta percibiendo el bienestar causado por la liberación de
dopamina.
SINDROME DEL COMEDOR NOCTURNO
Este síndrome es considerado como una disfunción del ritmo
circadiano: una disociación entre comer y dormir.
Los criterios básicos incluyen:
Un patrón diario de alimentación con una ingesta
significativamente mayor en la noche y/o durante la noche →al
menos 25% de la ingesta de alimentos se consume después de la
cena / mínimo dos episodios de la alimentación nocturna por
semana.
Recientemente se sumó a los criterios básicos la presencia de
malestar significativo y/o deterioro en el funcionamiento.
El Síndrome de comedor nocturno tiene una compleja relación
con la depresión, por lo que se sugiere la evaluación de éste en
pacientes depresivos
ASPECTOS CLÍNICOS PATOLÓGICOS
RELACIONES PSICOPATOLÓGICAS EN LA OBESIDAD
Se considera que las personas con obesidad mórbida son psicológicamente diferentes, debido
a que está asociada con consecuencias psicosociales debilitantes, como depresión, ansiedad
y baja autoestima A su vez, estas consecuencias psicosociales de la obesidad determinan
patrones de comportamiento y modelos de personalidad, que tienen una influencia sobre la
ingesta calórica y el gasto de energía y, en consecuencia, sobre la ganancia de peso.
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTICIA
Entre los TCA encontramos el Trastorno por Atracón, caracterizado por episodios
recurrentes durante los cuales una persona siente una pérdida de control sobre su
alimentación y consume compulsivamente cantidades inusualmente grandes de alimentos,
con la percepción de no poder resistir la urgencia de hacerlo o el sentimiento de no poder
prevenir el episodio, sin que haya una conducta compensatoria después de los atracones por
lo que, con el tiempo, la persona acaba sufriendo un problema de sobrepeso u obesidad.
EFECTOS EMOCIONALES
La obesidad → aumento de afectos negativos→ se refleja en emociones como
angustia, ira, disgusto, miedo y vergüenza.
Favorecidos por la estigmatización social, aunque varían de persona a persona,
los efectos emocionales secundarios más comunes de la obesidad son la baja
autoestima, la falta de habilidades sociales, la visión distorsionada del cuerpo, la
depresión, los pensamientos suicidas, y el autocastigo.
Estos efectos también varían según el género, ya que muchos hombres no
resienten las desventajas sociales del sobrepeso tanto como las mujeres, a
quienes esta condición afecta negativamente su autoestima y percepción de
bienestar por lo cual las mujeres son más propensas a desarrollar trastornos
alimentarios como la anorexia o la bulimia nerviosas.
ASPECTOS COGNITIVOS
La relación del individuo con la necesaria alimentación implica factores cognitivos tales como:
percepciones, memoria, pensamientos, emociones, hábitos alimenticios, y hasta la relación
del sujeto con el alimento en su vida temprana.
Desde el punto de vista neurocognitivo resaltamos que los individuos obesos pueden presentar
una menor activación en áreas del cerebro asociadas con la atención y el procesamiento de
objetos, lo que podría reflejar una relativa ausencia de valoración objetiva de los estímulos,
causada por o relacionada con una respuesta hedonista relativamente fuerte (recompensa)
ESQUEMAS MALADAPTATIVOS TEMPRANOS (EMT)
Los esquemas son estructuras complejas que representan la construcción de conceptos de
la realidad de una persona y las respuestas conductuales a esa realidad. Estos “patrones
emocionales y cognitivos autodestructivos comienzan temprano en nuestro desarrollo y se
repiten a lo largo de toda la vida”
Los esquemas de abandono/inestabilidad y privación emocional sumados a un autocontrol
y autodisciplina bajos, desempeñan un papel principal en la identificación de las
diferencias entre las personas obesas que tienen trastorno de atracones y los que no tienen
este trastorno.
Para las personas obesas los estilos de socialización están determinados por esquemas
maladaptativos tempranos de aislamiento social y privación emocional como recurso para
evitar la vergüenza.
LOCUS CONTROL
Este término hace referencia a una teoría en la psicología de la personalidad, se refiere a la
medida en que los individuos creen que pueden controlar los acontecimientos que les afectan;
este locus puede ser interno o externo.
Algunos estudios hallaron que el comportamiento de los individuos de peso normal y de
individuos que perdieron y mantienen su peso normal, está determinado principalmente por
factores internos en tanto que el comportamiento de las personas obesas está principalmente
controlado por señales externas o ambientales
CREENCIAS IRRACIONALES
Las ideas o creencias irracionales son afirmaciones dogmáticas ilógicas, y/o sin apoyo
empírico, y/o no pragmáticas, que describen específicamente el procesamiento evaluativo
de la información y su relación con consecuencias emocionales y comportamentales
desadaptativas e insanas.
El repertorio de pensamientos que permiten al obeso justificar o mantener su condición
puede ser tan amplio como el valor mismo de la estadística de obesidad.
Las ideas más comunes en personas obesas durante el tratamiento son: debeísmo,
pensamiento dicotómico, negativismo, sobregeneralización, el horror o tremendismo,
autodevaluación y etiquetado, culpabilidad y por último procrastinar
AUTOESTIMA
La autoestima se desarrolla a lo largo de nuestras vidas a medida que desarrollamos una imagen
de nosotros mismos, a través de nuestras experiencias con diferentes personas y actividades.
Un IMC alto se asocia con bajos niveles de autoestima y baja autoaceptación
ASPECTOS NEUROPSICOLÓGICOS
Las evaluaciones neuropsicológicas muestran déficit de atención en la obesidad, así como
de la perseverancia (características de lesiones prefrontales) y déficit en la capacidad
para el cambio o para la inhibición.
PROCESOS ATENCIONALES EN ADULTOS CON OBESIDAD
Diversos estudios han encontrado que los síntomas del Trastorno Deficitario de la Atención
(TDAH) durante la infancia están significativamente asociados con sobrepeso y obesidad en
la edad adulta.
Un posible mecanismo para explicar esta relación es que tanto el TDAH como la obesidad
están ligados a una disfunción en la recepción de dopamina en el cerebro.
El trastorno por atracón y el TDAH giran en torno a las conductas impulsivas, de manera tal
que una persona con TDAH no puede planear su alimentación y/o pierde de vista la intención
de moderar la ingesta de alimentos.
Una tercera relación potencial entre TDAH y obesidad viene dada por la labilidad emocional
característica en el TDAH que puede conducir a estas personas a comer y a ejecutar
conductas de atracón como respuesta a estados de ánimo y situaciones emocionalmente
desagradables.
PERCEPCIÓN
Estudios basados en neuroimágenes (RMN) con el propósito de entender los fundamentos
de la relación entre el cuerpo y el apetito, ante los estímulos visuales y olfativos de los
alimentos en sujetos obesos, sugieren la existencia de anomalías en una serie de regiones
implicadas en la recompensa, motivación, emoción, memoria, regulación homeostática
de la ingesta, procesamiento sensorial y motor, control cognitivo y atencional.
Percepción visual:
Los adultos obesos tienen un sesgo atencional visual hacia imágenes referidas a
alimentos. Ante la simple estimulación visual estos individuos activan regiones
relacionadas con la recompensa anticipada y el aprendizaje de hábitos.
Algunas de las activaciones observadas es probable que sean mediadas por la dopamina.
Esta activación es independiente de estados de hambre y la saciedad, y por lo tanto
puede contribuir a comer en exceso y posiblemente derivar en obesidad patológica-
Percepción olfativo/gustativa:
Varios estudios describen las diferencias entre los sujetos obesos y no obesos en cuanto a su
percepción del gusto.
La percepción olfativa en obesos está ligada con anormalidades en el hipocampo, generando
efectos autonómicos y endocrinos, incrementando la ingesta de alimentos. Aunque
tradicionalmente el hipocampo se asocia con la memoria y el aprendizaje, también participa
en la detección del estado metabólico y hormonal del cuerpo y la regulación de la ingesta de
comida. En personas obesas, el sabor e incluso los olores de alimentos desencadenan
respuestas aumentadas de recompensa, motivación y emoción, y memoria.
Autopercepción:
Las personas obesas evalúan más positivamente las figuras con sobrepeso que los individuos con
peso normal.
Manejan una discrepancia entre lo socialmente expuesto como “cuerpo ideal” y lo interno sobre
sus preferencias en torno a la forma del cuerpo.
En general, la percepción errónea del peso en adultos con sobrepeso y obesidad se asocia con
menor probabilidad, interés o intentos de pérdida de peso y una menor actividad física.
FUNCIÓN EJECUTIVA
El déficit en esta función -en concreto, la atención sostenida y la falta de control- están
relacionados con el comportamiento alimentario y en consecuencia, con el estado de
obesidad- El IMC alto desde la adultez media a tardía está asociado con el detrimento de
las funciones ejecutivas, en las personas obesas existen deficiencias en la toma de
decisiones .
APROXIMACIÓN PSICOLÓGICA A LA OBESIDAD
El afianzamiento de las terapias conductuales, cognitivas y
cognitivo-conductuales a lo largo de las décadas de los años
50 y 60 del siglo XX dio lugar a que un grupo de psicólogos
plantearan el tratamiento de la obesidad mediante técnicas
psicológicas, dando lugar al nacimiento de la terapia
psicológica de la obesidad como rama específica de la
psicoterapia.
En este sentido, es necesario resaltar que cuando se sugiere
a una persona llevar a cabo una dieta, lo que se le está
proponiendo es realizar un cambio de hábitos o conductas,
en este caso, en relación a su alimentación, lo cual podría
decirse que es una prescripción psicológica, dado que la
modificación de conducta es una de las áreas específicas
dentro de la psicología.
TRATAMIENTO CONDUCTUAL
El planteamiento básico del tratamiento conductual se fundamenta en que la obesidad es un
desajuste de hábitos, los cuales son aprendidos por el individuo a lo largo de su historia vital
y, son promovidos y mantenidos, tanto por sus circunstancias como por las propias
consecuencias que conllevan, como sucede con cualquier otra conducta.
Desde esta perspectiva, la terapia tiene como objetivo reeducar en dichos hábitos,
trabajando con el sujeto y su contexto.
TRATAMIENTO COGNITIVO CONDUCTUAL
Pronto se detectó que el enfoque meramente conductual, dirigido fundamentalmente al control de
la alimentación, era insuficiente, sobre todo a la hora de mantener los logros obtenidos o trabajar
con ciertos individuos considerados “resistentes” a los tratamientos.
Por este motivo, el modelo conductual fue enriqueciéndose con elementos procedentes del
enfoque cognitivo y biológico, como por ejemplo, con la asunción de que existen tendencias
genéticas que moldean ciertos fenotipos propensos a la obesidad, que hace que algunos sujetos
sean especialmente resistentes a la reducción del peso mediante la mera modificación de hábitos.
Todo ello ha dado lugar a un modelo cognitivo-conductual de tratamiento de la obesidad que
entiende la necesidad de que otros profesionales también intervengan desde un planteamiento
multidisciplinar.
El tratamiento cognitivo-conductual suele centrarse fundamentalmente en promover hábitos
saludables de alimentación y actividad física. Los resultados indican que este tipo de
intervención no solo reduce el peso u otras variables antropométricas, como el IMC, la masa
grasa o la relación cadera-cintura sino que también mejora aspectos de índole psicológica,
(como una mayor autoeficacia) o el bienestar psicológico psicosocial, así como aquellos
vinculados directamente con la salud, como la percepción de la calidad de vida.
El tratamiento cognitivo-conductual de la obesidad no tiene un protocolo cerrado que deba
aplicarse sistemáticamente a todos los pacientes, si algo caracteriza a este enfoque es la
flexibilidad y adaptabilidad al caso concreto.
Etapas
✓ Evaluación/diagnóstico
✓ Análisis funcional
✓ Establecimiento de objetivos
✓ Aplicación de las técnicas de tratamiento
✓ Prevención de recaídas y seguimiento
Las áreas habituales de tratamiento en obesidad se dirigen a los hábitos saludables (de
alimentación y de actividad física) y a las variables cognitivas y sociales relacionadas con las
conductas alteradas.
En cuanto a las técnicas empleadas, estas son las habituales en este paradigma, destacando
especialmente los autorregistros, las técnicas de control de contingencias, las técnicas de
control estimular, el entrenamiento en resolución de problemas, la ruptura de cadenas
conductuales y el entrenamiento en habilidades sociales
RETOS
Al igual que sucede en otros tratamientos de la obesidad, la terapia psicológica debe lograr
cambios en el comportamiento del individuo luchando contra un contexto hostil y
contradictorio, que promueve y facilita conductas obesogénicas; por tanto, la motivación
para el cambio y las dificultades de intervención son mayores en comparación con otros
problemas de salud.
También comparte con otros tratamientos la
dificultad de mantenerlos logros obtenidos; de hecho,
un número elevado de pacientes que reciben terapia
psicológica conductual o farmacológica, recuperan
todo el peso perdido a los pocos años de finalizar el
tratamiento, alcanzando cifras del 50% según algunos
autores. Esto ha llevado a entender la obesidad como
una enfermedad crónica, como podría ser la diabetes,
que quizá requiera de una intervención de por vida.
ABORDAJE DESDE LA MEDICINA FAMILIAR
PROMOCIÓN Y PREVENCION DE LA SALUD
-Estilos de vida saludable (alimentación-ejercicio)
ABORDAJE INTERDISCIPLINARIO
MÉDICO (MANEJO DE COMORBILIDADES- TRATAMIENTO
FARMACOLOGICO- CX BARIATRICA)
PSICOLOGIA
NUTRICIÓN
TRABAJO SOCIAL
CONCLUSIÓN
El desarrollo de la obesidad es multifactorial y debe recurrirse a explicaciones biológicas
(p. ej. genética), comportamentales (p. ej. sobreingesta y sedentarismo), ambientales (p.
ej. disponibilidad de comida saludable, espacios para ejercitarse), psicológicas y sociales
para abordar apropiadamente las causas de la enfermedad.
BIBLIOGRAFÍA
Tamayo, D. y Restrepo, M. (2014). Aspectos psicológicos de la obesidad en adultos. Revista de
Psicología Universidad de Antioquia, 6 (1), 91-112 .
Baile, J. I. , González-Calderón, M. J. , Palomo, R. y Rabito-Alcón, M. F. (2020). La intervención
psicológica de la obesidad: desarrollo y perspectivas. Clínica Contemporánea, 11, e3